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Vacuidad y Sabiduría en el Budismo

Este documento presenta el Sutra del Corazón de la Perfecta Sabiduría, uno de los textos fundamentales del budismo Mahayana. El sutra describe cómo todos los fenómenos son vacíos de naturaleza propia y cómo la iluminación se logra a través de comprender profundamente la vacuidad. Luego, ofrece el mantra "Gate Gate Paragate Parasamgate Bodhi Svaha" para resumir esta comprensión.

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Vacuidad y Sabiduría en el Budismo

Este documento presenta el Sutra del Corazón de la Perfecta Sabiduría, uno de los textos fundamentales del budismo Mahayana. El sutra describe cómo todos los fenómenos son vacíos de naturaleza propia y cómo la iluminación se logra a través de comprender profundamente la vacuidad. Luego, ofrece el mantra "Gate Gate Paragate Parasamgate Bodhi Svaha" para resumir esta comprensión.

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SUTRAS DE LA VACUIDAD

SUTRA DEL CORAZÓN DE LA PERFECTA SABIDURÍA

Prajnaparamita hridaya sutra

El bodhisattva Avalokitesvara practicando profundamente la perfección de la sabidu-ría, observó


como los cinco agregados (cuerpo-materia-forma, percepción-sensación, pensamiento, actividad,
conciencia) eran vacíos de naturaleza propia.

Oh *Sariputra! La forma (los fenómenos) no es diferente de la vacuidad.


La vacuidad no es diferente de la forma.
La forma es vacuidad, la vacuidad es forma.
Oh Sariputra! Todas las existencias son vacuidad.
No hay nacimiento ni muerte. No hay pureza ni impureza.
No hay ni crecimiento ni disminución.

En el vacío no hay formas corporales ni sensaciones, ni pensamientos, ni deseo, ni conciencia.


No hay ojos ni orejas, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente.
No hay formas visuales ni ruido, ni olor, ni gusto, ni tacto.
No hay conciencia visual ni conciencia de ningún tipo.

No hay ignorancia ni extinción de la ignorancia.


No hay vejez ni extinción de la vejez.
No hay sufrimiento ni fin del sufrimiento.
No hay ningún conocimiento que lograr ni nada por ganar.

El bodhisattva que obtiene este conocimiento, tiene su mente libre de obstáculos,ni lo perturba
ningún fuego (de la pasión), llegando así a la experiencia última del Nirvana.

Todos los budas del pasado, del presente y del futuro obtienen el despertar merced a esta
suprema sabiduría. Este mantra incomparable extingue todo tipo de sufrimiento. Es la verdad sin
error.
El mantra de la perfecta sabiduría dice así:

GATE GATE PARAGATE PARASAMGATE BODHI SVAHA


Id, id, id juntos más allá del más allá, hasta la última realización.

*Sariputra: uno de los principales discípulos de Buda.


DEFINICION Y CONCEPTO VACUIDAD
La vacuidad no es la nada, sino la naturaleza real de los fenómenos.

Los términos verdad última, vacuidad y naturaleza última de los fenómenos son sinónimos.

Debemos comprender que debido a que no hemos realizado la verdad última, tenemos problemas
sin cesar. La razón de que permanezcamos en la prisión del samsara es que seguimos cometiendo
acciones contaminadas inducidas por nuestras perturbaciones mentales, que surgen de la
ignorancia del aferramiento propio.

Esta ignorancia es la causa de todos nuestros problemas y engaños y la única manera de


eliminarla es realizando la vacuidad. Aunque nos resulte difícil comprender la vacuidad,
debemos hacer un esfuerzo. De este modo, finalmente seremos recompensados con la cesación
permanente del sufrimiento y con el gozo sublime de la iluminación total.

El objetivo de comprender la vacuidad y meditar en ella es liberar nuestra mente de las


concepciones y apariencias erróneas y convertirnos en un ser completamente puro, en un Buda.

En este contexto, concepciones erróneas se refiere a la ignorancia del aferramiento propio, la


mente conceptual que se aferra a los fenómenos como si tuvieran existencia verdadera; y
apariencias erróneas, a las apariencias de los fenómenos como si tuvieran existencia verdadera.
Las concepciones erróneas son las obstrucciones a la liberación, y las apariencias erróneas, las
obstrucciones a la omnisciencia. Solo los Budas han eliminado estas dos obstrucciones.

Existen dos clases de aferramiento propio: el aferramiento a la entidad propia de las personas y el
aferramiento a la entidad propia de los fenómenos. El primero se aferra a nuestro yo o al de los
demás como si tuviera existencia verdadera, y el segundo, a cualquier otro fenómeno como si
tuviera existencia verdadera. Las mentes que se aferran a nuestro cuerpo, a nuestra mente o a
nuestras posesiones como si tuvieran existencia verdadera son ejemplos de aferramiento a la
entidad propia de los fenómenos.

El propósito principal de meditar en la vacuidad es reducir y finalmente eliminar las dos clases
de aferramiento propio. El aferramiento propio es el origen de todos nuestros problemas. Nuestro
sufrimiento es directamente proporcional a la intensidad de nuestro aferramiento propio.

Por ejemplo, cuando este es muy intenso, una simple broma puede hacernos enfadar, pero
cuando es débil, la misma broma nos hacer reír. Cuando hayamos eliminado por completo el
aferramiento propio, todos nuestros problemas desaparecerán de manera natural. Incluso a nivel
temporal, la meditación en la vacuidad puede ayudarnos a superar la ansiedad y las
preocupaciones.
1. ¿Quién es Heruka?
Heruka es una Deidad iluminada del Alto Yoga Tantra que es una manifestación de la compasión
de todos los Buddhas. Para conducir a los seres vivos a la felicidad suprema de la iluminación, la
compasión de todos los Buddhas aparece en el aspecto de Heruka, que tiene un cuerpo de color
azul, cuatro caras y doce brazos, y abraza a la consorte, Vajravarahi. La naturaleza de cada parte
del cuerpo de Heruka es luz de sabiduría. [MB]

2. ¿Qué indica el nombre Heruka?

'He' se refiere a la vacuidad de todos los fenómenos, 'ru' se refiere al gran gozo, y 'ka' se refiere a
la unión de gran gozo y vacuidad. Esto indica que a través de confiar con fe en Heruka alcanzaré
la realización de la unión de gran gozo y vacuidad, el camino rápido a la iluminación. [MB]

3. ¿Qué son el Heruka interpretativo y el Heruka definitivo?

El Heruka designado sobre el Cuerpo de Disfrute de Buddha es el 'Cuerpo de Disfrute Heruka', y


Heruka designado sobre el Cuerpo de Emanación de Buddha es el 'Cuerpo de Emanación
Heruka'. Juntos son el Heruka interpretativo. Heruka designado sobre el Cuerpo de la Verdad de
Buddha, o Dharmakaya, es el Heruka definitivo, y es siempre sin forma ni color. Un sinónimo de
Heruka definitivo es 'Ser de Sabiduría Buddha Heruka'. El Heruka definitivo impregna todo el
universo, no hay ni un solo lugar del que Heruka definitivo esté ausente. [MB]

4. ¿Qué es el mandala del cuerpo de Heruka?

En el contexto del mandala del cuerpo de Heruka, 'cuerpo' se refiere a mi cuerpo sutil, mis
canales y gotas; y 'mandala' se refiere a una asamblea de Deidades iluminadas. El mandala del
cuerpo de Heruka es la asamblea de Heruka (yo) y consorte (Vajravarahi) imaginados --mis gotas
blanca y roja purificadas--, junto los Héroes y Heroínas imaginados de las cinco ruedas --mis
canales y gotas purificados--, en la Tierra Pura de Keajra imaginada. [MB]

5. ¿Cuál es el propósito de meditar en el mandala del cuerpo de Heruka?

Recibir las poderosas bendiciones de Heruka y su séquito en mis canales y gotas es el propósito
de meditar en el mandala del cuerpo de Heruka. Con estas bendiciones, mis canales y gotas serán
liberados de obstáculos, y tendré éxito en mis meditaciones del canal central, gota indestructible,
y aire y mente indestructibles. Con esto avanzaré fácilmente por las cinco etapas de la etapa de
completación y, con esto, alcanzaré mi objetivo final. [MB]

6. ¿Qué es Mahamudra Tantra?

Una mente de luz clara plenamente cualificada que experimenta gran gozo y realiza la vacuidad
directamente -- es Mahamudra Tantra.
La Verdad Ultima
Extracto del libro Introducción al budismo
por Gueshe Kelsang Gyatso.

La verdad última es la vacuidad. La vacuidad no es la nada, sino la carencia de existencia


inherente. La mente de autoaferramiento proyecta de manera errónea una existencia inherente a
los fenómenos. Todos los fenómenos aparecen ante nuestra mente como si existieran de forma
independiente y, sin darnos cuenta de que esta apariencia es equívoca, asentimos instintivamente
a ella y aprehendemos todos los fenómenos como si existieran de forma inherente y verdadera.
Ésta es la razón principal por la cual nos hallamos atrapados en el samsara.

En la realización de la vacuidad hay dos etapas. La primera consiste en identificar con claridad el
modo en que los fenómenos aparecen ante nuestra mente, como si existieran de forma inherente,
y cómo creemos con firmeza que esta apariencia es cierta. Este proceso es lo que se llama
«identificación del objeto de negación». Para que nuestra comprensión de la vacuidad sea
correcta es de suma importancia comenzar con una idea clara de lo que hemos de negar. La
segunda etapa consiste en refutar el objeto de negación, esto es, probarnos a nosotros mismos por
medio de varios tipos de razonamientos que el objeto de negación en realidad no existe. De este
modo, llegaremos a realizar la ausencia o inexistencia del objeto de negación.

Debido a que nuestro aferramiento hacia nosotros mismos y hacia nuestro cuerpo es mayor que
hacia otros objetos, debemos comenzar contemplando la vacuidad de estos dos fenómenos. Para
ello, nos adiestramos en las dos meditaciones que se explican a continuación: la meditación
sobre la vacuidad del yo y la meditación sobre la vacuidad del cuerpo.

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La vacuidad del yo

Identificación del objeto de negación

A pesar de que nos aferramos constantemente al yo como si existiera de forma inherente, incluso
cuando dormimos, no es fácil identificar cómo este yo aparece en nuestra mente. Para
identificarlo con claridad, hemos de empezar dejando que se manifieste con fuerza al contemplar
aquellas situaciones en las cuales generamos con más intensidad de lo normal un fuerte
sentimiento del yo, como ocurre cuando nos sentimos avergonzados, turbados, atemorizados o
indignados. Recordamos o imaginamos estas situaciones y entonces, sin necesidad de analizarlas
o de juzgarlas, intentamos percibir con claridad la imagen mental de este yo apareciendo de
manera espontánea y natural. Hemos de tener paciencia, pues es muy posible que necesitemos
varias sesiones de meditación hasta que logremos percibir con claridad esta imagen mental del
yo. Llegará un momento en el que nos daremos cuenta de que el yo parece ser algo concreto y
real que existe por su propia parte sin depender del cuerpo o de la mente. Este yo que aparece tan
vívido es el yo con existencia inherente al que queremos profundamente. Es el yo que
defendemos cuando nos critican y del cual nos enorgullecemos cuando nos alaban.

Una vez hemos imaginado cómo surge el yo en estas circunstancias límite, hemos de intentar
identificar cómo se manifiesta de manera normal en situaciones menos extremas. Por ejemplo,
podemos observar el yo que ahora lee este libro e intentar ver cómo aparece en la mente. Al final
comprobaremos, que aunque no tengamos un sentimiento tan fuerte del yo, aún lo percibimos
como si existiera de forma inherente, por su propio lado y sin depender del cuerpo ni de la
mente.

Una vez tengamos la imagen de este yo inherentemente existente hemos de concentrarnos en él


por un cierto tiempo para, a continuación, pasar a la segunda etapa de la meditación.

Refutación del objeto de negación

Si el yo existe de la manera en que aparece, ha de existir de una de las cuatro formas siguientes:
como el cuerpo, como la mente, como el conjunto del cuerpo y de la mente o como algo
separado del cuerpo y de la mente. No existe ninguna otra posibilidad. Reflexionamos sobre
estos puntos con cuidado hasta que quedemos convencidos de que es así. Entonces pasamos a
examinar cada una de estas cuatro posibilidades:

1. Si el yo es el cuerpo, no tendría sentido decir «mi cuerpo» porque el poseedor y lo poseído


serían la misma cosa.

Si el yo es el cuerpo, no habría renacimiento porque el yo dejaría de existir cuando el cuerpo


perece.

Si el yo y el cuerpo son la misma cosa, debido a que podemos generar fe, soñar, resolver
problemas matemáticos, etc., se deduciría que nuestra carne, huesos y sangre deberían poder
hacer lo mismo.

Ya que ninguna de estas hipótesis es cierta, se deduce que el yo no es el cuerpo.

2. Si el yo es la mente, no tendría sentido decir «mi mente» porque el poseedor y lo poseído


serían la misma cosa. Pero, por lo general, cuando pensamos en nuestra mente, decimos «mi
mente», lo cual indica con claridad que el yo no es la mente.

Si el yo fuera la mente, dado que cada persona posee muchos tipos de mente, tales como las seis
consciencias, mentes conceptuales y mentes no–conceptuales, etc. se deduciría que cada persona
posee tantos yoes como mentes; y como esto es del todo absurdo, se deduce que el yo no es la
mente.

3. Puesto que el cuerpo no es el yo ni la mente es el yo, el conjunto del cuerpo y de la mente


tampoco puede ser el yo. El conjunto del cuerpo y de la mente es un conglomerado de cosas que
no son el yo; ¿cómo, entonces, puede este conjunto ser el yo? Por ejemplo, en un rebaño de
ovejas no hay ningún animal que sea una vaca y, por consiguiente, el rebaño en sí no puede ser
una vaca. De la misma manera, del conjunto del cuerpo y de la mente, ninguno de los dos
factores que lo forman es el yo, por lo que el conjunto en sí tampoco puede ser el yo.

Es posible que encuentres este punto difícil de entender, pero si reflexionas sobre él con tiempo y
calma, y lo discutes con otros practicantes de más experiencia, se irá esclareciendo. También
puedes consultar libros autorizados sobre el tema como, por ejemplo, el Corazón de la Sabiduría.

4. Si el yo no es ni el cuerpo ni la mente ni el conjunto de estos dos, la única posibilidad que


queda es que sea algo separado del cuerpo y de la mente. Si esto fuera así, deberíamos ser
capaces de aprehender el yo sin percibir el cuerpo o la mente; pero si imaginamos que nuestro
cuerpo y mente desaparecen, no quedaría nada que pudiera denominarse el «yo». Por lo tanto, se
deduce que el yo no es algo que exista separado del cuerpo y de la mente.

Imaginamos que nuestro cuerpo se disuelve de manera gradual en el aire. Luego nuestra mente se
disuelve, los pensamientos se desvanecen en el viento, nuestros sentimientos, deseos y
consciencia desaparecen en la nada. ¿Queda algo que sea el yo? Nada en absoluto. Podemos
darnos cuenta de que el yo no es algo separado del cuerpo y de la mente.

Tras haber examinado las cuatro posibilidades no hemos conseguido encontrar el yo. Antes
decidimos que no hay una quinta posibilidad, por tanto, concluimos que ese yo de existencia
inherente, que aparece normalmente tan vívido, no existe. Allí donde antes encontrábamos el yo
de existencia inherente, ahora, encontramos su ausencia. Esta ausencia es su vacuidad, la falta de
existencia inherente del yo.

Realizamos esta contemplación hasta que en nuestra mente aparezca la imagen mental de la
ausencia del yo de existencia inherente. Esta imagen es nuestro objeto de meditación. Hemos de
familiarizarnos con él y, para ello, nos concentramos en él sin distracciones.

Debido a que desde tiempo sin principio nos hemos aferrado a este yo inherentemente existente y
lo hemos querido y protegido más que a ninguna otra cosa, la experiencia de no poder
encontrarlo en meditación puede resultarnos desconcertante. Algunas personas sienten miedo
creyendo que dejan de existir del todo. Otras se sienten más felices al ver que la fuente de sus
problemas se desvanece. Ambas reacciones son buenas señales de que nuestra meditación va por
buen camino. Al cabo de un cierto tiempo, estas reacciones iniciales irán disminuyendo y nuestra
meditación será más estable. Entonces seremos capaces de meditar en la vacuidad con calma y
control. Debemos dejar que la mente se absorba en el espacio infinito de la vacuidad por tanto
tiempo como podamos. Es importante recordar que el objeto de concentración es la vacuidad, la
ausencia de un yo inherentemente existente, y no un mero vacío. De vez en cuando hemos de
vigilar cómo va nuestra meditación. Si nuestra mente vaga tras otro objeto o si hemos perdido el
significado de la vacuidad y nos estamos concentrando en una mera nada, hemos de volver a
repetir las contemplaciones a fin de percibir la vacuidad con claridad.

Podemos pensar: «Si el yo de existencia inherente no existe, entonces, ¿quién está realizando
esta meditación? ¿Quién se va, al terminar esta sesión de meditación, a hablar con otras personas,
y a contestar cuando pronuncien mi nombre?». A pesar de que no hay nada en el cuerpo o en la
mente, o fuera de éstos, que sea el yo, no quiere decir que el yo no exista de ninguna manera.
Aunque el yo no existe de ninguna de las cuatro maneras mencionadas, aún existe a nivel
convencional. El yo es meramente una designación imputada por la mente conceptual sobre el
conjunto del cuerpo y de la mente. Mientras estemos satisfechos con la simple designación de
«yo», no hay problema. Podemos pensar: «Yo existo», «me voy a dar un paseo», etc. El
problema surge cuando buscamos un yo distinto de la mera imputación conceptual «yo». La
mente de autoaferramiento se aferra a un yo de existencia última, independiente de la imputación
conceptual, como si hubiera un 'verdadero yo' detrás de tal designación. Si tal yo existiera, nos
sería posible encontrarlo, pero hemos comprobado tras este análisis que no podemos hallarlo. La
conclusión de nuestra búsqueda es que no podemos encontrar tal yo. Esta imposibilidad de
encontrar el yo es su vacuidad, la naturaleza última del yo. Por otra parte, el yo que existe como
una mera imputación es la naturaleza convencional del yo.

La vacuidad del cuerpo

Identificación del objeto de negación

El modo de meditar sobre la vacuidad del cuerpo es similar al del yo. Primero hemos de
identificar el objeto de negación.

Normalmente, cuando pensamos «mi cuerpo», lo que aparece en nuestra mente es un cuerpo que
existe por su propio lado con entidad propia e independiente de sus partes. Tal cuerpo es el
objeto de negación y no existe. Los términos «cuerpo verdaderamente existente», «cuerpo con
existencia inherente» y «cuerpo que existe por su propio lado» son sinónimos.

Refutación del objeto de negación

Si el cuerpo existe como lo percibimos, ha de existir de una de las dos maneras siguientes: siendo
uno con sus partes o siendo algo distinto de sus partes; no hay una tercera posibilidad.

Si el cuerpo es uno con sus partes, ¿es el cuerpo una de las partes individuales o es el conjunto de
ellas? Si es una de las partes, entonces, ¿cuál de ellas es? ¿Es acaso las manos, la cabeza, la piel,
el esqueleto, la carne o los órganos internos? Si analizamos cada posibilidad, ¿es la cabeza el
cuerpo?, ¿es la carne el cuerpo?, etc., descubriremos con facilidad que ninguna de las partes del
cuerpo es el cuerpo.

Si ninguna de las partes del cuerpo constituye el cuerpo, ¿es el cuerpo el conjunto de sus partes?
El conjunto de las partes del cuerpo no puede ser el cuerpo. ¿Por qué? Porque todas las partes del
cuerpo son no-cuerpos y, por lo tanto, ¿cómo es posible que un conjunto de no–cuerpos sea un
cuerpo? Las manos, los pies, etc., son partes del cuerpo pero no el cuerpo en sí. A pesar de que
todas estas partes estén unidas entre sí, aún no son más que partes del cuerpo, y no pueden
transformarse por arte de magia en el poseedor de tales partes –el cuerpo–.
Si las partes del cuerpo no son el cuerpo, la única posibilidad que queda es que sea algo separado
de sus partes; pero si todas las partes del cuerpo desaparecieran, no quedaría nada que pudiera
llamarse el cuerpo. Hemos de imaginar que todas las partes de nuestro cuerpo se transforman en
luz y desaparecen. Primero desaparece la piel, luego la carne, la sangre y los órganos internos y,
finalmente, el esqueleto se transforma en luz y también desaparece. ¿Queda algo que sea el
cuerpo? Nada; por lo tanto, no existe tal cuerpo separado de sus partes.

Hemos agotado todas las posibilidades de encontrar tal cuerpo. Las partes del cuerpo no son el
cuerpo y éste no es algo separado de sus partes. No podemos hallar el cuerpo. Allí donde
percibíamos un cuerpo de existencia inherente, ahora percibimos su ausencia. Esta ausencia es su
vacuidad, la falta de un cuerpo de existencia inherente.

Una vez hemos reconocido que esta ausencia es la carencia de un cuerpo con existencia
inherente, meditamos sobre ella de manera convergente. Una vez más, examinamos nuestra
meditación con vigilancia mental para asegurarnos de que estamos meditando en la vacuidad del
cuerpo y no en una nada sin sentido. Si perdemos el significado de la vacuidad, hemos de repetir
las contemplaciones previas para recuperarlo.

Como en el caso del yo, el hecho de que el cuerpo no pueda hallarse tras una investigación no
implica que el cuerpo no exista en modo alguno. El cuerpo existe, pero sólo como una
imputación convencional. Según la norma convencional, podemos imputar «cuerpo» al conjunto
de miembros, tronco y cabeza; pero si intentamos señalar el cuerpo esperando encontrar un
fenómeno substancialmente existente, al que nos referimos con la palabra «cuerpo», no lo
encontraremos. Esta imposibilidad de encontrar el cuerpo es su vacuidad, la naturaleza última del
cuerpo; mientras que el cuerpo que existe como mera imputación es la naturaleza convencional
del cuerpo.

A pesar de que es incorrecto afirmar que el cuerpo es idéntico al conjunto de la cabeza, el tronco
y los miembros, no es erróneo decir que el cuerpo ha sido imputado sobre este conjunto. Aunque
las partes del cuerpo sean una pluralidad, el cuerpo es una unidad singular. «El cuerpo» es
simplemente una imputación realizada por la mente que lo designa. No existe por la parte del
objeto. No es incorrecto imputar un fenómeno singular a un grupo de varias cosas. Por ejemplo,
podemos asignar la palabra singular «bosque» a un conjunto de varios árboles, o «rebaño» a un
grupo de ovejas.

Todos los fenómenos existen por convenio; nada existe de manera inherente. Esto es aplicable a
la mente, a los Budas e, incluso, a la vacuidad misma. Todo es meramente imputado por la
mente. Todos los fenómenos tienen partes porque los fenómenos físicos tienen partes físicas y los
fenómenos inmateriales poseen atributos que pueden distinguirse a nivel conceptual. Utilizando
el mismo tipo de razonamiento que el expuesto arriba nos daremos cuenta de que ningún
fenómeno es uno con sus partes, ni con el conjunto de ellas, ni separado de las mismas. De este
modo podremos comprender la vacuidad de todos los fenómenos.

Es de particular importancia que meditemos sobre la vacuidad de los objetos que nos provocan
fuertes emociones perturbadoras, como el odio y el apego. Con un análisis correcto nos daremos
cuenta de que el objeto que deseamos o el que rechazamos no existe por su propio lado –su
belleza o fealdad e incluso su propia existencia son imputadas por la mente–. Pensando de este
modo descubriremos que no hay razón alguna para generar odio o apego.

Debido a nuestros hábitos mentales negativos, producidos por nuestra familiaridad desde tiempo
sin principio con la ignorancia del aferramiento propio, todo lo que aparece en nuestra mente
parece ser que existiera por su propia parte. Esta apariencia es del todo errónea. De hecho, los
fenómenos son totalmente vacíos de existencia propia. Los fenómenos existen sólo después de
haber sido imputados por la mente. Familiarizándonos con esta verdad podemos erradicar el
autoaferramiento, la raíz de todas las perturbaciones mentales y de todas las faltas.

Durante el día, cuando no estamos meditando, debemos esforzarnos por reconocer que todo lo
que aparece en nuestra mente carece de existencia verdadera. En sueños, las cosas aparecen con
nitidez, como si fueran reales, pero al despertar, de inmediato somos conscientes de que los
objetos percibidos en el sueño no eran más que apariencias mentales, que no existían por su
propio lado. Hemos de considerar todos los fenómenos del mismo modo. A pesar de que
aparecen con viveza en nuestra mente, carecen de existencia inherente.

TECNICAS PARA MEDITAR EN VACUIDAD:

La primera técnica es una que menciono con frecuencia en los cursos de meditación –
meditación en vacuidad mientras caminas. Esta es una meditación de toma de conciencia, pero
mucho más profunda que la toma de conciencia al caminar usual en la que simplemente
mantienes conciencia de caminar “estoy caminando”. La meditación de toma de conciencia
debería ser mucho más que simplemente fijarte en lo que estás haciendo. Lo que realmente debes
observar es tu motivación. Si no observas tu mente no sabes qué es lo que está motivando tus
acciones. Lo que deberías hacer es detectar la motivación negativa, la causa del sufrimiento y
cambiarla a positiva. Deberías estar aplicando tu meditación como una medicina para erradicar
los pensamientos negativos, los engaños – las emociones destructivas que te dañan a ti y a los
demás. Necesitas erradicarlas y hacer que tu mente sea saludable y tu actitud benéfica, tal como
el Buda explicó:

No te impliques en acciones dañinas,

Lleva a cabo sólo aquellas que son positivas…

Abandona la no virtud, la causa del sufrimiento y practica la virtud, la causa de la felicidad.


Transforma tu motivación negativa en positiva para que tus acciones se vuelvan virtuosas. De
esta manera, no desperdiciarás tu vida, sino que la harás significativa. Por lo menos no estarás
dañándote a ti mismo ni a los demás. Esta es la manera de practicar de manera más significativa
la toma de conciencia.
Por ejemplo, cuando estés caminando o estés sentado, pregúntate: “¿qué estoy haciendo?”.
Entonces tu mente te contestará “estoy caminando” o “estoy sentado”, dependiendo de lo que
estés haciendo. Cualquiera que sea tu actividad puedes hacerla meditando en vacuidad. Una
forma en que puedes hacerlo es responder a la contestación “estoy caminando” con otra
pregunta: “¿Por qué digo ‘estoy caminando’?”. Y entonces analizas; buscas la razón.

Lo que encuentras es ‘la única razón por la que digo esto es que el agregado de mi cuerpo, la
base que yo etiqueto como “yo”, está caminando”. Tu cuerpo está caminando – solo por eso tu
mente etiqueta y cree ‘estoy caminando’. Después de hacer eso, investiga cómo te aparece tu
“yo” en ese momento.

¿Es el mismo de antes o ha habido un cambio? Generalmente verás que no es el mismo, que ha
habido un cambio definido. De repente, la antigua visión de un verdadero “yo” en tu cuerpo, que
aparece por su lado, el “yo” que siempre creíste que estaba ahí en tu cuerpo, se ha desvanecido,
se ha vuelto

no-existente. Y esa es la verdad. No es una visión falsa o errónea. El viejo “yo” es el falso.
Cuando no meditas, no analizas, el “yo” que te aparece y en el que tú crees – el “yo” que parece
estar en los agregados, en este cuerpo – es el “yo” falso.

En los textos filosóficos, nos referimos al “yo” como existente inherentemente o existente por
naturaleza. En términos de psicología occidental, lo llamamos el “yo emocional”. El “yo”
emocional – el que crees que está en tu cuerpo o en tus agregados – es totalmente no-existente.
Esto es lo que tienes que descubrir – que está vacío. Debes descubrir que es totalmente no-
existente, totalmente vacío. Si puedes realizar esto – que no hay ni el más mínimo átomo de un
“yo” ahí – y sentir como si te hubieras convertido en completamente no-existente, has entrado en
el Camino Medio.

En ese momento, en el que realizas la vacuidad, ganas la convicción total o entendimiento


definitivo, puedes alcanzar la liberación, puedes cesar todo sufrimiento y su causa.

Permanece en ese estado de tu descubrimiento de la ausencia del “yo” emocional. Mantén tu


mente en la vacuidad de eso. Cuando tu mente se distraiga, otra vez pregúntate a ti mismo “¿qué
estoy haciendo?”. Entonces, cuando tu mente responda, hazte de nuevo la pregunta “¿Por qué
digo ‘estoy haciendo…’?”, no hay razón otra que... Si la respuesta es “estoy meditando”,
pregúntate “¿Por qué digo ‘estoy meditando’?” No hay razón otra que el hecho de que la base,
los agregados de la mente, se están transformando en virtud (que es lo que la meditación
realmente significa). Entonces investiga de nuevo para ver qué efecto tuvo esto sobre tu “yo”.
¿Ha habido un cambio o no?
Hacer esta meditación una y otra vez te ayuda a ir viendo cada vez más claro este falso “yo”.

Mientras más claro veas ese falso “yo”, el “yo” emocional, el “yo” que no existe, mientras más
claro lo veas, mejor reconocerás la vacuidad – te vas dando una mejor idea de la vacuidad.

La segunda técnica para meditar en la Vacuidad es una que te lleva hasta tu infancia, al tiempo en
que no conocías aún el alfabeto.

Imagínate antes de que aprendieras el abecedario. Estás sentado en la clase y tu profesor dibuja
una letra en la pizarra por primera vez. Tú, el niño, no tienes idea de lo que es, de lo que esas
líneas representan. Aunque el profesor dibuje una A, no aparece ante ti como A. Aunque ves
estas líneas en la pizarra, la A no te aparece. Ves las líneas, pero no las ves como A. Eso es
porque tu mente no la ha etiquetado como A y aún no cree en ello.

Recuerda, etiquetar no es suficiente – para que haya una apariencia, también debes creer en ello.
En este punto de tu vida, tu mente todavía no ha etiquetado esa configuración ni ha creído aún en
ella.

“Esto es una A” te dice tu profesor, y entonces tu mente – creyendo lo que dice tu profesor, en
relación a la base, esas líneas en la pizarra – crea la etiqueta A, meramente imputándola sobre la
base, y creyendo en ella. Sólo entonces tienes la apariencia de la letra A. Después de eso,
entonces, ya ves que es una A.

El punto que hay que entender aquí es que primero hay unas líneas arregladas o configuradas de
una forma particular, esa configuración es la base.

¿Qué es lo que hace que tu mente decida sobre la etiqueta particular A?

No etiquetas cualquier configuración como A – tiene que ser este patrón particular. Este es el por
qué tu mente escoge etiquetarla A – porque ve el patrón apropiado. Esa es la base; la base que se
etiquetará A.

Entonces puedes ver que la base, ese patrón particular, y la etiqueta son diferentes. Este es el
punto que estoy intentando esclarecer.

El patrón es la base, y la A es la etiqueta. Estos son dos fenómenos diferentes, no uno mismo.
Aparecen como un único fenómeno – sin análisis, a tu mente le aparece como uno solo. Parece
que la A está sobre la base, el patrón. Eso es lo que parece. Si no analizas, parece que la A
estuviera realmente ahí, en el patrón, como si la A estuviera ahí en esa base.

Entonces, el patrón es la base y la A es la etiqueta. Ahora necesitas concentrarte sobre esta


conclusión.

Antes de que tu mente cree la etiqueta A, primero tú ves la base, ese patrón particular. Eso es lo
que causa que apliques la etique A. A partir de esto, entonces, está claro que la base no es la A. Si
lo fuera, deberías ver la A en el mismo primer momento en que vieras la base, pero eso no es lo
que sucede. No sucede así sea cual sea el fenómeno que veas. Primero ves la base, y después
aplicas la etiqueta. Tu mente crea la etiqueta después de ver la base.

Tomemos un pilar, por ejemplo – la base específica que soporta las cosas de pie, que efectúa esa
función particular – ver esa base primero causa que tu mente escoja etiquetarla “pilar”. Entonces
ves el pilar. No lo ves desde el mero principio. Si vieras la base, pero tu mente no la etiquetara,
no verías el pilar. Similarmente, también ves la A más tarde, la ves después. Esto significa que el
patrón y la A no son uno mismo. El patrón no es la A – es la base que se ha de etiquetar como A.
Este es el punto que hay que comprender: la diferencia entre los dos.

Esta es una línea de razonamiento.

Una segunda línea de razonamiento sería la siguiente:

Busca la A. En el patrón, ¿dónde está la A? Mira la primera línea (/) de la letra. No encuentras la
A ahí. Mira la otra línea (\). Tampoco encuentras la A ahí. Tampoco está en la línea intermedia
(-). Incluso cuando están las tres líneas ensambladas de manera a formar la configuración A, eso
tampoco es la A ya que eso sólo es la base a ser etiquetada. Únicamente después de ver la base la
etiquetas A. Por tanto las tres líneas juntas tampoco son la A.
Por tanto, cuando ves ese patrón de tres líneas en la pizarra, no hay ninguna A en el patrón, sin
embargo sí hay una A en la pizarra, y la única razón por la que puedes decir eso es por que el
patrón está en la pizarra.

De forma similar, cuando miras por la ventana y ves pasar un coche, analiza lo que sucede.
Primero que todo, antes de que cualquier cosa aparezca, no etiquetas “coche” porque no has visto
nada aún. No hay razón para que etiquetes ‘ahí va un coche’. Cuando un coche sí pasa, no lo
etiquetas ‘coche’ en el mismo momento en que lo ves, porque para que tu mente escoja esa
etiqueta en particular, tienes que ver algo primero, como hemos venido diciendo.

¿Qué es lo que causa que tu mente cree la etiqueta? Debe haber una razón previa. Debes ver algo
antes de crear la etiqueta. Lo que ves es la base – el fenómeno que tiene la forma apropiada y
efectúa la función de ir aquí y allí, transportando personas y demás – debes ver esto primero. La
etiqueta “coche” viene después. Primero ves la base; después ves el coche. Ves el coche después
de haber aplicado la etiqueta. Por tanto, es una alucinación.

Sea lo que sea que veas pasar – una persona, un gato, una motocicleta – funciona de la misma
manera. Bajo circunstancias normales, cuando no analizamos lo que vemos cuando pasa un
coche parece como si la base misma fuese el coche o como si hubiera un coche sobre la base, y
que eso fuera lo que está pasando por ahí. Pero esto es una completa alucinación. No hay coche
ahí, de la misma manera que no hay una A en la configuración de tres líneas.

El coche existe, pero no ahí. Es lo mismo con la A. Cuando vemos la A y no la analizamos,


cuando no meditamos, parecería que la A estuviese ahí, en el patrón. Eso también es una
completa alucinación.

Ese es el objeto a ser refutado – la A que está ahí no meramente imputada por la mente. Una A,
que si la buscas, no la encuentras. Ese es el objeto de refutación; eso es lo que tenemos que
realizar que está vacío. Y esa Vacuidad es la naturaleza última de la A.

La razón por la que ver la A sobre la base es una visión falsa o errónea es que si intentas
encontrar dónde en las tres líneas (/ \ -) se encuentra la A, no puedes encontrarla. Y cuando la
buscas en las tres líneas ensambladas (A) tampoco puedes encontrarla ahí. Cada pieza por
separado no es la A. Tampoco lo es el patrón ensamblado, porque ese es la base a ser etiquetada
A.
Analizando de esta manera, puedes reconocer tus alucinaciones cotidianas, tu visión errónea, y
entender lo que tienes que realizar como vacío. Lo que significa Vacuidad. El análisis lo
esclarece todo. Practicar la toma de conciencia de esto, meditar sobre esto, te ayuda a controlar
tu propia mente emocional. Hace que sea casi imposible el surgimiento de pensamientos
emocionales como el apego o el enfado. Esto significa que dejas de motivar el karma, la causa
del Samsara, la causa de los reinos inferiores. Por tanto se convierte en una protección increíble,
una gran fuente de felicidad y paz, y la causa de la liberación y la iluminación para ti y para los
demás seres sintientes.

Al desarrollar esta sabiduría y practicar Bodhichitta, tú mismo puedes alcanzar la iluminación y


llevar a los demás seres sintientes a la iluminación también.

Por tanto, si realmente quieres practicar el Dharma, medita y observa un cierto desarrollo en tu
vida, si quieres clarificar y profundizar tu comprensión de la vacuidad, y acercarte a realizarla,
estas técnicas pueden ayudar, aunque no utilicen conceptos filosóficos, como los cuatro puntos
de análisis y demás.

Al practicar estas técnicas, puedes ver más claramente cómo la mente no es el “yo”, que es lo
que mucha gente piensa. Muchas cosas se vuelven más claras.

OTROS CONCEPTOS SOBRE VACUIDAD;

LA MÍSTICA BUDISTA:
LA MÍSTICA DE LA VIDA COTIDIANA

Todos los seres humanos somos divinidad y somos Consciencia, somos budas. Estos aspectos de
nuestra esencia irán actualizándose en nosotros a medida que nuestra identidad profunda vaya
emergiendo, como consecuencia de nuestra realización espiritual. No hay un dios salvador, no
hay agentes externos que, por sí solos, puedan ser determinantes en nuestro proceso espiritual,
aunque efectivamente puedan influir en él. El viaje espiritual que propone el budismo es el viaje
desde la ignorancia inconsciente hasta la Consciencia, desde el individualismo hasta la
compasión-amor solidarios con todos los seres, desde la dualidad “yo frente a los demás” hasta
las unidad y unanimidad con todo el universo, donde sin perderse las características individuales
relativas del yo éste queda completamente transcendido en un espacio donde todos los seres son
esencias indiferenciadas de Consciencia y Vacuidad, donde todos los seres son uno en la
unanimidad de la Consciencia Cósmica.

Es en este marco donde el budismo entiende el devenir espiritual del ser humano, es en este
contexto donde el budista accede a su experiencia mística. Porque la mística es simplemente la
vivencia-experiencia de nuestra propia identidad profunda. Es la experiencia de la Vacuidad y de
la Consciencia de la que somos manifestación.

Evidentemente la experiencia mística tiene grados de vivencia hasta profundidades sin límite,
pero la experiencia mística, en mayor o menor grado, es accesible a todos nosotros, porque en
realidad sólo es la experiencia profunda de nosotros mismos, el maravilloso hallazgo de nuestra
identidad última, allí donde sólo existe espacio sin límites, y silencio, y claridad mental, y
discernimiento y luminosidad, y compasión y amor imparciales…

Debemos abandonar, por errónea, la idea que a veces tenemos de que la expresión de la
experiencia mística, es arrebato, paroxismo, conmoción, enajenación, abandono, o alejamiento
de la realidad que nos toca vivir. ¡No! La experiencia mística se manifiesta en quietud, gozo,
ecuanimidad, armonía con el fluir de la vida, en concordia con los acontecimientos favorables y
adversos que nos toca vivir, en la sana alegría de los corazones expandidos. Todos nosotros
podemos acceder a la experiencia mística, porque la experiencia mística es el paulatino
descubrimiento de lo que en realidad somos, descubrimiento que necesariamente nos traerá el
reflejo de la Vacuidad y Consciencia que constituyen nuestra esencia. No es fácil que la
experiencia de Vacuidad y Consciencia plenas sea permanente en nuestro vivir diario, pero
nuestro camino espiritual está jalonado de chispazos de despertar o chispazos de mística que nos
traen saltos evolutivos irreversibles.

Por ello, no concebimos otra manera de vivir la espiritualidad que en el camino de la mística, que
es ir dándonos cuenta de que no somos sino en otra realidad superior, de que siendo en esta
forma, en este cuerpo, en este espacio y en este tiempo, somos manifestación de la no forma, del
no cuerpo, del espacio ilimitado y de la realidad atemporal que constituyen la Vacuidad y la
Consciencia.

Para el budismo la experiencia mística por excelencia es la vivencia de la Vacuidad, que es


espacio ilimitado desde donde todo surge. La Vacuidad budista es creadora, inabarcable,
insondable, inaprensible e inexpresable; es la experiencia de la nada y del todo, de la plenitud,
del dinamismo inmóvil, del silencio sonoro, es la creación no creada. La Vacuidad budista es
Dios y así lo afirma el gran místico cristiano, el maestro Eckhart, místico dominico alemán del
siglo XIV, que refiriéndose a la potencia del espíritu, lo que los budistas diríamos nuestra mente
profunda vacua, expresa: “Está libre de todo nombre y desnuda de toda forma, totalmente vacía
y libre, como vacío y libre es Dios en sí mismo”. Y efectivamente, tal como expresa el maestro
Eckhart ninguna diferencia hay entre la Vacuidad budista y el Absoluto cristiano, entre el vacío y
Dios, porque el vacío de la divinidad es la trascendencia de las formas, del espacio, del tiempo,
es la no forma desde donde surgen todas las formas de este mundo relativo en el que vivimos.
Nuestra esencia, la esencia de la divinidad, la esencia de la Consciencia, es vacía, por estar más
allá de tiempo y espacio, de nombre y características que nosotros le hemos adjudicado a través
de los siglos. Y es libre porque es vacía, porque es una realidad que ha trasciendo todo espacio y
tiempo y dependencia formal alguna…

Y vacíos deberemos ser nosotros para recibir a la Consciencia, para encontrarnos con nuestro ser
espiritual profundo. Vacuidad para el budismo es desapego de toda forma egóica, de todo anhelo
perturbador. Para poder acceder a la Vacuidad, para poder empezar a tener vivencias místicas
tendremos que limpiar primero todo nuestro inconsciente acumulado, desbrozar nuestro camino
interior, derruir y desescombrar nuestra vieja casa de ignorancia e inconsciencia y quedar vacíos,
vírgenes para que la consciencia entre en nosotros por su propio poder. Citamos otra vez al
maestro Eckhart que afirma que: “Estar vacío de todo lo creado es tanto como estar lleno de
Dios”. Y nosotros budistas afirmamos que estar vacíos de todo egoísmo, estar libre de todo
apego, es tanto como estar despiertos, es tanto como ser plenitud de Consciencia y Vacuidad.

Cabría ahora preguntarse por qué si la Consciencia-Vacuidad trasciende toda forma, ella se
manifiesta en este mundo en formas tan limitadas, en espacios y tiempos concretos, en un cuerpo
con unas necesidades que nos condicionan tanto. A esto podríamos responder primero que las
cosas son como son. Y añadir que en realidad toda forma en este mundo relativo en el que
vivimos es manifestación de la no forma, es decir, de la Consciencia. Y para el budismo esta
realidad es tan patente que nos propone el acceso a la no forma, a la Vacuidad, a través de las
formas, de tal manera que nuestra vivencia consciente del tiempo presente, es decir, del ahora,
nos transporta hasta nuestra esencia atemporal; la experiencia-presencia del espacio físico en
donde nos movemos, nos trasladará al espacio ilimitado de la Consciencia; el sentir con plena
conciencia los sonidos nos puede llevar hasta el profundo silencio de donde todos ellos surgen; y
a través del diálogo con las células de nuestro propio cuerpo nos podremos encontrar con nuestra
realidad acorporal y vacua. Así pues es precisamente la forma de todo cuanto existe en la
realidad física limitada en que vivimos la que nos permite acceder a la no forma ilimitada e
infinita. En realidad es la propia materia nuestra guía hacia la Vacuidad y hacia la Consciencia,
porque la materia es vacío, tal como parecen afirmar las últimas investigaciones de la física
cuántica.

Este es el camino de mística que nos presenta el budismo. El camino es vivir con plena
conciencia, con plena presencia nuestra realidad física y material y espacio-temporal, para poder
acceder así a nuestra realidad espiritual. Sin hacer tierra no se puede acceder al cielo. Y sin haber
habitado en los infiernos… tampoco.

Vivir con plena presencia lo cotidiano es la llave que nos abre la puerta de la sabiduría interior,
es el acceso a los contínuos descubrimientos con los que el camino espiritual nos sorprende.
Vivir desde la presencia requiere restaurar la conexión con nuestro interior tantas veces perdida,
vivir desde nuestro propio eje, sabiendo quiénes somos y no identificándonos ni dejándonos
arrastrar emocionalmente por todas las circunstancias y pensamientos que nos acechan. En otras
tradiciones religiosas se le ha llamado recogimiento o retiro interior y en palabras del maestro
Eckhart: “El verdadero retiro significa que el espíritu permanece tan inconmovible ante todo lo
que le pasa, agrado o pena, honra o vergüenza, como una ancha montaña permanece quieta
dentro del viento”.

El gran instrumento que el budismo propone para integrar la actitud de presencia en nuestro
modo de vivir es la meditación, que en un nivel profundo nos puede ofrecer auténticas
experiencias místicas y que en su estadio inicial nos enseña a mirar cuantos pensamientos pasan
por nuestra mente y sensaciones por nuestro cuerpo. Del mirar sistemático surge el darse cuenta
o un estado de conciencia básico y de ahí viene el comprender profundamente cada una de
nuestras actitudes, reacciones, automatismos, emociones perturbadoras… La consecuencia
directa del comprender profundamente es la liquidación natural o autoliquidación de nuestro
cuerpo emocional acumulado, la limpieza o autolimpieza de nuestro inconsciente. Cuanto más se
limpia nuestro inconsciente más preparados estamos para la experiencia interior, para la
experiencia mística. La meditación es, por esta razón, una herramienta fundamental en el camino
de la mística que el budismo nos propone.

VACUIDAD, QUÁNTICA DEL SER O BUDISMO QUÁNTICO

En el budismo la vacuidad tiene un valor bastante importante ya que todo es vacío, nada del
mundo es tan consistente como para trascender en el tiempo, a pesar que las cosas sean captadas
por nuestros sentidos no tienen una unidad real, así como la física quántica a demostrado el gran
espacio y la potencial energía que se hallan entre el núcleo de un átomo y su electrón, así mismo
ha comprobado que los átomos no se entretocan realmente !estamos hechos de vacío, todo esta
hecho de vacío¡ creo que este moderno y científico pensar le da una casi irrefutable validez a el
antiguo pensar budista. En el Apeiròn de Anaximandro o lo indeterminado encontramos un
sentido un tanto negativo casi raya en lo incognoscible, pero en un transfondo, en la sentencia,
particularmente, encuentro que si las cosas de donde emergen allí se sustraen siendo que entre
ese emerger y sustraerse transcurre un tiempo, que si este es tan efímero como parece serlo entre
el emerger y sustraerse no habría diferencia, pareciese que fueran una misma cosa en distinto
momento, entonces esto seria aquello que Anaximandro llamo Apeiròn, y ¿puede determinarse el
vacío? Y no es expresión de que se pensaba en un vacío en aquella época, que nada tiene algo
real si viene de si mismo y a si mismo retorna por adecuación, y no es que sean lo mismo porque
el tiempo le degrada su Ser expresado y lo lleva a su perecer si no que esta compuesto de lo
mismo, entonces ¿el Ser emerge del vacío y a este retorna? O nunca del vacío se aleja y ¿solo
tiene una apariencia de unidad cuando es Ser en expresión? Pareciera que el Ser esta hecho de
vacío en nuestro filosofo antiguo, si es así tenia un pensar mucho mas allá del tiempo, un pensar
indeterminado y atemporal que hoy esta mas vigente que nunca.

KARMA EN ANAXIMANDRO

El hallar en la sentencia las palabras , orden o adecuación y


ausencia de este respectivamente, lleva a pensar, en relación con el pensar oriental en el Karma,
para los hinduistas esta palabra significa causa y efecto, con el budismo adquirió un carácter de
ley ordenadora y generadora de todo lo existente, que en constante cambio busca una especie de
perfección del universo expresado. Ahora si ese  lo pensamos como una
inteligencia organizadora, una inteligencia del Ser que en busca de su mejor expresión posible se
halla en un constante reorganizarse y superarse, toma mas similitud con el karma, " el Ser que se
organiza a si mismo" y a mi parecer en esa organización esta su emerger como expresión en el
mundo. Al adecuarse y encajar en si y consigo mismo es causa que se transforma en efecto al
expresarse. Tendría alguna influencia el concepto del karma en esta sentencia, solo podemos
especular, entonces especulemos, el concepto karmico es poco mas antiguo que el primer
filosofo, unos trescientos años a lo sumo, teniendo en cuenta la influencia comercial de india y
Persia en los Balcanes y Turquía no es alocado pensar que en las alforjas de los comerciantes y
mercaderes se halla colado algún pensar escrito o hablado y que este hubiese sido una pequeña
base en el pensar milesio, tal vez si. Tal vez el hallar una conexión sea mas dañino que
productivo para la cultura occidental pero a mi parecer seria tan trascendente como las ideas de
Platón o el logos de Aristóteles, pero todo esto es mera especulación que para se aceptada
requeriría un trabajo de investigación de muchas vidas (reencarnaciones) o mas occidentalmente
de mucho "tiempo".

CONCLUSIÓN

Para un filósofo de qué sirve desarrollar su pensar si éste solo se queda y es útil en su época,
sería un pensar que perece con el pensador, todos y cada uno de los que nos relacionamos con el
pensar tenemos en común un inagotable deseo por trascender, por superar a esa onda efímera que
se levanta en el estanque, asimismo pienso que Anaximandro concibió su pensar, si esto es así,
para trascender; debe ser un pensar universal único y atemporal sin límites sin área específica de
aplicación, desde mi parecer, tanto la sentencia como el pensar Budista y quántico, no sólo se
limitan a la filosofía, la espiritualidad y la física, respectivamente, sino que pueden ser aplicables
a cualquier forma del Ser Expresado en el mundo, o sea cambiar el ámbito social, económico, y
político es posible desde cualquiera de estas tres formas de pensar o de su comunión. En el
aporte de Anaximandro veo un recordar que el quehacer humano no debe limitarse a un
momento en el tiempo, que tal vez sea la esencia de la decadencia occidental, pensar que somos
eternos temporalmente y perecederos de pensamiento.

No creo haber hallado una relación consistente entre el pensar de occidente y oriente, pero sí
producir un cuestionar de nuestra historia como especie y nuestro compromiso con el planeta, al
cual nuestra forma de pensar al mundo lo está llevando demasiado rápido a su perecer, y a mi
parecer esta fue la intención de Martín Heidegger en toda su obra: repensar toda la historia
occidental, qué somos y dónde vamos, y por qué vamos tan evidentemente mal. Mi concepción
del mundo cambió radicalmente con modos de pensar como el budismo y la física quántica y
ahora también con la filosofía heideggeriana; muestran un ángulo de vista radical sobre el mundo
occidental lleno de vacío pensar, y de la combinación de estas tres corrientes puede suceder un
cambio radical en la concepción de todo lo existente.

Karma y Vacuidad
Todos estáis interesados en el dharma y en la meditación. Pero, ¿qué es el dharma, y como
meditamos?. Básicamente, dharma es cualquier cosa que causa el que disminuyan nuestras
ilusiones, nuestros pensamientos perturbadores; es cualquier cosa que nos trae paz de mente y
liberación de la confusión y el sufrimiento.

Lama Yeshe
El Budadharma enseña métodos para purificar la mente de negatividades y así desarrollar nuestro
potencial humano al máximo. Algunos de estos métodos, como el no dañar a otros, generar
compasión y practicar la generosidad, son compartidos por otras tradiciones religiosas y
filosóficas. Otros métodos son únicamente budistas. Dos de estos, karma y vacuidad, son el
corazón del dharma. El karma es la ley de causa y efecto, y la vacuidad es la naturaleza última de
la realidad, vacía de todas las concepciones erróneas.

Empecemos con el karma. Toda acción ejecutada por el cuerpo, palabra o mente a la larga
produce una reacción específica. Por ejemplo, una mala actitud culminará definitivamente en
problemas y sufrimiento, mientras que una mente buena, limpia y clara siempre trae felicidad.
Todos hemos notado que cuando nuestra mente esta llena de confusión todo lo que decimos sale
de una manera confusa. A pesar de que este vinculo parece obvio cuando es analizado, no
siempre es aparente. Cuando nos encontramos a nosotros mismos diciendo algo sin sentido o
desagradable, tendemos a decir ‘Oh, no se porque he dicho esto; solo que salió así’. Asumir que
no existe ninguna razón particular para nuestras acciones descontroladas es un error. Ni una sola
palabra ha sido pronunciada jamás que no haya sido motivada por una actitud positiva o
negativa.

El comprender la conexión kármica entre causas y efectos nos dará la energía para
transformarnos a nosotros mismos. No obstante, es esencial aproximarse a nuestra práctica con
paciencia y sabiduría. Cambiar nuestro comportamiento habitual no es fácil. No es como hacer
café instantáneo; ello toma tiempo. El cambio ocurre gradualmente porque las diferentes
actitudes e ilusiones negativas poseen diferentes grados de fortaleza. Por lo tanto cada problema
mental debe ser tratado de acuerdo a su naturaleza particular, ya sea ello extremadamente sutil e
incrustado en nuestra consciencia, o bastante evidente y alcanzable. La aproximación lógica es
concentrarse primero en la purificación de las negatividades burdas antes de intentar arrancar de
raíz las profundamente sutiles. El punto importante es que eliminar las faltas más obvias es algo
que podemos hacer ahora. Es mucho más sabio trabajar en un área donde el éxito es posible que
querer alcanzar lo imposible.

Por ejemplo, cuando lavamos un trapo sucio es imposible eliminar inmediatamente las manchas
y olores. El lavado inicial tiene cuidado de la primera capa de suciedad pero es solamente
después que es lavado y escurrido dos o tres veces que todas las manchas finalmente son
eliminadas. Las ilusiones raíz – apego, enfado e ignorancia – son las manchas que polucionan
nuestra mente y, de estas, la ignorancia de la realidad es la mas profundamente arraigada y la más
difícil de eliminar. Limpiar la mente es un proceso evolutivo y la única manera de asegurar un
cambio positivo es trabajar en las ilusiones burdas ahora y abordar las más sutiles después.

A través de vuestra práctica del dharma nunca debéis forzaros a vosotros mismos, sino antes al
contrario debéis intentar estar relajados y hacer solo lo que es posible en el momento. Si os
forzáis mas allá de vuestras capacidades vuestro sistema nervioso puede sufrir un shock,
produciendo de este modo una reacción extremadamente negativa; podéis incluso abandonar
totalmente el intento de tratar con vuestras ilusiones.
A pesar de que somos adultos tenemos las mentes de niños. La mente de un niño requiere
especialmente ser tratada con ternura; necesitamos gran habilidad y paciencia para tratar con ella.
Ella no puede soportar el ser constreñida, o forzada mas allá de sus limites. Aún así muchos
buscadores espirituales son tan perfeccionistas que sus egos los impulsan a intentar avanzar
demasiado rápido. Ellos son severos e implacables con ellos mismos, y acaban en un estado de
tensión. Se tornan frustrados y se enfadan con ellos mismos y con todo el mundo en derredor
suyo. Por supuesto que es bueno esforzarse para la perfección, pero debemos ser prácticos. Es
mejor ir por grados, paso a paso. De lo contrario es probable que saltéis demasiado rápido y os
rompáis una pierna. Para tener éxito en vuestra practica del dharma es mejor estar relajado y
tocando de pies en el suelo, ajustando la intensidad de vuestra practica día a día de acuerdo con
vuestra situación.

Ser practico incluye el estar abierto a adaptar vuestra practica a las condiciones externas. Por
ejemplo, en esta sala de meditación estamos sentados juntos con las piernas cruzadas sobre
alfombras orientales, rodeados de hermosas estatuas y pinturas de los Budas; el humo del
incienso llena el aire y las velas arden en el altar. Naturalmente es fácil meditar en tal atmósfera
positiva.

Sin embargo, si os encontráis en otro entorno, como en un tren o en un avión, esto no os da una
excusa para abandonar vuestra practica. Tan solo porque no hay imágenes visibles de los budas
sentís que Buda no esta ahí. La totalidad del lugar parece carecer de espiritualidad y os sentís
como envueltos en el samsara. O quizás en casa vuestra familia no os permitirá tener un altar, o
imágenes de seres iluminados en lugar visible. Y porque sabéis cuanto les molestaría os reprimís
de decir vuestras oraciones en alta voz. Entonces recordando nostálgicamente este pacifico lugar
de meditación, pensáis, ‘Ahora parece como si estuviera en un mundo diferente. Ninguna
fotografía de los maestros espirituales o budas, ninguna vela o incienso, y no puedo cantar mis
oraciones. ¿Cómo es posible que practique el dharma?’.

Tales pensamientos de insatisfacción son ejemplos del trabajo de la mente dualista. Habéis
conseguido racionalizar la manera de hacer vuestra meditación, no realizando que la belleza del
camino gradual a la iluminación es que él explica como meditar en cualquier entorno – ya sea
bebiendo, comiendo, hablando, viajando o haciendo cualquier otra cosa. La parafernalia religiosa
es útil, por supuesto, pero no absolutamente esencial para la practica. Por cierto, encuentro que el
cuarto de baño es un lugar excelente para tener una tranquila e imperturbable meditación alejada
del ruido y la confusión. Es un buen lugar para tomar refugio.

En realidad es posible encontrar una enseñanza del dharma en todas las cosas que vemos –
televisión, películas, periódicos, el soplo del viento, los movimientos del océano o el cambio de
las estaciones. Si observamos al mundo desde el punto de vista del dharma podemos obtener una
profunda comprensión de la realidad, incluyendo la impermanencia y la ley de causa y efecto.
‘Todas esas cosas están cambiando, como yo lo hago’. Generalmente andamos en un sueño,
inconscientes de los cambios y movimientos en derredor nuestro. O esto, o lo tomamos por
sentado. Es fácil rechazar lo que la televisión y las películas están tratándonos de mostrar como
meras fantasías. Tales prejuicios tan solo incrementan nuestra ignorancia y cierran la puerta a la
sabiduría. Si por otro lado, abrimos nuestro ojo de sabiduría y dejamos al universo revelar su
realidad, podemos incrementar nuestro conocimiento y practicar dharma en cualquier momento y
en cualquier lugar.

Permitiendo que todas las cosas que vemos nos recuerden que la ley de causa y efecto gobierna
todo cambio, que cada transformación tiene una razón definitiva, entenderemos gradualmente el
karma. Pararemos de asumir que nuestras experiencias vienen a nosotros precocinadas, como el
café instantáneo. La sensibilidad al constante estado de fluir de nuestro sistema nervioso se
volverá más agudo al tiempo que observamos como nuestra mente y cuerpo cambian una y otra
vez.

Una vez que una profunda comprensión de la causa y efecto surge en nosotros, y vemos que cada
acción tiene una definitiva consecuencia, realizaremos cuan importante es ser conscientes de
todo lo que hacemos. La consciencia del karma conlleva una consciencia espontánea de nuestro
propio comportamiento. Realizando que las acciones positivas conducen inevitablemente a la
felicidad y que las acciones negativas llevan al sufrimiento, nos tornamos más discriminatorios y
más conscientes de la naturaleza de nuestra propia actividad. Sin embargo, si la ley de causa y
efecto no guía nuestra vida, no existe ninguna practica del dharma, y sin tal practica tan solo la
ignorancia y el sufrimiento permanecen.

Una sostenida consciencia de nuestras acciones físicas, verbales y mentales desde el momento de
despertarnos hasta el momento de dormirnos por la noche es mas profundo y penetrante que una
hora de meditación cada mañana. Esto tiene sentido; una hora de meditación no es nada
comparado a la practica de un día. Y si consideramos los enormes beneficios que proporciona
incluso un día de consciencia del karma, nos podemos proteger de la apatía y depresión que a
menudo infectan nuestra práctica.

Una razón para enfatizar el valor de observar nuestro karma es que los occidentales están
siempre interesados en la meditación. Ellos aman la meditación, pero no están tan felices cuando
se les ofrecen las enseñanzas sobre el karma. Ellos se quejan de que el karma es demasiado
pesado. Pero no debemos dar paso a la ansiedad. Nuestro cuerpo, palabra y mente es ya pesado;
no necesita de las enseñanzas para volverlo pesado; nosotros somos pesados.

No quiero decir con esto que la meditación no sea importante, sino que si tenemos problemas
haciendo incluso una meditación formal, todavía podemos practicar dharma perfectamente bien.
Meditación significa entonces estar constantemente vigilantes de nuestras acciones y cultivar una
actitud amable y de amor en lugar de una de explotación. Esto es meditación. De hecho, a la
vista de nuestro nivel actual de desarrollo espiritual, este tipo de aproximación a nuestra practica
puede ser incluso mas preciso y realista que la meditación en profundos temas tántricos.
Si podemos despertar al momento inmediato habremos logrado algo importante. Coged el
momento actual. Todos estamos físicamente aquí, en esta habitación, pero nuestras mentes están
en algún otro lugar, la mayoría pensando posiblemente en el futuro. ‘Después de este curso de
meditación haré...’. Estamos soñando sobre alguna otra cosa mientras el momento presente esta
dormido. Incluso mientras os estoy hablando mi mente esta pensando en el Tíbet. Realmente no
estoy con vosotros

Lama Yeshe
Existe un poderoso método del dharma para llevar la mente al presente. Cada mañana, tan pronto
como os despertéis, deberéis pensar de este modo: ‘Cuan afortunado soy de estar vivo todavía, y
ser un ser humano en lugar de un perro o una gallina. Con este cuerpo y mente humanos tengo el
poder de comprender mi mente y practicar el dharma. Esto es algo que los animales no pueden
posiblemente hacer. Así que dedico este día al logro de la iluminación. Con el fin de alcanzar
este objetivo rápidamente debo evitar las acciones impuras, y emanar una vibración positiva
hacia los demás’. El poder de esta dedicación os ayudara a mantener vuestra consciencia y
control al más alto nivel a lo largo del día.

Mucha gente pasa su tiempo pensando acerca de lo que harán mañana, en veinticinco años, o por
el resto de sus vidas. Esto es una locura. Los acontecimientos que ocurran dentro de veinticinco
años no son nada excepto el resultado de un proceso de transformación que va de momento a
momento – incluso ahora. El momento presente evoluciona hacia el siguiente; el cual cambia en
el siguiente. Hoy cambia hacia el mañana, mañana hacia la semana próxima, el año próximo, etc.
Si el proceso de evolución no dependiera de los acontecimientos que tienen lugar en este preciso
momento, no ocurriría nada al cabo de veinticinco años [desde ahora].

A pesar de que el futuro depende del presente, es la naturaleza del ego humano la de preocuparse
acerca del futuro en lugar de preocuparse del cómo actuar ahora. Cuando meditéis, meditad.
Cuando comáis, comed. Cuando cocinéis, cocinad. Intentad reemplazar vuestras fantasías sobre
el futuro con la consciencia del momento presente. Tan solo entonces estáis siendo realistas. Es
ridículo estar cargado de preocupaciones con lo que va a pasar en el futuro, puesto que vuestras
proyecciones acerca de ello son meramente un producto de vuestra propia mente alucinada. Sin
embargo y desdichadamente, es un pasatiempo común el hacer planes para el futuro. ‘Debo
asegurarme de tener lo suficiente de esto y bastante de aquello para los próximos años’. Quizás
muráis antes de que termine esta semana. Preocuparse sobre el futuro es simplemente una
perdida de tiempo y de energía.

Hay mucha gente que no cree en la iluminación porque nunca han visto o se han encontrado con
un ser iluminado. Yo les preguntaría, ‘¿Podéis ver el mañana?’. Si no, ¿de donde provienen todas
esas concepciones concretas que forman la base para todos sus planes futuros?. Ellos se
preocupan sobre lo que ocurrirá en un futuro que no pueden ver, aún así no aceptan la
iluminación basándose en que no pueden percibirla.

Desde el punto de vista kármico debemos preocuparnos acerca del futuro, pero nuestro interés
actual esta asociado erróneamente. La confusión general con relación al futuro surge en el tipo de
preguntas hechas a menudo a lamas y sacerdotes: ‘¿Cuándo muera iré al cielo o al infierno?’
‘¿Piensa que seré feliz el año próximo?’. Con la sabiduría del dharma llevando a la mente la ley
de causa y efecto, es fácil predecir lo que traerá el futuro. Una actitud positiva, sana, hoy, augura
un bien para mañana. Si el continuo mental esta limpio y claro hoy, entonces ciertamente estará
limpio y claro mañana. Así que tenemos la habilidad de predecir el futuro: utilizando nuestra
propia sabiduría. Podemos ver que vivir y morir feliz o miserablemente depende del
mantenimiento de una actitud positiva o negativa desde ahora en adelante. Tenemos la elección
entre morir la miserable muerte de una vaca o experimentar la gozosa muerte de un meditador.
Depende de nuestro karma. Si las causa y condiciones – leche, calor, etc. – se juntan por la tarde,
el resultado será un tazón lleno de yoghurt a la mañana siguiente.

Es una tontería preguntar a los seres elevados y clarividentes si va a haber un desastre mundial
durante los próximos años. Los desastres están ocurriendo todo el tiempo. Comprendiendo el
karma podemos ver que así como este sistema solar es producto de la ilusión, es asediado
naturalmente por guerras y catástrofes. Por lo tanto es una perdida de energía preocuparse e
inquietarse por ello. De lo que deberíamos preocuparnos es de mantenernos nosotros mismos tan
pacíficos, positivos y alerta como sea posible. Esto es todo cuanto podemos hacer.

Vayamos ahora al otro aspecto esencial del dharma, aquel del análisis del ego. El ego es la mente
que no comprende la naturaleza del yo, del ser. Generalmente nosotros sentimos que el yo existe
en algún lugar vagamente dentro del cuerpo, pero nuestra mente superficial ordinaria nunca
intenta localizarlo de manera precisa. Para obtener un dibujo correcto de la realidad, es necesario
investigar profundamente e intentar encontrar exactamente donde reside este yo. De lo contrario
continuaremos siendo engañados por una visión que, a pesar de ser superficial de alguna manera,
todavía se apega a una profunda y concreta sensación de ser. Cuando hacemos una concienzuda
búsqueda de nuestro ser, buscando a través de la totalidad de nuestro cuerpo y sistema nervioso,
nunca podemos encontrarlo. Algunas veces podemos pensar que lo hemos localizado, pero en un
más estrecho examen podemos ver que hemos sido engañados.

A pesar de que existe una técnica especifica para intentar localizar el yo, cada uno de nosotros
debe aproximarse a su investigación en términos de la manera altamente individual e instintiva
en que habitualmente nos referimos a nosotros mismos. Algunos tienen una vaga sensación de
que el yo está en su pecho; otros sienten que esta en su cabeza o estomago. Cuando alguien es
perturbado y sostiene su cabeza entre sus manos, o se da un cachete en la frente o se agarra a su
corazón, esto indica donde siente mas fuertemente su yo en ese momento. Cada uno de estos
gestos es un síntoma del ego de la persona, proyectando un sentido particular del ser. Mi
síntoma, por ejemplo, es esconderme tras mis ropas de monje. El hecho de que cada uno de
nosotros tengamos nuestro propio juego de síntomas muestra que la sensación intuitiva del yo es
meramente una interpretación del ego. Si el yo fuera algo substancial, existiría mas acuerdo en lo
que respecta a lo que es y donde se encuentra.

El ser imaginado por el ego posee una naturaleza misteriosa, inaccesible. Esto es porque no
existe un acuerdo general sobre sus cualidades o localización; cada uno de nosotros tiene su
propia sensación sobre ello. Esta es precisamente la razón por la que cada persona debe buscar su
yo imaginado, ella misma. Nadie puede hacerlo por ella. Aún incluso con la sabiduría más
introspectiva, buscando el yo en cada célula del cuerpo, permanece imposible de localizar. Es
como un ladrón que se escabulle de nosotros cuando no miramos y se esconde cuando miramos
alrededor. Cuando estamos relajados y no estamos en guardia, él avanza de cuclillas como un
demonio, listo para atacar, pero si lo perseguimos desaparece de repente como tragado por la
tierra. Esta es exactamente la manera en que nuestra mente nos engaña con artimañas. La
alucinación de un concreto y auto-existente yo del ego es como el ladrón. Estamos seguros de
que está ahí, pero tan pronto como lo buscamos, desaparece.

¡Nuestra mente continuará estafándonos hasta que finalmente la cojamos con las manos en la
masa!. Mientras tanto continuaremos cargando con una poderosa sensación intuitiva del yo, y
una vaga noción de que él existe en algún lado, probablemente en el cuerpo. La única manera de
detener esta fantasía es observar el objeto de nuestra alucinación, en este caso nuestro propio ser;
examinadlo cuidadosamente y ver lo que es realmente. Ya que el yo imaginado es como un
ratero, es necesario utilizar un truco especial con el fin de capturarlo. Debemos llevar de alguna
manera al objeto en cuestión hacia una visión clara para una estrecha inspección. Debido a que el
yo imaginado surge mas fuertemente en estados altamente emocionales, deberemos tomar
ventaja de estas situaciones, observar la sensación obvia del yo que ha surgido e intentar
localizarlo e identificarlo. Otra técnica efectiva es evocar deliberadamente, durante la
meditación, una crisis emocional con el fin de traer a la superficie esa sensación del yo. Tanto en
un caso como en el otro, el meditador debe estar extremadamente alerta si es que va a capturar
esa imagen antes que ella desaparezca. A través de esta practica descubrirá a la larga que el ser
que él siempre había creído como existente no tiene absolutamente ninguna base. Era, y es, nada
mas que una fantasía. Todo nuestro sufrimiento y miedos existen solo debido a nuestra
aceptación pasiva del ser proyectado ilusoriamente por el ego. Debido a que ese ser parece existir
concretamente, este parece estar profundamente involucrado en experiencias de ganancia y
perdida y las sensaciones que le acompañan de euforia y depresión. Esta es, de hecho, la base de
todo nuestro sufrimiento.

En algún punto de su contemplación el practicante realiza claramente que toda su miseria brota
de una imagen proyectada por su propia mente distorsionada, una imagen que en realidad no
posee ninguna base. En este punto él ha alcanzado un estado de mente indestructible, mas allá de
todo miedo. Cuando los meditadores Tibetanos alcanzaban este nivel de realización utilizaban
una hábil técnica para poner a prueba su nueva experiencia. Ellos se imaginaban a sí mismos
involucrados en una situación extremadamente temerosa o emocional y entonces observaban sus
reacciones. Si no surgía ninguna gran sensación del yo temiendo el dolor o la perdida, en sus
mentes, podían estar seguros de sus logros internos. Este tipo de experimentación es similar a la
manera en que las ideas son probadas en los estudios científicos. Aquí, sin embargo, el
experimento es interno y muy personal.

De acuerdo con la filosofía del gran maestro Indio, Nagarjuna, el ser que se aparece
intuitivamente a nuestras mentes no existe en ningún lugar dentro de la total estructura atómica
del cuerpo. Esta visión no debe ser confundida con el nihilismo que asegura que absolutamente
nada existe. ¿Qué existe entonces?. La respuesta descansa en la filosofía del camino medio de
Nagarjuna, la cual deniega la existencia del ser fantaseado por el ego, mientras que asegura
aquella del ser relativo y originado dependientemente. Esto no es simplemente algún concepto
filosófico; no estoy interesado aquí en hablar de filosofía. Este es un método práctico para
descubrir lo que es real y lo que no. Y si miráis dentro de esto por vosotros mismos veréis como
vuestro propio ego imagina la existencia de algo que absolutamente no existe.

Cuando nace un bebe, los padres arbitrariamente dan un nombre a la pequeña burbuja que ha
aparecido de repente. Ellos no tienen una razón lógica para escoger ese nombre específico para
esa burbuja particular. ‘¿Te gusta el nombre de Cristina?’ ‘Si, me gusta’ ‘Bien, entonces vamos a
llamarla Cristina’. No es como si el padre y la madre puedan ver que el ser más interno o
consciencia del bebe pertenezca, por su misma propia naturaleza, a una categoría que siempre es
llamada ‘Cristina’. O que algo dentro del bebe esta justamente esperando a ser llamado por su
nombre real. ‘Cristina’, a la luz de la filosofía de Nagarjuna, es solo una cuestión de una burbuja
que aparece y que luego es designada por un nombre. Cristina es la combinación de la palabra y
la burbuja.

Pero el ego no esta satisfecho con ser solo una burbuja y un nombre. Por lo tanto confunde el
tema imaginando que existe alguna otra cosa. ‘Soy algo mas que solo una burbuja; tengo mi
propia existencia aparte de esto’. La naturaleza del ego es la de estar insatisfecho, y mejora y
hermosea hábilmente su identidad creando formas y colores desde su propia imaginación. Así
como nunca esta satisfecho con cualquier cantidad de riqueza o belleza, tampoco él es feliz con
ser meramente un nombre y una burbuja. Él no puede aceptar la simple realidad: la manera en
que las cosas existen realmente. Por ejemplo, ahora que estoy en España ya no me gusta mas ser
Tibetano. Yo sería en realidad un apuesto Español con un hermoso mostacho. Dondequiera que
vaya quiero ser algo diferente. No puedo admitir o aceptar quien o que soy. ¡Es increíble lo poco
realista que es el ego!. Su mundo es como plástico: pura imitación.

En referencia al mundo de fantasía del ego, Buda dijo, ‘Todo es ilusión’. Para comprender el
verdadero significado de esta sentencia, vamos a ver primero que se entiende por el mundo del
ego. Vuestro mundo es todo lo que veis, escucháis, oléis, degustáis, sentís y pensáis; en otras
palabras esta hecho de todas vuestras percepciones sensoriales. El ego de cada persona crea su
propio mundo personal. Tu no estás viviendo en mi mundo; tu estas viviendo en el mundo
ilusorio de tu propio ego. Aún así cuando algunas personas escuchan que todo es ilusión ellos lo
mal interpretan como que ello quiere decir que nada importa. ‘¡Fantástico! Puedo robar, beber,
tomar drogas y alucinar con el LSD tanto cuanto quiera. ¿A quién le importa?. De cualquier
forma es solamente una ilusión’.

Lama Yeshe
Existen varios términos utilizados para referirse a la naturaleza ultima de la realidad. Algunas
veces es llamada vacuidad (‘emptiness’), puesto que la verdadera naturaleza de todos los
fenómenos esta vacía, como opuesta a la imaginación del ego, que esta llena. ¿Llena de que?.
Llena de conceptos, expectativas, ansiedades y proyecciones que nada tienen que ver con la
realidad. En estado ultimo, todas las cosas están vacías. La realidad también es llamada vacuidad
(‘voidness’), la vacuidad siendo el opuesto del mundo sólido, concreto e imaginado por el ego.
Todos los fenómenos, tanto samsáricos como espirituales están vacíos por su propia naturaleza.

Es esencial eliminar la concepción errónea básica del ego sobre la realidad, porque esta es la raíz
de todo sufrimiento. La visión del ego esta corrompida y es poco real, y produce una baja
opinión de uno mismo y de los demás. Ella infravalora nuestras verdaderas potencialidades y
cualidades, creando por ello una sensación de inseguridad y defensa. Además, con este tipo de
actitud negativa fácilmente nos vemos envueltos en argumentaciones y peleas unos con otros. El
ego es político por naturaleza. Si no hubiera ego, no existiría ninguna razón para reñir.

Las concepciones erróneas del ego sobre la realidad también nos mantiene en esclavitud, ya sea
la férrea esclavitud de la existencia o la dorada esclavitud de una manera espiritual de vida. La
esclavitud férrea es nuestro continuo sufrimiento mental y físico en el ciclo de la existencia
insatisfactoria conocida como samsara, mientras que la esclavitud dorada es la de estar
esclavizado a concepciones erróneas y falsas filosofías.

Muchas filosofías poseen una buena apariencia, una atractiva fachada dorada. Sin embargo, no
importa cuan respetables puedan parecer, estas visiones incorrectas todavía nos atan a la
ignorancia y al sufrimiento. El mas alto objetivo es estar libre de toda esclavitud. Pero no quiero
decir con ello estar libre en un sentido revolucionario. ¡Quizás penséis que este lama esta
intentando empezar otra revolución Española!. No, yo solo estoy intentando provocar una
revolución en vuestras mentes.

SUTRA DE NO DUALIDAD:

VIMALAKIRTI NIRDESA SUTRA

Cap.9. El Dharma-Puerta de la no dualidad


¡Entonces, Licchavi Vimalakirti preguntó a los bodhisattvas, "Buenos señores, explicad por favor
cómo el bodhisattva entra en la puerta del Dharma de la no dualidad!"
El bodhisattva Dharmavikurvana declaró, "Noble señor, nacimiento y muerte son dos, pero lo
que no nace no puede morir. Así, la paciente comprensión del no nacimiento de las cosas es la
entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Srigandha declaró, " 'Yo' y 'mío' son dos. Si no hay la presunción de un yo, no
habrá posesividad. Así, la ausencia de la presunción es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Srikuta declaró, " 'Corrupción' y ' purificación' son dos. Cuándo se penetra en el
conocimiento de la corrupción, no hay el pensamiento de purificación. El sendero que dirige a la
conquista completa de todo pensamiento es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Bhadrajyotis declaró, " 'Distracción' y 'atención' son dos. Cuándo no hay
distracción, tampoco habrá atención, ninguna conciencia, y ninguna intensidad mental. Así, la
ausencia de la intensidad mental es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Subahu declaró, " 'El espíritu del Bodhisattva' y 'el espíritu del discípulo' son dos.
Cuándo ambos se observan aparecen como un espíritu ilusorio, no hay un espíritu de bodhisattva,
ni cualquier espíritu del discípulo. Así, la uniformidad de naturalezas de espíritus es la entrada en
la no dualidad."

El bodhisattva Animisa declaró, " 'Perceptible' e 'imperceptible' son dos. Lo que no se percibe no
es percibido, y lo que no es percibido ni es presumido ni repudiado. Así, la no acción y el
desapego de todas cosas son la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Sunetra declaró, " 'Singularidad' y 'pluralidad' son dos. No es posible construir
algo sin recurrir a la singularidad, para establecer su características. Penetrar en la igualdad de
ambos es entrar en la no dualidad."

El bodhisattva Tisya declaró, " 'Dios' y ' demonio' son dos. Sin buscar ni dios ni demonio,
comprendiendo la no dualidad del significado y de la ausencia de significado se accede a la no
dualidad."

El bodhisattva Simha declaró, " 'Maldad' y 'virtud' son dos. Por medio de la sabiduría a
semejanza del diamante que perfora rápido, ni estar atrapado ni liberado es la entrada en la no
dualidad."

El bodhisattva Simhamati declaró, "Decir, 'Impuro' y 'puro' es dualidad. Quien alcanza la


ecuanimidad no forma ninguna concepción de la impureza ni de la pureza, mas sin ninguna
concepción, es ecuanime sin apego a la ecuanimidad, en ausencia de nudos conceptuales. Así, él
entra en la no dualidad."

El bodhisattva Suddhadhimukti declaró, "Decir, 'Felicidad' y 'sufrimiento' es dualismo. El que es


libre de toda especulación, atraviesa la extrema pureza del conocimiento, con su mente absorta,
como espacio vacío; y así él entra en la no dualidad."

El bodhisattva Narayana declaró, "Decir, 'Mundano' y 'Trascendente' es dualismo. Este mundo


tiene la naturaleza de la vacuidad, así que sin trascendencia ni apego, ni progreso ni
permanencia. Así, sin trascender ni estar aferrado, sin ir ni salir, esto es la entrada en la no
dualidad."

El bodhisattva Dantamati declaró, "'Vida' y 'Liberación' son dualidades. Observando la


naturaleza de la vida, uno ni pertenece a ella ni está totalmente liberado de ella. Tal comprensión
es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Pratyaksadarsana declaró, "'Destructible' e 'indestructible' son dualismos. Lo qué


es destructible finalmente se destruye. Lo que finalmente se destruye no puede llegar a ser
destruido; de aquí en adelante, se llama 'indestructible.' Lo qué es indestructible es instantáneo, y
lo que es instantáneo es indestructible. Esta experiencia es llamada 'la entrada en la no dualidad.'"

El bodhisattva Parigudha declaró, "'Yo' y 'no yo' son dualismos. Dado que la existencia del yo no
puede percibirse, ¿como puede existir el "no yo"? Así, el no dualismo en la visión de su
naturaleza es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Vidyuddeva declaró, "'Iluminación' e 'ignorancia' son dualismos. Las naturalezas


de la ignorancia y de la iluminación son la misma, la ignorancia es indefinida, incalculable, y
está más allá de la esfera de pensamiento. La realización de esto es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Priyadarsana declaró, "La materia es en sí misma vacío. La vacuidad no resulta de


la destrucción de la materia, la naturaleza de la materia es en sí misma vacuidad. Por lo tanto,
hablar de vacuidad, por una parte, y de materia, o de sensación, o del intelecto, o de motivación,
o del conocimiento por otra , es enteramente dualista. El conocimiento él mismo es vacío. El
vacío no es el resultado de la destrucción de la conciencia, pero la naturaleza de la conciencia es
en sí misma vacía. La comprensión de los cinco agregados y el conocimiento por medio de
gnosis es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Prabhaketu declaró, "Decir que los cuatro elementos principales [tierra, agua,
fuego, aire] son una cosa y la vacuidad otra, es dualismo. Los cuatro elementos principales son
en sí mismos de la naturaleza del vacío. El pasado en sí mismo es también vacío. El futuro en sí
mismo es también vacío. Igualmente, el presente en sí mismo es también vacío. El conocimiento
que penetra los elementos de tal manera es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Pramati declaró, "'Ojo' y 'forma' son dualismos. Entender el ojo correctamente, y
no tener apego, ni aversión, ni confusión con respecto a la forma, es a lo que se llama 'paz.' De
forma semejante, 'oreja' y 'sonido,' 'nariz' y 'olor,' 'lengua' y 'sabor,' 'cuerpo' y 'tacto,' y 'mente' y
'fenómenos', todo es dualismo. Pero conocer la mente, y no tener apego, ni rechazo, ni confusión
con respecto a los fenómenos, a eso se le llama 'paz.' Para vivir en esta paz se debe entrar en la
no dualidad."

El bodhisattva Aksayamati declaró, "La dedicación a la generosidad con el objetivo de alcanzar


lo omnisciente es dualista. La naturaleza de la generosidad es en sí misma omnisciente, y la
naturaleza de lo omnisciente es en sí misma la dedicación total. Igualmente, es dualista el
practicar la moral, la paciencia, el esfuerzo, la meditación, y la sabiduría con el fin de alcanzar lo
omnisciente. Lo Omnisciente es la naturaleza de la sabiduría, Y la dedicación total es la
naturaleza de lo omnisciente. Así, la entrada a este principio de ecuanimidad es la entrada en la
no dualidad."

El bodhisattva Gambhiramati declaró, "Es dualismo decir que la vacuidad es una cosa, la
ausencia de signos otra, y el no apego todavía otra. Lo que está vacío no tiene signo. Lo que no
tiene signo no es deseado. Dónde no hay deseo no hay proceso de pensamiento, mente, o
conciencia. Ver las puertas de todas las liberaciones en la puerta de una liberación es la entrada
en la no dualidad."

El bodhisattva Santendriya declaró, "Es dualismo decir 'Buda,' 'Dharma,' y 'Sangha.' El Dharma
es de la naturaleza del Buda, la Sangha es de la naturaleza del Dharma, y todo ellos son no
compuestos.
Lo incondicionado es espacio infinito, y los procesos de todas las cosas son equivalentes al
espacio infinito. Percibir esto es entrar en la no dualidad."

El bodhisattva Apratihatanetra declaró, "Es dualismo referirse a 'agregados' y al 'cese de los


agregados.' Los agregados en sí mismos están vacíos. ¿Por qué? Las visiones egoístas de los
agregados, careciendo de naturaleza propia, no existen finalmente. Tales visiones no son
realmente definibles como 'Estos son agregados' o 'Estos agregados cesan.' Finalmente, no tienen
construcciones discriminatorias ni conceptualizables . Por lo tanto, tales visiones tienen en sí
mismas la naturaleza del vacío. Ni el surgimiento y ni la destrucción son la entrada en la no
dualidad."

El bodhisattva Suvinita declaró, "Las promesas físicas, verbales y mentales no existen en la


dualidad. ¿Por qué? Estas cosas tienen la naturaleza de no acción. La naturaleza de la no acción
del cuerpo es la misma que la naturaleza de la no acción del habla, cuya naturaleza de inactividad
es la misma que la naturaleza de la no acción de la mente. Es necesario saber y entender este
hecho de la última inactividad de todas las cosas, para conocer de la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Punyaksetra declaró, "Es dualismo el considerar las acciones meritorias,


pecadoras, o neutrales. El no emprendiendo de acciones meritorias, pecadoras y neutrales no es
dualista. La naturaleza intrínseca de todas estas acciones es la vacuidad, donde finalmente no hay
tampoco mérito, ni pecado, ni neutralidad, ni acción en sí misma. La no producción de tales
acciones es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Padmavyuha declaró, "El dualismo es producido por la creencia en el yo, pero la
comprensión verdadera del yo no comporta dualismo. Quién permanece en la no dualidad está
sin pensamiento, y la ausencia de pensamiento es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Srigarbha declaró, "La Dualidad se crea por la manifestación de la percepción. No


dualidad es la desaparición del objeto. Por lo tanto, el no apego y el no rechazo son la entrada en
la no dualidad."
El bodhisattva Candrottara declaró, "'Oscuridad' y 'luz' son dualismos, pero la ausencia tanto de
oscuridad como de luz son no dualidad. ¿Por qué? En el instante de la absorción meditativa, no
hay oscuridad ni luz, e igualmente con las naturalezas de todas cosas. La entrada en la
ecuanimidad es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Ratnamudrahasta declaró, "Es dualismo detestar el mundo para regocijarse en la


liberación, y no detestar el mundo ni la alegría en la liberación es no dualidad. ¿Por qué? La
liberación puede ser encontrada donde hay esclavitud, pero dónde finalmente no hay esclavitud
¿que necesidad hay de liberación? El mendigo que ni es atrapado ni liberado no experimenta
ninguna atracción ni rechazo y así él entra en la no dualidad."

El bodhisattva Manikutaraja declaró, "Es dualidad hablar de caminos buenos y caminos malos.
Quien está en la vía no tiene conciencia de caminos buenos o malos, no se entretiene con
conceptos como 'camino' o 'no camino. Conociendo la naturaleza de los conceptos, su mente no
se apega a la dualidad. Tal es la entrada en la no dualidad."

El bodhisattva Satyarata declaró, "Es dualismo el hablar de 'verdadero' y 'falso.' Cuándo alguien
ve sinceramente, no ve jamás ninguna verdad, así que ¿cómo alguien podría ver la mentira? ¿Por
qué? Uno no ve con el ojo físico, ve con el ojo de la sabiduría. Y con el ojo de la sabiduría ve que
no hay signos ni no signos. Allí, donde no hay signos ni no signos, es la entrada en la no
dualidad."

Cuándo el bodhisattvas hubo dado sus explicaciones, todos ellos se dirigieron al príncipe de la
corona Manjusri: "Manjusri, ¿qué es la entrada del bodhisattva en la no dualidad?"
Manjusri contesto, "Buenos señores, han hablado bien. No obstante, todas sus explicaciones son
en sí mismo dualistas. No saber ninguna enseñanza, no expresar nada, no decir nada, no explicar
nada, no anunciar nada, no indicar nada, y no designar nada, eso es la entrada en la no dualidad."

Entonces el príncipe de la corona Manjusri dijo a Licchavi Vimalakirti, "todos hemos dado
nuestras propias enseñanzas, noble señor. ¡Ahora, puede aclara la enseñanza de la entrada en el
principio de la no dualidad!."

Entonces, Licchavi Vimalakirti mantuvo su silencio, no diciendo nada de nada. ¡El príncipe de la
corona Manjusri aplaudió a Licchavi Vimalakirti: "Excelente! ¡Excelente, noble señor! Esto es
verdaderamente la entrada en la no dualidad del bodhisattvas. Aquí no hay el uso de sílabas, ni
de los sonidos, ni de las ideas."

Cuándo estas enseñanzas se hubieron dado, cinco mil bodhisattvas entraron en la puerta del
Dharma de la no dualidad y alcanzaron en la calma la raíz de las cosas.

EL CHAN Y LA VACUIDAD:
El Chan es un estado mental de la ausencia de forma, impermanencia y no-pensamiento. Estos
tres términos son utilizados en el Sutra de la Plataforma del Sexto Patriarca de la escuela Chan,
Hui-neng (638-713), y este concepto es el fundamento del sutra.

La ausencia de forma es vacuidad. Eso es la vacuidad en “La existencia es vacuidad” o “La


forma es vacuidad”, como lo que se expresa en el Sutra del Corazón: si tienes algo, no lo tienes
al mismo tiempo, puesto que está cambiando en todo momento. El ver la esencia de vacuidad
que se encarna en formas visibles, se le llama la ausencia de forma. Como las flores en el altar
del templo, todo tiene existencia y vacuidad al mismo tiempo. La existencia es la forma de las
flores. Pero dado que ellas siempre están cambiando, están vacías. Una forma que siempre está
cambiando es sin-forma. Lo que existe ahora está desapareciendo. Lo que justamente ha existido
ahora se está yendo ahora. “La forma es vacuidad.”

El Chan es también un estado mental de impermanencia, y la impermanencia también es


vacuidad. Es decir, “La vacuidad es existencia” o, como dice el Sutra del Corazón, “La vacuidad
es forma”. Una mente que es impermanente no se aferra, ni se detiene o permanece en ningún
fenómeno o forma, incluyendo no sólo las formas físicas sino también las ideas, sensaciones y
etc. La mente impermanente reconoce que la forma está cambiando siempre, y que nada puede
detenerse o apegarse. Esto reconoce la vacuidad de todas las formas. Incluso el deseo de
aferrarse a algo, lo cual es forma, está siempre cambiando y está vacío. Eso es lo que significa el
Sutra del Corazón cuando dice, “La vacuidad es forma.”

El Chan es un estado mental de no-pensamiento, y el no-pensamiento es, nuevamente, vacuidad.


No-pensamiento significa que no hay pensamiento apegado al yo en la mente, ni tribulaciones en
el pensamiento, ni egoísmo en el pensamiento. Eso es vacuidad: la vacuidad del ego que siempre
está cambiando. Una mente sin apego al ego no experimenta vicisitudes emocionales o
sentimentales. La ausencia de ego es también la ausencia de individualidad.

El Budismo proclama la ausencia de individualidad. Una vez me preguntaron, “¿El Buda tiene
ego? ¿Un Arhat tiene ego?”

Contesté, “Ciertamente no. El Buda y los arhats no tienen tribulaciones. Es sólo cuando estás
libre del ego así estás liberado de tribulaciones.”

Alguien preguntó más profundamente: La primera frase en el Sutra del Diamante es, “Esto es lo
que he oído,” dicha por Ananda, y un verso sobre ello, hablado por el Buda, tiene las líneas
siguientes:

Viniendo a mí por la forma,


rezándome por la voz,
es un camino lleno de vileza y maligno.
Nunca conduce al Buda.

El “yo” y el “mi” en estas declaraciones fueron dichos por el arhat iluminado Ananda y el mismo
Buda. ¿Cómo se puede decir que no tienen ego?
Contesté, el “yo” y el “mi” son, por sí mismos, ausencia de individualidad. Son sólo los nombres
provisionales del ego. Para explicar un cierto fenómeno, a veces alguien tiene que ser nombrado
como un ejemplo, de lo contrario la sabiduría del Buda no puede ser ilustrarda. Eso no es un ego
en un sentido emocional, o un ego al que hay apego al ego, sino un ego provisional para denotar
la verdadera ausencia del ser.”

El Chan es la vacuidad absoluta, no la vacuidad relativa a la existencia. El Sutra del Corazón


dice que “Todos los cinco skandhas (agregados) son vacíos.” Los cinco skandhas incluyen
nuestro cuerpo físico, espíritu y mente. Los cinco skandhas no son un ego verdadero, son formas
que están cambiando constantemente. Son vacuidad.

La vacuidad es la ausencia del ser. El Sutra del Corazón nos dice que el estar liberado del ego sin
pensar en la ausencia de uno mismo es sabiduría. Sin ausencia de ego no hay nadie a quien
pertenezca la sabiduría. Por consiguiente, no hay sabiduría, ni santidad, ni incluso la Budeidad
para que puedan lograrla los practicantes. Si hay una percepción de la obtención entonces debe
haber alguien que logre, y eso es el ego. Por eso dice el Sutra del Corazón “No hay sabiduría ni
obtención.” En el Sutra de Vimalakirti, el Capítulo sobre Observar a los Seres Sensibles dice que
si hay un testigo de la obtención eso no es la obtención sino arrogancia.

La ausencia del ser no es negativa, sino positiva. El Sutra del Corazón dice, “No hay ignorancia
ni extinción de la ignorancia.” y, “Ni la vejez y la muerte, ni la extinción de la vejez y la muerte.”
Si hubiera una extinción, eso que se extinguió ya no existiría en el mundo, y eso es negativo. La
ignorancia, la vejez y la muerte son inexistentes, como son la extinción de la ignorancia, de la
vejez y de la muerte. No hay razón para temerlas. Las personas ordinarias piensan que nacieron y
morirán como una consecuencia del apego y la ignorancia. Sin apego ni tribulaciones, no hay
ignorancia ni vejez ni muerte. Los que no tienen apego ni tribulaciones, aquellos que no tienen
noción de una individualidad, todavía experimentan los fenómenos de vejez y muerte que
siempre son cambiantes. Pero puesto que no tienen apego a la vejez y a la muerte, no les tienen
miedo. Eso es la obtención de los que están liberados del ego.

”...Ni la vejez y la muerte y ni la extinción de la vejez y la muerte..” no expresa la vacuidad


relativa. Lo que llamamos “liberarse de la vida y la muerte” es estar a gusto con la vida y la
muerte y no tener miedo de ellas. Esto es no tener una idea o pensamiento respecto a la vida y la
muerte. Pero después de liberarse de la vida y de la muerte, un bodhisattva todavía acepta la vida
y la muerte para salvar a los seres sensibles. Eso es otro significado de “Ni la extinción de la
vejez y la muerte.” El capítulo sobre la Renuncia de los Bodhisattvas en el Sutra de Vimalakirti
dice que los bodhisattvas deberían observar a través de la ausencia del ser y enseñar con
paciencia. Eso ilustra la naturaleza positiva de la ausencia del ser.

No establecerse en la vacuidad o en la existencia es la vacuidad absoluta. El Avatamsaka Sutra


habla del ilimitado reino del Dharma, el reino del Dharma de las personas ordinarias y el reino de
los Budas. Un reino del dharma es una esfera o campo que incluye todos los fenómenos. Está
formado por la mente. Por consiguiente, las personas a diferentes niveles experimentan
diferentes reinos del dharma. La palabra “ilimitado” en el Avatamsaka Sutra indica el ser
absoluto, el verdadero ser sin límites, por consiguiente, el ilimitado reino del dharma es absoluto.
La vacuidad en el Sutra del Corazón es la vacuidad última o la vacuidad absoluta, no la vacuidad
relativa. La palabra “infinitud” en el Avatamsaka Sutra y la palabra “vacuidad” en el Sutra del
Corazón significan la misma cosa: la vacuidad inconcebible.

La vacuidad absoluta no es ni lo mismo ni es diferente. No es uno ni es dos. El Vimalakirti Sura


discute repetidamente no-dualidad, incluyendo la no-dualidad de ser y no ser, la no-dualidad de
limpieza y suciedad, la no-dualidad de muerte y nirvana y la no-dualidad de Bodhi y tribulación.
Esos son los otros nombres para la vacuidad.

Cuando hablamos de la protección ambiental espiritual, estamos hablando de concordar nuestros


reinos del dhama con los principios Chan de la ausencia del ser y la vacuidad. Lo que cada cual
experimenta como su mundo interior o espiritual es el reino del dharma formado por su propia
mente. El Chan reconoce diez de estos reinos, cuatro experimentados por las personas sagradas y
seis por las personas ordinarias. Esos reinos del dharma son formados por la mente de tres
maneras.

Lo que creemos ayuda a crear el reino en el que estamos. Si crees que algo es limpio y puro,
entonces lo es. Si crees que puedes estar tranquilo, lo puedes estar. Cuando hace mucho calor, si
creemos realmente que no hace calor, o si nuestra mente está en otra cosa, no sentimos tanto
calor. Cuando estamos sufriendo, si no pensamos que es difícil de aguantarlo, sufrimos menos.

En el número más reciente de la revista americana titulada, “Search for Life,” había un relato
acerca de un padre e hijo que cayeron en un lago en un accidente de avión en invierno. El padre
murió rápidamente en la explosión, pero el hijo consiguió vivir en el bosque al lado del lago
durante 70 días, hasta que fue rescatado finalmente. Sobrevivió a través de decirse a sí mismo
con determinación “No tengo hambre, no me siento hambriento. No tengo frío. No siento frío”
Cuando fue rescatado sólo pesaba 79 libras, pero estaba vivo. Su creencia y determinación
mental lo salvaron de la muerte.

La segunda cosa que ayuda a establecer el reino del dharma que experimentamos es la
purificación de nuestra vida física y mental a través de las prácticas de meditación Chan, la
recitación de los sutras, la postración y etc. Si realizas estas prácticas, te llevarán a ver la tierra
pura, los Budas y los bodhisattvas. Estas experiencias son personales, y nadie más puede
compartirlas.

Haciendo votos y tratando de cumplirlos también forma el reino del dharma que
experimentamos. El voto es un modelo formado por la mente. Si deseamos o esperamos
conseguir algo, deberíamos hacer lo mejor que podamos para cambiar nuestra realidad a través
de nuestras hazañas y acciones. A través de los votos y las acciones podemos cambiar nuestra
situación actual.

Nuestro mundo interior no está separado del mundo exterior. El mundo interior de un practicante
Chan debería volverse puro y limpio, impecable e incontaminado. Esta pureza es expresada en
una vida material simple y natural. Desde el punto de vista del practicante, el mundo exterior no
está más allá de su capacidad mental ilimitada. El mundo interior de un gran practicante o un
bodhisattva es desinteresado, deprovisto del ego, y por lo tanto, ilimitado. Su ausencia del yo
hace que el mundo exterior esté dentro de su naturaleza interior. El mundo interior, que es puro,
desprovisto de ego e incontaminado, hace al mundo exterior puro, desprovisto del ego e
incontaminado. Desde la naturaleza de pureza y vacuidad, él o ella ve que el mundo es de la no-
forma e impermanente. El mundo interior de un gran practicante está asociado con el exterior,
desprovisto del ego e incontaminado, sin forma e impermanente. ¿Dónde él o ella podría
encontrar un lugar que no fuera la tierra de Buda? Aunque reconozcan todos los lugares como
una tierra de Buda, los practicantes Chan intentan difundir los conceptos y métodos de la
protección ambiental espiritual puesto que hay seres sensibles que todavía experimentan
angustia.

Los practicantes Chan tienen una mente clara y sistemática. La ausencia de forma y la unidad del
mundo interior y exterior no los confunden ni les hacen tener una mente confusa. Pueden ver el
mundo exterior sin una idea de sí mismos y lidiar con él adecuadamente. Un practicante Chan
con sabiduría, sin interés personal, puede ser verdaderamente objetivo cuando se confronta con
las personas y situaciones. Su juicio es bueno y su comprensión es clara. Él o ella influencia en
los demás a través de servirse de ejemplo para ellos. Eso es practicar el camino del Bodhisattva.

Cuando tienes alguna experiencia de vacuidad no es necesario que estés completamente liberado
de angustias. Sin embargo, tienes suficiente experiencia para controlar tu mente y mantener la
compostura en frente de las circunstancias, así como cierto grado de sabiduría. Sabes cuáles son
tus defectos y los admitirás con franqueza a otros. Para “comprender tu mente”, lo cual es muy
importante en la práctica Chan, antes de nada hay que ser conciente de cuáles son tus
tribulaciones y cuándo se producen. Las tribulaciones normalmente son causadas por
contradicciones entre el entorno y tus pensamientos. En otras palabras, las cosas no son de la
manera como tú quieres que lo sean. Las tribulaciones son como ladrones. Si te confrontas con
ellos directamente, se marchan. Si no nos ocultamos a nosotros mismos de nuestros propios
defectos y sufrimientos, desarrollaremos una mente cada vez más clara, honesta, modesta y
compasiva. Creceremos para ser capaces de decir toda la verdad y de hacer lo que debamos.

Utilizamos los métodos de práctica Chan para purificarnos a nosotros mismos mentalmente y
para desarrollar nuestra sabiduría y compasión. Esos incluyen los métodos de meditación tales
como la cuenta de respiración, recitación del nombre del Buda, práctica del hua-tou e
iluminación silenciosa, así como postraciones, recitación, la práctica de la ausencia del yo, y la
comprensión del concepto de vacuidad. Los cambios en nuestro comportamiento producen
cambios en nuestros conceptos, y viceversa. Esos dan como resultado la purificación de nuestras
mentes y cuerpos y finalmente producen la sabiduría del no-yo.

La protección espiritual del medio ambiente ofrece una base para la protección del ambiente
físico. La protección ambiental comienza con la simplificación y purificación de nuestras vidas.
Usa lo que es necesario, y no desperdicies nada. Deberíamos ser frugales, así como estar
contentos con y agradecidos por lo que tenemos. Debemos salvaguardar nuestro medio ambiente
contra los diferentes tipos de contaminación por el beneficio de todo el mundo. Deberíamos
aplicar los conceptos y principios del Chan a todas nuestras actividades. Cuando comemos en un
monasterio durante el retiro, no desperdiciamos ni una cucharada de sopa ni una boca de comida.
Después de cada comida, cada uno de nosotros limpia su propio plato, cuenco sopero y palitos
con agua potable y bebe el agua que utiliza. También deberíamos mantener esta actitud en casa y
evitar el desperdicio.
Las personas en el mundo moderno están acostumbradas a tirar todo lo que no desean o quieren.
Mientras están desperdiciando las cosas que compraron con su propio dinero, están malgastando
los recursos que pertenecen a todos los seres sensibles. Con el agotamiento de los recursos de la
tierra y el aumento en la población humana, no puede haber protección ambiental sin purificar
nuestras mentes y simplificar nuestras vidas.

La práctica Chan unifica nuestro mundo interior subjetivo con el mundo exterior objetivo. La
práctica Chan no tiene como objetivo producir algún estado beatífico feliz, ni de auto-
confrontación, ni un escape de la realidad. Nosotros, como practicantes, debemos manifestar en
el mundo exterior lo que experimentamos interiormente. Debemos compartir nuestra práctica,
conceptos y experiencias con los demás y enseñarlos a hacer lo mismo. De esta manera,
podemos influenciar a los demás para ayudarnos a llevar a cabo esta misión de la protección
ambiental espiritual.

Es nuestro deber salvaguardar el ambiente natural. Para llevar a cabo esta misión, es necesario
para cada uno de nosotros reconocer la gravedad del problema y hacer algo real y físicamente al
respecto. Los conceptos orientadores y métodos prácticos del Chan pueden ayudar a purificar
nuestras mentes y la sociedad en su totalidad así que podemos proteger el ambiente natural más
concienzuda y efectivamente.

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