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1.- FRACTURAS DIAFISARIAS DE CÚBITO Y RADIO EN EL ADULTO. El cúbito y radio
forman un anillo. Su
o Anatomía/Biomecánica:
integridad es muy
§ Cúbito: casi es recto. Sólo presenta una cierta angulación en la zona proximal importante para la
(ángulo PUDA –proximal ulnar dorsal angulation-, de alrededor de 5º)(rango correcta
0-14ª). pronosupinación del
§ Radio: más complejo. antebrazo.
Ø Presenta dos curvas:
• Supinadora: vértice en la tuberosidad bicipital.
• Pronadora: (la más importante) vértice en la inserción del pronador redondo.
Ø La integridad de estas dos curvas es esencial para conservar la pronosupinación completa.
Ø Estas curvas explican por qué las placas rectas largas se adaptan mal al radio y hay que
moldearlas.
§ Radiocubital distal: el principal estabilizador es el fibrocartílago triangular.
§ Espacio interóseo: dos elementos que, de una forma dinámica, mantienen constante la
separación entre dichos huesos:
Ø Membrana interósea: estructura muy importante. Supone un refuerzo central. Une el cubito y el
radio en su porción proximal. Mantiene
la estabilidad del conjunto cubito radio,
incluso si se extirpa la cabeza radial.
Ø Los tres músculos que cruzan el
espacio interóseo son supinador,
pronador redondo y pronador cuadrado.
§ Los dos huesos y las articulaciones
radiocubitales distal y proximal forman un
anillo: para que haya desplazamiento se
debe romper el anillo por DOS puntos. Por
eso, ante una “fractura aislada” de la
diáfisis radial o cubital, se debe sospechar
siempre una lesión asociada de la
articulación radiocubital proximal o distal.
§ El eje de rotación para la
pronación/supinación del antebrazo se
extiende desde el centro de la cabeza
radial, hasta la estiloides cubital y es
independiente de la posición del codo.
§ La posición y el desplazamiento de los
fragmentos dependen del nivel de la
fractura y de las inserciones de los
principales músculos supinadores
(supinador y bíceps) y pronadores
(pronador redondo y cuadrado) (Figura 1).
Fuerzas deformantes de proximal a distal:
Ø Supinan: supinador corto y bíceps braquial.
Ø Pronan: pronador redondo y cuadrado.
Ø Menos importantes:
• Supinador largo (lleva a pronosupinación media).
• Palmar mayor (prona).
• Extensor largo del pulgar y abductores (largo y corto) del pulgar (supinan).
Ø Todos los músculos tienden a aproximar los huesos entre sí (perder la curva pronadora del
radio).
§ Objetivo del tratamiento: Conservar la longitud, rotación, eje y forma del radio. Se tolera mejor un
déficit de pronación al compensarse con la abducción del hombro.
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o Epidemiología: Las fracturas patológicas, fracturas abiertas y fracturas por arma de fuego son poco
frecuentes.
o Mecanismo lesional:
§ Directo:
Ø Accidente de tráfico.
Ø Bastonazo (nightstick fracture).
§ Indirecto: caída desde una altura generalmente con el brazo en hiperextensión.
§ Recientemente se ha indicado una relación entre las fracturas de antebrazo en niños y fracturas
por estrés en adultos. También se han descrito fracturas atípicas por tratamientos prolongados
con bisfosfonatos.
o Clasificación: Según:
§ Nivel de la fractura: en tercios. Las más frecuentes son las de 1/3 medio y distal (está menos
protegido por la musculatura).
§ Grado de desplazamiento.
§ Combinación lesional
§ Conminución.
§ Abierta o no.
§ La clasificación AO/OTA es la más usada en fracturas de antebrazo.
o Clínica:
§ Habitualmente son fracturas desplazadas, se observa claramente la deformidad.
§ La identificación y el adecuado tratamiento de una inestabilidad de las articulaciones
radiocubitales proximal y distal es esencial para alcanzar un buen resultado final.
§ Raras las lesiones neurológicas.
o Estudios de imagen: Los signos indirectos
para valorar la mala
§ Estudio radiográfico: mínimo dos proyecciones (anteroposterior (AP) y
rotación de los
lateral) y siempre incluir articulación radiocubital distal y proximal para
fragmentos óseos
descartar luxaciones asociadas.
son el distinto grosor
Ø Patrón según la energía: de los fragmentos, y
• Fracturas de baja energía: normalmente transversas y oblicuas. la posición de la
tuberosidad bicipital
• Fracturas de alta energía: conminutas y segmentarias. del radio.
Ø Para la determinar la rotación es útil la proyección de la tuberosidad
bicipital de Evans
(inclinación del proyector
de rayos 20º hacia el
olécranon). La
determinación de la
rotación del fragmento
proximal mediante esta
proyección es muy útil
para realizar la reducción
cerrada (niños
principalmente). La
técnica para la reducción
cerrada se basa en
alinear el fragmento distal
móvil con el fragmento
proximal fijo, en todos los
planos (Figura 2).
Métodos:
• Un signo indirecto
para valorar la
rotación es el distinto grosor entre los fragmentos radiales (implica malrotación).
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• Para asegurar una apropiada alineación rotacional, en una radiografía AP del radio en
supinación completa, la tuberosidad bicipital y la estiloides radial deben estar
orientados en direcciones opuestas (tuberosidad medial cuando antebrazo supinado y
estiloides en lado lateral).
• Se ha descrito recientemente el “signo del radio cruzado” que es indicativo de una
significativa deformidad angular y torsional en las fracturas en tallo verde de la diáfisis
radial: El cubito y radio se cruzan en Rx AP en la parte proximal sólo si el antebrazo está en
pronación. Si al reducir, en Rx AP verdadera vemos que ambos huesos se cruzan sin estar
el antebrazo en pronación completa, hay una mala rotación de los fragmentos.
§ Estudio TC: para grados leves de subluxación o luxación de articulación RC distal. El TAC es útil
para confirmar la sospecha clínica y radiológica de falta de unión, así como en valoración de
defectos rotacionales por malunión e inestabilidad de la ARCD.
§ RNM: Rara vez indicada . En algunos casos permite valorar lesiones de la ARCD y del complejo
fibrocartílago triangular, así como de la membrana interósea.
o Tratamiento:
§ Las fracturas diafisarias del antebrazo se tratan con los mismos principios de las fracturas
articulares , que requieren siempre reducción anatómica y estabilidad absoluta . Se
persigue la reducción anatómica y una osteosíntesis estable que permita la movilización precoz y
la recuperación funcional completa. A diferencia de otras fracturas diafisarias, donde pequeños
desplazamientos no alteran el resultado funcional, en el antebrazo cualquier mínimo
desplazamiento o una reducción incompleta de una fractura pueden limitar la pronosupinación.
§ El tratamiento estándar de las fracturas diafisarias de antebrazo en adultos consiste en la
reducción abierta y osteosíntesis estable con placas, siguiendo los principios de la
compresión interfragmentaria.
§ Si no es posible (en algunos casos de lesión amplia de partes blandas), o en niños, se puede
considerar el empleo de dispositivos endomedulares.
§ Si se realiza tratamiento no quirúrgico, los mejores resultados señalan una pérdida >50% de
rotación en >30% de los pacientes.
§ Esquema de tratamiento:
Ø Fracturas no desplazadas (son raras):
• Se tratan con yeso, braquial, bien almohadillado, incluyendo el primer dedo, en
pronosupinación neutra, bien moldeado en la membrana interósea, con colgante proximal a
la fractura para evitar desplazamientos secundarios.
• Realizar estudio radiológico semanal durante el primer mes y luego cada 15 días. Cambiar
el yeso cada 4-6 semanas.
• Consolidan en 8-12 semanas.
Ø Deformación plástica:
• Rara en adultos.
• No remodela. Reducción cerrada.
• Si se rompe al reducir, entonces realizar tratamiento quirúrgico.
Ø Fracturas desplazadas: Tratamiento Quirúrgico.
• Indicaciones del tratamiento quirúrgico:
o Todas las fracturas desplazadas de radio y cúbito.
o Fracturas abiertas.
o Síndrome compartimental que requiera de fasciotomía urgente.
o Fracturas patológicas (pensar siempre en metástasis de carcinoma pulmonar).
o Fracturas múltiples en el mismo miembro.
• Cuándo: Realizarlo lo antes posible, mejor en las primeras 24 horas.
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• Métodos de Fijación: Placas o clavos:
o Placas:
§ Es el Patrón oro del
tratamiento (Figura 3)
§ Sobre todo placas DCP
(dynamic compression
plate) con tornillos de 3,5
mm, de 6 o más orificios.
Los tornillos deben
anclarse al menos en 6
corticales (si un tornillo
atraviesa todo el hueso se
ancla en 2 corticales) a
cada lado de la fractura
(AO recomienda 7).
§ Evolución de los diseños.
Ø Recientemente se han
introducido placas preconformadas de bajo perfil que se
adaptan a la curvatura de los huesos del antebrazo y placas
bloqueadas tipo LCP (Locking Compression Plate) que
combinan orificios ovalados para dar compresión a la fractura
(dinámicos) con orificios roscados para colocar tornillos
bloqueados a la placa (Locking). Con ello se consigue
combinar diferentes posibilidades de osteosíntesis en Fijación de una fractura
un solo implante. de antebrazo con placas.
Ø Actualmente no está demostrado que estos nuevos
diseños con tornillos bloqueados a la placa sean superiores a las placas
DCP convencionales. La nueva tecnología de placas de bloqueo, aunque
atractiva en teoría, no ha demostrado superioridad clínica o biomecánica en este
tipo de fracturas. Es mucho más importante una correcta técnica quirúrgica. En
todo caso, los tornillos de bloqueo podrían usarse si la calidad del hueso es tan
mala que impida una fijación convencional adecuada.
§ Abordaje: DOS vías de acceso independientes al cúbito y al radio (para evitar
sinóstosis postoperatoria). Es conocido que las placas colocadas por una incisión
única se aproximan, con posibilidad de interferencia en la rotación, más que en las
colocadas por doble incisión.
§ Orden de la síntesis: El orden de fijación debe establecerse de manera individual:
Ø Empezar por la menos conminuta: La fijación de la fractura con menos
conminución restaura la longitud y puede facilitar la reducción del otro hueso.
Ø Cuando ambas fracturas son complejas:
o Si se usa placa: En general es conveniente comenzar por la fijación del radio,
ya que se trata de una fijación más compleja técnicamente al precisar de una
reconstrucción de la curva fisiológica. Si existe una fractura segmentaria o
conminuta de cubito puede plantearse una reducción previa del cúbito.
o Si se usa clavo: se enclava primero el cúbito por ser un hueso recto.
§ Detalles técnicos:
Ø Cúbito: abordaje subcutáneo, y luego por cara dorsal o volar. Como alternativa a
la fijación con placa de 3,5 mm, la fractura distal de cúbito puede fijarse con dos
placas de tercio de tubo aplicada en una configuración ortogonal 90-90 evitando
la prominencia de los implantes. Una placa corta de tercio de tubo puede usarse
como fijación provisional o para controlar fragmentos pequeños de la fractura.
Ø Radio: Abordaje Volar de Henry o Dorsal de Thompson (en fracturas de tercio
proximal) basando la decisión en la localización de la fractura y/o de heridas que
se puedan incorporar a la incisión.
Ø Se debe desperiostizar únicamente para permitir la inspección del foco de
fractura y ser cuidadoso con las partes blandas.
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Ø Colocar el tornillo más central a más de 1 cm. del foco de fractura.
Ø Añadir injerto de cresta si más de 1/3 de la circunferencia del hueso esta
conminuta o si se prevé una pérdida ósea secundaria a lesión extensa de partes
blandas.
Ø Cerrar sólo piel y subcutáneo, sin tensión (no cerrar fascias para prevenir el
síndrome compartimental).
Ø Si hay una excesiva tensión tras poner las placas, se cierra primero la incisión
cubital por estar localizada la placa más subcutánea. La incisión radial se puede
dejar abierta con un vendaje no adhesivo y usar posteriormente curas con
sistemas de presión negativa.
Ø Mantener la férula en postoperatorio el menor tiempo posible (e incluso no
usar), si la estabilidad de la fractura o del propio paciente lo permiten.
Movilización activa precoz de codo y muñeca.
§ Retirada de material (ver más adelante):
Ø Pasados 24 meses en pacientes que practiquen deportes de contacto y en los
que moleste el material (prominencia subcutánea o antiestética).
Ø Tras retirar la placa hay que poner férula de yeso 6 semanas: riesgo de
refractura por los orificios de los tornillos (puntos de acúmulo de
estrés).
o Clavos intramedulares (Figura 4):
§ En las fracturas diafisarias de antebrazo, se busca una fijación
rígida con criterios de estabilidad absoluta,
Video técnica de osteosíntesis
normalmente mediante placa a compresión. Los
endomedular de antebrazo.
diferentes sistemas de enclavado intramedular
proporcionan sólo una estabilidad relativa por
ferulización, y sólo están
indicados en las fracturas
de antebrazo cuando no es
posible una reducción
abierta y osteosíntesis con
placas y en los niños (ver
más adelante).
§ Similar a una placa en
puente, el clavo intramedular
tiene una función como
dispositivo distribuidor de las
cargas que preserva el aporte
sanguíneo al periostio de
manera similar a las placas
de compresión de contacto
limitado y a los implantes de
ángulo fijo. El clavo
intramedular también causa
menos tensiones en los
agujeros de los tornillos
cuando se retira el material.
§ Los clavos intramedulares en
el antebrazo no aportan
compresión en el foco y no
inducen la formación de callo óseo primario. La restauración de la geometría del
antebrazo, en particular la alineación rotacional y el arco radial, pueden ser difíciles o
imposibles con los dispositivos intramedulares.
§ Los más empleados: Clavos triangulares de Sage y actualmente clavos
preconformados adaptados a las curvaturas de los huesos del antebrazo con
capacidad de bloqueo proximal y distal disponibles en varios diámetros y longitudes.
§ No se recomienda usar agujas Kirschner ni clavos de Steinmann en adultos:
son rectos y hacen perder la curva pronadora del radio
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§ Indicaciones de enclavado intramedular en adultos: básicamente cuando no se
pueden poner placas:
Ø Cuando está contraindicada la reducción abierta y osteosíntesis.
Ø En algunas fracturas bifocales, fracturas abiertas con pérdida de partes blandas,
politraumatizados.
Ø Hueso osteoporótico.
Ø Prevención de fracturas patológicas.
Ø Fracaso de osteosíntesis previa.
§ Riesgo de lesión del nervio interóseo posterior con el bloqueo distal del radio.
§ Estudios recientes han comunicado buenos resultados con una fijación híbrida, placa
en la fractura radial y enclavado intramedular en el cúbito.
§ Las fracturas tratadas con clavos tienen un promedio de formación de callo de 10
semanas, más corto que las 14 semanas promedio de las placas. La desventaja de
los clavos es la necesidad del uso de una férula braquial.
Ø Fracturas abiertas: Como en cualquier fractura abierta: limpieza exhaustiva en quirófano,
desbridamiento amplio, cobertura antibiótica empírica según protocolo.
• Tipos I, II, (± algunas IIIA): desbridamiento en las primeras 6 horas junto con cierre primario
o primario diferido 48-72 horas más yeso. Actualmente existen dos tendencias:
osteosíntesis primaria o bien osteosíntesis diferida en 10-20 días.
• Tipos IIIA, IIIB, IIIC: fijación primaria con:
o Fijación interna limitada (clavos de Sage).
o Fijación externa no transfixiante (posible lesión de vasos)
Tabla 1: Indicaciones generales de tratamiento en fracturas desplazadas de ambos huesos del antebrazo.
o Fracturas cerradas: placas DCP excepto en:
§ 1/3 distal: se puede intentar colocar yeso.
§ Fracturas segmentarias (fragmento intermedio):
Ø Radio: 2 placas DCP en dos planos distintos.
Ø Cúbito: clavo de Sage.
§ Fracturas conminutas: añadir injerto de cresta iliaca.
o Fracturas abiertas:
§ Tipos I,II, algunas IIIA:
Ø Bien desbridadas: osteosíntesis primaria (placas).
Ø Desbridamiento insuficiente: osteosíntesis (placas) en 10-20 días.
§ Tipos IIIA,IIIB,IIIC:
Ø Sin mucha pérdida ósea: osteosíntesis limitada (Sage).
Ø Con mucha pérdida ósea: fijación externa más injerto libre primario.
o Complicaciones:
§ Limitación de fuerza y movilidad (secuelas previsibles):
Ø Después de una fijación quirúrgica de ambos huesos del antebrazo con placa sin
complicaciones, debe esperarse una pérdida de movilidad de 7º de pronación, 9º de
supinación de antebrazo y de 5º de extensión de la muñeca.
Ø También debe esperarse tras una fijación quirúrgica con placa de ambos huesos sin complicar,
una disminución de la fuerza entre un 16 y un 37% en supinación, pronación, extensión y
flexión de la muñeca y de la presa de la mano.
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§ Malunión (consolidación viciosa):
Ø La malunión de cúbito y radio con una angulación >20º limita la rotación del antebrazo.
Ø La ausencia de callo en tres radiografías realizadas con intervalo de tres meses, indican que
no habrá unión sin repetir la intervención.
Ø Las osteotomías correctoras multiplanares para reconstruir las maluniones complejas de las
fracturas de antebrazo son técnicamente difíciles. Los modelos tridimensionales
computerizados se han usado para simular los efectos perjudiciales sobre la función y para la
planificación preoperatoria de la corrección de las deformidades complejas, siempre buscando
la restauración de la anatomía y una rehabilitación postquirúrgica precoz. Estos métodos
asistidos por computadora disminuyen el tiempo quirúrgico con resultados clínicos similares a
las osteotomías convencionales.
§ Pseudoartrosis:
Ø En 2% de los casos tratados de forma conservadora y en 2-6% de los tratados
quirúrgicamente. Sobre todo en cúbito, en fracturas bifocales.
Ø Se deben sobre todo a infección, fijación inestable y/o mala reducción.
§ Infección:
Ø 2,5% de los casos intervenidos.
Ø No retirar el implante si no hay signos radiológicos de movilización hasta que la fractura no
consolide. Solo hay una complicación más temible que una osteomielitis, una pseudoartrosis
séptica.
Ø Hay que tratar más agresivamente las infecciones postoperatorias con desbridamiento más
irrigación.
Ø Las infecciones tardías se tratan mediante desbridamiento más irrigación y retirada de las
placas. Cuando lleven 6 meses sin signos clínicos ni analíticos de infección se puede proceder
a la reconstrucción.
§ Lesiones nerviosas:
Ø Si la herida está limpia se procede a la sutura
Ø Si está sucia únicamente se aproximan los cabos para una reparación diferida.
§ Lesiones vasculares:
Ø Un solo vaso es suficiente: No merece la pena intentar reparar la lesión de un solo vaso (se
acaba trombosando). Para prevenir problemas, es necesario comprobar la adecuada
funcionalidad de la arteria radial y cubital antes de la intervención (Test de Allen).
Ø Si hay lesión de los 2 vasos: amputación o reconstrucción microvascular.
§ Síndrome compartimental:
Ø El síndrome compartimental ocurre en un 3,1% de las fracturas de antebrazo y afecta más al
m. flexor profundo de los dedos y al m. flexor largo del dedo gordo.
Ø Existe induración del compartimento flexor, dolor a la movilización pasiva de dedos, dolor
sordo, profundo y muy intenso.
Ø Se previene haciendo hemostasia cuidadosa y no cerrando fascia
La sinostosis (unión)
nunca.
entre radio y cúbito es
§ Sinostosis: Unión entre los dos huesos con pérdida de la una complicación
pronosupinación. posible pero infrecuente.
Ø La sinostosis radiocubital ocurre en un 2% de las fracturas de
antebrazo del adulto. Los factores de riesgo incluyen: el abordaje único para la fijación
quirúrgica de ambos huesos, el emplazamiento incorrecto del injerto óseo, fracturas próximas o
que afectan al codo, retraso en la cirugía, TCE asociado y mecanismo de alta energía.
Ø La tipo II que afecta a la zona media no articular es la más frecuente (tipo I distal, tipo III
proximal) y en la que se obtienen mejores resultados quirúrgicos (liberación y extirpación de la
barra ósea).
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§ Refractura tras retirada de las placas:
Ø Varios autores están en contra de la retirada rutinaria de las placas de antebrazo,
particularmente con menos de un año tras la osteosíntesis. Después de retirar los implantes se
debe usar un brace y restringir las actividades durante 6 semanas hasta que no haya molestias
en el antebrazo y haya evidencia radiográfica de relleno de los agujeros de los tornillos. La
refractura ocurrió en un 13% de los pacientes con retirada de los implantes y solo en un 3% de
los pacientes en los que se mantuvieron los implantes.
Ø No suele ocurrir si han pasado más de 24 meses desde la intervención y si se han usado
placas DCP de 3,5 mm.
Ø Existe más riesgo cuando:
• El traumatismo inicial fue muy intenso,
• Cuando no se consiguió una buena compresión y
• Cuando existe una radiolucencia en el foco de fractura (indica que no ha consolidado
totalmente).
2.- FRACTURAS AISLADAS DE CÚBITO EN EL ADULTO.
o Epidemiología:
§ Más frecuentes en individuos jóvenes.
§ Sobre todo afecta al 1/3 medio o distal.
§ Por un mecanismo de traumatismo directo.
o Clasificación:
§ Estable: menos del 50% de desplazamiento.
§ Inestable: Más del 50% de desplazamiento o 10-15º de angulación.
o Radiología: La evaluación radiográfica incluye radiografías de muñeca,
antebrazo y codo. Las fracturas
o Tratamiento: aisladas de cúbito sin
desplazamiento
§ Se debe prestar especial atención a las fracturas de diáfisis proximal y distal
provocadas por
de cúbito, por el alto porcentaje de falta de unión en estos segmentos.
traumatismo directo
§ Fractura no desplazada y con menos de 10º de angulación: pueden tratarse de
Ø Tratamiento funcional con un yeso braquial durante 10-15 días y sustituirlo forma conservadora.
por una ortesis que permita la flexoextensión y pronosupinación. Se
mantiene durante 12 semanas.
§ Fracturas con desplazamiento mayor
al 50% del diámetro de la diáfisis y
angulación superior a 10º:
Ø Placa DCP.
Ø Si existe mucha conminución se
puede colocar clavo de Sage
asociado a aporte de injerto o placa
puente bloqueada .
Ø Descartar Fractura-luxación de
Monteggia (ver a continuación).
o Fractura-luxación de Monteggia:
§ Concepto: Fractura de cúbito
asociado a luxación de la cabeza del
radio.
§ Poco frecuente, sólo un 2% de las
fracturas del antebrazo. Su importancia
radica en que en el 25% de los casos
no se diagnostican, y la tasa de
complicaciones y secuelas es elevada.
(Figura 5)
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§ Se pueden clasificar según Bado en 4 tipos (Figura 6):
Ø Tipo I (60%): fractura de
cúbito con angulación
anterior y luxación
anterior de la cabeza
radial. Se produce por
trauma directo o bien
indirectamente por una
caída sobre la mano con
el codo en extensión y el
antebrazo en pronación
máxima.
Ø Tipo II (15%): angulación
posterior del cúbito y
luxación posterior de la
cabeza radial. Supone
una variación de la
luxación posterior de
codo. Se pueden
subclasificar en cuatro
patrones:
• IIA: Fractura muy
proximal del cúbito a
través de la
coronoides.
• IIB: Fractura en la
unión entre la
metáfisis proximal y la
diáfisis cubital
• IIC: Fractura diafisaria
cubital
• IID: Fractura compleja que se prolonga desde el olécranon a la diáfisis.
Ø Tipo III (20%): fractura conminuta metafisaria de cúbito y luxación lateral de la cabeza radial.
Se produce por mecanismo directo o indirecto mediante adducción forzada en pronación
(luxación anterolateral) o en supinación (posterolateral).
Ø Tipo IV (15%): fractura de cúbito asociada a fractura de radio y luxación de la cabeza radial.
§ Equivalentes: Son asociaciones de fracturas que no son fracturas de Monteggia pero que su
clínica es similar:
Ø Tipo I:
• Luxación anterior aislada de la cabeza del radio (pronación dolorosa).
• Fractura de la diáfisis cubital con fractura del cuello del radio.
• Fractura aislada del cuello del radio.
• Fractura de la diáfisis cubital con fractura más proximal de la diáfisis radial.
• Fractura del diáfisis cubital con luxación anterior de la cabeza radial y fractura del
olécranon.
• Luxación posterior de codo con fractura de la diáfisis cubital con o sin fractura proximal del
radio.
Ø Tipo II:
• Fractura epifisaria de la cabeza del radio luxada.
• Fractura del cuello del radio.
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Ø Tipo III (en niños): Fractura oblicua del cubito con angulación en varo del codo y fractura del
cóndilo humeral. (Figura 7)
Ø Tipo IV (en niños): Fractura del húmero distal asociado a fractura diafisaria de cubito y cuello
radial. (Figura 8)
§ Clínica:
Ø Se debe sospechar cuando existe
hemartros en codo asociado a
fractura de cúbito.
Ø Es frecuente la afectación del nervio
interóseo posterior (rama del nervio
radial) que generalmente se recupera
de forma espontánea en 6-8 semanas.
No indicada la exploración quirúrgica
del nervio de forma aguda, salvo si se
asocia una lesión vascular.
§ Radiología:
Ø La luxación de la cabeza radial puede
pasar desapercibida por:
• No realizar un estudio radiológico
del codo.
• Que éste no esté bien centrado en el
mismo.
• Posibilidad de reducción espontánea
de la luxación.
Ø Hay que realizar estudio radiográfico de
codo para evaluar la alineación
radiocapitelar. Una línea trazada a través del centro de la cabeza y cuello de radio debe
cortar el centro del capitellum en todos los grados de flexión y extensión del codo. (Figura 9)
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§ Tratamiento:
Ø Reducción abierta y osteosíntesis del cúbito con placa DCP El tratamiento de la
junto con reducción cerrada de la cabeza radial. fractura de Monteggia en
adultos es la osteosíntesis
• Normalmente, la fractura del cúbito se reconstruye de distal a con placa de la diáfisis del
proximal. La reconstrucción del fragmento proximal del
cúbito y reducción cerrada
olecranon unido al tríceps puede ocultar otras fracturas si se
de la cabeza radial.
realiza antes de la reconstrucción articular.
• Si esta no se consigue hay que hacer reducción abierta
mediante abordaje independiente para la cabeza del radio o
extendiendo el abordaje hacia el cúbito proximalmente. La La causa más frecuente
causa más frecuente de no reducción es una mala reducción de ausencia de reducción
cubital, otras son la interposición de cápsula anterior y el de la cabeza del radio es
ligamento anular. una mala alineación
cubital.
• El reconocimiento de la luxación de la cabeza por encima de
las seis semanas desde la cirugía se tratará mediante exéresis
de la cabeza del radio salvo que la superficie articular de la misma esté intacta.
Ø Postoperatorio según estabilidad intraoperatoria de la cabeza radial:
• Si la cabeza radial es estable tras la osteosíntesis del cúbito (durante toda la
pronosupinación no se luxa) se mantendrá una férula de yeso durante 7-10 días en 110º de
flexión (70º en la tipo II) y discreta supinación.
• Si la cabeza radial es inestable se mantiene la férula hasta la consolidación de la fractura
cubital.
• Si no hay reducción espontánea de la cabeza radial tras la adecuada reducción del cúbito,
se debe sospechar la interposición del ligamento anular o del músculo ancóneo.
Ø Se reserva el tratamiento ortopédico sólo para los niños. En los niños se realizará
tratamiento quirúrgico cuando no se consigue reducir el cúbito (agujas percutáneas) y/o la
cabeza radial (reducción abierta). Está basado en el tipo de lesión del cúbito más que en la
clasificación de Bado:
• La deformidad plástica del cubito se trata mediante reducción cerrada de la curvatura del
cubito e inmovilización.
• Las fracturas incompletas (tallo verde) se tratan igualmente mediante reducción cerrada e
inmovilización.
• Las fracturas transversas completas u oblicuas cortas se tratan preferentemente mediante
reducción cerrada y fijación intramedular.
• Las fracturas oblicuas largas o conminutas se tratan mediante reducción abierta y fijación
interna con placas y tornillos.
Ø Toda luxación aislada anterior y anterolateral de la cabeza del radio, independientemente de
los síntomas, debe considerarse de etiología postraumática. Cuando la lesión ha pasado
desapercibida (lesiones antiguas) hay que intentar la reducción abierta de la cabeza radial y la
reconstrucción del ligamento anular (con fascia tricipital). Si aun así no se consigue la
reducción se realiza osteotomía del cúbito (necesitamos corregir la deformación plástica o la
malunión del cúbito para poder reducir la cabeza radial en su correcta posición. La osteotomía
de angulación y alargamiento del cúbito es el procedimiento quirúrgico recomendado para
alcanzar la reducción indirecta de la cabeza radial, (aunque una técnica de deslizamiento y
angulación puede ser más simple y menos exigente) y como último recurso se deja la
osteotomía (acortamiento) del radio.
§ Complicaciones, secuelas:
Ø Limitación movilidad.
Ø Consolidación viciosa.
Ø Retardo de la consolidación o pseudoartrosis.
Ø Lesión nervio interóseo posterior (rama profunda del radial).
Ø De acuerdo con la clasificación de Bado, las tipo I y III tienen resultados buenos y excelentes y
las tipo II y IV tienen peores resultados. Los malos resultados ocurren en presencia de mala
reducción de la coronoides o del cúbito, fractura de cabeza radial o sinostosis radiocubital.
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3.- FRACTURAS AISLADAS DE RADIO EN EL ADULTO.
o 1/3 medio (más frecuente) y proximal sin lesión de la articulación radiocubital distal (produce menos
de 5 mm de varianza cubital positiva en la ARCD):
§ Son raras.
§ Se pueden producir por mecanismo directo o bien indirecto por caída sobre la mano con codo en
extensión.
§ Tratamiento:
Ø No desplazadas: yeso braquial.
• En supinación completa: cuando el trazo es proximal al pronador redondo.
• En supinación media: cuando es distal al pronador redondo.
Ø Desplazadas:
• 1/5 proximal:
o Reducción cerrada más yeso en supinación completa.
o Si no reduce: agujas intramedulares (aquí es difícil colocar placas).
• Resto: placa DCP a compresión.
o Fractura-luxación de Galeazzi: (Figura 10)
§ Concepto: Es una fractura del 1/3 medio-distal del radio asociada a luxación de la radiocubital
distal (ARCD) , que puede o no incluir una fractura de la estiloides cubital:
Ø Cuanto más distal sea la fractura, más
probabilidad de inestabilidad
radiocubital distal.
Ø Se subclasifican en función de la
distancia de la fractura radial a la
superficie articular. Las fracturas tipo I
hasta 7,5 cm de la superficie articular y
el tipo II más proximal. Esto es
importante porque hay una alta
prevalencia de inestabilidad de la
ARCD asociada con las tipo I que
requieren reparación de esta
articulación. La luxación de la ARCD
puede ser simple o compleja, y esta
última puede ocurrir por interposición
del tendón del m. cubital posterior o del
extensor propio del meñique entre el
cubito y radio distal.
Ø Aunque puede tener valor para la
sospecha clínica, el acortamiento radial
mayor de 5 mm y la fractura a 7,5 cm
de la articulación no predice con
certeza la inestabilidad de la ARCD. Lo
mejor es la comprobación de la
estabilidad intraoperatoria una vez que
se ha estabilizado la fractura diafisaria radial.
Ø Signos de posible inestabilidad radiocubital distal:
• Fractura de la base de la estiloides cubital.
• Ensanchamiento de la articulación en la proyección anteroposterior.
• Acortamiento del radio superior a 5 mm.
• Incongruencia persistente del cúbito distal en la radiografía lateral.
• El desplazamiento dorsal y distal del cúbito y un cambio de la varianza cubital mayor de 5
mm sugiere lesión de la ARCD.
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§ Epidemiología: Es 3 veces más frecuente que la fractura de La fractura-luxación de
Monteggia, principalmente en varones (2ª-3ª década de la vida). Galeazzi es 3 veces más
Representan del 3-6% de las fracturas del antebrazo. frecuente que la fractura
§ Se puede producir por: de Monteggia.
Ø Mecanismo directo: golpe en zona posterolateral de la muñeca
con antebrazo en supinación.
Ø Indirecto: caída con el antebrazo en pronación.
§ Clínica:
Ø Deformidad. Se palpa la cabeza cubital, que se reduce fácilmente.
§ Radiografía (Rx): suele ser una fractura transversa, de angulación con ápex dorsal.
§ Tratamiento:
Ø Son muy inestables, por definición.
Ø En general el tratamiento es reducción quirúrgica y osteosíntesis con placa DCP de 3,5
mm, mediante abordaje anterior de Henry, y reducción cerrada de la luxación (si no se
puede, hacer abierta). La RAFI de la estiloides cubital a través del abordaje del m. cubital
anterior puede realizarse con tornillos sin cabeza o con cerclajes. Si la ARCD no se reduce tras
la correcta osteosíntesis del radio, debe ser explorada para retirar los tejidos blandos
interpuestos (si no reduce es una luxación compleja, y la estructura que más frecuentemente
bloquea la reducción es el tendón del extensor cubital del carpo).
Ø Tratamiento postoperatorio:
• Si la articulación radiocubital distal (ARCD) se reduce y es estable se colocará un yeso
braquial en pronosupinación media que se mantendrá durante 3-6 semanas, aunque
algunos autores proponen mover el codo inmediatamente y comenzar la pronosupinación
activa a las 2 semanas.
• La ferulización del antebrazo en posición neutra o en supinación durante 4 ó 6 semanas, se
realiza cuando la ARCD es inestable en pronación tras la osteosíntesis del radio.
• Si tras colocarla en esta posición sigue siendo inestable, se reduce y se fija con dos agujas
de Kirchsner desde el cúbito al radio, con 1 cm de distancia y la más distal justo proximal a
la cavidad sigmoidea, en pronosupinación media, y se mantienen durante 4 ó 6 semanas.
Ø En niños, se puede intentar reducir cerrado y mantener con yeso braquial en supinación
máxima 6 semanas. Si no va, realizar tratamiento quirúrgico.
§ Complicaciones:
Ø Pseudoartrosis.
Ø Infección.
Ø Dolor radio-cubital distal: tratamiento:
• Acortamiento del cúbito si el radio se fusionó acortado y existe impactación cubitocarpiana.
• Artroplastia de hemirresección e interposición (Bowers): en deformidades intraarticulares
complejas (malos resultados).
• Fusión de la articulación radiocubital distal combinada con la creación de una
pseudoartrosis proximal a la fusión (Sauve-Kapandji).
Ø Consolidación viciosa: tratamiento: realineamiento del radio e injerto óseo.
4.- FRACTURAS DIAFISARIAS DE CUBITO Y RADIO EN NIÑOS.
o Epidemiología:
§ Suponen el 3,4% de todas las fracturas de los niños.
§ Presenta dos picos de edad: 6-10 años (niñas) y 13-14 años (niños).
§ El 72% de los casos afecta al 1/3 distal de los huesos.
o El mecanismo, la clasificación y el estudio radiológico son similares al adulto. La única diferencia
es la posibilidad de fracturas incompletas (deformidad plástica, tallo verde).
§ Fractura en tallo verde: las desplazadas se tratan mediante reducción bajo anestesia,
normalmente manipulando hasta romper la cortical opuesta, e inmovilización con yeso braquial
conformado durante 4-6 semanas.
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§ Fracturas en rodete: región metafisaria.
§ Deformación plástica.
§ Fracturas completas. En niños mayores con las fisis casi cerradas, se tratan como las fracturas de
los adultos.
o Principios básicos del tratamiento:
§ Las fracturas en tallo verde se corrigen con supinación o pronación completa (ver más adelante).
§ Acortamiento: la aposición en bayoneta es tolerable si la angulación es aceptable.
§ Angulación: Se toleran hasta 10º de angulación, independientemente Las angulaciones sí
de la edad. Se produce una remodelación con la edad. Niños menores tienen capacidad de
de 6-9 años pueden tolerar hasta 20º de angulación, aunque se remodelación, pero
recomienda no tolerar más de 10º. no la rotación. No se
§ Rotación: La rotación patológica es difícil de medir. La reducción deben admitir
incorrecta de la rotación no remodela. No se debe tolerar ningún alteraciones
defecto de rotación ni en los dedos de la mano, ni en el antebrazo. rotacionales.
§ No existe correlación radiológica-resultado clínico.
o Tipos de tratamiento:
§ La mayoría de las fracturas de antebrazo en los niños se pueden La mayor parte de
tratar de forma ortopédica, por el menor desplazamiento inicial y por las fracturas de
la capacidad de remodelar. cúbito y radio en
§ Reducción cerrada más yeso (el más frecuente): Según el tipo de niños se tratan
fractura: mediante reducción
Ø Fractura en Rodete (son no desplazadas): no reducir y mantener cerrada y yeso.
yeso 3-4 semanas. (Figura 11)
Ø Fractura en tallo verde:
reducir aplicando
fuerza en sentido
inverso a la
deformidad:
• Si ápex dorsal:
supinación.
• Si ápex volar:
pronación.
Algunos autores
recomiendan completar
la fractura de la otra
cortical al pensar que
supone una fuerza
deformante y que la
tasa de refractura es
mayor que si no se
hace dado que se
genera un callo de
menor calidad. Otros piensan que no es necesario y que además puede ayudar a la reducción.
• Se mantendrá el yeso durante 6 semanas con cambio del mismo en la primera semana
Ø Fractura Completa:
• Alinear el fragmento distal con el proximal y colocar yeso moldeado en la membrana
interósea durante 7-8 semanas con Rx de control semanal las tres primeras.
• Rotación: La angulación de la diáfisis de radio y cúbito en diferentes niveles indica que hay
un componente rotacional significativo en la lesión. Hay tres métodos para comprobar esto
(ver texto en Figura 2).
• La mayoría de las fracturas son lesiones por supinación con angulación con ápex volar y
pueden ser reducidas con un movimiento de pronación.
Ø Fracturas abiertas:
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• En las fracturas abiertas infantiles, la fijación interna no es un requisito imprescindible y
pueden ser tratadas solo con reducción y yeso.
• El “signo del borde con volantes” representa una respuesta de consolidación normal en
relación con el crecimiento del niño, pero puede ser en ocasiones un signo temprano de
osteomielitis.
• El grado de la fractura abierta no se correlaciona con la infección en las fracturas de
antebrazo de los niños.
Ø Deformación plástica: reducción con fuerza constante y progresiva hasta corregir.
Ø Deformidad tolerable tras la reducción (si quedan al menos 2 años de crecimiento)
(Rockwood):
• Angulación volar-dorsal: hasta 20º si es distal, 15º si es tercio medio y 10º si es proximal.
• Acortamiento: menor de 1 cm.
• Acabalgamiento: hasta un 100% si el acortamiento es menor de 1 cm.
• Rotación: Ninguna. Algunos autores admiten hasta 45º, aunque no remodele (pero es muy
difícil de medir y no se suele hacer).
§ Tratamiento quirúrgico:
Ø Poco usado en menores de 12 años.
Ø Indicaciones:
• Fracturas inestables tras la reducción (solo son el 3-4%).
• Monteggia o Galeazzi equivalentes (ver anteriormente).
• Fracturas abiertas.
• Politraumatizados.
• Compromiso neurovascular.
Ø Se utiliza sobre todo la fijación intramedular con tallos intramedulares flexibles o agujas
de Kirschner (1,6 mm):
• Supone un método flexible y conserva la curva pronadora (nunca usar clavos de
Steinmann, muy rígidos), por la fuerza del periostio en niños (no en adultos).
• Existen varias técnicas quirúrgicas, la mas habitual consiste en doblar las agujas de
Kirschner antes de introducirlas.
• Los clavos flexibles se deben implantar siguiendo el principio de fijación en tres puntos,
para minimizar en lo posible la inestabilidad rotacional.
• Se colocarán desde la metáfisis distal en radio y desde la proximal del olécranon en cúbito.
El punto de entrada es justo distal a la apófisis del olecranon (punto de entrada ancóneo)
anterior y lateral al borde subcutáneo del cúbito proximal. Las agujas situadas directamente
en la punta de la apófisis del olecranon tienen una tendencia acentuada a causar bursitis y
dolor hasta su retirada.
• Antes de realizar el enclavado es prudente medir el diámetro del canal medular, en la
porción central del radio y en la porción distal del cúbito entre el tercio medio y el tercio
distal.
• Se asocia un yeso durante 1 mes y se retirarán en 6-9 meses.
Ø Sólo se indican las placas en los casos de refractura (el canal medular está obliterado), o en
mayores de 14-16 años (ver adultos). Puede ser indicación de placa la angulación tardía en el
tratamiento con yeso y cuando hay una conminución significativa. Las placas que se utilizan
pueden ser más pequeñas y tener sólo cuatro corticales por cada extremo de la fractura.
Aunque la fractura sea de ambos huesos, se puede sintetizar la fractura con una única placa
en niños menores de 10 años. En niños mayores se recomiendan dos placas, o como
alternativa una fijación híbrida con una aguja en radio y una placa en cúbito. La restauración
de la función original del cúbito es necesaria para recuperar la estabilidad del antebrazo y la
fijación del cúbito con placa ofrece mejor estabilidad que la fijación con aguja intramedular.
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o Complicaciones:
§ Refractura (5-12%), entre 6-12 meses después de la lesión original. Las agujas se pueden retirar
al cuarto mes de la cirugía, pero el alto riesgo de refractura aconsejan mantenerlas hasta un año
después.
§ Sinostosis (raras).
§ Consolidación viciosa: Las posibilidades de que el hueso remodele son mayores cuanto más
pequeño sea el niño (sobre todo si es menor de 5 años), y cuanto más cercana a la fisis esté la
fractura. Los defectos angulares se corrigen por remodelación, los defectos de rotación no
remodelan, no son tolerables. Tratamiento:
Ø Nueva manipulación si han pasado < 3-4 semanas. El abordaje posterior
Ø Si ha pasado más tiempo, esperar la remodelación es el más usado en
el codo. Se puede
• Si no se observa remodelación, plantear osteotomías correctoras. realizar con o sin
• El uso de programas de CAD y modelos en 3D óseos previos a la osteotomía de
cirugía en el tratamiento de las deformidades por malunión de las olécranon, con varias
fracturas de antebrazo en niños puede ser de ayuda para planificar las opciones.
osteotomías y acorta el tiempo quirúrgico.
§ Resto similar a adultos.
5.- ABORDAJES QUIRÚRGICOS DEL CODO.
o Abordaje posterior. Es el abordaje más usado.
§ Posición.
Ø Decúbito supino con brazo sobre su pecho.
§ Incisión.
Ø Longitudinal sobre
olécranon, desviándose
a lateral en la punta del
mismo. (Figura 12)
§ Disección.
Ø Disecar y separar el N.
cubital.
Ø Se puede realizar con o
sin osteotomía de
olécranon: (Figura 13)
• Con osteotomía de
olécranon (Figura
12): Es el abordaje
que permite una
mejor exposición de
la superficie
articular. Los
problemas de
consolidación de la
osteotomía pueden minimizarse realizando la “osteotomía en chevrón”
(más estable y más superficie de contacto) y disecando un flap de
ancóneo en continuidad para mejorar la vascularización. La osteotomía
puede sintetizarse con agujas y un obenque de alambre o con placas de
bajo perfil. Sin embargo, si se prevé que en el futuro se pueda necesitar
una prótesis de codo es preferible no realizarla (hacer
abordaje sin osteotomía, ver a continuación), porque Abordajes varios del codo:
condiciona el tipo de prótesis (obliga a poner una más apófisis coronoides, cabeza
constreñida). radial, liberación codo rígido,
fractura distal húmero
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• Sin osteotomía de olécranon:
o Abordajes que conservan el tríceps: No precisan de protección del mecanismo extensor
en el postoperatorio. Como desventaja, para exponer la superficie articular hay que
desinsertar los sistemas ligamentosos:
§ Abordaje bilaterotricipital o vía de Alonso Llames: consiste en crear dos ventanas a
ambos lados del tendón tricipital para exponer el humero distal. La exposición
articular es limitada pero no viola el aparato extensor. Es una buena opción en
fracturas extraarticulares o articulares simples en las cuales se puede hacer una
reducción indirecta. (Figura 13)
o Abordajes que atraviesan el tríceps: permiten alargar el mecanismo extensor pero
generan debilitamiento y discontinuidad del mismo (se usan poco):
§ Via transtricipital longitudinal o abordaje de Campbell: Apertura longitudinal del
tríceps y desinserción distal del ancóneo (lateralmente) y flexor carpi ulnaris
(medialmente).
§ V-Y de Campbell: división del tríceps con flap triangular de base distal. Riesgo de
infección por compromiso vascular del flap.
o Abordajes que desinsertan el tríceps. Incrementan la posibilidad de insuficiencia del
mecanismo extensor: (Figura 13)
§ Abordaje de Bryan-Morrey: El tríceps se despega del El abordaje de
olécranon de medial a lateral preservando su continudad Bryan-Morrey es el
con el periostio del cúbito. Se diseñó para preservar el abordaje más
olécranon y es el abordaje indicado para la realización empleado para la
de una prótesis de codo. implantación de
§ Abordaje TRAP (Triceps reflecting anconeus pedicle): se prótesis de codo.
despega la inserción del tríceps en el olécranon junto
con el ancóneo que se diseca distalmente y se voltea proximalmente.
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o Abordaje medial.
§ Sólo para fracturas epicóndilo y de apófisis
coronoides.
§ Posición.
Ø Abducción del hombro y rotación externa
del brazo. Miembro superior apoyado en
la mesa auxiliar. Si es posible, mejor no
usar isquemia porque retrae el tríceps.
§ Incisión.
Ø Sobre epicóndilo medial de 8 a 10
centímetros de longitud. (Figura 14)
§ Disección.
Ø Aislar el nervio cubital.
Ø Distalmente entre pronador redondo y
braquial.
Ø Proximalmente entre tríceps y braquial.
Ø Se puede hacer osteotomía del epicóndilo medial.
Ø Peligro: Cuidado con los nervios mediano y cubital.
o Abordaje anterolateral.
§ Indicaciones:
Ø Este abordaje expone la mitad lateral de la articulación del codo. Es una prolongación distal del
abordaje anterolateral del húmero y una prolongación proximal del abordaje volar del radio.
§ Posición.
Ø Decúbito supino.
§ Incisión.
Ø Cinco centímetros por encima del codo y
lateral a bíceps, rodeando por dentro el
supinador largo, con cuidado de no
lesionar la rama sensitiva del nervio
musculocutáneo (nervio cutáneo
antebraquial externo). (Figura 15)
§ Disección.
Ø Separar supinador largo del bíceps y
pronador redondo: ver el nervio mediano.
Ø Supinar brazo (para proteger el n.
interóseo posterior) y seccionar el
musculo supinador corto: ver cabeza radial.
§ Extensión del abordaje:
Ø Proximal: abordaje anterolateral húmero.
Ø Distal: abordaje volar de Henry.
o Abordaje anterior a la fosa cubital.
§ Se usa para reparar:
Ø Nervio mediano.
Ø Arteria braquial.
Ø Nervio radial (ramas).
Ø Músculo bíceps.
§ Posición.
Ø Decúbito supino.
§ Incisión.
Ø Borde medial bíceps rodeando al pronador redondo.
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§ Disección.
Ø Sección lacertus fibroso del bíceps.
§ Extensión del abordaje:
Ø Si extendemos proximal y distalmente
observamos todo el nervio mediano y la a. radial
y braquial. La arteria recurrente de la arteria
radial cruza la inserción del bíceps.
o Abordaje posterolateral a cabeza radial (Kocher).
§ Indicaciones:
Ø Toda la cirugía de la cabeza radial (es el
abordaje más usado en fracturas de cabeza
radial).
§ Posición.
Ø Antebrazo pronado sobre el pecho.
§ Incisión.
Ø Entre epicóndilo y cúbito (Figura 16).
§ Disección.
Ø Entre musculo ánconeo (nervio radial) y
musculo cubital posterior (nervio interóseo
posterior).
Ø Peligro à nervio interóseo posterior (no hay peligro si no se toca el ligamento anular en
cuello del radio). Para alejarlo del campo hay que pronar.
Ø No se puede extender.
§ Otra opción es el abordaje lateral directo de Kaplan, que es una prolongación proximal del
abordaje dorsal de Thompson del radio, pero tiene más riesgo de lesión del nervio radial (ver
abordaje Thompson más adelante). Ver también tema 42 (tratamiento de las fracturas de la
cabeza del radio).
o Abordajes artroscópicos del codo.
§ Indicaciones.
Ø Artroscopia diagnóstica.
Ø Extracción de cuerpos libres.
Ø Tratamiento de osteocondritis disecantes.
Ø Desbidamiento de osteofitos.
Ø Liberación capsular.
Ø Desbridamiento del olécranon y de apofisis
coronoides.
Ø Sinovectomía.
§ Riesgos.
Ø Lesión del nervio cubital.
Ø Lesión de la arteria braquial.
§ Portales: la descripción clásica es: (Figura 17)
Ø Anterolateral: 1 cm distal y 1 cm anterior al
epicóndilo. Riesgo de lesión de nervio
lateral cutáneo antebraquial y del nervio
radial.
Ø Anteromedial: 2 cm distal y 2 cm anterior a
la epitróclea. Riesgo de lesión del nervio medial antebraquial cutáneo y nervio mediano.
Ø Posterolateral: 2 cm proximal al olécranon y justo lateral al tendón del tríceps.
Ø En general, cuanto más proximales, más seguros.
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6.- ABORDAJES QUIRÚRGICOS DEL ANTEBRAZO.
o Anterior del radio (HENRY): sobre la línea
imaginaria que va desde estilodes radial hasta
epicóndilo (lateral a la inserción del bíceps). (Figura
18)
§ El nervio cutáneo lateral del antebrazo se sitúa
en la grasa subcutánea, paralelo a la vena
cefálica y discurre a lo largo del borde del
músculo braquiorradial.
§ El nervio interóseo posterior está localizado
aproximadamente a 3-4 cm dorsal a la
articulación cóndiloradial y se protege con la
supinación del antebrazo en los abordajes
volares y con la pronación en los abordajes
dorsales.
§ En el abordaje de Henry se utiliza el plano
internervioso entre el braquiorradial (inervado por
el n. radial) y el pronador redondo/palmar mayor
(inervado por el n. mediano).
§ Disección superficial: entre supinador largo y
palmar mayor separando hacia lateral a la arteria
y venas radiales y rama sensitiva del nervio
radial.
§ Disección profunda:
Ø Proximal: incide sobre la inserción distal de supinador corto en supinación (evita lesión del
nervio interóseo posterior) y disección subperióstica.
Ø Medial: pronación y desinserción del pronador redondo y flexor superficial de los dedos.
Ø Distal: supinación leve y desinserción del pronador cuadrado y flexor largo del pulgar.
o Abordaje del cúbito: se realiza de forma subcutánea.
o Abordaje posterior de radio (THOMPSON). Se coloca el brazo en pronación. La incisión va desde
el epicóndilo lateral hasta el tubérculo de Lister (Figura 19). El abordaje de Thompson puede
recomendarse para fracturas más proximales, porque la disección profunda evita la lesión de
estructuras neurovasculares que se localizan más
hacia volar. Este abordaje emplea el intervalo entre
el extensor común de los dedos y el segundo radial.
El nervio interóseo posterior puede ser identificado
por cuidadosa disección entre las cabezas del
músculo supinador (en la arcada de Fröhse) antes
de reflejarlo hacia fuera del radio. La pronación del
antebrazo ayuda a proteger este nervio.
§ Disección superficial: entre el extensor común de
los dedos (4ª corredera) y el segundo radial
(ECRB, 2ª corredera).
§ Disección profunda:
Ø Proximal: identificar y aislar el nervio
interóseo posterior. Después supinación y
desinserción del supinador corto del radio.
Ø Medio: movilizar el abductor largo y extensor
corto del pulgar hacia un lado y otro.
Ø Distal: entre el segundo radial y el extensor
largo del pulgar.
o Abordaje de Boyd: Especialmente diseñado para
fracturas de Monteggia, cuando no se reduce
cerrada la cabeza radial. Es un abordaje subcutáneo proximal del cúbito. Posteriormente se avanza
por el lado radial de este hueso hasta alcanzar la cabeza radial, evitando así el nervio radial.
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VÍDEOS RELACIONADOS:
1. Video fijación de una fractura de antebrazo con placas (AO).
https://www.youtube.com/watch?v=YTga2e4f4Lo
2. Video: Video técnica de osteosíntesis endomedular de antebrazo.
https://www.youtube.com/watch?v=mrj1_bnEr24
3. Abordajes varios del codo: apófisis coronoides, cabeza radial, liberación codo rígido, fractura
distal húmero. https://www.vumedi.com/video/elbow-fractures-exposure/
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA RECOMENDADA:
1. Tornetta III, P et al. Rockwood and green’s Fractures in adults. 9ª ed, E. Lippincott WW, 2019.
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Panamericana, Madrid, 2010.
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2003.
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Ed AAOS, 2017.
BIBLIOGRAFÍA RECIENTE:
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