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Raciovitalismo: Realidad y Pensamiento

El raciovitalismo de Ortega y Gasset propone que la realidad no es ni meramente objetiva ni subjetiva, sino que es una perspectiva vital. Rechaza tanto el realismo tradicional que ve la realidad como cosas independientes del sujeto, como el idealismo que ve la realidad como mera conciencia. En su lugar, defiende que la realidad es una perspectiva que emerge de la interacción dinámica entre el sujeto y las cosas a través de la razón vital.
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Raciovitalismo: Realidad y Pensamiento

El raciovitalismo de Ortega y Gasset propone que la realidad no es ni meramente objetiva ni subjetiva, sino que es una perspectiva vital. Rechaza tanto el realismo tradicional que ve la realidad como cosas independientes del sujeto, como el idealismo que ve la realidad como mera conciencia. En su lugar, defiende que la realidad es una perspectiva que emerge de la interacción dinámica entre el sujeto y las cosas a través de la razón vital.
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Bloque temático 2: Raciovitalismo y razón histórica.

Tema 4: El raciovitalismo.

TEXTO 1:

«El mundo o realidad, o lo que verdaderamente es, se nos presenta, pues, como la
gran cosa. Su modo de ser, su tipo de realidad, es el que se nos ofrece ante cualquiera
de esos “algos” que llamamos cosas. (...) Una cosa es: 1º, algo que encuentro, que, por
tanto, está ya ahí por sí, con independencia de mí; 2º, el ser de lo que está ahí, en
cuanto está ya ahí, es un ser concluso, fijado, un ser ya lo que es. (...) Esta tesis
significa elevar a prototipo de todo ser el modo peculiar de ser la “cosa”, la res, y
por ello se llama realismo. El realismo, pues, consiste en la afirmación o tesis de que
todo lo que es, en definitiva, es como la cosa.”

Ortega y Gasset, J. (1932-1933): «Unas lecciones de metafísica»

TEXTO 2:

«Afirmar que la realidad radical son las cosas era un error porque la realidad de las
cosas sólo es segura mientras un sujeto pensante asiste a ellas (...) La realidad de las
cosas, pues, coimplica la realidad del pensamiento. (...) El pensamiento sería, pues, la
materia de que todo está hecho, sería la realidad radical, la única (...).

El idealismo dice entonces: por lo tanto no hay una pared sin más, sino que sólo hay el
“ser para mí de una pared” y a este “ser para mí algo” llama pensamiento, un sujeto que
piensa la pared, un sujeto para el cual hay pared. No hay cosas, hay sólo conciencia o
pensamiento de las cosas.»

Ortega y Gasset, J. (1932-1933): «Unas lecciones de metafísica»

TEXTO 3:

«Para los antiguos, realidad, ser, significaba “cosa”; para los modernos, ser
significaba “intimidad, subjetividad”; para nosotros ser significa “vivir” –por tanto-
intimidad consigo y con las cosas».

Ortega y Gasset, J. (1929): «¿Qué es filosofía?»

TEXTO 4:

«El sujeto, ni es un medio transparente, un «yo puro» idéntico e invariable, ni su


recepción de la realidad produce en esta deformaciones. Los hechos imponen una
tercera opinión, síntesis ejemplar de ambas. Cuando se interpone un cedazo o retícula en
una corriente, deja pasar unas cosas y detiene otras; se dirá que las selecciona, pero no
que las deforma. Esta es la función del sujeto, del ser viviente ante la realidad cósmica
que le circunda. Ni se deja traspasar sin más ni más por ella, como acontecería al
imaginario ente racional creado por las definiciones racionalistas, ni finge él una
realidad ilusoria. Su función es claramente selectiva. De la infinidad de los elementos
que integran la realidad, el individuo, aparato receptor, deja pasar un cierto número de
ellos, cuya forma y contenido coinciden con las mallas de su retícula sensible. Las
demás cosas –fenómenos, hechos, verdades– quedan fuera, ignoradas, no percibidas».

Ortega y Gasset, J. (1923): El tema de nuestro tiempo

TEXTO 5:

«Hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer
para todos los tiempos y para todos los hombres. Exenta de la dimensión vital,
histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La
doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya
articulada la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación con
otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida por una razón
vital, donde aquélla se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación.»

Ortega y Gasset, J. (1923): El tema de nuestro tiempo

TEXTO 6:

«¿Cuándo nos abriremos a la convicción de que el ser definitivo del mundo no es


materia ni es alma, no es cosa alguna determinada, sino una perspectiva? Dios es la
perspectiva y la jerarquía; el pecado de Satán fue un error de perspectiva (…) Hemos de
buscar para nuestra circunstancia, tal como ella es, precisamente en lo que tiene de
limitación, de peculiaridad, el lugar acertado en la inmensa perspectiva del mundo. No
detenernos perpetuamente en éxtasis ante los valores históricos, sino conquistar a
nuestra vida individual el puesto oportuno entre ellos. En suma: la reabsorción de las
circunstancias es el destino concreto del mundo»

Ortega y Gasset, J. (1914): «Meditaciones del Quijote»

TEXTO 7:

«Quiera o no tengo que resolver el problema intelectual que me plantea mi circunstancia


(…), tengo que reabsorber en teoría mi circunstancia, mi vida.

No vivo porque pienso –como quiere el idealismo– sino pienso porque más
radicalmente que pensar vivo, y mi vivir moviliza mi pensar y me obliga a pensar sobre
mi vida. (…). Al decir: dudo, luego existo, comete Descartes y con él todo idealismo
hasta Husserl, el error de suponer la duda como pensamiento. Pero el pensamiento o
cogitatio es un concepto formado sobre una realidad –la duda– (…); por tanto no es el
pensamiento dato radical, sino que es ya teoría, determinación teórica formalmente tal
y, por tanto, algo que nace, surge y es producido dentro ya de la teoría. Ahora bien,
cuanto sea ya teoría es precipitado de un previo, actual y ejecutivo teorizar –el cual aún
no es teoría, sino modo o parte radical de una más vasta estructura: la vida –, que toda
teoría, toda tesis determinada supone y complica (…). Toda teoría o tesis supone la
teoría y la tesis como actuación, como ejecutividad, como vida y, sin quererlo, pone a
ésta como absoluta realidad, sólo en la cual y dentro de la cual puede existir (con
existencia secundaria), puede ser el contenido o teorema de lo que pretende ser, a saber:
verdad»

Ortega y Gasset, J. (1929) «¿Qué es conocimiento?»

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