El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde
La novela El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde (The Picture of Dorian Gray) fue
publicada por primera vez en 1890. Se trata de la única novela escrita por el autor
irlandés, quien tuvo una prolífica obra como dramaturgo y cuentista.
El retrato de Dorian Gray es una novela filosófica que representa la obsesión sobre el
poder de la juventud y la belleza. Es, al mismo tiempo, una reflexión sobre la naturaleza
del arte y la estética.
De qué se trata (1)
La obra de arte como espejo del alma
Oscar Wilde era un dandi de libro: siempre estaba bien vestido, tenía los mejores modales y era
un brillante interlocutor. La alta sociedad del Londres de finales del siglo XIX lo amaba, a pesar
de que los pasquines se burlaban de él. Esto cambió con la publicación de su única novela. El
retrato de Dorian Gray generó ruido en 1890, que se transformó en un escándalo cuando, cinco
años más tarde, la homosexualidad del escritor se hizo pública. La trama de Dorian Gray es
sencilla pero genial: el joven Dorian desea permanecer por siempre joven y bello, y que, a
cambio, su retrato sea el que envejezca. Seducido por un aristócrata cínico, Dorian disfruta del
placer y los excesos, lleva a otras personas a la perdición y no duda en cometer un asesinato. Al
final, sin embargo, le remuerde la conciencia, pero para recuperar el rol original, deberá
sacrificarse. Gracias al humor de los diálogos, la novela de Wilde se lee con facilidad. El culto a
la juventud y la belleza y sus oscuras consecuencias siguen siendo actuales, en vista de los
adictos a las selfies y de las estrellas fugaces de los medios. Junto a sus divertidas obras de teatro,
la novela de Wilde es una de sus obras más profundas.
Ideas fundamentales
El retrato de Dorian Gray es la única novela de Oscar Wilde.
El libro desató un escándalo en 1890, ya que fue considerado extremadamente inmoral.
La novela describe un sueño que se transforma en pesadilla: el joven Dorian Gray desea
permanecer joven y bello para siempre.
Su deseo se cumple: en su lugar, envejece el retrato que el famoso pintor Basil Hallward
le ha pintado.
Bajo la influencia del cínico Lord Henry Wotton, Dorian llevará de aquí en adelante la
vida de un esteta y hedonista.
El placer desenfrenado deja huellas: no en Dorian, sino en su retrato, que se vuelve cada
vez más horrífico y que, por temor a las miradas ajenas, Dorian oculta en una habitación
abandonada de su casa.
Nadie sospecha que el siempre joven y bello Dorian ha arruinado a varias personas y que
ha llevado a la muerte a una actriz infelizmente enamorada de él.
Cuando el pintor Basil Hallward ve el horrendo retrato, Dorian lo asesina.
Finalmente, Dorian decide destruir su retrato; pero al hacerlo, se mata a sí mismo. Los
sirvientes encuentran a un anciano muerto, mientras que en el cuadro de nuevo se aprecia al bello
joven.
La relación entre Dorian y su retrato es una alusión a Narciso, el personaje de la
mitología griega que estaba enamorado de sí mismo.
En el prólogo de la novela, Oscar Wilde expresa su punto de vista sobre el movimiento
literario del esteticismo, del que se volvió un ícono en Inglaterra.
Los elementos homoeróticos del libro fueron utilizados en un juicio en contra del autor.
Resumen
El encantador Dorian Gray
En su taller, el pintor Basil Hallward descubre su nueva obra maestra: el retrato de un joven
extremadamente bello, un verdadero adonis con piel de marfil y un rostro tan suave como pétalos
de rosa. Lord Henry Wotton se ha acomodado en el diván del taller y aplaude la obra de
Hallward, mientras fuma opio. El artista no quiere revelar el nombre del modelo al cínico
Wotton, pero se le escapa sin querer. Su nombre es Dorian Gray, y Basil lo conoció en una
recepción. Desde su primer encuentro, la figura perfecta del muchacho ha marcado su vida. Basil
tiene la sensación de que, con Dorian, comienza una nueva era en el arte. No quiere que Lord
Wotton conozca a Dorian, pues teme que su moral corrupta arruine la esencia sincera e inocente
de Dorian. Sin embargo, no puede impedirlo: de repente, Dorian Gray está en la puerta.
La pérdida de la inocencia
En contra del deseo expreso de Basil, Dorian le pide a Lord Wotton que se quede, mientras el
pintor termina el retrato. Dorian siempre se aburre porque Basil no emite palabra mientras
trabaja. En su lugar, Lord Wotton derrocha verborragia sobre el joven Dorian, tanto, que pronto
le pide que se detenga. Según el Lord, la abstinencia lesiona el cuerpo y el alma: las tentaciones
están ahí para ceder a ellas; de lo contrario, el alma Wotton lo nota con satisfacción. Le intriga
descubrir hasta dónde puede influir sobre Dorian. enferma de lascivia. Dorian queda
impresionado ante tales ideas y siente que su interior se agita. Lord
Durante una pausa, ambos salen a pasear por el jardín y Lord Wotton le dice a Dorian que su
juventud es su mayor don y que debe aprovecharla. No debe dejar pasar ningún sentimiento;
debe experimentar un nuevo hedonismo, sin renunciar a ningún placer y disfrutando de las
pasiones de su juventud. Las palabras del noble impactan a Dorian, sobre todo la advertencia de
que la juventud es breve. Después de otros quince minutos, el retrato está listo. Lord Wotton está
encantado y hasta Dorian siente que un escalofrío recorre su cuerpo: al ver el cuadro, con las
palabras de Lord Wotton todavía resonando en su cabeza, reconoce de golpe su propia belleza, y
también su mortalidad. Desea permanecer joven y bello por siempre y que, a cambio de ello, su
retrato sea el que envejezca. Lord Wotton quiere comprar el cuadro, pero Dorian lo reclama para
sí. Basil se lo obsequia. Lord Wotton les propone ir juntos al teatro por la noche. Basil no tiene
ganas, pero Dorian acepta.
Investigaciones sobre Dorian
Al día siguiente, Lord Wotton visita a su tío, Lord Felmor, que pasa casi todo el día en el club y
que por eso conoce prácticamente a todo el mundo que vale la pena conocer. Lord Wotton quiere
saber más sobre los padres de Dorian Gray. Así, se entera de que es sobrino de Lord Kelso. La
madre de Dorian, Margarete Devereux, era bellísima, pero murió al dar a luz a Dorian.
Mientras tanto, Dorian almuerza con Agatha, la tía de Lord Wotton, una conocida filántropa.
Lord Wotton fue quien organizó el almuerzo. De camino a casa de su tía, piensa en todo lo que
puede hacer con el joven Dorian. Es que el muchacho reacciona con tanta sensibilidad a sus
palabras que es un placer moldearlo a su imagen y semejanza. Y precisamente este es el plan de
Lord Wotton: influir en Dorian y dejar su sello en él. Durante el almuerzo, Lord Wotton
entretiene a los invitados con detalles sobre su filosofía del placer y del hedonismo. Dorian
absorbe cada una de sus palabras.
La bella actriz
Un mes más tarde, Dorian visita a Lord Wotton. Le confía que se ha enamorado de una actriz
cuando, días atrás, fue al teatro a ver Romeo y Julieta. La puesta en escena resultó ser aburrida,
pero Sybil Vane, la actriz que representaba a Julieta, era divina. Dorian no puede quedarse a
cenar porque quiere regresar al teatro. Cuando se marcha, Lord Wotton se regocija en su maldad:
¡Qué increíble experimento humano se produce justo frente a sus ojos! Esa misma noche, recibe
un telegrama que da cuenta del compromiso entre Dorian y Sybil. Sybil le habla a su madre
sobre el príncipe azul del que se ha enamorado. Jim Vane, el hermano de Sybil, no confía en su
hermana. Debe partir de viaje a Australia, pero jura matar al maldito que haga infeliz a su
hermana.
En el teatro
A la noche siguiente, Dorian, Basil y Lord Wotton acuerdan ir juntos al teatro. Basil discute con
Lord Wotton el rumor del compromiso de Dorian. No puede creerlo: después de todo, la
diferencia de clases sociales es evidente. Lord Wotton no es tan cerrado: considera que es una
buena idea que Dorian se case. En seis meses, encontrará a otra, de todos modos. En ese
momento, Dorian llega con una sonrisa. A todas luces, Basil no está particularmente feliz por los
planes de matrimonio, pues siente que su Dorian se aleja cada vez más de él. El teatro está
repleto. Se produce un escándalo: todos piensan que Sybil es preciosa, pero su actuación es
horriblemente rígida y mala. Dorian se avergüenza por los abucheos y silbidos del público ante
sus amigos, que deciden abandonar el teatro después del segundo acto. Al finalizar la obra, el
muchacho visita a Sybil en su camarín y la insulta por haber realizado una actuación tan
miserable. Ella le implora que entienda que actuó mal porque lo extrañaba, pero Dorian la acusa
de ser una actriz de cuarta con un bello rostro, y no quiere volver a verla jamás.
Transformaciones
De regreso a casa, Dorian cuestiona sus propias acciones. ¿Trató a Sybil con demasiada rudeza o
ella tiene la culpa de su reacción? Al ver su retrato, se asusta: la imagen se ha modificado. Las
comisuras de los labios se han manchado con un dejo de maldad. Dorian no da crédito a sus ojos
y cree que se debe a su nerviosismo, pero cuando a la mañana siguiente la expresión sigue ahí, él
recuerda su deseo de que el cuadro cargue con sus pecados para que él pueda seguir siendo joven
y bello. El retrato le parece ahora una advertencia para su conciencia. Decide disculparse con
Sybil y casarse con ella. Sin embargo, Lord Wotton lo sorprende y le informa que Sybil se ha
quitado la vida durante la noche. Al principio, Dorian está en estupefacto, pero poco a poco Lord
Wotton logra convencerlo de que su muerte es un final artístico bien logrado, como en una
tragedia griega. Considera que la tristeza es completamente inadecuada en esta situación, por lo
que ambos acuerdan ir a la ópera. Dorian empieza a disfrutar cada vez más que el retrato asuma
sus pecados. Esto le abre las puertas a posibilidad impensadas.
Paranoia
A la noche siguiente, Basil visita a Dorian y se sorprende al ver que su amigo casi no piensa en
el suicidio de la joven actriz. Sin embargo, en vista de la actitud inocente que adopta Dorian,
Basil no se atreve a darle un sermón. En su lugar, quisiera ver el retrato, que piensa exponer
pronto en París. Dorian le niega a su amigo la posibilidad de echar un vistazo a la pintura. Una
vez que Basil se ha marchado, Dorian lleva el retrato a una habitación desocupada de la casa. Un
miedo paranoico se apodera de él: nadie debe ver el cuadro; ni siquiera su sirviente, Víctor.
El nuevo hedonismo
Dorian Gray vive durante muchos años la vida de un dandi, de un esteta que solo se interesa por
las cosas bellas de la vida. El nuevo hedonismo que Lord Wotton alguna vez predicó, se
manifiesta en la vida de Dorian. Un libro sobre un bon vivant francés que le ha dado Lord
Wotton lo inspira una y otra vez a experimentar nuevas aventuras. Pasa su tiempo en cuchitriles
de mala muerte en el puerto de Londres, recorre los antros con monedas falsas y se deja llevar
por sus deseos, sin importar cuáles sean. La moral ya no le importa. Y, sin embargo, es un
caballero culto, el hombre mejor vestido en la ciudad. La alta sociedad descree de los rumores
sobre su vida desenfrenada: basta con ver el radiante rostro juvenil de Dorian Gray para saber
que debe ser inocente.
Un día antes de cumplir 38 años, Dorian se encuentra por casualidad con Basil, quien está a
punto de viajar a París, donde desea ocupar un taller. Basil asedia a Dorian con preguntas sobre
los rumores sobre su vida alocada: se dice que Dorian está vinculado con algunos de los más
grandes escándalos de la ciudad y que es responsable de la caída social de varias personalidades.
Ya en su casa, y con una sonrisa, Dorian conduce a Basil a las habitaciones del piso superior,
donde le muestra su “alma”: el retrato. Asqueado, Basil retrocede. Desde el lienzo lo observa un
horrífico rostro diabólico. Es como si el pecado mismo fuera un asqueroso moho que devora,
cubre y deforma el bello rostro del cuadro. Basil cae de rodillas y exige a Dorian orar con él por
su alma. En ese momento, el pánico se apodera de Dorian: toma un cuchillo y apuñala al pintor.
Los pecados de juventud
Para deshacerse del cuerpo, Dorian extorsiona a su viejo amigo, Alan Campbell, con el que tuvo
una relación en el pasado. El químico logra eliminar el cuerpo con ácido nítrico, de modo que no
quedan restos. Una vez que ha eliminado todos los rastros de la presencia de Basil, Dorian se
hace conducir hasta una de las cuevas de opio para aplacar su conciencia. Aquí se encuentra con
varias personas a las que ha arruinado, y huye. De pronto, siente la boca de un revólver en su
nuca: Jim Vane, el hermano de Sybil, cree reconocer en él al hombre por el que su hermana se
suicidó, pero Dorian logra convencerlo de que se trata de un error: a todas luces, Dorian es
demasiado joven como para haber conocido a su hermana 20 años atrás. Cuando una prostituta le
jura a Jim que sí se trata de “ese” Dorian Gray, que ha sellado un pacto con el diablo, Dorian
aprovecha para escapar.
El asesinato del retrato
Al día siguiente, su mala conciencia lo acosa: durante una recepción, Dorian se desmaya porque
ve en todas partes al hermano de Sybil. Incluso durante una fiesta en su casa de campo, Dorian
está convencido de que Jim está cerca. Durante una cacería de liebres, descubre que no estaba del
todo equivocado: uno de los cazadores confunde a un hombre con una libre y le dispara. El
hombre resulta ser el hermano de Sybil, quien ha muerto tratando de vengar a su hermana.
Dorian respira aliviado, pues ya no hay nada en su pasado que debiera temer. A pesar de esto, le
confiesa a Lord Wotton que quiere cambiar y llevar una vida de bien. El noble rechaza esta idea
con su típica ironía: Dorian nunca cambiará. No puede hacerlo. Hizo de su vida una obra maestra
y, si ahora quiere ser bueno, es solo porque esto le permitirá acceder a nuevas sensaciones. Más
tarde, Dorian reflexiona sobre las palabras de Lord Wotton. ¿Es realmente imposible cambiar?
De pronto recuerda el retrato: el único testigo del asesinato de Basil. Toma un cuchillo y apuñala
la horrible imagen. En ese mismo momento, su sirviente oye un espantoso grito. Cuando, poco
después, acompañado de varios policías, abre la puerta de la habitación, encuentra que el retrato
de Dorian Gray cuelga en la pared, ostentando su belleza original. En el suelo yace un anciano
arrugado, extremadamente feo, con un cuchillo clavado en el pecho. Solo los anillos de sus
manos revelan que se trata de Dorian Gray.
Acerca del texto
Estructura y estilo
Los 20 capítulos de la novela están precedidos por un prólogo que parece un manifiesto del
esteticismo: en él formula con claridad sus tesis sobre el artista, el arte, la literatura y sus
posibilidades de expresión. Propone tesis como: “Todo arte es al mismo tiempo símbolo y
superficie. Quien atraviesa la superficie, lo hace bajo su propio riesgo. Quien descifra el símbolo
lo hace bajo su propio riesgo” y “Todo el arte es completamente inútil”. Este es el lenguaje y el
estado anímico del fin del siglo XIX, caracterizado por la adicción al placer y la tendencia a la
decadencia. La novela, por momentos, parece más bien una pieza teatral disfrazada de prosa: las
conversaciones inteligentes y graciosas determinan el estilo. Una de las características más
distintivas del texto son los aforismos que Lord Wotton aprovecha para traer a colación en todo
momento. Las escenas y los diálogos son tan vívidos, que podrían haber sido escritos como una
obra dramática. Los personajes principales son meros tipos unidimensionales, a cada uno de los
cuales puede asignársele una función clara: Basil Hallward representa la vida moral, en tanto que
Lord Wotton muestra el cinismo descarnado y Dorian Gray, la obra del nuevo hedonismo.
Enfoques interpretativos
La relación entre Dorian y su retrato es una alusión a la figura del Narciso de la
mitología griega: el bello joven se enamora de su propio reflejo en el agua y eso es su perdición.
La novela ronda en torno a la adicción a la belleza y la juventud, cuya actualidad no se
restringe solo al siglo XIX, sino que sigue vigente hoy día. Esta adicción hace que Dorian caiga
en el egocentrismo, la inmoralidad y la completa autodestrucción.
Muchachos bellos y jóvenes, pecados ocultos, desviaciones secretas, una fuerza de
atracción magnética: con todos estos motivos, tras la publicación de la novela, se desató un
escándalo.
Oscar Wilde juega con las leyes artísticas del renacimiento que indican que en un cuerpo
bello debe anidar un bello espíritu, es decir, un ser humano moralmente intachable. Dorian
Gray responde a este principio, pero, al mismo tiempo, lo pervierte: al depositar todas las marcas
físicas de sus acciones amorales en el cuadro, Dorian puede seguir llevando su vida pecaminosa
sin que nadie lo note ni lo castigue. Esto también representa una crítica a la moral burguesa que
se deja encandilar con demasiada rapidez por la belleza de las apariencias.
Además, la novela de Wilde enfatiza la moralidad del arte: según él, el arte es como el
retrato de Dorian, ni bueno ni malo, y responde a otros principios. Wilde lo expresa en su
prólogo: no hay libros morales o inmorales; los libros solo pueden estar bien o mal escritos. A
pesar de ello, El retrato de Dorian Gray sigue siendo considerado un libro extremadamente
moral.
Antecedentes históricos
Esteticismo en el fin de siècle
"Cambié las ideas de la gente y los colores de las cosas. Todo lo que yo hice o dije sorprendió a
la gente. Consideraba que el arte era el mayor grado de realidad y que la vida era un simple
escenario para la ficción. Desafié la capacidad imaginativa de la gente de mi tiempo, y tejí mitos
y leyendas alrededor de mi persona. Rechacé todos los sistemas con una frase, toda mi existencia
con un epigrama”. Esta es la opinión que Oscar Wilde tenía de sí mismo y de la influencia que
ejerció en su tiempo, el fin de siècle, los ciernes del siglo XIX. Este concepto literario describe el
periodo comprendido entre 1888 y 1914, conformado a partir de diferentes corrientes, todas ellas
orientadas en contra del naturalismo y que vinculaba tendencias como el Jugendstil, la literatura
decadente y el impresionismo. Para Oscar Wilde, las obras del escritor decadente Joris-Karl
Huysman y, sobre todo, las teorías artísticas del inglés John Ruskin tienen un valor central.
Oscar Wilde se convirtió en uno de los representantes más importantes del esteticismo en
Inglaterra. El movimiento del esteticismo se orientaba principalmente contra la chatura de la
existencia burguesa y contra las normas morales o religiosas. En otras palabras, se oponía al
canon de valores de la Inglaterra victoriana como consecuencia del materialismo y del
utilitarismo capitalista, y al colonialismo y a la miseria autoprovocada oculta detrás de la falsa
máscara de la filantropía. Según los fanáticos del esteticismo, la vida debería estar
completamente dedicada al disfrute de la belleza. L’art pour l’art, el arte por el arte, se convirtió
en el lema del esteticismo, entre cuyas filas se encuentran escritores como Charles
Baudelaire, Stefan George y Hugo von Hofmannsthal.
Origen
Aún antes de alcanzar el punto más alto de su fama literaria, Oscar Wilde escribió su única
novela. El retrato de Dorian Gray se publicó en el verano de 1890 en la revista Lippincott’s
Monthly Magazine. El libro desató un escándalo de dimensiones inesperadas. El arte, según se
esperaba en la Inglaterra victoriana, debía ser moralizante y educativo, pero los críticos de Wilde
solo veían una obra completamente inmoral. Decepcionado por la crítica, Wilde revisó la obra
una vez más antes de su publicación definitiva en 1891: agregó seis capítulos adicionales e
incorporó un prólogo con el que buscaba defenderse de las críticas recibidas y evitar nuevos
ataques. Sin embargo, esto solo logró facilitar las cosas a los críticos: a la luz del nuevo prólogo,
Dorian Gray no solo resultaba inmoral sino una obra que tampoco quería ser moral. Según lo
expresado por Wilde, el arte se bastaba a sí mismo y no debía servir a ningún fin, siempre y
cuando fuera bello.
Influencia
Según sus propias afirmaciones, Wilde se describió a sí mismo en la novela y, para ello, tomó
como referencia las diferentes facetas de su personalidad y las integró en diferentes personajes.
En una carta de 1894 explicó: “Este extraño y colorido libro mío tiene muchas cosas de mí. Basil
Hallward es quien yo creía ser, Lord Henry es lo que el mundo cree que soy; Dorian es quien
quisiera ser, en otro tiempo, tal vez”. Las acciones carentes de moral y, aunque de modo
solapado, el desenmascaramiento de los hipócritas de la sociedad inglesa, constituían una
infracción, algo en lo que la prensa inglesa coincidía de forma unánime. Después de la
publicación de 1890, el Daily Chronicle comentó el 30 de junio: “No hay un solo impulso bueno
y santo en la naturaleza humana, ni siquiera una pizca del sentimiento o del instinto que la
civilización, el arte y la religión han sembrado durante todos estos años como barrera entre lo
humano y lo animal, que no sea objeto de burla y ridiculización en Dorian Gray”.
Wilde, que solo expresa de manera indirecta una relación homosexual entre el Basil y Dorian,
hizo de este hecho una realidad: el mismo año en que se publicó la novela comenzó una relación
homosexual con Lord Alfred Douglas. Esto provocó un escándalo. Oscar Wilde se defendió de
las acusaciones del padre de Douglas, el marqués de Queensberry, que hizo públicas sus
acusaciones. El asunto fue llevado a juicio: Wilde fue encontrado culpable de infringir la Ley de
la Sodomía y condenado a dos años de trabajo forzado. Durante el juicio, El retrato de Dorian
Gray fue considerado como prueba de la tendencia homosexual del autor.
Análisis y significado (2)
El retrato de Dorian Gray representa una tensión entre la moral y el hedonismo. Pero esta no es
la única cuestión, ni se presenta aisladamente. Las nociones esteticistas de Oscar Wilde son
expuestas en la novela y constituyen un pivote en la construcción e interpretación del texto. Esta
preocupación por la interferencia del arte y la belleza en la vida son una constante en la obra del
autor, lo que no se riñe con una revisión de las contradicciones axiológicas de la élite victoriana.
En un ensayo titulado Trasfondo filosófico e intertextualidad en El retrato de Dorian Gray, de
Oscar Wilde, Diana María Ivizate González sostiene que:
Wilde convierte el retrato de Dorian Gray en un símbolo del arte como espejo de las acciones de
los hombres. De manera que el efecto estético: el amor por la belleza física, aparece acompañado
de una significación moral, a la cual seguirá la autoconciencia.
¿Qué representa Dorian? Representa el exceso del esteticismo y del hedonismo. ¿Qué lo
impulsa? Dice Ivizate González:
A Dorian Gray se le plantea este conflicto existencial desde que tiene conocimiento de la
inmanencia de la muerte. Es lord Henry quien despierta en él el horror a la muerte y, más aún, a
envejecer...
El proceso al que asistimos con el personaje de Dorian Gray es, ciertamente, un proceso de
envilecimiento impulsado por el temor ante la muerte inexorable, pero sobre todo ante la pérdida
de la belleza, fuente de su poder e influencia social.
El hechizo que, por alguna razón, Wilde no tiene ningún interés por explicar o justificar, le
ofrece al personaje de Dorian un poder: el de actuar como quiera sin que sus acciones se vean
reflejadas, pero también el de seducir para doblegar la voluntad de otros a su favor. Con ello,
Wilde introduce una cuestión compleja: el poder simbólico que deriva de la relación entre la
belleza y la juventud. Hay, por lo tanto, una apuesta muy particular: la centralidad de la reflexión
sobre la estética.
Dorian Gray, cuya belleza y juventud despierta la admiración de todos, desdibuja su humanidad
sin que nadie pueda percibirlo. Estas cuestiones constituyen una paradoja existencial, principio
que despierta, sin duda, la mayor atención de la literatura y el arte románticos y postrománticos.
Es así como todos los elementos que hemos descrito se enhebran para consolidar un tejido
sólido. Por medio de la reflexión estética, Oscar Wilde logra interrelacionar la moral, el
hedonismo, el poder, la juventud, la belleza y la condición humana y psicológica en una pieza
maestra de la literatura occidental.
Personajes de El retrato de Dorian Gray
Los personajes principales de El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde son tres: Dorian Gray, el
protagonista del libro y el retratado; Basil Hallward, el pintor del retrato, y lord Henry Wotton, la
“mala influencia” de Dorian.
A continuación, una breve descripción de los personajes:
Lady Brandon: señora que introduce Basil Hallway y Dorian Gray por primera vez.
Basil Hallward: pintor humilde y religioso de la clase media alta de la época victoriana.
Amigo de Dorian y autor de su retrato.
Lord Henry Wotton: llamado por Dorian "el príncipe de la paradoja". Es un aristócrata
y un hedonista por excelencia. Lord Henry es que le presta el libro sobre los pecados del mundo
que llevaría a Dorian Gray a repetir los mismos pasos.
Dorian Gray: es el nieto del último lord Kelso. Su madre era lady Margaret Devereux,
de quién heredó su belleza. El apodo “Príncipe azul”, dado por la actriz y su entonces prometida
Sibyl Vane antes de morir, sería el que delataría su identidad y haría que James Vane lo
persiguiera en busca de venganza.
Sibyl Vane: actriz de 17 años y primera víctima de Dorian.
Señora Vane: madre de Sibyl y James Vane.
James Vane: marinero, hermano de Sibyl Vane. Muere de un disparo por sir Geoffrey
Clouston en un evento de caza al tratar de esconderse entre los arbustos para matar a Dorian y
vengar el nombre de su hermana.
Víctor: es el mayordomo o ayuda de cámara de Dorian durante los primeros años.
Lady Agatha: anfitriona de un encuentro entre lord Henry y Dorian en el capítulo 3.
Lord Fermor: tío de lord Henry, llamado George. Le da la información sobre la familia
de Dorian.
Duquesa Gladys Monmouth: tiene un marido con más edad. Coquetea con Dorian.
Victoria Wotton: esposa de lord Henry que, luego de años, se divorcia de él.
Francis: es el mayordomo o ayuda de cámara de Dorian que reemplazó a Víctor.
Hetty Merton: muchacha que Dorian rechaza, no por bondad sino por vanidad: “La
hipocresía le había llevado a colocarse la máscara de la bondad. Había ensayado la abnegación
por curiosidad.”
Alan Campbell: científico y examigo de Dorian. Fue quien ayudó a Dorian a deshacerse
del cuerpo de Basil Hallway. Se suicida días después.
Frases de El retrato de Dorian Gray
“Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte”.
“Como todas las buenas reputaciones, cada éxito nos trae un enemigo. Para ser popular es
preciso ser mediocre”.
“― ¿Qué eres? ―Definirse es limitarse”.
“La única diferencia entre un capricho y una pasión para toda la vida es que el capricho
dura un poco más”.
“¿Qué era la juventud en el mejor de los casos? Una época de inexperiencia, de
inmadurez, un tiempo de estados de ánimo pasajeros y de pensamientos morbosos. ¿Por qué se
había empeñado en vestir su uniforme? La juventud lo había echado a perder”.
“El lienzo de Basil Hallward contenía el secreto de su vida, narraba su historia. Le había
enseñado a amar su propia belleza. ¿Le enseñaría también a aborrecer a su propia alma?”
ORIAN GRAY ERA LA BELLEZA PERSONIFICADA PERO SÓLO POR FUERA Y SU
RETRATO, EN FORMA DE NOVELA, ES UNA VERSIÓN DE LA HISTORIA DE LA
BESTIA SIN MÁS BELLA QUE ELLA MISMA Y CON UN FINAL DE PURA JUSTICIA
POÉTICA. (3)
De El Retrato de Dorian Gray hemos de reconocer que nos gustan muchas cosas pero la que más
nos enamora son los diálogos, se trata de conversaciones entre personajes que vamos conociendo
capítulo a capítulo y que demuestran, en el fondo, la maestría de Oscar Wilde como dramaturgo;
en no pocas ocasiones es en esos diálogos, especialmente aquellos en los que están involucrados
tanto Gray como su querido amigo Lord Henry Wotton, donde contamos algunas de las
sentencias más memorables de la novela y del propio Wilde, frases de las que no admiten
respuesta y mueven a la reflexión porque son, en definitiva, afirmaciones que tienen mucho de
revolucionarias y no siempre resultan tan certeras como aparentan (o sí, eso dependerá de la
reflexión de cada cual…).
Al principio de la novela Dorian Gray es guapo, inocente, bello en definitiva por dentro y por
fuera, al final sigue siendo guapo pero su bondad y su inocencia son digas de que las pongamos
en tela de juicio; claro que la novela no va sólo de la evolución de Dorian Gray sino del papel
que juegan en ella dos amigos suyos, Lord Henry Wotton, acusado cuando la novela no ha hecho
más que empezar de ser una mala influencia y Basil, un pintor que, como artista que es, enaltece
la belleza sobre todas las cosas pero que mantiene, además, un buen corazón.
La finalidad de la vida es el propio desarrollo.
Resulta muy complejo e inevitable a la vez encontrar a Wilde en esta novela, el gusto por las
cosas bellas de Basil es muy de Wilde y la mordacidad de Wotton también, la elegancia de
Dorian por su parte es también muy propia del autor de la novela, una historia que se lee rápido
porque, además de no ser muy larga, es de esas que te atrapan, tiene algo de thriller y, si me
apuran, hasta de distopía, unas gotas de fantasía, otras de un horror que nos traslada al
romanticismo más tétrico y sorprendente (el de Mary Shelley, por ejemplo) y, por extraño que
parezca, es también, cabe que sea por encima de todo, una novela de personajes, el retrato no es
en realidad más que la excusa para que se conozcan entre ellos y conozcamos nosotros a los tres
personajes sobre los que gira la historia: Gray, Henry y Basil.
Hace poco os recomendábamos la lectura de un cuento de Francis Scott Fitzgerald en el que se
nos contaba la historia de un hombre que vivía al revés, es decir, nacía viejo e iba recorriendo las
etapas de la vida al revés hasta morir bebé y de ese cuento una de las cosas que más nos llamaba
la atención era la reacción de las gentes que rodeaban al protagonista, Wilde por su parte nos
cuenta la historia de un personaje que (no diremos como para no caer en el spoiler fácil…)
consigue que no se le noten en su rostro ni uno solo de los años que va cumpliendo, en este caso
la reacción de quienes rodean al protagonista, Gray, tienen interés pero no tanto como la actitud
del propio Dorian Gray.
Todos llevamos dentro el cielo y el infierno.
Podríamos leer El Retrato de Dorian Gray incluso como una novela de crecimiento (salvando el
mundo de distancias que hay entre esta novela y novelas de crecimiento al uso como El Retrato
del Artista Adolescente de Joyce); el relato comienza en la tierna juventud del protagonista, tenía
unos 17 años, y termina en su madurez, una novela que nos hará pensar en las cosas del azar y la
suerte, del buen y el mal fario y también en como el ser humano no actúa igual frente a la gente
que a su espalda ¿cómo nos comportamos cuando tenemos la certeza de que nadie se enterará
jamás de nuestros pecados? ¿qué uso damos entonces a nuestro libre albedrío?
Los libros que el mundo llama inmorales son libros que muestran al mundo su propia
vergüenza.
Eso así, a grandes rasgos, porque luego están las cosas pequeñas, las reflexiones de cosas
concretas y sencillas que, como decíamos al principio, rozan a veces lo revolucionario: que la
belleza auténtica termina donde empieza la intelectual, defiende el mordaz Henry Wotton, eso y
que el intelecto rompe la armonía de cualquier rostro; Basil por su parte se permite no sólo
enaltecer la belleza alimentando el narcisismo de Dorian Gray sino también la mediocridad
porque, según él, hay un destino adverso ligado a la superioridad corporal o intelectual (recuerda
ésto cuando estés terminando de leer la novela…), según Basil los feos y los estúpidos son los
que mejor lo pasan en el mundo.
La verdad tampoco acaba de salir bien parada en esta novela, claro que discurre en una sociedad
que llegaba a considerar la verdad como un feísmo por lo que no es de extrañar, en este sentido
es Henry quien se expresa con mayor claridad en contra de lo que llama la razón bruta (la verdad
sin matices…), no está bien utilizarla, dice, claro que también es él quien defiende el
individualismo y la necesidad de romper con las normas sociales; pero más que sus reflexiones
acerca de la verdad o la corrección social nos interesan las que hace sobre la capacidad de influir
sobre los demás ¡cuán seductor resulta para el influencer ver el efecto de sus palabras en los
demás! llega a ser adictivo, diríamos, y, como dice Henry, inmoral.
Las buenas influencias no existen (…) toda influencia es inmoral (…) porque influir en una
persona es darle la propia alma. Esa persona deja de pensar sus propias ideas de arder con
sus pasiones. Sus virtudes dejan de ser reales. Sus pecados (…) son prestados. Se convierte
en el eco de la música de otro.
Podríamos seguir destacando temas y planteamientos pero te desvelaríamos más de lo
recomendable para tu propio disfrute de la novela, sólo te diremos, para terminar, que si es
verdad eso que dice Dorian Gray en la novela, que la vida es la primera de las artes y hemos de
entender El Retrato de Dorian Gray como el arte de vivir no a la francesa sino a la inglesa
(hedonismo inglés…) ¡Dios coja confesados a los ingleses y a todos los que nos sentimos
atraídos por el mundo anglosajón!.
La fidelidad es a la vida de las emociones lo que la coherencia a la vida del intelecto,
simplemente una confesión de fracaso.