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Conceptocalapica PDF

Este documento presenta el resumen de un estudio etnológico realizado sobre la comunidad Kalapica Ambulu Territorio Sagrado, un colectivo indígena perteneciente al pueblo Pijao ubicado en varias veredas del departamento del Tolima, Colombia. El estudio buscó caracterizar la organización interna de la comunidad y sus relaciones externas para determinar su reconocimiento oficial como comunidad indígena de acuerdo con la legislación colombiana.
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Este documento presenta el resumen de un estudio etnológico realizado sobre la comunidad Kalapica Ambulu Territorio Sagrado, un colectivo indígena perteneciente al pueblo Pijao ubicado en varias veredas del departamento del Tolima, Colombia. El estudio buscó caracterizar la organización interna de la comunidad y sus relaciones externas para determinar su reconocimiento oficial como comunidad indígena de acuerdo con la legislación colombiana.
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CONCEPTO ETNOLOGICO DE LA COMUNIDAD KALAPICA AMBULU

TERRITORIO SAGRADO, PERTENECIENTE AL PUEBLO PIJAO, CON UNIDADES


FAMILIARES DISPERSAS EN LAS VEREDAS PAIPA, SALADO NEGRO Y EL
VISO; EN LOS SECTORES RURALES DE ANAPE, APONE Y SANTA ROSA, ASÍ
COMO EN LA CABECERA MUNICIPAL DE ATACO, DEPARTAMENTO DEL
TOLIMA.

DIRECCIÓN DE ASUNTOS INDÍGENAS, ROM Y MINORÍAS

GRUPO DE INVESTIGACIÓN Y REGISTRO

ELABORADO POR: EDGAR W. MÉNDEZ MORENO


ANTROPÓLOGO CONTRATISTA

MINISTERIO DEL INTERIOR

BOGOTÁ JULIO DE 2018

Sede correspondencia Edificio Camargo. Calle 12B No. 8– 38


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1
CONCEPTO ETNOLOGICO DE LA COMUNIDAD KALAPICA AMBULU TERRITORIO
SAGRADO, PERTENECIENTE AL PUEBLO PIJAO, CON UNIDADES FAMILIARES
DISPERSAS EN LAS VEREDAS PAIPA, SALADO NEGRO Y EL VISO; EN LOS
SECTORES RURALES DE ANAPE, APONE, EN LA CABECERA MUNICIPAL DE
ATACO, ASÍ COMO EN LA VEREDA SANTA ROSA DEL MUNICPIO DE
CHAPARRAL, DEPARTAMENTO DEL TOLIMA.

1. ANTECEDENTES Y ASPECTOS METODOLÓGICOS


La comunidad Kalapica Ambulu Territorio Sagrado se identificaba en el año 2012 como
Calapicá, año en el cual mediante oficio con radicado N°EXTMI12-19653 de 19 de
junio, presentó solicitud para Estudio etnológico con el objeto de lograr su inscripción
en el registro de comunidades indígenas del país, solicitud que fue atendida de
acuerdo al protocolo institucional inicialmente mediante una visita de campo llevada a
cabo en el mes de noviembre de 2014, sin embargo debido a inconsistencias
relacionadas con el tema de ubicación de las familias adscritas a este colectivo, fue
necesario desarrollar una segunda comisión de servicios para precisar sobre este
tema. Esta situación se le explicó a la comunidad en oficio # OFI16-000016265-DAI-
2200 de 2 de mayo de 2016, ante reclamo de su representante, interpuesto mediante
el EXTMI16-0017264 de 18/04/2016.

Las consideraciones legales y normativas que fundamentan la atención a las


solicitudes hechas por los colectivos que se reivindican como indígenas y que no se
encuentran en los registros institucionales de la Dirección de Asuntos Indígenas, Rrom
y Minorías del Ministerio del Interior, se explican a continuación.

Colombia es un Estado Social de Derecho, donde es deber del Estado garantizar el


respeto, protección y fortalecimiento de los diversos pueblos indígenas y grupos
étnicos de nuestro país, responsabilidad que ha sido determinada en el artículo 7° de
la Constitución Política de Colombia, donde se establece que el Estado reconoce y
protege la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana y en el mismo sentido,
el artículo 16 consagra el derecho al libre desarrollo de la personalidad como soporte
a la cosmovisión propia de la interpretación del mundo para los pueblos indígenas.

En nuestro país las reivindicaciones étnicas se han reactivado desde finales del siglo
XX, por parte de habitantes originarios de los territorios que tradicionalmente han sido
ocupados por los pueblos indígenas, en este caso se trata de un colectivo, cuyos
ancestros por siglos han habitado su territorio original, al igual que muchas
comunidades en todo el país, sin embargo sus familias drásticamente perdieron la
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mayor parte de sus territorios y vieron transformar su cultura en perjuicio del saber
ancestral; al presente e impulsado por las luchas nacionales y continentales de los
indígenas, hacen parte de procesos de auto reconocimiento de múltiples
colectividades en el territorio nacional, con el sólido respaldo de una jurisdicción forjada
en el contexto de los Derechos Humanos, como es el caso de la Ley 21 de 1991, que
siguiendo los mandatos del convenio 169 de la OIT:

“Ordena a los Estados miembros atender de forma integral los requerimientos de los pueblos de
origen amerindio y dentro de su contenido se establece el deber que les asiste a los Estados de
implementar políticas tendientes al reconocimiento de la autonomía, cultura, usos, costumbres y
derecho consuetudinario de los pueblos indígenas. Y en el artículo 2° en su inciso 2°, literal a)
ordena al Gobierno Nacional la implementación de medidas encaminadas a que los pueblos en
cuestión puedan “…gozar en pie de igualdad de los derechos y oportunidades que la legislación
otorga a los demás miembros de la población” y en el literal b) se establece que el gobierno
deberá promover “…la plena efectividad de los derechos sociales, económicos y culturales de
esos pueblos, respetando su identidad social y cultural, sus costumbres, tradiciones y sus
instituciones…”.

El concepto que se deriva de este estudio, fue elaborado por el antropólogo Edgar
Wenceslao Méndez Moreno adscrito a la Dirección de Asuntos Indígenas Rom y
Minorías del Ministerio del Interior, se enmarca dentro de las competencias
establecidas para esta entidad en el Decreto 2340 de 2015 y reúne los elementos
básicos para la determinación del carácter comunitario del colectivo en cuestión. Este
estudio conto con dos fases de campo la primera desarrollada entre el 21 al 30 de
noviembre de 2014 y la segunda del 13 al 20 de abril de 2018, durante la primera fase
se logró un conocimiento importante sobre la cohesión y organización de la
comunidad, sin embargo debido a dificultades para precisar el tema del asentamiento
de las familias de Kalapica Ambulu Territorio Sagrado, fue necesario la programación
de una comisión de servicios, con el objetivo de complementar el estudio iniciado en
el año 2014.

De acuerdo con los numerales 7, 11, 16 y 17 del Artículo 1 del Decreto 2340 del 3 de
diciembre de 2015, la competencia de la Dirección de Asuntos Indígenas, Rom y
Minorías, es: “Llevar el registro de los censos de población de comunidades indígenas
y de los resguardos indígenas y las comunidades reconocidas (…)” “promover
acciones con enfoque diferencial, tanto de parte del Ministerio como de las demás
entidades del Estado, orientadas a atender la población indígena(…)”; así como
“atender las peticiones y consultas relacionadas con asuntos de su competencia” y
“Las demás funciones asignadas que correspondan a la naturaleza de la
dependencia.”, entre las cuales está determinar si las comunidades poseen una

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historia común […] tal como lo establece el Consejo de Estado en fallo, de fecha 13 de
septiembre de 2001, proferido por la Sección Primera de la Sala de lo Contencioso
Administrativo, referencia AC.25000-23-24-000-2001-0963-01, consideró que:

“[…]Por lo tanto, la Dirección General de Asuntos Indígenas debe establecer, de acuerdo con el
artículo 18 (sic) del Decreto 2546 de 1999, si los Muiscas tienen una historia común, además de
una cohesión de grupo, arraigo a un territorio ancestral, cosmovisión, medicina tradicional,
relaciones de parentesco y sistema normativo propio que los diferencie del resto de la población
colombiana, a fin de demostrar la identidad cultural de dicha comunidad y realizar los estudios
para el reconocimiento de este pueblo como comunidad indígena, pues si el Estado se limitara a
proteger la identidad de una colectividad étnica, compuesta por personas que no se identifican
con la misma, o que no hacen parte de ese grupo racial, pero que igual reciben todas las
prerrogativas que se entregan para la conservación de esta minoría, estaría haciendo un uso
indebido de las atribuciones que en esta materia le corresponden[…].”

Además teniendo en cuenta las funciones de la Dirección de Asuntos Indígenas Rom


y Minorías, que han quedado determinadas mediante la resolución número 2434 de
05 de diciembre de 2011, Por la cual se crean los grupos de trabajo en la estructura
funcional interna del Ministerio del Interior, y en lo referente a la Dirección de Asuntos
Indígenas, Rom y Minorías, Funciones Grupo de Investigación y Registro, que en el
numeral 4, a la letra dice:

“Adelantar estudios etnológicos a fin de establecer si los grupos que se reivindican


como indígenas constituyen una comunidad o parcialidad indígena y preparar los
respectivos conceptos, emitiendo los actos administrativos respectivos”.

Derivado de lo anterior esta Dirección ha acogido como procedimiento para atender


las solicitudes de reconocimiento de las comunidades que se reivindican como
parcialidad indígena en todo el territorio nacional, la aplicación de un estudio etnológico
en campo, de acuerdo con el protocolo institucional desarrollado para tal fin. El estudio
etnológico busca dar cuenta de la realidad social de los colectivos que se reivindican
como parcialidades indígenas, caracterizando etnográficamente su organización
interna a partir de la convivencia y explorando sus relaciones externas mediante la
interacción con representantes de comunidades indígenas y no indígenas que actúen
en la zona, así como de organizaciones indígenas y entidades territoriales que tengan
cobertura en la misma área.

El presente concepto aporta los elementos necesarios para determinar el carácter


comunitario de la población adscrita a la denominada comunidad Kalapicá Ambulú
Territorio Sagrado, permitiendo determinar si se trata de un conglomerado social

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diferenciado del resto de los connacionales, de acuerdo al decreto 1071 de 2015, que
en su artículo [Link].2 define:

“COMUNIDAD O PARCIALIDAD INDIGENA. Es el grupo o conjunto de familias de ascendencia


amerindia, que tienen conciencia de identidad y comparten valores, rasgos, usos o costumbres
de su cultura, así como formas de gobierno, gestión, control social o sistemas normativos propios
que la distinguen de otras comunidades, tengan o no títulos de propiedad, o que puedan
acreditarlos legalmente, o que sus resguardos fueron disueltos, divididos o declarados vacantes”.

Como se evidencio en el Concepto de la comunidad Inga de la ciudad de Villavicencio


(Ministerio del Interior 2016), en el presente estudio etnológico se debe tener presente
la discusión en torno a si una comunidad que se auto reconoce como indígena y que
se encuentra asentada por diferentes motivos en zonas urbanas debe contar con las
garantías y derechos diferenciales que el Estado colombiano a través de la
Constitución, las Leyes y la Jurisprudencia le otorgan, debate que viene tomando cada
día más relevancia en el país. Esta diferenciación entre “indígenas en lo rural” e
“indígenas en lo urbano” merece especial atención y análisis crítico de manera que se
eviten asumir enfoques esencialistas y se propenda por aquellos que garanticen
plenamente los derechos consagrados a esta población.

En este sentido en las conclusiones del Informe de la Reunión Internacional de


Expertos sobre Pueblos indígenas urbanos y migraciones llevada a cabo en Santiago
de Chile, entre el 27 y el 29 marzo 2007, en el marco del sexto período de sesiones
del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas,
celebrado en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York del 14 al 25 de mayo de
2007, se plantea que:

“24. … las autoridades pertinentes deben prestar una mayor atención a la cuestión
de los pueblos indígenas cuyos miembros viven en zonas urbanas. Para ello, las
autoridades públicas necesitan comprender las múltiples identidades de los pueblos
indígenas en las zonas urbanas y su continua relación con sus tierras tradicionales,
recursos naturales y medioambiente en zonas rurales. En este sentido, los pueblos
indígenas no deben considerarse divididos entre urbanos y rurales, sino más bien
como pueblos con derechos e identidades culturales comunes que se adaptan a las
circunstancias y ambientes diferentes. La complejidad y diversidad de la situación
de los indígenas urbanos requiere que los estados adopten políticas culturalmente
sensibles y modelos para responder a estas necesidades.”

Este enfoque en el que se llama a superar las dicotomías excluyentes entre lo urbano
y lo rural para los indígenas, y asumirlos como pueblos con derechos e identidades

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culturales comunes que se han venido adaptando a los procesos de urbanización,
exige hacer un esfuerzo y dar un giro en la mirada desde la cual se viene abordando
la garantía de derechos a los pueblos indígenas. La Corte Constitucional, coherente
con este enfoque de derechos en la Sentencia T-425 de 2014, mediante la cual
resuelve acción de tutela presentada por el colectivo Inga de la ciudad de Villavicencio,
ha resaltado la importancia de que:

“(…) siempre que pueda hacerse una plena identificación de tales comunidades, a
partir de los parámetros establecidos en este acápite y de la diversidad étnica y
cultural reconocidos en el texto superior, los indígenas que se encuentran en los
centros urbanos tienen a su favor, tanto como los que permanecen en áreas rurales
cercanas a su origen, los derechos al autogobierno, a la supervivencia cultural, a la
educación, la salud propia, la administración propia de justicia, la participación
política, y, en general, a la especial protección del Estado, lo cual debe estar
encaminado a través de una política pública en la cual se involucren todos los
sectores interesados.”

Para el presente caso resulta mucho más relevante avanzar en la superación de la


dicotomía entre lo urbano y lo rural, debido al hecho de que Ataco es un municipio de
categoría 6 donde predomina lo rural, en sus orígenes fue conformado como un Pueblo
de Indios para explotación de metales preciosos, actividad que aún domina el
quehacer de las familias pertenecientes a la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio
Sagrado, lo cual demuestra en su ancestralidad la indudable procedencia de los
indígenas que dieron origen al pueblo y de otros nativos provenientes de municipios
vecinos como Coyaima, Natagaima, Ortega y Chaparral, con el inevitable aporte de
personas originarias de otras regiones y que al presente hacen parte de la comunidad
en virtud de las alianzas sociopolíticas propias de la dinámica local.

De esta manera el concepto de comunidad que se tiene en cuenta para este estudio,
la asume como un sujeto colectivo que se define por sus relaciones internas, a través
de las cuales construye un proyecto común y establece sus formas de regulación o
control social, así como una estructura organizativa propia que configura su carácter
sociopolítico. Además, es un colectivo que se conforma por sus relaciones con el
entorno, donde su proyecto colectivo e identidad son el eje que determina su quehacer
“comunitario” en el contexto local, regional y nacional. De esta forma sin abandonar el
concepto definido en la normatividad nacional, sobre parcialidad o comunidad
indígena, se tienen en cuenta los cambios a los que han estado expuestos los

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diferentes pueblos indígenas de Colombia, es decir a la dispersión, a la urbanización,
así como a la pérdida de sus territorios y al cambio cultural.

Para comprender un poco más a fondo la postura expuesta, es mucho más útil la visión
de tejido social, que la de colectivos encerrados interactuando a diario mediante el
contacto personal, por lo cual ser comunidad, es ser parte del proyecto colectivo, de la
familia nuclear o extensa, mantener el contacto en forma directa o indirecta, acatar
sus normas y reglamentos sean orales o escritos, ser familia indígena, parte de un
colectivo que mantiene su conciencia de identidad con un pueblo de origen. En un
tejido social, sin importar la distancia entre sus puntos, se mantiene la cohesión, que
hoy en día con la evolución de las comunicaciones, se hace de manera permanente.

En el caso de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, donde la mayoría de


familias se ubican actualmente en la cabecera municipal de Ataco, es necesario
retomar lo contemplado por la Corte Constitucional en la Sentencia T-425 de 2014, en
lo que respecta a las nuevas formas de pensar el territorio para el caso de los indígenas
que viven en las ciudades:

“5.2. En esa línea, un tema que debe ser abordado de manera específica es si en tales
circunstancias, la identidad cultural de estos pueblos puede sobrevivir en un
medio “desterritorializado”. A este respecto, en el ya referido “Informe del Relator
Especial sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de
los indígenas” desde el año 2002 se anotó que “en la medida en que los derechos
culturales son universales, no están sujetos a ninguna clase de restricción territorial. El
derecho de cualquier persona o grupo de personas a preservar, practicar y desarrollar
su propia cultura no depende de la territorialidad, sino que está relacionado con la propia
identificación”. (El subrayado es nuestro)
(…)
A partir de lo anterior, se puede concluir que la relación de los pueblos indígenas con su
herencia cultural no se pierde ni se limita al factor territorial específico, como un
resguardo, pues esta se encuentra en su identidad étnica, asunto que se evidencia en
los indígenas urbanos. Por esta razón, la efectividad de los derechos a la diversidad
étnica y cultural de las comunidades étnicas, exige adoptar medidas que impidan
someter a aquéllas a una asimilación forzada o a la destrucción de su cultura[28], lo que
lleva a propender por el respeto al derecho a la identidad étnica y cultural, entendida
como la “facultad de todo grupo indígena y de sus miembros, de formar parte de un
determinado patrimonio cultural tangible o intangible, y de no ser forzado a pertenecer a
uno diferente o a ser asimilado por uno distinto”[29]. (Corte Constitucional, 2014)

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Debido a que la población de Ataco se encuentra profundamente afectada por causa
del conflicto armado y por el desplazamiento, se debe tener en cuenta que la atención
prioritaria a esta población ya ha sido determinada por la Corte Constitucional en la
Sentencia T-025 de 2004 en la que señala:

En razón de esta multiplicidad de derechos constitucionales afectados por el


desplazamiento, y atendiendo a las aludidas circunstancias de especial debilidad,
vulnerabilidad e indefensión en la que se encuentran los desplazados, la jurisprudencia
constitucional ha resaltado que éstos tienen, en términos generales, un derecho a recibir
en forma urgente un trato preferente por parte del Estado. Este derecho al trato
preferente constituye, en términos de la Corte, el “punto de apoyo para proteger a
quienes se hallan en situación de indefensión por el desplazamiento forzado interno”, y
debe caracterizarse, ante todo, por la prontitud en la atención a las necesidades de estas
personas, ya que “de otra manera se estaría permitiendo que la vulneración de derechos
fundamentales se perpetuara, y en muchas situaciones, se agravara”.
Esta situación y las tutelas de diferentes organizaciones de desplazados, llevaron a la
Corte Constitucional a declarar formalmente en la Sentencia T-025: “la existencia de
un estado de cosas inconstitucional en la situación de la población desplazada debido
a la falta de concordancia entre la gravedad de la afectación de los derechos
reconocidos constitucionalmente y desarrollados por la ley, de un lado, y el volumen
de recursos efectivamente destinado a asegurar el goce efectivo de tales derechos y
la capacidad institucional para implementar los correspondientes mandatos
constitucionales y legales, de otro lado.”

En relación a lo anterior y como resultado del seguimiento que hace el alto tribunal al
cumplimiento de la sentencia, la Corte emite varios Autos, entre ellos el 004 de 2009
“con el objeto de proteger los derechos fundamentales de las personas y los pueblos
indígenas desplazados por el conflicto armado o en riesgo de desplazamiento forzado,
en el marco de la superación del estado de cosas inconstitucional declarado en la
sentencia T- 025 de 2004”, por lo cual Resuelve:

Primero.- DECLARAR que los pueblos indígenas de Colombia, según lo advertido en


esta providencia, están en peligro de ser exterminados cultural o físicamente por el
conflicto armado interno, y han sido víctimas de gravísimas violaciones de sus derechos
fundamentales individuales y colectivos y del Derecho Internacional Humanitario, todo lo
cual ha repercutido en el desplazamiento forzado individual o colectivo de indígenas.
Segundo.- DECLARAR que el Estado colombiano está en la obligación doble de prevenir
las causas del desplazamiento forzado de los pueblos indígenas, y atender a la población

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indígena desplazada con el enfoque diferencial que para ello se requiere. En
consecuencia ORDENAR a los mismos funcionarios enunciados en el siguiente numeral
que diseñen e implementen, dentro de sus respectivas órbitas de competencia, un
Programa de Garantía de los Derechos de los Pueblos Indígenas Afectados Por el
Desplazamiento, con el nombre que los responsables gubernamentales estimen
aconsejable ponerle. Este programa deberá ser adoptado, junto con un cronograma para
su implementación y seguimiento, dentro del término de seis (6) meses siguientes a la
notificación de este auto, y deberá contener componentes de prevención y atención así
como respetar los criterios de racionalidad constitucional en las políticas públicas
mencionadas en el presente auto y en otros donde se ha ordenado incluir un enfoque
diferencial, en este caso en cumplimiento del principio de diversidad etnocultural. En el
diseño de este programa se aplicarán los parámetros constitucionales de participación
de las organizaciones que abogan por los derechos de los pueblos indígenas, así como
de líderes de los pueblos indígenas más afectados por el desplazamiento.
Como resultado de la respuesta dada por el Estado y tratando de desarrollar los Planes
de Salvaguarda de los diferentes pueblos indígenas, enunciados en el Auto 004, entre
ellos el del Pueblo Pijao, se concluyó un autodiagnóstico del Pueblo Pijao, que analiza
entre los diferentes temas la situación de las comunidades indígenas de Ataco,
considerada bastante critica debido a que:
“El municipio ha sido corredor permanente de actores armados que han incidido en el
desplazamiento y desintegración de las comunidades. Por lo anterior, se han reportado víctimas
y bombardeos, además, de maltratos en los retenes militares y de policía ocurridos en la época
de conflicto. No existe enfoque diferencial en los planes, programas y proyectos estatales que
permita el goce efectivo de estos derechos.”1
Para la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, el diagnóstico participativo
sobre el estado de los derechos fundamentales del pueblo Pijao, advierte que la
carencia de reconocimiento institucional ha afectado sus procesos organizativos y la
posibilidad de constituir un territorio propio, por lo cual entre las líneas de acción para
responder a sus derechos fundamentales a la Autonomía, se propone.

“Garantizar de forma efectiva la celeridad en el proceso jurídico de registro del reconocimiento


étnico de las comunidades del pueblo Pijao.”2
Lo aquí planteado genera un compromiso que debe ser resuelto por el Estado, para
evitar que estas situaciones se conviertan en bloqueos institucionales al goce efectivo
de los derechos de los pueblos indígenas, en este caso, dado que la dispersión de la

1
MinInterior/ASOCRIT. “Diagnóstico participativo del estado de los derechos fundamentales del pueblo Pijao y
líneas de acción para la construcción de su plan de salvaguarda étnica” Convenio de Asociación M-697 de 2013.
2
Ibíd.
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población de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado en el municipio de
Ataco, el cual es de categoría 6, generó dudas que debieron ser resueltas en el
proceso de verificación de abril de 2018, y que a partir de este proceso se estableció
claramente que la mayoría de familias tienen como principal asentamiento la cabecera
municipal de Ataco, así como una estrecha relación con el área rural, donde bajo la
figura de posesión y de convenios informales entre vecinos tienen sus lugares de
trabajo o que por prácticas como la minería, la pesca y el jornaleo dependen de las
actividades que realicen en el campo, la caracterización de este colectivo debe
considerarse como esencialmente rural, hecho relacionado con las consideraciones
del documento propuesto como protocolo para los estudios etnológicos, donde se
establece que:

El ámbito de aplicación de este protocolo incluye las áreas rurales, las zonas periurbanas, los
centros poblados y cabeceras municipales de municipios de categoría cuarta, quinta y sexta,
definidos por la Ley 617 de 2003, o aquellos municipios de otra categoría con menos de 30 mil
habitantes, pues se presume que en aquellos contextos con bajo nivel de aglomeración urbana
y, por lo tanto, con predominio de dinámicas rurales y de comarca, resulta compatible la existencia
de vínculos comunitarios tradicionales gracias al predominio de relaciones intersubjetivas
intensas, poca mediación en las mismas, y mayores posibilidades de interacción cotidiana,
además que la probabilidad de alternar con la vida rural es más alta debido a la proximidad física
y al predominio de lógicas económicas y culturales vinculadas a actividades agropecuarias. 4
De nuevo frente a situaciones de este tipo la Corte Constitucional en el Auto 266 de
2017 encuentra que: “en la actualidad las comunidades étnicas desplazadas o en
riesgo de desplazamiento no han podido restaurar, mantener y reforzar sus sistemas
o instituciones económicas, sociales y culturales afectadas, tal como ocurre en
entornos urbanos y en sus territorios ancestrales. Tal consideración está
fundamentada, como se recogió con anterioridad, en dos situaciones abiertamente
inconstitucionales: La primera, sobre las personas, familias y comunidades étnicas
desplazadas hacia los entornos urbanos, lo que incluye cabeceras municipales de 4ta.,

3 “Cuarta categoría. Todos aquellos distritos o municipios con población comprendida entre veinte mil uno
(20.001) y treinta mil (30.000) habitantes y cuyos ingresos corrientes de libre destinación anuales sean superiores
a veinticinco mil (25.000) y de hasta de treinta mil (30.000) salarios mínimos legales mensuales. Quinta categoría.
Todos aquellos distritos o municipios con población comprendida entre diez mil uno (10.001) y veinte mil (20.000)
habitantes y cuyos ingresos corrientes de libre destinación anuales sean superiores a quince mil (15.000) y hasta
veinticinco mil (25.000) salarios mínimos legales mensuales. Sexta categoría. Todos aquellos distritos o municipios
con población igual o inferior a diez mil (10.000) habitantes y con ingresos corrientes de libre destinación anuales
no superiores a quince mil (15.000) salarios mínimos legales mensuales”

4
Ministerio del Interior. “Protocolo para la realización de estudios etnológicos”. Bogotá Agosto de 2017.

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5ta. o 6ta. categoría, quienes no han recibido una respuesta que, en un corto plazo,
garantice la atención diferencial que demanda su situación específica de desarraigo y,
a mediano plazo, favorezca el retorno efectivo y con condiciones de sustentabilidad
para la población o, en casos especiales, permita una reubicación culturalmente
adecuada” (Corte Constitucional 2017).

La comunidad Kalapica Ambulu Territorio Sagrado puede definirse como un colectivo


que resiste en el territorio en una situación de confinamiento dentro de la cabecera
municipal, a donde se ha ubicado la mayoría de familias acosadas por el permanente
conflicto armado que ha azotado esta región, corredor estratégico para los diferentes
grupos armados que han actuado en el municipio (FARC – EP y AUC) y en general en
el sur del Tolima, hecho que se agrava mucho más debido a los efectos de la
explotación legal e ilegal de las minas de oro, que siempre han sido un recurso del
cual se han sustentado muchas familias explotándolo de manera artesanal, la Corte
Constitucional en el Auto 266 de 2017 hace énfasis en este aspecto.

“Actividades de exploración y explotación legal e ilegal de recursos naturales no


renovables en territorios indígenas y afrodescendientes, con efectos devastadores
para la conservación del medio ambiente y los modos de vida tradicionales de estas
comunidades. Sobre todo, la minera dificulta el mantenimiento de áreas de importancia
ecológica y cultural; destruye lugares sagrados y de utilización tradicional; afecta a la
población indígena en aislamiento voluntario e impide el restablecimiento de las
estructuras socio-económicas de la población que retorna. Para la Defensoría del
Pueblo esta actividad además contamina fuentes hídricas por la sedimentación,
dragado, presencia de grasas, aceites, residuos de combustible y de mercurio, sin un
mínimo de reparo por las familias que obtienen de ahí el consumo de agua, lo que se
ha convertido en un profundo obstáculo para el mantenimiento de prácticas
tradicionales de sustento.” (Ibíd)

De esta forma el registro institucional que otorga la Dirección de Asuntos Indígenas,


Rrom y Minorías, si bien como lo ha afirmado la Corte no debe ser un obstáculo para
el acceso a los derechos, en la práctica para la gestión ante las diferentes entidades
del Estado si se constituye en un hecho necesario y su ausencia si genera bloqueos
institucionales, tal como la comunidad lo ha manifestado durante los espacios que se
generaron para el desarrollo del estudio etnológico, que permite determinar la
pertinencia o no de inscribir a un colectivo en el registro de comunidades indígenas.

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Este concepto se fundamenta en los presupuestos legales enunciados y en un trabajo
que se hace directamente en el asentamiento de la denominada comunidad Kalapicá
Ambulu Territorio Sagrado, retomando elementos metodológicos de la investigación
acción participativa, desarrollando encuestas a miembros de la comunidad, a vecinos
de ésta, a líderes de la misma organización y de organizaciones regionales indígenas,
así como a funcionarios del municipio; también se realizó observación directa en
campo y consulta a las investigaciones de profesionales que han trabajado la
arqueología, la etnohistoria y la historia regional. La comunidad y sus líderes, por su
parte, apoyaron el proceso de investigación y garantizaron la participación de la
población, tanto en las reuniones como durante el recorrido en el territorio. Los
soportes documentales de la investigación se encuentran en los anexos, que se
adjuntan al expediente de la comunidad en cuestión.

Comuneros de Kalapica Ambulu Terriotrio Sagrado en Asamblea. Foto, Edgar Méndez. Ataco, Noviembre de
2014.

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2. LA COMUNIDAD KALAPICÁ AMBULU TERRITORIO SAGRADO Y SU RELACIÓN
CON EL PUEBLO DE ORIGEN PIJAO

Con la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado se tuvo la oportunidad de


recopilar una historia oral, que da cuenta de hechos sucedidos desde mediados del
siglo pasado, en un territorio donde la violencia ha sido esa constante que se replica
desde la conquista hasta nuestros días; en esta comunidad sus mayores recuerdan
los sucesos de mediados del siglo XX, cuando a raíz del asesinato del caudillo liberal
Jorge Eliecer Gaitán, se radicalizaron los grupos armados de los partidos liberal y
conservador, así mismo ellos encarnan una población civil víctima del conflicto, de las
guerrillas liberales y comunistas, así como con la irrupción de los paramilitares que
llegaron al sur del Tolima a finales de siglo XX e inicios del XXI.
“… Allá en la finca sí señor allá en esa finca nos criamos nosotros… Él (papá) tenía una finca que
se llamaba la estrella que esa era cafetera allá cogíamos las cincuenta setenta cargas de café…
cuando la violencia que nos sacaron nos mataron la gente allá, nos robaron las mulas nos
quemaron la casa, entonces papá se la vendió a un compadre de Él, eso lo vendió por quinientos
mil pesos una finca de ocho tercios de café yo fui a hacer escrituras -porque mi papá ya estaba
enfermo- a Chaparral, llamaba José Hidalgo Acosta quien compro eso por quinientos mil pesos,
papá de aburrido porque en realidad a mi casi me matan un hermano lo hirieron le pegaron un
tiro, aquí nos mataron la gente, allá nos quemaron las casas, nos robaron el café, nos robaron
las mulas, bueno hicieron hasta para vender con nosotros… era la chusma en eso entonces
liberales… si señor allá nos dieron chumbimba fue a nosotros … nosotros vinimos por acá y eso
la violencia eso mejor dicho cada nada traiga muertos, traiga muertos, como entonces después
ya se formaron los pájaros azules –si – eso lo formaron entonces eran dos bandos la chusma
de allá venia y mataba supongamos una familia conservadora toda, entonces los pájaros iban y
mataban otras dos o tres familias liberales, eso era diente por diente y muela por muela, los unos
iban y mataban familia conservadora, los otros iban y mataban dos o tres liberales, así eso fue
una guerra fría una guerra, eso toda esa gente mataban era casi a puro machete uno veía toda
esa gente desnucada, casi la mayoría colgada de un pedazo, sin brazos, sin piernas a puro
machete le daban… Eso fue muy por parejo muy parejo sí señor eso llego en Balsillas fue a
Canoas, Monte Frio, allá nos sacaron a nosotros de la finca nos tocó que dejar la finca, llegamos
allí a la finca de allí del salado, que es ahí parejo de ahí nos tocó venirnos para acá… vino papá
y compro un potrerito que es de aquí del doctor Tito Murillo dos potreros compro ahí papá y ahí
favorecimos en todas las violencias y nunca nos ganó, ahí cuidamos manteníamos como unas
doce quince vaquitas de leche y las ordeñábamos todos los días y vendíamos la leche de eso
vivimos nosotros de eso vivimos un poco de tiempo que nosotros no podíamos ir a las fincas…
Si aquí a quince minutos si nos tocó así porque por allá no podía subir uno porque eso era mucha
gente armada por todo lado…” (anexo 5)
El Grupo de memoria histórica en su informe5 resume este sino trágico así: “Durante
el siglo xix y buena parte del siglo xx, los partidos políticos tradicionales recurrieron a

5
GMH. ¡basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad. Bogotá: Imprenta Nacional, 2013.

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la violencia para dirimir las disputas por el poder y, en particular, para lograr el dominio
del aparato estatal, a tal punto que este accionar puede considerarse como una
constante histórica de varias décadas. En efecto, la pugnacidad política y las acciones
violentas entre los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, alcanzaron su nivel
más crítico en el periodo conocido como La Violencia, que comprende desde 1946
hasta 1958. Aunque la violencia liberal conservadora fue promovida por la dirigencia
de ambos partidos, el enfrentamiento político se vio especialmente atizado por el
sectarismo manifiesto del dirigente conservador Laureano Gómez, presidente de la
República entre 1950 y 1953. A partir de entonces, el conflicto político se tradujo en
una abierta confrontación armada.”
Como víctimas, los viejos, los adultos y los jóvenes de la comunidad Kalapicá Ambulu
Territorio Sagrado, saben dar cuenta de aquellos hechos grabados en su memoria, de
los cuales todavía se sienten cautivos, ya que la presencia armada de actores como
la guerrilla y otros grupos al margen de la ley, es pan de cada día en el municipio de
Ataco, de hecho la poca presencia de la mayoría de comuneros de Calapicá en el área
rural, obedece a esas condiciones del conflicto:
“… yo me vine aquí al municipio de Ataco y me puse a trabajar, y aquí me conseguí mi esposa,
que se llama Teresa Bernate Rengifo y me case, entonces compuse mi matrimonio hace más de
40 años y me quede acá, aquí he subsistido, no tengo finca, no tengo tierra, porque cuando yo
llegue ya estaba todo cogido y además cuando pensé comprar finca fue cuando empezaba la
violencia política, que empezaron a matar y echar la gente al rio, ¡eso me asusta!. … operaba el
general Mariachi, y operaba Charro Negro, que eran los que les decían los limpios eran los de
Mariachi y los de izquierda los de Charro Negro que les decían los comunistas y ahí fue donde
vino, se empezó la violencia y se agravo más con la muerte de Gaitán, que ha sido violencia hasta
la fecha, porque realmente estos territorios son supremamente peligrosos para movilizarse ya
uno solo es muy peligroso, puede que uno vaya pero no vuelva y estamos hablando ya del 2014,
porque aun en la semana antepasada, mataron 3 en Pajuil, que es una vereda de ataco aquí
arriba, en la parte de Santiago Pérez, y les toco irse 4 familias, los sacaron los grupos armados
al margen de la ley y ha sido una constante. … ahorita están las Farc y los Paracos, las águilas
negras, paramilitares, los que sacaron ahorita en este viaje según información, parece ser que
fueron los señores del Paracos, porque los acusan de colaboradores con la guerrilla, entonces
eso ha sido una constante corriendo gente y corriendo gente, y la gente que se van no vuelven.
– como las épocas del charro negro y cuál era el otro… El charro negro y el mariachi, entonces
esa ha sido la razón de que me dio miedo hacerme dueño de una finca, porque tendría que andar
solo por allá con la mujer solos y me da miedo que de pronto, entonces me quede así sin tierras,
me puse fue a trabajar en oficios varios…” (anexo 5)
Esta historia reciente y de la cual, el profesional responsable del presente concepto ha
sido testigo por su experiencia con las comunidades del Tolima desde el año 1999
hasta el presente, es la de colectivos inmersos en un ambiente de acciones y
retaliaciones, un sinfín de muertes y hechos violentos que han configurado el actual
ordenamiento territorial, donde los indígenas están lejos de ser poseedores de

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territorio, pues se mantienen al margen de las grandes y pequeñas propiedades como
barequeros, jornaleros, cuidanderos de fincas y trabajadores independientes en
diversos negocios de la cabecera municipal, sin embargo poseen un sentimiento de
territorialidad, que comparten con otros indígenas del municipio y del departamento, el
cual está en relación con lo que históricamente ha sido Ataco, es decir un territorio
indígena, donde sucesivamente se han impuesto estructuras territoriales dominantes,
como la de los resguardos y pueblos de indios de la colonia, así como la propiedad
privada de producción capitalista durante toda nuestra época republicana.
El centro de Memoria, también cita la interpretación que dan los grupos armados a esa
historia, precisamente con respecto al proceso de movimientos armados de izquierda
se dice: “En ese contexto nacional, las transformaciones de las antiguas autodefensas
comunistas en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia‑ Farc estuvieron
articuladas con los enfrentamientos entre guerrillas comunistas y liberales, la
eliminación de las bandas conservadoras y liberales, y los esfuerzos del régimen
bipartidista para entroncarse con los poderes locales y regionales —algunos de ellos
tenían vínculos evidentes con sus respectivas guerrillas—. Según la narrativa oficial
de las Farc, su surgimiento se relaciona con los ataques del Ejército contra las
denominadas “repúblicas independientes” (1964 y 1966). Según otras versiones, el
regreso de los grupos comunistas a la lucha armada tuvo inicio, por un lado, en el
asesinato de uno de sus jefes principales, Jacobo Prías Alape, alias Charro Negro, por
parte de las guerrillas liberales; y, por otro lado, tuvo inicio en la reacción de estos
grupos frente a la recuperación militar del territorio que realizaba el Ejército Nacional,
en la cual también resultaban golpeadas las guerrillas liberales y las bandas
conservadoras.”6
Como puede verse la historia oral de las familias de Kalapicá Ambulu Territorio
Sagrado es la de nuestra nación y su imaginario colectivo es parte de las creencias y
de los fragmentos de la tradición mítica del pueblo Pijao, que le atribuye a lo indígena
el orden sobrenatural y mágico de las cosas, por eso las familias de esta comunidad
en un ejercicio de territorialidad (que llaman patiada) hacen recorridos con profundo
contenido simbólico a los sitios donde habita el Mohán, El Poira, a los cementerios o
a los espacios donde consideran se practicaba la ritualidad Pijao:
“Este sitio se llama los altares … era donde los indígenas, los caciques, los taitas
de los indígenas venían a hacer los rituales, las consagraciones, para las

6
CMH. Óp. Cit.

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recolecciones de cosechas, para la espiritualidad... cada uno de nosotros
sabemos que los altares es una parte muy fundamental de nuestro territorio
porque en ellos pues es donde venían hacer los rituales nuestros antepasados
igual desde ahí formaban sus propios caciques y de ahí también se festejaban
pues las bodas y toda clase de ritualidad que hacían ahí y venían desde el rio
Magdalena por la parte de la chuquía pasaban al cerro de Pacande, Pacandecito
y llegaban al alto del Mirador y luego bajaban por el camino milenario que iba a
dar hasta allá a los altares a hacer nuestros rituales igual todavía tenemos una
conexión bien grande con pueblo viejo Santa Rita la Mina que allá todavía existe
la laguna verde igual está llena de bosque y todavía los animales que van a comer
pasto por ese lado se hunden otros dicen que es porque todavía está la tierra
muy movediza, pero la historia dice que en esa parte existe una gran serpiente
que es la que se los devora entonces a esa parte de Santa Rita la Mina también
ellos iban hacer sus rituales pero generalmente donde más hacían era en
nuestros altares… por ese camino milenario que pasa por los altares iba a un
pueblo que quedaba en el municipio de chaparral aquí en la vereda de Santa
Rosa y de ahí tenían acceso a las cuevas de Tuluni que quedan también en el
municipio de Chaparral. – aja-… e falta nombrar algo, las lagunas que quedan
por acá cerca al pie del mirador ellas todavía hay yo cuando fui a la pateada hay
cocodrilos esto babillas hay hartas cantidad de babillas en esa lagunas todavía
existen cierto y bastantes pájaros silvestres como chilaco, guacharacas… decía
el taita Carlos cuenta que esa laguna nunca se iban a secar que siempre iba a
estar así porque los espíritus la cuidaban…” (anexo 5).
En la historia oficial del municipio de Ataco, se explica su origen en relación con una
pareja ancestral- el cacique Ata y la cacica Ico, ambos de origen Pijao, versión que es
replicada por la gente de Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado y de las demás
comunidades indígenas del municipio: “… el cabildo indígena Pijao Kalapicá lidero la
reconstrucción de nuestra cultura indígena del Tolima, herederos de los taitas Ata e
Ico, valientes guerreros, quienes con su vida defendieron sus culturas, sus lenguas,
costumbres y territorios hasta el final, pero este legado histórico, aún perdura en
nuestros corazones, y como herederos de esta gran cultura la fortalecemos, la
conservamos, defendemos nuestra madre tierra, la cuidamos, la amamos y queremos
por siempre y para siempre, jao, jao.” (anexo 5)
Además sobre la fundación del pueblo, la alcaldía presenta dos versiones, dando
mayor crédito a la que se refiere a un fundador de origen italo español llamado Alonso
Fuen Mayor, constituyendo una historia sin sustento documental, que sin embargo no
deja de evidenciar los hechos que han caracterizado la historia de los pueblos
indígenas del Valle del Magdalena, cuando fueron sujetos por la corona y ante la cual
siempre desarrollaron procesos de resistencia, que hasta el presente les ha
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garantizado mantener sus núcleos de población indígena. Bien vale la pena citar
textualmente la visión de esa historia por parte de la alcaldía de Ataco:
“Entre los primeros pobladores de estas tierras están los indios Atacaimas y Cupilicuás agrupados
en los Pijaos y las tribus Coyaima y Natagaimas en cabeza del cacique ATA y de la cacica ICO.
De la unión de los nombres de estos dos jefes de gobierno local, nació el nombre de Ataico, que
después terminó siendo Ataco, por decisión de los colonos españoles. Estas tierras fueron
descubiertas al mundo occidental por el conquistador Sebastián de Belalcázar en el año de 1.538,
sin que se hubieran producido asentamientos españoles en las siguientes décadas. Sobre la
fecha y protagonistas de la Fundación de Ataco se registran dos versiones. La primera, que es la
de mayor consenso en el imaginario de la población, señala que la población fue fundada por el
ítalo- español Alonso Fuen Mayor el 1 de enero de 1.778, instalando un caserío en la parte media
de la jurisdicción de los indígenas Ata e Ico, al nororiente de la actual zona urbana. La otra versión
indica que Ataco fue fundado el 19 de marzo de 1657 por el hidalgo español Diego de Ospina y
Maldonado como un “pueblo de indios” de la jurisdicción de la Villa de Purificación, siendo
gobernador y Capitán General de la provincia de Neiva y Corregimiento de Timaná y Saldaña,
acto que se habría cumplido ante el Escribano Público Diego Martín Ruiz. Posteriormente el
Ingeniero Agrimensor, capitán Andrés del Campo y Salazar fue planificador del poblado inicial
que existió a pocos kilómetros del lugar que hoy ocupa, y que se acabó en el año de 1.700. Sin
embargo, la comunidad da mayor credibilidad a que ALONSO FUENMAYOR de origen italiano,
atraído por las riquezas sobre una minas de oro y cobre, fundó el caserío ya mencionado que
denominó Pueblo Viejo en lo que hoy es la Vereda Balsillas, pero por ataques constantes de los
indios Coyaimas y Natagaimas erigió este poblado en el sitio que hoy ocupa con el nombre de
San José de Ataco.”7
Esta versión menciona elementos muy importantes dentro de la historia de los Pueblos
de Indios, en primer lugar aborda el origen de una territorialidad Pijao, que en efecto
tal como lo han definido investigadores como Lucera Samoral y Triana Antorverza, el
territorio sobre el cual fue erigido Ataco, hacía parte del dominio de diferentes tribus
de origen Karib, a los cuales los españoles denominaron como Pijaos y su vecindad
con municipios como Coyaima, Chaparral, Ortega y Natagaima, no debe dejar dudas
al respecto, sin embargo tratándose de tierras con alto potencial de metales preciosos,
está bien fundamentada la hipótesis de que la fundación de Ataco fuera realizada por
Franciscanos con indígenas no originarios de esta región y así lo demuestra la Dra.
Marcela Quiroga quien con base en fuentes de archivo afirma que:
“Pocos años antes del retiro de los padres de la Compañía de Jesús (probablemente desde la
década de los cuarenta 1640), los padres predicadores de la Orden de San Francisco,
provenientes de Santafé, habían iniciado igualmente este tipo de incursiones (AGN, C 58, f. 43).
Sin embargo, su epicentro fue otro, la región del Valle del Magdalena. Según los testimonios
documentales, su acción arrojó resultados más decisivos que aquellas llevadas a cabo por los
jesuitas. En 1660, el procurador general de esta orden declaraba: […] habrá tiempo de cuatro
años que entraron dos religiosos […] a la provincia de los indios paeces, a convertirlos y a
reducirlos a Nuestra Santa Fe Católica y con su predicación y doctrina convirtieron más de 800
infieles y redujeron a poblado y a la obediencia de su majestad, más de otros 170 gandules con
sus familias, poblándolos en los dos ríos en el sitio que hoy están llamado San Joseph de Ataco,
distantes de su tierra y de las demás bárbaras naciones más de setenta leguas […]. (AGN, M 15,

7
Alcaldía de Ataco. “Nuestro Municipio “tomado de [Link], diciembre de 2015.
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276r.) De la misma manera, en 1673, el obispo de Popayán testimoniaba la existencia de seis
pueblos fundados en la jurisdicción de Neiva, en los cuales habitaban 4.500 indígenas bajo el
gobierno de esta orden (AAP 558, f. 71r.). Se trataba, en efecto, de las poblaciones de San Juan
de Páez (San Juan del Obo), San Francisco de Iquira, San Antonio de Nátaga, San Joseph de
Ataco y el Retiro (AGN, C 58, f. 989r., 1695).”8
De cualquier forma, Ataco es originariamente un pueblo de indios, que inicialmente fue
conformado por naturales de una región distante, según lo señalado por la Dra.
Quiroga, probablemente de la provincia Páez, sin embargo en el desarrollo de las
encomiendas y de estos pueblos, los españoles introdujeron indígenas de otras
provincias e incluso esclavos, que establecieron alianzas conyugales entre sí, de otra
parte lo que se constata en el estudio etnológico elaborado por el profesional adscrito
a la Dirección de Asuntos Indígenas, Rom y Minorías, es que la composición
poblacional durante el siglo XX y en el presente recibe una fuerte influencia de
parentelas de Natagaima, Coyaima y Ortega, quienes por diferentes razones han
emigrado a esta región, desde la época de la violencia bipartidista, en medio del actual
conflicto armado y por las oportunidades que han encontrado en la explotación de oro
de aluvión en las riberas del río Saldaña y en sus afluentes, así como en las minas de
tierra firme.
Desde la conquista española, la historia Pijao ha sido la del despojo, la violencia, el
destierro, la esclavitud y la imposición, caso concreto el nombre hoy reivindicado por
los indígenas de origen Karibe del sur del Tolima. Para la historia no deja de ser
paradójico, el hecho de que el término “Pijao” fue asignado como un genérico
despectivo, por parte de los españoles, a los múltiples grupos de filiación Karib que se
confederaban para ejercer una de las resistencias más notables de toda América
contra el imperio español. En efecto, tal como nos lo revela el catedrático Lucena
Salmoral, los conquistadores llamaron “Pijaos” a múltiples tribus haciendo referencia
a un vocablo español que denota las partes sexuales masculinas “Pija” (pene), lo
anterior en razón a que los pobladores Caribe de estas regiones se denominaban así
mismos Pinnaos y andaban semidesnudos sin preocuparse por el recato propio de los
españoles. Lejos estarían de imaginar que las reivindicaciones indígenas de finales
del siglo XX, retomaran este vocablo para identificar a los indígenas tolimenses
descendientes de las tribus caribe que poblaron profusamente el alto y medio
magdalena, así como las estribaciones de las cordilleras central y oriental, es decir un
territorio que abarca los municipios de Cunday, Espinal, Melgar, Girardot, Carmen de
Apicalá, Guamo, Saldaña, Purificación, Prado, Coyaima, Natagaima, Ataco, Ortega,
Chaparral y San Antonio en el Tolima.

8
Quiroga Marcela. “La encomienda entre los pueblos de la provincia Páez, siglo XVII” Fronteras de la
Historia, vol. 15, núm. 1, 2010, pp. 85-107. Instituto Colombiano de Antropología e Historia Bogotá, Colombia

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Para tener una idea aproximada de lo que era el territorio poblado por los Pijao y Tribus
emparentadas, citaremos a Triana Antorverza, quien teniendo en cuenta a los
cronistas de indias hace la siguiente aproximación: “Los limites aproximados de los
asentamientos Pijao, estuvieron desde el Valle de Cutiva, en el río Aipe, hasta el
Combeima, y desde el río Magdalena hasta las cimas de la Cordillera Central; Cartago
se consideró limite Quimbaya con los Pijaos; desde su área, estos indígenas atacaron
periódicamente poblaciones como Buga y Palmira, durante un largo periodo en que su
territorio fue considerado frontera de guerra. En esta forma colindaron por el Norte con
guarinoes, gualíes y hondaimas; más allá con marquetones, pantágoras y panches;
al oriente con melgares, muzos, colimas, panches y sutagaos; por el occidente con
quimbayas y putimaes, estos últimos según Friede subgrupos Pijaos, y más al sur
con Guanacas, paeces, Timanaes, yalcones o cambis, tamas y andaquies.”9

En sus usos y costumbres, los indígenas del Tolima, mantienen claras diferencias con
sus congéneres de otros departamentos, desde las expresiones propias de un
lenguaje cotidiano, mediante el cual denominan guambitos a los niños, chotos a los
consentidos, pájaro a cualquier bicho, así como por la musicalidad de su hablar que
ha tenido expresiones muy sentidas en el folclor del departamento, también se
diferencian por los nombres propios en lengua caribe que todavía caracterizan a la
región y por un aspecto básico y fundamental de su organización social, como son los
apellidos ancestrales, sobrevivencia de un sistema tribal que se sustentaba en
diferentes clanes, es por ello que Botache, Tique, Culma, Yara, Matoma, Tole y
muchos más, sin duda nos hablan de una procedencia Pijao, sin embargo también se
presentan casos de comunidades con apellidos de origen hispano, los cuales fueron
apropiados cuando los indígenas fueron encomendados a los españoles, incluso hay
familias que tienen los apellidos de los conquistadores que más daño le hicieron a los
indígenas, ejemplo claro es Bocanegra, por esta razón en muchos casos los apellidos
nativos han desaparecido, como sucede en Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado,
donde los apellidos que denotan mayor ancestralidad son Cutiva, Alape, Tique, Aroca,
Tapiero, Tacumá, Paloma, Capera, los cuales se han mezclado con otros de origen
hispano, algunos de estos apellidos pertenecieron a encomenderos como por ejemplo
Figueroa, Lozano, Hernández, otros apellidos son de reciente adquisición y su origen,
a falta de investigaciones, es definitivamente incierto.

9
Triana Antorverza, Adolfo. “La colonización española en el Tolima siglos XVI XVII”. Bogotá, 1992.

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19
La toponimia del territorio tolimense y gran parte del cundinamarqués ha guardado
para la posteridad prueba irrefutable de la ocupación Caribe en estos departamentos;
tomando como eje el gran río de La Magdalena y sus afluentes, se identifica en
múltiples pueblos de esta tierra
caliente (Tocaima, Anapoima,
Coyaima, Natagaima, etc.), el sufijo
“Ima” (que en lengua Karib significa
tierra) e incluso el nombre del
departamento, Tolima, cuyo
significado se relaciona con el
volcán nevado; en el mismo sentido
también se encuentra el recuerdo de
caciques y clanes de las tribus
Caribe, tal es el caso de Calarca,
Dulima e Ibagué entre otros, por su
parte varias comunidades que se
reivindican como indígenas también
se encargan de perpetuar en la
memoria los nombres de los
caudillos y dioses antiguos como por
ejemplo Yaporogos, Lulumoy,
Catufa, Matora de Maito, Cacica
Ibanasca, Kalapicá, Ico Valle de
Anape, Brisas de Ata, Mesa de Pole
etc.
La vertiente oriental de la Cordillera
Central, en las riberas del río
Saldaña era territorio de las Tribus
Coyaima, pero con la intervención
de los españoles, con sus
encomiendas, traslados y Nuestra historia. Foto, Edgar Méndez. Ataco abril
reducciones en pueblos de indios las de 2018.
poblaciones indígenas se mezclaron, manteniendo su identidad en sincretismo con las
creencias impuestas por los españoles, dejando en la memoria popular los seres
míticos que dominan el folclor del departamento y una ritualidad que celebra el cambio
de año, los ciclos agrícolas y los compromisos del intercambio en las fiestas

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20
patronales, en especial las relacionadas con San Juan, San Pedro, San Roque, la
virgen del Carmen, el Corpus Cristi etc.
.
El apego al territorio es otro de los elementos que con determinación defienden los
Pijaos del presente, unas tierras que no se caracterizan por su fertilidad, sino más bien
por su aridez, a excepción de las vegas del Magdalena y del Saldaña, todo lo demás
no es más que un reto para nativos, acostumbrados al calor abrasante y a cosechar
en las condiciones más adversas, es precisamente en este territorio donde los Pijao
aferran su existencia, en espacios que les permiten oportunidades de sobrevivir en
medio de terratenientes y resguardos indígenas, a pesar de que la comunidad Kalapicá
Ambulu Territorio Sagrado no posee territorio si tiene una conciencia clara de su
territorialidad, así lo expresaron en el taller de apoyo al estudio etnológico:
…. Por aquí por el oriente limita con Balsillas, Santa Rita la Mina, Pueblo Viejo y Natagaima…
por aquí por el norte con el municipio de Coyaima aquí por el sur con el Valle de Indianape y con
Planadas y un pueblito llamado Santiago Pérez… por el sur nos divide el pata con el
departamento del Huila… aquí para arriba esta es lo que es el Valle Ico de Anape, de la quebrada
hacia allá nos divide los linderos del Ico con el Calapicá, es Caldera… i y en el sur nosotros
colindamos con el Huila nos divide el Pata con el Huila porque en si la vereda aquí en el sur es
Cupinicua si ve y a Cupinicua lo separa el rio Pata del Huila de para allá y de ahí para acá el
municipio de Ataco entonces que nos quede eso bien clarito. Cupinicua es una vereda donde
vive la familia Ortiz…”
La Resistencia de los Pijaos trasciende mucho más allá de los procesos organizativos
indígenas de fin de siglo pasado, en la historiografía ha quedado registro de su lucha
desde la tenaz resistencia en el siglo XVI, que pospuso el proceso colonizador hasta
el siglo XVII, como durante los procesos de independencia, tal como lo informa Arango
Z.:
“… el Cacique de la comunidad Pijao de Yaguara, Simón Bernate es mencionado
como el gran aliado en el Sur del Tolima de José Antonio Galán, defensor de los
derechos de las etnias indígenas y símbolo precursor de las reivindicaciones de los
desposeídos. Quien en 1781 “acuartelo mil indios y con ellos incursiono por todo el
sur del Tolima pregonando la consigna comunera de “unión de los oprimidos contra
los opresores”. Fueron los primeros alzamientos comuneros contra las autoridades
virreinales que darían frutos de victoria solo hasta el 20 de julio de 1810.”10
Ortiz Vidales D (2002) agrega, como Los Bogas2, aquellos hombres semiacuaticos,
que personifican al Pijao del llano, se solidarizaron con dichas luchas. Aunque
dependían del gran Rio y no pagaban impuesto por la pesca, hicieron suyas las

10
Citado por: Carolina Hernández Salazar. “Estudios etnológicos de las comunidades Matora de Maito, Catufa,
Tolaima y Yuma” Bogotá
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reivindicaciones y se sumaron también al movimiento insurgente en cabeza de Isauro
Poloche.11
De acuerdo a los testimonios recogidos en la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio
Sagrado, la practica de los bogas perduro hasta mediados del siglo XX, replicando así
una tradición de capital importancia, porque estos personajes jugaron un papel muy
importante en el acceso a la sal, ese bien aín mas preciado que el oro en épocas
prehispánicas y que los Bogas en sus correrías debían ir a conseguirlo en Zipaquira.
“… mi padre fue transportador de plátano aquí de Santiago Pérez él me contaba que
viajaban a honda con plátano descargaban en Girardot honda y arrancaban pa Zipaquirá
a traer la sal y se subían en tren y venían en tren hasta castilla y de allí a pie hasta aquí…
había que luchar a capa y espada por los intereses y la virtud del río Saldaña… de Pérez
mi papa se bajaba río abajo hasta ataco descargaban un pucho de plátano y de ahí
salían a Girardot, el fue boga, en esa época ya había la carretera y además él hacia
bajar dos mulas a que los esperaran allá y se venía con las mulas y con carga de por
allá…” (Anexo 5)
Durante la república el espíritu guerrero de los Pijao no dejo de manifestarse y eso
nos lo da a conocer el mismo Arango, quien sintetizando la dinámica de los Pijaos
afirma que:
“…Todos ellos se apoyaban en la tradición de lucha y en las legendarias comunidades
indígenas de Yaguara y de Coyaima. Las más importantes luchas dirigidas por los
revolucionarios de entonces en esta región fueron las huelgas de cogedores de café.
Terratenientes y hacendados los explotaban en extremo, pagándoles únicamente una
arroba de cada tres recolectadas, de café. Entonces los revolucionarios hicieron mítines
en las haciendas, convocaban asambleas de peones, los organizaban y dirigían sus
protestas. En ocasiones recorrían tales haciendas llevando balanzas y romanas para
comparar el peso y la medida de los patrones en público. Con ello lograba a veces que
mejoraran las pesas y les pagaran un poco más por cada arroba de café recogida. Más
o menos simultáneamente los trabajadores y los campesinos de esos sectores
territoriales se incorporaron con vehemencia a las luchas reivindicativas y
revolucionarias del cacique Eutiquio Timoté. Es sabido que este fue el primer candidato
indígena, de todos los indígenas nacionales, a la presidencia de la República, en 1934.
(Óp. Cít.).

11
Ibíd.
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22
Prueba de los conflictos con los gobiernos municipales e incluso contra el gobierno
departamental, lo dan a conocer los mismos indígenas, que en forma magistral,
mediante memorial de 1883 le expresaban al gobierno que:
“Nosotros pertenecemos a la raza de los naturales de América y como tales, desde el tiempo
inmemorial, hemos poseído en comunidad un gran globo de tierra, que lleva el mismo nombre
del distrito de nuestra residencia. Este territorio en los principios fue poseído exclusivamente por
nuestras familias, hoy se encuentra ocupado por personas de distinto origen que a virtud de las
leyes que nos emanciparon constituyéndolos ciudadanos en ejercicio de los derechos de los
demás colombianos, han comprado a algunos de nuestros hermanos sus indisputables títulos de
señorío y dominio en los resguardos de Natagaima.
Desde que esos hombres entraron en nuestra comunidad, nuestra vida de familia, con la cual
estábamos connaturalizados desde antes de la conquista, se ha hecho imposible; porque ellos
arrastrados y estimulados por sus ideas de ambición y predominio, enteramente extrañas a
nuestra humilde raza, continuamente están haciendo esfuerzos para ensanchar sus propiedades
y extender su ocupación a la parte más rica y feraz del terreno, desmejorándonos a nosotros y a
nuestros hijos en las mismas proporciones en que enriquecen y dan ensanche a los que
voluntariamente se han apropiado.
Y para hacer más gravoso nuestro natural desvalimiento y dificultarnos la reivindicación de
nuestros deprimidos derechos, han extendido su audacia hasta el inaudito extremo de
presentarnos ante las autoridades el Estado, como una familia hostil a su actual régimen político,
y animada de sentimientos amenazantes a la paz y tranquilidad pública; medio por el cual han
logrado llevar con buen éxito sus premeditadas intenciones hasta el despojo y las persecuciones
personales, de que muchos de nosotros hemos sido víctimas en diversa y repetidas ocasiones.
Hoy se trata, señor presidente, de poner en práctica la división de aquellos ricos y extensos
resguardos, de que las leyes de la antigua Colombia, nos hicieron propietarios absolutos, y es
esta operación en donde nuestros ambiciosos enemigos tienen fijados los instintos de su avaricia
para sellar nuestra ruina, y adueñarse de una vez, de lo que Dios y la Naturaleza nos dieron en
principio; los reyes conquistadores respetaron en nuestros padres y las disposiciones
republicanas nos adjudicaron de una manera absoluta e irrevocable.
Nosotros no nos oponemos a esa división como insidiosamente lo han hecho valer nuestros
enemigos a las autoridades tolimenses; porque, aun cuando sometidos a la ignorancia y falta de
toda cultura, conocemos que los dictados de la ciencia moderna conspiran contra nuestra
comunidad agraria, para facilitar la circulación de la propiedad raíz, aumentando
proporcionalmente la riqueza pública… lo que queremos es que se proceda con toda la prudencia,
equidad y justicia con que deben hacerse las cosas a cuyo cargo corre la subsistencia de
centenares de familias infelices, por haber permitido Dios que permanecieran por siglos
sustraídas a la civilización del resto del mundo.” 12

12
Citado Por Triana Antorverza. En Encrucjadas de la Colombia Amerindia. Bogotá 1993.

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23
En el siglo XX fueron muy notables los procesos de resistencia de los Pijao, quienes
se negaron a dejar en el olvido sus derechos sobre el resguardo, en la guerra de los
mil días los indígenas aunque se vieron envueltos en las diferentes facciones,
participaron especialmente del lado de los liberales, debido a que estos prometían la
redención a sus graves problemas; Natagaima, Coyaima, Chaparral, Ataco y Ortega,
expresaron abiertamente y en forma violenta sus desacuerdos con los clásicos
usurpadores de sus territorios y explotadores de sus fuerzas productivas; sin embargo
con el fracaso liberal, la situación se empeora, ya que posteriores gobiernos
asumieron una posición más agresiva contra los resguardos y sus legítimos
propietarios.
Es precisamente en el Tolima donde se fragua un movimiento indígena de
trascendencia Nacional, sus representantes más visibles fueron Eutiquio Timote, José
Gonzalo Sánchez y Manuel Quintin Lame Chantre, fundadores del Supremo Consejo
de Indias, quienes retoman una tradición de lucha, hoy enarbolada por las diferentes
organizaciones indígenas del Tolima, a saber: la Asociación de Cabildos y Autoridades
Tradicionales Indígenas del CRIT, La Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima
ACIT, la Asociación de Resguardos Indígenas del Tolima ARIT Y LA Federación
Indígena de Cabildos Autónomos del Tolima FICAT
Las familias de la comunidad de Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado no son ajenas al
movimiento indígena de mediados del siglo XX hasta el presente, sin embargo
presentan diferencias notables con los procesos que dieron origen a los actuales
resguardos, pues su vinculación a éstos es tardía, data del presente siglo, Sin embargo
su proceso disiente de las organizaciones más representativas del Tolima, sumándose
a una organización de carácter nacional autodenominada Autoridades Tradicionales
Indígenas de Colombia Gobierno Mayor, la cual viene sumando pequeñas
comunidades del departamento, como es el caso de Ancestros Coya Managrande
Territorio Sagrado del municipio de Coyaima y otras de Ataco, estableciendo que.
“…. Velar por el fortalecimiento del gobierno y el sistema normativo ancestral de los
pueblos indígenas y su relación homologa con los demás gobiernos en el contexto local,
regional, nacional e internacional, en el marco de los tratados, acuerdos y convenios del
mismo orden.”(anexo 1)
No hay duda que la comunidad Pijao Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, como parte
de la etnia pijao del municipio de Ataco, está conformada por familias desendientes de
los nativos de este territorio, que son herederos de una cultura que se manifiesta en
la vida diaria, en sus actividades de subsistencia, en las diferentes creencias que

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incluyen elementos del cristianismo y de las culturas amerindias, en una ritualidad que
sintetiza el deber ser del indígena tolimense y en procesos organizativos y políticos
que comparten con otras comunidades indígenas del departamento y de la nación,
garantizandoles a su población la unidad sociopolítica, que requieren para su
desarrollo, así lo demuestran en su mandato de Vida donde definen su historia así:
La Comunidad Kalapica Ambulu Territorio Sagrado Pueblo Pijáo Municipio de Ataco
Departamento del Tolima Declara: Somos nativos y herederos de la Cacique ATA y el
cacique ICO, y comuneros descendientes de COY y NATAGA nacidos y provenientes
de las comunidades de Totarco Piedras, Totarco Tamarindo, Coyaima y de las veredas
de Natagaima. Siendo niños fuimos desplazados por la violencia entre liberales y
conservadores donde mataron a muchos familiares nuestros y perdimos todo; dejamos
propiedades como tierras y animales. A nuestros padres les daban 6 horas para que
se fueran o si no nos mataban, así cogimos cordillera arriba por los caminos
ancestrales hasta llegar a la Calera municipio de Ataco. Nunca volvimos a saber qué
pasaría con los familiares que quedaron en Totarco, Guaguarco y Natagaima.
Igualmente, aquí en Ataco estaba la violencia, nosotros veíamos bajar mucha gente
muerta por el rio, así paso mucho tiempo.
Entre los años 1989 y 2008 entraron los paramilitares al municipio de Ataco y mataron
y desplazaron a varias personas, además hubo dos tomas y 1 hostigamiento de las
guerrillas en la zona urbana del municipio, donde hubieron muertos, heridos,
desplazados y casas destruidas. Aunque sufrimos mucho hemos logrado sobrevivir a
estas adversidades. En el año 1999 sembramos cultivo de pan coger los comuneros
Anastasio Tapiero y Adolfo Tique Leal quienes trabajamos 9 años, construimos 2
viviendas tradicionales, pero en el año 2008, llegaron curas de la curia del espinal y
nos despojaron de les parcelas sin pagarnos los cultivos. El 1945 llegaron a nuestro
Territorio los mineros empresa Choco pacifico, Quien abandono el Territorio por la
violencia política. Posterior mente en 1980 llego la empresa minera aurífera el Dorado,
quien compro parte de la finca Ambulu pevera Apone Ataco y construyeron un socavón
de 40 X 40 mts de ancho por 10 mts de profundidad, e instalaron una draga, siendo
gerente el Gerente Edwin Restrepo y sugerente Samuel Urrea; quienes abandonaron
el Territorio a causa de atentados hechos por las FARC. Y posteriormente se
presentaron como empresa minera S.A a quien el ministerio del medio ambiente les
negó la licencia para explotación. Actualmente su volvieron a presentar como Mineros
de Ataco, y están tramitando licencia de explotación aurífera. Como consecuencias y
efecto de la presencia de esta empresa; han ingresado sicarios, grupos armados al
margen de la ley, ingreso de personas desconocidas que han traído vicios como; el
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expender y consumir estupefaciente, prostitución, enfermedades de transmisión
sexual, virus, generando muertes, desplazamientos y otros.
Entre los años 1989 y 2008 e ntra ron los pa ramilita res al municipio de A taco y mata ron y des plaz aron a va rias pers onas , además hubo dos tomas y 1 hos tigamie nto de las gue rrillas en la z ona urba na del municipio, donde hu biero n mue rtos , heri dos , des plaz ados y cas as des truidas . Aunque s ufri mos mucho hem os logrado s ob revivir a es tas advers idades . En el año 199 9 s embram os cultivo de pan coger l os comuner os Anas tas io Tapiero y Adolfo Tiq ue Leal quienes tra bajamos 9 años , cons tr uimos 2 viviendas tradicio nales , pero en el añ o 2008, llegar on curas de la curia del es pinal y nos des poja ron de les pa rcelas s in pagarnos los cultivos . El 1945 llegaron a nues t ro Ter rito rio los mine ros empr es a Choco pacifico, Quien aband ono el Ter rito rio po r la violencia política. Pos te rio r ment e en 1980 llego la em pres a mine ra aurí fera el Dorad o, quien com pro pa rte de la finca Amb ulu pevera Apone Ataco y cons tr uyeron un s ocavón de 40 X 40 m ts de ancho po r 10 m ts de prof undidad, e ins tala ron u na draga, s iendo ge rent e el G erente Edwi n Res tre po y s ugeren te Samuel U r rea; quienes aband onar on el Ter rito rio a caus a de atenta dos hechos por las FARC . Y pos teri orme nte s e pres en taron co mo emp res a mine ra S.A a quien el minis teri o del medio a mbien te les negó la licencia para explotación. Actualme nte s u volviero n a pres enta r como Mine ros de Ataco, y es tán trami tando licencia de explo tación aurí fera. C omo cons ecuencias y efecto de la p res encia de es ta emp res a; han ingres ado s icarios , gru pos armad os al margen de la ley, ing res o de pers onas des conocidas que han traído vicios como; el expe nder y cons umi r es tupe faciente, p ros titución , enfe rmedades de trans mis ión s exual, virus , genera ndo m uert es , des plaz amientos y otr os .

El barequeo, parte fundamental de la historia de Ataco y


de kalapica Ambulu Territorio Sagrado. Foto Edgar
Méndez, Ataco abril de 2018.

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3. UBICACIÓN Y ACCESO DE LA COMUNIDAD KALAPICÁ AMBULU TERRITORIO
SAGRADO
Esta comunidad se encuentra ubicada en forma dispersa en área rural y en la cabecera
municipal de Ataco - Tolima. Esta región es parte de la cuenca del río Saldaña y a su
vez de la cuenca alta del río Magdalena, que se caracteriza por tener un clima seco
tropical, donde las tierras son semideserticas, exceptuando las vegas de los grandes
ríos y quebradas, como el Saldaña, el Magdalena y el Tetuan entre otros.

3.1 EL DEPARTAMENTO

La situación geográfica del Tolima al centro


de la región andina ha hecho que el
departamento juegue un papel estratégico
en el desarrollo del país, cuenta con gran
variedad de pisos térmicos, desde los
ardientes Valles de Bosque seco tropical
al sur a una altura sobre el nivel del mar de
300 metros en promedio, hasta los parajes
fríos característicos de los páramos y
nevados de la cordillera central a más de
5.000 metros de altura, su nombre
recuerda a los ancestros caribes, que
denominaban al nevado, Tolima -- Tol
(Nieve) ima (tierra)-- a su vez también se
recuerda a la Cacica Pijao Dulima, quien
era la soberana de esta Región.

Con Latitud Norte de 5º 18’ y Sur de 2º 59’, Fuente: [Link]

Con longitud Este de 74º 29’ y Oeste de 76º, 05’, En el territorio tolimense se pueden
distinguir tres grandes regiones: una montañosa, que ocupa la cordillera Central. Una
plana, que corresponde a los Valles de los ríos Magdalena y Saldaña; y otra localizada
al sureste y que forma la vertiente occidental de la cordillera Oriental, de donde se
desprende la cordillera que encajona el cauce del río Cabrera. Al norte limita con el
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departamento de Caldas, al sur con El Cauca, al sureste con Huila, al Este con el valle
del Cauca y al noroeste con el departamento de Cundinamarca.

3.2. EL MUNICIPIO DE ATACO

No existe un acuerdo claro frente al origen del municipio de Ataco, lo cierto es que se
trató de un Pueblo de Indios, que se fundó para aprovechar los recursos de cobre y
oro, que aún abundan en la región, en consulta a la información del departamento se
encuentra la siguiente versión.
“En el año de 1778, Alfonso Fue mayor, ciudadano de origen Italiano y hombre de
armas, atraído por las riquezas de las minas de cobre que existían sobre el margen
derecho del Río Saldaña, fundó un pueblo al que le dio el nombre de ATAICO, en
honor a la Cacique ATA y el Cacique ICO. Más tarde se estableció allí una comunidad
religiosa que se dedicó al cultivo del Cacao en una extensión de tierras que iban de la
quebrada de Paipa hasta la parte baja de Ataico. La asamblea Legislativa del Estado
Soberano del Tolima, por Ley 42 de agosto de 1884 lo eliminó como Entidad Aldea,
cediendo su territorio al Distrito de Chaparral. Ese mismo año por Decreto No.16 fue
elevado a la categoría de Distrito la que perdió sin que se haya podido encontrar la
disposición respectiva, pues el 13 de octubre de 1887, según Decreto No. 650, firmado
por Manuel Casabianca como Gobernador, fue elevado nuevamente a la categoría de
Distrito Por Decreto No.976 de agosto de 1950 de acuerdo con facultades
extraordinarias concedidas a los gobernadores por el presidente de la República, les
fue‚ cambiado el nombre por el de Granada; Decreto que por Memorial presentado al
señor presidente de la República y para satisfacción de sus gentes fue derogado,
dándole el nombre de ATACO”13
El municipio de Ataco, se encuentra en la zona Sur - Oriental del departamento del
Tolima, su cabecera municipal está a 153 Kms de Ibagué, la capital del departamento;
El municipio tiene un área de 996,82 Kilómetros cuadrados, de los cuales sólo el 0,1%,
corresponde al área urbana y el 99,9% al sector rural. Con respecto al uso del suelo
se observa que el 84,74% del territorio está dedicado a la explotación agrícola, el
14,35% son pastos para la producción ganadera; el 0,68% bosques, el 0,05% guadua
y el 0,18% se dedica a otros usos; Ataco limita con los territorios vecinos de la siguiente

13
GOBERNACIÓN DEL TOLIMA - DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE PLANEACIÓN. Anuario Histórico - Estadístico del
Tolima. Ibagué: Editorial Imprenta Departamental; 1958. 332p. Citado en Tolima en Cifras 2000 – 2010.

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manera: por el Norte Chaparral, Coyaima y Rioblanco, al Sur Departamento del Huila,
al Oriente Natagaima y al Occidente Rioblanco y Planadas; el área urbana del
municipio de Ataco está conformada por 7 barrios (El Centro, Campo Alegre, Las
Brisas, La Cruz, El Porvenir, Subestación, Urbanización Lozanía) y el área rural por 1
corregimiento denominado Santiago Pérez y 98 veredas.14

Fuente: Tolima en Cifras 2000 – 2010.

14
Gobernación del Tolima. “Tolima en cifras, Municipio de Ataco” Tomado del sitio [Link] en cifras 2000 – 2010. Enero de
2016.

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29
3.3. UBICACIÓN PRECISA DE LA COMUNIDAD KALAPICÁ AMBULU TERRITORIO
SAGRADO
Hay una característica básica del asentamiento de la comunidad, se trata de su
ubicación en zona rural y en la cabecera municipal, hecho que se explica desde la
colonia por la dinámica de los pueblos de indios, donde el imperio español intentaba
someter a los indígenas al son de la campana para facilitar su adoctrinamiento y en la
época republicana por la situación del permanente conflicto que ha azotado a todo el
sur del Tolima y en especial a Ataco por ser un corredor estratégico de movilidad para
los diferentes grupos armados.
La mayor parte de familias de esta comunidad residen en la cabecera municipal de
Ataco, pero también tienen posesiones en el área rural, prefieren vivir en el pueblo, por
problemas de seguridad, debido a que Ataco ha sido el escenario de los conflictos
agrarios, desde mediados del siglo XX durante la época de la violencia bipartidista y
posteriormente con la intervención de la guerrilla de las FARC y de las autodefensas,
que convirtieron al municipio de Ataco en uno de los más golpeados de todo el Tolima.
“La Unidad de Restitución -el organismo creado por la Ley de Víctimas en 2010 para atender las
reclamaciones de tierras, documentar los casos y presentar las demandas de restitución ante los
jueces agrarios- decidió comenzar el proceso en el caso de Tolima por Ataco porque es en este
municipio donde se ha concentrado el mayor número de reclamantes. De las 2.518 solicitudes de
restitución presentadas a enero de 2013 ante la Unidad, 526 eran de Ataco por 19 mil hectáreas.
Prácticamente este pueblo, ubicado en el sur del departamento en límites con Huila, fue arrasado.
Después de los municipios vecinos de Rioblanco y Planadas, también en el sur, Ataco fue el
tercer pueblo con más desplazados entre 1997 y agosto de 2010. Durante ese período, 10 mil
personas salieron expulsadas por el conflicto, abandonando sus fincas, cultivos y animales, según
el antiguo Registro Único de Población Desplazada -Rupd-, que llevaba el antiguo Acción Social.
Pese a que los jueces de tierras reconocen que las familias fueron desplazadas por el conflicto y
ordenan a las autoridades que les ofrezcan garantías para el retorno y el sostenimiento de las
parcelas, varios de ellos expresaron en el Tribunal que tienen miedo de regresar. “Yo no regreso
por allá. La verdad no puedo y no debo. A mí me encanta cultivar y tener ganado, y es lo que sé
hacer, pero yo sigo amenazado. No puedo volver a mi tierra porque considero que la guerrilla
continúa en el lugar", dijo un campesino durante el juicio de restitución.”15
Durante el ejercicio de cartografía social, así como en el recorrido al territorio, los
comuneros de Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado siempre sostuvieron que su
territorio tradicional abarca buena parte del este y sur este del municipio en terrenos
que van hasta el límite de Ataco con el departamento del Huila, sin embargo debe
quedar claro que la mayor parte de esos terrenos hoy en día tienen propietarios
individuales, que si bien varios de esos propietarios hacen parte de la comunidad,
estos solo alcanzan a poseer una mínima parte del territorio, lo cual se comprende por

15
Verdad [Link]. “Ataco, el retorno al pueblo fantasma” Tomado de [Link] el 2 de enero de 2016.

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30
el hecho de que la tierra siempre ha estado en el centro de las disputas de los actores
del conflicto, de hecho la comisión del Ministerio del Interior, en el año 2014, no se
desplazó a otras veredas, donde viven o tienen posesión familias de la comunidad, por
los riesgos frente a actores armados ilegales, quienes todavía patrullaban en uniforme
camuflado en los alrededores del pueblo de Ataco.
En el mes de abril del año 2018, cuando se realizó la segunda visita de verificación a
esta comunidad, se tuvo oportunidad de visitar el territorio tradicional en el cual la
mayoría de familias de esta comunidad todavía desarrollan gran parte de sus
actividades tradicionales de subsistencia, ya sea como poseedores de mejoras en las
vegas del río Saldaña, como cuidanderos de la finca de algún propietario que no vive
en el municipio o como poseedores de pequeños terrenos o fincas que se relacionan
en el censo, que la comunidad presentó al Ministerio del Interior y que fue verificado
en su totalidad durante la Asamblea de Apoyo al estudio etnológico celebrada en el
mes de abril de 2018, en el expediente de la comunidad reposan los documentos que
acreditan algún derecho en las áreas rurales.
El hecho de que prácticamente la mayoría de familias se hallan confinadas en la
cabecera municipal, no significa que todas vivan de la oferta laboral de los pocos
negocios o instituciones que existen en el pueblo, al contrario la mayoría dependen de
actividades agropecuarias, pesqueras y mineras, que se llevan a cabo en los
alrededores de Ataco, en las riberas del río Saldaña y sus afluentes, en las fincas de
los terratenientes o en pequeñas propiedades donde cultivan el pan coger, al presente
la ubicación de las familias de este colectivo corresponde a lo que en los tiempos
coloniales quiso lograr el imperio español, que los indígenas se redujeran a pueblos
donde se facilitara su dominación y adoctrinamiento.
Teniendo en cuenta las anteriores consideraciones se tiene que en el municipio de
Ataco la comunidad Kalapica Ambulu Territorio Sagrado se encuentra viviendo en
forma dispersa así: en la cabecera municipal barrios Centro, Subestación, La Cruz,
Campo alegre, Villa Alejandra, Villa Paz y Almendros viven 26 familias; hay 11 familias
que tienen asentamiento tanto en área rural (Apone, Paipa, Anape y El Viso) como en
área urbana y 12 familias viven exclusivamente en área rural en las veredas Apone,
Paipa y en la vereda Santa Rosa del municipio de Chaparral, donde la familia del señor
Teodoro tiene una posesión adquirida en la época de las recuperaciones y que el
mismo relata así:
“… yo me hice a ese terreno cuando estaban de moda las recuperaciones en Colombia, yo
tenía buen trabajo en una finca de Doima bien remunerado, bien tratado tenía muchos amigos,

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31
nunca me gusto ser irrespetuoso de allá de Doima renuncie a los 11 meses de estar allá y no
me querían aceptar a renuncia, mi mente la tenía era allá… yo me había ido con 44 castellanos
en el bolsillo de 17 años y como iba a abandonar la minería en ese predio habían 4000
humanos de todas partes nariñenses, boyacos, de la costa entonces me dice yo soy atacuno
y entonces me vine como colombiano con la ilusión de tierra y me vine con esa idea fue en el
año 1973, venga hubo esto sabe que hicimos tanpronto vimos la facilidad o el auge formamos
fue una asociación de mineros allá, el dueño fue una persona buena gente eso eran 1644
hectareas. Entonces este señor llego e hizo lo siguiente ya cuando formamos la organización
con personería jurídica, eso se fue extendiendo y la agrandamos pero a lo ultimo vino un
invierno a acabo todo, quedamos un núcleo de 17 unos de por aquí y otros de por allá y nos
hicimos lideres entre todos, hicimos un núcleo de un solo pensamiento de lucha para poder
tener el sustento que algún día lo tuvimos y para sustento de la comunidad, eso no era una
cosa revolucionaria ni de armamentismo, era simplemente para conseguir comida sustento
para vivir en paz, porque aquí no todo el mundo tiene eso…” (Anexo 5)

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32
De la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado se tomaron como puntos de
referencia las siguientes coordenadas geográficas.|

REFERENCIA VEREDA/SECTOR/BARRIO LATITUD LONGITUD ALTURA msnm.

ANTIGUA SEDE COMUNIDAD SECTOR CALAPICA 03°35’17.8’’ 075°22’18.8’’ 492

LOS ALTARES SECTOR APONE 03°37’58.4’’ 075°21’39.1’’ 442

QUEBARADA CALAPICÁ SECTOR APONE 03°36’20.4’’ 075°22’05.8’’ 458

LINDERO DE PIEDRA FAMILIA CUBILLOS VEREDA SALADO NEGRO 03°31’40.6’’ 075°21’05.8’’ 584

CHARCO DE POIRA VEREDA SALADO NEGRO 03°32’28.7’’ 075°21’33.4’’ 528

GRACIELA ALVIS DE RODRIGUEZ BARRIO ALMENDRO 03°35’40.7’’ 075°23’06.5’’ 432

ROSALBA ORTIZ SILVA BARRIO SUBESTACIÓN 03°35’44.1’’ 075°22’57.5’’ 453

VALENTIN TIQUE GRAZON BARRIO LA CRUZ 03°35’19.4’’ 075°23’03.5’’ 474

REGULO OSPINA BEDOYA BARRIO CENTRO 03°35’15.5’’ 075°22’56.7’’ 450

AUGUSTO FIGUEROA SANCHEZ BARRIO LA CRUZ 03°35’21.5’’ 075°23’04.0’’ 468

CHARLYN DAYANA CAICEDO MORA VEREDA 03°36’15.5’’ 075°22’16.5’’ 457

JAIBER FIGUEROA VEREDA 03°34’53.6’’ 075°22’34.8’’ 483

JOSE IGNACIO VARGAS VEREDA 03°36’25.2’’ 075°22’11.1’’ 452

ANASTACIO ALVAREZ VEREDA 03°36’22.6’’ 075°22’08.0’’ 454

QUEBRADA CALAPICAQ VEREDA 03°36’20.0’’ 075°22’05.7’’ 456

NUBIA MAPPE VEREDA 03°36’23.78’’ 075°22’01.8’’ 460

ROSAURA VARGAS VEREDA 03°37’05.6’’ 075°21’55.5’’ 458

DARIO ALAPE VEREDA 03°36’57.5’’ 075°21’58.8’’ 441

POZO DE LA DICHA VEREDA 03°36’38.8’’ 075°21’55.3’’ 451

ESPEJO VEREDA 03°34’19.6’’ 075°22’07.3’’ 584

LUIS CAICEDO VEREDA 03°33’46.0’’ 075°21’11.7’’ 559

REINEL MENDEZ VEREDA 03°32’44.3’’ 075°20’47.4’’ 662

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33
Charco El Poira. Tomado de [Link], enero de 2016.

El ímpetu del Saldaña. Foto, Edgar Méndez. Ataco, abril de 2018.

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34
4. DEMOGRAFÍA Y TAMAÑO PRECISO DE LA COMUNIDAD CALAPICÁ

De acuerdo con la información recolectada a partir del último censo realizado en


Colombia, Ataco contaba en el año 2005 con un total de 21.492 habitantes, 1.402
menos que lo detectado en el censo 1993. Entre los años 1973 y 1964 la población se
redujo en -14,99% y entre 1993 y 2005 el descenso correspondió al - 6,12%. Ataco no
presenta una gran pérdida de peso relativo del área rural en favor del área urbana,
como ha sido la constante a nivel nacional, ya que desde 1964 los porcentajes de
habitantes en la zona rural se ha mantenido por encima del 80%. Para el año 2005 se
identifica el mayor porcentaje de habitantes en la zona urbana, con un 21,41%
correspondiente a 4.602 personas.
A partir de 1964 se dio un ligero predominio en el porcentaje de hombres, quienes
entre este año y 2005 representaron en promedio el 53,93% del total, mientras que el
promedio de las mujeres era de 46,49%, la mayor diferencia se halló en 1993 cuando
hubo 3.726 hombres más que mujeres. La distribución de la población del municipio
de Ataco por grupos de edad de acuerdo al censo 2005, indicó que sus habitantes
eran en su mayoría jóvenes, ya que el grupo de edad comprendido entre los 0 - 34
años correspondía al 66,94% del total; por su parte, las personas entre 35 - 59 años
correspondían al 23,66% y el 9,4% restante obedecía al segmento de mayor edad.
Del total de la población registrada en el municipio de Ataco en el Censo de 2005
(21.942 habitantes) el 14,90% (3.270) personas hacían parte de la categoría
“Población raizal, palenquera, negro, mulato, afro descendiente”. Y 812 habitantes
hacían presencia de comunidades indígenas en la zona, es decir el (3,70%).16
Las cifras proyectadas por el DANE indican que la población de Ataco en el año 2010
alcanzó un total de 22.267 habitantes. Producto de la dinámica de los factores del
crecimiento, entre el censo del 2005 y las proyecciones para el año 2010 mostró un
incremento de 325 habitantes. Entre los años, 2006 y 2010 la población masculina se
incrementó en 284 hombres, por su parte la población femenina se incrementó en 135
mujeres, de igual manera la población total para el 2006 proyectada era de 22.068
habitantes, y en 2010 se pronosticó que llegaba a 22.214 personas una diferencia en
general de 199 personas más, evidenciándose además, un proceso de envejecimiento
de la población, ya que la población de menores de 15 años en 2006 representaba el
36,75% y se reduce al 34,68% en 2010. El comportamiento de la población joven
contrasta con la evolución de la población de 15 a 64 años que el mismo periodo
aumentó de 55,86% a 57,66%. La población de la tercera edad ha crecido
paulatinamente desde 2006 y alcanzó el 7,65% en 2010. Esta información coincide

16
Obtenido de [Link]

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con los datos de la comunidad Calapicá, donde los adultos mayores alcanzan el
14.58% y los adultos mayores de 27 años son el 50,34%. (Ibíd.)
La comunidad Calapicá, está MUJERES HOMBRES TOTAL TOTAL FAMILIAS
compuesta por trescientos dos (302) 0 – 4 7 7 14
5–9 7 7 14
habitantes, distribuidos en cuarenta y 10 – 14 15 15 30
ocho (48) familias, la mayor parte de 15 – 19 24 17 41
habitantes son de sexo masculino, 20 – 24 15 23 38
25 – 29 8 18 26
quienes representan el 52.32% del 30 – 34
7 10 17
total,mientras las mujeres son el 35 – 39 8 10 18
47.68%. la población menor de edad 40 – 44 17 6 23
45 – 49 8 10 18 48 FAMILIAS
entre 0 a 14 años es el 17.88%, la
50 – 54 3 8 11
población joven en el rango de 15 a 55 – 59 10 6 16
29 años es el 34.76%, destacándose 60 – 64 5 6 11
65 – 69 6 4 10
de esta forma que hay mayoriía de
70 – 74 4 6 10
población joven y menor de edad, ya 75 – 79 0 2 2
que cosntituyen aproximadamente el 80 – 84 0 2 2
85 y más 0 1 1
53% frente al 43% de población Total 144 158 302
mayor o igual a 30 años, es decir
adultos y adultos mayores; la población adulta en el rango de 30 a 54 años es el
28.80% y los adultos mayores son el 16.88 %, situación que resulta en un cuadro
poblacional
DISTRIBUCIÓN POR SEXO
donde predomina
COMUNIDAD INDIGENA KALLAPICAAMBULOATACO
la población
adulta frente a la
niñez y los
indices de
158; 52% 144; 48%
crecimiento son
bajos, lo cual
concuerda con
las tendencias
MUJERES HOMBRES
proyectadas por
el DANE para el
municipio de Ataco, que concluyen en que se da un proceso de envejecimiento
poblacional.

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COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN POR GRUPOS ETARIOS
COMUNIDAD INDIGENA KALLAPICAAMBULOATACO

180
163
160
140
120
103
100
80
60
36
40
20
0
NIÑOS, NIÑAS, ADOLESCENTES ADULTOS (30 - 59 ) ADULTOS MAYORES (60 y +)
Y JOVENES (O - 29)

0 a 29: 53.97%

30 a 59: 34.11%

60 y más: 11.92%

ESTRUCTURA DE LA ÓBLACIÓN POR SEXO Y GRUPOS DE EDAD


COMUNIDAD INDIGENA KALLAPICAAMBULOATACO

85 y más 1 0
80 – 84 2 0
75 – 79 2 0
70 – 74 6 4
65 – 69 4 6
60 – 64 6 5
55 – 59 6 10
50 – 54 8 3
45 – 49 10 8
40 – 44 6 17
35 – 39 10 8
30 – 34 10 7
25 – 29 18 8
20 – 24 23 15
15 – 19 17 24
10 – 14 15 15
5–9 7 7
0–4 7 7

HOMBRES MUJERES

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Teniendo en cuenta la distribución de las familias en el contexto municipal, se da la
siguiente situación:
CABECERA / VEREDA NUMERO DE FAMILIAS y PERSONAS
Ataco(barrios La Cruz,Villapaz, Campo 26 FAMILIAS 176 PERSONAS
Alegre, Los Almendros, Subestación,
Villa Alejandra y Centro)
CABECERA Y VEREDAS (Apone, 12 FAMILIAS 66 PERSONAS
Anape, El Viso y Paipa)
VEREDA APONE 5 FAMILIAS 31 PERSONAS
VEREDA PAIPA 4 FAMILIAS 22 PERSONAS
VEREDA SALADO NEGRO 1 FAMILIA 4 PERSONAS
VEREDA SANTA ROSA - CHAPARRAL 1 FAMILIA 3 PERSONAS
TOTAL 49 FAMILIAS 302 PERSONAS

De lo anterior se deduce que 26 familias de la comunidad Calapicá viven en la


cabecera municipal, 12 familias tienen asentamiento en cabecera y area rural, mientras
que 11 familias viven exclusivamente en el área rural, sin embargo debe aclarase que
la mayoría de población de este coletivo depende de su trabajo en el área rural.

Población representativa de Calapicá. Foto, Edgar Méndez. Ataco Noviembre de


2014.

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5. ECONOMÍA LOCAL, MEDIOS DE SUBSISTENCIA.

Las familias de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado dependen en gran


parte del Barequeo o actividad de extracción de oro en pequeña escala, mediante
métodos que se vienen practicando desde épocas prehispánicas y que no tuvieron una
transformación radical con la intervención de los españoles, sin embargo con la
entrada al municipio de otros actores externos, que han llegado a la región desde las
últimas décadas del siglo XX, la situación se volvió critica para los pequeños mineros,
ya que los nuevos actores, especialmente empresarios antioqueños, llegaron a
explotar con retroexcavadoras, pala dragas y con la adición de mercurio, que afectó la
minería a pequeña escala y ha generado graves problemas medioambientales en toda
la región, situación que a la postre llevó a la intervención del Estado, los efectos de la
minería ilegal son tan evidentes y desastrosos, que han sido diagnosticados
ampliamente por el mismo Estado:
“En gran parte de las regiones productoras colombianas y sus áreas de influencia se ha generado
tradicionalmente, desde el punto vista ambiental, una minería depredadora aún no valorada, de
alta presión sobre los recursos naturales con grave repercusión sobre los ecosistemas y las
comunidades naturales y sociales que dependen de éstos. De otra parte, los procesos y
actividades que conllevan la explotación aurífera, permiten tipificar los impactos y riesgos sobre
los diferentes componentes ambientales, los cuales varían dependiendo de las condiciones
biofísicas y socioeconómicas de las regiones, el sistema de explotación de aluvión o de filón, los
métodos y tecnologías empleadas… La contaminación por metales impacta en forma directa la
salud humana, los recursos agua y suelo especialmente y al entorno en general. Esta
contaminación en la minería aurífera tiene como causas, la generación de drenajes ácidos,
anteriormente referida y la derivada del empleo del mercurio (Hg) y cianuro (Cn) para recuperar
el oro mediante el proceso de amalgamación y cianuración. La recuperación del mineral,
utilizando estos metales pesados sin el control y manejo adecuado, ha sido una práctica
tradicional en el país, especialmente por la pequeña y mediana minería. Las emisiones de
mercurio14 se producen tanto en forma de mercurio metálico durante el proceso de
amalgamación, como en forma de vapor durante la separación oro-mercurio. Otras pérdidas
pueden producirse durante su transporte y almacenamiento, por evaporación o derrame. El
comportamiento del mercurio metálico consiste en la incorporación a las fuentes de agua y los
suelos, efectuando su bioacumulación en los organismos vivos. El vapor de mercurio pasa a la
atmósfera donde es transportado e incorporado dentro del ciclo hidrológico. Las dos formas de
acumulación constituyen severos y graves impactos tanto al hombre como a los ecosistemas,
dada su toxicidad.”17
El barequeo y otros métodos tradicionales tienen un impacto muy diferente, porque
no trasforman radicalmente el paisaje y tampoco hacen uso de metales pesados para
extraer el oro, por lo cual no sería justo darle el mismo tratamiento que se le da a la

17
MINAMBIENTE. “Diagnóstico y proyecciones de la gestión minero ambiental para las regiones auríferas de Colombia”. Bogotá,
febrero de 2002. Tomado de [Link] enero de 2016.

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minería ilegal y debe tenerse en cuenta como una actividad más de subsistencia de
pequeñas comunidades rurales, para profundizar sobre el particular bien vale la pena
presentar la visión de un minero de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado:
“… Eso es un regalo de la naturaleza, eso la madre tierra da eso de pronto, para uno no ir tampoco
a tumbar cerros y embarcarlos y todo no, pero por ejemplo cuando usted se encuentra caminando
y tiene la oportunidad de recogerlos hay que recogerlos de pronto y darle un buen manejo, pero
nosotros lo que no aceptamos de pronto es que el oro este enterrado, por ejemplo a este nivel de
este monte y tenga usted que venir con una multinacional a tumbar ese filo para descapotarlo,
para llevárselo, con eso no estamos de acuerdo ninguno de nosotros, no señor. Yo entiendo por
ejemplo sobre el oro que, el oro es un regalo de la naturaleza, claro lógico, porque a todos,
nosotros nos vamos los 6 a miniar y todos no vamos a sacar la misma cantidad de oro, hay unos
que sí otros no, y todos los días tampoco se saca, el oro yo se lo voy a descifrar ya como es, el
oro tiene que conocer usted es los materiales, los materiales y tener ese indicio indígena que
tenemos nosotros que ya sabemos que el oro de los pachucos esta capotero, que nosotros
sabemos que el oro en chaparral, en santa rosa, en la parte del plan de los muertos está a 10
metros, que después de una arena pulpita que como si ya se cae, esa es la malicia indígena que
a Dios gracias, yo me siento orgulloso de ser un indígena por eso y tengo ese olfato, y viene una
multinacional y dice ¡cosa para tremenda ustedes como tienen ese olfato ustedes!,! y ustedes son
tan verracos que atraviesan esa loma tuneliándola, sin tocar la capa vegetal, la vegetación!... y la
ley lo dice el código minero dice, que artesanalmente se puede trabajar, mas no con maquinaria,
eso ustedes lo saben bien, por eso nosotros le decimos no a esa multinacional de que quiere
acabar…” (anexo 5)
Lo descrito hace referencia a la explotación terrestre, en minas u hoyos que escavan
entre varias personas y que requieren un conocimiento profundo de la región y de las
zonas donde se encuentra el metal, es un trabajo que se hace en equipo y en sociedad
con los dueños de los terrenos, sin embargo la fortuna del minero resulta efímera,
debido a las costumbres perniciosas que acompañan su labor, es decir el alto consumo
de licor y cuando en una región hay sobreabundancia, a esta la siguen los bares, los
prostíbulos, la violencia y grupos al margen de la ley que chantajean al productor, una
idea aproximada de este proceso nos la proporciona un viejo minero que cuenta:
“Yo si fui barequero sí señor… Pues yo saque mucho oro pero no, nunca apreciamos, eso que
sacamos nos lo tomábamos… si… eso nos emborrachábamos llegábamos sin nada otra vez a la
casa… nosotros una vez con, pues éramos cuatro o cinco, esas vez sacamos 150 gramos, eso
fue allí en potrerito, pero éramos solamente nosotros, nosotros entramos una pareja de 5 a
trabajar y sacamos 135 tarradas, canecas así, y esas 135 tarradas que sacamos, en esas 6 horas
si o más nos dieron 150 gramos, más de gramo por tarrada, entonces eso se partía entre los
dueños del hoyo que eran 4, los dueños del hoyo y nosotros cinco entonces eso fue para nueve
personas, en ese tiempo era artesanalmente la mina se bajaban los hoyos en túnel, trabajamos
túneles como de aquí a esa cerca, pero ya por allá uno se ponía asfixiado… tenían que meternos
oxígeno, nos metían ventolina y echar un primer por allá, porque se ponía uno que se moría, se
ponía que no podía picar uno, no podía trabajar no aguantaba, era muy duro… la tierra tiene dos
especies de gas, los túneles en la tierra y más cuando tiene agua, es misterioso, cuando uno
trabaja en un túnel que hay agua, da un gas que ese gas le da sueño a uno y se queda uno y
cuando trabaja en lo seco da un gas piquiñoso que le arde a uno las vistas, entonces se asfixia
uno muy rápido, es para quedarse uno por ahí también, tiene que salirse uno muy rápido, pero
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el peligroso es el gas donde hay agua que se puede quedar uno dormido, la tierra es misteriosa
ella tiene unos gases… Yo no me acuerdo cuanto nos dio, pero esa vez no nos dio nos pusimos
a tomar allá… y eso era tome trago
allá y nos vinimos, todos borrachos
porque Venicio era el jefe de nosotros
y era el más borracho, este Serpa
este era el consiguiente, Jaime
Capera, yo no recuerdo los otros tres
compañeros quienes eran, éramos
cinco, dos picaban y los otros
arrastrábamos, pero el que
arrastraba le tocaba muy duro,
nosotros nos bajaban diez canecas y
eso era, y como bueno lo único era
que nos defendía era que nosotros
picábamos a esta altura, todo
marcaba era piedra, todo eso era una
cantidad de piedra, eso sí tenía uno
que abrir el ojo era con las piedras
cuando eran piedras muy grandes
había que estar alertas con esas
piedras, eso era lo que sacaban los
arrastradores eso no daban abasto
ese tipo como se manifiesta allá
sacando piedra, costaladas de piedra
y eché y cuando nos poníamos a
echar minas eso llenábamos un túnel
como de aquí a allí, devolvía el
picador y con una pala, empaque,
empaque en canecas, el picador
seguía picando, uno de los
arrastradores empaque en canecas y
los otros arrastre eso lleno de
piedras, sacábamos 25, 30
canecadas de falopa, volvíamos nos
poníamos a picar otra vez, pero
entonces ya en esos hoyos allá pues
habían buenas ventolinas y en la
noche decían los dueños del hoyo
bueno sáquense unas dos tarradas
para la cerveza, mandábamos dos
tarradas o tres o cuatro tarradas, eso
olía a huevo la picada de eso, eso al
rato nos bajaban una canasta fría allá, En los espacios públicos el municipio resalta la
y eso era beba allá, salíamos cultura del Barequeo. Foto, Edgar Méndez.
borrachos de allá, pero entonces Ataco, abril de 2017.
salíamos había gente con tamales, había que caldo, que carne, que comida, salíamos a comer y
a seguir tomando, por ahí en pantalonetas uno una cachucha y sin nada en los pies porque así
era que se entraba a picar uno por ahí, había mucha pernicia, nos veníamos del camino tomando
aquí llegábamos borrachos…”(anexo 5)

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Asociado al oro también hay creencias de origen indígena, en efecto en todo el sur del
Tolima se habla del tunjo de oro, un espíritu en el cuerpo de un niño, que tiene la
facultad de guiar a una persona al preciado metal, para los comuneros de Kalapicá
Ambulu Territorio Sagrado:
“El tunjo de oro, pues a veces nosotros como barequeros, porque yo también hago parte de eso,
yo soy natural de acá, cuando el tunjo de oro lo observa a uno por ahí porque el llora o ven un
niñito paseando por ahí, es porque él está cuidando ese tesoro… y a veces cuando lo quiere
dejar sacar lo deja sacar a usted y si no usted no saca nada, así usted puede estar usted encima
de él, y no le deja sacar no le da nada, pues esas son las creencias y eso es muy positivo de la
creencia del tunjo de oro, a raíz de eso es que yo le comento de que hoy sacamos un gramo, dos
gramos, mañana ya no sacamos, eso no es de que porque hoy saco mañana voy a traer lo mismo
no señor hoy saco mañana ya no saca nada esa es la situación por aquí … una vez nosotros
vimos un niñito así que llevaba como a las 7 de la noche por allá en tierras de Santa Rosa por
allá en punto de Jagual en un chorrito donde había pero buen, buen oro había, mientras lo
encontraba le di tiempo, que llovía arto allá donde yo digo que fuimos… arto se ve, yo vi el reguero
de oro por ese gredal blanco pues el oro allá es pura greda y el agua juaga la greda y va saliendo
el oro ahí encima, puro granitos de maní, y ese muchacho eso a veces lo veía uno lo veía yo si
lo vi por dos veces y lloraba por allá el lloraba por ese caño porque eso, eso es hecho, un monte
si me entiende… no el caño grande sino un cañito así pequeño, angostico pero dentro de un
monte aquí de para arriba y uno lo escuchaba llorar hay veces personas que lo veían un niñito
así pequeñito por allá hasta los rastros nos encontrábamos eran unos rastricos así pequeñitos
de un niño. Encontraba usted los rastros de un niño… ya uno digamos ya uno esta uno como
adaptado, ya uno sabía que por ahí estaba ojala lo viera uno, que uno lo seguía o sea que en vez
de darle miedo le daba a uno como ese ánimo, como ese entusiasmo de seguirlo por ahí por
donde usted lo escuchaba o si lo veía también y eso era muy positivo eso era muy positivo porque
era que en ese momento que usted veía llorar el niño de pronto usted no seguía miniando pero
al otro día venia y era preciso que sacaba buen oro...” (anexo 5)
Como barequeras las familias de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado,
recurren a su cultura tradicional, que incluye el conocimiento del territorio, una
terminología propia para las personas que se dedican a esta labor, asociaciones con
nativos de la región, quienes aún conservan parte de su territorio, así como un sistema
de creencias común a quienes se identifican como parte del pueblo Pijao, en su labor
recurren a la solidaridad entre vecinos indígenas, no indígenas, compañeros de
comunidad y en el municipio hacen parte del conjunto de comunidades que ven en la
producción de oro a pequeña escala una opción de ingresos a su economía familiar.
En Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado sus comuneros también practican una
economía que se sustenta en el cultivo del maíz, que es la base de la alimentación, de
allí se derivan alimentos tradicionales como los biscochos, la mazamorra de maíz peto,
el cuchuco y la chicha, está ultima se toma dulce, picante y fuerte, jugando un papel
muy importante en los diferentes eventos de desarrollo comunitario, es decir
asambleas, fiestas, trabajo comunitario o convites; también se depende de la
producción del plátano tradicional de toda la región, llamado cachaco, cuyos frutos se
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dan en racimo, cada uno con una longitud entre 15 a 20 cm. y un diámetro de 12 a 15
cm. La hoja de esta planta es la preferida para los famosos tamales de la gastronomía
tolimense y es una buena fuente de ingresos para las familias que se dedican
exclusivamente a la cosecha de hoja de cachaco, de otra parte este fruto es una buena
fuente de carbohidratos y de hierro, que se consume principalmente en el sancocho,
el cual es preparado con carne o hueso de res, con pollo o con pescado.
Varias personas de la comunidad tienen como práctica tradicional el cultivo en las
vegas del río Saldaña, las cuales por su fertilidad natural ofrecen muy buenas
cosechas de cualquier producto que se siembre, allí ejercen una posesión informal,
dado que sobre estas tierras no existen títulos de propiedad, por lo cual deben
considerarse como territorio tradicional, es decir aquellas áreas de especial
importancia cultural donde no se tienen títulos de propiedad y que se amoldan muy
bien a la relación indígena naturaleza, ya que ésta, como brinda excelente productos

Elaboración del sancocho, actividad comunitaria por excelencia. Foto: Edgar Méndez, Calapicá, noviembre de
2014.

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también quita cuando se presentan las grandes avalanchas del río. En estos sitios los
poseedores construyen desde cambuches hasta viviendas que les permitan
resguardarse de las inclemencias del tiempo, puesto que todos tienen su posesión,
propiedad o arriendo en la cabecera municipal, es decir en el día y algunas noches la
pasan en las vegas, para siempre retornar a sus viviendas en el pueblo.
Las frutas, que se dan en abundancia, son las golosinas de los niños e importante
fuente de vitaminas y minerales, las familias de Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado
las siembran en los patios productivos dentro del pueblo o en las pequeñas parcelas
donde ejercen posesión, se encuentran cítricos como limón, naranja, mandarinas,
frutas dulces como la guanábana, los anones, diferentes clases de mango, las
ciruelas, las guamas, además se dan los tomates, el maracuyá, las gulupas y en
pequeños huertos las familias siembran verduras y plantas medicinales, todo lo cual
constituye una producción integral, que se complementa con los ingresos que reciben
de otras actividades económicas, a lo anterior hay que agregar la cría en pequeña
escala de: vacas, ovejas, cerdos y aves de corral como gallinas, pavos, gallinetas y
patos.
Por último y de gran importancia está la pesca, actividad que preferentemente
practican los hombres, pero en la cual también intervienen ocasionalmente las
mujeres; dentro de esta actividad, en la relación con el río es donde se evidencia

El Horno para los asados (lechona, biscochos, achiras) no puede faltar en el patio Pijao.
Foto, Edgar Méndez. Ataco, abril de 2018.
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buena parte de la cosmovisión de los Pijao, quienes creen en seres espirituales que
habitan el agua y acompañan en ocasiones las jornadas de los pescadores, se habla
en especial del Mohán, del Poira y de la Mohana, a quienes le tienen mucho respeto y
tratan de propiciarlos con obsequios de tabaco y aguardiente; en el caso del Poira,
para la gente de Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, resulta ser el mismo personaje
que el Mohán, sin embargo hay diferencias muy notables entre uno y otro, mientras el
primero es de cabellera rubia y de tez blanca, el segundo es de pelo negro y tez
morena, es decir que el Poira es una versión hispanizada del Mohán, a quien desde
las épocas de la conquista los españoles los identificaron como los jefes tribales con
poderes mágicos y religiosos, al presente en Ataco lo conciben así:
“El Poira y el Mohán, pues pa mí son dos cosas casi iguales, parece que sea el mismo el mismo
el Poira pues es como ya otro nombre apelativo que le tienen pero eso es el mismo Mohán
porque ese es el que cuida su charco y que lo pasa ahí … al Mohán sí, al Poira si (se le da algo)
porque eso es cuestión de pesca porque por ejemplo al finadito Julio Díaz ese pa coger pescado
tenía que llevar tabacos y a veces la mediecita de aguardiente dejársela por allá fue un pacto o
sea con él, el pa coger pescado tenía que llevársela primero si no llevaba eso no lo dejaba pescar,
si no le llevaba tabaco la mediecita de aguardiente no lo dejaba, no era que no lo dejaba, eso le
hacía a uno lo atormentaba y era que no le daba nada no le daba nada. Y eso me paso a mí
también, yo también he sido pescador yo pa irme a pescar las pescas mías son de noche, yo en
el día no me gustaba pescar todo era de noche, yo me iba a las seis de la tarde las pescas mías
eran de noche a todo momento era de noche y una vez me fui yo a pescar claro que en eso
entonces, uno digamos le ponía cuidado a eso si me entiende, cuando si señor que empecé yo
la pesca y eso era chue, chue, el pescado chue, chue. Pero la atarraya nada eso era el reguero
de pescado que usted más daba la atarrayaso y eso era cua chue chue todo, empecé a quitar
ojarisco al lado al lado pero la atarraya nada adelantico cuando sentía usted era juss jusss otro
adelantico de mí… atarrayando entonces yo dije, pero carajo que es eso que pasa entonces yo
cogí la atarraya y me iba pa lante y yo no veía nada, yo no veía nada hasta que a lo último dije
¡no eso es el amigo que me está molestando por aquí! eso si ya lo sabía uno eso ya lo sabía uno.
Entonces que hacia uno recoja la atarraya y venga, venga sin nada porque eso era así eso era
positivo que el cuándo lo quería dejar pescar, él lo dejaba pescar y eso si es muy positivo y
tampoco le daba miedo porque pues eso si ya va en el rio eso si ya, como uno como canchero.
Una vez me fui yo con la mujer mía y eso si se puso toda zaracea porque me paso lo mismo y
esa si se puso a llorar y eso se me sucumbía de ahí pero que es lo que pasa y camino nos tocó
venirnos por ella eso casi que ya no podía caminar por esa situación jajajaja… en el caso de hoy
que tuvimos allá en el charco del Poira, cual es la creencia alrededor del Poira-. Pues ahí yo
escuchado de la creencia del Poira… pues de que el existe ahí y lo han visto ahí… han visto un
tipo mono ahí en el charco y eso es hondo… ese charco es hondísimo y eso tiene unos
cuentonones por allá parece una persona (se ahogó) por ahí y lo fueron a buscar y no lo
encontraron… de la carretera oyen cuando que se tira… si de ahí en el charco que miramos.- si-
de ahí lo oyen cuando se tira....” (anexo 5)
La economía tradicional en conjunto con otras formas de trabajo que se dan en la
cabecera municipal, como negocios de comercio, arrendamientos, sitios de diversión,
venta de comidas y trabajos en la administración municipal, constituyen la base
económica de la que dependen las familias de Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, es

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decir se trata de un ajuste de la economía tradicional, sustentada en los recursos
naturales del municipio (especialmente el oro), a una economía de mercado laboral en
la producción agropecuaria y en la dinámica de la cabecera municipal, donde las
oportunidades son muy limitadas, en la comunidad este proceso lo entienden así:
“… cuando nosotros los comuneros, nosotros hay veces que por la situación y todo nosotros
salimos por allá a rebuscar por ahí, y esos señores disgustan mucho que nosotros nos metamos
por ahí, nosotros le decimos que nosotros venimos a lo que nos deja el agua y nosotros venimos
a recoger esto (el oro), eso nos sirve para el sustento, como la economía de acá se maneja es
por el oro, si me atrevo a decir que el 95%, porque zafado por ejemplo una administración, uno
de los estratos de uno las comunidades de nosotros simplemente somos unos payasos y unos
votantes, porque la administración desde que don Juan se lanzó a la administración, ya don Pedro
dijo voy a dar $ 300.000.000, pero necesito que me dejen el hospital, - Claro… que yo doy
$50.000.000, pero necesito que dejen a mi hija para personera, ustedes ya saben la temática de
eso, la rosca de la política… uno nosotros simplemente un votante, entonces, eso es lo que pasa,
el 5%, los 4 puestos que tiene la alcaldía y otros 4 puestos que tiene el hospital, no creo que pase
de 40 esa es toda la economía que se mueve en el municipio de ataco el 5%, el 95% lo hacemos
nosotros jornaleando, como ven estas manos y en las minas por ahí cuando vamos a buscar los
oritos, mire estas manos lo dicen todo…” (anexo 5)

Comuneros en sus cultivos de la vega del río Saldaña. Foto, Edgar Méndez. Ataco, abril
de 2018.

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5.1. VIVIENDA Y RECURSOS COMUNITARIOS
Dada su ubicación en área rural y cabecera, las viviendas de las familias de Kalapicá
Ambulu Territorio Sagrado se adaptan a estos dos ambientes, en el campo pueden ser
amplias con varias habitaciones, pisos en tierra, con espacios independientes para la
cocina y el baño y generalmente carecen de servicios públicos, también las hay
reducidas apenas con el espacio suficiente para garantizar esporádicas estadías, e
incluso se debe mencionar los cambuches, organizados para garantizar el reposo en
las jornadas diarias que se desempeñan en elcampo, mientras que en el pueblo las
viviendas dependen del nivel económico de sus propietarios, es decir las hay grandes
y pequeñas, varias se comunican directamente con área rural, por encontrarse en las
afueras del pueblo e incluso algunas dan contra el río Saldaña, además gozan de
servicios públicos de gas, electricidad, alcantarillado y servicio de recolección de
basuras. En la construcción de las casas predomina el bloque, pero a veces se usa el
bahareque y por lo general los techos son de láminas de zinc o de eternit.

Cambuche en el trabajadero de la vega del río Saldaña. Foto, Edgar Méndez. Ataco, abril
de 2018.
Los recursos colectivos con que cuenta la comunidad son los aportes mensuales que
hacen cada una de las familias, así como lo que obtienen por actividades comunitarias
como elaboración y venta de tamales (tamaladas), bazares y fiestas, estos recursos

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los destinan a la gestión del cabildo, así como para el apoyo mutuo en caso de
calamidades familiares y su inversión se hace de acuerdo a lo que decida la comunidad
en asamblea.
La comunidad en su gestión con las instituciones del Estado ha accedido a varios
proyectos productivos y de seguridad alimentaria, por lo cual cuentan con galpones de
pollos y gallinas, así como también con pozos donde se practica la piscicultura,
también se dan las asociaciones de las familias amplias, para por ejemplo, la compra
de un predio en área rural y su consecuente puesta en producción, lo cual les permite
contar con los tradicionales frutos de la gastronomía tolimense.

Vivienda en posesión aledaña al río Saldaña. Foto, Edgar Méndez. Ataco, abril de 2018.

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6. ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE LA COMUNIDAD

En Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado hay familias nucleares y familias amplias, las
primeras corresponden a quienes llegaron al municipio hace 15 o 20 años, las amplias
están compuestas por gentes oriundas de Ataco y por quienes emigraron al municipio
a mediados del siglo pasado, a su vez estas familias se relacionan con las de otras
comunidades indígenas del municipio tanto por parentesco consanguíneo como por
alianzas de compadrazgo, situación que influye notoriamente en la distribución de
bienes, servicios y en la solidaridad comunitaria, que se evidencia en la forma en que
la comunidad apoya a quienes sufren alguna calamidad o pasan por situación precaria.

Comunidad Calapicá en Asamblea. Foto, Edgar Méndez. Ataco, noviembre de 2014.


Más allá de lo familiar se presentan las relaciones por necesidades de tipo político –
organizativo, como es el caso de la organización de la comunidad, en torno a un
cabildo que la representa para impulsar un proyecto comunitario o un plan de vida en
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el que a futuro se ven como gentes con recursos estratégicos suficientes, que les
permitan un nivel de vida más digno; en su proyecto político organizativo, juega un
papel cohesionador la política local en la cual tienen una pequeña influencia los
indígenas del municipio.
Esta comunidad ha recibido el apoyo de las comunidades indígenas vecinas, así lo
expresan los representantes de los cabildos indígenas: Brisas de Ata, Ico Valle de
Anape y Mesa de Pole, quienes en forma escrita han expresado, “que la comunidad
Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, participa en los procesos de la política indígena
a nivel municipal, que han establecido lazos de solidaridad y trabajo con los demás
cabildos indígenas, que hacen parte de la Mesa Indígena Municipal de Concertación y
que trabajan mancomunadamente con todos los cabildos del municipio.” (Anexo 1)
Para la actual vigencia la comunidad en Asamblea General eligió la siguiente Junta
Directiva del cabildo:
CARGO NOMBRE CEDULA
GOBERNADOR PRINCIPAL DIANA MARITZA FIGUEROA 28.613.761
GOBERNADOR SUPLENTE LIBARDO GUARNIZO GUARNIZO 2.281.820
ALCALDE ANASTACIO ALVAREZ TAPIERO 14.227.073
COMISARIO BLADIMIR LOZANO SILVVA 28.613.288
ALGUACIL JOSE IGNACIO VARGAS VARGAS 2.254.475
SECRETARIA RUBIELA SERRANO NAGLES 52.585.901
TESORERA ZAIRA RAQUEL JAUREGUI 68.292.865
ARCHILLA
FISCAL DARIO ALAPE 228.326

Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado es una comunidad indígena, cuya cohesión


comunitaria se garantiza por la red de apoyo de las familias amplias, que se proyectan
a un nivel comunitario con su organización sociopolítica representada en el cabildo, el
cual a su vez amplia el rango de relaciones con comunidades indígenas del
departamento y de la región, con las que comparten sus usos y costumbres, así como
un sistema de creencias de carácter religioso, donde se han fundido los principales
aspectos de la identidad Pijao con la religión católica.
Para la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, la creencias mágico religiosas,
la medicina tradicional, el culto a los muertos, las fiestas tradicionales, en general sus
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usos y costumbres se constituyen en un sistema compartido por todos los miembros
del colectivo, que a su vez comparten con las demás comunidades indígenas del
pueblo Pijao y que les permite una identidad que garantiza la integración en varios
eventos como: fiestas tradicionales, movilizaciones de protesta, Asambleas locales y
regionales, Congresos indígenas, es decir el conjunto de acciones que han hecho del
pueblo Pijao uno de los más representativos y luchadores del departamento y de la
nación.

Guardia, Guardia!!!. Fuerza, Fuerza. Foto, Edgar Méndez. Ataco, abril de 2018.

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6.1. RELACIONES CON LAS INSTITUCIONES ESTATALES Y LA SOCIEDAD CIVIL.
Las familias de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado son reconocidas en
el contexto regional, como parte del pueblo indígena tolimense, sus vecinos indígenas
comparten las experiencias de la lucha, en la defensa de su subsistencia
fundamentada en una relación estrecha con la naturaleza, en la pequeña minería, en
la pesca y en la producción agropecuaria, lo cual es el común denominados para
indígenas y campesinos de la región, con quienes las comunidades indígenas han
desarrollado acciones comunes, consolidando un movimiento indígena – campesino,
que trabaja por los proyectos de mutuo beneficio, los comuneros de Calapicá a pesar
de la solidaridad que tienen frente a otros actores como negros y campesinos hacen
énfasis de las diferencias, así se infiere de la siguiente afirmación.
“… cuando nosotros económicamente estamos mal, el atacuno que no eche nada a la olla, es
porque el comunero mejor dicho es demasiado flojo, o no tiene los medios para un chilecito, usted
con un chilecito se defiende por ahí de 2 a 3 que es buen hora y usted viene y se lleva 2 o 3 libras
de cuchas, el cachaquito y listo estuvo el golpe para los hijos, entonces todo a nosotros nos lo ha
dado, nos lo han enseñado los antepasados y eso es lo que hemos querido seguir viviendo y
todo, pero si nosotros dejamos que el rio nos lo dañen y todo pues van a acabar con todo, con el
pescado, van a acabar con todo, se va a venir la prostitución, se va centrar los conflictos, miren
lo que están viviendo, yo creo que ustedes escuchan lo viven por allá en ese punto de
Buenaventura por allá, que como mataban gente y todo, prostitución, vicios, …aquí se minio el
sector de Chaparral fue el que más se minio, y nos inundaron muchas comunidades, sobre todo
los afro, se vio muchos afrocolombianos, que como tal los respetábamos, porque son de los
nuestros, y es una gente también demasiado afectada por la pobreza, la violencia y usted sabe
de qué uno lo más lindo en la vida de uno es tener uno paz, vivir en paz, así uno no tenga el plato
esquicito que uno quisiera comerse, una arepa buena, una mazamorra buena, pero desde que
haya paz es esencial, entonces lamentablemente esa gente pues se viene, no es por nada pero
Ataco es territorio de paz, Ataco es muy bueno para vivir uno a Dios gracias. – Y bueno pero hubo
épocas así como de vicio, de drogadicción, de prostitución de mucha plata en el pueblo… Si lo
ha habido, veía uno mucha gente tomando, mucho despilfarro, sobre todo se estaba viendo la
prostitución porque llegaban antioqueños, vallunos, y le mandaban a proponer a nuestras niñas,
puñado de juventud y todo, jovencitas y todo, entonces no estoy de acuerdo con eso porque
genera pérdidas, sí que si hubo ese flagelo, si claro en el apogeo, en el apogeo de la minería
hubo de todo eso… Esto fue más o menos como del 1998 al 2003 vivimos eso, lo que pasa es
que la entidad Cortolima y todo, yo se primero se encontraba una licencia, como cuando va uno
a una panadería a comprarse un pan, ahorita hoy por hoy no, por tanta corrupción, porque
nosotros a Dios gracias nos hemos despertado y hemos exigido, ahoritica hoy por hoy se dificulta
más, en ese entonces era tanta corrupción en esas entidades que cualquiera podía traer 5, 6
máquinas, metan ahí y destruyan lo que destruyan, hoy por hoy no, porque han licitado muchas,
escucha uno licencias y no le dan a ninguno, porque frenaron eso, esas multinacionales están
paradas es por eso, porque la licencia ambiental no se la despacharon…”
A pesar de la presencia de los principales actores del conflicto armado, de los
asesinatos y de las oleadas de corrupción y vicio, las familias de Calapicá y las demás
comunidades indígenas del municipio han optado por la armonía y la paz, sus

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protestas contra la minería a gran escala y la ilegal han sido del todo pacíficas, han
soportado el desplazamiento de sus familias y de sus hijos para evitar la muerte o el
reclutamiento forzado y fundan su resistencia en el trabajo honrado, tal como se lo
enseñaron sus padres y abuelos.

Tomado de [Link], enero de 2016.


En Ataco la alcaldía da fe de los procesos organizativos que desarrolla la comunidad
Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado y la tienen en cuenta en igualdad de condiciones
que las demás comunidades indígenas, el alcalde da fe de la autenticidad de sus
procesos para elegir al cabildo, tal como se evidencia de acta de 16 de abril de 2015,
de igual forma la Personería certifica su proceso organizativo, el cual viene
haciéndose público desde el año 2011 (Anexo 1). De otra parte, en el Plan de
Desarrollo 2012 – 2015 a los indígenas se les tiene en cuenta tanto en su diferencia
como minorías étnicas, así como por su desempeño como campesinos y barequeros,
por este motivo además de los programas para impulsar el desarrollo agropecuario de
Ataco, la alcaldía plantea que:

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 La explotación ilegal no será permitida en el municipio de Ataco, pero se
apoyarán los procesos artesanales de trabajo, especialmente la de los
barequeros tradicionales de Ataco que se encuentren debidamente censados y
organizados en asociaciones mineras.
 La población de barequeros en el municipio de Ataco son considerados por el
gobierno local como en Alto grado de vulnerabilidad social pues entre la gran
mayoría de ellos, se encuentran campesinos sin tierra, pobres extremos,
desplazados, minorías étnicas y madres cabeza de familia, menores
trabajadores y personas con discapacidad.
 Las actividades del barequeo se fortalecerán con programas dirigidos a la
población anteriormente mencionada a través de procesos de gestión en la
oferta institucional, nacional y departamental en salud, educación, vivienda y
servicios básicos.18
Las bases de la propuestas para indígenas parten de un diagnóstico en el cual solo se
presupuestaban: “dos cabildos y un resguardo; cabildo Pueblo Viejo Santa Rita la
Mina, cabildo Pijao Ico Valle de Anape y resguardo indígena Pijao Beltrán, quedando
por fuera otros ya registrados como Mesa de Pole, Brisas de Ata y el cabildo Kalapicá
Ambulu Territorio Sagrado este último aún sin registro en la Dirección de Asuntos
Indígenas Rom y Minorías, sin embargo con su firma el alcalde ha dado fe de la
existencia de estos últimos y así los han incluido dentro del Plan de desarrollo
municipal.

18
Alcaldía de Ataco. “Construyendo una región de paz” Plan de desarrollo 2012 – 2015, tomado de [Link]-
[Link], enero de 2016.

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7. CONCLUSIONES
La población adscrita a la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, constituye
un conglomerado social diferenciado del resto de los connacionales, de acuerdo al
decreto 1071 del 26 de mayo de 2015, que en su Artículo [Link].2 define:
“COMUNIDAD O PARCIALIDAD INDIGENA. Es el grupo o conjunto de familias de
ascendencia amerindia, que tienen conciencia de identidad y comparten valores, rasgos, usos
o costumbres de su cultura, así como formas de gobierno, gestión, control social o sistemas
normativos propios que la distinguen de otras comunidades, tengan o no títulos de propiedad,
o que puedan acreditarlos legalmente, o que sus resguardos fueron disueltos, divididos o
declarados vacantes”.

Los habitantes de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, son sin duda de
ascendencia amerindia, descendientes de gente originaria del municipio de Ataco, el
cual en su origen fue un pueblo de indios, donde los españoles mezclaron nativos de
diferentes etnias, que hoy en día se identifican con los Pijao de Coyaima, Natagaima,
Ortega y Chaparral herederos de una cultura que se manifiesta en la vida diaria, en
sus actividades de subsistencia, en las diferentes creencias que incluyen elementos
del cristianismo y de las culturas amerindias, en una ritualidad que sintetiza el deber
ser del indígena tolimense y en procesos organizativos y políticos que comparten con
otras comunidades indígenas del municipio, del departamento y de la nación,
garantizandoles a su población la unidad sociopolítica, que requieren para su
desarrollo.

Las familias de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, tienen muy clara su
conciencia de identidad y del territorio, frente al cual se proyectan para recuperar los
sitios de especial importancia cultural, como aquellos donde se aposentan los
encantos, el Poira, el Mohán, la Madre Monte, el Tunjo; sus sitios de caza, pesca y
recolección de frutos, así como aquellos terrenos donde han desarrollado su cultura
minera, agrícola y pecuaria o donde la podrían desarrollar de una manera más
coherente con su realidad social, económica y cultural.
Las familias de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado tienen una economía
mixta entre la auto subsistencia y las relaciones productivas en el ámbito local y

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regional del jornaleo en grandes haciendas que tienen cultivos extensos de arroz,
maíz, sorgo y de café que se da en las zonas más frescas de la cordillera central,
hombres y mujeres han debido adquirir competencias en otras actividades que se
realizan en la cabecera municipal de Ataco, como el trabajo doméstico, la construcción,
la conducción de moto taxi y en actividades de servicios públicos de la administración
municipal o de las empresas privadas, además se desempañan en el barequeo o
explotación artesanal del oro, tal como lo han aprendido a lo largo de los siglos desde
antes que llegaran los españoles, durante la colonia y hasta el presente.
En su organización han configurado un sistema de deberes y derechos, que se
reflejan en su reglamento interno, orientado desde sus inicios por líderes de otras
organizaciones indígenas, La comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, se ha
organizado de acuerdo a los criterios de las organizaciones indígenas del municipio,
ejerciendo una labor de control social y autoregulación entre las diferentes familias
que la conforman y ajustando sus procesos organizativos y políticos a la Ley 89 de
1890, así como a la normatividad vigente para población indígena.
Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado es una comunidad indígena, donde su cohesión
comunitaria se garantiza por la red de apoyo de las familias amplias y de las familias
nucleares, que se proyectan a un nivel comunitario con su organización sociopolítica
representada en el cabildo, el cual a su vez amplia el rango de relaciones con
comunidades indígenas del departamento y de la nación, con las que comparten sus
usos y costumbres, así como un sistema de creencias de carácter religioso, donde se
han fundido los principales aspectos de la identidad Pijao con la religión católica.
Para la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado, la creencias mágico religiosas,
la medicina tradicional, el culto a los muertos, las fiestas tradicionales, en general sus
usos y costumbres se constituyen en un sistema compartido por todos los miembros
del colectivo, que a su vez comparten con las demás comunidades indígenas del
pueblo Pijao y que les permite una identidad que garantiza la integración en varios
eventos como: fiestas tradicionales, movilizaciones de protesta, Asambleas locales y
regionales, Congresos indígenas, es decir el conjunto de acciones que han hecho del
pueblo Pijao uno de los más representativos y luchadores del departamento y de la
nación.
Las familias de la comunidad Kalapicá Ambulu Territorio Sagrado son reconocidas en
el contexto regional, como parte del pueblo indígena tolimense, sus vecinos indígenas
comparten las experiencias de la lucha, en la defensa de su subsistencia
fundamentada en una relación estrecha con la naturaleza, en la pequeña minería, en

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la pesca y en la producción agropecuaria, lo cual es el común denominados para
indígenas y campesinos de la región, con quienes las comunidades indígenas han
desarrollado acciones comunes, consolidando un movimiento indígena – campesino,
que trabaja por los proyectos de mutuo beneficio.
Dado que el Estado en conjunto debe coadyuvar para atender en forma prioritaria a
las comunidades en situación de desplazamiento, especialmente para superar ese
estado de cosas inconstitucional declarado en la sentencia T- 025 de 2004 y que en
el Autodiagnóstico del pueblo Pijao, se ha revelado la cruda realidad de los colectivos
indígenas asentados en contextos afectados por el conflicto armado, resulta de vital
importancia para la protección de la diversidad étnica y cultural, que representa esta
comunidad, así como para el desarrollo de sus proyectos de desarrollo social, la
Inscripción en el registro institucional de comunidades indígenas del Ministerio del
Interior de este colectivo, que a todas luces si es una comunidad indígena.

Por lo anterior y teniendo en cuenta la documentación de campo, la bibliografía


consultada, y las conclusiones del presente trabajo, se recomienda a la Dirección de
Asuntos Indígenas, Rom y Minorías del Ministerio del Interior inscribir en el registro de
comunidades indígenas a la comunidad Calapicá del pueblo Pijao, ubicada en las
veredas Agua Fría, El Paujil, La Holanda, Paipa, San Pedro, Salado Negro y Viso; en
los sectores rurales de Anape, Apone, Santa Rosa y Calapicá y en la cabecera del
municipio de Ataco, departamento del Tolima.

EDGAR WENCESLAO MÉNDEZ MORENO


Antropólogo contratista DAIRM/MI

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57
8. BIBLIOGRAFÍA

1. Alcaldía de Ataco. “Construyendo una región de paz” Plan de Desarrollo Municipal


2012 – 2015.
2. Cabildo Calapicá. Censo comunidad Calapicá, Ataco 2016.
3. BEDOYA, RAMIREZ JOSÚE: “Compendio de historia del Tolima”. Gobernación del Tolima,
Ibagué 1992.
4. FAUST, FRANK. Supervivencia de conceptos y prácticas médicas tradicionales entre los
indígenas del sur del Tolima. Revista del Museo Antropológico de la Universidad del
Tolima 1: 5-105, Ibagué, 1990.
5. LUCENA SAMORAL, MANUEL. "Historia de la Nueva Granada siglos XVI y XVII. Ed.
Lerner, Bogotá 1.965.
6. LUCENA SAMORAL, MANUEL. Mitos, usos y costumbres de los indios Pixaos. Revista
Colombiana de Antropología. 11:145-152. Bogotá, 1962.
7. Ministerio del Interior / Asociación de cabildos del CRIT. “Diagnóstico participativo del
estado de los derechos fundamentales del pueblo Pijao y líneas de acción para la
construcción de su plan de salvaguarda étnica” Convenio de Asociación M-697 de 2013.
Tomado de [Link] en el mes de enero de 2016.
8. MINAMBIENTE. “Diagnóstico y proyecciones de la gestión minero ambiental para las
regiones auríferas de Colombia”. Bogotá, febrero de 2002. Tomado de [Link]
enero de 2016.
9. QUINTÍN LAME, MANUEL. En defensa de mi raza. Editorial Rosca, Bogotá, 1971.
10. REICHEL DOLMATOFF. Vol. II Revista del Instituto Etnológico Nacional. "Toponimia del
Huila y del Tolima".
11. RODRÍGUEZ RAMÍREZ, CAMILO. "Patrones de asentamiento de los agricultores
prehispánicos en el Limón municipio de Chaparral Tolima." Editorial Presencia, Bogotá
1.991.
12. TRIANA ANTORVEZA, ADOLFO. La colonización española en el Tolima siglos XVI XVII
Editorial Cuadernos del Jagua; Bogotá, 1992.
13. Tolima en cifras interactivo. Estadísticas básicas municipales. Gobernación del
Tolima. 2000 - 2010.

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58
14. TRIANA ANTORVEZA, ADOLFO. “Encrucijadas de Colombia Amerindia”. Instituto
Colombiano de antropología, editorial presencia, Bogotá 1993.

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