0% encontró este documento útil (0 votos)
96 vistas4 páginas

Caso Estres Post Traumático

Este documento presenta el caso clínico de un hombre de 64 años que sufre de estrés postraumático crónico como resultado de haber sido secuestrado por terroristas durante el conflicto armado en Perú en los años 1980. Presenta síntomas como flashbacks, pesadillas, insomnio e irritabilidad. El tratamiento recomendado incluye terapia, medicamentos como alprazolam y seguimiento a pacientes con acceso limitado a atención médica.

Cargado por

denisse
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
96 vistas4 páginas

Caso Estres Post Traumático

Este documento presenta el caso clínico de un hombre de 64 años que sufre de estrés postraumático crónico como resultado de haber sido secuestrado por terroristas durante el conflicto armado en Perú en los años 1980. Presenta síntomas como flashbacks, pesadillas, insomnio e irritabilidad. El tratamiento recomendado incluye terapia, medicamentos como alprazolam y seguimiento a pacientes con acceso limitado a atención médica.

Cargado por

denisse
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA DE PSICOLOGIA
PRESENTACIÓN DE UN CASO CLÍNICO DE ESTRÉS POST TRAUMÁTICO
(TEPT) EN LA ÉPOCA DEL TERRORISMO

Curso: Psicopatología II

Docente: Gustavo Piscoya

Nombre de la alumna: Jui Torres, Denisse

Sección: PS7M1

Lima – Perú
2020 – 2

[Link]
Historia clínica

N.N. Varón, 64 años, católico, secundaria completa, natural de la sierra sur del Perú. Migró a
otra ciudad, capital de provincia, en 1995, al ser perseguido por los terroristas.
.
El paciente refiere: 

“Yo tenía, como herencia de mis padres, un terreno en una provincia. También regentaba una
Farmacia de mi padre. El viernes 30-9-88, no estuve en la Botica, sólo mi padre. A las 11 am.
llegó un individuo y pidió que mi papá fuera con él a curar a su hermano. Mi papá le dijo que
no podía ir pero que en su lugar iría yo. El hombre, un moreno de aproximadamente 27 años,
decía que su hermano, al caer del caballo, había sido arrastrado por varios metros; tenía
fracturas y otras lesiones. Prometió pagarme con una vaca y ovejas. Aunque a mi padre le dije:
“cuidado que sean terroristas”, creí que decía la verdad y le pedí a mi hijo mayor que me
acompañara. Lo seguimos por el camino que nos indicó. Ya lejos, al pasar un río, sacó la pistola
y nos dijo que era senderista. Hizo que mi hijo me amarrara y luego de amarrarlo a él nos
tumbó al suelo. Después de un buen rato, aparecieron dos senderistas más y nos
desamarraron. Me dijo que el accidente había sido de bala en las manos y en la cabeza.
Viajamos toda la noche a caballo con los ojos vendados. Llegamos a una pampa. Allí
aparecieron otras personas que traían a una mujer a la que se le veía muy débil y con un ojo
hinchado. Le puse suero y la atendí por tres días. Le saqué la bala y regresamos al lugar inicial,
cargándola, por turnos. Yo tenía que traer un carro y encontrarme con ellos mientras que mi
hijo se quedaba de rehén. Fui con uno de los terroristas. En uno de los descansos me mandó a
sacar agua del río y, como al bajar a la orilla me di cuenta que no me veía, me escapé
corriendo. Llegué a un pueblo donde me recomendaron ir a otro cercano porque había muchos
terroristas en la zona. En el camino me encontré con uno de los terroristas que ya había
conocido y, desesperado, me tiré por la ladera, logrando escapar. Llegué a otro pueblo, me
dieron comida y así llegué a mi casa. Le conté a mi padre y luego planteamos la denuncia. Al
mes recibí una carta anónima en la que me decían que me iban a matar. Tuvimos que dejar
todo lo que teníamos y escaparnos con toda mi familia a esta ciudad. Aquí siempre me he
sentido asustado, como si en cualquier momento fueran a aparecer. No duermo bien, siempre
intranquilo. A veces reacciono mal con mis hijos y mi familia, les pego o les grito sin tener razón
y después me arrepiento. Eso me hace sentir muy mal. Las ideas de lo que pasé y la
desaparición de mi hijo, de quien no he vuelto a saber nada, se me repiten continuamente,
como si las estuviera viviendo una y otra vez. Pienso que no debí haberlo dejado, que debí
haber pedido quedarme yo como rehén y que él saliera. Ahora tengo un negocio.
Económicamente no me va mal, pero con frecuencia me siento triste. En un tiempo me dediqué
al alcohol, pero ahora ya no tomo pues sufro de gastritis. Mi vida ha cambiado y ya no siento la
alegría de antes, me siento como embotado, me he alejado de mis amigos y siento como si la
vida pasara a mi costado y yo no estuviera participando de ella. Mi familia ya no es la de antes,
ya no hay alegría”.

Diagnóstico según códigos de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) (10):

Víctima del terrorismo (Z65.4). Trastorno de Estrés Post Traumático (F43.1) Crónico con
síntomas depresivos.

Diagnóstico según Asociación Estadounidense de Psiquiatría DSM-5


Trastorno de estrés postraumático [309.81] (F43.10)

Los síntomas cardinales del TEPT

1° Reexperimentación del evento traumático

•Flashbacks: Recuerdos súbitos e involuntarios de la experiencia traumática que se presentan


como si volvieran a vivir el trauma, acompañados de angustia y/o temor.

•Pesadillas. Con imágenes asociadas al trauma o a situaciones de terror. Hay frecuente


despertar ansioso y sensación de que el sueño no ofrece el descanso reparador esperado.

•Reacciones físicas y emocionales desproporcionadas ante acontecimientos asociados o


similares a la situación traumática.

2° Activación autonómica

•Insomnio o sueño interrumpido.

•Hipervigilancia: (Elevación del nivel de alerta) descrita como estar muy atento a lo que ocurre
o con “las antenas paradas”.

•Dificultad de concentración.

•Irritabilidad, impulsividad, agresividad, con frecuencia traducida en actos de violencia verbal


o física contra la/el cónyuge, los hijos, familiares o personal dependiente.

3° Conductas de evitamiento y bloqueo emocional

•Tendencia a la conducta de evitamiento, con huida o rechazo de sujetos, situaciones, lugares,


pensamientos, sensaciones o conversaciones vinculados al evento traumático.

•Pérdida general de interés.

•Embotamiento emocional, con sensación de que “se existe, pero no se vive” (anestesia
emocional).

•Aislamiento social, con alejamiento de personas o amistades queridas.


Complicaciones:

•Ataques de pánico. Caracterizadas por crisis de intenso miedo y angustia acompañados de


síntomas vegetativos tales como taquicardias, sudoración, náuseas, temblores, mareos,
sensación de muerte inminente o pérdida de la razón.

•Depresión. Con disminución de la autoestima, tristeza o anhedonia (incapacidad de sentir


placer), dificultad de concentración y síntomas vegetativos.

•Conducta violenta diversa, particularmente en el entorno familiar, con autoacusaciones y


culpa posterior.

•Abuso o dependencia de alcohol y/o drogas. Suelen tener un efecto tranquilizador inmediato,
pero, gradualmente, van insertándose como patología adicional disminuyendo las
posibilidades de recuperación y extendiendo el sufrimiento a todo el grupo familiar.

•Riesgo suicida, que siempre debe evaluarse con preguntas adecuadas pues los pacientes
pueden, en los casos de mayor gravedad, presentar ideación y conducta suicida recurrentes.
•Cambio de personalidad, con permanencia de por vida de rasgos de carácter que el paciente
nunca tuvo antes de la emergencia del trastorno.

Consecuencias

1. Neurobiológicas: Nuevas tecnologías de examen basadas en neuroimagenología,


neuroendocrinología, neuroquímica y neuroinmunología aplicadas a pacientes con diagnóstico
de Trastorno de Estrés Post-Traumático, vienen demostrando que la neurobiología del TEPT
presenta marcadas similitudes con la de la Depresión Mayor, particularmente en relación a los
ejes hipotálamo-hipófisis-adrenal y catecolaminas/sistema simpático. Se observa entre ellas,
sin embargo, una diferencia fundamental, pues, aunque ambos trastornos cursan con
hiperactividad de estos dos sistemas, los pacientes con TEPT muestran niveles normales o
bajos de cortisol a despecho de una mayor secreción del factor secretor de corticotrofina.

2. Psicosociales. La Comisión de la Verdad y Reconciliación ha señalado que las consecuencias


de salud mental derivadas del conflicto armado ocurrido en el país en las décadas 80 y 90
constituyen, actualmente, un problema de salud pública. Un gran número de personas
afectadas, aunque continúan su existencia, lo hacen padeciendo de síntomas de estrés
emocional.

3. Patología Familiar. Como se observa en el caso que hemos presentado, la emergencia de


conductas violentas en el afectado ejerce influencia nociva en el medio familiar,
convirtiéndose en agente de violencia doméstica y de patología psiquiátrica diversa en los
descendientes.

Manejo del TEPT a nivel de atención primaria de salud

Antes que cualquier medicación, reiteramos la importancia de establecer una buena relación
profesional de salud-paciente, como eje fundamental de cualquier esquema terapéutico,
relación que habrá de extenderse como tarea indispensable al adecuado manejo de la familia.

En cuanto al tratamiento farmacológico, es de lamentar que el armamentarium terapéutico de


los Centros de Atención Primaria de Salud suelan ser insuficientes. Realistamente, sólo puede
esperarse contar con los siguientes fármacos: alprazolan, clonazepan, fluoxetina y
amitriptilina.

Seguir con el tratamiento psiquiátrico y terapéutico, observar y hacer un seguimiento a los


pacientes que se encuentran al interior del país y con menos accesibilidad a un centro de
salud.

Bibliografía

Asociación Estadounidense de Psiquiatría (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los


trastornos mentales (DSM-5) (Quinta edición). Madrid: Editorial Médica Panamericana.

American Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders III.


Third Edition. American Psychiatric Press. Washington D.C. 1980.

También podría gustarte