DE LAS CONDICIONES DE VALIDEZ
DE LOS OFRECIMIENTOS REALES DE PAGO.
Lic. Karen Hedeman
En ocasiones el deudor ejerce su derecho al pago sin que haya voluntad de aceptación de
parte del acreedor, esto se logra por medio de la consignación, previo a este medio, existe
lo que se denomina un ofrecimiento real de pago sin el cual la consignación carecería de
validez.
El ofrecimiento real de pago lo podemos definir como “El acto en el cual el deudor
manifiesta la voluntad de pagar al acreedor y pone a su disposición lo debido”. Este
ofrecimiento se realiza extrajudicialmente.
Una oferta verbal no debe confundirse con una oferta real de pago pues en la primera solo
se manifiesta la voluntad de pagar lo debido ya sea por medio escrito o verbal y, en la
oferta Real de pago no solo se manifiesta esta voluntad, si no que se requiere que se
presente al acreedor lo que se debe y colocarlo a su disposición, de modo que el acreedor
decida su destino, es decir, si acepta la oferta real o la desestima.
Nuestro Código Civil establece que “cuando el acreedor rehúsa recibir el pago, puede el
deudor hacerle ofrecimientos reales; y si rehúsa el acreedor aceptarlos, consignar la
suma o la cosa ofrecida. Los ofrecimientos reales seguidos de una consignación, libran al
deudor, y surten respecto de el efecto del pago, cuando se han hecho validamente; y, la
cosa consignada de esta manera, queda bajo la responsabilidad del acreedor”.
Es pues de este modo que, pueden suceder dos resultados invariables al hacer una oferta
real, el primero, es que el acreedor acepta la cosa en dación de pago y el procedimiento
termina; el Segundo, el acreedor no acepta la oferta puesta en dación e inicia la
consignación como segundo paso, cabe destacar que para la validez de la consignación no
es necesaria la autorización de un juez y, que el acreedor no podrá oponerse o obstaculizar
la oferta real de pago dada en consignación.
Existen requisitos para que los ofrecimientos reales de pago adquieran la validez necesaria,
expuestos en el artículo 1258 del Código Civil: 1ro. es necesario que tanto el solvens como
el accipiens deben estar dotados de capacidad jurídica; 2do. Deben hacerse por la totalidad
de las sumas exigibles, de las rentas o intereses debidos, de las costas liquidas y de una
suma para pagar las costas no líquidas; 3ro. La obligación debe ser actualmente exigible,
4to. Extinción de la condición por el cual se contrajo la deuda; 5to. El lugar de
ofrecimiento reales de pago debe de ser dado en el lugar pactado para hacerlo o de no
hacerlo en el domicilio del acreedor; 6to. El ofrecimiento debe hacerse ante un curial que
tenga carácter para esta clase de actos.
Para la validez de la consignación nos remitimos al Código Civil en el artículo 1259, donde
nos dice que se necesita 1ro. Que haya sido precedida de una intimación notificada al
acreedor del depósito de la cosa ofrecida. 2do. Que el deudor se desprenda de la cosa
ofrecida, entregando en el lugar que indique la ley, para poder recibir las consignaciones,
con los intereses hasta el día de los depositos; 3ro. Que se forme por el curial acta acerca
de la naturaleza de las especies ofrecidas, de no haber comparecido; 4to. Que en caso de
no comparecencia del acreedor, el acto del depósito le haya sido notificado con intimación
de retirar la cosa depositada.
La consignación de las ofertas reales de pago que no cumpla con los requisitos anteriores
no constituye un medio de prueba liberatorio de obligaciones hacia el acreedor, las
consignaciones según la ley 116-39, sobre depósitos de consignación, nos dice que las
consignaciones pagaran impuestos, los cuales serán pagados en dinero en efectivo, en las
colecturias donde se haga la consignación, y mediante el recibo del pago de los impuestos,
se recibirá la consignación.
En caso de que las ofertas reales estén condicionadas, es decir, que el acreedor deba ejercer
una acto en favor del deudor ya sea, el levantamiento de un embargo, radiación de
hipoteca, no será nula si el acreedor no cumple su condición, la suma ofertada será
consignada según establece la ley y el deudor podrá colocar en su consignación, las
mismas condiciones, y reservas que tendría la obligación de hacer, en caso que no fuera
necesario este procedimiento, debido al ejercicio de un derecho legítimo.
Abril 2008.