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Ezequiel: Profeta en Babilonia

Ezequiel fue llamado por Dios para servir como profeta de los israelitas que habían sido llevados al exilio en Babilonia. A pesar de que el pueblo era rebelde y se negaba a escuchar el mensaje de Dios, Ezequiel fue fiel a predicar la palabra de Dios durante 22 años, confiando en el poder del Espíritu Santo para fortalecerlo.
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Ezequiel: Profeta en Babilonia

Ezequiel fue llamado por Dios para servir como profeta de los israelitas que habían sido llevados al exilio en Babilonia. A pesar de que el pueblo era rebelde y se negaba a escuchar el mensaje de Dios, Ezequiel fue fiel a predicar la palabra de Dios durante 22 años, confiando en el poder del Espíritu Santo para fortalecerlo.
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Ezequiel fue elegido para ser el profeta de Dios para los

israelitas que, como resultado del juicio de Dios, habían


sido llevados a Babilonia. No fue una tarea fácil. Él nació y
creció en la tierra de Judá y se estaba preparando para
convertirse en un sacerdote en el templo de Dios cuando los
babilonios atacaron en el 597 aC y lo llevaron junto a otros
10.000 prisioneros (2 Reyes 24:10-14). 
Cinco años más tarde, viviendo como cautivo en Babilonia,
Ezequiel vería una de las revelaciones más gloriosas y
asombrosas de la presencia y del poder de Dios (Ezequiel
1:4). A través de esta visión, Dios llamó a Ezequiel para ser
su profeta. 
Los israelitas en el exilio perdieron su perspectiva del
propósito y de la presencia de Dios en sus vidas. Ellos
continuaron ignorando los intentos de Dios de llamarlos al
arrepentimiento y prefirieron escuchar a los “falsos
profetas” que hablaban mentiras reconfortantes. Aunque
Ezequiel supiera que él enfrentaría a un pueblo rebelde y que
él estaba seguro de que sufriría dificultades a causa de su
mensaje, él fue fiel; eligiendo responder al llamado de Dios
y predicar a un pueblo rebeldes por 22 años. 
El Señor se dirige a Ezequiel llamándolo “hijo de hombre” y
lo elige para ser Su mensajero. 
Dios animó a Ezequiel a no tener miedo, pues él tendría que
realizar un ministerio muy difícil, declarando la Palabra de
Dios a un pueblo obstinado y rebelde contra Dios. 
En vez de reconocer y arrepentirse de los pecados que habían
traído el juicio de Dios sobre ellos, los exiliados judíos
eligieron vivir su tiempo en Babilonia como un retroceso
temporal que acabaría pronto, y Ezequiel, enfrentando la
verdad con la Palabra de Dios, no sería bienvenido. La
respuesta del pueblo sería llena de odio y el amor de
Ezequiel por Dios sería verdaderamente probado. 
Ezequiel 2:1, Él me dijo: “Hijo de hombre, ponte sobre tus
pies y hablaré contigo.”
Dios a menudo habla con la humanidad a través de la boca de
los profetas. Jesús se llamó, Hijo de hombre en varias
ocasiones, y representó a Dios el Padre para la humanidad y
Dios llama a Ezequiel, hijo del hombre, aquí, porque Él
hablará a la humanidad a través de Ezequiel. 
Ezequiel 2:2, “Después de hablarme, entró el Espíritu en mí y
me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba.”
Aquí vemos dónde el Espíritu le da poder a Ezequiel para
realizar Su ministerio, mientras le habla a él. Encontramos
varias otras ocasiones en el Antiguo Testamento donde el
Espíritu vino sobre los siervos fieles del Señor como en:
Números 24:2; Jueces 3:10; 1 Samuel 10:10, 16: 13-14, 19:20;
2 Crónicas 15:1. Antes de la primera venida de Cristo, el
Espíritu no habitaba en todos los creyentes como ahora, sino
que “se movió” y “vino sobre ellos” como leemos en 2 Pedro
1:20-21. 
Dios no espera que entendamos todo sobre Él, sino que
deseamos ser siervos obedientes y fieles a lo que sabemos que
es verdadero y correcto. Dios dio, y continúa dando a Sus
siervos el poder del Espíritu Santo para cumplir Sus
mandamientos. 
Ezequiel 2:3, “Me dijo: “Hijo de hombre, yo te envío a los
hijos de Israel, a una nación de rebeldes que se rebelaron
contra mí; ellos y sus padres se han rebelado contra mí hasta
este mismo día.”
Aquí Dios le está hablando a Ezequiel acerca de Israel, pero
este mensaje no es solo para Judá, este mensaje es para todos
aquellos que se rebelan contra Dios. 
Ezequiel 2:4, “Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de
empedernido corazón, y les dirás: “Así ha dicho Jehová el
Señor.”
“Empedernido”, en este caso significa despreciativo,
insolente y vemos que sus corazones se endurecieron. En
consecuencia, debido a sus corazones empedernidos, Dios le
dice a Ezequiel que les diga: “Así ha dicho Jehová el
Señor.” Dios quería que Ezequiel y la gente supieran que era
Él quien los estaba advirtiendo. 
Dios está hablando con los líderes religiosos cautivos de
Israel; ellos tenían el templo, túnicas lujosas, el dinero y
los rituales y servicios religiosos. Pero, sus corazones eran
malos y Dios rechazó sus rituales y sacrificios. Y ellos
perdieron todo a causa de su rebelión e hipocresía. 
Dios no nos juzgará por cuán bien los demás responden a
nuestro testimonio, sino por cuán fiel que hemos sido; y Él
siempre nos da la fuerza para lograr lo que Él nos pide que
hagamos. 
Ezequiel 2:5, “Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen,
porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo
profeta entre ellos.”
Estas personas son tan duras de corazón; que tal vez lo
escuchen y quizás no. Sin embargo, cuando las palabras dichas
se hagan realidad, sabrán, sin ninguna duda, que fueron
advertidos por un profeta de Dios. En cualquier caso, las
personas no podrían alegar ignorancia al igual que no pueden
hacerlo hoy. 
Así como Ezequiel fue enviado como un mensaje a los hijos de
Israel, hay muchos mensajeros piadosos hoy en día que son
tratados de la misma forma que Ezequiel fue. 
Ezequiel 2:6, “Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas
miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y
espinos, y moras con escorpiones; no tengas miedo de sus
palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa
rebelde.”
No tengas miedo, se le habla tres veces a Ezequiel para
animarlo a cumplir la misión de Dios. Las zarzas, espinos, y
moras con escorpiones son palabras figurativas que Dios usó
para describir a la gente de Judá, cuyo obstinado rechazo de
Su Palabra sería como zarzas, espinas y moras con escorpiones
para Ezequiel. 
El Señor estaba preparando a Ezequiel para su misión dándole
la garantía de que Él estaría con él. Los siervos de Dios no
deben temer a los hombres; por lo tanto, tampoco debemos
temer y ser un ejemplo veraz a la gente descortés. 
Ezequiel 2:7, “Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o
dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.”
Ezequiel debía ser fiel a Dios. A pesar de que éstas fueron
personas rebeldes, que o escucharían o se negarían a
escuchar, él no debía dejar de traerles la profecía que Dios
le había dado para ellos. Ezequiel tuvo que ser fiel para
tratar de salvar las almas de aquellos a quienes fue
enviado. 
Esto es aplicable a todos aquellos que intentan enseñar la
Palabra de Dios a los demás. Debemos obedecer a Su voz, que
el Espíritu que mora en nosotros nos da, tal como lo dio a
Ezequiel. La fuerza de Dios es lo suficientemente poderosa
para ayudarnos a vivir para Él, incluso bajo de mucha
crítica. 
La rebelión en la Biblia es comparada a la brujería a los
ojos de Dios. Los ministros y misioneros de hoy pueden traer
la verdad a las personas, y aún así ser rechazadas. Sin
embargo, sólo porque la gente no oye, no quita nuestra carga
de enseñar. Así como fue dicho para Ezequiel, es nuestra
obligación traer el mensaje de Dios a las personas, y el
Espíritu Santo hará lo demás. Pablo instruyó a Timoteo: “que
prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo.
Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y
doctrina” (2 Timoteo 4:2). 
Ezequiel 2:8, “Pero tú, hijo de hombre, escucha lo que te
digo; no seas rebelde, como la casa rebelde; abre tu boca, y
come lo que te doy.”
Dios le está diciendo a Ezequiel que reciba este mensaje en
su ser más íntimo. Él no debe ser como estos hijos rebeldes
de Israel, que no aceptarán el mensaje de Dios. Nosotros
también debemos leer la Palabra de Dios todos los días y
guardarla en nuestros corazones y mentes, y hacer lo que Dios
nos ha ordenado. 
Ezequiel debía obedecer la orden, no literalmente comiendo un
rollo, sino en un sentido espiritual recibir el mensaje de
Dios para que se convirtiera en una pasión interna para él. 
Hoy en día sus siervos como Ezequiel deben ser fuertes en la
Palabra de Dios en un mundo donde las personas se van en
contra de la verdad. Sin embargo, aunque las personas sean
rebeldes, no están sin esperanza. Dios espera que las
personas escuchen, respondan y tengan un corazón alterado, ya
que la esperanza está siempre presente hasta que tomemos
nuestro último aliento, y entonces por nuestra propia
elección, nuestro destino será sellado para siempre. 
Por favor pregúntense: ¿Dios está revelando algún pecado en
su vida? No seas obstinado, confiesa tu pecado y comienza a
vivir para Dios. Al obedecerlo disfrutará mucho más de la
vida y estarás listo para algún día pararte ante Él sin
vergüenza. Cuando llegue ese día, te encontrarás cara a cara
con Aquel cuyos ojos son como fuego ardiente y que ve en lo
más profundo de nuestro corazón. 
Así que, recuerde que: Bienaventurado todo aquel que teme a
Jehová y que anda en Sus caminos (Salmo 128: 1). Y, seguid la
paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al
Señor (Hebreos 12:14).

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