ANÁLISIS
R.N. N° 4166-99 LIMA SALA PENAL
Lima, siete de marzo del año dos mil.
Es el caso que se imputa al acusado Luis Villalobos Chumpitaz, ser coautor del delito de
robo agravado, en agravio de Sixto Basilio, Víctor Villanueva y José Ignacio, hecho
ocurrido el 14-02-1999, en horas de la madrugada, en compañía de otros sujetos no
identificados, siendo su rol el de conducir el vehículo automotor a bordo del cual
desplazaron las especies sustraídas del domicilio de los citados agraviados, hasta ser
interceptados por la policía, quienes capturaron al referido acusado, mas no así de sus
acompañantes, quienes lograron darse a la fuga.
1. Se estableció que las pruebas aportadas al proceso, que el acusado, en el día de
los hechos se encontraba por inmediaciones del domicilio de los agraviados,
realizando su labor habitual de taxista, siendo requeridos sus servicios por un
individuo que lo condujo hasta el inmueble, donde le estaban esperando cinco
sujetos más, quienes introdujeron diversas especies al vehículo, luego recibió la
orden de iniciar la marcha, siendo posteriormente intervenidos por la policía.
2. Que, el acusado tanto en su manifestación policial con presencia del fiscal y ante
el interrogatorio del juicio oral, afirmo haberse percatado de las intenciones
delictivas de los sujetos que tomaron sus servicios, en el instante que lo hicieron
ingresar a la cochera del inmueble, pero que no pudo hacer nada ya que se
encontraba dentro.
3. Que, a efectos de establecer si la conducta del acusado deviene en una
responsabilidad penal, es la determinación del rol desempeñado por el agente en
el contexto de la acción, así el concepto de rol está referido a un sistema de
posiciones de modo normativo ocupado por individuos intercambiables.
4. Que, una vez establecido esto, cabe afirmar que, tratándose de actividades
realizadas por una pluralidad de agentes, ya que quien conduce su
comportamiento del modo adecuado socialmente, no puede responder por el
comportamiento lesivo de la norma que adopte otro.
5. Ha quedado acreditado que el acusado se limitó a desempeñar su rol de taxista, el
cual, podríamos calificar de inocua, ya que es equivalente per se, no siquiera en el
plano valorativo, al delito de robo agravado.
6. El acusado en algún momento determinado del desarrollo de su acción tuvo pleno
conocimiento de la ilicitud de los hechos desplegados por sus contratantes, pero
eso tampoco es sustento suficiente para dar lugar a una alguna forma de
ampliación del tipo, ya que el solo conocimiento no puede fundar la antijuricidad de
su conducta.
7. En conclusión, si bien el acusado intervino en los hechos materia de investigación;
sin embargo, su actuación se limitó a desempeñar su rol de taxista, de modo que,
aun cuando el comportamiento de los demás sujetos fue ilícito, pero dicho
resultado lesivo no le es imputable en virtud a la prohibición de regreso, lo que
determina que su conducta no puede ser penalmente relevante, situándonos en un
supuesto de atipicidad.
Por lo que declararon NO HABER NULIDAD en la sentencia recurrida, que
absolvió Luis Villalobos Chumpitaz por el delito de robo agravado, en agravio de
Sixto Basilio, Víctor Villanueva y José Ignacio.
ANÁLISIS CRÍTICO: La prohibición de regreso es un criterio que excluye la imputación
penal; si una conducta se realiza de modo estereotipada, neutra o inocua, el derecho
penal está imposibilitado de sancionarla.
Las conductas neutras son acciones que crean riesgos permitidos o jurídicamente
tolerados y, aunque favorezcan en forma causal un delito, no alcanzan a constituir
participación delictual. Asimismo, se mantienen alejadas del delito por ser acciones
inocuas de contenido social dentro del rol que le corresponde a cada persona en la
sociedad; por tanto, no representan ningún aporte al hecho punible.
Es por ello, en este caso declararon NO HABER NULIDAD en la sentencia contra el
acusado Luis Villalobos Chumpitaz, toda vez que: él actuó dentro del marco de su rol
como taxista y desconocía los móviles e intenciones ilícitas de sus contratantes
para servicio de taxi; aunque su conducta haya favorecido una actividad ilícita de
terceros, sin embargo, no es penalmente relevante en atención a la prohibición de
regreso pues su accionar solo se limitó a desempeñar su rol de taxista, el cual está
“estereotipado dentro de un contexto de intervención plural de personas en un hecho
susceptible de imputación”.
Para ampliar un mayor conocimiento sobre la aplicación de la institución de
prohibición de regreso, se analizó también el R. N. N.° 214-2019 LIMA - Sala
Penal Permanente:
En este caso, similar a la materia de análisis, condenaron a Teófilo Galván
Cantoral como autor del delito contra el patrimonio-robo agravado en grado de
tentativa, toda vez que él participó como coejecutor del hecho, con un
codominio funcional, y su rol consistió en trasladar a los partícipes con los
bienes sustraídos ilícitamente, a quienes esperó en un punto determinado
con el vehículo en marcha y las lunas bajas para facilitar su ingreso.
Además, no asumió una conducta neutral de taxista, ya que el vehículo no era de su
propiedad, su licencia de conducir no estaba vigente –había caducado el cinco de marzo de
dos mil uno– y no tenía autorización formal para realizar el servicio de taxi.
Su actitud de esperar en el vehículo –mientras observaba cómo los demás partícipes,
después de subirse al taxi y percatarse de que las bolsas negras que le quitaron inicialmente al
agraviado Enrique Valverde no contenían el dinero que esperaban, se bajaron y lo redujeron en el
suelo golpeándolo con la cacha del arma, y le exigieron que les entregara el dinero de las entradas
al local campestre La Portada del Sol – acreditó que tenía pleno conocimiento del hecho
delictivo.
En ese sentido, la prohibición de regreso es una teoría excluyente de la intervención
delictiva de quien obra conforme con un rol estereotipado dentro de un contexto de
intervención plural de personas en un hecho susceptible de imputación. Desprendiéndose
que la prohibición de regreso se basa en un elemento fundamental: la neutralidad de
una conducta realizada en el seno del ejercicio de un rol social.
Por eso dicha institución de la prohibición de regreso son delimitadoras de la responsabilidad penal,
que se ocupan de ser un filtro para dotar a un determinado comportamiento como típico. Es por ello
que, NO se puede responsabilizar a una persona por un ilícito que favoreció en su comisión
mediante un comportamiento gestado como parte de su rol social, a pesar que el otro sujeto emplee
esa conducta en su beneficio concediendo su sentido delictivo.
PABLO GARAY DAVID - Alumno de Maestría en Ciencias Penales - UNHEVAL