Teoría de la Mente
TEA: Trastorno del Espectro Autista
La Teoría de la Mente fue formulada por Simon Baron-Cohen, Alan Leslie y Uta Frith en 1985 y es
la teoría explicativa del primer criterio (A) sintomatológico de la DSM-5. Intenta explicar las
deficiencias persistentes en la comunicación y la interacción social en diversos contextos de las
personas con TEA.
La Teoría de la Mente es la habilidad que tienen las personas neurotípicas (es decir, sin
aparentemente ningún trastorno mental), para representar los estados mentales de los demás.
Esta capacidad aparece de forma innata durante los primeros estadios del desarrollo infantil y se
instaura sobre los 4-5 años. Gracias a ella, atendemos las señales sociales del entorno y nos
desarrollamos socialmente. Esta capacidad mental no sólo se trata de prever la conducta en
términos de intenciones (entender qué piensa y/o quiere otra persona), sino que incluye estados
mentales más profundos: pensar, creer, conocer, soñar, engañar, etc. Nos permite explicar y
prever el comportamiento social de las personas que nos rodean .
La capacidad de atribuir estados mentales a los demás implica:
1. Ser capaces de tener creencias sobre las creencias de los demás. Esto significa, leer la mente del
otro, saber y anticipar qué piensa.
2. Ser capaz de hacer o prever alguna función de las creencias atribuidas. Esto se refiere a
reconocer “por qué” otra persona tiene un pensamiento determinado.
3. Requiere de unas habilidades que suelen desarrollarse en los niños neurotípicos de manera
natural, como:
La atención conjunta: es la capacidad de atender un mismo estímulo de forma sostenida y
aparece alrededor de los 9 meses de edad.
Empatía cognitiva y emocional: se refiere a la capacidad de ponerse en el lugar del otro y aparece
sobre los 2 años.
Las personas con TEA presentan esta capacidad alterada (existen diferentes grados de
afectación) por lo que es necesario trabajarla para potenciarla.
Moverse en un terreno mentalista es muy difícil para las personas que tienen TEA, ya que las
personas con un desarrollo normativo inferimos la información que no es explícita, pero la
persona con autismo tiene muchas dificultades para llevarlo a cabo. Las personas
con autismo necesitan romper en pequeños trocitos las conductas sociales para poderlas
comprender y aprender de manera gradual.
Con el fin de evaluar esta capacidad mentalista, se presentan dos tareas a realizar: la falsa
creencia de primer orden (“Juan cree que el otro cree”), con pruebas como la de SALLY y ANNE,
de Wimer Perner; y la falsa creencia de segundo orden (“Juan cree que el otro cree que cree”) con
pruebas como la labor de cumpleaños, de Sullivan y Cols.