Segmentación y correspondencia entre el sonido y su representación gráfica
En el habla cotidiana el sonido se nos presenta como un flujo continuo. Sin embargo, como
hablantes competentes de una lengua podemos segmentar ese flujo en unidades menores de
naturaleza fónica que se combinan entre sí. Las lenguas del mundo apelan a inventarios
relativamente reducidos de segmentos como soporte para la expresión. La ortografía de
muchas de estas lenguas intenta captar esta realidad por medio de los abecedarios. No
obstante, no existe una relación uno a uno entre las letras –o grafemas– y los segmentos. Un
grafema puede representar uno o más segmentos, o ninguno.
A continuación, observar cuántos segmentos del habla oral se producen en cada una de las
palabras propuestas. Prestar atención a cuántos se corresponden con los grafemas marcados
en negritas. Ejemplo:
hacha: 3 ['aca]
En español, la letra h no representa un segmento oral (de ahí que sea popularmente conocida
como la "letra muda") y el dígrafo ch grafica en conjunto un solo segmento, el fono africado
[c]. Al pronunciar “hacha” producimos tres segmentos.
axila
El sonido graficado en español con la letra x representa dos segmentos: el primero, [k] similar
al que se grafica por medio de la k, la c antes de a, o y u y la qu antes de e e i, y el segundo, [s]
semejante al que se grafica mediante la s. Al pronunciar “axila” producimos seis segmentos:
[ak‘sila].
huevo
La letra h es un diacrítico que se ha introducido en varias zonas del alfabeto castellano en
distintos momentos históricos para indicar cuestiones diversas. Nunca representa un
segmento; de ahí que se la denomine popularmente “letra muda”. En este caso, indica que el
diptongo que le sigue, ue, es una variante alofónica de la o (“huevo”/“oval”). Al pronunciar
“huevo” producimos cuatro segmentos: [‘weβo].
chancho
El segmento graficado en español con la dupla ch es el sonido africado [c]. Esta clase de fonos
se caracteriza por tener un primer de cierre del paso del aire (oclusivo) y un segundo momento
de paulatina apertura parcial del canal (fricativo). Por esta razón, en algunos alfabetos
fonéticos se representan como la conjunción de un sonido oclusivo y otro fricativo (el símbolo
[c] equivale a [tʃ̑ ]) Al pronunciar “chancho” producimos cinco segmentos: [‘canco].
manguera
El segmento graficado en español con la dupla gu, cuando antecede las vocales e e i se
pronuncia igual que el que se escribe solamente con la g antes de a, o y ü. Estas grafías
representan el fono [g]. Al pronunciar “manguera” producimos siete segmentos: [maŋ‘geɾa].
malla
El segmento graficado en español con la dupla ll se pronuncia de modo distinto en diferentes
zonas geográficas. [ʎ], [ɟ], [ʒ] y [ʃ] son algunos de los sonidos que representa; los últimos dos
son los más frecuentes en la zona del Río de la Plata. Al pronunciar “malla” producimos cuatro
segmentos: [‘maʃa].
Un grafema no solo puede representar más de un segmento, o un segmento nulo. También
puede representar segmentos que tienen sonidos distintos, es decir, sonidos que se
pronuncian y se escuchan de manera diferente. En otras palabras, a veces se grafican sonidos
distintos con el mismo grafema; otras veces, se utiliza un mismo grafema para representar
sonidos distintos.
vaca, burro: Más de un grafema se corresponden con un mismo sonido.
En español, las letras b y v grafican un mismo sonido ([b]). En contextos relajados (por ejemplo,
en posición intervocálica), también se pronuncian [β].
izar, icemos, asar, asemos, azar, hacemos
Más de un grafema se corresponden con un mismo sonido
En el español del Río de la Plata, las letras z, s y c ante e o i se pronuncian del mismo modo y se
corresponden con el sonido [s].
madriguera, indigestión, menguante, vergüenza
La letra g ante las vocales e e i grafica en español el sonido [ç], semejante al de la j. Si precede
a la a, la o o la u, esta última con o sin diéresis, grafica a los sonidos [g] o [ɣ] según se produzca
en contextos más tensos (posición inicial o después de una consonante) o relajados (después
de vocal), respectivamente.
Un grafema se corresponde con más de un sonido distinto
peces, pocos
Un grafema se corresponde con más de un sonido distinto
En el español del Río de la Plata, la letra c ante e o i se pronuncia de modo igual a la s y a la z y
se corresponde con el sonido [s]. En cambio, ante a, o y u, se pronuncia el fono [k] de manera
similar a cuando leemos las letras k o qu, estas últimas ante e e i.
bazo, vaso
En español, las letras b y v grafican un mismo sonido ([b]). En contextos relajados (por ejemplo,
en posición intervocálica), también se pronuncian [β]. En el Río de la Plata, además, las letras z
y s, lo mismo que la c ante e o i, se corresponden con un mismo sonido ([s]).
Más de un grafema se corresponden con un mismo sonido
amigo, amague, ajenjo
Cada grafema se corresponde con un solo sonido
En español, la g ante a, o y u, esta última con o sin diéresis, grafica a los sonidos [g] o [ɣ] según
se produzca en contextos más tensos (posición inicial o después de una consonante) o
relajados (después de vocal), respectivamente. La j, por su parte, se pronuncia [ç], [x] o [χ],
dependiendo de que la vocal que la siga sea anterior, central o posterior.
El Alfabeto Fonético Internacional (AFI) es un inventario de símbolos que se utiliza para
identificar cada sonido lingüístico humano –o fono– a partir de características articulatorias
básicas. En el caso de los sonidos consonánticos, por ejemplo, se toman en cuenta para la
descripción cuatro parámetros principales: zona de articulación, modo de articulación, acción
del velo del paladar (canal por el que pasa el aire: oral o nasal) y acción de las cuerdas vocales
(sonoridad o sordez).
campera
Bilabial, oclusivo, oral, sordo: [p]
El sonido consonántico [p] se produce mediante una oclusión del paso del aire por la boca
causada por el contacto entre los labios. Esta oclusión no se acompaña de la vibración de las
cuerdas vocales.
Inca
Velar, oclusivo, oral, sordo: [k]
El sonido consonántico [k] se produce mediante una oclusión del paso del aire por la boca por
el contacto entre el dorso de la lengua y el velo del paladar. Esta oclusión no se acompaña de
la vibración de las cuerdas vocales.
fiesta
Labiodental, fricativo, oral, sordo: [f]
El sonido consonántico [f] se produce mediante una constricción en el paso del aire por la boca
a causa del acercamiento del labio inferior a los dientes. Esta constricción no se acompaña de
la vibración de las cuerdas vocales.
mano
Alveolar, oclusivo, nasal, sonoro: [n]
El sonido consonántico [n] se produce mediante una oclusión en el paso del aire por la boca
por el contacto de la lengua con los alvéolos, paralela a un descenso del velo del paladar que
conduce el aire por la nariz. La oclusión se acompaña de la vibración de las cuerdas vocales,
como es habitual en todas las nasales.
Boca
Bilabial, oclusivo, oral, sonoro: [b]
El sonido consonántico [b] se produce mediante una oclusión con los labios en el paso del aire
por la boca causada por el contacto entre los labios. La oclusión se acompaña de la vibración
de las cuerdas vocales.
Garra
El sonido consonántico [r] se produce mediante un contacto repetido entre el ápice de la
lengua y los alvéolos acompañado de la vibración de las cuerdas vocales. El aire pasa por los
costados de la lengua.
Alveolar, vibrante múltiple, oral, sonoro: [r]
Pucho
Palatal, africado, oral, sordo: [c]
El sonido consonántico [c] se produce mediante la transición entre un primer momento de
oclusión en el paso del aire por la boca por el contacto entre el dorso de la lengua y el paladar
y un segundo momento de apertura paulatina de ese paso. Esta constricción no se acompaña
de la vibración de las cuerdas vocales.
dedo
Dental, fricativo, oral, sonoro: [ð]
El sonido consonántico [ð] se produce mediante una constricción en el paso del aire por la
boca a causa del acercamiento del ápice de la lengua a los dientes. Esta constricción, que en la
variante rioplatense del español suele ser leve, se acompaña de la vibración de las cuerdas
vocales.
Mango
El sonido consonántico [ŋ] se produce mediante una oclusión en el paso del aire por la boca
por el contacto entre el dorso de la lengua y el velo del paladar, paralelo a un descenso del
velo del paladar que conduce el aire por la nariz. La oclusión se acompaña de la vibración de
las cuerdas vocales.
Velar, oclusivo, nasal, sonoro: [ŋ]
beba
Bilabial, fricativo, oral, sonoro: [β]
El sonido consonántico [β] se produce mediante una constricción en el paso del aire por la
boca a causa del acercamiento de los labios. Esta constricción se acompaña de la vibración de
las cuerdas vocales.
Los sonidos vocálicos se diferencian de los consonánticos en que se producen sin
obstrucciones en el paso del aire por la boca. Para describirlos se toman en cuenta tres
parámetros articulatorios principales: grado de apertura de la boca, posición de la lengua y
redondeamiento de los labios.
paño [a]
Abierto, central, no redondeado
El sonido vocálico [a] se produce con un máximo grado de apertura de la boca, por lo que la
lengua está baja y en posición central. No se acompaña con el redondeamiento de los labios.
gaucho [ṷ]
Cerrado, posterior, redondeado
La oposición entre sonidos vocálicos y consonánticos no es neta, sino gradual. Existen dos
clases de sonidos, las semivocales y las semiconsonantes, que presentan un grado de
constricción mayor que el de las vocales, pero menor que el de las consonantes. Esto se debe a
que forman diptongos y realizan una transición desde un momento consonántico hasta uno
vocálico o viceversa, respectivamente. La semivocal [ṷ] se produce con la lengua en posición
elevada dentro de la cavidad bucal (por eso se dice que es una vocal cerrada) y ubicada en
posición posterior. Se acompaña con el redondeamiento de los labios.
pecho [e]
Mediocerrado, anterior, no redondeado
El sonido vocálico [e] se produce con un acercamiento intermedio de la lengua al paladar
(acercamiento que es mayor al de vocales como la a, pero menor que el que se realiza al
producir la i). La lengua se ubica, además, en posición anterior. No se acompaña con el
redondeamiento de los labios.
peine [ḽ]
Cerrado, anterior, no redondeado
La semivocal [ḽ] se produce con la lengua en posición elevada dentro de la cavidad bucal (por
eso se dice que es una vocal cerrada) y ubicada en posición anterior. No se acompaña con el
redondeamiento de los labios.
perro [ɛ]
Medioabierto, anterior, no redondeado
El sonido vocálico [ɛ] se produce con la lengua en posición ligeramente más baja que al
producir una e común (por eso es más abierta, ya que no se “cierra” acercándose al paladar) y
en posición anterior. No se acompaña con el redondeamiento de los labios.
siesta [j]
Cerrado, anterior, no redondeado
La semiconsonante [j] se produce con la lengua en posición elevada dentro de la cavidad bucal
(por eso se dice que es una vocal cerrada) y ubicada en posición anterior. No se acompaña con
el redondeamiento de los labios.
moda [o]
Mediocerrado, posterior, redondeado
El sonido vocálico [o] se produce con un acercamiento intermedio de la lengua al paladar
(acercamiento que es mayor al de vocales como la a, pero menor que el que se realiza al
producir la u). La lengua se ubica, además, en posición posterior. Se acompaña con el
redondeamiento de los labios.
cauto [ɑ]
Abierto, posterior, no redondeado
El sonido vocálico [ɑ] se produce con un máximo grado de apertura de la boca y la lengua en
posición posterior. No se acompaña con el redondeamiento de los labios.
gorra [ɔ]
Medioabierto, posterior, redondeado
El sonido vocálico [ɔ] se produce con la lengua en posición ligeramente más baja que al
producir una o común (por eso es más abierta, ya que no se “cierra” acercándose al paladar) y
en posición anterior. No se acompaña con el redondeamiento de los labios.
tuba [u]
Cerrado, posterior, redondeado
El sonido vocálico [u] se produce con la lengua en posición elevada dentro de la cavidad bucal
(por eso se dice que es una vocal cerrada) y ubicada en posición posterior. Se acompaña con el
redondeamiento de los labios.
silla [i]
Cerrado, anterior, no redondeado
El sonido vocálico [i] se produce con la lengua en posición elevada dentro de la cavidad bucal
(por eso se dice que es una vocal cerrada) y ubicada en posición anterior. No se acompaña con
el redondeamiento de los labios.
agua [w]
Cerrado, posterior, redondeado
La semiconsonante [w] se produce con la lengua en posición elevada dentro de la cavidad
bucal (por eso se dice que es una vocal cerrada) y ubicada en posición posterior. Se acompaña
con el redondeamiento de los labios.
El Alfabeto Fonético Internacional permite caracterizar y representar el sonido de las lenguas a
partir de sus propiedades articulatorias. Se obtienen así descripciones más precisas del aspecto
fónico del lenguaje humano que las que podrían obtenerse apelando a los sistemas
ortográficos de cada lengua. Una primera aproximación al cuadro del AFI permite observar
cómo los hablantes del español (y de todas las lenguas) normalmente apelamos a más sonidos
efectivos de los que tenemos conciencia al hablar. Precisamente la diferencia entre estudiar las
propiedades reales del sonido humano y la capacidad humana para discriminar
conscientemente entre los sonidos constituye dos disciplinas diversas, aunque relacionadas: la
fonética y la fonología.
Fonemas, alófonos y distribuciones
Si las lenguas humanas apelan a la articulación de un número relativamente limitado de
sonidos para la expresión, cada lengua particular dispone de un número aún más restringido
de unidades distintivas que se oponen funcionalmente. Estas unidades, los fonemas, carecen
de significado, pero permiten distinguir los significados de unidades mayores. Así, /a/ y /e/ son
fonemas del español en la medida en que su intersustitución permite distinguir entre los
morfemas (y, en consecuencia, entre los lexemas) /’pas/ (“paz”) y /’pes/ (“pez”). “Paz” y “pez”
forman un par mínimo del español, ya que difieren en un segmento y dependiendo de qué
fono ocupe ese segmento, se pueden formar diversas unidades significativas del español. La
prueba del par mínimo es uno de los diagnósticos que permiten reconstruir el sistema
fonológico de una lengua.
[ˈʃwa] elección → [ˈʒwa] alegría, [ˈʃat] gato → [ˈʒat] tazón, [ˈʒu] mejilla → [ˈʃu] col, [ˈʒon]
ventana → No tiene un posible par mínimo en la lista., [ˈmaʀʃ] marcha → [ˈmaʀʒ] margen
[ˈraʃa] raya → [ˈraʒa] raya, [kaˈβaʃo] caballo → [kaˈβaʒo] caballo, [ˈseʒo] sello → [ˈseʃo] sello,
[ˈʃaβe] llave → [ˈʒaβe] llave, [laˈʒeɾβa] la yerba → [laˈʃeɾβa] la yerba
La oposición entre fonemas es funcional. Esto quiere decir que para diferenciar los fonemas no
importa tanto la materialidad de los fonos que los realizan (es decir, cómo se pronuncien
exactamente) como el hecho de que las diferentes lenguas arbitrariamente reconozcan ciertos
sonidos como realizaciones de una misma unidad distintiva y ciertos otros como realizaciones
de otras unidades distintivas. Esos fonemas se distinguen en virtud de algunos de los rasgos en
los cuales pueden descomponerse los fonos que los realizan: en otras palabras, no cualquier
rasgo fonético (de sonido) es fonológicamente pertinente (distintivo). El fonema es una unidad
abstracta y, por ende, puede realizarse materialmente de maneras diversas. Las variantes de
realización de un fonema se denominan alófonos.
En virtud de los efectos semánticos que producen al ser intersustituidos, se puede establecer
que los fonos se encuentran en distintos tipos de distribución. Cuando dos fonos pueden
ocupar un mismo contexto y distinguir significados (es decir, cuando pueden formar pares
mínimos), se dice que están en distribución contrastiva: se trata de realizaciones de fonemas
diferentes. Si es posible intersustituir dos fonos dados en un mismo contexto sin provocar
cambios de significado, estos se encuentran en distribución libre. Dos fonos que son
formalmente similares y no comparten naturalmente un mismo contexto (por lo que, por
ende, no es posible sustituir uno por otro para producir cambios de significado), se hallan en
distribución complementaria. Dos segmentos determinados participan de una distribución
libre o complementaria en la medida en que son alófonos, es decir, distintas realizaciones de
un mismo fonema. Lo que distingue a estos tipos de alofonía es su motivación: mientras que la
distribución complementaria se justifica por razones internas al sistema fonológico (por
ejemplo, se puede dar cuenta de la aparición de un alófono en un contexto determinado
porque se adecúa articulatoriamente a otros segmentos que lo rodean), la distribución libre
está determinada por factores extralingüísticos (variación dialectal, sociolectal, cronolectal,
estilística).
[ʃ] y [ʒ] son sonidos fricativos postalveolares orales. Difieren en que mientras que el primero
es sordo, el segundo es sonoro. Acción de las cuerdas vocales
El efecto semántico de la intersustitución de los segmentos [ʃ] y [ʒ] en francés: Es contrastiva,
es decir que permite distinguir un signo de otro: [ʃ] y [ʒ] son realizaciones de distintos
fonemas. [ˈʒu] mejilla [ˈʃu] col
/ʃ/ y /ʒ/ son fonemas del francés ya que se encuentran en distribución contrastiva: pueden
hallarse pares mínimos en los que estos segmentos comparten contexto y la presencia de uno
u otro permite distinguir significados. La posibilidad de distinguir entre joue [ˈʒu] (mejilla)
y chou [ˈʃu] (col), o entre joie [ˈʒwa] (alegría) y choix [ˈʃwa] (elección), entre otros pares,
prueba que el francés explota el contraste para distinguir significados, entre [ʃ] y [ʒ], es decir
que cada uno es la realización de una unidad distintiva abstracta (fonema) distinta: /ʃ/ y /ʒ/,
respectivamente.
Aparecen en los mismos contextos. Se debe analizar el efecto semántico de su intersustitución
para determinar si su distribución es contrastiva o libre.
No es contrastiva, es decir que no permite distinguir signos unos de otros: [ʃ] y [ʒ] son alófonos
de un mismo fonema. [ˈseʒo] sello [ˈseʃo] sello
En español, [ʃ] y [ʒ] son alófonos de un mismo fonema /ʃ/ ya que se encuentran en distribución
libre: pueden permutarse en iguales contextos sin producir cambios de significado. A los
efectos de la lengua española, entonces, estos dos sonidos son realizaciones posibles de la
misma unidad distintiva abstracta. La variación entre una forma y otra está determinada por
distintos factores sociolectales, como el género y el nivel educativo.
[e] y [ɛ] son sonidos vocálicos anteriores que se producen sin redondear los labios. Difieren en
que el primero se pronuncia con un grado mayor de acercamiento de la lengua al paladar que
el segundo; de ahí que se los denomine mediocerrado y medioabierto, respectivamente. Los
grados relativos de acercamiento de la lengua al paladar no alcanzan en ninguno de los casos
la apertura total (como en el caso de la a) ni el grado de cerrazón propio de la i. Grado de
apertura de la boca (posición vertical de la lengua)
La distribución de los segmentos [e] y [ɛ] en el corpus del español: Se parecen formalmente,
pero no aparecen en los mismos contextos. Se encuentran en distribución complementaria. El
efecto semántico de la intersustitución de los segmentos [e] y [ɛ]: No es contrastiva, es decir
que no permite distinguir signos unos de otros: [e] y [ɛ] son alófonos de un mismo fonema.
La posibilidad de distinguir entre [ˈe] y y [ˈɛ] es, o entre [ˈpeska] pesca y [ˈpɛska] durazno –
palabras con idéntica ortografía–, entre otros pares, prueba que el italiano explota el contraste
entre [e] y [ɛ], es decir que cada uno es la realización de una unidad distintiva abstracta
(fonema) distinta: /e/ y / ɛ /, respectivamente. Distribución contrastiva.
[e] y [ɛ] son alófonos de un mismo fonema /e/ del español ya que se encuentran en
distribución complementaria: se trata de sonidos que se parecen formalmente, pero no
aparecen en los mismos contextos y, por ende, no se encuentran pares mínimos en los que la
presencia de uno u otro permita distinguir significados. En español, [e] y [ɛ] son alófonos de un
mismo fonema /e/ ya que se encuentran en distribución complementaria: no aparecen en los
mismos contextos, por lo que no se pueden encontrar pares de palabras en los cuales realizar
la prueba del par mínimo. Se trata de sonidos formalmente parecidos que son variantes de
realización de un mismo fonema; los motivos que producen la aparición de una u otra forma se
pueden determinar observando los contextos en los que aparecen, es decir, por qué otros
sonidos van acompañados.
Si dos fonos son formalmente similares y no comparten naturalmente un mismo contexto (por
lo que, por ende, no es posible sustituir uno por otro para producir cambios de significado), su
distribución es complementaria. Se trata de alófonos de un mismo fonema cuya distribución se
justifica por razones internas al sistema fonológico. Esto significa que, por ejemplo, se puede
dar cuenta de la aparición de un alófono u otro en un contexto determinado porque éste se
adecúa articulatoriamente a otros segmentos que lo rodean. Por esta razón, cuando dos
alófonos de un fonema se encuentran en distribución complementaria se puede predecir en
qué contextos aparece cada uno observando los sonidos que lo anteceden o lo suceden.
El fonema /e/ se realiza mediante su alófono [ɛ] cuando aparece seguido de la vibrante
múltiple [r]. Los contrastes entre [ˈsɛro] cerro y [ˈseɾo] cero, y [ˈpɛro] perro y
[ˈpeɾo] pero prueban que la presencia de la vibrante múltiple provoca la aparición del alófono
[ɛ] antecediéndola.
El fonema /e/ se realiza mediante su alófono [ɛ] cuando éste aparece seguido de dos
segmentos consonánticos. El contraste entre las palabras [ˈseɾo] cero y [ˈsɛɾðo] cerdo, o
entre [ˈseka] seca y [ˈsɛkta] secta sugiere que la aparición del alófono [ɛ] está determinada por
estar seguido de dos consonantes, la primera como coda de la sílaba en la que aparece la vocal
(es decir, integrando la misma sílaba), la segunda como ataque de la sílaba siguiente. A esta
configuración se la denomina sílaba trabada. La generalización enunciada en la afirmación se
verifica en otras palabras del corpus, como [ˈbɛɾðe] verde, [aˈfɛkto] afecto y [ɛɾ
ˈmano] hermano.
El alófono [ɛ] aparece antecediendo a la vibrante múltiple y en contextos seguidos de sílaba
trabada. El alófono [e] aparece en los contextos restantes. En español [e] y [ɛ] son alófonos de
un mismo fonema /e/ y se encuentran en distribución complementaria. Hay diversos contextos
que producen la aparición de la forma medioabierta en nuestra lengua; el corpus visto permite
identificar dos de ellos: el contacto con la vibrante múltiple y precediendo a ciertas sílabas
trabadas. Estas dos predicciones bastan para explicar la distribución presentada en
el corpus ofrecido: [ˈpɛro] perro y [ˈsɛro] cerro manifiestan la forma medioabierta [ɛ] por
contacto con la vibrante múltiple y [ˈbɛɾðe] verde, [aˈfɛkto] afecto, [ˈsɛɾðo] cerdo,
[ˈsɛkta] secta y [ɛɾˈmano] hermano lo hacen por la presencia de la sílaba trabada. En el resto
de los casos, aparece la variante mediocerrada [e].
[ç] y [x] son sonidos consonánticos fricativos sordos orales. Difieren en que el primero se
produce en una zona de la cavidad bucal más adelantada que el segundo: mientras que [ç] es
palatal, [x] es velar: Punto de articulación.
Las propiedades de los sonidos que los suceden: [ç] aparece delante de vocales anteriores; [x],
delante de vocales centrales y posteriores. Lo que en español determina la aparición de [ç] o
[x], alófonos ambos de un mismo fonema /x/, es la naturaleza del sonido que lo sucede. La
forma [ç] aparece ante vocales anteriores, como puede verse en las palabras [çiˈɾafa] jirafa,
[çehˈtjon] gestión y [ˈaɲçel] ángel. La forma [x] aparece en los contextos restantes, ante
vocales centrales, como en [ˈxaṷla] jaula y [ˈxaro] jarro o posteriores, como en [ˈxuhto] justo y
[ˈxoʃa] joya.
Factores semánticos: permite diferenciar los significados de distintos signos de la lengua . La
motivación que determina la aparición de [t] y [c] en español. La aparición en un mismo
contexto de los fonos [t] o [c] permite distinguir significados, es decir que son realizaciones de
fonemas distintos /t/ o /c/. Esto se evidencia en los pares mínimos que pueden hallarse. El
fono [ʦ] no tiene cabida en el cuadro fonético del español (o sea, no es un sonido que los
hablantes del español habitualmente pronunciemos como realización usual de un fonema de
la lengua).
La distribución es complementaria. Estos fonos son alófonos del mismo fonema. Cada uno
tiene su contexto de aparición.
`e y `ɛ en italiano tienen una distribución contrastiva-opositiva. Son distintos fonemas. Se
puede observar este contraste en el par mínimo `e: y, ` ɛ: es. Frente al mismo contexto hay un
cambio de significado.
No es contrastiva, es decir que no permite distinguir signos unos de otros: [t] [ʦ] y [c] son
alófonos de un mismo fonema. [kakato] talón [cici] padre
[t [ʦ] y [c] son sonidos consonánticos africados sordos orales. Difieren en que el primero se
produce en una zona de la cavidad bucal más adelantada que el segundo: mientras que [ʦ] es
dentoalveolar, [c] es palatal (por esta razón, también suele graficárselo con el símbolo [ʧ]). [t]
también es un sonido consonántico sordo oral, pero a diferencia de [ʦ] y [c], es oclusivo. Se
produce en la zona de los alvéolos y los dientes, la misma en la que se pronuncia [ʦ], más
adelantada que donde se articula [c]. Punto de articulación, Modo de articulación
[l] y [ɾ] son sonidos consonánticos alveolares sonoros orales. Difieren en que el primero se
produce obstruyendo la zona central de la boca para que el aire pase por los costados de la
lengua, mientras que el segundo consiste en un único contacto entre el ápice de la lengua y los
alvéolos: [l] es lateral y [ɾ] vibrante simple.