Los perros hambrientos
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Los perros hambrientos
de Ciro Alegría
Género Tantos (fr)
Idioma Español
Editorial Zig-Zag
(Santiago de Chile)
País Perú
Fecha de publicación 1939
Formato Impreso
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Los perros hambrientos es una novela del escritor peruano Ciro Alegría, publicada
en Santiago de Chile por la Editorial Zig-Zag (1939).
Índice
1Personajes
o 1.1Los hombres
o 1.2Los perros
2Análisis temático
3Versión cinematográfica
4Notas
5Referencias
6Enlaces externos
Personajes[editar]
En la obra de Ciro Alegría encontramos una gran variedad de personajes, tanto seres
humanos como animales (perros). Cada uno tiene relevancia, pero solo mencionaremos los
de mayor importancia en el desarrollo de los hechos del cuento.
Los hombres[editar]
La familia Robles.
o Simón Robles.
o Juana.
o Vicenta, la hija mayor.
o Timoteo, .
o Antuca, muchacha de aprox.12 años, pequeña y lozana, que se dedica a
pastorear el ganado. ..
Mateo Tampu
Martina Robles, hija de Simón Robles, esposa de Mateo Tampu, madre de Damián
y de otro niño.
Damián, hijo de Mateo Tampu y de Martina Robles.
Los hermanos Celedonios, Julián y Blas Celedón.
Venancio Campos
Elisa
El alférez de gendarmes Chumpi, apodado el Culebrón.
Don Fernán Frías y Cortés, subprefecto de la provincia.
Don Cipriano Ramírez, es el patrón u hacendado, dueño de la hacienda de Páucar.
Don Rómulo Méndez, empleado de la hacienda de Páucar y brazo derecho de don
Cipriano.
""Don Roberto Poma"" .
El indio Mashe
Jacinta, la hija de Mashe.
El Narrador.
Los perros[editar]
Wanka, la perra.
Zambo, hermano y pareja de Wanka.
Güeso, hijo de Wanka y Zambo, y hermano de Pellejo.
Pellejo, hijo de Wanka y Zambo, y hermano de Güeso.
Mañu, es hijo de Wanka y Zambo.
Shapra, el guardián del hogar de los Robles.
Raffles
Chutín, hijo de Wanka y Zambo.
Güenamigo
Análisis temático[editar]
La novela relata los trágicos efectos de una sequía en la sierra peruana y subraya el desquiciamiento
del mundo andino al detenerse el ritmo de la producción agrícola. Aunque el proceso narrado deja ver la
radical inhumanidad del sistema social serrano y pone de relieve el sufrimiento al que están sometidos
los indios, lo cierto es que la novela diluye la energía de su denuncia y oscurece la casualidad real de
los sucesos al remitirlos excluyentemente a una razón sólo natural (la sequía) y al ordenar su secuencia
argumental mediante la formulación de una suerte de círculo que afirma la permanente reiteración de la
historia, su carácter inevitablemente cíclico, su dependencia del ritmo de la naturaleza. Queda en pie,
sin embargo, una imagen globalmente positiva del hombre, la sociedad y la cultura indígenas. Al
contrario de lo que sucede en otras novelas indigenistas, aquí la miseria no conduce al aniquilamiento
de la condición humana del indio, sino, al contrario, pone de manifiesto su honda e imperturbable
dignidad