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Clasificación y Conceptos de Bienes

El documento aborda el Derecho patrimonial, definiendo sus conceptos fundamentales, la clasificación de los bienes, y la importancia de distinguir entre bienes corporales e incorporales. Se exploran diversas categorías de bienes, su titularidad estatal y la naturaleza jurídica de ciertos derechos patrimoniales. Además, se discuten las diferencias entre derechos personales y reales, así como la teoría del título y el modo en la adquisición de bienes.
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Clasificación y Conceptos de Bienes

El documento aborda el Derecho patrimonial, definiendo sus conceptos fundamentales, la clasificación de los bienes, y la importancia de distinguir entre bienes corporales e incorporales. Se exploran diversas categorías de bienes, su titularidad estatal y la naturaleza jurídica de ciertos derechos patrimoniales. Además, se discuten las diferencias entre derechos personales y reales, así como la teoría del título y el modo en la adquisición de bienes.
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Julián García Ramírez

Docente

BIENES I

INDICE GENERAL – 2020

1. Derecho patrimonial

1.1. Definición

1.2. Precisión conceptual: cosa y bien

1.3. Clasificación de los bienes

2. Clasificación de los bienes corporales

2.1. Bienes inmuebles

2.2. Bienes inmuebles

3. Importancia de la clasificación de los bienes corporales en muebles e inmuebles

3.1. La enajenación de los bienes muebles

3.2. La tradición de los bienes muebles

3.3. La prescripción adquisitiva o usucapión

4. Otras clasificaciones de los bienes corporales

4.1. Bienes fungibles y no fungibles

4.2. Bienes consumibles y no consumibles

4.3. Cosas de género y cosas de especie o cuerpo cierto

4.4. Cosas presentes y cosas futuras

4.5. Cosas divisibles e indivisibles

4.6. Cosas apropiadas e inapropiadas

4.7. Cosas comerciables e incomerciables

4.8. Cosas singulares y universales

4.9. Cosas principales y cosas accesorias

Página 1 de 88
5. Titularidad estatal

5.1. Noción

5.2. ¿A quién corresponde la titularidad?

5.3. Una precisión necesaria

5.4. Dominio público: titularidad

5.5. Afectación y desafectación al dominio público

5.6. Clasificación del dominio publico

5.7. Del dominio privado del Estado

6. Del patrimonio

6.1. Concepto

6.2. Naturaleza jurídica

6.3. Integración

7. Naturaleza discutida de ciertos derechos patrimoniales

7.1. Derecho de retención

7.2. Derecho de superficie

7.3. Arrendamiento por escritura publica

7.4. Anticresis

7.5. Censo

7.6. La posesión

7.7. Pacto de retroventa

7.8. Pacto de retracto, tanteo o preferencia

7.9. El derecho de opción

7.10. Derecho de cuota parte de los copropietarios o comuneros en el derecho


de propiedad

8. Diferencias en cuanto al origen

8.1. Nacimiento de los derechos personales

8.2. Nacimiento de los derechos reales


9. Teoría del título y el modo

9.1. Clases de títulos

9.2. Derechos reales que nacen de la sola realización del titulo

9.3. El modo tradición y el titulo antecedente


1. DERECHO PATRIMONIAL

FUNDAMENTOS TEÓRICOS DE LOS DERECHOS REALES

1.1. DEFINICIÓN

Según Diez-Picazo, el Derecho patrimonial puede ser considerado como aquella parte del
Derecho Civil que comprende las normas y las instituciones a través de las cuales se
realizan y ordenan los fines económicos del hombre.

En otras palabras, son normas que le permiten al ser humano satisfacer, jurídicamente,
sus necesidades vitales. Nótese que la satisfacción de necesidades debe proveerse por
los medios establecidos en el ordenamiento jurídico, es decir, no todo proceso de
satisfacción de necesidades tiene tutela jurídica, sólo lo tendrá aquel que se cumpla por
medios legítimos, legales o lícitos.

¿Cuáles son, entonces, aquellas instituciones que contribuyen a la efectiva satisfacción de


necesidades humanas? Entre ellas, la institución más sobresaliente es el patrimonio.
Como categoría jurídica (art. 2488 CC), el patrimonio se asume, a grandes rasgos, como
un conjunto de bienes que, adquiridos en forma legítima, contribuyen a la realización de
los fines económicos del hombre, es decir, le permiten atender sus necesidad vitales.

En ese sentido, los bienes, como elementos integrantes de un patrimonio, representan


para el ser humano ventajas, utilidades o beneficios ¿por qué? Porque su adquisición
permite satisfacer sus necesidades vitales.

Se sigue de lo anterior, el que los bienes son objetos valiosos ¿por qué? Porque valen
positiva o negativamente. Es decir, todos los bienes representan ventajas para su tenedor
o titular, pero aquellas ventajas podrán representar un valor positivo o negativo ¿de qué
depende lo anterior? Depende de si contrarían los valores fundamentales del
ordenamiento jurídico, así: los bienes valiosos positivamente, son aquellos que tienen
protección jurídica por ceñirse a las normas y valores esenciales del Estado; por el
contrario, los bienes valiosos negativamente, son los que carecen de aquella tutela
jurídica por ser contrarios al orden público y al derecho público.

En conclusión, los bienes, en sentido amplio, son ventajas o beneficios que, según
su correspondencia o no con el ordenamiento jurídico, pueden ser valiosos positiva
o negativamente.

1.2. PRECISIÓN CONCEPTUAL: COSA Y BIEN


La doctrina clásica suele diferenciar los conceptos de cosa y bien1. En ese sentido, es
“cosa” todo lo que existe en la naturaleza, con excepción del ser humano. Arturo
Alessandri, en relación con aquella diferencia, refiere:

“Conforme a una opinión doctrinaria, cosas son sólo las entidades materiales, las
que constituyen una parte separada de la materia circundante (…). Según otro
juicio, cosa no es solamente lo que forma parte del mundo exterior y sensible, es
decir, una entidad material o corporal, sino también todo aquello que tiene vida en
el mundo del espíritu y que se percibe, no con los sentidos, sino con la inteligencia,
o sea, la entidad inmaterial o incorporal, como los inventos o las ideas que se
trasuntan en las obras artísticas o técnicas”.
El bien, por su parte, es una especie de cosa que reúne dos requisitos, a saber: (i) que
esté dentro del patrimonio de una persona (susceptible de apropiación) y (ii) que sea
susceptible de valoración económica2.

Con fundamento en lo explicado, la cosa constituye el género y el bien la especie3. Así,


todo bien es una cosa, pero no toda cosa es un bien. Por ejemplo: el alta mar, el sonido,
los astros, el aire son cosas, pero no podrían reputarse bienes ¿por qué? Porque carecen
de valoración económica y no son susceptibles de apropiación4.

1
VELÁSQUEZ JARAMILLO, Luis Guillermo. Bienes. Duodécima edición. Bogotá: Temis,
2010; OCHOA CARVAJAL, Raúl Humberto. Bienes. Sexta edición. Bogotá: Temis, 2006.
ALESSANDRI, Arturo y SOMARRIVA UNDURRAGA, Manuel. Los bienes y los derechos
reales. Tercera edición. Chile: Nascimento, 1974; ARTEAGA CARVAJAL, Jaime. De los
bienes y su dominio. Bogotá: Diké, 1994. ARÉVALO GUERRERO, Ismael Hernando.
Bienes. Constitucionalización del Derecho Civil. Bogotá: Universidad Externado de
Colombia, 2012. En el mismo sentido, opina Fernando Vélez: “No deben confundirse los
bienes con las cosas. Estas dos palabras se distinguen como la especie del género.
Todos los bienes son cosas, pero no todas las cosas son bienes. Es cosa todo lo que
existe en la naturaleza. Bienes son las cosas susceptibles de apropiación. El sol, el aire y
el mar son cosas y cosas indispensables al hombre; pero no son bienes, porque nadie
puede ser propietario exclusivo de ellos. De modo que lo único que es asunto de la ley,
son los bienes. Sin embargo, ésta y los jurisconsultos usan la palabra cosa como
sinónima del bien”. Estudio sobre el Código Civil Colombiano. Tomo III. París: París-
América, 1926. P. 1.
2
En la doctrina se han especificado otros criterios para determinar el carácter jurídico de la
cosa, así ARÉVALO GUERRERO ha señalado como tales (p. 110-117): (i) la naturaleza
irracional; (ii) que interese o afecte el mundo jurídico; (iii) que pueda ser individualizable;
(iv) que pueda pertenecer o estar sujeta a cualquier título; (v) que puedan ser
representadas económicamente o tener una valoración para el hombre; (vi) la licitud y (vii)
tener una existencia física o intelectual.
3
De allí que la cosa, según Biondo Biondi, no sea un concepto jurídico, mientras que sí lo
es el concepto de bien. “Cosa es un concepto prejurídico y neutro. La cosa, para ser
objeto de derecho, debe convertirse en bien”. BIONDI, Biondo. Los bienes. Barcelona:
Bosch, 1961. P. 34.
4
Al respecto, sostenía Alessandri: “Los que creen que un sujeto pueda tener propiedad
inscrita de la Luna son de una candidez conmovedora, más hoy, pues acuerdos y
resoluciones internacionales prohíben a cualquier nación apropiarse de cuerpos celestes”
(p. 7).
Sobre la mentada distinción, la doctrina francesa enseñaba:

“Condiciones requeridas para que las cosas sean bienes: las cosas se consideran
como bienes, jurídicamente, no sólo cuando son útiles al hombre, sino cuando son
susceptibles de apropiación: el mar, el aire atmosférico, el sol, son cosas
indispensables para la vida terrestre; sin embargo, no son bienes porque no
pueden ser objeto de apropiación en provecho de un particular, de un ciudadano o
de una nación. Por el contrario, los campos cultivados, las casas, un estanque, las
máquinas o los muebles usuales sí son bienes”5.

Esta diferencia, sin embargo, sólo tiene una importación teórica. El código civil no recoge
aquella diferencia doctrinaria; antes bien, en la sistemática del Libro II de la referida
codificación, los conceptos de cosa y bien se consideran equivalentes.

Tal distinción, por lo tanto, carece de un sentido práctico y normativo.

1.3. CLASIFICACIÓN DE LOS BIENES

Atendiendo a su forma de adquisición, los bienes, en sentido amplio, pueden clasificarse


en dos categorías:

3.1. En sentido práctico: Son cosas que aun teniendo un alto valor práctico y cuyo tráfico
económico representa una utilidad de notable índole, carecen de la connotación
jurídica que les reporta la tutela del orden jurídico ¿por qué carecen de protección?
Porque son bienes adquiridos en forma ilegal, antijurídica o contraria a derecho. No tienen
tutela del orden jurídico, pero son susceptibles de valoración económica trascendental
(art. 1519 CC).

3.2. En sentido jurídico: Son aquellos que, además de reportar una ventaja o beneficio
para el hombre, gozan de protección del orden jurídico por haberse adquirido conforme a
derecho.

Para los efectos del presente curso, nos interesa el estudio de los bienes en sentido
jurídico, es decir, aquellos objetos valiosos positivamente por haberse adquirido bajo el
amparo del orden jurídico.

Estos bienes, a su vez, pueden tener carácter patrimonial o extrapatrimonial, así:

3.2.1. Bienes en sentido jurídico extrapatrimonial: Son bienes que, a pesar de ser
protegidos por el orden jurídico, no es posible hacer de ellos una valoración
económica trascendental ¿por qué? Porque el valor no es atributo de esencia.

A esta categoría corresponden los derechos constitucionales de primera (derechos


fundamentales), segunda (derechos económicos, sociales y culturales) y tercera
generación (derechos colectivos y del medio ambiente). Se trata de derechos
subjetivos que no admiten valoración económica alguna.

¿Significa lo anterior que de su violación no se derivan consecuencias


patrimoniales? De ninguna manera: el que no sea posible valorarlos
5
PLANIOL y RIPERT. Derecho Civil. México: Biblioteca Clásicos del Derecho, 1997. P.
361.
económicamente, no impide el surgimiento de consecuencias económicas a causa
de su violación. Así ocurre, por ejemplo, cuando hay lugar a la reparación
económica por violación a la intimidad, el buen nombre, la vida, la integridad
personal, entre otros.

3.2.2. Bienes en sentido jurídico patrimonial (art. 653 CC): Al igual que los anteriores, se
trata de bienes que tienen respaldo de orden jurídico por haberse adquirido
conforme a derecho. Sin embargo, a diferencia de los primeros, son susceptibles
de valoración económica. Es decir, el valor económico es parte de su esencia.

Para los efectos del presente curso, nos interesa el estudio de los bienes en
sentido jurídico patrimonial. Es decir, los bienes que, al tener valor económico
trascendental, le permiten al hombre satisfacer sus necesidades vitales.

A esa clase de bienes, justamente, se refiere el libro II del Código Civil. Su


desarrollo está dispuesto entre los artículos 653 a 1007 del referido estatuto.

Estos bienes, a su vez, son clasificados por el artículo 653 ídem en dos grandes
categorías: los bienes corporales e incorporales. Es una clasificación que
proviene del antiguo derecho romano. En efecto, se le atribuye al jurista GAYO la
summa divisio entre los objetos corporales y e incorporales:

“GAYO trae al terreno jurídico una distinción elaborada por los filósofos. La
distinción entre res corporales y res incorporales. Según el jurista romano,
son corporales las cosas que se pueden tocar –quae tangi possunt-, como
un fundo, un esclavo, un vestido, una mesa de oro o de plata; incorporales,
las no tangibles –quae tangi non possunt-, esto es, las que in iure
consistunt, como una herencia, un usufructo, las obligaciones contraídas de
cualquier modo, las servidumbres rústicas y urbanas”6.

En tal sentido, el citado artículo 653 CC establece:

Los bienes consisten en cosas corporales o incorporales.


Corporales son las que tienen un ser real y pueden ser percibidas
por los sentidos, como una casa, un libro.
Incorporales, las que consisten en meros derechos, como los
créditos y las servidumbres activas.

Varias precisiones merece el artículo trascrito:

 En primer lugar, no ofrece una definición de la palabra “bienes”, solamente se


limita a enunciar su clasificación.
 En segundo lugar, el artículo, desde un enfoque jurídico, incurre en dos
grandes imprecisiones: de un lado, la expresión “cosa corporal” envuelve un
pleonasmo, es decir, una repetición innecesaria: todas las cosas, por
esencia, son

6
IGLESIAS, Juan. Derecho Romano. Barcelona: Editorial Ariel, 2002. P. 140.
Página 7 de 88
corporales7. De otro lado, la expresión “cosa incorporal” envuelve una
contradicción: si la todas la cosas tienen un “cuerpo”, mal se haría en aludir a
cosas que carecen de él. En una interpretación correctiva, el artículo debió
referirse a “bienes corporales o cosas” y a “bienes incorporales o
derechos”.

Efectuadas las precisiones anteriores, ocupémonos de definir cada una de las


mentadas categorías:

a. Bienes corporales o cosas (art. 654 CC): Son aquellos que tiene un ser real,
es decir, existencia material, y pueden ser percibidos por los sentidos. Los
bienes corporales constituyen el objeto de los derechos. Se clasifican en dos
grandes categorías:

i. Bienes muebles (art. 655 CC)

ii. Bienes inmuebles (art. 656)

b. Bienes incorporales o derechos (art. 664 CC): Son aquellos que carecen de
un ser real, es decir, no tienen existencia material y, por lo tanto, son
susceptibles de percibirse por los sentidos. Son poderes jurídicamente
protegidos. Es decir, son derechos subjetivos, es decir, facultan a alguien para
realizar una conducta positiva o negativa suya, o para exigir de otros una
acción o una abstención. El derecho subjetivo, en consecuencia, presupone la
relación entre dos sujetos: uno facultado (sujeto activo) y otro obligado (sujeto
pasivo). Se clasifican en dos grandes categorías:

i. Derechos reales, derechos in re o derechos en o sobre las cosas: Aquellos


que se ejercen sobre las cosas y en relación con un sujeto indeterminado. Se
trata de derechos en los que median tres elementos: un sujeto activo, un
sujeto pasivo y un bien corporal. Sus efectos son generales, es decir,
absolutos o erga omnes. Ello significa, simplemente, que el derecho real se
puede oponer a cualquier persona. Por ejemplo: Derecho real de propiedad.

En ese sentido, el derecho real es el poder jurídicos más o menos amplio, que
tiene un sujeto activo, sobre una cosa cierta y determinada, para extraer de ella
un mayor o menos provecho jurídico, ejerciendo ese poder frente a todos los
demás sujetos jurídicos, diferentes de él mismo, de manera indeterminada.

ii. Derechos personales, derechos ad-rem o derecho a la cosa: Aquellos que se


ejercen con respecto a ellas y en relación con un sujeto determinado. Son
derechos que en los que median tres elementos: un sujeto activo, un sujeto

7
En ese sentido, el Código Civil alemán, en su § 90 establece: “Concepto de cosa. Cosas
en sentido legal sólo son los bienes corporales”.
pasivo y una conducta positiva o negativa. A esta conducta se le llama
prestación y puede ser de dar, hacer o no hacer.

En ese sentido, el derecho personal es el poder jurídico que tiene un sujeto


activo para reclamar de una persona cierta y determinada, el cumplimiento de
una conducta positiva o negativa, es decir, de una prestación que puede ser de
dar, hacer o no hacer.

Prestación de Prestación de Prestación de no


dar hacer hacer
(art. 1605 CC) (art. 1610 CC) (art. 1612 CC)
¿Qué significa dar en ¿Qué significa hacer ¿Qué significa no
sentido en sentido hacer en sentido
jurídico? jurídico? Significa jurìdco? Significa
Significa traditar. Y la ejecutar una abstenerse de
tradición consiste en conducta positiva ejecutar
una entrega jurídica, sin efecto
es decir, enla traslaticio. Es una
transferencia de un decir, la prestación de determinada
derecho real de un hacer supone conducta. Por
patrimonio a otro. la realización lo tanto, la prestación
Por lo tanto, la de una de no hacer envuelve
ejecución de la conducta un comportamiento
prestación de dar determinada que negativo. Así,
supone un cambio no implica esta
en la titularidad de desplazamiento prestación tiene
un derecho real. patrimonio. Así por objeto
Por ejemplo: quien ejecuta una
En el contrato una prestación de conducta
de hacer genera omisiva.
compraventa un cambio en el Por ejemplo:
surgen para el mundo exterior, En un contrato de
vendedor y el pero, a arredamiento,el
comprador diferencia de la arrendador (dueño del
prestaciones de prestación de dar, no bien) le prohíbe al
dar sustrae bienes de su arrendatario (quien
¿por qué? Porque patrimonio toma el bien en
ambos, al entregar la arriendo) ingresar
cosa y el precio, para incorporarlos en mascotas al inmueble
efectúan actos de el patrimonio de otro arrendado. Así las
tradición del derecho sujeto. cosas,el
de propiedad que Por ejemplo: arrendatario, además
ejercen sobre los En un contrato laboral de un prestación de
bienes entregados. surgen prestaciones dar (pagar el canon de
Así, el vendedor de dar para el arrendamiento), tiene
tradita el derecho empleador, pero a su cargo una
real de dominio que prestaciones de hacer prestación de no
ejerce sobre el para el empleado. Es hacer: no ingresar al
mueble o inmueble cierto que el inmueble animales o
que vende, y el empleador debe mascotas.
comprador tradita el traditar el dominio Lo anterior,
derecho real de sobre el salario (suma permite inferir que
dominio que ejerce de dinero) que un mismo
sobre la suma de periódicamente pasa sujeto puede
dinero que entrega. a su empleado, pero estar obligado,
Como puede éste, por el contrario, simultánemaente, al
notarse, no efectúa actos de cumplimiento de una o
en ambos casos transferencia de varias
se patrimonial. prestaciones.
Solamente despliega
conductas,
sin efectos
traditorios,
configuran cambios que se concretan en
en la titularidad de actos materiales que
los derechos reales. modifican el mundo
exterior.

2. CLASIFICACIÓN DE LOS BIENES CORPORALES (“COSAS”)

Pregunta: Jurídicamente ¿cuál es la importancia de diferenciar los bienes en


corporales e incorporales?

De conformidad con el artículo 654 CC, los bienes corporales de dividen en muebles e
inmuebles. Empecemos estudiando la clasificación de los bienes inmuebles.

2.1 Bienes inmuebles (art. 656 CC): Los bienes inmuebles, en tanto cosas o bienes
corporales, pueden clasificarse del siguiente modo:

2.1.1. Inmuebles por naturaleza


2.1.2. Inmuebles por adhesión
2.1.3. Inmuebles por destinación
2.1.4. Inmuebles por ficción legal

Analicemos en detalle cada categoría de las mencionadas.

2.1.1. BIENES INMUEBLES POR NATURALEZA (art. 656 CC). Son aquellos que no
pueden desplazarse de un lugar a otro, bajo riesgo de perder su esencia, naturaleza,
forma o de afectar considerablemente su valor. Los inmuebles por naturaleza, por lo tanto,
son bienes extraños a la idea de movilidad. Un eventual desplazamiento implicaría su
detrimento material o patrimonial.

De esta especie son las tierras o fundos (suelo y subsuelo) 8, las minas9 y las aguas
que corren por cauce natural. Se les llama inmuebles por naturaleza porque, por su

8
“Las tierras comprenden el suelo y el subsuelo, sin construcciones, árboles ni plantaciones.
Constituyen un elemento natural fijo. No modifica la naturaleza inmueble de la tierra el hecho de
que pueda alzarse por palas y transportarse, pues lo que se traslada es una porción mayor o menor
de ella, pero no la tierra propiamente tal ni una parte de ella, con su disposición natural en estratos;
en otras palabras, lo que se traslada es la materia inorgánica desmenuzable de que se compone el
suelo natural y las demás substancias existentes en él; pero no el suelo mismo, es decir, la
superficie geográfica”. Alessandri, Arturo. Tratado de los Derechos Reales. Bienes (p. 17-18).
9
“Las minas son los depósitos de substancias minerales formadas naturalmente y existentes en el
interior de las tierras. Las substancias minerales extraídas de la mina son muebles; pero la mina, en
sí misma, siempre es una cosa inmueble” Ibíd. p. 18.
esencia, no admiten desplazamiento de ninguna especie. Por sus características
son bienes extraños a la idea de movilidad 10.

2.1.2. BIENES INMUEBLES POR ADHESIÓN (art. 657 CC):

Noción:

Es un bien mueble por naturaleza, que por estar permanentemente adherido, de


manera material, a un bien inmueble, pierde su calidad de mueble. En otras
palabras: originariamente es un mueble por naturaleza que, al ser incorporado
física o materialmente a un bien inmueble, adquiere la calidad de tal y, por lo tanto,
queda sometido al régimen jurídico de esa clase de bienes.

Esta figura responde a una ficción legal ¿Por qué? Porque los bienes, en estricto
sentido, son bienes muebles. Pero por adherirse materialmente a un inmueble, el
legislador reputa su calidad inmobiliaria.

De esta condición son todos los bienes muebles que se incorporan a la


construcción por el dueño de un fundo o por un tercero (adobes, hierro, baldosas,
piedras). Lo son, así mismo, los edificios y árboles11.

Nota: La doctrina mayoritaria, al referirse a esta clase de bienes, suele diferenciar


términos de radicación y adhesión. En sentido técnico, según la doctrina, la
radicación tiene lugar cuando un bien mueble por naturaleza accede a un bien
inmueble por naturaleza. Desde ese enfoque, por lo tanto, las edificaciones son
bienes inmuebles por radicación.

Por su parte, los bienes muebles por naturaleza que accedan a un inmueble por
radicación, se estiman bienes inmuebles por adhesión o adherencia. Desde este
enfoque, por lo tanto, las ventanas, las lámparas que adhieren al inmueble o las

10
En el mismo sentido, opina Fernando Vélez: “(…) creemos que la tierra por su naturaleza es tal
vez el único bien inmueble”. Ibíd. P. 3. Y, por su parte, el artículo ARTÍCULO 225 del Código Civil
Argentino: Inmuebles por su naturaleza. Son inmuebles por su naturaleza el suelo, las cosas
incorporadas a él de una manera orgánica y las que se encuentran bajo el suelo sin el hecho
del
hombre.
11
Según lo dicho, son bienes inmuebles por adhesión: los edificios, los árboles, las plantas (menor
durabilidad que los árboles), los frutos (se dan con cierta periodicidad y no implican un detrimento
para la cosa que los genera: las cosechas) y los productos (no se dan con cierta periodicidad y
suponen detrimento para cosa que los genera: las minas). Frutos y productos, mientras adhieren a
la cosa que los produce son inmuebles, percibidos o extraídos, tiene calidad de muebles.
Ahora, si bien los edificios son ejemplos de inmuebles por radicación, la doctrina considera que no
ocurre lo mismo con aquellas construcciones transitorias y sin sólida incorporación: casas
prefabricadas para exhibición, estadios y coliseos portátiles, etc.
puertas de acceso a un edificio, tendrían la calidad de inmuebles por adhesión o
adherencia.

Conclusión: Pese a los intentos por diferenciar los conceptos, sea como
adhesión, adherencia o radicación, la accesión de un bien mueble a un inmueble
produce los mismos efectos.

Requisitos para la inmovilización por adhesión:

a. Incorporación material de un bien mueble por naturaleza a un bien


inmueble por naturaleza o por radicación.
b. La incorporación debe ser permanente, estable y fija. Sin embargo, la
suspensión temporal de la adherencia no hace perder la calidad de
bien inmueble por adhesión (art. 661 CC).
c. No identidad de señorío, es decir, no es esencial que el dueño de los
bienes sea una misma persona. Esta circunstancia es importante por las
consecuencias que se derivan de ella, así: si el dueño de los bienes
sembrados, plantados, cultivados o edificados o, en síntesis, adheridos a
un inmueble, no es el mismo dueño del inmueble, operará el fenómeno de
la accesión de mueble a inmueble, pudiendo el dueño del segundo, que
es lo principal, hacerse dueño de los primeros que son lo accesorio; o el
derecho de superficie, según los artículos 738 y 739 CC.
Por lo tanto, la inmovilización por adhesión puede efectuarse por el dueño
de ambos bienes, por el dueño de un solo o, incluso, por un tercero que no
ostente titularidad alguna sobre los bienes. Así, por ejemplo, pueden
inmovilizar el nudo propietario, el usufructuario, el poseedor, el
comodatario, el arrendatario o, en fin, cualquiera otra persona que tenga el
bien bajo un título precario o de mera tenencia.
d. Los bienes muebles incorporados pierden su valoración económica
independiente (forman parte de un todo inmobiliaria) y cambian de régimen
jurídico (adoptan en régimen jurídico de los bienes inmuebles).

2.1.3. BIENES INMUEBLES POR DESTINACIÓN (art. 658 CC):

Noción

Son bienes muebles por naturaleza que la ley considera inmuebles (por una
ficción), en atención a que se encuentran permanentemente destinados al uso,
cultivo o beneficio de una heredad, hasta el punto que pueden llegar a ser
considerados accesorios a ella.
Revisión crítica al art. 658 CC:

o Primero: La destinación no es al uso, al cultivo Y al beneficio, sino a cualquiera de


esas finalidades.
o Segundo: Los bienes muebles se inmovilización en razón del servicio que prestan
al predio, no al dueño; aunque indirectamente todo lo que beneficie al predio,
beneficia al dueño; no todo lo que beneficia al dueño, beneficia al predio.
o Tercero: El artículo relaciona una serie de ejemplos que, stricto sensu, no
corresponde a esta modalidad de bienes inmuebles. Así: las losas de un
pavimento, los tubos de cañerías, las prensas (máquinas que sirven para
comprimir), calderas (recipientes de metal), cubas (sinónimo de tonel: recipientes
de madera), alambiques (aparato que sirve para destilar), toneles y máquinas que
forman parte de un establecimiento comercial adherente al suelo. El ejemplo es
impreciso si refiere al establecimiento, pero no si se alude a las máquinas que
sirven para un fin específico dentro del mentado establecimiento.

Requisitos para la inmovilización por destinación

a. Incorporación ideal: es decir, el bien mueble se reputa inmueble por el servicio que
presta al primero. La incorporación es intelectual y está dada por la finalidad que el
bien mueble cumplirá en beneficio del predio, del fundo o heredad.
b. Destinación efectiva y exclusiva de los muebles, al uso, cultivo o beneficio del
predio. Efectiva: es decir, que el bien mueble sea puesto al servicio (real y
verdadero) de un bien inmueble. Y exclusiva: es decir, que el bien mueble sólo
(únicamente) preste tal servicio para un inmueble en particular.
c. Permanencia de esa destinación: no es sinónimo de perpetuidad, sino de
afectación a un fin por un tiempo prolongado: lo necesario para la prestación del
servicio. Por lo tanto, la desvinculación transitoria o momentánea no desvirtúa
la inmovilización. Esta permanencia, fundamental, está necesariamente ligada al
ANIMUS (intención) DEL PROPIETARIO.
d. Identidad de señorío: se infiere de los ejemplos ofrecidos por el artículo 658 CC.
Es presupuesto necesario que el dueño de los bienes sea una misma persona
¿Por qué? En primer lugar, el único interesado en destinar bienes muebles al
servicio de un predio es el dueño de los mismos.
Y, en segundo lugar, se exige tal identidad para no vulnerar derechos de terceros.
Piénsese en el siguiente caso: Juan, dueño de una finca, le pide a Pedro que le
preste su tractor para trabajar el arado de su predio. Pedro acepta.
Posteriormente, Juan se entera que sus acreedores han embargados la finca y sus
accesorios por no haber pagado cumplidamente sus obligaciones ¿Por qué los
accesorios? Porque lo accesorio sigue la suerte de lo principal. En el caso
planteado, serían accesorios aquellos muebles destinados al servicio del inmueble
de Juan. Así pues, de no exigirse la identidad de señorío para efectos de
inmovilizar por adhesión, el tractor prestado por Pedro resultaría embargado por
la deudas de Juan; pues, como es
sabido, el tractor es accesorio y el predio principal. Situación evidentemente
injusta. Por esta razón, para no afectar derechos de terceros (Pedro), se exige que
sólo pueda inmovilizar por destinación el dueño de ambos predios. En el ejemplo
propuesto, entonces, la medida de embargo no recaería sobre el tractor ¿Por qué?
Porque, por no pertenecer al dueño del predio, no se encontraba inmovilizado por
destinación.
e. Los bienes muebles incorporados NO pierden su valoración económica
independiente (conservan su identidad e individualidad), pero cambian de régimen
jurídico (adoptan en régimen jurídico de los bienes inmuebles).

Diferencias entre la inmovilización por adhesión y por destinación:

De este modo, quedan esclarecidas las diferencias esenciales entre los


bienes inmuebles por adhesión y los bienes inmuebles por destinación.
Entre otras, merecen recodarse las referentes a la identidad de señorío, a la
incorporación ideal, a la conservación de identidad del bien mueble y a su
evaluación económica independiente, que se verifica en todos los supuestos de
inmovilización por destinación.

Efectos de la inmovilización por adhesión y por destinación

Se sabe que los bienes muebles inmovilizados son accesorios a los bienes inmuebles en
los cuales se inmovilizan. Esto significa, ni más ni menos, que para todos los efectos
legales los bienes muebles inmovilizados quedan sujetos al régimen jurídico de los bienes
muebles. Lo anterior, como fue expresado con precedencia, se explica en aquel clásico
aforismo: “accessorium sequitur principale”, es decir, “lo accesorio sigue la suerte de lo
principal”. Y en el caso de la inmovilización por adhesión o por destinación, se confirma en
los siguientes supuestos:

a. Actos de enajenación (art. 1886 CC): Enajenar significa, grosso modo, transferir un
bien de un patrimonio a otro. En ese sentido, la enajenación de un inmueble por
naturaleza, entraña la enajenación de los bienes inmovilizados en él. Si la
voluntad de los contratantes es la de excluir los bienes muebles, deberán anotarlo
expresamente.

Por el contrario, si los muebles no están inmovilizados y la intención de las partes


que realizan un acto sobre el inmueble donde se encuentran los primeros, es
incluirlos en él, deberán hacerlo expresamente, pues al no ser accesorios, no se
entienden incluidos en el negocio jurídico. Aún en este caso, es necesario
reconocer que del negocio jurídico quedan por fuera los previstos en el artículo 662-
2 CC12.

b. Constitución de hipoteca y decreto de medidas cautelares. Del mismo modo, la


hipoteca de un inmueble se extiende a sus accesorios (art. 2445 CC). Similar
situación se presentan con el decreto de medidas cautelares13.

2.1.4. BIENES INMUEBLES POR FICCIÓN LEGAL (ART. 667 CC)

Noción:

Empecemos por afirmar que en el Código Civil, por virtud de una ficción legal, todo se
reduce a mueble o inmueble. Esto también ocurre, como se verá, con los derechos reales
y personales. En efecto, legislador, en el artículo 667 CC, considera que los derechos
patrimoniales (reales y personales) se reputan (ficción legal) muebles o inmuebles 14.

Pero ¿de qué depende de que un derecho real o personal sea considerado mueble o
inmueble? Pasemos a analizar puntualmente cada supuesto:

o Derecho real: De conformidad con el artículo 667 CC, los derechos reales se
reputan muebles o inmuebles según la cosa en que han de ejercerse. En ese
sentido, para determinar si un derecho real es muebles o inmueble des necesario
establecer la naturaleza de la cosa sobre la que se ejerce. Así, si el derecho real
se ejerce sobre un bien mueble, será un derecho real mueble. Tal el caso, por
ejemplo, del derecho real de dominio que se ejerce sobre un carro. El derecho
real, por ser ejercido sobre un bien mueble (carro), se le reputa derecho real
mueble.

De otro lado, si el derecho real se ejerce sobre un bien inmueble, será un derecho
real inmueble. Tal el caso, por ejemplo, del derecho real de dominio que se ejerce

12
Art. 662-2: En los muebles de una casa no se comprenderá el dinero, los documentos y papeles,
las colecciones científicas o artísticas, los libros o sus estantes, las medallas, las armas, los
instrumentos de artes y oficios, las joyas, la ropa de vestir y de cama, los carruajes o caballerías o
sus arreos, los granos, caldos, mercancías, ni en general otras cosas que las que forman el ajuar
de una casa.
Según el DRAE, el “ajuar” es el conjunto de muebles, enseres y ropas de uso común en la casa.
13
Son mecanismos que protegen, provisionalmente, un derecho discutido judicialmente. Estas
medidas, por lo tanto, se orientan a garantizar el derecho de quien demanda la solución de una
controversia en sede judicial. Las medidas, así decretadas, aseguran que el demandado No burlará
el interés del demandante, haciéndose ilusoria su pretensión de hacer efectivo su derecho. Entre
las medidas cautelares más representativa se encuentra el embargo de los bienes del demandado.
14
Esta clasificación, sin duda alguna, es una ficción legal: en sentido ontológico un derecho no puede
calificarse de mueble o inmueble. Algunos llaman a esta categoría: inmuebles por razón de la
cosa a que se refiere el derecho el derecho. Otros, la llaman, inmuebles por asimilación.
Finalmente, otros prefieren llamarla inmuebles por ficción legal. Así, el derecho de dominio sobre
un bien inmueble: es real inmueble; el derecho a exigir la entrega de un bien inmueble: es personal
inmueble.
sobre una casa. El derecho real, por ser ejercido sobre un bien inmueble (casa),
se le reputa derecho real inmueble.

Conclusión: La naturaleza del derecho (mueble o inmueble) la determina el bien


sobre el que se ejerce el respectivo derecho.

o Derecho personal: De conformidad con el artículo 667 CC, los derechos


personales se reputan muebles o inmuebles según el objeto que se deba.
Recuérdese que el objeto de los derechos personales es la PRESTACIÓN. Por lo
tanto, deberá determinarse la clase de prestación debida para conocer la
naturaleza mueble o inmueble del derecho personal.

Debe recordarse, además, que la parte que debe la prestación se llama DEUDOR.
Y, por su lado, la parte que tiene el derecho personal (es decir, el derecho a exigir
la prestación), se llama ACREEDOR. Por lo tanto, la prestación de una parte
constituye el derecho personal de la otra. Por ejemplo: Juan y Pedro celebran un
contrato de compraventa de una casa por $50.000.000. Como cada parte es al
mismo tiempo deudora y acreedora de la otra, cada una tiene prestaciones y
derechos personales. Así:

JU PEDR
AN O
Prestación: Entregar (dar) la casa. Prestación: Pagar (dar) el precio.

Derecho Personal: Exigir el pago del Derecho personal: Exigir la entrega


precio. de la casa.

En el ejemplo referido, la prestación de JUAN constituye el derecho personal de


PEDRO. Y, a su vez, la prestación de PEDRO constituye el derecho personal de
JUAN. En otras palabras ¿qué puede exigir cada uno (derecho personal)? La
respectiva prestación del otro.

En ese orden de ideas ¿de qué depende que un derecho personal sea mueble o
inmueble? Depende de lo que se pueda exigir. Y este aspecto varía según la
naturaleza de la prestación. Veamos:

 Cuando lo debido es una prestación de dar : Si la prestación es de dar, es


necesario preguntarse ¿qué es lo que se obliga a DAR un deudor? El
deudor puede obligarse a dar una cosa mueble o inmueble. Por lo tanto, el
acreedor puede exigir (derecho personal) una cosa mueble o inmueble.
Cuando exija que se le tradite (dar) una cosa mueble su derecho personal
será mueble; pero cuando exija que se le tradite (dar) un cosa inmueble su
derecho personal será inmueble.
 Cuando lo debido es una prestación de hacer o de no hacer: En tales
casos, cuando el acreedor pueda exigir (derecho personal) la ejecución de
un hecho
(hacer) o la abstención de una conducta (no hacer), su derecho personal
siempre será mueble ¿Por qué? Porque por disposición del art. 668 CC los
hechos debidos siempre se reputan (consideran) muebles.

Esta asimilación también se extiende a las acciones ¿Qué es una acción? Es el medio de
protección judicial de los derechos. No tendría sentido que el legislador consagrara
derechos subjetivos, si omitiere consagrar los mecanismos para protegerlos o hacerlos
efectivos. Tales mecanismos, como se dijo, reciben el nombre de acciones. Por lo tanto, si
la acción está encaminada a proteger derechos reales, la acción será real, y, de otra
parte, si la acción está encaminada a proteger derecho personales, la acción será
personal.

Por ejemplo:

 Con el fin de proteger los derechos reales, el ordenamiento jurídico consagra una
acción de especial importancia: la acción reivindicatoria (art. 946 CC). Esta acción
puede instaurarla el titular de un derecho real cuando los bienes han salido en
forma ilegítima de su patrimonio. Es una acción para volver a traer la cosa al
patrimonio del titular (rei: cosa; vindicare: volver a traer). Así pues, cuando la
acción de instaura para proteger un derecho real mueble, la acción será real
mueble; y si se instaura para proteger un derecho real inmueble, la acción será
real inmueble.

 En el caso de los derechos personales, podría decirse que la acción que tiene el
comprador para exigir que se le entregue la finca comprada, es personal inmueble;
y la acción del que ha prestado dinero para exigir que se le pague, es personal
mueble.

Conclusión: La naturaleza de la acción está determinada por la naturaleza del derecho


que protege.

2.2. Bienes muebles (art. 655 CC): Los bienes muebles, en tanto cosas o bienes
corporales, pueden clasificarse del siguiente modo:

2.2.1. Bienes muebles por naturaleza


2.2.2. Bienes muebles por anticipación
2.2.3. Bienes muebles por ficción legal

Analicemos en detalle cada categoría de las mencionadas.

2.2.1. BIENES MUEBLES POR NATURALEZA (artículo 655 CC - norma incompleta15)-,


en concordancia con el art. 662 inc. 1 CC): Son muebles por naturaleza las cosas que
pueden desplazarse de un lugar a otro por sí mismas (semovientes), o bien por la
intervención de
15
La norma sólo exceptúa a los bienes inmuebles por destinación. Debe incluirse, del mismo modo,
los bienes inmuebles por adhesión.
un tercero (inanimadas). Ahora, a la simple definición del Código Civil, la doctrina y la
jurisprudencia han agregado que, para que sea mueble, la cosa no debe perder con el
desplazamiento su esencia, naturaleza o forma, o afectarse considerablemente en su
valor.

Al respecto, conviene precisar que la L. 1774 de 2016 agregó un parágrafo al


artículo 655. Este agregado, referente a los animales como seres sintientes, en
nada suma al contenido de la norma, más aún, se trata de una modificación
insustancial que adolece de serias imprecisiones. Debió seguirse, en este punto, la
redacción del Código Civil alemán, que dispone: “Los animales no son cosas.
Serán protegidos por leyes especiales. Se les aplican las disposiciones sobre
cosas por analogía en la medida en que no se establezca algo distinto” (artículo
90ª).

2.2.2. BIENES MUEBLES POR ANTICIPACIÓN (art. 659 CC): Son bienes
inmuebles por adhesión o por destinación a los que el legislador les confiere la
calidad de muebles, aún antes de su separación, para el efecto de constituir un
derecho sobre dichos productos o cosas en favor de terceros y sujetándolos en
consecuencia, al régimen jurídico ordinario de los bienes muebles.

El aspecto práctico de la referida clasificación, se evidencia con la


simplificación de los actos enajenatorios, pues, estando el mueble inmovilizado, se
le debería tratar en un todo, como un inmueble y, por tanto, los actos de
enajenación que los comprendan deberían ser actos solemnes (perfeccionados
mediante escritura pública otorgado ante notario, art. 1857 CC), mas, por virtud de
la ficción legal, esos bienes que en el momento del perfeccionamiento del acto
enajenatorio son inmuebles, vuelven a reputarse muebles, pudiéndose prescindir
en consecuencia de las solemnidades (escritura pública), pues como se ha dicho,
quedan sujeto en un todo al régimen de los bienes muebles en general, es un
régimen de mera consensualidad, POR REGLA GENERAL (art. 659 CC).

2.2.3. BIENES MUEBLES POR FICCIÓN LEGAL (art. 667 CC): Categoría
explicada precedentemente16.

16
La doctrina (Rico Puerta, Alonso y Jaramillo, Fernando) menciona otra clasificación de los bienes
muebles: “bienes muebles por su carácter ideal”. “En términos amplios, esta categoría está
conformada por la llamada propiedad inmaterial, que es un derecho subjetivo que confiere a su
titular la facultad de explotar temporalmente, de manera exclusiva, el SENTIDO de la
producción intelectual. La llamada propiedad inmaterial comprende: la propiedad intelectual y la
propiedad industrial (…)”. “Esta definición remite a la definición de objetos culturales. Así, en el
campo de las ontologías regionales, el objeto cultural está compuesto de dos elementos: un
sustrato material: porción de realidad sobre la que se imprime un sentido; y un sentido y valor,
que no son más que la significación inmaterial de lo creado, es decir, es un elemento relacionado
con su importancia cultural.
Desde el punto de vista jurídico, los elementos que acabamos de aludir pueden considerarse y, de
hecho de consideran, como bienes diferentes. Así: una cosa, un bien en sentido objetivo, como un
libro, puede ser objeto de un derecho: el derecho de propiedad sobre ese libro. El propietario tendrá
sobre él las facultades que tiene todo propietario sobre el objeto de su derecho cualquiera que él
sea: usar, gozar y disponer de la cosa; pero algo muy distinto es el derecho que tiene el
CREADOR DEL SENTIDO LITERARIO O ARTÍSTICO que entraña el libro y a través del cual se
expresa.
3. IMPORTANCIA DE LA CLASIFICACIÓN DE LOS BIENES CORPORALES EN
MUEBLES E INMUEBLES

La importancia de esta clasificación radica en el régimen jurídico diferencial de cada uno


de los bienes. Este tratamiento diferencial, quizá, sea producto de la poca
importancia que se concedía a los bienes muebles en el derecho romano: RES
MOBILIS RES VILIS.

3.1. La enajenación (o transferencia patrimonial)17 de los bienes muebles (cual el


caso de la venta), por norma general, es meramente consensual, es decir, el contrato de
enajenación se perfecciona con el simple acuerdo entre precio y cosa. Por el contrario, la
enajenación de los bienes inmuebles se perfecciona por el otorgamiento de escritura
pública (art. 1857 CC).

Se exceptúa de lo anterior, los actos de enajenación sobre ciertos bienes muebles, a


saber (tienen carácter solemne):

a. Naves y aeronaves (art. 1427 CCo):


“Los actos o contratos que afecten el dominio o que tengan por objeto la
constitución de derechos reales sobre naves mayores 18 o sobre aeronaves
se perfeccionan por escritura pública. La respectiva escritura sólo se
inscribirá en la capitanía del puerto de matrícula o en el registro aeronáutico
nacional, según el caso.

La tradición se efectuará mediante dicha inscripción acompañada de la


entrega material.

Las embarcaciones menores se sujetarán a lo dispuesto en el reglamento”.

El creador de la obra es titular de un poder jurídico diferente, el cual le habilita para explotar
económicamente y de manera excluyente el sentido aludido. Quien adquiere un ejemplar del libro,
no adquiere por ese solo hecho las prerrogativas del titular del derecho sobre el SENTIDO. Al poder
jurídico sobre el sentido es a lo que se denomina PROPIEDAD INMATERIAL, pues el sentido de
verdad es inmaterial, es puramente ideal, es intemporal y aespacial, por lo que podrá subsistir
históricamente como algo independiente y distinto de la actividad o acto de creación que lo produjo,
e independientemente también de cualquier sustrato material en el que, eventualmente, pudiere
llegar a posar en el futuro.
17
Entiéndase por enajenación la “acción y efecto de transferir a otro, a título legítimo y por
acto entre vivos, la propiedad de una cosa o la titularidad de un derecho”. COUTURE,
Eduardo. Vocabulario Jurídico. Buenos Aires: B d F, 2006. P. 304.
18
Art. 1433 CCo: Hay dos clases de naves: Las embarcaciones mayores, cuyo tonelaje
sea o exceda de veinticinco toneladas, y las embarcaciones menores, cuyo registro no
alcance el indicado tonelaje.

Para todos los efectos el tonelaje se considera el neto de registro, salvo que se exprese
otra cosa.

Las unidades remolcadoras se consideran como embarcaciones mayores.


b. Establecimientos de comercio (art. 526 CCo)19:
Art. 525.-La enajenación de un establecimiento de comercio a
cualquier título se presume hecha en bloque o como unidad
económica sin necesidad de especificar detalladamente los
elementos que lo integran.

Art. 526.-La enajenación se hará constar en escritura pública o


en documento privado reconocido por los otorgantes ante
funcionario competente para que produzca efectos entre las
partes.

3.2. La tradición20 de los bienes muebles se realiza con la entrega material de la cosa
(art. 754 CC); por el contrario, la tradición de los bienes inmuebles requiere el registro de
la escritura pública en la oficina de registro de instrumentos públicos (art. 756 CC).

Se exceptúa de lo anterior, la tradición de ciertos bienes muebles, a saber:

a. Naves y aeronaves: Como se indicó, el art. 1427 CCo establece que la tradición de
los mentados bienes se cumple con la inscripción en la capitanía de puerto o
registro aeronáutico nacional, según el caso, acompañada de la entrega material.
b. Vehículos automotores: Se cumple la tradición mediante la inscripción del
formulario de traspaso en el registro nacional automotor, acompañada de la
entrega de la cosa (art. 922, parágrafo Cco, en concordancia con el art. 47 L. 769
de 2002, Código Nacional de Tránsito).

c. Establecimiento de comercio: Es necesaria la inscripció n del contrato (art. 526 Cco) en


el respectivo registro mercantil, en los términos del numeral 1 del artículo 29 Cco.

19
Art. 515 CCo.-Se entiende por establecimiento de comercio un conjunto de bienes
organizados por el empresario para realizar los fines de la empresa. Una misma persona
podrá tener varios establecimientos de comercio, y, a su vez, un solo establecimiento de
comercio podrá pertenecer a varias personas, y destinarse al desarrollo de diversas
actividades comerciales.
20
Artículo 740 CC: La tradición es un modo de adquirir el dominio de las cosas,
y consiste en la entrega que el dueño hace de ellas a otro, habiendo por una
parte la facultad e intención de transferir el dominio, y por otra la capacidad e
intención de adquirirlo.
Lo que se dice del dominio se extiende a todos los otros derechos reales.

En ese sentido, la tradición es un acto jurídico (manifestación de voluntad), en


virtud del cual una persona, llamada tradente, transfiere un derecho real sobre
bienes corporales, muebles o inmuebles, a favor de otra persona, llamada
adquirente; obrándose así, un cambio en la titularidad del derecho transferido a
título oneroso o gratuito. De allí que la tradición, de conformidad con los arts. 673 y
740 CC, constituya un modo de adquirir derivativo, singular o universal y gratuito u
oneroso.
3.3. La prescripción adquisitiva o usucapión es un modo de adquirir derechos reales
(art. 673 CC). De conformidad con la L. 791 de 2002, el tiempo de prescripción ordinaria
para los bienes muebles es de tres años; por el contrario, para el caso de los bienes
inmuebles, el tiempo es de cinco años.

El Código Civil sólo se concede la acción por lesión enorme para los bienes inmuebles
(art. 1949 CC). La lesión enorme se configura cuando el comprador compra por más del
doble o el vendedor vende por menos de la mitad del justo precio.

Algunos contratos como el de hipoteca y anticresis sólo pueden tener como objeto bienes
inmuebles. Otros, como la prenda (garantía mobiliaria) y el mutuo sólo operan sobre
muebles.

En el régimen económico de la sociedad conyugal los bienes inmuebles adquiridos por


los cónyuges, antes de contraer matrimonio, no entran en el haber social, como tampoco
los adquiridos dentro del matrimonio a título gratuito. En cuanto a los muebles, todos
entran al haber social.

Las acciones posesorias, las de perturbación como la de recobro, sólo se conceden para
proteger la posesión de los bienes inmuebles (artículo 972 CC).

Los bienes muebles se identifican por su cantidad, calidad, peso y medida; mientras los
inmuebles por su ubicación, nomenclatura, cabida, linderos, títulos de adquisición y
número de matrícula inmobiliaria (art. 83 Código General del Proceso).

4. OTRAS CLASIFICACIONES DE LOS BIENES CORPORALES

4.1. BIENES FUNGIBLES Y NO FUNGIBLES

La primera clasificació n de la que se ocupa el có digo, después de la relativa a bienes muebles e


inmuebles, es la que se refiere a bienes fungibles y no fungibles. En ese sentido, de
conformidad con el artículo 663:
“Las cosas muebles se dividen en fungibles y no fungibles. A las primeras pertenecen
aquellas de que no se puede hacer uso conveniente a su naturaleza sin que se
destruyan”.

Este artículo, pese a su claridad, merece dos aclaraciones:


1. En primer lugar, si bien el artículo só lo se refiere a los bienes muebles, no hay
ninguna explicació n ni ló gica ni jurídica para no comprender a los bienes inmuebles.
2. En segundo lugar, aunque el artículo hace sinó nimos los conceptos de fungibilidad y
consumibilidad. En ese sentido, para el có digo un bien es fungible cuando es
consumible. Sin embargo, ambos términos, jurídicamente, son plenamente
diferenciables.

Noción: En sentido amplio, fungir significa hacer una cosa las veces de otra. En
consecuencia, en sentido jurídico, una cosa es fungible cuando en una relació n
obligatoria ella tiene el mismo poder liberatorio que otra; e infungible, cuando no lo
tiene.

Por ejemplo: varios ejemplares de una misma edició n de un libro son bienes fungibles
pero no consumibles. II: varias botellas de vino de diferentes cualidades, cosechas y
valores son bienes consumibles, pero no fungibles.

Características:
I. La fungibilidad es un concepto relacional. No es posible considerar una cosa de
fungible o no fungible considerá ndola en sí misma; siempre habrá que referirla a otra
para saber si lo es o no.

II. Las obligaciones que tiene por objeto una cosa fungible, admiten el cumplimiento
por equivalencia; las que tienen por objeto una cosa no fungible, no admiten en
principio sino el cumplimiento directo. De allí que, por regla general, una cosa fungible
es a su vez un bien de género (a condició n de que las varias cosas pertenezcan al
mismo género), clasificació n que estudiará má s adelante.

Del mismo modo, si el deudor debe una cosa no fungible, la entrega de la cosa y só lo
de esa, puede liberarlo de la obligació n, porque no es fungible. En principio, só lo
admiten cumplimiento directo. De allí que, por regla general, una cosa no fungible es a
su vez un bien de especie o cuerpo cierto (a condició n de que no existan varias cosas
que sean, por su características, bienes de especie, pero que podrían sustituirse entre
sí), clasificació n que estudiará má s adelante.

Clases de fungibilidad:
I. Fungibilidad objetiva: cuando las cosas, naturalmente, tienen las mismas
características, el mismo valor y por ende el mismo poder liberatorio obligacional.
II. Subjetiva o convencional: Cuando no obstante no ser equivalentes las cosas desde el
punto de vista objetivo, las partes lo acuerdan.
III. Legal: Cuando la ley, a pesar de que las cosas no sean naturalmente equivalentes,
así lo establece, como en el caso de la fungibilidad legal forzosa de que trata el artículo
633 CC: especies monetarias.
Bienes de lo que puede predicarse fungibilidad: Como se indició , el CC só lo se
refiere a los bienes muebles al definir la fungibilidad. Sin embargo, no existe razó n
para no comprender en esa clasificació n a los bienes inmuebles. Tal es el caso, por
ejemplo, de los apartamentos en serie, locales comerciales o unidades inmobiliarias
típicas, es decir, inmuebles que será n equivalentes en su estructura y diseñ o.

En conclusión: Una bien será fungible o no fungible cuando por sus características
naturales, por la convenció n o por la mera disposició n de la ley, puedan tener o no, el
mismo poder liberatorio en una relació n obligatoria determinada.

4.2. BIENES CONSUMIBLES Y NO CONSUMIBLES

Noción: Cosas consumibles o no consumibles son todas las cosas muebles de que
puede o no hacerse uso conveniente a su naturaleza sin que se destruyan. Es decir, es
consumible el bien que se agota, parcial o totalmente, con el primer uso que de él se
haga. Será no consumible cuando aquella circunstancia no se configure.

Clases:
I. Consumibilidad material: En este caso, la cosa se destruye por el uso normal que de
ella se haga. Esta especie de consumibilidad es só lo predicable de los bienes muebles.
II. Consumibilidad jurídica: En este caso, la cosa sale del patrimonio, como cuando se
hace uso normal del dinero, gastá ndolo. Esta consumibilidad, a diferencia de la
anterior, se extiende tanto a los bienes muebles como inmuebles.

 Categoría especial: Dentro de la categoría de bines consumibles existe una categoría


especial: bienes perecederos, deteriorables o corruptibles. Son cosas consumibles
que, para que no pierdan su finalidad, deben ser consumidas en un tiempo
relativamente corto, después del cual se inutilizan o corrompen (tal el caso, de los
alimentos).

Diferencias entre la fungibilidad y la consumibilidad

La e u concept La consumibilidad no es un concepto


s n o relacional.
fungibilidad
relacional.
La fungibilidad puede predicarse de La consumibilidad (material) só lo
bienes muebles e inmuebles. puede predicarse de bienes muebles.

Tiene pleno sentido prá ctico pactar No tiene ningú n sentido prá ctico pactar
que lo no fungible sea fungible. que lo no consumible sea consumible.
IMPORTANCIA DE LA CLASIFICACIÓN:
1. Contrato de mutuo o préstamo de consumo: só lo tiene por objeto cosas fungibles
(artículo 2221 CC).
2. Contrato de comodato o préstamo de uso: só lo tiene por objeto cosas no fungibles
(2200 CC).
3. Contrato de garantía mobiliaria con tenencia: tiene por objeto cosas no fungibles.
4. Derecho real de usufructo: só lo pueden tener por objeto cosas no fungibles.
5. La compensació n, como forma de extinguir obligaciones, só lo procede respecto de
cosas fungibles (art. 1714 y 1715 CC).

TALLER:

1. Sírvase ejemplificar los siguientes bienes:


a. Fungibles-Consumibles
b. No fungibles-No consumibles
c. Fungibles-No consumibles
d. No fungibles-Consumibles

2. Sírvase ejemplificar:
a. Un contrato de mutuo que recaiga sobre bienes:
i. Fungibles-Consumibles
ii. Fungibles-No consumibles.
b. Un contrato de comodato que recaiga sobre bienes:
i. No fungibles-No consumibles
ii. No fungibles-Consumibles

3. Sírvase consultar sobre qué clase de bienes recae el llamado cuasi-usufructo,


usufructo anormal o impropio. Luego de lo anterior, determine sus relaciones
(semejanzas y diferencias) con el contrato de mutuo.

4.3. COSAS DE GÉNERO Y COSAS DE ESPECIE O CUERPO CIERTO

Esta clasificació n está estrechamente relacionada con la que se refiere a las cosas fungibles y
no fungibles, porque las cosas de género, generalmente son fungibles, y las de especie o
cuerpo cierto, no fungibles.

Noción (1565-1567 CC): Una cosa es de género cuando está determinada só lo en su cantidad
dentro del género al que pertenece. Lo determinado es el género y lo indeterminado el
individuo o los individuos a que se puede hacer referencia dentro de ese género. Así, cuando
se dice un caballo o 20 hectolitros de trigo.
Por su parte una cosa es de especie o cuerpo cierto cuando está determinada no só lo dentro
del género al que pertenece, sino hasta el extremo de su individualidad que no es posible
confundirla con otra de su misma especie; como cuando se dice “el caballo Martolo”.

La determinació n de la cosas de género es pues, una determinació n imperfecta; la


determinació n de las cosas de especie o cuerpo cierto, es una determinació n perfecta.

Importancia de la clasificación:

I. En cuanto al régimen de las obligaciones : esta clasificació n es suma trascendencia para la


teoría de las obligaciones. En ese sentido, una obligació n es de género (arts. 1565-1567 CC),
cuando el objeto de la prestació n que ella entrañ a es un género; y es de especie o cuerpo
cierto, cuando el objeto de la prestació n obligacional es un cuerpo cierto.

a. Obligaciones de género: Segú n el artículo 1565 del CC en las obligaciones de


género lo indeterminado es el individuo, lo determinado, el género al que pertenece
ese individuo. En esta clase de obligaciones es necesario que haya una determinació n
de la cantidad, y conveniente que esa determinació n se extienda a la calidad; aunque
esto ú ltimo no es estrictamente necesario, pues si las partes no lo hace, ella corre a
cargo de la ley, que señ ala que la calidad será la mediana de conformidad con la
parte final del artículo 1566 CC, que entrañ a una prescripció n de cará cter dispositivo,
es decir, aplicable en ausencia de declaración expresa de voluntad. En
consecuencia, ni el acreedor puede exigir lo mejor, ni el acreedor puede pagarse
con lo peor.

b. Obligaciones de especie o cuerpo cierto: En esta clase se obligaciones la


determinació n es perfecta, es decir, se trata de un bien determinado dentro de un
género determinado. El bien está determinado de manera tan precisa que es imposible
confundirlo con otro del mismo género al que pertenece.

II. En cuanto a la teoría de los riesgos: ¿Qué se entiende por teoría de los riesgos? Con aquella
denominació n se hace referencia al conjunto de normas que determinan quién asume la
pérdida (es decir, el riesgo) del perecimiento o la destrucció n fortuita del bien que es objeto
del contrato. Para que sea aplicable tal teoría se requieren varias condiciones:

a. Contrato bilateral: es decir, el contrato debe imponer obligaciones a cargo de ambas


partes (1496 CC).
b. Pérdida del bien: se refiere a la destrucció n física o jurídica del bien, mueble o
inmueble, que es objeto del contrato. Esta pérdida hace imposible el cumplimiento de
la prestació n a cargo de una las partes: la de aquella que tenía a su cargo el
cumplimiento de la prestació n de entregar el respectivo bien.
c. Fuerza mayor o caso fortuito: es necesario que la pérdida se deba a una
circunstancia constitutiva de fuerza mayor o caso fortuito. Es decir, la destrucció n del
bien no debe tener origen en la conducta dolosa o culposa de alguna de las partes del
contrato. Si fuese así, es decir, si hubo dolo o culpa de alguna de las partes, debe
responder por la pérdida del bien aquella que ha obrado de esa manera (art. 2341 CC).
Ahora bien ¿cuá ndo un bien perece por fuerza mayor o caso fortuito, cuá l de las partes debe
asumir el riesgo por la pérdida del mismo? El legislador, con el fin de dar respuesta a lo
anterior, suele acudir a alguno de estos dos principios:

 Res perit debitore (res perit domine): es decir, el riesgo lo asume el deudor de la
entrega de la cosa o, lo que es igual, el dueñ o del bien destruido.
 Res perit creditore: es decir el riesgo lo asume el acreedor de la entrega del bien.

Para determinar si la asignació n del riesgo la asume el deudor o al acreedor, se hace necesario
diferenciar si el bien destruido es de género o de especie o cuerpo cierto, veamos:

1. Bienes de género: Opera el principio “res perit domine”, es decir, las cosas perecen
para su dueñ o. Por lo tanto, es el dueñ o del bien el que debe asumir la pérdida del
mismo por fuerza mayor o caso fortuito ¿por qué? Porque para el momento de la
destrucció n del bien, aú n era el dueñ o del mismo. ¿Pero se extingue la obligació n del
deudor de entregar otro? No. Al tratarse de un bien de género, se sabe que existen
otros que pueden reemplazarlo (fungibles) y, de esa manera, proceder al
cumplimiento de la obligació n.

Ejemplo:

Juan le compra a Pedro un caballo por $1.000.000. Antes de la entrega del bien, el
caballo elegido para el pago fallece a causa de un infarto. En este caso, como aú n no se
había traditado el bien (entrega material), éste aú n estaba en cabeza de Pedro, quien
era su dueñ o y el deudor de la entrega. Pero al tratarse un bien de género, Pedro aú n
todavía puede pagar con otro caballo, de calidad mediana, con el fin de satisfacer la
obligació n contraída con Juan.

¿Significa lo anterior que la obligació n de un bien de género nunca se extingue o, lo


que es lo mismo, significa que los bienes de género no perecen? No. Lo correcto es
afirmar que, por tratarse de bienes de género o fungibles, es posible reemplazarlos por
otros de iguales características para efectos de cumplir la obligació n contraída, como
ocurre cuando el género es ilimitado.

Pero es posible que el género al que pertenecen los bienes se limite aun grupo o clase
en particular (género limitado). Por ejemplo:

Pedro es dueñ o de 50 caballos que tiene en su finca. Juan le compra a Pedro un


caballo de su finca por $1.000.000. Antes de la entrega del bien, el caballo elegido para
el pago fallece a causa de un infarto.

En este caso, a diferencia del anterior, el género se limitó : se compró , específicamente,


uno de los caballos de la FINCA de Pedro. Así pues, si el caballo elegido para el pago
perece, Pedro deberá responder con otro: porque aú n subsisten bienes dentro de ese
género limitado para responder. Pero si perecen fortuitamente los 50, Pedro se libera
su obligació n y, por lo tanto, no está llamado a pagar con otro diferente de los que
tenía en su finca.

RESUMEN
¿Las cosas de género perecen? Comú nmente se afirma que las cosas de género no
perecen, es decir, que las obligaciones de género no se extinguen por la pérdida del objeto
debido, en razó n a que lo género nunca perecen: generae non pereunt. Esta afirmació n,
sin embargo, es completamente equivocada: el artículo 1567 CC no dispone que los
géneros no perecen; por el contrario, dispone que el deudor no puede exonerarse del
cumplimiento de la obligació n porque perezcan algunos ejemplares del género; pero sí, si
llegan a perecer todos. Dentro de este supuesto, por ejemplo, resulta comprendidas la
extinció n del género limitado.
En consecuencia, del artículo 1567 CC, se entiende que las cosas de género perecen para
su dueñ o (res perit domino). De esa manera, la pérdida de una cosa de género no
extingue la
obligació n mientras haya otras que tengan el mismo poder liberatorio.

2. Bienes de especie o cuerpo cierto: Para determinar quién asume (si el deudor o el
acreedor de la entrega) la pérdida fortuita del bien destruido, es preciso diferenciar si:

a. El contrato es de naturaleza civil (art. 1607 CC): La pérdida del bien la


asume el acreedor (res perit creditore). Esta solució n constituye una evidente
injusticia desde el punto de vista jurídico. Es decir, no es aceptable que la
pérdida del bien la asuma el acreedor ¿por qué? Porque no es el dueñ o del
bien y, como se sabe, las cosas perecen para su dueñ o.

Entonces ¿por qué la injusticia del có digo civil en la atribució n del riesgo al
acreedor por el perecimiento fortuito del bien de especie o cuerpo cierto?
Tiene una explicació n histó rica: esa norma (1607 CC) fue tomada por Andrés
Bello del Có digo Civil Francés (art. 1138), pero olvidó el codificador que en
Francia la calidad de dueñ o se adquiere con el só lo título. Así, mientras en
Colombia para adquirir un derecho real (y, en consecuencia, para asumir la
calidad de titular del mismo) se requiere de título (contrato) y modo
(tradició n); en Francia, por el contrario, es suficiente el título. En ese orden de
ideas, cuando, en el derecho francés, se celebra un contrato de compraventa, el
comprador, por ese só lo hecho, es considerado dueñ o de la cosa.

Siendo así, tiene pleno sentido en Francia aquella norma: pues, en ú ltimas, el
acreedor, al ser dueñ o, debe asumir la pérdida del bien de especie o cuerpo
cierto. Pero en Colombia, al no ser suficiente el título, la calidad de titular del
derecho real (o dueñ o) só lo se adquiere con la tradició n de la cosa. En otras
palabras, en Colombia, quien es acreedor no por eso es dueñ o de la cosa, tiene
la expectativa de serlo, pero no lo es. Resulta, por lo tanto, a todas luces injusto
el que el có digo, por el descrito error histó rico, le atribuya el riesgo a quien
todavía no tiene la calidad de dueñ o.

Ahora bien, aquella regla general tiene varias excepciones, es decir, varios
supuestos en los que se aplica el principio opuesto y, por lo tanto, asume el
riesgo de la pérdida fortuita el deudor-dueñ o. Ellos son:

 Cuando el deudor se constituya en mora de entregar el bien (Cfr. 1648 CC).


 Cuando se vende el bien bajo condició n (art. 1530 CC) y la cosa perece
mientras pende la condició n, la pérdida será para el deudor (1876 CC).
 Cuando el deudor se haya obligado a entregar el mismo bien a dos o má s
personas por obligaciones diferentes (1607).
 Cuando el bien haya perecido por culpa o dolo del deudor (art. 1730 CC).
 Cuando las partes hayan pactado que el riesgo lo asumirá el deudor (1732
CC).

b. El contrato es de naturaleza comercial o mercantil (929 Cco): Al respecto


establece el artículo 929 CCo:

“En la venta de un "cuerpo cierto", el riesgo de la pérdida por fuerza mayor o


caso fortuito ocurrido antes de su entrega, corresponderá al vendedor, salvo
que el comprador se constituya en mora de recibirlo y que la fuerza mayor o el
caso fortuito no lo hubiera destruido sin la mora del comprador. En este ú ltimo
caso, deberá el comprador el precio íntegro de la cosa”.

De conformidad con la norma en comento, el perecimiento del bien de especie


o cuerpo cierto debe asumirlo el deudor, aspecto que resulta ló gico si se
recuerda que éste aú n tiene la calidad de dueñ o de la cosa debida.

No obstante, la norma establece una excepció n en la que responde el acreedor:


si el acreedor se encuentra en mora de recibir el bien, corresponde a éste
asumir la pérdida del mismo. ¿Por qué? Porque el retardo del acreedor en
recibir el bien, presupone de su parte negligencia, culpa y descuido. Por esta
razó n, el Có digo le imputa el riesgo de la pérdida de la cosa debida.

Sin embargo, existe un evento en el que, pese a existir mora del acreedor en
recibir el bien, éste no asumirá el riesgo de su pérdida o, lo que es igual, lo
seguirá asumiendo el deudor: se trata de aquellos casos en los que la mora no
fue la causa directa de perecimiento del bien, es decir, aun si el acreedor lo
hubiera recibido oportunamente, el bien de igual forma hubiera perecido.

III. En cuanto a la compensació n: La compensació n es una forma de extinguir obligaciones


que procede cuando dos personas son deudoras una de otra, de dinero o de cosas fungibles o
indeterminadas de igual género y calidad. Siendo las deudas líquidas y exigibles, podrá n
extinguirse automá tica y recíprocamente hasta el monto de la inferior. Esta forma de
extinción de las obligaciones sólo procede respecto de cosas de género (art. 1715 CC);
no opera tratándose de cosas de especie o cuerpo cierto, pues el acreedor no podrá ser
obligado a recibir otra cosa diferente de la debida.

TALLER

1. Hasta ahora, nos hemos concentrado en la teoría de los riesgos tratá ndose de prestaciones
de dar una cosa de género y de especie o cuerpo cierto. Sin embargo, conviene preguntarse
por la asunció n de los riesgos en las obligaciones que tienen prestaciones de hacer o no
hacer.
Sírvase consultar có mo opera la teoría de los riesgos en el evento en que se haga imposible el
cumplimiento de aquellas por motivo de un hecho constitutivo de fuerza mayor o caso
fortuito.

2. Conforme a la teoría de los riesgo, sírvase establecer la solució n al siguiente caso:

César (vendedor) y Andrés (comprador), celebraron contrato de compraventa sobre dos


caballos del criadero de su finca. Andrés pago por anticipado el valor de los semovientes
($20.000.000). El vendedor se obligó a entregarlos al cabo de 1 mes de haberse efectuado
el pago. A causa de una enfermedad, mueren 30 de los 50 animales que el vendedor tiene
en su finca.
a. ¿Cambiará la respuesta en caso de que mueran todos los caballos de la finca del
vendedor?
b. ¿Cambiará la respuesta en caso de que los caballos vendidos no hayan sido de la
finca del vendedor?

3. Ejemplifique las excepciones explicadas a la regla del “res perit creditore” que opera en
materia civil para imputar los riesgos por la pérdida fortuita de los bienes de especie o cuerpo
cierto.

4.4. COSAS PRESENTES Y COSAS FUTURAS


Se sabe que la clasificació n no tiene expresa consagració n legal; ha sido la doctrina la que ha
elaborado la clasificació n a partir del régimen que en materia de donació n y de compraventa
se establece para este tipo de cosas. Dos normas, por tanto, fungen como el presupuesto
normativo de esta clasificació n: arts. 1466 y 1867 CC.

Noció n: Es necesario precisar que los objetos de una prestació n pueden ser cosas presentes
o cosas futuras.

Una cosa es presente, no cuando está a la vista de quien la califica, sino aquella que existe al
momento del perfeccionamiento del negocio jurídico o contrato. Por ese motivo, el
perfeccionamiento del contrato es el momento clave para determinar si la cosa es presente o
no, es decir, si existía.

Por su parte, una cosa es futura si no existe al momento de realizar el negocio jurídico o el
contrato, pero puede esperarse, racionalmente y ló gicamente, que lleguen a existir.

En ese sentido, si la cosa no existe al momento de celebrarse el negocio o contrato y de la cual


no pueda esperarse, ló gica y racionalmente, que llegue a existir, no puede tener el calificativo
de cosa futura, sino de cosa inexistente, y sobre objetos inexistentes o con respecto a ellos,
no es posible constituir relaciones jurídicas.

El artículo 1869 del CC, hace referencia a las cosas futuras, al prescribir que: “la venta de cosas
que no existen, pero se espera que existan, se entenderá hecha bajo la condició n de existir,
salvo que se exprese lo contrario o que por la naturaleza del contrato aparezca que se compró
la suerte”. Esta norma se confirma con la disposició n del artículo 1870 CC, es decir, si la cosa
es de aquellas que se supone existente al momento de perfeccionarse el contrato y no existe,
no produce efecto alguno. Entonces:
a. Al tiempo de perfeccionarse el contrato la cosa existe, es decir, es presente y
determinada: el contrato produce plenos efectos (el automó vil que vendo a Juan; el
apartamento que arriendo a Pedro).

b. Al tiempo de perfeccionarse el contrato la cosa no existe, pero se espera que


llegue a existir: En este caso, el contrato recae sobre cosa futura que puede
clasificarse en dos clases:

 Contrato sobre cosa futura condicional (art. 1530 CC): el nacimiento del
contrato está sujeto a la verificació n de un hecho futuro e incierto, es decir, de
una condició n: la existencia del bien. Es decir, el contrato só lo produce efectos
si se cumple la condició n (p. ej.: En el contrato de compraventa sobre de
apartamento sobre planos, la condición consiste en la futura existencia
del apartamento que se construirá)
 Contrato sobre cosa futura aleatorio: En este caso, el contrato produce efectos
desde el momento de su celebració n. Es aleatorio en la medida en que se
compra la suerte, es decir, el comprador asume el riesgo de la existencia del
bien. Son contratos aleatorios aquellos cuyo resultado depende, por ejemplo,
de un hecho de la naturaleza o externo a la conducta humana (p. ej.: la venta
de la cosecha que está por venir: si el adquirente compra la suerte y la
cosecha se pierde no se puede exigir la devolución del precio pagado
puesto que en la celebración del contrato se corrió expresamente con el
riesgo).

c. Al tiempo se perfeccionarse el contrato se supone que la cosa existe, pero en


realidad es inexistente: el contrato no produce efecto alguno (1870 CC). Por ejemplo:
Juan le vende su carro a Pedro el 17 de febrero de 2016, ignorando que el bien se lo
habían hurtado tres días antes. En este caso, al recaer el bien sobre una cosa que se
suponía existente al tiempo de celebrarse el contrato, éste ningú n efecto producirá .

Importancia de la clasificación:

Esta clasificació n es suma importancia para comprender la naturaleza de los derechos


patrimoniales. Así,

Los derechos reales sólo pueden El derecho personal es un derecho AD


constituirse sobre cosas presentes y REM, un hay derecho a la cosa, por lo
determinadas; no puede haber cual no hay inconveniente para
derechos reales sobre cosas futuras. constituir un derecho personal relativo
a una cosa que no existe, pero que se
Si los derechos reales son derechos IN RE,
espera que exista, es decir, sobre una
es decir, derechos sobre la cosa, no puede
cosa futura.
tenerse un derecho de esa índole sobre
una cosa inexistente.

TALLER
1. Lea los artículos 1885 y 2488 CC y explique su importancia en relació n con la clasificació n
explicada.

4.5. COSAS DIVISIBLES E INDIVISIBLES


Noción: En sentido amplio, cualquier cosa es divisible; sin embargo, en sentido jurídico la
divisibilidad no es posible si al fraccionarse la cosa ésta pierde su esencia, su naturaleza, su
funció n o se afecta considerablemente su valor. En tal caso, por ejemplo, podría decirse que
los animales son indivisibles; pero una suma de dinero, por el contrario, siempre es divisible.

Clases de divisibilidad:

a. Divisibilidad material: Una cosa es divisible materialmente cuando es susceptible de


fraccionamiento y el mismo no desnaturaliza la cosa, no le hace perder su esencia, su
naturaleza o su finalidad. De esa manera, cada una de las partes fraccionadas cumplen la
misma funció n que cumpliría la cosa antes de dividirse (por ejemplo: un predio; un rollo de
tela). Por el contrario, si la cosa al fraccionarse pierde su esencia: la cosa es indivisible física
o materialmente: una casa, un carro, una mesa. De igual manera, los hechos son indivisibles;
por ejemplo construir una obra, es obviamente indivisible: o se construye o no se construye.

b. divisibilidad legal: Una cosa es divisible legalmente si la ley no prohíbe la divisió n; si lo


contrario, es legalmente indivisible, como ocurre con los bienes de dominio pú blico o la
hipoteca (art. 2433; prenda o garantía mobiliaria: 2430 CC).

c. Divisibilidad ideal: una cosa es susceptible de esta clase de divisió n si es susceptible de


fraccionamiento ideal, ad valorem o de cuota. Esta clasificació n es otra ficció n legal a la que
acude el legislador a fin de conferir divisibilidad a una entidad que carece de ella: así el
derecho de cada uno de los comuneros en la cosa comú n es divisible en forma ideal, ad
valorem o de cuota. La doctrina suele encontrar en el artículo 884 CC algunos ejemplos de
indivisibilidad ideal.

Importancia práctica de la distinción:

a. La ley de propiedad horizontal (ley 675 de 2001) establece que los bienes comunes
esenciales, es decir, aquellos que de no existir desnaturalizarían esta forma de propiedad, son
indivisibles absolutamente.

b. El artículo 810 CC ordena mantener indivisa la propiedad fiduciaria (art. 794 CC).
c. El art. 884 CC prescribe que no obstante ser dividido el predio sirviente, la servidumbre
constituida sobre él se mantiene indivisa.

d. El artículo 2430 CC dispone que la prenda (garantía mobiliaria es indivisible). Otro tanto
ocurre con la hipoteca, artículo 2433.

e. Mientras exista la copropiedad establecida o constituida por el sistema de tiempo


compartido, no puede pedirse la divisió n de la cosa comú n, de conformidad con la ley 300 de
1996. Esta copropiedad es una forma especial de organizació n inmobiliaria destinada
generalmente a la recreació n durante las 52 semanas que tiene el añ o. Así, si compro una
cabañ a en Coveñ as dentro de una organizació n inmobiliaria como la descrita, tengo un
derecho de dominio sobre ella con otros 51 compañ eros de comunidad y, por tanto, tendría
derecho a ocupar la cabañ a durante toda una semana.

f. Esta distinció n entre cosas divisibles e indivisibles tiene suma importancia en el régimen de
la comunidad. En ese sentido, en la comunidad dos o má s personas son titulares, en comú n, de
un derecho sobre cosas singulares o universales. Ahora, del artículo 1374 CC se infiere que
nadie está obligado a permanecer en la indivisió n, a menos que los comuneros hayan pactado
la proindivisió n, evento en el cual el acuerdo no podrá superar el término improrrogable,
aunque sí renovable, de 5 añ os.

TALLER

1. Ejemplifique cada uno de los supuestos anteriores en los que se explica la importancia de
clasificar los bienes en divisibles e indivisibles.

4.6. COSAS APROPIADAS E INAPROPIADAS.


Noció n:
1. Cosas apropiadas: Se les denomina así a los bienes que son objeto de una
relació n jurídica de derecho privado. Es decir, forman parte integrante del
patrimonio de una persona.
2. Cosas Inapropiadas: Se les denomina así a los bienes que no son objeto de
una relació n jurídica de derecho privado.
Ahora, las cosas inapropiadas lo pueden ser:
2.1. Porque actualmente no son objeto de ninguna relació n jurídica
patrimonial, caso en el cual se denominan COSAS APROPIABLES.
Estas a su vez pueden ser:
2.1.1. Bienes inmuebles o bienes vacantes: artículo 706 CC. Se
trata de bienes sobre los cuales se ejercitó la propiedad privada,
pero aparecen el momento sin dueñ o aparente (poseedor) o
conocido. La ley 1152 de 2007, derogatoria de la ley 160 de
1994, dispone
que los bienes vacantes pertenecen a la Unidad Nacional de
Tierras. Sin embargo, esta norma fue declarada inexequible en
sentencia C-175 de 2009. Por esta razó n, la ley anterior que había
sido derogada recuperó su vigencia a partir del día siguiente a
aquel en que se tomó la decisió n, es decir, a partir del 19 de
marzo de 2009. En ese orden de ideas, actualmente, los bienes
vacantes se entregan al Fondo Nacional de Tierras que
administra el INCODER (Instituto Colombiano de Desarrollo
rural, creado mediante decreto ley 1300 de 2003)21.

Nota: Mediante el Decreto 2365 del 7 de diciembre de 2015 se suprimió y se liquidó el


INCODER. Sus funciones, por lo tanto, fueron asumidas por dos agencias:

a. La Agencia Nacional de Tierras, creada mediante el Decreto 2363 de 2015,


con el objeto de ejecutar la política de ordenamiento social de la propiedad
rural formulada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, para lo
cual debe gestionar el acceso a la tierra como factor productivo, lograr la
seguridad jurídica sobre ésta, promover su uso en cumplimiento de la funció n
social de la propiedad y administrar y disponer de los predios rurales de
propiedad de la Nació n.

b. La Agencia de Desarrollo Rural, creada mediante el Decreto 2364 de 2015,


con el objeto de ejecutar la política de desarrollo agropecuario y rural con
enfoque territorial formulada por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo
Rural, a través de la estructuració n, cofinanciació n y ejecució n de planes y
proyectos integrales de desarrollo agropecuario y rural nacionales y de
iniciativa territorial o asociativa, así como fortalecer la gestió n del desarrollo
agropecuario y rural y contribuir a mejorar las condiciones de vida de los
pobladores rurales y la competitividad del país.

2.1.2. Bienes muebles o bienes mostrencos: se trata de bienes


sobre los cuales de ejercitó la propiedad privada, pero en el
momento aparecen sin dueñ o aparente o conocido. Por

21 De conforminadad con el artículo 66 L. 75 de 1968, los bienes vacantes y mostrencos pertenecen al


Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Establece la norma: “El Instituto de Bienestar
Familiar tendrá en las sucesiones intestadas los derechos que hoy corresponden al municipio de la
vecindad del extinto de conformidad con el artículo 85 de la ley 153 de 1887. También tendrá el Instituto
los derechos que hoy corresponden a otras entidades con relació n a los bienes vacantes y mostrencos”.
No obstante lo anterior, el numeral 8) del artículo 16 L. 160 de 1994 estableció que los bienes vacantes
que la L. 75 de 1968 asignó al ICBF conforman el patrimonio del Fondo Nacional Agrario, que
actualmente administra la Agencia Nacional de Tierras, segú n establece el numeral 6) del artículo 5
Decreto 2363 de 2015.
disposició n del art. 66 de la ley 75 de 1968, los bienes
mostrencos pertenecen al Instituto de Bienestar Familiar.
Si las cosas muebles han sido abandonadas voluntariamente por
su dueñ o para que las haga suya el primer ocupante, se les
denomina RES DERELICTAE. Si las cosas muebles nunca han
tenido dueñ o pero son susceptibles de adquirirse, se les
denomina RES NULLIUS.
La calidad de bien vacante y bien mostrenco no se adquiere automá ticamente por el
abandono involuntario que de los bienes se haga. En necesario adelantar un proceso
judicial con miras a atribuirles tal calidad y, posteriormente, entregá rselos a las
autoridades respectivas (art. 383 Có digo General del Proceso).

2.2. Porque, conforme al orden jurídico no son susceptibles de llegar a ser


objeto de una relació n jurídica patrimonial, razón por la cual se les
denomina COSAS INAPROPIABLES. Estas cosas pueden ser:
2.2.1. Cosas comunes: Cuyo aprovechamiento corresponde a todos los
hombres: espacio aéreo, el alta mar, el aire, la luz, la energía.
2.2.2. Bienes de uso público (art. 674 CC): Cuyo uso corresponde a
todos los habitantes del territorio de un Estado: las calles, las plazas, los
parques.
TALLER
1. En su concepto, sírvase indicar cuá l es la importancia de la clasificació n explicada.
2. ¿Qué ocurre si aparece el dueñ o de una cosa que ha sido declarada mostrenca o
vacante?
3. ¿Qué son las cosas al parecer perdidas? ¿Qué debe hacerse cuando se encuentra una
cosa al parecer perdida? ¿Qué ocurre si no se encuentra el dueñ o de una cosa al
parecer perdida?
4. Señ ales las diferencias, en cuanto a su naturaleza y efectos jurídicos, de la siguientes
cosas:
- Cosas al parecer perdidas
- Cosas mostrencas
- Res derelictae o cosas abandonadas voluntariamente.

5. ¿Có mo se adquieren en Colombia los bienes muebles e inmuebles abandonados


voluntariamente?
4.7. COSAS COMERCIABLES E INCOMERCIABLES
Fundamento legal: A esta clasificació n se refieren los artículos 1518 y 2518 CC.
Noción:
a. Cosas comerciables: Las cosas comerciables son aquellas susceptibles de ser
objeto de una relació n jurídica regulada por el derecho privado. Es decir, el régimen
que regula ese tipo de cosas es el derecho privado.
b. Cosas incomerciables: aquellas que no puede ser objeto de relaciones jurídicas de
derecho privado. Estas cosas, por lo tanto, no pueden ser objeto de una prestació n en
los derechos personales ni objeto de un derecho real.
Ejemplos:
 Los derechos personalísimos (uso y habitació n,878 CC), el usufructo legal
sobre los bienes del hijo, los bienes embargados (art. 1521, nú m. 3 CC), entre
otros, son bienes inenajenables, pero todos son comerciables ¿por qué? Porque
se trata de bienes regulados íntegramente por el derecho privado.

 Por el contrario, las cosas incomerciables está n excluidas del comercio del
comercio jurídico, bien porque se trata de cosas comunes, o bien porque se
trata de de bienes de uso pú blico, ES DECIR, TODAS LA COSAS INAPROPIABLES
SON COSAS INCOMERCIABLES. Su regulació n le compete al derecho pú blico.

Diferencias entre los conceptos de inalienabilidad e incomerciabilidad


Inalienabilidad Incomerciabilidad
1. Un bien es inalienable cuando no 2. Se trata de bienes que no pueden ser
puede ser transferido de un parte de relaciones jurídicas reguladas
patrimonio a otro, o cuando no puede por el derecho privado.
ser gravado o limitado el derecho que
sobre él se ejerce.

Ahora, todo lo que es incomerciable es inalienable; pero no todas las cosas


inalienables están por fuera del régimen jurídico del derecho privado. Lo
inalienable, aunque comerciable, puede ser activo de un patrimonio
determinado. Esta distinció n queda plenamente establecida en el artículo 1521,
numeral 1.
Clasificación de las cosas comerciables: cosas de trá fico prohibido o de trá fico
restringido.
Conforme a lo explicado, existen cosas comerciables, es decir, que siendo o pudiendo
objeto de relaciones jurídicas de derecho privado, son de comercio prohibido, por ser
inalienables; o de comercio restringido, pues con alienables pero en circunstancias
determinadas. Por ejemplo: los derechos reales de uso y de habitació n son, aunque
comerciables, cosas de trá fico prohibido (inalienabilidad absoluta); mientras que los
bienes embargados, aunque comerciables, son cosas de trafico restringido
(inalienabilidad relativa), es decir, no pueden enajenarse, salvo que (art. 1521 nú m. 3
CC):
- El acreedor o acreedores lo autoricen; o
- El juez consienta en la enajenació n.

TALLER
1. Establezca la relació n existente entre las cosas apropiadas e inapropiadas y las
cosas comerciables e inapropiables.
2. Ejemplifique:
- Una cosa comerciable y alienable
- Una cosa comerciable e inalienable
- Una cosa incomerciable e inalienable

4.8. COSAS SINGULARES Y UNIVERSALES


[Link] singulares
Una cosa singular, desde el punto de vista jurídico, es un bien en sentido objetivo que
tiene individualidad unitaria de presencia y que como tal, es considerada para todos
los aspectos prá cticos de uso y finalidad. Son cosas, por lo tanto, que conforman una
unidad.
Cosas singulares simples Cosas singulares complejas
Son aquellas cosas formadas por un Estas cosas son el resultado de la
solo elemento: un piedra, un vaso, un conjunció n material de otras varias
borrador, una llanta. cosas simples que bien pudieran
considerarse como objetos que
eventualmente podrían llegar a tener
existencia separada o independiente
de la cosa compuesta que conforman:
Un carro, por ejemplo.

4.8.2. Cosas Universales: Las hay de dos clases


Universalidad de hecho Universalidad de Derecho
Constan de varias individualidades Designa un sistema de relaciones
separadas físicamente o inconexas, jurídicas, es decir, es un conjunto de
pero que se unen idealmente a un fin activos y pasivos radicados en un
funcional, econó mico o social: ese es su mismo centro de imputació n jurídica.
cará cter unitario: un establecimiento Se trata de derecho agrupados como
de comercio, una biblioteca y las un todo por un objetivo determinado:
naves que, de conformidad con el el patrimonio de una persona, la masa
artículo 1435 del Cco, constituyen herencial, la sociedad conyugal, de los
universalidades de hecho. bienes del hijo pó stumo, de
patrimonio de los deudores sujeto al
Si estas cosas son separadas del todo,
régimen del insolvencia empresarial,
adquieren el cará cter de cosa singular
etc.

TALLER
1. Sírvase ejemplificar los siguientes artículos y señ ale su relació n con la clasificació n
explicada:
- 1115 CC
- 1124 CC
- 1162 CC
- 1374 CC
- 2322 CC
- 2324 CC

4.9. COSAS PRINCIPALES Y COSAS ACCESORIAS:


Debe indicarse que los conceptos de principalidad y accesoriedad son conceptos
esencialmente relacionales, es decir, una cosa será principal o accesoria si,
previamente, se ha comparado con otra.
Noción: Una cosa principal es aquella que tiene existencia jurídica independiente, es
decir, aquella cosa que puede cumplir su funció n de manera autó noma, sin necesidad
de estar unida a otra. La accesoria, por su parte, es aquella que requiera de otra cosa
para cumplir su funció n, es decir, depende de la existencia de una principal.
Esta clasificació n tiene su fundamento sobresaliente en el principio: accesorium
sequitur principale, segú n el cual lo accesorio sigue la suerte de lo principal.

Determinación de lo principal y lo accesorio


En muebles En muebles Inmuebles
frente a frente a frente a
inmuebles muebles inmuebles
En este caso, como en En este caso, es Comprende:
los de inmovilizació n necesario estudiar las
a. Aluvió n.
por destinació n o por reglas que trae el Có digo
adhesió n, la cosa Civil para los diferentes b. Avulsió n.
principal siempre será casos de accesió n
c. Mutació n de cauce.
el inmueble y lo mueble a mueble, a
accesorio los muebles saber (tema que será d. Formació n de isla.
adheridos o destinados, estudiado en el segundo
quedando los segundos semestre):
sujetos al régimen de los
a. Adjunció n (art.
primeros.
727 CC)22.
b. Especificació n
(art. 723 CC)23.
c. Mezcla (art.
733
CC)24.

22 Artículo 727. —“La adjunció n es una especie de accesió n, y se verifica cuando dos cosas muebles
pertenecientes a diferentes dueñ os, se juntan una a otra, pero de modo que puedan separarse y subsistir
cada una después de separada; como cuando el diamante de una persona se engasta en el oro de otra, o
en marco ajeno se pone un espejo propio”. En esta caso, para determinar cuá l es el bien principal y cuá l
es el accesorio, deben seguirse, en su orden, los siguientes criterios: 1. Criterio del valor de afecció n; 2.
Criterio del valor econó mico; 3. Criterio de la complementariedad; 4. Criterio del volumen.
23 Artículo 732.—Otra especie de accesió n es la especificació n que se verifica cuando de la materia

perteneciente a una persona, hace otra persona una obra o artefacto cualquiera, como si de uvas ajenas
se hace vino, o de plata ajena una copa, o de madera ajena una nave. No habiendo conocimiento del
hecho por una parte, ni mala fe por otra, el dueñ o de la materia tendrá derecho a reclamar la nueva
especie, pagando la hechura.
A menos que en la obra o artefacto, el precio de la nueva especie valga mucho má s que el de la materia,
como cuando se pinta en lienzo ajeno, o de má rmol ajeno se hace una estatua; pues en este caso la nueva
especie pertenecerá al especificante, y el dueñ o de la materia tendrá solamente derecho a la
indemnizació n de perjuicios.
Si la materia del artefacto es, en parte ajena, y en parte propia del que la hizo o mandó hacer, y las dos
partes no pueden separarse sin inconveniente, la especie pertenecerá en comú n a los dos propietarios:
al uno a prorrata del valor de su materia, y al otro a prorrata del valor de la suya y de la hechura.
24 Artículo 733.—Si se forma una cosa por mezcla de materias á ridas o líquidas, pertenecientes a

diferentes dueñ os, no habiendo conocimiento del hecho por una parte, ni mala fe por otra, el dominio de
la cosa pertenecerá a dichos dueñ os pro indiviso, a prorrata del valor de la materia que a cada uno
pertenezca.
A menos que el valor de la materia perteneciente a uno de ellos fuere considerablemente superior, pues
en tal caso el dueñ o de ella tendrá derecho para reclamar la cosa producida por la mezcla, pagando el
precio de la materia restante.
Julián García Ramírez
Docente

5. TITULARIDAD ESTATAL

5.1. Noción: Son aquellos bienes sobre los cuales o con respecto a los cuales, el Estado, en
cualquiera de sus manifestaciones (municipios, departamentos, Nació n), ejerce un derecho.
En tal sentido, el Estado puede ejercer un poder jurídico sobre las cosas actuando de dos
modos:

a1. Actuando sobre ellos o con respecto a ellos en su calidad de Estado, es decir, de poder
pú blico y en relació n de subordinació n frente a los particulares. A esta categoría se le
denomina DOMINIO PÚBLICO (decir “bienes de dominio pú blico del Estado” sería
tautoló gico: solo el Estado es titular de esta clase de dominio)

[Link] sobre ellos o con respecto a ellos en su calidad de persona, es decir, como ente
jurídico y en relació n de coordinació n frente a los particulares. A esta categoría se le
denomina DOMINIO PRIVADO DEL ESTADO (en este caso la expresió n “del Estado” no es
tautoló gica, pues hay también dominio privado de los particulares).

Esta distinción tiene importancia en tanto que el régimen jurídico de unos y otros es
completamente diferente.

5.2. ¿A quién corresponde la titularidad? (art. 674 CC; 3 y 63 CP).

Usualmente se dice que la titularidad corresponde al Estado; Ahora: ¿Qué entender por
Estado? Pueden proponerse dos sentidos:

a. Un ente jurídico titular de derechos, en cualquiera de sus manifestaciones: nació n,


departamentos, municipios, establecimientos pú blicos, empresas industriales y comerciales
del Estado, etc.; o, por el contrario,
b. La expresió n “Estado” puede asumirse como una referencia al PUEBLO.

1) Ahora, en sentido estricto, no se trata de nociones completamente irreconciliables; antes


bien, sin lugar a dudas, el titular del dominio pú blico, es decir, de LA DOMINIALIDAD, es el
pueblo; solo que, como el pueblo, en tanto colectividad no es sujeto de derecho, es el ente
estatal el que lo representa: cumplen, por lo tanto, una funció n de tuició n y vigilancia.

Esta titularidad resulta reforzada por las previsiones del artículo 3 de la CN, que hace residir
la soberanía exclusivamente en el pueblo, quien la ejerce en forma directa, o por medio de sus
representantes

2) Por su parte, tratá ndose del dominio privado del Estado, no hay duda que su titular lo son
las diferentes entidades estatales personalizadas, en sus diversas modalidades.

5.3. Una precisión necesaria

Dominio Público Dominio Eminente


Comprende el conjunto de bienes que Es un poder supremo del Estado que se
está n vinculados con el uso pú blico, el ejerce sobre todos los habitantes y sobre
interés general, el bienestar comú n o la todas las cosas situadas dentro de su
prestació n de servicios pú blicos. Se trata territorio, sean ellas constitutivas del
de bienes, en consecuencia, encaminados DOMINIO PUBLICO, DEL DOMINIO
a satisfacer necesidades generales y a PRIVADO DEL ESTADO O DEL DOMINIO
atender intereses colectivos. PRIVADO DE LOS PARTUCULARES.

Este dominio, en suma, se traduce en el


poder que tiene el Estado para poner en
vigencia un orden normativo, general,
impersonal y abstracto, en todo su
territorio y respecto de
todos sus habitantes.

5.4. DOMINIO PÚBLICO: Titularidad

El titular del derecho, del poder jurídico que constituye el dominio pú blico, es siempre una
entidad estatal. Ahora, como se indicó , cuando se señ ala a una entidad estatal como titular del
dominio pú blico, no se quiere significar que el ente estatal ejerza en sí y para si los atributos
de este poder; por el contrario, siempre lo hace en representació n del pueblo y para el pueblo.
Julián García Ramírez
Docente

Ahora, si bien la entidad estatal no tiene sobre los bienes que integren el dominio pú blico las
facultades de uso, gocen y disfrute –características del derecho de propiedad privada-, tiene
otras facultades inherentes a ese poder estatal: la custodia suprema, el poder de policía, el
derecho de tuició n y el derecho de administració n. En consecuencia, UN PARTICULAR JAMÁS
PUEDE LLEGAR A SER TITULAR DE DOMINIO PÚBLICO.

Por esa razón, es posible señ alar diferencias esenciales entre el contenido material de la
dominialidad y el que caracteriza la propiedad privada de los particulares:

Bienes de dominio público Bienes del dominio privado de


particulares
El uso corresponde a todos los habitantes El uso es exclusivo de su propietario
del territorio.
Privilegia el bien comú n y el interés Privilegia el interés privado o individual.
general
Son bienes incomerciables. Por norma general, son
bienes comerciables.
Su régimen jurídico lo constituye el Son régimen jurídico los constituye el
derecho derecho privado.
pú blico.
Los bienes que lo integran son Por norma general, son bienes alienables,
inalienables, imprescriptibles e prescriptibles y embargables.
inembargables (art. 63
C.P).
Son susceptibles de acció n de restitució n: Son susceptibles de acció n
decreto 1355 de 1970, art. 132 (Có digo de reivindicació n.
nacional de policía).

Régimen del nuevo Código Nacional de


Policía:
Julián García Ramírez
Docente
No obstante, debe indicarse que el
Có digo anterior perderá vigencia el
pró ximo 29 de enero de 2017, con
ocasió n de la derogatoria que hiciera el
art. 243 del nuevo Có digo Nacional de
Polícia (L. 1801 de 2016). Este có digo, de
igual manera, consagra la acció n
(pretensió n) de restitució n –
actualmenete llamada: acción de
restitución y protección de inmuebles-
como una medida correctiva para
proteger la tenencia y posesió n de bienes
inmuebles:
Julián García Ramírez
Docente

Artículo 79. Ejercicio de las acciones de


protección de los bienes inmuebles. Para
el ejercicio de la acció n de Policía en el caso
de la perturbació n de los derechos de que
trata este título, las siguientes personas,
podrá n instaurar querella ante el inspector
de Policía, mediante el procedimiento ú nico
estipulado en este Có digo:

1. El titular de la posesió n o la mera


tenencia de los inmuebles particulares o de
las servidumbres.

2. Las entidades de derecho pú blico.

3. Los apoderados o representantes legales


de los antes mencionados.

Parágrafo 1°. En el procedimiento de


perturbació n por ocupació n de hecho, se
ordenará el desalojo del ocupante de hecho
si fuere necesario o que las cosas vuelvan al
estado que antes tenía. El desalojo se
deberá efectuar dentro de las veinticuatro
(24) horas siguientes a la orden.

En el mismo sentido, deben considerarse


los artículos 173-13 (restitució n y
protecció n de bienes inmuebles), en
concordancia con el art. 190, que a la sazó n
dispone:

Artículo 190. Restitución y protección


de bienes inmuebles. Consiste en
devolver la posesió n o tenencia a quien
tiene el legítimo derecho sobre los bienes
inmuebles de particulares, baldíos, fiscales,
de uso pú blico, á rea protegida y de especial
importancia ecoló gica¸ bienes de empresas
destinados a servicios pú blicos cuando
hayan sido ocupadas o perturbadas por
vías de hecho.

Artículo 226. Caducidad y prescripción.


Cuando se trate de hechos de perturbació n
de bienes de uso pú blico, bienes fiscales,
zonas de reserva forestal, bienes de
propiedad privada afectados al espacio
Julián García Ramírez
Docente

pú blico, bienes de las empresas de


servicios
públicos, o bienes declarados de utilidad pública o de interés social, cultural, arquitectónico o histórico, no existe caducida

Las medidas correctivas prescribirán en cinco (5) años, a partir de la fecha en que quede en firme la decisión de las autorid

Pese a las diferencias, es necesario advertir que todas las nociones generales del derecho
privado sobre la clasificació n de las cosas, tiene amplia aplicació n en el á mbito del dominio
pú blico. Así, de la misma manera que en el derecho privado lo accesorio sigue la suerte de
lo principal, así también en el ámbito dominial, los accesorios de los inmuebles siguen
una suerte similar a la impuesta por los principios de derecho privado, aunque en
materia de dominio público es menester hacer algunas consideraciones especificas:
Hay casos en que los muebles accesorios no ganan el cará cter de propiedad dominial, como
ocurriría, por ejemplo, con las especies animales que se encuentran en aguas pú blicas y cuya
adquisició n por los particulares no esté prohibida; o con las plantas y frutos que nacen a la
vereda de las carreteras y caminos pú blicos. En pocas palabras, en tratá ndose de bienes que
integran el dominio pú blico, lo accesorio seguirá la suerte de lo principal, siempre que
aquellos sean indispensables para que lo principal cumpla su funció n pú blica.

5.5. Afectación y desafectación al dominio público.

Afectación al dominio público Desafectación al dominio público


Afectar un bien al dominio pú blico Desafectar un bien al dominio pú blico
significa sustraerlo del régimen de la significa sustraerlo del régimen propio del
propiedad civil y afectarlo al régimen de la derecho pú blico e incorporarlo al dominio
propiedad pú blica. privado del Estado o de los particulares.
¿Có mo?: Mediante un acto administrativo ¿Có mo?: Mediante un acto de legislació n o
mediante un hecho de la administració n por un acto administrativo.
(inauguració n de una obra pú blica) o
mediante un acto de legislació n. Para desafectar un bien de uso pú blico
situado en á reas urbanas y suburbanas, el
Son bienes que integran el dominio artículo 6 de la ley 9 de 1989, establece la
pú blico todos aquellos que, bien por su necesidad de “canjear” un bien por otro e
naturaleza o bien por expresa disposició n características equivalentes, con la
legal, está n afectados al uso pú blico: arts. salvedad de que no se trate de vías
677 inc. 1 y 678 CC. pú blicas, calles, puentes.

En consecuencia, de conformidad con lo Ahora, si bien un hecho de la


previsto en art. 676, los bienes administració n no es título suficiente de
construidos a expensas de los particulares desafectació n, los hechos de la naturaleza
en tierras que les pertenecen, no son sí lo pueden ser, como cuando se verifica
bienes de dominio pú blico a pesar de el supuesto previsto en el art. 719 del CC
estar afectado al uso pú blico. En ese (aluvió n).
sentido, todos los bienes de dominio
pú blico está n afectados al uso pú blico; sin Requisitos de la desafectació n:
embargo, no todos los bienes afectados al a) Que el bien encargado de prestar un
uso pú blico son bienes de dominio uso pú blico haya perdido su propó sito, no
pú blico. por actos negligentes u omisiones de las
autoridades encargadas de preservarlos,
Esta reflexió n, de igual manera, es esto es, que la pérdida de utilidad pú blica
extensible para el caso previsto en el inc. 2 de un bien no se debe al incumplimiento
del art. 677 CC. de la ley. El abandono inmemorial de los
Elementos constitutivos de la afectació n bienes no es título suficiente para que
(sentencia t-150 de 1995): opere la desafectació n.
a) Elemento material, esto es, la existencia b) Que exista el asentimiento de la
de un bien apto para el uso pú blico; y autoridad competente directo e
b) Elemento intencional o subjetivo, que inequívoco de desafectar un bien de uso
consiste en la declaració n de voluntad o en pú blico o un hecho de la naturaleza
que así lo demuestre.
el accionar del ó rgano estatal que
Entonces, la falta de uso de un bien no es
demuestra de
el
Julián García Ramírez
Docente

manera directa e inequívoca el deseo de ú nico factor determinante dentro de la


consagrar un bien al uso pú blico. teoría de la desafectació n, por cuanto de
no existir una manifestació n clara de
Requisitos de la afectació n: autoridad competente o ley que lo
a. La existencia de una manifestació n de autorice sería aplicar la prescripció n
voluntad o de actitudes que permiten extintiva del dominio a este tipo de bienes,
asegurar que el bien se encuentra aspecto que está prohibido expresamente
afectado al uso pú blico. En el primer caso, por la Constitució n (artículo 63).
la manifestació n puede ser unilateral c) Para desafectar un bien de uso pú blico
(mediante acto administrativo: como situado en á reas urbanas y suburbanas, el
ocurre en la expropiació n) o bilateral artículo 6º de la Ley 9a. de 1989, establece
(caso en el cual la entidad adquiere un la necesidad de "canjear" un bien por otro
bien por negociació n directa para afectar de características equivalentes, esto es,
al uso pú blico: capítulo III ley 9 de 1989 y por otro bien que sea capaz de prestar el
art. 83 del decreto 2474 de 2008, mismo uso comú n, con la salvedad de que
modificado por el art. 4 del decreto 3576 no se trate de vías pú blicas (dentro de la
de 2009). En el segundo caso, se puede cual se encuentra las calles, puentes, etc.).
considerara la inauguració n de una obra
pú blica como hecho de afectació n. Finalmente, ha dicho la Corte: Es
b. Existencia de un título de dominio: necesario aclarar que la desafectació n no
fuente jurídica de adquisició n. Esta consiste en una extinció n del dominio sino
formalidad se presenta en forma diversa en una modificació n del régimen jurídico
de acuerdo con el tipo de afectació n que que se le aplica.
se realiza, entonces, si se adquiere un
bien, en este caso, se requiere un título
traslaticio de dominio que lo respalde, si
se expropia es necesaria la Sentencia
judicial o el acto administrativo que lo
decrete. Pero también existen bienes que
se afectan por ministerio de la ley, por
cuanto el título puede consistir en una ley
que faculta al Estado para detentar
Julián García Ramírez
Docente

el
derecho real de manera directa (ejemplo:
el
Có digo Civil dispone que las calles son de
uso pú blico).
c. La afectació n debe ser real y efectiva,
esto es, que la cosa sea apta para el
destino pú blico y que tenga el cará cter de
ser idó nea para el uso pú blico. En
palabras de la Ley 9a. de 1989, artículo 5º,
se requiere que el bien presente un
interés pú blico manifiesto y
conveniente.

En tratándose de la desafectación, es conveniente indicar que, en el régimen jurídico


colombiano, el abandono inmemorial o el no uso por el Estado de los bienes dominiales, no le
hacen perder a estos su calidad, lo cual solo puede lograrse mediante un acto de
administració n o de legislació n.

La desafectació n SIEMPRE SUPONE UN CAMBIO EN EL RÉ GIMEN JURÍDICO: de pú blico pasa a


ser privado. Ahora, ademá s de cambio en el régimen jurídico, habrá cambio de titularidad,
cuando el bien pasa al dominio privado de los particulares.

5.6. Clasificación del DOMINIO PÚBLICO

1. Bienes de uso público:


a. Según su ejercicio:
 General o incondicionado: Su uso corresponde a todos los habitantes del territorio, sin
requisito ni permiso especial alguno (como cuando se utilizan las aguas pú blicas para usos
personales; o bien, cuando se utilizan las calles, las vías o caminos para desplazarse o
estacionarse)

 Especial o condicionado: Su uso corresponde ú nicamente a las personas que hayan


obtenido previo permiso, concesió n o licencia con el lleno de los requisitos del caso
Julián García Ramírez
Docente

(Como cuando se hacen instalaciones en la vía pú blica en pequeñ os cubículos para la venta de
comestibles; o bien, cuando se utilizan ante jardines o aceras por los propietarios de bares,
cafés o heladería, con mesas y sillas, para la có moda atenció n de los clientes).

b. Según su naturaleza
1. Territorio

Bienes de uso pú blico terrestres: comprende

 El territorio: superficie geográ fica en que ejerce jurisdicció n soberana un Estado.


El territorio, en sentido amplio, comprende:

a. Suelo: Dentro de esta categoría merecen especial atenció n:

a1. Bienes ejidales: Eran campos de las afueras del pueblo, pero comunales, con cuyo
producido se atendía la construcció n de obras pú blicas. Eran bienes, de uso pú blico,
destinados a la producció n agrícola.

b. Subsuelo: De conformidad con lo previsto en el artículo 5 de la ley 685 de 2001,


la riqueza del subsuelo corresponde al Estado, sin perjuicio de la titularidad
privada sobre la superficie de la tierra.

c. Mar territorial: masa acuá tica que rodea las costas de un Estado. Esta porció n
de aguas marinas está determinada en 12 millas ná uticas (L. 10 de 1978).

El mar territorial comprende:


 Zona contigua: Es la porció n de alta mar ubicada inmediatamente después
del mar territorial, en la que el Estado suele ejercer funciones de policía,
especialmente, de aduanas, inmigració n y sanidad. Esta zona, segú n la
convenció n de Naciones Unidas sobre el Derecho del mar, no podrá
extenderse má s allá de 24 millas, contadas desde la zona costera.
 Zona econó mica exclusiva: Es el á rea que se extiende a continuació n,
sobre la cual el Estado se reserva derechos de soberanía para la
exploració n, explotació n y conservació n de los recursos naturales, á rea
que, en el caso colombiano, comprende una extensió n de 200 millas
ná uticas medidas desde la zona costera (Artículo 7° Ley 10 de 1978).

d. Espacio aéreo: Es la atmó sfera que cubre el territorio de un Estado.

2. Bienes de uso pú blico fluviales: Son todas las aguas y ríos que corren por el territorio
nacional en cauces naturales o no, con excepció n de las privadas (art. 677 CC): aquellas
que nacen y mueren dentro de una misma heredad.

Si las aguas corren por un cauce artificial, pertenece exclusivamente a quien, a sus
expensas y con los requisitos legales, lo haya construido, salvo que hayan sido tomadas
de una fuente natural: art. 895 CC; art. 5 decreto 1541 de 1978.
Tratá ndose de aguas lluvias debe estarse a los dispuesto por el art. 896 CC.

Asimismo, los humedales tiene la condición de bienes de uso público, salvo los que
nacen y mueren dentro de una misma heredad (art. 677 CC).

3. Bienes de uso pú blico del espacio pú blico: De conformidad con el art. 5 de la ley 9 de
1989 el espacio pú blico es el conjunto de inmuebles pú blicos y los elementos
arquitectó nicos y naturales de los inmuebles privados, destinados por su naturaleza, por
su uso o afectació n, a la satisfacció n de necesidades urbanas colectivas que trascienden,
por tanto, los límites de los intereses individuales de los habitantes.

Código Nacional de Policía-L. 1801 de

2016 CAPÍTULO II

Del cuidado e integridad del espacio público

Artículo 139. Definición del espacio público. Es el conjunto de muebles e inmuebles


pú blicos, bienes de uso pú blico, bienes fiscales, á reas protegidas y de especial
importancia ecoló gica y los elementos arquitectó nicos y naturales de los inmuebles
privados, destinados por su naturaleza, usos o afectació n, a la satisfacció n de necesidades
colectivas que trascienden los límites de los intereses individuales de todas las personas
en el territorio nacional.

Constituyen espacio pú blico: el subsuelo, el espectro electromagnético, las á reas


requeridas para la circulació n peatonal, en bicicleta y vehicular; la recreació n pú blica,
activa o pasiva; las franjas de retiro de las edificaciones sobre las vías y aislamientos de
las edificaciones, fuentes de agua, humedales, rondas de los cuerpos de agua, parques,
plazas, zonas verdes y similares; las instalaciones o redes de conducció n de los servicios
pú blicos bá sicos; las instalaciones y los elementos constitutivos del amoblamiento
urbano en todas sus expresiones; las obras de interés pú blico y los elementos histó ricos,
culturales, religiosos, recreativos, paisajísticos y artísticos; los terrenos necesarios para la
preservació n y conservació n de las playas marinas y fluviales; los terrenos necesarios de
bajamar, así como sus elementos vegetativos, arenas, corales y bosques nativos,
legalmente protegidos; la zona de seguridad y protecció n de la vía férrea; las estructuras
de transporte masivo y, en general, todas las zonas existentes y debidamente afectadas
por el interés colectivo manifiesto y conveniente y que constituyen, por consiguiente,
zonas para el uso o el disfrute colectivo.

Parágrafo 1°. Para efectos de este Có digo se entiende por bienes fiscales, ademá s de los
enunciados por el artículo 674 del Có digo Civil, los de propiedad de entidades de derecho
pú blico, cuyo uso generalmente no pertenece a todos los habitantes y sirven como
medios necesarios para la prestació n de las funciones y los servicios pú blicos, tales como
los
Julián García Ramírez
Docente

edificios, granjas experimentales, lotes de terreno destinados a obras de infraestructura


dirigidas a la instalació n o dotació n de servicios pú blicos y los baldíos destinados a la
explotació n econó mica.

Parágrafo 2°. Para efectos de este Có digo se entiende por bienes de uso pú blico los que
permanentemente está n al uso, goce, disfrute de todos los habitantes de un territorio,
como por ejemplo los parques, caminos o vías pú blicas y las aguas que corren.

4. Recursos naturales renovables: En general, los recursos naturales son aquellos


elementos producidos directamente por la naturaleza y que sirven al hombre en los
procesos de producció n. Pueden ser:

a. Renovables: Son aquellas que la naturaleza presente al hombre en cantidad ilimitada y


pueden utilizarse siempre que no afecte su reproducció n natural. Así, son recursos
naturales renovables la madera, el agua, las aves, etc. El có digo nacional de recursos
naturales (Decreto 2811 de 1974), se refiere a estos recursos del modo que sigue:

ARTICULO 47. Sin perjuicio de derechos legítimamente adquiridos por terceros o de las
normas especiales de este Có digo, podrá declararse reservada una porció n determinada o
la totalidad de recursos naturales renovables de una regió n o zona cuando sea necesario
para organizar o facilitar la prestació n de un servicio pú blico, adelantar programas de
restauració n, conservació n o preservació n de esos recursos y del ambiente, o cuando el
Estado resuelva explotarlos.

Este decreto menciona como recursos naturales de esta calidad los siguientes:

a) El manejo de los recursos naturales renovables, a saber:


1. La atmó sfera y el espacio aéreo nacional.
2. Las aguas en cualquiera de sus estados.
3. La tierra, el suelo y el subsuelo.
4. La flora.
5. La fauna.
6. Las fuentes primarias de energía no agotables.
7. Las pendientes topográ ficas con potencial energético.
8. Los recursos geotérmicos.
9. Los recursos bioló gicos de las aguas y del suelo y el subsuelo del mar territorial y de la
zona econó mica de dominio continental o insular de la repú blica.
10. Los recursos del paisaje.

b. No renovables: Tales como el petró leo, el gas natural, las minas, etc. El titular de estos
bienes es el Estado. Estos recursos pueden ser explotados por el Estado, directamente o
por concesió n, y en tal caso, las regalías pertenecen al Estado.

5. Patrimonio cultural de la Nació n: El patrimonio cultural de la Nació n está representado


en el conjunto de bienes y valores que son expresió n del pueblo colombiano: sus
costumbres, tradiciones y há bitos; los bienes muebles o inmuebles que poseen un
especial valor estético, histó rico, ambiental, ecoló gico, lingü ístico, literario, etc.
 Patrimonio cultural sumergido

 Patrimonio cultural arqueoló gico

 Patrimonio cultural bibliográ fico, hemerográ fico, documental y de imá genes en


movimiento

 Patrimonio cultural histó rico

 Patrimonio cultural artístico

2. Bienes fiscales adjudicables 24: Se trata de bienes que está n destinados exclusivamente a
ser adjudicados en propiedad por el Estado a los particulares.
Los bienes fiscales adjudicables, son bienes baldíos.

a. Noción: Son inmuebles sin edificar o cultivar que estando dentro del territorio
nacional nunca han ingresado al régimen de la propiedad privada: art. 675 CC.

b. Adquisición: Los baldíos se adquieren por un modo de adquirir especial del


derecho administrativo: ADJUDICACIÓ N. Se trata de manifestació n de voluntad de la
administració n o de un acto administrativo mediante el cual la administració n
constituye un derecho real de dominio en cabeza del adjudicatario que ha cumplido
con todas la exigencias legales.

c. Condiciones de la adjudicación: De conformidad con la ley 160 de 1994:

 Aprehensió n material, caracterizada por la realizació n de actos de explotació n


econó mica durante un lapso no inferior a 5 añ os.

 Que los actos de explotació n econó mica correspondan a la aptitud propia del
suelo.

 Que el solicitante de la adjudicació n no sea propietario o poseedor de otros


predios rurales en el territorio nacional.

d. A quién puede adjudicarse un baldío (art. 65 ley 160 de 1994):

 A personas naturales;

 A personas jurídicas;

 A cooperativas campesinas;

 A entidades de derecho pú blico;


 A fundaciones o asociaciones sin á nimo de lucro.

e. Reversión: Condició n extintiva del dominio privado para el adjudicatario, siempre


que se violen o incumplan por éste las obligaciones y condiciones bajo las cuales se
produjo la adjudicació n.

CONCLUSIÓN: Todos los bienes de uso pú blico son de dominio pú blico, pero no todos los
bienes del dominio pú blico, son de uso pú blico general o comú n.

5.7. Del Dominio Privado del Estado:

1. Bienes fiscales por naturaleza: De estos bienes es titular el Estado, en sus diferentes
manifestaciones. Sobre estos bienes, las entidades estatales tienen el mismo derecho que los
particulares tienen sobre sus propios bienes. En consecuencia, tienen el ius utendi, el ius
fruendi y el ius abutedi. Para su adquisició n, administració n y disposició n, las entidades
titulares deben observar el régimen especial que regula esos actos de administració n y
enajenació n: ley 80 de 1993 y 1150 de 2007.

2. Características

1. Son bienes comerciables.


2. Son bienes enajenables.
3. Pueden ser adquiridos por el Estado a título oneroso o gratuito, singular o universal, por
acto entre vivos o por causa de muerte. Incluso, el Estado puede adquirir estos bienes por
prescripció n adquisitiva.
4. Son bienes imprescriptibles, es decir, los particulares no pueden adquirirlos por
prescripció n. En otras palabras, puede el Estado prescribir estos bienes contra los
particulares, pero jamá s un particular pueden hacer lo mismo con los bienes del Estado
(art. 375 nú m. 4 CGP).

Artículo 594. Bienes inembargables. Además de los bienes inembargables


señalados en la Constitución Política o en leyes especiales, no se podrán
embargar:

16. Las dos terceras partes de las rentas brutas de las entidades
territoriales.
5. Son embargables, en los términos del artículo 594 nú m. 16 del CGP.
6. Pueden darse en prenda (garantía mobiliaria) e hipoteca.

3. Ejemplos: Los dineros que tienen las entidades en caja, en cuenta corriente, en depó sito a
término, en mutuo, etc. Los son también, los créditos de cualquier índole, los inmuebles,
construidos o no, urbanos o rurales distintos de los baldíos. Todos los géneros mobiliarios que
constituyen la dotació n de despachos u oficinas estatales.

COMPLEMENTO DE LA TEMÁTICA SOBRE LA AFECTACIÓN Y DESAFECTACIÓN AL


DOMINIO PÚBLICO
Visión normativa

Afectació n:
1. Fuentes:
1.1. Actos de la administració n:
 Acto administrativo: Declaració n unilateral de voluntad. Tal el caso de la
expropiació n por vía administrativa (capítulo VIII ley 388 de 1997).

Ley 388 de 1997


CAPITULO VIII
Expropiació n por vía administrativa

Artículo 63. Motivos de utilidad pú blica. Se considera que existen motivos de utilidad pú blica
o de interés social para expropiar por vía administrativa en derecho de propiedad y los demá s
derechos reales sobre terrenos e inmuebles, cuando, conformes a las reglas señ aladas por la
presente ley, la respectiva autoridad administrativa competente considere que existe
especiales condiciones de urgencia, siempre y cuando la finalidad corresponda a las señ aladas
en la letra a), b), c), d), j), k), l) y m) del artículo 58 de la presente ley.

Artículo 64. Condiciones de urgencia. Las condiciones de urgencia que autorizan la


expropiació n por vía administrativa será n declaradas por la instancia o autoridad
competente,
Julián García Ramírez
Docente

segú n, lo determine el concejo municipal o distrital, o la junta metropolitana, segú n sea el


caso, mediante acuerdo. Esta instancia tendrá la competencia general para todos los eventos.

Artículo 65. Criterios para la declaratoria de urgencia. De acuerdo con la naturaleza de los
motivos de utilidad pú blica o de interés social de que se trate, las condiciones de urgencia se
referirá n exclusivamente a:

1. Precaver la elevació n excesiva de los precios de los inmuebles, segú n las directrices y
pará metros que para el efecto establezca el reglamento que expida el gobierno nacional.

2. El cará cter inaplazable de las soluciones que se de ofrecer con ayuda del instrumentos
propietarios.
3. Las consecuencias lesivas para la comunidad que se producirían por la excesiva dilatació n
en las actividades de ejecució n del plan, programa, proyecto u obra.

4. La prioridad otorga a las actividades que requieren la autorizació n del sistema


expropiatorio en los planes y programas de la respectiva entidad territorial o metropolitana
segú n sea el caso.

Artículo 71. Proceso contencioso administrativo. Contra la decisió n de expropiació n por vía
administrativa procede acció n especial contencioso-administrativa con el fin de obtener su
nulidad y el restablecimiento del derecho lesionado, o para controvertir el precio
indemnizatorio reconocido, los cual deberá interponerse dentro de los cuatro meses
calendario siguientes a la ejecutoria de la respectiva decisió n.

 Contrato: adquisició n de los bienes por negociació n directa, capítulo III de la ley 9 de
1989 (modifica por la ley 388 de 1997), artículo 83 decreto 2474 de 2008(modificació n por el
art. 4 del decreto 3576 de 2009).

Ley 9 de 1989

Artículo 11. Modificado por la Ley 388 de 1997, artículo 59. Ademá s de lo dispuesto en
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otras leyes vigentes, la noció n, las entidades territoriales, las á reas metropolitanas y
asociaciones de
municipios podrá n adquirir por enajenació n voluntaria o decretar la expropiació n de
inmuebles para desarrollar las actividades previstas en el artículo 10 de la ley 9ª de 1989.
Los establecimientos pú blicos, las empresas industriales y comerciales del Estado y las
sociedades de economía mixta asimiladas a las en anteriores, de los ó rdenes nacional,
departamental y municipal, que estén expresamente facultadas por sus propios estatutos para
desarrollar alguna o algunas de las actividades previstas en el artículo 10 de dicha ley,
también podrá n adquirir o decretar la expropiació n de inmuebles para el desarrollo de dichas
actividades.

Artículo 83. Arrendamiento y adquisició n de inmuebles.


El art. 4 decreto nacional 3576 de 2009. Sin perjuicio de lo dispuesto en las leyes de reforma
urbana y reforma agraria, las entidades estatales podrá n adquirir, previas las autorizaciones a
que haya lugar, bienes inmuebles mediante negociació n directa.

1.2. Acto de legislación: comprende todos aquellos casos en los que la ley, es decir, una
fuente normativa afecta un bien al régimen del dominio pú blico (arts. 677-1 y 678 CC).

1.3. Hecho de la administración: se refiere al conjunto de conductas y comportamiento de


los que es posible inferir el á nimo de afectar un bien al uso pú blico. Tal el caso, por ejemplo,
de la inauguració n de una pú blica. Este hecho de la administració n denota el á nimo de la
entidad de destinar el bien a la satisfacció n de necesidades generales de una comunidad.

Desafectación:

1. Fuentes:
1.1. Acto de la administració n: concretamente, mediante un acto administrativo, es decir,
mediante una declaració n inequívoca de voluntad tendiente a sustraer un bien del régimen de
la propiedad pú blica. Esta decisió n debe estar previamente autorizada por los concejos
municipales.

1.2. Acto de legislació n: Fuente normativa que disponga en forma expresa, y previa
justificació n la necesidad de desafectar un bien al dominio pú blico.
Julián García Ramírez
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Caso especial: Desafectació n de bienes ubicados en zonas urbanas y suburbanas:

Ley 9 de 1989
ARTICULO 6º. El destino de los bienes de uso pú blico incluidos en el espacio pú blico de las
á reas urbanas y suburbanas no podrá ser variado sino por los concejos, juntas metropolitanas
o por el consejo intendencial, por iniciativa del alcalde o intendente de San Andrés y
providencia, siempre y cuando sean canjeados por otros de características equivalentes.
El retiro del servicio de las vías pú blicas continuara rigiéndose por las disposiciones vigentes.

Los parques y zonas verdes que tengan el cará cter de bienes de uso pú blico, así como las vías
pú blicas, no podrá n ser encerrados en forma tal que priven a la ciudadanía de su uso, goce,
disfrute visual y libre trá nsito.

 Pese a ello, no podrá n desafectarse las vías pú blicas, calles, puentes y acueductos pú blicos:

Decreto 1333 de 1986

Artículo 170. Los bienes de los Municipios no pueden ser gravados con impuestos directos
nacionales, departamentales o municipales.
Las vías, puentes y acueductos pú blicos no podrá n enajenarse ni reducirse en ningú n caso.
Toda ocupació n permanente que se haga en estos objetos es atentatoria a los derechos del
comú n, y los que en ello tengan parte será n obligados a restituir, en cualquier tiempo que sea,
la parte ocupada y un tanto má s de su valor, ademá s de los dañ os y perjuicios de que puedan
ser responsables.

Competencia: Así las cosas, es clara la posibilidad que tiene el Estado de afectar o desafectar
bienes, de acuerdo a las especiales necesidades o circunstancias quienes se requieran. Dicho
tema es competencia de los concejos municipales a quienes les corresponde determinar el uso
de los suelos, afectar o desafectar dichos usos.

TALLER
1. Leer la sentencia T-1098 de 2008 y explicar brevemente cuá l es su importancia y su
relació n con el tema de los bienes de uso pú blico.
2. Sírvase leer la sentencia T-150 de 1995 y elabore un mapa conceptual a partir de la
cosideraciones que hace la Corte Constitucional sobre la temá tica de la afectació n y
desafectactació n al dominio pú blico.
3. Señ ale las diferencias esenciales entre expropiació n y extinció n del dominio.
4. ¿Un bien baldío adjudicado a un particular puede ser enajenado por éste?

6. DEL PATRIMONIO

6.1. Concepto:

Etimoló gicamente, el patrimonio deriva de la voz latina PATRI-MONIUM, que aludía al conjunto
de bienes derivados del padre o de un antepasado.

El patrimonio puede ser definido en dos sentidos:

 Desde un enfoque contable: El patrimonio no es otra cosa que un conjunto de bienes


radicados en cabeza de una persona; es decir, en este sentido, el patrimonio es un
conjunto de activos y pasivos.

 Desde un enfoque jurídico: Tradicionalmente, se ha definido el patrimonio como la


posibilidad abstracta de radicar derechos subjetivos de valor econó mico, positivo o
negativo. Con razó n, estiman PLANIOL Y RIPERT que los bienes de un patrimonio
pueden cambiar, y aun desaparecer y el patrimonio subsiste. Este es el sentido que se
infiere de la lectura del artículo 2488 del CC: Quedan afectados al pago de las deudas
los bienes presentes y futuros. Así, segú n el art. 2488 CC, a pesar de que no haya
bienes que actualmente puedan destinarse al pago de las deudas, subsiste la
posibilidad de su adquisició n en un futuro: a esa posibilidad se llama PATRIMONIO24.

De esa manera, el patrimonio es una universalidad abstracta de derechos


subjetivos con trascedente valor económico, positivo o negativo.

Conforme a esa definició n, es posible inferir:

a. La existencia de derechos en los que el valor econó mico es característica esencial: se


le conoce como derechos patrimoniales.

b. La existencia de derechos en los que el valor no tiene importancia alguna. Esto no


quiere decir que de su desconocimiento no se puedan derivar consecuencias
econó micas. Pese a ello, conservan su naturaleza, es decir, son derechos
extrapatrimoniales.
Julián García Ramírez
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6.2. Naturaleza jurídica: Son varias las teoría que han tratado de explicar la naturaleza
jurídica del patrimonio:

a. Teoría clá sica del patrimonio, patrimonio personalidad o teoría subjetiva del

patrimonio: Se reconoce como precursores de esta teoría a los autores Aubry y Rau.

 Definició n: El patrimonio es un atributo de la personalidad. En consecuencia, el


patrimonio es una Universalidad de Derecho, es un sistema de relaciones jurídicas de
contenido econó mico y cuya titularidad corresponde a una determinada persona.

 Postulados esenciales:

I. El patrimonio es una universalidad de derecho. El patrimonio es la má s


importante universalidad de derecho.

II. El patrimonio es indivisible. En tal sentido, si el patrimonio es un atributo de la


personalidad, y la personalidad es indivisible, conviene afirmar que el patrimonio
también lo es.

III. Só lo las personas pueden tener patrimonio: la idea de patrimonio siempre está
asociada a la idea de personalidad.

IV. Toda persona tiene patrimonio, aunque en un momento determinado ella no


tenga ni un solo bien: ni un solo activo ni un solo pasivo. Así, el patrimonio no se
identifica con los bienes, es apenas una posibilidad de adquirirlos: es una
potencialidad jurídica. En otras palabras, el patrimonio no es un conjunto de
bienes en sentido objetivo.

V. Toda persona só lo puede tener un patrimonio. Esta teoría niega la posiblidad de


que una persona sea titular de varios patrimonios al mismo tiempo.

VI. El patrimonio se concreta en una unidad de activos y pasivos, es decir, se


concreta en bienes en sentido objetivo o subjetivo (de valor econó mico positivo o
negativo), presentes o futuros.

 Críticas esenciales:

1. No puede afirmarse que el patrimonio es indivisible: es evidente que admite


divisibilidad ideal o de cuota, como puede inferirse del art. 1008 del CC.

2. Tampoco es cierto que só lo la persona tenga patrimonio, pues hay patrimonios


que está n dotados de subjetividad. Así ocurre, por ejemplo, con los bienes que
integran una fiducia mercantil. Lo mismo se predica de la herencia yacente. Se
sabe que la herencia se declara yacente, segú n los arts. 1297 CC y 482 CGP, en los
casos en que, pasados quince (15) días desde la apertura de la sucesió n, no se
hubiere aceptado la herencia o una cuota de ella, ni hubiere albacea con tenencia
de bienes y que haya
aceptado el cargo. Es estos eventos, el juez, de oficio o a petició n del có nyuge,
Julián García Ramírez
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del
compañ ero permanente, de cualquiera de los parientes o dependientes del
difunto, o de quien pretenda promover demanda respecto de ella, declarará
yacente la herencia y le designará administrador. Ahora, pasados dos añ os desde
el fallecimiento del causante sin que comparezcan los herederos, el juez, de oficio
o a petició n del curador, ordenará el remate de los bienes relictos. Finalmente,
transcurridos 10 añ os desde el fallecimiento del causante sin que se presenten los
herederos a reclamar la herencia, el juez la declarará vacante y dará los títulos la
destinació n que establece la ley sustancial, es decir, deberá entregarlos al ICBF
(art. 483 nú m. 4 CGP).
3. No es cierto que el patrimonio sea inseparable de la persona: Existen
patrimonios a los que la ley les reconoce subjetividad para que puedan actuar en
el trá fico jurídico, como ocurre con la fiducia mercantil.

4. Tampoco es cierto que la persona tiene un solo patrimonio: pueden existir


varios patrimonios adscritos a una personalidad, ya que los que determina la
unidad del patrimonio no es tanto el concepto de persona individual sino la
afectación de unos valores económicos al cumplimiento de una finalidad
específica. Así, por ejemplo, la ley civil colombiana permite que los menores sean
titulares varios patrimonios (peculio profesional, peculio adventicio
extraordinario y peculio adventicio ordinario); algo similar se presenta con la
sociedad conyugal, el patrimonio de familia (ley 70 de 1931, como una medida
encaminada a proteger los hijos menores), los patrimonios resultantes del
beneficio de inventario y de separació n, e igual situació n se configura respecto de
la sociedad anó nima simplificada –ley 1258 de 2008-.

b. Teoría objetiva del patrimonio o del patrimonio fin:

Esta teoría tiene su origen en el derecho anglosajó n, en el cual el patrimonio no se concibe


como un atributo de la personalidad, sino como un conjunto de bienes afectados
especialmente a un fin específico.

En los sistemas que siguen de cerca los postulados de la Escuela objetiva, a diferencia de las
Escuela clá sica, el patrimonio –y no necesariamente la persona- es un centro de imputació n de
consecuencias jurídicas de cará cter pecuniario o econó mico. Por su parte, la persona, para
esta teoría, es un centro de imputació n de consecuencias extrapatrimoniales.

 Definició n: Para los partidarios de esta teoría, el patrimonio es una unidad de


bienes en sentido subjetivo y objetivo (derechos y cosas), afectados a una
finalidad específica y regulada por un estatuto propio.

 Postulados esenciales:

I. El patrimonio es una unidad universal de derecho conformada por bienes en


sentido subjetivo y objetivo, valiosos positiva o negativamente, y susceptibles de
transmisió n o transferencia.
Julián García Ramírez
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II. Lo que dota de unidad al patrimonio es la finalidad que la ley o la voluntad del
sujeto le confieren al mismo.

III. El patrimonio existe desde cuando la ley o la voluntad de un sujeto afecten un


determinado acervo a un fin específico, que no contraríe el ordenamiento jurídico.

IV. No só lo las personas tienen patrimonio: este no es un atributo de la


personalidad.
V. Del mismo modo, si el patrimonio no es atributo de la personalidad del ser
humano y, en consecuencia, si no só lo las personas tienen patrimonio, pierde
sentido la ficció n legal que la ley atribuye a los demá s atributos personalizados,
como ocurre con las personas jurídicas a que hace referencia el art. 633 CC.

VI. Declarar que toda persona tiene un patrimonio, es confundir el concepto de


persona con el de personalidad. En tal sentido, como ambos conceptos son
diferenciables, una persona puede ser titular de má s de un patrimonio.

VII. Un solo sujeto puede ser titular de tantos patrimonios cuantas finalidades
específicas de su acció n jurídica justifiquen la creació n de ellos.

c. Conclusió n sobre la naturaleza jurídica del patrimonio:

Ambas teoría tratan de explicar el patrimonio desde enfoque diferentes. Eso no quiere
decir que no puedan conjugarse para explicar la naturaleza jurídica del mismo.

En principio, considerar el patrimonio como un atributo de la personalidad


impide explicar y entender la figura de los patrimonios autó nomos. En tal sentido, no
siempre el patrimonio aparece como nota esencial de la personalidad.

De igual manera, pretender el que patrimonio es algo absolutamente independiente de


la persona, pues eso equivale a admitir la posibilidad de que un simple conjunto de
cosas se convierta en centro de imputació n jurídica, contradiciendo de ese modo la
característica definitoria del derecho: el ser conducta e interferencia intersubjetiva.
Afirmar esto sería tanto como pensar que hay patrimonio sin titular o que pueden
existir relaciones jurídicas sin sujetos.

6.3. Integració n:

6.3.1. Debate doctrinal sobre la distinció n entre los derechos reales y personales

 Teoría clásica dualista:


Esta teoría conviene en diferenciar los derechos patrimoniales en reales y personales.
Así, ademá s de precisar sus diferencias, esta teoría se ocupa de definir cada derecho
subjetivo:
1. Derechos reales: En ese sentido, para la teoría clá sica dualista, el derecho consta de dos
elementos: un sujeto y un objeto. Del mismo modo, a diferencia del derecho personal, el
derecho real hace parte de la categoría de los derechos absolutos: aquellos cuyo titular
puede ejercer frente a todo el mundo. Para los precursores de la teoría clá sica, los
Julián García Ramírez
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derechos
reales se pueden clasificar en dos categorías: derechos reales principales y
derechos
reales de garantía. Entre los ú ltimos, cuya existencia depende de la previa existencia de
otros, se encuentran el derecho real de prenda y de hipoteca.
2. Derechos personales: Para estos autores, por lo tanto, el derecho personal se integra
por tres elementos: el sujeto activo (acreedor), el sujeto pasivo (deudor) y el objeto de la
relació n jurídica (prestació n). A diferencia de los derechos reales, los derecho personales
integran la categoría de derechos relativos, es decir, aquellos que só lo pueden ejercerse
respecto de persona cierta y determinada.

Crítica: Es impensable la existencia de relaciones jurídicas entre una persona y una cosa.
El derecho es conducta humana en interferencia intersubjetiva (CARLOS COSSIO) y, só lo
bajo esa característica, adquiere pleno sentido el ordenamiento jurídico. En ese sentido,
el derecho real no es tanto el poder jurídico que se ejerce sobre la cosa, como la
posibilidad de oponerlo a los demás.

De otro lado, tampoco es cierto que todos los derechos reales habiliten para ejercer un
poder directo sobre la cosa. Existen derechos reales que só lo facultan a un uso indirecto,
como ocurre con los derechos reales de prenda (garantía mobiliaria) y de hipoteca. En
estos casos, só lo se tiene la facultad de exigir el pago de la obligació n garantizada con las
cosas dadas en prenda o hipoteca.

 Teorías monistas:
Teoría monista realista: Teoría monista personalista:

Segú n esta teoría todos los derechos Segú n esta teoría todos los derechos
patrimoniales se reducen a derechos patrimoniales se reducen a derechos
reales. De esa manera, afirma, los personales. De esa manera, afirma, los
derechos personales no conceden derechos reales no son má s que una
facultades sobre la persona del deudor, obligació n con sujeto universal, cuya
sino que confieren poderes para prestació n, concretamente, se traduce
perseguir todos los bienes del en un comportamiento negativo: no
patrimonio del deudor. De ese modo, hacer. Así, tanto el derecho real como el
tanto los derechos reales como los derecho personal son relaciones
derechos personales son derechos jurídicas obligatorias: la primera con
subjetivos que se ejercen sobre cosas; sujeto determinado y la segunda con
la diferencia radica en que los derechos sujeto indeterminado.
reales recaen sobre una cosa presente y
determinada; en tanto que los derechos Crítica: Esta teoría confunde los
personales recaen sobre la conceptos de prestació n y deber. La
universalidad de bienes constituida por prestació n es un comportamiento que
el patrimonio del deudor. tiene como fundamento una obligació n,
es decir, un derecho personal. El
Crítica: deber
general de abstenció n, característico
del
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Esta tesis es equívoca en la medida en derecho real, tiene su fundamento en la


que, no obstante el deudor responde de ley.
sus obligaciones con todos sus bienes
(artículo 2488 CC), el acreedor no tiene Ademá s del anterior, el deber general de
un poder directo e inmediato sobre todas abstenció n, propio de los derechos reales,
las cosas que integran el patrimonio del se establece sobre la prohibició n de
deudor. conductas ilícitas. Por el contrario, la
prestació n de no hacer, derivada de los
Finalmente, esta teoría confunde los derechos personales, se establece sobre la
conceptos de obligació n y garantía; omisió n de conductas que, en esencia, son
ademá s de sugerir que quien se obliga no lícitas.
es la persona sino el patrimonio de ella.

 Teoría trialista de los derechos patrimoniales:

Propuesta por Edmond Picard, quien consideró que a la clá sica distinció n entre
derechos reales y personales, era necesario agregar otra: la de los derechos
intelectuales, es decir, los derechos sobre obras literarias y artísticas, sobre inventos,
sobre dibujos y modelos industriales, sobre marcas de fá bricas y enseñ as comerciales.

6.3.2. La concepció n de los derechos patrimoniales en el Có digo civil colombiano: El Có digo


civil colombiano acogió la clasificació n tradicional de los derechos patrimoniales. En ese
sentido, para el có digo civil, los derechos subjetivos de contenido patrimonial puede ser:
derechos reales (o derecho de bienes) y derechos personales (o derecho de obligaciones), art.
664 CC. En cuanto a los derechos intelectuales, el có digo acogió la tendencia vigente en
Francia durante el siglo XIX: asumirlos como una especie del derecho real de propiedad (art.
671 CC).

6.3.3. Derechos reales y derechos personales: aspectos generales

[Link]. Derechos patrimoniales y relación jurídica: Tanto los derechos reales como los
derechos personales deben comprenderse en el contexto de relaciones jurídicas
interpersonales; es decir, no se pueden comprender los derechos reales y personales por
fuera de la interacció n subjetiva: todo derecho real y personal supone, por lo menos, la
interacció n entre dos sujetos. En consecuencia, todo derecho real y todo derecho personal se
enmarca en una relació n jurídica.

¿Qué es una relación jurídica?

Es un vínculo de derecho (es decir, regulado por el ordenamiento jurídico) por el cual se
interrelacionan dos sujetos bajo la tutela coercible del Estado. De ese vínculo nacen facultades
Julián García Ramírez
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y deberes correlativos orientados a la satisfacció n de intereses personales. La relación


jurídica
será de carácter patrimonial cuando su objeto sea susceptible de valoració n econó mica
trascendental.

En toda relació n jurídica se identifican tres elementos esenciales:

Sujeto Toda relació n jurídica supone una


interacció n, cuando menos, entre dos
sujetos. En consecuencia, no se admite una
relació n jurídica entre un sujeto y un
objeto.

En la relació n jurídica se identifica dos


clases se sujetos:

Sujeto activo: Es el titular de un poder


jurídico.

Sujeto pasivo: Es aquel a quien se impone


un deber y frente al cual se ejerce el poder
jurídico del sujeto activo.

Conviene aclarar que no siempre las


calidades de sujeto activo y pasivo
corresponden a un solo extremo de la
relació n jurídica. Es posible que ambas
calidades confluyan simultá neamente en
un mismo sujeto de derecho.
Objeto El objeto se identifica con un bien. Ahora,
por tener tutela del ordenamiento
jurídico, se tratará de un bien jurídico.
Finalmente, si la relació n tiene contenido
econó mico, el objeto será un bien en
sentido jurídico patrimonial.

En la relación jurídica personal: el


objeto es la prestació n, es decir, una
determinada conducta del sujeto activo
que satisface el interés del sujeto pasivo.
La prestació n puede ser de dar (si supone
desplazamiento patrimonial), de hacer
(conducta positiva) o no hacer (si consiste
en un omisió n o abstenció n).

Conviene precisar: una cosa es el objeto


de la relació n jurídica personales (de la
obligació n) y otra el objeto de la
prestació n. El objeto de la obligació n es la
prestació n, pero el objeto de la prestació n,
es aquello que
debe darse, que debe hacerse o que no
debe hacerse.

En la relación jurídica real, por su parte,


el objeto es el bien corporal, mueble o
inmueble, sobre el que se ejercen la
facultades que el respectivo derecho
confiere a su titular.

Contenido Se refiere, concretamente, a la magnitud


de los deberes y poderes correlativos de
los sujetos vinculados por la relació n
jurídica.

En el contenido, por lo tanto, se indaga por


la amplitud del poder o por la restricció n
que impone el deber. En ú ltimas, el
contenido se refiere a las ventajas y
desventajas que nacen de la relació n
jurídica patrimonial.

[Link]. El derecho real y el derecho personal como especies de relació n jurídico en el contexto
del Có digo Civil Colombiano:

El art. 665 [Link] ocupa d definir el derecho real. Segú n este artículo derecho real es aquel que
se tienen sin respecto a determinada persona. Con esta expresió n, no ha pretendido
afirmar el legislador colombiano que el derecho real se ejerce por un sujeto activo, sin
relació n a nadie, es decir, con prescindencia de cualquier otro sujeto. La norma es clara
cuando precisa que sin respecto a persona determinada, es decir, que el derecho real de ejerce
en relació n con sujeto pasivo, no determinado, sino indeterminado.

Lo anterior parece confirmarse con la definició n que ofrece el art. 666 de los derechos
personales. Segú n esa norma, los derechos personales son los que pueden reclamarse de
ciertas personas, es decir, de personas determinadas, diferente al derecho real que no se
ejerce frente a persona determinada, sino frente a una universalidad indeterminada de
personas.

En ese sentido, si los derechos patrimoniales, reales y personales, tienen como elementos
esenciales: un sujeto activo y pasivo, un objeto y un contenido, no cabe duda de que el
criterio estructural no puede asumirse como un criterio válido de distinción entre los
derechos reales y los derechos personales.

[Link]. Diferencias entre los derechos reales y los derechos personales


Julián García Ramírez
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Lo anterior no significa que no haya diferencias sustanciales entre derechos reales y derechos
personales.

Derechos reales Derechos personales

Los derechos reales corresponden a la Los derechos personales corresponden a


categoría de derechos que se han la categoría de derechos que se han
denominado derechos denominado derechos
subjetivos absolutos, subjetivos relativos, en
es decir, presuponen un vínculo jurídico cuanto presupone un vínculo jurídico
entre un sujeto activo determinado y un entre un sujeto activo determinado y un
sujeto pasivo indeterminado. sujeto pasivo igualmente determinado. En
ese sentido, el derecho personal no es
SE INFIERE, ENTONCES, que: el Derecho
ERGA OMNES, por el contrario, só lo es
real es el poder jurídico má s o menos
oponible respecto de una persona cierta y
amplio, que tiene un sujeto activo, sobre
determinada.
una cosa cierta y determinada, para
extraer de ella un mayor o menor SE INFIERE, ENTONCES, que: el Derecho
provecho jurídico, ejerciendo ese poder personal es un poder jurídico que tiene
frente a todos los demá s sujetos jurídicos, un sujeto activo (acreedor) para reclamar
diferentes de él mismo. de una persona cierta y determinada
(deudor), la realizació n de una conducta
positiva o negativa, denominada
prestació n que puede ser de dar, hacer o
no hacer

Criter Derecho real Derecho personal


io
En a suje El sujeto activo es una El sujeto activo se denomina,
l to persona cierta y en todos los casos, acreedor.
cuanto determinada, que toma el
Esta denominació n no
activo. nombre del respectivo
permite inferir la naturaleza
derecho (art. 665 inc. 2).
del poder jurídico, es decir,
Esa denominació n permite su magnitud (no permite
inferir la naturaleza del diferenciar entre ser
poder jurídico que se puede acreedor de $100 o de
ejercer sobre la cosa. $1000).
En a suje El sujeto pasivo es siempre El sujeto pasivo es siempre
l to una persona indeterminada una persona cierta y
cuanto (art. 665 CC). El poder del determinada desde el
pasivo. titular se ejerce ERGA momento de constitució n de
OMNES, es decir, frente a la relació n jurídica.
todo el mundo.
En cuanto al objeto Es la cosa, mueble o El objeto es la prestació n que
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inmueble, cierta, presente y debe cumplir el deudor
determinada. para
Que sea presente significa satisfacer el interés
que del
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exista al momento de la acreedor. Esa prestació n


constitució n del derecho. puede ser de:

Que sea determinada Dar: se expresa: (i) en


significa que haya una plena transferir el derecho real de
identificació n de la cosa, que dominio; (ii) constitució n de
no permita que se confunda otro derecho real diferente al
con otra. de dominio (servidumbre,
usufructo, uso, habitació n,
prenda e hipoteca); (iii)
transferir un derecho
personal (cesió n de crédito,
art. 1959 CC).

Hacer: Conducta positiva.

No hacer: Abstenció n u
omisió n.

En cuanto al La facultad del titular es un La facultad del titular es un


contenido de las poder de autodeterminació n poder que le habilita para
facultades del titular. que le faculta para realizar exigir del obligado una
sobre la cosa en relació n con determinada conducta,
ella, conductas suyas, positiva o negativa. Es una
positivas o negativas. Es un facultas exigendi.
derecho a la conducta
propia: es una facultas
agendi.
En cuanto al El contenido del deber del El contenido del deber del
contenido del deber sujeto pasivo se traduce en obligado se traduce en un
del sujeto pasivo. un deber general de comportamiento
abstención. El deber se
limita a no infringir el poder suyo: restricció n a la esfera
del titular. jurídica de libertad que le
constriñ e a dar algo, hacer
algo o abstener de hacerlo.
Esto hace, en consecuencia,
que el deber del deudor
constituya una carga que
afecta su propio patrimonio
y que representa un pasivo o
valor pecuniario negativo.

En cuanto a El derecho real apareja, Los derechos personales no


las como una característica tienen asociadas
prerrogativas inherente a su naturaleza, prerrogativas de persecució n
inherentes a dos clases de prerrogativas: ni de preferencia.
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cada derecho. prerrogativas


de persecución y En ese sentido, el acreedor
preferencia. só lo puede perseguir los
bienes de su deudor
1. Prerrogativa de
mientras estén en el
persecució n: La prerrogativa
patrimonio de éste.
de persecució n consiste en el
simple poder jurídico que Sin embargo, la ley concede
tiene el titular del derecho la persecució n,
real de perseguir la cosa en excepcionalmente, como una
manos de quien esté, cuando garantía a su titular
ha salido de manera para protegerlo de las
injustificada o indebida de conductas malintencionadas
su poder material. del deudor, que procuran
Esta debilitar la
prerrogativa la ejerce el prenda general de
titular del derecho real: los acreedores. Esta
a. Por medio de la acció n de prerrogativa se concreta
reivindicació n (art. 946 CC). en:
Propia de los titulares de a. Acció n pauliana o
derechos reales. revocatoria (art. 2491 CC).
b. Por medio de las acciones b. Acció n oblicua,
posesorias: su finalidad es subrogatoria o de terceros.
impedir la perturbació n de
la posesió n: bien porque se c. Acció n de simulació n o de
perturbe el poder material prevalencia (art. 1766 CC).
que el titular del derecho
Como se indicó en su
real puede ejercer sobre la
momento, la preferencia en
cosa; o bien cuando la
su problema de jerarquía. Si
posesió n, siendo inmueble,
el conflicto se sucede entre
ha pasado a un tercero, para
dos derechos personales
recuperarla (art. 972 CC).
habrá que acudir al orden
2. Prerrogativa de previsto en el artículo 2493
preferencia: Es un problema CC.
de prevalencia jerá rquica,
cuando quiera que dos o má s
derechos se puedan hallar
en conflicto.
Cuando el conflicto sucede
entre un derecho real y un
derecho personal, la
jerarquía superior,
generalmente, corresponde
al derecho real.
Cuando el conflicto sucede
entre dos derechos reales,
éste habrá de resolverse con
aplicació n de
un principio ló gico que
expresa: el que es primero
en el tiempo es primero en el
derecho. Así, es incompatible
la existencia de dos derechos
de usufructo sobre una
misma cosa.

Si el conflicto se sucede entre


dos derechos personales, es
necesario acudir la orden de
precedencia establecido en
el art. 2493 CC (régimen de
prelació n de créditos).

En cuanto a su Los derechos reales son El derecho personal es un


duració n en el tiempo ordinariamente perpetuos, o derecho transitorio,
y forma de extinció n. por lo menos se constituyen temporal, dirigido a
para que su ejercicio extinguirse en un tiempo
perdure en el tiempo. El relativamente corto. El
derecho real se consolida derecho personal se extingue
con su ejercicio. con su ejercicio.

Tienen vocación Tienen vocación


de de fugacidad.
permanencia.
En cuanto a la Por su cará cter ERGA No está n sujetos a un
publicidad OMNES, el régimen de régimen registral como el
adquisició n y enajenació n de que identifica a los derechos
los derechos reales sobre reales.
bienes inmuebles está sujeto
a un procedimiento registral
que cumple: funciones de
publicidad y funciones de
seguridad para terceros. Por
sobre todo, cumple la
funció n de transferir el
derecho real, hasta el punto
que, sin registro no hay
derecho ni transferencia
(Ley 1579 de 2012).

Este

sistema
excepcionalmentese
establece para derechos
reales muebles, como ocurre
con los automotores, naves
y
aeronaves y establcimientos
de comerio.
Julián García Ramírez
Docente

En cuanto a la determinación del número:

El nú mero de derechos reales es determinado, pues no existen otros que los que expresa o
tá citamente señ ale el legislador, con el contenido y la amplitud que las mismas leyes indiquen.

Por el contrario, los derechos personales son ilimitados en su nú mero (numerus apertus): los
destinatarios son libres para pactar las modalidades que a bien tengan, sin má s limitaciones
que las imponga el orden jurídico, el orden pú blico y las buenas costumbres.

Ahora, tratándose de los derechos reales, es necesario precisar que su determinació n no se


limita a la enumeració n que establece el art. 655 CC: la enumeració n allí contenida no es
numerus clausus. En tal sentido, si la intenció n del legislador hubiese sido la de limitar los
derechos reales a los enunciados en ese artículo, en lugar de afirmar: “son derechos reales”,
hubiese dispuesto, de modo concluyente, “los derechos reales son”. En el primer caso se
precisa que los enumerados tienen la calidad de derechos reales, lo que no es impedimento
para encontrar otras relaciones jurídicas que tienen la condició n de derechos reales, bien
porque la ley lo indica, o bien, porque a pesar de su omisió n, se trata de derechos que tienen
asociadas características específicas que identifican a un derecho real: erga omnes y entrañ ar
las prerrogativas de persecució n y preferencia.

El hecho de que el artículo 665 CC no sea conclusivo, no quiere decir que los particulares
puedan idear derechos reales a los que la ley no haga referencia alguna. Este tema, sin
embargo, no ha sido un asunto de no poca discusió n:

En el derecho romano los derechos estaban limitados por la ley. Eran numerus clausus, es
decir, las partes no podían constituir derechos reales distintos de aquellos.

En el derecho germánico la tendencia ha sido la contraria: los particulares pueden constituir


derechos reales, con un contenido libremente discutido y aceptado convencionalmente.

La tendencia mayoritaria en el derecho francés ha sido la de considerar los derechos


reales como un asunto de exclusiva determinació n legal, es decir, se ha sustraído a los
particulares la posibilidad de crear relaciones jurídicas reales por fuera de las previstas en el
ordenamiento jurídico.

Finalmente, en Colombia, la doctrina mayoritaria, ha aceptado que los derechos reales, si


bien no se reducen al artículo 665 CC, deben tener un claro fundamento legal. En
consecuencia, en Colombia, no existen derechos reales diferentes a lo previsto en el citado
artículo y aquellos que la ley dota de las notas esenciales inherentes a todo derecho real.

7. NATURALEZA DISCUTIDA DE CIERTOS DERECHOS PATRIMONIALES



Se discute por la doctrina cuá les, de entre las siguientes relaciones jurídicas, son derechos
reales o derechos personales:
Derecho de retenció n DERECHO REAL
“Derecho de superficie” DERECHO PERSONAL
Arrendamiento por escritura pú blica DERECHO PERSONAL
Anticresis DERECHO PERSONAL
Censo DERECHO REAL
Posesió n HECHO JURÍDICO
Derecho de cuota parte de los DIVISIÓ N IDEAL DEL DERECHO
copropietarios DE
o comuneros en el derecho de propiedad PROPIEDAD
Pacto de retracto o de tanteo o de DERECHO PERSONAL
preferencia
Derecho de opció n DERECHO PERSONAL
Pacto de retroventa DERECHO PERSONAL

7.1. DERECHO DE RETENCIÓN:


Este derecho no está mencionado dentro de la lista que realiza el artículo 665 CC. Tampoco
existe una norma que defina expresamente su naturaleza jurídica. Sin embargo, de diversas
normas que consagran el derecho de retenció n, es posible inferir una noció n de ese derecho y
comprende su naturaleza a partir de sus características esenciales.

Dispone el artículo 970 CC: “Cuando el poseedor vencido tuviere un saldo que reclamar en
razó n de expensas y mejoras, podrá retener la cosa hasta que se verifique el pago, o se le
asegure a su satisfacció n”.

Segú n esta norma, el poseedor vencido (que ha sido condenado a restituir el bien a su dueñ o),
tiene derecho a que el dueñ o de ella le pague un saldo en razó n de expensas o mejoras que el
poseedor invirtió en un bien ajeno.

Este pago que debe hacer el dueñ o del bien es apenas justo: de lo contrario se configuraría un
supuesto de enriquecimiento injustificado. En ese sentido, la ley da derecho al poseedor para
que, en garantía de pago, retenga en su poder el bien hasta tanto:
(i) No se verifique el pago; o
(ii) No se asegure el pago mediante otra garantía.
Julián García Ramírez
Docente

La retención, en consecuencia, es una garantía: el acreedor puede seguir reteniendo hasta


que se le pague el crédito a su favor, o hasta cuando se garantice de otra manera su
satisfacció n. Nó tese, en ese sentido, la similitud que existe en el derecho de prenda regulado
por el có digo civil y el derecho de retenció n. ESTA RELACIÓ N DEBE ANTICIPAR UNA IDEA
SOBRE SU NATURALEZA JURÍDICA.

En ese sentido, el derecho de retenció n goza de las siguientes características:


(i) Se ejerce sobre una cosa (Derecho In Re)
(ii) Puede perseguir el bien en manos de quien esté cuando ha salido injustamente de esfera
de poder (prerrogativa de persecució n).
(iii) Se ejerce erga omnes: no só lo lo puede oponer a su dueñ o sino frente a terceros.
(iv) La cosa está afectada especialmente al pago del crédito garantizado, excluyendo a otros
que pretendan perseguirla por otros créditos (prerrogativa de preferencia).

Conviene aclarar, finalmente, que el derecho de retenció n faculta al acreedor para seguir
teniendo la cosa en su poder. En ningú n caso se configura derecho de retenció n cuando los
bienes del deudor ya han salido de manos del acreedor. Es decir, el acreedor no podrá tomar
cualquier otro bien del patrimonio del deudor (HURTO).

Otras normas se refieren expresamente al derecho de retenció n: Del código civil: arts. 859;
947; 1995; 2000; 2188; 2218; 2258; 2272; 2426; 2463 y 2467. Del código de comercio:
1007, 1033, 1059, 1177, 1188, 1205, 1302, 1326, 1624.

Por lo dicho puede definirse el la retención del siguiente modo: Es un derecho real,
transitorio, accesorio, de garantía, por virtud del cual la ley concede expresamente a un
ACREEDOR, la facultad de seguir manteniendo en su poder, cierto bienes muebles o
inmuebles de propiedad del DEUDOR, hasta que este pague, o garantice de otra manera el
pago del crédito. Debe indicarse, adicionalmente, que el derecho real de retenció n es
registrable (art. 2 Decreto 1250 de 1960). Eso no quiere decir que si no se registra el acreedor
no pueda ejercer ese derecho o no pueda oponerlo al deudor; por el contrario, lo que no podrá
será oponer su derecho frente a terceros.
Derecho de retención Derecho de prenda (garantía
mobiliaria)
Recae sobre bienes muebles e inmuebles. Por regla general, só lo recae sobre bienes
muebles.
Se constituye por la sola determinació n del Só lo se constituye con autorizació n del
acreedor, y aun en contra de la voluntad acreedor: jamá s se constituye en contra
del deudor. suya.

Finalmente, conviene precisar que, en Colombia, el derecho de retenció n só lo tiene lugar en


los casos expresamente previstos en la ley. Por fuera de ellos no existe derecho de retenció n
(tesis restrictiva: art. 2417 CC).

7.2. DERECHO DE SUPERFICIE


Para comprender el llamado derecho de superficie es necesario diferenciar tres hipó tesis:

a. El dueñ o de un predio siembra, planta, cultiva o edifica en su PROPIO suelo, con materiales
PROPIOS: fenómeno de inmovilización por adhesión.

b. El dueñ o de un predio, siembra, planta, cultiva o edifica en su PROPIO suelo, con materiales
AJENOS, pero no existiendo mala fe por su parte ni conocimiento del hecho por parte del
propietario de los muebles incorporados: opera el modo de adquirir por accesión: lo
accesorio (muebles) sigue la suerte de lo principal (inmuebles). El dueñ o del predio, sin
embargo, queda obligado a pagar al dueñ o de los materiales, su justo precio u otro tanto de la
misma calidad, calidad y aptitud.

c. Se siembra, planta cultiva o edifica con materiales PROPIOS en suelo AJENO, no habiendo
mala fe por parte de quien lo hace ni conocimiento del hecho por parte del deñ o del predio: el
dueñ o adquiere el derecho de hacer suyo el edifico, plantació n o sementera, previa
indemnizació n a favor del titular los bienes muebles incorporados. Sin embargo, el dueñ o del
predio podrá obligar al que plantó , sembró o cultivó a pagarle el justo precio del terreno junto
con los intereses legales por todo el tiempo en que el inmueble estuvo en poder de aquel.
Julián García Ramírez
Docente

d. Se siembra, planta, cultiva o edifica con materiales PROPIOS y a ciencia y paciencia del
dueñ o del suelo AJENO: surge para el primero el DERECHO DE SUPERFICIE, es decir, la
facultad de mantener lo sembrado, plantado, cultivado o edificado, EN EL INMUEBLE
AJENO, hasta que el propietario pague el valor del edificio, plantación o sementera (art.
739 CC).
En ese sentido, el derecho de superficie se traduce en la facultad de que es titular el que
plantó , sembró , cultivó o edifico a que se le reconozca el valor de lo sembrado, cultivado,
plantado o edificado. Ese derecho se ejerce frente a un sujeto específico y determinado: el
propietario del inmueble. En consecuencia, ademá s de só lo poderlo reclamar de una persona
cierta y determinada (propietario del predio), el derecho de superficie adquiere la estructura
del DERECHO PERSONAL.

Ahora, la posibilidad de permanecer en el predio hasta tanto no se pague el valor de lo


sembrado, cultivado o edificado, es una consagració n implícita de un derecho real de
retenció n para garantizar el derecho personal de superficie.

Así, mientras el derecho de superficie de agota en la facultad de exigir (en el plano sustancial)
el valor de lo sembrado, cultivado o edificado; el derecho retenció n se expresa en la
posibilidad de permanecer en el predio ajeno hasta tanto no se cumpla con esa prestació n de
dar. En ese sentido, si el derecho personal de superficie só lo se puede oponer al DUEÑ O DEL
PREDIO, el derecho real de retenció n se puede oponer, NO SÓ LO FRENTE AL DUEÑ O, SINO
FRENTE A TODO EL MUNDO.

7.3. ARRENDAMIENTO POR ESCRITURA PÚBLICA


El artículo 2020 del CC hace referencia a los efectos que se siguen frente a terceros de la
celebració n del contrato de arrendamiento por escritura pú blica. Segú n esa norma, los
adquirentes de ese bien que se encuentra arrendado por escritura pú blica, está n obligados
respetar el contrato de arrendamiento.

Esta situació n, para la doctrina mayoritaria, permite identificar el arrendamiento por


escritura pú blica como una especie de derecho real. Esta afirmació n, sin embargo, es
Julián García Ramírez
Docente
completamente infundada, por varias razones:
1. La finalidad de todo contrato es producir, modificar o extinguir obligaciones, es decir,
créditos o derechos personales.
2. En segundo lugar, es cierto que los terceros adquirentes de un bien inmueble no está n
obligados a respetar los contratos de arrendamiento previamente celebrados por el vendedor
con terceros, salvo que la ley o las partes dispongan lo contrario.

En el ú ltimo caso, celebració n del contrato de arrendamiento por escritura pú blica, no


significa que del contrato surjan derechos reales; por el contrario, significa que los efectos del
contrato
-derechos personales- no só lo son oponibles entre las partes sino también frente a terceros.
Estos terceros a los cuales se puede llegar a extender los efectos de un contrato, por existir un
vínculo jurídico que los une con las partes, se conocen como terceros relativos.

En ese sentido, los derechos personales no se ejercen, en este caso, ERGA OMNES; todo lo
contrario: se pueden oponer a ciertas personas (terceros relativos) que resultan afectadas por
los efectos del contrato celebrado entre las partes, es decir, se pueden oponer al posterior
adquirente, persona o personas ciertas y determinadas.

¿Por qué se pueden oponer? Por el hecho del registro. Así, la oponibilidad del contrato de
arrendamiento por escritura pú blica frente a terceros adquirentes, no proviene del hecho de
ser un DERECHO REAL; deviene del hecho del registro que, SIEMPRE, es condició n de
oponibilidad.

7.4. ANTICRESIS
Su definició n la consagra el artículo 2458 CC: “Es un CONTRATO por el cual el deudor entrega
a su acreedor una finca para que la explote hasta cuando con el producto de sus frutos,
cancele en su favor íntegramente, una deuda preexistente”

Merece explicarse la anticresis con un ejemplo:


María debe Carlos la suma de $10.000.000. Con el fin de dar cumplimiento a su
obligación, María propone a Carlos que se pague la deuda con los frutos que produzca
su finca ganadera.
Como se indicó , al ser un contrato, deben surgir necesariamente derechos personales.
Adicionalmente, el artículo 2461 es enfá tico en precisar que la anticresis no da al acreedor,
por si sola, ningú n derecho REAL sobre la cosa entregada. POR ESO ES COMPLETAMENTE
ANTITÉ CNICO EN EL ART. 2460 DEL CC, que dispone que la anticresis se perfecciona con la
tradició n de la cosa.

Así como el derecho REAL DE RETENCIÓ N guardaba alguna proximidad con el derecho REAL
DE PRENDA. El derecho PERSONAL DE ANTICRESIS guarda alguna similitud con el derecho
REAL DE HIPOTECA.

Derecho personal de anticresis Derecho real de hipoteca


 Es una garantía personal.  Es una garantía real.
 El acreedor tiene en sus manos el  El deudor no tiene en sus manos el
bien. bien.

Características de LA ANTICRESIS
 Si en materia civil só lo recae sobre bienes inmuebles; en materia comercial,
puede recaer sobre bienes muebles e inmuebles, e incluso, bienes inmateriales
(sobre la propiedad inmaterial).
 La anticresis da al acreedor el derecho de administrar la cosa para percepció n de
los frutos.
 Es un contrato real: es decir, se perfecciona con la entrega del bien.
 El acreedor anticrético no se hace dueñ o por el no pago del crédito, ni tendrá
preferencia en el pago frente a otros acreedores, salvo que tenga constituida a su
favor una garantía real.
 Un bien inmueble dado en anticresis puede hipotecarse, al mismo acreedor o a
terceros. Un bien hipotecado puede darse en anticresis (art. 2462 CC)

7.5. CENSO
Julián García Ramírez
Docente

Segú n el artículo 101 de la L. 153 de 1887: el censo es una convenció n por la cual se grava un
inmueble EN GARANTÍA DE PAGO de una pensió n anual, por un capital recibido en mutuo.

Ejemplifiquemos el derecho de censo:


Juan le presta a Pedro un capital, $10.000.000, y se compromete a pagarle un canon
anual: $500.000. A su vez, como garantía del capital y del canon, Pedro grava su finca,
mediante escritura pública que luego se registra. NO SE SEÑALA EL TIEMPO PARA
RECONOCER EL CAPITAL, pero Pedro, cuando quiera puede pagar y redimir el censo, es
decir, liberar la propiedad del gravamen. En todo caso, no hay entrega al CENSUALISTA
del inmueble, que lo sigue disfrutando el CENSATARIO, esto es, el dueño. Juan es el
censualista y el dinero que se pacte como interés es el CANON.

Esta figura se asimila a un préstamo con interés, PERO CON UNA DIFERENCIA: no existe la
obligació n de devolver el capital. Por esa razó n, el censo tiene una condició n de perpetuidad,
es decir, afectan el bien para el cumplimiento del pago de esa pensió n anual. Ahora, como bien
precisa el art. 107 de la L. 153 de 1887, en cualquier momento se puede pagar el capital y
liberar el bien del respectivo gravamen.
No queda duda de que el derecho de censo es un DERECHO REAL DE GARANTÍA. Se
constituye sobre una cosa, debe constar por escritura pú blica y se exige el registro de esa
escritura. De otro lado, lo asiste las prerrogativas de persecució n y preferencia que identifica a
todo derecho real.

7.6. LA POSESIÓN
En torno a la posesió n, han existido dos tendencias claramente diferenciables:
a. La tesis de Karl Von Savigny: Considera que la posesión es un HECHO, que tiene las
características del derecho real.

b. La tesis de Rudolph von Ihering: Considera que la posesión es un DERECHO.

En Colombia, la Corte Constitucional, en sentencia T-494 de 1992, calificó la posesió n como un


derecho fundamental de cará cter econó mico y social.
Pese al debate y su poca representatividad, es necesario precisar que la posesió n es un
HECHO. Si fuese un derecho, en primer lugar, no sería posible fá cil explicar la posibilidad de
que existan dos derechos iguales sobre una misma cosa, con idéntico contenido y exacta
protecció n judicial: esta conclusió n no admite un aná lisis ló gico.

En segundo lugar, si se asume que la posesió n es un hecho carece de pleno sentido la


PRESUNCIÓ N que establece el art. 762 del CC. En efecto, si la posesió n es un derecho real ¿Qué
sentido tiene reputar al poseedor dueñ o, mejor aú n: qué sentido tiene asimilar el poseedor al
dueñ o? Esta asimilació n sería infundada si la posesió n fuese, per se, un derecho real.

Justamente, por no ser un derecho, por no ser el poseedor un dueñ o, la ley le presume su
calidad. En otras palabras, decir que la posesió n es un derecho real es incorrecto; decir que la
posesió n se presume derecho real: es correcto. Pero su naturaleza jurídica no está definida
por la presunció n. Su naturaleza está definida por su significació n: aprehensió n material. Y
esa aprehensió n, sin duda alguna, es un hecho.

Finalmente, es preciso hacer una aclaració n: UNA COSA ES CALIFICAR LA POSESIÓ N COMO
UN HECHO, que no lo es, Y OTRA, muy diferente, es AFIRMAR QUE DE LA POSESIÓ N DERIVAN
DERECHOS, como efectivamente ocurre.

7.7. PACTO DE RETROVENTA


Mediante este pacto el vendedor se reserva la facultad de volver a comprar la cosa vendida: (i)
pagando a su comprador el precio acordado por ellos; o (ii) pagando lo que haya pagado el
comprador por ella. Este pacto busca devolver la venta al estado anterior.

Este pacto, en Colombia, no es un derecho real. Es apenas un elemento accidental del contrato,
es decir, pactado por las partes, que revista la calidad de una condició n resolutoria del
contrato. Es condició n porque se fundamenta sobre la base de un hecho futuro e incierto. Es
futuro: debe ejercerse el derecho en un tiempo posterior al momento de la celebració n del
contrato; es incierto: no se tiene certeza de si el vendedor ejercitará o no el derecho.
Julián García Ramírez
Docente

Este pacto obliga, en principio, al comprador y al vendedor. Pero ¿pueden el vendedor oponer
ese pacto a cualquier tercero que haya llegado a la titularidad de la cosa? A esta pregunta
responde el art. 1940 que, a su vez, remite a los artículos 1547 y 1548 CC.

Segú n esas normas, es preciso diferenciar:


Pacto se refiere a la venta de un Pacto de refiere a la venta de un
bien bien
mueble inmueble
Es inoponible a terceros poseedores de Es inoponible a terceros poseedores de
buena fe. buena fe.
Es oponible a terceros poseedores de mala Es oponible a terceros poseedores de mala
fe. fe.
La buena o la mala fe se refiere al La buena o la mala fe se refiere al
conocimiento o desconocimiento de la conocimiento o no del pacto, el cual está
existencia del pacto. determinado por su registro.

Nota: El vendedor deberá ejercer la facultad dentro de los 4 añ os siguientes a la celebració n


del contrato, salvo que las partes hubiesen pactado un término inferior.

7.8. PACTO DE RETRACTO, TANTEO O PREFERENCIA: Se expresa así: “En caso de que
pretenda contratar, me prefiere”.
Es un acuerdo previo por el cual una parte se obliga con otra, a preferirla para la
conclusión de un contrato futuro sobre determinadas cosas. Tanto el código civil como
el código de comercio señalan un término de 1 año para ejercer la preferencia, salvo
que las partes hayan convenido un término menor. En materia mercantil, la preferencia
tiene consagració n legal en el artículo 862 CCo. En materia civil, el pacto de retracto (o
preferencia) está consagrado en el art. 1944 CC y aparece como un pacto accesorio al contrato
de compraventa.

Ahora, todo lo referente a los efectos que se derivan del pacto de preferencia, debe seguir las
mismas reglas estudiadas en el caso del pacto de retracto o de retroventa.

7.9. EL DERECHO DE OPCIÓN: Se expresa así: “Estoy decidido a contratar, le concedo la


Julián García Ramírez
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opción de celebrar el contrato”.


Es una promesa unilateral, porque en ella una parte promete a la otra, que en principio no
asume obligació n alguna, la celebració n de un contrato determinado dentro de cierto tiempo o
cuando ocurra una condició n. Es una promesa unilateral de celebrar un contrato futuro.

La opció n está consagrada en el artículo 23 de la ley 51 de 1918: “La opció n impone al que la
concede la obligació n de cumplir con su compromiso. Si la opció n no estuviere sometida a un
término o condició n, será ineficaz”.

De conformidad con la norma antedicha la opció n debe reunir varios requisitos:


a. Que contenga una atribució n que concede una parte a la otra para celebrar un
contrato o un compromiso determinado.
b. Que la decisió n de la parte beneficiaria conlleve de por sí la celebració n del contrato
sin otra consideració n o requisito.
c. Que la atribució n se otorgue de forma exclusiva.
d. Que se determine un término o una condició n que fije la época en que habrá de
celebrarse el contrato o el compromiso que constituye el objeto de la opció n. Si
tratá ndose de la condició n nada determinan las partes, la ley suple el silencio
señ alando un límite de un añ o para su ocurrencia, so pena de entenderse fallida, es
decir, inexistente y por ello ineficaz la opció n.

7.10. DERECHO DE CUOTA PARTE DE LOS COPROPIETARIOS O COMUNEROS EN EL


DERECHO DE PROPIEDAD.
Es una especie de comunidad en el dominio. El derecho no radica exclusivamente en un solo
titular, sino en cabeza de dos o má s propietarios, denominados copropietarios.
En ese sentido, si el derecho real de propiedad radica en cabeza de varios titulares, cada uno
de ellos será TITULAR DE UNA CUOTA PARTE DEL DOMINIO UNITARIO, y no se explica por
qué razó n ló gica haya de considerarse que la CUOTA O PARTE sea de naturaleza diferente a la
naturaleza jurídica del TODO.

En consecuencia, la cuota de cada comunero o copropietario no representa un derecho real


autó nomo o independiente. Por el contrario, la cuota de cada comunero integra un ú nico
derecho sobre la cosa: EL DERECHO REAL DE DOMINIO.
8. Diferencias en cuanto al origen
Hacer referencia al origen de los derechos reales y personales, no es otra cosa que
indagar por el origen de los derechos subjetivos, entendidos en su doble sentido de
facultad y deber. Sin embargo, no es posible comprender integralmente el derecho
subjetivo sin hacer referencia al derecho objetivo, es decir, al conjunto de normas
consagratorias de esos deberes y facultades.
En ese sentido, el derecho objetivo se expresa como conjunto de normas. Uno de los
rasgos característicos de la norma jurídica es que ostenta una estructura hipotética: se
presenta como un juicio hipotético, que liga determinados efectos a la
realización de un hecho.

En consecuencia, la estructura de la norma jurídica está conformada por dos


elementos: el supuesto de hecho –antecedente o precepto primario– y la consecuencia
jurídica – consecuente o precepto secundario-.

El precepto primario: describe un hecho o una situació n hipotética; el precepto


secundario: describe las consecuencias que deben surgir, si el evento hipotético
descrito en el precepto primario llega a realizarse. En tal sentido, conjugado ambos
preceptos, es correcto afirmar: NO HAY CONSECUENCIAS DE DERECHO (facultades y
deberes) SIN REALIZACIÓ N DE SUPUESTO NORMATIVO.

Ahora, a la realizació n del precepto primario, es decir, del supuesto de hecho, se le


llama, genéricamente, HECHO JURÍDICO o TÍTULO. Dado el hecho jurídico, surgen las
facultades y los deberes de los sujetos involucrados en la relació n jurídica. Finalmente,
surgidas las consecuencias (facultades y deberes), sigue la fase de ejecució n de las
mismas: es decir, el ejercicio de la facultad por una parte y el cumplimiento del deber,
por otra.
Ejemplo: art. 2341 CC: “La persona que ha realizado una conducta dolosa o culposa
que ha inferido dañ o a otro, es obligada a la indemnizació n”.
Precepto primario: Que una persona con su conducta, dolosa o culposa, irrogue dañ o
a otra (Pedro, culposamente, colisiona con María y a causa del siniestro le sobreviene
perturbació n funcional permanente: pérdida de la facultad de desplazarse:
locomoció n).
Precepto secundario: El deber de indemnizar los dañ os causados y la facultad de
exigir su reparació n (Dañ os patrimoniales –dañ o emergente y lucro cesante-, y dañ os
inmateriales: dañ os morales y dañ os a la salud -fisioló gicos o a la vida de relació n-).

¿Cómo se clasifican los supuestos de hecho, de cuya realización se produce el


nacimiento, la modificación o la extinción de una relación jurídica?

Segú n la doctrina clá sica francesa (de gran recibo en nuestro medio), debe precisarse
que todo suceso que tiene señ aladas en las normas unas consecuencias jurídicas, se ha
dado en llamar HECHO JURÍDICO en sentido amplio. En ese sentido, el hecho jurídico
es un acontecimiento con trascendencia jurídica. El hecho jurídico se clasifica:
a. Hechos naturales: Es todo suceso físico o material, en cuyo acaecimiento no
interviene la voluntad: nacimiento de una persona, la mayoría de edad, el aluvión,
la muerte.
b. Hechos humanos o actos: Es todo suceso que se genera en una conducta humana.
Estos hechos, a su vez, pueden ser:
 Voluntarios: Son aquellos que se realizan con facultad volitiva. La voluntad
puede descomponerse en dos sentidos: voluntad interna, en cuyo caso está
determinada por tres aspectos:

Discernimiento Aptitud de compresió n (saber lo


que se hace). El discernimiento
puede verse afectado por causas
como la edad o la discapacidad
mental.
Intención Querer actuar (querer lo que se
hace). Puede verse afectada por
error, la ignorancia o el dolo.
Libertad Poder llevar a cabo la acció n
comprendida y querida. Puede
verse afectada por la fuerza (moral
o física).

Y la voluntad externa: hace referencia a la declaració n de esa voluntad. Es


decir, es la expresió n de esa voluntad en el mundo exterior. Es la
exteriorizació n de la voluntad.
Julián García Ramírez
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Los hechos humanos o actos voluntarios, pueden ser de dos clases:


Lícitos  Actos humanos
simplemente tales: son
hechos a los que la ley les
atribuye
consecuencias
jurídicas,
independientemente de
la voluntad del agente:
Plantar, edificar, pescar.

 Actos o negocios jurídicos: La


voluntad del agente se
encamina directa y
reflexivamente a la
producció n de efectos
jurídicos (contrato o
testamento).
Ilícitos Hechos humanos de cuya realizació n
se deriva una sanció n. El efecto
jurídico de produce con
independencia de la voluntad del
agente: delito (dolo) o el cuasidelito
(culpa) o delito culposo.

 Involuntarios: Aquellos en los que no interviene la facultad volitiva: Son hechos


celebrado sin discernimiento, intenció n o libertad.

El acto jurídico, concretamente, puede ser de dos clases:


a. Unilateral: si la declaració n de voluntad la hace una sola parte: testamento.
b. Bilateral: si la declaració n de voluntad la hacen dos o má s partes: contrato. El
contrato, en tal sentido, es un acto jurídico BILATERAL que tiene por fin la
creación, modificación o extinción de DERECHOS PERSONALES U OBLIGACIONES.

8.1. Nacimiento de los derechos personales


Habiendo explicado la CLASIFICACIÓN DE LOS SUPUESTOS DE HECHO, es
necesario responder ¿De dónde nacen los derechos personales?: Los derechos
Julián García Ramírez
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personales nacen de la REALIZACIÓ N de las fuentes de las obligaciones. Ahora, cuá les
son las fuentes de las obligaciones: segú n el art. 1494 CC: el contrato, el cuasicontrato,
el delito, el cuasidelito y la ley (clá sica divisió n de POTHIER). Como se puede ver, las
fuentes citadas por la norma se pueden reducir a HECHOS JURÍDICO Y ACTOS
JURÍDICOS: El contrato y el cuasicontrato (modalidades del acto jurídico, bilateral y
unilateral); el delito y el cuasidelito (no son má s que modalidades del hecho jurídico).
Sin embargo, la ley no es fuente de obligaciones. Por lo tanto, los supuestos
mencionados en el artículo 1494 CC (contrato, cuasicontrato, delito, cuasidelito), son,
en estricto sentido, ejemplos de fuentes obligacionales.

Nota: La ley no es fuente de obligaciones: quiere decir que de la sola


conceptualizació n normativa (del solo supuesto normativo), no es posible derivar
consecuencias jurídicas. Se necesita, condició n esencial, la realizació n del supuesto de
hecho. En consecuencia, a la realizació n de un supuesto de hecho (hecho jurídico o
acto jurídico) se le conoce como título. En tal sentido, realizar la ley, no es otra cosa
que realizar alguno de los supuesto de hecho vistos con anterioridad.
En ese sentido, los derechos personales nacen de un TÍTULO, es decir, de la EFECTIVA
REALIZACIÓ N DE UNA FUENTE OBLIGACIONAL.

8.2. Nacimiento de los derechos reales


Los derechos reales, al igual que los derechos personales, nacen de realizació n de un
supuesto de hecho. Los supuestos normativos que la ley consagra como fuentes de
DERECHOS REALES han sido denominados tradicionalmente MODOS DE ADQUIRIR.
Tales modos se encuentran enumerados en el art. 673 CC como modos de adquirir el
dominio, pero está claro que no só lo son supuesto adecuados para adquirir el derecho
real de dominio, sino, éste y otros derechos reales. En ese sentido, segú n el art. 673 CC,
los derechos reales son:
a. Ocupació n.
b. Accesió n.
c. Tradició n.
d. Sucesió n por causa de muerte.
e. Prescripció n.
A esa lista es preciso agregar:
f. Creació n: para el caso de los derechos derivados de la propiedad intelectual.
g. Adjudicació n: para el caso de los bienes baldíos.
Julián García Ramírez
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Así como se dijo para el caso de los derechos personales, los derechos reales nacen DE
LA REALIZACIÓ N DE LOS SUPUESTOS NORMATIVOS que se han dado en llamar
MODOS DE ADQUIRIR.

Ahora bien, ¿es suficiente la realización del solo MODO para efectos de adquirir
en Colombia derechos reales? Responde a esta pregunta, nos impone estudiar la
clá sica teoría del título y el modo que ha servido a la doctrina mayoritaria para
explicar el surgimiento de los derechos reales.

9. Teoría del título y el modo


La doctrina coincide en señ alar que para la adquisició n de los derechos reales NO
BASTA con la realizació n del MODO, sino que en necesario, siempre y en TODOS LOS
CASOS, que ese modo esté precedido de un TÍTULO.
El esquema se explica así:
1. Los derechos personales nacen de la realizació n de las fuentes obligaciones, es
decir, nacen de un título.
2. Los derechos reales nacen de título y modo.
Crítica: Esta afirmaciones, sin embargo, son completamente infundadas en el Derecho
Colombiano. Segú n el CC la COEXISTENCIA de título y modo só lo está expresamente
prevista en nuestra legislació n para el caso del modo llamado TRADICIÓ N. En todos
los demá s casos los derechos reales nacen DIRECTAMENTE de la realizació n de los
modos, salvo en dos excepciones: en el contrato de prenda civil y en el contrato de
mutuo. Estos casos demuestran que pueden nacer derechos reales de la sola
realizació n del título. Para comprender mejor lo afirmado, es necesario conocer las
diferentes clases de títulos.

9.1. Clases de títulos


 Títulos constitutivos: Son títulos constitutivos aquellos de cuya realizació n se
generan derechos nuevos, es decir, derechos que tienen origen en la realizació n
de una fuente obligacional que los constituye. En Colombia, el derecho de
prenda era considerado CONSTITUTIVO, siempre que conllevara la tenencia a
favor del acreedor. El artículo 765 hace referencia a esta clase de títulos con
una gran impropiedad: los ejemplos no corresponden a verdaderos TÍTULOS
sino a modos de adquirir.
Este aspecto, sin embargo, fue modificado por la ley 1676 de 2013 (art. 21), en
tanto las garantía mobiliaria es contrato solemne que requiere constar por
escrito y la entrega, a diferencia del régimen derogado del có digo civil, ya no
perfecciona el contrato, sino que es medio de publicidad de la garantía ya
existente.
 Títulos declarativos: Son aquellos que no crean derechos nuevos ni
transfieren derechos de un patrimonio a otro; simplemente dan certeza sobre
un derecho preexistente (art. 765 CC).

 Títulos traslaticios: Es aquel que una vez perfeccionado, por sí solo genera un
desplazamiento patrimonial, es decir, traslada derechos patrimoniales de un
patrimonio a otro. En Colombia, el contrato de mutuo es un título de esta
naturaleza.

 Títulos de vocación traslaticia: Aquellos que una vez perfeccionado no


sirven, por sí solos, para trasladar un derecho patrimonial de un patrimonio a
otro. Para lograr ese efecto, estos títulos requieren de una condició n posterior
o subsiguiente. Ejemplo: La venta genera una obligació n con prestació n dar;
sin embargo, só lo podrá cumplirse la respectiva prestació n si se lleva a cabo la
tradició n.

El artículo 765 ofrece algunos ejemplos de títulos traslaticios que NO los son en
realidad. Así, la venta, la permuta, la donació n NO son títulos aptos para
trasladar por sí mismos derecho patrimonial alguno, ya que ellos simplemente
contienen una obligació n con prestació n de dar (de trasferir), la cual deberá
extinguirse subsiguientemente a través del modo TRADICIÓ N.

9.2. Derechos reales que nacen de la sola realización del TÍTULO


Contrato de mutuo Contrato de prenda civil (Antes
del régimen previsto en la L.
1676 de 2013)
Definido en el artículo 2221 CC: Es un Definido en el artículo 2409 CC: Es un
contrato en que una de las partes contrato de garantía por virtud del
entrega a la otra una cierta cantidad de cual se entrega una mueble a un
cosas fungibles, con cargo de restituir acreedor para seguridad de un crédito
otras tantas del mismo género y u obligació n principal, al que la prenda
calidad. accede. En el mismo sentido, el
artículo 2411 CC establece que la
Como se vio, el contrato de mutuo,
prenda no se
segú n su perfeccionamiento, es un
contrato
Julián García Ramírez
Docente

real, es decir, se perfecciona con la PERFECCIONA sino por la ENTREGA de


entrega de la cosa. la cosa dada en prenda al acreedor.
En ese sentido, só lo habrá efectiva Al igual que el contrato de mutuo, el
realizació n de la fuente obligacional contrato de prenda CIVIL es un
acto jurídico si y só lo si se efectú a la contrato real, es decir, se perfecciona
entrega del bien como elemento con la entrega de la cosa.
constitutivo del contrato.
En este caso, perfeccionado el
En esa medida, si en el contrato de contrato, es decir, efectuada la entrega,
mutuo se exige la entrega como uno de se generan, como de todo título,
sus elementos de existencia, ello DERECHOS PERSONALES (cuidado y
significa que el contrato es un título conservació n de los bienes), pero
que a la vez genera derechos ademá s, surge para el acreedor el
personales, genera también derechos DERECHO REAL DE PRENDA.
reales, pues el mutuario, perfeccionado
A diferencia del contrato del mutuo, la
el contrato, SE HACE DUEÑ O DE LA
prenda es un TÍTULO
COSA MUTUARIA
CONSTITUTIVO, pues por él se
(Derecho real de dominio) pero
constituye un derecho real de prenda.
simultá neamente se obliga (DERECHO
PERSONAL) a restituir otra del mismo
género y calidad.
Como se ve, el mutuo es un
auténtico
TÍTULO TRASLATICIO DE DOMINIO
en
la legislació n colombiana, pues por él y
só lo por él, se traslada el derecho real
de dominio del mutuante al mutuario.
En este caso, para terminar, es
necesario afirmar que la entrega es un
ELEMENTO CONSTITUTIVO DEL
TÍTULO: sin entrega no hay contrato
de mutuo. En consecuencia, la entrega
no es un supuesto posterior al
contrato de mutuo; es la condició n
esencial de su EXISTENCIA.

En conclusión: EL MUTUO y LA PRENDA (CIVIL), son títulos que en Colombia, por


Julián García Ramírez
Docente
disposició n expresa de la ley, generan ademá s de derechos personales, como TODO
TÍTULO, generan también, directa e inmediatamente DERECHOS REALES. Lo anterior,
sin perjuicio de la modificació n que introdujo la L. 1676 de 2013 al régimen de
garantías mobiliarias.

9.3. El modo tradición y el título antecedente


Como se sabe, el TÍTULO es la efectiva realizació n de una FUENTE OBLIGACIONAL. En
consecuencia, del título nacen OBLIGACIONES o DERECHOS PERSONALES.
De igual manera, los modos de adquirir son también descripciones normativas, es
decir, supuestos normativos que se traducen en hechos y actos jurídicos. En ese
sentido, mientras a los supuestos normativos de los que nacen derechos personales se
les llama FUENTES DE LAS OBLIGACIONES, a los supuestos normativos de los que
nacen DERECHOS REALES se les llama MODOS DE ADQUIRIR.
Por lo tanto, así como los derechos personales nacen de la efectiva REALIZACIÓ N de
las fuentes de las obligaciones, los derechos reales nacen de la efectiva REALIZACIÓ N
de los modos de adquirir.
Sin embargo, el artículo 745 CC preceptú a que, para que el MODO TRADICIÓ N sea
vá lido se requiere la preexistencia de un TÍTULO, también vá lido, de VOCACIÓ N
TRASLATICIA, siendo este texto la ú nica prescripció n normativa en el Derecho Civil
colombiano que para la adquisició n de un derecho real, y só lo cuando ello ocurre por
el modo tradició n, EXIGE TAMBIÉ N UN TÍTULO.
EN OTRAS PALABRAS: En Colombia só lo se requiere de TÍTULO Y MODO, por
excepció n, para adquirir derechos reales, cuando el MODO ES LA TRADICIÓ N.
En ese sentido, no parece razonable la posició n del algú n sector de la doctrina que
considera que la adquisició n de todo derecho real está precedida de un TÍTULO, es
decir, que extiende la exigencia del TÍTULO y MODO para todos los casos de
adquisició n de un derecho real. Si el legislador, así lo hubiese querido, lo habría
consagrado también expresamente al regular cada uno de los modos.
Los partidarios de la tesis que sostiene que para adquirir los derechos reales se
requiere siempre se TÍTULO Y MODO, consideran que, en los casos en que el modo es
diferente de la TRADICIÓ N, el título siempre es la LEY. Bajo este planteamiento, el
TÍTULO se asume como la simple conceptualizació n normativa de una determinada
conducta; este argumento, sin embargo, es del todo inaceptable: de la sola
conceptualizació n normativa no nacen derechos subjetivos; por lo tanto, es requisito
esencial la realizació n del supuesto previsto. A esta realizació n, como se sabe, se le
llama TÍTULO.
Ahora, en gracia de discusió n, si se aceptara que en los demá s modos el título es la
LEY, se llegaría al absurdo de exigir dos títulos antecedentes para el MODO
TRADICIÓ N:
TALLER
1. Sírvase ejemplificar los siguientes artículos y señ ale su relació n con la clasificació n
explicada:
- 1180 CC
- 1185 inciso 3 CC.

2. Sírvase consultar si esta clasificació n puede también extenderse a los bienes


incorporales o a los derechos patrimoniales. Para el efecto, apó yese en los siguientes
artículos del Có digo Civil: art. 883; 1593; 2361; 2410; 2457.

I. El primero: la descripció n normativa de la fuente obligacional.


II. El segundo: la realizació n del supuesto normativo. Nada má s absurdo.

EN DEFINITIVA: Sólo se exige de título precedente en el evento en que el MODO


sea tradición, por dos razones esenciales:
I. La tradición es un pago (art. 1551). El pago de un modo de extinguir
obligaciones (art. 1625 CC); por lo tanto, para que opere la tradición se requiere
de obligaciones preexistentes, es decir, de un TÍTULO.
II. El artículo 745 CC sólo exigió la concurrencia del título en el MODO
TRADICIÓN. En ningún otro caso se consagra disposición similar.
EN CONCLUSIÓN: Los derechos reales nacen:
1. De la realizació n de título y modo: TRADICIÓ N.
2. De la realizació n del só lo título: CONTRATO DE MUTUO y CONTRATO DE
PRENDA CIVIL.
3. De la realizació n de un modo: En todos los demá s casos.
3. Sírvase consultar si el principio segú n el cual “lo accesorio sigue la suerte de lo
principal” se excepciona en materia de riqueza del subsuelo.

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