Wonder
El protagonista de Wonder es August Pullman, un chico de diez años con una grave
malformación facial a causa del síndrome de Treacher Colllins. A pesar del síndrome,
August es un niño normal, se enfrenta a los mimos problemas que todos los niños, a punto
de ser adolescentes, deben afrontar. Pero nació con una cara distinta y eso hace que lo que
ya de por sí no es fácil, se complique un poco más. Afortunadamente cuenta con el apoyo
de su familia y amigos.
Al entrar al colegio aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en
las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal y como es, sonreír a
los días grises y tener fe en que, al final, siempre encontrará una mano amiga. Realizará un
largo y apasionante viaje durante quinto curso para aprender una gran lección, una lección
que es útil para todos y que el libro de alguna manera nos presta, para que la hagamos
nuestra.
En las escuelas se está utilizando la saga Wonder para concienciar sobre el bullying y dar a
conocer el síndrome de Treacher Collins. Algunos padres con hijos afectados por este
síndrome aseguran que los libros reflejan muy bien la enfermedad y las dificultades que
conlleva.
No se trata de esta enfermedad en concreto, sino del peso que significa ser diferente o no
ser considerado “normal”.
No podemos dejar de referirnos, en esta sección sobre Juegos, Juguetes y Ludotecas, a L.
S. Vigotsky (1896 - 1934), quien otorgó al juego, como instrumento y recurso socio-
cultural, el papel gozoso de ser un elemento impulsor del desarrollo mental del niño,
facilitando el desarrollo de las funciones superiores del entendimiento tales como la
atención o la memoria voluntaria.
Según sus propias palabras "El juego es una realidad cambiante y sobre todo impulsora del
desarrollo mental del niño" (Soviet psychology .3). Concentrar la atención, memorizar y
recordar se hace, en el juego, de manera consciente, divertida y sin ninguna dificultad.
Se dice que su teoría es constructivista porque a través del juego el niño construye su
aprendizaje y su propia realidad social y cultural. Jugando con otros niños amplía su
capacidad de comprender la realidad de su entorno social natural aumentando
continuamente lo que Vigotsky llama "zona de desarrollo próximo"
La "zona de desarrollo próximo" es "la distancia entre el nivel de desarrollo cognitivo real,
la capacidad adquirida hasta ese momento para resolver problemas de forma independiente
sin ayuda de otros, y el nivel de desarrollo potencial, o la capacidad de resolverlos con la
orientación de un adulto o de otros niños más capaces".