UNAJ Textos
UNAJ Textos
TEXTOS
y
ACTIVIDADES
PARA LA PREPARACIÓN
DEL
EXAMEN FINAL
Diciembre 2015
Febrero/marzo 2016
1
INFORMACIÓN GENERAL PARA LOS ESTUDIANTES
* La primera parte (páginas 3 a 11) está compuesta por tres textos que son los
mismos que se van a tomar en el examen final del Taller de Lectura y Escritura en los
base a estos mismos textos. Los estudiantes deben consultarlos en el momento del
examen final.
estudiantes las efectúen como forma de preparar el examen final. Van a ser
revisadas y discutidas en las clases de apoyo destinadas a tal fin. No podrán contar
Texto N° 1
2
La globalización en medicina
Manuel Quijano1
[1] El término globalización se entiende, en la forma más natural, como integración con el resto
del globo terráqueo, no como un deber moral, sino como una necesidad histórica: aceptar nuevas
posturas, nuevas ideas, incorporar la diversidad y la especificidad del otro sin olvidar, claro está,
las características propias y tradicionales. Dejar de lado el exotismo y considerar todas las
culturas como auténticas y dignas, equivalentes. Puede entenderse también como un nuevo
mestizaje que, a la vez que defiende la subjetividad propia y hasta critica atinadamente lo nuevo,
supera el exagerado individualismo. En este sentido, globalización no es sólo aceptación del
“libre mercado”, sino mucho más.
[2] En medicina, la globalización puede enfocarse de dos maneras: en primer lugar, se refiere a la
internacionalización y la difusión de las prácticas de la medicina occidental, científica, de sus
adelantos y tecnologías mediante la comunicación e información; en segundo lugar, alude a la
extensión de escuelas en el sentido más amplio, de universidades y de una capa de la población
que ha cursado estudios medios y superiores más o menos semejantes en todo el mundo. El
segundo enfoque es intrínseco a la medicina misma que, en los últimos cuarenta años, ha
incorporado cambios en su concepción misma y en su práctica, cambios que se extendieron a todo
el planeta mediante la actuación de organismos internacionales y de los gobiernos de todo los
países: trasladó su interés primordial del individuo a la colectividad. Además consideró que su
meta no era tanto curar, sino lograr la salud de todos los seres vivos y preservarla, previniendo la
enfermedad y ampliando su misión a las plantas y animales que sostienen el ecosistema.
[3] En esto la medicina globalizada no está aislada de otras ciencias y, como ellas, no puede
considerarse “particular” –ni siquiera “peculiar”– de un país o de una región. Sus problemas y sus
soluciones están interrelacionadas, son interdependientes con las del resto del mundo y con todas
las demás ciencias naturales o sociales, en particular con la economía, la antropología y la
política.
[4] Parte de estos conceptos eran aceptados desde mucho antes, desde mediados del siglo XIX,
cuando se hizo evidente la necesidad de cooperación. El temor de las grandes epidemias hizo que
las naciones buscaran protección recíproca y se establecieron las cuarentenas. Se convocaron las
primeras Conferencias Sanitarias Internacionales a partir de 1859 en París y luego en
Constantinopla y Viena, donde deben haberse pronunciado bellos discursos, pero como no se
conocía la etiología de las enfermedades transmisibles, los resultados fueron nulos.
[5] A mediados del siglo XX se produjo en la medicina un cambio trascendente: de intuitiva,
personal, sin terapéutica eficaz y sin evaluación objetiva y mensurable, se volvió científica,
basada en hechos comprobables y repetibles. Las ciencias biomédicas, así como la tecnología que
provee instrumentación diagnóstica y nuevas armas terapéuticas, iniciaron un progreso
aceleradísimo en la comprensión del funcionamiento del organismo humano, tanto en estado de
salud como en la enfermedad. Se conocieron mejor los factores generadores de enfermedad
(bacterias, virus, partículas proteicas o modificaciones del ambiente), se perfeccionó la capacidad
de estudio y evaluación de los enfermos y de la posibilidad de actuar con medidas preventivas,
1
Jefe de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina y editor en jefe de la Revista de la
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
3
curativas o rehabilitatorias. Se hizo evidente con ello que la inversión oficial y privada, en
investigación y en la misma práctica privada o institucional, estaba plenamente justificada, y se
tuvo pronto la comprobación de que esa postura se traducía en un aumento de la salud de toda la
colectividad, que los indicadores de disminución de la mortalidad por ciertas causas inveteradas,
el aumento en la esperanza de vida y el cambio en el perfil epidemiológico así lo demostraban.
[6] Por otra parte, la práctica de la medicina se fue haciendo muy onerosa y, por su eficacia,
predominantemente curativa y sumamente desigual entre los países, entre las capas de la
población urbana o rural, y entre los ricos y los pobres. Se vio la necesidad de un enfoque
diferente, comunitario, preventivo y educativo. Y que era indispensable extender la cobertura
hasta hacerla universal y maximizar la productividad mediante tecnologías que se llamaron
apropiadas. La conclusión fue que la medicina científica, con sus resultados tan impresionantes y
publicitados, no realizaba una gran contribución a la salud pública. La OMS convocó a una gran
Reunión Internacional en Alma Ata (Unión Soviética) en 1978 donde se produjo una declaración
vigente todavía, “Salud para todos en el año 2000”, que propone conseguir una “atención básica a
la salud; universal, técnicamente válida, económicamente factible y socialmente aceptable”
mediante la estrategia de la atención primaria.
[7] Las condiciones mundiales han cambiado desde entonces: han surgido nuevos problemas de
salud, persisten algunos que se esperaba haber controlado para fines de siglo y se han
incrementado las demandas. La iniciativa, aunque feliz y positiva, no puede decirse que haya sido
totalmente exitosa. Al respecto, pueden advertirse tres tipos de causas: unas debidas al Estado por
su subordinación al desarrollo económico, otras achacables a los propios sistemas de salud que
favorecieron la excesiva “medicalización” y el abuso de la tecnología, finalmente otras atribuibles
a la misma sociedad, que persistió en la explosión demográfica y en su preferencia por la
medicina “moderna” que parecía ofrecer más expectativas.
[8] Finalmente, la ampliación a nivel planetario de la medicina científica se facilita enormemente
con las nuevas tecnologías de comunicación internacional a través de computadoras y red
telefónica, fibra óptica, microondas o satélite, que abren sus puertas a cualquier persona que
desee conectarse mediante una módica tarifa, y los profesionales de la salud en todo el mundo
pueden tener en su pantalla toda la información reciente (o pasada) que necesiten y proveniente
de todas las instituciones del globo.
[9] Es posible estar orgulloso de los adelantos de la medicina, de su extensión planetaria, de su
autocrítica en relación con la exagerada tecnología, de su interés por la colectividad y el
ecosistema, y hasta por soñar en una salud mejorada para toda la humanidad. Pero obviamente los
problemas de salud no desaparecerán; es más, se verán agravados por los problemas de
urbanización (la migración del campo a la ciudad es un fenómeno mundial), el envejecimiento de
la población, el cambio de perfil epidemiológico con predominio de las enfermedades crónicas y
degenerativas, el aumento en el número de accidentes y de violencia, entre otros. La importancia
y el peso moral y pragmático de la relación médico-enfermo (el binomio tradicional) seguirá
vigente, así como el obligado fondo de humanismo tradicional. Debido al elevado costo de la
atención, la intervención de un tercero en ese binomio, el Estado, para proveer las acciones
preventivas y curativas tanto individuales como colectivas a toda la población, seguirán siendo
indispensables. Pero puesto que se ha hablado –y con razón– de deshumanización de la medicina,
debida en parte a esos factores mencionados, en la medicina globalizada tendrá que ponerse
particular atención a la administración de los servicios de salud para asegurar el trato digno y
respetuoso de los usuarios... y de los prestadores.
4
[10] Algo más: en esta globalización, cada país deberá procurar no quedarse como usuario
cautivo de equipamientos, métodos y modas, sino adquirir la sabiduría necesaria para aprovechar
las innovaciones, adecuarlas a sus peculiaridades y alejarse del colonialismo de tan triste
memoria. No utilizar la revolución informática para calcar modelos de vida y comportamiento
ajenos, para banalidades, para estandarizar los gustos, degradar su cultura, pauperizar su vida
espiritual y homogeneizar sus valores y estilos de vida.
[11] Todos estamos enterados de las manifestaciones ruidosas de los “globalifóbicos” en diversas
ciudades, en referencia al dominio económico abusivo de los países ricos. Pero a mí me irrita más
el sometimiento a la imposición de modelos extranjeros en el vestir, el hablar, el gusto musical,
los héroes deportivos o del entretenimiento y en todo tipo de preferencias estéticas. Guardémonos
de ingresar al rebaño, como decía Raoul Fournier.
[12] En las bases del nuevo sistema globalizado está, por supuesto, la comunicación, pero hay
que velar que no sea gobernada por unos cuantos países, sistemas o escuelas, sino que
permanezca abierta, espontánea y voluntaria. En el siglo XX se cometieron muchos errores por el
sentimiento de superioridad y autocomplacencia de los movimientos de vanguardia (en los
campos artístico, político, económico, religioso, de valores), con prédicas de códigos nuevos de
conducta que, si al principio pudieron ser fecundos, pronto agotaron su capacidad de
transformación y se volvieron sólo empresas de proselitismo; se fosilizaron. Es satisfactorio
reconocer que el auge científico-técnico de las ciencias biológicas de la segunda mitad del siglo, y
la transformación de conceptos y prácticas en la atención a la salud, no cayeron en esos errores.
Confiemos que la globalización útil con sus aditamentos y repercusiones tampoco correrá esa
suerte.
En Revista de la Facultad de Medicina de la UNAM, v. 45, Nº 2, México, 2002 (texto adaptado)
Texto N° 2
5
La globalización. Efectos en el cambio del patrón valorativo de
la sociedad y la medicina
Doris María Prieto Ramírez2
[1] La globalización constituye el rasgo más genuino del sistema capitalista actual. Se ha
extendido a todos los continentes con la fuerza y el dinamismo de los avances tecnológicos y de
los cambios sociales ocurridos en los finales del milenio. Su influencia se manifiesta en todas las
esferas de la sociedad: en la economía, la política, las leyes, la vida espiritual en general. Su
soporte económico son las grandes corporaciones transnacionales que gozan de libertad para
imponer sus leyes y dominan los medios de comunicación, las riquezas naturales, las economías
nacionales, e influyen poderosamente en la vida del ciudadano común, imponiendo patrones de
consumo, normas, costumbres, “ideales”.
[2] El arrollador influjo del mercado ha convertido en obsoletos principios y valores que la
humanidad mantuvo durante siglos, sumiendo a la vida contemporánea en un torbellino de
cambios que la mente humana asimila no sin dificultad. El avance tecnológico y la explosión del
conocimiento científico son innegables, ya nada parece detener al hombre en su camino
ascendente en la ciencia y en la sociedad. Lo que hoy resulta novedoso, mañana es anacrónico.
Sin embargo, para las dos terceras partes de la humanidad crece la pobreza, el atraso y la
exclusión del desarrollo.
[3] El carácter contradictorio de la globalización se expresa en que por un lado, deja un saldo
positivo en la interconexión de las naciones y los pueblos, en la transmisión libre de información
de resultados científicos, artísticos y de otro tipo, acerca las culturas, potencia la comunicación y
la colaboración y destruye las barreras que en otras épocas alejaron a los hombres. El progreso
del comercio internacional, el aumento de la producción, la reducción de los precios y el
crecimiento del sector exportador, son ventajas de la globalización capitalista.
[4] Por otro lado, este fenómeno trae consecuencias negativas. El economista norteamericano
John Kenneth Galbraith ha expresado que la globalización no es un concepto serio, sino que “lo
hemos creado los norteamericanos para disimular nuestra entrada económica en otros países”.
Esto se corresponde con lo afirmado por David Rothkopf, ex funcionario de la Casa Blanca, al
describir los objetivos estratégicos de Estados Unidos para el nuevo siglo: “Inevitablemente,
Estados Unidos es la nación indispensable para conducir los asuntos mundiales y el principal
proveedor de productos de información en estos primeros años de la era informática... El interés
económico y político de los Estados Unidos es velar por que, si el mundo adopta una lengua, esta
sea el inglés; si se orienta hacia normas comunes en materia de telecomunicaciones, de seguridad
y de calidad, esas normas sean estadounidenses; si sus diferentes partes son unidas por la
televisión, la radio y la música, los programas sean estadounidenses, y si se elaboran valores
comunes, los valores estadounidenses se reconozcan en ellos.”
[5] A pesar de la oposición y la resistencia de los pueblos existe un gobierno mundial con leyes
extraterritoriales. Setenta países han sido afectados por medidas unilaterales de Estados Unidos.
Ese país demanda 200 mil nuevos talentos para la industria de alta tecnología y su poder
destructivo cultural es inmenso pues controla el 70% de la televisión en el mundo, el 75 % de los
videocasetes y el 70% de la recepción de Internet.
2
Licenciada en Filosofía. Profesora Auxiliar del Instituto Superior de Ciencias Médicas “Carlos J. Finlay”,
Camagüey, Cuba.
6
[6] La primacía de los intereses de las transnacionales por encima de la soberanía de los intereses
nacionales es otra de las nefastas consecuencias de la mundialización, lo cual se complementa
con la integración económica de los poderosos que dominan las tecnologías de avanzada y
controlan las materias primas y los mercados. Un reducido número de estas empresas poseen el
52% de la ganancia de la economía mundial y algunas de ellas tienen ventas anuales mayores al
Producto Interno Bruto de 60 países del Tercer Mundo. Por su parte, los organismos financieros
internacionales otorgan sus paquetes de “ayuda” solo en los casos en los que las crisis amenazan
con paralizar las economías de los países desarrollados.
[7] La concepción de que el mercado por sí solo puede resolverlo todo es opuesta a la idea de la
necesidad de la regulación estatal de la economía y la vida social. Es importante la regulación
financiera internacional y el equilibrio entre la parte financiera y la social, tal como reconocen los
dirigentes del Banco Mundial. Otras consecuencias hablan por sí solas: incremento de las
confrontaciones militares y de la destrucción del medio ambiente, explotación del trabajo en
función de la ganancia, deterioro de la salud y el bienestar de los trabajadores, eliminación de la
cooperación y aumento de las desigualdades por la competencia.
[8] Los efectos de la mundialización en el terreno cultural e ideológico son más adversos que sus
consecuencias económicas. La estandarización de los valores y paradigmas de las transnacionales
ha erosionado los valores y tradiciones culturales de los países en desarrollo. Se sustituye la
identidad nacional por “modelos” y costumbres impuestas a través del mercado y los medios de
comunicación. Como señala Carlos Moneta, podemos entender el concepto globalización en el
ámbito cultural “como el pasaje de identidades culturales tradicionales y modernas, pero de base
territorial, a otras modernas y posmodernas, pero de carácter transterritorial”. El relativismo
postmoderno marca la ética, el arte, la política y la cultura en general. Todo es válido y legítimo
siempre que no se afecte la integridad del sistema capitalista. Tal posición solo enmascara la
verdadera esencia de la tendencia axiológica3 dominante, pues crea la falsa ilusión de que todos
tienen iguales oportunidades para expresarse y desarrollarse, cuando en realidad solo una minoría
tiene esa posibilidad.
[9] En la actividad médica la globalización adquiere manifestaciones muy específicas. La
creciente privatización de los servicios de salud convierte a la medicina en un negocio y a los
médicos en “hombres de negocio”. El paciente deviene cliente y la relación médico-paciente pasa
a ser una relación contractual, lo que, unido al galopante desarrollo tecnológico y al fardo de las
regulaciones jurídicas, despersonaliza dicha relación. El galeno deja de ser un agente de cambios
cuyo objetivo es transformar positivamente el estado de salud del paciente, para convertirse en un
facilitador de técnicas y medicamentos. Las más novedosas tecnologías se colocan al servicio de
la ganancia y en detrimento de los valores humanos. Como consecuencia de estos procesos se
producen cambios significativos en los valores morales; el humanismo y el principio de
beneficencia son desplazados por el principio de la no maleficencia o no hacer daño.
[10] Algunos autores hablan de “crisis de la conciencia médica”, de pérdida de la vocación de
servicio, de abandono de la tradición clásica de la virtud, de crisis de valores morales,
atribuyendo estos fenómenos al progreso tecnológico y a la abundante legislación para proteger al
paciente. En realidad, existen todas estas manifestaciones y muchas más. A nuestro juicio, la
verdadera causa de estos males está en la medicina privada, que lejos de engendrar valores
3
Axiológico: Adj. Fil. Perteneciente o relativo a la axiología. Fem. Fil. Teoría de los valores. Diccionario
de la Real Academia Española. También puede definirse como disciplina filosófica que estudia los valores
de las cosas.
7
auténticamente humanos, convierte al hombre en un valor estrictamente económico y no en un fin
en sí mismo.
[11] La llamada “medicina defensiva” no es otra cosa que la forma en que se presenta la
dependencia de los profesionales de la salud respecto al sistema existente, que los obliga a
emplear todo tipo de técnicas, terapéuticas y exámenes para protegerse económica y
jurídicamente. El abuso tecnológico refuerza el énfasis en un paradigma axiológico enajenante:
los valores tecnológicos son más importantes que los valores éticos, lo que concuerda con la
tendencia biologicista y curativa en detrimento de la medicina social y preventiva. La
especialización y superespecialización atenta contra la integralidad en la atención.
[12] Como efecto de la urbanización de la sociedad se incrementa la medicina urbana y la
medicina rural pasa a ser olvidada. Ello es particularmente visible en los países del tercer mundo,
donde la falta de médicos y servicios de salud en las comunidades rurales se refleja en la
tendencia negativa de los principales indicadores de salud.
[13] Las corporaciones, interesadas en obtener lucro a corto plazo, estimulan la industria
biológica médico-farmacéutica. La industrialización de la práctica médica subraya el criterio de
que son más importantes los fármacos para curar las enfermedades que los cambios socio-
económicos que posibiliten condiciones de vida más saludables para los seres humanos.
[14] Las investigaciones científicas priorizan problemas de salud de las poblaciones de los países
desarrollados, mientras que las dos terceras partes de la humanidad sufren de enfermedades para
las cuales existen remedios desde hace varios años. La escasez de recursos financieros, unida a la
dependencia económica y social, agudiza dicha situación.
[15] Vida humana, dignidad, respeto, amor, altruismo, consagración a la profesión, solidaridad
humana, abnegación, sentido del deber, que son valores de la profesión médica, se deterioran en
el progreso vertiginoso de la globalización capitalista. Solo profundos cambios sociales traerán
consigo una reversión del patrón axiológico dominante. El hombre ha de colocarse en el lugar que
le corresponde, como beneficiario y no como víctima, como dueño y no como siervo de los
procesos históricos. No es justo ni éticamente admisible, que una pequeña parte de la humanidad
domine los destinos de la sociedad entera. La medicina también tiene la palabra en esta nueva
época.
En Humanidades Médicas, v. 2, Nº 2, Camagüey, 2002
8
Texto N° 3
4
Director General del Instituto Nacional de Salud Pública de México.
5
Investigador del Centro de Investigación en Sistemas de Salud del Instituto Nacional de Salud Pública de
México.
9
de voluntad. De nuevo, lo que prevalece en este uso sesgado del término “salud global” es la idea
de las sociedades pobres, ignorantes, pasivas y tradicionales que requieren de la caridad y la
tecnología de los países ricos.
[6] Al igual que el viejo concepto de salud internacional, la salud global ha puesto demasiado
énfasis en los programas dedicados a atender enfermedades particulares, sobre todo de naturaleza
infecciosa, y se ha olvidado de fortalecer los sistemas de salud. Muchas mujeres infectadas por el
VIH están recibiendo medicamentos para controlar su enfermedad y prevenir la transmisión del
virus a sus bebés, pero no cuentan con acceso a la más rudimentaria atención del parto ni a
vacunas para sus hijos. Más aún, muchos de los pacientes con VIH/SIDA que reciben
antirretrovirales de manera gratuita se atienden en unidades que no cuentan con los recursos
humanos, el equipo y los insumos para darle un seguimiento adecuado a su tratamiento, lo que
explica en buena medida la aparición de resistencias. “¿De qué nos sirven todas los
medicamentos y vacunas del mundo si no hay nadie en las unidades para administrarlas?”, se
pregunta Barry Bloom, Director de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Necesitamos balas
mágicas, es cierto, pero también requerimos de “pistolas mágicas”. Esas pistolas son los sistemas
de salud. Nosotros agregaríamos que también necesitamos “gatilleros mágicos”, esto es, recursos
humanos capaces de planear y operar los sistemas de atención.
[7] A nuestro juicio, estas limitaciones de los contenidos del término salud global y de la práctica
a ella asociada nos obligan a “globalizarlo” para reflejar de mejor manera la realidad actual. Y
aquí, para explicarnos, permítasenos recurrir a términos que se utilizaron en la discusión de lo que
se dio en llamar la “nueva salud pública”, concepto que proporcionó el marco de referencia para
la organización del Instituto Nacional de Salud Pública.
[8] Podríamos empezar por definir la salud global y reconocerla como un campo de conocimiento
y como un ámbito para la acción. Al igual que la nueva salud pública, la nueva salud global se
define en términos de su nivel de análisis, que es el nivel poblacional. Su característica distintiva
es el tipo de población, que son los miembros de la comunidad mundial: las naciones, los estados,
las agencias multilaterales, las instituciones filantrópicas, las corporaciones trasnacionales, los
centros académicos y las organizaciones de la sociedad civil. Como campo de conocimiento, la
salud global supone el estudio interdisciplinario del proceso de salud-enfermedad en el nivel
mundial y de las respuestas sociales que se generan para enfrentar dicho proceso.
[9] Por lo que respecta al proceso de salud-enfermedad, el concepto que mejor corresponde al
nivel mundial de análisis es el de “transferencia internacional de riesgos”, sean estos ambientales,
infecciosos, o derivados de los estilos de vida, tal como fue explicado antes. En el corazón de este
concepto yace la idea de la interdependencia y la complejidad de las condiciones de salud
globales: muchos problemas son comunes a todos los países; no son exclusivamente de naturaleza
transmisible; se diseminan a través de los canales creados para sostener el movimiento
internacional de personas y bienes, y no solo involucran la transferencia de riesgos desde los
países pobres hacia los ricos, sino también en la dirección opuesta. En este sentido, Lincoln Chen
y colaboradores han hablado de una era de “interdependencia global en salud” paralela a la era de
“interdependencia económica”.
[10] Como ámbito para la acción, la salud global comprende el esfuerzo sistemático para
identificar las necesidades de salud de la comunidad global y la organización de respuestas entre
los miembros de esta comunidad para enfrentar dichas necesidades, incluyendo la formulación de
políticas, la movilización de recursos y la implantación de estrategias. Mientras que la salud
internacional tradicional se preocupó por la asistencia técnica de los países desarrollados a los
10
países en desarrollo, la nueva salud global enfatiza la cooperación entre todos los actores en
materia de educación, investigación y prestación de servicios de salud.
[11] El imperativo de la cooperación radica en lo que podría denominarse la “paradoja de la
soberanía”. En un mundo donde la unidad de organización política sigue siendo el Estado
nacional, la responsabilidad por la salud de cada población recae en el gobierno respectivo. Sin
embargo, un número creciente de determinantes de la salud está vinculado con la
interdependencia entre los países y por lo tanto queda más allá del control de cualquier gobierno
individual. La única forma de resolver esta paradoja es a través de la acción colectiva
internacional, por medio de la cual los estados nacionales comparten su soberanía para alcanzar
objetivos que ninguno puede lograr por sí solo. Entre esos objetivos la salud es el más
trascendente para avanzar hacia el desarrollo, la seguridad, la democracia y el valor universal de
los derechos humanos.
[12] Estamos en un momento único de retos y oportunidades. Debido a la interdependencia, los
retos a la salud exhiben una complejidad sin precedentes. Pero al mismo tiempo, nunca había
habido tanto interés por la salud en los foros mundiales y los recursos para financiar programas
han crecido de manera exponencial durante la última década. Hay un nuevo optimismo global
sobre la posibilidad real de lograr mejoras sensibles en la salud de las poblaciones más pobres del
mundo. Para que el optimismo no se torne en decepción, se debe renovar tanto el concepto de
salud global como su práctica mediante el impulso incluyente a la cooperación entre todos los
actores del pluralista escenario mundial.
En Salud pública, v. 49, Nº 2, Cuernavaca, México, Marzo-abril 2007
ACTIVIDADES
11
PRELECTURA
2) Luego de una lectura atenta de la totalidad de los paratextos, complete los siguientes
cuadros:
Autor
Pertenencia
institucional
12
del autor
Medio de
publicación
Fecha de
publicación
LECTURA
A partir de la lectura de los textos completos, realice las siguientes actividades:
Texto N° 1
2) A partir del contenido del párrafo 2, explique cuáles son los dos modos de entender la
globalización desde el punto de vista de la medicina. La información debe ser reformulada. Para
ello, utilice los marcadores del discurso “por un lado”, “por otro lado”, “finalmente” o “también”.
3) Justifique por qué la medicina globalizada no puede considerarse particular o propia de un país
o una región. Argumente a partir del párrafo 3.
4) ¿Por qué los resultados de las Conferencias Sanitarias Internacionales iniciadas en el Siglo
XIX resultaban nulos?
13
6) En el párrafo 6 se mencionan ciertas limitaciones de la práctica médica luego de los cambios
mencionados anteriormente.
a. ¿Cuáles son esas limitaciones?
b. ¿Qué soluciones aparecen frente a estos problemas?
c. ¿En qué consistía el nuevo enfoque comunitario, preventivo y educativo?
IDEA 1 IDEA 2
9) ¿Cuál es el diagnóstico actual que realiza el autor en el párrafo 9? ¿Qué desafío plantea para la
medicina globalizada en el futuro?
10) ¿Cuál de los siguientes ejes representa mejor la problemática a la que responde la
argumentación? (Si no está de acuerdo con ninguna de las tres opciones, puede proponer otra
respuesta).
14
d. .........................................................................................................................................................
.............................................................................................................................
11) ¿Cuál de los siguientes enunciados representa mejor la hipótesis del texto? (Si no está de
acuerdo con ninguna de las tres opciones, puede proponer otra respuesta).
d. .........................................................................................................................................................
.............................................................................................................................................................
.............................................................................................................................................................
.............................................................................................................................................................
....................................
Texto N° 2
2) En el párrafo 4, hay dos citas de autoridad. ¿Cuáles son? ¿Se complementan o se contrastan?
¿Por qué? ¿Qué intentan demostrar?
15
3) El párrafo 5 empieza con un conector adversativo. ¿Qué ideas une?
IDEA I IDEA II
5) ¿En qué consiste la oposición que plantea la autora en el párrafo 7? ¿Por cuál de las dos ideas
opuestas se inclina? ¿Por qué? Responda a través de un breve texto explicativo que reformule las
ideas de la autora. Utilice al menos un conector adversativo.
9) ¿En qué consiste la “crisis de la conciencia médica”? ¿Qué causas le atribuye la autora?
16
10) A partir de la lectura del párrafo 11, y luego de buscar en el diccionario el
vocabulario nuevo, complete la siguiente reformulación incorporando la información
solicitada y el conector pedido. Puede añadir otros conectores.
11) Nominalice las ideas centrales de los párrafos 12, 13 y 14. ¿Hay argumentos? ¿Qué
intentan demostrar?
12) El párrafo final comienza con una enumeración. ¿Qué se enumera? ¿Qué se hace con
los elementos enumerados? ¿Cuál es el propósito? ¿A qué conclusión nos lleva esa
enumeración?
Texto N° 3: “La globalización y la nueva salud pública” de Julio Frenk y Octavio Gómez-Dantés
17
como un objetivo político central. Para que la salud sea fuente de “seguridad global”, ¿qué
consideran necesario renovar?
2) El texto revisa la historia y los sentidos implicados en una serie de conceptos tradicionales
vinculados con la salud y las políticas en torno a estas nociones. A partir del relevamiento de
dichos conceptos, complete el siguiente cuadro:
Origen histórico
del concepto.
Implicaciones y
sentidos
asociados al
concepto.
Formas de
intervención
política.
Limitaciones del
concepto.
Críticas y
objeciones.
18
3) A partir de la crítica que realizan los autores a la noción de “Salud global”, la propuesta es
“globalizar” el concepto y crear una nueva noción de “Salud global”.
a. ¿En qué consistiría esa operación?
b. ¿De qué otro nuevo concepto se sirve para comparar y enriquecer la nueva noción de “Salud
global”?
4) A partir de la propuesta de los autores, complete el siguiente cuadro con las definiciones y
caracterizaciones propuestas para la nueva definición de “Salud global”:
Nivel de análisis.
Campo de
conocimiento.
Implicaciones y
sentidos asociados al
concepto.
Formas de
intervención.
19
5) El texto finaliza señalando la “paradoja de la soberanía” y las posibles soluciones y propuestas
que ofrece el “imperativo de la cooperación”.
a. ¿En qué consisten estos conceptos?
b. Relacione estas ideas con la hipótesis de Juan José Sebreli en el texto “Mito y realidad de la
globalización”.
7) ¿Cuál de las siguientes opciones se acerca más a la hipótesis del texto? Si no está de acuerdo
con ninguna, puede elaborar una cuarta opción.
b. Es necesario repensar tanto el concepto de salud global como su práctica, a partir de un empuje
que exhorte a la población mundial a la cooperación pluralista.
d. .........................................................................................................................................................
.............................................................................................................................................................
.............................................................................................................................................................
.............................................................................................................................................................
............................................................................
20
Actividades de integración de los tres textos
Ámbito de circulación
Destinatario previsto
Tipo textual
Género discursivo
Problemática
que
desencadena la
argumentación
Hipótesis de los
autores
Argumentos de * * *
cada autor
utilizados para
21
sostener la
hipótesis * * *
* * *
………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………................................
..............................................................................................................................
Globalización y
salud/medicina.
22
Rol de los Estados y/u
organismos no
gubernamentales.
.....................................
.....................................
........................................
5) Elija uno de los ejes y, en función de las posturas de los autores, redacte un texto
comparativo de alrededor de 10 líneas a partir del esquema propuesto:
Este mismo ejercicio puede realizarse en relación a cualquiera de los tres autores y en
relación a cualquiera de los cuatro ejes propuestos.
23