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Casa Suarez

La familia Suárez fundó un imperio del caucho en Bolivia a finales del siglo XIX, controlando casi toda la producción y exportación de caucho del país. Nicolás Suárez estableció la capital de su empresa, llamada Casa Suárez, en Cachuela Esperanza en 1882. La empresa prosperó bajo el liderazgo de los hermanos Suárez, llegando a emplear a 2,000 personas y controlar más de 150,000 km2 de la Amazonía boliviana. La familia financió la guerra entre Bolivia y Brasil de 1902-1903 y mant
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Casa Suarez

La familia Suárez fundó un imperio del caucho en Bolivia a finales del siglo XIX, controlando casi toda la producción y exportación de caucho del país. Nicolás Suárez estableció la capital de su empresa, llamada Casa Suárez, en Cachuela Esperanza en 1882. La empresa prosperó bajo el liderazgo de los hermanos Suárez, llegando a emplear a 2,000 personas y controlar más de 150,000 km2 de la Amazonía boliviana. La familia financió la guerra entre Bolivia y Brasil de 1902-1903 y mant
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REPORTAJE ESPECIAL

LA HISTÓRICA Y LEGENDARIA "CASA SUÁREZ".


Trinidad 07/Ago/2016.
Nicolás Suárez Callaú, el Rey de la Goma, nacío en Santa Cruz de la Sierra en el año 1851. Fue el menor de 8
hermanos concebidos de la unión de Rafael Suárez Arana, descendiente directo de Lorenzo Suárez de
Figueroa, adelantado Español y gobernador de Santa Cruz que llegó a estas tierras en 1580 y de Petrona
Callaú Vargas.
El mayor de la estirpe, Pedro Suárez Callaú fue el primero en trasladarse desde la región cruceña de
Portachuelo al noreste del país a mediados de 1850.
Fundó en la pequeña población beniana de Reyes los cimientos de la Casa Suárez , empresa creada para la
exportación de la cascarilla de quina (Cinchona pubescens), homeopático forestal que se utilizaba para el
tratamiento del paludismo y la malaria.
Ante el éxito de la creciente empresa, sus hermanos menores lo siguieron y se establecieron también en el
departamento del Beni, creado sobre los antiguos territorios del Gran Moxos, tierra de mitos y leyendas como
la del Gran Paitití, el dorado en lengua castellana.
Con la participación de ellos, la Casa Suárez diversificó sus negocios y comenzó a exportar la "madera que
llora" el caucho, que se conocío en el mundo como la goma elástica.
A finales de la década de 1850 la empresa familiar expandío sus intereses y operaciones comerciales en la
región central del oriente boliviano. La travesía para llegar al río Madeira vía fluvial, que conducía sus
exportaciones a los puertos del Atlántico, era larga y penosa.
Navegaban a punta de remos por un laberinto de ríos en la cuenca del río Beni.
Realizaban trasbordo para llevar la carga de cascarilla de quina y las bolachas de goma que pesaban cerca de
80 kilos cada una, en carretas jaladas por bueyes hasta llegar al río Yacuma y desembocar en el río Mamoré.
Cuya travesía demoraba más de tres meses.
A comienzos de la década de 1860, Pedro Suárez Callaú contrajo matrimonio en la ciudad de La Paz con
Cornelia Saravia Caselli hermana de un empresario argentino que trabajaba para él, fijó su residencia en Santa
Ana del Yacuma, donde mandó construir una casona de estilo victoriano, en la acera este de la plaza principal
para tener el control desde el corazón de la amazonía boliviana de los negocios familiares.
Tuvieron 5 hijos, el mayor de ellos Pedro Suárez Saravia se casó en Londres con Jessie Sisson, rebautizada en
Bolivia como Leticia.
En 1971 Cecil Beaton, el excéntrico fotógrafo de la realeza inglesa, diseñador de vestuarios y escenarios en
peliculas tan populares que lo hicieron ganar sendos premios de la Academia por Gigi (1958) y My Fair
Lady(1964) escribío un libro que tituló My Bolivia Aunt, ésta obra narra de forma exagerada las aventuras de
su tía, Leticia Sisson, hermana de su madre, durante un viaje que ésta realizó a Bolivia en compañía de su
marido en el año 1890.
Beaton reconocío siempre que su parentezco político con la familia Suárez fue la llave maestra para que la
corte de St. James y la realeza inglesa le abrieran sus puertas.
A los 29 años de edad, Nicolás Suárez Callaú se embarcó en una peligrosa aventura río abajo, internandose en
territorios inexplorados, poblados por tribus salvajes. Navegó hasta estrellarse en una gran cachuela que ya
Edwin Heath había bautizado con el nombre de Esperanza en honor a su piloto fluvial , un indio araona
llamado Ildefonso.
El médico norteamericano completó la travesía que realizó el pionero boliviano José Agustín Palacios en el
año 1846 e hizo realidad el sueño del extinto presidente general José Ballivián: Nicolás trazó en su mente los
planos del desvío de las aguas y los terraplenes para seguir la ruta fluvial hasta el río Madeira, principal
afluente del río Amazonas, y encontró la salida lacustre directa al océano Atlántico para el hintearland
amazónico.
Allí fundó a principios de 1882 la primera barraca cauchera con el nombre de Cachuela Esperanza, e hizo de
ella la capital del emporio de la Casa Suárez.
Una vez consolidada la nueva ruta fluvial , el imperio crecío a pasos agigantados, los hermanos Suárez
comenzaron a explotar y exportar la goma de manera intensiva y masiva a los mercados europeos y poco
despues a los Estados Unidos de América, donde eran llamados los Rockefeller de la goma.
Por mandato de Pedro y siguiendo las instrucciones de Nicolás en el año 1883 Francisco Suárez Callaú
establecío en Londres la primera sociedad patrimonial vinculada con la goma bajo el nombre de Suárez
Hermanos Limited.
La familia crecía al mismo ritmo que las estradas gomeras y las cabezas de ganado en las haciendas. El
progreso y los adelantos tecnológicos eran prioritarios en las inversiones de los Suárez, modernizaron sus
propiedades y equiparon sus instalaciones.
Trajeron a los mejores arquitectos franceses e ingleses quienes diseñaron y construyeron fastuosas residencias,
canchas de tenis y jardines. Sus establos llenos de caballos árabes de Andalucía, eran motivo de admiración
para unos y envidia para otros.
En esa época Cachuela Esperanza ya contaba con agua potable, telégrafo, ingenio azucarero, destileria,
ferrocarril, usina eléctrica y uno de los más modernos hospitales de América Latina, con el primer equipo de
rayos X que llegó al país.
Mandaron construir una réplica más pequeña del teatro Manaos, y por cierto menos ostentosa, donde
instalaron un proyector de cine para el entretenimiento dominical de los empleados de menor rango.
Para las familias y los altos ejecutivos se presentaban los elencos originales de la mayoría de las afamadas
obras parisinas y londinenses que llegaban desde Europa.
La empresa cauchera más grande del mundo, llegó a controlar casi el total de la producción en Bolivia y
monopolizó la comercialización del mismo, al cubrir 70% de la demanda mundial.
Durante la fiebre del caucho tenía en Cachuela Esperanza cerca de 2 mil empleados, quienes eran los
encargados de supervisar a las decenas de miles de recolectores de caucho o siringueros desplegados en más
de 150 mil kilómetros cuadrados de la amazonía boliviana.
Los hermanos Suárez eran dueños de más de un centenar de casonas y otra cantidad similar de oficinas y
depósitos a lo largo y ancho de los antiguos territorios de Moxos y Santa Cruz.
Titularon la mitad de sus dominios, 5 millónes de hectáreas en tierras de pastoreo, con más de 500 mil cabezas
de ganado vacuno, y 3 millónes de hectáreas con apróximadamente 100 mil estradas gomeras.
Poseian 12 vapores, 60 remolques y otras tantas barcazas.
La extensión de sus posesiones certificadas sumaba 80 mil kilómetros cuadrados, igual a la superficie de Suiza
y Holanda juntas, bienes por los que tributaban ingentes cantidades de dinero al Tesoro General de la Nación.
Por necesidades logísticas, mantenian oficinas en las ciudades de Manaos, Belém do Pará, Zurich, Madrid y
Liverpool.
En Londres, ciudad donde gestionaban las finanzas de la sociedad, compraron dos mansiones, a la del área
urbana la llamaron Santa Cruz y a la del área rural, Beni.
En 1896 Nicomedes Suárez Saravia, retornó a Santa Ana de Londres, venía capacitado para administrar los
negocios de su familia.
Al igual que su padre y su tío Nicolás consideraba necesario mantener el monopolio en la producción y
comercialización del caucho.
Sabedor de que la familia Franco Roca intentaba exportar la goma por medios propios, entabló negociaciones
con Matilde Franco Roca para adquirir su empresa, la solución se dío cuando Nicomedes se enamoró de
Matilde, fue correspondido y al año se casaron.
Al año siguiente la muerte de su tío Francisco, forzó a Nicomedes a realizar frecuentes viajes a Brasil para
controlar el flujo de las exportaciones familiares desde las oficinas de Manaos y Pará.
En medio de la sangrienta guerra federal que se desarrollaba en el occidente del país, en el año 1898, la pareja
fue bendecida con el nacimiento de Nicomedes Suárez Franco, quien a la postre sería el único hijo nacido de
esa unión.
Durante la primera década del nuevo siglo Nicomedes y Matile viajaban cada año a Cachuela Esperanza para
embarcarse a Buenos Aires, desde allí continuaban su periplo hasta Inglaterra en modernos y cómodos
trasatlánticos para visitar a su hijo, que asistía a un prestigioso colegio en Londres.
El niño vivía con sus tíos Pedro y Leticia quienes eran sus tutores.
Los hermanos Suárez Callaú y sus hijos, jóvenes valientes, formados profesionalmente en Inglaterra, siempre
austeros y disciplinados, financiaron casi de forma íntegra la guerra del Acre que confrontó a Bolivia y Brasil
entre los años 1902 y 1903, durante la presidencia del general José Manuel Pando.
Éste venerable General y su ministro de Defensa, doctor Ismael Montes, estuvieron al frente del ejercito
boliviano durante la contienda.
En la resistencia que de manera patriótica dirigían los Suárez; Pando admiró la valentía del patriarca Pedro y
sus hermanos, y valoró el aporte que hizo la familia al importar con recursos propios costoso armamento
inglés, para nuestras Fuerzas Armadas, antes y durante la guerra con Brasil.
Nicolás en persona comandó la gloriosa columna Porvenir, que derrotó y expulsó a los invasores brasileños en
la batalla de Bahía, hoy Cobija capital del departamento de Pando.
Continuó en la lucha hasta el armisticio de Petrópolis, desde la fundación de la República en 1825, la batalla
de Bahía ha sido una de las pocas victorias conseguidas por nuestro ejército, en las diferentes guerras en que
Bolivia ha tomado parte.
Gracias a la estrecha relación nacida durante la guerra entre la cúpula del poder político - militar de La Paz y
los hermanos Suárez, en el año 1904 el coronel Pedro Suàrez Saravia, fue nombrado gobernador de Sucre
capital de la República, y al año siguiente embajador plenipotenciario y Cónsul general ante la corte de St.
James en Londres. Con ese nombramiento el gobierno boliviano liderado por su leal y fiel amigo Ismael
Montes, quiso de alguna manera aprovechar la amistad personal que tenía Pedro con Eduardo VII Rey de
Inglaterra, para recomponer las deterioradas relaciones entre Bolivia y Gran Bretaña por el apoyo material y
logístico recibido por Chile de parte del imperio en la penúltima década del siglo XIX, en detrimento de
nuestro país y del Perú durante la guerra del Pacífico.
Además la buena amistad del coronel Suárez con el joven Rey de España, Alfonso XIII, sirvío de buena
manera para estrechar los lazos comerciales con la madre patria.
Pedro Suárez Callaú murío a fines de 1908, Nicolás cumpliendo uno de los deseos póstumos de su hermano,
amplío al año siguiente la sociedad Suárez & Company Limited London, y la registró con un patrimonio
declarado de 750 mil libras esterlinas en Guernsey islas del canal.
Esta sociedad, a través del tiempo, con espíritu patriótico y desprendido, otorgó numerosos empréstitos a la
República de Bolivia.
El gobierno del general Pando aprobó una ley el 29 de noviembre de 1902, con la cual autorizaba a la Casa
Suárez emitir su propio papel moneda, que era admitida en pago en todas las oficinas fiscales y aduanas del
noroeste de la República y del departamento del Beni.
Mientras tanto en el año 1876 la corona inglesa, por intermedio de su comisionado, un tal Wickham, logró
llevar de contrabando desde la amazonía 70 mil semillas del árbol de caucho (heveas brasiliensis) e invirtío
para ese cometido menos de 2 mil libras esterlinas, incluido el flete.
Durante décadas sus agrónomos utilizaron esas semillas para desarrollar y preparar cientos de miles de
plantines, que sirvieron de base para las plantaciones industriales en sus colonias asiáticas de Malasia e
Indonesia.
En el año 1915, las plantaciones de Asia comenzaron a producir en gran escala. Gran Bretaña se convirtío en
el primer productor mundial de caucho, y rebajó a la mitad el precio de la goma elástica en los mercados
internacionales.
El fin de la primera guerra mundial le dio nuevos impulsos a las exportaciones de caucho amazónico, pero no
duró mucho.
En el año 1920, consciente de que la estructura de poder habia cambiado de forma drástica al término de la
conflagración mundial, Nicomedes Suárez Saravia, decidió incrementar y priorizar la cría de ganado vacuno
de raza para exportar a los mercados de los estados fronterizos de Brasil; contrario a la idea de sus tíos y
primos hermanos, quienes aún tenian esperanzas de que la goma recuperara su valor.
Había comenzado ya una lenta e imparable decadencia de la belle époque, que tuvo su fin a mediados del
siglo pasado, gracias a la invención de la goma sintética, bautizada como neopreno, a comienzos de la década
de 1930.
Durante la segunda guerra mundial los precios volvieron a subir, pero esa recuperación solo duró hasta el final
de la contienda bélica.
Nicomedes Suárez Saravia sintiéndose enfermo, apresuró el retorno de su hijo que, concluida su carrera
universitaria en Londres, consideraba tomarse un año sabático antes de volver a Santa Ana del Yauma.
Nicomedes Suárez Franco pronto relevó a su padre en la administración del patrimonio y las empresas.
Trajo consigo del viejo mundo un bagaje de nuevas ideas y conocimientos revolucionarios sobre genética
animal que se comenzaban a probar de forma experimental y clandestina en la India.
Estaba seguro de poder desarrollar una raza vacuna de mayor peso y calidad de carne.
A la muerte de su padre, el joven heredero dio rienda suelta a sus inquietudes. Fue pionero en genética animal,
al desarrollar la raza vacuna caracú.
Contrató a especialistas portugueses y brasileños, quienes ayudaron a industrializar y perfeccionar el salado de
la carne.
Llegó a exportar 5 mil toneladas de charque o "pacote" a los mercados del coloso Brasil, desde su hacienda El
Saladero, ubicada a una legua de Santa Ana, a orillas del río Yacuma, era el Rey del Ganado.
Ese establecimiento emuló la opulencia de Cachuela Esperanza, al contar incluso con una red de telefonía que
servía para comunicarse con el resto de las haciendas y las casas de Santa Ana.
En El Saladero, las construcciones eran señoriales, mezclando lo clásico del estilo colonial español con lo
utilitario de lo angloafricano.
El interior de la casona central era majestuoso, en la mesa del comedor principal cabían más de 30 personas
cómodamente sentadas.
Infinidad de veces esos salones fueron testigos privilegiados de fiestas y banquetes que ofrecían los Suárez en
honor a la llegada de presidentes, embajadores extranjeros e ilustres personalidades que visitaban la amazonía
boliviana.
Muchos han dejado constancia en relatos y artículos de prensa sobre la magia de esos alejados parajes y la
excelencia de sus anfitriones.
Nicomedes Suárez Franco era un hombre elegante y de manera sofísticada, a diferencia del resto de sus
familiares, quienes habían importado lujosos automóviles de fabricación norteamericana para trasladarse de
Cachuela Esperanza, hasta sus hermosas propiedades de descanso, Villa Judith y Santo Domingo, Nicomedes
mantenía un estilo inglés inigualable.
Poseía una magnífica colección de carruajes traídos desde Europa, con excepción de uno que le obsequío el
príncipe de la Glorieta.
Era todo un acontecimiento su llegada a la plaza principal de Santa Ana en alguno de ellos, jalados por dos o
cuatro bellísimos corceles blancos o azabaches, según la ocasión, guiados por Raymundo su fiel cochero y
caballerizo de origén brasileño.
El matrimonio de Nicomedes con Blanca Gómez Roca, en el año 1924, dio mucho de qué hablar en la región,
ambos eran descendientes de dos de las familias más tradicionales del oriente boliviano.
La novia era hija de Manuela Roca Ortiz, una rica hacendada, dueña de varias proiedades ganaderas en Santa
Rosa del Yacuma.
De esa unión concibieron cuatro hijos. El menor de ellos nacido en Santa Ana del Yacuma, el 8 de enero de
1932, fue Roberto Suárez Gómez.

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