Reporte de: Enseñar y aprender en el mundo actual: desafíos y encrucijadas.
Palabras clave: Cambios educativos. Desafíos educativos. Sentido de la
educación escolar. Sistemas nacionales de educación. Visión amplia de la
educación
Los nuevos retos dados por la nueva cara, forma y espacio de la sociedad de la
información, el sistema de educación formal y escolar deben de tener cambios
significativos en la organización, funcionamiento, metodologías, contenidos y lo
más importante en sus metas u objetivos.
El primero es que los cambios sociales, políticos, económicos y culturales
que se han producido en los últimos años plantean grandes retos a los sistemas
nacionales de educación formal y escolar.
Lo que se exige hoy de las instituciones educativas es también distinto a lo que se
exigía en épocas anteriores. En pocas palabras, las expectativas y exigencias
dirigidas a las escuelas son más y contradictorias que en el pasado. Nunca se ha
esperado y exigido tanto de las escuelas, y por causa de los docentes que
trabajan en esas instituciones, como se espera ahora.
El segundo es que, para hacer frente a los nuevos retos por estos cambios,
los sistemas educativos tendrán que experimentar cambios en su organización,
funcionamiento, metodologías, contenidos e incluso en sus metas y objetivos.
La capacidad del sistema educativo para satisfacer las necesidades
educativas de las personas en la nueva forma económica, social, política y cultural
en el que nos encontramos es casi nula. Los esfuerzos deberían ir orientados a
valorar si estos sistemas son los que necesitamos en el nuevo escenario
económico, laboral, social, político y cultural en el cual nos encontramos
Las consecuencias de una visión más amplia de la educación no se limitan, sin
embargo, la necesidad de revisar dónde se enseña y se aprende, qué se enseña
y se aprende en los diferentes contextos educativos quién tiene la responsabilidad
de la acción educativa en cada caso. Estas implicaciones son igualmente
importantes en la orientación de las políticas educativas. Así, la percepción de una
visión amplia de la educación con una nueva adecuación a la nueva sociedad, es
lo que impulsa a las nuevas reformas educativas.
Para tomar los retos que plantea actualmente enseñar y aprender en las
escuelas, no basta con el compromiso de estas instituciones y de los profesionales
que trabajan en ellas: se requiere además el compromiso y la responsabilidad
compartida de la sociedad y de la comunidad en las que se encuentran. A esto se
le toman dos puntos de partida.
La primera consiste en promover un reflexión y un debate orientados al
establecimiento de un nuevo contrato social por la educación que establezca las
obligaciones y responsabilidades de los diferentes elementos que operan de
hecho como personas educativas en un entorno social y comunitario determinado,
y que permitan definir a grandes rasgos qué funciones pueden tener las
instituciones de educaciónl en ese contexto.
La segunda es una propuesta relativa a la definición de políticas y planes
que concreten ese “contrato social por la educación” en líneas de acción en el
entorno comunitario inmediato en el que viven y se desarrollan los niños, las niñas
y los jóvenes, que es donde se encuentran los escenarios educativos en los que
participan habitualmente y en los que operan los agentes sociales con una mayor
incidencia real sobre su desarrollo y socialización.
Los desafíos generados por este cambio de perspectiva no son menores en
lo que concierne a la organización y el funcionamiento de los sistemas educativos.
Como ya he comentado, en su inmensa mayoría éstos son extremadamente
rígidos en lo que concierne a la trayectoria prevista de los alumnos. La
incorporación de la perspectiva de aprendizaje a lo largo de la vida obliga a
flexibilizarlos y abrirlos, facilitando que las personas puedan entrar y salir de ellos
en diferentes momentos o fases de la vida en función de sus intereses y
necesidades de aprendizaje.
En primer lugar, la complejidad de estas tecnologías y su presencia en
todos los ámbitos de actividad de las personas incrementa de forma espectacular
las posibilidades de aprendizaje, dando lugar, como ya se ha mencionado, a la
aparición de nuevos escenarios y agentes educativos con una influencia cada vez
mayor sobre los procesos de desarrollo, socialización y formación de las personas.
En segundo lugar, gracias en buena medida a su naturaleza digital, las TIC
ofrecen posibilidades inéditas para el almacenamiento, el procesamiento, la
representación, la transmisión, el acceso y el uso de la información (Coll y Martí,
2001), abriendo así el camino la innovación pedagógica y didáctica e invitando a la
búsqueda de nuevas vías para mejorar la enseñanza y promover el aprendizaje.
Las reformas aplicadas durante los últimos años en los países vecinos
coinciden en destacar que en la mayoría de los casos su impacto sobre las
prácticas educativas, es decir sobre qué y cómo se enseña y se aprende en los
centros educativos y en las aulas, ha sido más bien modesto. La experiencia
muestra que cambiar las leyes de educación, revisar los currículos, establecer
nuevas instancias y programas de formación inicial o en servicio del profesorado,
poner en marcha procesos de evaluación interna y externa del rendimiento escolar
y de los centros educativos, mejorar los equipamientos y las infraestructuras,
promover la elaboración de materiales curriculares, incorporar las nuevas
tecnologías al quehacer escolar, etc. son, todas ellas, actuaciones
considerablemente complejas y difíciles de implementar.
Algo también que está muy presente en las reformas es el uso de las Tic,
comprendiendo que nuestra sociedad se está culturizando con la computadora
como elemento principal así como la internet, la educación, también debe de
implementar las tics, en la educación porque es lo que los niños utilizan a diario y
así sus proceso incluyendo el de aprendizaje se dará de una mejor manera.
El fenómeno del desvanecimiento o pérdida progresiva del sentido que ha
tenido la educación escolar. Este fenómeno hace referencia al cuestionamiento
creciente en el transcurso de las dos o tres últimas décadas no sólo de eficacia y
la eficiencia de los sistemas nacionales de educación, y en especial de los
subsistemas de la educación escolar básica, sino también y muy especialmente de
su función, de sus finalidades, en suma, del sentido que tienen en el actual
escenario económico, social, político y cultural.
En otras palabras, el fenómeno del desvanecimiento del sentido de la
educación escolar afecta por igual al para qué, al qué y al cómo de las tareas de
enseñar y aprender y está en la base de la mayoría, por no decir la totalidad, de
los desafíos y encrucijadas comentadas en las páginas precedentes. Neutralizar
los efectos negativos de este fenómeno y recuperar el sentido de la educación
escolar atendiendo a las exigencias y características del mundo actual es el
verdadero reto al que nos enfrentamos.
Las personas involucradas en la educación deben de tomar los retos que se
les proponen, deben de trabajar para mejorar la educación, deben de asumir el
compromiso para mejorar esta sociedad, deben de trabajar unidos, y utilizar las
tecnologías de la comunicación y la información, porque eso es lo que se necesita