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Tutela por Orquiectomía Negada

Este documento presenta la Sentencia T-263/20 de la Corte Constitucional Colombiana. Resuelve una acción de tutela presentada por dos mujeres transgénero, KAC y YDP, en contra de Coomeva Medicina Prepagada y Coomeva EPS por negarles la cirugía de orquiectomía. La Corte determina que se vulneraron sus derechos a la salud, identidad de género y no discriminación. Ordena a las entidades realizar la cirugía y brindar el tratamiento integral requerido por las demandantes.

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Tutela por Orquiectomía Negada

Este documento presenta la Sentencia T-263/20 de la Corte Constitucional Colombiana. Resuelve una acción de tutela presentada por dos mujeres transgénero, KAC y YDP, en contra de Coomeva Medicina Prepagada y Coomeva EPS por negarles la cirugía de orquiectomía. La Corte determina que se vulneraron sus derechos a la salud, identidad de género y no discriminación. Ordena a las entidades realizar la cirugía y brindar el tratamiento integral requerido por las demandantes.

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Sentencia T-263/20

Referencia: Expediente T-7.765.196

Asunto: Acción de tutela instaurada por


KAC y YDP en contra de Coomeva
Medicina Prepagada y Coomeva EPS

Magistrado Ponente:
LUIS GUILLERMO GUERRERO
PÉREZ

Bogotá D.C., veintisiete (27) de julio de dos mil veinte (2020).

La Sala Tercera de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los


Magistrados Alejandro Linares Cantillo, Antonio José Lizarazo Ocampo y
Luis Guillermo Guerrero Pérez, quien la preside, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, específicamente las previstas en los
artículos 86 y 241.9 de la Constitución Política y 33 y subsiguientes del
Decreto 2591 de 1991, ha pronunciado la siguiente

SENTENCIA

En el proceso de revisión del fallo de tutela proferido el 24 de septiembre de


2019 por el Juzgado Cuarto Civil Municipal de Florencia (Caquetá), dentro de
la solicitud de amparo constitucional promovida por KAC 1 y, quien se
identifica, como YDP2 contra Coomeva Medicina Prepagada y Coomeva EPS.

I. ANTECEDENTES

La presente acción de tutela tiene por objeto la protección de los derechos


fundamentales a la salud y a la identidad sexual y de género de dos mujeres
transgénero, situación que involucra el tratamiento de datos sensibles relativos
a su situación personal3. Por tal razón, y en aras de proteger su intimidad,
privacidad y el ejercicio pleno de sus derechos fundamentales, respecto de este
caso se emitirán dos copias del mismo fallo, diferenciándose en que se
sustituirán los nombres reales de los sujetos involucrados en aquella que se
publique por la Corte Constitucional. Así las cosas, en esta providencia se hará
referencia a las accionantes como KAC y YDP.

1
En el folio 9 aparece copia de la cédula de ciudadanía de KAC de sexo femenino.
2
Este nombre es con el que se identifica en la demanda la otra accionante como mujer trans. Cabe advertir
que en el folio 17 del expediente aparece la cédula de ciudadanía de esta persona con el nombre de YPZ de
sexo masculino.
3
Ley 1581 de 2012, art. 5; y 8, art. 3. 
1.1. Hechos relevantes

1.1.1. KAC, de 26 años4, y YDP, de 24 años5, son mujeres transgénero y


pareja. Afirman que desde su infancia se identifican con el género femenino,
por lo que se encuentran en un proceso de tránsito para la afirmación de su
identidad de género. Ambas se encuentran afiliadas al régimen contributivo
por Coomeva EPS6 y desde julio y agosto de 2017, respectivamente, cuentan
con un contrato de cubrimiento adicional con Coomeva Medicina Prepagada.

1.1.2. De acuerdo con la tutela, han iniciado su proceso de reafirmación


sexual, dentro del cual se han sometido a terapia hormonal, y ahora, quieren
que se les practique la intervención quirúrgica denominada orquiectomía7.

1.1.3. Hasta la fecha de presentación de la solicitud de amparo constitucional,


se les había realizado consulta por urología y psiquiatría. La de urología se
llevó a cabo, para KAC, el 3 de abril de 20198 y, para YDP, el 8 de abril del
mismo año9. En la historia clínica de las dos pacientes, el galeno anotó que
asistían a consulta por primera vez, y que las accionantes solicitaron que se les
realizara la orquiectomía. El médico remitió a valoración por psiquiatría.

El día 21 de mayo de 2019, las actoras fueron valoradas por psiquiatría. En el


caso de KAC se apuntó: “paciente con síntomas leves de ansiedad que hace
parte del proceso de adaptación de su procedimiento de reasignación de sexo.
No alteración al examen mental.”10 Y, se le da de alta por psiquiatría.
Respecto a YDP se expuso: “paciente sin compromiso al examen mental, con
modulaciones adecuadas del humor, con juicios adecuados a su reasignación
de sexo, con los estados de ansiedad por su futuro, que está incluido dentro
de su proceso de adaptación. // Alta por psiquiatría, sin limitación para
realizar procedimiento de reasignación de sexo.”11

En los documentos anexos al expediente, no aparece ninguna orden médica


para la realización de la orquiectomía.

1.1.4. El 12 de junio de 2019, realizaron a Coomeva Medicina Prepagada la


solicitud para que se les practicara la intervención denominada orquiectomía.
Unos días después, la empresa accionada negó la realización de la cirugía,
bajo el argumento que la misma se encuentra excluida del programa HCM 12
toda vez que se trata de una cirugía no funcional.
4
Folio 9 del cuaderno 2.
5
Folio 17 del cuaderno 2.
6
Efectivamente en el ADRES se puede verificar dicha información. Al respecto cabe mencionar que YDP se
encuentra en calidad de beneficiaria de KAC.
7
De conformidad con lo establecido en el expediente, la orquiectomía es la “extirpación quirúrgica, total o
parcial, de uno o de los dos testículos”.
8
Folios 12 y 13 del cuaderno 2.
9
Folios 20 y 21 del cuaderno 2.
10
Folio 16 del cuaderno 2.
11
Folio 25 del cuaderno 2.
12
Este corresponde a un programa para los afiliados al Plan de Medicina Prepagada de Coomeva para el
cubrimiento de Hospitalización, Cirugía y Maternidad.

2
1.2. Solicitud de amparo constitucional

1.2.1. Con fundamento en lo expuesto, el 25 de junio de 2019 KAC y YDP


invocaron la protección de sus derechos fundamentales a la salud, a la
identidad sexual y de género, a la dignidad humana de las personas
transgénero y al libre desarrollo de la personalidad, los cuales resultaron
presuntamente vulnerados por la negativa de Coomeva Medicina Prepagada
de autorizarles la práctica de la intervención quirúrgica denominada
orquiectomía. Por consiguiente, solicitaron que se ordene la realización de
dicha cirugía, así como las demás que se requieran para el tratamiento integral
de transformación sexual, y que se les brinde acompañamiento psicológico
durante el proceso.

1.2.2. De acuerdo con la acción de tutela, KAC y YDP se vincularon al


servicio de Medicina Prepagada de Coomeva hace dos años con la intención
de iniciar su correspondiente procedimiento de reafirmación sexual. Bajo este
panorama, se sometieron a terapia hormonal y, ahora, sienten que es necesario
que se les practique la intervención quirúrgica denominada orquiectomía13.
Para ello, mencionan que han asistido a citas con urología y psiquiatría, así
como se han practicado los exámenes médicos a efectos de que su médico
tratante ordenara finalmente la realización de la orquiectomía.

1.2.3. Igualmente, señalaron que la no realización de la orquiectomía es una


barrera a su construcción identitaria, ya que están siendo obligadas a “(…)
seguir soportando un cuerpo que no [les] pertenece y una imagen con la cual
no [se sienten] identificadas (…)”14. Ello, sumado al escenario de constante
discriminación que viven y han tenido que afrontar desde muy jóvenes.

1.2.4. En línea con lo anterior, destacaron que la jurisprudencia constitucional


ha protegido los derechos a la salud y a la identidad sexual de las personas
transgénero, y ha ordenado la realización de intervenciones quirúrgicas de
reasignación de sexo, como son las sentencias T-876 de 2012, T-918 de 2012
y T-522 de 2013.

1.3. Contestación de las entidades demandadas y vinculadas

1.3.1. Coomeva Medicina Prepagada S.A.15 (Accionada)

1.3.1.1. En respuesta del 17 de septiembre de 2019, el representante legal de


Coomeva Medicina Prepagada solicitó que se declare la improcedencia de la
presente acción de tutela, bajo el fundamento que no se vulneraron los
derechos fundamentales de las accionantes, en la medida en que se les han

13
De conformidad con lo establecido en el expediente, la orquiectomía es la “extirpación quirúrgica, total o
parcial, de uno o de los dos testículos”.
14
Folio 3 del cuaderno 2.
15
Folios 96 a 106 del cuaderno 2.

3
otorgado las coberturas correspondientes desde el inicio de la relación
contractual.

Al respecto, explicó que KAC ha estado afiliada en calidad de contratante


desde el 1 de julio de 2017 a un plan colectivo, y que, quien se identifica como
YDP, también tiene afiliación activa en calidad de beneficiario desde la misma
fecha. Durante ese tiempo se les ha brindado atención en todo aquello que han
solicitado, de acuerdo con las coberturas expresas del contrato de prestación
de servicios suscrito.

En relación con el procedimiento quirúrgico solicitado, aclaró que el mismo


no estaría cubierto, por cuanto se encuentra expresamente excluido al tratarse
de una cirugía no funcional, esto es, que no se requiere “para el manejo de
alguna patología que ponga en riesgo la vida o integridad de la salud”16. Para
definir este concepto, se citó la Resolución 6408 de 2016, en la cual se indica
que la cirugía plástica reparadora o funcional es: “el procedimiento quirúrgico
que se practica sobre órganos o tejidos con la finalidad de mejorar, restaurar
o restablecer la función de los mismos, o para evitar alteraciones orgánicas o
funcionales. Incluye reconstrucciones, reparación de ciertas estructuras de
cobertura y soporte, manejo de malformaciones congénitas y secuelas de
procesos adquiridos por traumatismos y tumoraciones de cualquier parte del
cuerpo”.

Por otro lado, señaló que los planes de medicina prepagada tienen la
naturaleza de Planes Adicionales de Salud (PAS), y su objeto es brindar una
atención complementaria a la ofrecida bajo el esquema del Plan Obligatorio de
Salud. En esa medida, en virtud de los contratos de medicina prepagada, las
empresas solo deben prestar aquellos servicios que se encuentran cubiertos en
el documento suscrito por las partes, es decir que no tendrán la obligación de
costear procedimientos o medicamentos que se hubiesen excluido
expresamente del acuerdo de voluntades.

Bajo este panorama, advirtió que las controversias derivadas de los contratos
de medicina prepagada no deben tramitarse por vía del juez constitucional, ya
que se trata de una relación de naturaleza contractual. Para respaldar lo
anterior, se cita, entre otros, el siguiente aparte de la Sentencia T-765 de
200817:

“En suma, por regla general, la acción de tutela es improcedente para resolver las
controversias que se deriven de los contratos de medicina prepagada. Esto por
cuanto, la relación jurídica que surge entre el usuario y la empresa de medicina
prepagada es de naturaleza contractual, y el derecho privado prevé acciones
judiciales para obtener la protección de los derechos de los contratantes. Sin
embargo, si se tiene que el objeto del contrato de medicina prepagada es la
prestación del servicio público de salud y que, en consecuencia, su ejecución
involucra la efectividad de los derechos fundamentales del usuario, la acción de
tutela se torna procedente como medio de defensa judicial cuando las empresas,
16
Folio 96 del cuaderno 2.
17
M.P. Jaime Araujo Rentería.

4
haciendo uso de su posición dominante, por acción u omisión, viola o amenaza
tales derechos, y se determina que los mecanismos ordinarios de protección son
ineficaces o carecen de idoneidad.”

En concordancia con lo anterior, destacó la importancia de generar seguridad


jurídica en este escenario contractual, la cual resultaría afectada sí, ante una
supuesta vulneración de un derecho fundamental, el juez de tutela obliga a la
empresa de medicina prepagada a autorizar un procedimiento que se encuentra
expresamente excluido del acuerdo de voluntades. De manera que, se estarían
incluyendo al contrato obligaciones que no fueron contraídas por las partes, lo
que conllevaría un desequilibrio económico del contrato.

1.3.1.2. También se anexó copia del contrato de medicina prepagada suscrito


por las accionantes18.

1.3.2. Coomeva EPS (Accionada)

No se recibió respuesta.

1.3.3. Secretaría de Salud de la Gobernación de Caquetá19 (Vinculado)

En respuesta del 17 de septiembre de 2019, el Secretario de Salud encargado


solicitó desvincular a la entidad del presente proceso, ya que no ha afectado
los derechos fundamentales de las tutelantes.

En todo caso, afirmó que “[l]as accionantes no pueden solicitar y mucho


menos instar a que sea ordenado por vía de tutela un procedimiento que se
encuentra excluido del plan de beneficios, no financiado por el sistema de
salud y no ordenado por el médico tratante, quien es el profesional idóneo
para [determinar] si existe un problema.”20

1.3.4. Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad


Social en Salud ADRES21 (Vinculado)

En escrito del 17 de septiembre de 2019, se solicitó desvincular a esta entidad


en la medida que el objeto de la acción de tutela no se relaciona con sus
funciones, y no ha desplegado ninguna conducta que vulnerara los derechos
fundamentales de las demandantes.

Adicionalmente, informó que las accionantes se encuentran afiliadas a


COOMEVA EPS en el régimen contributivo y su estado es activo.

II. SENTENCIA OBJETO DE REVISIÓN Y PROCESO DE


INSTANCIA
18
Folios102 a 106 del cuaderno 2.
19
Folios 91 a 93 del cuaderno 2.
20
Folio 92 del cuaderno 2.
21
Folios 47 a 51 del cuaderno 2.

5
2.1. Cuestión previa

En un primer momento, la tutela fue admitida el 26 de junio de 2019 por el


Juzgado Cuarto Civil Municipal de Florencia (Caquetá). En el proveído se
ordenó notificar a Coomeva Medicina Prepagada y vincular a la Secretaría de
Salud Departamental del Caquetá, al Ministerio de Salud y Protección Social
–Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en
Salud ADRES–22.

El juzgado profirió sentencia el 9 de julio de 2019 23, en la cual se resolvió


negar el amparo invocado. Lo anterior, al considerar que no existía una
afectación a los derechos fundamentales de las demandantes, toda vez que el
procedimiento requerido, por no ser funcional, no se encuentra cubierto por el
contrato de medicina prepagada suscrito con Coomeva (específicamente en la
cláusula sexta24), en virtud de lo dispuesto por la Corte Constitucional en la
Sentencia T-584 de 201025.

Notificada esta decisión, las accionantes presentaron recurso de impugnación


en su contra. Al respecto, manifestaron que lo resuelto por el juez de instancia
era contrario a lo establecido por la Corte Constitucional, en relación con que
ese tipo de intervención para realizar el tránsito de sexo de una persona “(…)
tiene un objetivo funcional para la salud emocional, física y el desarrollo en
sociedad de las mujeres trans (…)”26. De igual forma, anotaron que el juzgado
no tomó en consideración la orden médica dada por el galeno tratante.

Repartido el asunto al Juzgado Segundo Civil del Circuito de Florencia


(Caquetá) a efectos de surtir la segunda instancia, el 6 de septiembre de 2019
se declaró la nulidad de todo lo actuado a partir de la admisión el 26 de junio
del mismo año, al no haberse notificado a Coomeva EPS sobre la presente
acción de amparo. En consecuencia, se remitió el proceso nuevamente al
Juzgado Cuarto Municipal de Florencia para lo de su competencia.

El 13 de septiembre de 2019, el Juzgado Cuarto Municipal de Florencia


admitió nuevamente el trámite de la tutela, y notificó de la misma a Coomeva
EPS y Coomeva Medicina Prepagada, así como vinculó a la Secretaría de
Salud Departamental del Caquetá, al Ministerio de Salud y Protección Social
–Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en
Salud ADRES–27.

22
Folio 25 del cuaderno 2.
23
Folios 52 a 57 del cuaderno 2.
24
En la respuesta otorgada por Coomeva Medicina Prepagada se anexó copia del contrato suscrito ente las
accionantes y la empresa.
25
M.P. Humberto Antonio Sierra Porto. En la sentencia de instancia se cita un aparte del fallo del Alto
Tribunal de lo constitucional relacionado con la naturaleza de los contratos de medicina prepagada, los cuales
son acuerdos de adhesión en los que la empresa debe consignar expresamente los procedimientos,
tratamientos y medicamentos que se van a suministrar y aquellos que no.
26
Folio 64 del cuaderno 2.
27
Folio 85 del cuaderno 2.

6
2.2. Sentencia de única instancia

En sentencia del 24 de septiembre de 2019, el Juzgado Cuarto Civil Municipal


de Florencia (Caquetá) decidió negar la tutela invocada. En particular, al igual
que dispuso en el fallo del 9 de julio de 2019, consideró que no se había
presentado ninguna transgresión de los derechos fundamentales de las
tutelantes, pues al tratarse de un procedimiento estético, el mismo se
encontraba excluido del programa HCM del contrato de medicina prepagada
suscrito, en virtud de lo señalado por la Corte Constitucional en la Sentencia
T-584 de 201028. Igualmente, se indicó que en el expediente no aparece
constancia alguna de que los procedimientos quirúrgicos negados hubiesen
sido ordenados por los médicos tratantes.

III. PRUEBAS

En el expediente se encuentran las siguientes pruebas relevantes:

3.1. Copia de la cédula de ciudadanía de KAC, de sexo femenino29.

3.2. Copia de la cédula de ciudadanía de YPZ, de sexo masculino30.

3.3. Respecto a KAC, se encuentra copia de la siguiente documentación


relacionada con su proceso médico de transformación y reafirmación sexual31:

a. Formato de negación de servicios de salud con fecha del 19 de junio de


2019, en el cual se incluyó la negativa de realizar la intervención
quirúrgica denominada orquiectomía, debido a que se trata de una
cirugía no funcional y, por ende, se encuentra excluida del plan de
salud.
b. Historia clínica de la consulta por “primera vez” realizada el 3 de abril
de 2019 por urología, en la cual se anotó que la paciente desea
practicarse la orquiectomía y se remite a valoración por psiquiatría.
c. Orden médica con fecha del 3 de abril de 2019 para “consulta de
primera vez por especialista en psiquiatría”, con diagnóstico:
“transexualismo”.
d. Orden de servicio de Coomeva Medicina Prepagada para realizar
“consulta de primera vez por especialista en psiquiatría”.
e. Historia clínica de consulta por “primera vez” realizada por psiquiatría
el 21 de mayo de 2019, en la cual se diagnosticó: “transtornos de
adaptación”. Se incluyó el siguiente análisis: “paciente con síntomas
de leve ansiedad que hace parte del proceso de adaptación de su
procedimiento de reasignación de sexo. No alteración al examen
mental. // Alta por psiquiatría.”

28
M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
29
Folio 9 del cuaderno 2.
30
Folio 17 del cuaderno 2.
31
Folios 10 a 16 del cuaderno 2.

7
3.4. Frente a YDP se encuentra copia de la siguiente documentación
relacionada con su proceso médico de transformación y reafirmación sexual32:

a. Formato de negación de servicios de salud con fecha del 17 de junio de


2019, en el cual se incluyó la negativa de realizar la intervención
quirúrgica denominada orquiectomía, debido a que se trata de una
cirugía no funcional y, por ende, se encuentra excluida del plan de
salud.
b. Historia clínica de la consulta por “primera vez” realizada el 8 de abril
de 2019 por urología, en la cual se anotó que la paciente desea
practicarse la orquiectomía, y se remite a valoración por psiquiatría.
c. Orden médica con fecha del 8 de abril de 2019 para “Interconsulta por
especialista en psiquiatría”, con diagnóstico: “Otras consultas sexuales
específicas”.
d. Orden de servicio de Coomeva Medicina Prepagada para realizar
“consulta de primera vez por especialista en psiquiatría”.
e. Historia clínica de consulta realizada por psiquiatría el 21 de mayo de
2019, en la cual se diagnosticó: “transtornos de adaptación”. Se
incluyó el siguiente análisis: “paciente sin compromiso al examen
mental, con modulación adecuada del humor, con juicios adecuados a
su reasignación de sexo, con los estados de ansiedad por su futuro, que
está incluido dentro de su proceso de adaptación. // Alta por
psiquiatría, sin limitación alguna para realizar procedimiento de
reasignación de sexo.”

IV. CONSIDERACIONES

4.1. Competencia

Esta Sala es competente para revisar la decisión proferida en la acción de


tutela de la referencia, con fundamento en lo previsto en los artículos 86 y
241.9 de la Constitución Política. El expediente fue seleccionado por medio de
Auto del 31 de enero de 2020 proferido por la Sala de Selección Número
Uno33.

4.2. Trámite en sede de revisión

4.2.1. El 5 de mayo de 2020, se recibió una intervención ciudadana remitida


por la organización Caribe Afirmativo, en la cual se respaldaron las
pretensiones de las accionantes, y se solicitó a la Corte amparar sus derechos
fundamentales y a ordenar a la empresa de medicina prepagada que se
garantice el acceso al tratamiento médico.

En concreto, se reiteró la jurisprudencia constitucional relativa a la protección


del derecho a la salud y a la identidad de género en circunstancias en las que
32
Folios 18 a 24 del cuaderno 2.
33
Esta Sala correspondió al mes de enero de 2020 y estuvo integrada por los magistrados Carlos Bernal
Pulido y José Fernando Reyes Cuartas.

8
personas transgénero requieren tratamiento médico para lograr el cambio
correspondiente de su cuerpo. De igual manera, se observó que, frente al
derecho al diagnóstico, el concepto del médico adscrito no es el único medio
para acceder a los servicios de salud –sin perjuicio de ser el principal criterio
definitorio de la necesidad del tratamiento–, ya que es posible sustituir esa
condición a partir de un análisis realizado por otro especialista de la salud
(aunque sea externo a la EPS).

Finalmente, se anotó que la cirugía solicitada por las tutelantes sí tiene


carácter funcional, pues se relaciona directamente con su identidad de género,
y que una opinión en contrario, supone el desconocimiento de los derechos de
la población LGTBI, la cual ha sido históricamente discriminada.

4.2.2. En auto del 1 de junio de 2020, se resolvió levantar los términos


judiciales del proceso de la referencia atendiendo a los supuestos que para tal
efecto fijó la Sala Plena de esta Corporación en el Auto 121 de 2020.
Específicamente, por cuanto existía la posibilidad material de tramitar el
presente asunto, al contar con la copia digitalizada del expediente, así como la
información de correo electrónico de las partes a efectos de correr traslado. En
ese mismo proveído, se dio respuesta a algunas solicitudes de copias
presentadas por diversos actores que no son parte en el proceso. Cabe anotar
que no se recibieron otras intervenciones o respuestas en el marco del mismo.

4.3. Procedencia de la acción de tutela

4.3.1. Legitimación en la causa por activa. Visto el caso concreto, se observa


que se cumple con este requisito porque las accionantes actúan como personas
naturales y son titulares del derecho objeto de estudio34.

4.3.2. Legitimación en la causa por pasiva. El artículo 86 del Texto Superior


establece que la tutela tiene por objeto la protección efectiva e inmediata de
los derechos fundamentales, cuando quiera que estos resulten vulnerados o
amenazados por la acción u omisión de las autoridades públicas o particulares,
en los casos previstos en la Constitución y en la ley. En este contexto, según lo
señalado de manera reiterada por la Corte, en lo que respecta a esta modalidad
de legitimación, es necesario acreditar dos requisitos, por una parte, que se
trate de uno de los sujetos respecto de los cuales procede el amparo; y por la
otra, que la conducta que genera la vulneración o amenaza del derecho se
pueda vincular, directa o indirectamente, con su acción u omisión35.
34
El artículo 86 de la Constitución Política dispone que: “Toda persona tendrá acción de tutela para
reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por sí
misma o por quien actúe en su nombre, la protección inmediata de sus derechos constitucionales
fundamentales (…)” Igualmente, en el Decreto 2591 de 1991, se contempla que: “Artículo 10. Legitimidad e
interés. La acción de tutela podrá ser ejercida, en todo momento y lugar, por cualquiera persona vulnerada
o amenazada en uno de sus derechos fundamentales, quien actuará por sí misma o a través de representante.
Los poderes se presumirán auténticos. (…)”. Énfasis por fuera del texto original.
35
Sobre el particular, en la sentencia T-1001 de 2006, M.P. Jaime Araujo Rentería, se expuso que: “la
legitimación en la causa como requisito de procedibilidad exige la presencia de un nexo de causalidad entre la
vulneración de los derechos del demandante y la acción u omisión de la autoridad o el particular demandado,
vínculo sin el cual la tutela se torna improcedente (…)”..

9
En el caso objeto de examen, la tutela fue interpuesta en contra de Coomeva
Medicina Prepagada y Coomeva EPS, como entidades que se encargan de la
prestación del servicio público de salud36. En ese sentido, se acredita el
primero de los mencionados supuestos. No obstante, la Sala advierte que el
segundo de los requisitos solo se cumple respecto de Coomeva Medicina
Prepagada, en tanto que las accionantes han realizado los trámites para
solicitar la realización de la intervención quirúrgica ante ésta, y no ante
Coomeva EPS. De ahí que, como para el caso en concreto, la supuesta
afectación de los derechos fundamentales surge de la negativa por parte de
Coomeva Medicina Prepagada de realizar el procedimiento quirúrgico
solicitado, el mecanismo de amparo solo sería procedente respecto de dicha
entidad, pues Coomeva EPS no ha realizado ninguna conducta que amenace o
vulnere algún derecho fundamental de las accionantes.

No obstante lo anterior, la Sala advierte que dada la naturaleza de Coomeva


EPS como entidad encargada de la prestación de servicios de salud, así como
el hecho de que las accionantes se encuentran vinculadas a ella en el régimen
contributivo, lo cierto es que dicha entidad podría resultar afectada por la
decisión que eventualmente se adopte en el marco de este trámite
constitucional, en el cual se analiza el requerimiento de las tutelantes de que se
les autorice practicar un procedimiento médico encaminado a su readecuación
sexual. En otras palabras, aun cuando Coomeva EPS no ha tenido
conocimiento sobre la cuestión que aquí se debate –más allá de la notificación
de la acción de tutela–, su vinculación al proceso resulta necesaria en aras de
salvaguardar el derecho al debido proceso de la entidad, en tanto que, en
cumplimiento de sus funciones, podrían derivarse órdenes del presente fallo.

4.3.3 Inmediatez37. En igual medida se encuentra acreditado el requisito de


inmediatez, toda vez que la conducta que dio lugar a la presunta vulneración
de los derechos fundamentales tuvo lugar en junio de 2019, esto es, en el
mismo mes y año en que se interpuso el mecanismo de amparo.

4.3.4. Subsidiariedad. El artículo 86 de la Constitución y el artículo 6 del


Decreto 2591 de 199138, en principio, establecen que la solicitud de amparo
36
El artículo 86 de la Constitución Política establece que la tutela procede contra particulares encargados de
prestar un servicio público. Así mismo, el Decreto 2591 de 1991 en su artículo 42, numeral 2, señala que la
acción de tutela procede contra las acciones u omisiones de particulares encargados de prestar el servicio
público de salud.
37
Este requisito exige que la interposición de la tutela se lleve a cabo dentro de un plazo razonable,
contabilizado a partir del momento en el que se generó la vulneración o amenaza del derecho fundamental, de
manera que el amparo responda a la exigencia constitucional de ser un instrumento judicial de aplicación
inmediata y urgente (CP art. 86), con miras a asegurar la efectividad concreta y actual del derecho objeto de
violación o amenaza.
38
Decreto 2591 de 1991: “Artículo 6o. Causales de Improcedencia de la Tutela. La acción de tutela no
procederá: 1. Cuando existan otros recursos o medios de defensa judiciales, salvo que aquella se utilice
como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable. La existencia de dichos medios será
apreciada en concreto, en cuanto a su eficacia, atendiendo las circunstancias en que se encuentra el
solicitante. 2. Cuando para proteger el derecho se pueda invocar el recurso de hábeas corpus. 3. Cuando se
pretenda proteger derechos colectivos, tales como la paz y los demás mencionados en el artículo 88 de la
Constitución Política. Lo anterior no obsta, para que el titular solicite la tutela de sus derechos amenazados

10
solo procede cuando la persona afectada no cuente con otro medio de defensa
judicial. En relación con la interpretación de los preceptos citados con
antelación, esta Corporación ha concluido que la acción de amparo también es
procedente, cuando la vía judicial existente no resulte idónea o eficaz para la
protección del derecho fundamental amenazado o conculcado, o para evitar la
configuración de un perjuicio irremediable39. En el artículo 42 del citado
decreto se refiere a los casos en los que la tutela procede excepcionalmente
contra particulares, dentro de los cuales se encuentran los encargados de
prestar el servicio de salud40.

4.3.4.1. En el caso objeto de estudio, es importante advertir que una de las


accionadas respecto de la cual se analiza la procedencia del amparo, es una
entidad prestadora del servicio de medicina prepagada. Respecto de estas
empresas, la Corte se ha referido a la naturaleza contractual –y opcional– que
caracteriza la prestación del servicio de salud por medio de este tipo de planes
voluntarios41, lo que supone que se rigen por el derecho privado, sin perjuicio
de las facultades de inspección, vigilancia y control que tiene el Estado sobre
su gestión –más específicamente la Superintendencia Nacional de Salud
(SNS)–. En ese entendido, las controversias que se susciten respecto de los
contratos de medicina prepagada deben resolverse, por regla general, a través
de las vías ordinarias civiles y comerciales vigentes.

Excepcionalmente, la Corte ha considerado la procedencia de la tutela para


abordar controversias suscitadas respecto de planes de medicina prepagada,
específicamente, cuando la vía ordinaria no es idónea ni eficaz para resolver el
conflicto que amenaza o afecta los derechos fundamentales a la vida y
dignidad de los usuarios, sobre todo ante la configuración de un perjuicio
irremediable. La procedencia en este supuesto, también encuentra sustento en
que, primero, en el desarrollo de los mencionados contratos están
involucrados asuntos de especial relevancia constitucional como lo son los
derechos fundamentales a la salud, al diagnóstico, a la vida, entre otros 42.
Segundo, la procedencia de la tutela frente a particulares encargados del

o violados en situaciones que comprometan intereses o derechos colectivos siempre que se trate de impedir
un perjuicio irremediable. 4. Cuando sea evidente que la violación del derecho originó un daño consumado,
salvo cuando continúe la acción u omisión violatoria del derecho. 5. Cuando se trate de actos de carácter
general, impersonal y abstracto.”
39
Sentencia T-087 de 2018, M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado.
40
Decreto 2591 de 1991: “ARTICULO 42. PROCEDENCIA. La acción de tutela procederá contra acciones
u omisiones de particulares en los siguientes casos: // (…) 2. Cuando aquél contra quien se hubiere hecho la
solicitud esté encargado de la prestación del servicio público de salud. (…)”
41
De conformidad con el artículo 2.2.4.2 del Decreto 780 de 2016: “Se entiende por plan de atención
adicional, aquél conjunto de beneficios opcional y voluntario, financiado con recursos diferentes a los de la
cotización obligatoria. // El acceso a estos planes será de exclusiva responsabilidad de los particulares,
como un servicio privado de interés público, cuya prestación no corresponde prestar al Estado, sin perjuicio
de las facultades de inspección y vigilancia que le son propias. // El usuario de un plan voluntario podrá
elegir libre y espontáneamente si utiliza el POS o el Plan adicional en el momento de utilización del servicio
y las entidades no podrán condicional su acceso a la previa utilización del otro plan.” De igual forma, se
advierte que dentro de los tipos de planes voluntarios de salud se encuentran los “Planes de medicina
prepagada, que se regirán por las disposiciones especiales previstas en su régimen general” (art. 2.2.4.3 del
Decreto 780 de 2016).
42
Sentencia SU-039 de 1998, M.P. Hernando Herrera Vergara.

11
servicio de salud está prevista en el artículo 42 del Decreto 2591 de 1991 43.
Tercero, los afiliados se encuentran en un estado de indefensión respecto de
las empresas de medicina prepagada, debido a que la relación jurídica se
deriva de un contrato de adhesión, en el que tales entidades tienen mayor
control frente al acceso efectivo a los servicios médicos. Por último, que los
medios de defensa ordinarios no suelen ser lo suficientemente efectivos para
el amparo de derechos como el de la salud ante la necesidad de recibir
atención médica44.

4.3.4.2. Adicionalmente, es preciso advertir que, en algunos escenarios de


controversias entre los usuarios y las empresas de medicina prepagada,
también aparece otro remedio judicial como lo es el trámite jurisdiccional
ante la SNS.

La función jurisdiccional de la referida Superintendencia fue conferida a


través del artículo 41 de la Ley 1122 de 200745, modificado por las Leyes
1438 de 201146 y 1949 de 201947, en virtud de esta puede resolver, con las
facultades propias de un juez, las controversias que se susciten entre las
Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB) 48 y sus usuarios
relativas a la cobertura de servicios o procedimientos incluidos en el Plan de
Beneficios cuando la negativa amenace la salud del usuario, así como por
prestaciones no comprendidas en dicho plan49. Si bien la Corte ha entendido
que este instrumento está dotado de un carácter principal y prevalente frente a
la acción de tutela, esta última puede proceder como mecanismo definitivo
cuando el primero resulte ineficaz para amparar el derecho fundamental, o
transitorio ante la posible configuración de un perjuicio irremediable50.

4.3.4.3. Descendiendo al caso concreto, para finalizar el examen de


procedencia es necesario analizar si aun cuando existen otros dos medios

43
Decreto 2591 de 1991: “ARTICULO 42. PROCEDENCIA. La acción de tutela procederá contra acciones
u omisiones de particulares en los siguientes casos: (…) 2. Cuando aquél contra quien se hubiere hecho la
solicitud esté encargado de la prestación del servicio público de salud  (…)”
44
Véanse, entre otras, las sentencias T-507 de 2017, T-412A de 2014, T-392 de 2014, T-158 de 2010, T-795
de 2008 y T-089 de 2005.
45
“Por la cual se hacen algunas modificaciones en el Sistema General de Seguridad Social en Salud y se
dictan otras disposiciones”.
46
“Por medio de la cual se reforma el Sistema General de Seguridad Social en Salud y se dictan otras
disposiciones”.
47
“Por la cual se adicionan y modifican algunos artículos de las leyes 1122 de 2007 y 1438 de 2011, y se
dictan otras disposiciones”.
48
De conformidad con el artículo 2.5.1.1.3, numeral 5, del Decreto 780 de 2016, las Empresas
Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB) se definen así: “Se consideran como tales, las Entidades
Promotoras de Salud del Régimen Contributivo y del Régimen Subsidiado, Entidades Adaptadas y Empresas
de Medicina Prepagada.”
49
Véanse, entre otras, las sentencias T-314 de 2017, M.P. Antonio José Lizarazo Ocampo, T-344 de 2019,
M.P. Alejandro Linares Cantillo y T-576 de 2019, M.P. Gloria Stella Ortíz Delgado.
50
En la sentencia SU-124 de 2018, M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado, esta Corporación indicó: “que el juez de
tutela se debe abstener de remitir las diligencias a la Superintendencia de Salud cuando se encuentre en
riesgo la vida, la salud o la integridad de las personas y ha sostenido que se debe hacer un análisis de cada
caso para determinar si el procedimiento ante el ente administrativo de la salud es idóneo y eficaz o si, por el
contrario, puede ser desplazado por la acción de amparo. También, en algunas providencias la Corte ha
concedido la tutela como mecanismo transitorio, por estimar que se acredita un perjuicio irremediable y, por
tanto, ha ordenado a los accionantes que acudan a la referida autoridad en un término de cuatro meses”.

12
judiciales para debatir los asuntos de la presente tutela, estos resultan eficaces
e idóneos para resolverlos51. Para tal efecto, se tendrá en cuenta la
jurisprudencia de esta Corporación según la cual el juez de tutela debe realizar
un análisis flexible de procedencia cuando se encuentren en riesgo derechos
de sujetos de especial protección constitucional52.

Así las cosas, la Sala advierte que, si bien el mecanismo jurisdiccional ante la
SNS o la vía ordinaria civil y comercial son, en principio, los mecanismos
judiciales que prevé el ordenamiento jurídico para resolver una controversia
que tiene un componente contractual como la que se analiza en esta
oportunidad, en el caso objeto de estudio, no resultan idóneos en la medida en
que está en discusión la posible vulneración de derechos fundamentales de
sujetos de especial protección constitucional, y por las circunstancias que
rodean el caso, las referidas vías procesales no parecen adecuadas. Lo
anterior, toda vez que las accionantes son dos mujeres “trans”, que residen en
el municipio de Caquetá, donde la SNS no cuenta con una oficina regional, y
que solicitan la realización de procedimientos médicos para la garantía de su
derecho fundamental a la identidad sexual y de género.

Así pues, en cuanto al caso de la SNS, si bien es cierto que, en principio, el


trámite pueda adelantarse por los canales virtuales de que dispone la entidad,
es preciso anotar que la falta de eficacia de este mecanismo se predica de la
imposibilidad de determinar la duración precisa del proceso ante la
indeterminación que aún subsiste respecto al término para resolver la segunda
instancia53. Ello sumado al hecho que, frente a la materia objeto de
controversia, el término contemplado por el articulo 41 de la Ley 1122 de 200
(modificada por el artículo 6 de la Ley 1949 de 2019) es de 20 días. En
consecuencia, estas dos circunstancias mencionadas, se traducen en una
amenaza de los derechos fundamentales cuando se trata de sujetos de especial
protección constitucional, respecto de los cuales se desprende un deber de
protección por parte del Estado a efectos de brindar una solución pronta a la
situación de urgencia en que se encuentran.

Respecto al procedimiento ordinario, el mismo tampoco resulta eficaz por el


largo periodo de tiempo que puede tomar un trámite de esta naturaleza 54, lo
51
En este punto la Sala se refiere tanto a la pretensión particular de las accionantes de ordenar la realización
de la intervención quirúrgica solicitada, así como la cuestión relativa al derecho al diagnóstico que fue puesta
de presente en la determinación del problema jurídico, en virtud de la facultad de fallar extra petita del juez
constitucional.
52
En concreto, la Corte ha señalado que las personas transgénero deben ser protegidas de manera especial
debido a que hacen parte de grupos minoritarios e históricamente discriminados, no solo a nivel nacional, sino
internacional. Al respecto pueden consultarse las sentencias T-099 de 2015 (M.P. Gloria Stella Ortíz
Delgado), T-675 de 2017 (M.P. Alejandro Linares Cantillo) y T-143 de 2018 (M.P. José Fernando Reyes
Cuartas).
53
Sentencia T-206 de 2013
54
De conformidad con el informe Resultados de estudios de tiempos procesales realizado
en abril de 2016 por el Consejo Superior de la Judicatura y la Corporación Excelencia por
la Justicia, el proceso ordinario dura en Colombia un promedio de 806 días (esto es,
alrededor de 2 años y 2 meses). Véase en:
https://www.ramajudicial.gov.co/documents/1545778/8829673/TOMO+I+TIEMPOS+PRO

13
que se traduciría en una demora desproporcionada en el desarrollo de la
transformación en que se encuentran las tutelantes, y en la posible afectación
a su dignidad humana y derecho a la identidad de género. También es
necesario advertir el hecho que en los procesos de la jurisdicción ordinaria es
necesario actuar a través de abogado, y ello supone una limitación adicional
para obtener una solución de la controversia que se analiza.

En consecuencia, la Sala encuentra que el mecanismo de amparo propuesto en


esta oportunidad es procedente.

A continuación, se plantean el problema jurídico y el esquema de resolución


correspondiente.

4.4. Problema jurídico y esquema de resolución

4.4.1. Teniendo en cuenta que la acción de tutela resulta procedente, se pasa a


determinar el objeto de estudio en esta oportunidad. Así las cosas, en la tutela
las accionantes señalan que se encuentran en proceso de tránsito para la
reafirmación sexual quirúrgica55 , para lo cual solicitaron a Coomeva Medicina
Prepagada que les autorice la realización del procedimiento quirúrgico
denominado orquiectomía, con base en unas consultas por urología y
psiquiatría en las que el diagnóstico fue “transexualismo” pero sin allegar
orden médica específica. Dicha entidad negó el requerimiento por considerar
que se trata de una intervención sin un fin funcional, por lo que se encuentra
expresamente excluida del contrato de medicina prepagada.

A partir de lo descrito hasta el momento, se sigue que la Sala deberá examinar


si la entidad de salud accionada vulneró los derechos fundamentales a la salud
y a la identidad sexual y de género de las accionantes, al negarse a practicar un
procedimiento médico propio de la transformación corporal correspondiente a
su identidad de género, cuando no se allegó orden médica y, bajo el
argumento, que no se trata de una intervención funcional.

Adicionalmente, en virtud de la facultad de juez de tutela de fallar extra


petita56, la Sala también observa la necesidad de examinar si en el caso
concreto se presentó una afectación del derecho al diagnóstico de las
demandantes, teniendo en cuenta la respuesta otorgada por la empresa de

CESALES_18122015.pdf/2da294fd-3ef6-4820-b9e0-7a892b1bdbf0
55
Sentencia T-552 de 2013. En esta providencia la Corte Constitucional hizo la siguiente precisión: “las
personas que solicitan atención médica especializada con el fin de adelantar un proceso quirúrgico para
reasignar su sexo, se identifican con un género y un sexo distinto del que les fuera asignado al nacer, con
fundamento en ciertas características biológicas. En este contexto, en lugar de emplear la expresión
coloquial de “cambio de sexo”, es más acertado referirse a la reafirmación sexual quirúrgica como el
procedimiento integral orientado a obtener una correspondencia entre el género o sexo en el cual las
personas trans viven y construyen su identidad de género y sexual, de un lado, y su cuerpo, del otro. Dicho
proceso podrá variar e incluir diferentes tipos de procedimientos quirúrgicos y hormonales, así como
atención médica especializada, dependiendo de la prescripción médica en el caso concreto”. (Negrilla por
fuera del texto original)
56
Véanse las sentencias T-015 de 2019 (M.P. Gloria Stella Ortíz Delgado), y T-104 de 2018 (M.P. Cristina
Pardo Schlesinger).

14
medicina prepagada en la cual se categorizó de no funcional la cirugía
solicitada, siendo que las accionantes aún no habían sido valoradas
integralmente por el urólogo tratante que ordenó el examen por psiquiatría.

4.4.2. Para tal efecto, se procederá a reiterar la jurisprudencia sobre la


prestación del servicio de salud a las personas transgénero cuando se
encuentran en procesos de reafirmación sexual. De ahí se abordará el derecho
al diagnóstico, específicamente, cuando involucra a personas transgénero
respecto a la realización de procedimientos médicos propios de la
transformación corporal correspondiente a su identidad de género. Finalmente,
se pasará a estudiar el caso concreto.

4.5. El derecho a la salud de las personas transgénero

4.5.1. La salud es un derecho fundamental y un servicio público a cargo del


Estado57.

4.5.2. Con la Ley Estatutaria 1751 de 2015 58, se determinó el carácter de


fundamental, autónomo e irrenunciable del derecho a la salud, en
consideración a su estrecha relación con el mandato de la dignidad humana.
Al respecto, la Corte ha señalado que “(…) el derecho fundamental a la salud
no puede ser entendido como el simple goce de unas ciertas condiciones
biológicas que aseguren la simple existencia humana o que esta se restrinja a
la condición de estar sano. Por el contrario, tal derecho supone la confluencia
de un conjunto muy amplio de factores de diverso orden que influye sobre las
condiciones de vida de cada persona, y que puede incidir en la posibilidad de
llevar el más alto nivel de vida posible” 59. En ese sentido es que esta garantía
constitucional se ve reflejada o es presupuesto para el ejercicio de otros
derechos fundamentales inherentes a la persona; como algunos ejemplos se
pueden destacar la vida, la alimentación, la vivienda, el trabajo, la educación,
entre otros60. Para el asunto que nos ocupa, y como se hará referencia más
adelante en este apartado, el derecho a la salud tiene una estrecha relación con
el derecho a la identidad sexual y de género –particularmente tratándose de
personas transgénero–, toda vez que para lograr un cambio en las
características del sexo registrado al nacer, es necesario someterse a un
proceso quirúrgico de readecuación sexual, el cual requerirá de distintos tipos

57
Artículo 49 de la Constitución Política: “La atención de la salid y el saneamiento ambiental son servicios
públicos a cargo del Estado Se garantíza a todas las personas el acceso a los servicios de promoción,
protección y recuperación de la salud. // Corresponde al Estado organizar, dirigir y reglamentar la
prestación de servicios de salud a los habitantes y de saneamiento ambiental conforme a los principios de
eficiencia, universalidad y solidaridad. También, establecer las políticas para la prestación de servicios de
salud por entidades privadas, y ejercer su vigilancia y control. Así mismo, establecer las competencias de la
Nación, las entidades territoriales y los particulares y determinar los aportes a su cargo en los términos y
condiciones señalados en la ley. // Los servicios de salud se organizarán en forma descentralizada, por
niveles de atención y con participación de la comunidad. // La ley señalará los términos en los cuales la
atención básica para todos los habitantes será gratuita y obligatoria. // Toda persona tiene el deber de
procurar el cuidado integral de su salud y de su comunidad. (…)”
58
“Por medio de la cual se regula el derecho fundamental a la salud y se dictan otras disposiciones”
59
Sentencia T-579 de 2017, M.P. Cristina Pardo Schlesinger.
60
T-010 de 2019, M.P. M.P. Cristina Pardo Schlesinger.

15
de procedimientos que deben ser prestados por el Sistema de Salud, de
conformidad con las exigencias propias de dicho sistema.

4.5.3. Como se anunciaba, la Constitución se refiere a la salud también como


un servicio público ejecutado bajo la coordinación y supervisión del Estado,
el cual debe ser prestado de forma eficaz, oportuna y con calidad. De
conformidad con el artículo 2 de la Ley 1751 de 2015, el derecho a la salud
“[c]omprende el acceso a los servicios de salud de manera oportuna, eficaz y
con calidad para la preservación, el mejoramiento y la promoción de la
salud. El Estado adoptará políticas para asegurar la igualdad de trato y de
oportunidades en el acceso a las actividades de promoción, prevención,
diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y paliación para todas las
personas.”

La prestación de este servicio público debe atender, entre otros, a los


principios de universalidad, oportunidad, continuidad, pro homine e
integralidad61. Tales mandatos fueron definidos en los artículos 6 y 8 de la
Ley 1751 de 2015. Así pues, los de universalidad, oportunidad y continuidad
suponen que el servicio de salud deberá ser prestado efectivamente en todo el
territorio colombiano, en cualquier etapa de la vida de las personas, sin
dilaciones y de manera continua, sin que por razones administrativas o
económicas se pueda interrumpir un servicio que ya se hubiese iniciado. Por
su parte, el pro homine se refiere a la carga de las autoridades de adoptar la
interpretación de las normas en materia de salud que sea más favorable para
garantizar la prestación del derecho a la salud de las personas. Por último, el
de integralidad implica que:

“Los servicios y tecnologías de salud deberán ser suministrados de manera


completa para prevenir, paliar o curar la enfermedad, con independencia del
origen de la enfermedad o condición de salud, del sistema de provisión,
cubrimiento o financiación definido por el legislador. No podrá fragmentársela
responsabilidad en la prestación de un servicio de salud específico en desmedro
de la salud del usuario. En los casos en los que exista duda sobre el alcance de
un servicio o tecnología de salud cubierto por el Estado, se entenderá que este
comprende todos los elementos esenciales para lograr su objetivo médico
respecto de la necesidad específica de salud diagnosticada.”

En relación con este último principio, esta Corporación ha manifestado que la


garantía de todos los servicios y procedimientos necesarios para una persona
persigue como finalidad, no solo superar las afectaciones que trastornan sus
condiciones físicas y mentales, sino también mantener su integridad y
dignidad personal62.

4.5.4. En lo tocante al caso objeto de análisis, se hace necesario precisar que


el Sistema de Salud no está obligado a cubrir con los fondos públicos aquellos
procedimientos que tengan una finalidad suntuaria o cosmética cuando no esté
61
El artículo 2 de la Ley 100 de 1993 se refiere a los principios que deben regir la prestación del servicio
público esencial de seguridad social, dentro del cual se encuentra la salud.
62
Sentencias T-171 de 2018 y T-010 de 2019.

16
relacionada con la recuperación o mantenimiento de la capacidad funcional
del individuo, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 15 de la Ley
1751 de 201563. Al respecto, ha expresado esta Corporación que una exclusión
de esta clase puede inaplicarse cuando:

“(…) (i) la falta del servicio médico vulnera o amenaza los derechos a la vida y a la
integridad personal de quien lo requiere; (ii) el servicio no puede ser sustituido por
otro que se encuentre incluido en el plan obligatorio; (iii) el interesado no puede
directamente costearlo, ni las sumas que la entidad encargada de garantizar la
prestación del servicio se encuentra autorizada legalmente a cobrar, y no puede
acceder al servicio por otro plan distinto que lo beneficie; y (iv) el servicio médico ha
sido ordenado por un médico adscrito a la entidad encargada de garantizar la
prestación del servicio a quien está solicitándolo.”64

4.5.5. Adicional a lo anterior, también cabe hacer referencia a las


características del derecho a la salud y la prestación de ese servicio público
cuando el titular es una persona trans. Así pues, ¨persona transgénero¨ es
aquella en la que no coincide su identidad de género con el sexo que registró
al nacer65. Para lograr articular las características físicas sexuales y el género
con el que el individuo se identifica, es necesario adelantar distintos
procedimientos médicos, lo cual se conoce como un proceso de reafirmación
sexual quirúrgico. Este proceso tiene un carácter médico, y puede incluir
distintos “tipos de procedimientos quirúrgicos y hormonales, así como
atención médica especializada, dependiendo de la prescripción médica en
cada caso concreto”66, en el que debe verificarse la existencia de una
condición médica que haga necesario el tratamiento de readecuación –como
lo es la disforia de género–.

4.5.6. De manera general, la jurisprudencia constitucional se ha señalado a la


protección de los derechos a la identidad de género y a la salud de las
personas que se encuentran en ese tipo de transiciones67, en el sentido que el
sistema de salud debe brindar un servicio eficaz, oportuno e integral para
63
Tal como lo estableció esta Corporación en la Sentencia C-313 de 2014 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza
Martelo): “Para la Corte, la definición de exclusiones resulta congruente con un concepto del servicio de
salud, en el cual la inclusión de todos los servicios, tecnologías y demás se constituye en regla y las
exclusiones en la excepción. Si el derecho a la salud está garantizado, se entiende que esto implica el acceso a
todos los elementos necesarios para lograr el más alto nivel de salud posible y las limitaciones deben ser
expresas y taxativas. Esta concepción del acceso y la fórmula elegida por el legislador en este precepto, al
determinar lo que está excluido del servicio,  resulta admisible, pues, tal como lo estimó la Corporación al
revisar la constitucionalidad del artículo 8º, todos los servicios y tecnologías se entienden incluidos y las
restricciones deben estar determinadas.”
64
Sentencia T-1204 de 2000 (MP Alejandro Martínez Caballero). Reiterados en diferentes oportunidades en
los siguientes fallos: T-746 de 2006 y la C-313 de 2014.
65
En el momento del nacimiento, e incluso, hoy por hoy desde antes, hay una inicial identificación de sexo y
género que obedece a patrones puramente objetivos. Esto es, salvo casos excepcionales de ambigüedad
genital, las personas, en función de unas connotaciones objetivas son hombres o mujeres. Tales connotaciones
son tanto fisiológicas como genéticas. De esta manera no estamos ante un escenario de libre “asignación” de
sexo o género, sino de afirmación de una realidad objetiva. Al recién nacido que tenga las características
propias del sexo masculino se le asigna el género masculino y al que las tenga del sexo femenino se le asigna
el género femenino, sin que se trate de una opción intercambiable a voluntad.
66
Sentencia T-771 de 2013, M.P. María Victoria Calle Correa
67
El derecho a la identidad sexual es una parte esencial e indisoluble de la personalidad de una persona, lo
cual constituye una fuente de materialización de su dignidad. Véanse las sentencias T-675 de 2017, M.P.
Alejandro Linares Cantillo, y T-918 de 2012, M.P. María Victoria Calle Correa.

17
hacer posible la reafirmación sexual, de conformidad con la valoración que
realice el profesional de la salud en cada escenario particular de una condición
médica como lo es la disforia de género. Es decir, que estos individuos tienen
derecho a acceder a los servicios de salud en el marco de su proceso de
reafirmación sexual que sean prescritos por el médico tratante. A
continuación, se relacionan algunos de los fallos.

4.5.6.1. En la sentencia T-876 de 201268, esta Corporación estudió una acción


de tutela presentada para proteger los derechos fundamentales de una persona
transexual de 25 años a quien, con ocasión del diagnóstico “trastorno de
identidad sexual”, los médicos tratantes le ordenaron varias cirugías, las
cuales fueron negadas por la EPS, bajo el argumento que no se encontraban
incluidas en el POS. En esa oportunidad, la Corte recordó el principio de
integralidad del Sistema de Seguridad Social en Salud, orientado a buscar el
más alto nivel posible de salud a partir de la prestación de la atención y
tratamiento completo que requiera el usuario –de acuerdo con lo ordenado por
el médico tratante–. En ese mismo sentido, explicó que el derecho a la salud
no se limita a los aspectos físicos, sino también psíquicos y sociales que
inciden en la calidad de vida del ser humano. Bajo estas consideraciones,
amparó los derechos fundamentales del actor, y ordenó a la EPS realizar los
procedimientos, así como facilitar al accionante los demás que requiriera en
su proceso de reafirmación sexual.

4.5.6.2. Por otra parte, en la Sentencia T-918 de 2012 69, la Corte revisó un
amparo promovido por una mujer transgénero a quien se le negó la
realización de una cirugía denominada vaginoplastia –la cual había sido
prescrita por su médico tratante–, bajo el fundamento que no había riesgo
inminente para la vida y salud de la paciente. Al respecto, esta Corporación
decidió conceder la tutela y ordenar a la EPS demandada practicar la
intervención quirúrgica, además de brindar atención integral y valorar los
otros procedimientos que requiriera la accionante para completar su proceso
de reafirmación sexual. En el tema que atañe al caso objeto de estudio, la
citada providencia alude al derecho a la salud de las personas transgénero, y
se refiere a los componentes de integralidad y accesibilidad del sistema de
salud. De acuerdo con estos, los procedimientos de salud o medicamentos que
sean prescritos por el médico tratante y se requieran para garantizar la salud,
integridad física y mental y la vida en condiciones dignas, deben ser
garantizados por la EPS oportunamente.

4.5.6.3. Finalmente, en la sentencia T-771 de 201370 se analizó el caso de una


mujer transgénero de 23 años que inició su proceso de reafirmación sexual, y
fue valorada por médicos especializados en urología, endocrinología, cirugía
plástica y psiquiatría, quienes prescribieron la realización de distintas cirugías
para la reasignación sexual de la accionante. Sin embargo, algunos de tales
procedimientos no fueron autorizados por la EPS, en el entendido que el no
68
M.P. Nilson Pinilla Pinilla.
69
M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.
70
M.P. María Victoria Calle Correa.

18
practicarlos no suponía un riesgo para la vida o salud de la tutelante.

En tal sentido, la Corte señaló que la protección de las personas transgénero


debía proceder en consideración a los siguientes fundamentos:

“(i) el derecho a la salud de todas las personas comporta un carácter integral


que incluye todos aquellos aspectos que inciden en la configuración de la
calidad de vida del ser humano, así como las dimensiones física, mental y
social de su bienestar; (ii) la falta de correspondencia entre la identidad sexual
o de género de una persona trans y su fisionomía puede llegar a vulnerar su
dignidad en la medida en que esa circunstancia obstruya su proyecto de vida y
su desarrollo vital; (iii) las barreras de acceso a la atención médica apropiada
para las personas trans vulneran sus derecho a gozar el nivel más alto de salud,
al libre desarrollo de la personalidad y a la autodeterminación sexual cuando la
autorización para procedimientos prescritos por su médico les son negados bajo
el argumento de que su vida o integridad física no están en riesgo; (iv) las
entidades promotoras de salud, como consecuencia de lo anterior, tienen la
obligación legal de brindar los procedimientos mencionados cuando hayan sido
ordenados por el médico tratante a menos que controviertan el fundamento de
la autorización “de forma científica y técnica”; (iv) la relación entre el derecho
a la salud y la identidad sexual de las personas trans demanda la garantía de
acceso a un servicio de salud apropiado con el fin de asegurar su derecho a
reafirmar su identidad sexual o de género; y, por último, (v) la garantía de
acceso a atención médica apropiada para las personas trans implica reconocer
no solo las particularidades de los asuntos de salud relativos a las transiciones
emocionales, mentales y físicas al momento de reafirmarse sino también la
situación de marginación y discriminación que enfrentan, la cual constituye
una barrera de acceso al Sistema de Seguridad Social.”

De ahí que, se estimó que la EPS había vulnerado los derechos


fundamentales de la actora, por lo que, concedió el amparo solicitado y
ordenó autorizar los procedimientos negados.

4.5.7. En suma, de la consideración de los anteriores casos se tiene que esta


Corporación ha advertido sobre la afectación de los derechos
fundamentales de las personas transgénero cuando se han generado barreras
injustificadas para acceder a la prestación de servicios médicos necesarios
en el proceso de reafirmación sexual, siempre que estos hubiesen sido
previamente prescritos por el especialista de la salud correspondiente.

4.6. El derecho al diagnóstico en los procesos de reafirmación sexual

4.6.1. Para el goce efectivo del derecho a la salud se requiere un diagnóstico


integral, cierto y oportuno de lo que afecta al paciente, de manera que el
especialista pueda determinar las prescripciones más adecuadas71. En palabras
de esta Corporación, “el diagnóstico comprende el punto base para el
restablecimiento de la salud del paciente.” 72 El derecho al diagnóstico se
deriva del principio de integralidad73.

71
Véase, entre otras, las sentencias T-760 de 2008, T-196 de 2018, T-061 de 2019 y T-259 de 2019.
72
Sentencia T-259 de 2019, M.P. Antonio José Lizarazo Ocampo.

19
La jurisprudencia de la Corte ha señalado que el diagnóstico efectivo está
compuesto por tres etapas, a saber: (i) la identificación que supone la
realización de los exámenes ordenados por el galeno atendiendo los síntomas
del paciente; (ii) la valoración que realiza el especialista a partir de los
resultados obtenidos en los exámenes previamente mencionados; y (iii) la
prescripción de los procedimientos médicos que se estimen necesarios para el
caso concreto de conformidad con el análisis del médico74. En este proceso se
enmarca un deber en cabeza de los profesionales de la salud de brindar
información suficiente, clara, simple e inteligible a efectos de que el paciente
pueda tomar las decisiones que correspondan sobre el tratamiento a seguir, a
partir de lo ordenado por el médico75. Esta Corporación ha extendido esta
carga a las entidades administradoras del plan de beneficios, en la medida de
guiar a los usuarios para materializar su derecho al diagnóstico76.

Así pues, esta Corporación ha sido consistente al advertir que “los jueces
carecen de conocimiento científico para determinar qué tratamiento médico
requiere, en una situación dada, un paciente particular.” 77 Sin perjuicio de lo
anterior, excepcionalmente se han ordenado servicios, insumos o
procedimientos ante la existencia de un ¨hecho notorio¨, a partir del cual se
pueda inferir claramente y sin duda alguna la necesidad del paciente de
recibirlo.

Cabe señalar también que el derecho al diagnóstico en los términos en que fue
descrito no encuentra distinción respecto a si el servicio es prestado en virtud
del Plan de Beneficios en Salud a través de una EPS, o derivado de alguno de
los planes voluntarios que hubiesen sido adquiridos por el paciente.

4.6.2. Como ya se mencionó sumariamente en el apartado anterior, los


procesos quirúrgicos de reafirmación sexual precisan de una valoración
integral del paciente, lo cual resulta imprescindible para determinar la
viabilidad de tales procesos, así como para establecer el camino que se deberá
adoptar a efectos de lograr la adecuación de sus características morfológicas y
funcionales acorde con la identidad del paciente. Este derecho al diagnóstico
trae consigo unas cargas para las entidades del Sistema de Salud, como lo es
la de brindar información suficiente y necesaria a los pacientes para que
puedan acceder a los procedimientos o servicios que requieren.

73
El principio de integralidad se encuentra consagrado en el artículo 8 de la Ley 1751 de 2015: “ARTÍCULO
8o. LA INTEGRALIDAD. Los servicios y tecnologías de salud deberán ser suministrados de manera
completa para prevenir, paliar o curar la enfermedad, con independencia del origen de la enfermedad o
condición de salud, del sistema de provisión, cubrimiento o financiación definido por el legislador. No podrá
fragmentarse la responsabilidad en la prestación de un servicio de salud específico en desmedro de la salud
del usuario. // En los casos en los que exista duda sobre el alcance de un servicio o tecnología de salud
cubierto por el Estado, se entenderá que este comprende todos los elementos esenciales para lograr su
objetivo médico respecto de la necesidad específica de salud diagnosticada.”
74
Sentencia T-196 de 2018, M.P. Cristina Pardo Schlesinger
75
Sentencia T-552 de 2013, M.P. María Victoria Calle Correa.
76
Sentencia T-552 de 2013, M.P. María Victoria Calle Correa.
77
Sentencias T-1325 de 2001, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa. Véanse también las sentencias T-345 de
2013, T-651 de 2014 y T-196 de 2018.

20
Sobre esto se ha pronunciado la Corte en la sentencia T-552 de 2013 78, en la
cual, se amparan los derechos fundamentales de dos personas que se
encuentran en procesos de reafirmación sexual y a quienes se les habían
negado la realización de ciertos procedimientos. En uno de los casos
abordados, se examinó el de una mujer transgénero de 45 años que había
solicitado a la EPS la realización de la cirugía de reasignación de sexo, sin
haber sido previamente sometida a estudios o exámenes, y por supuesto, sin
orden médica.

Para resolver este caso, se destacó la carga de información que tienen las
entidades del Sistema de Salud, según la cual deben brindar a los afiliados la
información suficiente y específica que les permita decidir con libertad y
autonomía la opción que más garantice su derecho a la salud. Siendo esta
carga de información un supuesto en la materialización del derecho al
diagnóstico de los pacientes. Frente a esto, para el caso de las personas
transgénero se precisó:

“el acompañamiento médico tiene el propósito de establecer cuáles son aquellos


procedimientos médicos, quirúrgicos y medidas de acompañamiento sicológico que
permiten lograr la finalidad de facilitar el proceso de reafirmación de la identidad
sexual de quienes así lo requieren, en tanto su identidad de género no coincide con
las características físicas que determinaron la asignación sexual al momento de
nacer. La intervención médica constituye entonces un medio para garantizar el
derecho a la salud, comprometido en estos casos por la afectación del bienestar
físico, mental y social que experimenta una persona cuya identidad de género no
corresponde con su cuerpo y con la identidad que le asignan las otras personas con
quienes interactúa en sociedad. Pero también constituye un medio para hacer
efectivo el derecho a la autonomía individual, que comprende el derecho de toda
persona a que sus adscripciones identitarias, entre ellas las que definen su identidad
sexual y de género, sean respetadas y reconocidas por los demás.”

Bajo este panorama, se anotó que la EPS debió haber remitido a la accionante
a valoración médica con los especialistas idóneos con miras a que fueran estos
quienes determinaran los servicios necesarios para la paciente. En ese sentido,
no cabía que el juez constitucional ordenara a la EPS iniciar el proceso, pues
“por tratarse de servicios de salud, sólo los profesionales médicos pueden
realizar un diagnóstico e indicar el tratamiento médico a seguir.” Por ende, se
ampararon los derechos de la accionante y se ordenó a la entidad demandada
conformar un grupo interdisciplinario de profesionales que apoyen a la actora
en su tránsito y definan los tratamientos que requiere.

4.6.3. Al respecto de esta carga de orientación, es preciso hacer referencia a si


la misma es exigible a las entidades de medicina prepagada, las cuales, al
prestar servicios complementarios, en principio, solo están sujetas al alcance
dado por los acuerdos de voluntades suscritos con el usuario. Para tal efecto,
cabe anotar que las compañías de medicina prepagada hacen parte del Sistema
de Seguridad Social en Salud y son prestadoras de “un servicio privado de

78
M.P. María Victoria Calle Correa.

21
interés público, cuya prestación no corresponde al Estado”79. En este
entendido, la relación entre el usuario y la compañía es eminentemente
privada, con algunas dimensiones públicas por cuanto involucra la garantía de
derechos fundamentales del contratante. En ese entendido, es que la Corte ha
realizado una aplicación analógica de algunos principios que rigen la
prestación del Plan de Beneficios en Salud a la medicina prepagada, cuando
ello no afecta la naturaleza contractual de adhesión, bilateral y onerosa. Tal
aplicación extensiva se fundamenta en el principio de buena fe contractual y
confianza mutua entre los contratantes80.

Bajo este panorama, se entiende que, en la medida que el derecho al


diagnóstico hace parte de las dimensiones públicas de los contratos de
medicina prepagada81, y apelando a la importancia de que con el
comportamiento de las partes de la relación contractual se permita brindar
certeza frente a la satisfacción de las prestaciones acordadas, no resulta
desproporcionado exigir a la empresa de medicina prepagada que cumpla con
la carga de información en los términos en que fue descrito en el numeral
anterior de esta providencia. En otras palabras, es posible establecer que dicha
carga de orientación va más allá de las obligaciones estrictamente
contractuales, en tanto que es un presupuesto necesario para el cumplimiento
efectivo del objeto del contrato como lo son la realización de los
procedimientos o la prestación de los servicios médicos requeridos por el
paciente.

4.6.4. En resumen, la Corte considera que en los procesos quirúrgicos de


reafirmación sexual es necesario contar también con valoraciones integrales
por parte de los galenos especialistas, a partir de los exámenes médicos
correspondientes, de los cuales se pueda diagnosticar la disforia de género y
sea posible establecer cuáles servicios y procedimientos se requieren por el
paciente. En otras palabras, para poder iniciar un proceso médico de
readecuación sexual resulta imperativo que el profesional de la salud valore a
una persona para establecer si efectivamente se presenta una ausencia de
correspondencia entre el sexo y la identidad de género, a partir de una
valoración objetiva. En esta medida, la sola solicitud de una persona no es
suficiente para que una entidad prestadora del servicio de salud deba autorizar
la realización de cirugías, procedimientos o tratamientos hormonales que se
consideren necesarios para una reafirmación de la identidad de género.

De igual forma, se advierte que las entidades de salud tienen la obligación de


brindar a los pacientes interesados en procesos de reafirmación sexual la
79
Decreto 780 de 2016: “Artículo 2.2.4.1. Otros beneficios. Dentro del Sistema General de Seguridad Social
en Salud pueden prestarse beneficios adicionales al conjunto de beneficios a que tienen derecho los afiliador
como servicio público esencial en salud, que no corresponde garantizar al Estado bajo los principios de
solidadridad y universalidad. Estos beneficios se denominan Planes Voluntarios de Salud y son financiados
con cargo exclusivo a los recursos que cancelen los particulares. // Estos planes serán ofrecidos por las
Entidades Promotoras de Salud, las Entidades Adaptadas, las compañías de medicina prepagada y las
aseguradoras. // Artículo 2.2.4.2. Definición de planes voluntarios de salud.
80
Sentencia T-346 de 2014, M.P. Nilson Pinilla Pinilla.
81

22
información suficiente y precisa sobre la necesidad de contar con una
valoración integral que permita a los médicos especialistas determinar la
condición que requiere de la adecuación sexual, para luego señalar los
tratamientos o procedimientos requeridos –normalmente de manera
progresiva– en cada caso concreto. Dicha carga supone la posibilidad real de
los pacientes de acceder de manera oportuna a las citas médicas con los
especialistas que se consideren competentes, así como a los exámenes
médicos que sean necesarios en el proceso de valoración.

4.7. Caso concreto

4.7.1. En esta oportunidad la Sala deberá determinar, en un primer momento,


si Coomeva Medicina Prepagada vulneró los derechos a la salud y a la
identidad sexual y de género de las accionantes, al no autorizar que se les
realizara el procedimiento quirúrgico denominado orquiectomía en el marco
de su proceso de reafirmación sexual, al considerar que dicha cirugía no se
encuentra cubierta por el contrato de medicina prepagada suscrito, en tanto no
tiene una finalidad funcional.

Tal como fue expuesto en las consideraciones generales de esta providencia,


el derecho a la salud de las personas transgénero tiene una estrecha relación
con su derecho a la identidad sexual y de género, en la medida en que para
lograr una coincidencia entre sus características físicas del sexo registrado al
nacer y su identidad de género necesitan someterse a un proceso quirúrgico de
reafirmación sexual, el cual requerirá de distintos tipos de procedimientos
médicos –cirugías o tratamientos hormonales– dependiendo de la valoración
integral que realicen los especialistas de la salud en cada caso en particular.
Bajo este panorama, la Corte ha advertido que se configura una afectación de
los derechos fundamentales de estas personas cuando las entidades del
sistema de salud imponen barreras injustificadas para acceder a la prestación
de los servicios médicos necesarios en dicho proceso, y ante la verificación de
esta situación, ha ordenado el procedimiento en cuestión. Al respecto, resulta
imperativo recordar que, en cuanto a la necesidad de otorgar los servicios, se
ha planteado de manera consistente en la jurisprudencia que los mismos
deben haber sido previamente prescritos por el especialista de la salud, para lo
cual, se debe haber realizado un diagnóstico efectivo del paciente de una
condición médica que haga necesario el tratamiento de readecuación, a partir
de las tres etapas descritas previamente82.

Así las cosas, en el asunto objeto de análisis, de acuerdo con las pruebas
allegadas al expediente, se tiene que el requerimiento de las tutelantes se
realizó sin una orden médica específica. En particular, la Sala observa que las
accionantes solo han sido valoradas por las especialidades de urología y
82
Como fue expuesto en el numeral 4.6.1 de esta sentencia, el diagnóstico efectivo tiene tres etapas, a saber:
(i) la identificación que supone la realización de los exámenes ordenados por el galeno atendiendo los
síntomas del paciente; (ii) la valoración que realiza el especialista a partir de los resultados obtenidos en los
exámenes previamente mencionados; y (iii) la prescripción de los procedimientos médicos que se estimen
necesarios para el caso concreto de conformidad con el análisis del médico.

23
psiquiatría sin que se haya prescrito el procedimiento quirúrgico denominado
orquiectomía. En otras palabras, la primera cita de ambas actoras fue
realizada por urología, cuyo profesional consideró necesario solicitar una
valoración por psiquiatría para verificar el diagnóstico de transexualismo 83.
En la historia clínica aportada de la valoración por psiquiatría, tampoco se
prescribió el procedimiento más allá de afirmar que podrían estar preparadas
en el ámbito psicológico para afrontar el cambio físico correspondiente. Con
estas dos valoraciones fue que las actoras acudieron directamente a Coomeva
Medicina Prepagada para solicitar la autorización de la cirugía, así como a la
acción de tutela.

De ahí que, sin entrar a valorar los argumentos esgrimidos por Coomeva
Medicina Prepagada para la negativa, la Sala estima que su actuación no
vulneró, en principio, el derecho a la salud de las accionantes, ya que el solo
deseo de una persona no es suficiente para que una entidad prestadora del
servicio de salud deba autorizar la realización de cirugías, procedimientos o
tratamientos hormonales que permitan la reafirmación sexual. En esa medida,
no es posible acceder a la pretensión de las accionantes de ordenar la
realización de la orquiectomía.

4.7.2. En lo tocante a las pretensiones de que se ordene la realización de todos


los procedimientos que se requieran en el tratamiento integral de su
transformación sexual, y que se les brinde acompañamiento psicológico
durante el proceso, la Sala advierte que los mismos no pueden ser ordenados
bajo el entendido que aún no se ha completado el proceso de valoración
médica de las accionantes.

4.7.3. Ahora bien, en relación con el contenido de la respuesta brindada por la


empresa accionada, es necesario realizar algunas consideraciones particulares.
Al respecto, es preciso advertir que al estar involucrada en la controversia una
empresa de medicina prepagada, la Sala deberá referirse al ámbito
contractual, así como a las exigencias que en marco del mismo se desprenden
para la compañía demandada. En tal sentido, cabe anotar que, en este tipo de
contratos, al tratarse de servicios complementarios, su alcance es susceptible
de determinarse a través de un acuerdo de voluntades. Así las cosas, la
empresa se encuentra obligada a proporcionar todo tratamiento médico no
excluido de manera expresa.

Bajo este panorama, en principio, no cabía señalar como estética la cirugía


solicitada, porque ese tipo de tratamientos, cuando son prescritos por el
médico tratante, obedecen a una condición médica que, de acuerdo con la
Corte, no es simplemente estética, y debe ser cubierta por el sistema de salud.
Luego, si no hay exclusión expresa, la prepagada estaría en la obligación de
cubrirla. De igual forma, se indica que la eventual obligación de practicar la
cirugía no podría ser atribuida a la EPS, si las usuarias han ejercido su
83
También es preciso advertir que el mismo galeno deja constancia que es el deseo de las accionantes realizar
la cirugía denominada orquiectomía.

24
facultad de libre elección y hayan solicitado a la empresa de medicina
prepagada, previa orden médica, brindar la atención médica –siempre que no
se trate de un procedimiento o servicio expresa y taxativamente excluido del
contrato–84.

De esta manera, atendiendo a la carga de información precisa, clara y


suficiente en cabeza de las compañías de medicina prepagada –en
concordancia con el principio de buena fe contractual–, se advierte que, de la
documentación aportada por las accionantes a Coomeva Medicina Prepagada
cuando realizaron la solicitud –que es la misma allegada en sede de tutela–,
era posible prever que las mismas aún no habían culminado con el proceso de
valoración integral por parte de los médicos especialistas. Lo anterior, debido
a que era el urólogo quien debía establecer cuál era el paso a seguir después
del resultado de la valoración por psiquiatría. En este sentido, sin entrar a
categorizar el tipo de procedimiento solicitado, la empresa accionada debió
indicar a las tutelantes sobre la necesidad de continuar con su proceso de
valoración y llevar los resultados del examen por psiquiatría al galeno
tratante. Al no precisar este escenario, desconoció su carga de brindar
información suficiente y precisa a los pacientes para que puedan contar con el
apoyo de los médicos a efectos de determinar los tratamientos a seguir que les
permitan continuar con su proceso de reafirmación sexual.

Así pues, con la respuesta otorgada por la empresa accionada no permitió a


las demandantes lograr un diagnóstico efectivo, sino que solo pudieron llegar
hasta la primera etapa de la valoración, como lo es la identificación y
realización de los exámenes ordenados por el galeno tratante. En
consecuencia, la Sala advierte que la respuesta de Coomeva Medicina
Prepagada vulneró el derecho al diagnóstico de KAC y YDP, y puso en riesgo
su derecho a la identidad sexual y de género.

4.7.4. En definitiva, la Sala procederá al amparo de los derechos al diagnóstico


y a la identidad sexual y de género de KAC y YDP. Por consiguiente,
ordenará a Coomeva Medicina Prepagada que informe de manera precisa y
clara a las accionantes sobre las etapas que deben surtir para una valoración
integral, de conformidad con lo desarrollado en esta providencia, y bajo la
consideración que se trata de mujeres transgénero con interés por iniciar el
proceso quirúrgico de readecuación sexual.

V. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Tercera de Revisión, administrando justicia


en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución Política,

RESUELVE

84
En el artículo 2.2.4.2 del Decreto 780 de 2016, se consagra la posibilidad que tienen los usuarios de “elegir
libre y espontáneamente si utiliza el POS o el Plan adicional en el momento de utilización del servicio y las
entidades no podrán condicionar su acceso a la previa utilización de otro plan”.

25
PRIMERO.- CONFIRMAR PARCIALMENTE la sentencia del 24 de
septiembre de 2019 proferida por el Juzgado Cuarto Civil Municipal de
Florencia (Caquetá) en lo relativo a la negativa de ordenar la cirugía
denominada orquiectomía, por las razones expresadas en esta providencia. De
igual forma, REVOCAR PARCIALMENTE la citada providencia judicial
por las consideraciones desarrolladas en este fallo y, en su lugar, AMPARAR
los derechos al diagnóstico y a la identidad sexual y de género de KAC y
quien se reconoce en este proceso como YDP85.

SEGUNDO.- ORDENAR a Coomeva Medicina Prepagada que informe de


manera precisa y clara a las accionantes sobre las etapas que deben surtir para
una valoración integral, de conformidad con lo desarrollado en esta
providencia.

TERCERO.- Por Secretaría General, LÍBRESE la comunicación prevista en


el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.

Notifíquese, comuníquese, insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y


cúmplase.

LUIS GUILLERMO GUERRERO PÉREZ


Magistrado

ALEJANDRO LINARES CANTILLO


Magistrado

ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO


Magistrado

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General

85
Este nombre es con el que se identifica en la demanda la accionante como mujer trans. Cabe advertir que en
el folio 17 del expediente aparece la cédula de ciudadanía de esta persona con el nombre de YPZ de sexo
masculino.

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