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El Cuy

El cuy (cobayo o curí) es un mamífero roedor originario de la zona andina de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. El cuy constituye un producto alimenticio de alto valor nutricional que contribuye a la seguridad alimentaria de la población rural de escasos recursos.
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El Cuy

El cuy (cobayo o curí) es un mamífero roedor originario de la zona andina de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. El cuy constituye un producto alimenticio de alto valor nutricional que contribuye a la seguridad alimentaria de la población rural de escasos recursos.
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El cuy

El cuy (cobayo o curí) es un mamífero roedor originario de la zona andina de


Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. El cuy constituye un producto alimenticio de
alto valor nutricional que contribuye a la seguridad alimentaria de la población
rural de escasos recursos.

En los países andinos existe una población estable de más o menos 35 millones
de cuyes. En el Perú, país con la mayor población y consumo de cuyes, se
registra una producción anual de 16 500 toneladas de carne proveniente del
beneficio de más de 65 millones de cuyes, producidos por una población más o
menos estable de 22 millones de animales criados básicamente con sistemas de
producción familiar. La distribución de la población de cuyes en el Perú y el
Ecuador es amplia; se encuentra en la casi totalidad del territorio, mientras que en
Colombia y Bolivia su distribución es regional y con poblaciones menores. Por
su capacidad de adaptación a diversas condiciones climáticas, los cuyes pueden
encontrarse desde la costa o el llano hasta alturas de 4 500 metros sobre el nivel
del mar y en zonas tanto frías como cálidas.

Las ventajas de la crianza de cuyes incluyen su calidad de especie herbívora, su


ciclo reproductivo corto, la facilidad de adaptación a diferentes ecosistemas y su
alimentación versátil que utiliza insumos no competitivos con la alimentación de
otros monogástricos.

Las investigaciones realizadas en el Perú han servido de marco de referencia para


considerar a esta especie como productora de carne. Los trabajos de investigación
en cuyes se iniciaron en el Perú en la década del 60, en Colombia y Ecuador en la
del 70, en Bolivia en la década del 80 y en Venezuela en la del 90. El esfuerzo
conjunto de los países andinos está contribuyendo al desarrollo de la crianza de
cuyes en beneficio de sus pobladores.

Entre las especies utilizadas en la alimentación del hombre andino, sin lugar a
dudas el cuy constituye el de mayor popularidad. Este pequeño roedor está
identificado con la vida y costumbres de la sociedad indígena, es utilizado
también en medicina y hasta en rituales mágico-religiosos. Después de la
conquista fue exportado y ahora es un animal casi universal. En la actualidad
tiene múltiples usos (mascotas, animal experimental), aunque en los Andes sigue
siendo utilizado como un alimento tradicional.

Antecedentes históricos

Las pruebas existentes demuestran que el cuy fue domesticado hace 2 500 a 3
600 años. En los estudios estatigráficos hechos en el templo del Cerro Sechín
(Perú), se encontraron abundantes depósitos de excretas de cuy y en el primer
periodo de la cultura Paracas? denominado Cavernas (250 a 300 a.C.), ya se
alimentaba con carne de cuy. Para el tercer período de esta cultura (1400 d.C.),
casi todas las casas tenían un cuyero (Tallo, citado por Moreno, 1989). Se han
encontrado cerámicas, como en los huacos Mochicas y Vicus, que muestran la
importancia que tenía este animal en la alimentación humana.

Se han extraído restos de cuyes en Ancón, ruinas de Huaycan, Cieneguilla y


Mala. Allí se encontraron cráneos más alargados y estrechos que los actuales,
siendo además abovedados y con la articulación naso-frontal irregular semejante
al Cavia aperea (Huckinghaus, 1961).

El hallazgo de pellejos y huesos de cuyes enterrados con restos humanos en las


tumbas de América del Sur son una muestra de la existencia y utilización de esta
especie en épocas precolombinas. Se refiere que la carne de cuyes conjuntamente
con la de venado fue utilizada por los ejércitos conquistadores en Colombia
(Pulgar Vidal, 1952).

Descripción zoológica

En la escala zoológica (Orr, 1966, citado por Moreno, 1989) se ubica al cuy
dentro de la siguiente clasificación zoológica:

· Orden : Rodentia
· Suborden: Hystricomorpha
· Familia : Caviidae
· Género : Cavia
· Especie : Cavia aperea aperea Erxleben
  Cavia aperea aperea Lichtenstein
  Cavia cutleri King
  Cavia porcellus Linnaeus
  Cavia cobaya

Distribución y dispersión actual


El hábitat del cuy es muy extenso. Se han detectado numerosos grupos en
Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, noroeste de Argentina y norte de
Chile, distribuidos a lo largo del eje de la cordillera andina. Posiblemente el área
que ocupan el Perú y Bolivia fue el hábitat nuclear del género Cavia (Cabrera,
1953). Este roedor vive por debajo de los 4 500 metros sobre el nivel del mar, y
ocupa regiones de la costa y la selva alta.

El hábitat del cuy silvestre, según la información zoológica, es todavía más


extenso. Ha sido registrado desde América Central, el Caribe y las Antillas hasta
el sur del Brasil, Uruguay y Paraguay en América del Sur. En Argentina se han
reconocido tres especies que tienen como hábitat la región andina. La
especie Cavia aperea tschudii se distribuye en los valles interandinos del Perú,
Bolivia y noroeste de la Argentina; la Cavia aperea aperea tiene una distribución
más amplia que va desde el sur del Brasil, Uruguay hasta el noroeste de la
Argentina; y la Cavia porcellus o Cavia cobaya, que incluye la especie
domesticada, también se presenta en diversas variedades en Guayana, Venezuela,
Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia (Cabrera, 1953; Pulgar Vidal, 1952).

Figura 1 Distribución del genero Cavia en América del Sur


1a. Cavia aperea aperea 1g. Cavia aperea tschudii
1b. Cavia aperea resida 1h. Cavia aperea festina
1c. Cavia aperea hypoleuca 1i. Cavia aperea guianae
1d. Cavia aperea pamparum 1j. Cavia aperea anoalaimae
1e. Cavia aperea sodalis 2. Cavia fungida
1f. Cavia aperea osgoodi 3. Cavia stolida

Fuente: Huckinghaus, 1961.

Características del comportamiento

Por su docilidad los cuyes se crían como mascotas en diferentes países. Como
animal experimental en los bioterios se aprecia por su temperamento tranquilo,
que se logra con el manejo intensivo al que son expuestos; algunas líneas albinas
se seleccionan por su mansedumbre. El cuy como productor de carne ha sido
seleccionado por su precocidad y su prolificidad, e indirectamente se ha tomado
en cuenta su mansedumbre. Sin embargo, se tiene dificultad en el manejo de los
machos en recua. Hacia la 10a semana inician las peleas que lesionan la piel,
bajan sus índices de conversión alimenticia y las camas de crecimiento muestran
una flexión. Las hembras muestran mayor docilidad por lo que se las puede
manejar en grupos de mayor tamaño.

Características morfológicas

La forma de su cuerpo es alargado y cubierto de pelos desde el nacimiento. Los


machos desarrollan más que las hembras, por su forma de caminar y ubicación de
los testículos no se puede diferenciar el sexo sin coger y observar los genitales.
Los machos adultos hacen morrillo. A continuación se describen las partes del
cuerpo de los cuyes.

Cabeza. Relativamente grande en relación a su volumen corporal, de forma


cónica y de longitud variable de acuerdo al tipo de animal. Las orejas por lo
general son caídas, aunque existen animales que tienen las orejas paradas porque
son más pequeñas, casi desnudas pero bastante irrigadas.

Los ojos son redondos vivaces de color negro o rojo, con tonalidades de claro a
oscuro. El hocico es cónico, con fosas nasales y ollares pequeños, el labio
superior es partido, mientras que el inferior es entero, sus incisivos alargados con
curvatura hacia dentro, crecen continuamente, no tienen caninos y sus molares
son amplios. El maxilar inferior tiene las apófisis que se prolongan hacia atrás
hasta la altura del axis.

Presentan la fórmula dentaria siguiente:

I(1/1), C(0/0), PM(1/1), M(3/3) = Total 20


Cuello. Grueso, musculoso y bien insertado al cuerpo, conformado por siete
vértebras de las cuales el atlas y el axis están bien desarrollados.

Tronco. De forma cilíndrica y esta conformada por 13 vértebras dorsales que


sujetan un par de costillas articulándose con el esternón, las 3 últimas son
flotantes.

Abdomen. Tiene como base anatómica a 7 vértebras lumbares, es de gran


volumen y capacidad.

Extremidades. En general cortas, siendo los miembros anteriores más cortos que
los posteriores. Ambos terminan en dedos, provistos de uñas cortas en los
anteriores y grandes y gruesas en las posteriores. El número de dedos varía desde
3 para los miembros posteriores y 4 para los miembros anteriores. Siempre el
número de dedos en las manos es igual o mayor que en las patas. Las cañas de los
posteriores lo usan para pararse, razón por la cual se presentan callosos y fuertes
(Zaldívar, 1976; Cooper y Schiller, 1975).

Tipos de cuyes

Para el estudio de los tipos y variedades se les ha agrupado a los cuyes de


acuerdo a su conformación, forma y longitud del pelo y tonalidades de pelaje.

Clasificación según la conformación

· Tipo A. Corresponde a cuyes «mejorados» que tienen una conformación


enmarcada dentro de un paralelepípedo, clásico en las razas productores de
carne. La tendencia es producir animales que tengan una buena longitud,
profundidad y ancho. Esto expresa el mayor grado de desarrollo muscular,
fijado en una buena base ósea. Son de temperamento tranquilo, responden
eficientemente a un buen manejo y tienen buena conversión alimenticia.

· Tipo B. Corresponde a los cuyes de forma angulosa, cuyo cuerpo tiene


poca profundidad y desarrollo muscular escaso. La cabeza es triangular y
alargada. Tienen mayor variabilidad en el tamaño de la oreja. Es muy
nervioso, lo que hace dificultoso su manejo.

Clasificación según el pelaje

· Tipo 1. Es de pelo corto, lacio y pegado al cuerpo, es el más difundido y


caracteriza al cuy peruano productor de carne. Puede o no tener remolino
en la frente. Se encuentran de colores simples claros, oscuros o
combinados. Es el que tiene el mejor comportamiento como productor de
carne.

· Tipo 2. Es de pelo corto, lacio pero forma rosetas o remolinos a lo largo


del cuerpo, es menos precoz. Está presente en poblaciones de cuyes
criollos, existen de diversos colores. No es una población dominante, por
lo general en cruzamiento con otros tipos se pierde fácilmente. Tiene buen
comportamiento como productor de carne.

· Tipo 3. Es de pelo largo y lacio, presenta dos subtipos que corresponden


al tipo I y 2 con pelo largo, así tenemos los cuyes del subtipo 3-1 presentan
el pelo largo, lacio y pegado al cuerpo, pudiendo presentar un remolino en
la frente. El subtipo 3-2 comprende a aquellos animales que presentan el
pelo largo, lacio y en rosetas. Está poco difundido pero bastante solicitado
por la belleza que muestra. No es buen productor de carne, si bien
utilizado como mascota.

· Tipo 4. Es de pelo ensortijado, característica que presenta sobre todo al


nacimiento, ya que se va perdiendo a medida que el animal se desarrolla,
tornándose en erizado. Este cambio es más prematuro cuando la humedad
relativa es alta. Su forma de cabeza y cuerpo es redondeado, de tamaño
medio. Tiene una buena implantación muscular y con grasa de infiltración,
el sabor de su carne destaca a este tipo. La variabilidad de sus parámetros
productivos y reproductivos le da un potencial como productor de carne.

Clasificación según la coloración del pelaje

Existen dos tipos de pigmentos que dan coloración al pelaje de los cuyes, estos
son: el granular y el difuso. El pigmento granular tiene tres variantes: rojo,
marrón y negro; los dos últimos se encuentran también en la piel dándole un
color oscuro. El pigmento difuso se encuentra entre el color amarillo pálido a
marrón rojizo, estos pigmentos fueron encontrados en la capa externa del pelo, se
encuentra completamente formados y siempre en asociación con pigmentos
granulados.

Los cambios de tonalidades de color como consecuencia de cambios de


temperatura en cuyes se aprecia en animales jóvenes, a medida que se acentúa el
frío, los colores se oscurecen. Hay que notar una característica muy particular en
el pelo del cuy y es que la base del pelo tienen un color blanco en el caso de los
pelajes claros y un poco gris en el caso de pelajes oscuros. Conforme se llega a la
punta la coloración del pelo se va acentuando y comienza a aparecer el color que
va ha presentar la capa del animal. También se observa que la fibra de la capa
externa del animal es más gruesa que la capa interna.

El pelo del cuy esta compuesto por una capa externa o cutícula la cual es fina y la
corteza que es medular. La finura es irregular debido al alto grado de variación
del diámetro, lo cual determina su baja condición textil, asimismo no resiste a las
tensiones debido a su gran contenido medular. La longitud es variable de acuerdo
al tipo. Los tipos I y 2 tienen fibras cortas y lacias, sin embargo sus
características de suavidad y brillo son cualidades sobresalientes. La finura del
pelo de los diferentes tipos de cuyes, se muestra en el Cuadro 1.

La clasificación de acuerdo al color del pelaje se ha realizado en función a los


colores simples, compuestos y a la forma como están distribuidos en el cuerpo
(Chueca, 1972; Zaldívar, 1976).

Pelaje simple. Lo constituyen pelajes de un solo color, entre los que podemos
distinguir:

· Blanco blanco mate


  blanco claro
· Bayo (amarillo) bayo claro
  bayo ordinario
  bayo oscuro
· Alazán (rojizo) alazán claro
  alazán dorado
  alazán cobrizo
  alazán tostado
· Violeta violeta claro
  violeta oscuro
· Negro negro brillante
  negro opaco

Pelaje compuesto. Son tonalidades formadas por pelos que tienen dos o más
colores.

· Moro moro claro: más blanco que negro


  moro ordinario: igual blanco que negro
  moro oscuro: más negro que blanco
· Lobo lobo claro: más bayo que negro
  lobo ordinario: igual bayo que negro
  lobo oscuro: más negro que bayo
CUADRO 1 : Finura del pelo de los cuyes según los diferentes tipos

Tipo Finura del pelo


Tipo 1 56,92 ± 3,88 µ
Tipo 2 53,93 ± 3,72 µ
Tipo 3 41,05 ± 2,91 µ
· Ruano ruano claro: más alazán que negro
  ruano ordinario: igual alazán que negro
  ruano oscuro: más negro que alazán

Overos. Son combinaciones de dos colores, con siempre presente el moteado


blanco, que puede ser o no predominante. En la denominación se nombra el color
predominante.

· Overo overo bayo (blanco amarillo)


  bayo overo (amarillo blanco)
  overo alazán (blanco rojo)
  alazán overo (rojo blanco)
  overo moro (blanco moro)
  moro overo (moro blanco)
  overo negro (blanco negro)
  negro overo (negro blanco)

Fajados. Tienen los colores divididos en secciones o franjas de diferentes


colores.

Combinados. Presentan secciones en forma irregular y de diferentes colores.

Particularidades en el cuerpo. Presentan manchas dentro de un manto de color


claro.

· Nevado pelos blancos salpicados


· Mosqueado pelos negros salpicados

Particularidades en la cabeza.

· Luceros presentan manchas en la cabeza

Sistemas de producción

Se ha podido identificar tres diferentes niveles de producción, caracterizados por


la función que ésta cumple dentro del contexto de la unidad productiva. Los
sistemas de crianza identificados son el familiar, el familiar-comercial y el
comercial. En el área rural el desarrollo de la crianza ha implicado el pase de los
productores de cuyes a través de los tres sistemas.

En el sistema familiar el cuy provee a la seguridad alimentaria de la familia y a la


sostenibilidad del sistema de los pequeños productores. El sistema familiar-
comercial y comercial generan una empresa para el productor, la cual produce
fuentes de trabajo y evita la migración de los pobladores del área rural a las
ciudades.

Crianza familiar

En el Perú, la crianza familiar es la más difundida en la región andina. Se


caracteriza por desarrollarse fundamentalmente sobre la base de insumos y mano
de obra disponibles en el hogar: el cuidado de los animales lo realizan los hijos
en edad escolar (10 por ciento), las amas de casa (63 por ciento) y otros
miembros de la familia ( 18 por ciento) cuando comparten la vivienda, son pocos
los casos donde el esposo participa (9 por ciento). Se maneja de manera
tradicional, donde el cuidado de los cuyes es sobre todo responsabilidad de las
mujeres y los niños. En el departamento de Cajamarca, ubicado en la sierra norte
del Perú, el 44,6 por ciento de los productores los crían exclusivamente para
autoconsumo, para disponer de una fuente proteica de origen animal; otros,
cuando disponen de excedentes, los comercializan para generar ingresos (49,6
por ciento); pocos son los que crían los cuyes exclusivamente para la venta
(Zaldívar et al., 1990).

Los insumos alimenticios empleados son, por lo general, malezas, residuos de


cosechas y de cocina. El ambiente de crianza es normalmente la cocina, donde la
fuente de calor del fogón los protege de los fuertes cambios de temperatura. En
otros casos se construyen pequeñas instalaciones colindantes a las viviendas,
aprovechando eficientemente los recursos disponibles en la finca. El número de
animales está determinado básicamente por el recurso alimenticio disponible. El
cuy criado bajo este sistema constituye una fuente alimenticia de bajo costo,
siendo ocasionalmente utilizado como reserva económica para los momentos en
que la familia requiere de liquidez. En el departamento de Cajamarca el hato de
cuyes en el sistema familiar consta, en promedio, de 25,6 unidades, tratándose de
un número mayor al encontrado en la sierra central, donde en promedio las
familias crían 20,5 unidades (Zaldívar et al., 1990).

La crianza familiar se caracteriza por el escaso manejo que se da a los animales;


se los mantienen en un solo grupo sin tener en cuenta la clase, el sexo o la edad,
razón por la cual se obtienen poblaciones con un alto grado de consanguinidad y
una alta mortalidad de crías (38 por ciento), aplastadas por los animales adultos,
siendo los más vulnerables los cuyes recién nacidos. Otra característica de este
sistema es la selección negativa que se efectúa con los reproductores, pues es
común sacrificar o vender los cuyes más grandes. La distribución de la población
dentro los sistemas de crianza familiar mantiene un porcentaje alto de
reproductores, y el promedio de crías por hembra al año es de 2,4 unidades.

A través del seguimiento de productores de cuyes dedicados a la crianza familiar,


se ha encontrado que la distribución de la población no mantiene una buena
relación productiva. En la costa central del Perú el 54,44 por ciento de la
población está conformada por el plantel de reproductores, en crianzas de la
sierra norte el valor es ligeramente menor (52 por ciento), pero en ambas
regiones se requiere mejorar la eficiencia productiva con el fin de reducir estos
valores a porcentajes no mayores de 33,00 por ciento (Zaldívar et al., 1990).

Al conocer las limitantes que tiene la crianza familiar tradicional se optó, entre
otras, por mejorarla mediante el uso de pozas de crianza, la utilización de
recursos alimenticios no tradicionales para mejorar su alimentación, y la
realización del destete. De esta manera se organizaba la población por clases y se
trabajaba con eficiencia. Al mejorar el sistema familiar se apreció con el tiempo (
1988-1992) un crecimiento de la población (Figura 2), con lo que se logró una
mayor capitalización pecuaria en los productores y sobre todo un incremento en
el consumo de carne de cuy, así como un mayor ingreso para la familia por la
venta de sus excedentes. Desde todo punto de vista el cuy tiene un rol socio-
económico y nutricional preponderante para la familia rural de escasos recursos.

Los cuyes criollos constituyen la población predominante. Los animales se


caracterizan por ser pequeños, rústicos, poco exigentes en calidad del alimento;
se desarrollan bien bajo condiciones adversas de clima y alimentación. Criado
técnicamente mejora su productividad; la separación por clases mediante el
sistema de pozas permite triplicar su producción, logrando un mayor número de
crías (Higaonna et al., 1989b).

Figura 2 Efectos de la aplicación tecnológica en una crianza familiar


  1988 1989 1990 1991 1992
Existencias 39 44 91 82 113
Ventas     8 10 12
Consumo     6 8 12
Ventas + Consumo     14 18 24

En otros países andinos, como Colombia, Bolivia y el Ecuador, existe similitud


en la forma de crianza familiar tradicional.

En Colombia, un diagnostico realizado en el departamento de Nariño, estableció


que la crianza de cuyes era conducida con características netamente tradicionales.
Se identificaron bajos rendimientos productivos y reproductivos,
desconocimiento de normas elementales de manejo, construcciones inadecuadas,
deficiente alimentación, carencia de planes sanitarios y, con frecuencia, alta
consanguinidad (Caycedo, 1981).

La mejora de este sistema se basó en la selección de cuyes criollos que, siendo de


crecimiento lento, lograban 3,20 g/animal/día, con conversiones alimenticias
altas de 16:1. Mediante un proceso de cruzamiento absorbente con cuyes de
origen peruano, se lograron incrementos diarios de 5,06 g/animal/día en los
mestizos, manteniendo los cuyes peruanos un incrementos de 10 g/animal/día
con conversiones alimenticias de 5,01:1 (Caycedo 1978, 1981). El pie de cría con
características superiores a la explotación tradicional fue distribuido en muchas
regiones del territorio colombiano.

La limitante que no permitía el progreso de la crianza familiar era el de las altas


mortalidades por mal manejo de las condiciones sanitarias. Los programas
actuales de manejo sanitario están basados en la identificación de las
enfermedades infecciosas y parasitarias.

El estudio de caracterización de los sistemas de producción realizado por


Nuñez et al. (1992) determinó que en explotaciones tradicionales las tasas de
producción (0,57 cuyes/mes) son muy bajas. No obstante su alta rentabilidad
(196 por ciento), el sistema que se realiza en cocinas no tiene mayores
posibilidades de expansión. En cambio en sistemas semitecnificados, donde se
explota un mayor número de animales (160), se obtiene una tasa productiva
mejor con un índice reproductivo del 72,9 por ciento.

En Nariño la transformación de la explotación tradicional se inició modificando


el hábitat ancestral para establecer la crianza en instalaciones nuevas o realizando
adecuaciones que permitieran un manejo funcional por edad y tamaño; con una
proporción adecuada de hembras y machos para garantizar cruces no
consanguíneos. Con el tiempo se ha creado conciencia en las comunidades
campesinas y en las entidades gubernamentales sobre la importancia de la crianza
técnica del cuy, su beneficio nutricional y económico y, por ende, su
contribución al mejoramiento de los niveles de vida.

En el Ecuador, la crianza a nivel de pequeño criador, data de épocas ancestrales.


En este sistema de producción la productividad es baja debido a que no existe
una tecnología de crianza apropiada. La mayor cantidad de cuyes, se hallan
concentrados en las viviendas del sector rural de la sierra donde, en una primera
aproximación realizada en 1986, se determinó una población de 10 654 560
cuyes, poco o nada mejorados (López, 1987).

En Bolivia, los cuyes se distribuyen en el área altiplánica, y su población se


estima en 400 000 cuyes (Cardozo, 1984). El sistema de crianza familiar se
caracteriza por tener pocos animales, no más de 30 cuyes. El departamento de
Cochabamba tiene mayores condiciones para la crianza, en esta región las
familias manejan poblaciones no mayores de 50 cuyes. En el manejo utilizan
mano de obra familiar y la alimentación es a base de forraje, residuos de cocina,
subproductos agrícolas. y malezas (Beck, 1987; Suhrer, 1988).

Existe una mala conformación de la estructura de la población de cuyes. En el


departamento de la Paz las crianzas familiares mantienen altos porcentajes de
cuyes como reproductores, lo que provoca poca eficiencia productiva y
reproductiva. Se registra una alta mortalidad de lactantes, no se realiza el destete
y los empadres se producen a temprana edad. Los grupos raciales predominantes
son criollos. El destino la producción es básicamente para autoconsumo (71 por
ciento en el departamento de la Paz y 63 por ciento en el de Cochabamba)
(Chauca, 1991).

Crianza familiar-comercial

Este tipo de crianza de cuyes nace siempre de una crianza familiar organizada, y
está circunscrita al área rural en lugares cercanos a las ciudades donde se puede
comercializar su producto. Las vías de comunicación facilitan el acceso a los
centros de producción, haciendo posible la salida de los cuyes para la venta o el
ingreso de los intermediarios. No siempre esta última alternativa es la mejor ya
que por lo general ofrecen precios bajos.

Los productores de cuyes invierten recursos económicos en infraestructura, tierra


para la siembra de forrajes y mano de obra familiar para el manejo de la crianza.
Los productores que desarrollan la crianza de cuyes disponen de áreas para el
cultivo de forrajes o usan subproductos de otros cultivos agrícolas.

El tamaño de la explotación dependerá de la disponibilidad de recursos


alimenticios. En este sistema, por lo general se mantienen cutre 100 y 500 cuyes,
y un máximo 150 reproductoras. Las instalaciones se construyen especialmente
para este fin, utilizando materiales de la zona. Toda la población se maneja en un
mismo galpón, agrupados por edades, sexo y clase, se mantiene la producción de
forraje anexa a la granja, lo cual exige una mayor dedicación de mano de obra
para el manejo de los animales como para el mantenimiento de las pasturas
(Chauca y Zaldívar, 1985).

El germoplasma predominante en la crianza familiar-comercial es el mestizo,


obtenido del cruzamiento del «mejorado» con el criollo. Se emplean mejores
técnicas de crianza, lo cual se refleja en la composición del lote, donde la tercera
parte de la población la constituye el plantel de reproductores. La mejor
eficiencia se ve reflejada en el índice productivo (IP) que es mayor a 0,6 si los
cuyes reciben un suplemento alimenticio. Dentro del manejo se realizan destetes
y saca oportuna de reproductores. Las reposiciones se hacen mensual o
trimestralmente para compensar la saca de reproductores una vez estabilizada su
población. La alimentación es normalmente a base de subproductos agrícolas,
pastos cultivados y en algunos casos se suplemento con alimentos balanceados.
Se real izan periódicamente campañas sanitarias para el control de ectoparásitos.
Este tamaño de explotación demanda mano de obra familiar, y es una forma de
generar una microempresa que puede evitar la migración parcial o total de algún
miembro de la familia. Un plantel de 150 reproductoras puede producir un
mínimo de 900 cuyes para el mercado. El efecto migratorio del campo a las
ciudades ha determinado un incremento de la demanda de carne de cuy. En el
Perú el 74 por ciento de la población de Lima es consumidor potencial, y la
restricción de su consumo se debe a la escasa oferta en el mercado.

En Ecuador, la crianza familiar-comercial y comercial es una actividad que data


desde aproximadamente 15 años, es tecnificada con animales mejorados en su
mayoría y con parámetros productivos y reproductivos que permiten una
rentabilidad económica para la explotación. Los índices productivos registrados
indican que son susceptibles de mejoramiento. No existen problemas de
comercialización, la producción se oferta bajo forma de animales vivos para el
consumo o para la cría; en general se comercializan en la misma granja a través
del intermediario. Los precios se fijan de acuerdo al tamaño del animal (López,
1987).

En Bolivia el sistema de crianza familiar-comercial es de menor tamaño,


mantienen entre 50 y 100 reproductoras. Este sistema lo conforman los criaderos
comunales y algunos productores de cuyes. El manejo es realizado por la mujer e
hijos menores. La alimentación es a base de forraje y suplemento, se crían en
infraestructura preparada fuera de las casas. Los problemas sanitarios
evidenciados se deben a ectoparásitos, dermatitis producidas por hongos y
afecciones en los ojos (Beck, 1987; Chauca, 1991).

Crianza comercial

Es poco difundida y más circunscrita a valles cercanos a áreas urbanas; se trata


de la actividad principal de una empresa agropecuaria, donde se trabaja con
eficiencia y se utiliza alta tecnología. tendencia es a utilizar cuyes de líneas
selectas, precoces, prolíficas y eficientes convertidores de alimento. El desarrollo
de este sistema contribuirá a ofertar carne de cuyes en las áreas urbanas donde al
momento es escasa.

Una granja comercial mantiene áreas de cultivo para siembra de forraje, el uso de
alimento balanceado contribuye a lograr una mejor producción. Los índices
productivos son superiores a 0,75 crías destetadas/hembras empedradas. Produce
cuyes «parrilleros» que salen al mercado a edades no mayores de 10 semanas,
con pesos promedios de 900 g.
Los reproductores y los cuyes de recría se manejan en instalaciones diferentes
con implementos apropiados para cada etapa productiva. Los registros de
producción son indispensables para garantizar la rentabilidad de la explotación.

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