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Secuestro 2

Los 12 miembros de las Rondas Campesinas de la Comunidad de Jorge Chávez fueron acusados de secuestro por interrogar a tres personas sobre el robo de máquinas de tejer. Sin embargo, los magistrados fallaron a favor de los ronderos, absolviéndolos de los cargos. La sentencia indicó que las acciones de los ronderos estaban enmarcadas en su labor legítima de aplicar la justicia comunitaria en áreas donde el Estado tiene poca presencia, y no tuvieron la intención de privar de libertad a los interrog

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Secuestro 2

Los 12 miembros de las Rondas Campesinas de la Comunidad de Jorge Chávez fueron acusados de secuestro por interrogar a tres personas sobre el robo de máquinas de tejer. Sin embargo, los magistrados fallaron a favor de los ronderos, absolviéndolos de los cargos. La sentencia indicó que las acciones de los ronderos estaban enmarcadas en su labor legítima de aplicar la justicia comunitaria en áreas donde el Estado tiene poca presencia, y no tuvieron la intención de privar de libertad a los interrog

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Ronderos carabaynos absueltos del delito de

secuestro
martes, 15 de mayo de 2007
Asociación SER-Oficina Regional Puno

Nuevamente el altiplano puneño fue escenario de un proceso penal seguido contra los
miembros de las Rondas Campesinas de la Zona Norte. Esta vez se acusaba a 12 ronderos*
integrantes de las Rondas Campesinas de la Comunidad de Jorge Chávez del distrito de
Macusani, provincia de Carabaya.

El origen de este proceso se remonta al 17 de junio del 2002, fecha en la que se produjo el
robo de 3 máquinas de tejer del interior del local del centro artesanal de Macusani. Dicho
hecho fue denunciado ante las Rondas Campesinas del barrio Jorge Chávez de Macusani por
Dionicia Soncco Mamani, Dominga Soncco Mamani y Crespol Floro Macedo Quispe, socios del
centro artesanal y presuntos agraviados.

Con la participación de las 19 bases ronderas se iniciaron las indagaciones necesarias a fin de
esclarecer este hecho delictivo. Para ello, se efectuaron citaciones para los interrogatorios a
los socios del centro artesanal de Macusani). Como resultado de los interrogatorios se
encontró una serie de contradicciones de los denunciantes del hecho.

Es así que, al encontrarse como principales sospechosos a los denunciantes, éstos optaron
por denunciar a las Rondas Campesinas por el delito de secuestro, señalando que fueron
lesionados y víctimas de castigos físicos en las investigaciones que les hicieren los miembros
de la Ronda Campesina.

Durante el juicio oral, los 12 ronderos acusados dieron a conocer su versión de los hechos a
los magistrados. Los ronderos indicaron que la labor de las Rondas Campesinas es resolver
conflictos en los lugares donde no existe acceso a la justicia eficaz y donde la presencia del
Estado es casi nula.

Finalmente, el 24 de abril del 2007, este proceso judicial llegó a su fin. En la sentencia los
magistrados LAYME YEPEZ, COAGUILA SALAZAR y BAYLON CRUZ fallaron absolviendo de la
acusación fiscal a los 12 ronderos procesados por el delito contra la libertad, en su modalidad
de violación de la libertad personal, en su forma de secuestro previsto en el artículo 152,
inciso 1 del Código Penal. En mérito a los fundamentos siguientes:

A) La conducta de los procesados no reviste el carácter doloso que requiere el tipo penal de
secuestro, es decir que el agente se haya conducido con intención especifica de tomar a la
víctima y afectar su libertad personal privándola de la misma, privación que además debe
representar verdaderamente un ataque a su libertad, lo que significa que el agente priva a
una persona, sin derecho, de la facultad de movilizarse de un lugar a otro, con independencia
de que se le deje cierto espacio físico para su desplazamiento, cuyos limites la victima no
puede traspasar. Y

B) El accionar de los ronderos es legítimo, por cuanto se encuentra enmarcado y normado en


el artículo 149 de la Constitución Política del Perú.

Es importante resaltar que dentro del contenido de la sentencia emitida en este proceso los
señores magistrados aportan importantes fundamentos sobre la justicia comunitaria al indicar
que: “la justicia comunal administrada por las autoridades de las comunidades campesinas y
nativas, con el apoyo de las Rondas, tienen reconocimiento y cobertura constitucional y legal;
constituyendo, frente al problema de la falta de acceso a la justicia, una respuesta
organizada, democrática. La justicia comunal o jurisdicción comunal, no es un capricho del
constituyente del 1993, ello es respuesta a una realidad: la naturaleza pluricultural y étnica
de nuestro país. Por ello, el artículo 149 de la Constitución es una concreción de la obligación
del Estado de reconocer y proteger la pluralidad étnica y cultural de la nación tal como lo
establece el artículo 2 inciso 29 de la norma suprema; además, hay que agregar que la
justicia comunal no es una creación solitaria del constituyente del 93, es fruto de un lento
proceso de los países latinoamericanos andinos por dar cobertura constitucional a la
pluralidad étnica y cultural de sus regiones”.

Finalmente debemos indicar que en esta parte del altiplano puneño se está sentando
jurisprudencia penal respecto al actuar de las Rondas Campesinas, quienes aplicando sus
usos y costumbres resuelven sus conflictos en mérito a la Justicia Comunitaria propia de las
Comunidades Campesinas y Nativas, demostrando con ello que no sólo la justicia ordinaria
esta facultada a administrar justicia, sino también las Comunidades Campesinas y Nativas
con el apoyo de sus Rondas Campesinas, en los lugares donde no hay acceso a la justicia y la
presencia del Estado es paupérrima.

La defensa legal durante el juicio oral de los 12 ronderos acusados, integrantes de las Rondas
Campesinas de la Comunidad de Jorge Chávez del distrito de Macusani, provincia de
Carabaya, estuvo a cargo de los abogados de la Asociación Servicios Educativos Rurales –
Oficina Regional Puno.

NOTAS
*Los ronderos señalados como presuntos responsables eran; Cirilo Peralta Pacco, Marcelino
Tinta Greta, Leonidas Hualla Ccoa, Rodolfo Taype Uscamayta, Luis Parquer Soncco, Bernardo
Pari Ccama, Manuel Flores Mamani, Santos Flores Merma, Daniel Choque Muriel, Fidel
Cartagena Antezana, Juliana Corina Aguilar Taype y Edih Juana Apaza de Huanta.

**La defensa legal durante el juicio oral de los 12 ronderos acusados estuvo a cargo de los
abogados de la Asociación Servicios Educativos Rurales–Oficina Regional Puno.

***Respecto al robo de las tres máquinas de tejer, aun no se ha llegado a identificar a los
responsables.

A continuación presentamos la trascripción de la Sentencia:

SENTENCIA DE LOS RONDEROS DE LA COMUNIDAD DE JORGE CHÁVEZ EMITIDA POR LA


SALA PENAL ITINERANTE DE SAN ROMÁN-JULIACA

EXPEDIENTE  : 39. b 2003   Pág. 529


AGRAVIADOS : Crespol Floro  Macedo Quispe y otras
DELITO  :  Secuestro
ACUSADOS  : Cirilo Peralta Pacco y otros

Juliaca, 24 de abril de 2007.

Hechos imputados por el ministerio público:

Se atribuye a los procesados Cirilo Peralta Pacco, Juan Marcelino Tinta Greta, Leonidas Hualla
Ccoa, Rodolfo Taype Uscamayta, Lucio Luis Miguel Parquer Soncco, Bernardo Pari Ccama, 
Agapito Manuel Flores Mamani, Santos Flores Merma, Daniel Choque Muriel, Fidel Antezana
Cartagena y en calidad de cómplices Juliana Corina Aguilar Taype y Edih Juana Apaza de
Huanca, la comisión del delito de Secuestro, en agravio de Crespol Floro Macedo Quispe,
Dionicia Soncco Mamani y Dominga Soncco Mamani.
Cuyo antecedente del hecho delictivo se originó el 17 de junio del 2002, pues en esa fecha se
produjo el robo de 3 maquinas de tejer del interior del local del Centro Artesanal de
Macusani, patrocinio que fue denunciado por Juliana Corina Aguilar Taype a las Rondas
Campesinas del Barrio Jorge Chávez de Macusani, con el propósito de efectuar una
investigación sumaria, señalándose como sospechosos de este evento delictivo a los
agraviados en este proceso, los que fueron sometidos en forma reiterada a interrogatorios
amenazas y agresiones físicas, al extremo de ser privados de su libertad por mas de tres
días.

Estos hechos se objetivizaron en mantener a los agraviados arrodillados cargando piedras por
horas; y ha partir del martes 03 de septiembre del 2002  hasta el viernes 06 de septiembre
del 2002 estuvieron encerrados en el local de las Rondas Campesinas de Pacaje.

Fundamentación Jurídica:

Los hechos expuestos son tipificados por la representación del Ministerio Público como delitos
contra la libertad en su modalidad de, violación de la libertad personal, en su forma de
secuestro y de conformidad con los artículos 25, 91, 93, 152 del Código Penal, solicita la pena
privativa de libertad de 10 años y debiendo de obligarse al pago de tres mil nuevos soles por
concepto de reparación civil a favor de los agraviados en forma solidaria y proporcional.   

CONSIDERANDO:

Primero.- Que conforme a lo previsto por el literal e) del inciso vigésimo cuarto del artículo
segundo de la Constitución Política, toda persona es considerada inocente mientras no se
declare judicialmente su responsabilidad que, solamente es generada por una actividad
probatoria suficiente que permita arribar a la convicción de culpabilidad.

En este orden de ideas es preciso referir que el fundamento de la punibilidad del delito de
secuestro, está en el menoscabo de la libertad corporal, siendo esencial la ocurrencia del
elemento subjetivo; esto es, que el agente se haya conducido con la intención especifica de
tomar a la víctima y afectar su libertad personal, privándola de la misma.

Privación que además debe representar verdaderamente un ataque  a su libertad, lo que


significa que el agente priva a una persona, sin derecho, de la facultad de movilizarse de un
lugar a otro, con independencia de que se le deje cierto espacio físico para su
desplazamiento, cuyos limites la victima no puede traspasar.

Desde este punto de vista, lo importante no es la capacidad física de moverse por parte del
sujeto pasivo, sino la de decidir el lugar donde quiere o no quiere estar.

Lo más importante de esta exposición, es que en el aludido tipo penal se usa la expresión “sin
derecho priva a la víctima de su libertad”, pero esa privación de la libertad, tiene una
consecuencia perseguida por el agente, un fin mediato, siendo la privación de la libertad sólo
un medio.

Segundo.- En el presente caso los procesados, en su condición de integrantes de la Ronda


Campesina del barrio Jorge Chávez-Macusani, de Pacaje y con intervención de la Ronda
Campesina del barrio Tupác Amaru de la circunscripción de la provincia de Carabaya,
departamento de Puno.

Teniendo conocimiento los primeros, por denuncia de lo interesados de el robo de tres


maquinas de tejer del Centro Artesanal de tejidos de Macusani, formalizaron una
investigación o indagación preliminar, señalándo a los agraviados: Crespol Floro Macedo
Quispe, Dionicia Soncco Mamani y Dominga Soncco Mamani, como sospechosos de la
responsabilidad del evento delictivo denunciado. 

Dadas estas circunstancias, según referencia de los agraviados, el 19 de julio del 2002,
Crespol Floro Macedo Quispe fue interrogado por las Rondas Campesinas aproximadamente
de dos a tres horas, obligándosele a cargar piedras con ambas manos.

Luego, los mismos fueron citados al encuentro de Rondas Campesinas de Tantamaco, y el 21


al local del barrio Jorge Chávez. En esa oportunidad, nuevamente Crespol Floro fue sometido
a tortura física por una hora, obligándosele a que se sacara los zapatos, y eso fue reiterativo
hasta las cinco de la mañana del 22 de julio del 2002.

El 30 de agosto las víctimas fueron conducidas a Payamichina, en donde, desde las ocho de la
mañana hasta las diecisiete horas, fueron obligados a mantenerse de rodillas, exigiendo a los
mismos que hablen.

El 2 de septiembre del año 2002, ellos mismos fueron citados a presentarse al local de las
Rondas Campesinas del barrio Jorge Chávez, en donde fueron sometidos a agresiones físicas
y transferidas a las Rondas Campesinas de Pacaje, en donde fueron privados de su libertad
durante tres días. El 5 de septiembre fueron obligados a arrodillase durante todo el día. 

Tercero.- La versión sobre las agresiones físicas sufridas por los agraviados son verosímiles
por la relación de temporalidad, pues, de acuerdo a los certificados de fojas 26, 28, 30, nos
informan que los agraviados presentan contusiones, escoriaciones en ambas rodillas,
hematomas en la región dorso lumbar.

En el segundo certificado, amenaza de aborto, vaginitis y policontusiones, lumbalgia,


conjuntivitis infecciosa.

Una vez más, y muy a pesar de estas muestras, es preciso comprender que ello viene a ser
resultado de salidas impacientes y violentas de garantías fundamentales del debido proceso,
al problema de la falta de acceso a la justicia en las localidades deprimidas por la pobreza.

A diferencia de estos actos extra sistema, la llamada justicia comunal,  administrada por las
autoridades de las Comunidades Campesinas y Nativas, con el apoyo de las Rondas, tienen
reconocimiento y cobertura Constitucional y legal, y, constituyendo frente al problema de la
falta de acceso a la justicia, una respuesta organizada, democrática.

La justicia comunal o jurisdicción comunal, no es un capricho del constituyente de 1993, ello


es respuesta a una realidad: la naturaleza pluricultural y étnica de nuestro país, por ello, el
artículo 149 de la Constitución, es una concreción de la obligación del Estado de reconocer y
proteger la pluralidad étnica y cultural de la nación, tal como lo establece el artículo 2 inciso
29 de la norma suprema.

Además, hay que agregar que la justicia comunal no es una creación solitaria del
constituyente del 93, es fruto de un lento proceso de los países latinoamericanos andinos, por
dar cobertura constitucional de la pluralidad étnica y cultural de sus regiones.

Es por ello que en el contexto de estas acciones no se ha demostrado una decisión, una
voluntad de privar la libertad de los agraviados, y así lo entendió la sentencia de la Sala
Suprema, recaída en el expediente número 752–2006 en un caso similar cuando concluye “…
no se ha acreditado la responsabilidad penal de los encausados respecto al delito de
secuestro, pues si bien los procesados y los demás comuneros privaron de su libertad al
agraviado, la razón de tal proceder era porque querían realizar una investigación sumaria de
los hechos que se le imputaban a éste; en consecuencia, no concurre el elemento subjetivo
del delito de secuestro en la conducta desplegada por los encausados, pues el dolo exige el
conocimiento de la ilegalidad de la privación de la  libertad y la voluntad de asumir tal acción,
circunstancia que no se ha verificado en el proceso sub-litis…”.

En relación con la facultad de detención de las Rondas de las Comunidades Campesinas en el


marco del proceso de resolución de conflictos, la sentencia aludida agrega “… que la Ley de
Rondas Campesinas le atribuye a los ronderos facultades para llevar a cabo detenciones por
hechos flagrantes o desarrollar actos que permitan mantener la paz en sus respectivas
zonas…”
    
Cuarto.- Por tanto, no sólo estamos ante un problema de falta de acceso a la justicia de la
población campesina y nativa como algunos creen, sino, ante una administración estatal de
justicia que no tiene en cuenta la diferencia cultural e idiomática del Perú, es decir, no sólo el
Estado no llega a todo el territorio, sino que cuando lo hace, los que imparten justicia no
conocen la lengua y los códigos culturales de los justiciables a diferencia de la justicia
comunal.

En tal sentido, la conducta de los procesados no reviste el carácter doloso que requiere el tipo
penal de secuestro, dado que su actuar se encuentra normado y regulado por el artículo 149
de la Constitución Política del Perú, que a la letra dice: “Las Rondas Campesinas pueden
ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de conformidad con el
derecho consuetudinario”, [b]no habiéndose advertido con ello, reiteramos, ninguna intención
de vulnerar la libertad personal, sino el ejercicio de la justicia comunal, con sus errores y
formas criticables que deben ser materia de condenación y reflexión por parte de la Rondas
Campesinas.

Esta aseveración se sustenta en las declaraciones de los procesados: a fojas 179 a fojas 186,
Cirilo Peralta Pacco, reconoce haber sometido a los agraviados a lo que ellos denominan
disciplina, que consiste en hacer arrodillar a las personas en la reunión de ronderos.

Leonidas Hualla Ccoa, presidente la Ronda Campesina de las bases de la Comunidad de


Pacaje, en su declaración instructiva de fojas 194 a 198, no admite el elemento secuestro.
Reconoce que los agraviados estuvieron en las reuniones llevadas a cabo y que se les tuvo de
rodillas por autorización de la asamblea, y afirma que: existe mucho abigeato en nuestra
zona y al hacerlos arrodillar hablan la verdad, es un pequeño castigo.

Lo mismo mencionan el procesado Daniel Choque Muriel y el procesado Rodolfo Taype


Uscamayta.

Se puede observar, en el contexto de la Ronda Campesina, que estas actitudes no son una
manifestación de abuso, sino es una actuación conforme a las ancestrales costumbres.

Quinto.- A parte de este aspecto antropológico y cultural, cabe referir que el inciso 8 del
artículo 20 del Código Penal, señala que está exento de responsabilidad penal: “El que obra
por disposición de la ley, en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un
derecho, oficio o cargo”, por lo que, si los procesados, en su condición de ronderos, y de
acuerdo a los indicios que se muestran en el proceso, momentáneamente aprendieron a los
presuntos agraviados; sin embargo su accionar es legítimo por cuanto se encuentra
enmarcado en el artículo 149 de nuestra Carta Magna, por lo que resulta de aplicación el
artículo 284 de Código de Procedimientos Penales.

Por estos fundamentos de orden legal ésta Sala Penal Itinerante, FALLA: Absolviendo de la
acusación fiscal a los procesados Cirilo Peralta Pacco, Marcelino Tinta Greta, Leonidas Hualla
Ccoa, Rodolfo Taype Uscamayta, Luis Parquer Soncco, Bernardo Pari Ccama, Manuel Flores
Mamani, Santos Flores Merma, Daniel Choque Muriel, Fidel Cartagena Antezana, cuyas
generales de ley obran en sus declaraciones instructivas prestadas en el ordinario, de la
acusación fiscal por el delito contra la libertad, en su modalidad de violación de la libertad
personal, en su forma de secuestro, previsto y penado por el articulo 152 inciso 1 del Código
Penal, en agravio de Crespol Floro Macedo Quispe, Dionicia Soncco Mamani y Dominga
Soncco Mamani; y contra Juliana Corina Aguilar Taype y Edih Juana Apaza de Huanca, en su
calidad de cómplices primarios, por el delito contra la libertad, en su modalidad de violación
de la libertad personal, en su forma de secuestro previsto en el articulo 152 inciso 1 del
Código Penal.

En consecuencia, dispusieron el archivamiento definitivo de la instrucción al respecto y la


anulación de los antecedentes policiales, judiciales que se hayan generado como
consecuencia del presente proceso.

Consentida o ejecutoriada que sea esta sentencia, así lo pronunciaron, mandaron y firmaron
en la sala de audiencia en la que sesiona la Sala Penal Itinerante de la ciudad de Juliaca.

Tómese Razón y Hágase Saber.

Firman los señores Vocales.

LAYME YEPEZ.
COAGUILA SALAZAR.
BAYLON CRUZ.

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