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Costumbres y alimentación en Marruecos

Marruecos es un país soberano situado en el norte de África, con costas en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. El idioma oficial es el árabe, aunque también se hablan lenguas bereberes. La dieta marroquí tradicional se basa en cereales, frutas y verduras de acuerdo con la dieta mediterránea, aunque está experimentando una transición hacia alimentos más procesados.
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Costumbres y alimentación en Marruecos

Marruecos es un país soberano situado en el norte de África, con costas en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. El idioma oficial es el árabe, aunque también se hablan lenguas bereberes. La dieta marroquí tradicional se basa en cereales, frutas y verduras de acuerdo con la dieta mediterránea, aunque está experimentando una transición hacia alimentos más procesados.
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Reino de Marruecos

‫المملكة المغربية‬

Además es el país donde es más estudiado el idioma español, con más de


80 000 estudiantes según la información provista por el Instituto Cervantes en 2015.

Reino Alauita de Marruecos— es un país soberano situado en el Magreb, al norte de


África, con costas en el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

El término Marruecos en otras lenguas procede del nombre de la antigua capital


imperial Marrakech, proveniente de la expresión bereber que significa "Tierra de Dios" o
una expresión relacionada con las caravanas bereberes (

Árabe y lenguas bereberes (oficiales)

árabe marroquí, tarifit, tashelhit, tamazight, francés, español (regional)1

El Reino de Marruecos, en el norte de África, es un país islámico


escogido por muchos viajeros debido a sus paisajes naturales e
importantes manifestaciones culturales e históricas.  El actual territorio
del país fue ocupado desde tiempos de la prehistoria. Más tarde, dada su
ubicación estratégica en el Mediterráneo, fue lugar de constantes
intercambios culturales con romanos, visigodos y bizantinos. Como
destino ofrece escenarios dignos de películas de aventuras, como
el desierto del Sahara, palmerales, el Valle del Dadès con los picos
nevados del Gran Atlas a lo lejos, ciudades vibrantes como Marrakech o
marineras como Essaouira. La amabilidad y hospitalidad tradicional
marroquí, la gastronomía y la excepcional experiencia de comprar en un
zoco son argumentos a los que pocos viajeros pueden negarse. Aquí
encontrarás una selección de las mejores fotografías de Marruecos. Si
quieres conocerla más a fondo no te pierdas nuestros reportajes y
noticias.

[Link]
El higo es una fruta obtenida de la higuera. En Marruecos es muy típico ponerse a comer
higos, como tentenpié o merienda, pero además sirve para hacer numerosos platos de carne
como tagine de ternera o otros platos que siguen la típica combinación de dulce-salado.
Salam aleikum a todos, el artículo de hoy se centra en la fruta de Marruecos.
La característica general de ésta, es que a diferencia de aquí la fruta siempre está muy
presente, tanto en fiestas, bodas o en postres. Se suelen servir grandes fuentes con
variedades de frutas y se goza de ésta con los invitados o familiares.
También a diferencia de aquí la fruta siempre depende de la temporada del año (hoy en día
aquí podemos encontrar durante todo el año alguna fruta de verano o de invierno) en
cambio allí ya es tradición comer la fruta según su temporada.
Pero además tienen algunas frutas en concreto que son muy típicas del lugar y algunas que
son características de Marruecos y que aquí es más difícil de encontrar.
Espero que lo disfrutéis y no dudéis en nombrar alguna si la paso por alto.
Un saludo

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Como todos los países, Marruecos tiene sus propias tradiciones que, lógicamente,
deben ser conocidas y respetadas. 

El té, mucho más que una simple bebida


Ofrecer un té es un gesto de hospitalidad, que los marroquíes llevan a cabo incluso con
desconocidos, como es el caso de turistas. Se toma a todas horas y es también una buena
forma de combatir la deshidratación en regiones y periodos de gran calor.
Costumbres de Marruecos en torno a una
mesa
Marruecos es un país lleno de tradiciones variadas debido a la influencia cultural que tiene, africana,
árabe y mediterránea. Una de las costumbres de Marruecos que gozan de mayor arraigo es la del
consumo de té. Esta infusión se toma a todas horas y es común compartir la bebida con invitados,
huéspedes e incluso con los visitantes de tiendas. Es una señal de hospitalidad aunque, por las altas
temperaturas que hay en algunas zonas del país, también se hace para evitar la deshidratación.

Esa hospitalidad se demuestra al compartir el té con extraños. Tanto en Marruecos como en el


mundo árabe un huésped será siempre bien recibido, incluso aunque se trate de una persona que
apenas se conoce, en ocasiones también se le invita a comer.

Asimismo, a la hora de la comida alguien que no es de este país se sorprenderá ante la abundancia,
por lo cual no será de mala educación dejar la comida en el plato. Y cuando el visitante es invitado a
una cena de una familia marroquí deberá lavarse las manos y no deberá probar bocado alguno sin
antes oír la oración que hará el dueño de la casa.

Los datos de la Unión de Profesionales Marroquíes de Frutas y Hortalizas indican que el cultivo de
fresa, el 40% de las tierras agrícolas dedicadas a los frutos rojos, domina la mayoría de las áreas
reservadas para estos tipos de fruta. Las frambuesas, que están creciendo en popularidad entre los
agricultores, son el segundo cultivo más grande. Los arándanos rojos tienen un valor añadido muy
alto en Marruecos porque se exportan a unos 40 países.

La dieta marroquí es una dieta mediterránea basada en un consumo elevado de


cereales, frutas y hortalizas. Esta dieta se está diversificando progresivamente, en
especial en los hogares urbanos y en los pertenecientes al grupo de altos ingresos,
con la incorporación de más alimentos ricos en micronutrientes. El consumo de
alimentos de origen animal, sin embargo, sigue siendo limitado no obstante los
abundantes recursos, en particular pesqueros, del país. En las zonas urbanas, es
cada vez más habitual el consumo de alimentos elaborados y comidas preparadas,
así como comer fuera de casa, lo que tiene como consecuencia un aumento de la
cantidad de azúcares y alimentos grasos, e indica una transición nutricional en
curso tanto en las zonas urbanas como en las rurales. Estos cambios, unidos a un
descenso del nivel de actividad física, generan un incremento de la prevalencia del
sobrepeso y la obesidad entre la población adulta.

El suministro de cereales per cápita ha experimentado desde los años sesenta un


crecimiento regular, reforzado por las importaciones masivas. Marruecos cuenta
con un importante potencial agrícola: produce principalmente trigo y cebada, pero
la producción interna es absolutamente insuficiente para satisfacer la demanda. La
elevada dependencia de las importaciones de cereales expone a Marruecos a la
variabilidad en los precios internacionales de los alimentos. La oferta de carne y
pescado sigue siendo muy limitada aunque está creciendo. El suministro de energía
alimentaria es mucho más elevado que las necesidades de la población y la
prevalencia de la subnutrición es baja.

Algunas de las prácticas de alimentación de lactantes y niños de corta edad


muestran tendencias preocupantes: la tasa de lactancia materna hasta la edad de
seis meses está experimentando un descenso, la alimentación con biberón es cada
vez más frecuente y la alimentación complementaria, relativamente diversificada,
se introduce aún o demasiado pronto o demasiado tarde.

En 2003-2004 casi la cuarta parte de los niños menores de cinco años padecían
retraso del crecimiento. La prevalencia de este retraso, sin embargo, sigue
descendiendo desde finales de la década de los ochenta. Por otra parte, la
prevalencia de emaciación muestra una preocupante tendencia a la alta. Los
probables factores determinantes son las prácticas de alimentación inadecuadas de
los niños pequeños, la sequía persistente en algunas zonas rurales (regiones de
Marrakech-Tensift-Al Haouz y de Souss-Massa-Draa en particular) y la incidencia de
la pobreza, que es aún muy elevada en determinadas regiones. La prevalencia del
sobrepeso entre los niños de corta edad ha permanecido estable durante estos
últimos años.

El estatus nutricional de la mujer es un reflejo de la transición nutricional y de la


malnutrición presentes en el país en su doble vertiente. Mientras casi una de cada
diez mujeres sigue sufriendo todavía carencias energéticas crónicas, cerca de un 40
por ciento padecen sobrepeso u obesidad. El sobrepeso y la obesidad están más
extendidos en las zonas urbanas, pero afectan también a las zonas rurales.

A principios de la década de los noventa, los trastornos por carencia de yodo


constituían un problema de salud pública en Marruecos. La estrategia universal de
yodación de la sal (adoptada en 1996) reportó beneficios sólo a un restringido
número de hogares. No disponemos de datos recientes para evaluar el actual nivel
de esta carencia. Entre los niños de corta edad, la carencia de vitamina A era un
grave problema de salud pública a finales de los años noventa; la falta de datos
actualizados al respecto impide evaluar la oportunidad de una extensión de la
cobertura de la suplementación. Entre las mujeres, la carencia de vitamina A no
está extendida. En 2000, la anemia fue un problema de salud pública que afectó a
un tercio de los niños y un tercio de las mujeres no embarazadas. La cobertura de
la suplementación de hierro de las mujeres embarazadas es muy limitada. Se han
implementado intervenciones a largo plazo para luchar contra estas deficiencias, en
partiular la fortificación de aceite en vitamina A y D y la fortificación de harina en el
hierro y las vitaminas B. Estas estrategias se promovieron mediante campañas de
educación nutricional.

El marco de crecimiento económico sostenido, reducción de la pobreza, mayor


acceso al agua potable y la atención sanitaria, y apoyo político al sector agrícola
supone en la actualidad una gran oportunidad para Marruecos de mejorar de
manera duradera la dieta y el estatus nutricional de la población.

VARIEDAD- SABOR- PUBLICIDAD- SALUD -

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