¿Qué es la acción de nulidad?
La acción de nulidad es aquella destinada a obtener de los tribunales la
declaración de ineficacia de un acto, negocio jurídico o contrato, por carecer de
algún elemento esencial (inexistencia), o por ser contrario a la ley (nulidad plena) o
por adolecer de algún vicio o defecto que le hace susceptible de producir su
ineficacia (nulidad relativa o anulabilidad).
Dentro de la nulidad en sentido genérico o amplio se distinguen dos grandes
categorías: nulidad plena y nulidad relativa o anulabilidad y ambas junto con la
rescisión y la resolución forman las distintas categorías de ineficacia de los
contratos, es decir, de su carencia de efectos jurídicos.
También llamada "nulidad radical" "nulidad absoluta" o "nulidad de pleno derecho",
por contraposición a la nulidad parcial o anulabilidad.
Comprende tanto los actos, negocios y contratos "inexistentes" por carecer de
algún elemento esencial, como los "nulos de pleno derecho" por ser contrarios a
una norma jurídica. Esta distinción entre inexistencia y nulidad plena nace en la
doctrina francesa y a propósito del matrimonio para incluir dentro de las causas de
ineficacia del mismo, algunas que no estaban expresamente formuladas por el
Código Civil francés como causas de nulidad, y posteriormente la doctrina la hizo
extensiva a los actos patrimoniales y contratos, entendiendo como ineficaces
aquellos que adolecen de la falta de algún elemento esencial y nulos de pleno
derecho los contrarios a una norma imperativa.
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 1740 del Código Civil "Es nulo todo
acto o contrato al que falta alguno de los requisitos que la ley prescribe para el
valor del mismo acto o contrato según su especie y la calidad o estado de las
partes. La nulidad puede ser absoluta o relativa".
La nulidad, según la doctrina prevalente, constituye un castigo o sanción civil que
se impone por la omisión de los requisitos que la ley considera indispensables
para la validez de los actos o contratos. La nulidad se identifica con la invalidez del
acto o contrato.
La nulidad puede ser absoluta o relativa. La primera se dirige a proteger el interés
público o general de la sociedad, pues está destinada a castigar lo ilícito, es decir,
lo contrario a la ley, las buenas costumbres y el orden público. La segunda protege
el interés privado o particular. Sin embargo, es posible encontrar casos en los que
los dos intereses privado y público se encuentran comprometidos, cuando se trata
de la defensa de los incapaces.
Causales de nulidad
Las causales que dan origen a la nulidad se encuentran descritas en el artículo
1741 del Código Civil, así:
"La nulidad producida por un objeto o causa ilícita y la nulidad producida por la
omisión de algún requisito o formalidad que las leyes prescriben para el valor de
ciertos actos o contratos en consideración a la naturaleza de ellos, y no a la
calidad o estado de las personas que los ejecutan o acuerdan, son nulidades
absolutas.
Hay así misma nulidad absoluta en los actos y contratos de personas
absolutamente incapaces.
Cualquiera otra especie de vicio produce nulidad relativa, y da derecho a la
rescisión del acto o contrato."
La nulidad absoluta se produce entonces, cuando existe: 1. objeto ilícito, 2. causa
ilícita, 3. falta de solemnidades o requisitos esenciales para la validez del acto o
contrato de acuerdo con su naturaleza, y 4. incapacidad absoluta. La nulidad
relativa, por causas distintas a éstas.
Quiénes pueden solicitar la nulidad
De acuerdo con el artículo 1742 del Código Civil, la nulidad absoluta puede
solicitarla cualquier persona que tenga algún interés legítimo y el Ministerio
Público, en este último caso, únicamente en aras de proteger la moral y la ley. No
obstante, la nulidad también debe ser declarada de oficio por el juez del
conocimiento, cuando "aparezca de manifiesto" en el acto o contrato, esto es,
cuando es ostensible, notoria o evidente.
La nulidad relativa, por el contrario, no puede ser declarada de oficio por el juez, ni
tampoco a solicitud del Ministerio Público en el solo interés de la ley, sino
únicamente a petición de parte. Y solamente puede alegarse por aquellos en cuyo
beneficio la han establecido las leyes, o por sus herederos o cesionarios. (art.
1743 C.C.)
El saneamiento de la nulidad
La nulidad absoluta, por mandato expreso del artículo 1742 del Código Civil,
cuando no es generada por objeto y causa ilícitos puede sanearse por la
ratificación de las partes
En ambos casos, es decir, exista o no objeto o causa ilícitos por prescripción
extraordinaria.
La nulidad relativa también puede sanearse por los mismos medios, es decir, por
ratificación de las partes y por el transcurso del tiempo por regla general 4 años,
los cuales se aumentan en algunos casos, como lo establece el artículo 1750 del
Código Civil.
Lesión Enorme
La lesión enorme es una figura jurídica a la que puede recurrir un comprador o
vendedor para exigir que se rescinda un contrato de compraventa, cuando el valor
del contrato difiere desproporcionadamente del valor real.
Muchas personas desconocen la posibilidad que le ofrece la ley para defender sus
intereses, cuando al comprar o vender algo se sienten “estafados” en le medida en
que el valor de lo comprado o vendido es, de lejos, diferente el valor real de bien.
Es muy común encontrar personas a las que mediante engaños y presiones les
obligan a vender su casa, finca y cualquier otro bien raíz a precios irrisorios, y
estas desconocen que este contrato puede ser invalidado mediante la figura de
lesión enorme.
La lesión enorme se da tanto desde el punto de vista del vendedor como desde el
punto de vista del comprador.
En un contrato de compraventa de un bien concurren dos pares: el comprador y el
vendedor, de modo que cualquiera de las partes puede ser objeto de una “estafa”
en cuanto al valor pactado y pagado.
Pues bien, desde el punto de vista del comprador, la ley considera que existe
lesión enorme cuando lo comprado supera el doble del “justo valor”. Es decir,
cuando el bien comprado tiene un valor real o justo inferior a la mitad de lo que se
ha pagado con ellos, se configura le lesión enorme.
Ejemplo: Se compra una bodega en $100.000.000 cuando en realidad su valor es
de $48.000.000. En este caso el bien comprado supera el doble del valor real, es
decir, se tiene un sobreprecio de más del 100%, situación que configura la lesión
enorme.
Para poder alegar la lesión enorme, el sobreprecio pagado debe ser superior al
100%, pues así lo exige la ley, de modo que, si el sobreprecio es exactamente del
100% o menos, no se puede alegar lesión enorme.
Desde el punto de vista del vendedor, existe lesión enorme cuando el valor
recibido por el bien vendido es inferior a la mitad del “justo valor” o valor real. En
otras palabras, cuando le pagan por un bien menos del 50% de lo que vale se
puede alegar la lesión enorme como una causal para rescindir el contrato de
compraventa.
Ejemplo: La bodega del primer ejemplo que tiene un “justo valor” o valor real de
$48.000.000 es vendida por $20.000.000. En este caso, el vendedor recibió
menos de la mitad de su valor real, recibió un precio inferior al real en más de un
50%, lo que viene a constituir lesión enorme.
Para que el vendedor pueda alegar lesión enorme, el desfase entre el precio real y
el pagado debe ser superior al 50%, puesto que, si el sobreprecio llegare a ser
exactamente del 50% o menos, no se puede alegar la lesión enorme como una
causa para exigir que se rescinda o anule el contrato.
Es importante anotar que la lesión enorme solo es aplicable a la compraventa de
bienes inmuebles, no la compraventa de bienes muebles o mercancías.
Prueba de la lesión enorme
Respecto a le lesión enorme, existen tres teorías, de las cuales, en Colombia
opera sólo una: Teoría subjetiva, Teoría Objetiva y Teoría mixta.
La teoría subjetiva supone que para que haya lesión enorme debe existir y de
hecho probar mala fe, engaño, presión o constreñimiento de una de las partes
para conseguir el mayor o menor precio, según el caso. Que una de las partes de
aproveche de la necesidad o ingenuidad de la otra, o de las mismas circunstancias
para sacar ventaja, por lo que si estos hechos no se prueban, no se puede alegar
lesión enorme así el precio sea infinitamente superior o inferior al real.
La teoría objetiva supone que no es necesaria prueba diferente que la de probar
que existe una desproporción entre el precio pagado y el valor real del bien, por lo
que es indiferente las circunstancias, hechos y motivos que hayan rodeado el
contrato de compraventa. Basta con demostrar que el precio o valor del contrato
está dentro de los parámetros establecidos por la ley para que se configure la
lesión enorme, que es la que opera en Colombia.
La teoría mixta es una combinación de la teoría subjetiva y objetiva, es decir, que
además de existir desproporción entre el precio o valor del contrato y el valor real
o justo del bien, debe existir engaño, mala fe, presiones, etc.
Imposibilidad de renunciar a invocar la lesión enorme
El artículo 1950 del código civil, de forma expresa establece que no es posible
pactar en el contrato que las partes no podrán intentar la acción rescisoria por
lesión enorme, o que se donará el exceso del “valor justo” por parte del vendedor.
Cualquier cláusula en estos sentidos se tendrá como no escrita.
Esto es especialmente importante puesto es común encontrar personas que luego
de “estafar” a un incauto, le hacen firmar un documento en los que renuncian a
cualquier acción judicial posterior para reclamar sus derechos. Compromisos de
este tipo son inválidos de pleno derecho.
Oportunidad para alegar la lesión enorme
Para solicitar la rescisión [anulación] de un contrato de compraventa alegando la
lesión enorme, la ley prevé un plazo de cuatro [4] años a partir de la firma del
contrato.