LA FILOSOFÍA: DEFINICIÓN Y ORIGEN
1. Definiciones:
[Link]ágoras de Samos1 (582-500 a.C.): “La filosofía es un afán de saber libre y
desinteresado”.
1.2.Sócrates (469-399 a. C.): “Filosofía es la búsqueda de la verdad como medida de lo que
el hombre debe hacer y como norma para su conducta”.
[Link]ón (427-347 a. C.): “La filosofía es la ciencia de la razón de las cosas”. “La filosofía
es la más alta ascensión de la personalidad y la sociedad humana por medio de la
sabiduría”.
[Link]óteles (384-322 a.C.): “Filosofía es la ciencia teórica de los primeros principios y el
estudio de las primeras causas de lo que es. Principio es lo que es primero en el ser y
primero en conocer. Filosofía es estudio de fundamentos”.
[Link] (341-270 a. C.): “La filosofía es una actividad que procura con discursos y
razonamientos la vida feliz”.
[Link] Agustín (354-430): “La filosofía es un afán de Dios”.
[Link] Tomás de Aquino (1225-1274): “La filosofía es el conocimiento de las cosas por
sus razones más elevadas”. “La filosofía es la sierva de la teología”.
[Link], Manuel (1724-1804): “La filosofía es la idea de la perfecta sabiduría, que
muestra únicamente los últimos fines de la razón humana”. “La filosofía es el sistema
de conocimientos filosóficos o de conocimientos racionales por medio de conceptos”.
[Link], Carlos (1818-1883): “La filosofía es una actividad (praxis) para la transformación
del mundo para hacer la revolución”.
1.10. Spencer, Herbert (1820-1903): “La filosofía es el saber totalmente unificado”.
1.11. Russell, Bertrand (1872-1970): “La filosofía consiste en descubrir problemas
nuevos y darle respuestas nuevas a los problemas antiguos”.
1.12. Adela Cortina2 (1947)“La filosofía es una necesidad. Toda sociedad que quiera ser
culta y construir su vida de forma razonable debe recurrir a esta rama del
conocimiento cuya tarea es saber cuáles son sus fundamentos y hacia dónde se
encamina”.
1.13. Michael J. Sandel (1953)“Me dejé seducir por la filosofía y todavía no me he
recuperado (…). Lo que me atrajo de la filosofía no fue su abstracción, sino su carácter
ineludible y la luz que arroja sobre nuestra vida cotidiana. Entendida de esta manera,
la filosofía pertenece no solo al aula, sino a la plaza pública, donde los ciudadanos
deliberan sobre el bien común. Dondequiera que viajo siento un gran interés por el
debate público sobre cuestiones importantes, preguntas sobre la justicia, la igualdad y
la desigualdad, sobre la historia y la memoria, sobre lo que significa ser ciudadano”.
1.14. José Luis Pardo (1954) “La sociedad siempre es vieja, la filosofía siempre es joven,
me dijo el profesor Michel Serres hace unos cuantos años. Yo creo que sigue siendo
1
Estos primeros conceptos fueron tomados de: [Link]
%E2%80%9CFilosof%C3%ADa%20es%20la%20b%C3%BAsqueda%20de,por%20medio%20de%20la%20sabidur%C3%ADa%E2%80%9D.
2
A partir de este autor, los conceptos fueron tomados de: [Link]
así. Nuestra sociedad está cada vez más cansada, más envejecida ideológicamente,
menos esperanzada, pero la filosofía está como nueva. (…) Si, con todo, la filosofía
está más tranquila que otros en esta situación es porque nunca sirvió para ganar
dinero, que es lo que hoy nos preocupa principalmente. Pero aunque haya gobiernos
miopes, épocas miserables y hasta países entregados a la mezquindad creo que la
filosofía saldrá de esta, como ha salido de otras peores”.
1.15. Fernando Savater3 (1947) (…) la filosofía es "un sistema que trata las cuestiones
fundamentales de los seres humanos". "(…) juega un papel semejante al que ha jugado
hasta ahora, es decir, no resuelve problemas, sino que facilita que el ser humano sea
consciente de lo que es y donde vive".
2. Características de la Filosofía4
[Link] y totalizadora
La filosofía tiene una tendencia a la ´universalidad´, pues no se conforma con explorar
fragmentos de la realidad, ni con dar visiones parciales del mundo. Es un intento de
construir un pensamiento universal, es decir, que sea común o aplique a toda la
humanidad o describa el universo de las cosas como son independientemente de
quien las piense. Además, se sirve de cualquier otro campo del saber, por específico
que sea, en su abordaje del pensamiento mismo y de la verdad. Y lo hace con el afán
de conseguir respuestas totales, profundas, no fragmentos de respuesta.
[Link]
La filosofía es producto de la razón, trata problemas y soluciones que tienen profundas
repercusiones en la sociedad, demoliendo prejuicios y falsas concepciones para
despejar el camino y construir nuevas alternativas y mejores mundos.
[Link]
La filosofía aspira a respuestas rotundas, totales e imperecederas, es decir, a la Verdad
con mayúscula. Ya sea que pueda o no obtenerse, esta ciencia no se conforma con
respuestas a medias o con indicios, sino que aspira a certezas profundas. Busca el
fundamento de todas las cosas, va a las raíces de todo. De ahí que es un saber crítico,
que pone en duda ciertas cosas que no le parecen suficientemente claras o bien
explicadas.
[Link] Necesario y Universal
La filosofía es un saber apodíctico porque es un saber que exige pruebas, razones,
demostraciones. Exige dar cuenta de la cadena de fundamentos . No se detiene hasta
llegar a las pruebas incondicionales, aquellas que fundamentan los puntos de partida,
los principios. Por eso, la filosofía es la ciencia de los primeros principios. Nos hace
reflexionar sobre los fundamentos en los que se asientan nuestros conceptos,
3
Tomado de: [Link]
[Link]
4
Tomado de: Fuente: [Link]
conocimientos y creencias. Para ello, realiza una exhaustiva revisión de los
fundamentos, conocidos también como “principios”.
3. Origen de la filosofía: aportes de la cultura oriental y occidental 5
Se suele decir que el inicio de la filosofía radica en el paso del mito al logos, es decir, en el paso
de explicaciones o respuestas tradicionales y arbitrarias a explicaciones lógicas y racionales.
Los griegos protagonistas de este paso o salto fundaron lo que llamamos filosofía. Por lo
general, la tradición occidental ha considerado al mundo griego como la cuna del pensamiento
filosófico; pero, a raíz del análisis doctrinal de algunos pensadores alejandrinos y la lectura de
los textos de algunos apologistas griegos, surgen en la actualidad múltiples interrogantes que,
a su vez, promueven una revisión en torno a las respuestas originarias y tradicionales sobre el
nacimiento de la filosofía.
Los defensores de una hipótesis como la del origen oriental de la filosofía pueden reconocerse
en la Antigüedad en movimientos como el de los filósofos alejandrinos, quienes, en continua
polémica con las escuelas filosóficas griegas y apoyados especialmente por doctrinas como las
de Filón de Alejandría (adepto del judaísmo) terminarían por acusar a los griegos de simples
transmisores de una sabiduría milenaria: ¿No afirmaron algunos judíos que Platón debía su
doctrina a los profetas? Se trataba de una especie de robo, cometido por los filósofos. Estos
habían seguido las lecciones de Pitágoras y Orfeo; y éste último, según la leyenda, era el
discípulo (más que el maestro) de Museo. Los exegetas pretendían que el nombre de este
personaje era una transformación del de Moisés, de quien procedería, pues, toda la sabiduría
profana (Parain, 1972, p. 47). Pero fueron también los padres apologistas del cristianismo,
entre ellos el famoso Taciano, fiel discípulo de San Justino y quien fuera considerado por
muchos como el tertuliano de Oriente, el que daría la mayor muestra de apoyo a la famosa
teoría del origen oriental de la filosofía, cuando en su insigne discurso contra los griegos,
argumentase la idea de una imitación de los filósofos griegos de las doctrinas milenarias de
otros pueblos: No os mostréis tan del todo en todo enemigos de los bárbaros, oh griegos, ni
juzguéis desfavorablemente sus doctrinas. Porque, ¿qué institución entre vosotros no tuvo su
origen en los bárbaros? Los más famosos entre los telmisios inventaron la adivinación por los
sueños; los carios, la previsión por los astros; los vuelos de los pájaros los observaron primero
los frigios y los más antiguos de entre los isaurios; los ciprios hallaron el arte de sacrificar; los
babilonios, la astronomía; los persas, la magia; la geometría, los egipcios; el conocimiento de
las letras, los fenicios. Cesad, pues, de llamar invenciones lo que son puras imitaciones. Porque
la poesía y el canto os lo enseñó Orfeo, y éste mismo, la iniciación en los misterios; los
etruscos, la plástica; los egipcios, con sus tablas de los tiempos, a componer historias.
De Marsias y Olimpo tomasteis el arte de la flauta, y, no obstante ser ambos frigios, con toda
su rusticidad, lograron sacar armonía de la siringe. Los tirrenos os enseñaron la trompeta; los
cíclopes, a labrar metales, y a componer cartas, una mujer que, como dice Helénico, imperó
en otro tiempo sobre los persas. Su nombre era Atosa. Deponed, por lo tanto, ese vuestro
orgullo y no echéis por delante la elegancia de vuestras palabras, vosotros, que al alabaros a
vosotros mismos, tenéis para aplaudiros a los de vuestra propia casa. El hombre que posee
5
Parte del texto tomado de: [Link]
inteligencia debe esperar el testimonio de los demás y concordar con ellos en la emisión de su
discurso. Pero es el caso que sólo a vosotros ha acontecido que no coincidís ni en vuestra
manera de hablar (Taciano, 1954, pp. 572-573).
Por otra parte, no podemos ignorar nuestra visión hacia el lejano Oriente, específicamente
hacia el mundo chino, la cual nos ha permitido comprender la existencia de un abismo entre
sus planteamientos filosóficos y los nuestros, denominados comúnmente como occidentales.
Por tal motivo, la mayoría de sus modelos de pensamiento son reconocidos y estudiados en la
actualidad por hombres que, al igual que los primeros misioneros, como Carpini o Mateo Ricci,
y los primeros aventureros, como Marco Polo y los filósofos posteriores al siglo XVI, quisieron
resolver la enigmática inquietud frente a un mundo en el que encontraban múltiples misterios,
pero a la vez y, paradójicamente, diversas similitudes con los conocimientos heredados por la
tradición occidental. Por tanto, retomando las palabras del investigador Orlando Mejía,
podemos afirmar: En la dimensión de la cultura en general, la mirada actual a China oscila
entre el misticismo neorromántico de la llamada Nueva Era y el estudio académico y erudito
de miles de investigadores europeos, norteamericanos y asiáticos. El llamado milagro asiático
económico de Japón, la China, Tailandia, Corea del Norte y del Sur, etc., ha llevado al interés
por el pensamiento y la filosofía china, la cual pareciera brindar mayor éxito y equilibrio
individual y social en este tiempo, que cualquier otro sistema de pensamiento conocido (1997,
p. 41).
No obstante, estas proposiciones no quieren, de ningún modo, desconocer la importancia del
mundo griego en los albores de la filosofía, sino que, por el contrario, desean sustentar una
nueva visión que permita reconocer las diversas discusiones suscitadas en la historia frente a
estos temas, además de comprender el papel que culturas milenarias como la india, la china,
la japonesa, la persa, etc., pudieron tener en el desarrollo del pensamiento filosófico, ya que al
igual que en el mundo griego, sus inquietudes y avances en distintas ramas del conocimiento y
su vida práctica debieron permitirles también un acercamiento a ese enigmático mundo de la
verdad. Así, para satisfacción de los más escépticos en este tema, vale la pena rastrear,
analizar y comparar el sentido estricto de un concepto como el de filosofía, ya que parcializarlo
sólo bajo la denominación helénica sería no comprender la infinita riqueza significativa que
este mismo término pudo desarrollar en el imaginario de otras culturas.
Frente a esta disyuntiva, es oportuno referir aquellas palabras con las que el pensador griego
Aristóteles abre su estudio sobre aquello que él mismo denominó la ciencia primera (Filosofía
– Metafísica): “todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber” (Aristóteles, trad.
1999, p. 5).
4. Del mito al logos
Los mitos son relatos fabulosos que explican o dan respuesta a interrogantes o cuestiones
importantes para los humanos; en segundo lugar, los mitos son relatos que pretenden dar
modelos de actuación. Los mitos se imponen como relatos llenos de autoridad pero sin
justificación; se apela, emotivamente, a que las cosas siempre han sido así. Los mitos
griegos, por ejemplo, explican cómo se hizo el mundo, como fue creado el primer hombre
y la primera mujer, como se obtuvo el fuego, como apareció el mal en el mundo, qué hay
tras la muerte,…; al mismo tiempo, las actuaciones extraordinarias de los personajes
míticos son un ejemplo o pauta a seguir. Los griegos disponían de gran número de mitos;
nosotros, también. Disponemos de mitos que cumplen tanto la función explicativa como la
función ejemplificadora.
Este paso fundacional de la filosofía, acontecido en Grecia y explicable por una confluencia
de factores, no es algo «natural» y definitivamente adquirido, es un paso que tiene que
realizar toda persona que quiera mantener una actitud despierta e investigadora.
Cuando un niño de seis o siete años comienza a descubrir incoherencias y contradicciones
en el encantador mundo de los Reyes Magos, entonces comienza a revivir una experiencia
parecido a la de los primeros filósofos. Aquello que el niño había creído durante toda su
vida es ahora asediado con multitud de preguntas; el proceso de superación de su mito
será conflictivo y aleccionador. El abandono o pérdida del agradable relato de los Reyes
Magos y la aceptación de que éstos son los padres será, probablemente, su primer paso
del mito al logos. Si el niño o niña, ya adulto, mantiene su inquietud original, revivirá
nuevos episodios de este paso; niño y niñas se hallan cerca de la genuina actitud filosófica.
El doble mito de Prometeo y Pandora es un mito clásico de ayer que explica el origen de la
humanidad y la aparición del mal al mundo. Prometeo, benefactor de la humanidad,
comprueba que los animales estaban más armónicamente provistos que los hombres —
desnudos, descalzos y desarmados—; a fin de equiparlos mejor robó a Zeus el fuego,
recurso que hace posible la habilidad técnica, y lo dio a los humanos; de este modo,
adquirirían las artes útiles a la vida. Pero Zeus, temiendo que éstos llegaran a ser
demasiado fuertes y sabios, se enfureció por el don que Prometeo les había otorgado y, a
cambio, creó un alegre regalo portador de desgracias. El regalo era Pandora, la primera
mujer; a Pandora le fue dada una jarra llena de males, los males que afligen la vida de los
hombres.
Ciertamente, los mitos tienen poder explicativo. Constituyen el inicio de un proceso
intelectual. Prometeo y Pandora pueden simbolizar las dos caras de la situación humana:
el bueno y positivo que todos tenemos y las inevitables contrariedades que nos
acompañan. El mito, creado en una sociedad de creciente machismo, puso en la mujer el
origen del mal; obviamente, el progreso intelectual llevará a cuestionarse esta explicación
interesada.
¿Mitos, hoy? Nuestro mundo también nos ofrece relatos míticos, es decir, explicaciones
arbitrarias que quieren imponerse apelando no a las dimensiones intelectuales de la
persona, sino sólo a las dimensiones emotivas. ¿No son relatos míticos, por ejemplo, los
spots publicitarios que nos dicen qué merece la pena, qué se debe hacer, qué es lo que
tiene sentido? Si uno no despierta su logos puede creer que si adquiere este nuevo
producto enunciado probará una mágica libertad, una eterna belleza.