Literatura de los inicios del Virreinato
Hitos culturales importantes fueron la fundación de la Real y Pontificia
Universidad de San Marcos de Lima el 12 de mayo de 1551 por Real Provisión de
Carlos I de España y V de Alemania, la primera en América, y la instalación en Lima
de la primera imprenta de Sudamérica, la del turinés Antonio Ricardo en 1583,
instituciones que impulsaron el temprano desarrollo intelectual de los peruanos.
El primer libro publicado en la ciudad de Lima es la Doctrina Christiana y
Cathecismo para la Instrucción de los Indios (1584) del impresor Antonio Ricardo,
con lo que se inaugura propiamente la idea de literatura peruana. Este primer
catecismo es publicado en castellano, quechua y aimara. Durante las décadas
anteriores, ya se había establecido el sistema de reducciones producto de las
reformas del virrey Francisco de Toledo (1569-1581) que separaron la sociedad
colonial en dos repúblicas, república de indios y república de españoles (es el
período en el que se realizaron la mayor cantidad de extirpación de idolatrías).
También se promulgaron las Leyes de Indias que establecían lo siguiente:
“que no se imprima, ni vse Arte, ni Vocabulario de la lengua de los Indios, sin
estar aprobado conforma á esta ley”; “que no se consientan en las Indias libros
profanos y fabulosos. Porque de llevarse á las Indias libros de Romance, que traten
de materias profanas, y fabulosas y historias fingidas se siguen muchos
inconvenientes (…) que ningun Español, ni Indio los lea”; “que se recojan los
libros de Hereges, y impida su comunicación. Porqve los Hereges Piratas con ocasion
de las presas y rescates han tenido alguna comunicacion en los Puertos de Indias, y
esta es muy dañosa á la pureza con que nuestros vasallos creen y tienen a la Santa
Fé Catolica por los libros hereticos y proposiciones falsas, que esparcen y
comunican á gente ignorante.”
Leyes de Indias, Libro I, título XXIVcolor
Primera página de la Historia natural y moral de las Indias del padre jesuita José
de Acosta.
Estos dos factores determinan que la inicial producción literaria en la Colonia se
limite a círculos de influencia principalmente hispánica, producida en las grandes
ciudades por hijos de españoles (españoles americanos). La literatura se cultiva en
círculos ilustrados, estrechamente vinculados con la Iglesia (que imparte la
educación entre las élites sociales, ya que todos los colegios y convictorios
estaban dirigidos por órdenes religiosas). De la Iglesia es precisamente el padre
José de Acosta, quien presta mayor atención al mundo americano ya que, junto a sus
reflexiones religiosas y teológicas, encontramos una clara preocupación por la
geografía y fisiología de los pueblos naturales del Perú. Acosta representa un
momento en el que los estándares estéticos renacentistas están aún presentes en la
escena literaria. En 1586 publica Peregrinación de Bartolomé Lorenzo, en 1588 De
Natura Novi Orbis et De Promulgation Evangelii apud barbaros, sive de Procuranda
indorum salute (De la naturaleza del nuevo mundo...) y en 1590 su obra más
conocida: Historia natural y moral de las Indias.
Clasicismo (mediados del siglo XVI y comienzos del XVII)
La literatura del llamado Siglo de oro español, se refleja también en la América
española, especialmente en el campo de la poesía lírica y épica. Se trata de una
literatura erudita, de refinadas formas, ceñida a los moldes clásicos (clasicismo).
Los autores más relevantes que se desenvolvieron en el Perú bajo esta tendencia,
son los siguientes:
Diego de Hojeda (¿1571?-1615), poeta sevillano, ordenado sacerdote en el Perú en
1591, es autor de La Cristiada (1611), primer poema épico-místico escrito en
América, en octavas.
Clarinda, seudónimo de la autora o autor del Discurso en loor de poesía, poema en
tercetos, que apareció en el Parnaso Antártico (1608) de Diego Mexía de Fernangil.
Amarilis, seudónimo de la autora o autor de la Epístola a Belardo, escrita en
silva, dirigida a Lope de Vega y que éste reprodujo en La Filomena (1621).
Diego Mexía de Fernangil (¿1565?-1634), es autor de la primera parte del Parnaso
Antártico (1608). La segunda parte no llegó a publicarse y permaneció inédita hasta
el siglo XX.
Barroquismo (siglo XVII)
Juan de Espinoza Medrano, el Lunarejo.
Siguiendo la tendencia dictada desde Europa, la literatura peruana adopta el estilo
del barroco (conceptismo y culteranismo). Se tiende a recargar el lenguaje
literario con muchos recursos estilísticos y se hace gala de erudición. La figura
cumbre del barroquismo peruano fue El Lunarejo.
Juan de Espinoza Medrano llamado "El Lunarejo" (¿1630?-1688), clérigo, predicador,
escritor y humanista mestizo, nacido en el pueblo de Calcauso (Apurímac). Autor de
piezas dramáticas religiosas, sermones y del Apologético en favor de D. Luis de
Góngora, príncipe de los poetas líricos de España (1662), brillante defensa de la
lírica de dicho poeta español, cumbre del culteranismo. De manera póstuma se editó
una selección de sus sermones bajo el título de La novena maravilla (1695).
Juan del Valle y Caviedes (1652 o 1654-después de 1696), poeta satírico y
costumbrista, nacido en España, pero que vivió mayormente en el Perú. Destaca su
poesía festiva y satírica, a través de la cual hace una dura crítica del medio
social. También cultivó la poesía mística y de arrepentimiento. Su obra poética fue
recopilada y editada mucho tiempo después de su muerte, bajo el título de Diente
del Parnaso.
Podemos mencionar también a Lorenzo de las Llamosas (c.1665-c.1705), quien después
de unos pocos años de permanencia en el Virreinato del Perú, viaja a España donde
desarrolla actividades en la Corte del Rey, como militar y al mismo tiempo como
autor de obras de teatro y didácticas.
Afrancesamiento y Neoclasicismo (siglo XVIII)
Pedro Peralta y Barnuevo, poeta, erudito y científico limeño; por su vasto saber ha
merecido el apelativo de Doctor Océano.
En la segunda mitad del siglo XVII, la literatura en Europa, bajo influjo de las
letras francesas, tendió a volver a los moldes clásicos, aunque en las colonias
españolas siguió preponderando el barroquismo. No obstante, a comienzos del siglo
XVIII, coincidiendo con la instauración de la dinastía borbónica en España, los
escritores de habla hispana tienden a “afrancesarse”. Surgen las Academias
literarias, a imitación de las de Francia, como la llamada Academia de Palacio
fundada por el virrey del Perú Marqués de Castell dos Rius (1707-1710). Entre los
académicos de Palacio destacan los siguientes:
Luis Antonio de Oviedo y Herrera, conde de la Granja (1636-1717), poeta y autor
teatral, miembro de autor de los libros poemáticos: La vida de Santa Rosa (1711) y
Poema sacro de la pasión (1717).
José Bermúdez de la Torre y Solier (1661-1746) poeta limeño, autor del poema
Telémaco en la isla de Calipso; fue además jurisconsulto, así como rector de la
Universidad de San Marcos de Lima.
Pedro Peralta y Barnuevo (1664-1743), poeta, erudito y científico limeño, la figura
literaria más destacada de la primera mitad del siglo XVIII. Su obra que abarcó
diversos campos del saber, siendo autor de tragedias y sainetes que pueden
considerarse precursores del costumbrismo. Entre sus obras destaca Lima Fundada
(1732), poema épico de gran aliento, en diez cantos, 1183 octavas reales y un total
de 9.464 versos endecasílabos. Sin embargo, son sus obras teatrales las que han
despertado más el interés de la crítica moderna.
Pablo de Olavide.
El Neoclasicismo irrumpe en la segunda mitad del siglo XVIII y fue desplazando
progresivamente al barroquismo. Se trata de una vuelta a las normas del clasicismo,
en oposición al estilo recargado del barroquismo, así como una tendencia a la
actitud pedagógica. Este movimiento se desarrolló juntamente con la expansión de
las ideas liberales surgidas en Francia, que tanto habrían de influir en el
desarrollo de la revolución separatista de Hispanoamérica.
La figura más conspicua del afrancesamiento literario en la segunda mitad del siglo
XVIII fue Pablo de Olavide (1725-1803), escritor, traductor, jurista y político,
nacido en Lima, pero que desenvolvió su carrera en España. Su casa en Madrid se
convirtió en un destacado centro de tertulia cultural. Influido por la ilustración
francesa, profesó inicialmente las ideas liberales. Acusado de herejía, fue
encarcelado por la Inquisición. Reconciliado con la religión, publicó El Evangelio
en triunfo (1797); Poemas cristianos; y Salterio español (1799). Ya en el siglo XX
fueron exhumadas las obras de su periodo afrancesado, de género dramático y
narrativo, siendo este último el que ha concitado el interés de la crítica moderna,
pues se tratan de novelas cortas, que harían a Olavide precursor de dicho género
literario.
Mientras que en el Perú se desenvuelven por esa época poetas y escritores satíricos
criollos, cercanos al costumbrismo:
Fray Francisco del Castillo Andraca (1716-1770), conocido como "El ciego de La
Merced", fraile, dramaturgo y poeta, sin duda el mejor autor teatral de la colonia
y entre cuyas obras destacan La conquista del Perú, una de las primeras en ofrecer
una perspectiva crítica de la conquista del Perú; Todo el ingenio lo allana;
Mitridates, rey del Ponto; el entremés Del justicia y litigantes. Este fraile
pertenecía a la Orden de la Merced y no debe ser confundido con el sacerdote
jesuita Francisco del Castillo S.J. (1615-1673), quien vivió y trabajó también en
Lima, pero un siglo antes.
Alonso Carrió de la Vandera (1714 o 1716-1783), que bajo el seudónimo de
Concolorcorvo, escribió el Lazarillo de ciegos caminantes, libro que durante
bastante tiempo fue erróneamente atribuido a Calixto Bustamante Carlos Inca y que
trata de un viaje realizado entre Lima y Buenos Aires.
Esteban Terralla y Landa, poeta satírico que usó el seudónimo de Simón Ayanque para
publicar su libro Lima por dentro y fuera (1797).
A fines del siglo XVIII y coincidiendo con el fin del mandato del virrey Manuel
Amat y Juniet, se representó en las gradas de la catedral de Lima un drama, el
Drama de los palanganas: veterano y bisoño, que es una crítica despiadada contra el
gobierno y la persona de este virrey, en particular sus amoríos con La Perricholi.
El texto ha sido rescatado por el crítico literario Luis Alberto Sánchez.
Emancipación (siglos XVIII y XIX)
Mariano Melgar.
El último periodo de la literatura colonial abarca desde fines del siglo XVIII
hasta comienzos del siglo XIX, en esta época surgió la idea de la libertad y los
hechos que marcaron una influencia son: La Revolución Francesa que ocurrió en 1789
además de la Independencia de [Link] en 1776. Se desarrolló en un contexto de la
Revolución de Túpac Amaru II en 1780 y concluirá este movimiento con el
levantamiento del pueblo peruano debido a la dictadura de Simón Bolívar; y la
Proclamación de la Independencia el 28 de julio de 1821.
Sobresalen, al estilo de los enciclopedistas franceses, los redactores del Mercurio
Peruano, la primera gran revista americana, quienes se agrupan en la llamada
Sociedad de Amantes del País. Entre ellos destacan Hipólito Unanue, Toribio
Rodríguez de Mendoza, José Baquíjano y Carrillo, entre otros.
Los temas que se utilizaron en esta literatura fueron: la libertad, objetivo de
todos los indígenas; la patria, anti española y separatista; y el sentimiento
indígena.
En el campo de la lírica destaca el arequipeño Mariano Melgar (1791-1815), en cuyos
versos se prefigura el romanticismo y muestra un mestizaje entre la poesía culta y
las canciones populares indígenas. Aunque su obra se enmarca más dentro de la época
republicana, y consta de Carta a Silvia (1827) y Poesías (1878). Se sumó a la
revolución independentista en 1814 y murió fusilado. Este poeta recibió el apodo de
"El precursor del Romanticismo literario en América" y "Representante del primer
momento auténtico de la literatura peruana".
Otro representante de la poesía de la Emancipación es José Joaquín Olmedo (1780-
1847), nacido en Guayaquil cuando este pertenecía al Perú. Fue diputado ante el
primer Congreso de la República del Perú y ministro plenipotenciario del Perú en
Inglaterra. Su poema fundamental es Oda a la victoria de Junín, versos épicos de
corte neoclásico que cantan el triunfo obtenido por Bolívar en la batalla de Junín.
En el campo de la literatura política descuella el tribuno José Faustino Sánchez
Carrión (1787-1825), defensor del sistema de gobierno republicano y autor de la
Carta del Solitario de Sayán.
Es necesario también mencionar al clérigo limeño José Joaquín de Larriva (1780-
1832) poeta, escritor y periodista, apodado el “cojo Larriva”. Escritor satírico y
muy mordaz, según Porras Barrenechea fue el “primer poeta cómico” del Perú.
Actualmente se le recuerda más por las letrillas que escribiera contra el
Libertador Bolívar, aunque en su tiempo fue muy popular y celebrado por sus
oraciones fúnebres y laudatorias, y sus artículos periodísticos, además de sus
improvisaciones poéticas. Es considerado precursor del costumbrismo literario
peruano.