La corriente deportiva y las “escuelas gimnásticas” En la primera mitad del siglo XIX
nos encontramos con cuatro tendencias definidas que asignan a la actividad física
diferenciadas funciones: la corriente deportiva, la escuela alemana, la escuela sueca y
la escuela francesa. Es preciso situar estos enfoques en el contexto social y cultural de
la época: una creciente insalubridad, aparición de las grandes urbes, masificación
escolar, problemas postulares.
La corriente deportiva inglesa Esta introduce los juegos deportivos en los
colegios ingleses.
Thomas Arnold (1795-1842) Considerado tradicionalmente como el iniciador de una
corriente aparte del resto de la educación física (de tipo gimnástico), promueve el
deporte fruto de la progresiva transformación de los juegos tradicionales. Su aparición
en las escuelas inglesas tuvo una fuerte función moralizadora. Arnold pretendía que el
deporte canalizara la agresividad de los jóvenes mediante el control del tiempo libre y la
reglamentación deportiva; así hace surgir un concepto pedagógico relacionado con el
juego deportivo: le “flair play”. Basa su método en los principios de la recreación, juego,
deporte, y reglamentación. Lo esencial de la obra de Arnold fue hacer del deporte un
“estilo de vida”, más que un juego de caballeros (gentleman)
INICIOS DE LA GIMNASIA: Escuelas alemana, sueca y francesa
Escuela alemana: Frederick Lewis Jahn (1778-1852). La gimnasia en Alemania al
servicio de la unidad nacional. En una Alemania disgregada e invadida por Napoleón,
Jahn recurre a la educación física para lograr la unidad e independencia de su patria.
Así, la educación física tomó un carácter patriótico y nacionalista que contribuyó a la
reconstrucción nacional. Su concepción mezcla el ideal de formación pedagógica
(moral, física e intelectual) con la formación militar. Su exaltación a la raza germánica
hizo que solo se preocupara por los más dotados, no le interesaban cuestiones de
índole metodológica como la progresión o la dosificación adecuadas. Promovía juegos
que desarrollaban la capacidad de sufrimiento y el espíritu de combate; competiciones
con carreras, saltos, y luchas que incluían, además, aparatos que acrecentaban el
riesgo (barra fija, potro, barras paralelas…).
Escuela sueca. La gimnasia sueca… el carácter analítico del movimiento. Peter Henry
Ling (1776-1839) Tuvo el mérito de introducir en la enseñanza el empleo de ejercicios
sistematizados, capaces de localizar el trabajo en determinados puntos. Dividió la
gimnasia en cuatro ramas: pedagógica, militar, médica y estética. Henry Ling (1820-
1886) Los conceptos más o menos concretos legados por P.H. Ling sufrieron un
proceso de reajuste y sistematización a manos de su hijo, el cual estableció una
clasificación que perduró mucho tiempo: “las tablas gimnásticas”.
Escuela francesa La gimnasia en Francia… el carácter militar de la gimnasia. Francisco
Amorós (1770-1848) español, instaura el primer método de educación física en
España. Crea en Madrid el Instituto Gimnástico Pestalociano. Huye a Francia al ser
tachado de afrancesado. Allí se le condecora y se le rinden honores. Es el fundador, en
Francia, de las instituciones que permitieron el desarrollo de la gimnástica. Su método
pasó a ser el fundamento de la gimnasia moderna. Como militar, estuvo encaminado a
formar atletas-soldados; se olvidó de la progresión biológica y tuvo una excesiva
preocupación por los ejercicios de fuerza, agilidad.
Algo más sobre la corriente deportiva
El tradicional aislamiento de Inglaterra influyó para que el deporte no “desembarcara”
rápidamente en la Europa continental, donde la gimnástica de las escuelas alemana,
francesa y sueca (fundamentalmente) constituían la práctica preponderante de la
educación física. No obstante, a partir de 1850, ya había comenzado a surgir una
importante moda por la práctica deportiva con la creación de clubes, asociaciones o
federaciones. Gracias al barón Pierre de Coubertin se reimplantan los Juegos
Olímpicos Modernos, en 1896, que constituyen un formidable motor para la expansión
del fenómeno deportivo.
Barón Pierre de COUBERTIN (1863-1937)
Nació en París, estudió Ciencias Naturales en La Sorbona. Restauró, en 1896, los
Juegos Olímpicos. En su origen, la incipiente introducción del deporte en la escuela se
hizo de forma mimética al deporte de alta competición. La presión era evidente. Su
aureola de innovación se enfrentaba a la tradición histórica de la gimnástica sueca.
Pero los profesores de educación física buscaban nuevos contenidos más estimulantes
para los niños, por eso, durante las primeras décadas del siglo XX, el deporte se fue
implantando como la representación de la actividad física por excelencia. La
espectacularidad de las competiciones influyó en forma determinante para su inclusión
en las escuelas de los países europeos.
Cuando los poderes públicos comienzan a interesarse por la educación física en el
marco escolar lo hacen a través de tres movimientos (del Norte, del Centro y del Oeste)
relacionado a una óptica gimnástica, militar o médica. Sin embargo, no será hasta
finales del siglo XIX, cuando se notará su presencia real. De métodos fundamentados
en el desarrollo armónico del aparato locomotor (la anatomía es la ciencia referencial),
se evoluciona a métodos basados en la fisiología. Estas formas de entender la
actividad física trascienden a la escuela y se mantienen durante un largo periodo.
Ahora con un poco de detalle conocemos más de estos movimientos.
En este período podemos distinguir las sucesivas corrientes que influyen en la
modificación de los contenidos de los programas de educación física. El panorama de
la asignatura quedó así abierto a diversas prácticas, estableciéndose una especie de
eclecticismo que integraba diversas propuestas. Podemos diferenciar varias etapas.
Esta distinción, esquemática indudablemente, no corresponde a una división
cronológica precisa.
El profundo trauma que generan las contiendas europeas junto con el triunfo regímenes
totalitarios, promueve una educación física de carácter premilitar, impartidas por
profesores fieles a las consignas y a los valores infundidos por la ideología dominante.
El contenido fundamental de los programas continúa siendo la gimnasia educativa. El
deporte, sin embargo, va afianzándose y ocupando más presencia Ciertos sectores
deportivos propugnan por la enseñanza del deporte en los programas de educación
física escolar. De esta manera, el movimiento olímpico actualizó el interés por la
educación física que vino a denominarse educación física y deportes. Los éxitos
deportivos son considerados como un signo de prestigio político y social, por eso desde
los gobiernos se fomenta la práctica del deporte en la infancia. Su estructura
pedagógica inicial corresponde a la del deporte federado, es decir, planteamientos no
excesivamente elaborados, pero con una intención agonística clara. La técnica es el
elemento de referencia sobre el que se construyen las propuestas didácticas, se
fundamentan en crear secuencia de ejercicios basada en el principio de la complejidad
creciente. Esta etapa defiende la postura de que el deporte es educativo sólo si su
forma de estructurarlo y enseñarlo está en consonancia con las características del niño.
Para ello, se necesita estudiar con profundidad la lógica de su estructura y su
adecuación a la lógica psicológica del niño. Se rechaza así la enseñanza basada en
modelos mecanicistas a partir del análisis realizado por el adulto y para el adulto.
Postula la búsqueda de unas metas más educativas y pedagógicas aplicadas al
deporte de iniciación, olvidándose de la concepción competitiva del deporte, donde la
motricidad sea el común denominador y el niño el protagonista del proceso. La
preocupación del educador no debe ser adiestrar al niño, sino dotarle de una gran
autonomía motriz que le permita adaptarse a variadas situaciones. No es movimiento
(generalmente en forma de técnica deportiva) el que ocupa el lugar central, sino la
persona que se mueve. Interesa menos el ejercicio y más quien lo ejercita.
Está basada en una sistematización de tipo anatómico-funcional cuyo objeto es el
desarrollo armónico del cuerpo. La estructuración del trabajo viene establecida por una
secuencia racional de ejercicios teniendo en cuenta los grupos musculares que
intervienen. Influenciada por la gimnasia sueca de principio de siglo, que se ordena
según criterios metódicos que descomponen los movimientos siguiendo una
concepción de cuerpo-máquina. Se concibe el cuerpo como una especie de complejo
mecánico, a base de palancas óseas articuladas entre ellas y movidas por las fuerzas
musculares. El objetivo esencial de la educación física es perfeccionar y aumentar la
fuerza muscular, flexibilizar las articulaciones, y equilibrar armoniosamente el desarrollo
corporal a base de una ejercitación racional y metódica