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Una Introduccion A Los Profetas Menores

Este documento presenta una introducción a los doce profetas menores del Antiguo Testamento. Explica que aunque se les llama "menores", no es porque su mensaje sea menos importante, sino porque sus escritos son más cortos que los de los mayores. Luego describe que la mayoría escribieron en los siglos 8 al 6 antes de Cristo, desafiando la injusticia y alentando la reconstrucción del templo. Finalmente, analiza los diferentes nombres y roles de los profetas, incluyendo recibir visiones de Dios y transmitir mensajes para corregir al

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Una Introduccion A Los Profetas Menores

Este documento presenta una introducción a los doce profetas menores del Antiguo Testamento. Explica que aunque se les llama "menores", no es porque su mensaje sea menos importante, sino porque sus escritos son más cortos que los de los mayores. Luego describe que la mayoría escribieron en los siglos 8 al 6 antes de Cristo, desafiando la injusticia y alentando la reconstrucción del templo. Finalmente, analiza los diferentes nombres y roles de los profetas, incluyendo recibir visiones de Dios y transmitir mensajes para corregir al

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[PROFETAS MENORES] 12 de enero de 2019

UNA INTRODUCCION A LOS PROFETAS MENORES

Los doce profetas “menores” no llevan este calificativo porque su mensaje sea de menor
importancia, sino porque sus escritos son menos extensos que los de los profetas “mayores”. Amos,
Oseas y Miqueas ocupan una posición paralela a la de Isaías-su famoso contemporáneo- por el
énfasis en las sublimes verdades del judaísmo, a saber: que Jehová es el único Dios verdadero, cuya
solamente es toda adoración; que Dios siempre castiga el pecado; que la religión verdadera consiste
en justicia antes que de ritualismo, de manera que Dios sea justicia y misericordia más bien que
sacrificios y ofrendas; que la salvación se encuentra por la fe en la Palabra del Señor a través de sus
profetas, y por la obediencia a ella.

El siglo octavo antes de Cristo señala la cúspide de la profecía hebrea. En el encontramos a Amós,
Oseas, Isaías y Miqueas, quienes posiblemente hayan aparecido y servido en ese orden. Es probable
que los libros de Joel, Jonás y Abdías, pertenezcan a este periodo. Si tal suposición es correcta, seis
de los doce profetas menores escribieron en este siglo octavo.

Durante el siglo séptimo aparecieron otros tres: Sofonías, Nahúm y Habacuc. Ellos fueron
contemporáneos de Jeremías.

El siglo sexto escucho las voces de Hageo y Zacarías desafiando a los cautivos que habían
regresado a Jerusalén a reconstruir el templo. Unas décadas antes- en el mismo siglo- Ezequiel
había servido a los exiliados en Babilonia.

Finalmente, el siglo quinto nos brindó al último profeta del AT: Malaquías. El señaló con índice
inconfundible hacia la venida del Mesías y de su predecesor –Juan el Bautista- cuatrocientos años
más tarde.

Los estudiantes diligentes hallarán en ellos, aspectos sorprendentes de las condiciones políticas,
sociales y religiosas en el período del Antiguo Testamento, que no podrían hallar en otra parte y de
ninguna otra manera.

Un estudio cuidadoso del carácter y temperamento de estos hombres, influirá segura y


provechosamente para modelar nuestras vidas de acuerdo con sus normas. Después de un examen
minucioso de su personalidad, tendremos una concepción austera de su elevada conducta moral.

Un estudio del desenvolvimiento gradual de los planes de Dios, nos conducirá directamente a
Cristo, como el perfecto cumplimiento de la profecía. Él toma el sitio de honor como el Rey de
reyes, como el Señor de señores, como el Gran Sacerdote; el Siervo suficiente que sufrió nuestros
pecados en su propio cuerpo en la Cruz. Este es indudablemente un estudio maravilloso. Quiera el
Espíritu Santo conducirnos a lo largo de estas consideraciones.

Los nombres aplicados a los profetas

Algunos nombres fueron usados como títulos distintivos para estos hombres de Dios, los cuales
siempre que hablaban al pueblo, eran portadores de un mensaje distintivamente divino.

La palabra Ro’eh, “Vidente”, se halla once veces en el Antiguo Testamento para describir al
profeta, como un hombre de percepciones espirituales excepcionales. El término indica la visión
[PROFETAS MENORES] 12 de enero de 2019

penetrante característica en la mayoría de los profetas. Samuel fue un vidente que alcanzó gran
reputación en su comunidad, considerado como un hombre singularmente afortunado, por el hecho
de haber sido favorecido por Dios, dándole algunas respuestas sobre lo desconocido.

La palabra Chozeh se registra 22 veces en el Antiguo Testamento para denotar la misma idea de un
vidente, o de uno que llevaba una vida religiosa contemplativa. Ambos títulos dan énfasis al modo
en que los profetas recibían los mensajes en vez de darlo a la calidad de ellos como portavoces de
ese mensaje.

La palabra Nabhi hallada 300 veces en el Antiguo Testamento, pone la fuerza e importancia en la
expresión del mensaje y no en la visión.

En Éxodo 7:1, Moisés desempeña al lado de Aarón su hermano, el papel de un profeta. En


Deuteronomio 18:18; Jeremías 1:9 y 15:19, se habla del profeta, en general, como de un hombre
calificado por Dios, y comisionado para proclamar la verdad del Señor al hombre.

La palabra “profeta” en español, y la misma palabra expresada en el griego “propheetes”,


describen a una persona que no habla por sí misma sino en nombre de otra. La idea de predicción
de eventos futuros cercanos o remotos, está a la simple vista en todo el Antiguo Testamento. Sin
embargo, los profetas fueron en primer lugar y prominentemente cada uno en su propia esfera,
maestros y predicadores; testigos del Altísimo a la vez que vaticinadores de lo futuro.

Los profetas fueron designados, o conocidos, con otros muchos nombres tales como: atalaya,
hombre de Dios, siervo de Jehová, mensajero de Dios, intérprete y hombre del Espíritu. Cada uno
de estos nombres, se usó en conexión con determinadas circunstancias y condiciones peculiares de
ciertas regiones o de la nación. Quizá el título mejor aplicado, era el de: “intérprete”, porque
interpretar la voluntad de Dios al hombre, era la tarea primordial del profeta.

Señales inherentes al profeta verdadero

¿Cómo debería ser reconocido el profeta? ¿Cuáles eran las señales distintivas que lo
caracterizaban?

1. La primera señal que había que descubrir en él, era su individualismo único, y su carácter
austero e independiente que no transigía con el hombre, con el pecado ni con las
circunstancias.
2. La convicción inseparable de todo profeta legítimo, de haber sido llamado por Dios y
comisionado por él en las tareas divinas. Debería realizar en su propia experiencia, que era
no menos que el portavoz del Señor, y que las indicaciones de Dios deberían ser estricta y
fielmente cumplidas.
3. Tener conciencia plena del privilegio de participar en el Consejo divino de Jehová. Debía
estar caracterizado por una comunión vital y constante con Dios.
4. El verdadero profeta se distinguía también por su disposición pronta para actuar
enérgicamente en ocasiones, en circunstancias y en asuntos, en los que los demás no se
atrevían a poner su mano. Por su fortaleza física, pero más por su carácter moral, atraían la
atención de las muchedumbres en cualquier parte. Por su destacada sensibilidad moral, y la
elevada concepción espiritual de la vida, chocaban espontáneamente con las gentes cuyas
[PROFETAS MENORES] 12 de enero de 2019

ideas rayaban en la vulgaridad y el egoísmo, despertándose contra ellos la oposición en


todas partes.
5. Los profetas llamados por Dios, tenían conciencia bien establecida de la presencia de la
autoridad divina en ellos, bajo cualquier circunstancia y aun en las emergencias y pruebas
más tremendas. Es verdad generalmente aceptada, que frecuentemente quedaron solos en el
escenario de la lucha, teniendo, prácticamente, por enemigos, a todos sus contemporáneos
incluyendo en éstos a veces, aun a los caudillos religiosos (sacerdotes y profetas
convencionalistas) quienes siempre estaban dispuestos a transigir con el populacho y a
seguir la corriente, camino proverbial de la menor resistencia.
6. El profeta de Dios, era un hombre de constante, poderosa y ferviente oración. Su vida
austera y solitaria, le proporcionaba la oportunidad de mantenerse en relación diaria con su
Dios.
7. Todo profeta auténtico, fue consagrado, limpio en su carácter. En toda la línea profética,
con todo y ser tan larga, no hallamos ni la más leve señal de inmoralidad, que justifique la
crítica que de algunos de ellos hacen ciertos críticos mordaces. Cada uno vivió una vida
separada de los otros, pero siempre límpida.
8. Todo profeta que mereció este honroso nombre, criticó invariablemente los males sociales.
No escaparon a su admonición perturbadora: reyes, sacerdotes, príncipes, ancianos, nobles
y jueces, a quienes valerosa y hasta temerariamente denunciaron. No hablaron lenguaje
abstracto ni se detuvieron en inútiles especulaciones. Guiados por la voluntad divina,
levantaron su voz en airada y violenta protesta contra toda persona o institución que debía
ser denunciada.
9. Era, finalmente, el profeta de Dios, un agente revelador del futuro al pueblo. Es verdad
indudablemente establecida, que su trabajo principal era la predicación y enseñanza
concernientes a su tiempo, y a su época, pero no hemos de perder de vista la idea de que
una buena parte de su ministerio, consistió en revelar lo que Jehová se proponía para el
futuro.

El orden del llamamiento de los profetas

Es imposible dar en un orden preciso, la fecha exacta en que cada uno de estos hombres de Dios
hizo entrega de su mensaje a sus contemporáneos. Vamos a dar una lista de ellos con las fechas
aproximadas. Un estudio más o menos detallado de los hechos y las circunstancias nos autorizan a
indicar el orden siguiente:

Profetas Fecha Lugar


Profetas
Primitivos
Moisés De 1447 a1 400A. En Egipto y el
de C. desierto.
Samuel. En 1100 En Israel
Elías. En 870 En Israel
Eliseo. En 850 En Israel
Joel De 835 a 820 En Jerusalén.
Jonás. En 800 En Israel
Profeta de la Octava Centuria:
Amós En 760 En Israel.
[PROFETAS MENORES] 12 de enero de 2019

Oseas En 745 En Israel.


Isaías De 740 a 698 En Jerusalén.
Miqueas En 735 En Jerusalén.
Profetas de la Séptima Centuria:
Sofonías De 630 a 622 En Jerusalén.
Jeremías De 626 a 585 En Jerusalén y
Egipto.
Nahúm De 625 a 612 En Jerusalén.
Habacuc. De 610 a 605 En Jerusalén
Profetas del Exilio:
Ezequiel. En 592 En Babilonia
Abdías En 586 En Jerusalén o
Babilonia.
Profetas de la Restauración:
Hageo. En 520 En Jerusalén
Zacarías En 520 En Jerusalén.
Malaquías En 435 En Jerusalén.1

¿Cuáles son los tres temas comunes de los profetas?

Primero, los profetas enfatizaron que los judíos tenían que guardar su parte del Pacto. Tenían que
cumplir sus responsabilidades si querían que Dios cumpliera sus promesas. La parte que les
correspondía era alabar solamente a Dios y obedecer su Palabra.

Segundo, los profetas enfatizaron el tema del Día del Señor. A veces, este tema de juicio se refería
al presente, pero otras veces era escatológico, es decir, sobre el futuro. Para los pecadores, el Día de
Juicio es un día de temor. Pero para los que Dios ha perdonado y redimido, el Día del Señor es un
día de regocijo.

Tercero, los profetas enfatizaron el tema del Mesías.

Principios de los profetas para hoy

1) Las promesas de Dios son para los que le obedecen.


2) El Día del Señor traerá tristeza para algunos, pero gozo para otros.
3) Los que hablan por Dios deben depender del Espíritu para sus mensajes y métodos.
4) Dios ungió al Mesías. En igual manera, Él quiere ungir a todos los creyentes hoy. Así
tendremos el poder que necesitamos para hacer obras sobrenaturales y ser testigos valientes
de Él.

1
Yates, K. M., & Corona, S. (2002). Los profetas del Antiguo Testamento (1). El Paso, TX: Casa
Bautista De Publicaciones.

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