SEGUNDA PRUEBA DE EVALUACIÓN CONTINUA.
PREHISTORIA II
Nombre: Jon Kepa Zarrabe García
Centro UNED: Vitoria
Correo: [email protected]
LÁMINA 1
Descripción
Este mapa incluye las zonas geográficas de Europa, cortándose la imagen en su norte
continental, y Próximo Oriente. En la parte superior muestra mediante flechas las rutas
comerciales para la difusión del ámbar e identifica con puntos de varios colores la
ubicación de minas de cobre (puntos color verde), estaño (puntos en azul) y oro (puntos
en rojo). Las zonas están coloreadas en diferentes tonalidades de marrón que indican olas
de avance y focos de origen y difusión metalúrgicos. Las resaltadas en una gama más
oscura se corresponden con las cronologías más antiguas y las más claras con las recientes.
Dicha cronología abarca desde el 3800 a.C. hasta el 1500 a.C. es decir, desde el Calcolítico
ya avanzado a la edad del Bronce Pleno.
El ámbar báltico
En el mapa se muestra la entrada de ámbar báltico en el continente europeo. El ámbar
báltico está constituido en un 98% por resina de pino Pinus succinifera y no lo hay mayor
de 35 millones de años. Sus localizaciones principales se encuentran en: Noruega, Suecia y
Dinamarca y en menor medida y calidad en norte de Alemania, Polonia, Letonia y Lituania.
El ámbar es una resina fósil utilizada desde el Paleolítico medio para la elaboración de
elementos de adorno y amuletos con atribuciones mágicas y medicinales en muchos
casos. El ámbar se talla y pule con facilidad por lo que posibilita la elaboración de objetos
brillantes, ligeros y semitransparentes. Si a estas particularidades le añadimos su escasez
de disponibilidad en la naturaleza, lo convierten en una materia prima de gran valor e ideal
para ser elemento clave en las transacciones comerciales e intercambios de la época.
Su prestigio y valor quedan acreditados al hallarse figuras de ámbar báltico en los ajuares
de la Península Ibérica y todo el continente europeo incluyendo el Egeo y Grecia
continental. También se han hallado objetos de ámbar báltico en tumbas egipcias datadas
en el 3200 a.C. De ahí, su importancia en la constitución de rutas comerciales que
posibilitan su amplia distribución.
Las zonas bálticas utilizan la demanda de su ámbar para poder abastecerse de materias
primas inexistentes o escasas en sus territorios, principalmente metales dada la carencia
de minas propias. De esta manera consiguen lingotes de cobre y bronce para producir sus
propios objetos, útiles y armas.
Podemos constatar dos rutas comerciales: la Oeste que comprende Dinamarca-Rin-alto
Danubio y la Este que comprende Dinamarca-el Oder-Danubio Medio, pero se han
encontrado objetos de sílex nórdicos en la Península Ibérica, el más conocido es el puñal
de Cela, por lo que hay que suponer alguna ruta específica para esta zona geográfica.
Redes de comercio e intercambio
El intercambio no se limita a ámbar por metales, aunque sí es el potenciador de la red de
intercambios, el catálogo de productos a intercambiar aumenta constatándose un tráfico
en diversos productos como tejidos, pieles, cuero, productos manufacturados, objetos de
prestigio e incluso vino y elementos exóticos provenientes del sur europeo. El tráfico de
productos es en dos direcciones hallándose en las regiones bálticas adornos, cerámicas y
armas de procedencia europea.
Con la llegada del Calcolítico se producen nuevos avances en técnicas agrarias como un
uso generalizado del arado y sistemas de irrigación lo que aumenta el terreno cultivable y
la producción. Surge la denominada «revolución de los productos secundarios» definida
así por Sherrat y que consiste en la explotación de recursos proveniente de animales
domesticados como la leche y lana que se convierten en nuevos productos a comercializar
su excedente. Con el Calcolítico surgen los primeros artesanos especialistas sobre todo en
la producción de objetos de cobre como adornos personales, armas y útiles.
A todo este conjunto de productos agrícolas y manufacturados hay que sumar un aumento
demográfico que provocan la modificación del sistema social y económico existente. Una
de las consecuencias es un aumento en la demanda de bienes y productos lo que vitaliza
el comercio entre zonas y culturas.
La aparición de la rueda y el carro (hallados restos de ruedas o de maqueta de carros en
ajuares de las estepas pónticas en el Calcolítico Antiguo europeo) así como la
incorporación de animales de tiro como caballo o buey a los carros, propicia el transporte
terrestre a grandes distancias ente las distintas zonas.
Otro recurso muy utilizado es el barco o piragua para aprovechar los cursos fluviales y la
navegación por el mar. Se han hallado restos de embarcaciones capaces de transportar
toneladas de mercancías. Los barcos son utilizados para establecer rutas de transporte
desde el norte de Europa, próximo Oriente, el Egeo y Grecia continental desde donde
llevan y traen mercancías a toda Europa y norte africano. Las zonas costeras son las
grandes beneficiadas dado que el gran movimiento de barcos se produce desde estas lo
que atrae a los puertos artesanos y comerciantes creando verdaderos focos comerciales.
En la Edad del Bronce en los últimos siglos del III milenio donde el comercio experimenta
un nuevo auge y es posible encontrar productos tan variados como perfumes, objetos de
oro y plata, armas, cerámicas, sal, pieles, resinas, aceites cereales, maderas, y metales
procedentes del continente europeo y Próximo Oriente. Tal es el tráfico y variedad de
redes comerciales existentes que se ha denominado a la Edad de Bronce como la primera
globalización entre Europa y Asia.
Difusión de los metales en Europa y Próximo Oriente
Otro aspecto en el que se centra el mapa es en la difusión y foco de los metales en el
continente europeo y el Próximo Oriente. Con la irrupción del cobre comienza el
Calcolítico. Las primeras evidencias documentadas de metalurgia del cobre proceden de
Anatolia e Irán hacia el V milenio a.C. Esta zona se refleja en el mapa con el color más
oscuro que corresponde a las cronologías más altas.
La metalurgia llegó a Europa proveniente del Próximo Oriente en un proceso que se
desarrolla de forma independiente en el IV milenio a.C. en regiones europeas como la
balcánica y el sur de la Península Ibérica con la constatación de centros metalúrgicos. Esto
se produjo gracias a la explotación minera y la existencia de hornos capaces de conseguir
temperaturas altas. Estos hornos son una variante técnica de los utilizados para la
fabricación cerámica hasta conseguir superar los 1000 grados centígrados necesarios para
fundir metal. En cuanto a la minería ya se constatan explotaciones de mineras para la
obtención de sílex en varios puntos del continente o de la apreciada variscita en Barcelona
datados en el Neolítico e incluso en etapas anteriores, por lo que se deduce que no solo
Próximo Oriente posee en exclusividad los elementos básicos para el inicio de la
metalurgia.
Inicialmente la producción de cobre es poco relevante y se limita a objetos de adorno y
prestigio por lo que su incidencia en la economía no es determinante. Las ventajas que
ofrece el metal frente a la piedra tales como dureza, maleabilidad o afilado incentivan su
utilización en momentos avanzados del calcolítico por lo que su importancia aumenta
considerablemente incorporando la producción de útiles y armas diversas pasando a ser
un elemento clave en los cambios sociales y económicos.
Además la metalurgia posibilitó útiles que facilitaban el trabajo del campo donde se
evidencia un aumento de producción e incorporación de nuevos cultivos como vid y olivo.
Se producen cambios sociales como la modificación del sistema productivo donde es
importante la demanda de materias primas, alimentos y objetos, así como un sistema de
distribución del excedente. Otro cambio importante es la división del trabajo. Ya no es
necesario que todos se ocupen de las tareas agrícolas y ganaderas, al contrario, se
precisan personas con unos conocimientos técnicos muy concretos para las tareas
metalúrgicas que son muy complejas. Por este motivo aparecen los metalúrgicos y
artesanos que se dedican a ellas en exclusiva como trabajadores especializados.
En el Calcolítico se evidencian los primeros núcleos urbanos. La urbanización solamente
es posible en comunidades sedentarias con base económica muy asentada que da lugar a
actividades especializadas, precisa de una estructura social sólida y jerarquizada para el
control de los medios de subsistencia y por tanto de una autoridad ejecutora.
Los factores que posibilitan el nacimiento de la urbe son: aumento demográfico,
novedades técnicas, incremento de la actividad de intercambio y comercio y nacimiento
de artesanos especialistas.
Los puntos verdes del mapa indican las explotaciones mineras de cobre que se
corresponden con las siguientes culturas calcolíticas:
1. Chipre. Cultura Emiri. Calcolítico Antiguo finales IV Milenio a.C.
2. Estepas Pónticas. Vínculos con Anatolia y Próximo Oriente. Se acreditan ya desde
fase antigua talleres artesanales para metalurgia local. Objetos de cobre en ajuares
funerarios (martillos, brazaletes, hachas) junto a huesos de caballo (domesticación
en Calcolítico Medio), carros o ruedas de carros y aparición de adornos de oro en
Calcolítico Medio y Final.
3. Área Carpato-Balcánica. En Calcolítico Antiguo (3500-3000 a.C.) se encuentran
cuentas y plaquitas en oro y cobre en ajuares. En el Calcolítico Medio (2500 a.C.)
hay figuritas de cobre y hachas de combate solo en ajuares de las sepulturas más
ricas, evidenciando diferenciación social.
4. Sur Península Ibérica. El Calcolítico antiguo se data en torno al 2250 a.C. Se
encuentran diversos objetos en cobre como punzones, hachas y puntas de flecha.
De estas últimas también hay elaboradas en oro.
En el mapa también aparecen minas de estaño, elemento minoritario, pero básico junto al
cobre para la aleación que posibilita el bronce. El cobre, componente principal en la
mencionada aleación, se encuentra con relativa facilidad si se compara con el estaño cuya
dificultad para encontrar minas queda de manifiesto por el escaso número de puntos
azules del mapa que acreditan las localizaciones mineras para su obtención.
Como ya ocurre con el cobre en el Calcolítico, en la Edad de Bronce este metal no se
generaliza hasta momentos avanzados del periodo. Lo que sí se extiende es el uso habitual
del cobre.
Se considera que el descubrimiento de la aleación que propicia el bronce se produce a
finales del IV Milenio a.C. en la región del creciente Fértil. Poco a poco el bronce se va
imponiendo frente al cobre dadas las ventajas de este nuevo metal como su dureza lo que
origina una demanda de estaño y cobre para su fabricación. La necesidad de ambos
metales, sobre todo del escaso estaño, propicia su búsqueda por Europa afianzando rutas
comerciales conocidas y creando otras nuevas para asegurar el suministro de materia
prima a la metalurgia. Surgen así los prospectores de metales del Próximo Oriente que
llegan al área mediterránea e incluso a la Península Ibérica aportando nuevas ideas y
cultos que se reflejan en el arte esquemático peninsular.
Por su ubicación geográfica entre el continente europeo y el Próximo Oriente, el Egeo se
convierte en un área de intensos contactos comerciales destacando las Islas Cícladas, Creta
y la Grecia Continental.
La siguiente área con profusión de yacimientos de cobre y oro, según el mapa, se
corresponde con la Europa oriental donde tienen lugar dos culturas durante el Bronce
Antiguo y el Bronce Medio con cronologías estimadas entre los últimos siglos del III
Milenio y casi todo el II Milenio a.C. son las denominadas cultura Otomani y Monteoru.
La primera de ellas, la Otomani, se asienta en los actuales territorios de Balcanes, Hungría
y Eslovaquia. Dada la mayor proporción de armas que de adornos o útiles, estamos ante
un grupo guerrero cuyos poblados pequeños cuentan con defensas naturales y artificiales.
La metalurgia del bronce se implanta ya en el periodo antiguo destacándolas armas. En el
Bronce Medio se aprecia una explotación intensa de los yacimientos de cobre sobre todo
en la zona de Transilvania. También crece la explotación de minas de oro que, como queda
de manifiesto en el mapa, se encuentran por la zona. Por ello aparecen adornos de oro en
los ajuares. En esta etapa mantienen contactos comerciales con la cultura vecina de
Unetice y con el Heládico griego.
La otra gran cultura de la zona, Monteoru, está fuertemente influenciada por la Otomani
como queda demostrado sobre todo en la producción metalúrgica en bronce donde
también encontramos armas (puñales y espadas) y objetos de oro donde destacan las
hachas ceremoniales. Su momento de máximo apogeo se produce en el 1700 a.C. en el
Bronce Medio. A las explotaciones en cobre y oro se unen las minas de sal que constituyen
parte importante de la actividad económica junto al cultivo de cebada y mijo. En los
ajuares se han hallado objetos de lujo procedentes de Anatolia, Grecia y el centro de
Europa por lo que queda probada la relación comercial con estos territorios. Tal es la
relación, sobre todo con Grecia, que se han encontrado discos de oro y cuentas de collar
de fayenza ambos de influencia griega.
En la Europa Central destaca en el mapa algunos puntos mineros de cobre, mayoritarios,
oro y estaño por lo que para la cultura Utenice que ocupa la zona, la explotación minera es
de gran importancia económica. La cultura Utenice se extiende por un área considerable
que se corresponde con Polonia, Austria, Turingia y Sajonia. Sus objetos de bronce llegan a
territorios lejanos. El metal aparece en tubos, en objeto de adorno personal, armas
(destacan los puñales triangulares y hachas planas, ambos elaborados en cobre y bronce)
arreos y bocados para caballos. Se han hallado números depósitos con abundantes
herramientas de fundición y lingotes de metal. En cuanto a la actividad comercial se
documentan objetos de ámbar báltico y en fases tardías intensos contactos con la cultura
micénica y otománica.
La cultura Utenice es el origen del grupo Lausitz perteneciente a la Cultura de los Campos
De Urnas ya en el Bronce Final.
Por último, destacar la cultura Wessex (a partir del 1800 a.C.) en el sur de Inglaterra donde
se explotan de minas de cobre y estaño. La metalurgia se centra más en la fabricación de
útiles que de armas.
Bibliografía:
- Eiroa, J.J. y otros (2011): Nociones de tecnología y tipología en Prehistoria. Ariel,
Barcelona.
- Fernández Vega, A. y otros (2016): Prehistoria II Las sociedades metalúrgicas. Ed.
Universitaria Ramón Areces, Madrid.
- Gallaecia: revista de arqueoloxía e antigüidade, ISSN 0211-8653, Nº 17, 1998, págs. 137-
150
-Fernández Martínez, V.M. (2007): Prehistoria el largo camino de la humanidad. Alianza
Editorial, Madrid.
Webgrafía:
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- www.norgeshistorie.no/bronsealder/0320-Blindheimsverdet-og-europeiske-
kontaktar.html
- https://www.norgeshistorie.no/bronsealder/0308-europeisk-handel.html
- Users/PFT/Downloads/Dialnet-ElPunalDeSilexNordicoDeCela-83850.pdf
-https://cordis.europa.eu/article/id/202886-the-bronze-age-shipping-economy/es
- nammu.com/esp/tipos-de-ambar-y-antiguedad/
-https://revistas.usal.es/index.php/0514-7336/article/view/5613
LÁMINA 2
Descripción
La imagen corresponde a dos representaciones de una espada corta de bronce. En la
primera se muestra el detalle del pomo y empuñadura y en la segunda imagen aparece
entera.
La espada consta de dos partes: empuñadura y hoja. El mango se une con la hoja mediante
dos clavos situados en los extremos. El mango consiste en una en una especie tubo
moldeado de forma hueca y ligeramente cónico con sección transversal puntiaguda de 4,4
centímetros de largo por 2,4 centímetros de ancho y un grosor de 1,7 centímetros
aproximadamente y con hombros anchos en forma semicircular con radio ligeramente
superior a la mitad de la longitud del cordón. Los hombros sobresalen del agarre superior
de la hoja y están decorados por cuatro botones de tamaño ligeramente superior a los
clavos de los extremos El mango muestra decoración a base de triángulos con el vértice
orientado hacia abajo con el interior relleno de líneas incisas dispuestos en tres filas
separadas por doble línea incisa. Al final del último grupo, el más cercano a la cuchilla,
aparecen dos líneas paralelas incisas.
La cuchilla es estrecha, aunque muestra expansión del grosor en la parte superior en la
zona de transición al agarre. Está decorada a base de 4 grupos de líneas que siguen la
forma de la hoja. Las dos bandas externas presentar grupos de 7 líneas y las dos internas
de cuatro las cuales acaban desapareciendo a mitad de la cuchilla. Las dos externas se
fusionan al final acabando en forma de pico a los dos tercios de la cuchilla de la que se
conservan 30 centímetros.
La espada original consta de 2 fragmentos de gran tamaño (empuñadura con parte
superior de la cuchilla y parte central de la misma) y uno más pequeño (sin conexión con
los anteriores y perteneciente a un fragmento inferior de la hoja) muestra signos y
deterioro por oxidación. Se halló en 1963 en el distrito de Blindheim perteneciente al
municipio de Älesund en Noruega. Actualmente los fragmentos que se hallaron se
conservan en el Museo Universitario de Bergen.
Posiblemente su función y uso sea el propio de un arma. Sin embargo, el hecho de que
junto al hallazgo de la misma se encontraran dos hachas induce a pensar en la posibilidad
de que todos esos objetos forman parte de algún ritual o sacrificio a los dioses.
Lo que sí demuestra la Blindheimsverdet es la conexión de Noruega con el continente
europeo y la existencia de redes de intercambio y comercio a larga distancia en la Edad de
Bronce Inicial.
Atribución cultural, cronológica y geográfica
La espada está datada en el 1700-1650 a.C. por lo que pertenece al Bronce Inicial. El
prehistoriador y arqueólogo sueco O. Montelius clasificó la Edad de Bronce nórdica en 6
subperiodos que se siguen utilizando hoy día. Siguiendo dicha clasificación y atendiendo a
la cronología establecida para la espada, debe ser encuadrada en el subperiodo I que
abarca del 1900 al 1500 a.C.
Aunque el hallazgo se produce en tierras noruegas, todo indica que la fabricación se
produce en los Alpes suizos como demuestra el hecho de una espada de iguales
características hallada en Felsberg, Suiza. El hallazgo de la espada de la lámina 2 se
produce en 1963 durante las obras de una carretera en el distrito de Blindheim siendo
probable que la espada haya estado cerca de una pared rocosa dadas a las peculiaridades
montañosas de la zona. Es conocida como “la espada de Blindheim” o en noruego
Blindheimsverdet por el lugar del hallazgo.
Cadena operativa de fabricación
El material con el que se elabora la espala es el bronce que ya aparece documentando
hacia el 3200 a.C. en la Cueva del Tesoro (Israel) en forma de diversos objetos de bronce
arsenical (cobre + arsénico). No se descarta que su uso pudiera ser algo más antiguo y se
remontara a la primera mitad del IV milenio a.C.
Este metal se obtiene a base de aleaciones de cobre y estaño. Dependiendo de los
porcentajes de la mezcla el bronce tendrá unas características físicas, punto de fusión,
propiedades mecánicas y color diferentes. El resultado de esta aleación es el broce, un
metal de mayor dureza y fácil de trabajar ya que funde a menor temperatura y las piezas
son de mejor calidad.
Los minerales que componen la aleación se extraen mediante explotaciones mineras. El
mineral se obtiene golpeando con mazos de piedra pulimentada la pared para obtener
fragmentos. También se utiliza el método calor-frío (fuego y agua) para dilatar y contrae
los componentes del mineral creando grietas en las que se introducen cuñas para ejercer
presión y fragmentar la pared o roca.
Una vez extraído el mineral se precede con la fundición, proceso de convertir un sólido en
líquido por medio del calor. Para separar el metal de la escoria (componentes no útiles del
fragmento mineral) se utilizan sustancias como limo o arena. El mineral licuado y colado se
deposita en moldes para que se enfríe y solidifique. Estos moldes suelen ser de piedra o
arcilla.
En este proceso es fundamental el papel que desarrolla el horno ya que debe alcanzar
altas temperaturas para que funda el metal. Una vez alcanzada la temperatura que
permite el fundido del metal, este se deposita en el fondo donde, excavadas en el suelo,
hay cubetas revestidas de arcilla u otra sustancia similar.
La técnica de trabajo principal y más antigua es la forja o martilleado que consiste en el
golpeo del metal con un martillo de forma intensa para darle la forma deseada y dotarlo
de dureza. En las primeras etapas, el cobre y sus aleaciones, el martilleado se realiza en
frío.
Para decorar las piezas se utilizan las técnicas del cincelado y puntillado ambas elaboradas
con buril o cincel con el que se efectúan las incisiones.
Entorno cultural
La presencia de objetos elaborados a grandes distancias de donde se hallaron, como es el
caso de esta espada, manifiesta la existencia de amplias redes de transporte de los
mismos.
Pueden darse tres circunstancias:
1. Obsequio que manifiesta un pacto entre diferentes grupos. Puede tratarse de una
alianza guerrera o una comercial. Dadas las diferentes redes es posible que la
competencia entre ellas fuera un factor importante. Por ello, asegurarse un
acuerdo comercial con determinadas zonas para la adquisición de sus productos o
utilización de su territorio en exclusividad se convierte en objetivo prioritario en
muchas ocasiones sellado con objetos de prestigio que muestran respeto.
2. Saqueo. Atestiguado por naufragios y constatación de acciones violentas.
3. Intercambio y comercio. La adquisición de productos elaborados o materias primas
escasas en un lugar se produce a través del intercambio y el comercio. En el caso
de Noruega es manifiesta la falta de minas para abastecer la demanda de metal,
pero sí es rica en ámbar cuyo prestigio y valor era bien conocido hasta el extremo
de que se han encontrado figuritas de ámbar en Grecia datadas en la época del
Bronce Inicial. También se constata el comercio de cuero, lana y maderas a cambio
esencialmente de metales, sobre todo bronce, para nutrir la metalurgia local. En
menor medida se adquieren otros productos como vino, objetos de adorno
persona, útiles y armas. Los impulsores de estas redes comerciales son los metales
(cobre, estaño, bronce, oro y plata) por la gran demanda existente en todo Europa
y Asia. Tal es el tráfico y la variedad de redes comerciales existentes que se ha
denominado a la Edad de Bronce como la primera globalización entre Europa y
Asia.
Los centros donde se elaboran los productos y se concentran los artesanos noruegos son
zonas dotadas de puertos por lo que podrían ser también centros de gran actividad de
intercambio. Se han detectado la existencia de dos grandes rutas: la Oeste (Dinamarca-alto
Danubio) y la este (Dinamarca-Danubio medio), pero objetos hallados muestran contactos
frecuentes con grupos del Mediterráneo.
Indudable es el papel fundamental que los barcos desempeñaron en el flujo de
intercambios de la zona constatándose un considerable avance técnicos en su construcción
hacia el 2000 a.C. Tal es su importancia en esa sociedad que la representación de barcos es
un tema recurrente en el arte de la Edad de Bronce nórdico. Los viajes al extranjero dotan
de prestigio social sus realizadores.
No se ha hallado a día de hoy restos de estas embarcaciones, pero se especula que
podrían ser barcos de unos 15-20 remeros, construidos a base de tablones, de gran
tamaño y con posibilidad de transportar varias toneladas de mercancías. El trayecto entre
Jutlandia y las costas noruegas se calcula en 17-18 horas.
Bibliografía:
- Eiroa, J.J. y otros (2011): Nociones de tecnología y tipología en Prehistoria. Ariel,
Barcelona.
- Fernández Vega, A. y otros (2014): La Prehistoria y su metodología. Ed. Universitaria
Ramón Areces, Madrid.
- Fernández Vega, A. y otros (2016): Prehistoria II Las sociedades metalúrgicas. Ed.
Universitaria Ramón Areces, Madrid.
- Menéndez Fernández, M. y otros (2013): Prehistoria Reciente de la Península Ibérica. Ed.
UNED.
Webgrafía:
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kontaktar.html
- https://www.norgeshistorie.no/bronsealder/0308-europeisk-handel.html
https://www.norgeshistorie.no/bronsealder/0309-havgaende-bater-og-oversjoske-
nettverk.html
LÁMINA 3
El castillo Maiden, la mayor y más complejo construcción de la Segunda Edad de Hierro en
Gran Bretaña, en realidad no es un castillo sino un castro, o poblado fortificado, que data
de la edad de hierro y se ubica al sur de Dorchester, en el condado inglés de Dorset.
Constituye un ejemplo de la construcción de montículos cerrados por anillos de zanjas,
conocido por los arqueólogos como recintos hillforts.
Poseía una muralla relativamente compleja, remodelada varias veces para asegurar su
conservación y aumentar su capacidad defensiva, compuesta por una trama de madera y
piedra, protegida al exterior por zanjas profundas. En el interior del poblado se hicieron
cabañas de planta rectangular y circular, con paredes levantadas a partir de un sólido
armazón de postes verticales. Las viviendas circulares eran las más habituales y tenían
varios rasgos comunes: unos cinco/quince metros de diámetro, tejado cónico y paredes de
piedra sin mortero. La gran muralla y múltiples rampas, cubren un área del tamaño de 50
Hectáreas, y el sitio fue el hogar de varios cientos de personas en la Edad del Hierro (800
a.C. - 43 d.C.). Las excavaciones aquí han puesto de manifiesto que la ocupación de esta
cumbre se inició hace más de 6.000 años, en el período Neolítico. En el 43 DC fue tomada
por el ejército romano y sus habitantes se trasladaron a la nueva ciudad de Durnovaria, la
moderna Dorchester.
Las cabañas más grandes presentaban además un anillo de madera en su interior, para
proporcionar un apoyo adicional' a las grandes vigas. Entre las casas los arqueólogos han
hallado numerosos hoyos circulares, que pudieran haber servido como silos para
almacenar cereales, probablemente a gran escala porque su capacidad excedía las
necesidades de la población local. No obstante, algunos hoyos podrían sido meros
basureros para desechar los desperdicios
Las construcciones ascienden a los 6 m de altura y comprenden una superficie de 18
hectáreas, haciendo de éste uno de los más grandes castros de Europa.
A pesar de que se sabe de obras neolíticas defensivas en el lugar de alrededor del año
4000 a. C., la mayor parte del trabajo fue llevado a cabo desde el 450 a. C. al 300 a. C.
cuando un castro más antiguo de la edad de hierro del 600 a. C. aproximadamente fue
ampliado. Durante los siglos siguientes la fortaleza de la colina se amplió y las defensas
adicionales lanzados a su alrededor.
Aunque los romanos ciertamente ocuparon el lugar, concentraron sus esfuerzos en el área
de Durnovaria (actual Dorchester) y la cercana Poundbury Hill. Sin embargo, existieron
obras de reconstrucción a gran escala en el Castillo Maiden justo antes del año 400 a. C.
Un pequeño templo romano-británico que incluía un témenos fue construido en la mitad
oriental del castro a finales del período del resurgimiento pagano. El templo lindaba con el
lugar de un antiguo santuario circular de la edad de hierro. Consistía el tradicional
santuario o celta, junto al cual había una pequeña estructura rectangular, posiblemente
para el sacerdote. El templo no duró mucho y pronto fue abandonado. Jamás volvió a ser
ocupado y permaneció desierto a partir de entonces.
Los historiadores han datado los comienzos de la Primera Edad del Hierro en Europa
central y oriental hacia el año 700 a.C. Su producción no resultó una labor fácil a causa de
las serias dificultades que entrañaba el control de la siderurgia ya que el nuevo metal
resultaba muy exigente en dos operaciones técnicas hasta entonces desconocidas: por una
parte requería un control riguroso del proceso de carburación, el tratamiento que regulaba
la absorción del mineral; y por otro lado necesitaba un conocimiento preciso del proceso
de templado, el ritmo de enfriamiento de la ganga, metal fundido. Estas exigencias
técnicas evidenciaron dificultades para controlar el hierro lo que perjudicó la implantación
rápida de la siderurgia en buena parte del continente. Durante los siglos Vlll-VI a.C. la
metalurgia era todavía muy tradicional y basada en la tecnología del bronce, que se usaba
aun para Ja producción de todo tipo de objetos: instrumentos domésticos, objetos de
adorno, aperos de labranza y armas. El hierro solo se usaba de manera limitada para
diseñar productos de prestigio deseados por las élites sociales, sobre todo espadas largas,
guarniciones y arreos para caballos y estaba monopolizado por las jefaturas guerreras que
mantenían el control de los medios de producción, de las redes de intercambio y de las
propias tareas de manufactura pues los broncistas eran artesanos sometidos a su círculo a
partir de lazos de clientela. Este modelo de producción se mantuvo varios siglos en la
región que nos ocupa. Fue hacia el siglo v1 a.C. cuando las nuevas necesidades
socioeconómicas convirtieron el metal en una materia prima generalizada ansiada por
otras capas de la sociedad de menor categoría. Iniciando así, la Segunda Edad del Hierro
en la Europa Templada es conocida de manera genérica bajo la denominación de Cultura
de La Tene.
La parte meridional de Gran Bretaña permanecía más allá de la frontera de la Cultura de La
Tene, ajena a lo que sucedía en el continente entre los siglos VI a II a.C. Hasta los años
sesenta del pasado siglo, la historia de las Islas Británicas se vinculaba a la Cultura celta, en
la creencia de que las islas habían sido invadidas por tribus celtas del otro lado del Canal
de la Mancha, ocupando las tierras e instalando un nuevo modo de vida. Actualmente se
piensa que nada hay para testimoniar una invasión, ni siquiera para intuir migraciones
pacíficas. Los registros arqueológicos revelan una continuidad cultural respecto de la
Primera Edad del Hierro, incluyendo aspectos claves como la cerámica y las plantas de las
viviendas, aunque ello no quiere decir que fueran poblaciones por completo aisladas. De
hecho, en el siglo v a.C. el sur de Inglaterra recibía productos atenienses muy apreciados,
como armas, fíbulas y otros objetos de la tradición artística Waldagesheim, a través de una
interesante red de intercambio que procedía del continente.
Bibliografía:
BELÉN DEAMOS, Mª y CHAPA, T. (1997): La Edad del Hierro. Madrid, Síntesis.
FERNÁNDEZ VEGA, A. (Coord), HERNANDO, A., MAILLO J.M., MUÑOZ, F.J.,
QUESADA,
J.M. y RIPOLL, S. (2015,2ª edición): Prehistoria II. Las sociedades metalúrgicas.
Editorial
Universitaria Ramón Areces, Madrid
Webgrafía:
https://www.theguardian.com/science/2011/jun/06/archaeology-dating-
property-boom-3700bc
https://buldjr.blogspot.com/2011/06/el-castillo-maiden-fue-re-descubierto.html
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LÁMINA 4
La figura representada en la imagen corresponde a una gran vasija ovoide, con forma
cerrada. Es la forma preferida por los artistas cerámicos del estilo Elche-Archena para
representar sus escenas.
El estilo decorativo Elche- Archena es propio de la zona limitada al Norte por la línea
Busot-Biar y al Sur por el valle del río Segura, estando presente por la costa en algunos
yacimientos como Cartagena, Tossal de Manises (Alicante), y Tossal de la Cala (Benidorm).
Todos los yacimientos están situados en zonas de llanura y pertenecientes a la segunda
época ibérica S III-I a.C
La figura corresponde a este tipo de arte, por las características que pasaremos a exponer.
Si bien es característico de este tipo de cerámicas el borde vuelto en forma de pico de
ánade y base cóncava, al no apreciarse en la imagen no lo podemos asegurar aunque es
probable que así sea; suelen tener dos o tres asas molduradas en forma de jota invertida,
aunque en la imagen se aprecian dos y que parten del propio labio, y están decoradas con
una serie de pequeñas líneas paralelas a lo largo de todo el asa.
Este arte aparece en el siglo IV y perduran hasta el siglo I a. C. el siglo VI a.C. Periodo éste,
que representa por una parte el inicio de la cerámica ibérica a torno, es decir la primera
producción cerámica de la zona que usa la técnica del torno para su fabricación, y por otra,
se establecen las características formales esenciales que serán las típicas de las vasijas
ibéricas durante todo el periodo.
Este estilo, se caracteriza por la decoración a base de cenefas paralelas, más ancha la
superior y estrechas las inferiores.
La cenefa superior, donde se representan las escenas de contenido simbólico, suele
abarcar la mitad superior del vaso, el tercio superior en las urnas y está dividida en dos o
más metopas, limitadas por las asas en las urnas o bien por líneas paralelas
Los motivos decorativos que nos aparecen en el estilo Elche-Archena son muy variados y
van combinados entre sí. Las escenas son complejas por la obsesión de los pintores
ibéricos de rellenar al máximo los espacios vacíos (horror vacui).Así, podemos establecer
dos grupos de motivos: el primero es el de los motivos que denominaremos
fundamentales, por presentar un mayor arte y tener un significado religioso y que por sí
solos nos permitirán distinguir a simple vista este estilo y que son: las aves, los carniceros,
la figura humana, los peces, las liebres o conejos, las grandes flores de ocho pétalos, las
rosetas, los caballos y los ojos.
Los complementarios o de rellenos son: las series de eses gruesas, las series de eses
imbricadas, los roleos, los círculos y arcos concéntricos, la corona de mirto, la hoja de
hiedra, la flor compuesta, las hojas túmidas, los zarcillos, las flores trilobuladas, ...
En la figura se representa a un “carnicero” que son animales ideales, cuya mayor
semejanza la tendrían con el lobo, aunque hay detalles como el cuello y las patas que los
hacen diferentes de aquél. Sus características físicas son: cabeza larga y estrecha; boca
abierta con dientes rectos como alfileres o bien curvados entre los que aparece la lengua,
larga, estrecha y curvada hacia abajo. El ojo, en forma de almendra, representado el iris
por un círculo y la pupila por un punto. La crin, en forma de pequeños arcos ensamblados.
El cuerpo es largo y estrecho delgado, estilizando su figura, con los cuartos traseros muy
grandes. Aparecen en el centro las costillas, marcadas visiblemente en forma de arcos. Las
patas traseras, similares a las de los caballos, acabadas en trazos curvos, semejantes a las
de las aves que también se representan, como he señalado, en los motivos principales de
este arte.
La posición empleada para representarlo es a la carrera en dirección hacia la izquierda del
espectador, con las patas estiradas hacia adelante, el cuerpo curvado en forma de ese y la
cabeza vuelta hacia atrás.
Otra característica que le confiere el calificativo de animal ideal es que no aparece como
animal atacado por un cazador, ni aparece en actitud de atacar a otros animales. Está
representa preferentemente en el tercio superior del elemento decorado, ya que es la
zona reservada a la decoración zoomorfa y la evidentemente, mejor se ve.
Otro elemento por el que cabe englobarla en el citado arte, son los motivos
complementarios de tipo abstracto, esto es, si bien el elemento central es el carnívoro, la
decoración es profusa (horror vacui), rellenando los espacios vacíos hasta componer una
decoración muy densa. Así, debajo del carnívoro, aparecen una serie de eses gruesas. Este
era, un motivo muy frecuente; aparece en la cenefa inferior, debajo de las escenas que se
componen con los elementos principales.
Bibliografía:
ARTURO OLIVER FOIX (1997). La cerámica ibérica de Castellón durante el ibérico
antiguo y pleno. RECERQUES DEL MUSEU D’ALCOI, 6 (1997), 11-19
OLMOS, R. (1996). La representación humana en la cerámica del sureste: símbolo y
narración. Actas del XXIII Congreso Nacional de Arqueología (Elche, 1995): 275-282, Elche
FRANCISCO GARCÍA FERNANDEZ. la cerámica ibérica decorada de estilo Elche-
Archena. Catálogo de la exposición Excma. Diputación Provincial. MUSEO ARQUEOLÓGICO
ALICANTE - 1987
FERNÁNDEZ VEGA, A. (Coord), HERNANDO, A., MAILLO J.M., MUÑOZ, F.J.,
QUESADA, J.M. y RIPOLL, S. (2015,2ª edición): Prehistoria II. Las sociedades
metalúrgicas. Editorial Universitaria Ramón Areces, Madrid
Webgrafía:
Iconoteorema. Blogspot.com. LA CRÁTERA IBÉRICA DE TORRE UCHEA. Autor:
Abelardo López Pérez. 9 de abril 2012