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Combates Navales en la Guerra del Pacífico

El documento describe los eventos navales y militares clave de la Guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia entre 1879 y 1883, incluidos los combates navales de Iquique y Angamos y la concentración de fuerzas aliadas en Tarapacá y Arica. También cubre la resistencia boliviana en el litoral, incluida la división errante de Campero, y las cuatro campañas terrestres que llevaron a la ocupación chilena progresiva de Tarapacá, Arica-Tacna, Lima y la campaña final de la

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Combates Navales en la Guerra del Pacífico

El documento describe los eventos navales y militares clave de la Guerra del Pacífico entre Chile, Perú y Bolivia entre 1879 y 1883, incluidos los combates navales de Iquique y Angamos y la concentración de fuerzas aliadas en Tarapacá y Arica. También cubre la resistencia boliviana en el litoral, incluida la división errante de Campero, y las cuatro campañas terrestres que llevaron a la ocupación chilena progresiva de Tarapacá, Arica-Tacna, Lima y la campaña final de la

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fueran superiores y utilizó el espacio y el tiempo dado para una estrategia más audaz de ataque a

las líneas de transporte y a los desguarnecidos puertos chilenos, entre otros. Durante esas
operaciones ocurrió el 12 de abril el combate naval de Chipana, sin un claro vencedor.
El 16 de mayo el grueso de la flota chilena salió de Iquique con dirección al Callao con el objetivo de
batir la flota peruana, dejando a sus dos buques de menor poder para mantener el bloqueo del
puerto. El mismo día, salieron del Callao los dos buques capitales del Perú rumbo a Arica. Durante
la navegación se cruzaron ambas fuerzas sin avistarse y cuando el alto mando naval peruano se
enteró de que solo débiles naves bloqueaban Iquique, aprovechó la oportunidad inmediatamente y
envió a sus buques a romper el bloqueo.
El 21 de mayo, en el combate naval de Iquique, el monitor blindado Huáscar logró hundir a la
corbeta Esmeralda. En el mismo día, la fragata blindada Independencia se enfrentó con la
goleta Covadonga, la que astutamente dirigida logró que su adversario, en su afán de espolonearla,
encallara en el combate naval de Punta Gruesa y que terminó sufriendo el bombardeo de esta. El
resultado de ese día en Iquique y Punta Gruesa caló hondo en ambos países: en Chile aumentó el
fervor patriótico y al Perú, si bien se levantó temporalmente el bloqueo de Iquique, le costó la
pérdida de la unidad más poderosa de su armada. 24:137 El 1 de junio, el grueso de la escuadra
chilena volvía de su infructuosa expedición al Callao enterándose de los hechos y restableciendo el
bloqueo de Iquique hasta el 2 de agosto.
Pese a la inferioridad técnica en la que ahora se encontraba la marina peruana, el monitor
blindado Huáscar logró con sus correrías mantener en jaque a la escuadra chilena durante 4 meses
y medio en las que atacaba sorpresivamente transportes chilenos, hostilizaba sus líneas de
comunicación, bombardeaba instalaciones militares de los puertos y evitaba con su velocidad a los
blindados chilenos, incluso en cierta ocasión intentó torpedearlos, pero sin éxito. El punto
culminante de las correrías del monitor blindado Huáscar fue la captura del vapor Rímac con el
regimiento de caballería Carabineros de Yungay a bordo, el 23 de julio. La captura causó una crisis
en el gobierno chileno que provocó la renuncia del gabinete y del jefe de la armada de Chile. 4:397-
400
 La corbeta Unión que también participó en estas correrías para hostilizar a las fuerzas chilenas,
fue enviada a Punta Arenas para capturar los transportes con armas que debían pasar por ese
puerto. Zarpó de Arica el 31 de julio, en pleno invierno, y llegó al lejano lugar el 16 de
agosto.4:404 Aunque no logró su objetivo, fue una demostración de decisión y capacidad de los
marinos peruanos.4:403
Tras las reparaciones de caldera y carena de los buques capitales chilenos, la flota chilena fue
organizada en 2 divisiones destinadas solo a la eliminación del Huáscar. El 8 de octubre, fue
capturado el Huáscar en el decisivo combate naval de Angamos. La corbeta Unión, por su parte,
logró escapar de los otros buques chilenos gracias a su mayor velocidad.
A partir de Angamos, la escuadra chilena pudo convoyar y apoyar al ejército en sus operaciones en
tierra, así como también a hostilizar las costas peruanas y bloquear sus puertos para impedir el
abastecimiento del ejército peruano o la llegada de refuerzos. Técnica y númericamente disminuída,
la escuadra peruana se limitó a abastecer en lo posible sus fuerzas terrestres evitando
enfrentamientos con la flota adversaria. Los intentos de los agentes del gobierno de adquirir nuevas
unidades navales de consideración en el extranjero fracasaron. Durante este período se producen
algunas acciones como la captura de la cañonera Pilcomayo el 18 de noviembre, el Combate Naval
de Arica el 27 de febrero de 1880 y la doble ruptura del bloqueo de dicho puerto el 17 de marzo.
En la etapa final de la campaña naval, la flota chilena sostuvo un bloqueo en el Callao iniciado el 10
de abril de 1880. Durante esas operaciones se dieron varios enfrentamientos menores entre
unidades chilenas y peruanas, y también la flota chilena realiza bombardeos a las defensas del
puerto. En estas acciones, los peruanos logran hundir con el uso de artefactos explosivos y
torpedos la goleta Covadonga, el transporte artillado Loa y la torpedera Janequeo. Pese a esos
pequeños triunfos peruanos, la escuadra chilena mantuvo el bloqueo firmemente y luego, tras las
derrotas del ejército peruano en Chorrillos y Miraflores, ocurridas el 13 y 15 de enero de 1881
respectivamente, donde además algunos buques de la escuadra apoyaron al ejército chileno
atacando las posiciones peruanas cercanas a la costa, la autoridad naval peruana en el Callao
ejecutó el 17 de enero la destrucción de las baterías y los buques que aun le quedaban a la marina
peruana, entre ellos la corbeta Unión, para evitar su captura por los chilenos.
Durante la campaña de la Breña los buques chilenos transportaron destacamentos y material de
guerra por la costa peruana. En la fase final de esa campaña, en 1883, la torpedera Colo Colo fue
transportada por ferrocarril desde el puerto de Ilo hasta Puno, y de allí lanzada a las aguas del lago
Titicaca para patrullar la zona y evitar el posible uso militar de esta vía por fuerzas peruanas o
bolivianas.

Campañas terrestres[editar]
Artículo principal: Campañas terrestres de la guerra del Pacífico

Foto que muestra al minero de Copiapó Tránsito Díaz, Cabo 2° del Ejército de Chile, mutilado en el
Desembarco de Pisagua. La foto pertenece al Álbum de inválidos de la guerra del Pacífico, una serie de 130
registros fotográficos ordenados por el gobierno de Domingo Santa María para demostrar el otorgamiento de
pensiones y prótesis a los heridos de guerra.39 4081 soldados chilenos regresaron inválidos, 10 % del total de
la movilización.nota 7 En el año 2008, 280 mujeres recibían pensión estatal en Chile por ser hijas o viudas de
veteranos de la guerra.40:20;30

Con la extensa costa peruana sin protección naval desde octubre, excepto puntualmente por su
poderosa artillería costera, las fuerzas chilenas pudieron elegir el lugar donde continuar la guerra.
Según Carlos Dellepiane,41:76- existían tres alternativas, la zona de Lima, Arica-Tacna y Pisagua-
Iquique. Lima era el centro político del Perú, pero su ocupación no garantizaba la rendición. Arica-
Tacna era un centro de las comunicaciones con la zona sur, puerto usado por Bolivia y daba acceso
a la zona de Arequipa. Tarapacá, es decir Pisagua-Iquique, era la fuente de la riqueza peruana, de
donde se extraía el guano y el salitre y donde los aliados habían concentrado sus fuerzas militares.
Las zonas de Arica e Iquique eran, cada una, compartimientos estancos sin acceso expedito por
tierra al resto del Perú.42 J. Basadre cita la posibilidad de un desembarco chileno cerca de Lima ya
en 1879 y señala al historiador chileno Wilhelm Ekdahl que hubiera aconsejado abandonar el sur
del Perú y fortalecerse en Lima hasta restablecer el equilibrio naval o encontrar nuevos aliados.
Pero, contradice Basadre, hubiese sido «tremendo y humillante» rendir esas regiones, además de
una pérdida económica enorme y por lo demás inútil, pues Chile se interesaba por los ingresos
salitreros provenientes de Tarapacá, y su ocupación sin resistencia hubiese significado
probablemente el fin de la guerra. 43:15 Debe agregarse, por el lado de Chile, que al comienzo de la
guerra, la organización, conocimiento y experiencia estaban todavía lejos del nivel alcanzado en
1881.
La guerra terrestre puede ser dividida en cuatro campañas, donde las tres primeras llevaron
sucesivamente a la ocupación chilena de las regiones de Tarapacá, Arica-Tacna, y Lima y la cuarta,
la campaña de la Breña, desarticuló la última resistencia peruana. Sin embargo, existen otros
hechos militares de la guerra terrestre que no están necesariamente incluidas en esas cuatro
campañas, como la resistencia boliviana en el litoral, la expedición de Lynch a la costa norte del
Perú y la ocupación de Arequipa, que algunos la consideran aparte.

Concentración de fuerzas aliadas en Tarapacá y Arica[editar]


El 7 de marzo, al comienzo de la mediación de Lavalle, salieron los primeros batallones peruanos
desde el Callao (algunos desde Ayacucho) rumbo a Arica, Iquique, Pisagua y Molle. Algunos se
formaron con voluntarios, peruanos y bolivianos, de la zona. En total, según Dellapiane, quedaron
4452 soldados estacionados en Tarapacá y 4000 en Arica. 41:62- El 30 de abril llegaron a Tacna desde
La Paz tras 13 días de marcha 4500 (6000 según Dellepiane) soldados bolivianos bajo las órdenes
de Hilarión Daza para unirse a las fuerzas peruanas mandadas por el general Juan Buendía y
Noriega y tomar el mando del ejército aliado. Las fuerzas aliadas se distribuyeron en torno a los
lugares donde se podía esperar un desembarco chileno: Iquique-Pisagua (Buendía) y en Arica-
Tacna (Daza). También habían refuerzos, en Arequipa al mando de Lizardo Montero y en el sur de
Bolivia al mando de Narciso Campero, que debían confluir a la costa una vez conocido el lugar del
desembarco. Sin embargo, las fuerzas militares de Montero no fueron movilizados a tiempo. Los
últimos refuerzos, cerca de 1500 hombres, llegaron el 1 de octubre a Iquique. 41:67

Resistencia boliviana en el litoral y la división errante de


Campero[editar]
Tras la resistencia en Calama, el más importante enfrentamiento en el Litoral fue el combate de Río
Grande el 10 de septiembre de 1879.
El 11 de octubre salió de Cotagaita la 5.ª División del ejército boliviano bajo el mando de Narciso
Campero en una penosa marcha falta de pertrechos y municiones con órdenes y contraórdenes a
través del altiplano.6:355-365 (ver desplazamientos en Mapa de desplazamientos de la 5. división) Un
destacamento de esta división avanzó hacia el oeste y enfrentó a algunos piquetes enemigos en
Chiu-Chiu (2 diciembre) y en el combate de Tambillo (6 diciembre).6:366-367

Campaña de Tarapacá[editar]
Artículo principal: Campaña de Tarapacá

Véase también: Desembarco chileno en Pisagua


Desembarco y marcha de tropas aliadas y chilenas durante la campaña de Tarapacá, en noviembre de 1879.

El ejército chileno comenzó la invasión del Perú el 2 de noviembre de 1879 con el desembarco de
9900 hombres y 880 animales en Pisagua, 550 km al norte de Antofagasta, en una de los primeros
desembarcos anfibios de la era moderna. 44:107 Tras la neutralización de las baterías costeras por la
artillería naval los atacantes desembarcaron desde botes de fondo plano (especialmente
construidos) y vencieron a las fuerzas bolivianas y peruanas que defendían el puerto. Tras la
ocupación del puerto y la zona aledaña fue enviada al interior una avanzada de caballería para
obtener información del enemigo. En el trayecto enfrentó y derrotó una avanzada de caballería
aliada el 6 de noviembre en el combate de Pampa Germania (o Agua Santa). Las fuerzas aliadas se
desplegaron para atacar a los chilenos desde Iquique por el sur, y desde Arica por el norte. Sin
embargo, Daza, que dirigía las fuerzas venidas desde Arica, inexplicablemente, volvió al norte sin
entrar en batalla. Las fuerzas chilenas acampadas en Dolores derrotaron a las aliadas venidas
desde Iquique el 19 de noviembre en la batalla de Dolores (o San Francisco) tras la cual el puerto
de Iquique, bloqueado ahora por tierra y por mar, se entregó sin resistencia el 23 de noviembre.
Posteriormente, una división chilena que avanzó en persecución de los aliados fue derrotada el 27
de noviembre en la batalla de Tarapacá, un pequeño poblado ubicado en el interior de la región.
Pese al triunfo, los aliados sin refuerzos ni apoyo logístico para mantener la posición y rechazar
nuevos ataques se retiraron a Arica en una penosa marcha. Con este hecho finalizó la campaña y
Chile quedó dueño de la región que había albergado al 10 % de la población del Perú y le daba a
este un ingreso anual de ₤ 28 millones por la producción de nitrato. 45

Situación interna en los países beligerantes hasta la caída de


Iquique[editar]
Chile tenía un gobierno elegido y estable, pero los desastres de la campaña naval demostraron que
los estrategas de su flota no estaban preparados para la guerra y durante las campañas terrestres
el ejército tendría también problemas de abastecimiento, ambulancias y mando. Los desaciertos
desataron la ira popular y habían obligado al gobierno a cambiar al «esclerótico» 24:137 comandante
en jefe de la armada Williams Rebolledo por Galvarino Riveros y al «avejentado» 24:170 comandante
en jefe del ejército Justo Arteaga por Erasmo Escala, quien posteriormente renunciaría por
desavenencias con el ministro de guerra Rafael Sotomayor, quedando al mando del ejército Manuel
Baquedano. En el plano de alianzas, Chile buscaba segregar Bolivia del pacto con Perú. 6:289-295 G.
Bulnes escribe: «El objeto de la política boliviana era ahora el mismo de Antes: conquistar Tacna i
Arica para Bolivia, colocar a esta como Estado intermediario entre Chile i el Perú, creyendo que de
esa manera Lima i el Perú entero se someterían a las condiciones de paz que se les impusieran.
Esto se llamaba en el lenguaje convencional de los iniciados "arreglarse con Bolivia"». 46:14nota 8
Asimismo, el gobierno debía negociar con Argentina un tratado que fijase la frontera e impidiera su
entrada en la guerra al lado de Perú y Bolivia. En el plano técnico, el gobierno de Chile reorganizó el
ejército en divisiones, unidades que pueden vivir y combatir aisladamente, para lo que es necesario
que tengan todas las armas (infantería, artillería, caballería) y los requeridos servicios (intendencia,
sanidad, estado mayor, etc), impidiendo así que el comandante en jefe tuviera que dirigirse, para
una operación cualquiera a cada uno de los jefes de cuerpo.
Tras la ocupación de la zona salitrera de Iquique, el gobierno chileno privatizó las oficinas que
habían sido nacionalizadas por el estado peruano devolviéndolas 47 a los tenedores de bonos
peruanos. La alternativa de crear una empresa estatal que gestionara la producción y venta del
nitrato fue desechada por onerosa dado que el estado chileno debía financiar la guerra y movilizar
al frente de guerra una parte importante de su fuerza de trabajo además de que los acreedores
europeos de los bonos peruanos exigían el pronto pago de sus deudas. En 1879 el estado chileno
comenzó a cobrar un impuesto de $0,40 por quintal métrico (100kg) de salitre exportado y en 1880
el impuesto aumentó a $1,60 por qm.48
Perú y Bolivia habían acordado en el Protocolo de Subsidios que Bolivia debería pagar los costos
de la guerra, lo que provocó resentimientos y temores en Bolivia dado que hipotecaba los ingresos
fiscales bolivianos en circunstancias que allí se veía el envío del ejército a Tacna como una ayuda
de Bolivia a Perú, más aún cuando se supo que no sería enviado a expulsar a los chilenos de
Antofagasta sino que permanecería en Tacna para proteger la provincia peruana de Tarapacá.
Cuando Daza y sus oficiales llegaron a Tacna pudieron cerciorarse de que la capacidad militar
peruana no era la imaginada por ellos y que su permanencia en el poder estaba en juego si era
derrotado el ejército aliado. Querejazu sugiere que Daza utilizó la oferta chilena de una salida al mar
por Tacna y Arica para presionar al Perú a revisar el Protocolo de Subsidios, lo cual logró.
Se puede solamente especular sobre las verdaderas razones que llevaron a Daza a retirarse a
Bolivia antes de la batalla de Dolores, algunos dicen para conservar intacto su regimiento de los
colorados, la base de su poder político en Bolivia. 49 Sin embargo, su vergonzosa retirada solo
aceleró su caída y fue reemplazado por Campero. Querejazu considera que sus "errores" en la
conducción de sus tropas así como las de Campero y su división errante son una prueba de que
Daza había sido comprado por Chile.6:34518:365
Dentro del gobierno de Campero se acentuaron las corrientes partidarias de romper la alianza con
Perú y aceptar la oferta chilena de Tacna y Arica. Aunque esta opción nunca fue totalmente
descartada, la alianza con Perú permaneció e incluso, tras la caída de Tacna y Arica fue aprobada
la creación de los Estados Unidos Perú-Bolivianos, que nunca tuvo aplicación práctica. Bolivia
cooperó con Perú con armas y dinero, pero sus fuerzas en Oruro nunca intentaron recuperar
Antofagasta.
La situación interna en Perú era complicada. Prado, al parecer contra su voluntad, declaró la guerra
a Chile obligado por el tratado alianza de 1873 y por las presiones internas a pesar de no tener
fondos para financiar la guerra y sin crédito internacional debido a las continuas cesaciones en el
pago de la deuda. Para asumir el mando del ejército y dirigir la estrategia militar, Prado relegó la
gestión del gobierno al vicepresidente Luis La Puerta de Mendoza. 43:34- Debido al bloqueo chileno de
los principales puertos peruanos de exportación, los ingresos fiscales peruanos en 1879 (8 078 555
soles) disminuyeron a la mitad de lo calculado para ese año (15 257 698 soles) y, por el contrario,
los gastos fiscales en guerra aumentaron más del triple (55 050 000 soles). A falta de un sistema
tributario eficaz, Prado debió financiar la guerra con donativos patrióticos, empréstitos, cesación de
pagos de deudas, emisión de más monedas y también en un aumento de los impuestos. 43:34- El
desastre político del gobierno puede ser medido en la cantidad de ministros de hacienda que tuvo
su gobierno solo en 1879: Izcue, Quimper, Pazos, Arias, (Piérola rehusó una oferta), Arenas, otra
vez Quimper, Denegri. En el aspecto político-militar se enjuició al capitán de navío More
Ruiz35:220 por la pérdida del buque Independencia y al general Buendía43:46 por las derrotas en
Tarapacá. El 19 de diciembre de 1879, conocida la caída de Iquique y Pisagua, Prado salió del Perú
para, según él, acelerar las compras de material de guerra en EE.  UU. y Europa. La historia ha
condenado su salida como una deserción. 43:54-56
Tras la partida de Prado, Nicolás de Piérola Villena dio en diciembre un golpe de estado y asumió
como dictador del Perú. Pierola creó el Inti (moneda), renegoció la deuda externa, reconoció una
controvertida deuda peruana a la firma Dreyfus y dividió el ejército del sur en dos: el primero bajo el
mando de Lizardo Montero compuesto por unidades en Tacna y Arica, el segundo se compuso de
las tropas acantonadas en Arequipa (más otras que llegarían) bajo el mando de Pedro A. del Solar.
Muchos historiadores ven razones políticas en una partición que definitivamente debilitó la defensa
de la región.50 Piérola ha sido criticado por la forma dictatorial de ejercer el poder, por su sectarismo
temeroso a posibles opositores, por su frivolidad en el vestuario y sus decretos pomposos y la falta
de control en los gastos, pero también debe decirse que desplegó un enorme esfuerzo para obtener
nuevas fuentes de financiamiento, modernizar el estado, dar igualdad a los indígenas y renegoció
(sin éxito) la deuda y la consi

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