LA CRISTOLOGÍA DE LOS SIETE PRIMEROS CONCILIOS ECUMÉNICOS Y
PRINCIPALES CONTROVERSIAS: ARRIANISMO, DOCETISMO, APOLINARISMO,
NESTORIANISMO, EUTIQUISMO, MONOTELISMO.
La cristología de los primeros siete concilios se da a partir del mismo Cristo, es decir que no se
puede dar cristología si no está Cristo en nuestra reflexión, por eso citamos la Dei verbum que
nos habla de la naturaleza de la revelación.
Pero antes el testimonio más auténtico que podemos encontrar de la Presencia de Cristo en la
vida y el pensamiento del ser humano es en la Sagrada Escritura de manera teológica y espiritual,
donde encontramos el relato del evangelista Juan, el discípulo amado de Jesucristo, de manera
concreta en el prólogo cuando dice: “al principio existía la palabra y la palabra estaba junto a
Dios, y la palabra era Dios, Jn 1,1”. En los primeros versículos del prólogo nos confirma que
Cristo ya existía desde siempre y estaba junto a Dios y que todo existió por ella y sin ella nada
existió, sin la palabra que fue la que se Encarnó entre nosotros y esa palabra es el mismo Cristo
que se hizo uno de nosotros como lo dice más adelante el evangelista San Juan en el versículo 14
del prólogo, “la palabra se hizo carne y habito entre nosotros”. Esto ya nos confirma que Cristo
existía desde siempre y que vino a nosotros en figura de hombre y tomó nuestra condición y
nuestra naturaleza sin dejar de ser Dios para hacerse uno de nosotros, para salvarnos y redimir
nuestra naturaleza humana contaminada por el pecado, “Jn 1,14 y nosotros hemos contemplado
su gloria, gloria que recibe del Padre como hijo único, lleno de gracia y verdad”.
Es por eso que la naturaleza y el objeto de la revelación, nos lo dice la Dei Verbum quiso Dios,
con su bondad y sabiduría, revelarse a Sí mismo y manifestar el misterio de su voluntad (cf. Ef.
1,9)): por Cristo, la palabra hecha carne; y con el Espíritu Santo, pueden los hombres llegar
hasta el Padre y participar de la naturaleza divina (cf. Ef. 2,18; 2 Pe 1.4). En esta revelación,
Dios visible (cf. Col 1,15; 1 Tim 1,17), movido de amor habla a los hombres como amigos (cf. Ex
33,11; Jn 15,14-15), trata con ellos (cf. Bar 3,38) para invitarlos y recibirlos en su compañía.
Es así que a partir de la presencia de Cristo entre nosotros y su verdadera procedencia surgieron
varios interrogantes y muchas polémicas en los primeros siglos del cristianismo que llevaron a no
pocos problemas teológicos y dogmáticos pero que dieron paso también a la aclaración de
dogmas teológicos en el campo la cristología, de la trinidad y la pneumatología condenando a su
vez a personas y sus herejías que ponían entela de juicio verdades reveladas por el mismo Dios
desde el inicio de la creación y que iba a tener su cumplimiento con la venida de Jesucristo el
Hijo de Dios hecho hombre.
Los debates en torno a las condiciones objetivas y formales de la exposición teológica del
acontecimiento de Cristo hicieron palpable la necesidad de distinguir dos categorías (naturaleza
y persona) para poder expresar en un escrito lenguaje teológico la unidad humano divina de
Jesús, la fórmula clásica del dogma cristológico dice: «Nuestro Señor Jesucristo es la Persona
única de la Palabra divina que subsiste eternamente en la naturaleza del logos y temporalmente
en la naturaleza humana asumida una persona en dos naturalezas» 1. Es así que en primer lugar
se subraya la divinidad de Jesús como elemento fundamental para decir que procede de Dios, La
Revelación nos dice que Jesucristo es el Hijo de Dios. Ahora, tratar de comprender la unidad y
la dualidad al mismo tiempo, ha sido tarea dispendiosa; el lenguaje es limitado para expresar el
misterio de Jesús. Esta doctrina de fe en Jesucristo se concretó en los dogmas de los Concilios de
la Iglesia antigua (Nicea, Efeso, Calcedonia y Constantinopla III), que sin lugar a dudas fortaleció
la fe y la misma doctrina ortodoxa de la Iglesia para poner desde el comienzo las bases y
fundamentos contra ideologías erróneas y equivocadas.
El judeocristianismo es el primer intento por conocer la identidad de Jesucristo, identidad que
viene a ser objeto de muchas controversias en aquel tiempo; conviene mencionar a los tres
grandes pilares de la ortodoxia: Ignacio de Antioquía, Justino e Ireneo de Lyon. Ignacio de
Antioquía, obispo, siguiendo el modelo paulino, escribe cartas a diferentes iglesias. La
cristología se caracteriza por su paralela acentuación de la divinidad de Jesús y de la realidad
de su vida humana, así como por la audacia con que afirma lo humano de Dios. Jesús es al
mismo tiempo Hijo de Dios e Hijo de Hombre (Ef. 20,2).
Justino, filósofo judío que viene a Roma. Quiere hacer ver que el cristianismo no es
"acientífico", que no le causa mal al Imperio, por el contrario, mucho provecho. Intentó predicar
al mundo helenista la significación salvífica de la encarnación del Hijo de Dios. Para Justino,
Jesús es el "otro" Dios y Señor ..., que nació mediante la Virgen Y se hizo hombre. lrineo de
Lyon es el hombre de la unidad y de la síntesis. Es de los tres el hombre teológicamente más
completo al momento de hablar cuando dice. Por el amor creó Dios al hombre: mediante su Hijo
y su Espíritu. El hombre fue creado a imagen de Dios, para una vida que consiste en la
"comunidad con Dios", por lo cual participa en su inmortalidad.
Por otra parte, el centro de la teología de Ireneo es "la recapitulación de todas las cosas en
Cristo"; por otra parte, muy paulino (Col 1,20). Ireneo exalta la grandeza del hombre, gracias a la
encarnación de Dios a través de su Hijo. El Hijo asume no solo una naturaleza humana, sino
también un destino y una vida humana. El hombre no solo es divinizado en un sentido general,
sino que es "reconciliado": De Occidente podemos traer a nuestro estudio a dos exponentes:
Tertuliano e Hipólito de Roma; dentro de su producción teológica, mencionemos la que más
atañe a nuestro estudio: "De carne Christi". Jesús es la Palabra, que procede de Dios como
poder creador y que se ha hecho hombre. Contra el dualismo y docetismo gnóstico, acentúa la
realidad de la carne en Jesús. Cristo es uno solo: Dios y hombre distingue en el único Jesucristo
dos sustancias.
Hipólito, Expone la unidad en Cristo, la duplicidad de substancias: la divina y la humana.
Contra el docetismo afirma la carne en Cristo. Su visión soteriológica es la siguiente: No es que
el Hijo se haga hombre para hacemos hijos, sino que Dios se hace hombre para enseñarnos la
vida divina.
1
Gerhard Ludwig muller dogmática .322
En cuanto al desarrollo de la Cristología en Oriente Podemos citar a tres grandes exponentes:
Clemente de Alejandría, Orígenes y Cirilo de Alejandría. Profundizan más en el evangelio de San
Juan. Para Clemente, el Logos es descrito como el sentido divino, instrumento de Dios, efectúa la
creación del mundo. Este Logos se ha aparecido al hombre: Dios y hombre. Se ha hecho carne
para hacerse visible. Orígenes, gran exégeta alejandrino. Profundo conocedor de la Sagrada
Escritura. Al hablar de Jesucristo insiste mucho en su preexistencia. Cirilo de Alejandría, gestor
y gran teólogo del Concilio de Éfeso, ataca fuertemente a Nestorio, patriarca de Constantinopla,
quien no acepta la maternidad divina de María, creando una tercera realidad en Jesucristo. Los
anatemas del Concilio de Éfeso fueron redacta- dos por Cirilo. En ellos se afirma la unión del
Verbo con la carne, según hipóstasis. Utiliza indistintamente los términos hipóstasis y prosopon:
una persona y dos hipóstasis.
Por último, la escuela de Antioquia Pone énfasis en la humanidad de Cristo. La divinidad de
Jesucristo no es suficientemente explicitada, lo cual llevó a algunos errores: adopcionismo,
sabelianismo, monarquismo, etc. Citemos a algunos exponentes de esta escuela: Eustacio, quien
enseña que Jesús es el Hijo Unigénito de Dios, que participa de la naturaleza y gloria divinas.
Gran defensor de Nicea. Teodoro de Mopsuestia, utiliza "una sola persona" para designar la
unidad en Jesucristo. Igualmente, la distinción "dos naturalezas", es original de Teodoro.
La cristología de esta época nos demuestra que Cristo fue motivo de investigación, pero también
motivación para aclarar quién era Jesús de Nazaret, de donde procedía y cuál era su misión en la
tierra y en la historia de la humanidad. Más que aclarar para mi es reafirmar y poner a la luz lo
que estaba oculto a los ojos del hombre, que en los planes de Dios ya estaba escrito que de alguna
manera Dios padre que había creado el Hombre con la cooperación de su Hijo y del Espíritu
Santo para que el ser humano no tuviera una con sección lejana de un Dios lejano sino sobre todo
de un Dios que se acerca al hombre y que otra manera más directa de manifestarse sino que por
medio de su único Hijo Nuestro Señor Jesucristo para darnos a conocer el gran amor por el cual
se había revelado y hecho visible entre nosotros.
A nosotros sus testigos nos enseñan que Jesucristo siendo Dios se revela de la manera más
sencilla y natural al hombre y que se manifiesta a través de acciones concretas, que el hombre
puede acoger a mediada que habrá su corazón para que reconozca por medio de Dios que desde el
comienzo de la creación pensó en todo para que el hombre su más perfecta creación pueda
contemplar la gloria de Dios y también alcance su glorificación.
San pablo nos lo recuerda en la primera carta a Timoteo grande es, sin duda, el misterio de
nuestra religión: Cristo se manifestó corporalmente, su causa triunfo gracias al Espíritu, se
apareció a los ángeles, fue proclamado a los paganos, fue creído en el mundo y exaltado en la
gloria 1Tim, 3,16) poseedor de un cuerpo de carne (Col 1,22); “nacido de mujer” (Gal 4,4);
nacido de la simiente de David según la carne (Rom 1,3); perteneciente según la carne al pueblo
de Israel (Rom 9,5). En cuanto judío, Jesucristo nació bajo la Ley (Gal 4,4). El Apóstol hace
énfasis en la verdadera participación de Nuestro Señor en nuestra debilidad humana física (II
Cor 13, 4), en su vida de sufrimiento (Heb 5,8).
Para san Pablo es muy claro la intervención de Cristo en la vida del hombre más cuando el en
persona lo ha experimentado hasta el punto de decir ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi
(Gal 2 ,20).
En conclusión la cristología de los primeros concilio nos deja como enseñanza que Cristo es un
Dios real y sea revelado al hombre para demostrarle cual es la verdadera procedencia del hombre
y a que esta llamado, y para que fue creado y así descubriendo el hombre el origen de su
existencia pueda darse la dignidad que se merece y el valor por la que Jesucristo nos redimió con
su propia sangre, como lo escuche en una ocasión del de boca del padre Portella valemos la
sangre de Cristo y por esa preciosa sangre estamos llamados a vivir como Cristo a imitarlo, en
pocas palabras a ser santos como él es santo