Universidad de Ciencias Médicas de Granma
Filial de Ciencias Médicas de Bayamo
Dr. Efraín Benítez Popa
Curso 2017 – 2018
Fórum de Base de Historia
“Historia de la Ortopedia y su desarrollo en Cuba”
Autores: Daniela Bandera Suárez *
Yoel Ojea Peláez **
Bárbara Díaz Leyva **
Tutores: Dr. Ramón Fernández Leiva ***
Dr. Julio Vázquez Milanés ****
* Estudiante de 3er año de Medicina y Alumno Ayudante II de
Ortopedia y Traumatología
** Estudiante de 3er año de Medicina
**** Especialista en II Grado en Anatomía Humana y Profesor
Asistente
***** Especialista en I Grado en Ortopedia y Traumatología y
Profesor Asistente
Granma 2018
“Año 60 de la Revolución”
Resumen
El tratamiento de las lesiones del Sistema Osteomioarticular ha
formado parte del quehacer de la humanidad desde los
comienzos de la misma; y la Ortopedia, al igual que la Medicina,
se ha ido desarrollando con el paso de los años. Con el
propósito de caracterizar los principales acontecimientos que
han tenido lugar en la evolución de la Ortopedia y el desarrollo
de esta especialidad en Cuba se llevó cabo esta revisión
bibliográfica, consultándose 30 bibliografías en español e inglés.
La Ortopedia ha sufrido un proceso de evolución que comenzó
desde la Comunidad Primitiva, resumiendo los resultados más
significativos de cada época hasta conformarse la práctica
ortopédica y traumatológica actuales. Por su parte, la Ortopedia
cubana ha mostrado su capacidad de evolucionar conforme los
avances científico-técnicos mundiales, pero aparejado al
desarrollo económico de la Isla
Palabras claves: Ortopedia, Traumatología, Ortopedia en
Cuba
Introducción
Los comienzos de la Medicina se confunden con los de la
humanidad misma. El afán de sobrevivir alentaba ya en el
espíritu del hombre primitivo. La enfermedad y el dolor eran
temidos y confundidos en sus orígenes con designios
sobrenaturales. Eran los dioses solamente los que podían
enfermar el cuerpo, debilitar su vigor y extinguir así la vida que
ellos sólo eran capaces de encender (1).
Una creencia antigua muy difundida aseguraba que los Dioses
sospechaban del hombre y le temían: lo consideraban como una
“especie” peligrosa, inferior a ellos sin duda, por sus miserias y
porque eran mortales, pero dotada de una inteligencia
inquietante, cuya audacia podría tarde o temprano llegar a
(1)
usurparles sus privilegios .
Los dioses recelaban del hombre… y tenían razón. El destino
que ellos tanto temían se cumple al fin, y el hombre gracias a la
medicina triunfa sobre los dioses en su lucha contra la
enfermedad y la muerte (1).
Sin embargo, la medicina es una ciencia que se ha ido
desarrollando grandemente con el paso de los años y el médico
es, de todos los hombres de ciencia, el que más tiende a
olvidarla, porque su acelerado progreso hace envejecer y
condena al olvido a lo que sólo diez años atrás era una verdad
indiscutida (2).
¿Para qué saber el pasado remoto, se preguntan a menudo
algunos, si ya el pasado inmediato, el de ayer, ya no me sirve
para mi labor asistencial? (2)
Y, sin embargo, ese veloz surgir de un nuevo conocimiento, que
es primero aceptado y luego aplicado en variadas situaciones de
nuestro quehacer, y que al tiempo desaparece y es olvidado, es
precisamente la razón más profunda de que volvamos con
insistencia nuestra mirada hacia atrás, hacia las etapas remotas
(2)
de ese mismo surco que vamos abriendo .
Todo lo que tiene de fugaz una gran parte de nuestros
conocimientos actuales, se ha de compensar con el estudio
profundo de lo que el pasado atesora como valores permanentes
(2)
.
Y cuando se emprende ese estudio sobre la Medicina pretérita,
con qué sorpresa advertimos que todo ese pasado sepultado en
el olvido, hasta lo que estuvo de moda por muy poco tiempo,
todo ello nos resulta apropiado para mejor interpretar lo que hoy
(2)
sabemos o, al menos, lo que creemos saber .
Leer y releer la historia de la Medicina es una tarea
indispensable para el cirujano ortopédico, para no perder la
correcta orientación y ganar en humildad, para tomar con
prudencia los promocionados "avances" impulsados por meros
intereses comerciales, para no engreírse creyendo que le ha
tocado vivir una época definitiva de la cirugía, quedando
atrapado por los tentáculos de sólo una efímera novedad
pasajera (3).
En nuestro país, aquejado por déficits económicos subsecuentes
a políticas internacionales hostiles para con gobiernos en
desarrollo y a pesar de las deficiencias a las que se enfrenta la
Ortopedia, el desarrollo de la misma no se ha limitado a
reinventar nuevas formas de hacer lo que no podemos por falta
de recursos, sino que se ha extendido a la creación de sistemas
y técnicas más efectivas. Todo ello con el objetivo final de
mejorar la calidad de la asistencia en este servicio de salud que
tan alto impacto tiene sobre la vida ciudadana, así como la
economía familiar y nacional.
De acuerdo a lo anteriormente expresado se planteó el
siguiente problema científico: ¿Cómo se ha comportado la
historia de la Ortopedia en el mundo y cuáles son los principales
avances que se evidencian en esta especialidad en Cuba?
Objetivos:
General:
Caracterizar los principales acontecimientos que han tenido
lugar en la evolución de la Ortopedia.
Específico:
Caracterizar el desarrollo de la Ortopedia en Cuba.
Desarrollo
Medio millón de años han transcurrido, desde que el hombre
empieza su lucha contra la enfermedad. Infinidad de esqueletos
del hombre primitivo encontrados en Europa, Asia y África del
Norte, muestran evidencias de una patología ósea comparable a
la que puede observarse en la actualidad: osteomielitis, artritis
hipertrófica y destructiva, periostitis, osteítis, tumores de los
huesos y especialmente fracturas.(1) El fémur del hombre de
Java (pitecantropus erectus) durante mucho tiempo considerado
como el fósil de espécimen humano más antiguo, ostenta un
ósteocondroma benigno implantado en su extremidad inferior.
En el cúbito del esqueleto del hombre de Neanderthal puede
observarse una fractura consolidada con muy buena posición de
los fragmentos. (1,2)
El hombre paleolítico, con un miembro fracturado, lo
inmovilizaba de una manera instintiva, como lo hacían a su
alrededor los grandes animales. Muy pronto su imaginación
concibió la posibilidad de obtener una inmovilización mejor y con
ella un alivio más completo, utilizando una férula rudimentaria
con los elementos que estaban a su alcance. El uso de la
inmovilización obtenida así, se proyectó en la historia como un
procedimiento general. (1-3)
En la actualidad existen por lo menos dos razas que continúan
tratando las fracturas de la manera conocida por el hombre
neolítico. Los indios americanos usan desde hace tiempo las
tablillas de corteza de árbol, que ligan con gran cuidado en torno
al miembro roto, sin procurar nunca reducir los huesos antes de
inmovilizarlos; y los cirujanos indígenas de la Australia
meridional llevan varios siglos enfundando las piernas y los
(3,4)
brazos rotos en arcilla blanda que luego se endurece.
El descubrimiento del yeso no los conmovió. Jaeger examinó
gran número de huesos neolíticos que debieron romperse en
vida de sus cuerpos, descubriendo que un 53,8% de esas
fracturas habían unido bien en comparación con el 46,2% en que
el cirujano había fracasado. ¡Resultado alentador, sin duda
alguna! (4)
A través de la era neolítica se llega a la edad del hierro, en la
(5)
que se encuentran las primeras evidencias de la cirugía ósea.
Se inventaron cuchillos y sierras sobre cuyo uso hablan con
elocuencia los diferentes huesos de muñón encontrados
pertenecientes a este período. En él eran muy frecuentes las
amputaciones de los dedos. En un dibujo de un mural
descubierto en una caverna en La Tene en Francia, se han
encontrado numerosas figuras de manos humanas en las que se
había realizado la operación que parecería poseer un
simbolismo religioso. (1-5)
En algunos murales del Egipto antiguo, se observan figuras de
enanos acondroplásicos en los que la proporción entre el tronco
y los miembros permite distinguirlos fácilmente de las otras
formas del nanismo. (6)
En un mural pintado en Egipto durante la XVIII dinastía (1500
a.C.) se puede observar la figura de un sacerdote del templo de
Astarte, en Memphis, inválido. La pierna derecha paralizada más
corta, con evidente atrofia del muslo, y con el pie en equinismo
marcado. Todo parece corresponder a la deformidad residual de
un ataque de poliomielitis. (5,6)
El más antiguo e importante de los papiros del antiguo Egipto es
el de Ewing Smith, escrito 1600 a.C., y basado, al parecer, en
obras todavía más antiguas. Este papiro es notable porque el
autor parece poseer una verdadera “conciencia quirúrgica”,
habiendo desterrado todo lo que dice relación con
encantamientos, amuletos y conjuros. Describe 48 casos, todos
típicos y ordenados, empezando por las lesiones de la cabeza.
Reducía las luxaciones de la mandíbula exactamente de la
(8)
misma manera que lo hacemos hoy. Las fracturas de la
clavícula, del brazo, del cuello, son descritas minuciosamente. El
último caso es el de un hombre que cayó de cabeza de una gran
altura; el accidente fue mortal, pero se describe cuidadosamente
la lesión sufrida, que fue una fractura de la columna cervical. (6-9)
En las momias de la V dinastía, 3000 a.C., se han encontrado
cuerpos en los que el miembro fracturado estaba todavía
vendado en férulas. Las fracturas del antebrazo y del fémur eran
las más comunes. (6,7)
Muchas fracturas estaban consolidadas, otras no, dejando una
(9)
invalidez que también exigía un cuidado o ayuda determinada.
El primer dato que se posee de la existencia de las muletas, se
ha encontrado en el portal de la tumba de Kirkouf, construida
2800 a.C. Es en Grecia donde el médico ha empezado a pensar
en términos médicos, contrariamente a otros países donde la
medicina se confundía con la religión. (9-11) En el siglo III antes de
Cristo, los anatomistas de Alejandría, entre los cuales se debe
recordar a Herófilo, contribuyeron por primera vez al
conocimiento mejor de la anatomía a través de las disecciones.
Pero el más importante de todos los textos griegos, es ese grupo
extraordinario de libros escritos en varios intervalos, entre el
siglo IV a. C., y el siglo I, y conocido en la historia con el hombre
del médico al cual fueron atribuidos: “Corpus Hipocraticus”. Es el
primer tratado de medicina que tiene base científica sólida. (1-10)
El tratado Hipocrático contiene material olvidado durante siglos
por el mundo y que ha sido vuelto a descubrir solamente en
épocas recientes. (11)
El diagnóstico y el tratamiento de las fracturas se encontró en
dos de los libros mencionados: “De las fracturas y las
articulaciones”. Con muy pocas excepciones, los métodos de
tratamiento alcanzaban un nivel superior. Se reconocía el
significado de los síntomas con una notable agudeza; se
prescribían métodos de tracción para reducir la fractura de los
huesos largos; se describían vendajes y férulas con sus
diferentes usos, mezclada a sustancias gelatinosas que se
usaban para reforzar los vendajes. Las fracturas de la clavícula,
las fracturas dislocación del codo, la luxación del codo, del
hombro y las luxaciones recidivantes, la luxación de la cadera, la
fractura de la columna, con o sin trastornos nerviosos.
Aconsejaba que los miembros siempre debían ser mantenidos
en su “posición natural”, que representa un concepto idéntico al
introducido siglos más tarde por Mc Kenzie, con su “posición de
función”. La posición óptima era descrita para cada una de las
fracturas comunes. (9-12)
Sorprende y emociona la descripción del “pie zambo”,
reconocido ya como una deformidad congénita y descrita en sus
distintas variedades. (13) El tratamiento debía de ser comenzado
lo más precozmente posible, sentencia ésta olvidada durante
siglos y que recién ahora en el siglo XX ha vuelto a dominar el
concepto terapéutico. La hipercorrección era esencial para lograr
un buen resultado y debía ser mantenida durante un período de
tiempo largo. Sorprende la exactitud de sus observaciones. (12,13)
Se estudiaban las deformaciones de la columna vertebral, las
deformidades debidas a traumas, las provocadas por
enfermedades o las congénitas; las relaciones entre la columna
y las enfermedades pulmonares; las enfermedades articulares,
(13)
las artritis, etc. Sería interminable la enumeración completa.
Hipócrates hizo descender la medicina desde los arcos del
(10,12,13)
templo a la luz de la observación y de la naturaleza .
Con el declinar de la cultura griega, los progresos de la medicina
recibieron el impulso de Roma a través de los trabajos de
Galeno, año 131-201 y durante mucho tiempo Hipócrates fue
(14)
estudiado exclusivamente a través de sus escritos. No
podemos insistir en las contribuciones de Galeno a la ortopedia,
pero sí queremos detenernos sobre un detalle de interés: es el
nacimiento de las prótesis o miembros artificiales. Veremos que
la fase moderna de esta rama de la ortopedia comienza en la
época de Paré, en el siglo XVI. No obstante, hay esfuerzos
anteriores para resolver este problema de tanto interés. Una
pierna de madera encontrada en Capua, en el sur de Italia, y
exhibida en la actualidad en el Museo del Royal College of
Surgeons, en Londres, data probablemente del año 300 a.C.
Una mano de hierro perteneciente a Marcus Silus, un soldado, y
un pie artificial hecho por Hegesistratus, pertenecen también al
mismo período. Menciones análogas se encuentran en la
literatura griega y latina, que se remontan a los siglos II y III
a.C., y muestran la preocupación ya existente en esa época de
la sustitución por la madera y el hierro de las extremidades
perdidas. (12,14,15)
Ruphus, de Éfeso, describió los tumores tendinosos y su
tratamiento por la compresión, y publicó la primera monografía
de las enfermedades reumáticas. Antylius, en el siglo III practicó
por primera vez una tenotomía subcutánea. (10,11)
En la antigua India, una cultura distinta de gran jerarquía se
desarrolla también de una manera contemporánea. El Ajur-Veda,
de Susruta, constituye para la India algo análogo al Corpus
Hipocraticus y remonta sus orígenes a 1000 a.C. Se describía en
ella toda la práctica médica y quirúrgica: las fracturas y
luxaciones y el uso de férulas de bambú. De su lectura se
desprende que la crepitación fue descubierta en ese momento
(9-11,14-16)
como un signo de diagnóstico para las fracturas.
No puede ya más seguir afirmándose que la Edad Media no ha
(16)
agregado nada al progreso de la cirugía. Grandes cirujanos
han vivido durante estos siglos, y grandes maestros, un poco
perdidos quizás en la exuberancia de la literatura religiosa y
mística. Entre los autores más destacados en este período de
transición entre Galeno y los árabes, se encuentra Paul de
Aegina, siglo VII, que culminó en sus esfuerzos en su “Séptimo
libro”, y fue a través de él que los árabes recibieron su
conocimiento de la medicina griega y romana. Sus tratados
reeditados de manera constante fueron durante siglos, los textos
(3-5,7,13)
que ejercían influencia dominante en la literatura médica.
En su libro VI se encuentran importantes referencias a las
fracturas y luxaciones. Describe la fractura de la rótula y su
tratamiento y sus consejos sobrevinieron hasta el advenimiento
de la técnica quirúrgica en el siglo XIX. (7)
En esta época la complexión cultural de Europa comienza a
cambiar. La universidad se edificaba bajo la égida de los
monasterios y de las catedrales. (17) Salerno fue originariamente
un hospital monástico, en el siglo X, y comenzó a ser un centro
de enseñanza en el siglo XI. Solamente en el siglo XII se crearon
centros de cultura y de enseñanza. La gran universidad de París
se fundó en 1110, luego Bologna en 1113, Oxford en 1167,
Montpellier en 1181, Padua en 1122, Nápoles en 1224. En el
siglo XI la mayor parte de los estudiantes de Europa se dirigía a
Salerno. (16,17)
La importancia de Salerno desde el punto de vista del desarrollo
de la actividad de la Ortopedia, se refiere casi exclusivamente al
estudio de la anatomía como una base esencial para la práctica
quirúrgica. (17)
De Salerno nos llega Roger de Parma, que escribió el primer
gran libro de texto sobre cirugía que tiene la literatura médica del
oeste. Este libro apareció al final del siglo XII, y está dominado
por la influencia griega y árabe, y en él se encuentran descritos
numerosos capítulos referentes al diagnóstico de las fracturas, a
su tratamiento, a las lesiones del cuero cabelludo, a las fracturas
de cráneo, etc. (6,8)
Como una consecuencia del prestigio alcanzado por la escuela
médica de Salerno, se creó en el siglo XII la universidad de
Bologna, que aún hoy ha continuado siendo uno de los centros
más importantes del desarrollo de la cirugía ortopédica. (14,17)
La actividad quirúrgica en Bologna durante el XII y XIII, alcanza
su acmé con Guglielmo de Saliseto. Su hermoso libro La
Cyrurgia, escrito en 1275, es considerado como el mejor libro de
anatomía que se conoció antes del Renacimiento. Fue
precisamente por esa insistencia sobre el valor de la anatomía,
destacado primero en Salerno y luego en Bologna, que la cirugía
progresó como nunca lo había hecho. (14)
El tratamiento de las fracturas y de las luxaciones fue conducido
desde entonces sobre bases más exactas y precisas. Es curioso
encontrar en las descripciones de Saliseto, las luxaciones de la
columna cervical reducidas por tracción manual con la cabeza
en extensión, seguida de inmovilización con férulas y vendajes.
(13,14)
Finalmente, el siglo XIV nos hace conocer a Guy de Chauliac,
profesor en la Universidad de Montpellier, del que algunos
autores afirman: “Es el único que debe ser considerado como la
figura representativa de la cirugía medioeval”. En su libro La
Grande Chirurgie, describe por primera vez el uso de las pesas y
de las poleas para la tracción continua en el tratamiento de las
fracturas de fémur. Era necesario que pasaran cuatro siglos
antes de que este método de tratamiento de las fracturas de la
diáfisis de los huesos largos llegara a ser aceptado más o
menos unánimemente. (10-13,16) Chauliac no dudaba en refracturar
un hueso viciosamente consolidado. Describió la fractura de la
extremidad inferior del radio, conocida hoy con el nombre de
fractura de Colles, como una luxación posterior del carpo y sentó
los principios para su reducción, que era, según lo afirmaba,
siempre fácil y eficaz. (11)
El gran interés demostrado por los problemas de la Ortopedia
durante el Renacimiento, fue el efecto de principios y
procedimientos desarrollados durante las centurias precedentes,
particularmente desde el XI y XIII. (1-3,4)
Desde el punto de vista de la cirugía ortopédica, la manifestación
más significativa de este renacer de la cultura, tiene lugar en
Italia, comenzando con Leonardo de Vinci, y avanzando con un
vigor progresivo a través de generaciones, hasta terminar en los
trabajos de Vesalio, realizándose una revisión completa de la
anatomía basada en estudios de disección hechos en cadáver. (1-
3,9-12)
En los manuscritos de Leonardo la ciencia moderna amanece.
Para él, saber no tiene límites artificiosos. Y es así que entrando
en la sala de disecciones es primero un estudiante diligente,
para transformarse rápidamente en un maestro singular. Dedica
su atención preferente a los músculos, en reposo y en
movimiento. Hace observaciones originales sobre sus
inserciones y sus funciones. Estudia la anatomía del esqueleto y
es el primero que la dibuja con exactitud. (1-3)
Durante esa época, mientras el conocimiento científico
prosperaba, la práctica quirúrgica se desarrollaba de manera
contemporánea. Como resultado de los cambios en la táctica
militar, la atención de la cirugía del Renacimiento se localizó
sobre todo en los numerosos casos de traumatismos de los
miembros que se observaban en los soldados de todas las
esferas sociales. (3)
El problema de la prótesis o miembros artificiales, constituyó
también durante este período una preocupación importante,
poniendo en relación de colaboración cirujanos y artesanos. Las
prótesis comenzaron a ser realmente útiles, alcanzando muchas
(1,6)
de ellas a disminuir la invalidez secuela de una amputación.
El Renacimiento debe ser considerado como el epílogo de la
Edad Media; el período moderno de la medicina comienza, en
realidad, en el siglo XVII. (2)
El siglo XVII se caracteriza por el auge de las investigaciones
anatómicas. Con él comienzan los métodos de investigación en
el campo de la histología y de la fisiología. Y es también durante
ese siglo que nacen las Ciencias Sociales en su aspecto
moderno, es decir, la tendencia a encarar los problemas sociales
como problemas que conciernen a la comunidad más que al
individuo y sin tener en cuenta los aspectos religiosos. (11-13)
Entre los nombres más ilustres asociados con este siglo, entre
aquellos cuyo esfuerzo tuvo mayor consecuencia en la cirugía
ortopédica, están Glisson, Glopton Havers, Willis, Richard
Wiseman y Niels Stenson. (12-13)
Fabricio de Hilden, entre otras importantes contribuciones a la
cirugía general, fue el primero en practicar la astragalectomía en
una luxación expuesta del astrágalo y en asegurar que la herida
curaba sin inconvenientes; el enfermo pudo más tarde caminar
sin bastón. Describe también en su monografía el tratamiento del
pie zambo y un procedimiento para corregir gradualmente la
contractura en flexión de las rodillas. En 1614 publica la primera
descripción detallada y documentada sobre escoliosis. (8,11)
En las primeras épocas de este siglo, Severino publica un libro
en el que se describe por primera vez la sutura de una rótula
fracturada. (9)
La cirugía ortopédica recibe en esta época especial atención en
Holanda: Devanter (1651-1724) fue el más prominente del grupo
de los cirujanos holandeses. Muestra particular interés en las
deformidades de los huesos; escoliosis, malformación de la
pelvis en sus relaciones con el parto, malformaciones de la
columna en general. (6,7)
Fue tan grande la contribución del siglo XVII a la práctica y
desarrollo de la cirugía ortopédica que se puede decir que es
desde esta época que comienza su período moderno. Gracias al
microscopio se adquirió un conocimiento más íntimo de la
estructura y de la función del sistema neuromuscular y
esquelético; se conoció el mecanismo de la circulación, se
iniciaron las ciencias embriológicas y la histología del esqueleto.
(7)
El raquitismo, la tuberculosis de los huesos y de las
articulaciones, el pie bot y la escoliosis, fueron estudiados a la
luz de nuevos conocimientos. Pero es realmente en los
comienzos y en el transcurso del siglo XVIII, “edad de la luz”
como se le llama tan frecuentemente, que el progreso alcanza
niveles singulares. (11,12)
En efecto, durante este siglo la investigación de las
deformidades del esqueleto continuó su ciclo ascendente con
verdadero entusiasmo, y fue en este período que en realidad la
cirugía ortopédica se estableció como una rama de la medicina,
requiriendo para sí una actividad especializada e independiente.
Como lo afirma muy bien Bick en su espléndida monografía, esta
necesidad surgió no de la consideración del volumen del
conocimiento de hechos determinados, sino de la experiencia
requerida para aplicar a la solución de los problemas que ellos
planteaban, un juicio que solamente podía derivar de ella y que
por consiguiente, no era posible exigirlo en los que practicaban
la cirugía general. (13)
Es así que de una manera gradual –y se podría afirmar
insensible- la exigencia de esta dedicación exclusiva se hizo
más y más aparente. Y fue así el siglo XVIII el teatro de dos
acontecimientos de la más grande importancia para el desarrollo
de esa actividad: uno, la aparición del primer libro en el que
algunos de los problemas básicos de la ortopedia fueron
agrupados en un capítulo especial y considerados con especial
atención por un profesor de Medicina; y el segundo, la creación
de la primera Clínica destinada exclusivamente al tratamiento de
lisiados. (13)
El origen de la palabra “ortopedia” data de su uso como título de
un tratado publicado en 1741 por Nicolás Andry, Profesor de
Medicina de la Facultad de París. Resume el significado de dos
raíces latinas: ortos –derecho- y pedio niño-, para expresar su
creencia de que muchas de las deformidades del adolescente y
del adulto tenían su origen en la infancia. (14)
El segundo hecho que marca un jalón en la historia de la
ortopedia durante este siglo fue, repetimos, la creación del
primer instituto para el tratamiento de las deformidades del
esqueleto: un hospital inaugurado en 1790 en Orbe, Suiza, por
Juan André Venel, de Génova. Su ejemplo fue rápidamente
seguido en otros países por otros cirujanos. (14)
En la segunda mitad del siglo XVIII, se inicia el comienzo de lo
que podía llamarse el período moderno de la ortopedia. Pero no
pueden establecerse límites netos entre fronteras, en realidad
tan difuminadas, hasta tal punto que el término moderno debe
ser considerado solamente en su sentido cronológico, y
recordarse siempre, cualquiera sea el nuevo conocimiento
adquirido, que Hipócrates aplicó por primera vez los métodos de
antisepsia, y trató por primera vez una escoliosis; que Galeno
entrevió la circulación de la sangre; que en el siglo XIII se hizo la
primera anestesia por inhalación; que Guy de Chauliac usó los
métodos de tracción en el tratamiento de la fractura del fémur;
que Havers, Duhamel, Haller y Hunter estudiaron el proceso de
la osteogénesis, que Ambrosio Paré por primera vez operó una
columna; que Leewenhoek mostró por vez primera las células de
los tejidos humanos, y que Campert trató el pie plano y el hallux
valgus. Lo que se considera como moderno no es, en general,
sino la suma de conocimientos anteriores, de observaciones
previas, de hechos conocidos de antiguo, que han sido
considerados de nuevo a la luz de nuevas adquisiciones en
relación con el progreso de otras ramas de la ciencia, con la
invención de nuevos aparatos de investigación, de nuevos
materiales, de nuevas posibilidades de aplicación, hasta tal
punto que se puede considerar siempre feliz la afirmación de
Hunter cuando decía: “Tenemos modas en cirugía como en toda
otra cosa, modas que permiten hacer una cosa bien cuando se
dispone de elementos que permiten su realización y que antes
no se conocían.” (14-16)
La ortopedia cosecha durante el siglo XIX, sobre todo en su
segunda mitad, los frutos de inestimable significación de muchos
campos de la ciencia: bacteriología, fisiología, histopatología,
anatomía, técnica operatoria, química, física, etc. (16)
Verdades conquistadas en otros terrenos sirvieron para elaborar
su propia verdad. (16)
La experiencia clínica se hizo más numerosa gracias al
establecimiento de organizaciones de asistencia especializada,
(16)
cada vez mayor, y se acentúan sus rasgos de independencia.
La fisiología contribuye también con un aspecto de gran valor.
Cushing (1836), Flourens (1842) y Paget (1847), establecieron
por primera vez las secuencias fundamentales del proceso de
reparación de una fractura. Goodsir, en 1845, descubrió el “callo”
y el osteoblasto al que llamó “constructor de hueso”. Virchow
(1851) estableció la identidad o analogía que existe entre los
diferentes tejidos: óseo, cartilaginoso y conjuntivo. Y Müller
(1858) descubrió la calcificación en relación con el crecimiento.
(17)
El osteoclasto fue descubierto por Kölliker en 1873, que le
asignó una función importante en la ósteorreabsorción. (17)
La arquitectura del hueso fue objeto de estudios importantes por
Meier (1867), Culman y Wolff, que publicó una monografía a
este respecto en 1892. La naturaleza celular del cartílago fue
descrita por Müller y su fisiología por Schwann. Vonn, en 1763,
había estudiado la estructura de la sinovial y en 1800, Bichat y
(17,18)
Hueter en 1866, completaron este estudio.
Hall, neurólogo inglés, en 1833 describió el mecanismo del arco
reflejo espinal y propuso la hipótesis más adelante desarrollada
por Pavolv como teoría de los reflejos condicionados. (18)
Bell describió el sentido muscular y Sherrington publica sus
conceptos sobre inervación recíproca en una serie de trabajos
(1893-1909), que fueron importantes contribuciones en el campo
del equilibrio y de la actitud de pie.(18)
Duchenne (1806-1875) estudió sistemáticamente la respuesta
de los músculos a la estimulación eléctrica farádica en estado de
salud y de enfermedad y publicó sus observaciones en un
volumen que ha quedado clásico. Berzelius, Kronecker y Mosso
contribuyeron con sus estudios a la bioquímica de la acción
(19)
muscular, particularmente en referencia al ácido láctico.
En lo que se refiere a la patología de muchas enfermedades de
los huesos y de las articulaciones, durante el siglo XIX se
hicieron investigaciones de gran interés y repercusión. Scarpa,
Nelaton, Rodet y Lexer estudiaron la osteomielitis. (18,19)
La patología del escorbuto fue estudiada por Müller en 1856-
1860, que lo confundió con el raquitismo, y por Barlow en 1882.
(18)
En 1887 Paget publicó su clásica descripción sobre la osteítis
deformante. Rokitansky y Killian estudiaron la espóndilolistesis.
Boyer (1845) describió el sarcoma del hueso y Nelaton en 1860,
los tumores formados por las “células gigantes” descritas por
primera vez por Lebert. (19)
La patología articular fue descrita por Adams en 1837, Garrod y
Still y los conceptos modernos sobre la artritis tuberculosa se
deben a Rokitansky.(19)
Hey, en 1803, publica un libro sobre los desórdenes mecánicos
de la articulación de la rodilla y emplea, por primera vez, el
término de “internal derangement”. Scarpa, en 1803, estudia la
patología del pie zambo congénito y Dupuytren, en1826, la
luxación congénita de la cadera. Mathijsen, en 1852, describe
por primera vez el uso de los vendajes enyesados y su nombre
ha quedado ligado, definitivamente, a uno de los
descubrimientos más importantes de este siglo. (17-19)
Owen Thomas (1834-1891) descubrió la férula que todavía hoy
lleva su nombre. Empleó la tracción de las partes blandas y
abogó por la inmovilización en el tratamiento de las fracturas, lo
(19)
que condujo a una gran mejoría en los resultados.
Astley Cooper en 1822 publicó el primer texto que se puede
considerar como moderno, refiriéndose al tratamiento de las
fracturas y luxaciones. Dupuytren (1777-1835) también escribió
numerosos trabajos y legó su nombre para siempre a una de las
lesiones traumáticas más comunes de la extremidad inferior. (17,19)
La cirugía ortopédica era de práctica muy excepcional antes del
siglo XIX. Fue este siglo el que contempló el comienzo de la
cirugía de la osteomielitis, de la artritis supurada, de los
trastornos mecánicos, de la articulación de la rodilla, de la
osteotomía, de los injertos óseos, de la artrodesis y el
perfeccionamiento de la técnica de las amputaciones.(16)
Hey abogó por el derenaje del hueso infectado y sus ideas
(17)
fueron más tarde continuadas por Lexer.
Annandal, Brodhurty Allinghan iniciaron la cirugía de la rodilla
que había hecho posible el estudio anatómico de Weber y Meier.
La osteotomía fue practicada primero por Barton, de Filadelfia,
en 1827, para corregir una actitud viciosa en una cadera
anquilosada, y luego desarrollada por Adams, Ogsten y Mac
Even. (19)
El siglo XX es el siglo de la “fijación interna” de las fracturas que
ha inspirado tantos métodos, tantos procedimientos y tanto
(21)
instrumental y derrochado tanto ingenio y tanta imaginación.
Kirschner, Sir Arburthnot Lane, Lambotte, Baer, Böhler, Smith-
Petersen y tantos otros son nombres que han quedado
definitivamente ligados a este procedimiento que divide en sus
límites de aplicación, todavía, la opinión de los ortopedistas en
dos grandes tendencias irreductibles.(21)
Lane (1905) y Lambotte (1907), emplean por primera vez la
fijación interna en las fracturas usando metales, procedimiento
que se hace seguro con el trabajo de Venable y Stuck (1938),
quienes descubren las enormes ventajas de los metales no
(21,22)
electrolíticos.
También le corresponde a Lambotte, las primeras ideas de la
fijación externa, aunque en USA, años antes (1895), Parkhill, se
reportaba en 14 casos tratados con su fijador externo. (21)
El método de tratamiento de las fracturas de cuello femoral de
Whitman (1902), se hace revolucionario con la introducción del
clavo trilaminar, por Smith Peterson (1925), el cual permite
salvar muchas vidas al conseguir una buena fijación de esta
lesión, que ocurre mayormente en gente de avanzada edad. (22)
Al principio del siglo XX, lo habitual para tratar estas fracturas
era emplear métodos [Link] del método de traccion Los
tratamientos ortopédicos indicados eran numerosos e incluso
controvertidos. El más popular era el descrito por Richter y
realizado con el aparato de Tillaux y que necesitaba un periodo
de encamamiento muy prolongado. (22)
Estas fracturas tenían la reputación de consolidar siempre
aunque con un callo vicioso. Incluso se defendía como favorable
la penetración de los fragmentos, tanto es así que Lucas-
Championère (1910) afirmaba “que sería una locura suprimirla
(la penetración) porque ello realizaba una reparación
(22)
espontánea e inmediata de la fractura”.
La escuela alemana, y al frente reconocidos cirujanos como
Whitman, Langenbeck, Lorenz y Lance, defiende por el contrario
que hace falta reducir y desengranar estas fracturas, para
posteriormente colocar en forzada abducción un yeso pelvi-bi-
(21)
cruropédico durante 6 meses y a veces hasta 12.
El encamamiento prolongado asociado al tratamiento
conservador u ortopédico de estas fracturas es un problema a
resolver ya que provoca no pocas complicaciones, por lo que se
proponen diversas alternativas. En EEUU se aconsejó la
realización de un dispositivo enyesado en extensión que permite
movilizar al paciente y levantarlo. En Europa, Delbet propuso
dispositivos de marcha con extensión continua que igualmente
permitían levantar al paciente.(21,22)
El llamado método de Böhler se difunde a partir de la década de
los 40, consistente en un dispositivo de tracción sobre un marco
balcánico de madera.(23)
Utiliza la férula de Braun-Böhler de cuatro poleas y un estribo
(23)
giratorio para minimizar la infección de las agujas.
A mediados de siglo, Rieunau propone un sistema de tracción-
suspensión mucho más versátil y confortable que el anterior al
compensar las fuerzas de tracción y de suspensión en función al
peso del paciente. Ello facilitaba los cuidados de enfermería y
permitía cierta movilidad.(21)
Estos métodos ortopédicos fueron desapareciendo
progresivamente en el transcurso del siglo XX, debido a que las
complicaciones y secuelas relacionadas con un encamamiento
prolongado fueron superadas por un tratamiento quirúrgico cada
vez con menos inconvenientes y resultados más fiables. (20)
Tratamiento Quirúrgico
A lo largo del siglo XX y XXI, podemos establecer cuatro
periodos bien definidos en cuanto a las distintos conceptos y
desarrollo de materiales de osteosíntesis para el tratamiento de
las fracturas trocantéricas. (21,22)
Primer periodo: Los comienzos.
Los comienzos de la fijación quirúrgica de estas fracturas se
inician en Bélgica en 1906 por Lambotte (15) , que intenta controlar
el foco de fractura colocando dos tornillos cruzados,
manteniendo los fragmentos en su situación anatómica y
posteriormente pudiendo levantar a los pacientes con mayor
prontitud que con los métodos ortopédicos.(15,16)
En este inicio de las estrategias quirúrgicas la base fundamental
era la reducción anatómica. El concepto de una readaptación
funcional precoz, como ventaja de la osteosíntesis e incluso
como objetivo principal, no será concebido hasta la década de
los cuarenta.(16)
Su precursor fue Danis que presenta en 1933 en Bélgica un
tornillo a compresión que pasa a través de una tubuladura
prolongada con una pequeña placa. Pero fue en Norteamérica,
en Atlanta, donde Thornton en 1935 tiene la idea de asociar una
placa a un clavo de Smith-Pettersen de 1931 modificado por
Sven-Johannson en 1932(16). Una ligera evolución de este
dispositivo, que tuvo bastante repercusión y aceptación fue el
exitoso clavo-placa de McLaughlin, que sale a la luz en 1947,
con ángulo variable y que es utilizado incluso hasta la década de
los ochenta (17).
Segundo período: Placas Monobloques
Todos estos sistemas tenían un punto débil y era que se
terminaban desarticulando por el punto de unión, se aflojaban
por fatiga mecánica e incluso algunos se rompían, sobre todo en
las fracturas inestables. Es por lo que surgen con fuerza las
osteosíntesis llamadas Monobloques que ofrecen una rígida
solidez que evita esos riesgos. (17,18)
Sus modelos precursores lo realizan Jewet 1941, Staca 1941, y
Moore en 1949. Aparecen entonces diversos sistemas de
osteosíntesis de gran éxito entre los cirujanos de la época como
los clavo placas de Jewett 1956, Neufel 1958, y para terminar
con el muy difundido de M. Muller en 1968 de la Escuela Suiza
AO (18).
Igualmente los primeros modelos de clavo monobloque sobre
todo en huesos de mala calidad mecánica (ej.: huesos
osteoporóticos) y que evolucionaban con un retardo de
consolidación se terminaban rompiendo por fatiga del material,
incluso penetraban en la articulación de la cadera. (Fenómenos
de “cut-out” y “cut-in”) (18)
Surgen entonces diversas opciones para mejorar la estabilidad
del foco en estos casos. Entre otras caben citar (18):
- Clavo placa reforzado: Holt, Weismann.
- Clavo placa cementado: Vidal, Burgeon, Masse.
- Realización de osteomía del foco en valguización más
translación interna: Kempf.
- Realización de una penetración cervico-diafisaria: Thomine.
Se debe hacer mención igualmente a la placa de Deyerle, placa
multiperforada para la colocación de muchos tornillos que
aunque fue ideada para fracturas de cuello también se usó en
este tipo de fractura (19).
También se propone el concepto de la triangulación tomado del
saber hacer de artesanos carpinteros para dar mayor
estabilización al foco de fractura. La idea original de la
(19)
triangulación fue de Smith Ryde en 1964 . Judet también
aporta esta posibilidad en 1966 con un sistema de clavo placa
(20)
con triangulación de tres tornillos en el cuello .
Todo ello fue la base para el desarrollo del más conocido y
cercano a nosotros, Clavo RAB (Resistance Augmented Bateaux
o Rigidity Augmentation Baixauli plate), modificación del descrito
por Weissman y Salama en 1965. Introducida en 1970 en el
Hospital de la Fe de Valencia, la placa RAB tiene un vástago
puntal oblicuo adicional para conectar el clavo y la placa lateral.
Este vástago aumenta la fuerza del implante y resiste el colapso
(19,20)
que ocurre en el sitio de la fractura .
Otro hito histórico sucede con la aparición de la AO en 1958, de
(19)
la mano de Maurice Müller, en Suiza, e indican en 1965 su
lámina placa a 130º con ángulo fijo y más tarde en 1968 para las
(20)
inestables y subtrocantéricas a 95º . En este caso la lámina
no se dirige paralelo al cuello femoral y evita así una posible
penetración del material de osteosíntesis en concreto de la
(20)
lámina en la articulación de la cadera.
A partir de la década de los 60, y aunque nos parezca una
filosofía más reciente, ya se recomendaba de forma muy
categórica el operar a estos pacientes lo antes posible para
evitar los encamamiento prolongados. Nace en estos años la
propuesta de que el tratamiento quirúrgico y de urgencia de
estas fracturas debe ser la regla.(21)
Con la aparición del intensificador de imágenes, hacia 1975, y su
uso en el quirófano, se posibilita una reducción más exacta de la
fractura y un posicionamiento de la osteosíntesis más efectiva, y
se entrevé la posibilidad de realizar unos abordajes menos
agresivos.(21)
Tercer período:
Osteosíntesis Dinámicas. (17,21)
Al inicio de la década de los 80, se desarrollan diversas
osteosíntesis dinámicas, telescópicas, o deslizantes que tienen
como fundamento ofrecer compresión en el foco de fractura para
acelerar su consolidación al mismo tiempo que promover una
deambulación precoz en carga. Reconocemos como modelos
iniciales los de los precursores Putti en Italia, Pohl (1951), en
Alemania, Deschamps en Francia (DKP, 1956), y el clavo placa
a compresión por muelle de Charnley, Blockey y Puzler en 1957
(17)
.
Dentro de este apartado se pueden distinguir dos tipos de
diseño: los de ángulo variable y los de ángulo fijo. Apoyándose
en el sistema de Pohl, se logró el desarrollo en 1979 de una
placa de barril, dinámica, de ajuste continuo que permite una
multitud de ángulos para estabilizar las fracturas. El más
conocido el implante de ángulo variable de Martin llamado D.M.S
(17)
Los dispositivos dinámicos de ángulo fijo que se desarrollan a
partir de 1980, con mayor penetración en el mercado de la
cirugía ortopédica y con una extensa y difundida utilización tanto
en Europa como en Norteamérica son los Tornillos Deslizantes
(16,18)
de Cadera, en español con las siglas TDC . Los TDC están
compuestos por un tornillo de esponjosa que se pasa desde el
cuello femoral a la cabeza y luego, este tornillo de esponjosa se
acopla a una placa en el lateral del fémur. Éstos se consideran
implantes “dinámicos” porque tienen la capacidad de deslizarse
en la unión placa/tornillo para compensar el colapso en el foco
(19)
de la fractura. Equivalente en modelos son los:
- Dynamics Hip Screw (DHS) de la AO Suiza
- Trocanteric Hip Screw (THS) relacionado con las empresas
Richards y Howmedica.
- Free-Lock sistema de fijación femoral (FFSS) de la empresa
Zimmer
En las fracturas en las que existe una conminución del trocánter
mayor o de la cortical lateral proximal, la adición de una placa
trocantérica de sostén TSP (Trochanteric stabilising plate)
mejora la estabilidad de la osteosíntesis. En fracturas de trazo
invertido o subtrocantéricas también se indicó la variante
condilar del DHS con ángulo a 95º, es decir el DCS (Dynamics
Condilar Screw) (20).
No podemos dejar de hacer referencia en este apartado de la
ingeniosa, pero no tan aceptada en comparación a los
anteriores, osteosíntesis de compresión biaxial de Medoff de
1989 (21).
Estos implantes dinámicos a compresión derivados de los
primeros DHS,THS,... aunque han mejorado tanto en los
materiales de fabricación como en los sistemas de
instrumentación han sido superado ampliamente por los diseños
endomedulares.(21)
Cuarto período:
Los clavos endomedulares: (20)
Según la trayectoria de inserción distinguiremos los clavos
(20)
condilocefálicos y los cefalocondíleos.
Aunque estos clavos tienen su efectiva popularidad y difusión a
finales de los ochenta por la escuela Francesa de
Politraumatizados en Estrasburgo, podemos encontrar a nuestro
entender sus primeras aproximaciones en 1966, con Küntscher,
año en el que concibe su enclavamiento condilocefálico aunque
(21)
publica su comunicación cuatro años más tarde . En 1970
Zickel describe un dispositivo que consiste en un clavo
endomedular que en su parte proximal es atravesado por un
(21)
tornillo trilaminar que va dirigido al cuello femoral .
(17,18)
Ender y Weidner fundamentado en las ideas del clavo
condilocefálico de Küntscher y de ZIckel, desarrollan su método,
utilizado por sus autores desde 1969, aunque hace su aparición
en el año 1972. (18)
Los clavos de Ender son elásticos y su montaje es
multifasciculado desde un abordaje pequeño y alejado del foco
de fractura sobre cóndilo interno, siendo condición indispensable
para su estabilidad el relleno completo del canal diafisario a
modo de “maza de puros”. Aunque ampliamente utilizados por
su simplicidad y bajo coste, hoy día están abandonados ya que
ofrecían una alta imprecisión en la reducción, callos viciosos en
varo y rotación externa, y trastornos dolorosos y funcionales en
(18)
la rodilla , cayendo en desuso ante los nuevos clavos
trocantéricos.(17,18)
Los clavos cefalocondíleos se basan en la idea original del clavo
en Y griega de Künstcher, y aparece en 1988 el Clavo Gamma
(TGN), clavo trocantérico con compresión dinámica. Se
desarrolla conjuntamente en el Royal Halifax Infirmary inglés y
sobre todo en la escuela de Estrasburgo de Kempff, Grosse y
Taagland. La ventaja con los sistemas yuxtacorticales como el
DHS, es que el brazo de palanca es mucho más corto a nivel del
foco de fractura. Ha tenido su posterior y obligada evolución
mejorando composición, fatiga de material y rigidez del sistema
pasando desde el clavo Gamma Dyax, al clavo Gamma dos y el
(20,21)
más reciente y muy utilizado Gamma Tres .
Comprobada clínicamente la utilidad de este concepto en la
osteosíntesis de las fracturas trocantéricas, y que gracias a sus
propiedades mecánicas permiten la carga inmediata y una
recuperación precoz de la marcha, la Escuela Suiza AO, pone
en el mercado su clavo trocantérico aunque no esté
(21)
conceptualmente en su línea clásica sobre osteosíntesis.
El PFN (Proximal Femoral Nail) presenta dos tornillos
cervicocefálicos uno de ellos más pequeño con fin antirotatorio.
Igualmente como en el caso anterior le ha seguido a su primer
diseño una serie de modificaciones y adiciones que a veces ha
confundido al traumatólogo de base. Más tarde se ofrece con un
solo dispositivo pero en forma de hoja helicoidal (PFNa) para
compactar la esponjosa y darle asimismo un efecto de
estabilidad rotacional. Recientemente ésta última se presenta
perforada con orificios para poder “aumentar” la estabilidad del
montaje, con cemento PMMA o bien con sustitutos óseos y
(20)
también se dispone su versión en aleación de Titanio .
Como apartado final en este repaso evolutivo en los sistemas de
osteosíntesis de las fracturas trocantéricas haremos un breve
recorrido de las distintas propuestas y últimos desarrollos,
evitando comentar aquellos que son copias de lo ya existente
con mínimas modificaciones y que lo único que pretenden es
abarcar un sector en un mercado donde prima casi
exclusivamente las cuestiones mercantilistas y obviando la
posibilidad de invertir en nuevos prototipos y líneas de
investigación que precisan una inversión a medio y largo plazo.
(20)
Entre estos últimos desarrollos, se encuentra por mérito propio el
diseño de Gotfried desde Israel, que en 1998 inicia la utilización
de una placa trocantérica de compresión conocida como PCCP,
que presenta un extremo biselado que permite una buena
disección de partes blandas yuxtacorticales por lo se facilita su
colocación percutánea. El punto delicado de esta técnica es la
colocación del gancho sobre la cortical interna para posicionar la
placa en cara externa y que puede lesionar la arteria femoral.
(20,21)
Hacer referencia dentro de esta cirugía percutánea
mínimamente invasiva a la placa Traumax Integra, de
concepción agrupable a la anterior pero con la ventaja de poder
bloquear los tornillos a la placa para favorecer un montaje más
sólido en los huesos de peor calidad como puede ser el hueso
osteoporótico. También debe ser considerado un avance el
sistema Trigen con su versión trocantérica, ya que reduce en
(21)
mucho la dosis de radiación de Rx que recibe el cirujano .
Por último y como dos excepciones, hablaremos del lugar que
ocupa la cirugía protésica y los fijadores externos en este tipo de
fracturas. No es necesario tratar mediante una cirugía
“amputadora” una fractura conocida por sus buenas tasas de
consolidación. El sentido común nos dice que esta cirugía solo
debe aplicarse de forma excepcional. Si así fuera, se precisa
disponer en ocasiones de diseños especiales, pares articulares
estables y asociar cierto material de osteosíntesis del macizo
trocantérico, por lo que la intervención es más complicada y con
mayor tasa de morbi-mortalidad que en los implantes por
artrosis. (20)
Los primeros defensores de esta cirugía se encuadran en la
escuela francesa: Merle d`Aubigné, en 1970, y en 1980 Vidal,
(18)
Goalard y Butel . Hoy día pudiera tener cierto consenso entre
los cirujanos ortopedas, realizar la sustitución protésica en
fracturas trocantéricas sobre fallo de la osteosíntesis previa o
sobre una coxartrosis mal tolerada, como así parece ser que
ocurrió con nuestro monarca Don Juan Carlos I. (20,21)
La otra excepción aludida es la del uso de los Fijadores
Externos. La primera referencia que encontramos es la Scott en
1957. El Fijador Externo como tratamiento de las fracturas
pertrocantéreas podría utilizarse como solución de urgencia en
pacientes ancianos o inmovilizados en cama que presentan un
alto riesgo para cualquier otra intervención más agresiva. Su uso
está más extendido en países menos desarrollados como India
ante la imposibilidad de acceder a otras soluciones quirúrgicas
más costosas. En la actualidad hay varias empresas que
(20,21)
fabrican estos fijadores trocantéricos .
Las artroplastía de reemplazo total con elementos de
prótesis, son iniciadas en este siglo por Judet (1940), en
Francia. (22)
El gran éxito de los procedimientos actuales, se debe a
Charnley, que introdujo el uso de cemento acrílico como medio
de fijación. Han contribuido mucho en este tópico de los
reemplazos totales Mc Kee, Ring y Muller. También han
contribuido en Fijadores Externos, Hoffmann en 1938, Ilizarov
(URSS) en 1950, De Bastiani en 1960, entre otros, que
conjuntamente con muchos contemporáneos, lograron grandes
adelantos. (22)
La cirugía ortopédica devino en especialidad organizada, en los
años que transcurrieron entre las dos guerras mundiales. (22)
El Comité Americano de Cirugía Ortopédica (The American Board
of Orthopedic Surgery), fue una de las primeras entidades que
reconoció la especialidad, y extendió los primeros certificados de
especialistas en 1934 a cirujanos generales, después de un
entrenamiento en hospitales especializados, por un lapso de 3 a
5 años. (22)
En el Perú, la especialidad la ejercieron los cirujanos generales
en la primera mitad de este siglo, habiendo destacado en este
campo, los profesores Quesada, Villarán y Gastañeta, entre
otros. En el Hospital Arzobispo Loayza se crea el primer servicio
de Ortopedia y Traumatología del Perú a cargo del Dr. Guzmán
del Villar. Luego hubieron cirujanos que ejercieron
exclusivamente la especialidad, algunos con estudios de
perfeccionamiento en el extranjero, contándose entre ellos a
Bermúdez, Guzmán del Villar, Montagne, Razetto, Romaña,
Sáez y Sánchez, todos fundadores de la Sociedad Peruana
de Ortopedia y Traumatología en 1946, que fue reconocida
oficialmente en diciembre de 1950. Además existe la
Sociedad Latinoamericana de Ortopedia y Traumatología
(SLAOT) y la Sociedad Internacional de Ortopedia y
Traumatología (SICOT). Recién en 1972, con la presión de
muchos médicos graduados en el extranjero, se fundó la
Escuela de Postgrado en la Facultad de Medicina de la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y dentro de las
especialidades, la de Cirugía Ortopédica y Traumatología.
Desde entonces, también en el Perú se desarrollan Escuelas
tanto en Lima, como en Trujillo, Arequipa, con importantes
aportes en Ortopedia y en Traumatología. (22,23)
Se asiste en la actualidad a una etapa muy interesante del
desarrollo de la Ortopedia, y Cuba no se queda atrás en
potencial, creatividad, ni capacidad. Se realizan en el país
numerosos procederes como las operaciones en la columna; el
tratamiento de las deformidades podálicas y las afecciones
complejas de la cadera en el adulto mayor; la artroscopía de
hombro, cadera y tobillo; la cirugía mínima invasiva y la fijación
externa. (24,25)
Poder exhibir un desarrollo que confiere tan elevado nivel
científico en la ortopedia cubana, considerada por expertos entre
las más sobresalientes del mundo, es un logro fundamental de la
voluntad política y el apoyo gubernamental garantizados por la
(24)
Revolución durante medio siglo.
Así pudo constatarse en el Congreso Internacional Ortopedia
2008, efectuado en el Hospital Universitario Doctor Gustavo
Aldereguía, de la provincia de Cienfuegos, con la presencia de
(24)
especialistas cubanos y de una veintena de países.
Los resultados en diversos tratamientos reafirman esa
consideración. Por ejemplo, los métodos de atención a las
afecciones ortopédicas y traumatológicas de infantes cubanos
tiene el mismo nivel que en los países del primer mundo. Así fue
confirmado en el curso denominado Cirugía de las deformidades
del miembro superior en los niños. Un grupo de destacados
especialistas, encabezados por el doctor Liván Peña Marrero, del
hospital Frank País, dieron a conocer que son muchos los
pequeños atendidos y beneficiados con modernas técnicas
quirúrgicas y de tratamiento en los centros asistenciales del país.
(24)
Peña Marrero precisó que en todos los cuerpos de guardia y
consultas externas se presentan casos de afecciones por causas
ortopédicas o traumáticas en los miembros superiores, tan
importantes para las actividades de la vida diaria. “Revisamos con
mucho interés lo más avanzado en el mundo al respecto y las
nuevas técnicas quirúrgicas, para introducirlas en los hospitales
cubanos”, argumentó. (24)
Explicó también que esas técnicas son muy novedosas y
requieren de tecnologías específicas, por lo que comenzaron a
realizarse en la capital, y progresivamente se incorporarán a los
servicios de Ortopedia y Traumatología del resto del país, en la
(24)
medida en que se cuenten con los recursos necesarios.
El especialista, integrante del equipo del destacado profesor
doctor Rodrigo Álvarez Cambra, subrayó que “muchas de los
procedimientos quirúrgicos que se ejecutan hoy en Cuba eran
privativos de países muy desarrollados, como por ejemplo, la
transposición por parálisis, la cual requiere de intervenciones
grandes, procedimientos anestésicos complejos y cirujanos con
una amplia calificación”. (24)
Otro tanto ocurre con el restablecimiento de la movilidad en los
pacientes con fractura de cadera. Ese tipo de traumatismo en el
adulto mayor, considerado la “epidemia silente” del siglo XXI, fue
el tema principal en la jornada que dio comienzo al Congreso.
Especialistas cubanos presentaron conferencias y ponencias al
respecto y destacaron en ellas los avances en las cirugías y
tratamiento posterior de los pacientes, con el propósito de que se
(24)
reintegren activamente a la sociedad.
Resaltaron el hecho de que en la inmensa mayoría de los casos,
los pacientes son operados antes de transcurrir las 24 horas de
ocurrida la afección, lo cual tiene notables ventajas desde los
(24)
puntos de vista médico y recuperativo.
El aumento notable del personal médico dedicado a la
especialidad, gracias a los amplios y variados programas de
capacitación y entrenamiento, en lo cual la provincia de
Cienfuegos es un ejemplo palpable; la constante actualización de
los métodos de enseñanza; la inclusión en la docencia de textos
novedosos; la creación de bancos de tejidos óseos para realizar
injertos, y las investigaciones en la traumatología del deporte son
otros logros de la Ortopedia de la Isla. (24)
Precisamente, en la sesión de apertura del Congreso, el doctor
Álvarez Cambra subrayó que el líder de la Revolución ha sido
siempre un permanente inspirador del desarrollo de esa rama de
la Medicina y fue el creador del hospital Frank País, de referencia
nacional e internacional en el tratamiento a las afecciones óseas.
“Él y Celia Sánchez chequeaban personalmente todas las
semanas la marcha de la obra, yo sólo era el brazo ejecutor de la
decisión”, indicó. (24)
En la provincia de Villa Clara más de mil cirugías totales de
cadera, o artroplastía, se han realizado en el hospital general
universitario Arnaldo Milán Castro desde el año 1998 hasta la
fecha. (25)
Este tipo de cirugía, considerada una de las más complicadas en
la especialidad, ha sido posible gracias a la destreza y
preparación del grupo de ortopedia en el centro de Cuba; el cual
realizó además, en 2017, la primera artroplastía total bilateral de
(25)
cadera fuera de la capital.
Este proceder quirúrgico consiste en la sustitución de la
articulación dañada por un implante protésico. Existen varios tipos
de prótesis como la CORIN, la MULHER, la RALCA y la más
reciente la SURAIVAL. Esta cirugía puede ser cementada o no
cementada y en la actualidad se realiza en 45 minutos
aproximadamente.(25)
Según el doctor Francisco Urbay Ceballos, quien lidera este
servicio en el Arnado Milián, el reemplazo de la articulación se
realiza en aquellos pacientes con un daño irreversible en casos
avanzados de artrosis, artritis reumatoidea, secuelas de artritis
séptica o de displasia del desarrollo de la cadera, tumores o en
(25)
casos especiales de fracturas del cuello femoral.
Más de 40 mil dólares es el costo aproximado en el mundo de la
artroplastía total de cadera que tiene una garantía de 10 a 15
años. Es muy agradecida por los pacientes, pues el dolor
desaparece de inmediato al tiempo que se logra una rápida
recuperación.(25)
Es increíble como el dolor desaparece una vez que colocamos la
prótesis y al día siguiente de la cirugía el paciente se sienta y se
manda a caminar; es decir sale de la institución hospitalaria
caminando, aclara el doctor Urbay Ceballos. (25)
Cerca de 30 artroplastía total de cadera se realizan semanal en el
Arnaldo Milián de Villa Clara donde el compromiso de estos
profesionales es terminar el año sin lista de espera. La cirugía
total de cadera junto a la artroscopía de rodilla y otros
procederes quirúrgicos en la ortopedia constituyen una práctica
bien consolida en el centro de Cuba. (25)
En Matanzas, se exhiben resultados positivos en 30 pacientes
cubanos operados aquí por el ortopédico Enrique Pancorbo con
un método chino, apuntan a un favorable futuro para los
(26)
aquejados con una patología de rodilla muy invalidante.
La dolencia en cuestión es la llamada popularmente rodilla
dolorosa (artrosis de rodilla) caracterizada por dolor, inseguridad
y pérdida funcional. (26)
Según la literatura médica, es una patología degenerativa con
aumento de prevalencia en las últimas décadas ligada al aumento
de las expectativas de vida, fenómeno tanto en países del primer
mundo como en Cuba, dado el desarrollo de su sistema de salud.
(26)
Pancorbo, especialista de segundo grado de Ortopedia, comenzó
a aplicar desde abril de 2016 el método llamado en el argot como
“osteoctomía del peroné en el tratamiento del genus varo
doloroso”. (26)
“En nuestras consultas atendemos pacientes que oscilan entre
los 50 y más de 70 años con este padecimiento, y al emplear las
técnicas tradicionales provocamos un período prolongado de
recuperación”, explicó el también jefe de ortopedia y
traumatología del hospital militar Mario Muñoz de La Habana. (26)
Esto repercute en la vida económica, social y activa de los
enfermos -dijo- y “consideramos la nueva técnica de fácil
aplicación, ya que la gonartrosis se ha convertido en un problema
(26)
de salud por el crecimiento de los adultos mayores”.
A juicio de Pancorbo, el uso de este método quirúrgico sencillo,
práctico y económico, sin gasto de grandes recursos materiales,
resulta factible para mejorar la calidad de vida de los pacientes y
sus familiares. (26)
“Reduce costos al incorporar temprano al afectado a sus
actividades, mejora la calidad de vida de él y su familia, se puede
aplicar en ambos sexos, disminuye la deformidad de la rodilla y
(26)
repercute positivamente en lo social y económico”, añadió.
Participan con Pancorbo en este estudio otros nueve
especialistas del mencionado centro hospitalario matancero, y
forma parte de su tesis para el doctorado en Ciencias Médicas,
(26)
que tiene como tutor al profesor Alfredo Ceballos.
La fijación externa ha tenido un indiscutible progreso, por lo que
constituyó uno de los temas centrales debatidos en el XXVII
Congreso Internacional de Ortopedia y Traumatología y el
Primer Congreso cubano de Fijación Externa , que sesionó del
26 de septiembre al 1ro de octubre de 2017 en el Centro de
Convenciones Plaza América del balneario cubano de Varadero,
con la asistencia de 95 delegados extranjeros y 175 cubanos en
(26)
representación de todas las provincias.
El fijador externo RALCA fue introducido en las intervenciones
(29)
quirúrgicas a partir de la década de 1970. Este aditamento
ortopédico resuelve fracturas complejas y politraumatismos
graves, se coloca en los huesos para su estiramiento y
corrección tanto en lesiones traumáticas como en deformaciones
congénitas o adquiridas logrando una notable mejoría en los
pacientes, además de una probada calidad de vida. Tiene usos
múltiples en lesiones vasculares y pérdidas de fragmentos, y es
muy eficaz en desastres naturales y conflictos bélicos. (28)
Las iniciales RALCA responden al nombre del doctor Rodrigo
Álvarez Cambra, Director del Complejo Ortopédico Frank País y
creador del aparato mecánico, que se sitúa por fuera de la piel
del paciente, se fija al hueso a través de alambres o clavos
roscados con fines terapéuticos.(27,28)
Aunque las técnicas de la fijación externa se utilizaron con
mucho éxito en la extinta Unión Soviética, los ortopédicos
cubanos consolidaron y evolucionaron el fijador externo a partir
de la década del 70, expandiéndose progresivamente a los
servicios de ortopedia del país. Ya en 1982 se desarrolla un mini
fijador con menor tamaño, para ello contaron con la sapiencia de
un grupo de ingenieros, técnicos y licenciados que conforman el
colectivo laboral del Centro de Producciones Ortopédicas y
Artificios, situado dentro del Frank País.(27)
El Doctor en Ciencias Rodrigo Álvarez Cambra resaltó la
importancia de la participación de sociedades ortopédicas de
Estados Unidos y México, naciones interesadas en aumentar la
colaboración y el intercambio científico.(27)
El también Presidente del comité organizador precisó que Cuba
es pionera en el desarrollo de las técnicas de los fijadores
externos y exaltó el reconocimiento internacional del que gozan.
(27)
"Hoy se emplean nuestros fijadores en 34 países y esperamos
que se desarrolle aún más", insistió esta celebridad de las
ciencias cubanas. (28)
Sobre este evento destacó los debates en torno a la cirugía de
mínimo acceso, la cirugía artroscópica -impartida en la primera
jornada precongreso por los especialistas estadounidenses- y el
uso de los fijadores externos.(29)
Enfatizó que este Congreso estuvo dedicado al 90 cumpleaños
de Fidel, a quien considera el padre de la ortopedia en la Mayor
de las Antillas.(29)
La Sociedad Cubana de Ortopedia llegó a este cónclave mucho
más fortalecida, pues se realiza anualmente en toda la Isla y
cuenta con una unidad extraordinaria; también es puntera en el
(30)
mundo, dijo Álvarez Cambra.
Aseguró en este semanario que los fijadores no desaparecerán
pese a las nuevas tecnologías: "Por el contrario, se siguen
usando enormemente", sostuvo, mientras argumentaba que las
tecnologías actuales sustituyen algunas cosas, pero seguirán en
los procederes médicos porque economizan muchos recursos al
país, ya que al fabricarse en Cuba sustituyen muchas
importaciones.(29)
Consideró que esta especialidad siempre ha estado en los
primeros planos del desarrollo y que eventos de alto nivel
científico como este, consolidan más a la Isla.(29)
El doctor estadounidense William Stetson agradeció la invitación
para participar en ese evento y la hospitalidad de los colegas
cubanos.(30)
La delegación de Estados Unidos abogó por elevar el
intercambio científico y tecnológico, en particular en los temas
especializados de la ortopedia y la traumatología y en la pronta
recuperación de los atletas de alto rendimiento. (30)
Ileana Morales, directora de ciencias e innovación tecnológica
del Ministerio de Salud Pública, destacó la recepción
internacional de la convocatoria y amplió que este congreso es
favorable para mantener el desarrollo sostenido de la ortopedia
en la Mayor de las Antillas, por los temas que aborda de primera
(29)
prioridad para el sistema de salud cubano.
El doctor Máximo Gómez, vicepresidente de la Federación
Mexicana de Colegios de Ortopedia y Traumatología, elogió el
alto nivel científico y mostró interés en estrechar en el futuro las
(29)
relaciones entre ambas naciones.
Por su parte, Ricardo Nieri, gerente general de innovaciones
Perú-Cuba, explicó que esperan ampliar la colaboración para
fabricar instrumentos e implantes para columnas: "Este congreso
es el despegue del desarrollo de nuestras relaciones en el
(30)
campo científico y tecnológico", comentó.
El especialista en ortopedia Lorenzo Acosta, jefe del servicio de
salón de operaciones del pediátrico Eliseo Noel Caamaño, de
Matanzas, significó que el prestigio de Cuba crece en esta
especialidad, por sus aportes solidarios ante catástrofes
diversas, en las cuales los ortopédicos desempeñan un rol
determinante. (30)
Conclusiones
1. La Ortopedia ha sufrido un proceso de evolución que
comenzó desde la Comunidad Primitiva, resumiendo los
resultados más significativos de cada época hasta
conformarse la práctica ortopédica y traumatológica
actuales.
2. El desarrollo de los conocimientos sobre Ortopedia fue
recogido de forma sistemática, organizada y ascendente a lo
largo de la historia.
3. Los conocimientos rudimentarios de Ortopedia descritos en
la antigüedad continúan, en la mayoría de sus bases, siendo
similares a los actuales.
4. La Ortopedia cubana ha mostrado su capacidad de
evolucionar conforme los avances científico-técnicos
mundiales, pero aparejado al desarrollo económico de la
Isla.
5. La tecnología de fijación externa continúa siendo no solo una
eficaz y menos costosa opción para la práctica quirúrgica,
sino que, además ha ganado a nuestro país prestigio
internacional por la experiencia desarrollada en el área.
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