Violencia de Genero, Tesis Doctoral
Violencia de Genero, Tesis Doctoral
FACULTAD DE DERECHO
DEPARTAMENTO DE DERECHO PENAL
TESIS DOCTORAL
Tratamiento jurídico de la violencia de género:
aspectos constitucionales, penales y procesales
Directora
Carmen Armendáriz León
Madrid, 2015
TESIS DOCTORAL
Madrid-2015
RESUMEN………………………………………………………………………………1
ABSTRACT……………………………………………………………………………10
INTRODUCCIÓN……………………………………………………..……………….19
CAPÍTULO 1
LA LO 1/2004, DE 28 DE DICIEMBRE DE MEDIDAS DE PROTECCIÓN
INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y SU
CONSTITUCIONALIDAD
1.1 Objetivo…………………………………………………………………..……..….25
1.2 Trámite parlamentario y trabajos legislativos previos a la promulgación de la Ley
Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre…………………………………………..………25
1.2.1 Referencias parlamentarias anteriores al Anteproyecto de la Ley Orgánica Integral
contra la Violencia ejercida sobre la Mujer de 2004………………………………..….25
1.2.2 Anteproyecto de Ley Orgánica Integral de Medidas contra la Violencia ejercida
sobre la Mujer……………………………………………………………….………….30
[Link] Informe del Consejo General del Poder Judicial…………………….…………30
[Link] Informe del Consejo de Estado…………………………………………………39
[Link] Informe del Consejo Económico y Social………………………………...……41
[Link] Comparecencias Parlamentarias………………………………………………..43
1.3 Precedentes resueltos por el Tribunal Constitucional………………………..……..60
1.3.1 Auto del Pleno del Tribunal Constitucional nº 233/2004, de 7 de junio…………62
[Link] Posición doctrinal y crítica personal…………………………………..………..65
1.3.2 Auto del Pleno del Tribunal Constitucional nº 332/2005, de 13 de septiembre….68
[Link] Posición doctrinal y crítica personal……………………………………………69
1.4 Cuestiones de inconstitucionalidad inadmitidas a trámite por el Tribunal
Constitucional………………………………………………………………..…………71
1.4.1 Autos del Tribunal Constitucional nº 13 a 15/2006, de 17 de enero…………..…71
[Link] Posición doctrinal y crítica personal……………………………………………74
1.4.2 Auto del Tribunal Constitucional nº 133/2006, de 4 de abril……………….……75
[Link] Posición doctrinal y crítica personal……………………………………………76
1.4.3 Auto del Tribunal Constitucional nº 134/2006, de 4 de abril…………………….76
[Link] Posición doctrinal y crítica personal…………………………………...……….79
1.4.4 Auto del Tribunal Constitucional nº 135/2006, de 4 de abril……...……………..81
[Link] Opinión personal y crítica personal………………………………….…………83
1.4.5 Auto del Tribunal Constitucional nº 136/2006, de 4 de abril………...…………..84
[Link] Opinión y crítica personal………………………………………………...…….85
1.5 Cuestiones de inconstitucionalidad admitidas a trámite por el Tribunal
constitucional………………………………………………………………………...…86
1.5.1 Cuestiones de inconstitucionalidad admitidas a trámite por el Tribunal
Constitucional en relación con la prohibición de aproximación y comunicación de los
artículos 48.2 y 57.2 del Código Penal…………………………………………………86
[Link] Sentencia del Tribunal Constitucional nº 139/2008, de 28 de octubre…..……..86
[Link].1 Crítica personal……………………………………………………….………88
[Link]. Sentencia del Tribunal Constitucional nº 60/2010, de 7 de octubre…………...89
[Link].1 Posición doctrinal y crítica personal……………………………………….…95
[Link] Otras cuestiones similares resueltas por el Tribunal Constitucional…………...98
[Link].1 Sentencia del Tribunal Constitucional nº 80/2010, de 26 de
octubre…………………………………………………………………………..…...…98
[Link].2 Sentencias del Tribunal Constitucional nº 141/2008, de 30 de octubre y nº
115/2010, de 24 de noviembre………………………………………………..………100
1.5.2 Cuestiones de inconstitucionalidad admitidas a trámite por el Tribunal
Constitucional planteadas en relación a los artículos 148 y 153 del Código
Penal………………………………………………………………………………......101
[Link] Sentencia del Tribunal Constitucional nº 59/2008, de 14 de mayo…..……….101
[Link].1 Antecedentes…………………………………………………….………..…101
[Link].2 Posición del Ministerio Fiscal…………………………………..………..…104
[Link].3 Traslado a los demás órganos legitimados e informe de la Abogacía del
Estado……………………………………………………………………...….......…..104
[Link].4 Pronunciamiento del Tribunal Constitucional………………...…...….…….105
[Link].5 Votos particulares emitidos a la sentencia………..…………………………109
[Link].6 Opinión doctrinal y crítica personal……………………………………...…112
[Link] Otras cuestiones de inconstitucionalidad admitidas en relación al artículo 153
del Código Penal…………………………………………………………………..…..117
[Link].1 Sentencia del Tribunal Constitucional nº 81/2008, de 17 de julio……….....118
[Link].2 Sentencia del Tribunal Constitucional nº 41/2010, de 22 de julio………….120
[Link].3 Sentencia del Tribunal Constitucional nº 45/2010, de 28 de julio….………123
1.5.3 Relacionadas con el artículo 171 del Código Penal. Sentencia del Tribunal
Constitucional nº 45/2009, de 19 de febrero…………………………………….……126
[Link] Antecedentes……………………………………………………………….….126
[Link] Posición del Ministerio Fiscal……………………………………………..….127
[Link] Posición de la Abogacía del Estado…………………………………………...127
[Link] Pronunciamiento del Tribunal Constitucional………………………………...128
1.5.4 Cuestiones de inconstitucionalidad admitidas a trámite por el Tribunal
Constitucional planteadas en relación al artículo 172.2 del Código Penal. Sentencia del
Tribunal Constitucional nº 127/2009, de 26 de mayo……………………………...…129
[Link] Antecedentes………………………………………………………..…………129
[Link] Posición de la Abogacía del Estado……………….…………………………..130
[Link] Pronunciamiento del Tribunal Constitucional…………………………...……130
1.5.5 Cuestiones de inconstitucionalidad admitidas a trámite por el Tribunal
Constitucional planteadas en relación al artículo 173.2 del Código Penal. Sentencia del
Tribunal Constitucional nº 77/2010, de 19 de octubre……………….……………….132
[Link] Antecedentes……………………………………………….…………….……132
[Link] Posición de la Abogacía del Estado y del Ministerio Público………….……..133
[Link] Pronunciamiento del Tribunal Constitucional…………...……………………133
1.6 Opinión doctrinal y toma de postura en torno a la constitucionalidad de la Ley
Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la
Violencia de Género………………………………………………………….……….135
1.6.1 Opinión doctrinal………………………………………………….…………….135
1.6.2 Toma de postura………………………………………………………………...139
1.7 Doctrina constitucional sobre el principio de igualdad y de
proporcionalidad…........................................................................................................140
CAPÍTULO 2
TUTELA PENAL FRENTE A LA VIOLENCIA DE GÉNERO
CONCLUSIONES…………………………………………………………………….493
ANEXO…...…………………………………………………………………………..509
JURISPRUDENCIA………………………………………………………………….561
BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………..……………….593
ABREVIATURAS
AP Audiencia Provincial
art. Artículo
ATC Auto del Tribunal Constitucional
BOE Boletín Oficial del Estado
Cc Código Civil
CE Constitución Española
CEDH Convenio Europeo de Derechos Humanos
CES Consejo Económico y Social
CETFDM Convenio para la Eliminación de todas las formas de Discriminación de
la Mujer
CGPJ Consejo General del Poder Judicial
Coord../s Coordinador/es
CP Código Penal
Dir. Director
DUD Diligencias Urgentes de juicio rápido
etc. Etcétera
FGE Fiscalía General del Estado
FJ Fundamento Jurídico
JVM Juzgado de Violencia sobre la Mujer
LECiv Ley de Enjuiciamiento Civil
LECrim Ley de Enjuiciamiento Criminal
LIVG Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de
Género
LOPJ Ley Orgánica del Poder Judicial
LOTC Ley Orgánica del Tribunal Constitucional
nº Número
ONU Organización de Naciones Unidas
pág. Página
ss. Siguientes
SSTEDH Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
STC Sentencias del Tribunal Constitucional
TC Tribunal Constitucional
RESUMEN
Propósito de la investigación
1
Como contrapartida, la decisión de la víctima de acogerse a su derecho a no
declarar contra su cónyuge, ex cónyuge, pareja o ex pareja ha ocasionado el dictado de
numerosas sentencias absolutorias al no contar con otros medios de prueba contra aquél
en atención a que muchos actos de violencia de género se cometen en la intimidad del
domicilio familiar, lo que ha llevado a muchos juristas a preguntarse sobre la
conveniencia de una necesaria reforma de dicho precepto o incluso por la posibilidad de
optar por otras vías legales, como la mediación o conciliación.
Objeto-Contenido
Metodología
2
Medios
Las fuentes consultadas y los medios utilizados en el presente estudio han sido
los trabajos parlamentarios y los estudios e informes emitidos por los diversos
organismos previos a la promulgación de la LIVG, la jurisprudencia del Tribunal
Supremo, Tribunal Constitucional y de diferentes Audiencias Provinciales, la
bibliografía especializada de libros, revistas de consulta existentes tanto en la biblioteca
de la Universidad Complutense de Madrid y otras Universidades, como la Universidad
de Málaga, en la biblioteca de la Fiscalía Provincial de Madrid y otras bases de datos
como: Dialnet, El derecho, Tirant on line, CENDOJ, La Ley, SEPÍN, Colección
Cuadernos de Derecho Judicial, Colección Cuadernos Digitales de Formación, Revista
Electrónica de Ciencia Penal y Criminología...etc.
Conclusiones-Resultados
Bibliografía destacada
3
ALASTUEY DOBÓN, M. C., “Desarrollo parlamentario de la ley integral contra la
violencia de género. Consideraciones críticas”, en BOLDOVA PASAMAR, M. A. y
RUEDA MARTÍN, M. A. (coords.), La reforma penal en torno a la violencia
doméstica y de género, Atelier, Barcelona, 2006.
CASTILLEJO MANZANARES, R., “La dispensa del deber de declarar del art. 416
Lec., a debate”, en RAMOS VÁZQUEZ, J. A. y SOUTO GARCÍA, E. M., (coords.), La
respuesta penal a la violencia de género. Lecciones de diez años de experiencia de una
política criminal punitivista., Comares, Granada, 2010.
COMAS D´ARGEMIR CENDRA, M., “La ley integral contra la violencia de género.
Nuevas vías de solución”, en BOLDOVA PASAMAR, M. A. y RUEDA MARTÍN, M.
A. (coords.), La reforma penal en torno a la violencia de género, Atelier, Barcelona,
2009.
4
DEL MORAL GARCÍA, A., “Aspectos penales de la violencia doméstica. La actuación
del Ministerio Fiscal”, en Encuentros de violencia doméstica, CGPJ, Madrid, 2003.
5
JAÉN VALLEJO, M., “El cumplimiento de las penas en materia de violencia de
género” en ARAGONESES MARTÍNEZ, S., CUBILLO LÓPEZ, I.J., JAÉN
VALLEJO, M., MANJÓN-CABEZA OLMEDA, A., NÚÑEZ FERNÁNDEZ, J. y
REQUEJO NAVEROS, M.T., Tutela penal y tutela judicial frente a la violencia de
género, Colex, Madrid, 2006.
MAGRO SERVET, V., y SOLAZ SOLAZ, E., Manual Práctico sobre la Ejecución
Penal. Las medidas alternativas a la prisión: suspensión, sustitución y expulsión, La
Ley, Las Rozas (Madrid), 2010.
6
MANZANARES SAMANIEGO, J.L., “Suspensión, sustitución y ejecución de la pena
de prisión”, en Suspensión, sustitución y ejecución de las penas privativas de libertad,
Comares, Granada, 2008.
7
MUÑOZ CONDE, F., “Violencia familiar y género en la ley orgánica 1/2004” en
NÚÑEZ CASTAÑO, E., (Dir.), Estudios sobre la tutela penal de la violencia de
género, Tirant lo Blanch, Valencia, 2009.
NÚÑEZ CASTAÑO, E., “Algunas consideraciones sobre el art. 173.2 del Código
penal. El maltrato habitual”, en NÚÑEZ CASTAÑO, E., (Dir.), Estudios sobre la tutela
penal de la violencia de género, Tirant lo Blanch, Valencia, 2009.
REY MARTÍNEZ, F.; ALÁEZ CORRAL, B.; RUÍZ MIGUEL, A., y FARALDO
CABANA, P., “Protección penal desigual y violencia de género”, en HUERTA
TOCILDO, S. y PÉREZ MANZANO, M., (Dirs.), Cuestiones Actuales de la Protección
de la Vida y la Integridad Física y Moral., Thomson Reuters Aranzadi, Pamplona,
2012.
SENÉS MOTILLA, C., “Los Jugados de Violencia sobre la Mujer y sus competencias”
en GÓMEZ COLOMER, J.L. (coord.), Tutela procesal frente a hechos de violencia de
género, Publicacions de la Universitat Jaume I, Castelló de la Plana, 2007.
8
TARDÓN OLMOS, M., “El delito de violencia habitual del art. 173.2 Código Penal”,
Colección Cuadernos Digitales de Formación, número 12, 2012.
TORRES DEL MORAL, A., Principios del Derecho Constitucional Español, Servicio
de Publicaciones de la Facultad de Derecho, Universidad Complutense de Madrid,
Tomo II, Madrid, 1992.
9
ABSTRACT
Introduction
The Constitutional Court was forced to deal with a great many exceptions of
unconstitutionality against the articles of the law which provide criminal and
jurisdictional protection and once again, with a great deal of division and controversy,
the Constitutional Court found the law was in accordance with the Constitution, though
its detractors were not swayed by its arguments.
It is also important to point out the protection order preventing the abuser from
communicating or coming near the victim, granting the victims an integral protection
statute.
In return, acquittal judgments were issued by the choice of the victim to claim
the right not to testify against her husband, ex-husband, partner or ex-partner, due to the
10
lack of further evidence against him, given the fact that many gender crimes are
committed in the privacy of the family home, which has led many jurists to wonder
whether new regulatory actions or new lawful channels, such as mediation or
conciliation, are required.
Goals/Content
At a criminal level the research stresses the different criminal offences affected
by the reform and furthermore, from a jurisdictional point of view, special reference is
made to the Courts for Violence against Women, criminal provisional protection
measures of victims, legal exemption defined in art. 416 (of the Criminal Procedure
Act) and the various options offered by restorative justice.
The method
This research has been carried out by using analysis methods involved in
dogmatic and criminal policy. In general, the substantial information for this study was
obtained from: a) detailed study of the relevant law cases regarding gender-based
violence, b) analysis of the relevant theoretical legal frameworks, c) study and
interpretation of legal provisions, d) review of the media, bibliography, specialized
hemerography and webgraphy research.
Means
The data sources and methods used in this investigation have been mainly the
Parliament´s works, Constitutional and Supreme Court Jurisprudence as well as the
specialized bibliography of reference books and specialist legal journals at the library of
the Complutense University of Madrid, University of Málaga and other universities, at
11
the library of the Provincial Prosecutor´s Office of Madrid and databases such us:
Dialnet, El derecho, Tirant on line, CENDOJ, La Ley, SEPÍN, Colección Cuadernos de
Derecho Judicial, Colección Cuadernos Digitales de Formación, Revista Electrónica de
Ciencia Penal y Criminología...etc.
Conclusions-Results
Despite the controversy, the ILVW represented a turning point in the fight
against gender-based violence. However, it is necessary to undertake a comprehensive
reform in order to reduce the high number of acquittals by the choice of a victim who
claims the right not to testify, to increase the competence of the Courts for Violence
Against Women, to improve the prevention and protection systems…and ultimately, to
reduce the incidences of violence against women.
Selected Bibliography
12
FERNÁNDEZ, J. y REQUEJO NAVEROS, M.T., Tutela penal y tutela judicial frente a
la violencia de género, Colex, Madrid, 2006.
CASTILLEJO MANZANARES, R., “La dispensa del deber de declarar del art. 416
Lec., a debate”, en RAMOS VÁZQUEZ, J. A. y SOUTO GARCÍA, E. M., (coords.), La
respuesta penal a la violencia de género. Lecciones de diez años de experiencia de una
política criminal punitivista., Comares, Granada, 2010.
COMAS D´ARGEMIR CENDRA, M., “La ley integral contra la violencia de género.
Nuevas vías de solución”, en BOLDOVA PASAMAR, M. A. y RUEDA MARTÍN, M.
A. (coords.), La reforma penal en torno a la violencia de género, Atelier, Barcelona,
2009.
13
ESCUCHURI AISA, E., “Manifestaciones delictivas de la violencia de género”, en
BOLDOVA PASAMAR, M. A. y RUEDA MARTÍN, M. A. (coords.), La reforma
penal en torno a la violencia doméstica y de género, Atelier, Barcelona, 2006.
14
REQUEJO NAVEROS, M.T., Tutela penal y tutela judicial frente a la violencia de
género, Colex, Madrid, 2006.
MAGRO SERVET, V., y SOLAZ SOLAZ, E., Manual Práctico sobre la Ejecución
Penal. Las medidas alternativas a la prisión: suspensión, sustitución y expulsión, La
Ley, Las Rozas (Madrid), 2010.
15
MAQUEDA ABREU, M. L., “1989-2009: Veinte años de desencuentros entre la ley
penal y la realidad de la violencia en la pareja”, en RAMOS VÁZQUEZ, J. A. y
SOUTO GARCÍA, E. M. (coords.), La respuesta penal a la violencia de género.
Lecciones de diez años de experiencia de una política criminal punitivista, Estudios de
Derecho Penal y Criminología, Comares, Granada, 2010.
16
NÚÑEZ CASTAÑO, E., “Algunas consideraciones sobre el art. 173.2 del Código
penal. El maltrato habitual”, en NÚÑEZ CASTAÑO, E., (Dir.), Estudios sobre la tutela
penal de la violencia de género, Tirant lo Blanch, Valencia, 2009.
REY MARTÍNEZ, F.; ALÁEZ CORRAL, B.; RUÍZ MIGUEL, A., y FARALDO
CABANA, P., “Protección penal desigual y violencia de género”, en HUERTA
TOCILDO, S. y PÉREZ MANZANO, M., (Dirs.), Cuestiones Actuales de la Protección
de la Vida y la Integridad Física y Moral., Thomson Reuters Aranzadi, Pamplona,
2012.
SENÉS MOTILLA, C., “Los Jugados de Violencia sobre la Mujer y sus competencias”
en GÓMEZ COLOMER, J.L. (coord.), Tutela procesal frente a hechos de violencia de
género, Publicacions de la Universitat Jaume I, Castelló de la Plana, 2007.
TARDÓN OLMOS, M., “El delito de violencia habitual del art. 173.2 Código Penal”,
Colección Cuadernos Digitales de Formación, número 12, 2012.
17
TORRES DEL MORAL, A., Principios del Derecho Constitucional Español, Servicio
de Publicaciones de la Facultad de Derecho, Universidad Complutense de Madrid,
Tomo II, Madrid, 1992.
18
INTRODUCCIÓN
Años más tarde de las palabras pronunciadas por Ban Ki-moon, no sólo
seguimos sin conseguir los objetivos que él se marcó en la lucha contra la violencia
contra las mujeres sino que además de discutirse la conveniencia del endurecimiento de
las leyes contra los maltratadores hemos pasado, a consecuencia de la crisis económica,
1
[Link] última visita el 2 de marzo de 2015.
2
En el website de Naciones Unidas podemos consultar el mismo discurso en español,
[Link] con el siguiente contenido:
“…En el plano internacional, cada vez es mayor el número de países que cumplen sus obligaciones de
proteger a la mujer a través de una legislación exhaustiva, mejores servicios a las víctimas, asociaciones
más sólidas y más esfuerzos para que los hombres y niños participen en la solución del problema. Este
avance es satisfactorio pero todavía quedan muchos problemas por resolver. Necesitamos esforzarnos
más para hacer cumplir las leyes y luchar contra la impunidad. Debemos combatir las actitudes y
comportamientos que condonan, toleran, disculpan o pasan por alto la violencia contra la mujer. Y
también necesitamos aumentar la financiación para los servicios que se prestan a las víctimas y
sobrevivientes…”.
19
a ver cómo se reducen significativamente las partidas presupuestarias destinadas tanto a
igualdad de oportunidades como a la lucha contra la violencia de género3 incluso con la
falsa excusa de que el número de mujeres maltratadas ha disminuido 4 en atención a la
reducción del número de denuncias presentadas, dato que no comparto como cierto,
baste ver el número de mujeres fallecidas en los últimos años apenas difiere5 y, además,
con la añadida preocupación, de que cada vez son más jóvenes tanto las perecidas como
sus agresores.
El maltrato no sólo deja por víctimas a las mujeres sino también a los hijos que
conviven en el hogar familiar y que sufren en distintas formas esta lacra social, ya como
víctimas directas o indirectas del mismo.
3
Según el desglose de gastos presupuestados recogidos en el Proyecto de Presupuestos Generales del
Estado de 2014, en [Link]
ROM/doc/L_14_A_G16.PDF, pág. 191 y ss., última visita el 2 de marzo de 2015, en la que se observa
una reducción drástica, en comparación con la presupuestada para años anteriores, en las partidas
previstas para ayudas sociales y unidades disponibles de dispositivos telemáticos, entre otras.
4
[Link] última visita el 2 de marzo de
2015.
5
Así en el en el año 2012 fallecieron un total de 52 mujeres por violencia de género; en el año 2013, 54 y
en el año 2014, un total de 53:
[Link] última visita el 2 de marzo de
2015.
20
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición…”.
6
En el que se precisaba que: “Cada Estado miembro garantizará durante la primera etapa y mantendrá
después, la aplicación del principio de igualdad de retribución entre los trabajadores masculinos y
femeninos para un mismo trabajo. Se entiende por retribución, a tenor del presente artículo, el salario o
sueldo normal de base mínimo y cualesquiera gratificaciones satisfechas directa o indirectamente en
dinero o en especie por el empresario al trabajador en razón de la relación de trabajo. La igualdad de
retribución por razón de sexo significa: a)que la retribución establecida para el mismo trabajo
remunerado por unidad de obra realizada se fija sobre la base de la misma unidad de medida; b) que la
retribución establecida para un trabajo remunerado por unidad de tiempo es igual para un mismo puesto
de trabajo”.
7
De 2 de octubre de 1997 que establece que: “1. Cada Estado miembro garantizará la aplicación del
principio de igualdad de retribución entre trabajadores y trabajadoras para un mismo trabajo o para un
trabajo del mismo valor.
2. Se entiende por retribución, a tenor del presente artículo, el salario o sueldo normal de base o
mínimo, y cualesquiera otras gratificaciones satisfechas, directa o indirectamente, en dinero o en
especie, por el empresario al trabajador en razón de la relación de trabajo. La igualdad de retribución,
sin discriminación por razón de sexo, significa:
a) que la retribución establecida para un mismo trabajo remunerado por unidad de obra realizada se fija
sobre la base de una misma unidad de medida
b) que la retribución establecida para un trabajo remunerado por unidad de tiempo es igual para un
mismo puesto de trabajo.
3. El Consejo, con arreglo al procedimiento establecido en el artículo 189 B y previa consulta al Comité
Económico y Social, adoptar medidas para garantizar la aplicación del principio de igualdad de
oportunidades e igualdad de trato para hombres y mujeres en asuntos de empleo y ocupación, incluido el
principio de igualdad de retribución para un mismo trabajo o para un trabajo de igual valor.
4. Con objeto de garantizar en la práctica la plena igualdad entre hombres y mujeres en la vida laboral,
el principio de igualdad de trato no impedir` a ningún Estado miembro mantener o adoptar medidas que
ofrezcan ventajas concretas destinadas a facilitar al sexo menos representado el ejercicio de actividades
profesionales o a evitar o compensar desventajas en sus carreras profesionales”.
8
BALAGUER CALLEJÓN, M.L., “La Constitución Europea y la violencia de género”, ReDCE, nº 3,
2005, pág. 276.
21
necesarias para que las circunstancias que se expresan a continuación, siempre que no
sean de por sí elementos constitutivos del delito, de conformidad con las disposiciones
aplicables de su derecho interno, puedan ser tomadas en consideración como
circunstancias agravantes en el momento de la determinación de las penas
correspondientes a los delitos previstos en el presente Convenio. La circunstancia a que
se refiere el apartado a) es que el delito se haya cometido contra un cónyuge o pareja de
hecho actual o antiguo, de conformidad con el derecho interno, por un miembro de la
familia, una persona que conviva con la familia o una persona que haya abusado de su
autoridad.
22
Dichos derechos y principios no son respetados por los maltratadores pero gracias al
distinto posicionamiento frente a la violencia de género en la sociedad de nuestros días,
a diferencia de lo que ocurría en épocas anteriores, se ha conseguido avanzar en la lucha
contra la violencia de género y, sobre todo, desde la promulgación de la LO 1/2004, de
28 de diciembre pero, sin embargo, no hay que olvidar que por desgracia esta lacra
social sigue estando de actualidad día tras día, a pesar de todos los intentos que se hacen
por combatir la misma.
23
obstante lo anterior, no hay que olvidar que a raíz de la promulgación de la LO 1/2004,
de 28 de diciembre se activó todo un sistema integral y multidisciplinar de protección
que conlleva la coordinación entre distintos colectivos: educativos, sanitarios,
institucionales, jurídicos, policiales, asistenciales, laborales…etc., que actúan desde
distintos ámbitos pero con una finalidad común recogida en el art. 1 de la mencionada
norma: actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la
situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se
ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quiénes
estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin
convivencia.
24
CAPÍTULO 1
1.1 Objetivo
9
BOE nº 313, de 29 de diciembre de 2004. Corrección de errores BOE nº 87, de 12 de abril de 2005.
10
Véase: [Link] última consulta efectuada el día 2 de marzo
de 2015.
25
En el mismo sentido, se pronunció el Partido Socialista y presentó el 5 de junio de
200011 una interpelación urgente sobre la adopción de medidas para la lucha contra la
violencia de género, firmada por la Diputada Dª. Cristina Alberdi Alonso y por la
Portavoz del grupo parlamentario socialista de aquel entonces Dª. María Teresa
Fernández de la Vega Sanz.
11
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2000, VII Legislatura, Serie
D: General, nº 34, 20 de junio de 2000, Interpelación Urgente nº 172/000013, pág. 10.
12
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2000, VII Legislatura, nº
183, Serie D: General, nº 61, 22 de septiembre de 2000, Proposición no de Ley nº 162/000113, pág. 9 a
11.
13
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2001, VII Legislatura, Serie
B: Proposiciones de Ley, nº 183-1, 21 de diciembre de 2001, Proposición de Ley nº 122/000163.
14
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2002, VII Legislatura, Serie
D: General, nº 404, 17 de septiembre de 2002, Interpelación Urgente nº 172/000201, pág. 6. En la misma
y de forma bastante crítica se pide explicaciones al Gobierno, en ese momento del Partido Popular, sobre
las medidas adoptadas hasta el momento y de las que piensa adoptar para erradicar el problema de la
violencia de género y así se recoge de forma textual que: “…Muchas han sido las ocasiones en la que
distintos grupos parlamentarios presentamos iniciativas en el Congreso de los Diputados para abordar
la problemática y las medidas que puedan poner fin a tan monstruoso hecho como es la violencia de
género. Insistir en ello hoy no muestra más que la incapacidad y la ineficacia de las medidas que hasta el
momento se han adoptado por parte del Gobierno del PP (dos planes contra la violencia de género) y de
las que ni tan siquiera conocemos las conclusiones para poder valorar el resultado de su eficacia. Ya no
valen propósitos y propuestas oportunistas, ya no vale seguir insistiendo en políticas que se han
demostrado inadecuadas y que ni siquiera sirven para reducir el índice de mujeres maltratadas y
asesinadas. Por el contrario, en los últimos meses se está aumentando esta cifra de forma alarmante. Es
hora, pues, de decir basta a este incesante número de mujeres que va engrosando las cifras de víctimas a
manos de maridos, novios, compañeros y ante la cual la sociedad se encuentra indefensa. Las mujeres y
la sociedad estamos asistiendo impotentes a un «genocidio silencioso» que cada vez más toma carta de
naturaleza como fenómeno normalizado en nuestras mentes. El día a día desafortunadamente nos
demuestra que hay que seguir insistiendo en tomar iniciativas que erradiquen de raíz el maltrato a las
26
las medidas puestas en marcha hasta ahora y las que piensa adoptar para acabar con la
violencia de género”, firmada por la diputada Dª. Marisa Castro Fonseca y por D. Felipe
Alcaraz Masats, portavoz del Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida. Dicha
interpelación fue debatida en el Congreso de los Diputados en la Sesión celebrada el día
11 de septiembre de 200215, precisamente al día siguiente de debatirse la proposición de
ley (orgánica) instada por el Grupo Parlamentario Socialista tras el debate controvertido
de la misma en la Cámara. Dicho día 11 de septiembre de 2002 la interpelación fue
defendida también por la Sra. Castro Fonseca, quien con ciertos tildes feministas,
expuso el tema planteado como una cuestión de Estado, hablando de la violencia de
género como un terrorismo de género y de la también violencia económica que sufren
muchas mujeres (puso el ejemplo de “esos magníficos ejemplares masculinos que,
cuando llegan a casa, ponen 20 duros a su mujer en la mesilla de noche, hace una
semana fue denunciado públicamente por una mujer, para toda la familia, mujer y tres
hijos…”), y aboga por un pacto de Estado basado en el consenso de todos los grupos
parlamentarios, comprometiéndose a aportar un paquete de medidas que puedan ser
estudiadas y apoyadas por todos. La respuesta a esta interpelación desde el Gobierno
vino dada por el aquel entonces Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Sr. Zaplana
Hernández-Soro, quien recalcó que la lucha contra la violencia de género puede que sea
un valor del feminismo pero que sin duda lo es de toda la sociedad, poniendo de relieve
los dos planes de acción contra la violencia de género que aprobó el Gobierno desde el
año 1996 y de todas las medidas adoptadas hasta el momento para combatirla:
modificación del Código Penal (CP), existencia de oficinas de atención a las víctimas,
centros de acogida, incremento del presupuesto del Estado en la materia, programas de
atención a las mujeres víctimas de violencia de género, campañas informativas… etc., y
abogó por dos tipos nuevos de medidas: gratificaciones para la contratación de mujeres
víctimas de violencia de género y ayuda a las mujeres maltratadas que se vean obligadas
a abandonar su domicilio. Finalmente, habló de la posibilidad de adoptar medidas
cautelares, de la pena de inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad para el
maltratador, de la formación específica de jueces y profesionales del derecho en la
mujeres. Por todo ello, se presenta la siguiente interpelación urgente al Gobierno, para su debate en
Pleno, para que explique el balance de las medidas puestas en marcha hasta ahora y las que piensa
adoptar para acabar con la violencia de género.”.
15
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2002, VII Legislatura, nº
184, Sesión Plenaria nº 177, miércoles 11 de Septiembre de 2002, pág. 9226 y ss.
27
materia y de juicios rápidos para el enjuiciamiento de delitos relacionados con la
violencia de género, ofreciendo un clima de diálogo y de consenso entre todos los
grupos parlamentarios de la cámara para su adopción.
16
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2002, VII Legislatura, nº
183, Sesión Plenaria nº 176, martes 10 de Septiembre de 2002, pág. 9148 y ss.
17
En su intervención la Sra. Navarro Garzón destacó que “lo mejor de esta proposición de ley era la
coordinación y su carácter integral. Cada medida, de forma individual, nunca tendrá el mismo efecto. La
perspectiva integral nos obliga a regular no sólo las conductas represivas sino también las preventivas,
educativas, sociales, sanitarias, asistenciales y de protección. En definitiva, todas aquellas
consecuencias que se deducen de las agresiones a las víctimas…”. La puntualización que realiza no es
cuestión baladí si se tiene en cuenta el resultado final de la regulación de la LO 1/2004, de 28 de
diciembre en la que se aprecia una regulación integral y bastante amplia que afecta no sólo al campo
jurídico sino que también es multidisciplinar.
28
favor de la toma en consideración de la proposición de ley la diputada Sra. Lasagabaster
Olazábal en nombre de Eusko Alkartasuna18; el diputado Sr. Aymerich Cano del Bloque
Nacionalista Gallego, quien anunció la presentación de enmiendas en materia
competencial y sobre la inclusión en la necesidad de protección de mujeres extranjeras
víctimas de explotación sexual; la diputada Sra. Julios Reyes, por el Grupo
Parlamentario de Coalición Canaria, quien criticó el hecho de que desde el Grupo
Parlamentario Socialista no se hubiera alcanzado un consenso con el Grupo
Parlamentario Popular que hubiera permitido una iniciativa conjunta sobre la materia, la
dispersión normativa existente y resaltó la necesidad de dar una respuesta más ágil a las
denuncias de las víctimas de violencia de género que permitan aumentar la denuncia de
los casos aún ocultos de violencia de género para conseguir una mayor prevención de
los mismos; la diputada Sra. Uría Etxebarría en nombre del Grupo Parlamentario Vasco
(PNV), no sin antes criticar el carácter centralista de la misma; la diputada Sra. Castro
Fonseca, en representación del Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida19 y la
diputada Sra. Pigem i Palmés por el Grupo Parlamentario Catalán (Convergència i
Unió) a pesar de no considerar la proposición de ley respetuosa con las competencias
atribuidas a las Comunidades Autónomas, en especial a Cataluña, adelantando la
presentación de enmiendas para el caso de que llegara a aprobarse. Del Grupo
Parlamentario Popular, la Sra. Sainz García, votó en contra al considerar que no
aportaba nada nuevo a lo que se estaba haciendo desde el Gobierno y desde las
Comunidades Autónomas y que desde el Ejecutivo se adoptarían una serie de medidas
para la lucha contra la violencia de género, invitando al grupo parlamentario socialista a
18
La misma apostó por dicha iniciativa legislativa arguyendo cuatro motivos: “…En primer lugar,
porque esta sería una nueva prueba de la voluntad política de todas las fuerzas parlamentarias para
hacer frente a la violencia de género, una señal inequívoca a la sociedad en relación con esta cuestión.
En segundo lugar, permitiría evitar la excesiva fragmentación entre los aspectos preventivos, de
formación, sociales, policiales, civiles y penales en el tratamiento de esta cuestión. En tercer lugar,
podría ser un debate amplio y recogería las diferentes ideologías o maneras de ver este drama, y una
cuestión esencial es que nos permitiría hacer una evaluación rigurosa de lo hecho hasta ahora, lo que
echamos en falta en relación con anteriores planes estatales. Falta una evaluación rigurosa e imparcial,
en muchos casos ajena a la Administración, que determine qué medidas son mejores que otras; en
definitiva, cómo avanzar en el futuro. En cuarto lugar, podríamos hablar de una cuestión muy
fundamental: cuál es el presupuesto, qué financiación es necesaria para hacer frente y poner en marcha
estas medidas. Son cuatro razones que nos llevan a votar a favor, sin perjuicio de que en el debate
pudiéramos portar todos ideas para mejorar la iniciativa legislativa…”.
19
La misma llegó a criticar en su intervención el olvido a las víctimas del terrorismo de género, pues
resalta la falta de actos de apoyo a las familias de las víctimas, la falta de eficacia de los planes y de las
medidas existentes hasta la fecha y la falta del necesario respaldo presupuestario y exigió que se
adoptaran medidas de tipo económico, social, político y jurídico, resaltando la propuesta ofrecida como
un motor de arranque del consenso esperado.
29
retirar la proposición de ley y a elaborar un texto conjunto entre todos los grupos
parlamentarios. Efectuada la votación de la propuesta se emitieron 316 votos, de los
cuales, 151 fueron a favor y 165 en contra, desestimándose la misma.
Dentro del informe del CGPJ 23 entiendo necesario resaltar algunos aspectos
sobre los que se pronuncia. El informe critica que, tanto al Ministerio Fiscal, como a las
Fuerzas y Cuerpos de Seguridad apenas se les dedica un artículo a cada uno y que con el
alto protagonismo dado a los jueces se pretende judicializar un problema social, cuando
al juez lo que le corresponde no es solucionar problemas sociales, sino ejercer el poder
20
El CGPJ aprobó el informe interesado el 24 de junio de 2004.
21
Cuyo informe fue aprobado el 24 de junio de 2004.
22
Cuyo informe fue aprobado en Sesión Extraordinaria del pleno el 17 de junio de 2004.
23
Dentro del apartado IV, punto 1º del informe del CGPJ de 24 de junio de 2004.
30
jurisdiccional del Estado, proteger a la víctima y juzgar en derecho a quien,
presumiéndose su inocencia, es acusado por quien ejercita la acción penal de un delito o
falta considerando necesario, por tanto, propone dar más relevancia al Ministerio Fiscal
y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Más adelante se reprocha en el informe que las
aportaciones económicas que se prevén para el Ministerio Fiscal sean “cero” basándose
toda su actuación en un Fiscal Delegado y en la creación de Secciones en las Fiscalías
ya existentes24.
24
Dentro del apartado V, punto 6º del informe del CGPJ de 24 de junio de 2004.
25
En el mismo se dice que “A los efectos de esta Ley, se entenderá por violencia ejercida sobre la mujer
la utilizada como instrumento para mantener la discriminación, la desigualdad y las relaciones de poder
de los hombres sobre las mujeres. Comprende la violencia física y la psicológica, incluidas las
agresiones a la libertad sexual, las amenazas, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto en
la vida pública como privada, cuando el principal factor de riesgo lo constituya el hecho de ser mujer”.
26
Págs. 19 y ss. del informe del CGPJ.
31
El informe también critica la indebida introducción, en el art. 1 del
Anteproyecto, del elemento intencional en la definición de violencia, pues parte de que
todo acto de violencia contra la mujer viene guiado por la presunción de que se agrede
movido por esa intención o finalidad, lo que puede recrear un derecho penal de autor y
que con ello se crea una jurisdicción especial privada de las mujeres y propone el
abandono de la misma por su contenido y efectos negativos.
27
En concreto se añaden dos apartados, numerados como 4 y 5, al art. 171 del CP con el contenido
siguiente:
“4. El que de modo leve amenace a quien sea o haya sido su esposa, mujer que esté o haya estado ligada
a él por una análoga relación de afectividad aún sin convivencia, será castigado con la pena de prisión
de seis meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en
todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como,
cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación especial
para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años. No
obstante lo previsto en el párrafo anterior, el Juez o Tribunal, razonándolo en sentencia, en atención a
las circunstancias personales del autor y a las concurrentes en la realización del hecho, podrá imponer
la pena inferior en grado.
5. El que de modo leve amenace con armas u otros instrumentos peligroso a alguna de las personas a las
que se refiere el artículo 173.2, exceptuadas las contempladas en el apartado anterior de este artículo,
será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o trabajos en beneficio de la comunidad de
treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de uno
a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz,
inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por
tiempo de seis meses a tres años. Se impondrán las penas en su mitad superior cuando el delito se
perpetre en presencia de menores, o tenga lugar en el domicilio común o en el domicilio de la víctima, o
se realicen quebrantando una pena de las contempladas en el art. 48 de este Código o una medida
cautelar o de seguridad de la misma naturaleza”.
Respecto del art. 172, el contenido existente hasta ese momento queda como apartado 1º y se añade un
apartado 2º el contenido siguiente:
“El que de modo leve coaccione a quien sea o haya sido su esposa, o mujer que esté o haya estado liga a
él por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia, será castigado con la pena de prisión de
seis meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo
caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como,
cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación especial
para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años”.
32
objetivamente realizado y por no justificar, correctamente, el tratamiento punitivo de la
amenaza o coacción leves contra la mujer y la libertad, considerada como bien jurídico
protegido, se tutela en el CP de igual manera según su titular sea la mujer o el varón sin
que exista discriminación alguna, ni situación de inferioridad en este ámbito.
28
Apartado V, punto 3º.
33
Sobre la atribución de competencias penales a dichos Juzgados de Violencia
sobre la Mujer critica, duramente, que no se haga en función de la materia sino en
función del sexo del sujeto activo y pasivo lo que produce efectos no deseables, pues la
apariencia de imparcialidad se ve afectada, notablemente, en cuanto que la instrucción
de un delito determinado no se atribuye por razones funcionales sino por la cualidad
personal del sujeto activo y pasivo del delito.
Sobre los juicios rápidos, el CGPJ indica que la Disposición Adicional Sexta
prevé que, en el plazo de seis meses desde la entrada en vigor del Anteproyecto, el
CGPJ dictará un reglamento para adecuar los servicios de guardia a la existencia de los
nuevos Juzgados de Violencia sobre la Mujer y anticipa dos tipos de problemas:
34
1) Si se tiene en cuenta que el procedimiento de los llamados “juicios rápidos”
resulta aplicable para la instrucción y el enjuiciamiento de los “delitos de lesiones,
coacciones, amenazas o violencia física o psíquica habitual cometidos contra las
personas a que se refiere el art. 173.2 del CP” (art. 795.1.2ª, a) de la LECrim); que
además el art. 14.3 de la LECrim prevé que el Juez de Instrucción de guardia del lugar
de comisión del delito dicte sentencia de conformidad, en los términos del art. 801 de la
LECrim; que el art. 962.1 del mismo texto dispone el enjuiciamiento inmediato de las
faltas del art. 620 del CP siempre que, en este último caso, el ofendido sea alguna de las
personas a las que se refiere el art. 173.2 del CP y que la tramitación de los juicios
rápidos por delito y falta se realiza por el Juez de Instrucción en funciones de guardia,
en la práctica los procesos que serían competencia de los Juzgados de Violencia sobre la
Mujer en realidad serían tramitados por los cauces de los juicios rápidos por delito y por
falta, por los Juzgados de Instrucción en funciones de guardia, lo que resulta
incompatible, según el informe del CGPJ, con la regulación de los Juzgados de
Violencia sobre la Mujer que prevé el Anteproyecto.
29
A mi juicio no tiene razón de ser la crítica que el informe del CGPJ hacía a los juicios rápidos y a la
regulación de las competencias sobre los mismos si se tiene en cuenta que echando la vista atrás antes de
que se asumieran las funciones de guardia por los Juzgados de Violencia sobre la Mujer existía un
servicio en el que se distribuía el conocimiento de las órdenes de protección, la celebración de los juicios
rápidos y las diligencias diversas surgidas como, por ejemplo, la decisión sobre la situación personal de
los detenidos, entre varios Juzgados de Violencia sobre la Mujer y sólo durante los días en los que no
funcionaba dicho servicio como, por ejemplo, fines de semana o días festivos, dichas funciones se
conocían por los Juzgados de Instrucción en funciones de guardia y dichos Juzgados posteriormente o
bien remitían las actuaciones a los Juzgados de lo Penal para el enjuiciamiento de los juicios rápidos o la
ejecución de las sentencias de conformidad ó bien se inhibían a los Juzgados de Violencia sobre la Mujer
35
En cuanto a la competencia territorial penal en función del domicilio de la
víctima, introducida a través del art. 15 bis por el Anteproyecto, el CGPJ afirma que es
un criterio competencial novedoso pues tradicionalmente, y según el art. 14 de la
LECrim, el fuero preferente siempre ha sido el del lugar de comisión del delito por
entender que es allí donde se ha producido la ruptura de la convivencia social, es más
fácil la persecución del delito y, este principio de territorialidad, determina el ámbito
especial de aplicación de la norma penal, siendo además este criterio inalterable por
voluntad de las partes a diferencia de lo que ocurre cuando se opta por el fuero del
domicilio de la víctima30.
Para concluir, y sin perjuicio de otras cuestiones que se tratan por el CGPJ, se
debe resaltar la crítica que se hace en el informe al Anteproyecto y en el que se apunta
la posible inconstitucionalidad de algunos preceptos, aunque no fue aprobado por
unanimidad, sino que contó con los votos particulares de los vocales: D. Fernando
Salinas Molina, D. Luis Aguiar de Luque, D. Juan Carlos Campo Moreno, Dª.
Montserrat Comas D´Argemir i Cendra, Dª. Mª. Ángeles García García, D. Javier
Martínez Lázaro y D. Félix Pantoja García. Además Dª. Montserrat Comás D´Argemir i
Cendra y D. Félix Pantoja García formularon votos concurrentes, aparte, sobre algunos
aspectos particulares.
para la continuación de las actuaciones por los trámites de diligencias previas. Una vez implantado el
servicio de guardia en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, la totalidad de las actuaciones propias de
la instrucción de la causa en servicio de guardia son conocidas por éstos.
30
En la práctica pueden surgir problemas a los efectos de determinar cuál es el domicilio de la víctima:
¿es el lugar al que han acudido ella y el agresor para pasar un fin de semana? ¿Es el lugar en el que
residen entre semana aunque los fines de semana tengan su domicilio en una localidad diferente? ¿Qué
ocurre en los supuestos en los que los hechos se han producido en el extranjero con ocasión de un viaje de
duración más o menos larga? ¿Y en los supuestos en los que ambos residen en el extranjero y luego se
trasladan a España y se siguen produciendo actos de violencia de género? Como vemos la problemática es
extensa y requerirá acudir a cada caso concreto para resolverla.
36
En dicho voto particular se defiende la constitucionalidad del Anteproyecto,
indicando que el principio de igualdad de nuestra Constitución no es rígido ni absoluto
sino que ha de ser interpretado a la luz de otros preceptos constitucionales como el art.
1, el 9.2, el 9.3 entre otros, y que lo importante no es si el art. 14 de la CE encierra un
mandato absoluto, sino si las diferencias establecidas por el legislador entre los
españoles están justificadas, objetiva y razonablemente y si tal diferencia de trato es
adecuada y proporcionada para alcanzar el fin que la justifica. Entienden, además, que
esas diferencias establecidas en el Anteproyecto son las constituidas por las medidas de
discriminación positiva a favor de las mujeres y que están avaladas por la
Recomendación del Consejo de Ministros del Consejo de Europa de 30 de abril de
2002, sobre protección de las mujeres contra la violencia; por los Tratados
Internacionales y entre ellos la Declaración Universal de Derechos del Hombre de las
Naciones Unidas y el Convenio Europeo para la protección de los derechos
fundamentales y libertades públicas; la Decisión nº 803/2004/CE del Parlamento
Europeo de 21 de abril de 2004, por la que se aprueba un programa de acción
comunitaria para prevenir y combatir la violencia ejercida sobre los niños y las mujeres
y proteger a las víctimas y grupos de riesgo; por el art. 5 de la Convención para la
eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer de 18 de diciembre
de 1979; por la Declaración de Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia
contra la Mujer de Diciembre de 1993, por la Declaración de Beijing de 1995; por el
Informe de julio de 1997 del Parlamento Europeo que dio lugar a la campaña tolerancia
cero contra la violencia de género y en nuestro país por el Tribunal Constitucional 31 (en
adelante TC), por la Ley 27/2003, de 31 de julio reguladora de la Orden de protección
de las víctimas de violencia doméstica; por el Observatorio creado como consecuencia
de la firma el 26 de septiembre de 2002 de un Convenio entre el CGPJ y los Ministerios
de Justicia y de Trabajo y Asuntos Sociales denominado Observatorio contra la
Violencia Doméstica y de Género, entre otros.
31
Así STC (Pleno) nº 109/1993, de 25 de marzo, ponente Gabaldón López, EDJ 1993/2982; STC (Sala
1ª) nº 229/1992, de 14 de diciembre, ponente Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer, EDJ 1992/12338 y STC
(Sala 2ª) nº 28/1992, de 9 de marzo, ponente De los Mozos y De los Mozos, EDJ 1992/2278, entre otras.
37
amplio respaldo en los textos de los tratados y convenios internacionales ratificados por
España.
38
pretensión remitiéndola al órgano judicial competente cuando “de forma notoria” los
actos no constituyan violencia sobre la mujer consideran que es una fórmula bastante
genérica y que muchas veces no sería fácil determinar hasta qué punto la violencia se
ejerce como “instrumento para mantener la discriminación, la desigualdad y las
relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”.
32
En los arts. 1 y 2 de la LO 3/1980, de 22 de abril, reguladora del Consejo de Estado, se le reconoce
como el máximo órgano consultivo del Gobierno y cumple con el ejercicio de la función consultiva que le
está atribuida mediante la emisión de dictámenes.
39
Respecto de la creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer considera
el informe del Consejo de Estado que el establecimiento en cada partido judicial de
estos juzgados especializados puede resultar excesivo y que sería mejor atender al
volumen de trabajo y a las necesidades concretas que se observen más que establecer de
entrada algunos en todos los partidos judiciales.
40
dispuesto en el art. 87 ter puesto que esa decisión del Ministerio Fiscal, decidiendo si
presenta o no denuncia o si solicita orden de protección, es la que determina el inicio de
un proceso penal o permite el dictado de una orden de protección conforme a dicho art.
87 ter de la LECrim.
33
La Ley 21/1991, de 17 de junio, de Creación del Consejo Económico y Social lo configura como un
órgano consultivo del Gobierno en materia socioeconómica y laboral entre cuyas funciones figura la
emisión de dictámenes sobre dichas cuestiones, por lo que resulta congruente que solo entrara a valorar
los aspectos del Anteproyecto relacionados con las mismas.
41
También considera adecuado que se haya otorgado a la ley el carácter integral
para permitir un tratamiento conjunto y coordinado de las distintas políticas que atañen
o afectan a la problemática aumentando la eficacia en la lucha contra la violencia de
género.
Por último y respecto a las mujeres con discapacidad y aquellas otras en las que
concurren otras posibles causas de discriminación se debió de prever en el Anteproyecto
más mecanismos preventivos y reparadores.
42
En la segunda parte del informe del CES se recogen algunas consideraciones a
aspectos específicos del Anteproyecto aunque de una forma bastante general.
34
El texto íntegro se publicó en: Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados.
Año 2004, VIII Legislatura, Serie A: Proyectos de Ley, nº 2-1, 1 de julio de 2004, Proyecto de Ley nº
121/000002.
35
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, 65 y 67, Sesión nº 5 a 7, celebradas entre el lunes 19 de julio de 2004 y el jueves 22 de julio de 2004.
El martes 19 de julio de 2004 tuvieron lugar las comparecencias del profesor PECES-BARBA, rector de
la Universidad Carlos III de Madrid, págs. 2 a 5 y 8 a 11; del profesor DE MIGUEL RODRÍGUEZ, págs.
11 a 15 y 19 a 22; del profesor BASTIDA FREIJEDO, págs. 22 a 27 y 32 a 34; de la Sra. CHICANO
JÁVEGA, presidenta de la federación de mujeres progresistas, a solicitud del grupo parlamentario
socialista del Congreso, págs. 35 a 39 y 42 a 48; del profesor ASENCIO MELLADO, págs. 49 a 54 y 56
a 60 y de la Sra. PÉREZ DEL CAMPO, directora del centro de recuperación y reinserción de mujeres
maltratadas de Coslada, págs. 60 a 63 y 69 a 72. El martes 20 de julio de 2004 tuvieron lugar las
comparecencias de la Sra. COMAS DE ARGEMIR, presidenta del observatorio de violencia doméstica y
de la comisión de seguimiento de la implantación de la orden de protección, págs. 2 a 6 y 12 a 16; del Sr.
LÓPEZ LÓPEZ, portavoz del Consejo General del Poder Judicial y miembro del Observatorio de
violencia doméstica, págs. 17 a 22 y 27 a 32; de la Sra. AGUILAR MANJÓN, presidenta del consejo
general de colegios oficiales de diplomados en trabajo y asistentes sociales, págs. 33 a 36 y 39 a 40; de la
Sra. NAREDO MOLERO, representante de Amnistía Internacional, págs. 41 a 45 y 50 a 55; del Sr.
SANMARTÍN ESPLUGUÉS, director del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia, págs. 55 a
60 y 62 a 66; de la Sra. ÁLVAREZ ÁLVAREZ, representante de la Fundación Mujeres, págs. 66 a 72 y
75 a 77. El jueves 22 de julio de 2004 se celebraron las intervenciones del Sr. Lorente Acosta, médico
forense, págs. 2 a 10 y 14 a 20; de la Sra. RONEI ALBAREDA, presidenta de la asociación Adamuvic,
págs. 21 a 24 y 28 a 29; de la Sra. VARELA PORTELA, abogada y experta en violencia de género, págs.
29 a 34 y 38 a 41; de la profesora LARRAURI PIJOÁN, págs. 41 a 44 y 48 a 50; del profesor REY
MARTÍNEZ, págs. 50 a 56 y 59 a 61 y del Sr. NÚÑEZ MORGADES, defensor del menor de la
Comunidad de Madrid, págs. 61 a 65 y 69 a 73.
36
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº 69
a 71, Sesión nº 8 a 10, celebradas entre el martes 7 de septiembre de 2004 y el jueves 9 de Septiembre de
2004. El martes 7 de septiembre de 2004 tuvieron lugar las intervenciones de la Sra. Subirats i Martori,
catedrática de sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona y Concejala de Educación del
Excmo. Ayuntamiento de Barcelona, págs. 2 a 6 y 9 a 14; de la Sra. Sacristán Barrio, presidenta de la
Asociación para la Protección del Menor en los procesos de separación, págs. 14 a 20 y 23 a 25; de la Sra.
Llinás Warthmann, directora general de la Mujer de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares, págs.
25 a 30 y 34 a 36; del Sr. Valdés Dal-Ré, catedrático del Derecho de Trabajo y de la Seguridad Social de
la Universidad Complutense de Madrid, págs. 36 a 38 y 41 a 43; de la Sra. Alòs i Pintó, alcaldesa de
Navarcles, págs. 43 a 46 y 51 a 52; de la Sra. Carmona Martínez, representante de TAMAIA, Asociación
de Mujeres contra la Violencia Familiar, expertas en atención, asesoramiento y tratamiento a mujeres que
han sufrido violencia de género de Barcelona, págs.. 52 a 57 y 61 a 64, y de la Sra. Peláez, representante
de la Comisión de la Mujer del Comité Español de Representantes de personas con Discapacidad
(CERMI), pág. 64 a 67 y 69. El miércoles 8 de septiembre de 2004 tuvieron lugar las intervenciones del
Sr. Bejarano Guerra, coordinador del turno de oficio de violencia doméstica del Iltre. Colegio de
43
entre diversos juristas y expertos con el objeto de que pudieran mostrar su parecer
técnico al Anteproyecto. Las comparecencias versaron sobre gran variedad de temas,
siendo la constitucionalidad del texto, una de las cuestiones más discutidas, junto con la
posibilidad de crear una agravante específica dentro del art. 22 del CP, modificar la
agravante de parentesco, del art. 23 del mismo texto legal, la creación de los Juzgados
de Violencia sobre la Mujer y la atribución de competencias civiles y penales a los
mismos, la pérdida automática de la competencia de los Juzgados de Familia por el art.
49 bis de la LECiv, la conveniencia de la agravación de las penas, la conveniencia de
incluir a otros colectivos, el fuero del domicilio de la víctima…etc.
Abogados de Madrid y coordinador de programas de información, págs. 2 a 5 y 9 a 11; del Sr. Arroyo
Zapatero, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Derecho de Castilla- La Mancha, págs. 11 a
18 y 23 a 29; de la Sra. Abril González, presidenta de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos
pág. 29 a 33 y 36 a 38; de la Sra. Muñoz de Diego, alcaldesa del municipio de San Fernando de Henares,
págs. 38 a 42 y 46 a 49; del Sr. Magro Servet, Presidente de la Ilma. Audiencia Provincial de Alicante,
págs. 49 a 54 y 57 a 61 y del Sr. Moreno Verdejo, entonces Fiscal destinado en la Fiscalía del Tribunal
Supremo desde noviembre de 2003, págs. 61 a 65 y 69 a 71. El jueves 9 de septiembre de 2004
comparecieron la Sra. Tardón Olmos, secretaria del Consejo Asesor contra la violencia de género de la
Comunidad de Madrid y magistrada, págs. 2 a 5 y 10 a 14; el Sr. Legarda Uriarte, viceconsejero de
Seguridad del Departamento de Interior del Gobierno Vasco, págs. 14 a 19 y 24 a 28; Sra. Navarro
Garzón, consejera de Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, págs. 28 a 33 y 36 a 39; la
Sra. Ventura Franch, vicepresidenta de la Fundación de Isonomía para la Igualdad de Oportunidades de la
Universidad Jaume I, págs. 39 a 43 y 45 a 47; la Sra. Montalbán Huertas, magistrada y miembro de
Jueces para la Democracia, págs. 48 a 52 y 56 a 58 y la Sra. Caro Hernández, representante de la
Asociación Derechos Humanos de Sevilla y de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, págs.
59 a 63 y 66 a 69.
37
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5 (extraordinaria), celebrada el lunes 19 de julio de 2004, págs. 2 a 5 y 8 a 11.
38
PECES-BARBA distingue en su intervención entre diferencia, desigualdad y discriminación. Para él, la
diferencia puede ser o bien una diferencia natural, como la que se da por motivo de sexo o por motivo de
edad, o una diferencia cultural, como por ejemplo, la diferencia de religiones. Respecto del concepto de
desigualdad señaló que es un concepto puramente fáctico, tan sólo una realidad. Por último entiende que
la discriminación supone una desigualdad producida por el derecho. Cortes Generales. Diario de Sesiones
del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº 64, Sesión nº 5 (extraordinaria), celebrada
el lunes 19 de julio de 2004, págs. 3 y 4.
44
pretendiendo, con ese trato diferenciado, remover las mismas. No obstante, no entra a
valorar la redacción de los tipos penales ni tampoco se pronuncia sobre si sería más
conveniente acoger una agravante específica dentro del art. 22 del CP o una
modificación del art. 23 del mismo texto legal, en lugar de acoger diferentes tipos
legales.
PECES-BARBA cree necesario una ley integral, pues aprecia que la mujer se
encuentra en una situación de desigualdad real que debe eliminarse, y que corresponde a
los poderes públicos hacerlo39 en base al art. 9.2 de la CE, que contempla, no sólo una
obligación negativa sino también positiva, que les obliga a actuar y que les permite
adoptar medidas que tiendan a eliminar dichas desigualdades.
Por otra parte, rechaza que el texto analizado se adentre en el llamado derecho
penal de autor, a diferencia de lo manifestado por el profesor GIMBERNAT40 y los diez
vocales firmantes del informe del Consejo General del Poder Judicial, afirmando que el
Tribunal Constitucional, en sentencias de los años noventa, ya determinó que no sería
constitucionalmente legítimo un derecho penal que previera penas en atención a la
personalidad del reo y no en función de la culpabilidad de éste. Afirma ser
absolutamente contrario al derecho penal de autor, y según él, el Anteproyecto no se
adentra en un derecho penal de autor sino que protege a un colectivo en situación de
vulnerabilidad, la mujer, aplicándose la igualdad como elemento diferenciador por
dichas razones. PECES-BARBA habla más bien de un derecho penal de las víctimas
pues la vulnerabilidad social en la que se encuentran, supone un desvalor añadido que
existe y es inherente a cualquier tipo de maltrato, amenazas o coacciones. Señala que a
lo largo del CP existen supuestos de penas agravadas en atención al sujeto pasivo, sin
que se haya discutido la constitucionalidad de los mismos; siendo un ejemplo de ello,
los arts. 485 y siguientes del CP, que regulan los delitos contra la Corona41.
39
Relaciona en este contexto el art. 9.2 de la CE con el art. 14 para justificar la actuación de los poderes
públicos en la eliminación del plano de desigualdad en el que se encuentra la mujer.
40
GIMBERNAT ORDEIG, E., La violencia de género ante el TC, Diario El Mundo, 16 de junio de 2008,
[Link]
enrique-gimbernat-en-el-mundo/, última visita 2 de marzo de 2015.
41
El profesor PECES-BARBA al acabar su primera intervención se sometió a las abundantes preguntas
de los diputados, comenzando en primer lugar la Sra. Uría Etxebarría del grupo parlamentario vasco
(EAJ-PNV) quien interesó la opinión del mismo sobre la conveniencia de concretar los títulos
competenciales utilizados por el Estado a la hora de fijar la regulación plasmada en el proyecto de ley. A
continuación, la diputada Sra. Pigem i Palmés, del grupo parlamentario catalán Convergència i Unió,
45
También en la misma línea se encuentra COMAS D´ARGEMIR, quien
compareció el día 20 de julio de 200442 y emitió, como vocal del CGPJ, voto particular
al informe emitido por dicho órgano. La misma considera que el art. 9.2 de la CE
legitima a los poderes públicos para que remuevan los obstáculos que impiden, a día de
hoy, los derechos fundamentales de las personas y una igualdad real y que en base al
mismo se ha regulado la tutela penal del Anteproyecto, negando que se adentre en el
derecho penal de autor43.
quien en primer lugar defendió la constitucionalidad del proyecto afirmando la necesidad de tratar de
forma diferente situaciones distintas y formuló tres grupos de cuestiones: la primera referida a la
consideración que le merecía el aumento de las penas que se preveía en el proyecto de ley, en segundo
lugar su opinión respecto a que el ofendido sea sólo la mujer y en tercer lugar, su opinión respecto los
juzgados de violencia sobre la mujer. A continuación la diputada Sra. Camarero Benítez, del grupo
parlamentario popular, formuló cinco preguntas: 1) sobre el origen de la violencia de género, si en la
actualidad existen más casos y cuáles pueden ser las razones del aumento de este tipo de violencia; 2)
sobre si debieran o no incluirse como sujeto pasivo a los menores; 3) sobre la opinión que le merece el
argumento esgrimido por el CGPJ y por el Consejo de Estado al respecto de que diferenciar la sanción
penal por los mismos hechos sólo en función del sexo del autor o de la víctima no es una discriminación
positiva sino que es una violación del principio de proporcionalidad en materia penal; 4) sobre si la
sensibilización social sobre violencia de género puede favorecer la solución del problema y 5) su opinión
sobre el trato que los medios de comunicación dan a la violencia de género. Por último, el Sr. Villarrubia
Mediavilla, del grupo parlamentario socialista fue bastante extenso en las cuestiones que le planteó al Sr.
Peces-Barba y así le preguntó sobre si en el proyecto era posible la protección no sólo de la mujer sino
también de otros colectivos; sobre si las mujeres en España se encontraban en un plano de desigualdad
real que permitiera sentar la base de la necesidad y oportunidad de acometer una ley integral contra la
violencia de género; sobre si el trato desigual en algunos aspectos recogidos en el proyecto pueden
considerarse o no inconstitucionales; sobre qué interpretación en relación con el art. 9.2 de la CE merecen
las medidas a favor de las mujeres recogidas en el texto debatido; sobre qué consideración le merecen los
argumentos esgrimidos por los diez miembros del CGPJ que dudaron de la constitucionalidad del
proyecto, si los conoce; sobre si desde el punto de vista de la filosofía del derecho una misma conducta
pueda tener respuesta punitiva distinta; sobre si podríamos estar hablando de derecho penal de autor;
sobre qué bienes jurídicos subyacen en la protección multidisciplinar del proyecto y si la protección
jurídica que la ley establece para las mujeres que son o han sido cónyuges o compañeras del agresor
merman de alguna forma protección jurídica a otros ciudadanos.
42
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
65, Sesión nº 6 (extraordinaria), celebrada el martes 20 de julio de 2004, págs. 2 a 6 y 12 a 17.
43
La misma habla de que “el derecho penal de autor castiga personalidades, formas de ser y no hechos,
actos o manifestaciones de voluntad, por eso está proscrito en el derecho penal moderno, democrático, ya
que castiga la personalidad, castiga al ladrón por ser ladrón y no el robo; y esto está proscrito en el
derecho moderno democrático. En el proyecto de ley no se castiga la personalidad, no se castiga tampoco,
como se está diciendo, más por el hecho de ser hombre o por las actitudes, por su pensamiento o por su
forma de hacer; no se castiga en el proyecto con más pena esta cuestión, que sí sería derecho penal de
autor castigable. Lo que se castigan son conductas en una determinada relación hombre-mujer porque el
bien jurídico protegido que se protege es la libertad en la relación de pareja y se protegen dos bienes
jurídicos: la libertad como persona y la libertad en la relación de pareja. Por tanto, no creo que se trate ni
tenga nada que ver, como se decía en el informe del Consejo, con este derecho penal de autor, que
finalmente es un derecho penal nazi, porque castigaba a las personas por lo que son y no por lo que hacen.
Esto sí que no lo hace el proyecto de ley, por tanto, no lo puedo compartir…”, Cortes Generales. Diario
de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº 65, Sesión nº 6
(extraordinaria), celebrada el martes 20 de julio de 2004, pág. 15. En atención a lo anterior, es rotunda al
negar que nos encontremos, como otros profesionales que han intervenido e incluso el propio informe del
46
Para justificar la regulación de los tipos penales, que se recoge en el
Anteproyecto, señala que el TC ha consolidado la doctrina según la cual, es posible
adoptar medidas de acción positiva para favorecer a aquellos que se encuentran en una
situación de desigualdad, en este caso las mujeres, que han estado sometidas, por
motivos históricos y culturales, a un modelo de sociedad que las ha colocado en dicha
situación. Según ella, con esta opción legislativa se pretende combatir una auténtica
lacra social: la violencia que se ejerce en el ámbito de la pareja, que provoca un gran
reguero de sangre, y no va a merecer ningún reproche de los organismos
internacionales.
CGPJ, ante un derecho penal de autor en la parte de la tutela penal del Proyecto, abogando por la
constitucionalidad del texto y negando igualmente que nos encontremos ante una jurisdicción especial.
44
El art. 148 del CP quedaría redactado de la forma siguiente:
“Las lesiones previstas en el apartado 1 del artículo anterior podrán ser castigadas con la pena de
prisión de dos a cinco años, atendiendo al resultado causado o riesgo producido:
4º. Si la víctima fuere o hubiere sido esposa, o mujer que estuviere o hubiere estado ligada al autor por
una análoga relación de afectividad, aún sin convivencia”.
47
los demás tipos penales en los que se regulan conductas que atentan contra la dignidad
de la mujer, aunque es más partidaria de la primera opción45.
45
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
65, Sesión nº 6 (extraordinaria), celebrada el martes 20 de julio de 2004, pág. 5 y 14.
46
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
70, Sesión nº 9, celebrada el miércoles 8 de septiembre de 2004, págs. 11 a 18 y 23 a 29.
47
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
70, Sesión nº 9, celebrada el miércoles 8 de Septiembre de 2004, pág. 18.
48
contextos de violencia, aunque el sujeto activo de los mismos sea un varón y el sujeto
pasivo, una mujer48.
48
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
70, Sesión nº 9, celebrada el miércoles 8 de Septiembre de 2004, pág. 17.
49
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
70, Sesión nº 9, celebrada el miércoles 8 de Septiembre de 2004, pág. 18.
50
La comparecencia del Sr. Arroyo Zapatero dio lugar a un gran debate y a bastantes preguntas de los
diputados presentes en la Cámara que comenzaron con la de la diputada Sra. Uría Etxebarría, del Grupo
Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), quien le formuló dos cuestiones: a) cuál era el bien jurídico protegido
en los delitos de violencia de género, si la integridad o la dignidad y 2) cuál debía ser el tratamiento penal
que debiera darse a los delitos de quebrantamiento que se produjeran en el seno de estos delitos. A
continuación, la diputada Sra. García Suárez, por el grupo parlamentario Izquierda Verde-Unida-
Iniciativa per Catalunya Verds, quien se centró en tres aspectos: 1) el déficit del conocimiento
criminológico que se tiene sobre el tema, 2) el conocimiento de la realidad de violencia que sufre la mujer
por parte de su entorno y 3) la cuestión de la infancia. Después de la misma tuvo su intervención la
diputada Sra. Pigem Palmés, por el grupo Parlamentario de Convergència i Unió quien 1) resaltó la
necesidad de conceptuar como delito las agresiones a mujeres si el mayor reproche penal lo merece, 2)
alabó la afirmación del compareciente de que la respuesta a la violencia de género no se podía conseguir
sólo con una respuesta penal, 3) cuestionó la necesidad de optar o bien por tipos penales diferenciados
que dieran respuesta a las distintas situaciones de violencia o por una agravante genérica de sexismo en el
art. 22 del CP manteniendo la descripción de los tipos penales de forma neutra, 4) preguntó si en el resto
del ordenamiento jurídico penal existían otros delitos en los que se distinguían por sujeto activo y pasivo,
5) preguntó sobre la conveniencia de incluir en el art. 1 del proyecto definiciones de los distintos tipos de
violencia existentes, y 6) preguntó la opinión del ponente respecto de la orden de protección y de los
requisitos que se deberían tener en cuenta para la adoptar la misma. Tras la misma la diputada Sra.
Quintanilla Barba del grupo parlamentario popular realizó dos preguntas al compareciente: 1) sobre si en
los códigos penales de los países de nuestro entorno se prevén penas distintas dependiendo de si la
violencia es ejercida por un hombre o por una mujer y 2) si según su opinión no sería más beneficioso
para la mujer que en lugar de instaurar juzgados especializados de violencia sobre la mujer fueran los
juzgados de familia quienes asumieran dichas funciones. En último lugar, el diputado Sr. Villarrubia
Mediavilla, del grupo parlamentario socialista aunque matizó que no dudaba de la constitucionalidad del
proyecto de ley preguntó al Sr. Arroyo Zapatero sobre 1) si el mismo pudiera ser contrario al principio
recogido en el art. 9.2 de la CE pues según su entendimiento y a diferencia del compareciente si considera
que con dicho precepto si se pretende alcanzar una igualdad real y efectiva y remover cualquier obstáculo
a la misma y si, por consiguiente, pudiera definirse la regulación penal que se hace en el proyecto como
derecho penal de autor, 2) si la regulación que se hace en el proyecto de ley pudiera aminorar o perjudicar
los derecho de algún otro colectivo, 3) interesa la ampliación de su exposición sobre situaciones de
amenazas y coacciones leves y la apreciación en las mismas de una situación objetiva de riesgo, 4) sobre
si la concentración de competencias penales y civiles en los nuevos juzgados de violencia sobre la mujer
cuya creación se prevé aumenta la tutela judicial efectiva de las víctimas y 5) sobre su opinión en la
modificación del art. 14 de la LECrim respecto de la atribución de la competencia para conocer de las
faltas de los arts. 620.1 y 620.2 a los jueces de paz.
49
MONTALBÁN HUERTAS 51 , que proclama la constitucionalidad del texto,
señala respecto del ajuste constitucional al tratamiento penal distinto de hombres y
mujeres, que tanto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos como el Tribunal
Constitucional amparan este trato diferenciado si existen razones objetivas y razonables,
en este caso lo justifica ante la necesidad de dar un plus de protección a la mujer,
aunque entiende más adecuado aplicar esa diferencia penológica a través de una
agravante genérica cuando el hecho se comete con la especial intencionalidad de
mantener una situación de discriminación o desigualdad52.
51
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
71, Sesión nº 10, celebrada el jueves 9 de Septiembre de 2004, pág. 48 a 52 y 56 a 58.
52
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
71, Sesión nº 10, celebrada el jueves 9 de Septiembre de 2004, pág. 58.
53
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5, celebrada el lunes 19 de julio de 2004, págs. 22 a 27 y 32 a 34.
50
laborales, en tutela incluso judicial…etc., constitucionalmente sería de muy difícil
reproche, y sólo si fuese excesiva y dejase desprotegido a los demás ciudadanos,
atentaría contra la Constitución. Sin embargo, dentro de la esfera penal entiende que hay
que ser más cautos porque establecer un tipo penal en el que se imponga una
determinada pena, cuando el esposo maltrate a la esposa pero no al revés, es contrario a
la Constitución y además, inútil, pues se pueden conseguir las mismas metas empleando
otros medios54.
Para LÓPEZ LÓPEZ 55 , que compareció al día siguiente 56 y que hizo una
defensa, en términos generales del informe emitido por el CGPJ, el Anteproyecto
también es inconstitucional y, aunque valora positivamente que se haya eliminado el
elemento intencional para poder calificar la violencia contra la mujer, el hecho de que
sólo se regule la violencia entre hombre y mujer hace que se cuestione la
constitucionalidad de la misma, y entiende, además, que lo que hace la ley es introducir
en la tutela penal una acción positiva de discriminación que no cabe en el ámbito penal
ni tampoco en la forma de organización de los tribunales57.
54
Ibídem, pág. 26.
55
Portavoz del CGPJ y miembro fundador y promotor del Observatorio contra la Violencia.
56
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
65, Sesión nº 6 (extraordinaria), celebrada el martes 20 de julio de 2004, págs. 17 a 22 y 27 a 32.
57
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
65, Sesión nº 6 (extraordinaria), celebrada el martes 20 de julio de 2004, pág. 20.
58
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
67, Sesión nº 7 (extraordinaria), celebrada el jueves 22 de julio de 2004, págs. 50 a 58 y 59 a 61.
59
REY MARTÍNEZ, a la hora de hablar sobre la constitucionalidad de los artículos de la tutela penal del
Anteproyecto distingue, como ya lo han hecho otros comparecientes, entre las acciones positivas y las
discriminaciones positivas para fundamentar el distinto tratamiento jurídico que se da, en algunas
51
igualdad garantiza que debe dispensarse un trato idéntico tanto a hombres como a
mujeres 60 , en atención a que los bienes jurídicos protegidos tienen el mismo valor
cualquiera que sea su titular, y el autor de un hecho delictivo debe responder por el
mismo y no por su modo de ser o por su sexo61. Señala que el Anteproyecto convierte
delitos comunes en especiales por razón de la cualidad sexual del sujeto activo y para
salvar la constitucionalidad del texto, propone varias opciones: o bien aplicar la
agravante de parentesco del art. 23 del CP62, o crear una agravante específica en el art.
22 del CP cuando el agresor actúe movido por una discriminación por razón de sexo o
incluso, un concurso de delitos con el del art. 173.2 del CP.
ocasiones, a minorías desfavorecidas y así, indica que la discriminación positiva requiere un trato jurídico
mejor y diferente a una persona o grupo de personas respecto de otro, que recibe, por consiguiente, peor
trato jurídico; mientras que las acciones positivas sólo desarrollan el primer efecto. Para él, “la distinta
naturaleza de la discriminación que sufre cada grupo social en desventaja justifica un cierto tipo de
medidas a favor de la igualdad de oportunidades”. Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de
los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº 67, Sesión nº 7 (extraordinaria), celebrada el jueves 22 de
julio de 2004, págs. 53 y 54.
60
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
67, Sesión nº 7 (extraordinaria), celebrada el jueves 22 de julio de 2004, pág. 55.
61
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
67, Sesión nº 7 (extraordinaria), celebrada el jueves 22 de julio de 2004, pág. 56.
62
En mi opinión, si se aplicara dicho precepto sin ningún tipo de modificación, quedarían fuera algunas
relaciones afectivas, pues no todas quedan incluidas dentro de una relación de parentesco.
63
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
71, Sesión nº 10, celebrada el jueves 9 de Septiembre de 2004, págs. 2 a 5 y 10 a 14.
64
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
71, Sesión nº 10, celebrada el jueves 9 de Septiembre de 2004, págs. 3 y 4
52
En mi opinión, la tutela penal del Anteproyecto que modifica diversos tipos
penales para castigar determinadas conductas cometidas en el seno de una relación de
afectividad, es plenamente constitucional. No sólo defiendo la constitucionalidad del
texto sino que además, concibo necesario que los poderes públicos, adopten las medidas
y leyes precisas para poner fin a esta lacra social a la que han contribuido. Las mujeres
durante muchos años han tenido que soportar leyes discriminatorias que las colocaban
en una situación de inferioridad respecto al hombre, basta con recordar las famosas
“licencias maritales”65, la pérdida automática de la nacionalidad española si la sufría el
marido…etc.
53
sujeto más vulnerable y podemos encontrar ejemplos a lo largo del CP en los que el
legislador ha decidido castigar más severamente en función del sujeto pasivo.
68
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
65, Sesión nº 6 (extraordinaria), celebrada el martes 20 de julio de 2004, pág. 12.
54
En idéntico sentido, ARROYO ZAPATERO quien defiende que tiene sentido
establecer una agravación para no dejar fuera a menores y mayores que se encuentran
en una situación de especial vulnerabilidad y aboga por una modificación del art. 173.2
del CP69.
69
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
70, Sesión nº 9, celebrada el miércoles 8 de Septiembre de 2004, pág. 25.
70
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
71, Sesión nº 10, celebrada el jueves 9 de Septiembre de 2004, pág. 3
71
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5, celebrada el lunes 19 de julio de 2004, pág. 9
72
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
67, Sesión nº 7 (extraordinaria), celebrada el jueves 22 de julio de 2004, pág. 53
55
En mi opinión, de la Exposición de Motivos y del art. 1, parece que el texto
pretende más bien lo segundo, con independencia de que si además de la mujer resultan
lesionados otros sujetos podrá perseguirse también el ataque a los mismos, sobre todo
en el caso de los menores de edad que cada vez más frecuentemente resultan agredidos
por sus padres o parejas de sus padres como una forma de ataque a las mismas.
73
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
71, Sesión nº 10, celebrada el jueves 9 de Septiembre de 2004, pág. 50.
74
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5, celebrada el lunes 19 de julio de 2004, págs. 50 y 56.
75
Al efecto págs. 48 y ss del informe del CGPJ de 24 de junio de 2004.
76
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5, celebrada el lunes 19 de julio de 2004, pág. 50 y 51.
77
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
65, Sesión nº 6 (extraordinaria), celebrada el martes 20 de julio de 2004, págs. 5 y 6.
56
fueran capaces de asumir las atribuciones competenciales que conlleva el Anteproyecto,
sería una elección más beneficiosa que la proliferación de las jurisdicciones78.
78
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5, celebrada el lunes 19 de julio de 2004, pág. 8.
79
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
71, Sesión nº 10, celebrada el jueves 9 de Septiembre de 2004, pág. 4.
80
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
70, Sesión nº 9, celebrada el miércoles 8 de Septiembre de 2004, pág. 52.
81
Dicho precepto prevé que “cuando el Juez o Tribunal, que esté conociendo de un procedimiento civil,
tuviese noticia de la posible comisión de un acto de violencia sobre la mujer, que no haya dado lugar a la
iniciación de un proceso penal ni a dictar una orden de protección, tras verificar que concurren los
requisitos del art. 87 ter.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, deberá inmediatamente citar a las
partes a una comparecencia con el Ministerio Fiscal que se celebrará en las siguientes 24 horas a fin de
que éste tome conocimiento de cuantos datos sean relevantes sobre los hechos acaecidos, tras la cual el
Fiscal de manera inmediata habrá de decidir si procede en las 24 horas siguientes denunciar los hechos
de violencia sobre la mujer o a solicitar orden de protección ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer
que resulte competente. En el supuesto de que se interponga denuncia o se solicite la orden de protección
el Fiscal habrá de entregar copia de la denuncia o solicitud en el tribunal, el cual continuará conociendo
57
soy plenamente partidaria, es producto de esa especialización que se pretende con la
creación de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, y va a permitir que en cada
momento, se pueda conocer por dichos Juzgados especializados cualquier acto de
violencia de género.
Dicho precepto, prevé para que el juez de familia acuerde la comparecencia que
recoge, y que resulta tan polémica entre los comparecientes, que “no se haya iniciado un
proceso penal ni se haya adoptado ninguna orden de protección” a favor de la víctima
de malos tratos, por lo que pretende en primer lugar, es poner los hechos en
conocimiento del Ministerio Fiscal pues si la víctima hasta ese momento no ha
denunciado es quizás por la situación de desequilibrio y de falta de voluntad en la que
se puede encontrar y, en segundo lugar, va a permitir dos cosas: Por un lado si el
Ministerio Fiscal considera los hechos punibles va a poder interponer denuncia ante el
Juzgado de Violencia sobre la Mujer competente para conocer de los mismos y por otro
lado, va a poder interesar la celebración de la comparecencia del art. 544 ter para
otorgar debida protección a la víctima si considera además que la misma está en una
situación objetiva de riesgo. Por tanto, no es baladí que se acuerde en este precepto
dicha comparecencia pues va a permitir poder iniciar un procedimiento penal contra el
maltratador, pues pensemos que en muchas ocasiones la víctima lleva en silencio la
carga del maltrato y no cuenta con los mecanismos suficientes para afrontar por sí
misma dicha situación. Respecto a la crítica que se le hace sobre la problemática de las
citaciones para la comparecencia, la misma cae por su propio peso pues el juez va a
acordar la celebración de dicha comparecencia tras oír a la víctima narrar algún episodio
de malos tratos sufridos, ya mencionados por ella en su escrito de demanda o bien, en
presencia de la otra parte, durante su interrogatorio en el proceso de familia; por lo que
estando las partes presentes se las va a poder notificar para celebrar dicha
comparecencia a las 24 horas siguientes, por lo que no existirá riesgo de
incomparecencia de las mismas82.
del asunto hasta que sea, en su caso, requerido de inhibición por el Juez de Violencia sobre la Mujer
competente”.
82
Salvo que se haya tenido que declarar la rebeldía del acusado con anterioridad en los términos previstos
en los arts. 496 y ss. de la LECiv en cuyo caso, considero que la rebeldía del demandado no impide la
celebración de la comparecencia prevista en el art. 49 bis 2 de la LECiv siempre que en la misma esté
presente el letrado del mismo para garantizar su derecho de defensa y sin perjuicio de que el Juez de
Violencia sobre la Mujer pueda luego adoptar las medidas que considere conveniente para la conseguir
traer a su presencia al rebelde civil, incluidos su busca y captura.
58
Una vez finalizadas todas las comparecencias previstas se procedió, el 7 de
octubre de 200483, a votar en el Congreso de los Diputados el conjunto de la ley y de
las enmiendas introducidas por los grupos parlamentarios de las que resultaron
aprobadas las presentadas por la diputada Sra. Fernández Dávila (BNG) del grupo
parlamentario mixto 84 ; las presentadas por el diputado Sr. Rodríguez Rodríguez del
grupo de Coalición Canaria85 , que de las 340 enmiendas presentadas al mismo sólo
mantuvo dos, la nº 325 y la 340; las del grupo parlamentario Izquierda Verde-Unida –
Iniciativa per Catalunya Verds86; las defendidas por la diputada Sra. Uría Etxebarría, en
nombre del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV)87; las presentadas por la diputada
Sra. Bonàs Pahisa, del Grupo Parlamentario Esquerra Republicana88 y las del Grupo
Parlamentario Convergència i Unió89 siendo rechazadas las presentadas por la diputada
Sra. Barkos Berruezo correspondiente a Nafarroa Bai, del Grupo Parlamentario Mixto90;
las de Eusko Alkartasuna, también dentro del Grupo Parlamentario Mixto91 y las del
Grupo Parlamentario Popular92.
83
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
39, Sesión nº 35, celebrada el jueves 7 de Octubre de 2004, págs. 1703 a 1724 y págs. 1727 a 1729.
84
Obtuvo 188 votos a favor, 3 en contra y 129 abstenciones.
85
Con 319 votos a favor y 1 abstención.
86
Por 191 votos a favor, 3 en contra y 126 abstenciones.
87
Quien mantuvo dos enmiendas que resultaron aprobadas por 192 votos a favor, 2 en contra y 126
abstenciones y 320 votos a favor y 1 en contra, respectivamente.
88
Por 192 votos a favor y 129 abstenciones.
89
Quienes mantuvieron las enmiendas nº 400, la 431 y la 443 que se votaron en dos momentos distintos
abarcando la primera votación la nº 400 y la 431 y en un segundo momento, la nº 443, resultando
aprobadas por 191 votos a favor y 129 abstenciones y 320 votos a favor y 1 abstención respectivamente.
90
Con 30 votos a favor, 162 en contra y 129 abstenciones.
91
Por 22 votos a favor, 171 en contra y 128 abstenciones.
92
Por 132 votos a favor, 186 en contra y 3 abstenciones.
93
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Senado. Año 2004, VIII Legislatura, nº 24, celebrada el
jueves 2 de diciembre de 2004, págs. 1113 y ss.
59
que se emitieron. Después de su aprobación se publicó en el BOE el día 29 de diciembre
de 2004 con una vacatio legis de 30 días con carácter general y de 6 meses para los
artículos referentes a la tutela penal y judicial.
“El que por cualquier medio o procedimiento causara a otro menoscabo psíquico o una lesión
no definidos como delito en este Código, o golpeara o maltratara de obra a otro sin causarle
lesión, o amenazara a otro de modo leve con armas y otros instrumentos peligrosos, cuando en
todos estos casos el ofendido fuera alguna de las personas a las que se refiere el artículo 173.2,
será castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o trabajos en beneficio de la
comunidad de 31 a 80 días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas
de uno a tres años, así como, cuando el juez o tribunal lo estime adecuado al interés del menor o
incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o
acogimiento por tiempo de seis meses a tres años.
94
Cuyo artículo 1º modificó el CP y afectó a los artículos: 23, 66, apartados 1, 2 y 3 del artículo 89, 108,
147, 149, 153, 173, 188, 234, 244, 318, 318 bis, 515 y derogó el último párrafo del apartado 2º del
artículo 617 del CP.
60
- Además, cuando el Juez o Tribunal lo considere adecuado podrá imponer
también la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela,
curatela, guarda o acogimiento por tiempo de seis meses a tres años.
- O utilizando armas
Con ello se observa cómo supuestos que antes estaban sancionados con pena de
arresto o de multa, ven ahora castigada su realización con penas incluso de prisión,
aunque la misma no resulta de imposición obligatoria sino que es alternativa a la de
trabajos en beneficio de la comunidad, lo que resulta muy importante a la hora de
analizar la proporcionalidad de la misma. Dicha modificación produce la desaparición
de las faltas en las conductas de esta naturaleza.
Las anteriores bases son las que se sometieron al TC al plantearse una cuestión
de inconstitucionalidad 95 por dos Juzgados de la Comunidad Valenciana, el TC se
pronunció al respecto mediante autos nº 233/2004, de 7 de junio, cuestión de
inconstitucionalidad nº 458/04 y nº 332/2005, de 13 de septiembre, sobre cuestión de
inconstitucionalidad nº 4570/2004, que paso a analizar.
95
El ATC nº 367/2003, de 13 de noviembre, EDJ 2003/241728, FJ 4, considera la misma como “un
instrumento procesal que permite la colaboración entre órganos judiciales y jurisdicción constitucional
para cumplir el mandato de asegurar la supremacía de la Constitución mediante la depuración del
ordenamiento jurídico a través de la expulsión de éste de las normas con fuerza de ley contrarias a
aquella…”, entre otros. En el ATC (Pleno) nº 136/2006, de 4 de abril, EDJ 2006/71049, FJ 3º, se dice
por el Alto Tribunal que “…la cuestión de inconstitucionalidad es un mecanismo de control concreto de
constitucionalidad y que tiene que versar sobre un precepto legal concreto de cuya aplicación dependa el
fallo que hayan de pronunciar los órganos judiciales…”.
61
1.3.1 Auto del Pleno del Tribunal Constitucional nº 233/2004, de 7 de junio96
Este auto del TC (ATC) deriva, como ya he mencionado, del escrito presentado
por el Magistrado-Juez del Juzgado de Instrucción nº 1 de San Vicente del Raspeig por
el que plantea la cuestión de inconstitucionalidad, en relación con el art. 153 del CP, en
su redacción dada por la LO 11/2003, de 29 de septiembre, por su posible contradicción
con el principio de proporcionalidad sancionadora penal prevista en el art. 25.1 y 2 de la
CE, en relación con los arts. 17.1, 1.1, 9.3, 24.2 y 53 de la CE, pues, según el mismo, es
discutible que una bofetada sin que existan antecedentes de malos tratos y sin que haya
causado lesiones sea suficiente para imponer una pena de 9 meses de prisión y se
cuestiona, además, la derogación de las faltas de malos tratos que estaban previstas en
los arts. 617 y 620 del CP.
La cuestión fue respaldada por el letrado del acusado a pesar de que éste último
reconoció los hechos en su presencia y mostró su conformidad con la pena pedida por el
Ministerio Fiscal.
96
ATC (Pleno) nº 233/2004, de 7 de junio, resolviendo cuestión de inconstitucionalidad nº 458/2004, EDJ
2004/115623.
62
La Fiscalía General del Estado sostuvo que la cuestión planteada debía ser
inadmitida por ser notoriamente infundada, remitiéndose fundamentalmente a la
doctrina constitucional respecto del principio de proporcionalidad recogida, entre otras,
en la STC n º136/1999, de 20 de julio97, apuntando además, que el precepto cuestionado
requiere ser analizado desde la óptica de los bienes jurídicos tutelados por la norma y de
los fines mediatos e inmediatos de protección de la misma.
Para el Fiscal General del Estado, la comparación que efectúa el Juez planteante
entre la legislación anterior y la actualmente en vigor no puede servir de argumento para
sostener la desproporción de la sanción, pues es el legislador quien diseña el modelo de
política criminal, quien fija el modelo de convivencia social y determina qué
comportamientos atentan contra dicho modelo y las penas que corresponden a los
mismos. Señala también que la decisión del legislador de considerar delictivo cualquier
comportamiento producido en el seno de la violencia doméstica o de género no se
aparta de los valores tutelados sino persigue una mayor protección de los mismos, en
atención a la gravedad del problema de la delincuencia tratada y a que el agravamiento
de la respuesta penal tiene una amplia tradición en nuestro país.
97
STC nº 136/1999, de 20 de julio, ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1999/14094, en cuyo fundamento
jurídico 23.
98
Representada fundamentalmente por las STC 55/1996, de 8 de marzo (fundamentos jurídicos 6 a 9),
EDJ 1996/976; STC 161/1997, de 2 de octubre (fundamentos jurídicos 8 a 13), EDJ 1997/5477 y, sobre
todo, la ya mencionada, STC 136/1999, de 20 de julio (fundamentos jurídicos 22 a 30), EDJ 1999/14094.
99
El TC tiene declarado en las sentencias arriba referenciadas que el marco de aplicación del principio de
proporcionalidad son los derechos fundamentales.
63
penalmente típico y la sanción a imponer. Por lo tanto, se puede deducir que la relación
de proporcionalidad vendrá dada no sólo por la necesidad de protección, al que
responde la norma y que corresponde al fin esencial de protección que se persigue con
la misma, sino también por los demás fines legítimos que se puedan incluir dentro de su
ámbito de protección; es decir, tanto al fin mediato como inmediato objeto de
protección.
El auto que plantea la cuestión olvida recoger cuáles podrían ser esas otras penas
que podrían cumplir con estos requisitos y sustituir a la pena privativa de libertad que el
órgano judicial considera desproporcionada.
64
alternativa a la pena de prisión: la pena de trabajos en beneficio de la comunidad por lo
que la pena de prisión en ningún caso será de imposición obligatoria.
Con ocasión del análisis del presente auto, MAGRO SERVET 102 apoya la
posición de la Fiscalía General del Estado que avala la inclusión, en el art. 153 del CP,
de hechos que, con anterioridad, revestían el carácter de falta en los arts. 617 y 620 del
CP, ante la situación de violencia que sufren las mujeres y que, en muchas ocasiones, se
ve acrecentado por la intimidad del hogar familiar.
100
La doctrina constitucional sobre qué se entiende por notoriamente infundada una cuestión de
inconstitucionalidad planteada queda plasmada en ATC nº 165/2001, de 19 de junio, EDJ 2001/15768,
ATC nº 194/2001, de 4 de julio, EDJ 2001/90964 y ATC nº 76/2004, de 9 de marzo, EDJ 2004/267399,
entre otros.
101
ATC (Pleno) nº 233/2004, de 7 de junio, resolviendo cuestión de inconstitucionalidad nº 458/2004,
EDJ 2004/115623, F.J. nº 2.
102
MAGRO SERVET, V., “El auto del TC 233/2004, de 7 de junio y la constitucionalidad del art. 153
del Código Penal y la Ley 11/2003, de 29 de septiembre”, La Ley, año XXV, nº 6088, 2004.
103
Como señala el fundamento de derecho 7º del auto estudiado.
104
LAURENZO CAPELLO, P., “Violencia de género y derecho penal de excepción: Entre el discurso de
la resistencia y el victimismo punitivo” en Colección Cuadernos de Derecho Judicial, 2007, pág. 68 y ss.
65
delictivos que prevén penas de hasta un año de prisión, que prevén sanciones
alternativas a dichas penas de prisión, que contemplan la posibilidad de ser castigadas
con penas inferiores en grado en atención a las circunstancias del caso y del autor del
hecho, que admiten, en atención al leve trato punitivo, la suspensión y sustitución de la
pena impuesta y, por último, admiten un tratamiento resocialización del maltratador.
LARRAURI PIJOAN 105 entiende que a pesar del planteamiento de las dos
cuestiones de inconstitucionalidad resueltas por el TC a través de los AATC nº
233/2004, de 7 de junio y nº 332/2005, de 13 de septiembre, en las que no apreció una
desproporción patente, excesiva o irrazonable, existió un consenso en la apreciación de
la mayor gravedad de los delitos de maltrato doméstico y en la necesidad de la
agravación de las penas, circunstancia que no se dio, sin embargo, cuando se introdujo
la LO 1/2004, de 28 de diciembre al contemplar distinta penalidad en función del
género de las víctimas de violencia doméstica.
Desde mi punto de vista, el auto del TC analizado resulta más que adecuado si se
tiene en cuenta la problemática social que motivó la modificación operada en el art. 153
del CP a través de la LO 11/2003. No entiendo que quepa hablar de desproporción en la
pena prevista en el art. 153 del CP al admitirse penas alternativas a la privación de
libertad junto con la posibilidad de graduar la pena según el propio art. 153 cuestionado.
No hay que olvidar además, que la cuantía de la pena privativa de libertad impuesta
alcanza, como máximo, tan solo el año de duración, por lo que, permite gran graduación
fuera de los casos en los que deba imponerse la pena en su mitad superior por resultar
aplicables conductas agravadas, como por ejemplo, las del art. 153.1 y 3 del CP, en
donde la pena privativa de libertad mínima a imponer será de siete meses y dieciséis
días106.
105
LARRAURI PIJOAN, E., “El género de la violencia: La visión de la Ley Orgánica de Medidas de
Protección Integral contra la violencia de género”, en
[Link] última visita 17 de abril de 2015,
Proyecto de Investigación SEJ2005-08955-C02-01/JURI, pág. 161.
106
La horquilla punitiva abarca desde tres meses a un año de prisión, por lo que si en los casos agravados
se contempla la pena en su mitad superior, ese será el mínimo previsto en la ley hasta la aprobación de la
LO 1/2004, de 28 de diciembre pues con esta, será de nueve meses y un día.
66
también se fundaron, entre otros motivos, en atentar al principio de proporcionalidad
sancionadora.
Por último me gustaría resaltar la postura incongruente del letrado del acusado
quien si bien en un primer momento aceptó la imposición para su cliente de la pena
privativa de libertad de conformidad con el escrito de calificación del Ministerio Fiscal,
posteriormente se pronunció a favor de plantear la cuestión de inconstitucionalidad tras
ser requerido de informe por el órgano judicial quizás con la esperanza de que el texto
fuera declarado inconstitucional.
67
1.3.2 Auto del Pleno del Tribunal Constitucional nº 332/2005, de 13 de
septiembre107
Otro de los precedentes resueltos por el TC frente al art. 153 del CP, antes de la
LIVG, fue promovido por el Magistrado-Juez titular del Juzgado de lo Penal nº 12 de
Valencia, por su posible contradicción con los arts. 1.1, 9.3, 10, 14 y 25 de la CE, al
entender que castiga conductas leves, antes tipificadas como faltas, con una
desproporción manifiesta y contraria a los principios de legalidad, en su aspecto de
proporcionalidad de las penas, y de igualdad, al tratar, de forma muy distinta, hechos
delictivos que se cometen en el ámbito familiar.
107
ATC (Pleno) nº 332/2005, de 13 de Septiembre, resolviendo la cuestión de inconstitucionalidad nº
4570/2004, EDJ 2005/131155.
68
El Tribunal Constitucional inadmitió la cuestión de inconstitucionalidad
planteada al considerarla notoriamente infundada basándose y remitiéndose a los
mismos fundamentos que los ya utilizados para inadmitir la cuestión de
inconstitucionalidad resuelta por ATC nº 233/2004, de 7 de junio.
108
GONZÁLEZ CUSSAC, J.L., “La intervención penal contra la violencia de género desde la perspectiva
del principio de proporcionalidad” en GÓMEZ COLOMER, J.L. (coord.), Tutela procesal frente a
hechos de violencia de género, Publicacions de la Universitat Jaume I, Castelló de la Plana, 2007, págs.
474 a la 483.
109
LAURENZO COPELLO, P., “Violencia de género y derecho…”, [Link]., págs. 43 y 44.
69
del fracaso del anterior modelo cayó en un “populismo normativo” traducido en un
endurecimiento de las penas que buscaba tan solo trasmitir una sensación falsa de
seguridad frente al delito.
Desde un punto de vista personal entiendo que, aunque ambos autos consideran
proporcionada la pena de prisión prevista en el art. 153 del CP, al no apreciar un
“desequilibrio patente, excesivo o irrazonable”, la terminología empleada por el Alto
Tribunal lleva a pensar a que de facto sí se produce, aunque no sea de una entidad
notoria, por lo que, para defender contundentemente la pena de prisión cuestionada,
debió haber explicado con más profundidad qué la hubiera hecho despropocionada,
ahondando aún más el análisis de la misma. La remisión al ATC nº 233/2004, de 7 de
junio deja el análisis de la cuestión presente algo superfluo e incompleto.
Por otra parte, se echa en falta un estudio más profundo de las cuestiones
planteadas pues la remisión que realiza a la fundamentación del auto 233/2004, de 7 de
junio no es suficiente. Lo anterior no constituye una cuestión baladí si se tienen en
cuenta las numerosas cuestiones de inconstitucionalidad que se plantearon
posteriormente por órganos judiciales de toda España111, muchas de las cuales fueron
admitidas a trámite por el Tribunal Constitucional y a las que el mismo debe dar
respuesta.
110
RUBIDO DE LA TORRE, J.L., “Breves apuntes del ajuste de constitucionalidad (penal) de la Ley
Integral 1/2004, de 28 de diciembre de Violencia sobre la Mujer”, Boletín del Ministerio de Justicia, Año
61 nº 2049, 2007, págs. 10 a 12.
111
Véase a tal efecto RUBIDO DE LA TORRE, J.L., Ley de Violencia de Género. Ajuste de
constitucionalidad en materia penal, Tirant lo Blanch, Valencia, 2007, págs. 81 y ss en donde se recoge
un cuadro con todas las cuestiones de inconstitucionalidad admitidas por el TC durante los años 2005 y
2006, 85 en total, y también de las no admitidas a trámite durante el año 2006, 7 en total, de las que tres
lo fueron por el Juzgado de lo Penal nº 3 de Las Palmas (mediante autos nº 13/2006, de 17 de enero;
14/2006, de 17 de enero; 15/2006 de 17 de enero y 133/2006, de 4 de abril), otra por el Juzgado de
Instrucción nº 2 de Calatayud (mediante auto nº 134/2006, de 4 de abril) y dos por el Juzgado de
Instrucción nº 24 de Madrid (mediante autos nº 135/2006, de 4 de abril y 136/2006, de 4 de abril).
70
A pesar de la similitudes apreciadas entre ambas cuestiones de
inconstitucionalidad hay que poner de manifiesto112 que existen también diferencias en
el fundamento de ambas pues si bien, en la resuelta mediante el ATC nº 233/2004, de
13 de septiembre se planteaba por el órgano judicial proponente al cuestionarse la
necesidad y la proporcionalidad de la pena privativa de libertad prevista en el art. 153
del CP para el castigo de conductas que, con anterioridad, eran constitutivas falta; en la
presente no se establecen diferencias entre ambas modalidades típicas, cuestionándose,
tan sólo, en rasgos generales la proporcionalidad sancionadora de la norma impugnada
aunque el propio TC mencione, de forma expresa, que la respuesta en ambas cuestiones
debe ser la misma.
112
Como ya señala el propio auto estudiado en su Fundamento de Derecho 3º.
113
Para ver un examen de las mismas se puede acudir a RUBIDO DE LA TORRE, J.L. “Cuestiones
de…”, ob. cit., págs. 81 y ss y también a RUBIDO DE LA TORRE, J.L. “Breves apuntes del ajuste
de…”, ob. cit., págs. 4199 a 4219.
114
ATC nº 13/2006, de 17 de enero de 2006, EDJ 2006/5568; ATC nº 14/2006, de 17 de enero de 2006,
EDJ 2006/5569 y ATC nº 15/2006, de 17 de enero, EDJ 2006/5570.
115
En el auto que eleva la cuestión al TC se señala por el órgano judicial proponente que “…la Ley de
Violencia de Género vulnera no sólo la CE sino todos los convenios y pactos internacionales suscritos
por nuestro país, para la protección de los derechos fundamentales, de los derechos humanos, civiles y
políticos…”.
71
a hombres y a mujeres116, por lo que elevó la cuestión “contra la Ley 1/2004, de 28 de
diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, en sus
artículos 37, 38, 39 y 44…”.
116
Según el Magistrado proponente “…sobran razones para declarar inconstitucional la ley, sobre todo,
si atendemos a que la igualdad es un derecho fundamental…el Derecho Penal está para regular las
relaciones entre personas, sin distinción de raza, sexo, nación o religión, ya que hoy la diferencia de sexo
ni siquiera hace a la familia…la protección penal que dispensa la Ley es diferente para quien sea mujer,
por el hecho de ser mujer y siempre que el agresor sea un hombre, pues el artículo 44 de la Ley crea los
llamados Juzgados de Violencia Doméstica… pero no existe esa especial protección para los delitos
cometidos por mujer contra hombre o por hombre contra hombre, cuando víctima y agresor estén unidos
por vínculo matrimonial o por relación de análoga afectividad a la conyugal. La discriminación que se
produce es absoluta no sólo al dispensarse por la Ley una diferente sanción penal por razón de sexo,
sino al consagrarse por la misma un verdadero Tribunal de excepción, el Juzgado de Violencia
Doméstica, proscrito, como sabemos por la Constitución…”.
117
Según el art. 35 de la LO 3/1979, de 3 de Octubre, del Tribunal Constitucional, en el traslado a las
partes debe indicar el precepto o preceptos de la norma con rango legal cuya constitucionalidad se
discute, las normas constitucionales de contraste y el modo en que la decisión del proceso afectado
depende de la validez del precepto o preceptos legales en cuestión.
118
Tras una pormenorizada exposición de los antecedentes procesales y traer a colación la doctrina
constitucional del juicio de relevancia determinante de la admisión a trámite de las cuestiones de
inconstitucionalidad representada por la STC 67/2002 de 21 de marzo, (fundamento de derecho 2º), EDJ
2002/6751, entre otras, en la que en su Fundamento de Derecho 2º se recoge que: “…Existe ya una
reiterada doctrina de este Tribunal acerca del alcance del denominado juicio de relevancia,
determinante de la admisión a trámite de las cuestiones de inconstitucionalidad (art. 37.1 LOTC). Al
efecto hemos venido manteniendo un criterio flexible de las previsiones de la LOTC, lo que se justifica
por la conveniencia de que las cuestiones planteadas por los órganos judiciales encuentren, siempre que
sea posible, solución por sentencia con el objeto de contribuir a la depuración del ordenamiento jurídico
de preceptos presuntamente inconstitucionales, extendiendo así la fuerza vinculante de la Constitución
gracias a la cooperación entre los órganos judiciales y el Tribunal Constitucional. En este sentido hemos
declarado también que es a los Jueces y Tribunales ordinarios que plantean las cuestiones de
inconstitucionalidad a quienes, en principio, corresponde comprobar y exteriorizar la existencia del
llamado juicio de relevancia, de modo que el Tribunal Constitucional no puede invadir ámbitos que,
primera y principalmente, corresponden a aquéllos, adentrándose a sustituir o rectificar el criterio de los
órganos judiciales proponentes, salvo en los supuestos en que "de manera notoria, sin necesidad de
examinar el fondo debatido y en aplicación de principios jurídicos básicos se desprenda que no existe
nexo causal entre la validez de los preceptos legales cuestionados y la decisión a adoptar en el proceso a
quo, ya que en tales casos sólo mediante la revisión del juicio de relevancia es posible garantizar el
control concreto de constitucionalidad que corresponde a la cuestión de inconstitucionalidad y evitar que
los órganos judiciales puedan transferir al Tribunal Constitucional la decisión de litigios que pueden ser
resueltos sin acudir a las facultades que este Tribunal tiene para excluir del ordenamiento las normas
inconstitucionales" (SSTC 189/1991, de 3 de octubre, fundamento de derecho 2º; 337/1994, de 23 de
diciembre, fundamento de derecho 4º; 174/1998, de 23 de julio, fundamento de derecho 1º; 203/1998, de
15 de octubre, fundamento de derecho 2º; ATC 14/1993, de 19 de enero). Complementariamente
debemos tener en cuenta, asimismo, que "no es preciso ni pertinente que, correspondiendo al órgano
judicial en el ejercicio de la función que constitucionalmente le corresponde (art. 117.3 CE) interpretar
los requisitos ordenadores de los procesos propios de su jurisdicción, este Tribunal Constitucional, con
la excusa de constatar el carácter de norma decidendi de la norma legal cuestionada, se adentre a
sustituir o modificar el criterio del órgano judicial proponente que, aun pudiendo ser discutible, no
resulta irrazonable o radicalmente infundado. De este modo -se concluye-, siendo claro que la negación
72
a la formulación del juicio de relevancia 120, con clara inobservancia del art. 35.2 de la
LOTC121, pues debería haber concretado los preceptos de la LIVG que consideraba de
dudosa constitucionalidad, los artículos de la CE supuestamente vulnerados y
especificar y justificar en qué medida la decisión del proceso depende de la validez de
los preceptos de la LIVG señalados como inconstitucionales por el mismo.
de la aplicabilidad de los preceptos legales cuestionados sólo sería posible mediando una interpretación
de este Tribunal de signo contrario a la mantenida por el órgano judicial proponente y que esta
interpretación, que no necesariamente es la única posible y ajustada a Derecho, sólo al órgano judicial
compete en principio efectuarla, debe concluirse que no es apreciable la inexistencia de juicio de
relevancia, pues, no siendo rechazable a limine la tesis de la aplicabilidad de los preceptos legales
cuestionados, la inconstitucionalidad, en su caso, de éstos tendría incidencia en la resolución del
recurso" (STC 203/1998, de 15 de octubre, fundamento de derecho 2º; ATC 14/1993, de 19 de enero)…”.
119
De conformidad con la doctrina plasmada en el ATC nº 118/2005, de 15 de marzo, fundamento de
derecho 2º, EDJ 2005/171222.
120
Hay que señalar que en el caso del ATC nº 15/2006, de 17 de enero el Fiscal General del Estado
informa en el sentido de que “en el auto de 15 de septiembre de 2005 por el que se acuerda plantear la
cuestión, se omite toda justificación acerca de que la decisión del proceso dependa de la validez de
ninguno de tales artículos, que con extensión se cuestionan, y tal ausencia de conexión entre el fallo y los
preceptos cuestionados resulta palmaria a juicio del Fiscal General del Estado, pues tratándose de una
causa penal en la que ninguna de las partes procesales ha formulado, es claro, por la ineludible
aplicación del principio acusatorio, recogido en el art. 24.2 CE, que el fallo no puede ser otro que la
absolución, por lo que de manera alguna podrán aplicarse ninguno de los preceptos penales o de
organización de los Tribunales que se cuestionan…”.
121
Según el cual: “El órgano judicial sólo podrá plantear la cuestión una vez concluso el procedimiento
y dentro del plazo para dictar sentencia, debiendo concretar la Ley o norma con fuerza de Ley cuya
constitucionalidad se cuestiona, el precepto constitucional que se supone infringido y especificar y
justificar en qué medida la decisión del proceso depende de la validez de la norma en cuestión. Antes de
adoptar mediante auto su decisión definitiva…”.
122
En este punto se remite al ATC nº 29/2005, de 5 de julio, fundamento de derecho 3º, EDJ
2005/171248.
123
Fundamento de Derecho nº 3 del ATC (Pleno) nº 15/2006, de 17 de enero, EDJ 2006/5570 que se
remite a su vez a la STC nº 139/2005, de 26 de mayo, fundamento de derecho 5º, EDJ 2005/71061, que
recoge igualmente la doctrina señalada del TC plasmada entre otras en las STC nº 67/2002, de 21 de
marzo, fundamento de derecho 2º, EDJ 2002/6751; STC nº 63/2003, de 27 de marzo, fundamento de
derecho 2º, EDJ 2003/6161, y STC nº 255/2004, de 23 de diciembre, fundamento de derecho 2º,
73
[Link] Posición doctrinal y crítica personal
EDJ 2004/196995. Mientras que en los ATC nº 13/2006, de 17 de enero, EDJ 2006/5568 y ATC nº
14/2006, de 17 de enero, EDJ 2006/5569 se señala por el TC “la total ausencia en el Auto de
planteamiento del más elemental juicio de aplicabilidad de los arts. 37 y 39 de la mencionada Ley
Orgánica, en los que se modifica la tipificación penal de los malos tratos y de las coacciones, ilícitos
ajenos al objeto del proceso penal a quo…y en el que tampoco se recoge razonamiento alguno sobre la
aplicabilidad y relevancia para el caso sometido al conocimiento del órgano judicial promotor de la
cuestión del art. 44 de la Ley Orgánica 1/2004, por el que se procede a la creación de los Juzgados de
Violencia sobre la Mujer, nueva categoría de órganos judiciales en la que no se integra el Juzgado de lo
Penal nº 3 de Las Palmas de Gran Canaria…” (y que provoca la inadmisión a limine de las cuestiones de
inconstitucional planteadas por el órgano judicial), en el ATC (Pleno) nº 15/2006, de 17 de enero, EDJ
2006/5570 se critica por el TC que el órgano judicial promotor de la cuestión “no justifique la
aplicabilidad al caso de unos preceptos tipificadores de ilícitos penales (arts. 37, 38 y 39 de la Ley
Orgánica 1/2004) y de contenido organizativo (art. 44) a un proceso penal en el que no media
acusación”, añadiendo que “En efecto, según se constata en la lectura del acta de juicio oral- y así lo
recordó el letrado de la acusación particular en el trámite previo al planteamiento de esta cuestión de
inconstitucionalidad-, al comienzo de dicho acto ambas partes retiraron las respectivas acusaciones,
retirada frente a la que nada opuso el Ministerio Fiscal, que en ningún momento había formulado
acusación. A la vista de las circunstancias concurrentes en este caso parece pertinente reiterar, una vez
más que “la cuestión de inconstitucionalidad, conforme a los arts. 163 CE, es un delicado instrumento
jurídico que se ofrece a los órganos judiciales para conciliar su deber de respeto a la legalidad y la
primacía de la Constitución, por lo que sólo debe ser utilizada cuando de la validez constitucional de la
norma legal cuestionada y, claro está, del pronunciamiento del Tribunal Constitucional acerca de la
cuestión, dependa el fallo en el concreto proceso de que se trate” (por todos, ATC 296/1992, de 14 de
octubre). Ateniéndonos a esta caracterización de la cuestión de inconstitucionalidad debemos advertir
que su uso no debe mermar el respeto a los principios constitucionales que informan el proceso penal,
entre los que figura el principio acusatorio (art. 24.2 CE). Sin necesidad de entrar en otro tipo de
consideraciones procesales o de legalidad ordinaria, es lo cierto que la preservación de este principio
acusatorio hubiera exigido que el órgano judicial aportase las razones en virtud de las cuales estima que
la resolución de un proceso penal en el que ya no media acusación depende, inexorablemente, de la
aplicación de unos preceptos legales en los que se tipifican conductas penales y se crean unos nuevos
órganos jurisdiccionales, entre los que no figura el Juzgado de lo Penal nº 3 de Las Palmas de Gran
Canaria…”.
124
TORRES DEL MORAL, A., Principios del Derecho Constitucional Español, Servicio de
Publicaciones de la Facultad de Derecho, Universidad Complutense de Madrid, Tomo II, Madrid, 1992,
pág. 436.
125
RUBIDO DE LA TORRE, J.L., Ley de Violencia de Género. Ajuste de constitucionalidad en
materia… ob cit., págs. 85 a 89.
74
dispensar una protección jurídica diferente según el sexo del sujeto pasivo, pues resulta
discriminatorio.
El órgano proponente afirmó que la fuerte alarma social producida por los
numerosos casos de violencia de género no debe llevar a legislar al albur de las
elecciones sino que hay que ofrecer una respuesta desde la CE.
126
EDJ 2006/71046.
127
Con entrada en el TC el 17 de octubre de 2005.
128
Sobre este aspecto, el Fiscal General del Estado considera que el juicio de relevancia realizado por el
órgano proponente respecto de los arts. 148, 153 y 172 del CP no tiene nada que ver con el delito de
amenazas del art. 171.1 del CP sobre el que se estaban siguiendo las actuaciones y que idéntico problema
75
El Alto Tribunal inadmitió la cuestión planteada al apreciar, según recoge el
fundamento de derecho 3º, no sólo los defectos advertidos por el Fiscal General del
Estado sino también, que el Juez proponente privó a una de las partes de la facultad de
formular alegaciones al planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad, pues no la
notificó de forma correcta. Además, apreció falta de motivación en la relevancia y
aplicabilidad del art. 44 de la LIVG.
76
Dicho Juzgado no concreta los artículos frente a los que interesa el
planteamiento de la cuestión sino que se limita a “requerir a las partes y al Ministerio
Fiscal para que aleguen lo que deseen sobre la pertinencia de plantear la cuestión de
inconstitucionalidad…”131.
131
Dicho auto no cumple lo dispuesto en el art. 35.2 de la LOTC pues según doctrina reiterada del Alto
Tribunal es necesario señalar los preceptos de la ley viciada presuntamente de inconstitucionalidad, los
preceptos constitucionales vulnerados y la determinación de en qué medida pueden dichos preceptos
afectar a la sentencia que está pendiente de dictarse y como se observa además de no precisarse lo
anterior se deja abierta la posibilidad de plantear la cuestión “a otros que pudieran resultar de aplicación
al caso” sin llegar a concretar siquiera a qué ley o leyes se puede referir. Dicha cuestión no es baladí si se
tiene en cuenta lo dispuesto en la STC 166/1986, de 19 de diciembre, EDJ 1986/166, FJ 4, en la que se
dice con respecto al trámite de audiencia que “…el TC ha hecho hincapié en que su importancia no puede
minimizarse reduciéndola a un simple trámite carente de más trascendencia que la de su obligatoria
concesión, cualesquiera que sean los términos en que ésta se acuerde…”. Se dice en la misma que “…tal
concepción es errónea puesto que dicho trámite tiene el doble objetivo de garantizar la audiencia de las
partes y del Ministerio Fiscal ante una posible decisión judicial de tanta entidad como es abrir un
proceso de inconstitucionalidad y poner a disposición del Juez de un medio que le permita conocer la
opinión de los sujetos interesados con el fin de facilitar su reflexión sobre la conveniencia o no de
proceder a la apertura de dicho proceso. Para poder cumplir con ese doble objetivo, las alegaciones de
las partes y del Ministerio Fiscal, según enseña la STC 21/1985, de 15 de febrero, habrán de versar
fundamentalmente, por un lado, sobre la vinculación entre la norma citada por el Juez como
cuestionable y los supuestos de hecho que se dan en el caso sometido a su resolución y, de otro, sobre el
juicio de conformidad entre la norma y la Constitución; ello requiere que la providencia que otorga la
audiencia concrete los preceptos legales cuestionados y las normas constitucionales que el Juez estima
de posible vulneración por aquéllos…”.
132
No tiene razón el órgano judicial proponente al extraer la deducción recogida en el auto de
planteamiento puesto que el TC no comparte la misma. Si acudimos, por ejemplo, a la STC nº 134/1997,
de 18 de diciembre, EDJ 1997/9285, mencionada por el órgano judicial promotor para fundamentar el
momento procesal elegido para plantear la cuestión y que recoge un supuesto sustancialmente igual al que
estamos estudiando, en su fundamento de derecho segundo se señala que: “No ocurre lo mismo en los
casos en los que la cuestión se plantea en el trámite de admisión de la denuncia -cuestión núm. 2.755/96-
o en el de incoación de diligencias previas -cuestión núm. 342/97-. En estos supuestos, no puede
entenderse que se reúnan los requisitos procesales exigidos para plantear esta cuestión, por haberse
presentado de forma prematura. Conviene señalar que aunque este Tribunal ha relativizado el concepto
de "fallo", y que, por tanto, ha admitido cuestiones respecto de resoluciones que en sentido estricto no le
afectaban, no es posible aplicar esta doctrina a las cuestiones que ahora se analizan, ya que esta
flexibilización siempre se ha producido respecto de resoluciones que bien eran definitivas o, siendo
interlocutorias, la tramitación del procedimiento no iba a poder aportar ningún elemento nuevo en orden
a determinar la incidencia de la norma cuestionada sobre el fallo que hubiere de dictarse ni sobre la
legitimidad o ilegitimidad de la norma cuestionada (SSTC 76/1982, 186/1983, 55/1990, 186/1990,
76/1992, 110/1993 y ATC 147/1997). Pues no hay que olvidar que a través de este proceso pretende
ejercerse un control concreto de constitucionalidad de la norma y, de ahí, la exigencia de que de la
norma que se cuestiona dependa el fallo (AATC 946/1985, 60/1991; SSTC 17/1981, 106/1986 y 55/1990).
Por esta razón, no resulta correcto entender, como sostienen los órganos judiciales que han planteado
estas cuestiones, que el hecho de tener que aplicar este precepto legal para determinar si se admite o no
la denuncia o para practicar las diligencias esenciales encaminadas a determinar la naturaleza o
circunstancia del hecho, constituye ya una aplicación de la norma que permite formular la cuestión de
inconstitucionalidad. Pues basta reparar en que en este momento procesal todavía no es posible saber si
la norma que se cuestiona es aquella de la que va a depender el fallo, ya que pudiera ocurrir que esta
norma no llegara a aplicarse porque no se probaran los hechos denunciados, existiera otra norma penal
77
Para el Ministerio Público la fase instructora en la que se hallaban las
actuaciones no era el momento procesal adecuado para plantear la cuestión de
inconstitucionalidad133. El Fiscal General del Estado puso de manifiesto, además de lo
anterior, que el órgano judicial proponente, al inhibirse del conocimiento de los hechos
de violencia de género y continuar conociendo sólo de los hechos cometidos por la
mujer, se quedó sin competencia para el enjuiciamiento de aquellos, y, por consiguiente,
de la facultad de plantear la cuestión de inconstitucionalidad. Además, añadió, que al no
haberse formulado aún acusación, sólo era posible intuir las normas penales
aplicables134.
que desplazara aquélla o, en fin, por cualquier otro motivo que impidiera la aplicación de la norma
cuestionada”. Por lo que ante un supuesto sustancialmente igual al presente se da la solución contraria a
la pretendida por el órgano judicial proponente.
133
Hay que recordar que para que se pueda plantear la cuestión de inconstitucionalidad es necesario que
el procedimiento esté visto para dictar sentencia, cosa que aquí no ocurre.
134
El Fiscal General del Estado utiliza los términos virtualidad futurible y pura eventualidad.
135
En este punto el TC se remite al ATC nº 361/2004, de 21 de septiembre, EDJ 2004/267248 en la que
se dice que “…debe inadmitirse la presente cuestión de inconstitucionalidad pues, efectivamente, no se
ha planteado, como debía, en el momento adecuado porque, cuando la interpone, el órgano ya había
aplicado la norma cuya constitucionalidad no podía dudar, pronunciándose de manera inequívoca sobre
el objeto de la cuestión que ahora nos plantea, quebrantando con ello la verdadera finalidad de las
cuestiones de inconstitucionalidad. En efecto, en la medida en que la cuestión de inconstitucionalidad
tiene como finalidad la de suspender el procedimiento y esperar a la respuesta de este Tribunal para la
aplicación de la norma, en el presente caso el órgano judicial ya la habría aplicado, con lo que
carecería de sentido la duda que posteriormente le surge…”.
136
El TC sólo lo admite “…cuando la ulterior tramitación del proceso hasta sentencia no puede aportar
ningún elemento adicional de juicio sobre la aplicabilidad de la norma legal cuestionada ni sobre su
efecto determinante del fallo, ni sobre su legitimidad constitucional, o cuando la propia norma tenga una
incidencia anticipada e irreversible en el propio proceso en curso según se dice en el ATC 421/2003, de
16 de diciembre…”, FJ 2, EDJ 2003/241781; ATC 420/2003, de 16 de diciembre, EDJ 2003/241789 y
ATC nº 236/2002, de 26 de noviembre, FJ 4, EDJ 2002/114865, entre otros.
137
Véase al respecto lo dispuesto en la STC nº 166/1986, de 19 de diciembre, EDJ 1986/166, FJ 6.
78
Sobre el planteamiento de la cuestión en relación al art. 87 ter de la LOPJ138, el
TC evita pronunciarse y señala que “la presente cuestión de inconstitucionalidad se
incoa en virtud de la denuncia formulada por D. José Manuel contra Dª. Victoria, lo
que, obviamente, descarta la competencia de este tipo de órganos jurisdiccionales, y
por lo mismo, no sería aplicable en este caso el mencionado precepto…”.
Siendo el art. 87 ter de la LOPJ uno de los preceptos sobre los que versaba la
cuestión planteada por el órgano judicial, para ARTAL FAULO 139 , en los casos de
agresiones mutuas, el Juzgado competente debe ser el Juzgado de Violencia sobre la
Mujer para no dividir el conocimiento de la causa.
138
Dicho precepto atribuye competencias civiles y penales a los Juzgados de Violencia sobre la Mujer;
así como, el conocimiento exclusivo y excluyente de determinadas cuestiones civiles cuando se den
determinados requisitos, así para el ámbito penal, el art. 87 ter de la LOPJ señala que: “Los Juzgados de
Violencia sobre la Mujer conocerán, en el orden penal, de conformidad en todo caso con los
procedimientos y recursos previstos en la LECrim, de los siguientes supuestos:
De la instrucción de los procesos para exigir responsabilidad penal por los delitos recogidos en los
títulos del CP relativos a homicidio, aborto, lesiones, lesiones al feto, delitos contra la libertad, delitos
contra la integridad moral, contra la libertad e indemnidad sexuales o cualquier otro delito cometido con
violencia o intimidación, siempre que se hubiesen cometido contra quien sea o haya sido su esposa, o
mujer que esté o haya estado ligada al autor por análoga relación de afectividad, aun sin convivencia,
así como de los cometidos sobre los descendientes, propios o de la esposa o conviviente, o sobre los
menores o incapaces que con él convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela,
acogimiento o guarda de hecho de la esposa o conviviente, cuando también se haya producido un acto de
violencia de género.
De la instrucción de los procesos para exigir responsabilidad penal por cualquier delito contra los
derechos y deberes familiares, cuando la víctima sea alguna de las personas señaladas como tales en la
letra anterior.
De la adopción de las correspondientes órdenes de protección a las víctimas, sin perjuicio de las
competencias atribuidas al Juez de Guardia.
Del conocimiento y fallo de las faltas contenidas en los títulos I y II del libro III del Código Penal,
cuando la víctima sea alguna de las personas señaladas como tales en la letra a) de este apartado.
Dictar sentencia de conformidad con la acusación en los casos establecidos por la ley…”.
139
ARTAL FAULO, C.J., “Competencias de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer”, en
[Link] págs. 14 y 15, última visita
el 2 de marzo de 2015.
140
JIMENO BULNES, M., “Violencia de género: Aspectos orgánicos y competenciales”, en DE HOYOS
SANCHO, M (Dir.), Tutela jurisdiccional frente a la violencia de género. Aspectos procesales, civiles,
penales y laborales, Lex Nova, Valladolid, 2009, pág. 325.
79
práctica judicial y social abogan por una interpretación flexible, y desde la Circular
4/2005 se ha defendido la atribución de la competencia a favor de los Juzgados de
Violencia sobre la Mujer.
El razonamiento empleado por el órgano judicial hace pensar que sabía que no
estaba planteando la cuestión de forma correcta pues señala que “…las razones de
índole práctico… tienen, si cabe, aún mayor relevancia en el caso presente, dado que
cabe considerar más correcto que quede resuelta la duda planteada con anterioridad a
que quede definitivamente ubicado el procedimiento en una u otra sede (Juzgado de
141
PLANCHADELL GARGALLO, A., “Los presupuestos procesales en la ley de medidas de protección
integral contra la violencia de género: competencia y legitimación”, en GÓMEZ COLOMER, J.L.
(coord.), Tutela procesal frente a hechos de violencia de género, Publicaciones de la Universidad Jaume
I, Castellón de la Plana, 2007, pág. 291.
142
Según el cual: “La competencia del Tribunal del Jurado se extenderá al enjuiciamiento de los delitos
conexos, siempre que la conexión tenga su origen en alguno de los siguientes supuestos: a) Que dos o
más personas reunidas cometan simultáneamente los distintos delitos; b) que dos o más personas
cometan más de un delito en distintos lugares o tiempos, si hubiere precedido concierto para ello; c) que
alguno de los delitos se haya cometido para perpetrar otros, facilitar su ejecución o procurar su
impunidad.
No obstante lo anterior, y sin perjuicio de lo previsto en el artículo 1 de la presente Ley, en ningún caso
podrá enjuiciarse por conexión al delito de prevaricación, así como aquellos delitos conexos cuyo
enjuiciamiento pueda efectuarse por separado sin que se rompa la continencia de la causa…”.
143
De conformidad con los Acuerdos del Pleno no jurisdiccional del TS de 20 de enero de 2010 y de 23
de febrero de 2010 refundiendo esta cuestión, completados el 20 de julio del mismo año y desarrollados
por la STS nº 854/2010, de 29 de septiembre, ponente Giménez García, EDJ 2010/206712.
80
Instrucción o Juzgado de Violencia sobre la Mujer) que cuando se haya consumado la
división de la continencia de la causa y se esté en plazo para dictar sentencia en uno y
otro Juzgado…”.
De tener verdaderas dudas sobre el órgano que debía conocer de los hechos
denunciados, hubiera planteado la cuestión respecto del art. 17 bis de la LECrim 144,
circunstancia que no realiza, pues sólo señala los arts. 87 ter de la LOPJ y 153 del CP,
en la redacción dada por ambos por la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre.
Este órgano judicial entendía que podía instar la cuestión no sólo cuando el
procedimiento estaba concluso y dentro del plazo para dictar sentencia sino también
cuando había agotado la instrucción de la causa147, circunstancia que tampoco se daba
144
En el mismo se dice que “La competencia de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer se extenderá a
la instrucción y conocimiento de los delitos y faltas conexas siempre que la conexión tenga su origen en
alguno de los supuestos previstos en los números 3º y 4º del art. 17 de la presente Ley”.
145
Acordado por el Pleno del TC, EDJ 2006/71048.
146
Los cuales atribuyen competencias para conocer a los Juzgados de Violencia sobre la Mujer.
147
El órgano judicial defiende en su auto de16 de diciembre de 2005 que: “…según el art. 35.2 de la
LOTC la cuestión sólo puede plantearse una vez concluso el procedimiento y dentro del plazo para dictar
sentencia, sin embargo, esto hay que entenderlo que también es extensible a cualquier tipo de auto
definitivo y cuando se haya agotado la fase de conocimiento del órgano juzgador que plantea la cuestión
de inconstitucionalidad y en el presente supuesto entiende el Juez que de aplicar artículos
inconstitucionales ya no tendría que practicar más actuaciones y por lo tanto debería dictar auto
inhibiéndose a favor de los llamados Juzgados de Violencia sobre la Mujer. Por lo tanto no hay más
actuaciones que practicar que es lo que quiere el art. 35.2 de la LOTC ante este Juzgado, por lo que
conforme a ese artículo se entiende que está concluso el procedimiento y la suspensión para el
planteamiento de la cuestión dentro del plazo para dictar sentencia se equipara al auto de inhibición
ante el J.V.S.M. en ese caso…”.
81
pues en el momento de elevar la cuestión no se habían practicado todas las diligencias
necesarias de instrucción.
148
El Fiscal General del Estado se refiere a que “El Magistrado promovente, tras la recepción de un
parte médico de lesiones, ha procedido a suscitar la inconstitucionalidad de las normas, sin recibir
declaración a la perjudicada, ofrecerle el procedimiento a sus representantes legales, ni tratar de
averiguar las circunstancias personales del posible agresor, por todo ello no puede siquiera descartarse
que los Juzgados de Violencia sobre la Mujer no resulten a la postre competentes, bien porque el
presunto autor resulte ser menor de edad como la perjudicada, bien porque la toma de declaración de
ambos intervinientes sobre la relación afectiva que les une, sitúe los hechos fuera del ámbito
competencial de dicho Juzgado, tampoco puede descartarse que el presunto autor de los hechos no
resulte identificado, no sea habido, en suma que no se prosiga, por multitud de causas el proceso penal
contra el mismo”.
149
Se remite en este punto nuevamente como en los anteriores autos estudiados a la doctrina recogida en
la STC 166/1986, de 19 de diciembre, EDJ 1986/166, FJ 4.
150
En concreto señala que “…toda vez que en la providencia de 26 de noviembre de 2005 se dio traslado
a las partes para que pudieran alegar sobre el planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad en
relación con los arts. 87 ter de la LOPJ, 14 y 15 bis de la LECrim, en la redacción dada por los arts. 44,
58 y 59 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre. Ninguna alusión se hacía, por tanto, a los arts.
153.1 y 153.2 del Código Penal, que posteriormente se incorporan al auto de planteamiento”.
151
Al no “estar determinadas la naturaleza y circunstancias de tales hechos ni las personas que en ellos
han intervenido, es procedente, de conformidad con lo dispuesto en los arts. 757 y 774 de la LECrim,
instruir diligencias previas y practicar aquellas esenciales encaminadas a efectuar tal determinación y,
en su caso, el procedimiento aplicable…”.
152
Según el TC “esta forma de proceder impedía de todo punto la audiencia a unas partes que todavía
no se habían podido constituir, al ignorarse su identidad, la sucesión de actuaciones pone
indubitadamente de manifiesto que la cuestión no se ha planteado en un momento procesal oportuno”.
153
EDJ 2006/71047, FJ 4.
154
Según el TC “…esa posibilidad excepcional… sólo es admisible en el caso de leyes de naturaleza
sustantiva cuando la ulterior tramitación del proceso hasta sentencia no puede aportar ningún elemento
adicional de juicio sobre la aplicabilidad de la norma legal cuestionada ni sobre su efecto determinante
82
“…el planteamiento anticipado de la cuestión sólo es admisible cuando el proceso se
halle en un momento en el que sea posible formular con exhaustiva precisión el juicio
de relevancia de la norma con rango de ley de cuya constitucionalidad duda el órgano
jurisdiccional..”, lo cual no se da en el presente caso pues el órgano judicial efectúa un
reproche penal sin haber acabado la fase instructora, sin haber celebrado juicio oral, y
sin que el juicio de aplicabilidad y relevancia necesarios para su planteamiento se hayan
formulado correctamente155.
del fallo, ni sobre su legitimidad constitucional, o cuando la propia norma tenga una incidencia
anticipada e irreversible en el propio proceso en curso…”.
155
Véase al efecto la STC nº 234/1997, de 18 de diciembre, EDJ 1997/9285.
156
Según STC nº 6/1982, de 14 de diciembre, EDJ 1982/76; STC nº 55/1990, de 28 de marzo, EDJ
1990/3497; STC nº 186/1990, de 15 de noviembre, EDJ 1990/10428; STC nº 76/1992, de 14 de mayo,
EDJ 1992/4796, STC nº 110/1993, de 25 de marzo, EDJ 1993/2983y ATC 147/197, de 16 de septiembre,
EDJ 1997/5379, entre otros, se considera que el fallo siempre se ha producido respecto de resoluciones
que bien eran definitivas o, siendo interlocutorias la tramitación del procedimiento no iba a poder aportar
ningún elemento nuevo en orden a determinar la incidencia de la norma cuestionada sobre el fallo que
hubiera de dictarse ni sobre la legitimidad o ilegitimidad de la norma cuestionada y como a través de la
cuestión de inconstitucionalidad lo que se efectúa es un control concreto de la adecuación de la norma a la
CE, es necesario que el fallo dependa de la norma cuestionada.
83
instructor no tenga ninguna diligencia más que practicar ni la expresión “dentro del
plazo para dictar sentencia” al auto de inhibición al Juzgado de Violencia sobre la
Mujer. En mi opinión es un uso incorrecto del art. 35.2 de la LOTC que no tiene cabida
en el supuesto en el que nos encontramos.
157
Acordado por el Pleno del TC, EDJ 2006/71049.
84
inconstitucionalidad del art. 620.2 del CP, que es el que resulta aplicable”. Según el
Ministerio Fiscal, el órgano proponente había aplicado en numerosas ocasiones
anteriores dicho precepto sin que hubiera puesto en duda la constitucionalidad del
mismo hasta ese momento. Entiende, además, que para el caso de admitirse la cuestión
planteada, la decisión no tendría incidencia alguna sobre el art. 620.2 del CP.
85
Hay que recordar también que el control de constitucionalidad que le
corresponde al TC es bastante limitado y que el órgano judicial debió haber propuesto
alternativas a la pena que considera discriminatoria, que fuera de menor intensidad
coactiva y de funcionalidad similar, circunstancia que no hace.
158
El art. 48.2 del CP establece que: “La prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus
familiares u otras personas que determine el juez o tribunal, impide al penado acercarse a ellos, en
cualquier lugar donde se encuentren, así como acercarse a su domicilio, a sus lugares de trabajo y a
cualquier otro que sea frecuentado por ellos, quedando en suspenso, respecto de los hijos el régimen de
visitas, comunicación y estancia que, en su caso, se hubiere reconocido en sentencia civil hasta el total
cumplimiento de esta pena”, y el art. 57.2 señala que: “En los supuestos de los delitos mencionados en el
primer párrafo del apartado 1 de este artículo cometidos contra quien sea o haya sido el cónyuge, o
sobre persona que esté o haya estado ligada al condenado por una análoga relación de afectividad aun
sin convivencia, o sobre los descendientes, ascendientes o hermanos por naturaleza, adopción o afinidad,
propios o del cónyuge o conviviente, o sobre los menores o incapaces que con él convivan o que se hallen
sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del cónyuge o conviviente, o sobre
persona amparada en cualquier otra relación por la que se encuentre integrada en el núcleo de su
convivencia familiar, así como sobre las personas que por su especial vulnerabilidad se encuentran
sometidas a su custodia o guarda en centros públicos o privados se acordará, en todo caso, la aplicación
de la pena prevista en el apartado 2 del artículo 48 por un tiempo que no excederá de diez años si el
delito fuera grave o de cinco si fuera menos grave, sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo segundo del
apartado anterior”.
159
Acordada por el Pleno del TC, EDJ 2008/196527.
86
del Estado. El Juzgado de lo Penal nº 2 de Arenys de Mar 160 elevó esta cuestión al
considerar que los arts. 57.2 y 48.2 del CP161, en su redacción dada por la LIVG, no
respetaban ni la libertad de la víctima, arts. 1.1 y 17 de la CE, ni el libre desarrollo de su
personalidad, art. 10 de la CE162.
160
Procedente a su vez del Juzgado de Instrucción nº 5 de Arenys de Mar quien acordó el 5 de octubre de
2004 auto incoando DUD nº 57/2004 por un presunto delito de maltrato familiar. Al día siguiente tuvo
lugar la celebración del juicio rápido en el que tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular
formularon acusación contra el acusado por un presunto delito de lesiones del art. 153.1 y 2 del CP (el
mismo interesando la pena de nueve meses de prisión e inhabilitación especial del derecho de sufragio
pasivo durante el tiempo de la condena y dos años de privación del derecho a la tenencia y porte de
armas, junto con la prohibición de aproximarse a la perjudicada, a su domicilio o lugar de trabajo a una
distancia de mil metros y la de comunicarse con ella por cualquier medio, de conformidad con los arts. 57
y 48.2 del CP, el letrado de la acusación particular se adhirió al escrito presentado por el Ministerio
Público e interesaron la apertura de juicio oral. El Juzgado de Instrucción nº 5 de Arenys de Mar tras dar
traslado de los escritos de calificación al letrado del acusado acordó la apertura de juicio oral y remitió las
actuaciones al Juzgado de lo Penal nº 2 de Arenys de Mar quien registró las actuaciones como juicio
rápido nº 1075/2004.
161
En la fundamentación jurídica del auto por el que se eleva la cuestión al TC se señala, por el órgano
judicial proponente, como de dudosa constitucionalidad los arts. 57.2 y 48.2 del CP, en su redacción dada
por la LO 15/2003, de 25 de noviembre al poder entrar en contradicción con los arts. 17.1 y 1.1 CE y con
incidencia en el art. 10.1 de la misma norma en atención al carácter facultativo que revestía la pena de
alejamiento en su redacción originaria por la LO 14/2009, de 9 de junio frente al carácter obligatorio dado
por la nueva redacción.
162
Para el órgano judicial proponente en el caso en el que la víctima esté conforme con la imposición de
dicha pena o para el caso que, aún no estándolo, se trate de delitos que hayan afectado a bienes jurídicos
especialmente relevantes no se duda de la constitucionalidad de la medida pues en el primer caso no se
coarta o limita la voluntad de aquella, pues la medida impuesta resulta ser conforme a sus deseos, y en el
segundo, la protección del bien jurídico protegido ha de prevalecer incluso sobre la voluntad de la propia
afectada. Por tanto, la duda sobre la constitucionalidad de la medida queda reducida a los supuestos en los
que el ataque al bien jurídico protegido no reviste especial gravedad y la víctima manifieste su oposición.
163
En particular, con los arts. 33 y 57 apartado primero y 57.2, relativos a la clasificación de las penas y
su duración.
87
respecto de…la víctima resulta irrelevante…” y compartió con el Ministerio Público
que ni la libertad de la víctima ni las relaciones paterno filiares resultaban afectadas164.
164
Así, “…si las penas hubieran de calibrarse en su aplicación por una ponderación de sus
consecuencias extraprocesales negativas para terceros tendríamos que excluir hasta las multas, con sólo
ponderar el impacto en su exacción sobre el patrimonio de los acreedores o las expectativas de los
herederos del sancionado…”.
165
Recordemos que el Fiscal General del Estado señaló en su informe que el órgano judicial, en el
traslado del art. 35.2, manifestaba su duda sobre la constitucionalidad de los arts. 57.2 y 48.2 del CP al
entenderlos contrarios al art. 17 de la CE, mientras que en el trámite del art. 37.2 de la LOTC, mencionó
también los arts. 1.1, 10 de la CE, por lo que las partes no pudieron pronunciarse al respecto. De admitir
dicha alegación debería declarar la inadmisión de la cuestión y no pronunciarse sobre el fondo de la
cuestión planteada.
166
Este pronunciamiento no tiene carácter preclusivo según la STC nº 59/2008, de 24 de mayo, FJ 2, EDJ
2008/48144.
167
FJ 4º de la sentencia estudiada.
168
Según el TC, dichas alegaciones deben versar fundamentalmente sobre la vinculación entre la norma
citada y apreciada por el Juez como cuestionable y los supuestos de hecho que se dan en el caso sometido
a su resolución, así como sobre el juicio de conformidad entre la norma y la Constitución, lo que
“requiere que la providencia que otorga la audiencia especifique los preceptos legales cuestionados y
las normas constitucionales que le Juez estima de posible vulneración por aquellos. Resulta, pues,
inexcusable, que en el trámite de audiencia se identifique el precepto o preceptos que se consideren
vulnerados, así como que el Juez quede vinculado, en principio, a elevar la cuestión de
inconstitucionalidad únicamente sobre los preceptos sometidos a este trámite de alegaciones… “, ATC
nº 467/2007, de 17 de diciembre, FJ 2, EDJ 2007/274730
88
Respecto al fondo del asunto, no comparto que con la prohibición de
aproximación se esté limitando la libertad de la víctima pues dicha pena recae
exclusivamente sobre el condenado, el único que es requerido para el cumplimiento de
la pena de alejamiento y quien estará quebrantando si no la respeta169. Es inevitable que
la pena despliegue sus efectos sobre otras personas, en mayor o menor medida, sin que
por ello, deba desaparecer.
Por último toda persona que haya cometido un hecho punible debe tener certeza
de la pena que va a sufrir sin que la misma pueda quedar indeterminada o hacerse
depender de la voluntad de un tercero, pues eso vulneraría el principio de legalidad y de
culpabilidad. Existen muchos casos de violencia de género en los que la víctima se
encuentra sometida a su agresor170, en los que deberíamos preguntarnos en qué medida
la víctima podría decidir libremente y no coaccionada por su pareja o personas del
entorno de ésta.
169
La STS nº 1156/2005, de 26 de septiembre, EDJ 2005/187655, (ponente Giménez García), recoge en
su fundamento de derecho 5º, que “…si la mujer consintiera en la convivencia, posterior a la medida
cabría considerarla coautora por cooperación necesaria, o al menos por inducción, ya que su voluntad
tendría efectos relevantes cara al delito de quebrantamiento de medida del art. 468 del CP, lo que
produciría unos efectos tan perversos que no es preciso razonar, al suponer una intromisión del derecho
penal intolerable en la privacidad de la pareja cuyo derecho más relevante es el derecho a “vivir
juntos”, como recuerda las SSTEDH de 24 de marzo de 1988, EDJ 1988/10468 y de 9 de junio de 1988
entre otras…Por otra parte es claro que la vigencia o anulación de la medida no puede quedar al
arbitrio de la persona en cuya protección se otorga, porque ello la convierte en árbitro de una decisión
que no sólo le afecta a ella, sino también a la persona de quien se le debe proteger…En esta materia
parece decisión más prudente…estimar que, en todo caso, la reanudación de la convivencia acredita la
desaparición de las circunstancias que justificaron la medida de alejamiento…”.
170
Y me refiero no sólo la psicológica sino también la económica, por ejemplo.
171
Acordada por el Pleno del TC, ponente Delgado Barrio EDJ 2010/ 205564.
89
relaciones familiares, pues se impone a quien no ha cometido infracción penal alguna y
por un plazo superior al de las penas privativas de libertad previstas.
Por último, la Sala entiende que la pena de alejamiento incide de forma directa
“en el derecho a la intimidad familiar (art. 18.1 de la CE) y que al derivar del derecho
al libre desarrollo de la personalidad (art. 1.1 y 10.1 de la CE) es una manifestación de
la autodeterminación personal que no puede ser invadida por los poderes públicos
salvo en los supuestos estrictamente necesarios para la preservación de otros valores
superiores, que en este caso no concurren…”.
Según el Fiscal General del Estado toda pena afecta, en mayor o menor
medida, al círculo de allegados del condenado sin que por ello deba entenderse que se
impide el libre desarrollo de la personalidad de estos, y cree que, cuando dicha pena ha
172
La Audiencia señala que resultan afectados el derecho a la libertad de elegir residencia y a circular por
el territorio nacional (art. 19.1 CE), al derecho a la intimidad familiar (art. 18.1 CE), al derecho a contraer
y a convivir en matrimonio (art. 32 CE), y al derecho al trabajo en la profesión elegida (art. 35 CE), entre
otros.
173
Continúa la Sala diciendo que “…Una ley es arbitraria cuando careciera de toda explicación
racional, cuando es producto no del arbitrio legítimo sino del capricho, inconsecuencia o incoherencia
creadores de desigualdad o distorsión en los efectos legales”, dando a entender que el legislador ha
podido actuar de forma caprichosa, inconsecuente o incoherente.
174
En concreto con la nº 3916/2005 y la 8820/2005, que se resolvieron por STC nº 115/2010, de 24 de
noviembre, EDJ 2010/265037, y en las que figuran acumuladas las cuestiones de inconstitucionalidad
3916/2005, la nº 8820/2005, la 6292/2006, la nº 3899/2007, la nº 5947/2008 y la nº 7433/2008, planteadas
todas ellas por la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valladolid en relación con el art. 57.2 del
CP en su redacción dada por la LO 15/2003, de 25 de noviembre, en la que TC desestima las cuestiones
de inconstitucionalidad acumuladas y remite en su fundamentación a la STC nº 60/2010, de 7 de octubre.
90
sido solicitada por el Ministerio Fiscal, no resulta afectada la tutela judicial efectiva ni
causa de indefensión ya que las partes pueden intervenir en el proceso para realizar
alegaciones y actos de defensa. En cuanto al principio de legalidad, el mismo acepta que
el art. 25.1 de la CE proscribe que las penas se impongan a una persona que no ha
cometido delito alguno y alega que a la víctima no se le impone pena alguna puesto que
si se aproxima al agresor no vulnera ningún precepto penal, salvo interpretaciones
contrarias al espíritu de la norma por parte del órgano judicial.
175
De conformidad con lo dispuesto en el art. 37.2 de la LOTC
176
Según el mismo, el hecho de que se imponga la pena de alejamiento sin dejar margen al arbitrio
judicial no es inconstitucional puesto que las penas dispositivas en la legislación penal son excepcionales,
señalando que toda pena es limitativa de derechos y en eso consiste la aflicción de la misma. Respecto a
la supuesta vulneración de los arts. 24 y 25 de la CE, indica el Abogado del Estado que eso no es así pues
el hecho de que se adopte la medida en protección de la víctima no significa que la misma deba depender
de la voluntad de la víctima pues de ser así colocaríamos el alejamiento en la esfera de los delitos
privados, reservando el derecho de veto a la víctima. Respecto la vulneración al art. 18.1 de la CE en
relación con los arts. 1.1 y 10.1 de la CE reitera el Abogado del Estado que la pena de alejamiento no los
vulnera pues no sólo afecta a terceras personas la pena de alejamiento sino también, por ejemplo, la de
prisión, mucho más grave que aquel, sin que por eso se vaya a cuestionar la constitucionalidad de la
misma. Respecto a la acumulación de la presente a la nº 640/2005 considera no preferible la misma
habida cuenta la diversidad de planteamientos y razones existentes entre ambas.
177
En los términos del art. 88.1 de la LOTC.
91
- El principio de proporcionalidad de las penas (art. 25.1 de la CE).
Respecto del principio de personalidad de las penas el Alto Tribunal señala que,
según desprende del tenor literal del art. 48.2 del CP178, sólo se impone al autor del
hecho delictivo, cuestión distinta es que la misma pueda tener efectos sobre terceros179.
Para el TC la separación física que se produce al imponerse la pena de alejamiento es
una consecuencia externa de la pena misma e igualmente sucede con otro tipo de penas
como, por ejemplo, la prisión.
92
circulación por el territorio nacional, y al libre desarrollo de su personalidad puesto que
la misma se proyecta en su decisión de continuar o no una relación afectiva o de
convivencia.
Por otra parte, indica que aunque la pena de alejamiento afecta también a los
derechos de elegir libremente el lugar de residencia y al de circular por el territorio
nacional no cabe concluir sin más la inconstitucionalidad de la norma, al contrario,
implicará realizar un triple control que nos lleve a concluir que la pena no es idónea o
adecuada para los fines que se pretenden con la misma, que la pena no es necesaria, de
forma que resulte evidente que existen otras medidas menos restrictivas de los derechos
y principios constitucionales afectados y, por último, que produzca un desequilibrio
patente y excesivo o irrazonable.
181
Según la STC nº 89/1987, de 3 de junio, FJ. 2, EDJ 1987/88,
182
Según la STC nº 151/1997, de 29 de septiembre, EDJ 1997/6364.
183
Según la STC nº 136/2007, de 7 de noviembre, EDJ 2007/188657.
184
Véase al efecto las STC nº 231/1988, de 2 de diciembre, FJ 3, EDJ 1988/547; STC nº 197/1991, de 17
de octubre, FJ 3, EDJ 1991/9838; STC nº 134/1999, de 15 de julio, FJ 5, EDJ 1999/19187 y STC nº
115/2000, de 5 de mayo, FJ 11, EDJ 2000/8895.
93
resulta indiferente en punto a la satisfacción de su finalidad. Según el Tribunal, los fines
que se persiguen con la imposición de la pena de alejamiento son, por un lado, de
prevención general referida a futuras agresiones a esos bienes jurídicos y, por otro, de
prevención especial, referida a la reiteración delictiva, por lo que la pena contribuye a
dicho fin.
185
Representada, entre otras, por la STC nº 55/1996, de 28 de marzo, FJ 8º, EDJ 1996/976 y STC nº
136/1999, de 20 de julio, FJ 23, EDJ 1999/14094.
186
STC nº 136/1999, de 20 de julio, FJ 23, EDJ 1999/14094.
187
Según el Fundamento de Derecho 16 de la sentencia estudiada.
188
Así señala que: “…nuestra decisión ha de ser la de desestimar la presente cuestión, puesto que, desde
la posición institucional que le es propia a este Tribunal, para poder apreciar la inconstitucionalidad de las
decisiones del legislador que expresan el resultado de juicios de ponderación entre principios
constitucionales es preciso que las razones derivadas de aquellos a los que éste haya otorgado menor peso
sean de una tal intensidad que resulten capaces de desplazar no sólo a las que se derivan de los principios
opuestos, sino también a las exigencias procedentes de los principios de democracia y pluralismo político,
especialmente intensas en relación con la formulación normativa de la política criminal. Esas exigencias
conducen, según hemos señalado ya, a que sólo quepa declarar la inconstitucionalidad, por su
desproporción, de la ley penal cuando el exceso o desequilibrio imputado a la medida que incorpore
resulte verdaderamente manifiesto o evidente. En otras palabras, mientras que cualquier desajuste entre
94
[Link].1 Posición doctrinal y crítica personal
191
GARROCHO SALCEDO señala que es contradictorio imponer
obligatoriamente la pena accesoria de alejamiento y ampliar el círculo de personas que
pueden solicitarla para que luego la simple voluntad unilateral de la víctima la deje sin
efecto cuando desee reanudar la convivencia con el agresor y, recuerda que la
imposición obligatoria de esta pena accesoria obedece al programa político-criminal de
tolerancia cero en materia de sanción y prevención de la violencia familiar y de
género192.
las dos variables objeto de recíproca valoración en este estadio de control puede dar lugar a un reproche al
legislador desde el punto de vista de la legitimidad externa u oportunidad de la medida adoptada, para que
esa desproporción adquiera relevancia constitucional ha de tratarse de un exceso verdaderamente patente
y manifiesto. No le es dado, en fin, a este Tribunal ir más allá en su labor de enjuiciamiento sin invadir el
margen de libre configuración de delitos y penas que corresponde al legislador democrático, tal como
hemos indicado”.
189
RUBIDO DE LA TORRE, J.L., Ley de Violencia de Género. Ajuste de constitucionalidad en
materia… ob cit., págs. 102 a 104.
190
Según el mismo “No entiendo ahora ni nunca entenderé que cuando se traspasa en las relaciones
personales, afectivas y familiares el límite de la violencia (física, moral y psíquica), se pueda conceder a
la persona…la total libertad para dejarse agredir, lesionar o verse mermada en su integridad y
confianza…”, en RUBIDO DE LA TORRE, J.L., Ley de Violencia de Género. Ajuste de
constitucionalidad en materia… ob cit., pág. 103.
191
GARROCHO SALCEDO, A.M., “El consentimiento de la víctima de violencia de género en relación
con las penas y medidas de alejamiento” en Temas actuales de investigación en Ciencias Penales:
Memorias I Congreso Internacional de Jóvenes Investigadores en Ciencias Penales, PÉREZ ÁLVAREZ,
F. (Ed.), Aquilafuente Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, 2011, pág. 125.
192
GARROCHO SALCEDO, A.M., “El consentimiento de la víctima de violencia de género…”, [Link].,
pág. 119.
193
SÁNCHEZ-TEMBLEQUE PINEDA, A. “La pena de alejamiento: constitucionalidad de su
imposición obligatoria”, La Ley, nº 7589, Sección La sentencia del día, Año XXXII.
95
alternativas a la misma ni permite su aplicación flexible ni argumenta suficientemente la
cabida de dicha pena en todo caso.
Por otra parte, si para acordar el alejamiento como medida cautelar dentro de la
orden de protección es necesario, según el art. 544 ter de la LECrim, que existan
indicios fundados de criminalidad y una situación objetiva de riesgo, más justificado
está aún la imposición obligatoria de dicha pena accesoria si la sentencia condena al
agresor, pues ya no existen indicios sobre la existencia del crimen sino que este
efectivamente se ha cometido, y además, dada la naturaleza de este tipo de delitos nos
encontramos con que existe una alta probabilidad de reiteración delictiva, por lo que se
hace necesario intervenir dentro de ese núcleo familiar para garantizar esa paz familiar,
que según la Sala proponente, está siendo afectada por la pena de alejamiento 196 .
Además de lo anterior, no estamos ante delitos de carácter privado sino perseguibles de
oficio, por lo que tanto la persecución del delito como la imposición de la pena no se
puede hacer depender de la voluntad de la víctima.
194
FARALDO CABANA, P., “Estrategias actuariales en el control penal de la violencia de género” en
MUÑAGORRI LAGUÍA, I. /PEGORARO, J.S. (coords.), Órdenes normativas y control social en
Europa y Latinoamérica en la era de la globalización, Dykinson, Madrid, 2011, págs. 269-284.
195
Según el art. 1.2 de la propia LO 1/2004, de 28 de diciembre.
196
Aunque difícilmente se pudiera hablar de “paz familiar” dentro de ese núcleo de convivencia puesto
que el agresor con su conducta ya se encargaba de que la misma no existiera.
96
En todo caso para el supuesto de hechos de carácter leve, que parece que son a
los que se está refiriendo la Sala, ya que no pone en duda la necesidad de dicha pena en
los casos de mayor gravedad, siempre puede el juzgador optar por una pena de trabajos
en beneficio de la comunidad197 en la que se permite graduar dicho alejamiento198.
No puedo estar más de acuerdo, por consiguiente, con las premisas sentadas por
el Alto Tribunal que zanjan definitivamente la cuestión del carácter indisponible de la
pena de alejamiento. Uno de los fines de esta pena accesoria, como ya he señalado, es
de prevención especial, en un entorno, además, en el que es muy difícil observar la
proyección externa del delito cometido, pues se comete dentro del ámbito doméstico, y
en el que las posibilidades de impunidad son mayores. No comparto la posición de
aquellos que sostienen que la aplicación de una pena se pueda hacer depender de la
voluntad ajena al ius puniendi del Estado pues no se respetaría el principio de legalidad
e impediría conocer la certeza de las penas que correspondería imponer por la comisión
del hecho delictivo, además, colocaría este tipo de infracciones próximo al ámbito de
los delitos privados, obviándose que la víctima del delito no sólo es la persona agredida
sino que el delito despliega sus efectos sobre toda la comunidad199. No se puede ignorar
además, el nivel de dependencia que muchas víctimas tienen de sus agresores pues
dicho sometimiento es una manifestación más de la dominación y violencia ejercidas
sobre las mismas, por lo que hacer depender el cumplimiento de una pena de una
voluntad que puede estar viciada, y como mínimo afectada por la agresión sufrida, es
convertir a la víctima al mismo tiempo en verdugo de su agresor. Por otra parte, la pena
de alejamiento va a permitir también restaurar la voluntad libre de la víctima, dándole
tiempo para que recupere su identidad, para que pueda volver a ser ella y pueda volver a
decidir de forma libre e independiente.
197
Si la misma es aceptada por el agresor en el seno del juicio oral.
198
Puesto que si la pena que se impone es de prisión, la pena de alejamiento lo tiene que ser siempre, por
un tiempo superior entre uno y diez años al de la duración de la pena de prisión impuesta según el art.
57.1 párrafo segundo.
199
De ahí que se pueda personar en los procedimientos por violencia de género no sólo la víctima sino
también la Abogacía del Estado, de las CCAA…etc.
97
teniendo en cuenta además la existencia de indicios racionales de criminalidad y la
situación objetiva de riesgo, lo que implica analizar las circunstancias que rodean el
hecho delictivo.
Según el Juzgado, el art. 153.1 del CP establece una discriminación negativa del
varón, por meras razones biológicas carente de justificación y el art. 57.2 del CP, en su
redacción dada por la LO 15/2003, de 25 de noviembre, es contrario al art. 8.1 del
CEDH y a los arts. 10.1 y 2, 18.1 y 39.1 de la CE, al imponer de forma obligatoria la
pena de prohibición de aproximación, pues dicha pena implica una restricción del
derecho a la vida familiar e imposibilita la reanudación de la convivencia familiar.
Tras el traslado a las partes legitimadas, tanto el Abogado del Estado como el
Fiscal General del Estado interesaron la desestimación de la cuestión planteada al
apreciar defectos formales en su tramitación y negaron la contradicción con el CEDH y
la CE.
Sobre el fondo del asunto, el Abogado del Estado estima que el art. 153.1 del
CP no vulnera el art. 14 de la CE puesto que si en el mismo se recoge un tratamiento
penal diferente al dispensado para un hombre lo es en atención al fenómeno social que
se está produciendo en torno a la violencia de género. Respecto al art. 57.2 del CP
señala que toda pena puede producir efectos sobre terceros sin que ello suponga
reconocer a la víctima el derecho a decidir sobre la aplicación de la misma.
200
Acordada por el Pleno del TC, EDJ 2010/240650.
98
El Fiscal General del Estado indicó que la eventual inconstitucionalidad del
art. 153.1 del CP por vulneración del art. 14 de la CE ha sido argumentada de forma
similar en una pluralidad de autos con resultado negativo y que lo mismo ocurre
respecto al art. 57.2 del CP, interesando que se le den por reproducidas las alegaciones
realizadas en ocasiones anteriores201.
Respecto de las alegaciones por defectos de forma hechas por el Fiscal General
del Estado y el Abogado del Estado, el Alto Tribunal trae a colación la doctrina sobre
los fines esenciales buscados con el trámite de audiencia previsto en el art. 35.2 de la
LOTC202 y señala que no es posible que el órgano judicial incluya en el auto que eleva
la cuestión de inconstitucionalidad elementos nuevos sobre los que las partes y el
Ministerio Fiscal no se hayan podido pronunciar en el trámite de audiencia203.
En base a todo lo anterior, el Alto Tribunal admite en parte los defectos formales
denunciados y excluye los arts. 10.1, 18.1 y 39.1 de la CE del análisis de la
inconstitucionalidad de la norma204.
201
Como la registrada con el nº 4976/2005 y resuelta por STC nº 81/2010, de 3 de noviembre, EDJ
2010/251493.
202
La STC nº 202/2009, de 27 de octubre, FJ 5, EDJ 2009/245539 indica que de este modo las partes
podrán conocer las circunstancias del caso, situar el debate sobre la inconstitucionalidad de la norma en
sus exactos términos constitucionales y pronunciarse al respecto.
203
Puesto que se privará a las mismas de la facultad de apreciar o impugnar su relevancia para el
planteamiento de la cuestión. Véase al efecto la STC nº 164/2009, de 2 de julio, FJ 2, EDJ 2009/150418.
204
A pesar de esta afirmación, el TC remite para conocer cuál es su posición sobre la inconstitucionalidad
basada en dichos preceptos a lo ya resuelto en la STC nº 60/2010, de 7 de octubre, FJ 8, EDJ
2010/205564, que analiza pormenorizadamente el contenido del derecho a la vida familiar.
205
EDJ 2008/48144.
99
constitucional, por lo que, al haberse alegado la vulneración del art. 57.2 del CP con
fundamento en el art. 8 del CEDH, lo rechaza.
206
EDJ 2008/196484.
207
EDJ 2010/265037.
100
1.5.2 Cuestiones de inconstitucionalidad admitidas a trámite por el
Tribunal Constitucional planteadas en relación a los artículos 153.1 y 148.4 del
Código Penal208
[Link].1 Antecedentes
208
El art. 148 del CP señala que:”Las lesiones previstas en el apartado 1 del artículo anterior podrán ser
castigadas con la pena de prisión de dos a cinco años, atendiendo al resultado causado o riesgo
producido: 1º Si en la agresión se hubieren utilizado armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o
formas concretamente peligrosas para la vida o salud física o psíquica del lesionado. 2º si hubiere
mediado ensañamiento o alevosía. 3º. Si la víctima fuera menor de doce años o incapaz. 4º Si la víctima
fuere o hubiere sido esposa, o mujer que estuviere o hubiere estado ligada al autor por una análoga
relación de afectividad, aun sin convivencia. 5º Si la víctima fuera una persona especialmente vulnerable
que conviva con el autor”. El art. 153 del CP castiga a: ”1. El que por cualquier medio o procedimiento
causare a otro un menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o
maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que
esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona
especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de seis meses a
un año o trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación
del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o
Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de
la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años. 2. Si la víctima del delito
previsto en el apartado anterior fuere alguna de las personas a que se refiere el art. 173.2, exceptuadas
las personas contempladas en el apartado anterior de este artículo, el autor será castigado con la pena
de prisión de tres meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta
días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años,
así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación
especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento de seis meses a
tres años. 3. Las penas previstas en los apartados 1 y 2 se impondrán en su mitad superior cuando el
delito se perpetre en presencia de menores, o utilizando armas, o tenga lugar en el domicilio común o en
el domicilio de la víctima, o se realice quebrantando una pena de las contempladas en el artículo 48 de
este Código o una medida cautelar o de seguridad de la misma naturaleza. 4. No obstante lo previsto en
los apartados anteriores, el Juez o Tribunal, razonándolo en sentencia, en atención a las circunstancias
personales del autor y las concurrentes en la realización del hecho, podrá imponer la pena inferior en
grado”.
209
Acordada por el Pleno del TC, ponente Sala Sánchez, EDJ 2008/48144.
210
Por auto de 29 de julio de 2005 y que da lugar a la cuestión de inconstitucionalidad nº 5939/2005.
101
El auto de planteamiento211 señala que el art. 153 del CP vulnera el derecho a la
igualdad consagrado en el art. 14 de la CE al prever una pena discriminatoria por razón
de sexo y ser contraria a la doctrina sentada por el TC que impide considerar al sexo
como criterio diferenciador, según lo muestran las STC nº 28/1992, de 9 de marzo212,
STC nº 76/1990, de 26 de abril213 y la STC nº 253/2004, de 22 de diciembre214, entre
otras.
211
En el mismo se detalla el cumplimiento de los requisitos del art. 35.2 de la LOTC relativos al
momento procesal oportuno (tras la conclusión del acto del juicio oral, de forma motivada y dando
traslado a las partes), la concreción de la norma con rango de ley cuya constitucionalidad es cuestionada y
los preceptos constitucionales supuestamente infringidos y el juicio de relevancia exigido por el TC.
212
Ponente De los Mozos y De los Mozos, EDJ 1992/2278.
213
Ponente Leguina Villa, EDJ 1990/4435.
214
Ponente Rodríguez-Zapata Pérez, EDJ 2004/196997. En la misma se concretan los rasgos esenciales
del derecho de igualdad especificando que: 1) No toda desigualdad de trato en la Ley supone una
infracción del art. 14 de la CE sino que dicha infracción la produce sólo aquella desigualdad que
introduce una diferencia entre situaciones que pueden considerarse iguales y que carece de una
justificación objetiva y razonable; 2) el principio de igualdad exige que a iguales supuestos de hecho se
apliquen iguales consecuencias jurídicas, debiendo considerarse iguales dos supuestos de hecho cuando la
utilización o introducción de elementos diferenciadores sea arbitraria o carezca de fundamento; 3) el
principio de igualdad no prohíbe al legislador cualquier desigualdad de trato sino sólo aquellas
desigualdades que resulten artificiosas o injustificadas por no venir fundadas en criterios objetivos
suficientemente razonables de acuerdo con criterios o juicios de valor generalmente aceptados y; 3) para
que la diferenciación resulte constitucionalmente lícita no basta con que lo sea el fin que con ella se
persigue, sino que es indispensable además que las consecuencias jurídicas que resultan de tal distinción
sean adecuadas y proporcionadas a dicho fin, de manera que la relación entre la medida adoptada, el
resultado que se produce y el fin pretendido por el legislador superen un juicio de proporcionalidad en
sede constitucional, evitando resultados especialmente gravosos o desmedidos (FJ 5). Además, según la
STC nº 181/2000, de 29 de junio, EDJ 2000/13213, el principio de igualdad prohíbe al legislador
“configurar los supuestos de hecho de la norma de modo tal que se dé trato distinto a personas que,
desde los puntos de vista legítimamente adoptables, se encuentran en la misma situación o, dicho de otro
modo, impidiendo que se otorgue relevancia jurídica a circunstancias que, o bien no pueden ser jamás
tomadas en consideración por prohibirlo así expresamente la propia Constitución, o bien no guardan
relación alguna con el sentido de la regulación que, al incluirlas, incurre en arbitrariedad y es por eso
discriminatoria (FJ 10)”.
215
Según la STC nº 229/1992, de 14 de diciembre, EDJ 1992/12338 y que se puede definir como “un
remedio corrector de pasadas injusticias que han recaído sobre grupos determinados, procurando una
redistribución del empleo, la educación, los cargos públicos y otros bienes escasos, a favor de esos
grupos, caracterizados normalmente por su raza, etnia o género, llegando a otorgarles un trato
preferencial que facilite su acceso a esos bienes, como compensación a actuales o pretéritas
discriminaciones dirigidas contra ellos, con la finalidad de procurar una distribución proporcionada de
aquéllos”. También resulta de interés lo manifestado por LAURENZO COPELLO, P., “El modelo de
protección reforzada de la mujer frente a la violencia de género: valoración político-criminal”, en
ECHANO BASALDÚA, J. I., (Dir.), La ley de medidas de protección integral contra la violencia de
género, Cuadernos penales José María Lidón, nº 2, Universidad de Deusto, Bilbao, 2005, págs. 113 y ss.
102
igualdad de oportunidades cuando lo que se pretende por el intérprete constitucional es
la eliminación de trabas para la mujer y un respeto a la misma a través de políticas de
promoción y no de protección. Tampoco puede considerarse que la legislación actual
sea una fórmula de compensación frente a las discriminaciones sufridas en el pasado por
las mujeres pues convertiría al agresor actual en un heredero del “grupo opresor” del
pasado contrario al principio de culpabilidad.
Tras emitir el juicio de relevancia216, afirma que ni los datos estadísticos ni los
fines preventivos de la norma justifican el aumento de la pena cuando la conducta se
realiza por un varón y critica la “huída al derecho penal” elegida por el legislador al
adelantar la barrera punitiva y castigar en todo caso, como delito, el maltrato ocasional.
Para el órgano proponente nos encontramos ante una recuperación del derecho
penal de autor pues el hombre se convierte en un agresor cualificado, en todo caso, y
con independencia de que realice o no la conducta opresora o discriminatoria.
216
La Magistrada discrimina del ámbito del juicio de proporcionalidad que realiza la agravación de la
conducta, como violencia doméstica, introducida por el art. 153 del CP en relación con el ámbito personal
del art. 173.2 del CP pues las objeciones al mismo fueron ya rechazadas por el ATC nº 233/2004, de 7 de
junio, EDJ 2004/115623, ya analizado y tampoco se plantea la duda sobre la agravación adicional que
pueda surgir en relación con la violencia conyugal o asimilada como efectuó el CGPJ en su Informe al
Anteproyecto de Ley Orgánica.
103
concluye que hubiera bastado agravar las penas sin hacer distinción del sexo de los
sujetos activo y pasivo.
Para la Fiscalía, tanto las relaciones de pareja como el sexo de los integrantes de
la misma no son realidades sociales neutrales sino que son objeto de diferentes
condicionamientos socioculturales que se proyectan en su actuación delictiva y a la que
el Estado debe dar una respuesta jurídica adecuada. En definitiva, ante realidades
diferentes el legislador debe aportar soluciones también diferentes.
Tras el traslado a los demás órganos legitimados 218 , el Abogado del Estado
interesó la inadmisión de la cuestión planteada por defectos formales219, al advertir que
el juicio de relevancia efectuado por la Magistrada proponente era confuso y suscitaba
dudas acerca de las objeciones efectuadas al precepto. En cuanto al fondo del asunto, no
consideró que debiera vincularse de forma rígida la aplicación del precepto a una previa
identificación de los sujetos intervinientes por razón de sexo, como se efectúa en el auto
217
Entre los defectos advertidos destaca la falta de precisión del precepto supuestamente contrario a la CE
en el trámite de alegaciones, lo que provocó que el letrado del acusado no se pronunciara correctamente al
respecto.
218
En los términos del art. 37.2 de la LOTC.
219
En concreto, por incumplimiento de los requisitos a los que hace referencia el art. 35.2 de la LOTC
pues del acta de la sesión de juicio oral se deducía, según el mismo, que la juzgadora concedió un plazo
de diez días para que las partes y el Ministerio Fiscal pudieran formular alegaciones pero sin indicar la
duda de constitucionalidad ni el precepto constitucional infringido, limitándose tan sólo a mencionar los
arts. 10.1, 14 y 24 de la CE y aunque la posterior providencia de 22 de julio de 2005 sí que mencionaba el
art. 153.1 del CP no subsanaba los defectos anteriores pues se limitaba a reiterar la decisión adoptada en
el juicio oral.
104
de planteamiento, y rechazó que el art. 153.1 fuera discriminatorio por razón de sexo, al
admitir que la víctima del mismo pudiera ser tanto un hombre como una mujer.
El TC niega que exista el defecto de forma denunciado tanto por el Abogado del
Estado como por el Ministerio Fiscal220 y señala que aunque la titular del Juzgado de lo
Penal nº 4 de Murcia no se refirió expresamente al art. 153.1 del CP, lo cierto es que ese
precepto era el único en que se basaban las calificaciones del Ministerio Fiscal y de la
acusación particular, por lo que, el trámite de audiencia cumplió el doble objetivo
previsto en la ley: garantizar la audiencia de las partes y del Ministerio Fiscal, y poner a
disposición del Juez un medio que le permita conocer la opinión de los sujetos
interesados con el fin de facilitar su reflexión sobre la conveniencia o no de proceder a
la apertura de dicho proceso.
220
Ambos denunciaron en sus respectivos informes que en el trámite de alegaciones no se especificaba
por el órgano judicial promotor ni la duda de constitucionalidad ni se concretaba el precepto sobre el que
versaba la misma.
105
Respecto a la posible inconstitucionalidad del art. 153.1 del CP, por su posible
vulneración del art. 14 de la CE, el TC señala de conformidad con su doctrina sentada
sobre dicho precepto221, que el mismo acoge dos contenidos diferenciados: el principio
de igualdad y las prohibiciones de discriminación.
Sobre del principio de igualdad, según el TC, se recoge una cláusula general de
igualdad de todos los españoles ante la ley por el que se admite “el derecho de todos los
ciudadanos a obtener un trato igual, que obliga y limita a los poderes públicos a
respetarlo y que exige que los supuestos de hecho iguales sean tratados idénticamente
en sus consecuencias jurídicas y que, para introducir diferencias entre ellos, tenga que
existir una suficiente justificación de tal diferencia, que aparezca al mismo tiempo
como fundada y razonable, de acuerdo con criterios y juicios de valor generalmente
aceptados, y cuyas consecuencias no resulten, en todo caso, desproporcionadas”222.
Según la STC nº 222/1992, de 11 de diciembre223 el legislador está limitado por una
triple exigencia en virtud del principio de igualdad: 1) que las diferencias normativas
que establezca habrán de mostrar un fin discernible y legítimo; 2) que tendrán que
articularse en términos no inconsistentes con tal finalidad y; 3) que deberán no incurrir
en desproporciones manifiestas a la hora de atribuir a los diferentes grupos y categorías
derechos, obligaciones o cualesquiera otras situaciones jurídicas subjetivas224.
221
Sintetizada en la STC nº 200/2001, de 4 de octubre, FJ 4, EDJ 32232 y posteriormente en las STC nº
39/2002, de 14 de febrero, FJ 4, EDJ 2002/1523; STC nº 214/2006, de 3 de julio, FJ 2, EDJ 2006/105182;
STC nº 3/2007, de 15 de enero, FJ 2, EDJ 2007/1020 y STC nº 233/2007, de 5 de noviembre, FJ 5, EDJ
2007/205904.
222
Según se recoge en el FJ 4 de la STC nº 200/2001, de 4 de octubre, EDJ 2001/32232.
223
EDJ 1992/12237.
224
También se puede acudir a la STC nº 155/1998, de 13 de julio, fundamento de derecho 6º, ponente
Viver Pi-Sunyer, EDJ 1998/10013 y a la STC nº 180/2001, de 17 de septiembre, fundamento de derecho
3º, ponente Jiménez Sánchez, EDJ 2001/29647.
225
Según lo dispuesto en la STC nº 75/1983, de 3 de agosto, fundamento de derecho 6º, ponente Escudero
del Corral, EDJ 1983/75.
106
los poderes públicos como por la práctica social, y que son contrarias a la dignidad de la
persona prevista en el art. 10.1 de la CE226.
Según el TC230 la diferencia punitiva se justifica en que las agresiones del varón
hacia la mujer, que es o que fue su pareja afectiva, tienen una gravedad mayor porque
corresponden a un arraigado tipo de violencia basado en una manifestación de la
discriminación, en una situación de desigualdad y en una relación de poder de los
hombres sobre las mujeres y diferencia punitiva no resulta reprochable cuando el
agresor actúe bajo una pauta de desigualdad en el ámbito de la pareja. Para el TC ese
mayor desvalor añadido, que se produce cuando el agresor actúa conforme a una pauta
de desigualdad, genera gravísimos daños a la mujer y no sólo de los derivados en el uso
de la violencia sino también en su seguridad, por el temor a ser agredida nuevamente, en
226
STC nº 128/1987, de 16 de julio, fundamento de derecho 5º, ponente López Guerra, EDJ 1987/128;
STC nº 166/1988, de 26 de septiembre, fundamento de derecho 2º, ponente Vega Benayas, EDJ 1988/482
y STC nº 145/1991, de 1 de julio, Fundamento de derecho 2º, ponente Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer,
EDJ 1991/7121.
227
EDJ 1996/976.
228
EDJ 1997/5477.
229
EDJ 1999/14094.
230
Fundamento jurídico 9, aparatado A, de la sentencia.
107
su libertad, porque la conducta discriminatoria agresiva sufrida por la mujer restringe
sus posibilidades de actuación libre y, en su dignidad, en cuanto que la agresión la hace
sentir inferior.
Según el TC, a la vista del trato punitivo previsto en el art. 153, no cabe hablar
de consecuencias desproporcionadas y desequilibrio patente pues la diferencia punitiva
que se produce entre el art. 153.1 y el art. 153.2 del CP queda reducida a tres meses de
privación de libertad en el límite inferior de la pena, teniendo en cuenta además que esta
diferencia punitiva es alternativa a la pena de trabajos en beneficio de la comunidad y
que, el art. 153.4 del CP incorpora la posibilidad de imponer la pena inferior en grado
“en atención a las circunstancias personales del autor y las concurrentes en la
realización del hecho”; debiéndose destacar, por último, que en el caso de que la
agresión se produzca entre cónyuges, ex cónyuges o relaciones análogas entre sujetos
convivientes distintos a los del primer inciso del art. 153.1 del CP y la víctima sea una
persona especialmente vulnerable, dicha agresión será penada del mismo modo que la
agresión del varón hacia quien es o fue su pareja femenina, que cabría entender de
mayor desvalor.
108
apreciar un mayor desvalor y gravedad propios de las conductas descritas en relación
con las que tipifica en el apartado siguiente. No considera que se trate de una especial
vulnerabilidad de la mujer, entendida como mayor susceptibilidad de ser agredida o de
padecer un daño, sino que el legislador aprecia una mayor gravedad o reproche en
ciertas agresiones que se producen en el seno de la pareja o entre quienes lo fueron pues
las mismas se producen en ciertos parámetros de desigualdad tan arraigados que
producen graves consecuencias: inseguridad, intimidación y menosprecio.
232
Y que según el art. 1.1 de la LIVG es “actuar contra la violencia que como manifestación de la
discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres
se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan
estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aún sin convivencia”.
109
El Magistrado entiende que nos encontramos con una sentencia interpretativa de
rechazo 233, pero que no se especifica cuál debe ser la interpretación conforme a la
Constitución que debe seguirse y que si se acude al verdadero sentido y alcance de la
LIVG, lo que se pretende castigar es la actitud machista del varón manifestado en un
maltrato ocasional, o no, a la mujer, y no tanto el menoscabo, físico o psíquico,
producido234; sin que se pueda extraer la presunción de que todo maltrato cometido por
un hombre contra una mujer, con la que tiene o ha tenido una relación de afectividad,
sea una manifestación de sexismo, pues resulta contrario al principio de presunción de
inocencia del art. 24 de la CE235.
El mismo explica en su voto particular que de la lectura del art. 153.1 del CP no
puede extraerse que la mujer, como sujeto pasivo del delito, deba ser considerada una
“persona especialmente vulnerable” pues iría en contra de la dignidad de la persona del
art. 10.1 de la CE, como ya expuso la Magistrada proponente de la cuestión. Sigue
diciendo que si se analiza dicho precepto centrándose sólo en que la víctima ha de ser
una mujer relacionada sentimentalmente con el agresor, resulta imposible salvar la
constitucionalidad de dicho precepto, por lo que, en la sentencia se llegó a la solución
de hacer una interpretación finalista del art. 153. 1 del CP pero sin dejar de resolver el
233
Consistente en que en la misma se declara la constitucionalidad del precepto cuestionado pero siempre
y en la medida en que dicho precepto se interprete en el sentido que el Tribunal considera adecuado a la
Constitución, o no se interprete en el sentido o sentidos que considera inadecuados, según se desprende
del fundamento jurídico cuarto de la misma cuando dice que “la duda de constitucionalidad planteada
por el Juzgado de lo Penal nº 4 de Murcia en relación con el enunciado del art. 153.1 del CP conduciría,
en efecto a su inconstitucionalidad si la interpretación asumida por dicho Juzgado fuera la única posible
y no cupieran otras interpretaciones como las manifestadas en numerosos pronunciamientos de los
Jueces y los Tribunales ordinarios acerca del expresado tipo penal”.
234
La consecuencia lógica que se desprende de lo explicado en este punto sería que para admitir la
constitucionalidad del art. 153.1 del CP sería considerar que no sólo se castiga con este artículo el
maltrato de un hombre sobre una mujer cuando existe o ha existido una relación de afectividad entre
ambos sino que existe “un plus”, según se deduce de la Exposición de Motivos de la LO 1/2004, de 28 de
diciembre, que justifica el diferente trato penológico y que consiste en la situación de desigualdad,
sometimiento y dominación a la que se ha sometido a las mujeres en el pasado. Como en el art. 153.1 no
se incluye el elemento finalístico de la conducta del autor cabrían dos soluciones: o bien considerar que
dicho elemento está implícitamente incluido en el art. 153.1 del CP (como una presunción iuris et de iure
de machismo en todo maltrato de un hombre a una mujer con la que existe o existió relación de
afectividad) o bien habría que incluir dentro del tipo penal el elemento finalista para garantizar la
constitucionalidad del precepto.
235
Según el mismo, admitir lo contrario supondría un plus de culpa derivada de la situación
discriminatoria creada por las generaciones de varones que precedieron al agresor como si de un “pecado
original” se tratara.
110
problema de la afectación del principio de legalidad y taxatividad penal del art. 25 de la
CE, algo con lo que no está conforme.
236
Así, en el Fundamento de Derecho noveno, apartado a, se dice que “las agresiones del varón hacia la
mujer que es o que fue su pareja afectiva tienen una gravedad mayor que cualesquiera otra en el mismo
ámbito relacional porque corresponden a un arraigado tipo de violencia que es manifestación de la
discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”.
237
Según el FJ 5 de la STC nº 283/2006, de 9 de octubre, ponente Delgado Barrio, EDJ 2006/281234.
238
Ponente Pérez Vera, EDJ 2004/5420 relacionada con el art. 563 del CP y en la que se introdujo una
interpretación conforme a la CE del mismo para salvar su constitucionalidad.
111
gravedad de la conducta y la intensidad de su sanción se decidan en atención al sexo del
autor y de la víctima239.
Los que se felicitan por esta sentencia expresan razones diversas para apoyar el
fallo del TC así, COMAS D´ARGUEMIR 240 entiende que la diferencia punitiva
recogida en el art. 153.1 del CP no lo es tanto por razón de sexo sino como medida
combativa de este fenómeno criminal.
Yo añadiría una razón más a las dos señaladas por la autora para defender esta
postura. Para mí el reparto de roles que se da entre los miembros de la pareja hace que
no pueda ser lo mismo una agresión o un acto de violencia procedente de un hombre
239
Según el Magistrado firmante del voto particular tanto la dignidad, la libertad y la integridad corporal
de los hombres está al mismo nivel de protección que la dignidad, la libertad y la integridad corporal de
las mujeres.
240
COMAS D´ARGEMIR, M., “El Tribunal Constitucional lo ha dejado claro” en
[Link]/diario/2008/05/31/opinion/1212184805_850215.html, última consulta el 2 de marzo de
2015.
241
LARRAURI PIJOÁN, E., “Desigualdades sonoras, silenciosas y olvidadas: género y derecho penal”,
Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, nº 13, Madrid, 2009, págs.
44 y 45.
112
que de una mujer pues en virtud del mismo, ésta adopta o se le impone una situación de
subordinación respecto del hombre con lo que su capacidad de defensa se encuentra
reducida. Poco tiene que ver que la mujer mida 1,80 m o sea cinturón negro de judo,
como señalaba el profesor GIMBERNAT242, pues la dominación se materializa de una
forma principalmente psicológica. ¿Acaso una mujer de esas características no podría
ser nunca víctima de una agresión o de un acto de violencia de género por su marido o
pareja? En mi opinión responder negativamente a esta cuestión supondría identificar en
la violencia de género un único bien jurídico protegido: la integridad física cuando lo
cierto es que están presentes muchos bienes dignos de protección, no sólo la integridad
física sino también la integridad moral, la paz familiar…etc, porque el no tener
capacidad de defenderse frente a un acto de violencia tiene que ver no sólo con la
aptitud física del que la sufre sino también con el estado de ánimo que le provoca dicho
acto y de quién procede.
242
GIMBERNAT ORDEIG, E., La violencia de género ante el TC, Diario El Mundo, Año XVIII, nº
6755, 16 de junio de 2008, [Link]
el-tribunal-constitucional-de-enrique-gimbernat-en-el-mundo/, última visita 2 de marzo de 2015.
243
REY MARTÍNEZ, F.; ALÁEZ CORRAL, B.; RUÍZ MIGUEL, A., y FARALDO CABANA, P.,
“Protección penal desigual y violencia de género”, en HUERTA TOCILDO, S. y PÉREZ MANZANO,
M., (Dirs.), Cuestiones Actuales de la Protección de la Vida y la Integridad Física y Moral. Thomson
Reuters Aranzadi, Pamplona, 2012, págs. 159 a 166 y ALÁEZ CORRAL, B., “El reconocimiento del
género como fundamento de un trato penal diferenciado: A propósito de la STC 59/2008”, Aranzadi
Tribunal Constitucional. Revista de Actualización, Navarra, 2008, págs. 13 y ss.
244
REY MARTÍNEZ, F.; ALÁEZ CORRAL, B.; RUÍZ MIGUEL, A., y FARALDO CABANA, P.,
“Protección penal desigual…”, ob. cit., pág. 167-168.
113
Para ACALE SÁNCHEZ 245 , a pesar de que el TC se empleó con absoluta
destreza en dicha sentencia, las dudas sobre la constitucionalidad del precepto siguen
abiertas pues lo que parece justificar el diferente trato penológico es el bien jurídico
integrado en el contexto social e histórico de la violencia que sufren las mujeres en las
relaciones de pareja sin olvidar que el endurecimiento de las penas a las que acudió el
legislador no es un medio idóneo para acabar con el machismo imperante en la
sociedad.
114
En una línea similar POLAINO-ORTS249, para quien la falta de necesidad de
prueba del ataque a la dignidad de la mujer en este tipo de delitos, determina que la
reacción penal contemplada en los mismos sea desproporcionada y la sitúa en un plano
propio del derecho penal del enemigo actuando como una presunción iuris et de iure
que es discriminatoria, desigual y antigarantista.
Para CABRALES LUCIO251 las buenas intenciones del TC no pueden pasar por
alto el principio de igualdad que sin duda se ve afectado.
En mi opinión, las normas deben tener en cuenta el contexto y realidad social del
momento en el que se dictan, según lo dispuesto en el art. 3.1 del Cc252 y no se puede
obviar la realidad tan terrible que existía y, que aún existe, de un alto índice de muertes
y de agresiones en el seno de la pareja, precisamente para paliar dicha situación se
introdujo la LO 1/2004, de 28 de diciembre y como señala la Exposición de Motivos de
la mencionada ley, “los poderes públicos no pueden ser ajenos a la violencia de
género, que constituye uno de los ataques más flagrantes a derechos fundamentales
como la libertad, la igualdad, la vida, la seguridad y no discriminación proclamados en
nuestra Constitución”, y corresponde a esos poderes públicos, por mandato del art. 9.2
de la CE, “la obligación de adoptar medidas de acción positiva para hacer reales y
249
POLAINO-ORTS, M., “La legitimación constitucional de un Derecho Penal sui generis del enemigo
frente a la agresión a la mujer”, Indret: Revista para el análisis del derecho, nº 3, Barcelona, 2008, pág.
33.
250
CORDOY BIDASOLO, M., “Problemática jurídico-penal y jurídico-criminal de la regulación de la
violencia de género y doméstica”, Revista de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de
Valparaíso, Valparaíso (Chile), 2010, pág. 317
251
CABRALES LUCIO, J.M., “¿Deferencia al legislador o activismo en el control de la ley? Comentario
a la Sentencia nº 59/2008, del 14 de mayo del Tribunal Constitucional español”, Gaceta Constitucional,
nº 16, págs. 419 a 424.
252
En el mismo se señala que “las normas se interpretarán según el sentido propio de sus palabras, en
relación con el contexto, los antecedentes históricos y legislativos y la realidad social del tiempo en que
han de ser aplicadas, atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de aquéllas”.
115
efectivos dichos derechos, removiendo los obstáculos que impiden o dificultan su
plenitud”. Entre dichas medidas está precisamente la LO 1/2004, de 28 de diciembre.
116
no es lo mismo cometer un acto delictivo en circunstancias “de normalidad social” que,
por ejemplo, con ocasión de un conflicto armado. Todo lo anterior conduce a afirmar
que si bien es cierto que los derechos constitucionales aludidos anteriormente deben ser
igualmente protegidos y reconocidos para todos, existen circunstancias plenamente
admisibles en derecho que llevan a un grado diferente de protección penológica y el
incluir o no las mismas para conseguir una interpretación conforme a la CE en el fallo
de la sentencia, según señalan algunos Magistrados, no va a ser, en mi opinión, más que
algo reiterativo cuando dicho precepto se haya incluido en una ley que se denomina “de
Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”. Entre esas
circunstancias que justifican el diferente trato penológico del precepto cuestionado está
la diferente amenaza social que representan el hombre y la mujer, llegando incluso a ser
calificada de “terrorismo en la intimidad” 256 pues no cabe esperar de ésta, la misma
actitud lesiva257 ni la misma motivación delictiva que en el primero258, por lo que, en
atención a lo anterior, puedo concluir que para hacer frente a una y otra, es
perfectamente admisible suministrar una respuesta penológica distinta.
256
JOHSON, M.P., “Control and violence in intimate relationships”, en A typology of Domestic Violence,
Intimate Terrorism, Violent Resistance and Situational Couple Violence, Northeaster University Press,
New England (USA), Maryland, 2008, págs. 5 a 47, (la traducción es propia).
257
DOBASH, R.; DOBASH R.E.; WILSON, M. y DALY, M. “The Myth of Sexual Symmetry in Marital
Violence” en RENZETTI, C.M. y KENNEDY BERGEN, R., Violence Against Women, Rowman &
Littlefield Publishers, Inc., Maryland, 2005, págs. 31 y ss.
258
JOHSON, M.P., “Control and violence in intimate…”, ob cit, pág. 2, en donde se recoge la violencia
a la mujer como forma de control de ésta.
117
[Link].1 Sentencia del Tribunal Constitucional nº 81 /2008, de 17 de julio259
Esta sentencia dio respuesta a las diversas cuestiones planteadas por el Juzgado
de lo Penal nº 2 de Albacete260 por la posible contradicción del art. 153.1 del CP con los
arts. 1.1, 9.2, 10.1, 14, 17, 24.2 y 25.1 de la CE. El órgano judicial plantea sus dudas
sobre la constitucionalidad de la norma en cuatro bloques:
259
Ponente Delgado Barrio, EDJ 2008/131243.
260
En la sentencia se mencionan treinta y dos que se acumularán al presente y que son los planteados por
medio de auto de 11 de noviembre de 2005 (juicio rápido 431/2005) con nº de registro 8992/2005; auto
de 5 de diciembre de 2005 (juicio rápido 465/2005) con nº de registro 768/2006; auto de 9 de febrero de
2006 (juicio rápido 12/2006) con nº de registro 4574/2006; auto de 14 de febrero de 2006 (juicio
rápido2/2006) con registro nº 4575/2006; auto de 22 de marzo de 2006 (procedimiento abreviado
569/2005) y registro nº 4998/2006; auto de 24 de marzo de 2006 (procedimiento abreviado 56/2006) con
registro nº 6035/2006; auto de 17 de abril de 2006 (juicio rápido 131/2006) y registrado con nº
6438/2006; auto de 24 de marzo de 2006 (procedimiento abreviado 55/2006) y con nº de registro
7229/2006; auto de 8 de junio de 2006 (procedimiento abreviado 198/2006) y registrado con nº
8199/2006; auto de 28 de julio de 2006 (juicio rápido 332/2006) y registro nº 8261/2006; auto de 28 de
julio de 2006 (procedimiento abreviado 161/2006) y registro nº 8966/2006; auto de 19 de octubre de 2006
(juicio rápido 387/2006) y registro nº 10596/2006; auto de 30 de octubre de 2006 (juicio rápido
430/2006) y registrado con nº 10661/2006; auto de 20 de diciembre de 2006 (procedimiento abreviado
303/2006) y con registro nº 47/2007; auto de 18 de septiembre de 2006 (juicio rápido 409/2006) registro
nº 1218/2007; auto de 2 de enero de 2007 (procedimiento abreviado 351/2006) registrado con nº
1219/2007; auto de 15 de marzo de 2007 (juicio rápido 81/2007) y con nº de registro 2922/2007; auto de
30 de abril de 2007 (procedimiento abreviado 406/2006) registrado con nº 4616/2007; auto de 23 de abril
de 2007 (juicio rápido 165/2007) y registro nº 4763/2007; auto de 2 de mayo de 2006 (procedimiento
abreviado 413/2006) y registro nº 4815/2007; auto de 5 de junio de 2007 (juicio rápido 295/2007) con nº
de registro 5924/2007; auto de 4 de junio de 2007 (procedimiento abreviado 443/2006) y registrado con
nº 5925/2007; auto de 29 de junio de 2007 (juicio rápido 215/2007) y registrado con nº 6360/2007; auto
de 13 de julio de 2007 (procedimiento abreviado 347/2007) y nº registro 6662/2007; auto de 2 de julio de
2007 (juicio rápido 375/2007) y registro nº 6663/2007; auto de 18 de octubre de 2007 (juicio rápido
497/2007) registrado con nº 8622/2007; auto de 12 de noviembre de 2007 (juicio rápido 555/2007)
registrado con nº 9318/2007; auto de 2 de noviembre de 2007 (juicio rápido 578/2007) registro nº 9368;
auto de 12 de noviembre de 2007 (procedimiento abreviado 20/2007) registrado con nº 9423/2007; auto
de 2 de noviembre de 2007 (juicio rápido 518/2007) registrado con nº 9424/2007 y auto de 23 de enero de
2008 (juicio rápido 717/2007) con nº de registro 1037/2007.
118
El segundo, en torno a la vulneración del derecho a la presunción de inocencia y
el principio de culpabilidad, por presumir que la violencia del hombre sobre la mujer
constituye una manifestación de discriminación.
261
La doctrina ya consolidada y recogida también en la STC nº 59/2008, de 14 de mayo ya estudiada,
exige que el tratamiento diferenciados de supuesto de hechos iguales debe tener una justificación
objetiva, razonable y que no provoque consecuencias desproporcionadas en las situaciones diferenciadas
en atención a la finalidad perseguida por el legislador.
119
Respecto a la infracción del principio de culpabilidad, la sentencia señala, en su
fundamento de derecho cuarto, que el legislador no presume un mayor desvalor en la
conducta del varón sino que aprecia un mayor desvalor y gravedad propios de las
conductas descritas en relación con la que tipifica en el apartado siguiente.
Por último, el TC niega que el art. 153.1 del CP conciba a la mujer como “una
persona especialmente vulnerable en cualquier caso” y al varón como un “maltratador
nato”, pues señala que el legislador aprecia la gravedad de los hechos a partir del
contexto afectivo en el que se producen.
La doctrina sentada tanto por esta sentencia como por la STC nº 45/2010, de 28
de julio serán las que sirvan de base para la decisión de las demás cuestiones que se
vuelvan a plantear sobre la constitucionalidad del art. 148.4 del CP.
262
Emitida por el Pleno del Alto Tribunal, ponente Delgado Barrio, EDJ 2010/158755.
263
Consistente en que el autor del delito (en todo caso hombre) actúe movido bajo una manifestación de
dominación, de discriminación o de relación de poder.
120
que es o que fue su pareja se produce siempre como una manifestación de
discriminación.
En segundo lugar, el TC señala que para resolver las dudas planteadas por el
órgano promotor ha de guiarse por el principio general de igualdad y no por el de
prohibición de discriminación por razón de sexo, puesto que el sexo de los sujetos
activo y pasivo del tipo del art. 148.4 del CP no constituye un factor exclusivo o
determinante del tratamiento diferenciado. La diferencia normativa la basa el legislador
en su voluntad de querer sancionar más unas agresiones que entiende que son más
graves y más reprochables por el contexto relacional en el que se producen.
264
Según el propio TC ha dispuesto en STC nº 55/1996, de 28 de marzo, fundamento de derecho 6º,
ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1996/976; STC nº 161/1997, de 2 de octubre, fundamento de derecho 9º,
ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1997/5477 y STC nº 136/1999, de 20 de julio, fundamento de derecho 23º,
ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1999/14094, entre otras.
265
Según se recoge en la STC nº 200/2001, de 4 de octubre, fundamento de derecho 4º, ponente Conde
Martín de Hijas, EDJ 2001/32232.
121
en el art. 148.4 del CP es “prevenir las agresiones que en el ámbito de la pareja se
producen como manifestación del dominio del hombre sobre la mujer en tal contexto;
su pretensión así es la de proteger a la mujer en un ámbito en el que el legislador
aprecia que sus bienes básicos (vida, integridad física y salud) y su libertad y dignidad
están insuficientemente protegidos. Su objetivo es también combatir el origen de un
abominable tipo de violencia que se genera en un contexto de desigualdad y de hacerlo
con distintas clases de medidas, entre ellas las penales” 266, por lo que debe entenderse
legítimo el fin perseguido por el legislador en el precepto cuestionado.
266
Así se recoge en las STC nº 59/2008, de 14 de mayo, fundamento de derecho 7º, EDJ 2008/48144;
STC nº 45/2009, de 19 de febrero, fundamento de derecho 4º, EDJ 2009/12861 y STC nº 127/2009, de 26
de mayo, fundamento de derecho 4º, ponente Conde Martín de Hijas, EDJ 2009/101480, en las que se
pronunció sobre la constitucionalidad de los arts. 153.1, 171 y 172.2 del CP en su redacción dada por la
LO 1/2004, de 28 de diciembre.
122
especialmente vulnerable, ni tampoco contiene ninguna referencia a la mayor
agresividad de ciertos hombres sino que simplemente contempla mayores penas para
determinas conductas que considera más graves en atención al contexto relacional en el
que se producen como ya ha manifestado el TC en otras sentencias estudiadas.
La sentencia analizada no fue, sin embargo, unánime sino que tuvo dos votos
particulares emitidos por los Magistrados, D. Javier Delgado Barrio, quien se remitió a
lo ya manifestado en su voto particular a la STC nº 59/2008, de 14 de mayo; y de D.
Jorge Rodríguez-Zapata Pérez, quien de forma algo más sintetizada reitera lo ya
mencionado en su voto particular a dicha sentencia.
267
Resuelta por el Pleno del TC, ponente Pérez Vera, EDJ 2010/158/718.
268
En cuanto a los antecedentes procesales, el 13 de septiembre de 2006 el Juzgado de Instrucción nº 1 de
Albacete dictó dos autos acordando 1) la incoación de diligencias previas y 2) orden de protección a favor
de la víctima prohibiéndole al imputado acercársele a menos de 500 metros durante la tramitación de la
causa. Mediante auto de 24 de noviembre de 2006 acordó la prisión provisional del imputado. El
Ministerio Fiscal formuló escrito de acusación por un delito de maltrato habitual del art. 173.2 del CP y
un delito de lesiones del art. 148.4 del CP. La acusación particular, por su parte, calificó los hechos como
dos delitos de maltrato del art. 153.1 del CP con la agravante de reincidencia. La celebración de la vista
oral tuvo lugar el 10 de abril de 2007 y en la misma, tanto el Ministerio Fiscal como la acusación
elevaron a definitivas sus conclusiones y la defensa, por su parte, interesó la absolución de su defendido y
alternativamente, la apreciación de una atenuante muy cualificada de drogadicción. Por providencia de 12
de abril de 2007, el Juzgado de lo Penal acordó dar traslado a las partes y al Ministerio Fiscal para que
formularan sus alegaciones sobre la pertinencia de plantear la cuestión de inconstitucionalidad al TC
respecto de los arts. 148.4 y 153.1 del CP por su posible contradicción con los preceptos constitucionales
señalados. El Ministerio Fiscal despachó el traslado conferido oponiéndose al planteamiento de la
cuestión mientras que la defensa del acusado se mostró partidaria de ello.
123
La doctrina constitucional que estableció el TC en esta sentencia y en la
41/2010, de 22 de julio, serán las que marquen la línea de las demás cuestiones de
inconstitucionalidad planteadas en relación al art. 148.4 del CP, por lo que el estudio de
ambas es indiscutible.
La anterior sentencia no fue unánime sino que contó con el voto particular de los
Magistrados D. Ramón Rodríguez Arribas y D. Javier Delgado Barrio, quienes se
269
Actuando a modo de norma penal en blanco.
124
remiten a lo ya manifestado en la sentencia 59/2008, de 14 de mayo, aunque
sintetizando este último su discrepancia en los siguientes puntos:
Considera, en primer lugar, que existe una falta de identidad entre la redacción
dada a los preceptos cuestionados y el propósito recogido en la Exposición de Motivos
de la LO 1/2004, de 28 de diciembre que los introdujo en el CP, lo cual supone una
infracción del principio de legalidad del art. 25 de la CE.
Además de las anteriores, habría otras que destacar como, por ejemplo, la STC
nº 100/2008, de 24 de julio, la STC nº 52/2010, de 4 de octubre.
125
1.5.3 Las relacionadas con el al art. 171.4 del Código Penal270. Sentencia del
Tribunal Constitucional nº 45/2009, de 19 de febrero271
[Link] Antecedentes
270
El art. 171.4 del CP castiga a “El que de modo leve amenace a quien sea o haya sido su esposa, o
mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia,
será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad
de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de
un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor
o incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o
acogimiento hasta cinco años. Igual pena se impondrá al que de modo leve amenace a una persona
especialmente vulnerable que conviva con el autor”. A lo largo del texto de la sentencia se hacen
referencias comparativas entre dicha conducta y las previstas en los nº 5 y 6 que recogen: “5. El que de
modo leve amenace con armas u otros instrumentos peligrosos a alguna de las personas a las que se
refiere el artículo 173.2, exceptuadas las contempladas en el apartado anterior de este artículo, será
castigado con la pena de prisión de tres meses a un año o trabajos en beneficio de la comunidad de
treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de uno
a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz,
inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por
tiempo de seis meses a tres años. Se impondrán las penas previstas en los apartados 4 y 5 en su mitad
superior cuando el delito se perpetre en presencia de menores, o tenga lugar en el domicilio común o en
el domicilio de la víctima, o se realice quebrantando una pena de las contempladas en el artículo 48 de
este Código o una medida cautelar o de seguridad de la misma naturaleza. 6. No obstante lo previsto en
los apartados 4 y 5, el Juez o Tribunal, razonándolo en sentencia, en atención a las circunstancias
personales del autor y a las concurrentes en la realización del hecho, podrá imponer la pena inferior en
grado”.
271
Resuelta por el Pleno del TC, EDJ 2009/12861.
272
Planteadas por la misma Magistrada pero actuando en ambos destinos; en particular, la cuestión nº
8295/2006, planteada por medio de auto de 20 de julio de 2006 (procedimiento abreviado nº 213/2006);
cuestión nº 9795/2006 planteada por medio de auto de 13 de octubre de 2006 (procedimiento abreviado nº
249/2006); cuestión nº 954/2007 planteada por auto de 23 de enero de 2007 (procedimiento abreviado nº
420/2006); cuestión nº 2083/2007, planteada por auto de 26 de febrero de 2007 (procedimiento abreviado
nº 19/2007); cuestión nº 3088/2007, planteada por medio de auto de 22 de marzo de 2007 (procedimiento
abreviado nº 66/2007); cuestión nº 6968/2007, planteada por auto de 14 de agosto de 2007
(procedimiento abreviado nº 309/2007); cuestión nº 7616/2007, planteada por auto de 26 de julio de 2007
(procedimiento abreviado nº 264/2007); cuestión nº 8972/2007, planteada por auto de 11 de octubre de
2007 (procedimiento abreviado nº 261/2007); cuestión nº 52/2008, planteada por auto de 29 de noviembre
de 2007 (procedimiento abreviado nº 437/2007) y cuestión nº 2315/2008, planteada por auto de 31 de
enero de 2008 (procedimiento abreviado nº 553/2007).
126
con infracción de los arts. 17.1, 9.3 y 25 de la CE 273 , pues recoge una diferencia
punitiva injustificable274, y al principio de intervención mínima del derecho penal, ante
la imposibilidad de castigar las amenazas leves cometidas por el hombre como falta.
Para salvar la inconstitucionalidad del precepto cuestionado aboga por el mantenimiento
de un régimen punitivo idéntico para todos los sujetos comprendidos en el mismo, de
forma que las amenazas leves con armas o instrumentos peligrosos sigan castigándose
como delito y el resto de amenazas leves, como falta.
El Fiscal General del Estado rechaza tanto la supuesta vulneración del principio
de proporcionalidad alegado, pues entiende que el rigor punitivo del art. 171 del CP
tiene su justificación en el número considerable de infracciones que se cometen y en la
imposibilidad de los órganos judiciales de dar respuesta adecuada a las mismas, como la
posible infracción del art. 14 de la CE, en atención a que la mayor parte de los delitos de
violencia doméstica se cometen en el seno de las relaciones de pareja y por parte de los
hombres, por lo que no se puede alegar que el legislador carece de justificación
objetiva.
273
La Magistrada proponente de la cuestión invoca la doctrina constitucional sentada en las STC nº
55/1996, de 28 de marzo, ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1996/976; la STC nº 161/1997, de 2 de octubre,
ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1997/5477 y en la STC 136/1999, de 20 de julio, ponente Viver Pi-Sunyer,
EDJ 1999/14094 y subraya la diferencia con el precepto analizado en el ATC nº 233/2004, de 7 de junio,
EDJ 2004/115623 (art. 153.1 del CP en su redacción dada por la LO 11/2003).
274
Se refiere a los argumentos dados por el TC en su sentencia nº 59/2008, de 14 de mayo y niega
justificación alguna amparada en la existencia de una acción positiva, en los datos estadísticos, en un
supuesto abuso de superioridad del autor, en una situación de vulnerabilidad de la víctima o en una
conducta discriminatoria pues entiende que son presunciones legales sobre las que no recae la necesidad
de prueba. Por último, considera que tampoco es admisible buscar la justificación del diferente trato
punitivo en la mayor antijuridicidad de la conducta realizada por el autor a partir del desvalor adicional
del resultado pues la diferencia valorativa trae causa en el sexo.
127
estrictamente por razón de sexo como que el legislador haya adoptado una medida de
discriminación positiva.
Por otra parte, niega que se produzca una vulneración del principio de
proporcionalidad pues la diferencia penológica en las amenazas leves sin armas se
produce por su mayor desvalor en atención a su “significado social objetivo y su
lesividad peculiar para la seguridad, la libertad y la dignidad de las mujeres”, y sin
que el auto de planteamiento recoja la “funcionalidad manifiestamente similar” de la
penalidad de la normativa anterior. El TC entiende además que la amplitud y las
alternativas de penas previstas en el art. 171 del CP permiten adecuar la misma a la
mayor o menor gravedad del hecho cometido275.
275
…A la vista de la relevancia social y la entidad constitucional de los bienes jurídicos que el precepto
tutela y de la idoneidad de las sanciones en él previstas para prevenir tales conductas, y ante la
inexistencia de medidas alternativas de menor intensidad coactiva, pero igualmente eficaces para
conseguir la finalidad legítimamente deseada por el legislador, ha de concluirse que la tipificación de
tales conductas como delitos, estableciendo como sanción principal a las mismas no sólo la pena de
prisión, sino como alternativa a ella la de trabajos en beneficio de la comunidad, no vulnera el principio
de proporcionalidad, al no poder constatarse un desequilibrio patente y excesivo entre el desvalor de la
conducta y la sanción impuesta”, como ya dijera en el auto nº 332/2005, de 13 de septiembre, EDJ
2005/131155.
128
La sentencia contó con los votos particulares de los Magistrados D. Ramón
Rodríguez Arribas, D. Jorge Rodríguez Zapata-Pérez y de D. Vicente Conde Martín de
Hijas, quienes se remitieron a los emitidos en la STC nº 59/2008, de 14 de mayo.
[Link] Antecedentes
276
Dicho precepto recoge que: “2. El que de modo leve coaccione a quien sea o haya sido su esposa, o
mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia,
será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficio de la comunidad
de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas de
un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor
o incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o
acogimiento hasta cinco años. Igual pena se impondrá al que de modo leve coaccione a una persona
especialmente vulnerable que conviva con el autor. Se impondrá la pena en su mitad superior cuando el
delito se perpetre en presencia de menores, o tenga lugar en el domicilio común o en el domicilio de la
víctima, o se realice quebrantando una pena de las contempladas en el artículo 48 de este Código o una
medida cautelar o de seguridad de la misma naturaleza. No obstante lo previsto en los párrafos
anteriores, el Juez o Tribunal, razonándolo en sentencia, en atención a las circunstancias personales del
autor y a las concurrentes en la realización del hecho, podrá imponer la pena inferior en grado”.
277
Resuelta por el Pleno del TC, EDJ 2009/101480.
278
Cuestiones nº 8198/2006 planteada por auto de 16 de junio de 2006 (procedimiento abreviado nº
2/2006); la nº 6138/2007, por auto de 20 de junio de 2007 (juicio rápido nº 291/2007) y la nº 6878/2008,
por auto de 14 de julio de 2008 (procedimiento abreviado nº 385/2007).
279
El art. 172.2 del CP contempla penas de seis meses a un año de prisión o de trabajos en beneficio de la
comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de
armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés
del menor o incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda
o acogimiento hasta cinco años en lugar de la pena prevista en el art. 620 del CP para la falta de
129
El órgano judicial centró sus dudas sobre la constitucionalidad del art. 172.2 del
CP, en su posible contradicción con el principio de igualdad, conectado con los valores
de la libertad, la dignidad de la persona y justicia de los arts. 1.1, 10.1 y 14 de la CE;
con el derecho a la presunción de inocencia y el principio de culpabilidad del art. 24.2
de la CE, por el empleo del término “persona especialmente vulnerable” que como
concepto jurídico indeterminado lo opone al concepto de lex certa y al principio de
legalidad del art. 25.1 de la CE, con la vulneración del art. 9 de la CE y con el principio
de proporcionalidad en relación con los arts. 9.3, 17.1 y 25 de la CE.
coacciones leves que es de localización permanente de cuatro a ocho días en domicilio diferente y alejado
del de la víctima, o trabajos en beneficio de la comunidad de cinco a diez días.
280
Según el Abogado del Estado “si un determinado tipo de delitos muestra una tendencia a proliferar
en un determinado momento, el propio principio de proporcionalidad no ya permite sino exige un
reforzamiento de la prevención general mediante un aumento de pena, aunque la gravedad intrínseca del
delito pueda no ser excesiva”.
281
Según indica el TC, de seguir una interpretación del art. 172.2 del CP que parta de una autoría
exclusivamente masculina resultará que la pena privativa de libertad (y alternativa a la de trabajos en
beneficio de la comunidad) imponible a un varón que coaccione levemente a su pareja (o ex pareja)
afectiva (femenina) oscilará entre seis meses y un año mientras que la misma amenaza leve efectuada en
los demás supuestos de parejas o ex parejas (ya efectuada por mujer hacia su pareja, masculina o
femenina, ya por hombre hacia su pareja masculina) o hacia los demás sujetos del art. 173.2 del CP será
castigada como falta del art. 620, párrafo 3º del CP, a la pena de cuatro a ocho días de localización
permanente o de cinco a diez días de trabajos en beneficio de la comunidad.
282
Como ya indicaba el TC en el fundamento de derecho 7º de la sentencia nº 59/2008, de 14 de mayo y
en el fundamento de derecho 3º de la sentencia nº 45/2009, de 19 de febrero: “no constituye el del sexo de
los sujetos activo y pasivo un factor exclusivo o determinante de los tratamientos diferenciados…La
diferenciación normativa la sustenta el legislador en su voluntad de sancionar más unas agresiones que
entiende que son más graves y más reprochables socialmente a partir del contexto relacional en el que se
130
calificar de constitucional el precepto cuestionado que “el tratamiento diferenciado de
los supuestos de hecho iguales tenga una justificación objetiva y razonable y no depare
unas consecuencias desproporcionadas en las situaciones diferenciadas en atención a
la finalidad perseguida por tal diferenciación”, pero rechaza la misma como ya hiciera
en la sentencia nº 45/2009, de 19 de febrero.
La sentencia contó con los votos particulares formulados por los Magistrados D.
Vicente Conde Martín de Hijas, D. Jorge Rodríguez-Zapata Pérez y D. Ramón
producen y a partir también de que tales conductas no son otra cosa…que el trasunto de una desigualdad
en el ámbito de las relaciones de pareja de gravísimas consecuencias para quien de un modo
constitucionalmente intolerable ostenta una posición subordinada”. Quizás aquí esté el quid de la
cuestión pues el TC evita pronunciarse desde la perspectiva de la discriminación por sexo que la
Magistrada proponente considera que se produce en la redacción dada a los arts. 153.1, 171.4 y 172.2 del
CP por la LO 1/2004, de 28 de diciembre.
131
Rodríguez Arribas quienes se remitieron y reprodujeron los votos particulares emitidos
en la STC nº 59/2008, de 14 de mayo.
[Link] Antecedentes
283
Dicho precepto castiga a “2. El que habitualmente ejerza violencia física o psíquica sobre quien sea o
haya sido su cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de
afectividad aun sin convivencia, o sobre los descendientes, ascendientes o hermano por naturaleza,
adopción o afinidad, propios o del cónyuge o conviviente, o sobre los menores o incapaces que con él
convivan o que se hallen sujetos a la potestad, tutela, curatela, acogimiento o guarda de hecho del
cónyuge o conviviente, o sobre persona amparada en el núcleo de su convivencia familiar, así como
sobre las personas que por su especial vulnerabilidad se encuentran sometidas a custodia o guarda en
centros públicos o privados, será castigado con la pena de prisión de seis meses a tres años, privación
del derecho a la tenencia y porte de armas de dos a cinco años y, en su caso, cuando el Juez o Tribunal
lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación especial para el ejercicio de la patria
potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por tiempo de uno a cinco años, sin perjuicio de las
penas que pudieran corresponder a los delitos o faltas en que se hubieran concretado los actos de
violencia física o psíquica. Se impondrán las penas en su mitad superior cuando alguno o algunos de los
actos de violencia se perpetren en presencia de menores, o utilizando armas, o tengan lugar en el
domicilio común o en el domicilio de la víctima, o se realicen quebrantando una pena de las
contempladas en el artículo 48 de este Código o una medida cautelar o de seguridad o prohibición de la
misma naturaleza. 3. Para apreciar la habitualidad a que se refiere el apartado anterior, se atenderá al
número de actos de violencia que resulten acreditados, así como a la proximidad temporal de los
mismos, con independencia de que dicha violencia se haya ejercido sobre la misma o diferentes víctimas
de las comprendidas en este artículo, y de que los actos violentos hayan sido o no objeto de
enjuiciamiento en procesos anteriores”.
284
Acordada por el Pleno del TC, ponente Gay Montalvo, EDJ 2010/240655.
285
Tras recibir las actuaciones del Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 1 de Murcia el cual incoó
durante el servicio de guardia el 17 de abril de 2007 las diligencias urgentes nº 255/2007, al apreciar que
los hechos recogidos en el atestado policial reunían las circunstancias previstas en el art. 795 de la
LECrim. Ese mismo día el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 1 celebró la comparecencia prevista en
el art. 798 de la LECrim y acordó la continuación de la tramitación de las actuaciones conforme a lo
dispuesto en los arts. 800 y 801 de la LECrim. Tras la formulación del escrito de acusación por el
Ministerio Fiscal, al que se adhirió la acusación particular, quien calificó los hechos como dos delitos de
lesiones en el ámbito familiar del art. 153.1 del CP, un delito de amenazas del art. 171.4 del CP y un
delito de violencia habitual del art. 173.2 del CP y la presentación del escrito de defensa, se fijó para el
día 2 de mayo de 2007 la celebración del juicio oral remitiendo las actuaciones al Juzgado de lo Penal nº
4 de Murcia. El día previsto para la celebración del juicio oral, abierta la sesión, el Ministerio Fiscal
modificó sus conclusiones, solicitando por los dos delitos de lesiones y un delito de amenazas tres penas
de cincuenta días de trabajos en beneficio de la comunidad, extendiendo la pena de alejamiento a los hijos
de la denunciante. Por el delito de violencia habitual interesó la pena de ocho meses de prisión,
extendiendo el alejamiento a los hijos de la denunciante. La acusación particular se adhirió a dichas
conclusiones modificadas y el acusado y su letrado manifestaron su conformidad con las penas y las
responsabilidades solicitadas, dándose por terminado el juicio.
132
proporcionalidad penal (arts. 25, 17.1, 9.3, 24.2 y 53 de la CE), del principio de la
dignidad de la persona (art. 10.1 de la CE), y de los derechos a la igualdad (art. 14 de la
CE) y a la presunción de inocencia (art. 24.2 de la CE), del art. 153.1 del CP por posible
vulneración del principio de la dignidad de la persona (art. 10 de la CE), de los derechos
a la igualdad (art. 14 de la CE), y a la presunción de inocencia (art. 24.2 de la CE) y del
art. 173.2 del CP por posible vulneración del derecho a no ser enjuiciado dos veces por
los mismos hechos (art. 25.1 de la CE).
Respecto del art. 173.2 del CP, el auto de planteamiento plantea que el inciso
“sin perjuicio de las penas que pudieran corresponder a los delitos o faltas en que se
hubieran concretado los actos de violencia física o psíquica” de dicho artículo y, por
extensión, el inciso “con independencia de…que los actos violentos hayan sido o no
objeto de enjuiciamiento en procesos anteriores” del art. 173.3 del CP, según la
redacción dada por la LO 11/2003, de 29 de septiembre, puede vulnerar el principio del
non bis in idem, basándose en diversas sentencias del TC286.
El Abogado del Estado negó que el art. 173.2 del CP fuera contrario al principio
del non bis in idem, al entender que no existe identidad en los hechos pues el precepto
añade la habitualidad como elemento nuevo. Niega también que exista identidad de
fundamentos pues, a diferencia de lo que sucedía en la STC nº 188/2005, de 7 de julio,
aludida por el órgano judicial proponente de la cuestión, el bien jurídico que sirve de
fundamento al tipo del art. 173.2 del CP; es decir, la integridad moral, es distinto de los
bienes de integridad corporal y libertad, lesionados en cada uno de los actos de
violencia que determinan la aplicación del tipo cuestionado.
El Fiscal General del Estado, siguiendo la misma línea, negó que el precepto
cuestionado fuera contrario al principio del non bis in idem.
286
Sobre todo en la STC 188/2005, de 7 de julio, ponente Sala Sánchez, EDJ 2005/96488.
133
que se hubieran concretado los actos de violencia física y psíquica” por si el mismo
pudiera ser contrario al principio de non bis idem287 (art. 25 de la CE), como denunciaba
el órgano judicial promotor, el TC rechaza los argumentos esgrimidos por el órgano
impulsor al entender que el elemento de la habitualidad no supone una mera suma de
distintos actos de violencia sino que el mismo entraña un clima de sometimiento y
humillación hacia los integrantes del entorno familiar y exige además, para que exista
esa habitualidad, que los distintos actos de violencia estén vinculados por una
proximidad temporal, de forma que pueda probarse esa situación de continuidad o
permanencia en el trato violento en el entorno familiar.
287
En este punto, el TC se remite a la doctrina constitucional desarrollada sobre dicho principio en la
STC nº 2/1981, de 30 de enero, ponente Díez de Velasco Vallejo, EDJ 1981/2, que o situó dentro del art.
25.1 de la CE y que delimitó su contenido con la prohibición de duplicidad de sanciones en los casos en
los que quepa apreciar identidad de sujetos, hechos y fundamento. Señala el TC, que en su vertiente
material, dicho principio impide que nadie pueda ser sancionado en más de una ocasión con el mismo
fundamento y por los mismos hechos, toda vez que supondría una reacción punitiva desproporcionada
que haría quebrar, además, la garantía del ciudadano de previsibilidad de las sanciones y añade que dicho
principio opera no sólo impidiendo una duplicidad de sanciones penales y administrativas sino también
en cada uno de ellos internamente considerados.
288
Planteado por el Juzgado de lo Penal de Murcia y en la que se declaraba contrario al principio del non
bis in idem el art. 27.3.j) de la LO 2/1986, de 13 de marzo de fuerzas y cuerpos de seguridad que
tipificaba como falta muy grave el hecho de “haber sido sancionado por la comisión de tres faltas graves
en el período de un año”, considerando que con dicho precepto en legislador había creado un tipo
autónomo prescindiendo absolutamente de la comisión de un hecho nuevo por el infractor.
134
1.6 Opinión doctrinal y toma de postura en torno a la constitucionalidad de
la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral
contra la Violencia de Género
El CGPJ fue bastante crítico y llegó a afirmar289 que el Anteproyecto, más que
pretender una discriminación positiva, endurecía el régimen punitivo de determinados
comportamientos delictivos por razón del sexo del sujeto activo y no por la mayor
gravedad del injusto. También criticaba la inclusión del elemento intencional en la
definición de violencia pues creaba una jurisdicción especial privada de las mujeres e
instauraba un derecho penal de autor.
Tras la publicación de la LIVG, y aún hoy día, las posiciones doctrinales sobre
su constitucionalidad continúan enfrentadas. Los autores que la consideran
inconstitucionalidad fundamentan su decisión, con carácter general, en que la mayor
respuesta punitiva en los tipos penales es contraria al principio de igualdad, pues se
efectúa en atención al sexo del sujeto activo y resulta desproporcional. Según los
mismos, el legislador opta por una presunción iuris et de iure de que el hombre actúa
movido por una manifestación de desigualdad, discriminación y de relación de poder, y
que la mujer, es una persona especialmente vulnerable. Niegan, además, que tenga
cabida en nuestro derecho penal las acciones positivas configuradas en función del sexo,
289
En su informe al Anteproyecto de LIVG.
290
En su informe de 24 de junio de 2004.
135
que se pueda justificar el diferente tratamiento penal por la escasa protección de bienes
jurídicos protegidos de la víctima, por el mayor desvalor de la conducta realizada por el
hombre ni la redacción de los tipos penales según un derecho penal de autor.
Por otra parte, existe otro grupo de autores que parten de una posición ecléctica
y aún admitiendo la constitucionalidad de la LIVG, consideran necesario que se pruebe,
como elemento finalístico, que el hombre actúa movido por una relación de
dominación, discriminación o relación de poder o modificar la agravante de parentesco
del art. 23 del CP, la de superioridad del art. 22.2 del CP, la del art. 22.4 del CP o
introducir una agravante específica, que lo incluya.
291
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5 celebrada el lunes 19 de julio de 2004, págs. 2 a 5 y 8 a 11, acordada en el turno de
intervenciones de expertos previstas por la Comisión Parlamentaria en los trabajos legislativos previos a
la promulgación de la LO 1/2004, de 28 de diciembre.
292
COMAS D´ARGEMIR, M., “La ley integral contra la violencia de género. Nuevas vías de solución”,
en La reforma penal en torno a la violencia de género, BOLDOVA PASAMAR, M.A. y RUEDA
MARTÍN, M.A. (coords.), Atelier, Barcelona, 2009, págs. 40 y 41.
136
Para LARRAURI PIJOÁN294 la ley no sólo es constitucional sino que entiende
necesario que el hombre reciba mayor pena por el delito cometido pues en general, el
acto cometido por éste es más grave por dos motivos: por el mayor temor que éste
ocasiona y por la mayor posibilidad de que su acción ocasione un resultado lesivo.
293
ARROYO ZAPATERO, L., “La violencia de género en la pareja en el derecho penal español”, en
[Link], última visita 2 de marzo de 2015, págs. 29 a 33.
294
LARRAURI PIJOÁN, E., “Igualdad y violencia de género”, Indret: Revista para el análisis del
derecho, nº 1, Barcelona, 2009, pág. 11.
295
CAZORLA PRIETO, S., “Balance de la Ley Integral 1/04, de 28 de diciembre”, III Congreso del
Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género. Conferencia Inaugural, Madrid, 2009.
296
Cortes Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº
64, Sesión nº 5 celebrada el lunes 19 de julio de 2004, págs. 22 a 27 y 32 a 34.
297
El desarrollo de su posición lo podemos encontrar en Cortes Generales. Diario de Sesiones del
Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº 64, Sesión nº 5 celebrada el lunes 19 de julio
de 2004, págs. 49 y 50.
137
En el otro extremo, REY MARTÍNEZ298 considera que la regulación acogida
puede ser contraria al principio de igualdad y de culpabilidad y aboga más que por la
creación de tipos penales nuevos por acudir a la agravante de abuso de superioridad o de
parentesco o incluso admite el concurso con el delito contra la integridad moral del art.
173.2 del CP, rechaza que en el derecho penal tengan cabida las acciones positivas pues
considera que la lógica del derecho penal está basada en la lógica de individuo y en la
culpabilidad estrictamente personal y no colectiva, en la comisión de un hecho delictivo
concreto del que debe responder su autor y no por su modo de ser o por su sexo.
298
El desarrollo de su posición respecto al Anteproyecto de ley orgánica lo podemos encontrar en Cortes
Generales. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados. Año 2004, VIII Legislatura, nº 67, Sesión
nº 7 celebrada el jueves 22 de julio de 2004, págs. 50 y ss.
299
GIMBERNAT ORDEIG, E., “La Ley de Violencia de Género ante el Tribunal Constitucional”, en El
Mundo, 16 de junio de 2008, págs. 4 y 5.
300
Lo que hace pensar que mantiene una posición ecléctica pues da a entender que si se permitiera
demostrar que el autor del hecho no actuara como una manifestación de discriminación, de situación de
desigualdad o de relación de poder, ya no lo consideraría inconstitucional.
301
Con ocasión de los argumentos esgrimidos por el TC en la sentencia nº 59/2008, de 14 de mayo del
art. 153.1 del CP al considerarlo constitucional.
302
BOLDOVA PASAMAR, M.A. y RUEDA MARTÍN, M.A., “La discriminación positiva de la mujer
en el ámbito penal (Reflexiones de urgencia sobre la tramitación del Proyecto de Ley Orgánica de
medidas de protección integral contra la violencia de género), La Ley, nº 6146, Sección Doctrina, Año
XXV, Ref. D-252, 2004.
138
basado en la presunción de una especial vulnerabilidad de la mujer, que concibe la
condición de hombre y de víctima mujer no en un elemento del tipo sino en una
condición objetiva de mayor punibilidad basada en consideraciones de política criminal.
Respecto los arts. 153, 148, 171, 172 y 173 del CP, soy de la opinión de que
incluir en todos los preceptos cuestionados el elemento subjetivo de lo injusto,
consistente en que el autor actúe con ánimo o bajo una situación de discriminación,
desigualdad o relación de poder, generaría un gran problema de prueba por ser el ánimo
interno siempre un elemento difícil de probar 304 y entiendo que debería darse por
303
POLAINO-ORTS, M., “La legitimación constitucional de un Derecho Penal sui generis del enemigo
frene a la agresión a la mujer”, Indret, Barcelona, Julio 2008.
304
Como se sostiene en la Circular 4/2005 de la Fiscalía General del Estado, apartado III-D, pág. 21 al
señalar que: “…la definición del Anteproyecto que contenía un específico elemento subjetivo de difícil
prueba como era la utilización de la violencia con determinados fines, fue sustituida, en la línea
propuesta en los informes consultivos, por una definición descriptiva de las circunstancias que subyacen
en la violencia de género, tales como la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de
poder de los hombres sobre las mujeres, al margen de cualquier referencia a elementos subjetivos o
intencionales…”.
139
supuesto o implícito305 en la conducta como ocurre con otro tipo de ánimos dispersos en
el articulado del CP, sin olvidar, además, que en el Proyecto de Ley se eliminaron
deliberadamente todas aquellas referencias a la intención finalista del agresor y que
aparecían inicialmente recogidas en el Anteproyecto306.
305
Como parece respaldar la Circular 4/2005 de la Fiscalía General del Estado, apartado III-D, pág. 20 al
señalar que: “…la Ley opta por una definición de la violencia de género que parte de entender, como
dato objetivo, que los actos de violencia que ejerce el hombre sobre la mujer con ocasión de una relación
afectiva de pareja constituyen actos de poder y superioridad frente a ella, con independencia de cuál sea
la motivación o la intencionalidad del agresor…”.
306
Prueba de ello es que en el propio art. 1.2 del Anteproyecto se decía que: “A efectos de esta Ley, se
entenderá por violencia ejercida sobre la mujer la utilizada como instrumento para mantener la
discriminación, la desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Comprende
la violencia física y la psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas, la
coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como privada, cuando el
principal factor de riesgo lo constituya el hecho de ser mujer” mientras que la redacción acogida en el
Proyecto de Ley, art. 1.3, dice que: “La violencia de género a que se refiere la presente Ley comprende
todo acto de violencia física y psicológica, incluidas las agresiones a la libertad sexual, las amenazas,
las coacciones o la privación arbitraria de la libertad” aunque sí se prevea en el art. 1.1 al definir el
objeto de la ley.
140
La igualdad no sólo supone un derecho constitucional sino que es, además, un
valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, como se recoge en el art. 1.1 de la
Carta Magna, y un derecho subjetivo de los ciudadanos307.
307
STC (Pleno) nº 75/1983, de 3 de agosto, ponente Escudero del Corral, fundamento de derecho 2º, EDJ
1983/75.
308
El art. 14 de la CE proclama que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que quepa discriminación
alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia
personal o social”.
309
Sino que las mismas deberían estar reservadas a los desiguales según ARISTÓTELES, Política, Libro
II, 1280a, Espasa Calpe, Madrid, 1985; aunque entiendo que otorgar un trato desigual al diferente no debe
implicar un trato discriminatorio.
310
STC (Pleno) nº 209/1988, de 10 de noviembre, ponente Truyol Serra, fundamento de derecho 6º, EDJ
1988/525.
311
En la misma sentencia citada en la nota anterior.
312
STC (Pleno) nº 75/1983, de 3 de agosto, ponente Escudero del Corral, fundamento de derecho 2º, EDJ
1983/75, ya citada.
141
aplicables unas consecuencias jurídicas también iguales y para introducir diferencias en
las mismas deberá justificarse o motivarse suficientemente.
313
RUBIDO DE LA TORRE, J.L., Ley de Violencia de Género. Ajuste de constitucionalidad en
materia… ob. cit., pág. 126.
314
CORTE HEREDERO, N., Breviario de jurisprudencia constitucional en materia laboral: el derecho a
la igualdad (art. 14 CE), y la garantía de indemnidad (art. 24.1 CE), Cuadernos Aranzadi de Tribunal
Constitucional, Pamplona, 2011, págs. 26 y 27.
315
Teniendo en cuenta la medida adoptada, el resultado producido y la finalidad pretendida.
316
CORTE HEREDERO, N., “Breviario de jurisprudencia constitucional…”, ob. cit., págs. 30 a 32.
142
hecho de que no le haya sido aplicable a otras personas que no la hayan respetado o
cumplido.
317
LORCA NAVARRETE, J.F., Introducción al Derecho II. Derechos fundamentales y jurisprudencia,
Pirámide, Madrid, 1991, págs. 137 y 138.
318
GIMÉNEZ GLÜCK, D., Juicio de igualdad y Tribunal Constitucional, Bosch, Barcelona, 2004, pág.
33.
319
Y que entró en vigor en 1981, es también conocida por sus siglas en inglés CEDAW (Convention on
the Elimination of all forms of Discrimination against Women y en el precepto citado se recoge que “La
adopción por los Estados Partes de medidas especiales de carácter temporal encaminadas a acelerar la
igualdad de facto entre el hombre y la mujer no se considerará discriminación en la forma definida en la
presente Convención, pero de ningún modo entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas
143
dicha Convención de 10 de diciembre de 1999 impulsa a los Estados Partes a adoptar
medidas de acción positiva tendentes a erradicar cualquier forma de discriminación
contra las mujeres al proclamar que todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos.
desiguales o separadas; estas medidas cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de
oportunidad y de trato”.
320
Según consta en la página web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad:
[Link] última visita el 2 de
marzo de 2015.
321
MARTÍN CUBAS, J., “El concepto de igualdad en una democracia avanzada”, Revista Española de
Derecho Constitucional, año 18, nº 53, 1998, págs. 155 a 157.
322
MARTÍN CUBAS, J., “El concepto de igualdad…”, ob. cit., págs. 161 y 162.
323
CORTE HEREDERO, N. Brevario de jurisprudencia constitucional en materia laboral…, ob. cit.,
págs. 27 a 29.
324
Otros autores como, por ejemplo, GIMÉNEZ GLÜCK, distinguen entre igualdad en la ley e igualdad
en la aplicación de la ley, en GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., pág. 44 al igual
que ALONSO GARCÍA en ALONSO GARCÍA, E., “El principio de igualdad del art. 14 de la
Constitución Española”, Revista de la Administración Española, nº 100-102, 1983, pág. 23.
144
razonable para ello y las mismas no deben resultar desproporcionadas. En definitiva,
esta vertiente del principio de igualdad no impone una obligación de igualdad de trato
con independencia de las circunstancias relevantes jurídicamente que concurran sino
que admite que el legislador dispense un tratamiento diferente cuando esté justificado
tanto objetiva como razonablemente y no exista desproporción325.
325
El TC lo sintetizó así en la STC nº 88/2005, de 18 de abril, ponente Casas Baamonte, EDJ 2005/61643
manifestando en su fundamento de derecho 5º que: "el principio de igualdad no implica en todos los
casos un tratamiento legal igual con abstracción de cualquier elemento diferenciador de relevancia
jurídica, de manera que no toda desigualdad de trato normativo respecto a la regulación de una
determinada materia supone una infracción del mandato contenido en el art. 14 CE, sino tan sólo las que
introduzcan una diferencia entre situaciones que puedan considerarse iguales, sin que se ofrezca y posea
una justificación objetiva y razonable para ello, pues, como regla general, el principio de igualdad exige
que a iguales supuestos de hecho se apliquen iguales consecuencias jurídicas y, en consecuencia, veda la
utilización de elementos de diferenciación que quepa calificar de arbitrarios o carentes de una
justificación razonable. Lo que prohíbe el principio de igualdad son, en suma, las desigualdades que
resulten artificiosas o injustificadas por no venir fundadas en criterios objetivos y razonables, según
criterios o juicios de valor generalmente aceptados. También es necesario, para que sea
constitucionalmente lícita la diferencia de trato, que las consecuencias jurídicas que se deriven de tal
distinción sean proporcionadas a la finalidad perseguida, de suerte que se eviten resultados
excesivamente gravosos o desmedidos". Véase también STC nº 22/1981, de 2 de julio, ponente Begué
Cantón, fundamento de derecho 3º, EDJ 1981/88; STC nº 49/1982, de 14 de julio, ponente Díez-Picazo y
Ponce de León, fundamento de derecho 2º EDJ 1982/49; STC nº 2/1983, de 24 de enero, ponente
Escudero del Corral, fundamento de derecho 4º EDJ 2/1983; STC nº 23/1984, de 20 de febrero, ponente
Gómez-Ferrer Morant, fundamento de derecho 6º EDJ 1984/23; STC nº 209/1987, de 22 de diciembre,
ponente Rubio Llorente, fundamento de derecho 3º EDJ 208/1987; STC nº 209/1988, de 10 de
noviembre, ponente Truyol Serra, fundamento de derecho 6º EDJ 1988/525; STC nº 20/1991, de 31 de
enero, ponente García-Mon y González-Regueral, fundamento de derecho 2º, EDJ 1991/977; STC nº
110/1993, de 25 de marzo, ponente García-Mon y González-Regueral, fundamento de derecho 6º, EDJ
1993/2983; STC nº 176/1993, de 27 de mayo, ponente González Campos, fundamento de derecho 2º, EDJ
1993/5037; STC nº 340/1993, de 16 de noviembre, ponente González Campos, fundamento de derecho
4º, EDJ 1993/10340; STC nº 117/1998, de 2 de junio, ponente Gimeno Sendra, fundamento de derecho
8º, EDJ 1998/14951; STC nº 200/2001, de 4 de octubre, ponente Conde Martín de Hijas, fundamento de
derecho 4º, EDJ 2001/32232. En todas y a partir de la STC 22/1981, de 2 de junio, ya citada, se recoge la
doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en relación al art. 14 del CEDH.
326
CORTE HEREDERO, N. Breviario de jurisprudencia constitucional en materia laboral…, ob. cit.,
págs. 27 a 29.
327
La doctrina básica sobre este aspecto del principio de igualdad la podemos encontrar en las STC nº
148/1986, de 25 de noviembre, ponente Díaz Eimil, fundamento de derecho 6º, EDJ 1986/148; STC nº
29/1987, de 6 de marzo, ponente Vega Venayas, fundamento de derecho 5º, EDJ 1987/29 y STC nº
114/1987, de 6 de julio, ponente Leguina Villa, fundamento de derecho 3º, EDJ 1987/114; STC nº
109/1988, de 8 de junio, ponente Díez-Picazo y Ponce de León, fundamento de derecho 1º, EDJ 1988/425
y STC nº 253/1988, de 20 de diciembre, ponente Begué Cantón, fundamento de derecho 5º, EDJ
1988/569, entre otras.
145
diferencia de trato328 ni un derecho a la igualdad en la ilegalidad329. Al respecto, la STC
nº 103/1990, de 4 de junio330 señala en su fundamento de derecho 2º, que la vulneración
del principio de igualdad se puede producir también cuando “…los Jueces y Tribunales
aplican las normas jurídicas con un criterio interpretativo que produzca o no corrija
trato discriminatorio en relación a otras situaciones válidamente comparables, y
además la norma a aplicar sea susceptible de distinta interpretación que, siendo
admitida en Derecho, conduzca a eliminar la desigualdad injustificada que, en aquel
caso, se produce…”. Esta misma sentencia331 viene a exigir para apreciar la vulneración
del derecho a la igualdad en la aplicación de la ley los siguientes requisitos: 1) la
acreditación de un tertium comparationis332; 2) la identidad de supuestos resueltos de
forma contradictoria; 3) la alteridad por cuanto que sólo se puede alegar discriminación
respecto al trato dispensado a otro y; 4) identidad del órgano judicial que resuelve.
328
Y que implicaría un hipotético derecho a imponer o a exigir diferencias de trato, en CORTE
HEREDERO, N. Breviario de jurisprudencia constitucional en materia laboral…, ob. cit., pág. 31.
329
Por el que aquel al que se le aplica la ley no puede alegar infracción al principio de igualdad por el
hecho de que la ley no se aplique a otros que la han incumplido ni pretender su impunidad por el hecho de
que otros hayan resultado impunes, en CORTE HEREDERO, N. Breviario de jurisprudencia
constitucional en materia laboral…, ob. cit., pág. 31.
330
STC nº 103/1990, de 4 de junio, ponente Díaz Eimil, fundamento de derecho 2º, EDJ 1990/5857.
331
En su fundamento de derecho 2º.
332
Confrontando la sentencia que se impugna de aquellas otras emitidas por el mismo órgano judicial
con fallos distintos en supuestos sustancialmente idénticos.
333
FERRAJOLI, L., “La igualdad y sus garantías”, en RUÍZ MIGUEL, A. y MACÍA MORILLO, A.,
Desafíos de la igualdad, desafíos a la igualdad, Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad
Autónoma de Madrid, nº 13, Universidad Autónoma de Madrid y Boletín Oficial del Estado, Madrid,
2009, págs. 311 a 313.
334
FERRAJOLI, L., “La igualdad y sus…”, ob. cit., pág. 312.
146
revalorizar las diferencias…y eliminar o reducir las desigualdades…”. Además,
distingue también entre discriminaciones jurídicas, por las que se excluye a
determinadas personas de la titularidad de algunos derechos, por ejemplo, las que sufren
los no ciudadanos frente a los ciudadanos, y discriminaciones de hecho, que son
contrarias al principio de igualdad de oportunidades y que sufren, por ejemplo, las
mujeres, los jóvenes, los ancianos o los inmigrantes335.
335
FERRAJOLI, L., “La igualdad y sus…”, ob. cit., pág. 317.
336
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., pág. 70.
337
ALONSO GARCÍA, E., “El principio de igualdad…”, ob. cit., pág. 23.
338
ALONSO GARCÍA, E., “El principio de igualdad…”, ob. cit., págs. 31 y 32.
339
A este respecto tenemos que recordar lo dispuesto en el art. 120.3 de la CE: “Las sentencias serán
siempre motivadas y se pronunciarán en audiencia pública” y en el art. 54 c) de la Ley 30/92, de 26 de
noviembre de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo
Común que recoge que “Serán motivados, con sucinta referencia de hechos y fundamentos de
derecho…los que se separen del criterio seguido en actuaciones precedentes o del dictamen de órganos
consultivos”.
340
STC nº 59/1982, de 28 de julio, ponente Escudero del Corral, fundamento de derecho 3º, EDJ
1982/59.
147
relevancia jurídica cuando exista un principio jurídico del que derive la igualdad de
trato entre los desigualmente tratados. Por último, ALONSO GARCÍA341 habla de test
de la razonabilidad en sentido amplio para referirse, remitiéndose a las SSTC nº
34/1981, de 10 de noviembre342 y nº 22/81, de 2 de julio343, a la existencia de una causa
objetiva y razonable que justifique dicha diferencia o desigualdad, debiendo apreciarse
dicha justificación en relación a la finalidad y efectos de la medida considerada y darse
una relación de proporcionalidad entre los medios empleados y la finalidad perseguida.
El mismo es básico pues permitirá calificar una desigualdad como discriminación
contraria al art. 14 de la CE. Por otra parte, dicho autor habla de test de la
razonabilidad en sentido estricto señalando que consiste en “examinar directamente
las normas promulgadas por el poder público, introductor de la desigualdad, para ver
si los motivos o razones que se alegan para justificar esa desigualdad están o no de
acuerdo con los valores constitucionales”344.
GIMÉNEZ GLÜCK 345 entiende que más allá de las diferentes posiciones
doctrinales sobre el test de la razonabilidad, lo único indiscutible es que “…el TC divide
el juicio de igualdad en la ley en dos partes: juicio de razonabilidad (la diferenciación
ha de tener una justificación objetiva y razonable) y juicio de proporcionalidad (la
diferencia de trato ha de ser proporcionada)...”.
341
GARCÍA, E., “El principio de igualdad…”, ob. cit., págs. 37 a 46.
342
En concreto el fundamento de derecho 3º, ponente Gómez-Ferrer Morant, EDJ 1981/34.
343
En concreto el fundamento de derecho 3º, ponente Begué Cantón, EDJ 1981/22.
344
GARCÍA, E., “El principio de igualdad…”, ob. cit., págs. 47 a 55.
345
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., pág. 56
346
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., pág. 70
347
GIMÉNEZ GLÚCK, D., “Recensión sobre GAVARA DE CARA, J.C., Contenido y función del
término de comparación en la aplicación del principio de igualdad”, en Teoría y Realidad Constitucional,
nº 20, Uned, 2007, pág. 681.
148
constatar la motivación empleada por el legislador 348. GIMÉNEZ GLÜCK349 explica
muy bien este término a través de unos ejemplos que permiten un entendimiento
bastante rápido de este concepto y, entre ellos, uno que se refiere a la impugnación que
pudiera efectuar un traficante de marihuana de los artículos del Código Penal que
castigan los delitos contra la salud pública situando como término de comparación, la
situación jurídica en la que se encuentran las empresas y personas que tienen como
centro de negocio otra droga como es el tabaco. Según el mismo, una vez que se
admitiera este término de comparación, el actor debería probar que la igualdad entre los
dos supuestos de hecho para conseguir que el Tribunal Constitucional declarase la
inconstitucionalidad de la norma penal a través del juicio de racionalidad. Aunque este
ejemplo es bastante esclarecedor, no lo concibo muy acertado pues aunque el TC
admitiera esa situación de ilegalidad como término de comparación siempre podría
resolver que las situaciones jurídicas planteadas son distintas y a esa misma conclusión
llega el propio autor350.
348
Y decidir, en última instancia, si las diferencias introducidas por el mismo son objetivas y racionales.
En este sentido, ZOCO ZABALA, C., “Sobre el término de comparación en la aplicación del principio de
igualdad”, Revista Española de Derecho Constitucional, nº 77, mayo-agosto, 2006, pág. 325.
349
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., pág. 71 y 72.
350
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., págs. 75 a 77.
351
RUBIO LLORENTE, F., “La igualdad en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional”, Revista
Española de Derecho Constitucional, nº 31, 1991, pág. 12 a 15.
352
RUBIO LLORENTE, F., “La igualdad en la…”, ob. cit., págs. 27 y 35.
149
discrecionalidad del que dispone, según los controles o test ya mencionados, y sin
olvidar su vinculación última a la CE y sus fines353 de forma real y efectiva354, a la que
como partícipe de un Estado de Derecho debe sumisión355.
Uno de los parámetros en los que debe moverse el legislador está representado
por el contenido del art. 14 de la CE que prohíbe cualquier tipo de discriminación por
razón de nacimiento, raza, sexo, opinión, religión, opinión o cualquier otra condición o
circunstancia personal o social aunque, sin embargo, lo anterior no impidió que el
mismo elaborara acciones protectoras que establecían ventajas para determinados
colectivos, como por ejemplo, las dictadas a favor de la mujer en determinados ámbitos,
sobre las que posteriormente tuvo que pronunciarse el Tribunal Constitucional con
diferente resultado356.
150
como conjunto de personas. A pesar de lo expuesto, el autor reconoce que no es una
posición consolidada en España entre la doctrina pues en muchas ocasiones todavía se
considera que la acción positiva entraña un beneficio para el colectivo desigual 358.
358
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., págs. 316 y ss y “La acción positiva y la
Ley Integral contra la Violencia de Género” en La Administración de Justicia en la Ley Integral contra la
Violencia de género, Ministerio de Justicia y Secretaria General Técnica, Madrid, 2005, págs. 21 a 27.
359
GIMÉNEZ GLÜCK, D. y VALLDECABRES ORTÍZ, I., “La constitucionalidad de la protección
penal específica para las mujeres víctimas de violencia de género”, en La Administración de Justicia en la
Ley Integral contra la Violencia de género, Ministerio de Justicia y Secretaria General Técnica, Madrid,
2005, pág. 51
360
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “La acción positiva y la Ley…”, ob. cit., págs. 26 y 27.
151
En su opinión, toda la Ley Integral, incluida la parte penal, tiene como finalidad
combatir la discriminación sufrida por las mujeres en la sociedad y el machismo que
propicia la situación de inferioridad en la que se basa la violencia sufrida por las mismas
y, en ese sentido, la singularización, incluso penal, de este tipo de violencia es necesaria
para alcanzar la igualdad material entre géneros. Sobre la naturaleza jurídica de las
medidas previstas en la LIVG, concluye que pese a que no se traten de cuotas se
aproxima más a las medidas de discriminación inversa que a las acciones positivas
moderadas.
361
RUBIO LLORENTE, F., “La igualdad en la…”, ob. cit., pág. 35 y 36.
362
El art. 14 se refiere al nacimiento, raza, sexo, opinión, religión, opinión o cualquier otra condición o
circunstancia personal o social.
363
MANJÓN-CABEZA OLMEDA, A., “Violencia de género: discriminación positiva, perspectiva de
género y derecho penal. Algunas cuestiones sobre la competencia de los nuevos Juzgados de Violencia
sobre la Mujer”, en ARAGONESES MARTÍNEZ, S., CUBILLO LÓPEZ, I.J., JAÉN VALLEJO, M.,
MANJÓN-CABEZA OLMEDA, A., NÚÑEZ FERNÁNDEZ, J. y REQUEJO NAVEROS, M.T., Tutela
penal y tutela judicial frente a la violencia de género, Cólex, Madrid, 2006, págs. 46 y ss.
152
A la hora de analizar la constitucionalidad de esas “diferencias de trato” cobra
vital importancia el principio de proporcionalidad en el que, de modo general, se
valoran los medios utilizados para alcanzar el fin propuesto por el legislador.
364
CUERDA ARNAU, M.L., “Aproximación al principio de proporcionalidad penal”, en Estudios
jurídicos en memoria del Dr. D. José Ramón Casabó Ruíz, Tomo I, Universitat de Valencia e Institut de
Criminología, Valencia, 1997, pág. 456.
365
CUERDA ARNAU, M.L., “Aproximación al principio de…”, ob. cit., pág. 454.
366
Véase, por ejemplo, la STC nº 62/1982, de 15 de octubre, ponente Gómez-Ferrer Morant, EDJ
1982/62 y la STC nº 6/1988, de 21 de enero, ponente Díez-Picazo y Ponce de León, EDJ 1988/322.
367
GONZÁLEZ-CUÉLLAR SERRANO, N., “El principio de proporcionalidad en el derecho procesal
español”, Cuadernos de Derecho Público, nº 5, 1998, pág. 192.
368
Ponente Latorre Segura, fundamento de derecho 2º, EDJ 1986/65.
369
Véase igualmente la STC nº 85/1992, de 8 de junio, ponente Díaz Eimil, EDJ 1992/5974, cuyo
fundamento de derecho 4º señala que “…es importante destacar que, al efectuar la ponderación debe
tenerse también muy presente la relevancia que en la misma tiene el criterio de proporcionalidad como
principio inherente del Estado de Derecho…”; y las STC nº 111/1993, de 25 de marzo, ponente
Rodríguez Bereijo, fundamento de derecho 9º, EDJ 1993/2984; la STC nº 55/1996, de 28 de marzo,
ponente Vive Pi-Sunyer, EDJ 1996/976; STC nº 161/1997, de 2 de octubre, ponente Viver Pi-Sunyer,
fundamento de derecho 10º, EDJ 1997/5477; STC nº 136/1999, de 20 de julio, ponente Viver Pi-Sunyer,
fundamento de derecho 22º, EDJ 1999/14094 y más recientemente, las STC nº 253/2004, de 22 de
diciembre, ponente Rodríguez-Zapata Pérez, fundamento de derecho 5º, EDJ 2004/196997; STC nº
89/2006, de 27 de marzo, ponente Casas Baamonte, fundamento de derecho 3º, EDJ 2006/29027; STC nº
140/2009, de 15 de junio, ponente Pérez Tremps, fundamento de derecho 6º, EDJ 2009/150236; STC nº
173/2011, de 7 de noviembre, ponente Gay Montalvo, fundamento de derecho 2º, EDJ 2011/258868; y
STC nº 61/2013, de 14 de marzo, ponente Pérez de los Cobos Orihuel, fundamento de derecho 1º, EDJ
2013/35086 entre otras.
370
BARNES VÁZQUEZ, J., “El principio de proporcionalidad. Estudio preliminar”, Cuadernos de
Derecho Público, nº 5, 1998, pág. 16.
153
medir y sopesar la licitud de todo género de límites normativos de las libertades, así
como la de cualesquiera interpretaciones o aplicaciones de la legalidad que restrinjan
su ejercicio, y podemos distinguir tres elementos o subprincipios dentro del mismo: 1)
el de idoneidad; 2) el de necesidad o indispensabilidad y, 3) el de proporcionalidad en
sentido estricto.
371
Con el principio de idoneidad, según PERELLO DOMENECH , se
comprueba si la medida restrictiva es útil para la consecución del fin perseguido por el
legislador, es decir, analizando la adecuación medio-fin. Con el principio de
necesidad, se analiza si existe o no una medida menos restrictiva para alcanzar dicho
fin, es decir, si existe una alternativa menos gravosa e igualmente idónea. Por último,
con el principio de proporcionalidad en sentido estricto, se lleva a cabo una
ponderación de los intereses contrapuestos (ventajas y perjuicios) que se derivan de la
medida adoptada por el legislador. Pero, según BARNES VÁZQUEZ 372 , lo que en
modo alguno realiza este principio es imponer el concepto propio de lo que es
proporcionado373 ni otorga tampoco la solución más idónea.
371
PERELLO DOMENECH, I., “El principio de proporcionalidad y la jurisprudencia constitucional”,
Jueces para la Democracia, nº 28, 1999, págs. 69 a 75.
372
BARNES VÁZQUEZ, J., “El principio de proporcionalidad…”, ob. cit., pág. 28 y 29.
373
Al ser íntima la valoración de lo que se compensa y de si merece o no la pena.
374
STC nº 22/1981, de 2 de julio, ponente Begué Cantón, fundamento de derecho 3º, EDJ 1981/88.
375
BARNES VÁZQUEZ, J., “El principio de proporcionalidad…”, ob. cit., pág. 29.
154
de febrero376 en la que manifiesta que“…El principio de igualdad no sólo exige que la
diferencia de trato resulte objetivamente justificada sino también que supere un juicio
de proporcionalidad sobre la relación existente entre la medida adoptada, el resultado
producido y la finalidad pretendida…”377.
376
Ponente Aragón Reyes, fundamento de derecho 6º, EDJ 2013/8459
377
Podemos encontrar pronunciamientos similares en las STC nº 49/1982, de 14 de julio, ponente Díez-
Picazo y Ponce de León, fundamento de derecho 2º, EDJ 1982/49; STC nº 2/1983, de 24 de enero,
ponente Escudero del Corral, fundamento de derecho 4º, EDJ 1983/2; STC nº 23/1984, de 20 de febrero,
ponente Gómez-Ferrer Morant, fundamento de derecho 6º, EDJ 1984/23; STC nº 209/1987, de 22 de
diciembre, ponente Rubio Llorente, fundamento de derecho 3º, EDJ 1987/208; STC nº 209/1988, de 10
de noviembre, ponente Truyol Serra, fundamento de derecho 6º, EDJ 1988/525; STC nº 20/1991, de 31
de enero, ponente García-Mon y González-Regueral, fundamento de derecho 2º, EDJ 1991/977; STC nº
110/1993, de 25 de marzo, ponente García-Mon y González-Regueral, fundamento de derecho 6º, EDJ
1993/2983; STC nº 176/1993, de 27 de mayo, ponente González Campos, fundamento de derecho 2º, EDJ
1993/5037; STC nº 340/1993, de 16de noviembre, ponente González Campos, fundamento de derecho 4º,
EDJ 1993/10340; STC nº 117/1998, de 2 de junio, ponente Gimeno Sendra, fundamento de derecho 8º,
EDJ 1998/14951; STC nº 200/2001, de 4 de octubre, ponente Conde Martín de Hijas, fundamento de
derecho 4º, EDJ 2001/32232 y por todas la STC nº 39/2002, de 14 de febrero, ponente Jiménez Sánchez,
fundamento de derecho 4º, EDJ 2002/1523. Más recientemente, y en la misma línea, la STC nº 77/2013,
de 8 de abril, ponente Ortega Álvarez, fundamento de derecho 3º, EDJ 2013/53347.
378
NAVARRO FRÍAS, I., “El principio de proporcionalidad en sentido estricto: ¿principio de
proporcionalidad entre el delito y la pena o balance global de costes y beneficios?, Indret: Revista para el
análisis del derecho, nº 2/2010, Barcelona, 2010, págs. 3 y 4.
379
NAVARRO FRÍAS, I., “El principio de…”, ob. cit., pág. 5-6.
155
CUERDA ARNAU asume la construcción alemana del principio y habla de tres
requisitos que debe cumplir el principio de proporcionalidad: 1) adecuación de la
medida al fin que la justifica; 2) la necesidad de la misma y; 3) proporcionalidad en
sentido estricto, y lo concibe como un principio general del Derecho dotado de rango
constitucional que incide en el fundamento del Derecho penal 380. Desde el punto de
vista de la adecuación entiende que sólo se declarará la inconstitucionalidad de la norma
penal cuando la misma sea inequívocamente inapropiada para la consecución del fin
propuesto en ella, es decir, la pena debe ser un medio idóneo para tutelar el bien jurídico
en cuestión381.
380
CUERDA ARNAU, M.L., “Aproximación al principio de…”, ob. cit., pág. 451 y ss.
381
CUERDA ARNAU, M.L., “Aproximación al principio de…”, ob. cit., pág. 464.
382
La autora afirma que la concreción de este principio impone dos consecuencias sobre el derecho penal:
la de su carácter fragmentario y subsidiario en CUERDA ARNAU, M.L., “Aproximación al principio
de…”, ob. cit., págs. 470 y ss.
383
CUERDA ARNAU, M.L., “Aproximación al principio de…”, ob. cit., pág. 465.
384
CUERDA ARNAU, M.L., “Aproximación al principio de…”, ob. cit., pág. 477.
385
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., págs. 91 y ss.
156
no idónea con la finalidad perseguida por el legislador; 2) necesidad, en la que se
analiza si dicha limitación es la opción menos gravosa para alcanzar dicha finalidad y 3)
proporcionalidad en sentido estricto, en la que se examina si la relación entre la
finalidad y los medios empleados para alcanzarla es proporcionada.
386
Ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1999/14094.
387
GIMÉNEZ GLÜCK, D., “Juicio de igualdad y…”, ob. cit., págs. 98 y ss.
388
GIMÉNEZ GLÜCK D. y VALLDECABRES ORTÍZ I., “La constitucionalidad de la protección penal
específica para las mujeres víctimas de violencia de género”, en La Administración de Justicia en la Ley
Integral contra la Violencia de Género, Ministerio de Justicia y Secretaría General Técnica, Madrid,
2005, págs. 57 y 58.
157
y al de necesidad como “juicio de indispensabilidad”. Concibe el principio de
proporcionalidad como una “técnica de control del legislador limitador de los derechos
fundamentales”389. Si bien entiende que la aplicación por el TC de los principios de
adecuación y de necesidad ha sido bastante dispar, destaca el constante y frecuente uso
del principio de proporcionalidad en sentido estricto como instrumento de control al
legislador a partir de la STC nº 55/1996, de 28 de marzo 390 , y ello a pesar de las
iniciales voces críticas que surgieron, incluso dentro del propio TC 391 , sobre la
subordinación del legislador al principio de proporcionalidad392.
389
MEDINA GUERRERO, M., “El principio de proporcionalidad y el legislador de los derechos
fundamentales”, Cuadernos de Derecho Público, nº 5, 1998, págs. 120 y ss.
390
Ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1996/976.
391
Véase a modo de ejemplo los votos particulares de las STC nº 196/1987, de 11 de diciembre, ponente
Díaz Eimil, EDJ 1987/195; STC nº 142/1993, de 22 de abril, ponente Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer,
EDJ 1993/3778; STC nº 158/1993, de 6 de mayo, ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1993/4252; STC nº
215/1994, de 14 de julio, ponente García-Mon y González-Regueral, EDJ 1994/10563 y STC nº 48/1995,
de 14 de febrero, ponente Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer, EDJ 1995/239.
392
MEDINA GUERRERO, M., “El principio de proporcionalidad…”, ob. cit., págs. 125 y ss.
393
ARROYO ZAPATERO, L., “Derecho penal económico y constitución”, Revista Penal, 1998, nº 1,
págs. 5 y ss.
158
allá de un inequívoco alojamiento del principio de subsidiariedad en el componente de
la necesidad…”394.
394
DÍEZ RIPOLLÉS, J.L., “El control de constitucionalidad de las leyes penales”, Revista Española de
Derecho Constitucional, nº 75, 2005, págs. 98 y ss.
395
GARCÍA PÉREZ, O., “La racionabilidad de la proporcionalidad en los sistemas orientados a la
prevención general”, Revista Electrónica de Ciencia Penal y Criminología, 09-09, 2007, pág. 13 y 14.
396
LASCURAÍN SÁNCHEZ, J.A., “La proporcionalidad de la norma penal”, Cuadernos de Derecho
Público, nº 5, 1998, págs. 163 y ss.
397
STC nº 66/1995, de 8 de mayo, ponente Viver Pi-Sunyer, fundamento de derecho 5º, EDJ 1995/2054.
159
Sobre el juicio estricto de proporcionalidad, manifestó a través de la STC nº
136/1999, de 20 de julio, en su fundamento de derecho 29º, que el mismo “…es el que
compara la gravedad del delito que se trata de impedir- y, en general, los efectos
benéficos que genera la norma desde la perspectiva de los valores constitucionales- y
la gravedad de la pena que se impone -y, en general, los efectos negativos que genera
la norma desde la perspectiva de los valores constitucionales-...”398.
Ya esté constituido por dos elementos, como defiende parte de la doctrina como
DÍEZ RIPOLLÉS, LASCURAÍN SÁNCHEZ y GARCÍA PÉREZ, o por tres, como
respalda el TC, con BARNES VÁZQUEZ 399 podemos concluir que el principio de
proporcionalidad reviste entidad propia dentro del principio de igualdad (pero no
independencia) hasta tal punto de poder afirmar que una norma puede resultar desigual
por adolecer de cualquier fundamento objetivo e irracional y no ser desproporcionada y,
a la inversa, una norma desproporcionada puede no resultar arbitraria o irracional. Para
DE LA MATA BARRANCO400 la desproporción sólo se producirá cuando, desde una
perspectiva garantista de máximos, que él no comparte, se traspasen los mismos al
quebrarse la relación existente entre las penas y las conductas a comparar resultando
que la misma pena impuesta a dos conductas diferentes será contraria al principio de
igualdad si no se respeta la proporcionalidad en las penas que las conductas merecen y
porque dos conductas diferentes se estarán penando de la misma forma sin tener que
serlo401.
160
razonabilidad se determina per se (algo es en sí mismo racional o no) la
proporcionalidad siempre vendrá determinada per relationem (por su relación con algo).
403
MEDINA GUERRERO, M., “El principio de proporcionalidad…”, ob. cit., págs. 127 y ss.
404
STC nº 11/1981, de 8 de abril, ponente Díez-Picazo y Ponce de León, EDJ 1981/11.
405
STC nº 332/1994, de 19 de diciembre, ponente Gabaldón López, EDJ 1994/9318.
406
STC nº 55/1996, de 28 de marzo, ponente Viver Pi-Sunyer, fundamento de derecho 9º EDJ 1996/976,
407
Véase también más recientes STC nº 56/2004, de 19 de abril, ponente Delgado Barrio, fundamento de
derecho 5º, EDJ 2004/12036; STC nº 159/2005, de 20 de junio, ponente García-Calvo y Montiel,
fundamento de derecho 3º, EDJ 2005/76683 y STC nº 173/2011, de 7 de noviembre, ponente Gay
Montalvo, fundamento de derecho 2º, EDJ 2011/258868 entre otras.
161
En resumen cabe afirmar, con MEDINA GUERRERO408 que la utilización del
principio de proporcionalidad como limitador de la actividad del legislador ofrece
resultados bastantes limitados y a la luz de las sentencias señaladas, sólo un
desequilibrio patente, excesivo y en el que se evidencie de forma manifiesta la
existencia de otro medio alternativo concluirá con la declaración de inconstitucionalidad
de la norma cuestionada.
408
MEDINA GUERRERO, M., “El principio de proporcionalidad…”, ob. cit., págs. 133 y ss.
409
PRIETO SANCHÍS, L., “Tribunal Constitucional y positivismo jurídico”, Doxa, nº 23, 2000, pág. 173.
410
Como clara referencia al Dios romano Jano de dos caras capaz de albergar dos o más ideas o
conceptos contrapuestos.
411
RUBIO LLORENTE, F., “La igualdad en la…”, ob. cit., pág. 16.
162
Ya se hable de diferencia, desigualdad o de discriminación, aunque no como
términos sinónimos, es necesario probar, para que sea conforme a la CE, que la misma
existe (a través del test de la desigualdad), que reviste cierta entidad (a través del test de
la relevancia) y que se justifica objetiva y razonablemente (a través del test de la
razonabilidad en sentido amplio) porque, además, no es desproporcionada (test de la
proporcionalidad).
De entre las anteriores destacaban las llamadas acciones positivas, que permitían
compensar una desigualdad material sufrida por un colectivo y que le hace ser
discriminado. Mostrábamos, con la doctrina analizada, como se caracterizaban porque:
1) Se dirigen a colectivos diferentes; 2) pretender compensar la desigualdad sufrida, y
3) la característica que los diferencia es la que los distingue como grupo; e incluso se
decía que con las mismas se pretendía beneficiar a dicho colectivo afectado.
412
En el que se castiga a “El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo
psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de obra a otro sin
causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él
por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que
conviva con el mismo, será castigado con la pena de prisión de 6 meses a un año o de trabajos en
beneficio de la comunidad de 30 a 81 días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de
armas de 1 año y un día a 3 años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estimen adecuado al interés del
menor o incapaz, la inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o
acogimiento hasta 5 años”. Para el caso de que la víctima fuera el varón, habría que acudir al art. 153.2
del CP en el que la respuesta punitiva estriba en que la pena de prisión abarca de 3 meses a un año y la
inhabilitación prevista, de 6 meses a 3 años.
413
LARRAURI PIJOÁN, E., “Igualdad y violencia de…”, ob. cit., pág. 11.
163
una agresión de un hombre que de una mujer, por lo que rechazo, por los motivos
expuestos, que ese diferente trato punitivo sea una acción positiva.
414
Ponente Viver Pi-Sunyer, fundamento de derecho 5º, EDJ 1995/2054.
164
legislador como los Tribunales en el ejercicio de sus funciones resulta adecuada,
necesaria y proporcionada a la finalidad de las mismas.
165
166
CAPÍTULO 2
1
Véase a modo de ejemplo lo manifestado por GIMBERNAT ORDEIG, E., Prólogo a la décima edición
del Código Penal, Tecnos, Madrid, 2004, págs. 17 y ss.
2
Según el informe de la RAE de 19 de mayo de 2004 la expresión “violencia de género” procede de la
traducción del inglés gender-based violence o gender violence que se difundió a raíz del Congreso sobre
la Mujer celebrado en Pekín en 1955 y con ella se pretende identificar a la violencia, tanto física como
psicológica, que se ejerce contra las mujeres por razón de su sexo, como consecuencia de su tradicional
situación de sometimiento al varón en las sociedades de estructura patriarcal. Para la RAE el uso del
término “género” aplicado a la violencia ejercida sobre la mujer no resulta adecuado porque dicha palabra
tiene en español los sentidos generales de “conjunto de seres establecidos en función de características
comunes” y de “clase o tipo” y considera más acertada la denominación de “ley integral contra la
violencia doméstica o por razón de sexo”.
3
MAGARIÑOS YÁNEZ, J. A., “El término violencia de género”, en El derecho contra la violencia de
género, Montecorvo, S.A., Madrid, 2007, págs. 23 y 24.
167
sobre una mujer en una situación de sometimiento y mediando diferencias sociales y
culturales entre ambos.
A pesar de que a priori esta definición de violencia pueda parecer correcta deja
fuera, por un lado, los hechos constitutivos de falta, que representan la primera escala de
la violencia de género y, en muchas ocasiones, las primeras manifestaciones de la
misma y que son necesario atajar y, por otro, los hechos aislados de violencia que no
puedan integrarse en la situación de habitualidad exigida por el autor.
6
CASTELLÓ NICÁS , a pesar de considerar “perfectible” o admisible
gramaticalmente el término “violencia de género”, entiende que al existir consenso
social sobre la realidad que identifica dicho término puede seguir haciéndose uso de la
misma aunque reconoce que existen otras expresiones más adecuadas. Para la autora, la
locución “violencia de género” no entraña la necesidad de una situación de convivencia
entre los miembros de la pareja aunque sí que ésta sea estable.
4
MORILLAS FERNÁNDEZ, D.L., “La víctima del delito de violencia doméstica”, en Análisis
criminológico del delito de violencia doméstica, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz,
Cádiz, 2003, pág. 107.
5
ACALE SÁNCHEZ, M., “La distinción entre violencia hacia la mujer por razón de género y por razón
de sexo”, en La discriminación hacia la mujer por razón de género en el Código Penal, Reus S.A.,
Madrid, 2006, pág. 67.
6
CASTELLÓ NICÁS, N., “Concepto general de violencia de género: Un análisis crítico del art. 1.3 de la
Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”, en JIMÉNEZ DÍAZ,
M.J. (coord.). La ley integral: un estudio multidisciplinar, Dykinson, Madrid, 2009, págs. 58 y 59.
168
Para IÑIGO CORROZA 7 la ley opta por una concepción de “violencia de
género” restringida y adulterada pues aunque la expresión utilizada parece referirse a la
ejercida sobre una mujer por el hecho de serlo, no es del todo exacto. Según el mismo,
existe una indudable conexión entre los términos “violencia de género” y “violencia
doméstica” y mientras el primero se refiere a la violencia empleada contra una persona
por razón de su género y la segunda alude a la ejercida en un entorno familiar o
doméstico, ambas expresiones están ineludiblemente vinculadas pues los actos de
violencia ejercidos por un hombre contra una mujer o contra un menor o incapaz que
conviva con el autor son constitutivos de un delito de violencia doméstica que a su vez
pueden ser también constitutivos de un delito de violencia de género, por lo que ésta
última puede ser considerada como un subtipo o una manifestación de la violencia
doméstica especificada por la condición sexual de los sujetos implicados.
7
IÑIGO CORROZA, E. “Aspectos penales de la LO 1/2004, de 28 de diciembre”, en MUERZA
ESPARZA, J. (coord.). Comentario a la Ley Orgánica de Protección Integral contra la Violencia de
Género: aspectos jurídicos-penales, procesales y laborales, Thomson-Aranzadi, Navarra, 2005, págs. 14
y 15.
8
NOGUEIRAS GARCÍA, B., “El lenguaje de la violencia contra las mujeres”, en GARCÍA MINA-
FREIRE, A. (coord.). Violencia contra las mujeres en pareja. Claves de análisis y de intervención,
Servicio de Publicaciones de la Universidad Pontificia de Comillas, Madrid, 2010, págs. 363 y ss.
169
ejercida por la propia mujer contra el hombre, todas ellas en el ámbito de una relación
de parentesco o de afectividad, ya presente o pasada.
Desde la introducción del art. 425 por la LO 3/1989, de 21 de junio hasta llegar a
la LO 1/04, de 28 de diciembre fueron necesarias varias reformas legislativas. Tras
dicho art. 425 se pasó al art. 153 introducido por el CP de 23 de noviembre de 1995,
que en su redacción originaria se regulaba la violencia habitual de forma análoga a la
del art. 425 del CP. A continuación la LO 11/1999, de 30 de abril afectó a diversos
preceptos del CP e introdujo como novedad la prohibición de aproximación y
comunicación a la víctima o a su familia aplicándose también la misma cuando la
víctima lo fuera por la falta del art. 617 del CP cuando la víctima fuera alguna de las
personas contempladas en el art. 153 del CP. La LO 14/1999, de 9 de junio, de
indudable importancia, modificó el CP y la LECrim en materia de protección a las
víctimas de malos tratos introduciendo el art. 544 bis9 de la LECrim, modificó el art.
9
Se recoge en dicho precepto que: “En los casos en los que se investigue un delito de los mencionados
en el CP, el Juez o Tribunal podrá, de forma motivada y cuando resulte estrictamente necesario al fin de
protección de la víctima, imponer cautelarmente al inculpado la prohibición de residir en un
determinado lugar, barrio, municipio, provincia u otra entidad local, o Comunidad Autónoma”. Dicho
precepto continúa señalando que: “En las mismas condiciones podrá imponerle cautelarmente la
prohibición de acudir a determinados lugares, barrios, municipios, provincias u otras entidades locales o
Comunidades Autónomas o de aproximarse o comunicarse, con la graduación que sea precisa, a
determinadas personas”. Añade el mismo que: “Para la adopción de estas medidas se tendrá en cuenta
la situación económica del inculpado y los requerimientos de u salud, situación familiar y actividad
laboral. Se atenderá especialmente a la posibilidad de continuidad de esta última, tanto durante la
vigencia de la medida como tras su finalización”. Para finalizar recoge que: “En caso de
incumplimiento por parte del inculpado de la medida acordada por el juez o tribunal, éste convocará la
comparecencia regulada en el art. 505 para la adopción de la prisión provisional en los términos del art.
503, de la orden de protección prevista en el art. 544 ter o de otra medida cautelar que implique una
170
83.1.1 bis del CP que condicionaba la suspensión de la pena del cumplimiento del
alejamiento, entre otras modificaciones. A la anterior siguió la LO 27/2003, de 31 de
julio, que introdujo el art. 544 ter de la LECrim, del que trataré en un momento
posterior, y que fue aprobada por unanimidad parlamentaria. A continuación, la LO
11/2003, de 29 de septiembre que modificó esencialmente el tratamiento de la violencia
doméstica al castigar como delito conductas que hasta entonces eran constitutivas de
faltas: lesiones leves, maltrato de obra, amenazas con armas u otros instrumentos
peligrosos exclusivamente cuando el sujeto pasivo fuera alguna de las personas
previstas en el art. 173.2 del CP. Por último, hacer mención a la LO 15/2003 de 25 de
noviembre que afectó en materia de violencia doméstica a las penas y a la ejecución de
las mismas.
mayor limitación de su libertad personal, para lo cual se tendrán en cuenta la incidencia del
incumplimiento, sus motivos, gravedad y circunstancias, sin perjuicio de las responsabilidades que del
incumplimiento pudieran resulta”.
171
2.1 Suspensión de las penas
172
lamentables efectos que presentan las penas cortas privativas de libertad15 y constituye
una alternativa16 a la misma aun habiéndose dictado una sentencia condenatoria firme y
partiendo precisamente de ello.
15
MANZANARES SAMANIEGO, J.L., “Suspensión, sustitución y ejecución de la pena de prisión”, en
Suspensión, sustitución y ejecución de las penas privativas de libertad, Comares, Granada, 2008, pág. 5.
16
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución de las penas privativas de libertad” en
MOLINA BLÁZQUEZ, M.C., (coord.). La aplicación de las consecuencias jurídicas del delito, Bosch,
Barcelona, 2005, pág. 114 y JAÉN VALLEJO, M., “El cumplimiento de las penas en materia de violencia
de género” en ARAGONESES MARTÍNEZ, S., CUBILLO LÓPEZ, I.J., JAÉN VALLEJO, M.,
MANJÓN-CABEZA OLMEDA, A., NÚÑEZ FERNÁNDEZ, J. y REQUEJO NAVEROS, M.T., Tutela
penal y tutela judicial frente a la violencia de género, Colex, Madrid, 2006, pág. 65.
17
GARCÍA SAN MARTÍN, J., “La suspensión ordinaria de la ejecución de las penas” en La suspensión
de la ejecución y sustitución de las penas, Dykinson, Madrid, 2012, págs. 23 y 24.
18
MAGRO SERVET, V., y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la ejecución de la pena” en Manual
práctico sobre la ejecución penal. Las medidas alternativas a la prisión: suspensión, sustitución y
expulsión, La Ley, Las Rozas (Madrid), 2010, pág. 36.
19
Ponente García-Mon y González-Regueral, fundamento de derecho 3º, EDJ 1992/12333.
20
Ponente Gimeno Sendra, fundamento de derecho 2º, EDJ 1997/4022.
21
Ponente Mendizábal Allende, fundamento de derecho 2º, EDJ 2000/37183.
22
Ponente Jiménez de Parga y Cabrera, fundamento de derecho 3º, EDJ 2001/38.
23
Ponente Gay Montalvo, fundamento de derecho 6º, EDJ 2005/171590
24
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág.37
173
comunidad en el orden jurídico por el hecho de que no se haga cumplir la pena
correspondiente, por lo que en este caso no se darían las circunstancias preventivo
especiales ni generales que legitimarían la ejecución de la misma.
Para este autor, las penas cortas de prisión y las multas carecen de efectos
resocializadores y de aseguramiento y producen resultados contraproducentes no sólo
para los condenados que las sufren sino también para el resto de reclusos pues provocan
hacinamiento en las prisiones, gran fluctuación de la población reclusa y un uso
inadecuado de recursos económicos pues la Administración ve mermada gran parte de
su presupuesto que podría destinarse a reclusos que de verdad lo necesitan27.
25
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., págs. 114 y 115.
26
MANZANARES SAMANIEGO, J.L., “Suspensión, sustitución y ejecución…”, ob. cit., págs. 7 y 8.
27
“Suspensión, sustitución y ejecución…”, ob. cit., págs. 6 y 8.
28
ACALE SÁNCHEZ, M., “Ejecución de penas y tratamiento postdelictual del maltratador” en DE
HOYOS SANCHO (Dir.), Tutela jurisdiccional frente a la violencia de género. Aspectos procesales,
civiles, penales y laborales, Lex Nova, Valladolid, 2009, pág. 83.
174
previstos en la CE. Sin embargo, el régimen especial de esta institución introducido por
la LO 15/2003 y que supuso ciertas modificaciones en los arts. 83, 84 y 88 del CP en
materia de violencia doméstica, no le resulta acertado pues los preceptos del CP que
regulan la suspensión y sustitución de la pena con carácter general se adoptaron con
arreglo a criterios básicos que en muchos casos de violencia de género no darían lugar a
la suspensión de la ejecución de la pena, por lo que dicha reforma evidencia una gran
desconfianza en la labor de los jueces por parte del legislador y restringen su
discrecionalidad29.
29
ACALE SÁNCHEZ, M., “Ejecución de penas y tratamiento…”, ob. cit., pág. 84.
30
FARALDO CABANA, P., “Las prohibiciones de residencia, aproximación y comunicación en derecho
penal”, Tirant lo Blanch, Valencia, 2008, págs. 85 a 99; FARALDO CABANA, P., “Tendencias de
política criminal en el control penal de la violencia de género: alternativas a la privación de libertad y
vicisitudes de la ejecución de la pena de prisión para condenados por violencia de género”, en
FARALDO CABANA, P., (Dir.), Política criminal y reformas penales, Tirant lo Blanch, Valencia, 2007,
págs. 139 a 204 y FARALDO CABANA, P., “Suspensión y sustitución de las penas privativas de libertad
para condenados por violencia de género. La situación tras la reforma de 2010”, en CASTILLEJO
MANZANARES, R., (Dir.), Violencia de género, justicia restaurativa y mediación, La Ley, Las Rozas
(Madrid), 2011, págs. 413 a 453.
31
LARRAURI PIJOÁN, E., “Suspensión y sustitución de la pena en el nuevo Código Penal”, Jueces para
la Democracia, nº 19, 1996, pág. 212 y ACALE SÁNCHEZ, M., “Ejecución de penas y tratamiento…”,
ob. cit., págs. 84 y 85.
32
PALLARÉS RODRÍGUEZ, M., Prólogo a la suspensión de la ejecución y sustitución de las penas de
GARCÍA SAN MARTÍN, Dykinson, Madrid, 2012, pág. 14.
175
olvidar que para conseguir frenar la delincuencia debemos apostar como pilar básico de
nuestro ordenamiento jurídico en la infalibilidad de las penas.
33
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 68 y 69.
34
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 97 y 98.
35
DÍEZ RIPOLLÉS, J.L., “Una reforma penal para olvidar”, Boletín informativo Jueces para la
Democracia, nº 51, Madrid, 2009, pág. 5.
176
igualmente, uno de los que tiene menor tasa de criminalidad…”. VIDAL CASTAÑÓN
por su parte, califica la pena de prisión como “un tormento” 36 y entiende también
“paradójico” que si la propia Constitución reconoce que las penas de libertad pueden
servir para la resocialización y reeducación del reo, se tengan que arbitrar mecanismos
que la eviten37.
Ahora bien, el que nuestras penas de prisión estén lejos de conseguir las
finalidades previstas en el art. 25 de la CE no conlleva automáticamente que
renunciemos a las mismas pues es en el ámbito de la violencia de género donde, a través
de una adecuada política de intervención y tratamiento, más se puede hacer. Un primer
antecedente por delito relacionado con la violencia de género debe suponer una llamada
de atención que no debe minusvalorarse, con independencia de la gravedad de los
hechos cometidos, para evitar la escalada de violencia.
36
VIDAL CASTAÑÓN, A., Los institutos de la suspensión y sustitución de las penas privativas de
libertad. Análisis crítico de nuestra jurisprudencia menor, Bosch, Barcelona, 2006, pág. 23 señalando
que “…Lo anteriormente expuesto no es sino para remarcar que aquélla que nació como sustitución de las
penas de castigos corporales y de la pena de muerte por motivos de utilidad social y personal, ha dejado
de serlo en la sociedad moderna para convertirse justo en aquello que suprimió, esto es, un tormento…”.
37
VIDAL CASTAÑÓN, A., Los institutos de la suspensión…, ob. cit., págs. 19 y 20.
38
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 24 y 34 a 52.
177
juzgado, atribuidas ambas a los Juzgados y Tribunales y que forman parte del derecho
fundamental a la tutela judicial efectiva pues de otro modo las resoluciones judiciales
carecían de eficacia práctica y quedaría al arbitrio de las partes el cumplirlas o no 39. Se
entiende satisfecho el derecho a la tutela judicial efectiva cuando los Jueces y
Tribunales a quienes corresponde hacer ejecutar lo juzgado, según las normas de
competencia y procedimiento aplicables, y con independencia de que la resolución a
ejecutar haya de ser cumplida por un ente público, adoptan las medidas oportunas, de
oficio o a instancia de parte, para el estricto cumplimiento del fallo, sin alterar el
contenido y el sentido del mismo…” 40 con independencia del momento en que se
39
Así lo declara el TC, entre otras, en las siguientes sentencias: STC nº 247/1993, de 19 de julio, ponente
López Guerra, EDJ 1993/7321, en la que se recoge en su fundamento de derecho 3º que: “…La ejecución
de las sentencias en sus propios términos forma parte, en efecto, del derecho fundamental a la tutela
judicial efectiva de los Jueces y Tribunales, ya que, en caso contrario, las decisiones judiciales y los
derechos que en las mismas se reconozcan o declaren no serían otra cosa que meras declaraciones de
intenciones sin alcance práctico ni efectividad alguna. Más concretamente, el derecho a la ejecución
impide que el órgano judicial se aparte sin causa justificada de lo previsto en el fallo que ha de ejecutar,
o que se abstenga de adoptar las medidas necesarias para proveer a la ejecución de la misma, cuando
ello sea legalmente exigible. El contenido principal del derecho consiste, pues, en que esa prestación
jurisdiccional sea respetuosa con lo fallado y enérgica, si fuera preciso, frente a su eventual
contradicción por terceros…”; STC nº 32/1982, de 7 de junio, ponente Begué Cantón, EDJ 1982/32, en
cuyo fundamento de derecho 2º se proclama que: “Es preciso reconocer que esta situación supone, como
afirman los recurrentes, una violación del art. 24.1 CE. El derecho a la tutela efectiva que dicho artículo
consagra no agota su contenido en la exigencia de que el interesado tenga acceso a los Tribunales de
Justicia, pueda ante ellos manifestar y defender su pretensión jurídica en igualdad con las otras partes y
goce de la libertad de aportar todas aquellas pruebas que procesalmente fueran oportunas y admisibles,
ni se limita a garantizar la obtención de una resolución de fondo fundada en derecho, sea o no favorable
a la pretensión formulada, si concurren todos los requisitos procesales para ello. Exige también que el
fallo judicial se cumpla y que el recurrente sea repuesto en su derecho y compensado, si hubiere lugar a
ello, por el daño sufrido: lo contrario sería convertir las decisiones judiciales y el reconocimiento de los
derechos que ellas comportan en favor de alguna de las partes, en meras declaraciones de intenciones”;
STC nº 61/1984, de 16 de mayo, ponente Díez-Picazo y Ponce de León, fundamento de derecho 1º, EDJ
1984/61; STC nº 67/1984, de 7 de junio, ponente Gómez-Ferrer Morant, fundamento de derecho 2º, EDJ
1984/67; STC nº 109/1984, de 26 de noviembre, ponente Gómez-Ferrer Morant, fundamento de derecho
2º, EDJ 1984/109; STC nº 65/1985, de 23 de mayo, ponente Begué Cantón, fundamento de derecho 7º,
EDJ 1985/65; STC nº 106/1985, de 7 de octubre, ponente Begué Cantón, fundamento de derecho 3º, EDJ
1985/106; STC nº 155/1985, de 12 de noviembre, ponente Latorre Segura, fundamento de derecho 2º,
EDJ 1985/129; STC nº 176/1985, de 17 de diciembre, ponente Latorre Segura, fundamento de derecho 2º,
EDJ 1985/150; STC nº 15/1986, de 31 de enero, ponente Díez de Velasco Vallejo, fundamento de
derecho 3º, EDJ 1986/15; STC nº 33/1986, de 21 de febrero, ponente Begué Cantón, fundamento de
derecho 2º, EDJ 1986/33; STC nº 34/1986, de 21 de febrero, ponente Gómez-Ferrer Morant, fundamento
de derecho 2º, EDJ 1986/34; STC nº 118/1986, de 20 de octubre, ponente Latorre Segura, fundamento de
derecho 4º, EDJ 1986/118; STC nº 33/1987, de 12 de marzo, ponente Rodríguez-Piñero y Bravo-Ferrer,
fundamento de derecho 3º, EDJ 1987/33; STC nº 106/1999, de 14 de junio, ponente García Manzano,
fundamento de derecho 3º, EDJ 1999/11271; y más recientemente la STC nº 4/2003, de 20 de enero,
ponente Gay Montalvo, fundamento de derecho 3º, EDJ 2003/1409; STC nº 140/2003, de 14 de julio,
ponente Rodríguez-Zapata Pérez, fundamento de derecho 6º, EDJ 2003/51138; STC nº 223/2004, de 29
de noviembre, ponente Sala Sánchez, fundamento de derecho 6º, EDJ 2004/184433; STC nº 286/2006, de
9 de octubre, ponente Casas Baamonte, fundamento de derecho 2º, EDJ 2006/278315 y STC nº 37/2007,
de 12 de febrero, ponente Jiménez Sánchez, fundamento de derecho 4º, EDJ 2007/8238.
40
STC nº 125/1987, de 15 de julio, ponente Truyol Serra, fundamento de derecho 2º, EDJ 1987/125.
178
dicten, aunque si se efectúan con una tardanza excesiva e irracionable puede
considerarse lesionado el derecho a un proceso sin dilaciones indebidas 41.
Respecto al modelo sursis la misma defiende que comienza por imponer una
pena al reo generando, por consiguiente, antecedentes penales, y después se le concede
la suspensión de la condena bajo la condición de que no delinca durante un período de
tiempo transcurrido el cual, la pena se entenderá definitivamente remitida mientras que
41
STC nº 26/1983, de 13 de abril, ponente Rubio Llorente, fundamento de derecho 3º, EDJ 1983/26.
42
MAQUEDA ABREU, M.L., Suspensión condicional de la pena y Probation, Centro de Publicaciones
del Ministerio de Justicia, Madrid, 1985, pág. 38.
43
Véase también, JAÉN VALLEJO, M., “El cumplimiento de las penas en materia de violencia de
género” en ARAGONESES MARTÍNEZ, S., CUBILLO LÓPEZ, I.J., JAÉN VALLEJO, M., MANJÓN-
CABEZA OLMEDA, A., NÚÑEZ FERNÁNDEZ, J. y REQUEJO NAVEROS, M.T., Tutela penal y
tutela judicial frente a la violencia de género, Colex, Madrid, 2006, págs. 64 y ss.
44
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución de las penas privativas de libertad”, en
MOLINA BLÁZQUEZ (coord.), La aplicación de las consecuencias jurídicas del delito. Estudio
práctico, Bosch, Barcelona, 2005, págs. 115 a 117.
179
si vuelve a delinquir, se producirá la revocación de la suspensión de la pena y quedará
obligado a cumplir ambas penas (la pena que inicialmente fue suspendida y la
correspondiente al nuevo delito cometido45.
45
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., pág. 116.
46
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., pág. 116.
47
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 73 y 74.
48
POZA CISNEROS, M., “Formas sustitutivas de las penas privativas de libertad”, en Penas y medidas
de seguridad en el nuevo Código Penal, Cuadernos de Derecho Judicial, Escuela Judicial/Consejo
General del Poder Judicial, 1996, págs. 185 a 300.
180
Para CUELLO CALÓN 49 la probation anglosajona puede implicar o bien la
suspensión condicional de la persecución penal, la suspensión del pronunciamiento de
la condena, que puede ser antes o después de la declaración de culpabilidad, o la
suspensión de la ejecución de la pena impuesta y es una medida judicial, no penal, que
impone un tratamiento resocializador. Según él mismo requiere tres elementos: 1) La
suspensión de la pena. Este elemento puede presentar cualquiera de las formas
señaladas aunque si bien en Inglaterra requiere de una previa declaración de
culpabilidad, en Estados Unidos coexiste, en algunos estados, sin previa declaración de
culpabilidad; 2) Un período de prueba tras el cual se podrá decidir si el delincuente es
apto para reintegrarse a su vida social y en el que queda sometido al cumplimiento de
determinadas condiciones; 3) llevar a cabo un estudio de la personalidad del delincuente
para ver si es o no adecuado su aplicación al mismo y, por último, 4) someterle a una
vigilancia tutelar que le brinda asistencia, ayuda y le guía en su rehabilitación. En el
caso que el delincuente no cumpla las condiciones que le impusieron, el Tribunal podrá
revocar el período de prueba.
El Capítulo III del Título III del Libro I del CP (arts. 80 y siguientes) se
denomina “De las formas sustitutivas de la ejecución de las penas privativas de libertad”
y su Sección Primera: “De la suspensión de la ejecución de las penas privativas de
libertad”. En el art. 80.1 del CP se recoge que “Los jueces o tribunales podrán dejar en
suspenso la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años…” y
el art. 35 del mismo texto legal especifica que: “Son penas privativas de libertad la
prisión, la localización permanente y la responsabilidad personal subsidiaria por
impago de multa”. De toda la regulación anterior parece desprenderse que sólo podrá
49
CUELLO CALÓN, E., “Tratamiento en libertad de los delincuentes. El sistema de prueba probation”,
Anuario de derecho penal y ciencias penales, tomo 10, fasc/mes 3, 1957, págs. 457 a 484.
181
acordarse la suspensión de la prisión, la localización permanente y la responsabilidad
personal subsidiaria por impago de multa representando esta conclusión la opinión
mayoritaria de la doctrina50, opinión que comparto, del TC como ya manifestó a través
de su sentencia nº 209/1993, de 28 de junio51 y del TS en sentencia nº 950/1999, de 19
de julio de 1999 52 , no pudiendo decretarse la suspensión ni de las consecuencias
accesorias, ni de las medidas cautelares, ni de la responsabilidad civil ni de las penas
que no sean privativas de libertad, como la pena de multa o la de trabajos en beneficio
50
Véase por ejemplo, PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs.83 a 85;
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 39 a 42; GARCÍA
SAN MARTÍN, J., “La suspensión ordinaria de la ejecución de las penas” en La suspensión de la
ejecución…, ob. cit., págs. 24 a 26; MANZANARES SAMANIEGO, J.L., “Suspensión, sustitución y
ejecución…”, ob. cit., págs. 14 y siguientes, AYO FERNÁNDEZ, M., Las penas, medidas de seguridad y
consecuencias accesorias, Aranzadi, Pamplona, 1997, pág. 182 y DE LA CUESTA ARZAMENDI, J.L.,
“Formas sustitutivas de las penas privativas de libertad en el Código Penal Español de 1995” en
ECHANO BASALDÚA, J.I., (coord.), Estudios Jurídicos en Memoria de José María Lidón, Universidad
de Deusto, Bilbao, 2002, págs. 127 y ss., entre otros.
51
STC nº 209/1993, de 28 de junio, ponente Mendizábal Allende, EDJ 1993/6336. En su fundamento de
derecho 6º se recoge que: “… el Código penal autoriza o hace obligatoria, según los casos, la condena
condicional que deja en suspenso la ejecución de ciertas penas privativas de libertad, impuestas directa o
subsidiariamente, no de las medidas de seguridad ni de las cautelares materialmente idénticas, pero
funcionalmente distintas (prisión preventiva), sin extenderlas a las restrictivas de derechos, si figurasen
como accesorias (arts. 93 y 97), aun cuando fueren impuestas como principales…La distinta naturaleza
así como las características tan dispares de la prisión y de la suspensión de derechos cívicos o
inhabilitación para su ejercicio, cualquiera que sea su carácter, "pronunciamiento cuya carga infamante,
como máximo reproche social, es la razón determinante de que el así señalado sea excluido de cargos y
funciones públicas" (STC 165/1993), son la más palmaria justificación de que el legislador ha optado en
este caso por una solución razonable, tanto y tan legítima, al menos, como sería la de extender el
beneficio a toda clase de penas, si así creyera servir mejor al fin último del sistema penitenciario no
solamente represivo, sino también constitucionalmente orientado a la reeducación y reinserción social
(art. 25 CE)…”. En virtud de lo anterior, la diferente naturaleza jurídica de las penas privativas de libertad
y de las accesorias a las mismas junto con el fundamento en que se basa la necesidad de acordar la
suspensión de las penas cortas privativas de libertad legitima que no sea posible la suspensión de la
ejecución de las penas accesorias que sean impuestas junto a la principal privativa de libertad.
52
STS nº 950/1999, de 19 de junio de 1999, ponente Conde-Pumpido Tourón, EDJ 1999/17050, que
precisa en su fundamento de derecho 3º que “…la resolución de la Audiencia Provincial, denegando la
extensión de la suspensión de condena a las penas privativas de derechos (suspensión de cargo público),
aparece razonadamente motivada, y tiene su apoyatura en la ley, que establece la suspensión de condena
expresamente para las "penas privativas de libertad" (art. 80.1º del Código Penal de 1995, y también en
la doctrina del Tribunal Constitucional (sentencia 209/1993, de 28 de junio). En esta sentencia 209/1993,
el Tribunal Constitucional considera razonable y constitucionalmente legítimo limitar legalmente la
suspensión de condena a las penas privativas de libertad y no extenderla a las privativas de derecho,
"dada la distinta naturaleza así como las características tan dispares de la prisión y de la suspensión de
derechos cívicos o inhabilitación para su ejercicio, cualquiera que sea su carácter", por lo que "el
distinto tratamiento al respecto de las penas privativas de libertad y de las restrictivas de derechos tienen
un fundamento objetivo y racional de acuerdo con criterios y juicios de valor generalmente aceptados"
(STC 209/93), pudiendo citarse entre estos criterios el fundamento señalado por la S.T.C. 165/1993 , de
que "la condena condicional está concebida para evitar el probable efecto corruptor de la vida
carcelaria en los delincuentes primarios, y respecto de las penas privativas de libertad, finalidad
explícita en el momento de su implantación"…”.
182
de la comunidad. No hay que olvidar que nos encontramos con una institución que
permite dejar en suspenso la ejecución de la pena pero no la condena en su totalidad53.
53
MUÑOZ CONDE, F. y GARCÍA ARÁN, M., Derecho Penal, parte general, 2ª edición, Tirant lo
Blanch, Valencia, 1996, pág. 594 y en ediciones posteriores hasta la última, 8ª, de septiembre de 2010.
54
De 31 de marzo de 2005, pág. 2.
55
VIDAL CASTAÑÓN, A., Los institutos de la suspensión y… ob. cit., págs. 27 y 28.
56
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., págs. 117 y 118.
57
Que señalaba que: “La condena condicional no será extensiva a las penas de suspensión del derecho
de sufragio y de cargo o función de carácter público, si éstas figurasen como accesorias, ni alcanzará a
las responsabilidades civiles”.
183
Respalda la posición anterior el auto de la Audiencia Provincial de Valladolid de
3 de noviembre de 199958 que señala en su fundamento de derecho único que: “…el
recurrente pretende aplicar el art. 97 del C. Penal de 1973, cuando tal precepto no se
ha mantenido en el C. Penal de 1995, lo que evidencia, a juicio de esta Sala, la
intención del legislador de que la suspensión de la condena puede hacerse extensiva a
las penas accesorias, pues si el legislador hubiese querido mantener el contenido de
dicho artículo 97, fácil le hubiese resultado reproducir su contenido en el C. Penal de
1.995, dentro de la Sección 1ª del Capítulo 3º del Libro I relativo a la Suspensión de la
ejecución de las penas privativas de libertad…”.
“1. Los Jueces y Tribunales podrán dejar en suspenso la ejecución de las pernas privativas de
libertad no superiores a dos años mediante resolución motivada. En dicha resolución se
atenderá fundamentalmente a la peligrosidad criminal del sujeto así como a la existencia de
otros procedimientos penales contra éste.
58
EDJ 1999/43132.
59
Según la clasificación efectuada por MAGRO SERVET, V., y SOLAZ SOLAZ, E., Manual Práctico
sobre la Ejecución Penal. Las medidas alternativas a la prisión: suspensión, sustitución y expulsión, La
Ley, Las Rozas (Madrid), 2010, pág. 37, en la que distingue además de la suspensión ordinaria de la
ejecución de las penas privativas de libertad la suspensión especial para drogodependientes del art. 87 del
CP, la suspensión extraordinaria por enfermedad grave e incurable del art. 80.4 del CP, la suspensión
extraordinaria por trastorno mental sobrevenido del art. 60 del CP y la suspensión por la tramitación del
indulto del art. 4.4 del CP.
60
Entre otras, STC nº 224/1992, de 14 de diciembre, ponente García-Mon y González-Regueral, EDJ
1992/12333; STC nº 115/1997, de 16 de junio, ponente Gimeno Sendra, EDJ 1997/4022; STC nº
31/1999, de 8 de marzo, ponente Casas Baamonte, EDJ 1999/1843; STC nº 25/2000, de 31 de enero,
ponente García Manzano, EDJ 2000/404; STC nº 264/2000,de 13 de noviembre, ponente Mendizábal
Allende, EDJ 2000/37183; STC nº 8/2001, de 15 de enero, ponente Jiménez de Parga y Cabrera, EDJ
2001/38 y STS nº 349/2004, de 18 de marzo, ponente Aparicio Calvo-Rubio, EDJ 2004/31396. Esta
última en su fundamento de derecho 2º señala refiriéndose a la suspensión de la pena que “…no es
beneficio de concesión automática y obligatoria, como parece entenderse en el recurso, sino facultad
potestativa y discrecional, que puede acordarse o no según las circunstancias del hecho y del autor,
desde luego de forma motivada…”.
184
2. El plazo de suspensión será de dos a cinco años para las penas privativas de libertad
inferiores a dos años, y de tres meses a un año para las penas leves y se fijará por los Jueces o
Tribunales, previa audiencia de las partes, atendidas las circunstancias personales del
delincuente, las características del hecho y la duración de la pena.
Llama la atención de este precepto que, a diferencia con lo que ocurre con la
sustitución de la pena, en la que se habla de que sólo cabe la sustitución de la pena de
prisión y ello a pesar de que la rúbrica de la Sección 2ª del Capítulo 3º es De la
sustitución de las penas privativas de libertad; para la suspensión recogida en la
Sección 1ª del Capítulo 3º, cuya rúbrica se refiere a la suspensión de la ejecución de las
penas privativas de libertad, se admita al respecto la suspensión no sólo de la pena de
prisión sino también de cualesquiera otra pena privativa de libertad no superiores a dos
años, es decir, la localización permanente y la responsabilidad personal subsidiaria por
impago de multa (art. 35 CP).
Que el condenado haya delinquido por primera vez. A tal efecto no se tendrán en cuenta las
anteriores condenas por delitos imprudentes ni los antecedentes penales que hayan sido
cancelados, o debieran serlo, con arreglo a lo dispuesto en el art. 136 de este Código.
Que la pena o penas impuestas, o la suma de las impuestas, no sea superior a dos años, sin
incluir en tal cómputo la derivada del impago de la multa.
Que se hayan satisfecho las responsabilidades civiles que se hubieren originado, salvo que el
Juez o Tribunal sentenciador, después de oír a los interesados y al Ministerio Fiscal, declare la
imposibilidad total o parcial de que el condenado haga frente a las mismas” .
185
Según MAQUEDA ABREU61 la suspensión alcanza sólo a la ejecución de la
pena, por lo que se exige una previa declaración de culpabilidad. Requiere, además, que
la pena impuesta no supere determinados límites temporales generalmente de pequeña
cuantía, que el destinatario de la medida no haya sido condenado previamente y que
medie un período de prueba para el condenado, cuya duración difiere de unos países a
otros, transcurrido el cual podrá o no acordarse el cumplimiento de la misma
dependiendo del comportamiento del reo.
61
MAQUEDA ABREU, M.L., Suspensión condicional…, ob. cit., págs. 38 a 40.
62
TENA ARAGÓN, M. F., “Suspensión y sustitución de penas en delitos de violencia de género”,
Colección Cuadernos Digitales de Formación, 2010, pág. 4.
63
VIDAL CASTAÑÓN, A., Los institutos de la suspensión y… ob. cit., págs. 28 a 51
64
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., págs. 118 a 121.
65
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 42 a 56.
186
Ya se siga una posición u otra vamos a analizar todos ellos, comenzando con la
peligrosidad criminal.
Para MAGRO SERVET y SOLAZ SOLAZ69 aunque la ley no define qué debe
entenderse por peligrosidad criminal defienden que es un término que ha venido siendo
valorado por las características del delito cometido, por la existencia de un pronóstico
relacionado con las posibilidades de comisión de nuevos delitos y por la trayectoria
criminal del sujeto. Para estimar la existencia de peligrosidad criminal en el delincuente
valoran determinados aspectos como la hoja histórico-penal, la existencia de
antecedentes penales previos, cancelados o no, o posteriores a la comisión del hecho
delictivo y los antecedentes policiales.
66
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., pág. 129.
67
ESBEC RODRÍGUEZ, E., “Valoración de la peligrosidad criminal (riesgo-violencia) en psicología
forense. Aproximación conceptual e histórica”, Revista Psicopatología clínica, legal y forense, volumen
3, nº 2, 2003, pág. 46.
68
MONTERO GÓMEZ, A., “Peligrosidad y daño en la violencia de género a la que se refiere la Ley
Integral: Prevención penal”, Colección Estudios de Derecho Judicial, 2007, pág. 241.
69
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 42 a 44.
187
Sobre esta postura debo decir que si bien todos los elementos anteriores sirven
para revelar la peligrosidad criminal del sujeto en cuestión, en cuanto al mismo le
consten antecedentes penales en la hoja histórico-penal, no podrá ser considerado
delincuente primario, salvo que estén cancelados o deban serlo, y, por consiguiente no
cumplirá el primero de los requisitos del art. 81 del CP para su concesión.
70
GARCÍA SAN MARTÍN, J., La suspensión de la…, ob. cit., págs. 40 y 41.
71
Así lo aprecia también el AAP de Barcelona, Secc. 6ª, nº 131/2007, de 15 de marzo de 2007, EDJ
2007/29501 o el AAP de Castellón, Secc. 1ª, nº 506/2008, de 19 de septiembre, EDJ 2008/235589. En
este último se recoge en su fundamento de derecho 2º que “La ratio decidendi empleada por el Juez de la
ejecutoria para denegar el beneficio de la suspensión de la ejecución de la pena al condenado no fue,
como sostiene el recurrente, su habitualidad (comisión de más de tres delitos en el plazo de cinco años ex
art. 88.1 CP), sino su "peligrosidad criminal" (art. 80.1 CP ) derivada de la comisión de varios robos
con posterioridad a los hechos por los que fue condenado en la sentencia que ahora se ejecuta. Y aunque
la Ley no dice qué ha de entenderse por peligrosidad criminal, y alguna sentencia lo ha relacionado con
la peligrosidad de la acción delictiva concretamente ejecutada, (STS, Sala 2ª, núm. 208/2000, de 18
Febrero), lo bien cierto es que en la práctica, el concepto de "peligrosidad criminal" ha venido siendo
valorado no solo por las características del delito cometido, sino también por la existencia de un
pronóstico relativo a las posibilidades de comisión de nuevos delitos, que habrá de configurarse
análogamente a lo previsto en el art. 95.1.2 CP ("Que del hecho y de las circunstancias personales del
188
considera que debería quedar fuera de la apreciación la gravedad de los hechos
cometidos por entender que la misma ya fue valorada a la hora de individualizar la pena
impuesta, circunstancia con la que no estoy de acuerdo pues la misma es muy
reveladora de la aptitud criminal del condenado.
Coincido con TENA ARAGÓN73 que defiende que se trata de una apreciación
totalmente subjetiva del Juez que se apoyará en elementos tales como la existencia de
74
causas pendientes, los antecedentes penales , el número de hechos delictivos
cometidos, la proximidad temporal de los mismos y las circunstancias que rodearon su
perpetración, como, por ejemplo, si en la ejecución de los mismos medió violencia o
intimidación o las características de las víctimas afectadas (menores, incapaces…etc.),
si el sujeto se encuentra en prisión provisional o sufriendo una medida cautelar por otras
causas. En definitiva, el Juez tratará de fundamentar su decisión de conceder o no
sujeto pueda deducirse un pronóstico de comportamiento futuro que revele la probabilidad de comisión
de nuevos delitos") en atención al hecho ya ejecutado y a las circunstancias personales del sujeto, y no
tanto por el concepto social en que sea tenido el mismo…), que parece ser a lo que vienen referidas las
últimas argumentaciones del recurrente relacionadas con sus circunstancias personales”.
72
LEGANÉS GÓMEZ, S., “Evolución de los programas para los agresores” en MARTÍNEZ GARCÍA,
E., y VEGAS AGUILAR, J.C., La ejecución de los trabajos en beneficio de la comunidad por delitos de
violencia de género, Tirant lo Blanch, Valencia, 2012, págs. 131 y 132.
73
TENA ARAGÓN, M.F., “Suspensión…”, ob. cit., pág. 5.
74
Véase al efecto PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., pág. 133 ó CERES
MONTES, J.F., “Las reformas penales en la fase de ejecución de sentencias penales: en especial la
suspensión, la sustitución y la expulsión del territorio nacional”, en Las últimas reformas penales,
Cuadernos de Derecho Judicial III, CGPJ, Escuela Judicial, 2005, 283 a 352.
189
conceder dicho beneficio teniendo en cuenta las circunstancias del reo y del delito, y
para ello buscará e indagará sobre los extremos que le permitan decidir al respecto. Me
animo a incluir, específicamente para los supuestos de violencia de género, los
antecedentes que podamos encontrar en el Registro Central de Víctimas de Violencia
Doméstica, VIFA, FORTUNY, SIRAJ 75 o en otros registros administrativos 76 que
servirán para mostrarnos si esa persona tiene o ha tenido otros procedimientos penales
por hechos similares frente a la misma pareja sentimental u otra distinta. Podrá solicitar
que, por el órgano judicial encargado de la ejecución de una sentencia, firme desde
luego porque de lo contrario no estaría conociendo un órgano de ejecución de penal,
libre oficio, por ejemplo, a la Brigada de Policía Judicial adscrita a los efectos de
conocer el número de detenciones y si utiliza distintos nombres o apodos; o por
ejemplo, incluso al Juzgado Decano a los efectos de conocer la existencia de causas
pendientes, y en su caso, el número de estas.
75
Sistema de Registros de Apoyo a la Administración de Justicia donde se recoge la existencia de otros
procedimientos de ese sujeto con otra/s parejas anteriores, así como las de medidas cautelares vigentes o
no que se adoptaron en dichos procedimientos y a la que me he referido con anterioridad a la hora de
tratar el tema de la peligrosidad del sujeto, pues es una aplicación que nos va a ofrecer la posibilidad de
valorar si el sujeto es o no peligroso en atención a la existencia o no de otros procedimientos abiertos
contra el mismo y si los mismos se dirigen contra la misma o diferente víctima.
76
PALOMAR OLMEDA, A., “Información estadística y registros. Oficinas de atención a la víctima de
delitos violentos y ley integral”, en Administración de Justicia en la Ley Integral contra la violencia de
género, Ministerio de Justicia, 2005, págs. 192 y ss. o también la Guía de Criterios de Actuación Judicial
frente a la Violencia de Género de 16 de octubre de 2008, publicada por el CGPJ.
77
Se han dictado requisitorias para su búsqueda y presentación ante la autoridad judicial.
78
Véase el Protocolo de 8 de julio de 2009 para la implementación del sistema de seguimiento por
medios telemáticos del cumplimiento de las medidas de alejamiento en materia de violencia de género
que, en principio sólo se prevén dichos medios telemáticos para el control del cumplimiento de las
medidas de alejamiento impuestas con carácter cautelar en los procedimientos que se sigan por violencia
de género, en cumplimiento del Acuerdo del Consejo de Ministros de 21 de noviembre de 2008, dándose
cumplimiento así a lo dispuesto en el art. 64.3 de la LO 1/2004, de 28 de diciembre.
190
Por último, no hay que olvidar, a los efectos de la concesión de la suspensión de
la pena en los supuestos relacionados con la violencia de género, que existen casos en
los que su otorgamiento puede representar un peligro para la propia víctima79, por lo
que considero muy favorable el hecho de que antes de que se adopte una decisión al
respecto se proceda a oírla80, y a pesar de que las manifestaciones realizadas por ella no
sean vinculantes para su otorgamiento, se debería rechazar su concesión cuando se
evidencie una alta probabilidad de reiteración delictiva 81 y, para el caso de que se
acuerde la suspensión de la pena y se apueste por la reinserción del condenado por esta
vía 82 , con la consiguiente frustración 83 o fracaso 84 que ello supone, se le debería
comunicar inmediatamente85.
79
Véase a tal efecto, MANJÓN-CABEZA OLMEDA, A., “Violencia de género: discriminación positiva,
perspectiva de género y derecho penal. Algunas cuestiones sobre la competencia de los nuevos Juzgados
de Violencia sobre la Mujer”, en ARAGONESES MARTÍNEZ, S., CUBILLO LÓPEZ, I.J., JAÉN
VALLEJO, M., MANJÓN-CABEZA OLMEDA, A., NÚÑEZ FERNÁNDEZ, J. y REQUEJO
NAVEROS, M.T., Tutela penal y tutela judicial frente a la violencia de género, Colex, Madrid, 2006,
pág. 20.
80
GUTIÉRREZ ROMERO, F.M., “Las buenas prácticas para las víctimas de violencia de género:
Especial referencia a la Directiva 2012/29/UE del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de octubre de
2012”, La Ley, nº 8226, Sección Tribuna, Año XXXV, 2014, pág. 6.
81
Bastante ilustrativas me resulta lo manifestado por GUTIÉRREZ ROMERO, F.M., “La reeducación de
los condenados por actos de violencia de género: expectativas de futuro”, La Ley nº 7651, Sección
Doctrina, Las Rozas (Madrid), 2011; VEGAS AGUILAR, J.C., “Fundamentos, naturaleza jurídica y
formas de aplicación de la pena de trabajos en beneficio de la comunidad” en MARTÍNEZ GARCÍA, E.,
y VEGAS AGUILAR, J.C., La ejecución de los trabajos en beneficio de la comunidad por delitos de
violencia de género, Tirant lo Blanch, Valencia, 2012, págs. 21 y ss y RINCÓN VELÁZQUEZ, S.,
“Tratamiento de las víctimas” en MARTÍNEZ GARCÍA, E., y VEGAS AGUILAR, J.C., La ejecución de
los trabajos en beneficio de la comunidad por delitos de violencia de género, Tirant lo Blanch, Valencia,
2012, pág. 211; entre otros.
82
VALDECABRES ORTÍZ, I., “La tutela penal en la ley integral” en Administración de Justicia en la
Ley Integral contra la violencia de género, Ministerio de Justicia, 2005, págs. 42 y 43.
83
LARRAURI PIJOÁN, E. “¿Por qué retiran las mujeres maltratadas las denuncias?”, Revista de
Derecho Penal y Criminología, 2ª época, nº 12, 2003, pág. 273.
84
FARALDO CABANA, P., “Suspensión y sustitución…”, ob. cit., págs. 421 y ss.
85
MAGRO SERVET, V., HERNÁNDEZ RAMOS, C. y CUÉLLAR OTÓN, P., “La aplicación de los
programas formativos de reeducación para condenados por delitos relacionados con la violencia de
género, en aplicación de las medidas de suspensión de la ejecución de la pena: El programa de la
Audiencia Provincial de Alicante” en MARTÍNEZ GARCÍA, E., y VEGAS AGUILAR, J.C., La
ejecución de los trabajos en beneficio de la comunidad por delitos de violencia de género, Tirant lo
Blanch, Valencia, 2012, págs. 179 y ss.
191
[Link].2 Otros procedimientos penales contra el reo
Para MAGRO SERVET y SOLAZ SOLAZ87 será necesario que en esos otros
procedimientos el condenado ocupe la posición de imputado aunque no hubiera recaído
ni auto de procesamiento o de incoación de procedimiento abreviado, ni se hubiera
acordado ninguna medida cautelar ni hubiera recaído sentencia en los mismos, siendo
esta última circunstancia a valorar muy negativamente.
86
Como, por ejemplo, PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 132 y 133,
ó GARCÍA SAN MARTÍN, J., La suspensión de la…, ob. cit., pág. 41.
87
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 44 y 45.
88
VIDAL CASTAÑÓN, A., Los institutos de la suspensión y… ob. cit., págs. 37 a 39.
89
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 132 a 136.
192
90
En la misma línea, ARMENDÁRIZ LEÓN quien manifiesta resultar
perturbador la atención del juzgador a la hora de resolver sobre la suspensión de la
ejecución de la pena privativa de libertad a otros procedimientos penales pendientes
contra el condenado por varios motivos, en primer lugar, por resultar contradictorio con
el requisito recogido en el art. 81.1 del CP donde se obliga al juzgador a no apreciar las
anteriores condenas por delitos imprudentes para establecer la condición de delincuente
primario mientras que en el art. 80.1 párrafo 2º sí deben tenerse en cuenta aunque en
estos procedimientos penales pendientes exista la posibilidad de que recaiga una
sentencia absolutoria, en segundo lugar, porque se podría estar vulnerando el principio a
la presunción de inocencia si esos procedimientos penales aún están pendientes y, en
tercer lugar, porque por motivos técnicos un Juez no puede conocer los procedimientos
penales pendientes que tiene una persona a no ser que se encuentren en su propio
Juzgado.
90
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., págs. 119 y 120.
91
Ponente Saavedra Ruíz, fundamento de derecho 2º, EDJ 2004/8293.
92
Ponente Sánchez Melgar, EDJ 2003/1591.
93
Ponente Saavedra Ruíz, EDJ 2003/2080.
94
Ponente Soriano Soriano, EDJ 2003/4267.
193
la Jurisprudencia mayoritaria del Tribunal Supremo. Así la S.T.S. nº 492/0195, con cita
de las precedentes, entre otras, 04/06/199796 y 30/12/9797, 0998, 1699 y 26/07/99100, o
06/11/00 101 , señala que: “la denuncia y la querella con que pueden iniciarse los
procesos penales forman parte del procedimiento. Si en las mismas aparecen ya datos
suficientes para identificar a los culpables de la infracción penal correspondiente, hay
que decir que desde ese momento ya se dirige el procedimiento contra el culpable a los
efectos de interrupción de la prescripción, sin que sea necesaria, para tal interrupción,
resolución judicial alguna de admisión a trámite”, añadiendo que lo que pueda ocurrir
después de la interrupción, “aunque se trate de una dilación importante en la
diligencia de recibir declaración al imputado, no puede servir para que esa
interrupción anterior quede sin su eficacia propia”. Basta que la declaración de
voluntad o de conocimiento del denunciante o querellante fehacientemente se incorpore
al registro público judicial para entender que ya existe una actividad penal relevante
frente a una persona…”.
95
De 27 de marzo, ponente Delgado García, EDJ 2001/7528.
96
STS nº 797/1997, de 4 de junio, ponente Marañón Chávarri, EDJ 1997/5917.
97
STS nº 1620/1997, de 30 de diciembre, ponente Jiménez Villarejo, EDJ 1997/9372.
98
STS nº 1151/1999, de 9 de julio, ponente Delgado García, EDJ 1999/17023.
99
STS nº 855/1999, de 16 de julio, ponente Martín Canivell, EDJ 1999/17047.
100
STS nº 1231/1999, de 26 de julio, ponente Delgado García, EDJ 1999/19391.
101
STS nº 1688/2000, de 6 de noviembre, ponente Conde-Pumpido Tourón, EDJ 2000/32433.
102
Bastante útil a modo de consulta resulta el RD de 26 de septiembre de 2008 por el que se regula el
sistema de registros administrativos de apoyo a la actividad judicial del Ministerio de Justicia.
194
Violencia Familiar (VIFA) 103 , que le indican que esa misma persona tiene otros
procedimientos penales abiertos en los que figura como denunciado por otras víctimas
por hechos similares por los que resultó condenado. Aún siendo posible que esos
procedimientos abiertos acaben en sentencia absolutoria porque la víctima se acoja, por
ejemplo, al derecho a no declarar del art. 416 de la LECrim, ¿no resulta significativo?
¿No es revelador de una cierta peligrosidad criminal? Yo no tengo la menor duda de que
sí e incluso en los otros procedimientos abiertos esta misma situación permitiría adoptar
una medida cautelar al amparo del art. 544 bis o ter de la LECrim.
103
Véase al efecto lo apuntado por PERAMATO MARTÍN, T., “Medidas Cautelares y Penas en el
ámbito de la violencia de género”, Colección Cuadernos de Derecho Judicial, 2007, pág. 170 y RUÍZ-
RICO RUÍZ-MORÓN, “Problemas derivados de la imposición de la pena de trabajos en beneficio de la
comunidad (art. 49) y de la pena de alejamiento (art. 57), así como de la suspensión de penas (art. 83 y
84), en cuanto a la preceptiva remisión a los planes formativos. Experiencias prácticas”, Colección
Cuadernos Digitales de Formación, 2008, pág. 211.
195
firme 104 . En ningún precepto del CP encontramos como criterio o requisito para
conceder la suspensión la presunción de inocencia o el principio in dubio pro reo, pues
los mismos ya han sido vencidos al recaer la sentencia condenatoria firme.
104
No hay que olvidar que es del resultado total de la prueba practicada en el acto de juicio oral donde ha
quedado vencido y enervado el principio de presunción de inocencia, configurado como uno de los
derechos fundamentales que sustentan la efectividad de la tutela judicial (art. 24.1 y 2 C.E.) y como una
garantía esencial en el Convenio de Derechos Humanos de Roma (1950).
105
Aunque no todos los autores lo comparten, como es el caso de PUENTE SEGURA, L., “Suspensión
ordinaria de la…”, ob. cit., pág. 134,
106
La conclusión 6ª de la Consulta de la Fiscalía General del Estado nº 4/1999, de 17 de septiembre,
sobre algunas cuestiones derivadas de la regulación de la suspensión de la ejecución de las penas
privativas de libertad recoge que “Si el penado no estuviese a disposición del juez o tribunal sentenciador
en la ejecutoria, no será procedente conceder la suspensión de la condena. Habrá de adoptarse alguna
medida para lograr la disposición del reo y sólo entonces, analizada la causa de dicha circunstancia-
junto con los demás factores de la suspensión-, se resolverá sobre la suspensión de la ejecución”.
196
por delito o cuando haya cometido el hecho delictivo concertadamente con otra u otras
personas 107 , las características del delito cometido…etc. Además, en los casos de
violencia de género, debería valorarse también si el hecho se ha cometido en presencia
de los hijos comunes o si, por ejemplo, se ha cometido el hecho quebrantando una
medida cautelar de prohibición de aproximación y no comunicación.
107
Imaginemos, por ejemplo, el caso de un grupo de personas que acuden juntas de forma habitual a
centros comerciales a sustraer mercancías.
108
Véase la STS nº 2134/1994, de 7 de diciembre, ponente DELGADO GARCÍA, por la que se resuelve
el recurso nº 1549/1994, EDJ 1994/9791, en la se desarrollan todos los requisitos del art. 93 del CP de
1973 referido también a la suspensión de la pena privativa de libertad y se dice respecto al primero que
“El primer requisito exigido por el art. 93 es que el reo haya delinquido por primera vez, lo que hemos
de interpretar en el sentido de que para denegar la aplicación de la remisión condicional por
incumplimiento de esta exigencia no basta que se haya realizado un hecho que pudiera ser delictivo, sino
que es necesaria la condena como delito por sentencia firme, de modo que al cometerse la nueva
infracción existiera una condena anterior por delito, salvo que haya sido cancelado o sea cancelable el
correspondiente antecedente penal conforme el art. 118 o que se trate de primera condena por
imprudencia, salvedades introducidas por la LO 8/83 de 25 junio…”.
109
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 98 y 99.
197
incardinarse no como un requisito indispensable sino como un elemento más a valorar
por el órgano jurisdiccional, una vez acreditada la existencia de las condiciones
necesarias que la legislación prevé para su otorgamiento pero de cara a la prevención
especial y respecto al momento en el que debe cumplirse dicha condición, según su
opinión, caben tres opciones: atender a la fecha en que se cometió el delito cuya
condena se pretende que quede en suspenso; atender a la fecha en que se dicta la
sentencia por el delito cuya ejecución de pena se pretende suspender, o atender al
momento en el que debe ser tomada la decisión relativa a la suspensión o no de la
ejecución de la pena impuesta. Desde su punto de vista, al exigir el art. 81.1 del CP que
el condenado haya delinquido por primera vez, debe entenderse que sucede cuando, al
tiempo de cometer el delito, el mismo no hubiera sido condenado ejecutoriamente por
otro hecho delictivo pues admitir otra solución haría depender de un hecho aleatorio la
concesión de este beneficio. Parece desprenderse de la expresión “al tiempo de cometer
el delito” que para PUENTE SEGURA, sólo se podrá suspender la pena cuando el
sujeto haya cometido un delito y no una falta y así es, el mismo autor manifiesta
expresamente su postura al respecto cuando afirma que sólo se deberán computar las
condenas previas por delito (no imprudente) y no por falta, debiendo entenderse la
expresión delinquir en sentido riguroso de haber cometido un delito y no en sentido
general de infracción de naturaleza penal.
110
GARCÍA SAN MARTÍN, J., La suspensión de la…, ob. cit., pág. 27.
198
Para ARMENDARÍZ LEÓN 111 la expresión delinquir abarca no sólo la
comisión de delitos sino también de faltas y en su opinión no se entiende por qué el
legislador ha excluido del cómputo las condenas impuestas por delitos imprudentes y no
ha hecho mención expresa a las impuestas por faltas, que son infracciones leves. Según
esta autora, interpretar el término delinquir como sinónimo de la comisión de un delito y
no de una falta conlleva la imposibilidad de suspender la pena de localización
permanente que pueda imponerse por la comisión de algunas faltas, lo que tampoco se
justifica puesto que el legislador ha establecido expresamente que las penas que se
pueden suspender son las privativas de libertad y entre ellas se encuentra la localización
permanente, con independencia de la calificación jurídica del hecho cometido.
VIDAL CASTAÑÓN 112 defiende que sólo la condena por sentencia firme
impuesta por la comisión de un delito provoca la condición de delincuente primario no
así las condenas por la comisión de faltas, ni las anteriores condenas por delitos
impuestas cuando el penado era menor de edad. A partir de entonces, la simple
comisión de un nuevo delito impedirá la concesión del beneficio de la suspensión.
Para estos autores no deben tenerse en cuenta, a efectos de este requisito, otros
procedimientos que se sigan contra el penado en los que no hubiera aún sentencia firme,
o cuando la misma sea posterior a la comisión del segundo delito; las condenas por
faltas previas; las condenas anteriores por delitos imprudentes cualquiera que sea su
número; los antecedentes penales cancelados o que debieren serlo; los antecedentes
111
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., pág. 120.
112
VIDAL CASTAÑÓN, A., Los institutos de la suspensión y… ob. cit., págs. 29 y ss.
113
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 48 a 51.
199
penales por conductas delictivas que hayan sido despenalizadas ni las sentencias
condenatorias firmes impuestas cuando el penado era menor de edad.
En todo caso las únicas vías para constatar la primariedad delictiva son, según
estos autores, que el Juzgado o Tribunal tenga conocimiento de una condena firme
anterior en ese o en otros órganos judiciales, en cuyo caso, como bien indican, deberá
traerse testimonio de dichas sentencias al Juzgado que sigue la ejecutoria o bien
mediante la consulta al Registro Central de Penados y Rebeldes y al Registro Central
para la protección de víctimas de violencia doméstica, aunque en estos dos casos el
problema con el que nos podemos encontrar, según señalan, es el de la tardanza en la
anotación de las sentencias que podría provocar que se diese por delincuente primario a
quien no lo fuera al no haberse practicado aún la anotación de la condena en el
momento de decidir sobre la suspensión de otra posterior.
114
TENA ARAGÓN, M. F., “Suspensión y sustitución…”, ob. cit., pág. 5
200
en virtud de una sentencia firme y al efecto evoca la STS nº 2134/1994, de 7 de
diciembre115, que establece en su Fundamento Jurídico 3º que:
“El primer requisito exigido por el art. 93 es que el reo haya delinquido por
primera vez, lo que hemos de interpretar en el sentido de que para denegar la
aplicación de la remisión condicional por incumplimiento de esta exigencia no basta
que se haya realizado un hecho que pudiera ser delictivo, sino que es necesaria la
condena como delito por sentencia firme, de modo que al cometerse la nueva infracción
existiera una condena anterior por delito, salvo que haya sido cancelado o sea
cancelable el correspondiente antecedente penal conforme el art. 118 o que se trate de
primera condena por imprudencia, salvedades introducidas por la Ley Orgánica
8/1983, de 25 junio”.
115
Ponente Delgado García, EDJ 1994/9791.
201
delincuente primario habida cuenta de que antes de la comisión de cualquiera de los
hechos que integran el concurso ideal o real no existe dicha sentencia condenatoria116.
Ahora bien, puede ocurrir que del resultado de dichas consultas conste que el reo
cuente con otra u otras condenas que en el momento de cometer los nuevos hechos no
eran firmes y que ya lo son al tiempo de decidir sobre la suspensión de la pena, en cuyo
caso entiendo, como recoge la Consulta de la Fiscalía General del Estado 4/1999, de 17
de diciembre, que es merecedor de este beneficio, cosa distinta es que se valore
negativamente su concesión por parte del Juez o Tribunal en atención a su peligrosidad
criminal. Tampoco tengo nada que objetar a lo que recoge la misma en relación a la
concepción de delincuente primario en los casos de concurso ideal y real e ideal medial.
116
A favor de esta interpretación también se pronuncia MANZANARES SAMANIEGO, J.L.,
“Suspensión, sustitución y ejecución…”, ob. cit., pág. 33.
117
Circunstancia que puede darse en el caso de que el Juez o Tribunal observen que el condenado cuenta
con otro u otros procedimientos pendientes y que por su fecha sea posible que ya hubiera recaído
sentencia firme en alguno de ellos.
202
Por lo demás y como ya manifesté anteriormente, un primer antecedente por delito
relacionado con la violencia de género debe suponer una llamada de atención que no
debe minusvalorarse, con independencia de la gravedad de los hechos cometidos, para
evitar la escalada de violencia.
Uno de los problemas que se pueden plantear por una parte es si ese límite
temporal que recoge el precepto se refiere a la pena prevista en el marco penal en
abstracto o si se refiere a la pena concreta impuesta y por otra parte, si al referirse el CP
“no supere los dos años de privación de libertad” impide acogerse a este beneficio a
los condenados exactamente a dos años de prisión.
118
En dicho precepto se establece que: “1. Aun cuando no concurran las condiciones 1 y 2 previstas en
el art. 81, el juez o tribunal, con audiencia de las partes, podrá acordar la suspensión de la ejecución de
las penas privativas de libertad no superiores a cinco años de los penados que hubiesen cometido el
hecho delictivo a causa de su dependencia de las sustancias señaladas en el nº 2 del art. 20, siempre que
se certifique suficientemente, por centro o servicio público o privado debidamente acreditado u
homologado, que el condenado se encuentra deshabituado o sometido a tratamiento para tal fin en el
momento de decidir sobre la suspensión. El juez o tribunal solicitará en todo caso informe del Médico
forense sobre los extremos anteriores. 2. “En el supuesto de que el condenado sea reincidente el Juez o
Tribunal valorará, por resolución motivada, la oportunidad de conceder o no el beneficio de la
suspensión de la ejecución de la pena, atendidas las circunstancias del hecho y del autor”. 3. “La
suspensión de la ejecución de la pena quedará siempre condicionada a que el reo no delinca en el
período que se señale, que será de tres a cinco años”. 4. “En el caso de que el condenado se halle
sometido a tratamiento de deshabituación, también se condicionará la suspensión de la ejecución de la
pena a que no abandone el tratamiento hasta su finalización. Los centros o servicios responsables del
tratamiento estarán obligados a facilitar al juez o tribunal sentenciador, en los plazos que señale, y
nunca con una periodicidad superior al año, la información precisa para comprobar el comienzo de
aquél, así como para conocer periódicamente su evolución, las modificaciones que haya de experimentar
así como su finalización”. 5. “El Juez o Tribunal revocará la suspensión de la ejecución de la pena si el
penado incumpliere cualquiera de las condiciones establecidas. Transcurrido el plazo de suspensión sin
haber delinquido el sujeto, el Juez o Tribunal acordará la remisión de la pena si se ha acreditado la
deshabituación o la continuidad del tratamiento del reo. De lo contrario, ordenará su cumplimiento,
salvo que, oídos los informes correspondientes, estime necesaria la continuación del tratamiento; en tal
caso podrá conceder razonadamente una prórroga del plazo de suspensión por tiempo no superior a dos
años”.
203
MAGRO SERVET y SOLAZ SOLAZ119 interpretan este requisito en el sentido
de que la pena a la que se refiere el precepto es a la pena concreta impuesta y no al
marco penal en abstracto del tipo. Respecto al límite cuantitativo de las penas a
suspender entienden que el art. 80.1 y 2 emplean términos distintos y contradictorios
pues mientras el nº 1 se refiere a penas no superiores a dos años, que permitirían la
suspensión de una pena de prisión de 2 años, el nº 2 se refiere a penas inferiores a dos
años, que la excluiría. No obstante, entienden que una interpretación favorable al reo
debe permitir la suspensión de las penas privativas de libertad de dos años inclusive.
119
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág. 51
120
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 108 a 114.
121
Que recogía “Que la pena impuesta, o la suma de las impuestas en una misma sentencia, no sea
superior a los dos años de privación de libertad”.
204
delitos cometidos con posterioridad a haberse dictado una sentencia condenatoria firme
frente al mismo sujeto.
Hay que recordar que la modificación operada en el art. 81.2 del CP por la LO
15/2003, de 25 de noviembre es doble: por un lado, se suprime la exigencia de que las
penas cuya duración es susceptible de ser sumada para alcanzar el límite de los dos años
hayan sido impuesta en la misma sentencia y, por otro, introduce expresamente la
mención de que las penas derivadas del impago de la pena de multa no se pueden
computar por tratarse de penas heterogéneas.
205
dificultades prácticas para comprobar en cada caso la concurrencia de este requisito
de carácter obstativo, con el riesgo que todo ello entraña para la seguridad jurídica,
llevan también a descartar esta interpretación y a abogar por aquélla que circunscribe
a un mismo proceso el límite temporal establecido. En consecuencia, la supresión de la
expresión en una misma sentencia supone una mejoría técnica del texto legal, que
elimina una redundancia, pero que no extrae el cálculo del límite de la pena o penas
susceptibles de suspensión del ámbito de la sentencia en la que fueron impuestas…”.
123
MAGRO SERVET y SOLAZ SOLAZ mantienen una posición distinta señalando que “…dado que la
competencia para acordar la suspensión recae en el órgano sentenciador, sólo procederá ello cuando todas
las sentencias fueron impuestas por el mismo Juzgado o Tribunal…”; en MAGRO SERVET, V. y
SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág. 52.
206
Por lo demás a la hora de observar este requisito, dentro de los delitos
relacionados con la violencia de género, se aprecia que en la mayoría de los tipos
delictivos que suelen cometerse a consecuencia de esta lacra social no llevan aparejados
penas privativas de libertad en abstracto superiores a los dos años124, por lo que este
requisito, en principio, no supondría ningún inconveniente para su concesión.
El último requisito al que hace referencia el art. 81 del CP para que el reo
pueda ver suspendida su pena, es que haga frente al pago de la responsabilidad civil a
la que resultó condenado o que, se acredite, la imposibilidad de hacerlo, previa
declaración de su insolvencia y siempre después de oír a los interesados y al Ministerio
Fiscal. En la práctica, además de las manifestaciones realizadas por el condenado
respecto a su insolvencia, será necesario investigar la realidad de esta para su
constatación previo informe del Ministerio Fiscal. Al efecto, la Consulta 4/1999, de 17
de diciembre recoge que el impago por insolvencia no excluye la posibilidad de obtener
la suspensión de la pena de prisión ni tampoco en los supuestos de transformación de la
pena de multa impuesta en días de privación de libertad, pues no se puede hacer
depender de la solvencia del condenado el hecho de que el mismo entre o no en prisión
y la misma solución se adoptó en la STS de 16 de septiembre de 1991125, donde se
recoge la naturaleza diferente de las pena de prisión y de multa señalando que “se trata
de sanciones que podríamos denominar heterogéneas y de ahí que, desde un punto de
vista aritmético, sea imposible que constituyan dos sumandos de una misma suma… “.
En dicha sentencia se recuerda que se atacaría frontalmente el principio de igualdad ante
la Ley que proclama el art. 14 de la CE si se hace depender el posible ingreso en prisión
de la diferente situación económica del sujeto afectado en trámite de cumplimiento de la
pena, y que supondría resucitar la vieja idea de la “prisión por deudas”, idea inaceptable
hoy día.
124
Con excepción de los delitos de lesiones del art. 147 y 148.4 del CP; el delito de amenazas graves del
art. 169 del CP, el delito de coacciones graves del art. 172 del CP y el violencia habitual del art. 173.2 del
CP en los que la pena de prisión prevista en abstracto alcanza límites superiores a los dos años.
125
Ponente García Ancos, EDJ 1991/8618.
207
También la STC nº 14/1988, de 4 de febrero 126 rechazó que la remisión
condicional se hiciera depender del pago de las responsabilidades civiles. Como señala
MANZANARES SAMANIEGO 127 las formulaciones del legislador referidas a las
responsabilidades civiles en la suspensión de la ejecución de penas privativas de
libertad, así como en la sustitución, la libertad condicional y el indulto son muy diversas
y, a modo de ejemplo, recuerda el contenido del art. 801.3 de la LECrim referido a la
suspensión de la pena en los casos de conformidad emitida en el seno de los juicios
rápidos en el que se recoge que: “Para acordar, en su caso, la suspensión de la pena
privativa de libertad, bastará, a los efectos de lo dispuesto en el artículo 81.3 del
Código Penal, con el compromiso del acusado de satisfacer las responsabilidades
civiles que se hubieren originado en el plazo prudencial que el Juzgado de guardia
fije…”.
En todo caso entiendo que antes de declararse la insolvencia del penado será
necesario efectuar una investigación patrimonial del mismo a través de las consultas a
los organismos oficiales, como por ejemplo, la Tesorería General de la Seguridad Social
o a través del Punto Neutro Judicial, que engloba la consulta a diversos organismos y
resulta muy completa.
126
Ponente Latorre Segura, EDJ 1988/330.
127
MANZANARES SAMANIEGO, J.L., “Suspensión, sustitución y ejecución…”, ob. cit., pág. 38.
128
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág. 54.
129
GARCÍA SAN MARTÍN, J., La suspensión de la…, ob. cit., págs. 38 a 40.
208
del citado presupuesto, aunque no así con respecto a la ulterior resolución que se adopte
sobre la concesión o denegación del beneficio, de tal forma que si el penado cuanta con
bienes suficientes para afrontar el pago de la responsabilidad civil, el órgano judicial
que esté conociendo de la ejecutoria vendrá obligado, con anterioridad a pronunciarse
sobre su concesión, a su localización, embargo y afectación al referido pago, y si no
cuenta con bienes con los que hacer frente a su satisfacción, el órgano judicial vendrá
asimismo, y previa verificación de dicha realidad, a declarar su insolvencia; por lo que
concluye que la voluntad del penado sólo será decisoria, con independencia de si tiene o
no bienes para hacer frente a la responsabilidad penal, de cara a la concesión o
denegación del beneficio pero no para satisfacer la responsabilidad civil.
130
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., pág. 121.
131
Véase al efecto las STC nº 233/1991, de 10 de diciembre, ponente De los Mozos y De los Mozos, EDJ
1991/11702; STC nº 55/1991, de 12 de marzo, ponente Gimeno Sendra, EDJ 1991/2745; STC nº
224/1992, de 14 de diciembre, ponente García-Mon y González-Regueral, EDJ 1992/12333; STC nº
245/1993, de 19 de julio, ponente Viver Pi-Sunyer, EDJ 1993/7319; STC nº 203/1994, de 11 de julio,
ponente Cruz Villalón, EDJ 1994/5924; STC nº 309/1994, de 21 de noviembre, ponente Viver Pi-Sunyer,
EDJ 1994/ 8708; STC nº 115/1997, de 16 de junio, ponente Gimeno Sendra, EDJ 1997/4022; STC nº
31/1999, de 8 de marzo, ponente Casas Baamonte, EDJ 1999/1843 ó la STC nº 349/2004, de 18 de
marzo, ponente Aparicio Calvo-Rubio, EDJ 2004/31396, entre otras.
132
Este último precepto referido a la necesidad de motivar los autos que es precisamente la forma que
debe adoptar la resolución sobre la suspensión de la pena.
209
beneficio se oiga a la víctima no sólo para dar cumplimiento a lo dispuesto en el art.
80.2 del CP, sino también si se tiene en cuenta que en este tipo de delitos se condiciona
su concesión al cumplimiento de determinadas condiciones específicas que afectan a la
víctima del delito. Además resulta indudable que el pago de la responsabilidad civil en
los casos en los que la violencia se ha ejercido en el seno de la pareja o ex parejas con
hijos comunes, repercutirá también en la situación económica de la propia víctima pues,
aunque luego retorne a la víctima, el pago de dicha cantidad se satisfará con el
patrimonio familiar.
3ª Prohibición de ausentarse sin autorización del juez o tribunal del lugar donde resida.
6ª Cumplir los demás deberes que el juez o tribunal estime convenientes para la rehabilitación
social del penado, previa conformidad de éste, siempre que no atenten contra su dignidad como
persona.
133
Número 1 del artículo 83 redactado por el apartado trigésimo del artículo único de la L.O. 15/2003, de
25 de noviembre, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal (B.O.E.
26 noviembre).Vigencia: 1 octubre 2004
134
Punto 5º del número 1 del artículo 83 redactado por el apartado decimonoveno del artículo único de la
L.O. 5/2010, de 22 de junio, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del Código
Penal (B.O.E. 23 junio).Vigencia: 23 diciembre 2010.
210
Si se tratase de delitos relacionados con la violencia de género, el Juez o Tribunal condicionará
en todo caso la suspensión al cumplimiento de las obligaciones o deberes previstos en las reglas
1ª, 2ª y 5ª de este apartado135.
135
Párrafo 2º del apartado 6ª del número 1 del artículo 83 redactado por el artículo 33 de la L.O. 1/2004,
de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (B.O.E. 29
diciembre).Vigencia: 29 junio 2005.
136
En este precepto se recoge que: “El plazo de suspensión será de dos a cinco años para las penas
privativas de libertad inferiores a dos años y de tres meses a un año para las penas leves, y se fijará por
los Jueces o Tribunales, previa audiencia de las partes, atendidas las circunstancias personales del
delincuente, las características del hecho y la duración de la pena”.
211
También debemos preguntarnos en qué momento debe entenderse suspendida la
ejecución de la pena, si desde que se notifica el auto que concede dicho beneficio o
desde la firmeza del mismo.
MAGRO SERVET y SOLAZ SOLAZ 137 así como PUENTE SEGURA 138
comparten los pronunciamientos recogidos en la STC nº 251/2005, de 10 de octubre 139
en la que se señala que “…la propia dinámica de esta modalidad de contraprestación,
por la que el titular del ius puniendi se compromete a remitir la pena en la medida en la
que el penado cumpla la mencionada condición, conduce a concluir que el período de
prueba a que éste último se somete se inicia en el mismo momento en que se notifica la
resolución por la que concede la suspensión condicional de la ejecución de la pena…”.
137
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág. 60.
138
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., pág. 139.
139
STC nº 251/2005, de 10 de octubre, ponente Gay Montalvo, EDJ 2005/171590.
212
[Link].2 Cumplimiento de las obligaciones o deberes de conducta impuestos
140
Tienen una naturaleza de penas privativas de derechos, según lo dispuesto en el art. 39 del CP que
están recogido dentro de la Sección 3ª, del Capítulo 1º, Título III, que lleva por rúbrica “de las penas
privativas de derechos”.
213
señala que “también podrán imponerse”), relacionado con la violencia de género pero
que se diferencian de las mismas por su distinta naturaleza, duración y por las
consecuencias que llevan aparejadas el incumplimiento de unas y de otras. En todo caso
considero necesario que en el momento en el que se le notifique al penado el auto de
suspensión de la pena, se le requiera no sólo de que se abstenga de delinquir durante el
período de tiempo que se señale, sino también de cumplimiento de dichas obligaciones
o deberes de conducta advirtiéndole expresamente de que su inobservancia llevará
aparejada la revocación de la suspensión, sin perjuicio de que además, al imponerse en
todo caso como penas accesorias las del art. 48.2 del CP por mandato del art. 57.2 del
CP, se deducirá testimonio de dicha conducta y provocará la incoación de un nuevo
procedimiento por si los hechos pudieran constituir un delito de quebrantamiento de
condena lo que exigiría, según mi parecer, un requerimiento expreso en ese sentido en
el auto que acuerde el beneficio de la suspensión de la pena 141.
141
De ahí la doble naturaleza de pena accesoria y de obligación o deber de conducta de las prohibiciones
recogidas en el art. 48.2 del CP. No obstante lo anterior la duración de ambas puede tener una duración
diferente como bien advierte PERAMATO MARTÍN, T., “Medidas Cautelares y…ob. cit, pág. 176.
Como indica la referida autora, la obligación o deber de conducta tendrá la misma duración que el plazo
de suspensión apreciado en la sentencia mientras que la pena de prohibición de aproximación y no
comunicación, puede tener una duración mayor o menor al periodo de suspensión. De hecho; por
imperativo del art. 57.1 apartado segundo, será por tiempo superior entre uno y diez años al de la
duración de la pena de prisión impuesta en la sentencia, si el delito fuera grave, y entre uno y cinco años,
si fuera menos grave. Bastante interesantes resultan también las conclusiones a las que llega JAVATO
MARTÍN, M., “El quebrantamiento de la prohibición de acercamiento a la víctima de violencia
doméstica o de género. En especial, el quebrantamiento consentido por la propia víctima. Estudio
jurisprudencial” en DE HOYOS SANCHO, M., (Dir.), Tutela jurisdiccional frente a la violencia de
género. Aspectos procesales, civiles, penales y laborales. Lex Nova, Valladolid, 2009, págs. 123 a 151.
142
Véase al efecto las manifestaciones realizadas por DE HOYOS SANCHO, M., “La orden de
protección de las víctimas de la violencia de género”, en DE HOYOS SANCHO, M., (Dir.), Tutela
214
Si el empleo de estos mecanismos en los casos de órdenes de protección en los
que existe una situación de riesgo para la víctima y se dan las demás condiciones del art.
544 ter de la LECrim que implican la necesidad de otorgar una protección con celeridad
a la víctima no me generan ninguna duda, su utilización como mecanismo de control del
cumplimiento de dichos deberes u obligaciones de conducta en los casos de suspensión
de la ejecución de la pena entiendo que debería reconsiderarse, sobre todo porque si es
la peligrosidad criminal del sujeto la que aconseja el empleo de dichos dispositivos
quizás lo más conveniente sería no acordar la suspensión precisamente en atención a su
peligrosidad y a la posibilidad de que vuelva a atentar contra bienes jurídicos de la
víctima, a pesar de que el art. 48.4 del CP lo permita.
Por otro lado, la terminología empleada en el último párrafo del art. 83.1 del CP
es objeto de críticas pues no faltan autores, como PUENTE SEGURA 143 que opinan que
la expresión “delitos relacionados con la violencia de género” puede originar dudas
respecto a qué delitos cabe entender incluidos aunque en su opinión, siguiendo a
PERAMATO MARTÍN144, debe considerarse no sólo aquellos para cuya instrucción y
fallo sean competentes los Juzgados de Violencia sobre la Mujer sino también aquellos
otros que estén íntimamente ligados con los mismos tales como el quebrantamiento de
medida cautelar.
jurisdiccional frente a la violencia de género. Aspectos procesales, civiles, penales y laborales. Lex
Nova, Valladolid, 2009, págs. 521 a 564; PELAYO LAVÍN, M., “¿Es necesaria una reforma del artículo
416 de la LECrim para luchar contra la violencia de género?, en DE HOYOS SANCHO, M., (Dir.),
Tutela jurisdiccional frente a la violencia de género. Aspectos procesales, civiles, penales y laborales.
Lex Nova, Valladolid, 2009, págs. 505 a 519; MANJÓN-CABEZA OLMEDA, A., “La protección
mediante el alejamiento” en CASTILLEJO MANZANARES, R., (Dir.), Violencia de género, justicia
restaurativa y mediación, La Ley, Las Rozas (Madrid), 2011, págs. 211 a 250 o SANDE MAYO, M. J.,
“La imposición “en todo caso” de la prohibición de aproximación” en CASTILLEJO MANZANARES,
R., (Dir.), Violencia de género, justicia restaurativa y mediación, La Ley, Las Rozas (Madrid), 2011,
págs. 253 a 261.
143
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 150 y ss.
144
PERAMATO MARTÍN, T., “Medidas Cautelares y…ob. cit., pág. 174.
215
haya existido, una relación matrimonial o relación similar de afectividad, aún sin
convivencia”, aunque la tutela penal también abarca a las “personas especialmente
vulnerables” que convivan con el autor en determinadas circunstancias.
145
Como por ejemplo, el centro de inserción social “Victoria Kent” en Madrid. En este tipo de centros se
ponen en práctica diversos programas de intervención en los que se busca disminuir la probabilidad de
reincidencia, modificar actitudes sexistas y desarrollar pautas de comportamiento que respeten la igualdad
de género. Las características de estos programas las podemos encontrar en la página web del Ministerio
del Interior, en el apartado dedicado dentro de instituciones penitenciarias, a reeducación y reinserción.
[Link]
última visita el 2 de marzo de 2015.
216
prorrogue el plazo de suspensión o bien, si el incumplimiento es reiterado, se proceda a
la revocación de la suspensión por dicho motivo146.
Artículo 84: “1. Si el sujeto delinquiera durante el plazo de suspensión fijado, el Juez o
Tribunal revocará la suspensión de la ejecución de la pena.
b) Prorrogar el plazo de suspensión, sin que en ningún caso pueda exceder de cinco años.
146
En el caso de delitos relacionados con la violencia de género ya adelanté que en el caso de que el reo
volviera a cometer otro hecho encuadrable dentro de la LO 1/2004, de 28 de diciembre, conllevaría no
sólo la revocación de la pena suspendida y la apertura de nuevas diligencias previas, sino que sería
necesario convocar las comparecencias del art. 505 y 544 ter de la LECrim, por si es necesario que el
Juez o Tribunal decrete la prisión provisional del mismo o la adopción de alguna medida de protección
para la víctima.
147
Ver art. 84 y 85 del CP.
217
2. Transcurrido el plazo de suspensión fijado sin haber delinquido el sujeto, y cumplidas, en su
caso, las reglas de conductas fijadas por el juez o tribunal, éste acordará la remisión de la
pena”.
148
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., pág. 307; MAGRO SERVET, V. y
SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 65 y ss, MANZANARES SAMANIEGO, J.L.,
“Suspensión, sustitución y ejecución…”, ob. cit., pág. 58 y ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la
ejecución…”, ob. cit., pág. 123, entre otros.
149
MOLINA BLÁZQUEZ, MIRAT HERNÁNDEZ y ARMENDÁRIZ LEÓN149 distinguen solamente
dos supuestos especiales referidos a: 1) Supuestos en los que el sujeto esté aquejado de una enfermedad
muy grave con padecimientos incurables, art. 80.4 del CP, en cuyo caso el Juez podrá acordar la
suspensión siempre que el sujeto no tenga suspendida otra pena por el mismo motivo y; 2) Supuestos en
los que el sujeto haya delinquido a consecuencia de la adicción sufrida a las sustancias a que se refiere el
número 2º del art. 20 del CP en cuyo caso el art. 87 del CP no exige que sea delincuente primario y no
aplica los anteriores límites cuantitativos de la pena impuesta, admitiendo a tal efecto la suspensión de
penas de prisión de hasta 5 años de duración pero a condición de que se certifique suficientemente por
centro o servicio público o privado debidamente acreditado u homologado de que el sujeto se haya
rehabilitado o sometido a tratamiento para tal fin en el momento de decidir sobre la suspensión, debiendo
resolver el Juez o Tribunal mediante resolución motivada en los casos en los que el condenado sea
reincidente en MOLINA BLÁZQUEZ, C; MIRAT HERNÁNDEZ, P y ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “El
tratamiento penal de la violencia de género”, en: GARCÍA MINA-FREIRE, A. (coord). Violencia contra
las mujeres en pareja. Claves de análisis y de intervención, Servicio de Publicaciones de la Universidad
Pontificia de Comillas, Madrid, 2010, pág. 143.
218
[Link] Enfermos muy graves
Respecto a los enfermos muy graves o con padecimientos incurables, el art. 80.4
del CP permite que les sea suspendida cualquier tipo de pena y, prácticamente, sin
someterles a ningún tipo de requisito, señalando que:
150
MANZANARES SAMANIEGO, J.L., “Suspensión, sustitución y ejecución…”, ob. cit., pág. 25, en
palabras del mismo “…podrá disfrutarse más fácilmente de una suspensión “ab initio” de la ejecución de
una pena de treinta años de prisión que de la libertad condicional una vez comenzado su cumplimiento.
151
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 90 y 93.
219
inseguridad que ello conlleva. A ambos les hubiera parecido mejor el empleo de la
fórmula “enfermedad incurable con padecimientos muy graves”. Para estos autores no
es imprescindible que exista un peligro de muerte inminente e inmediato (aunque
tampoco bastaría con cualquier dolencia irreversible) y no podrá cuestionarse la
gravedad de la enfermedad si la privación de libertad incide desfavorablemente en la
evolución de la enfermedad. Además, según los mismos, debe de tratarse de una
enfermedad incurable que le ocasione una disminución importante de las facultades
físicas (o psíquicas) y; por consiguiente, de su peligrosidad criminal. Con esto último no
puedo mostrar mi conformidad al entender que las manifestaciones de una actividad
criminal van más allá que la perpetración física del delito.
152
En su pág. 641.
153
Ponente Mendizábal Allende, EDJ 1996/2055, fundamento de derecho 2º y STC nº 25/2000, de 31 de
enero, ponente García Manzano, EDJ 2000/404, entre otras.
220
tercer grado penitenciario, si no se dieren las otras circunstancias antes indicadas
además de las previstas en el Código Penal, entre ellas, como aquí ocurre, la menor
peligrosidad de los aquí libertos por su misma capacidad disminuida…”. Por
consiguiente, para el TC no se exige que la enfermedad que afecte al penado deba ser de
tal magnitud que conduzca al mismo a la muerte de forma inmediata o inminente
aunque tampoco cualquier dolencia irreversible será suficiente.
154
En el mismo se recoge que: “1. Cuando, después de pronunciada sentencia firme, se aprecie en el
penado una situación duradera de trastorno mental grave que le impida conocer el sentido de la pena, el
Juez de Vigilancia Penitenciaria suspenderá la ejecución de la pena privativa de libertad que se le
hubiere impuesto, garantizando que reciba la asistencia médica precisa, para lo cual podrá decretar la
imposición de una medida de seguridad privativa de libertad de las previstas en este Código que no
podrá ser, en ningún caso, más gravosa que la pena sustituida. Si se tratase de una pena de distinta
naturaleza, el Juez de Vigilancia Penitenciaria apreciará si la situación del penado le permite conocer el
sentido de la pena y, en su caso, suspenderá la ejecución imponiendo las medidas de seguridad que
estime necesarias. El Juez de Vigilancia Penitenciaria comunicará al Ministerio Fiscal, con suficiente
antelación, la próxima extinción de la pena o medida de seguridad impuesta, a efectos de lo previsto por
la disposición adicional primera de este Código. 2. Restablecida la salud mental del penado, éste
cumplirá la sentencia si la pena no hubiere prescrito, sin perjuicio de que el Juez o Tribunal, por razones
de equidad, pueda dar por extinguida la condena o reducir su duración, en la medida en que el
cumplimiento de la pena resulte innecesario o contraproducente”.
155
STC nº 48/1996, de 25 de marzo, ponente Mendizábal Allende, fundamento de derecho 2º, EDJ
1996/2055.
221
GALDEANO SANTAMARÍA156 entiende que en los supuestos de violencia de
género donde los agresores padecen demencias seniles o alzhéimer avanzado, que les
hace ser agresivos en determinados momentos 157 deberían acabar en sobreseimiento,
libre o provisional, como recomienda la Consulta a la Fiscalía General del Estado nº
1/89, al amparo del art. 383 de la LECrim158, sin perjuicio de que el médico forense
pueda emitir un informe sobre el estado mental y un juicio sobre la peligrosidad
criminal del mismo, lo que exigirá que si el asunto se ha iniciado durante el servicio de
guardia se transforme el procedimiento de diligencias urgentes en diligencias previas
para la práctica de dichas actuaciones, por lo que será necesaria una instrucción aunque
sea breve y sin perjuicio de que proceda acordar el internamiento involuntario del
agresor en ese momento. El problema surge, según señala la citada autora, porque no se
pueden imponer medidas de seguridad sin celebrar juicio oral y en virtud de sentencia,
por lo que si el imputado está incapacitado para declarar o comprender la ilicitud del
hecho cometido y el juicio seguido contra él, si nos encontramos aún en la fase de
instrucción y no se ha formulado escrito de acusación, será necesario solicitar o el
sobreseimiento libre al amparo del art. 637.3 de la LECrim, por imposibilidad definitiva
de declarar, o el provisional, como recomienda la Consulta de la Fiscalía General del
Estado nº 1/89 y además, en ambos casos, poner los hechos en conocimiento de los
servicios sociales y deducir testimonio a la Fiscalía de Incapacidades, por si procediere
declarar la incapacidad del agresor y nombrarle un tutor. Si el procedimiento se
encuentra ya en fase intermedia, se seguirán las prescripciones del art. 383 de la
LECrim.
222
pues cuando víctima-cuidadora y agresor vuelvan a la casa la probabilidad de que se
produzcan nuevas agresiones es muy elevada.
Sobre el trastorno de control de los impulsos señala, el autor citado, que con
carácter general se le podría atribuir una forma de alteración de la capacidad de
entender la realidad y de actuar conforme ese entendimiento que influiría parcialmente
en la facultad volitiva del agresor aunque sería necesario concretar en qué medida y
forma su enfermedad afecta a la construcción de la realidad o al control de su conducta.
A pesar de lo anterior sus estudios concluyen en que, en los delitos relacionados con la
violencia de género, la tasa de presencia de desórdenes que comprometen las facultades
volitivas y cognoscitivas son equivalentes a la población en general aunque sí existe
controversia sobre los trastornos de control de los impulsos y la relación que pudieran
tener con la conducta de los agresores de mujeres pues la mayoría de los estudios
analizados por dicho autor, muestran indicadores de falta de control de impulsos en, al
menos, la mitad de los sujetos observados en los que el descontrol no es más que una
activación de algoritmos de conducta autosirvientes al modelo mental del sujeto, a su
construcción de la realidad en su relación de dominación con una mujer.
159
MONTERO GÓMEZ, A., “Peligrosidad y daño en la…”, ob. cit., págs. 269 y ss.
223
[Link] Drogodependientes
“1160. Aun cuando no concurran las condiciones 1.ª y 2.ª previstas en el artículo 81, el juez o
tribunal, con audiencia de las partes, podrá acordar la suspensión de la ejecución de las penas
privativas de libertad no superiores a cinco años de los penados que hubiesen cometido el hecho
delictivo a causa de su dependencia de las sustancias señaladas en el número 2.º del artículo 20,
siempre que se certifique suficientemente, por centro o servicio público o privado debidamente
acreditado u homologado, que el condenado se encuentra deshabituado o sometido a
tratamiento para tal fin en el momento de decidir sobre la suspensión.
El juez o tribunal solicitará en todo caso informe del Médico forense sobre los extremos
anteriores.
Transcurrido el plazo de suspensión sin haber delinquido el sujeto, el Juez o Tribunal acordará
la remisión de la pena si se ha acreditado la deshabituación o la continuidad del tratamiento del
reo. De lo contrario, ordenará su cumplimiento, salvo que, oídos los informes correspondientes,
estime necesaria la continuación del tratamiento; en tal caso podrá conceder razonadamente
una prórroga del plazo de suspensión por tiempo no superior a dos años”.
160
El número 1 del artículo 87 fue redactado por el apartado trigésimo tercero del artículo único de la
L.O. 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del
Código Penal («B.O.E.» 26 noviembre). Su entrada en vigor comenzó el 1 octubre 2004.
161
El número 4 del artículo 87 fue redactado por el apartado trigésimo tercero del artículo único de la
L.O. 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la L.O. 10/1995, de 23 de noviembre, del
Código Penal («B.O.E.» 26 noviembre). Su entrada en vigor se produjo el 1 octubre 2004.
224
Como señala la STS nº 409/2002, de 7 de marzo162 la suspensión de la ejecución
de la pena por motivos de su dependencia a las sustancias a las que se refiere el número
2 del art. 20 del CP supone buscar una alternativa a la pena privativa de libertad al
tiempo que se da una respuesta penal al hecho delictivo y se persigue la rehabilitación
del penado.
Este motivo de suspensión implica una relajación de los requisitos del art. 81 del
CP pues a pesar de que no concurran las condiciones 1 y 2 de este artículo se podrá
conceder aunque se trate de un reo que hubiera delinquido con anterioridad o incluso
sea reincidente, si bien no opera automáticamente pues en ningún caso, supone un
derecho su concesión.
En virtud del art. 87 del CP podrán obtener la suspensión los penados a penas
privativas de libertad no superiores a cinco años de duración163 que hubieren delinquido
por su dependencia a las sustancias recogidas en el número 2º del art. 20 del CP que
hubiere hecho frente a las responsabilidades civiles, o se declare la imposibilidad de su
pago, puesto que el número 3º del art. 81 del CP no se excluye de cumplimiento, cuando
quede acreditado, mediante certificación suficiente, que se haya deshabituado o
sometido a tratamiento para tal fin, tratamiento que no deberá abandonar hasta su
finalización.
162
Ponente Martínez Arrieta, EDJ 2002/7554, en su fundamento de derecho único se señala que: “…es
preciso, en estas penas de duración media impuestas a personas afectadas de graves problemas de
adicción y marginación, buscar unas consecuencias jurídicas necesarias para la reintegración social
que, al tiempo, supongan la retribución correspondiente al delito. La posibilidad de la suspensión de la
ejecución de la pena y la adopción de medidas que incidan sobre la drogadicción, presupuesto de sus
continuas conductas delictivas, que se adopten conforme al art. 87 del Código penal, integran una
alternativa a la pena privativa de libertad capaz de suponer, al tiempo, una respuesta al hecho delictivo,
siempre necesaria para afirmar la vigencia de la norma, y una consecuencia que posibilita la reinserción
que interesa, indudablemente, al autor del hecho delictivo condicionado por su drogadicción, y también
a la sociedad que puede recuperar uno de sus miembros evitando la continuidad en el delito…”.
163
Como bien indica ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., pág. 126,
elevando a 5 años las penas de prisión que se podían suspender con este motivo se pretendía incluir las
penas de los delitos que normalmente cometían aquellos que delinquían a consecuencia de su
dependencia a las drogas, al alcohol o a las sustancias psicotrópicas.
164
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 75 y ss.
225
entienden que la misma resultaría posible aun cuando la adicción no fuera grave y no
hubiere sido apreciada la atenuante del art. 21.2 del CP permitiendo en el caso de que en
el juicio oral no se hubiere planteado dicha circunstancia efectuarla antes de decidir
sobre la suspensión de la pena165.
Por otra parte resulta necesario resaltar que no será suficiente con ser
consumidor de las sustancias referidas en el art. 87 del CP para obtener dicho beneficio
sino que será necesario que el estado criminológico producido por el consumo arraigado
de tales sustancias tenga repercusión en la comisión del hecho delictivo166.
165
Apoyándose en la STS nº 510/2000, de 28 de marzo de 2000, ponente Delgado García, EDJ
2000/3491. A idéntica conclusión llega PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit.,
págs. 189 y la Consulta nº 4/1999, de la Fiscalía General del Estado al señalar que: “La prueba de la
comisión del delito a causa de la adicción del penado a las sustancias del art. 20, a fin de aplicar la
modalidad de suspensión a que se refiere el art. 87, puede establecerse en el trámite de audiencia de las
partes que, en fase de ejecución, contempla el art. 87, exclusivamente en aquellos supuestos en los que la
cuestión no haya sido debatida en el acto del juicio oral y resuelta en sentencia…”..
166
STS nº 809/2002, de 30 de abril, ponente Soriano Soriano, EDJ 2002/13168.
167
MIRAT HERNÁNDEZ, P. y ARMENDÁRIZ LEÓN, C., Violencia de género vs violencia doméstica:
Consecuencias jurídico-penales. Estudio del Título IV de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de
Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, Grupo Difusión, Madrid, 2006, pág. 68.
168
Al tratarse de una actio libera in causa, sea dolosa o imprudente. A tal efecto resulta bastante
ilustrativo el artículo de NIETO GARCÍA, A. J., “Consumo de alcohol y drogas y actio libera in causa”,
La Ley, año XXXIII, nº 7967, 2012, págs. 8 y 9.
226
En idéntico sentido HIGUERA GUIMERÁ169 aunque entiende que en el caso de
que el agresor hubiera actuado bajo el síndrome de abstinencia dicha circunstancia
quedaría fuera de la salvedad de la actio libera in causa y podría invocar la aplicación
de la eximente del art. 20.2 del CP siempre que hubiera quedado excluida su capacidad
de comprender la ilicitud del hecho o de obrar conforme a ese conocimiento pues no
aplicar la misma supondría un caso de analogía in malam parte.
169
HIGUERA GUIMERÁ, J-F., “Estudio de las causas de inimputabilidad en los sujetos activos de los
delitos relacionados con la violencia doméstica y de género”, en La reforma penal en torno a la violencia
de género, BOLDOVA PASAMAR, M. A. y RUEDA MARTÍN, M. A. (coords.), Atelier, Barcelona,
2009, págs. 235 y 236.
170
MONTERO GÓMEZ, A., “Peligrosidad y daño en la…”, ob. cit., págs. 278 y ss.
171
El citado autor señala que el consumo de alcohol como sustancia psicoactiva produce dos
consecuencias: la primera en el control de la función del córtex frontal y la segunda es un efecto
ansiolítico y reductor del distress. Respecto a la primera el alcance del tóxico sobre el lóbulo frontal está
bien documentado y la mayoría de los estudios analizados por el mismo evidencian una disminución de la
actividad frontal una de cuyas funciones es la de mantener “esquematizada” la conducta de manera que
responda a un orden y otra la de alojar la codificación moral del comportamiento. Así en virtud de lo
anterior, observa cómo el discurso de los agresores sistemáticos en evaluaciones psicológicas releva que,
en la mayoría de los casos, se produce un recodificación moral para explicar la agresión causada
manifestando los mismos que “no han hecho nada malo” al maltratar a la mujer sino que han puesto los
medios a su alcance para contener y corregir la conducta de la mujer que no consideran apropiada o que
tuvieron que acudir a la violencia porque “la mujer se les iba de las manos”.
172
Junto con otros factores señalados por dicho autor como: haber cometido dos o más actos de violencia
en el último año; el que la víctima necesite atención médica, existencia de denuncias en los últimos
meses; amenazas de muerte, realización de actos sexuales forzados y una variable relacionada con la
víctima: amenazas de suicidio en MONTERO GÓMEZ, A., “Peligrosidad y daño en la…”, ob. cit., pág.
291.
173
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…", ob. cit., pág. 80.
227
Si del art. 87 del CP queda patente la inteligibilidad de los requisitos generales
para la suspensión previstos en el art. 81.1 y 2 del CP y que es necesario que el
condenado haya delinquido a causa de su dependencia a las sustancias del art. 20.2 del
CP, hay que preguntarse a continuación cómo se acredita la deshabituación o el
sometimiento a un tratamiento para tal fin. El art. 87.1 del CP señala que es necesario
que tal extremo quede certificado de forma suficiente por un centro o servicio público o
privado que se encuentre homologado o acredito, lo que deberá hacerse en el momento
en que el Juez o Tribunal deban tomar la decisión sobre la suspensión aunque será
posible su certificación durante la tramitación de los recursos o mediante el compromiso
del acusado prestado en el acto del juicio rápido al mostrar su conformidad con los
escritos de acusación presentados en los términos de los arts. 800 y 801 de la LECrim 174
174
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., "La suspensión de la...", ob. cit., pág. 80.
175
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., "Alternativas a la ejecución...", ob. cit., pág. 128.
228
resultar ilusoria a consecuencia del tiempo transcurrido durante la tramitación del
mismo.
“Si mediara petición de indulto, y el Juez o Tribunal hubiere apreciado en resolución fundada
que por el cumplimiento de la pena puede resultar vulnerado el derecho a un proceso sin
dilaciones indebidas, suspenderá la ejecución de la misma en tanto no se resuelva la petición
formulada.
229
aparejada la suspensión de la ejecución de la condena pero sin deducir, en ningún caso,
que nunca fuera posible dicha suspensión, si ésta podía venir amparada por otro
precepto legal 176 . En dicha Consulta se resolvía a favor de la posibilidad de la
inejecución provisional de las condenas penales en virtud de la tramitación de un
indulto en atención a una interpretación teleológica (inspirada en el art. 25.2 de la CE) y
sistemática, derivada de la congruencia de todo el ordenamiento jurídico177.
Como bien indican MAGRO SERVET y SOLAZ SOLAZ178, el art. 4.4 del CP
vino a dar cobertura legal a esta práctica judicial permitiendo que la persona condenada
no ingresara en la cárcel, al quedar en suspenso la ejecución de la pena durante el
período de tiempo en el que se tramitaba el indulto.
176
Circular de la Fiscalía General del Estado nº 1/1994, de 19 de julio, apartado III.
177
Circular de la Fiscalía General del Estado nº 1/1994, de 19 de julio, apartado V.
178
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág. 111.
179
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., pág. 258.
180
En idéntico sentido se pronuncian MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de
la…ob. cit., pág. 117.
230
Por último en los delitos relacionados con la violencia de género, y a pesar de
que el art. 15.2 de la Ley de 18 de junio de 1870 contempla sólo la audiencia de la parte
ofendida en los delitos perseguidos a instancia de parte, entiendo necesario que se oiga a
la víctima no sólo para ser congruente con lo dispuesto en el art. 80.2 del CP, sino
también para averiguar si la procedencia del indulto puede perjudicarla a ella o a los
hijos en común, en los términos del art. 15.2 de la Ley de 18 de junio de 1870. Por los
mismos motivos defiendo que en ningún caso se debería proceder a indultar las penas
de prohibición de aproximación y no comunicación impuestas con carácter accesorio en
la sentencia condenatoria.
181
CARDENAL MONTRAVETA, S., “Comentario a los arts. 80 a 108 del CP” en CORDOY
BIDASOLO, M. y MIR PUIG, S., (coords.), Comentarios al Código Penal. Reforma LO 5/2010, Tirant
lo Blanch, Valencia, 2011, pág. 225 y 226.
182
PUENTE SEGURA, L, “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 277 y ss.
231
El instituto de la sustitución de las penas se halla recogido en la Sección 2ª del
Capítulo III, del Título III del CP bajo el epígrafe “De la sustitución de las penas
privativas de libertad” comprendiendo los arts. 88 y 89 del CP.
183
MAGRO SERVET y SOLAZ SOLAZ contemplan dos supuestos de
sustitución: 1) la sustitución legal u obligatoria, por imponerlo la ley (art. 71.2 del CP)
para los casos en los que la pena privativa de libertad impuesta sea inferior a tres meses
y 2) la sustitución potestativa o facultativa para el Juez o Tribunal bajo determinados
requisitos, cuando la pena de prisión impuesta no sea superior a dos años. Además de
las dos modalidades anteriores distinguen un supuesto distinto referido a la sustitución
de la pena por la expulsión del territorio nacional cuando se trate de un extranjero no
residente legal en España. Vamos a analizar todas ellas.
“No obstante, cuando por aplicación de las reglas anteriores proceda imponer una pena de
prisión inferior a tres meses, ésta será en todo caso sustituida conforme a lo dispuesto en la
sección 2ª del capítulo III de este título, sin perjuicio de la suspensión de la ejecución de la pena
en los casos en que proceda”.
183
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág. 118.
184
Por ejemplo, los art. 226 o 227 del CP, que pese a la gravedad de dichas conductas contemplan esa
pena tan leve.
185
De conformidad con lo dispuesto en el art. 62 del CP que prevé que: “A los autores de tentativa de
delito se les impondrá la pena inferior en uno o dos grados a la señalada por la ley para el delito
consumado, en la extensión que se estime adecuada atendiendo al peligro inherente al intento y al grado
de ejecución alcanzado”.
186
Por lo previsto en el art. 63 del CP que recoge que: “A los cómplices de un delito consumado o
intentado se les impondrá la pena inferior en grado a la fijada por la ley para los autores del mismo
delito”.
232
grado de tentativa, o cuando entre en juego una o varias atenuantes187, en atención al
número y entidad de las mismas, o incluso en el caso de que concurran con una o varias
agravantes y deban ser compensadas 188 o cuando el Juez o Tribunal, razonándolo
suficientemente, reduzca la pena en los términos del art. 71.1 del CP189.
No obstante la literalidad del art. 71.2 del CP, se discute entre la doctrina la
posibilidad de la sustitución obligatoria en otros supuestos distintos, por ejemplo,
PUENTE SEGURA190 defiende la posibilidad de la sustitución obligatoria en los casos
en los que la pena inferior a tres meses de prisión se logre en el marco de los juicios
rápidos, cuando el acusado hubiere prestado su conformidad con la pena solicitada,
sobre la base de la reducción de un tercio del art. 801 de la LECrim señalando que el
propósito del legislador ha sido cerrar el paso a la ejecución efectiva de las penas
extremadamente cortas de prisión, con independencia de la causa concreta de su
imposición.
187
Al ser aplicado el art. 66.1.1ª o 2ª del CP, donde se indica que: “En la aplicación de la pena,
tratándose de delitos dolosos, los jueces o tribunales observarán, según haya o no circunstancias
atenuantes o agravantes, las siguientes reglas: 1ª Cuando concurra sólo una circunstancia atenuante,
aplicarán la pena en la mitad inferior de la que fije la ley para el delito. 2ª Cuando concurran dos o más
circunstancias atenuantes, o una o varias muy cualificadas, y no concurra agravante alguna, aplicarán
la pena inferior en uno o dos grados a la establecida por la ley, atendidos el número y la entidad de
dichas circunstancias
188
Dicha posibilidad se contempla en el art. 66.1.7ª del CP al especificar el mismo que: “Cuando
concurran atenuantes y agravantes, las valorarán y compensarán racionalmente para la
individualización de la pena. En el caso de persistir un fundamento cualificado de atenuación aplicarán
la pena inferior en grado. Si se mantiene un fundamento cualificado de agravación, aplicarán la pena en
su mitad superior”.
189
Que recoge: “ En la determinación de la pena inferior en grado, los jueces y tribunales no quedarán
limitados por las cuantías mínimas señaladas por la ley a cada clase de pena, sino que podrán reducirlas
en la forma que resulte de la aplicación de la regla correspondiente, sin que ello suponga la degradación
a falta”.
190
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., págs. 292 y 293.
191
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., págs. 120 y 121.
192
Circular nº 2/2004, de 22 de diciembre sobre la aplicación de la reforma del Código Penal operada por
la LO 15/2003, de 25 de noviembre (primera parte), pág. 5. En la misma se dispone que “…Aunque esta
reducción por conformidad no es técnicamente subsumible en el art. 71.2 del CP procederá su aplicación
analógica y, consecuentemente, la sustitución obligatoria de la pena resultante conforme a las
disposiciones del art. 88 del CP. Una interpretación teleológica del art. 71.2 del CP impone esta
233
71.2 del CP aunque permite la subsistencia de penas privativas de libertad inferiores a
los tres meses en los supuestos en los que el condenado incumpla la pena impuesta en
sustitución o cuando se imponga una responsabilidad personal subsidiaria por impago
de multa de menos de tres meses, del art. 53.2 in fine del CP, si el mismo no acepta
realizar trabajos en beneficio de la comunidad.
234
crea confusión cuando añade “sin perjuicio de la suspensión de la ejecución de la pena
en los casos en que proceda” dando a entender que cabe acudir tanto a una como a otra
cuando se den los requisitos para ello.
194
MAGRO SERVET, V. y SOLAZ SOLAZ, E., “La suspensión de la…ob. cit., pág. 120.
195
CERES MONTES, J.F., “Las reformas penales en…”, ob. cit., págs. 283 a 352.
196
GARCÍA SAN MARTÍN, J., La suspensión de la…, ob. cit., pág. 143.
197
PUENTE SEGURA, L., “Suspensión ordinaria de la…”, ob. cit., pág. 289.
198
ARMENDÁRIZ LEÓN, C., “Alternativas a la ejecución…”, ob. cit., pág. 129.
235
En mi opinión, la redacción del art. 71.2 del CP resulta bastante confusa pero
entiendo que en el caso de cumplirse los requisitos para la suspensión habrá que acudir
primero a esta institución si el penado así lo solicita, pues debe interesarlo éste, y en el
caso de no hacerlo o no darse los mismos, la pena le será sustituida, por imperativo de
este precepto. Por lo demás, considero que para la sustitución de la pena de prisión
inferior a tres meses no se debe exigir ningún requisito adicional, pues del tenor de este
precepto “en todo caso” así se desprende, debiendo acordarse aunque el penado sea un
delincuente habitual o no haya atendido a la responsabilidad civil derivada del delito.
“1. Los jueces o tribunales podrán sustituir, previa audiencia de las partes, en la misma
sentencia, o posteriormente en auto motivado, antes de dar inicio a su ejecución, las penas de
prisión que no excedan de un año por multa o por trabajos en beneficio de la comunidad, y en
los casos de penas de prisión que no excedan de seis meses, también por localización
permanente, aunque la Ley no prevea estas penas para el delito de que se trate, cuando las
circunstancias personales del reo, la naturaleza del hecho, su conducta y, en particular, el
esfuerzo para reparar el daño causado así lo aconsejen, siempre que no se trate de reos
habituales, sustituyéndose cada día de prisión por dos cuotas de multa o por una jornada de
trabajo o por un día de localización permanente. En estos casos el Juez o Tribunal podrá
además imponer al penado la observancia de una o varias obligaciones o deberes previstos en
el artículo 83 de este Código, de no haberse establecido como penas en la sentencia, por tiempo
que no podrá exceder de la duración de la pena sustituida. Excepcionalmente, podrán los jueces
o tribunales sustituir por multa o por multa y trabajos en beneficio de la comunidad, las penas
de prisión que no excedan de dos años a los reos no habituales, cuando de las circunstancias del
hecho y del culpable se infiera que el cumplimiento de aquéllas habría de frustrar sus fines de
prevención y reinserción social. En estos casos, la sustitución se llevará a cabo con los mismos
requisitos y en los mismos términos y módulos de conversión establecidos en el párrafo anterior
para la pena de multa. En el caso de que el reo hubiera sido condenado por un delito
relacionado con la violencia de género, la pena de prisión sólo podrá ser sustituida por la de
trabajos en beneficio de la comunidad o localización permanente en lugar distinto y separado
del domicilio de la víctima. En estos supuestos, el Juez o Tribunal impondrá adicionalmente,
además de la sujeción a programas específicos de reeducación y tratamiento psicológico, la
observancia de las obligaciones o deberes previstos en las reglas 1ª y 2ª, del apartado 1 del
199
artículo 83 de este Código .
199
El contenido de este apartado fue modificado tanto por la LO 1/2004, de 28 de diciembre como por la
LO 5/2010, de 22 de junio.
236
2. En el supuesto de incumplimiento en todo o en parte de la pena sustitutiva, la pena de prisión
inicialmente impuesta se ejecutará descontando, en su caso, la parte de tiempo a que equivalgan
las cuotas satisfechas, de acuerdo con la regla de conversión establecida en el apartado
precedente.
200
3. En ningún caso se podrán sustituir penas que sean sustitutivas de otras” .
Del contenido de este precepto podemos observar tres tipos de sustitución: una
ordinaria, referida a penas de prisión no superiores a un año, con mención especial a las
que no superen los seis meses; otra extraordinaria o excepcional, que permite la
sustitución de penas de prisión superiores a un año pero no superiores a dos y, por
último, una sustitución especial para delitos de violencia de género, en la que se limita
la forma de sustitución de la pena privativa de libertad.
Este precepto, además de reflejar distintos tipos de sustitución recoge una serie
de requisitos comunes a las tres formas de sustitución, que podemos distinguir entre
requisitos objetivos, requisitos subjetivos y de forma.
Los dos primeros elementos se refieren al tipo de pena que es susceptible de ser
sustituida, la de prisión y a la duración de la misma, hasta dos años. Aquí no se admite,
a diferencia de lo que sucedía con la figura de la suspensión, la posibilidad de sustituir
todas las penas privativas de libertad contenidas en el art. 35 del CP, por lo que quedaría
fue