Liliana Matos
CH7272
SEC 12
Historia II
Informe de lectura
En el año 1844, se inicia la gesta independentista, preconizada por Juan Pablo Duarte,
un joven de posición acomodada que había estudiado en España y de ideales
nacionalistas y dirigida por Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella. La
independencia fue lograda el 27 de febrero de 1844. En 1844 los dominicanos
expulsaron a los haitianos que ocuparon su país durante 22 años luego de que en 1821
se lograra un acuerdo amistoso de independencia con la Corona Española.
En busca de su propio destino y un futuro mejor, la colonia española en Santo Domingo
se separó de España en forma no bélica mediante transacciones pacíficas. Sin embargo,
el ansia de libertad e independencia de los habitantes de la parte española de la isla de
Santo Domingo se vio cercenado con la inesperada invasión de nuestro país por el
ejército de la vecina nación haitiana.
Durante 22 años ocuparon los haitianos territorio dominicano e intentaron eliminar el
idioma y las costumbres. Obligaron a publicar los documentos oficiales en francés y
otras medidas que atentaban contra la esencia misma de las tradiciones y cultura de lo
que vendría a ser más tarde el pueblo dominicano. Practicaron la depredación de los
grandes bosques maderables para pagar las reparaciones de guerra a Francia con la
madera exportada.
La segunda mitad de febrero presenta en República Dominicana una intensa agenda de
actividades dedicadas a las fiestas patrias en celebración de la Independencia Nacional
lograda el día 27 de febrero y en conmemoración de la lucha patriótica de los héroes de
la Independencia Nacional.
Aunque Duarte no estaba, los trinitarios no cejaban en sus acciones y en la causa de la
libertad del país. Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y Vicente
Celestino Duarte dirigían a los trinitarios, quienes casi sin recursos hacían circular las
ideas en hojas manuscritas, para organizarse y sumar adherentes a las ideas separatistas.
El 16 de enero de 1844, fue redactada por don Tomás Bobadilla, la Manifestación de los
pueblos de la parte este de la isla, denominada antes Española o de Santo Domingo, en
la que se enunciaban las causas de su separación de la República haitiana. Esta
Manifestación sería la ley que regiría la república proclamada, hasta que se promulgara
su constitución.
Esa noche del 27 de febrero de 1844 se congregaron poco a poco pequeños grupos de
patriotas que provenían de las distintas zonas de la ciudad.
El comienzo de la acción separatista fue indicado por un trabucazo disparado por Matías
Ramón Mella en la Puerta de la Misericordia, y que fue oído por todos los habitantes de
la ciudad.
Aunque Juan Pablo Duarte, el padre de la Patria, se hallaba ausente, la noche del martes
27 de febrero de 1844, en la puerta del Conde de la ciudad de Santo Domingo, la
República Dominicana era proclamada por Francisco del Rosario Sánchez, el precursor
del movimiento armado y jefe del movimiento tras la ausencia de Duarte, Tomás
Bobadilla, representante de los conservadores, Matías Ramón Mella, Manuel Jiménez,
Vicente Celestino Duarte, José Joaquín Puello, Gabino Puello, Eusebio Puello, Eduardo
Abreu, Juan Alejandro Acosta, Remigio del Castillo, Jacinto de la Concha, Tomás de la
Concha, Cayetano Rodríguez, Félix María del Monte y otros patriotas, quienes
expresarían a a las autoridades haitianas su "indestructible resolución de ser libres e
independientes, a costa de nuestras vidas y nuestros intereses, sin que ninguna amenaza
sea capaz de retractar nuestra voluntad".
Ese 27 de febrero de 1844, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Matías Mella,
cuando llegada la noche se dirigieron hacia la Puerta del Conde, en el baluarte de San
Genaro, e izaron la bandera dominicana. Ondeó en la ciudad de Santo Domingo la
bandera bordada por Concepción Bona y su prima María de Jesús Piña, junto con otras
damas. La Bandera había surgido de un proyecto presentado por Juan Pablo Duarte,
aprobado el 16 de julio de 1838 en La Trinitaria, donde se presentaron los colores y la
forma de la enseña que representaría al nuevo estado, que se denominaría República
Dominicana.
Sobre la batalla librada en la ciudad de Santiago de los Caballeros el 30 de marzo de
1844, en la cual salieron victoriosos los patriotas dominicanos y derrotados los
invasores haitianos, se han escrito ensayos, conferencias, relatos y capítulos de
manuales de historia. Sería prolijo hacer un cotejo detallado de las diversas versiones
vertidas desde entonces hasta ahora.
Escojo como muestra representativa de las diferentes opiniones sobre el tema la del
historiador Alcides García Lluberes, quien en un ensayo titulado Dos Grandes Batallas
se refiere a la del 30 de Marzo de 1844 como "el castigo condigno de los insolentes
desafueros", puntualizando que "después de la Batalla del 30 de marzo los hombres de
Haití quedaron completamente convencidos de que el pueblo dominicano estaba
animado de nuevas e invencibles energías."2
Dicho autor también escribió que "...el enemigo experimentó más de mil bajas y los
dominicanos no sufrimos ninguna." El atribuyó esa disparidad a que los dominicanos
estaban mejor posicionados con los referidos tres Fuertes y con las colinas de la ciudad,
mientras los invasores se movían básicamente en la tierra plana del área.
Durante el siglo 19, los intentos de anexar la República Dominicana a los Estados
Unidos fueron el resultado del largo proceso de inestabilidad política y económica del
país a partir de su independencia de Haití en febrero de 1844, luego de veintidós años de
ocupación haitiana. De algún modo u otro, la idea anexionista fue la culminación de la
búsqueda inicial de un “protectorado” con una nación europea para proteger el país de
una serie de invasiones haitianas que se inician el mismo año de su independencia. El
arrendamiento o cesión de la península y bahía de Samaná a una potencia naval
extranjera, sería el denominador común en esta historia por conseguir un apoyo político,
militar y económico exterior durante el resto del siglo 19.
De 1801 a 1855, Santo Domingo fue invadido seis veces por los haitianos. A raíz de la
proclamación de la República de Haití (1801), Toussaint Loverture invade la antigua
colonia española de Santo Domingo. En 1805, Jean-Jacques Dessalines invade la parte
oriental de la isla, entonces en manos de Francia, y comete una serie de iniquidades. En
1822, el presidente Jean-Pierre Boyer invade la colonia de Santo Domingo, entonces
recobrada por España, y la ocupa por veintidós años hasta la proclamación de la
República Dominicana (febrero, 1844).
El 13 de noviembre de 1844, el general Pedro Santana fue juramentado como primer
Presidente de la República Dominicana. Había sido el principal jefe militar en la lucha
contra las
invasiones de Haití.
De inmediato designó su Consejo de Ministros y como gobernadores designó a militares
que se distinguieron en la lucha contra las invasiones de los haitianos.
La primera administración del Presidente Santana fue muy difícil y se vio agravada por
la invasión haitiana de 1845. Su régimen dictatorial fue incapaz de dar solución a los
problemas económicos del país y por ello fue
perdiendo apoyo en la población.
En su primer Gobierno, enfrentó a los trinitarios y el 27 de Febrero de 1845, en el
primer aniversario de la fundación de la República, fusiló a María Trinidad Sánchez y a
un grupo de trinitarios acusados de conspirar
para derrocar su Gobierno.
En 1847, ordenó el fusilamiento de los hermanos Gabino y José Joaquín Puello.
También enfrentó a la Iglesia Católica, que se opuso a la ley que promulgó el 7 de junio
de 1845, en virtud de la cual el Presidente Santana ratificó la política haitiana iniciada
en 1824, durante el Gobierno de la
Ocupación, para dejar sin efecto para siempre los censos, capellanías, capitales y rentas
eclesiásticas que afectaban los bienes rurales situados en la antigua parte española,
desde 1844, dejando los bienes y propiedades
exentos de todo gravamen o hipoteca.
De esa manera, la Iglesia Católica no lograría recuperar sus propiedades antiguas y
tampoco podía cobrar los intereses que ella creía acumulados por las hipotecas, censos y
capellanías que fueron eliminados por los
haitianos en el año 1824.
El Presidente Pedro Santana también enfrentó dificultades militares cuando los
habitantes de la sección Santa María de San Cristóbal, se negaron a formar parte del
Ejército del Sur que debía marchar a la frontera
para defender la soberanía contra los haitianos.
Un militar
Santana se había destacado por sus cualidades de estratega y por su arrojo, en la lucha
por la consolidación de la Independencia Nacional, proclamada el 27 de febrero de
1844.
Santana había nacido en la comunidad fronteriza de Hincha, el 29 de junio de 1801, hijo
de Pedro Santana y Petronila Familia.
Su padre fue un militar del Ejército Español de la Reconquista y cuando la Batalla de
Palo Hincado era Capitán.
Santana contrajo matrimonio en dos oportunidades: el primero con Micaela Antonia
Rivera, una viuda rica de El Seybo y luego con Ana Zorrilla. Su primer matrimonio lo
convirtió en un hombre de influencia en
el Este.
En su niñez había vivido en el Cibao. En 1843, se enroló en el movimiento de Los
trinitarios, que lideraba Juan Pablo Duarte, porque su hermano Ramón Santana declinó
la posición que le ofreció el patricio y le
recomendó a su hermano.
Duarte conoció a los hermanos Santana en un recorrido por el Este en busca de apoyo
para crear a República Dominicana.
Santana también está entre los firmantes del manifiesto dado a conocer el 16 de enero
de 1844. En todas las batallas que comandó contra los haitianos invasores del territorio
nacional, salió victorioso.
Un hombre autoritario
Era un hombre autoritario que no creía en las ideas liberales que enarbolaron los
trinitarios que seguían el pensamiento de Juan Pablo Duarte. Eso explica que la primera
Constitución de la República, consagrara poderes extraordinarios al Presidente de la
República.
Cuando estudió con sus asesores el primer proyecto de la Constitución de la República,
se negó a aceptar ser elegido Presidente con una Carta Magna, como la presentada.
Consideraba que el poder político de la República Dominicana tiene que ser militar y no
civil, porque el estado de guerra con Haití, lo demandaba.
Versiones de la época dan cuenta de que al recibir la reacción de rechazo de Santana, el
Congreso Constituyente de San Cristóbal, se mostró reticente a aceptar las exigencias
del jefe militar y político. La situación originó una situación de tensión entre la
Asamblea Constituyente y la Junta Central Gubernativa, la cual quedó solucionada
cuando por iniciativa de Tomás Bobadilla y Briones, se agregó a la Constitución de San
Cristóbal, del 6 de noviembre de 1844, el artículo 210, que dispone: “Durante la guerra
actual y mientras no esté firmada la paz,
el Presidente de la República puede libremente organizar el Ejército y armada,
movilizar las guardias de la Nación; pudiendo, en consecuencia, dar todas las órdenes,
providencias y decretos que convengan, sin estar
sujeto a responsabilidad alguna”.
De esa manera, el país quedó con una Constitución que consagraba la dictadura política
e invalidaba las disposiciones democráticas en la primera Carta Magna, votada el 6 de
noviembre de 1844.
Al lograr la Constitución que deseaba, el general Santana aceptó ser escogido Presidente
de la República, por dos períodos consecutivos de 4 años. Fue juramentado el 13 de
noviembre de 1844.
Otras dificultades
Afrontó dificultades cuando los habitantes de la sección Santa María de San Cristóbal,
se negaron a formar parte del Ejército del Sur que debía marchar a la frontera para
defender la soberanía contra los haitianos. La rebelión de Santa María, la encabezaron
negros de origen haitiano y el Gobierno la reprimió de manera enérgica. El primer
Gobierno del General Pedro Santana terminó el 4 de agosto de 1848; luego fue
presidente de la República durante los períodos del 30 de mayo de 1849 al 23 de
septiembre de 1849, del 15 de febrero de 1853 al 26 de mayo de 1856; del 13 de junio
de 1858 al 18 de marzo de 1861, cuando anexó República Dominicana a España.
En la primera parte del Gobierno de la Anexión, del 18 de marzo de 1861 al 20 de julio
de 1862, fue el jefe de la administración, pero luego fue reemplazado por representantes
de España. Como premio por su decisión de anexar el país a España, la Reyna Isabel
Segunda le concedió el título de Marqués de las Carreras.
El 4 de julio de 1861, Santana ordenó el fusilamiento del prócer Francisco del Rosario
Sánchez y varios compañeros que luchaban contra la Anexión de la República a España.
La ejecución se produjo en El Cercado,
San Juan de la Maguana.
Cuando Santana murió era un hombre sin poder y una figura despreciada por la
población, al extremo de que se temía la gente profanara su tumba, por lo que se
tomaron medidas especiales para protegerla. Desde el año 1978, por una disposición del
Presidente Joaquín Balaguer, los restos de Pedro Santana descansan en el Panteón
Nacional, en la calle Las Damas, de la ciudad colonial de Santo Domingo.
El 1 de abril de 1844 los comandantes Francisco Caba y Bartolo Mejía hostigaron al
general Pierrot en su retirada de Santiago de los Caballeros en Guayubín, ocasionándole
bajas.
Así finaliza la Primer Campaña, con una batalla, un combate y ocho escaramuzas.
Segunda campaña
El 17 de junio de 1845, se inicia la Segunda Campaña con el combate de Comendador,
dirigido por el general Antonio Duvergé, comandante de las fronteras del Sur, en un
pleito que duró dos horas combatiendo al intruso invasor, atrincherado en cuatro puntos,
desalojados por asalto al machete, conforme el parte de guerra del general Duvergé al
presidente general Pedro Santana, causándole mas de cien bajas.
El 25 de marzo de 1854 el general Duvergé vuelve a vencer al invasor en Cacimán. En
El Puerto no se combatió.
En Las Caobas, Valentín Sánchez vence a los invasores, y el 20 de junio de 1845
Fernando Tabera, el héroe de La Fuente del Rodeo, vuelve por sus lauros y sanado de
las heridas que le produjo Brouard en el bautismo de fuego patriota.
El 27 de octubre de 1845 Francisco Antonio Salcedo (Tito), derrota al invasor en el
fuerte Invencible, al otro lado del río Masacre.
El 20 de junio de 1845, Fernando Tabera arremete por tercera vez contra el intruso
invasor en un asalto al machete en Hondo Valle, (hoy en 2014), lleno de haitianos.
José Tomás Ramírez, Mariano del Castillo, Dionisio Reyes, Marcos Merdeces, José
María Aybar, Celedonio del Castillo y Pedro Sena, entre muchos más, vencen al invasor
en el combate de Los Pinos el cinco de julio de 1845, con una sola pérdida patriota y el
“camino de fuga no parecía sino un arroyo de sangre”, conforme testifica en su parte de
guerra al coronel Remigio del Castillo el comandante José Tomás Ramírez. El capitán
Marcos de Medina dirigió la refriega.
El capitán Juan Segundo Félix vence en El Oreganal al intruso haitiano, conforme su
parte de guerra al coronel Remigio del Castillo el 8 de julio de 1845.
Luego de una batalla de tres horas en el fuerte Cacimán, los patriotas dirigidos por los
coroneles Bernardo Sandoval, Bernardino Pérez y Francisco Domínguez, vencen a los
invasores el 22 de junio de 1845, comandados por el general Lambert Deschamps.
Durante el primer gobierno de Pedro Santana ocupó el rango de General y Ministro de
Guerra y Marina. Tras la renuncia del general Santana a la Presidencia de la República,
el 4 de agosto de 1848, el general Jiménes fue elegido presidente constitucional para el
período 1848-1852.
Su gabinete contó con la presencia de Félix Mercenario, ministro de Interior y Policía;
Domingo de la Rocha, ministro de Justicia e Instrucción Pública; José María Caminero,
ministro de Hacienda y Comercio y Relaciones Exteriores.
El gobierno de Jimenes tuvo desde sus inicios la amenaza de nuevas invasiones al país.
Por tal razón, el Congreso Nacional llamó al general Pedro Santana para que se hiciera
cargo de la situación militar, lo que permitió a este después de sus triunfos, recobrar su
prestigio político y, meses más tarde, dar un Golpe de Estado contra el gobierno de
Jiménez.
Falleció en Haití, Puerto Príncipe el 22 de diciembre de 1854 a causa de la enfermedad
del cólera
El 21 de Abril de 1849, los dominicanos comandados por el general Pedro Santana,
derrotaron a los haitianos en la Batalla de las Carreras, cerca de la Bahía de Ocoa.
Con la derrota del 21 de Abril de 1849 fracasó el proyecto del presidente haitiano
Faustino Soulouque de reocupar el territorio de la República Dominicana.
A la batalla se le da el nombre de Las Carreras, porque se inició en el “paso de las
Carreras”, próximo a la margen oriental del río Ocoa, en la zona de la bahía de Ocoa.
Faustino Soulouque, analfabeto militar, quien había nacido en África, tomó el poder en
Haití el 27 de febrero de 1846. Intensificó las acciones contra la República Dominicana
a partir del año 1848, luego que Francia reconoció al Estado dominicano como una
nación libre e independiente, en la base de un tratado provisional de paz, amistad,
comercio y navegación.
Faustino Soulouque tenía la idea de que el acuerdo con Francia implicaba que esa
nación tenía el control de la Bahía de Samaná.
Además, lo consideraba un problema que la prevención reocuparía la parte oriental de la
isla de Santo Domingo, de donde pensaba sacar los recursos que necesitaba el Estado
haitiano para pagar la deuda que contrajo con Francia en el año 1825, un cambio del
reconocimiento del Estado haitiano.
Faustino Soulouque había iniciado la invasión contra la República Dominicana el 9 de
marzo de 1849, con un ejército de 15 mil hombres, dividido en varios frentes
comandados por los oficiales de más prestigio que tenía Haití.
Las tropas de Soulouque tomaron los pueblos dominicanos de la frontera y al poco
tiempo llegaron a San Juan de la Maguana, donde estableció su cuartel general.
El 7 de abril desplegó las tropas haitianas hacia Azua, lo que obligó a los comandantes
militares dominicanos a trasladarse a la zona del Número, pasando a nuevas acciones
para enfrentar las agresiones del Ejército haitiano.
El 17 de abril los dominicanos desalojaron a los haitianos de El Número y les
ocasionaron numerosas bajas, indica el informe militar del comandante, general Antonio
Duvergé, quien precisa que los haitianos dejaron los muertos que no pudieron cargar.
Al no poder mantener el control de la zona, el General Antonio Duvergé se trasladó con
sus tropas a Sabana Buey.
En cambio, los haitianos se preparan para lo que entendieron la batalla decisiva, pero el
21 de abril fueron derrotados por las tropas dominicanas comandadas por el general
Pedro Santana.
Los haitianos con la nueva invasión tenían el propósito de ocupar la zona sur de la
República Dominicana. Fueron enfrentados por los combates al mando del general
Pedro Santana y un selecto grupo de oficiales superiores.
Entre los militares dominicanos que se distinguieron en la Batalla de Las Carreras, que
duró los días, Matías Ramón Mella, Antonio Duvergé, Antonio Abad Alfau y el coronel
Marcos Evangelista.
Durante los primeros 12 años, luego de la fundación de la República Dominicana, los
dominicanos se mantuvieron en guerra contra los haitianos, porque con frecuencia el
gobierno de Puerto Príncipe estaba invadiendo contra el territorio nacional.
Primer gobierno de Buenaventura Baez 1849-1853
En su primer gobierno, el general Buenaventura Báez entró en contradicciones con el
general Pedro Santana, que lo había ayudado para que llegara a la presidencia, pero a
quien traicionó una vez electo. Esto originó lo que se conoce como la pugna entre el
Santanismo y el Baecismo, que duraría muchos años.
El presidente Báez terminó su primer periodo presidencial en el año 1853, siendo
sustituido por su rival Pedro Santana, quien, luego de investirse como presidente,
declaró a Báez traidor a la patria, deportándolo a perpetuidad. Báez se estableció en
Saint Thomas.
Dedicado a la conspiración contra el gobierno, el ex presidente Báez logró la renuncia
del presidente Santana, y luego la del vicepresidente De Regla Mota, quien le había
sucedido. Estos cambios hicieron posible que el general Buenaventura Báez fuese
elegido presidente, por segunda ocasión, el 8 de octubre del 1856.
El primer Gobierno baecista se desarrolló de 1849 a 1853.
En una síntesis de los objetivos que su gestión no logró, se destacan: la organización del
Ejército, reforma del sistema monetario, seguridad pública, mejoramiento de la
educación pública, ampliación del comercio, fortalecimiento de la agricultura, y su
objetivo permanente: lograr el protectorado de una nación extranjera poderosa.
Buenaventura Báez fue electo en las elecciones del 18 de agosto de 1849, en cuyo
proceso recibió el apoyo del jefe del Ejército, General Pedro Santana.
De 1846 a 1848, el Presidente Pedro Santana lo había escogido para representar al país
junto a José María Medrano y Juan Esteban Aybar, como delegados oficiales del
Gobierno dominicano para realizar gestiones con los gobiernos de España, Francia e
Inglaterra.
En el año 1849, el Congreso Nacional, presidido por Buenaventura Báez, rindió un
homenaje al Presidente Pedro Santana y lo declaró «Libertador de la Patria».
Las elecciones fueron convocadas por el General Pedro Santana, luego que el ciudadano
Santiago Espaillat, electo en los comicios del 5 de julio de 1849, declinó el cargo al
conocer los resultados electorales.
Santiago Espaillat, sustentó su decisión en razones de edad y salud para no asumir la
jefatura del Estado.
El señor Espaillat había sido escogido para el cargo por el Presidente Pedro Santana,
quien también apoyó la candidatura de Buenaventura Báez, quien presidía el Congreso
de la República.
Al producirse la decisión de Santiago Espaillat, el Congreso convocó a nuevas
elecciones para el 5 de agosto de 1849.
Pedro Santana mantenía el control del Poder Ejecutivo desde el día 30 de mayo de
1849, luego que provocó la renuncia del Presidente Manuel Jimenes, el día 29 de mayo.
Cuando Pedro Santana se hizo cargo del Poder Ejecutivo el 30 de mayo de 1849,
proclamó que lo hizo “por mandato de los pueblos y el ejército”.
Durante las acciones contra el Gobierno de Manuel Jimenes, Pedro Santana contó con el
apoyo de Buenaventura Báez, por ello lo apoyó para que fuera electo Presidente de la
República.
Luego de la elección de Buenaventura Báez el 18 de agosto de 1849, Pedro Santana
conservaba la Jefatura del Ejército. Al concluir el proceso electoral decidió retirarse a su
finca de El Prado, en El Seybo.