MONICIONES
ENTRADA
En este gran día celebramos como hermanos el culmen de nuestra Fe, la Eucaristía,
donde como comunidad unidad a través de los distintos países aquí representados,
elevamos una acción de gracias a Jesús Resucitado que sopla su Espíritu sobre
nosotros, asiste, dirige, anima y conduce a su Iglesia para poder ser instrumentos
de su Amor y Misericordia. Así mismo oramos de manera especial en esta
celebración por nuestro P. Emiliano que se desgasto por la Evangelización, y por
vivir cada día contemplando la Misericordia Dios a través de tantos enfermos. Con
mucha Fe participemos de esta celebración Eucarística.
PRIMERA LECTURA.
El último capítulo de Oseas es un llamado emocional a la conversión, a un fiel
retorno al Señor. Él solamente puede salvar, solamente él es el Señor de la historia,
y solamente él puede otorgar la felicidad que el pueblo busca tan frenética y
desesperadamente.
EVANGELIO.
Lo que Jesús dice de sus apóstoles misioneros se aplica también a todos los que les
siguen: tienen que vivir con inseguridad. Serán contradichos, ridiculizados, quizás
perseguidos. El evangelio, que se supone debe unir y llevar paz, en realidad
frecuentemente divide, y lleva guerra. Trae división incluso entre aquellos que
aclaman a Cristo como a su Señor. Jesús prometió a sus discípulos --de entonces y
de ahora su Espíritu Santo, para que esté a su lado en las pruebas y tribulaciones.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Roguemos a Dios Padre Todopoderoso quien nos has hecho sus hijos
adoptivos, para que se digne llenarnos con sus bienes.
Para que la predicación del Papa Francisco y demás colaboradores suyos, en
el mundo entero, sepan acercarnos a sintonizar nuestros corazones con el
Dios -Padre de los mandamientos, Roguemos al Señor.
Para que los sinceros esfuerzos, de los hombres y mujeres, de buena
voluntad, hagan realidad que el amor de Dios es más poderoso que el odio y
la injusticia, Roguemos al Señor.
Por la Escuela de Evangelización Juan Pablo II, para que el Señor siga
bendiciendo esta gran Misión de llevar la Palabra de Dios al mundo entero,
y para que el espíritu misionero se mantenga vivo en toda la Iglesia, de
manera que todos los creyentes nos sintamos enviados a anunciar la Buena
Noticia a nuestros hermanos. Roguemos al Señor
Para que el corazón humano, sea sensible a las necesidades materiales y
espirituales, de quienes, sufren en su cuerpo y en su espíritu, y se acerque al
misterio del dolor con el espíritu del Buen Samaritano, Roguemos al
Señor.
Para que el Señor envíe el tiempo y la lluvia que necesitan, nuestros campos
y manantiales, maduren los frutos de la tierra, y a nadie le falte el trabajo y
los medios para llevar una vida digna, Roguemos al Señor.
Para que cada hogar cristiano, sepa mirar con ojos de fe y esperanza, a la
figura de Cristo que brinda su amor a todos y pide correspondencia: “con
todo el corazón y con toda el alma!”,Roguemos al Señor
Escucha Padre de Misericordia, las oraciones que te hemos dirigido y
las que quedan en nuestros corazones y que tú bien conoces. Por
Jesucristo, tu Hijo y Nuestro Señor. Amen