UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL
FACULTAD DE EDUCACIÓN
LICENCIATURA EN EDUCACIÓN COMUNITARIA CON ÉNFASIS EN
DERECHOS HUMANOS
LINEA DE INVESTIGACIÓN ARTE COMUNICACIÓN Y CULTURA.
ESTUDIANTE: JHON WILMAR ZAMBRANO MENESES.
NO HABRÉ VIVIDO EN VANO, FERNANDO GONZÁLES SANTOS.
Hace 20 años tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, uno de los magnicidios más
emblemáticos, que representaba de manera unívoca la forma en que la guerra y el
conflicto armado en Colombia, permearon las fronteras de la ciudad, dejando de
ser un problema tan sólo de las zonas rurales, trasladándose a la capital del país,
que desde hace unos años antes ya venía palideciendo por actos violentos
cometidos en la ciudad, tal como fue el caso de la retoma del palacio de justicia.
La vida y obra del humorista Jaime Garzón se presenta como una acción profética
que devela las causas de la violencia en Colombia. Celebrar la memoria de este
artista se erige en un deber ciudadano: un instrumento que contribuye a formar
una opinión pública ilustrada y un pensamiento por la paz, enraizado en la cultura
del país.
Aquel 13 de agosto no sólo mataron a Garzón. También asesinaron a Heriberto
de la Calle, un irreverente e imprudente lustrador de zapatos, que nunca le tembló
la mano para cantarle la tabla a más de un político, y celebridades de la farándula
nacional. Néstor Elí, quien antes de ser portero o vigilante de edificio pasó por
otros oficios; fue mensajero, ayudante de bus, panadero, ruso (albañil) y todo lo
relacionado con el ramo de la plomería. Siempre aspirando a un mejor puesto,
adquirió destreza para aprender cualquier oficio y a esto hay que sumarle una
cierta lambonería, bien entendida, por eso sabía de todo y en todo estaba, como
los gringos. Inti de la Hoz, la reportera más gomela de los noticieros en Colombia y
era la enviada especial de Quac y la encargada de las noticias de entretenimiento.
Moderna, carismática, de buena familia y dedo parado, pero sobre todo superficial
y un poquito ignorante. William Garra, un no tan reconocido reportero de Quak,
pero con muchas habilidades para persuadir a sus entrevistados. John Lenin, un
estudiante revolucionario de Universidad pública, de discurso desactualizado, con
la mochila llena de libros comunistas y enemigo de las hamburguesas, John Lenin
no podía terminar ninguna de sus frases apelando a sus «compañeros». Todo un
antisistema y acérrimo enemigo del imperialismo Yanquee. Además de Emerson
de Francisco, Intrépido presentador de Zoociedad, quien fue modelo de algunas
peluquerías y exclusivas casas de ropa. Siempre estaba acompañado de
atractivas mujeres y su profesionalismo lo convirtió en un presentador de
excelente reputación, razón por la cual muchos colegas querían ser como él.
Dioselina Tibána, quien era la cocinera del Palacio de Nariño, una mujer oriunda
de Purificación, Tolima, se convierte en un personaje que trasciende el ámbito
ficcional de “Quac, el noticiero” para ingresar en la vida de aquellos colombianos
que nos sentimos no sólo inconformes, sino ante todo “manoseados” por el
quehacer político de las clases políticas dominantes; y tantos otros personajes que
poblaron nuestra risa para hacernos borrar por un momento la tragicomedia que
se vive en Colombia.
Jaime Garzón, resucita veinte años después de su asesinato en el páramo de
Sumapaz, el páramo más grande del mundo, ubicado en las goteras remotas en la
periferia de Bogotá y entre otras cosas lugar donde fue alcalde menor durante un
corto periodo de tiempo. Su aparición a nuestra memoria se da en el marco de un
proceso investigativo realizado por el escritor Fernando Gonzáles Santos, quién
trae de nuevo a la vida a Garzón a través de una narrativa literaria en la cual
Garzón no ha muerto, y, en una especie de tragicomedia, el escritor despliega sus
piezas, que encajan en un panorama de ficción y realidad que sorprenden al lector
a todo aquel que se aproxime a la obra. El hilo dramático del relato es la
preparación y consumación del asesinato de Garzón, entre fuerzas oscuras y el
“quebrando central”, donde Godofredo Caspa (ahora ‘Clínico Karma’) es el autor
intelectual del asesinato del reconocido humorista y activista político.
Esto puede permitir aproximarnos a comprender que el problema de la impunidad
en Colombia desafortunadamente tiene una tradición histórica. El asesinato de
Jaime Garzón es un caso que, si bien se reconoció como crimen de Estado, al
momento presente no se han encontrado sus reales autores intelectuales.
Los colombianos recuerdan con profundo dolor el momento preciso en que los
medios de comunicación informaban la noticia del asesinato de Jaime. Al país se
le heló la sangre. Veinte años después del crimen muchas preguntas quedan en el
aire. Tal vez nunca sabremos quienes fueron los asesinos, sus motivaciones y su
manera de operar. El solo hecho de imaginar cómo este crimen fue posible nos
desespera de Colombia. Aún resuena aquella frase del presentador de TV César
Augusto Londoño, después de dar tan desafortunada noticia: “Y hasta aquí los
deportes, país de mierda.” Sin embargo, quien hizo la vida más amable nos invita
a pensar en su destino de artista. Jaime Garzón vive en el alma del pueblo
colombiano que se reconoció en su voz. Su muerte hace parte de nuestro dolor y
esta herencia nos marca como nación. Recordar a Jaime es probar que la muerte
y los Godofredo Cínico Caspa no tienen la última palabra. Nuestro deber de
memoria es también de imaginación de cara a la historia. Mirar la violencia y ser
capaces de plantar futuro, es el legado de quien supo ver la sociedad colombiana
por el arte del humor.