Análisis de la Industria Nacional Mexicana
Análisis de la Industria Nacional Mexicana
E.S.C.A.
ESCUELA SUPERIOR DE COMERCIO Y ADMINISTRACIÓN
UNIDAD SANTO TOMAS
SECCIÓN DE ESTUDIOS DE POSGRADO E INVESTIGACIÓN
M.A.P MAESTRIA EN CIENCIAS DE LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA
E N S A Y O F I N A L
DE LA ASIGNATURA ECONOMIA Y POLITICA DEL SIGLO XX
P R E S E N T A :
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E N S A Y O F I N A L D E E C O N O M I A Y P O L I T I C A D E L S I G L O X X
ÍNDICE
I Introducción 3
V Conclusión 8
Glosario 10
Bibliografía 11
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I.-Introducción
A continuación presentare un ligero análisis de dos escritos de investigación económica,
que a visión del que suscribe, pueden darnos un ligero esbozo del precedente y futuro
comportamiento de la economía nacional, debido al amplio margen de tiempo que
abarcan entre ambas publicaciones. El primero corresponde al año de 1941 durante el
gobierno del presidente Manuel Ávila Camacho, cuando se identifica la plenitud del
“Milagro Mexicano”, el estudio fue suscrito en la publicación trimestral de Investigación
Económica, de la Escuela Nacional de Economía de la U.N.A.M.; correspondiente al
tercer trimestre, suscrito por el filósofo e historiador mexiquense Antonio Manero, y
titulado “Un Sistema de Fomento Industrial”, donde retrata las crecientes expectativas de
la economía Mexicana en un periodo floreciente, remarcando sus limitantes y
proyecciones pro tempore. El segundo marco referencial, corresponde a una publicación
actual denominada Eseconomia, editada por la Escuela Superior de Economía del I.P.N.;
correspondiente al tercer trimestre del 2013, desarrollada por el profesor Paulo Humberto
Leal y titulada “La Política Industrial de México a través de los Proyectos de Nación”,
explica el estancamiento de la industria nacional, y nos permite identificar la tendencia y
explicación de la economía actual.
Antes de abordar el marco previo al presente esbozo, me gustaría compartir a modo de
reflexión, una frase del Leviathan de Tomas Hobbes ₁, escritor inglés precedente a la
revolución industrial, quien sentencia: “A veces un hombre desea conocer el resultado de
una acción, y entonces piensa en una acción parecida y en los resultados sucesivos a
que ésta dio lugar, en la suposición de qué resultados semejantes se seguirán de
acciones semejantes.(...). A esta clase de pensamientos la llamamos previsión, y
prudencia o providencia; y algunas veces, sabiduría, aunque esta última conjetura, por lo
difícil que es tener en cuenta todas las circunstancias, sea muy engañosa”.
Para tal aseveración, entendemos claramente el paradigma o debate central, referente a
la causalidad dentro de las ciencias sociales, quizás, es el principal obstaculo para pensar
que los “resultados semejantes” suceden por “condiciones previas similares.” Es la
contraparte, de aquel viejo adagio de la política, atribuible a Cicerón, referente a la
historia, “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla".
Mencionamos en las últimas sesiones del curso, la problemática histórica de la economía
Mexicana, particularmente, en el desarrollo de la industria en el siglo XX. Para entender
tal desarrollo comenzaremos por identificar algunos elementos que nos den la pauta para
visualizar su origen, estado actual y posible desarrollo, no sin antes mencionar, que los
estudios que dan origen a la presente crítica, son de dos épocas distantes entre sí, pero
determinantes para poder predecir la tendencia en la industria nacional.
₁ “Sometimes a man desires to know the event of an action; and then he thinketh of
some like action past, and the events thereof one after another; supposing like events will follow like actions
(...)Which kind of thoughts, is called foresight, and prudence, or providence; and sometimes wisdom; though
such conjecture, through the difficulty of observing all circumstances, be very fallacious”. Leviathan (Hobbes
1994b: 14-15)
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II.-Sobre la industria y su desarrollo
El marco histórico inmediato, tiene por marco la “Reforma Agraria”, objetivo central de la
Revolución Mexicana, que motiva debates hasta la actualidad, en algunos casos, por las
interpretaciones fisiócratas clásicas, o por la valoración e importancia del sector primario
para generar las materias primas para su aprovechamiento en la industria nacional, que
contribuyan al desarrollo de la producción en los demás sectores económicos.
Es probable que el problema estructural de nuestra nación, venga provocado desde las
mismas raíces de la revolución y de mano de los primeros políticos revolucionarios,
quienes se desarrollaron en un momento histórico de continua lucha, y a tal precepto me
parece ineludible parafrasear al novelista mexicano Carlos fuentes en “La Región más
Transparente”, quien mediante el personaje Federico Robles sentencia “las revoluciones
las hacen los hombres de carne y hueso y no los santos y todas acaban por crear una
nueva casta privilegiada.” Tal inestabilidad generada por los intereses generados tras una
guerra civil y su respectivo margen fundacional, es un antecedente necesario para
comprender los primeros años de gobierno en México, identificados por la constante
sucesión de poderes y políticas, que formarían lentamente estructuras a veces temporales
de economía y de gobierno, que en un principio parecerían endebles, hasta que en la
década de 1940, la industria nacional logra crecer de manera exponencial, etapa histórica,
donde nuestro primer autor Antonio Manero testigo e historiador de la revolución,
identifica algunas características interesantes del motor de la industria nacional.
Previo a la estrategia proteccionista arancelaria y de sustitución de importaciones,
encontramos que las décadas subsecuentes al porfiriato, llegan a una Edad Dorada
previa al desarrollo industrial, en la década de 1910-1920, denominada de tal forma, por la
creciente extracción de petróleo y el florecimiento de algunas pequeñas agroindustrias
para la exportación, en gran parte de textiles como el henequén, pero inversamente
proporcional a una producción para consumo interno en descenso (maíz, frijol), y por una
minería e industria casi artesanal, este antecedente es previo al inminente periodo de
guerra, que potenciaría el desarrollo técnico, llegando a su clímax representativo con la
formación en 1936 del Instituto Politécnico Nacional, en el gobierno de Lázaro Cárdenas.
Para ayudarnos a imaginar tal contexto histórico, mencionaremos la opinión del escritor
chileno Fernando Fanjzylber, quien en su libro “La industrialización trunca de América
Latina”, describe claramente el comportamiento de la economía al principio del siglo
pasado: “Una reforma agraria que repartió tierras de diversas calidades pero no pudo dar
el salto tecnológico que se requería para consolidar una agricultura intensiva en capital y
no extensiva en superficie cultivada. La construcción de una red de protección social
basada en el trabajo formal que quedó trunca cuando éste perdió dinamismo y la
informalidad ganó terreno. La creación de un Estado promotor que fue eficaz para
impulsar cierto tipo de industrialización, pero que no pudo hacer frente a todos los
desequilibrios que ésta generó. La persistente desigualdad que va de la mano de la
fragilidad fiscal del Estado y que ilustra la poca disposición de las elites a un acuerdo
social redistributivo, por señalar solo algunos de los procesos truncos del siglo xx.” 3
Es este contexto de reorganización constante de la economía, el antecedente
característico, que posteriormente sería la piedra angular para un crecimiento industrial
exponencial, pero que como veremos, será parcial, temporal y terminara generando
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grandes crisis en las décadas siguientes, forzando a reestructurar la economía política
implementada, y alimentara una justificable falta de consistencia en el proyecto de nación.
El momento medular, previo al análisis de los estudios centrales del presente esbozo, es
delimitado a partir del Maximato, es decir el gobierno de Plutarco Elías Calles (1924-
1928), quien genero las bases políticas y estructurales, que seguirían un gran número de
presidentes y que aunado a la situación económica internacional, impulsaría un
desarrollo sorprendente para su época.
Durante el Maximato fue posible reducir el presupuesto global de la federación, y aunque
es cierto que el crecimiento de la economía entre 1921 y 1928 fue sesgado, esta década
es significativa, en gran parte por la intervención de Alberto J. Pani, Secretario de
Hacienda quien logra el refinanciamiento de la deuda externa. Asimismo, devuelve los
ferrocarriles a manos privadas. Pero el logro más significativo, es la formación del Banco
de México (1925), institución que permitiría el financiamiento de un gran número de
industrias crecientes, ayudando a la reanimación del conjunto de la economía en la
década de los años veinte tuvo su origen en la expansión de algunas actividades
industriales, como lo profundizara Antonio Manero es el escrito anexo.
Este periodo, es de gran importancia para llegar al “Milagro Mexicano”, pues tuvo como
objetivos centrales regular la economía, hacer la reforma agraria e impulsar el crecimiento
económico y de las empresas. Las políticas públicas se orientaron a crear la
infraestructura esencial de industrias básicas como la eléctrica, para la cual se creó en
1933 la Comisión Federal de Electricidad, de la cual Manero(en 1941) menciona “La
fuente verdadera de las grandes empresas comerciales e industriales, están casi aun
inexploradas y su explotación apenas significa un mínimo porcentaje de sus capacidades
potenciales… sobre todo la industria eléctrica, que no aprovecha sino una parte
insignificante de nuestros recursos naturales… las ramas industriales suficientemente
desarrolladas, serán como una columna vertebral de donde surjan industrias cuyo número
y rendimiento no es posible aun ni imaginar.” Este antecedente es uno de los elementos
detonantes para el futuro crecimiento de la población debido a que con ella la
urbanización comenzó a acelerarse, logrando un cambio muy significativo en la
distribución de la población en el país, en un período relativamente corto.
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Paradójicamente este principio macroeconómico que en su momento genero un gran
potencial exportador y elevó la capacidad del país tanto para generar comercio, como
para consumir, sería subsecuentemente el generador de la crisis, en la década de los
cincuentas, el propio Manero identifica la probable caída futura de la industria mexicana,
cuando menciona “México habrá perdido una oportunidad que difícilmente volverá a
presentarse, si no es capaz de aprovechar las favorables circunstancias presentes,
organizando su desarrollo económico y principalmente industrial, sobre bases sólidas y
permanentes.” Tal momento histórico es fundamental para entender el desarrollo de los
años siguientes en la economía. En similitud de tal argumento, el abogado Narciso
Bassols , hizo también énfasis, en la posibilidad, subrayando que si no se lograba,
alimentar una industria sustentada en la demanda interna, es decir que tuviera una
estructura productiva en el sector primario, no se generaría un crecimiento sostenido, a tal
respecto menciona “es imposible abrigar ya la menor duda: o hay un plan siniestro
encaminado a dar muerte a la obra agraria de la Revolución: o es tan grande la
ignorancia y la incapacidad de quienes vienen inspirando y poniendo en vigor las medidas
del gobierno en materia de ejidos, que sin darse cuenta de ello están creando una
situación que no podrá dejar de conducir a una tremenda crisis ejidal en todo el país, con
su consiguiente efecto perturbador de no menos que la propia paz de México”. Ambas
predicciones, pueden considerarse como causas que aceleraron el creciente
desequilibrio.
Manero resalta una industria en formación: “nuestras empresas nacen de un impulso
empírico de creación industrial o comercial y de un inconsulto deseo de utilidades sin
suficiente base técnica y financiera”. Su idea, parecer buscar la tendencia hacia una
economía proteccionista y Keynesiana, que da lugar a las industrias en crecimiento,
fortaleciendo, mediante apalancamientos la capacidad productiva, para lo cual busca
importar maquinaria y capacitar a la creciente población obrera.
Estas medidas son respaldadas con un elemento identificable como el gesto más
significativo del Maximato, la formación del Banco de México (1925), institución que
permitiría el financiamiento de un gran número de industrias crecientes, es decir, como la
herramienta para el funcionamiento estructural del modelo. Podemos ejemplificar la
privatización de la cementera “Cruz Azul”
Manero también hace hincapié en la capacitación. “El fomento industrial por medio de la
acción bancaria no puede separarse de una técnica inflexible. Pueden evidentemente
destinarse fondos públicos para el fomento industrial-obrero, cuando se vea sobre todo la
posibilidad de afirmar la posición de un grupo de trabajadores que por su capacidad
técnica y administrativa no requiere sino una ayuda financiera para adquirir el dominio de
una empresa.”
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Mencionábamos que Manero identificaba algunos puntos fundamentales para el
crecimiento de aquella naciente industria. Entonces, el siguiente paso consiste en
interpretar, la razón por la cual la política Keynesiana, hasta ese momento floreciente y
prometedora, termino generando grandes crisis.
Leal Villegas, es un crítico objetivo del comportamiento de los siguientes gobiernos. Parte
por identificar que “La consolidación del Estado con Cárdenas estuvo marcado por varios
acontecimientos. Velasco (1981) expulsa al “callismo” del país, con lo que se refuerza su
investidura presidencial, profundiza y amplia el reparto agrario aun en contra de los
intereses latifundistas, agrupa a los Trabajadores de México (C.T.M.) en 1936, con lo que
logra un papel decisorio en los conflictos de los trabajadores con los patrones, consolida
el partido del Estado que gobernaría de forma ininterrumpida por más de 70 años, en el
Partido de la Revolución Mexicana (antecedente directo del PRI) y expropia las industrias
petrolera y ferrocarrilera.
Con esta seria de acciones el gobierno Mexicano alcanzo la plenitud en el sexenio
cardenista, sin embargo también sentó las bases de la desigualdad social que ha
acompañado al desarrollo del país. El corporativismo del movimiento obrero con la CTM y
la consolidación del partido de Estado fueron pasos hacia una paz social requerida, pero
también hacia la exclusión social.”
A partir de tan sencilla deducción podemos entender gran parte del comportamiento futuro
del país, uno de los grandes problemas generados por el crecimiento industrial acelerado,
fue la migración de los campesinos a las ciudades, a mitad del siglo 20, la población
urbana era cercana al 30%, actualmente alcanza una cifra, cercana al 90%, quizás
causada por el hacinamiento del campesino, quien decide dejar sus pueblos originarios,
para formar parte de las fuerzas productivas en las grandes ciudades, y
subsecuentemente para salir masivamente del país. Es decir junto al proteccionismo y el
desarrollismo de Estado, también siembra el corporativismo y la desigualdad social.
Sin embargo el punto más importante del presente trabajo, nos es presentado con la
identificación de las consecuencias, generadas por el “cardenismo”, menciona Leal
Villegas: Así observamos que el saldo del periodo, desarrollo estabilizador para la década
de los sesenta fue el avance en la industrialización, en la urbanización de la población, en
la conformación de la burguesía nacional que fue creada con base en el
sobreproteccionismo, exención de impuestos, canonjías y corruptelas; además, el saldo
fue el inicio del abandono del campo, las políticas salariales injustas, la mala distribución
del ingreso y la falta de inclusión social(Reynolds, 1977).”
No bastando el abandono del Sector primario, dilema que continua hasta nuestros días.
La formación de corrupción, fantasma latente y tristemente representativa del México
contemporáneo es uno de los elementos fundamentales para la caída de aquella industria
floreciente, también por el apoyo de los bancos privados a las grandes industrias
transnacionales. Y el saqueo de la caja del Estado y del Banco de México, por los
funcionarios y políticos corruptos en las décadas subsecuentes.
“El complejo sistema de proteccionismo tuvo su contracara a finales de los 80’s con la
implementación inmediata y sin medidas de sucesión del neoliberalismo, que como nos
menciona nuestro segundo autor: “consolida su nueva estrategia de política industrial
centrada en la eficiencia, que sobrevivan las empresas que resistan competencia
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externa”. Lo anterior en el marco de un campo olvidado, y con migraciones masivas de
connacionales, lo que haría casi desaparecer a la industria nacional, incapaz de pagar por
los altos insumos agro-industriales, en los que las transnacionales cuentan con una
ventaja comparativa, incluso subsidiada.
Sin embargo, no todo en el periodo keynesiano de la economía es malo, para mostrar la
comparación de ambos periodos y como identificación de las ventajas del desarrollo
estabilizador, sobre la economía neoliberal, presentare la siguiente tabla, cuya
representatividad no es absoluta, pero muestra la comparación interesante de una de las
principales razones económicas durante el siglo XX, es decir “la variación del Producto
Interno Bruto Real”, como indicador de crecimiento anual, haciendo énfasis en la
importancia de la producción industrial, para generar un crecimiento real y sostenido:
Conclusión
No podemos evitar identificar para el desarrollo de los resultados del presente trabajo, la
clara interdependencia histórica, entre la Economía y La Política, abordada por mucho
autores y debatida por otros más. Pero es a través de tal relación y después del anterior
desarrollo bibliográfico, que el que suscribe concluye que “La Economía Industrial” en
México, ha tenido auges interesantes en diferentes momentos del siglo XX, que han sido
truncados por nuestra condición de nación en vías de desarrollo.
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¿Es acaso esta reforma estructural, el preámbulo de una etapa de incipiente
industrialización? Pues un elemento fundamental para comprender tal posibilidad, radica,
en el escrito de Antonio Manero, al identificar la importancia de la consolidación de bases
técnicas y financieras para el cumplimiento de tal principio, al mismo tiempo, es
interesante e incluso esperanzador, imaginar que la gran cantidad de Capitales que
podrían establecerse en el territorio nacional, esperando que el establecimiento de estas
inversiones permitan no solo generar derrama económica, sino que sean la piedra angular
de un desarrollo estructural sustentable, permitiendo generar un mercado competitivo y la
intención del benchmarking en las empresas del sector secundario, para poder estar a la
altura del desarrollo tecnológico industrial.
Sin embargo, para generar un crecimiento económico sostenido, es necesario, poner a
funcionar a toda la Estructura económica, particularmente hablamos de la reforma del
paquete económico menos mencionada, la del sector primario de la economía, que a
visión de Paulo Humberto Leal, fue olvidado por los diversos proyectos de nación durante
el siglo XX. Tenemos que recordar que la tendencia de las políticas neoliberales han
pugnado por la integración de México al fenómeno de la globalización vía apertura
comercial, el ejemplo más representativo es el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN o NAFTA por sus siglas en inglés).
Sin embargo el caso del sector agrícola mexicano, nos muestra que sus resultados no
han sido los mejores por tratarse de un sector de la economía que en definitiva no estaba
listo para ser expuesto a la apertura comercial y la consecuente competencia
internacional a la que se ve enfrentado, la evidencia de ello es la brecha en la
productividad entre México y sus socios comerciales, ahora y con una visión
esperanzadora, nos preguntamos ¿Es el momento en el cual la agro-industria mexicana
pueda crecer? ya que 14 años después de su puesta en marcha, el comercio de los
productos agrícolas entre los socios del TLCAN debería totalmente libre de aranceles o
políticas de sustitución de importaciones, sin embargo nuestra expectativa real, consiste
no en generar un crecimiento por el comercio internacional, en el cual francamente no
podemos competir, en realidad se trata de poner a trabajar, a la industria nacional en
general, tan debilitada por los bancos privados, y a las agro-industrias en particular, para
tal objeto, encontramos un estímulo “esperanzador” en que las reformas cumplan con los
lineamientos que privilegian la inversión en bienes públicos para el sector agropecuario,
pesquero y acuícola, así como la agregación de valor para impulsar la competitividad y
calidad de la producción agropecuaria esperando que puedan proveer de insumos a las
empresas transnacionales que traerán todas estas grandes inversiones. De no cumplirse
tal expectativa, tan esperanzadora como posible, Nos encontraríamos nuevamente en un
profundo estancamiento dominados por el grande poderío económico de los países de
primer mundo, dominio que ahora, además, sería acentuadamente colonialista.
En sentido dialectico y contraposición, y finalmente para dar punto final al presente
trabajo, enunciaremos nuevamente a Narcisso Bassols, quien sostiene: “Por mí, nunca
me inclinaría a buscar el desarrollo económico de México en el camino de multiplicar
veinte o treinta veces el monto actual de las inversiones extranjeras. Independientemente
de que soy, respecto al progreso económico y político futuro del pueblo mexicano, mucho
más optimista de lo que supone fincar tristemente su redención en la ayuda que puedan
darle las migajas de los negocios, empresas y servicios con que hoy se le explota; me
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basta desechar de inmediato la fórmula de la inversión extranjera masiva como
instrumento de progreso y bienestar de México.”
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Sobre la base de esta consideración se podía justificar el ordenamiento del mundo, con
un país (Inglaterra) como productor industrial, y los restantes como productores
aportantes de materias primas.
Bibliografía:
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