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Imágenes de Solidaridad y Comunidad

Solidaridad y Justicia Razones para la Solidaridad La Vida en Comunidad: Ciudadnía y Bien Común Comunidad: Solidaridad y Cooperación Valores para la Convivencia Comunidad y Desarrollo Sustentable Responsabilidad hacia los otros Vivir, Convivir, Compartir, Cooperar, Construir Juntos.

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República Bolivariana De Venezuela

Ministerio del Poder Popular Para La Educación Universitaria

Aldea Universitaria Creación Mariño

P.F.G-E.J
TEMA 4
SOLIDARIDAD Y COMUNIDAD:
Solidaridad y Justicia

Razones para la Solidaridad


La Vida en Comunidad: Ciudadnía y Bien Común
Comunidad: Solidaridad y Cooperación
Valores para la Convivencia
Comunidad y Desarrollo Sustentable
Responsabilidad hacia los otros
Vivir, Convivir, Compartir, Cooperar, Construir Juntos.

Estudiante:

Henry Córdova, 11086800

Profesor:

Asunción Torres

Mayo, 2020
SOLIDARIDAD Y COMUNIDAD
Solidaridad, es aquel sentimiento o también considerado por muchos un valor, a
través del cual las personas se sienten y reconocen unidas y compartiendo las mismas
obligaciones, intereses e ideales y conformando además uno de los pilares
fundamentales sobre los que se asienta la ética moderna. A instancias de la Sociología,
el término solidaridad goza de una especial participación en dicho contexto, siendo un
sentimiento que supone la unidad de los lazos sociales que unirán a los miembros de
una determinada sociedad. De este modo se dice que una acción es solidaria cuando
está orientada a la satisfacción de las necesidades de los otros y no a las propias. Así,
la idea de solidaridad expresa el apoyo a una causa ajena. En ese sentido, se trata de
un tipo de ayuda o colaboración que viene precedida por un sentimiento de empatía por
las circunstancias de los demás.

Comunidad, tiene su origen en el vocablo latino “communitas”, y se refiere a un


conjunto, una asociación o un grupo de individuos, pueden ser de seres humanos, de
animales o de cualquier otro tipo de vida, que comparten elementos, características,
intereses, propiedades u objetivos en común. Desde el punto de vista antropológico, las
comunidades humanas comparten el idioma, las costumbres, la visión del mundo, los
valores, las creencias, la ubicación geográfica (país, ciudad, barrio, vecinos), las tareas
(cuarteles, cárceles), el trabajo, los estudios, el estatus social, los roles, la edad, los
problemas y/o los intereses. La palabra puede referirse a una comunidad no
estructurada (concepción individualista), que alude a la reunión de individuos que
conforman un determinado sistema o ecosistema, o comunidad estructurada
(concepción holística) en la cual existe un alto grado de pertenencia, por tanto, existe
un sentimiento de proximidad e igualdad social. Generalmente, en la medida en que
una comunidad humana se desenvuelve, los individuos elaboran, comparten y
socializan una identidad común, diferenciándose de otras comunidades. Esa identidad
puede expresarse, por ejemplo, con signos o señales.

Algunos elementos necesarios para que exista una comunidad son:

 La pertenencia o membresía, es decir, la historia, la identidad, los símbolos, los


derechos y los deberes de la comunidad, entre otros;
 la influencia, que es la capacidad que se tiene para inducir o influenciar a otros
individuos para realizar una determinada acción conjunta;
 la integración, que busca el respeto, la popularidad, el estatus, la satisfacción de
todas las necesidades del grupo;
 el compromiso, donde el deseo por llegar a las metas y el conocimiento de los
miembros del grupo es suficiente para crear lazos emocionales firmes y brindar
afecto, contención y seguridad.
SOLIDARIDAD Y JUSTICIA
La solidaridad, es el apoyo o la adhesión circunstancial a una causa o al interés de
otros, por ejemplo, en situaciones difíciles. La palabra solidaridad es de origen latín
“solidus” que significa “solidario”. Cuando dos o más personas se unen y colaboran
mutuamente para conseguir un fin común, se habla de solidaridad. La solidaridad es
compartir con otros tanto lo material como lo sentimental, es ofrecer ayuda a los demás
y una colaboración mutua entre las personas. En este sentido, se puede citar como
ejemplo a La Cruz Roja como símbolo de solidaridad, ya que es una organización
imparcial con una misión humanitaria basada en el principio de solidaridad que consiste
en proteger la vida y dignidad de las víctimas de guerra y de violencia, así como
prestarle asistencia.

La justicia, es un conjunto de valores esenciales sobre los cuales debe basarse una
sociedad y el Estado. Estos valores son el respeto, la equidad, la igualdad y la libertad.
En un sentido formal, la justicia es el conjunto de normas codificadas que el Estado, a
través de los organismos competentes, dicta, hace cumplir y sanciona cuando son
irrespetadas, suprimiendo la acción o inacción que generó la afectación del bien común.
La palabra justicia proviene del latín “iustitia” que significa “justo”, y deriva del vocablo
“ius”.

La justicia y la solidaridad son dos valores complementarios. Justicia significa,


básicamente, igualdad y libertad, pero también ser justo es ser tolerante, ya que se
reconoce la dignidad fundamental de cualquier vida humana. La justicia es la condición
necesaria, aunque no suficiente, para la felicidad colectiva, pero si es el requisito
colectivo necesario para que cada individuo pueda ocuparse en buscar su felicidad
particular. Ni la felicidad ni los métodos para lograrla son reductibles a unas reglas
universales. Cada cual es feliz, o intenta serlo, a su manera. Ahora bien, no puede ser
feliz, aunque se lo proponga, el esclavo, el desposeído de todo, el marginado, aquel a
quien ni siquiera le es dado el don de la autoestima. Querer un mundo más justo es, en
definitiva, querer un mundo en el que a nadie se le niegue los bienes básicos.

Una sociedad bien ordenada ha de regirse por tres grandes principios de justicia:
1- libertad igual para todos; 2- igualdad de oportunidades, y 3- el llamado “principio de
la diferencia”, según el cual la distribución de los bienes básicos, por parte del Estado,
debe hacerse de forma que se favorezca a quienes más lo necesitan y viven peor. Los
tres principios son, en realidad, complementarios. Pues si el primero en importancia es
la libertad de pensamiento, de expresión, de asociación, esa libertad precisa, para ser
verdadera, de “libertad igual para todos”, la ayuda del segundo principio: la igualdad de
oportunidades.
Debe existir igualdad de oportunidades en todos los ambientes colectivos
(educativos, profesionales, deportivos entre otros.) donde el ser humano se desarrolle y
se sienta útil a la sociedad. La igualdad de oportunidades, a su vez exige una puesta en
práctica que no es sino el “principio de la diferencia”: distribución desigual para dar más
a quien menos tiene. En las sociedades el Estado tiene derecho a intervenir en la
redistribución de los bienes básicos: tiene derecho, concretamente, a imponer una
política tributaria que permita que todos tengan acceso a la educación, a la sanidad, a
subsidios de desempleo, a pensiones. Es decir, el Estado ha de reconocer que todos
merecen los bienes básicos, que no son sólo bienes materiales económicos, sino
éticos como la educación, la cultura o las bases de la autoestima. Los individuos son
impotentes para resolver las injusticias. Las instituciones de la sociedad democrática, la
Constitución y el poder legislativo que emana de la sociedad son las fuentes
responsables de que se haga o no justicia. La justicia ha de traducirse en políticas
concretas, y es función de los poderes públicos hacerla realidad, transformando las
sociedades injustas en sociedades más justas. Esto no significa que los individuos
deban desentenderse de los deberes de la justicia. Una sociedad no podrá ser justa si
sus individuos carecen del sentido de la justicia. El sentido de la justicia, a su vez, hace
a los individuos más solidarios. La solidaridad complementa a la justicia. La libertad, la
igualdad y la fraternidad fueron los ideales de la Revolución Francesa, aunque no se
llevaron del todo a la práctica. En la imagen, Luis XVI en la guillotina como
consecuencia de esta Revolución.

RAZONES PARA LA SOLIDARIDAD


Solidaridad, es sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda, protección, que cuando
persigue una causa justa cambia el mundo, lo hace mejor, más habitable y más digno.
La solidaridad consiste en dar algo a alguien, ya sea algo material o emocional, sin
esperar nada a cambio. Todos hemos recibido la solidaridad de otros en algún
momento. Puede ser que la hayamos recibido porque la necesitábamos, pero es
probable que la volvamos a necesitar en un futuro. Cuando se habla de solidaridad, no
solo se hace referencia a lo material, como apuntaba en la primera frase, también
puede ser emocional, sin duda este último aspecto es el que conlleva mayores
beneficios en la salud de la persona.

Algunas razones para ser solidario

 Aporta ventajas emocionales: está demostrado que ayudar a los demás implica un


beneficio para las personas. Aumenta la empatía, la positividad y la sociabilidad.
 Luchas por una causa: para hacer que el mundo cambie es necesario que luches
por lo que crees. Seguir una causa e involucrarte en su consecución hará que vivas
más de cerca esa realidad y logres aportar tu grano de arena en aquello en lo que
crees. No solo basta con quejarse, también hay que involucrarse para que el mundo
cambie.
 Enseña a los más pequeños: es bueno que los menores de la familia empiecen
desde pequeños a ser solidarios, así se acostumbrarán a ser generosos, a dar sin
esperar recibir nada a cambio, a intercambiar opiniones y a socializar.
 Das algo de vuelta a la sociedad: revierte tus conocimientos y experiencias en
enseñar o dar algo al prójimo, de esa forma estarás contribuyendo a devolver lo que
otros te han dado de manera altruista.
 Ofreces tu tiempo: ser voluntario además de gratificante es una opción muy
necesaria para fundaciones y oenegés que necesitan personas que les ayuden a
desarrollar sus actividades. Donar tu tiempo en favor de los demás como voluntario
ayudará mucho a llevar a cabo la misión de las oenegés.

Otras razones para ser solidario

Ayuda a establecer lazos de afectividad, Cuando se presenta alguna situación


adversa en la familia o cualquier otro ámbito donde nos desenvolvamos, actuamos
desde el compromiso moral y el amor. De allí que los lazos se vuelvan mucho más
estrechos y la importancia de la solidaridad salga a relucir. De igual manera, si eres
solidario con tus amigos, la amistad se vuelve mucho más fuerte e incluso la confianza
aumenta de una manera considerable debido al apoyo que brindas. Esto aumenta la
probabilidad de que cuando necesites ayuda, tu amigo te eche una mano.

Se muestra un lado más humano, Cuando somos solidarios estamos sacando


a relucir nuestra parte más humana, más buena. Eso es realmente significativo, sobre
todo si el apoyo se lo brindamos a personas desconocidas sin esperar nada a cambio,
solo con el fin de ayudar a quien más lo necesita. Esto es muy importante, ya que la
solidaridad es eso, ayudar a otros sin importar si obtendremos algo a cambio o quien
sea la persona.

Aumenta la autoestima, Sin dudas la solidaridad es una virtud que nos


enriquece como personas. Por lo tanto, cuando brindamos apoyo a otra persona y
somos solidarios, mejora nuestro auto percepción. Esto nos permite tener un mejor
concepto de nosotros mismos, de nuestra estima. La razón por la que esto sucede es
que dejamos de lado el egoísmo y, en el momento en el que estamos ayudando a otra
persona, nos enfocamos en mejorar de alguna manera la situación que esté viviendo.

Nos volvemos más humildes, Una persona humilde es aquella que, a pesar de
tener grandes habilidades, no lo dice a todo el mundo. Además, es capaz de reconocer
sus propias fallas. Ser solidarios de corazón nos permite mostrar humildad y aceptar
que, en ocasiones, también necesitamos de ayuda. Cuando se nos presentan
situaciones difíciles y familiares, amigos o vecinos nos brindan su colaboración,
tenemos que saber tomar su mano. Este es uno de los mejores motivos que resalta la
importancia de la solidaridad en la sociedad, haciendo que la humanidad se multiplique.

Vivimos con más intensidad, Cuando nos acostumbramos a ser solidarios,


hasta nuestro ánimo mejora. Nos volvemos más positivos, nos relacionamos mejor con
las personas de nuestro entorno y, en consecuencia, sentimos que nuestra vida es
mejor y más intensa.

LA VIDA EN COMUNIDAD: CIUDADANIA Y BIEN COMÚN


Vivir en comunidad, es fácil pensar que vivimos en una comunidad por el solo
hecho de que somos parte de la población de una ciudad, creo que debemos saber a
mayor profundidad lo que significa el concepto de comunidad. Existen distintas
definiciones, por ejemplo “grupo de personas que tiene intereses comunes y
necesidades que ellos mismos pueden identificar”, “grupo de personas que viven en la
misma localidad y bajo el mismo gobierno; el distrito o localidad donde vive un grupo o
clase social que tiene los mismos intereses”, “grupo de seres humanos que comparten
elementos en común, como idioma, costumbres, ubicación geográfica, visión del mundo
o valores”.

Comunidad, tiene su origen en el término latino communitas, hace referencia a


la característica de común, por lo que permite definir a diversas clases de conjuntos: de
los individuos que forman parte de un pueblo, región o nación; de las naciones que
están enlazadas por acuerdos políticos y económicos; o de personas vinculadas por
intereses comunes.

Según Maritza Montero, “es un conjunto de individuos que se encuentran


constantemente en transformación y desarrollo y que tienen una relación de
pertenencia entre sí, con una identidad social y una consciencia de comunidad que los
llevan a preocuparse por el resto de los que forman parte de aquel grupo”. Estas
relaciones fortalecen la unidad y la interacción social. Dentro del grupo los problemas y
los intereses se comparten y el espíritu de cohesión y solidaridad es el que permitirá
afrontarlos y mejorar como grupo. Esta definición deja claro que vivir en comunidad es
más que solo compartir un espacio físico o una denominación común tal como
llamarnos mexicanos, una comunidad debe de fortalecerse entre sí, debe de buscar
convivir y sumar esfuerzos, siempre se encuentra mejorando para beneficiar a sus
miembros y es más que la suma de todos sus elementos.

Sarasson opinan que el sentido de comunidad implica una cercanía y una


empatía con el otro, la sensación de formar parte de un todo; mientras que McMillan y
Chavis afirman que este sentimiento de pertenencia puede desarrollarse solo si existe
una necesidad o una fe compartida y que se ve reflejado en el empeño que todos los
integrantes presenten para continuar unidos al grupo. Estas ideas son importantes en
estos momentos porque nos encontramos en un proceso de transición generacional, en
el que viejas formas de trabajar y hacer gobierno y empresa están quedando rebasadas
por las nuevas necesidades y expectativas de una sociedad, que se encuentra poco a
poco despertando y espera mejores resultados y desempeño de todas sus instituciones.
La importancia de ser una comunidad consiste en que, mediante la cohesión social y el
interés por mejorar nuestro entorno, pensando en nuestro bienestar y el de nuestros
hijos, podamos unirnos para exigir los cambios que indudablemente necesitamos.

Ciudadanía, se refiere al conjunto de derechos y deberes a los cuales el


ciudadano o individuo está sujeto en su relación con la sociedad en que vive. El término
ciudadanía proviene del latín civitas, que significa 'ciudad'. Por tanto, ciudadanía es
la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una comunidad organizada.
La ciudadanía implica derechos y deberes que deben ser cumplidos por el ciudadano,
sabiendo que aquellos serán responsables por la convivencia del individuo en la
sociedad. Este concepto de ciudadanía está ligado al derecho, sobre todo en lo que se
refiere a los derechos políticos, sin los cuales el individuo no puede intervenir en los
asuntos del Estado, y que permiten la participación directa o indirecta del individuo en el
gobierno y en la consiguiente administración a través del voto directo para elegir o para
competir por cargos públicos de forma indirecta. Uno de los requisitos de la ciudadanía
para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos políticos es la nacionalidad. Pero
también existen personas que, a pesar de ser nacionales de un Estado, no tienen los
derechos políticos, porque pueden haber sido revocados o denegados. Por ejemplo, los
presidiarios no tienen derecho a votar, que puede obligatorio para los mayores de 18
años.
Nacionalidad, tradicionalmente e históricamente, la mujer, al igual que los niños
o los sirvientes, no tenía ningún tipo de ciudadanía. No es hasta el primer cuarto del
siglo XX cuando se empiezan a reconocer los derechos de las mujeres en el ámbito
político, como el sufragio femenino, y cuando la mujer adquiere una situación de
ciudadanía de pleno derecho en la mayoría de países. La ciudadanía exige al individuo,
como habitante de la ciudad (como dice la raíz de la palabra), que cumpla sus deberes,
y que, como individuo de acción, lleve a cabo sus tareas para su bien y también para
el desarrollo de la comunidad en la que vive, ya que los problemas de la ciudad
deberían ser una preocupación de todos los ciudadanos. La ciudadanía se ejerce por
las personas, los grupos y las instituciones que, a través de la capacitación, es decir, a
través del poder que tienen para realizar las tareas sin necesidad de autorización o
permiso de alguien. Las acciones ciudadanas deberían causar cambios que conduzcan
a evolucionar y fortalecerse, participando en comunidades, en políticas sociales y en
ONG (Organizaciones no gubernamentales) de manera activa a través del voluntariado,
donde se realizan acciones de solidaridad para el bien de la población excluida de las
condiciones de ciudadanía. Estas últimas organizaciones complementan la labor del
Estado, realizando acciones en aquellas áreas a las cuales este no consigue llegar.
Bien Común, la acepción general del concepto de bien común alude a aquello
que puede ser aprovechado o utilizado por todas las personas. Dicho de otro modo: de
un bien común pueden obtener beneficios todos los individuos de una comunidad. A
partir de esta idea, la noción se utiliza con distintos matices o alcances en diferentes
ámbitos. Para la filosofía, los bienes comunes son compartidos por los integrantes de
una sociedad, quienes se benefician de ellos. No se trata solo de bienes físicos, sino
también de bienes simbólicos o abstractos. En este sentido, también es un fin de
la sociedad. El Estado, como órgano rector, tiene que proteger y promover el bien
común ya que éste redunda en beneficios para los habitantes. Las condiciones sociales
que garantizan la libertad, la justicia y la paz y el reparto equitativo de los bienes
materiales esenciales forman parte del bien común. Cabe destacar que el bien común
no se forma con la sumatoria de los bienes de cada individuo. El bien común
es indivisible y solo puede alcanzarse e incrementarse a partir de la colaboración de los
diversos miembros de la comunidad. Dentro de la filosofía tenemos que destacar que
se establecen una serie de características esenciales del llamado bien común. En
concreto, entre las más significativas podemos destacar las siguientes:

 Se trata de algo objetivo.


 En ocasiones, puede confundirse con lo que es calidad de vida o bienestar. Sin
embargo, son cosas diferentes. Así estos dos términos vienen a hacer referencia a
lo que es el objetivo o meta de la sociedad pero desde un punto de vista del
individuo autónomo.
 Está dirigido a satisfacer lo que es el progreso de los individuos y para eso, entre
otras cosas, debe basarse en la verdad y en la justicia.
 Se encuentra ligado de forma íntima y clara a lo que es la naturaleza humana.
 Partiendo del hecho de que el bien común es totalmente opuesto al interés privado,
se considera que viene a obligar al Estado. Es decir, eso significa que los poderes
públicos deben, por tanto, a actuar de tal manera que busquen alcanzar aquel. De la
misma manera, por tanto, se puede decir que la razón misma de los citados poderes
públicos es el bien común.
 De la misma manera, se destaca el hecho de que viene a abarcar al hombre en su
totalidad. Es decir, debe apostar por englobar tanto lo que son sus exigencias a nivel
espiritual como físico.
 Dentro del conjunto de características que se resaltan del bien común está también
que viene a obligar al ciudadano.
Puede sostenerse, por último, que un bien común es algo cuya propiedad no
es privada (no pertenece a ninguna persona). La luz solar, en este marco, es un bien
común: no puede privatizarse y es de libre disponibilidad.

COMUNIDAD: SOLIDARIDAD Y COOPERACION


Solidaridad proviene del sustantivo latín soliditas, que expresa la realidad
homogénea de algo físicamente entero, unido, compacto, cuyas partes integrantes son
de igual naturaleza. En sociología, solidaridad se refiere al sentimiento y la actitud de
unidad basada en metas o intereses comunes; es un término que se refiere a ayudar
sin recibir nada a cambio con la aplicación de lo que se considera bueno.1 Así mismo,
se refiere a los lazos sociales que unen a los miembros de una sociedad entre sí.
Algunos sociólogos introdujeron definiciones específicas de este término. Entre ellos,
uno de los más famosos fue Émile Durkheim.

Cooperación, se denomina el conjunto de acciones y esfuerzos que,


conjuntamente con otro u otros individuos, realizamos con el objetivo de alcanzar una
meta común. La palabra, como tal, proviene del latín cooperatĭo, cooperatiōnis. En este
sentido, la cooperación es el resultado de una estrategia de trabajo conjunto que se
vale de una serie de métodos para facilitar la consecución de un objetivo, como, por
ejemplo, el trabajo en equipo, la distribución de responsabilidades, la delegación de
tareas, las acciones coordinadas, entre otras. Como tal, la cooperación es aplicada en
el ámbito de las relaciones humanas para llevar a cabo infinitas tareas o empresas que
involucran a varios sujetos para trabajar en función de objetivos comunes o afines.
Forma parte de la vida en comunidad, y es especialmente notoria en el ámbito laboral,
organizacional, económico, político, diplomático, militar, entre muchos otros. Así, pues,
la cooperación es fundamental para la vida en sociedad, debido a que es una manera
mejor y más eficiente de gestionar los asuntos en función del interés colectivo. No
obstante, existen algunos casos donde la cooperación es considerada ilegal, como en
la comisión de delitos o en las organizaciones económicas denominadas carteles. La
cooperación, por otro lado, es lo opuesto a la competencia. Sin embargo, es importante
acotar que, en ocasiones, a la hora competir, los distintos grupos en pugna deben hacer
uso de la cooperación entre sus miembros para enfrentar a sus rivales.

VALORES PARA LA CONVIVENCIA


Los valores son aquellos principios, virtudes o cualidades que caracterizan a
una persona, una acción o un objeto que se consideran típicamente positivos o de gran
importancia por un grupo social. Los valores son aquellas cualidades que se destacan
en cada individuo y que, a su vez, le impulsan a actuar de una u otra manera porque
forman parte de sus creencias, determinan sus conductas y expresan sus intereses y
sentimientos. En este sentido, los valores definen los pensamientos de las personas y
la manera en cómo desean vivir y compartir sus experiencias con quienes les rodean.
Sin embargo, también existe una serie de valores que son compartidos por la sociedad
y que establecen los comportamientos y actitudes de las personas en general, con el
objetivo de alcanzar el bienestar colectivo. Por tanto, los valores se pueden clasificar
por su importancia según las prioridades de cada persona o de la sociedad.
Entre los valores más importantes, destacan los valores humanos porque tienen
mayor reconocimiento y repercusión en los distintos grupos sociales. Estos valores se
relacionan con la ética, el respeto, la tolerancia, la bondad, la paz, la solidaridad, la
amistad, la honestidad, el amor, la justicia, la libertad, la honradez, entre otros. Por
ejemplo, la libertad es un valor humano que poseemos todas las personas para tomar
nuestras decisiones y poder expresar nuestros sentimiento y opiniones. Ahora bien,
cuando se trata de aquellos valores que están aplicados a un grupo de personas en los
cuales se toman en cuenta las culturas y las características sociales, entonces se hace
referencia a los valores sociales y los valores culturales. Asimismo, en contextos más
específicos también se determinan otros grupos de valores importantes como
los valores familiares, los valores religiosos, entre otros. Por otra parte, la axiología es
la rama de la filosofía que tiene como objeto de estudio los valores y los juicios de valor.

Convivencia es acto de convivir. La palabra convivencia es de origen latín,


formado por el prefijo “con” y, la palabra “vivencia”, que significa acto de existir de forma
respetuosa hacia las demás personas. La convivencia necesita una pluralidad de
personas. En la vida del ser humano, desde que nacemos es fundamental la
socialización entre los individuos y, es por ello que las áreas de psicología y medicina,
afirman que es imprescindible la interacción con otros seres humanos para la salud
mental y la integridad física de la persona y de quienes lo rodean, fundamental para
lograr el equilibrio del individuo y su desenvolvimiento en su vida personal, profesional y
social.
La convivencia se puede llevar en diferentes ámbitos como: trabajo, hogar, espacios
públicos, escuela, entre otros. Es de destacar, en una convivencia es fundamental
existir y tener en cuenta los siguientes valores: el respeto, la honestidad, la tolerancia,
la solidaridad, entre otros y, normas y códigos de comportamientos que hacen una
buena convivencia.

En relación a lo anterior, cuando respetamos a los otros, nos respetamos a


nosotros mismos y podemos exigir respeto para con uno, ser honestos es fundamental
en cualquier relación pero primordial para convivir con los demás, porque ser honestos
nos hace fiables y de confiar para los demás, del mismo modo debemos tolerar a los
demás y sus ideas y ser solidarios en los momentos de dificultad. Los problemas de
convivencia entre las personas pueden generar problemas y enfermedades mucho más
graves que afectan la salud de aquellos que comparten o tienen vida en común, como
la propia intolerancia entre ellos que a su vez conlleva o puede generar graves
problemas de ansiedad, depresión, estrés y hasta depresión extrema que puede
ocasionar el suicidio en alguno de los que conviven. Dichos problemas de convivencia
lamentablemente son actualmente desdichas que viven muchas familias alrededor del
mundo, que se viven entre padres e hijos, parejas, suegros o suegras y nueras o yernos
que hacen la vida del día a día insoportable, para ello los especialistas de la psicología
recomiendan tratamientos de aceptación propia y aceptación hacia los demás, para
luego hacer terapias familiares en las que se digan las cosas que molestan a unos y a
otros y canalizar las diferencias y aceptar aquello que no se puede cambiar y
transformar aquellas que son viables.

Convivencia social, es cuando estamos en presencia de una coexistencia


pacífica y armoniosa de grupos humanos en un mismo espacio, como por ejemplo
cuando hablamos de las relaciones de coexistencia entre los dueños de los
apartamentos de un edificio, o de un conjunto residencial de casas conjuntas.

VALORES QUE FACILITAN LA CONVIVENCIA


La Justicia, responsabilidad, libertad, empatía, solidaridad, tolerancia, respeto,
paz, interculturalidad, dialogo, entre otros.

ACTITUDES QUE DIFICULTAN LA CONVIVENCIA


El individualismo, egoísmo, intransigencia, violencia, intolerancia, prejuicios,
entre otros.

Competencias cívicas, conjunto de actitudes, habilidades, conocimientos y


comportamientos que se esperan de un buen ciudadano. Actitudes como la
responsabilidad o la solidaridad; conocimiento de los derechos y deberes, de las
instituciones y su funcionamiento; ir a votar;….

Ciudadanía, Etimológicamente la palabra ciudadano proviene del latín civis-


civitas. La ciudadanía es la condición que tienen las personas como ciudadanos de un
país. Gracias a esta condición, el ciudadano obtiene una serie de derechos civiles
(libertades individuales), políticos (participación en la vida pública) y sociales (vivienda,
salud, educación) pero también una serie de deberes hacia la sociedad en la que vive
(respetar los bienes públicos, pagar impuestos, proteger el medio ambiente y el
patrimonio…) que nos convierten en iguales dentro de una comunidad. Si entendemos
la ciudadanía como una actividad, el término ciudadanía hace referencia a un tipo ideal
de “buen ciudadano” y a las competencias cívicas que éste debería tener. Ejerce la
ciudadanía el ciudadano que participa activa y responsablemente dentro de su
sociedad. En este contexto llamamos cívica a la persona que es buena ciudadana, que
se muestra respetuosa con las normas de convivencia.

COMUNIDAD Y DESARROLLO SUSTENTABLE


Desarrollo sustentable o desarrollo sostenible denominamos al concepto que
involucra una serie de medidas encaminadas a la administración eficiente y
responsable de los recursos naturales por parte del ser humano para la preservación
del equilibrio ecológico. Como tal, el concepto de desarrollo sustentable más citado es
aquel elaborado en el Informe Brundtland (1987) por la Comisión Mundial sobre Medio
Ambiente y Desarrollo para la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí se
explica que el desarrollo sustentable implica “satisfacer las necesidades de las
generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para
atender sus propias necesidades”. En este sentido, el desarrollo sustentable es una
evolución del antiguo concepto de desarrollo, pues no solo contempla el progreso
económico y material, sino que lo plantea en equilibrio con el bienestar social y
el aprovechamiento responsable de los recursos naturales. De este modo, concilia los
tres ejes fundamentales de la sustentabilidad: lo económico, lo ecológico y lo social. Su
objetivo último es alcanzar cierto nivel de progreso material sin por ello comprometer el
medio ambiente, los recursos naturales, o la calidad de vida de los seres humanos y
demás especies del planeta. No obstante, la implementación de un programa
de desarrollo sustentable depende en gran medida de la voluntad de los gobiernos para
formular una serie de políticas públicas que favorezcan y faciliten la concientización y
participación de la ciudadanía y las empresas en temas como la prevención de la
contaminación del medio ambiente, el ahorro de los recursos energéticos y el empleo
de energías renovables, entre muchos otros.

RESPONSABILIDAD HACIA LOS DEMAS


Responsabilidad es el cumplimiento de las obligaciones, o el cuidado al tomar
decisiones o realizar algo. La responsabilidad es también el hecho de ser responsable
de alguien o de algo. Responsabilidad, se utiliza también para referirse a la obligación
de responder ante un hecho. Procede del latín responsum, del verbo respondere, que a
su vez se forma con el prefijo re-, que alude a la idea de repetición, de volver a atrás, y
el verbo spondere, que significa "prometer", "obligarse" o "comprometerse".

El valor de la responsabilidad, se considera una cualidad y un valor del ser


humano. Se trata de una característica positiva de las personas que son capaces de
comprometerse y actuar de forma correcta. En muchos casos, la responsabilidad viene
dada por un cargo, un rol o una circunstancia, como un puesto de trabajo o la
paternidad. En una sociedad, se espera que las personas actúen de forma responsable,
ejerciendo sus derechos y desempeñando sus obligaciones como ciudadanos. En
muchos casos, la responsabilidad obedece a cuestiones éticas y morales.

Responsabilidad social es la carga, compromiso u obligación que los miembros


de una sociedad, como individuos o como miembros de algún grupo, tienen entre sí y
para la propia sociedad. Es un tipo de responsabilidad basada en la ideología y las
normas internas de una entidad. La responsabilidad social puede ser positiva, en el
sentido de obligarse a actuar o a realizar algo, y también puede ser negativa, en
referencia a abstenerse de actuar o de realizar algo.
Responsabilidad civil es la obligación de una persona de reparar un daño a la
persona que lo ha sufrido. La responsabilidad civil puede ser adquirida por contrato
(contractual) o estar estipulada por ley (extracontractual). Cuando la persona que
responde por los daños es una persona diferente al autor, se llama responsabilidad por
hechos ajenos.

Responsabilidad solidaria es la obligación o compromiso de una empresa


principal de responder, en caso de que existan deudas del contratista o subcontratista
con sus trabajadores. Este tipo de responsabilidad, por lo tanto, se aplica a varias
personas que responden ante una obligación contraída sin que sea necesaria una
declaración de insolvencia del agente principal. De este modo, el acreedor puede
reclamar la deuda contra una o todas las partes a la vez.

Responsabilidad limitada, es un tipo de sociedad mercantil en la que la


responsabilidad se limita al capital aportado. Por lo tanto, si existiesen deudas, los
socios de este tipo de organización no deben responder con su patrimonio personal. En
este sentido, las participaciones sociales no se corresponden con las acciones de las
sociedades anónimas (SA).

La Práctica de la Responsabilidad de sí Mismo, Para sentirme componente


para vivir digna de la felicidad, necesito experimentar una sensación de control sobre mi
vida. Esto exige estar dispuesto asumir la responsabilidad de mi vida y bienestar. La
responsabilidad de uno mismo es esencial para la autoestima, y es también un reflejo
de la misma. La práctica de la responsabilidad de sí mismo supone la admisión de lo
siguiente: responsabilidad de mis elecciones y acciones, del nivel de conciencia que
dedico a mi trabajo, de mi conducta con otras personas, de la calidad de mi trabajo, de
aceptar o elegir los valores Lo que implica cada uno de estos aspectos desde el punto
de vista del comportamiento es el desarrollo y la aplicación de un plan de acción, soy yo
quien tiene que descubrir cómo lo voy hacer.

Falta y Exceso De Responsabilidad, Es muy notorio hoy en día cuando nos


cuesta mantener la vida en un término medio en todos nuestros comportamientos,
siempre vamos de un polo a otro. Estamos felices o tristes; nos sentimos muy
animados; trabajamos mucho o poco; somos diligentes o perezosos una falta o exceso
conductas, también padecemos una falta o exceso de responsabilidad. Hay personas
las cuales no descansan ni física ni mentalmente, atormentados por las constantes
presiones que sienten por su exceso de responsabilidad; mientras que otras personas
son tremendamente irresponsables, y parece que nunca se hacen cargo de lo que
deben hacer, y dándole a otros sus deberes.

VIVIR, CONVIVIR, COMPARTIR, COOPERAR, CONSTRUIR JUNTOS.


Convivir viene del latín y deriva del verbo convivo, convivis, convivere, convixi,
convictum formado por el prefijo con que señala reunión, convergencia y por el verbo
vivo, vivis, vivere, vixi, victum con el significado de vivir, existir. Puede considerarse,
entonces como el concepto etimológico de esta palabra vivir, existir juntos, reunidos.

En lo social, se utiliza este verbo para designar la interacción con los otros de
manera armoniosa, considerada, respetuosa y solidaria. Esto se da en muchos ámbitos.
Comienza en el hogar, dentro de la familia, para expandirse a la escuela, el trabajo, los
espacios públicos, y todo aquello que forma parte de la sociedad. En ella no solamente
deben convivir individuos, sino también instituciones, organizaciones, entre otros. Esto
se logra respetando al otro, y solo podemos respetar al otro en la medida en que cada
uno se respete a sí mismo. Esto se consigue con la honestidad para con uno mismo y
del mismo modo para con los demás. Ser honesto convierte a la persona en confiable
para los otros. De igual manera hay que aprender a ser tolerante con las ideas de los
demás, y ser solidarios en la dificultad.
Convivencia es la acción de convivir (vivir en compañía de otro u otros). En su
acepción más amplia, se trata de un concepto vinculado a la coexistencia pacífica y
armoniosa de grupos humanos en un mismo espacio. Por ejemplo: “El gobierno debe
garantizar la convivencia de los diversos grupos étnicos sin que se produzcan estallidos
de violencia”, “Llevamos tres meses de convivencia”. El ser humano es un ser social.
Ninguna persona vive absolutamente aislada del resto, ya que la interacción con otros
individuos es imprescindible para el bienestar y la salud. Sin embargo, la convivencia no
siempre resulta fácil, dado que pueden interferir negativamente ciertas diferencias
sociales, culturales o económicas, entre otras muchas posibilidades.

Vivir en sociedad quiere decir convivir con otros. Para que las personas puedan
convivir en sociedad debe existir un conjunto de normas sociales que definieran ciertos
comportamientos como apropiados y otros como inapropiados, estableciendo sanciones
para quienes no las cumpliesen. Existen muchas normas y no todas son iguales, entre
ellas podemos distinguir:

Los usos y costumbres son comportamientos esperables y deseables que


realizan las personas para que las demás las reconozcan y pueden cambiar a través
del tiempo. Cuando alguien se aparta de estos se aplica una sanción informal que
indica la no conformidad (como enojo, desaprobación). Por ejemplo como nos
comportamos en la mesa, o el uso de las minifaldas en los años setenta y en la
actualidad.

Las normas sociales propiamente dichas establecen lo que es socialmente


adecuado para los miembros de una sociedad y prohíben aquellas conductas que son
inadecuadas, diferenciándose de los usos y costumbres porque se basan en un criterio
sobre lo que está bien y mal, justo o injusto. Hay normas generales para toda la
sociedad y cada grupo social tiene las suyas: cada familia tiene sus propias normas que
no están escritas; pero otras instituciones más complejas y numerosas tienen sus
reglas por escrito, en forma de reglamento.

Las normas jurídicas que rigen en un país, provincia, ciudad establecidas por


constituciones, leyes, decretos, entre otras. Estas poseen una sanción establecida por
la autoridad pública quien tiene que cuidar el cumplimiento de las normas y puede
utilizar la fuerza para lograr ese objetivo. 

Compartir, es el acto de participación recíproca en algo, ya sea material o


inmaterial. Lleva implícito el valor de dar (la generosidad) y de recibir, aceptar o
acoger lo que otra persona ofrece. Cuando estamos recién nacidos, vivimos
fundamentalmente de lo que recibimos; a medida que crecemos, nos vamos dando
cuenta de que saber vivir, significa que en la medida que se da, se recibe. Al compartir
se produce una ruptura con el egoísmo de aquella persona que se cree autosuficiente.
También se produce ruptura con la subestima de aquella que piensa que no tiene nada
que dar ni ofrecer.
El ser humano tiene mucho que compartir a lo largo de su vida: bienes materiales,
ideas, proyectos, actividades, sentimientos, experiencias, sufrimientos, dificultades,
dinero, entre otros. Para una persona es importante recordar que para poder recibir es
fundamental dar. Sobretodo dar desinteresadamente, con el propósito de propiciar las
condiciones que permitan crear prosperidad, bienestar y abundancia, para así ayudar a
construir un modo de vida que le haga feliz a ella y a todos. Se puede decir y concluir
que compartir es dar y saber recibir, ofrecer y aceptar a las personas, manifestar y
comprender ideas y sentimientos, cooperar en actividades y admitir cooperación, ser
solidarios con todas las personas, sin prejuicios; y sentirse corresponsable de la paz y
del bienestar de todas las personas.

El termino compartir proviene del latín “compartīri”, en donde “com”, significa


“con” y “partir” o “dividir. En otras palabras compartir es “partir con…”. El prefijo “con”
también indica a algo que se hace en forma global, inclusive común, y se asocia con la
raíz “kon” (junto de, cerca de). Esto nos lleva a la noción de “partir con los que están
cerca“.

Construir es fabricar, edificar y hacer de nuevo una cosa; como casa, puente,
navío, máquina, entre otros. Origen etimológico de la palabra: proviene de la palabra
latina construĕre. Sinónimos de construir: edificar, erigir, fabricar, fundar, levantar,
componer, hacer, trazar Antónimos de construir: demoler, derribar, destruir

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