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Renovación Parroquial según Evangelii Gaudium

El documento discute las tareas prioritarias para las parroquias según la exhortación Evangelii Gaudium del Papa Francisco. Francisco enfatiza que las parroquias deben centrarse en la misión de evangelización, volviendo a la fuente original del Evangelio para ser comunidades más creíbles. Las parroquias deben aprender a involucrarse con la gente, acompañarlos, ser fecundas y festejar uniendo la evangelización y la liturgia. La renovación de las parroquias es urgente para evitar estructuras
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Renovación Parroquial según Evangelii Gaudium

El documento discute las tareas prioritarias para las parroquias según la exhortación Evangelii Gaudium del Papa Francisco. Francisco enfatiza que las parroquias deben centrarse en la misión de evangelización, volviendo a la fuente original del Evangelio para ser comunidades más creíbles. Las parroquias deben aprender a involucrarse con la gente, acompañarlos, ser fecundas y festejar uniendo la evangelización y la liturgia. La renovación de las parroquias es urgente para evitar estructuras
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Salmanticensis 62 (2015) 391-411

La parroquia a la luz de la exhortación


Evangelii Gaudium

Juan Pablo García Maestro, OSST


Universidad Pontificia de Salamanca
Instituto Superior de Pastoral (Madrid)

Sumario: La parroquia es Summary: The parish is a


un tema central en la exhorta- central theme in Pope Francis’s
ción Evangelii Gaudium del papa exhortation Evangelli Gaudium.
Francisco. Esta pequeña célula de If you want this small cell of the
la Iglesia universal si quiere ser universal church to be transfor-
trasformada en su raíz, ha de vol- med to its roots, it must return to
ver a la fuente y recuperar la fres- its source and regain the original
cura original del Evangelio. Esto freshness of the gospel. This cha-
provocará que nuestras parro- llenges our parishes to become
quias sean comunidades más creí- more credible communities, in
bles, en contacto con los lugares y contact with the situations and
con la vida del pueblo, evitando lives of the people. In order to
que se conviertan “en una prolija prevent them becoming “a useless
estructura separada de la gente structure out of touch with people
o en un grupo de selectos que se or a self-absorbed group made up
miran a sí mismos” (EG 28). of a chosen few” (EG 28).
En el seno de la Iglesia, toda Every renovation in the bosom
renovación debe tender a la misión of the church has to be the object
como objetivo, para no caer en una of mission so that it does not fall
especie de introversión eclesial. into a sort of ecclesiastical intro-
La misión es inseparable del disci- version. Mission is inseparable
pulado, por lo cual no debe enten- from discipleship, which is why it
derse como una etapa posterior a must not be understood as a later
la formación. No podemos quedar- stage of formation. We cannot
nos tranquilos en espera pasiva en remain quietly in our churches
nuestros templos. with a passive hope.
Palabras clave: parroquia, Keywords: parish, mission,
misión, discipulado, conversión discipleship, pastoral conversion,
pastoral, clericalismo, primerear, clericalism, taking the initiative
evangelización. (“primerear”), evangelization.

Universidad Pontificia de Salamanca


392 Juan Pablo García Maestro, OSST

La parroquia es uno de los temas centrales de la Teología


Pastoral Especial1. En esta pequeña célula que es la comunidad
parroquial se hace presente la Iglesia universal. Porque allí don-
de se celebra la eucaristía, allí somos conscientes que queremos
estar en comunión con todas las personas que nos unen en una
misma fe y en un mismo bautismo. Pero queda siempre la insa-
tisfacción de que aún no hemos logrado que sea comunidad de
comunidades. Damos más bien la impresión que en ella gestio-
namos una parroquia que es una agencia de servicios religiosos.
En la sociedad actual, caracterizada por el escepticismo y
el nihilismo, lo esencial es cómo crear comunidades que sean
lugares de encuentro con el Dios de Jesucristo. La parroquia se
debe cuestionar si de verdad es misionera, servidora de los más
pobres, que vive la unidad en la pluralidad de carismas y, sobre
todo, cómo festeja en sus celebraciones aquello que piensa y vive.
Somos conscientes que el tema de la parroquia es muy am-
plio, por ello nuestro objetivo en esta reflexión es señalar algunos
elementos que el Papa Francisco nos pide para que la parroquia
adquiera un nuevo rostro y un nuevo estilo. Lo vamos hacer a
través de su exhortación programática Evangelii Gaudium (EG)2.
Esta exhortación no puede correr la suerte de otros documen-
tos de la Iglesia que el papa describe de manera realista cuando
dice “que hoy los documentos no despiertan el mismo interés
que en otras épocas y son rápidamente olvidados”. Pero nos vie-
ne a decir: no olviden, por favor, Evangelii Gaudium. ¿La razón?:
“Tiene un sentido programático y consecuencias importantes…
porque no se pueden dejar las cosas como están” (EG 25). Si esto
es así, es lógico que “la renovación eclesial sea impostergable,

1
  C. Floristán, “Teología practica especial”, en Teología práctica, Sala-
manca 2002, especialmente 669-687. La Teología Pastoral es una disciplina
teológica en relación a la praxis, que estudia los principios de la vida de la
Iglesia (función reflexiva), que valora lo que se hace y lo que se ha venido
haciendo (función crítica) y señala normas de aplicación a acción pastoral
(función normativa). En ella se distinguen tres categorías: a) La Teología Pas-
toral Fundamental que se ocupa de la fundamentación teológica de la acción
pastoral de la Iglesia, la naturaleza y dinámica de la acción pastoral; b) La
Teología Pastoral Especial que se centra en la reflexión en torno a la pasto-
ral de la palabra (martyria), de la comunión (koinonia), del servicio (diako-
nia) y de la liturgia (leitourgía); y c) La Pastoral Aplicada en la que pasamos
del terreno de lo reflexivo a lo operativo, de la universalidad a la concreción
y del pensamiento a la acción.
2
  Papa Francisco, Evangelii Gaudium. Introducción: W. Kasper. Epí-
logo: G. Augustin, Santander 2014.

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La parroquia a la luz de la exhortación… 393

una renovación que no puede esperar (EG 27), y que sea urgente
abandonar “el cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho
así” (EG 33).
Se trata de que nuestras parroquias vuelvan a la fuente y re-
cuperen la frescura original del Evangelio (EG 11). Esto es lo que
hará que nuestras parroquias sean comunidades más creíbles,
“en contacto con los hogares y con la vida del pueblo”, evitando
que se conviertan “en una prolija estructura separada de la gen-
te o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos” (EG 28).
Volver a Jesús y a su Evangelio significa, en efecto, terminar
con parroquias de “estructuras y clima poco acogedores, con ac-
titudes burocráticas, con predominio de lo administrativo sobre
lo pastoral o con una sacramentalización sin otras formas de
evangelización” (EG 63). Apostamos por parroquias que sepan
conjugar los cinco verbos misioneros: aprende a primerear (se
adelanta, se atreve a tomar la iniciativa, a moverse, a brindar
misericordia; aprende a involucrarse (a meterse entre la gente, a
abajarse, a asumir la vida de la gente, a tocar la carne sufriente
de Cristo en el pueblo…); la parroquia aprende a acompañar (a
acompañar procesos y no limitarse a eventos, a saber esperar y
aguantar apostólicamente, a tener paciencia, a no maltratar las
limitaciones de la gente); aprende a ser fecunda (a engendrar y
dar vida, a crecer por la ternura y la maternalidad, a no dar lu-
gar al individualismo, que lleva a la fuga de la vida comunitaria
y así envejece a la parroquia…); finalmente, aprende a festejar
(uniendo evangelización y liturgia, uniendo vida y celebración)
(EG 24).

1. Algunas tareas prioritarias para la Iglesia y las comunidades


particulares según el Papa Francisco

“La misión no es una parte de mi vida o un adorno que me


puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la exis-
tencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero
destruirme. Yo soy una misión en esta tierra y para ello estoy
en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado
a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar,
sanar, liberar. Allí aparece la enfermera del alma, la docente
del alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y
para los demás” (EG 273).

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394 Juan Pablo García Maestro, OSST

A partir de esta misión que cada uno tiene en esta tierra, el


papa Francisco ha propuesto cuatro tareas para toda la Iglesia
universal, pero especialmente para cada comunidad parroquial3:
A) Relanzar la misión de la Iglesia y ello exige un cambio de
estructuras que apoyen la nueva misión.
B) Reafirmar y expresar de nuevo la identidad del cristiano
en torno a Cristo muerto y resucitado.
C) Reformar la institución eclesial.
D) Reencantar con la vida y la misión de los cristianos.

A) Primera tarea: “Relanzar la misión”

El papa Francisco pone un fuerte acento en una Iglesia mi-


sionera, capaz de salir de sí hacia los demás. Este desafío le viene
también de Aparecida:

“La misión es inseparable del discipulado, por lo cual no


debe entenderse como una etapa posterior a la formación. No
podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros
templos (Documento de Aparecida 278e).

El papa Francisco no teme una Iglesia que sea una minoría,


con tal que sea semilla y tenga fuerza evangélica. Desea una
Iglesia descentralizada, en discernimiento, que escuche al pue-
blo y sobre todo a los pobres.
La opción misionera es el verdadero sueño del papa Francis-
co (EG 27). Todos somos discípulos misioneros.

B) Segunda tarea: “Reafirmar y expresar de nuevo la identi-


dad del cristiano en torno a Cristo muerto y resucitado”

El Evangelio de la resurrección puede ser inicio de una nue-


va identidad. La identidad brota de la misión. En el fondo, se trata
de refundar nuestra identidad centrando el cristianismo en la
figura de Jesús, muerto y resucitado.

  Para este tema seguimos las aportaciones de José María Arnaiz,


3

“Con el Papa Francisco, otra Iglesia es posible”, en: D. Tolsada (Coord.), El


papado en la Iglesia y en el mundo de hoy, Madrid 2014, 171-206.

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La parroquia a la luz de la exhortación… 395

El n. 276 de la EG resume muy bien esta idea:

“Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza


de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo
ha muerto, por todas partes vuelve a aparecer los brotes de
la resurrección. Es una fuerza imparable. Los valores tienden
siempre a reaparecer de nuevas maneras, y de hecho el ser
humano ha renacido muchas veces de lo que parecía irreversi-
ble. Esa es la fuerza de la resurrección y cada evangelizador es
un instrumento de ese dinamismo”.

C) Tercera tarea: “Reformar la institución eclesial”.

La exigencia de conversión no atañe y se limita a las perso-


nas, a los cristianos como si todo se redujera a que ellos tuvieran
que orientarse constantemente hacia aquello que la institución
recuerda y propone sin cesar. Igualmente se dirige a la propia
institución a través de una reforma institucional y estructural. El
mundo ha cambiado; la Iglesia, poco. En el cristianismo vivimos
un eclesiocentrismo al que le falta la mística de Jesús.
En lo que se refiere a la Iglesia podemos afirmar que ha ter-
minado el régimen de cristiandad y no nos conviene soñar más
con él. Hay que volver al Evangelio.
Todo ello nos supone repensar el paradigma. La cultura glo-
bal nos pide aprender a vivir unidos, respetándonos en nuestra
diversidad; nos exige no uniformar. La diversidad es una riqueza.
El problema concreto es que los modelos de ayer no nos sirven y
los modelos de mañana no los tenemos; vendrán, si nos ponemos
en camino para buscarlos.
Nos atrevemos a afirmar que merece la pena volver al Conci-
lio Vaticano II para saber vivir bien en el siglo XXI. Es un concilio
que no se reunió para condenar a nadie, para oponerse a algún
error. Se reunió para reformular la identidad cristiana, pero
sobre todo para afirmar que la Iglesia prefiere la misericordia;
todo ello por haber sentido en la propia piel de creyentes que
algo se estaba terminando y algo estaba comenzando.
La imagen de la que se ha servido el papa Bergoglio para
ejemplarizar estas reformas estructurales está tomada del
Evangelio: el vino nuevo pide odres nuevos (Mc 2, 22). Frente a
ese gran planteamiento nos encontramos en este momento en la
Iglesia. El vino está siendo renovado y revitalizado, y representa

Universidad Pontificia de Salamanca


396 Juan Pablo García Maestro, OSST

la novedad de Jesús y su proyecto. Los odres son las estructuras.


Una espiritualidad sin las debidas estructuras hace que todo
siga igual; que nada cambie.
Con esto queremos afirmar que el cambio debe afectar, tam-
bién, a las estructuras de la Iglesia. Los aspectos que nos piden
cambios estructurales serían: la tarea de los laicos, el rol de la
mujer en la Iglesia, el modo de ejercer la autoridad, el lenguaje
adecuado al anunciar el Evangelio, al celebrar y al presentar la
moral y algunos de los contenidos de la misma (especialmente
los que tienen que ver con la justicia y con la vivencia de la se-
xualidad).
¿Cómo respondió el Concilio a la realidad actual?, ¿qué pistas
encontramos en él que nos sirvan para caminar hacia adelante?
El Concilio Vaticano II nos pidió: pasar de concebir la Igle-
sia como una sociedad a concebirla como una comunidad que
busca comunión. Pasar de una eclesiología societaria a una
eclesiología de comunión, de una concepción jerárquica a una
participativa4 .

D) Cuarta tarea: “Reencantar con la vida y la misión de los


cristianos”

“Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cua-


resma sin Pascua” (EG 6). Esa opción le ha hecho mucho mal a
la Iglesia. Se precisa engendrar alegría, entusiasmo, esperanza
y encanto. La gran propuesta cristiana es que esa gran alegría
se beba de Cristo resucitado y del encuentro con él.

“Los evangelizadores tristes y desalentados, impacientes


y ansiosos… están necesitados de la alegría de Cristo” (EG 11).

“Una persona que no está convencida, entusiasmada,


segura, enamorada, no convence a nadie” (EG 266).

4
  De este tema nos hemos ocupado en el libro Eclesiología de la praxis
pastoral, Madrid 2012, especialmente 83-105.

Universidad Pontificia de Salamanca


La parroquia a la luz de la exhortación… 397

2. La Parroquia en Evangelii Gaudium

La exhortación EG solamente hace alusión a la parroquia en


el número 28, en donde el papa reflexiona acerca de “la trans-
formación misionera de la Iglesia” (capítulo primero). En ese
número el papa Francisco escribe:

“La parroquia no es una estructura caduca; precisamente


porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy
diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera
del Pastor y de la comunidad.
Aunque ciertamente no es la única institución evangeli-
zadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente,
seguirá siendo “la misma Iglesia que vive entre las casas de sus
hijos y de sus hijas”. Esto supone que realmente esté en con-
tacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no se convierte
en una prolija estructura separada de la gente o un grupo de
selectos que se miran a sí mismos.
La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito
de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cris-
tiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la
adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la
parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agen-
tes de evangelización.
Es comunidad de comunidades, santuario donde los
sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de
constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el
llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no
ha dado suficientes frutos en orden a que estén aún más cerca
de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participen, y,
se orienten completamente a la misión”.

Como podemos observar, la reforma de la parroquia es la


primera concreción que el papa hace al tratar de la renovación
de las estructuras. Eso ya indica que él piensa también en la pa-
rroquia como la manifestación de Iglesia más cercana a la gente.
Es interesante ver la ubicación del número dedicado a la
renovación de la parroquia: en el capítulo dedicado a “Una pas-
toral de conversión”, y en el comienzo de un subapartado cuyo
título habla por sí solo de la urgencia de la reforma: “Una im-
postergable renovación eclesial”: una renovación eclesial que
no puede esperar. El n. 27 abre este apartado con un panora-
ma renovador de alcance universal: pide a la Iglesia “una opción

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398 Juan Pablo García Maestro, OSST

misionera capaz de transformarlo todo…capaz de transformar


cualquier estructura eclesial”. El objetivo de la reforma es claro:
que “toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado
para la evangelización del mundo actual más que para la auto-
preservación” eclesial. Cabe subrayar: a) la universalidad: toda
estructura de la Iglesia; b) la funcionalidad: cauce adecuado; c)
la proyección: la evangelización; d) la contextualización: el mun-
do actual (la importancia del contexto actual); y e) la tentación:
la autopreservación. Quedan establecidos dos polos de tensión a
la hora de las reformas estructurales: evangelización/autopre-
servación; extroversión/introversión; misión/conservación5.

El papa quiere que todas las estructuras en la Iglesia se


vuelvan más misioneras: “Procurar que todas las estructuras se
vuelvan más misioneras: que la pastoral ordinaria, en todas sus
instancias, sea más expansiva y abierta, que coloque a los agen-
tes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la
respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca
a su amistad” (EG 27). El texto que aporta de Juan Pablo II no
puede ser más expresivo: “En el seno de la Iglesia, toda renova-
ción debe tender a la misión como objetivo, para no caer en una
especie de introversión eclesial (Ecclesia in Oceania 19)”.

Después de las estructuras concretas de las que trata: la pa-


rroquia (n. 28), los movimientos y comunidades eclesiales (n. 29),
la diócesis (n. 30), el obispo (n. 31) y el papado y el papa (n. 32), hay
un n. 33 de gran importancia para calibrar la seriedad con la que
Francisco propone la reforma de las estructuras de la Iglesia.

a) La parroquia y demás movimientos eclesiales

En el n. 29 el papa Francisco habla de las demás instituciones,


comunidades de base y pequeñas comunidades, movimientos y
otras formas de asociación. De ellos afirma que:

“Son una riqueza de la Iglesia que el Espíritu suscita para


evangelizar todos los ambientes y sectores. Muchas veces apor-
tan un nuevo fervor evangelizador y una capacidad de diálogo

5
  P. Jaramillo Rivas, Evangelii Gaudium en clave de parroquia misio-
nera, Madrid 2015, 21.

Universidad Pontificia de Salamanca


La parroquia a la luz de la exhortación… 399

con el mundo que renuevan a la Iglesia. Pero es muy sano que


no pierdan el contacto con esa realidad tan rica de la parro-
quia del lugar, y que se integren gustosamente en la pastoral
orgánica de la Iglesia particular. Esta integración evitará que se
queden solo con una parte del Evangelio y de la Iglesia, o que se
conviertan en nómadas sin raíces”.

La Iglesia particular está llamada a la conversión misionera


(EG 30)
A los números 28 y 29, hay que añadir el n. 30 en el que se
hace alusión a la Iglesia particular, que

“Es una porción de la Iglesia católica bajo la guía de su


obispo, también está llamada a la conversión misionera. Ella
es el sujeto primario de la evangelización, ya que es la mani-
festación concreta de la única Iglesia en un lugar del mundo, y
en ella verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo, que es
una, santa, católica y apostólica. Es la Iglesia encarnada en un
espacio determinado, provista de todos los medios de salvación
dados por Cristo, pero con un rostro local.
Su alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en
su preocupación por anunciarlo en otros lugares más necesi-
tados como en una salida constante hacia las periferias de su
propio territorio o hacia nuevos ámbitos socioculturales. Pro-
cura estar siempre allí donde hace más falta la luz y la vida del
Resucitado. En orden a que este impulso misionero sea cada
vez más intenso, generoso y fecundo, exhorto también a cada
Iglesia particular a entrar en un proceso decidido de discerni-
miento, purificación y reforma”.

El sentido de “conversión pastoral” (EG 33)

“La pastoral en clave de misión pretende abandonar el


cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho así”. Invito
a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar
los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangeli-
zadores de las propias comunidades. Una postulación de los
fines sin una adecuada búsqueda comunitaria de los medios
para alcanzarlos está condenada a convertirse en mera fan-
tasía. Exhorto a todos a aplicar con generosidad y valentía las
orientaciones de este documento, sin prohibiciones ni miedos.
Lo importante es no caminar solos, contar siempre con los her-
manos y especialmente con la guía de los obispos, en un sabio y
realista discernimiento pastoral” (EG 33).

Universidad Pontificia de Salamanca


400 Juan Pablo García Maestro, OSST

La actitud del Pastor en las Comunidades (EG 31)

“El obispo siempre debe fomentar la comunión misionera


en su Iglesia diocesana siguiendo el ideal de las primeras
comunidades cristianas, donde los creyentes tenían un solo
corazón y una sola alma (cf. Hch 4, 32). Para eso, a veces estará
delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pue-
blo, otras veces estará simplemente en medio de todos con su
cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones deberá cami-
nar detrás del pueblo para ayudar a los rezagados y, sobre todo,
porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos
caminos”.

b) Aterrizando en la parroquia

Entre las estructuras concretas cuya renovación misionera


pide, el papa señala, en primer lugar la parroquia. Se acerca a
ella desde Aparecida, pero, como veremos, hace subrayados y
pone acentos muy conformes a su propia hermenéutica del do-
cumento de los obispos latinoamericanos. La V Conferencia del
CELAM había subrayado el lugar privilegiado de la parroquia
entre todas las comunidades eclesiales, precisamente por ser “el
lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tienen expe-
riencia de Cristo y de la comunión eclesial” (Ecclesia in America
41). Y había señalado objetivos y cauces para su renovación, para
“hacer de ella una comunidad de comunidades donde afectiva
y efectivamente se integre la variedad de manifestaciones ecle-
siales” (Documento de Aparecida 171).
Recuerda el Documento una afirmación teológica de gran
calado pastoral: que el Espíritu Santo se derrama en los cre-
yentes en cuanto miembros de la comunidad, provocando una
acción evangelizadora comunitaria que supera el ámbito indi-
vidual. La renovación de sus estructuras ha de ayudar a que en
la parroquia todos sus miembros se sientan discípulos y misio-
neros en comunión; y, desde la Palabra, acogida, celebrada y
anunciada, la parroquia se hace fuente dinámica de discipulado
misionero (DA 172). Una parroquia renovada con vistas a una mi-
sión: parroquia misionera que no se limita a cuidar a los pocos
que vienen a ella; ella misma sale hacia los de fuera para anun-
ciarles el Evangelio de Jesucristo (DA 173). Una salida misionera
para la que Aparecida pedía convocatoria y formación de los
laicos misioneros que salieran al mundo para la evangelización

Universidad Pontificia de Salamanca


La parroquia a la luz de la exhortación… 401

de lo social, según su vocación específica laical, subrayada en la


que se llama su índole secular (DA 174). Y en el cultivo de la vida
interior, propio de la comunidad parroquial, Aparecida hacía
una explícita referencia a todos los sacramentos, pero de una
manera especial a la eucaristía (DA 175), de la que procede la
exigencia de una evangelización integral. Desde la eucaristía,
la parroquia se hace “samaritana”, acercándose a los más empo-
brecidos con signos solidarios concretos, consciente de que toda
auténtica misión unifica la preocupación por la dimensión tras-
cendente del ser humano y por sus necesidades concretas (DA
176). Y una especial referencia a la reconciliación, al sacramento
del perdón, para que el que pedía a los sacerdotes “entrañas de
misericordia” (DA 177)6.
En cuanto a los subrayados del papa Francisco, hemos po-
dido ver que en el n. 28 de EG hace una constatación y da unos
criterios de reforma que tienen carácter de síntesis, la consta-
tación es una autocrítica: “El llamado a la revisión y renovación
de las parroquias no ha dado todavía suficientes frutos”. Y los
criterios de reforma que ofrece son los que ha utilizado en el
discernimiento: a) la cercanía de la parroquia a la gente; b) su
identidad como lugar de comunión y participación, y c) la com-
pleta orientación a la misión”. En estos tres ámbitos es donde
Francisco descubre “insuficiencia de frutos”.
De las aportaciones explícitas de Francisco sobre la parro-
quia destacamos en primer lugar que tiene aún su permanente
validez: “No es una estructura caduca”. Pero pone a su vez la con-
dición de esa permanente validez: no es caduca si se renueva, “Si
es capaz de reformarse y adaptarse. Lo puede hacer “partiendo
de la gran plasticidad que tiene”. Una plasticidad que “le permi-
te tomar formas muy diversas”. Y a su vez exige a los pastores
y a la comunidad una verdadera “creatividad misionera”. Casi
como si dijera: si el pastor y la comunidad se han puesto afectiva
y efectivamente en clave misionera, la renovación de la parro-
quia será un hecho. Apela el papa Francisco a la responsabilidad
misionera de la comunidad parroquial misma y de su párroco. Si
en el nivel de lo concreto no hay nuevas actitudes, las reformas
pueden quedarse en meras fantasías, porque “el papel todo lo
aguanta” 7.

6
  P. Jaramillo Rivas, “Evangelii Gaudium en clave…”, 24-25.
7
  P. Jaramillo Rivas, “Evangelii Gaudium en clave…”, 26.

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402 Juan Pablo García Maestro, OSST

3. Algunas reflexiones prácticas

3.1. Si queremos renovar nuestras parroquias y crear un


nuevo estilo pastoral es necesario superar todo clericalismo (EG
68-75-102 y 111-134). El papa Francisco desea la participación de
todo el pueblo de Dios:

“Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pue-


blo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros orde-
nados. Ha crecido la conciencia de la identidad y la misión del
laico en la Iglesia. Pero la toma de conciencia de esta respon-
sabilidad laical que nace del Bautismo y de la Confirmación no
se manifiesta de la misma manera en todas partes. En algunos
casos porque no se formaron para asumir responsabilidades
importantes, en otras por no encontrar espacio en sus Iglesias
particulares para poder expresar y actuar, a raíz de un exce-
sivo clericalismo que los mantiene al margen de las decisiones”
(EG 102)

3.2. La exhortación EG insiste en que una Iglesia autorrefe-


rencial es una Iglesia enferma. Una Iglesia autorreferencial es
la que gira alrededor de sí misma. El papa Francisco desea una
Iglesia misionera en actitud de partida, que salga no solo a las
periferias de las ciudades, sino también a las periferias de la
existencia humana (EG 20-27, 31, 78-86).
Dirigiéndose a los cardenales en las Congregaciones Ge-
nerales antes del Conclave, Bergoglio insistió en el tema de
la autorreferencialidad. En dichas reuniones se había tratado
acerca de las reformas de la Curia romana. Pero la prioridad
para el futuro papa estaba en la colocación de la Iglesia en el
mundo, en síntesis, en su relación con la gente y con la vida
cotidiana. El texto de dicha intervención fue publicado poco
después de su elección como papa 8. Decía en esa ocasión el car-
denal Bergoglio:

8
  El discurso apareció en español en la revista “Palabra nueva”, de la
Archidiócesis de Cuba. El texto ha sido publicado en el sitio de Internet de
dicha revista, http://www.palabranueva.net, con el título Manuscrito entre-
gado por el cardenal Bergoglio al cardenal Ortega. En el mismo lugar se
ofrece una imagen que reproduce el manuscrito, de donde se toma aquí el
texto.

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La parroquia a la luz de la exhortación… 403

“Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar


deviene autorreferencial y entonces enferma (cfr. La mujer
encorvada sobre sí misma del Evangelio (Lc 13, 10-17). Los
males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones
eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad. Una suerte de
narcisismo teológico. En el Apocalipsis Jesús dice que está a la
puerta y llama. Evidentemente, el texto se refiere a que golpea
desde fuera la puerta para entrar. Pero pienso en las veces en
que Jesús golpea desde dentro para que le dejemos salir. La
Iglesia autorreferencial pretende a Jesucristo dentro de sí y no
le deja salir. La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse
cuenta, cree que tiene luz propia… Es vivir para darse gloria
unos a otros” 9.

A una Iglesia que se limita a administrar el trabajo parroquial,


que vive encerrada en su comunidad, le pasa lo mismo que a una
persona encerrada: se atrofia física y mentalmente. O se deteriora
como un cuarto encerrado, donde se expande el moho y la hume-
dad. A una Iglesia autorreferencial le sucede lo mismo que a una
persona autorreferencial: deviene paranoica, autista. Es cierto que
si uno sale a la calle, le puede pasar lo que a cualquier hijo de ve-
cino: accidentarse. Pero, a ese respecto, el papa Francisco afirma:

“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por


salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por la comodidad
de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia
preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una
maraña de obsesiones y procedimientos. Más que el temor a
equivocarse, espero que nos mueva el temor a encerrarnos en
las estructuras que nos dan una falsa contención, en las normas
que nos vuelven jueces implacables, en las costumbres donde
nos sentimos tranquilos, mientras fuera hay una multitud ham-
brienta y Jesús nos repite sin cansarse: ¡Dadles vosotros de
comer! (Mc 6, 37)” (EG 49).

3.3. Para el papa Bergoglio es muy importante la Iglesia como


pueblo de Dios e Iglesia como comunión.
La Iglesia comunión está familiarizado con ella a través de
la obra del teólogo francés Henri de Lubac “Meditaciones sobre
la Iglesia”. Esta idea de comunión no significa que la Iglesia sea

9
  “Manuscrito entregado por el cardenal Bergoglio…” en http://www.
palabranueva.net

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404 Juan Pablo García Maestro, OSST

una asociación de creyentes o una federación de Iglesias locales.


Pero tampoco es un sistema centralista, en el que las Iglesias
locales no son sino provincias de la Iglesia universal.
En cuanto a la Iglesia pueblo de Dios, no se debe entender en
sentido sociológico, sino teológico y eclesiológico. En Argentina,
la eclesiología del pueblo de Dios fue desarrollada por los maes-
tros de teología del papa Francisco, especialmente Lucio Gera y
Juan Carlos Scannone, en cuanto variante argentina autónoma
de la teología de la liberación, bajo la forma de una teología del
pueblo10.
Esta teología parte de la sabiduría del pueblo, que está unida
porque participa de una y la misma cultura. No pretende ilustrar
ni aleccionar al pueblo; antes bien, se esfuerza por escucharlo y
aprender de él. El “sensum fidelium” (Lumen Gentium 12) y, por
consiguiente, también la cultura diaria y popular, así como la
religiosidad popular, desempeñan en todo un importante papel.
Pienso que a partir de esta teología del pueblo es posible en-
tender mejor al papa Francisco (EG 68s, 90, 112, 154, 237).

“El predicador necesita también poner un oído en el pue-


blo, para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar. Un
predicador es un contemplativo de la Palabra y también un
contemplativo del pueblo. De esa manera, descubre las aspi-
raciones, las riquezas y los límites, las maneras de orar, de
amar, de considerar la vida y el mundo, que distinguen a tal o
cual conjunto humano, prestando atención al pueblo concreto
con sus signos y símbolos, y respondiendo a las cuestiones que
plantea” (EG 154).

3.4. ¿Presenta el Evangelio una alternativa al mundo de hoy?


Pensamos que el programa del papa Francisco no reza bajo
este lema: “adaptación al statu quo”. Al contrario, rechaza con
aceradas palabras una mundanidad espiritual (EG 93-94). Ésta
consiste en “buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria hu-
mana y el bienestar personal, en cuidar la apariencia” (EG 93).
En última instancia consiste en “una tremenda corrupción bajo
apariencia de bien” (EG 97).

10
  C. M. Galli, “La Iglesia como Pueblo de Dios”, en: CELAM, Eclesiolo-
gía. Tendencias actuales, CELAM 117 (1990) 91-152; J. C. Scannone, “El papa
Francisco y la teología del pueblo”, en Razón y Fe 1395 (2015) 31-50.

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La parroquia a la luz de la exhortación… 405

Una terrible expresión de esta mundanidad son las guerras


internas dentro de la Iglesia.

“Me duele tanto comprobar cómo…aun entre personas


consagradas, consentimos diversas formas de odio, divisiones,
venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa
de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una
implacable caza de brujas” (EG 100).

3.5 . El sentido del verbo “primerear”. Dios nos primerea. Sig-


nifica que Dios nos precede. La gratuidad de Dios se adelanta.
Dios que habita en nosotros, que es lo más íntimo a mí (san Agus-
tín). Si la actitud de Dios es primerear, esa misma actitud es la
que tiene que caracterizar a todo cristiano y la Iglesia hoy. Que
vayamos siempre por delante en nuestro encuentro hacia los de-
más. No esperemos que los demás den el primer paso.
La parroquia y la Iglesia en salida es la comunidad de dis-
cípulos misioneros que primerean, que se involucran, que
acompañan, que fructifican y festejan.

“Primerear: sepan disculpar este neologismo. La comu-


nidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la ini-
ciativa, la ha primereado en el amor (cf 1 Jn 4, 10); y, por eso,
ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al
encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los cami-
nos para invitar a los excluidos. Vive un deseo inagotable de
brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita
misericordia del Padre y su fuerza difusiva. ¡Atrevámonos un
poco más a primerear! (EG 24).

“Como consecuencia, la Iglesia sabe involucrarse. Jesús


lavó los pies a sus discípulos. El Señor se involucra e involucra
a los suyos, poniéndose de rodillas ante los demás para lavar-
los. Pero luego dice a los discípulos: “Seréis felices si hacéis
esto” (Jn 13, 17). La comunidad evangelizadora se mete con
obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distan-
cias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la
vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pue-
blo. Los evangelizadores tienen así “olor a oveja” y estas escu-
chan su voz. Luego, la comunidad evangelizadora se dispone a
“acompañar”. Fiel al don del Señor, también sabe fructificar”
(EG 24b).

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406 Juan Pablo García Maestro, OSST

3.6. La parroquia se debe involucrar en un compromiso so-


cial de la fe
En este punto, hay que afirmar que los destinatarios prefe-
renciales de la evangelización son los pobres. Por eso el papa
Francisco denuncia con genio profético las estructuras de este
mundo que los deja fuera.

“No podemos olvidar que la mayoría de los hombres y


mujeres de nuestro tiempo vive precariamente el día a día, con
consecuencias funestas”, de hecho hay que luchar para vivir y, a
menudo, para vivir con poca dignidad” (EG 52).

A la vista de las inhumanas consecuencias, tenemos que de-


cir “no a una economía de la exclusión y la inequidad, por una
razón muy simple, porque “esa economía mata”. “Los excluidos
no son explotados sino desechos, sobrantes” (EG 53) 11.
Resumiendo, la denuncia profética del Papa Francisco a “esa
economía que mata” se expresa en seis rotundos noes:
− No a una economía de la exclusión.
− No a las teorías del derrame, según las cuales “todo creci-
miento económico, favorecido por la libertad de mercado,
logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión
social en el mundo” (EG 54).
− No a la globalización de la indiferencia (EG 54).
− No a la nueva idolatría del dinero (EG 56).
− No a un dinero que gobierno en lugar de servir (EG 58).
− No a la iniquidad que genera violencia.
¿Cómo afrontar estos retos?
Supone recuperar el verdadero sentido de solidaridad. Im-
plica crear una nueva mentalidad que piense en términos de
comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación
de los bienes por parte de algunos (EG 188).

11
  J. M. Caamaño López, “El mensaje social de la Evangelii Gaudium
del papa Francisco”, en Razón y Fe 1396 (2014) 175-191; J. L. Segovia, “Evan-
gelii Gaudium: desafíos desde la crisis”, en A. Ávila, J. Martín Velasco y
otros, Evangelii Gaudium y los desafíos pastorales para la Iglesia, Madrid
2014; J. R. López de la Osa, “La afirmación de la condición humana hoy: una
mirada a la Doctrina Social Cristiana, desde lo nuevo de Francisco”, en Cien-
cia Tomista 141 (2014) 497-522.

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La parroquia a la luz de la exhortación… 407

3.7. La exhortación EG señala algunas tentaciones más fre-


cuentes que acechan a los agentes pastorales
La primera que señala es bastante común en los países del
mundo occidental:

“Hoy se puede advertir en muchos agentes pastorales,


incluso en personas consagradas, una preocupación exacer-
bada por los espacios personales de autonomía y de distensión
(…) Así pueden advertirse en muchos agentes evangelizadores,
aunque oren, una acentuación del individualismo, una crisis de
identidad y una caída del fervor. Son tres males que se alimen-
tan entre sí” (EG 78).

En segundo lugar, “el problema no es siempre el exceso de


actividades, sino sobre todo las actividades mal vividas, sin las
motivaciones adecuadas, sin una espiritualidad que impregne la
acción y la haga deseable (…) El inmediatismo ansioso de estos
tiempos hace que los agentes pastorales no toleran un aparente
fracaso, una cruz” (EG 82).
En tercer lugar, es el pesimismo que reina entre nosotros:

“Una de las tentaciones más serias que ahogan el fervor


y la audacia es la conciencia de derrota que nos convierte en
pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre” (EG
85). “Un evangelizador no debería tener permanentemente
cara de funeral” (EG 10).

3.8. El encuentro con las otras religiones


El papa Francisco ha sido definido por la autora Evangelina
Himitian como “un hombre de todas las religiones” 12.
Jorge Bergoglio suele decir que para ser un buen católico, an-
tes hay que ser un buen judío. Es capaz de finalizar una misa en
un colegio católico anunciándoles a los presentes que va a orar
con los evangélicos. Sin ningún tipo de miramientos, una vez
dijo que le gustaría que muchos cristianos tuvieran el compro-
miso y la integridad de un amigo suyo ateo. Todas las semanas
se reunía a orar durante una hora con el jardinero del Arzobis-
pado, que es pentecostal. En su breve pontificado, nos pedía a los
católicos que nos reconciliáramos con los musulmanes.

12
  E. Himitian, Francisco. El Papa de la gente, Madrid 2013, especial-
mente 227-246.

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408 Juan Pablo García Maestro, OSST

En su libro Sobre el cielo y la tierra13, en el que dialoga con


el rabino argentino Abraham Skorka, Bergoglio recuerda con
orgullo sus iniciativas para construir puentes con otros líderes
religiosos durante sus años como arzobispo en Buenos Aires. Ex-
plica que la globalización no debe ser como una bola de billar,
con una superficie uniforme, sino que debe tener la figura de un
poliedro, donde todos se integran, pero cada cual mantiene su
peculiaridad, que, a su vez va enriqueciendo a las otras.
Pero el papa Francisco rechaza “un sincretismo conciliador”.
En la Evangelii Gaudium afirma:

“En el diálogo, siempre amable y cordial, nunca se debe


descuidar el vínculo esencial entre diálogo y anuncio. Un
sincretismo conciliador sería en el fondo un totalitarismo de
quienes pretenden conciliar prescindiendo de valores que los
trascienden y de los cuales no son dueños. La verdadera aper-
tura implica mantenerse firme en las propias convecciones
más hondas, con una identidad clara y gozosa, pero abierto a
comprender las del otro y sabiendo que el diálogo realmente
puede enriquecer a cada uno” (EG 251).

En la exhortación EG recuerda el diálogo con nuestros her-


manos mayores los judíos porque ellos son parte de la vida de los
discípulos de Jesús:

“El diálogo y la amistad con los hijos de Israel son parte de


la vida de los discípulos de Jesús. El afecto que se ha desarro-
llado nos lleva a lamentar sincera y amargamente las terribles
persecuciones de las que fueron y son objeto, particularmente
aquellas que involucraron a cristianos” (EG 248).

No es una actividad, no es una tarea conveniente, sino que


esa amistad ¡es parte de nuestra vida! Sin embargo, lo que
tiene más calado teológico es una afirmación verdaderamente
novedosa en el Magisterio que invita a dar un paso más en la
reflexión y en la acción de la Iglesia. Se afirma que “Dios sigue
obrando en el pueblo de la antigua Alianza y provoca tesoros de
sabiduría que brotan de su encuentro con la Palabra divina. Por
eso, la Iglesia también se enriquece cuando recoge los valores del
Judaísmo. Si bien algunas convicciones cristianas son inacepta-
bles para el Judaísmo, y la Iglesia no puede dejar de anunciar

  J. Bergoglio – A. Skorka, Sobre el cielo y la tierra, Barcelona 2013.


13

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La parroquia a la luz de la exhortación… 409

a Jesús como Señor y Mesías, existe una rica complementación


que nos permite leer juntos los textos de la Biblia hebrea y ayu-
darnos mutuamente a desentrañar las riquezas de la Palabra,
así como compartir muchas convecciones éticas y la común pre-
ocupación por la justicia y el desarrollo de los pueblos” (EG 249).
Decir esto es muy original y muy fuerte. Y ellos “porque mu-
chos aceptan fácilmente que los cristianos recibamos la riqueza
del Antiguo Testamento, e incluso las aportaciones del judaísmo
anterior a Jesucristo, pero aquí se habla de los valores actuales,
porque tiene que ver con lo que Dios “sigue obrando” ahora en
ellos. No se dice que tenemos que convertirlos, que la religión
tiene que desaparecer, sino que esa religión tiene un valor por la
acción sobrenatural de Dios ahora. Lo mismo que expresó Ber-
goglio al otorgar un doctorado honoris causa a un rabino, está
expresando ahora con palabras magisteriales al referirse a los
“tesoros de sabiduría” que hoy brotan del encuentro de los ju-
díos con la Palabra divina. Esto debe ser muy bien valorado por
la teología y por los teólogos que estudian las relaciones de los
cristianos con los judíos y por aquellos que en la Santa Sede se
dedican a estas relaciones”14.
En cuanto al diálogo Islam-Cristianismo, no podemos
ignorar los episodios de fundamentalismo violento que nos in-
quietan. Pero el afecto hacia los verdaderos creyentes del Islam
debe llevarnos a evitar odiosas generalizaciones15. En EG el papa
Francisco escribe con precisión:

“Para sostener el diálogo con el Islam es indispensable


la adecuada formación de los interlocutores, no sólo para
que estén sólida y gozosamente radicados en su propia iden-
tidad, sino para que sean capaces de reconocer los valores
de los demás, de comprender las inquietudes que subyacen
a sus reclamos y de sacar a la luz las convicciones comunes.
Los cristianos deberíamos acoger con afecto y respeto a los

14
  V. M. Fernández – P. Rodari, La Iglesia del Papa Francisco. Los desa-
fíos desde Evangelii Gaudium, Madrid 2014, 148-149; P. G. Renczes, “Grandi
cose ha fatto il Signore per noi, siamo colmati di gioia” (Sal 126): Evangelii
Gaudium e il dialogo ebraico-cristiano”, en: H. M. Yáñez (ed.), Evangelii
Gaudium: il testo ci interroga. Chiavi di lettura, testimonianze e prospettive,
Roma 2014, 185-194.
15
  F. Körner, “Nella verità e nell`amore: apertura per il dialogo catto-
lico-musulmano”, en: H. M. Yáñez (ed.), “Evangelii Gaudium: el testo ci inte-
rroga…”, 195-201.

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410 Juan Pablo García Maestro, OSST

inmigrantes del Islam que llegan a nuestros países, del mismo


modo que esperamos y rogamos ser acogidos y respetados en
los países de tradición islámica. ¡Ruego, imploro humildemente
a esos países que den libertad a los cristianos para poder cele-
brar su culto y vivir su fe, teniendo en cuenta la libertad que los
creyentes del Islam gozan en los países occidentales!. Frente a
episodios de fundamentalismos violentos que nos inquietan, el
efecto hacia los verdaderos creyentes del Islam debe llevarnos
a evitar odiosas generalizaciones, porque el verdadero Islam y
una adecuada interpretación del Corán se oponen a la violen-
cia” (EG 253).

Los musulmanes son “nuestros hermanos”, y los cristianos


deben mantener “un respeto recíproco”, dijo en un Angelus el
papa Francisco pocos días después del mensaje enviado para el
fin del Ramadán y la fiesta del Eid al-Fitr.

4. Conclusión

¿En dónde reside la fascinación de la figura y de los discur-


sos del papa Francisco? En que va directamente a la tradición de
Jesús. Afirma que el amor está antes que el dogma y el servicio a
los pobres es antes que las doctrinas.
Al igual que san Francisco de Asís, que quería que cada fraile
cumpliese la misión de madre para el otro, así el papa Francisco
quiere ver a sus pastores. No quiere administradores y prínci-
pes, sino pastores que cuidan, alimentan y tratan con cariño a
los fieles.
Ante los emigrantes de África confiesa:

“Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia de


llorar, de padecer con; la globalización de la indiferencia nos ha
arrebatado la capacidad de llorar. La grandeza de una sociedad
se mide por la manera de tratar a los más necesitados”.

De la Iglesia al mundo. En estas últimas décadas se ponía


el acento en la Iglesia reforzando sus instituciones y doctrinas.
Para el papa Francisco, el mundo, los pobres, la protección de la
Tierra y el cuidado de la vida son cuestiones vertebrales.
En cuanto al compromiso ecuménico, el papa Francisco
piensa que todas las confesiones tienen que trabajar juntas en

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La parroquia a la luz de la exhortación… 411

favor de las víctimas. Poco importa si la atención la presta un


cristiano, un judío, un musulmán u otra persona cualquiera. Lo
decisivo es que el pobre tenga acceso a la comida y a la educa-
ción. Ninguna confesión puede dormir tranquila mientras gritan
los desheredados de este mundo.
En la JMJ celebrada en Brasil, pidió a los jóvenes que sean
revolucionarios y rebeldes. Por la ventana de los jóvenes entra el
futuro.

“Hay un estilo mariano en la actividad evangelizadora de la


Iglesia. Porque cada vez que miramos a María volvemos a creer
en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos
que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino
de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse
importantes. Mirándola, descubrimos que la misma que alababa
a Dios, porque “derribó de su trono a los poderosos y despidió
vacíos a los ricos” (Lc 1, 52-53), es la que pone calor de hogar en
nuestra búsqueda de justicia. Es también la que, no pierde ni
olvida nada valioso, y conserva cuidadosamente “todas las cosas
meditándolas en su corazón” (Lc 2, 19)” (EG 288).

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