La película tata de la un joven Informático durante el día, Thomas A.
Anderson quien esconde un secreto: de noche trabaja
como hacker utilizando el nombre de Neo. El joven hacker es
convocado por el movimiento de resistencia liderado por Morfeo, que
lucha contra la dominación de los seres humanos por las máquinas.
La película se convirtió en un icono dentro del mundo del cyberpunk,
subgénero de ciencia ficción que se caracteriza por el avance de la
tecnología y la precariedad de la vida.
--Resumen de la película
Matrix narra la aventura de Neo, un joven hacker que es convocado
por el movimiento de resistencia liderado por Morfeo, que lucha contra
la dominación de los seres humanos por las máquinas. Morfeo le
ofrece dos pastillas de diferentes colores: con una continuará en la
ilusión, con la otra descubrirá la verdad.
El protagonista escoge la píldora roja y despierta en una cápsula, de
esta manera descubre que la raza humana está dominada por la
inteligencia artificial, y vive atrapada en un programa de ordenador y
sirve solo como una fuente de energía. Neo se da cuenta de que la
resistencia cree que él es el Elegido, un mesías que liberará a la
humanidad de la esclavitud de Matrix.
Aunque dude de su destino a lo largo de todo el camino, aprende a
superar las reglas de simulación. Consigue salvar a Morfeo, que había
sido secuestrado, y derrota al agente Smith tras un duelo en el que
demuestra su valía como guerrero y confirma que es el Elegido.
Matrix es una paradoja. Crítica a un mundo hipertecnificado que hace uso de la tecnología
como principal reclamo comercial. El mundo real no es más que una construcción de
códigos binarios. Y el hombre encerrado en la caverna de Platón esperando algún día salir
de la oscuridad. Buscando al mesías para que renazcan las esperanzas utópicas
revolucionarias. Miedo me dan estos discursos pretendidamente insurrectos en torno a la
figura del salvador. Aunque claro, con la cara y físico de Keanu Reeves, no hay motivo para
desconfiar. Seguimos en la contradicción. Un presunto discurso contestatario que tiene
mucho de perversa raíz totalizadora. Pero todo en clave de ciencia-ficción high-concept,
para que sea algo inocuo. Una imagen ambigua y peligrosa en su discordancia: Neo (Keanu
Reeves) y Trinity (Carrie Anne-Moss) en busca de Morfeo (Lawrence Fishburne). Entran al
edificio cargados de armas hasta los dientes. Pasa Neo por el detector de metales. Suena. El
policía le pide que muestre si lleva algo con metal. Neo se abre la gabardina y vemos el
arsenal que lleva consigo. Empieza la fiesta. ¿Apología del terrorista? o tan solo ¿el héroe
de ficción que nos muestra la acción? Nada, tan solo es una película.
Diez años después, ¿cuánto hay de estímulo en aquellos efectos especiales que Matrix trajo
consigo, masacrados por la propia industria, y que no dudó en alzarlo como signo y seña del
cine de consumo actual? Recordemos las tres unidades básicas de toda ficción: tiempo,
lugar y acción. Se rompen las leyes físicas y lógicas, se ralentiza o se dilata el tiempo según
se antoje y la acción se hace más líquida que nunca aunque ello se condimente con un poco
de artes marciales que den apariencia física a una actividad puramente virtual.
Y antes de que entremos en la sociedad distópica de Matrix un aviso, querido lector. No me
detendré en descodificar todas las (múltiples) referencias católicas, mitológicas, filosóficas
y paracientíficas de un film que busca cierta legitimidad cultural a base de alusiones
constantes. Aunque los directores pretendan darle con ello una cierta consistencia y
dignificar el producto (ya saben, Matrix es algo más que una película de acción), el abuso
indiscriminado provoca una trivialización que curiosamente anula el efecto buscado.
La sociedad distópica de Matrix es una ilusión. Un artificio
creado por las máquinas que en su engaño tiene controlado al hombre mientras vive
embaucado por la simulación. La realidad física del hombre vive encapsulada en un entorno
apocalíptico como nutriente eléctrico del yugo mecánico y artificial. Y contra el dominio
tecnológico, la emancipación. La profecía del sabio Oráculo dice que será el elegido el que
destruirá la hegemonía maquinista. Morfeo y Trinity irán en busca de Neo, el redentor. Y la
primera de la trilogía será la narración de cómo Neo adquiere su condición de salvador de la
humanidad. Así veremos, cómo en el futuro, la realidad artificial se escinde de la humana.
Dos dimensiones bipolares que conducen a que la historia navegue en el paralelismo e
intersección de los dos planos. Así, la identidad es una construcción fracturada. Y en esa
fragmentación, el hombre busca recuperar su libertad. Y para ello no quepa duda. Es
necesaria la acción subversiva y terrorista contra el sistema para que el hombre recupere la
supremacía en el mundo. Y ello no se podrá conseguir sin la presencia del súper-hombre de
Nietzsche. ¿Y qué es sino Neo cuando se enfrenta al agente Smith(Hugo Weaving)?
Matrix no deja de ser más que un pastiche en su juego
mimético multirreferencial que no esconde su componente meramente lúdico y que vino a
dar una nueva fisionomía (puramente formal) al cine de acción a través de sus innovadores
efectos especiales. En el fondo, no fue más que una nueva forma de invadir sensorialmente
al espectador en películas de consumo o fácil digestión.
Y no podemos hablar de préstamos (desde el cómic, la literatura, la filosofía y la religión
pasando por Oriente y hasta de la propia ciencia ficción como género cinematográfico) ya
que los fagocita y devora para pasarlos por el filtro del blockbuster típicamente
norteamericano. Así se construye un artefacto resultón y vistoso, técnicamente bien
ejecutado, que hace creer al gran público que ve una película innovadora. Pero no, no
es 2001, una odisea en el espacio (2001, A space odyssey, Stanley Kubrick, 1968) en los 60.
No, tampoco es Blade Runner en los 80 y mucho menos Metrópolis en los años 20.