INTRODUCCIÓN
El sueño es un fenómeno que siempre ha provocado
profunda fascinación en el ser humano. Debido a
que sólo recientemente se han comenzado a entender sus mecanismos fisiológicos y su sustrato
neuroanatómico, constantemente ha estado envuelto en
el misterio, las controversias y las especulaciones.
El sueño no sólo es un fenómeno normal, sino que
en la actualidad es considerado como un proceso
fisiológico de vital importancia para la salud integral de los seres humanos1
. En este sentido, es una
creencia muy difundida que todos los seres vivos
duermen, sin embargo, dicha aseveración no es
del todo correcta. Conforme descendemos en la
escala evolutiva resulta más complicado definir el
concepto de “sueño”, ya que muchos organismos
exhiben periodos de disminución de la actividad o
de reducción de la respuesta a estímulos externos
(insectos, peces, reptiles, aves, mamíferos, etc.), pero
las características, la duración y las funciones de
este periodo de “sueño” son muy diferentes entre
las distintas especies. Además es importante mencionar que sólo una minoría de especies han sido
formalmente estudiadas respecto a su proceso de
sueño, de manera que aún no puede asegurarse nada
al respecto2
¿QUÉ ES EL SUEÑO?
Al intentar definir el sueño no podemos evitar imprimirle nuestra experiencia humana, pero como
hemos mencionado anteriormente, las características del sueño varían enormemente entre las
diferentes especies. Resulta más sencillo enumerar las
características conductuales que se asocian con el
sueño en el ser humano que quizá definirlo apropiadamente de una forma más amplia: 1)
disminución
de la conciencia y reactividad a los estímulos externos, 2) se trata de proceso fácilmente
reversibles (lo
cual lo diferencia de otros estados patológicos como
el estupor y el coma), 3) se asocia a inmovilidad y
relajación muscular, 4) suele presentarse con una
periodicidad circadiana (diaria), 5) durante el sueño
los individuos adquieren una postura estereotipada,
Neurobiología del sueño
Figura 1. Estructuras neuroanatómicas relacionadas con el sueño. Con letras rojas están señaladas
las estructuras
que aumentan su actividad durante el sueño MOR, mientras que con letras azules están señaladas
las estructuras
que disminuyen su actividad durante esta fase.
Corteza del cíngulo
Amígdala
Hipocampo
Cíngulo posterior
Corteza prefrontal
dorsolateral
Hipotálamo
Núcleo tuberomamilar
Locus coeruleus
Núcleos del rafé
Núcleo colinérgico
Vol. 56, N.o
4. Julio-Agosto 2013 7 7
y 6) la ausencia de sueño (privación), induce distintas alteraciones conductuales y fisiológicas,
además
de que genera una “deuda” acumulativa de sueño
que eventualmente deberá recuperarse3
¿POR QUÉ DORMIMOS?
Aún no se tiene una idea clara acerca de por qué
dormimos, además es poco probable que exista sólo
una respuesta para esta pregunta, sin embargo, sí
resulta evidente que diversos y muy importantes
procesos fisiológicos, están estrechamente relacionados o incluso están determinados por el
sueño o
la periodicidad del mismo.A este respecto, existen
diversas teorías acerca de las funciones del sueño,
por ejemplo: 1) restablecimiento o conservación de
la energía, 2) eliminación de radicales libres acumulados durante el día, 3) regulación y
restauración de la actividad eléctrica cortical, 4) regulación
térmica, 5) regulación metabólica y endocrina, 5)
homeostasis sináptica, 7) activación inmunológica,
8) consolidación de la memoria, etc3,4.
¿CUÁL ES EL SUSTRATO ANATÓMICO
DEL SUEÑO?
De forma general mencionaremos que desde el punto
de vista funcional se conceptualiza que en la regulación global del sueño participan tres
subsistemas
anatómico-funcionales: 1) un sistema homeostático
que regula la duración, la cantidad y la profundidad
del sueño, en este sistema se ha involucrado especialmente el área preóptica de hipotálamo, 2) un
sistema
responsable de la alternancia cíclica entre el sueño
REM y no REM que ocurre en cada episodio de
sueño, en el que se ha involucrado primordialmente
al tallo cerebral rostral, y 3) un sistema circadiano
que regula el momento en el que ocurre el sueño y
el estado de alerta, en el cual se ha involucrado el
hipotálamo anterior5 (figura 1). Así mismo, se ha
demostrado que paralelamente a la participación de
distintas estructuras cerebrales, también diferentes
neurotransmisores participan en las fases del sueño
y vigilia (tabla 1).
¿CUÁLES SON LAS FASES DEL SUEÑO?
Una herramienta tecnológica que ha sido de vital
importancia para el estudio de la fisiología del sueño
es el electroencefalograma (EEG). De forma muy
simplificada, el EEG es el la representación gráfica
y digital de las oscilaciones que muestra la actividad eléctrica del cerebro, al ser registrada
mediante
electrodos colocados encima de la piel cabelluda en
distintas regiones de la cabeza.
P. Carrillo-Mora, J. Ramírez-Peris, K. Magaña-Vázquez
Tabla 1. Neuroquímica de los estados de alerta y sueño
Núcleo cerebral responsable Neurotransmisor involucrado Estado de actividad en
neuronas cerebrales relevantes
Alerta
Núcleo colinérgico en la unión de puente y cerebro medio Acetilcolina Activado
Locus coeruleus Norepinefrina Activado
Núcleo del rafé Serotonina Activado
Núcleo tuberomamilar Orexina Activado
Sueño No MOR
Núcleo colinérgico en la unión de puente y cerebro
medio Acetilcolina Disminuido
Locus coeruleus Norepinefrina Disminuido
Núcleo del rafé Serotonina Disminuido
Sueño MOR activo
Núcleo colinérgico en la unión de puente y cerebro medio Acetilcolina Activo (ondas PGO)a
Núcleo del rafé Serotonina Inactivado
Sueño MOR inactivo
Locus coeruleus Norepinefrina Activado
aPGO: ondas ponto-geniculo-occipitales.
8 8 Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM
Durante el estado de alerta, mientras se mantienen los ojos cerrados, en el EEG se observan
oscilaciones de la actividad eléctrica que suelen encontrarse
entre 8-13 ciclos por segundo (Hz), principalmente a nivel de las regiones occipitales (ritmo alfa).
Durante el sueño ocurren cambios característicos
de la actividad eléctrica cerebral que son la base
para dividir el sueño en varias fases. El sueño suele
dividirse en dos grandes fases que, de forma normal, ocurren siempre en la misma sucesión: todo
episodio de sueño comienza con el llamado sueño
sin movimientos oculares rápidos (No MOR), que
tiene varias fases, y después pasa al sueño con movimientos oculares rápidos (MOR). La
nomenclatura
acerca de las fases del sueño ha sido recientemente
modificada por la Academia Americana de Medicina
del Sueño (2007)6
. Quedó de la siguiente manera:
t 4VF×P/P.03Fase 1 (ahora denominada N1):
esta fase corresponde con la somnolencia o el
inicio del sueño ligero, en ella es muy fácil despertarse, la actividad muscular disminuye
paulatinamente y pueden observarse algunas breves sacudidas musculares súbitas que a veces
coinciden con
una sensación de caída (mioclonías hípnicas),
en el EEG se observa actividad de frecuencias
mezcladas pero de bajo voltaje y algunas ondas
agudas (ondas agudas del vértex). Fase 2 (ahora
denominada N2): en el EEG se caracteriza por
que aparecen patrones específicos de actividad
cerebral llamados husos de sueño y complejos K;
físicamente la temperatura, la frecuencia cardiaca y respiratoria comienzan a disminuir
paulatinamente. Fases 3 y 4 o sueño de ondas lentas
(en conjunto llamadas fase N3): esta es la fase
de sueño No MOR más profunda, y en el EEG
se observa actividad de frecuencia muy lenta (<
2 Hz).7
t 4VF×P.03Ahora es llamado fase R y se
caracteriza por la presencia de movimientos
oculares rápidos; físicamente el tono de todos
los músculos disminuye (con excepción de los
músculos respiratorios y los esfínteres vesical y
anal), así mismo la frecuencia cardiaca y respiratoria se vuelve irregular e incluso puede
incrementarse y existe erección espontánea del pene o
del clítoris. Durante el sueño MOR se producen
la mayoría de las ensoñaciones (lo que conoce