De acuerdo con Cerdas, este cambio ha conectado a todas las regiones del
planeta entre sí y ha proyectado los efectos del acontecer en esos diversos campos
a lo largo y ancho de la geografía planetaria. Además, considera que este proceso
no tiene un carácter unívoco o igual, es decir, sus formas de expresión, así como su
significado, se ven matizados por condicionamientos que colocan, en una nueva
dimensión, las diferenciaciones sociales y culturales al interior de cada sociedad y
entre las sociedades mismas.
Carlos Moneta (1996:5354), Secretario Permanente del Sistema Económico
Latinoamericano (SELA), considera que cuando se habla de globalización se tiende
a identificarla con el proceso de globalización económica, olvidando las dimensiones
política, cultural y social. Sostiene que en el campo cultural podría entenderse la
globalización como el pasaje de identidades culturales tradicionales y modernas, de
base territorial, a otras modernas y postmodernas, de carácter transterritorial.
Además, manifiesta que las identidades culturales de la globalización no se
estructuran desde la lógica de los Estadosnaciones, sino de los mercados, es decir,
no se basan sólo en comunicaciones orales y escritas, sino que operan mediante la
producción industrial de la cultura, su comunicación tecnológica y el consumo
diferido y segmentado de los bienes.
Klaus Bodemer, investigador en economía política internacional, considera
que existen dos vertientes de interpretación del fenómeno de la globalización, una
versión pesimista y una optimista. Para los pesimistas, la globalización es la