En definitiva, una LOI debe ser un documento bien estructurado, claro y conciso que
permita a todas las partes moverse de manera cómoda y sin perder el tiempo hacia el
cierre de una operación exitosa.
Las LOI no son vinculantes para las partes en su totalidad. Se tratan, concretamente, de un
documento que se realiza en la fase previa al contrato en el que las partes negociadoras dejan
por escrito un número de declaraciones de intención y manifestaciones sobre los principios y
reglas del proceso de negociación. Es decir, la definición de una ruta a seguir en el marco de las
negociaciones.
A la hora de saber qué es una LOI debes conocer también qué elementos suelen incluirse en
esta carta de intenciones.
El precio y la forma de pago
La estructura de la transacción
El cronograma esperado para la due diligence y la negociación del contrato de compra-
venta.
El período de exclusividad para el comprador potencial.
Acceso a los empleados, libros y registros del vendedor durante la due diligence.
Obligaciones de confidencialidad y no-divulgación.
Empleados del vendedor que permanecerán y fórmulas de remuneración.
Acuerdo que obligue al vendedor a no competir.
Término para la aceptación y la duración de la LOI.
Jurisdicción de los tribunales y leyes aplicables en caso de controversias
Tras conocer qué es una LOI, se debe saber cuándo y por qué se debe usar. La LOI se redacta
en el momento de las negociaciones previas al contrato. En este momento se realizan
conversaciones y reuniones entre todas las partes y en ellas se emiten declaraciones
relacionadas con la transacción. El objetivo de una LOI es conseguir el consentimiento de los
contratantes y precisar el objeto del contrato.
Las funciones de una LOI son, entre otras cosas, fortalecer la responsabilidad en el momento
previo de firmar el contrato, adelantar acuerdos con consentimientos cualificados, no
determinar los elementos de los contratos y pactar la falta de obligatoriedad.