Orquidea Mariposa.
Phalaenopsis es un género de las comúnmente llamadas orquídea alevilla, orquídea mariposa y
también orquídeas boca de aproximadamente 60 especies de orquídeas de la familia Orchidaceae.
Son nativas de todo el sureste asiático.
Las orquídeas phalaenopsis rosadas son un gesto maravillosamente femenino para alguien especial
y esta hermosa planta es un excelente regalo. Hemos elegido un tono suave de color rosa que es
encantador.
Este regalo se puede disfrutar en el interior y puede durar mucho tiempo si la cuidas, pero
también puede ser plantado con éxito en el jardín durante los meses más cálidos.
Descripción
Las Phalaenopsis son orquídeas de crecimiento monopodial, la mayoría epífitas, algunas
también litófitas. De hojas persistentes a caducas, enteras, lustrosas, verdes, o verdes con
dibujos plateados y a veces rojizos. Sus tallos por lo general son cortos y están completamente
cubiertos por las bases imbrincadas de las hojas. Las raíces plateadas son gruesas, redondas o
aplanadas, se adhieren fuertemente al sustrato mediante cilios en su parte inferior. La punta en
crecimiento es verde o rojiza; al mojarse la raíz el llamado velamen se vuelve verdoso. La clorofila
contenida en las raíces contribuye a la fotosíntesis de la planta.
La floración es lateral, por lo general vistosa y de larga duración. Las inflorescencias suelen ser
ramificadas, las flores mayoritariamente planas se reconocen fácilmente como orquídeas
presentando tres sépalos, por lo general uniformes en forma y color, y tres pétalos, de los cuales
el inferior forma el labelo, generalmente fuertemente trilobulado, de colores llamativos y con dos
característicos apéndices alargados en el ápice, o con cilios o vellosidades o una combinación de
estos. Estambres y pistilos están fusionados en una columna corta, lisa. El ovario es alargado y
está resupinado.
Muchas especies de este género han sido utilizadas en la hibridación, consiguiendo grandes flores
(más de 12cm de ancho), redondas, planas y bellamente distribuidas en tallos arquedos de hasta
100cm o más. Menos el azul se han conseguido todos los colores, predominando las blancas,
con Phalaenopsis amabilis como uno de sus ancestros, las rosadas con Phalaenopsis schilleriana en
su trasfondo genético, pero también hay colores amarillos, rojos, moteados, listados, bordeados,
combinación de dos colores, etc. Flores en forma estrellada son el resultado de cruces con otras
especies de este género, entre ellas destacan por su importancia Phalaenopsis
violacea y Phalaenopsis amboinensis.
Aparecen en el mercado de vez en cuando Phalaenopsis de color azulado. Son plantas de floración
blanca teñidas con tinte azul. En sucesivas floraciones esta coloración artificial desaparece.
Cultivo.
Este género se encuentra entre las orquídeas más populares para su cultivo doméstico debido a su
facilidad de propagación y floración bajo condiciones artificiales. Estuvieron entre las primeras
orquídeas tropicales en las colecciones victorianas. Desde la creación del híbrido
tetraploide Phalaenopsis 'Doris',1 se han convertido en las más fáciles de cultivar en el hogar, en
tanto en cuanto se les suministren algunos cuidados que recreen aproximadamente su hábitat
natural. Su producción se ha comercializado de forma industrial.
En la naturaleza vegetan bajo temperaturas cálidas (20 a 35 °C), sin embargo, se adaptan a
condiciones más cómodas para el ser humano en zonas templadas (15 a 30 °C); a temperaturas por
debajo de los 18 el exceso de riego puede causar la pudrición de las raíces. Phalaenopsis requiere
humedad alta (60-70%) y condiciones de luz que oscilen entre los 12.000 a 20.000 lux. La
floración se puede forzar descendiendo la temperatura nocturna alrededor de 5 a 6 grados
durante 2 a 4 semanas consecutivas, normalmente en otoño y temperaturas diurnas por debajo de
los 29 °C.2
Las varas florales aparecen de las cavidades junto a la base de cada hoja. La primera señal es una
protuberancia que surge del tejido de la hoja. Durante unos tres meses la vara crecerá hasta que
empiece a formar los gruesos capullos florales.
Con el uso de dos clones de Phalenopsis, Matthew G. Blanchard y Erik S. Runkle (2006)
establecieron que, aunque otras condiciones de cultivo puedan ser óptimas, el inicio de la floración
se controla descendiendo la temperatura diurna por debajo de 27 °C, con su total inhibición si la
temperatura supera los 29 °C. La arraigada creencia popular de que la reducción de la temperatura
nocturna controla el inicio de la floración parece ser falsa.
Cuidados.
Muchas de las orquídeas cultivadas en interior tienen fama injustamente de plantas delicadas. Y lo
que ocurre, sin embargo, es que poseen diferencias notables con el resto de especies que hay que
conocer. La más destacada es que en su medio natural no viven en la tierra sino aferradas con sus
raíces a las ramas de los árboles. De esta manera pueden acceder a la codiciada luz en las selvas
tropicales.
Las “Phalaenopsis” u orquídeas mariposa son, entre esta familia de plantas, de las menos exigentes
en sus cuidados. Por eso, además de por su belleza, son tan populares en muchos hogares.
Sustrato
Estas orquídeas epífitas, en su hábitat extraen la humedad del aire, la lluvia o de la corteza
mojada del propio árbol. Por lo tanto, no les gusta los sustratos demasiado húmedos y mucho
menos el encharcamiento. Necesitan una base que fundamentalmente sirva de sustento a las
raíces.
Puedes fabricarte tú misma el compuesto mezclando corteza de pino, cáscaras de frutos secos,
corcho, carbón vegetal y piedras de río. Pero es mucho más cómodo si compras la mezcla
preparada. Puedes encontrar sustrato para orquídeas en cualquier centro de jardinería.
El contenedor ideal para las Phalaenopsis debería de ser transparente, ya que las raíces también
realizan la fotosíntesis. Además éstas, que en buenas condiciones de hidratación lucen de color
verde, cuando les falta agua se vuelven blanquecinas dándote una valiosa pista para su riego.
Temperatura e iluminación
Como las orquídeas mariposa son tropicales, no les gusta nada el frío, por lo que aquí son
irremediablemente plantas de interior. Se encuentran cómodas entre los 15ºC y los 30ºC. Eso sí,
cuanto más cerca de los 30ºC con más frecuencia deberás pulverizar sus hojas.
Tampoco les gusta el sol directo, en su lugar de origen las copas de los árboles filtrarían la luz. Por
tanto, en casa lo mejor es que las coloques junto a una ventana, pero con una cortina traslúcida. Si
las hojas reciben la luz directa se quemarán.
Un truco para forzar la floración de tu orquídea es aumentar ligeramente su iluminación y el
contraste de temperatura entre el día y la noche. Si normalmente se encuentra a dos metros de la
ventana, acércala un poco más. Y por las noches cámbiala a un lugar más frío (una galería
resguardada puede servir).
Riego y humedad
Puedes regar tu orquídea por arriba a la manera tradicional, siempre que tengas cuidado de no
mojar el cuello de la planta. Pero la mejor manera es por inmersión: sumerge el tiesto en un
recipiente con agua durante unos minutos, hasta que veas que las raíces están bien hidratadas. Te
darás cuenta al observar que han recuperado su color verde de siempre. Luego deja escurrir bien
toda el agua sobrante. Para tal fin, el clásico platito es una buena idea, pero acuérdate de retirar
el agua o tu orquídea enfermará. Si en cambio al mismo plato le colocas unos guijarros o graba de
tal manera que la maceta no esté en contacto con el líquido sino con las piedras, conseguirás algo
muy beneficioso. Será como simular ciertas condiciones de humedad ambiental muy necesarias
para la planta.
Pulverizar con regularidad las hojas y las raíces aéreas también es muy recomendable. Pero evita
mojar las flores.
¿La frecuencia del riego…? dependerá del tipo de sustrato, la temperatura y la humedad
ambiental. Como orientación te diré que dos veces a la semana en verano y cada 10 días en
invierno, puede ser una práctica correcta. La última palabra, sin embargo, la tiene tu orquídea; no
pierdas de vista sus raíces y sus hojas.
Un par de consejos:
No es buena idea que la planta esté mojada durante la noche, para evitar proliferación de
hongos. Riega o vaporiza mejor por la mañana.
Otra consideración importante es no utilizar agua con demasiadas sales minerales o cloro para
regar, puede ser perjudicial. Deja reposar el agua del grifo para que pierda el cloro. También
puedes utilizar el agua del aire acondicionado.
Abonado
De vez en cuando, al hidratar es buena idea aportar algo de alimento líquido. Piensa que el sustrato
que se emplea para las Phalaenopsis es bastante pobre. Existen abonos especiales para
orquídeas que puedes aplicar. También puedes utilizar otros, pero baja la dosis para no quemar las
raíces.
Cada 3 semanas desde la primavera al otoño puede ser suficiente. Moja primero el sustrato solo
con agua y después añade el fertilizante y vuelve a sumergir la maceta. De esta manera la planta
sufrirá menos la concentración de las sales minerales.
Poda
Las flores de la Phalaenopsis son duraderas. Pueden llegar a aguantar un par de meses. Pero
llegará un momento en que tendrás que cortar los tallos florales para incentivar la nueva floración.
¿Cómo…? Localiza las yemas de las varas y corta en diagonal justo por encima del segundo
nudo contando desde la base.
Si no cortas las varas una vez que se han pasado sus flores, florecerán nuevamente, pero lo harán
con flores más pequeñas.
Otra posibilidad es que tu Phalaenopsis produzca keikis. Así se llaman los retoños que generan las
orquídeas en estos tallos, y son idénticos a la planta madre.
Cuando los keikis han desarrollado suficientes raíces se pueden separar y plantar en otra maceta.
Es una técnica muy sencilla con la que puedes multiplicar tus orquídeas.
Adenium Obesum (Hibrido)
Científicamente se llama Adenium obesum, pertenece a la familia Apocináceas y se le conoce de
forma popular como Adenio, Sabi Star, Kudo, Rosa del desierto o Adeno. Su nombre parece venir
de Adén, que podría designar la región del Golfo del mismo nombre que da la entrada al Mar Rojo.
Originario del este y sur tropical y subtropical de África y Arabia, está presente de forma natural
en países como Sudán, Yemen, Socotra, Namibia, Zimbabwe y Sudáfrica por ejemplo.
Descripción del Adenium obesum
En su estado natural, el Adenium obesum es un arbusto o pequeño árbol que alcanza de uno a
tres metros de altura, aunque como planta ornamental se comercializa en forma de pequeño
arbusto en maceta, ramificada y compacta, con aspecto de planta muy exótica y con bellas flores.
Una de las atractivas características de esta planta es el caudex, engrosamiento de la base de
su tronco y que funciona como almacenador de agua. El caudex, también conocido
como lignotubérculo, es un término botánico que describe una forma de la morfología del tallo, en
el que aparece como un alargamiento o engrosamiento esferoide, frecuentemente leñoso.
Ornamentalmente, esta peculiar tendencia de engrosar su tallo principal, le da un cierto aspecto
de bonsái. Por otra parte, esta condición le sirve para realizar reservas de agua por lo que puede
resistir muy bien los períodos de sequía.
Las hojas del Adenium obesum están dispuestas en espiral, son simples, enteras y ovaladas con
una apreciable textura coriácea que miden de 5 a 15 centímetros de longitud y con un ancho de 4 a
8 centímetros, según el estado de desarrollo de la planta. Son semipersistentes ya que se suelen
caer en períodos de sequía como medida de defensa ante esta circunstancia. En esos momentos se
dice que la planta se encuentra en reposo vegetativo.
Si se producen cortes en sus ramas u hojas suele segregar una sustancia de aspecto lechoso (su
savia) que puede ser irritante para la piel.
Las flores del Adenium obesum son tubulares con una longitud de 2 a 5 centímetros. Estas poseen
cinco pétalos que en su conjunto le dan un tamaño de entre 4 a 6 centímetros de diámetro,
semejante a los géneros Plumeria y Nerium. Son de color rosa claro con un borde más oscuro y
florecen principalmente en verano, aunque como planta en maceta puede mantener períodos de
floración mucho más largos.
Sus semillas se pueden utilizar para su reproducción sembrándolas durante los meses de
primavera y verano.
El cultivo del Adenium obesum en vivero
La vida del Adenium obesum en el vivero tiene muy poco que ver con la del Adenium obesum en su
hábitat natural en África y Arabia, donde la escasez de agua forma parte de su día a día, a la vez
que los ejemplares crecen de forma dispersa por estos territorios.
Pero el que una planta sea capaz de vivir en condiciones extremas, al igual que pasa con los cactus,
no significa que en mejores condiciones no se desarrolle mucho mejor. Y el Adenium obesum es un
claro ejemplo de ello.
Los cuidados del Adenium obesum
Para el cultivo del Adenium obesum en el hogar o el jardín, es importante conocer ciertos
aspectos sobre él como por ejemplo su origen tropical y subtropical, que vegeta con temperaturas
más bien altas, en un ambiente con posibles sequías durante ciertos periodos del año y que en su
estado natural puede alcanzar varios metros de altura.
Su venta en el ámbito ornamental es en forma de pequeño arbusto en maceta, como planta
ramificada y compacta, de aspecto exótico y con bellas flores. En este formato, lo normal es
disfrutarlo como planta ornamental de interior y sólo en climas más bien cálidos y sin riesgo de
heladas, como planta de exterior en el jardín. Las temperaturas óptimas para su crecimiento están
por encima de los 25⁰C. Inferiores a los 15⁰C pueden provocar daños irreversibles en la planta
como por ejemplo la caída del follaje y pudriciones de raíces.
Su exposición debe ser lo más soleada posible. En lugares poco iluminados perderá todas sus
hojas y puede morir. Dentro de casa debe estar lo más cercano posible a las ventanas y alejado de
las corrientes persistentes de aire. Sus riegos deben ser espaciados entre sí para que el sustrato
quede algo seco de vez en cuando con el fin de que sus raíces crezcan sanas y fuertes.
Recordemos que esta planta cuenta con su característico engrosamiento de la base de su tronco
llamado caudex y que funciona como almacenador de agua. Mucha humedad provocará la aparición
de hongos que pudrirán sus raíces, caída de hojas y flores.
El abonado puede ser del tipo recomendado para plantas de exterior de flor, aplicando las
dosis más bajas recomendadas por el fabricante y distanciados unos 15 ó 20 días entre abonado y
abonado.
Como el Adenium obesum es un arbusto o pequeño árbol en su estado natural, tendremos que
ir podándolo cada cuatro o seis meses para seguir manteniéndolo con un aspecto compacto. Si por
el contrario lo plantamos en el jardín, elegiremos una zona muy soleada y lo podemos dejar crecer
de forma más natural. Lo plantaremos alejado uno o dos metros de otras plantas ya que con el
tiempo adquirirá la envergadura característica de su especie. Por lo tanto, tengamos este aspecto
en cuenta a la hora de elegir la zona de su plantación.
La Rosa del Desierto prefiere terrenos frescos, fértiles y bien drenados que no se
encharquen. Como ya hemos adelantado, requiere altas temperaturas y saber que por debajo de
los 15 grados centígrados puede comenzar a resentirse. Si el terreno o el sustrato es muy
arcilloso podemos mejorarlo mezclándolo con arena de río y algo de grava para aumentar su
capacidad porosa.
Al exterior y como cuidados del Adenium obesum está también el abonado. Se recomienda que sea
relativamente moderado, a lo largo del período de crecimiento (primavera, verano y mitad de
otoño) y en este caso con un tipo comercial especial para ‘plantas crasas o cactáceas’.
En cuanto a plagas, pueden aparecer pulgones o ácaros que debemos controlar con insecticidas.
Enfermedades no suele tener y en este capítulo, el principal enemigo de esta planta es el exceso
de humedad que provocará la pudrición de sus raíces y sí favorecerá la aparición de hongos.
Cómo reproducir la Rosa del Desierto
Ya hemos explicado como reproducir la Rosa del Desierto o Adenium obesum a nivel profesional. A
nivel de aficionado el método también puede ser fácil si se realiza manteniendo un mínimo de
cuidados.
Podemos optar tanto su reproducción por esquejes como por semillas.
Reproducción de la Rosa del Desierto por semillas
Lo primero es adquirir las semillas y esto no suele ser fácil porque no se vende habitualmente. Si
nos florece la planta y sus flores se fecundan dan sus frutos en forma de vaina que contienen las
semillas.
Estas vainas, cuando maduran completamente, tienden a abrirse y dispersar las semillas, momento
ideal para recolectarlas ya que indica su punto de maduración óptimo y por lo tanto que están
listas para germinar.
Estas semillas las sembraremos durante la primavera o el verano en bandejas con un sustrato
especial para plantas de interior, mejorada su aireación con la mezcla de arena de río en un 15 a
20%. Una vez distribuidas las semillas las cubriremos ligeramente con el mismo sustrato y
regaremos, manteniendo una humedad constante hasta su germinación.
Mantendremos también una temperatura ambiental para su mejor germinación alrededor de los
25⁰C. Temperaturas algo más bajas provocarán una germinación más lenta e irregular.
Cuando comiencen a germinar las semillas reduciremos la frecuencia de riegos y cuando cada
plántula tenga de 6 a 8 hojas verdaderas estarán listas para el trasplante a una maceta mayor. El
sustrato de plantación debe ser más rico en nutrientes pero manteniendo su capacidad de
porosidad para evitar que se encharque con facilidad. Una vez enraizadas las plántulas en las
nuevas macetas ya podemos ubicarlas a pleno sol.
Reproducción de la Rosa del Desierto por esquejes
El momento ideal para su reproducción es durante los meses cálidos del año (mediados de
primavera a finales de verano). Cortaremos los esquejes de las plantas más sanas, tomando trozos
de sus ramas siete a doce centímetros de longitud.
Estos esquejes los sumergiremos o untaremos por la zona del corte con una hormona de
enraizamiento para favorecer la emisión de raíces. Seguidamente pondremos nuestro esqueje en
una maceta o bandeja de alvéolo con un sustrato arenoso y con buen drenaje. Enterraremos
ligeramente la zona de corte y los mantendremos protegidos del sol directo y corrientes de aire
que los puedan deshidratar. Si mantenemos el sustrato húmedo y el ambiente protegido con una
humedad ambiente elevada, en poco más de 25 días, emitirán estos esquejes nuevas raíces y con
ello obtendremos nuevas plantas.
Conforme se fortalezcan podremos trasplantarlas a unas macetas mayores e incluso plantarlas
directamente al jardín.