Sentencia Sobre Disolucion de Compañias Anonimas
Sentencia Sobre Disolucion de Compañias Anonimas
EN SU NOMBRE
Apelada dicha decisión y oído el recurso interpuesto en ambos efectos, este Tribunal
procede a dictar sentencia, previa realización de las siguientes consideraciones:
PRIMERO
DE LA COMPETENCIA
Este Tribunal resulta competente para conocer de la decisión del presente recurso de
apelación, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 294 del Código de
Procedimiento Civil, por ser este JUZGADO SUPERIOR SEGUNDO EN LO CIVIL,
MERCANTIL Y DEL TRÁNSITO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL
ESTADO ZULIA, el Tribunal de Alzada competente al Juzgado Cuarto de Primera
Instancia en lo Civil, M. y del Tránsito de esta misma localidad y circunscripción
Judicial. Y ASÍ SE DECLARA.
SEGUNDO
DE LA DECISIÓN APELADA
(…Omissis…)
Bajo esta perspectiva, esta sentenciadora observa del material probatorio acompañado a
las actas lo siguiente:
En primer lugar, observa de las copias certificadas del documento constitutivo de la
sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO, C.A., que en la cláusula décima novena
se establece de forma enunciativa las funciones de la Asamblea como órgano social, al
establecerse que corresponderá a ésta “Resolver sobre cualquier asunto que le sea
sometido a su consideración, en el que tenga interés la Compañía”. Igualmente se
percata este tribunal que en la cláusula vigésima tercera se estableció lo siguiente: “En
todo caso lo no previsto en este documento se aplicarán las disposiciones establecidas
en el Código de Comercio y demás leyes pertinentes”.
Sobre este aspecto, se evidencia que en fecha 25 de octubre de 1993, fue constituida la
sociedad CLÍNICA SAN ANTONIO, C.A., en fecha 29 de agosto de 1997, se efectuó
un aumento de capital social, en la cual la proporción de la participación accionaria se
estableció en un cincuenta por ciento (50%) para cada accionista, es decir, Dos Mil
Quinientas (2500) acciones para cada uno de los accionistas y en fecha 29 de enero de
2001, se aprobó la nueva junta directiva, nombramiento del comisario y modificación de
las cláusulas novena y vigésima cuarta, todo ello aceptado presuntamente por las partes.
Conforme a lo anterior, debe destacarse que la referida cláusula novena del contrato
social quedó estructurada de la siguiente manera: “La compañía será administrada por
un P. y vicepresidente, quienes podrán ser accionistas o no de la compañía. (…) El
Presidente y el Vicepresidente tendrán en el ejercicio de sus funciones de forma
conjunta o separada las más amplias facultades de administración y disposición,
correspondiéndole como atribuciones las establecidas en la cláusula Décima de los
Estatutos Sociales”.
En este orden, resulta necesario destacar que si bien es cierto que conforme a la cláusula
décima cuarta del contrato social corresponde al gerente general realizar la convocatoria
para celebrar las asambleas; no es menos cierto que por la modificación antes referida
esa facultad se extendía tanto para el “presidente” como para el vicepresidente”.
A este respecto, resulta pertinente traer a colación lo establecido en los artículos 274 y
276 del Código de Comercio, los cuales rezan textualmente:
(…Omissis…)
En este orden, esta operadora de justicia sin ánimo de entrar a determinar la validez o no
de cada una de las asambleas antes señaladas, toda vez que el presente debate se
circunscribe a verificar si la causal del artículo 340 del Código de Comercio señalado
por la parte demandante se encuentra cubierto o no.
En este orden, observa este tribunal que en las mencionas fechas 14/06/2010 y
01/07/2010, se constituyó la asamblea, y que aun cuando no estuvo presente la
representación de la totalidad del capital social o quórum necesario (51% del capital
social) para deliberar considera esta operadora de justicia que con fundamento en el
artículo 276 del Código de Comercio se llevó a cabo la asamblea, aprobándose por los
presentes los puntos a tratar, lo cual en opinión de quien decide no constituye una
imposibilidad del órgano social. Así se observa.
De igual modo, observa que corre inserta a las actas, copia certificada de acta de
asamblea extraordinaria de accionista de fecha 04 de octubre de 2010, en la cual
asistieron los ciudadanos N.O.R. y NELSON (sic) O.R., titulares de Dos Mil Quinientas
(2.500) acciones cada uno, acciones éstas que forman parte de la totalidad del capital
social de la sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO, C.A., donde se propusieron
varios puntos a tratar, y en la que aun cuando no hubo consenso por parte de los
accionistas, tal situación de forma alguna no implica o comporta una paralización del
funcionamiento de la sociedad en virtud de la imposibilidad de adoptar los acuerdos
entre los socios en razón de circunstancias internas de la propia sociedad, ya que tal
como ha quedado evidenciado con la prueba de inspección judicial y los informes
promovidos por la sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO, C.A., se encuentra
plenamente operativa en sus relaciones con terceros. Así se observa.
Ante esta situación, y por cuanto el tribunal observa que de conformidad con el artículo
506 del Código de Procedimiento Civil: “Las partes tienen la carga de probar sus
respectivas afirmaciones de hecho”, en consecuencia, al no haberse demostrado la
imposibilidad de conseguir el objeto social o una paralización de los órganos sociales
que conlleve a la imposibilidad de continuar con el objeto social, razón por la cual se
declara sin lugar la presente demanda, tal como será plasmado en el dispositivo de la
presente sentencia. Así se establece.”
TERCERO
DE LOS ANTECEDENTES
Manifiesta, que otra de las situaciones que ha generado conflictos, ha sido el hecho de
pretender el accionado que una mención contenida en un presunto balance no aprobado
por la asamblea, que establece erróneamente “terrenos”, sirva como medio para
traspasar dos inmuebles de su propiedad. Así, indica que es propietario de dos
inmuebles que actualmente forman una unidad, ubicados en la población de C.,
municipio Mara del estado Zulia, adquiridos mediante documentos protocolizados que
singulariza. A., que cuando decidió conformar junto al demandado, la sociedad
mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO C.A., acordó con el mismo, permitir el uso de
dichos bienes por cierto tiempo, para establecer allí el asiento de la compañía, pero sin
implicar ello, la transferencia de la propiedad de tales bienes; sin embargo, evidenció
que por ante la Oficina Subalterna de Registro del antes Distrito Mara del estado Zulia,
cursa solicitud de registro de un documento de construcción de unas bienhechurías,
previamente autenticado por ante la Notaría Pública Décima Primera del Municipio
Maracaibo del Estado Zulia, en fecha 22 de diciembre de 2009, bajo el N° 57, tomo
157, en virtud del cual el ciudadano N.O.R., en su carácter de presidente de la aludida
clínica, pretende se protocolice la totalidad de la construcción donde se encuentra la
aludida sociedad de comercio, incluyendo los bienes de su propiedad, pretendiendo con
ello cometer fraude a la Ley y así lesionar su patrimonio, todo lo cual evidencia las
diferencias irreconciliables alegadas.
Indica, que el resto de los hechos afirmados por el accionante son falsos, por cuanto y
según su dicho la empresa funciona permanente y normalmente, máxime que los
presuntos desacuerdos no han sido expuestos en Asamblea, ni aun en la convocada por
el demandante en fecha 29 de enero de 2001. Señala, que en el supuesto negado de
resultar cierto el hecho de no haberse sesionada hasta la presente fecha, para lograr la
aprobación de los balances generales y estados financieros de la compañía, que en
efecto fueron presentados y avalados por los socios, según se desprende del contenido
de los mismos, la presente demanda debió incoarse contra la sociedad mercantil
CLÍNICA SAN ANTONIO C.A., como persona jurídica distinta a los socios, en su
calidad de acreedora legítima de los aportes realizados por los accionistas, y así solicita
sea declarado.
Por tales motivos, cita lo dispuesto en las cláusulas décima novena y vigésima del acta
constitutiva-estatutaria de la sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO C.A., y
afirma que no es cierto que la Asamblea de Accionista haya dejado de funcionar o
sesionar desde la fecha de su constitución, siendo también falso que el socio N.O.R.
haya convocado una Asamblea para tratar los supuestos supra expuestos. Alega, que el
aumento del capital efectuado en fecha 29 de agosto de 1997, es un acto consumado y
registrado desde hace más de trece años previa sesión de la Asamblea; oportunidad en la
cual el accionante autorizó con su firma en el balance general, cuando incluso dirigía
con el carácter de accionista mayoritario y administrador único de la sociedad,
conforme se desprende de los balances de los años 1995 y 1996, precisando así, que se
aplica en la presente causa lo previsto en el artículo 208 del Código de Comercio.
Refiere, que a pesar de haber cambiado la distribución accionaria, el socio N.O.R.
ostentó todas las facultades exclusivas de administración y disposición de la compañía
hasta el día 10 de marzo de 2001, fecha en la cual se estipuló una administración
recíproca por parte de los socios, por lo que no puede alegarse la imposibilidad de
ejecutar el objeto de la sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO C.A.,
principalmente porque la Asamblea General y su Junta Directiva se encuentran en pleno
funcionamiento; en esta perspectiva aduce que la mencionada compañía desarrolla su
labor de prestar los servicios de salud en la población de Carrasqueño, municipio Mara
del estado Zulia, encontrándose en plena ejecución el contrato de servicios de salud
colectivos, suscritos con empresas del Estado Venezolano (Carbones del Guasare y
Carbones de la Guajira) producto de las licitaciones y concursos que han ganado.
Seguidamente, opone de conformidad con el ordinal 2° del artículo 340 del Código de
Comercio, el error de hecho constituido -según su dicho- por la falta de determinación
de las causas que imposibilitan presuntamente el cumplimiento del objeto de la
empresa. Aunadamente, opone por ser contrario al orden público, a la Constitución y
demás Leyes de la República, que tratándose de un capital social que se cumple a
cabalidad y en virtud de estar dedicada la sociedad mercantil CLÍNICA SAN
ANTONIO C.A., a la prestación del servicio de salud, no puede imperar el interés
particular de uno de los accionistas de disolver la sociedad, sobre el interés general que
con su objeto cumple la compañía, máxime que en la población de Carrasqueño,
municipio Mara del estado Zulia, no existe -según alegato- ningún otro centro que
preste servicio de salud referente a medicina ocupacional, medicina general y servicio
odontológico; cita posteriormente los artículos 34, 38 y 44 de la Ley Orgánica de Salud.
Oponiendo asimismo, la inconstitucionalidad del presente procedimiento, por considerar
que la disolución anticipada solicitada, vulnera lo previsto en el artículo 52 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
CUARTO
Señala, que se inició el presente juicio por introducción de demanda, mediante la cual su
representado explanó que a partir de la fecha de la última de las asambleas se han
venido presentando una serie de dificultades que en suma han acarreado la paralización
total de la actividad del órgano supremo de la compañía, por cuanto el accionista N.O.R.
ha venido ejerciendo -según su dicho- una administración exclusiva y excluyente, a
pesar que los estatutos de la empresa disponen expresamente otra cosa; desacuerdos que
tienen su génesis en el hecho cierto e indubitable -según su criterio- que desde la
constitución de la sociedad hasta la presente fecha este órgano no ha sesionado para
deliberar y resolver acerca de la aprobación del balance y las cuentas de ninguno de los
ejercicios económicos que han transcurrido desde que la misma fue legalmente
constituida, todo lo cual ha reclamado en infinidad de oportunidades al demandado.
Aduce, que otro aspecto argüido a los efectos de obtener la procedencia de la demanda
interpuesta, lo constituye el hecho de poseer ambos accionistas el mismo monto
accionario, vale decir, cincuenta por ciento (50%) del capital social, producto de lo cual,
se ha presentado -según su alegato- la diatriba nacida de las desmedidas ambiciones del
accionista N.O.R., de pretender que una incidental mención contenida en un presunto
balance no aprobado por la asamblea que establece evidentemente por error la
expresión: "terrenos", tiene la virtualidad jurídica de haber servido como medio idóneo
para haber traspasado a la sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO C.A., la
titularidad sobre dos bienes inmuebles propiedad de su mandante, sometidos a
publicidad registral, sin que exista documenta de venta, cesión, donación u otra forma
válida de traspaso de propiedad. Solicita que el demandado N.O.R., convenga en la
disolución de la sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO, C.A., por cuanto ha
operado una causal de disolución, por la imposibilidad de cumplir con su objeto social,
lo que conlleva a que deba precederse a su liquidación, y, que en dicho proceso de
liquidación no deban tenerse como bienes propiedad de la compañía, los inmuebles que
son de la única y exclusiva propiedad de su poderdante.
Cita el ordinal 2° del artículo 340 del Código de Comercio y la sentencia recurrida, y
afirma que el Juzgador a-quo erró al afirmar en dicha decisión, que aun y cuando no
estuvo presente la totalidad del capital social o quórum necesario para deliberar, con
fundamento en el artículo 276 del Código de Comercio, se llevó a cabo la asamblea,
aprobándose por los presentes los puntos tratados, lo cual no constituye en criterio del
Sentenciador a-quo, una imposibilidad del órgano social, a pesar de haber sido uno de
los hechos expuestos en el escrito libelar. A., que confunde el Tribunal de la causa, la
imposibilidad de adoptar acuerdos entre los socios, con el desacuerdo de éstos que
imposibilita la marcha de la sociedad, es decir el llamado effectio societatis. Por los
fundamentos expuestos, solicita se declare con lugar el recurso de apelación, se revoque
la decisión recurrida y se declare con logar la demanda incoada, con la correspondiente
disolución y liquidación de la sociedad mercantil CLÍNICA SAN ANTONIO, C.A., y la
condenatoria en costas.
QUINTO
Ahora bien, resulta ineludible para este Sentenciador Superior traer a colación lo
establecido por la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia en sentencia
N° 0043, de fecha 19 de febrero de 2009, expediente N° 08-0478, bajo ponencia de la
Magistrada I.P.V., en relación al vicio de incongruencia de la sentencia:
De allí que la incongruencia adopta dos modalidades y tres aspectos. Las modalidades
son: incongruencia positiva, cuando el juez extiende su decisión más allá de los límites
del problema judicial que le fue sometido, o la incongruencia negativa, cuando el juez
omite el debido pronunciamiento sobre alguno de los términos del problema judicial, y
los aspectos son: a) cuando se otorga más de lo pedido (ultrapetita); b) cuando se otorga
algo distinto de lo pedido (extrapetita), y c) cuando se deja de resolver sobre algo
pedido u excepcionado (citrapetita)...
Quedando así delimitado el thema decidendum objeto del conocimiento por este
Jurisdicente Superior, se hace imperativo esbozar ciertos lineamientos a los fines de
inteligenciar con precisión metodológica la decisión a ser proferida en esta instancia.
Con relación a la legitimación, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia,
en sentencia N° 102 de fecha 6 de febrero de 2001, caso: O.G.L.C.A. y otros en amparo,
expediente N° 00-0096, bajo la ponencia del Magistrado Dr. J.M.D.O., estableció:
(…Omissis…)
(…Omissis…)
Al estudiar este tema se trata de saber cuándo el demandante tiene derecho a que se
resuelva sobre las determinadas pretensiones contenidas en la demanda y cuándo el
demandado es la persona frente a la cual debe pronunciarse esa decisión, y si
demandante y demandado son las únicas personas que deben estar presentes en el juicio
para que la discusión sobre la existencia del derecho material o relación jurídica
material pueda ser resuelta, o si, por el contrario, existen otras que no figuran como
demandantes ni demandados.
(Ver H.D.E.. Tratado de Derecho Procesal Civil, Tomo I. Editorial Temis. Bogotá.
1961. Pág 489).
(subrayado de la Sala. Ver J.G., Derecho Procesal Civil. Instituto de Estudios Políticos.
G.G.. Madrid. 1961. P.. 193).
Precisa C. sobre las dos cuestiones fundamentales a las que debe responder el proceso y
que, a la vez, constituyen su razón de ser;
(ver. C.. Sistema de Derecho Procesal Civil. Tomo III. Uteha Argentina. Unión
Tipográfica Editorial Hispano América. Buenos Aires 1.944. P.. 165).
(…Omissis…)
(…Omissis…)
Ahora bien, los conceptos de cualidad e interés, están íntimamente ligados, pues tal y
como lo afirmó el insigne M.L.L., en materia de cualidad, la regla es que “...allí donde
se afirma existir un interés jurídico sustancial propio que amerite la protección del
órgano jurisdiccional competente, allí existe un derecho de acción a favor del titular de
ese interés jurídico, quien tiene por ello mismo, cualidad para hacerlo valer en juicio...”
(Loreto, L.. Contribución al estudio de la excepción de la inadmisibilidad por falta de
cualidad. Ensayos Jurídicos, Editorial Jurídica Venezolana. pg. 189).
Para esta S., tal como lo ha señalado en fallo del 18-5-01, (Caso: M.P., la falta de
cualidad e interés afecta a la acción, y si ella no existe, o se hace inadmisible, el juez
puede constatar de oficio tal situación, ya que el aparato jurisdiccional se mueve en base
al derecho de acción. En tal sentido, la inercia de las partes, mal puede obligar al juez a
realizar actos jurisdiccionales, si la acción no existe o se hizo inadmisible, incluso
sobrevenidamente.
En el caso de autos se observa, que aun cuando la falta de interés, no fue alegada por la
parte demandada, en la oportunidad de ley, tanto el juzgado de municipio como el de
primera instancia a quien le correspondió conocer en virtud de la apelación propuesta,
declararon sin lugar la demanda, por considerar que los demandantes, carecían del
interés necesario para sostener el juicio, y aunque señalaron que eso hacía la pretensión
contraria a derecho, en realidad lo que verificaron fue la inadmisibilidad de la acción.
Si bien nuestro sistema dispositivo, a tenor de lo dispuesto en el artículo 12 del Código
de Procedimiento Civil, impone al juez el deber de atenerse a lo alegado y probado en
autos, sin poder sacar elementos de convicción fuera de éstos ni suplir excepciones o
argumentos de hecho no alegados ni probados; la falta de interés, aún cuando no haya
sido alegada, comporta una inadmisibilidad de la acción, que hace posible y necesario
de parte del juzgador, se declare como punto previo, antes de entrar a conocer de la
pretensión demandada.
(…Omissis…)
Por último, observa esta Sala Constitucional, que no obstante el tribunal de la causa y el
superior que conoció de la apelación ejercida, consideraron que la parte actora no tenía
interés para incoar el juicio, procedieron a declarar sin lugar la demanda ejercida, como
si hubiesen entrado a pronunciarse sobre el mérito de la pretensión. Sin embargo, es
preciso aclarar que los términos en que fue resuelta la controversia, no impiden que la
parte actora, vuelva a interponer la demanda previo el cumplimiento de los extremos de
ley, si es que adquiere la cualidad o el interés, pues la cosa juzgada del fallo emitido, fue
formal y no material. Así se decide.
(…Omissis…)
Criterio reiterado por la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia en
sentencia N° RC.000258 de fecha 20 de junio de 2011, bajo ponencia del Magistrado
L.A.O.H., expediente N° 2010-000400, de la siguiente manera:
“La legitimación a la causa alude a quién tiene derecho, por determinación de la ley,
para que en condición de demandante, se resuelva sobre su pretensión, y si el
demandado es la persona frente a la cual debe sentenciarse. En palabras del eminente
procesalista J.G.:
…es la consideración especial en que tiene la ley, dentro de cada proceso, a las personas
que se hallan en una determinada relación con el objeto del litigio, y en virtud de la cual
exige, para que la pretensión procesal pueda ser examinada en cuanto al fondo, que sean
dichas personas las que figuren como partes en tal proceso
(Vid. J.G., Derecho Procesal Civil. Instituto de Estudios Políticos. G.G.. Madrid. 1961.
pág. 193).
En virtud del análisis de la doctrina jurisprudencial ut supra citada, la cual este Tribunal
Superior acoge para sí, se colige que, para poder examinarse la pretensión procesal en
cuanto al fondo, es impretermitible determinar quienes tienen derecho por indicación de
la Ley, para que en condición de demandantes se resuelva la acción incoada, y quienes
en condición de demandados deben ser traídos al juicio; esto es, la legitimatio ad
causam, la cual constituye uno de los elementos que integran los presupuestos de la
pretensión, entendidos éstos como los requisitos ineludibles para que el Juez pueda
resolver si el accionante o los accionantes tienen el derecho a lo exigido, y el
demandado la obligación que se le trata de imputar; consecuencialmente, estima este
Tribunal ad-quem que la falta de legitimación debe ser considerada como una causal de
inadmisibilidad que afecta el ejercicio de todas las acciones como vehículos para el
alcance de la justicia, consideraciones que los mismos eruditos y procesalitas en
amplios compendios doctrinales, han dejado así asentado como bases de toda secuela
procesal.
Derivado de lo cual, determina esta Superioridad que si bien es cierto que nuestro
sistema dispositivo previsto en el artículo 12 del Código de Procedimiento Civil,
impone al Juez el deber de atenerse a lo alegado y probado en autos, sin poder sacar
elementos de convicción fuera de éstos ni suplir excepciones o argumentos de hecho no
afirmados ni demostrados; la falta de cualidad e interés aún cuando no haya sido
alegada, comporta una causal de inadmisibilidad de la acción, que hace posible y
necesario de parte del Juzgador, se declare como punto previo, antes de entrar a conocer
la pretensión demandada, todo lo cual conlleva a precisar que la misma puede ser
declarada de oficio.
Ahora bien, verifica este J. Superior que la presente causa se contrae a juicio de
DISOLUCIÓN Y LIQUIDACIÓN DE SOCIEDAD MERCANTIL, fundamentado en el
ordinal 2° del artículo 340 del Código de Comercio, incoado por el ciudadano N.O.R.
en contra del ciudadano N.O.R., en virtud de la imposibilidad de ejecutar -según el
actor-, el objeto de la sociedad de comercio CLÍNICA SAN ANTONIO C.A., de la cual
son socios ambos ciudadanos en la proporción de cincuenta por ciento (50%) cada uno;
en tal sentido, resulta necesario traer a colación el artículo 340 del Código de Comercio:
(…Omissis…)
(Negrillas de este Juzgador Superior)
Una vez creada la sociedad ésta comienza a asumir un conjunto de relaciones que se
manifiestan o reflejan en dos sentidos diversos: relaciones de los socios entre sí y
relaciones de la sociedad-persona jurídica con los terceros (entre los cuales se incluyen
los socios). Estos dos conjunto de relaciones deben ser tomados en consideración con
motivo de la extinción de la sociedad. Por ello, al hablar de extinción de las sociedades
mercantiles no es posible imaginar una etapa de la vida en éstas en la cual las relaciones
mencionadas desaparecen mediante un acto único, en un solo instante. La extinción de
la sociedad presupone la realización de una serie de actos que tienden a hacer
desaparecer los dos órdenes de relaciones referidas; conjunto de actos que tendrá mayor
complejidad en la medida en la cual la actividad social hubiere sido más intensa.
(…Omissis…)
El término extinción puede ser tomado en dos sentidos: uno con referencia a la totalidad
del proceso que conduce hasta el momento final de la desaparición de la sociedad, y
otro que hace referencia a este último momento. La disolución consiste únicamente en
la apertura o comienzo del proceso de extinción. A su vez, el término liquidación se
utiliza para hacer referencia a la etapa en la cual la sociedad realiza todos aquellos actos
tendientes a dar fin tanto a sus relaciones con los terceros, como a las relaciones de los
socios entre sí; más concretamente expresado, a los actos que tienden a eliminar los
pasivos de la sociedad.
“Todas las sociedades mercantiles constituyen personas jurídicas distintas de los socios.
(…Omissis…)
(…Omissis…)
Las compañías anónimas son aquellas en que las obligaciones están garantizadas por un
capital determinado y en la que los socios no están obligados sino por el monto de su
acción. Estas compañías son administradas por uno o más administradores temporales,
revocables, socios o no socios. Los administradores de estas compañías no responden
sino de la ejecución del mandato y de las obligaciones que la Ley les impone, y no
contraen por razón de su administración, ninguna obligación personal por los negocios
de la compañía. Los administradores no pueden hacer otras operaciones que las
expresamente establecidas en el estatuto social.
Aunadamente, resulta forzoso citar lo dispuesto por la Sala Constitucional del Tribunal
Supremo de Justicia en sentencia N° 493, de fecha 24 de mayo de 2010, expediente N°
10-0221, bajo ponencia del Magistrado Marco Tulio Dugarte Padrón:
“En ese sentido el autor A., De Gregorio señala que: “…en la organización jurídica de
las sociedades por acciones y especialmente en la concepción de éstas como personas
jurídicas, su voluntad no puede confundirse con la suma de las voluntades de los
accionistas singulares y es precisamente la asamblea la que tiene la función de sustituir
a tales voluntades particulares, formándolas, transformándolas, reduciéndolas a una
síntesis, la voluntad del ente…” (De Gregorio, A., De las sociedades y de las
asociaciones comerciales, Tomo 6 del Derecho Comercial de Bolaffio, R. y V., Ediar,
Buenos Aires 1950, pág 567).
Apunta el autor B. que: “…El acuerdo de la asamblea es un acto colectivo que contiene
la declaración unitaria y unilateral de los accionistas; unitaria, porque es la síntesis de la
voluntad de todos y unilateral, porque no representa la composición de intereses
contrapuestos, como el contrato, sino la voluntad del ente, expresada en el voto de
unanimidad o de mayoría (…). El acto colegial es, por consiguiente, unitario, en cuanto
emana del colegio como organización unitaria. El prototipo se encuentra precisamente
en la asamblea de la persona jurídica…”. (B., A., Tratado del derecho de las sociedades,
traducido del italiana por F. de S.C., Tomo III; Uteha Argentina, Buenos Aires 1960,
pág. 407).
De ahí, que cuando se demande la nulidad de una asamblea, considera la Sala que el
legitimado pasivo es la sociedad mercantil, como órgano que agrupa a todos los
accionistas.
Razón por la cual, partiendo de la teoría del órgano que es la asamblea por estar
conformada por todos los socios que integran la sociedad como unidad social de
sociedades, se concluye, que es suficiente con la citación de la sociedad mercantil
demandada por ser ésta la legitimada pasiva.
Por consiguiente, precisa este Sentenciador Superior que en virtud de constituir las
sociedades mercantiles, personas jurídicas distintas de los socios que las conforman, en
virtud de lo dispuesto en el artículo 205 del Código de Comercio, a los efectos de su
disolución, debe tomarse en consideración, que la sociedad una vez constituida
comienza a asumir un conjunto de relaciones que se manifiestan o reflejan en dos
sentidos diversos: relaciones de los socios entre sí y relaciones de la sociedad-persona
jurídica con los terceros (entre los cuales se incluyen los socios). En derivación,
puntualiza este J. Superior amparado en su soberanía, independencia y autonomía para
valorar cada caso concreto, que producto de ser el juicio de disolución y liquidación de
sociedad mercantil, de gran trascendencia dadas las implicaciones o consecuencias que
representan no solo para los socios sino también para los terceros que pudieran verse
afectados, por las relaciones adquiridas con éstas, el criterio jurisprudencial
precedentemente expuesto debe ser aplicado al caso concreto. Y ASÍ SE DECIDE.
Motivo por el cual, al ser la sociedad de comercio CLÍNICA SAN ANTONIO C.A., una
persona jurídica distinta de sus socios, ciudadanos N.O.R. y N.O.R., lo que excluye el
derecho de los acreedores personales de los socios de ejecutar en los bienes sociales, los
cuales por ser propiedad de la persona jurídica, están destinados a garantizar las
obligaciones de ésta, y, en virtud de pretenderse con el presente juicio, la disolución y
liquidación de la mencionada sociedad mercantil, lo cual acarreará implicaciones no
sólo para los socios sino además para los terceros que se pudieran ver afectados con
dicha disolución, colige este Arbitrium Iudiciis que la acción debe estar dirigida contra
la compañía misma, como sujeto pasivo. Y ASÍ SE CONSIDERA.
Finalmente, procede este J. Superior a citar lo dispuesto por la Sala de Casación Civil
del Tribunal Supremo de Justicia en sentencia N° 0022, de fecha 11 de febrero de 2010,
bajo ponencia del Magistrado Dr. A.R., expediente N° 08-0605:
“Citado los anteriores criterios jurisprudenciales, una vez mas ratifica esta Sala de
Casación Civil que, al declararse inadmisible la demanda por haberse declarado
procedente la falta de cualidad de la parte demandada para sostener el juicio, como
ocurre en el caso bajo análisis, hubo un vencimiento total el cual es favorable al
demandado, y por consiguiente debe producirse la condenatoria en costas del juicio a la
parte perdidosa, que en la actual causa lo representa la parte actora.
Así pues, siendo evidente el vencimiento total de la actora en el presente juicio por
indemnización de daños y perjuicios, el J. ad quem debió condenarla al pago de las
costas del proceso, determinándose con ello, que efectivamente la recurrida interpretó
erróneamente el contenido del artículo 274 del Código de Procedimiento Civil al
considerar que “la inadmisibilidad de la demanda interpuesta, no significa que existe
vencimiento total y por ende no hay condenatoria en costas del juicio”. Así se
establece.”
DISPOSITIVO
PRIMERO
SEGUNDO
TERCERO
PUBLÍQUESE. REGÍSTRESE.
A los fines previstos por el Artículo 248 del Código de Procedimiento Civil, expídase
por Secretaria copia certificada y déjese en este Tribunal.
D.L.G. GONZÁLEZ
LA SECRETARIA
ABOG. A.G.P.
En la misma fecha, siendo las dos y treinta minutos de la tarde (2:30 p.m.), hora de
despacho, se publicó el presente fallo, se expidió copia certificada ordenada y se archivó
en el copiador de sentencias.
LA SECRETARIA,
ABOG. A.G.P.
LGG/ag/ar
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