Arquitectura Renacentista
La arquitectura renacentista se basaba en cálculos matemáticos y geométricos, para obtener la
máxima armonía y proporción. Para ello tomaban como módulos el radio y el diámetro de una
columna. Se recupera la utilización de elementos clásicos. Tiene preferencia el espacio unitario.
Es decir, se busca que desde el interior se pueda tener una visión total del edificio, sin importar el
punto de vista del observador. Se busca la belleza formal.
Entre sus elementos constructivos para decorar están las pilastras, entablamentos...
Medallones o tondos (círculos con relieves en el centro), Sillares almohadillados, Guirnaldas,
Columnas abalaustradas, Conchas.
Tiene elementos sustentantes: muros y columna. El elemento sustentante por excelencia es el
muro. La columna siempre soporta arcos de medio punto. El interior es ancho buscando la
unidad espacial. Se propugna la pared la pared limpia y luminosa, sin vidrieras, con pequeñas
ventanas que dejan pasar la luz natural. El exterior es muy cuidado buscando la belleza y el
interés por el urbanismo.
Arquitectura Grecorromana
Las claves del arte griego son el racionalismos en
la medida y la proporción, y el idealismo en las
formas y conceptos estéticos que habrán de
predominar en todo el arte occidental, el arte griego
es conocido solo en el equilibrio perfecto que
alcanzo con el estilo clásico.
Al tratarse de una arquitectura arquitrabada,
estructurada a base de líneas horizontales y
verticales y cubierta con techumbre, las
dimensiones no eran demasiado grandes, y el
elemento de sustentación era casi exclusivamente
la columna, que evoluciono con le paso del tiempo y dio lugar a los tres ordenes clásicos: dórico,
jónico y corintio.
Postura que se mantiene durante el Renacimiento acerca de la
arquitectura gótica.
La denominación peyorativa "gótico" fue inventada por los eruditos del Renacimiento con sentido
de desprecio a un arte que consideraban bárbaro (el "arte de los godos") muy inferior en
consideración al arte grecorromano. El gótico sucede arquitectónicamente al románico del siglo
XII, ambas arquitecturas responden a principios inspiradores opuestos.
Como sostiene el gran experto Otto von Simson, con el gótico se produce una de las más
radicales rupturas estilísticas que han conocido la arquitectura occidental.
La arquitectura gótica presenta innovaciones técnicas y constructivas notables, que permitieron
levantar estructuras esbeltas y ligeras con medios y materiales sencillos. Las principales
aportaciones constructivas, al igual que en el románico, se centran en las cubiertas.
En contraste con la arquitectura del románico, cuyas características esenciales son los arcos de
medio punto, las estructuras macizas con escasos vanos y las bóvedas de cañón o arista, la
arquitectura gótica empleó el arco apuntado, agujas, chapiteles y gabletes, reforzando el sentido
ascensional que pretende transmitir el edificio, amplios vanos con tracerías caladas para
conseguir la máxima luminosidad y estructuras reducidas al mínimo. Todas estas cualidades
estilísticas fueron posibles gracias a las innovaciones constructivas, especialmente a la aparición
de la bóveda de crucería. Las iglesias medievales poseían bóvedas muy pesadas, que obligaban
a disponer muros gruesos y con pocos ventanales para soportar sus empujes. A principios del
siglo XII los constructores inventaron la bóveda de crucería, que consiste en el cruce de dos arcos
o nervios apuntados, que conforman una estructura resistente sobre la que se colocan los ligeros
plementos o elementos de relleno que configuran la bóveda. Este sistema además de ligero y
versátil, permite cubrir espacios de diversa configuración formal, con lo que posibilita un gran
número de combinaciones arquitectónicas.
Teóricos de la arquitectura del periodo renacentista.
Leon Batista Alberti Brunelleschi