Los Idiomas Del Aprendiente
Los Idiomas Del Aprendiente
Capítulo 4.
Modalidades de aprendizaje.
El conocimiento de la modalidad de aprendizaje en un sujeto, así como la íntima relación entre
modalidad de enseñanza del enseñante y modalidad de aprendizaje del aprendiente, nos dan
herramientas preciosas para las intervenciones psicopedagógicas.
Cada uno de nosotros se relaciona con el otro como enseñante, consigo mismo como aprendiente y
con el conocimiento como un tercero de un modo singular. Analizando con detenimiento el modo de
una persona de relacionarse con el conocimiento, encontraremos algo que se repite y algo que
cambia a lo largo de su vida. Llamo modalidad de aprendizaje a ese molde o esquema de operar que
se va a ir utilizando en las diferentes situaciones de aprendizaje. Es un molde pero un molde re
relacional.
Mantiene la tensión entre lo que se impone como repetición/permanencia de un modo anterior de
relacionarse y lo que necesita cambiar en ese mismo modo de relacionarse.
En su construcción participa el modo como los enseñantes hayan conseguido reconocer y querer al
niño como sujeto aprendiente y como sujeto enseñante, y la significación que en el propio grupo
familiar de origen le haya dado al conocer: existencia de no dichos, secretos etc.
Así el infante va a ir conformando tal molde. Es un molde móvil, que se va transformando con el uso.
Uno de los indicadores de alarma en la relación con la posibilidad de problema de aprendizaje es
una modalidad que se congela, rigidiza.
La modalidad opera como una matriz que está en permanente reconstrucción y sobre la cual se van
incluyendo los nuevos aprendizajes que van transformándola. La matriz sigue quedando como
estructural.
Modalidad de aprendizaje: molde relacional.
Cuando digo la modalidad de aprendizaje supone un molde relacional que cada sujeto utiliza para
aprender, estoy refiriéndome a una organización del conjunto de aspectos del orden de la
significación, de la lógica, de la simbólica, de la corporeidad y la estética. Tal organización se va
dando espontáneamente y significa un intento de ahorro de energía.
Una modalidad de aprendizaje saludable y viva tendrá la posibilidad de descubrir cuando la obra que
quiere hacer es distinta o los materiales son diferentes y cambiar, es decir, elegir entre las
herramientas que tengan guardadas otra que no acostumbra a usar, aunque no estén tan
disponibles.
A estas diferentes estructuras organizativas de las herramientas y de las significaciones las llamo
modalidades de aprendizaje.
Cada persona tiene una singular modalidad de aprendizaje que, puede distinguirse, como un idioma,
entre otros pero no obliga a todas las personas que lo hablan a decir ni a pensar las mismas cosas.
El conocimiento del idioma que hablamos nos enriquece en el modo de interpretar al mundo y a
nosotros mismos. El reconocimiento del idioma que utilizamos para aprender y enseñar nos permite
ser más libre y creativos.
Existen tres modalidades de aprendizaje y de enseñanza que constituyen empobrecimientos del
idioma del sujeto, en la medida en que lo obligan a repetirse, encadenándolo en el sufrimiento del
no-cambio.
Modalidades de aprendizaje que perturban el aprender.
Analizando cómo operan las modalidades de aprendizaje, podremos distinguir tres grandes grupos
de modalidades (organizaciones) que perturban el aprender.
1) Hipo asimilación-hipo acomodación.
2) Hiper asimilación- hipo acomodación.
3) Hipo asimilación- hiper acomodación.
4) Alternancia variable Asimilacion- acomodación.
La dinámica de la modalidad de aprendizaje.
El concepto de modalidad de aprendizaje nos permite incluir tanto los aspectos estructurales como
los del proceso constructivo.
De acuerdo con Piaget, el organismo se sostiene y crece por medio de transacciones con su
ambiente. Se trata de un proceso de adaptación, que tiene lugar cada vez que un intercambio
particular entre el organismo y el medio modifica al primero. La incorporación de sustancia nutritivas,
la alimentación, es un ejemplo de este intercambio adaptativo. Hay dos componentes que pueden
distinguirse de un modo conceptual: asimilación y acomodación.
Asimilación: el organismo para incorporar a su sistema los valores alimentarios de las sustancias que
absorbe, debe transformarlas. La asimilación es el movimiento del proceso de adaptación por el cual
los elementos del ambiente se alteran, para ser incorporados a la estructura del organismo.
Acomodación: el organismo, al mismo tiempo que transforma las sustancias alimenticias, para
incorporarlas, también se transforma el mismo. Así deberá abrirse, el objeto deberá ser masticado y
los procesos digestivos deben adaptarse a las propiedades químicas y físicas particulares del objeto.
La acomodación es el movimiento del proceso de adaptación por el cual el organismo se altera, de
acuerdo con las características del objeto a ingerir.
Sara Paín observa la constitución de diferentes modalidades en los procesos representativos cuyos
extremos pueden describirse como hipoasimilación-hiperacomodación, hipoacomodación-
hiperasimilación y explica:
1) Hipoasimilación: los esquemas de objeto permanecen empobrecidos así como la capacidad
de coordinarlos. Ellos redunda en el déficit lúdico, y en la disfunción del rol anticipatorio de la
imaginación creadora.
2) Hiperasimilación: puede darse una internalización prematura de los esquemas, con un
predominio lúdica que, en vez de permitir la anticipación de transformaciones posibles,
desrealiza negativamente el pensamiento del niño.
3) Hipoacomodación: aparece cuando no se ha respetado el tiempo del niño ni su necesidad de
repetir muchas veces la misma experiencia.
4) Hiperacomodación: ha habido sobreestimulación de la imitación. El niño puede cumplir con las
consignas actuales, pero no dispone con facilidad de sus expectativas ni de su experiencia
previa.
Por la asimilación el sujeto transforma la realidad para integrarla a sus esquemas de acción y por la
acomodación transforma y coordina sus propios esquemas para adecuarlos a la realidad del objeto a
conocer.
Pero, cuando las modalidades se congelan en un sujeto haciendo que el mismo, siempre y en
cualquier situación utilice una misma modalidad, entonces ya hablaremos de hipoasimilacion o
hiperasimilación y de hiper o hipoacomodación.
Si bien a causa de su rigidez, las modalidades de aprendizaje patogenizadas se pueden
esquematizar, en cambio las características de un tipo de modalidad de aprendizaje saludable no se
podrían esquematizar. Esto se debe a que su característica central es la posibilidad de variación y de
movimientos constantes entre la asimilación y la acomodación.
Piera Aulagnier utiliza el término metabolización en lugar de transformación exterior en
representación, porque metabolización tiene un sentido más duro, más esencial que transformación,
ya que alude a la transformación de lo heterogéneo en lo propio.
la inteligencia humana no es neutral, ya que no es una máquina que opere independientemente de
las emociones, los deseos, las sueños, las ilusiones, las frustraciones, las angustias, las alegrías del
cuerpo que sufre o goza sus movimientos de asimilación, van a estar más o menos permitidos de
acuerdo con:
El grado de permiso que al sujeto le haya sido dado en su infancia para cuestionar sin sentir
que el cuestionado sufre o lo hace sufrir y para diferenciarse sin perder el amor.
Las experiencias placenteras o doloras que sus padres le hayan permitido en relación con
responder preguntas difíciles, elegir cosas diferentes a otros, opinar diferente.
Las experiencias placenteras o dolorosas que sus maestros le hayan permitido y ofrecido en
relación a facilitar o culpabilizar la pregunta, el elegir y diferencia.
Las experiencias lúdicas facilitadas e impedidas o sancionadas.
Los movimientos de acomodación estarán favorecidos según:
a) El sujeto haya transitado por los diferentes movimientos identificatorios.
b) La constitución de espacios confiables o persecutorios.
c) La presencia de secretos o desmentidas que desvistan libidinalmente a todo objeto a conocer.
d) La convivencia con enseñantes que puedan mostrar y guardar o con aquellos otros que
ofusquen por exceso.
Capítulo 5.
Aprender: un modo de alimentarse.
La modalidad de aprendizaje se construye a partir de las primeras experiencias corporales entre una
madre-proveedora de alimentos-nutrientes y un bebe necesitado de incorporar las características de
ese alimento-leche materna en sustancias de su propio cuerpo.
El cuerpo transversalizado por la inteligencia y el deseo, se alimenta y aprende, pasando a
representar el escenario donde se mostrara la historia del alimentarse el aprender y el enseñar del
sujeto.
El momento del destete inaugura no solo un nuevo modo de relación entre la madre y el hijo, sino
también la posibilidad de un nuevo modo de relacionarse el niño con el mundo.
Diagnóstico de la modalidad de aprendizaje.
En el momento del diagnóstico pretendemos hacer un corte que nos permite observar la dinámica de
la modalidad de aprendizaje, tal modalidad tiene una historia que se va construyendo desde el sujeto
y el grupo familiar y escolar de acuerdo con las experiencias de aprendizaje y a como fueron
significadas por él, sus padres y sus maestros.
En el mismo diagnóstico, tratamos de desanudar y comenzar a desplegar los significantes de la
modalidad de aprendizaje.
Para describir la modalidad, consideramos: a) la imagen de sí mismo como aprendiente; b)el tipo de
vínculo con el objeto de conocimiento; c) el modo de construir un relato; d) el modo de recordar; e) la
historia de los aprendizajes; f)la manera de jugar; g)la modalidad de aprendizaje familiar; h)la
modalidad enseñante padres.
En el diagnostico vamos a tratar de investigar como hizo y hace para aprender lo que aprendió y
aprende.
La lactancia es una situación paradigmática para indagar sobre la modalidad en que se procesaron
los movimientos asimilativos en el sujeto. La escena matiz tiene carácter constituyente a futuro en la
escena del amamantamiento y en lo que es el narcisismo de los procesos de subjetivación en el
sentido más lato.
¿Cómo intervenir en educación para facilitar la plasticidad de la modalidad de aprendizaje de
los alumnos?
Para enseñar, el enseñante necesita conectarse con su posición aprendiente y favorecer que los
alumnos puedan conectarse con la posición enseñante de ellos. El profesor no es transmisor de
informaciones, sino un posibilitador de la construcción de conocimientos en el espacio entre, que se
crea entre él y el alumno. Pero necesita transmitir ciertas informaciones que funcionan como
enseñas, son parte de la materia prima que va a utilizar el aprendiente para aprender. El alumno
necesita extraer otra parte de materia prima de su saber, de su experiencia, de sus vivencias y del
cuerpo de conocimientos que posea. Hoy lo que más se promueve es la hiperacomodación de los
alumnos a partir de que sus profesores desconsideran la imprescindible participación de los aspectos
transformativos por parte de la subjetividad de los aprendientes, para que el contenido transmitido
pueda ser apropiado-reconstruido.
La exigencia de hiperacomodación es una exigencia que no necesariamente provocara
hiperacomodación en los alumnos. En algunas situaciones se da esta respuesta, no solo los que yo
llamo repetidores exitosos, sino también en alumnos creativos, que encuentran en aquella respuesta
la única forma de ser aprobador por sus maestros, pero mantiene el juicio crítico y no confunden lo
que el otro quiere que repitan con lo que ellos piensan.
Si el maestro esta apasionado por lo que está enseñando podrá pensar mientras enseña. Pensar en
lo que enseña, en sí mismo como enseñante y en los alumnos como aprendientes. Muchas veces los
profesores si sitúan como si tuviesen que transmitir solo algo ya pensado antes, escindiendo el acto
de enseñar del acto de pensar. Aparte de ser muy aburrido y cansador, dificulta a sus alumnos el
acompañar pensando, que no es otra cosa que incluyéndose. El alumno cuando aprende necesita
dispersarse, desatender el contenido, la información enseñada, para atender a las significaciones de
su propia dramática, que los contenidos enseñados van a convocar. Esta es la función de los
contenidos enseñados: convocar a otros, tentar al saber, despertar conocimientos dormidos, apelar
al pre-consciente de sus alumnos. Entonces cuando un alumno diga algo que parezca descolgado, el
maestro deberá partir de que alguna relación tendrá lo que el alumno está diciendo con lo que se
está tratando.
Capítulo 6.
Modalidad de enseñanza.
En cada persona se va construyendo una modalidad de enseñanza, una manera de mostrar lo que
conoce y un modo de considerar al otro como aprendiente.
La modalidad de enseñanza también supone un modo particular de organización entre una serie de
elementos heterogéneos:
a) Cierto modelo relacional entre sí mismo como quien conoce, el otro como quien puede
conocer y el objeto de conocimiento como objeto que se construiría entre ambos.
b) Un reconocimiento de sí mismo como autor.
c) Un tipo de relación con el saber.
d) La facilitación o restricción de vincular solidarios con pares de la misma faja etaria.
e) Experiencias de vivencia de satisfacción en cuanto a ser sostén o tener algo para dar al otro
ser bien recibido.
La modalidad de enseñanza es de algún modo una construcción a partir de la propia modalidad de
aprendizaje. Para modificar la modalidad de enseñanza, se necesita resignificar la modalidad de
aprendizaje.
Una modalidad de enseñanza saludable articula el mostrar y el guardar lo que conoce, sin necesidad
de exhibirlo o esconderlo por inseguridad, temor, culpa o vergüenza.
Para que un niño pueda aprender, los adultos deben propiciarle un espacio donde él también se
encuentre con que tiene algo para enseñar a los otros, sean adultos o niños.
Una modalidad de enseñanza saludable se corresponde con una modalidad de aprendizaje
saludable.
Sobre una modalidad de aprendizaje hipoasimilativa-hipoacomodativa podría ir construyéndose una
modalidad de enseñanza que tiende a esconder. Pero esta última modalidad de esconder también
puede asentarse sobre una modalidad de aprendizaje hiperacomodativa-hipoasimilativa.
Una modalidad de enseñanza exhibicionista puede coexistir con una modalidad de aprendizaje
hiperacomodativo-hipoasimilativo, pero también podrá hacerlo con una modalidad de aprendizaje
hiperasimilativo-hipoacomodativo.
Una modalidad de enseñanza que tiende a la desmentida, también podrá entrelazarse con una
modalidad de aprendizaje hiperasimilativa-hipoacomodativa.
La modalidad de aprendizaje se constituye en reciprocidad con la modalidad de enseñanza de
los enseñantes.
La modalidad de aprendizaje se construye en reciprocidad a las modalidades de enseñanza de los
enseñantes con los que el sujeto va interactuando, pero no es relación causa-efecto, tampoco de
complementariedad entre ambas se establece una relación de suplementariedad.
Una modalidad de enseñanza en los padres no siempre se corresponde con una igual en los hijos.
Una modalidad de enseñanza saludable en los padres y maestros favorecerá la constitución de
modalidades de aprendizajes saludables en los niños.
Para que el niño pueda aprender debemos dejarlo enseñar.
Hasta el momento de entrar a la escuela, el niño es reconocido socialmente a partir de su
pertenencia a una familia.
El nene es el nene de mama y de papa y por lo tanto, él se reconoce a sí mismo como Juan, a partir
de ser el hijo de Mario y Pedro.
El modo de pertenencia a la institución es como el primer lugar extrafamiliar, propio del niño. Que el
niño pueda decir mi escuela, y los padres tengan que decir la escuela de nuestro hijo, tiene un efecto
subjetivamente. Aprender solo es posible desde un reconocerse, y reconocerse solo es posible
desde su reconocido.
La escuela y el niño conociéndose-conocedor.
La escuela es un lugar donde el niño puede hacer la experiencia de enseñante en relación con su
familia. La escuela es ese primer lugar donde el niño puede conocerse-conocedor- al tener la
vivencia de conocer algo sobre su propia historia que los adultos no pueden adivinar.
Me refiero a tener una experiencia de vida propia, exclusiva de él, no conocida por la familia.
Es necesario que la mama pregunte y acepte al niño guardar el conocimiento de su experiencia.
La escuela y el niño como autor del relato.
Según Schlemenson, el proceso narrativo en el que el niño se incluye cada vez que habla o que
escribe permite el ingreso a la lógica de la subjetividad de quien se expresa. Desde allí la
importancia del relato y el relatar en la constitución del sujeto aprendiente y enseñante.
Cuando quien relata, se posiciona como enseñante. Conoce algo que el otro no conoce y va a
transmitírselo.
El niño puede colocarse en lugar de enseñante hacia su familia sobre lo acontecido en la escuela y
como enseñante hacia la escuela de la historia o experiencias familiares.
Cuando el niño está en la escuela, sucede algo parecido en relación con la familia. Al situarse como
aprendiente en relación a las experiencias e historia del niño el maestro permitirá que el alumno se
sitúe como enseñante.
El maestro no conoce la realidad extraescolar de sus alumnos y va a poder conocerla solo si ellos la
relatan.
Los adultos, madre y padre y maestra necesitan ubicarse en el lugar de aprendientes para dar el
espacio donde el relato se construya. Relatar implica un proceso activo, de resignificación y autoría.
Para que se pueda hacer un relato es necesario sentir que va a ser escuchado y que no van a juzgar
a las personas que están implicadas en aquello que se relata.
Existen tres actitudes frecuentes en los adultos:
1) El adulto adivino.
Es una actitud del adulto que se expresar por una modalidad de enseñanza exhibicionista. La
posición de adivino, no deja al niño la posibilidad de relatar lo aprendido, aquella parte de la
experiencia que solo él podría decir.
2) El adulto detective.
Otra posición del adulto peligros que no permite al niño colocarse en el lugar enseñante, es
aquellas del papel policía interrogador. Las preguntas no surgen del deseo de saber, sino del
interés por encontrar pruebas de alguna supuesta falla del otro. Esto es grave a nivel de
incidencia en la constitución subjetiva del niño como enseñante. La posibilidad de transmitir un
conocimiento se transforma en delación, toma el carácter y el efecto de una delación. La
circunstancia y la significación del adulto colocan al niño en la posición de estar delatando al
maestro o compañero.
3) El adulto indiferente.
La tercera posición peligrosa es la de la indiferencia, la ausencia de interés por aquello que el
niño pueda haber hecho en la escuela. El adulto parte de suponer que nada interesante
podría venir de ese relato.
Sin lugar a duda, el niño para a ser enseñante hacia su familia y en la escuela.
El compañero interlocutor.
La posibilidad de contarles, y contar con sus compañeros para hacerles un relato de las experiencias
vividas en casa, ayuda al niño a hacer pensable lo sucedido.
Relatando y hasta actuando sus experiencias con sus compañeros, puede ir abriendo un espacio de
elaboración.
El grupo de niño cumple esa función. El amiguito pregunta, dice algo, escucha de nuevo. Aqui vemos
la importancia de la escuela, como lugar donde el niño puede ir y llevar sus relatos y además
incluirse en un grupo de pares.
La maestra puede ser un agente promotor de salud en estas cuestiones o un desencadenante de
problemas de aprendizaje en los alumnos.
Tres aspectos importantes: primero la importancia de la escuela como lugar de pertenencia
extrafamiliar. Segundo, relacionado con la escuela como posibilidad de ofrecer al niño la experiencia
de satisfacción de encontrarse enseñante en relación con los adultos. Tercero, que los maestros
puedan reconocerse ellos mismos en la posición de aprendientes delante de los chicos como
enseñantes.
Diagnóstico de la modalidad de enseñanza.
Cuando un niño llega a consulta es traído por sus padres. No precisamos determinar la modalidad de
enseñanza de los mismos, ya que la primera entrevista es una situación privilegiada para observarla.
En esa primera entrevista, los padres se presentan solos, ellos están en posición de enseñantes y
nosotros en posición de aprendientes.
Podemos obtener más información acerca de la modalidad de enseñanza de los padres preguntando
sobre aquellas situaciones que llame escenas paradigmáticas del aprender. Por ejemplo como fue la
relación con la lactancia.
Capítulo 7.
El malestar en la cultura actual en los modos de pensar.
La modalidad de aprendizaje de la niña y el niño esta entrelazada con una modalidad de aprendizaje
familiar y esta, a su vez, con las modalidades de enseñanza en el medio social.
Si en lugar de mostrar-guardar el conocimiento, el enseñante lo exhibe y exhibe, el aprendiente
necesitara evitar tomar contacto con su productividad pensante inhibiéndola.
Si en lugar de mostrar-guardar el conocimiento, el enseñante lo esconde y esconde, el aprendiente
podrá significar su necesario mirar como espiar, con la carga de culpa que esto genera debe a
veces, expiar sintomatizando su aprendizaje.
Cuando el guardar pierde el mostrar, transformándose en esconder. La actitud del aprendiente
puede representarse en “no puedo”.
Si en lugar de mostrar-guardar el conocimiento, el enseñante lo desmiente, el aprendiente podrá
resignar, obturar y anular su posibilidad. Su frase será “no se”.
Estos modos patógenos de circulación del conocimiento entre el enseñante y el aprendiente pueden
internalizarse en la estructura del sujeto, conformando una modalidad de aprendizaje que lo
dificultará. Solo en estas situaciones hablamos de problemas de aprendizajes.
De ahí la importancia de la intervención psicopedagógica en la escuela para diferenciar fenómenos
que responden a factores causales completamente diferentes, y necesitan por lo tanto un tipo de
respuesta diferente.
La modalidad de enseñante de una persona está en relación con su propia modalidad de
aprendizaje. Cuanto más saludable sea la modalidad aprendizaje de una persona, mas posibilidad
tendrá de construir modalidades de enseñanza posibilitadoras para el aprendizaje de los otros.
Capítulo 8.
El malestar de la cultura actual presentado como formas inhibitorias del pensamiento y la
corporeidad.
¿estas nuevas formas de malestar en la cultura no atacan la capacidad reflexiva y la confianza en el
poder de nuestra esperanza?
El preconsciente tiene una función constructiva y es un tipo de procesamiento que se requiere para
que un concepto adquirido pueda continuar trabajando, tal función constructiva, en palabras de
Freud, se basa en el hecho de que interponga entre la exigencia instintual y que previa orientación
en el presente y utilizando experiencias anteriores, trata de prever las consecuencias de los actos
propuestos por medio de acciones experimentales o tanteos.
La inhibición cognitiva se manifiesta a partir del mecanismo de evitación, el sujeto evita tomar
contacto con el conocimiento, pero principalmente con el acto de pensar. La represión en la
inhibición cognitiva es exitosa.
El enseñante exhibicionista se coloca como siendo el conocimiento, superponiéndose al
conocimiento en un exhibir que se da por exceso, pero su rasgo distintivo es la perdida de la
distancia entre el conocimiento y quien lo porta.
Los déficits de preconsciente producen malestar, dolor y eso enferma, para salir para mejorar hay
que construir preconsciente con palabras. El preconsciente se configura y el pensamiento se
construye con palabras, con gestos, con la resignificación del vínculo enseñante aprendiente y con la
fuerza abridora del arte.
En la inhibición cognitiva se evita pensar.
La inhibición cognitiva es solo una de las posibilidades de presentarse en problema de aprendizaje
pero no es la única.
Capítulo 9.
Exhibir-inhibir.
Es uno de los modos vinculares patogenizantes más actuales. Cuando el mostrar se transforma en
mostrarse, este mostrar ya no es mostrar sino exhibir. La modalidad exhibicionista de enseñar
supone un bombardeo de información. La caracteriza: a)la actitud del enseñante ante sí mismo como
conocedor, b)la actitud ante el otro como aprendiente, c)la significación que se transmita, d) el lugar
que el enseñante otorgue a su interlocutor.
Exhibir es mostrarse, no tiene que ver con mostrar el conocimiento, sino con mostrarse conocedor.
Dificultad al aprendiente conectarse con el conocimiento.
Cuando quien enseña se exhibe conocedor, al no haber producción en la relación con el
aprendiente, lo que transmite no es conocimiento sino información.
Esto va a dar lugar a un mecanismo de evitación, evitar tomar contacto con el objeto de
conocimiento, porque no hay distancia entre la persona que porta el conocimiento y el conocimiento.
El enseñante no es el conocimiento pero se ubica como si lo fuese.
No hay una alteración del pensar, si un movimiento defensivo exitoso, donde se evita contactarse
con el propio pensar. No con el objeto de pensamiento, sino con la actividad de pensar.
Niñas y niños están expuestos a un bombardeo exhibicionista de informaciones, lo que lleva a un
tedio reactivo. Cuando a esta situación se le agrega una modalidad de enseñante exhibicionista, le
va a resultar difícil al joven sustentar su deseo de conocer. Si a su vez tal exhibicionismo se utiliza
para esconder alguna información que el niño tiene derecho a conocer, el sujeto podrá llegar a inhibir
su actividad pensante, es decir, responder con una modalidad de aprendizaje hipo-asimilativa--hipo-
acomodativa.
No hay creatividad posible sin contacto, elaboración y representación de esa angustia. El deseo se
nutre del desconocimiento y, a medida que uno va cubriendo la falta, el espacio de falta se va
ampliando cada vez más. Es el movimiento del deseo de conocer. Pero, si un enseñante se coloca
como aquel que tiene las respuestas para todas las faltas no habrá circulación del deseo de conocer
en los espacios que el intente abrir.
Conectarse con la propia carencia permite nutrir el deseo de conocer.
La modalidad de aprendizaje, herida por las modalidades enseñantes exhibicionistas, evita pensar.
El sujeto puede pensar pero pensar se le presenta como peligroso y se defiende creyendo que el
mundo es poco interesante.
El evitar pensar opera como un movimiento simultaneo de hipoacomodacion e hipoasimilacion. El
sujeto va retirando su deseo de conocer, a partir de retirar las ganas de aprender, y al retirar la
implicación va perdiendo la posibilidad de metáfora, archiva la información casi sin significarla.
Carecer de metáforas deja al sujeto prisionero del tedio y con su preconsciente inactivo.
La modalidad exhibicionista produce el efecto de esconder al conocimiento.
Algunas manifestaciones de inhibición cognitiva y modos de apelar a la autoría como recurso
desinhibitorio.
En algunos sujetos, la inhibición cognitiva se hace estructural, es decir que la modalidad de
aprendizaje permanece congelada, rigidizada para toda y cualquier circunstancia que implique el
pensar. Pero todos podemos pasar por momentos de inhibición cognitiva como modos de evitar
implicarse con la angustia.
Aunque no se llegue a estructurar en un sujeto una inhibición cognitiva que lo haga fracasar en la
escuela, las manifestaciones de nuestra cultura de exceso y exhibición van carcomiendo las
posibilidades de jugar, y pensar y crear de nuestros niños y jóvenes. Estas heridas pasan
inadvertidas para los adultos.
En la escuela, quedan enmascarados por un sistema educacional que valoriza la repetición de
informaciones y el acomodarse a lo instituido.
Como desactivar el aburrimiento en la escuela.
El exceso, la fragmentación y la inhibición de la información evitan o puede anular la posibilidad de
conocer.
A veces hasta los maestros buscan motivar con algún elemento técnico, omitiendo lo principal, que
es preguntarse cómo enseñar sin aburrirse ellos mismos, ya que si el maestro no se aburre al
enseñar, es muy raro que el alumno se aburra.
El entusiasmo por aprender tiene que ver con poder despertar la capacidad de asombro,
herrumbrada por el aburrimiento por la queja.
Capítulo 10.
La culpa por conocer hecha síntoma.
El guardar puede deslizarse hacia el ocultar y luego hacia el esconder.
El enseñante esconde como secreto una información necesaria para el aprendiente o se esconde el
mismo como enseñante o esconde su posibilidad enseñante. Existen tres consecuencias del
esconder: a) quien esconde se omite como enseñante, b)obtura la posibilidad aprendiente, c)impide
la función liberadora del conocimiento, ya que precisamos conocer para simbolizar, para elaborar y
para situarnos como autores de nuestra historia.
Secreto alude a segregar, excluir. Quien no recibe información queda excluido. Cuando uno de los
integrantes de una familia queda excluido de un conocimiento que le compete, tal exclusión suele
atacar la capacidad de pensar. Esta allí, en ese no poder preguntar, la indicación de la exclusión,
que el esconder produce.
Para que se construya aprendizaje se requiere una correlación entre el conocimiento del otro, y el
saber personal como máquina de significación. Un ida y vuelta.
Si el enseñante transmite otra información o el vacío del silencio, puede producir fracturas en la
modalidad de aprendizaje del aprendiente.
Cuando digo el saber que el aprendiente tiene no me refiero a contenidos, a respuestas o a datos,
sino a las preguntas que necesitan ser respondidas. El saber proporciona las marcas de lo que falta,
marcas que como huellas buscan la respuesta del pie que las produjo.
Aprendizaje, mito y realidad.
La modalidad de enseñanza que esconde promueve en el aprendiente la significación de espiar,
atribuida al mirar querer-conocer.
En la medida en que el aprendiente busca el conocimiento mira, pero ese mirar puede significarse
como espiar, a partir de la prohibición.
¿Qué diferencia hay entre mirar y espiar? En el espiar hay prohibición y culpa. Algo del otro se me
esconde y aunque se me insinúa, me amenaza, culpabilizando todo intento de develar o de buscar.
Quien conoce espiando va a culpabilizarse por haber conocido, no solo por haber deseado conocer,
sino por tener, por posees conocimiento.
La culpa por conocer hecha síntoma.
El síntoma muestra y esconde. El mismo se produce para escapar de la angustia, pero como la
angustia no se ha elaborado ni simbolizado, no puede eludirse completamente, y entonces la
conformación del síntoma alude a ella. La angustia busca una máscara, un disfraz para escapar. El
síntoma pretende ser mascara que cubra la angustia.
Cada síntoma se significa singularmente.
Es una transacción entre instancias represoras e instancias reprimidas, transacción que no resuelve
el conflicto, transacción entre una instancia que reprime y una que puga por salir, por emerger, por
no ser reprimida.
Cuando lo atrapado es el pensar, el síntoma que aparece tiene características muy particulares, y
esto es lo que llamamos inteligencia atrapada.
El síntoma problema aprendiza toma a la inteligencia como terrero donde presentarse
comprometiendo el aprender y el pensar.
Para superar un síntoma como la enuresis, no se necesita trabajar con la función de micción. Hay
que trabajar con la inteligencia encarcelada y con las significaciones inconscientes.
Mientras que en el síntoma problema de aprendizaje, como la inteligencia se construyó su celda por
dentro, hay que trabajar con el vínculo carcelero-prisionero, hay que trabajar con la relación que se
ha generado entre el carcelero y el prisionero.
Todo síntoma tiene lo que se llama beneficio secundario. El beneficio primario del problema de
apredizaje se relaciona con el evitar la angustia que provoca el conocer o la responsabilidad que
implica el pensar. El beneficio secundario del síntoma sirve para mantenerlo. En el caso de niños, el
beneficio secundario, es también para los otros, más que para el niño, es el grupo familiar y el grupo
social quienes se están beneficiando con la existencia del síntoma que el niño tiene, aunque a su vez
moleste y se quejen del síntoma, ya que el síntoma es producido por y produce sufrimiento.
Sara Pain entiende que el problema de aprendizaje puede ser una elaboración sintomática del
pensamiento lógico: el trastorno del aprendizaje es una falla en el proceso de adquisición de ciertos
conocimientos y no del conocimiento en general. Una dificultad cognoscitiva no puede ser pues
definida por términos como dislexia o discalculia. Primero hay que delimitar el alcance del síntoma,
comparándolo con otros comportamientos, para descubrir la operación precisa que corresponde, ya
sea porque está ausente o porque su aplicación es errónea. Lo que interesa son los mecanismos de
operaciones cognoscitivas que hacen el pensamiento posible, ya que la distancia entre una
respuesta correcta y una respuesta equivocada se encuentra solamente en la formación profunda del
pensamiento, allí donde tanto el pensamiento lógico como el pensamiento simbólico tienen un
funcionamiento inconsciente. Una operación cognoscitiva puede transformarse en representativa
para el sujeto en la expresión del deseo que se manifiesta por la culpa.
Ahora bien, el síntoma trae luz cierta aglutinación de diferencias disruptivas del modo de
subjetivación vigente. Y por otro lado, manifiesta la respuesta contemporizadora que está siendo
dada a este problema en la tentativa de escapar al conflicto y explicita la estrategia existencial
construida a partir de esta respuesta-resolución, cuyo objetivo es conjugar nuestra condición trágica.
Cuando el pensar está atrapado la inteligencia interviene conformando el síntoma. En el problema de
aprendizaje se puede detener o alterar el desarrollo de la inteligencia.
Como dice Mannoni: el síntoma problema de aprendizaje es un grito de denuncia que renuncia a
enunciar lo mismo que denuncia.
La inteligencia atrapada es un gripo de denuncia que renuncia. El síntoma problema de aprendizaje
tiene una característica muy particular en relación con los otros síntomas, ya que incluye a la
inteligencia. La inteligencia es aquella capacidad humana que nos permite enunciar y elaborar la
angustia.
Capítulo 11.
¿Qué secreta el secreto?
El secreto segrega exclusión del pensar de quien lo esconde y exclusión-discriminación sobre quien
queda al margen del mismo.
Uno de los aspectos más posibilitadores para la construcción de un sujeto aprendiente, es la
posibilidad de guardar que a ese sujeto se le proporciona en las relaciones con los enseñantes.
La mayoría de las veces, los profesores no tienen conocimiento de lo importante que es para el
alumno la posibilidad de escoger, mostrar. Al no dárseles posibilidad de escoger mostrar su
producción, la legitimación (legitimación: reconocerse autor de aquella producción) queda del lado
del profesor.
Capítulo 12.
Desmentir-oligotimizar.
Puede apreciarse como las modalidades de enseñanza, así como la de aprendizaje, patógenas o
saludables, no tienen fronteras definidas.
Si el exhibir se junta con el esconder da lugar a las modalidades de enseñanza que es la
desmentida. Desmentida es un modo de exhibir y esconder.
Cuando la desmentida está instalada como modalidad predominante, puede suceder que se
estructure una modalidad de aprendizaje oligotimizada. El sujeto se presenta como aligofrénico, sin
serlo.
Esta modalidad enseñante ejerce violencia secundaria patógena- la desmentida a nivel del propio
pensamiento.
Los efectos de las modalidades enseñantes hirientes, sobre las modalidades de aprendizaje podrían
resumirse en:
Cuando la elaboración objetivante (actividad lógica, inteligencia):
a) Queda atrapada (perdiendo así su capacidad específica para pasar a eludir y aludir al deseo
de un imposible saber), el trastorno de aprendizaje es entonces:
SINTOMA (INTELIGENCIA ATRAPADA)
b) Evita tomar contacto con el objeto de conocimiento, elude pensar, el trastorno de aprendizaje
se convertirá en:
INHIBICION COGNITIVA
c) Cuando el sujeto reniega de su capacidad pensante, instalándose en él “no se” que filtra el no
puedo saber y desmiente el ¿Qué se yo?, prohibido de formular, el trastorno de aprendizaje
se estructura como:
OLIGOTIMIA
Las tres situaciones afectan la modalidad de aprendizaje rigidizándola, y pudiendo llegar en
ocasiones hasta impedir el aprendizaje.
Pero puede ser también que ningún de estas tres situaciones se establezca de base y sin embargo,
el niño y el adolescente fracasen en aprender, sin haber patologizado su modalidad de aprendizaje,
hablaremos del:
FRACASO ESCOLAR
La intervención psicopedagógica que nosotros proponemos no se dirige a las manifestaciones del
síntoma sino a poder movilizar la modalidad de aprendizaje. A partir de tal resignificación se irán
deconstruyendo los factores que construyen el síntoma o la inhibición cognitiva.
Capítulo 13.
Mostrar-guardar-aprender.
Aprender supone curiosidad. Pulsión epistemofílica. Algo necesita estar guardado. Si el enseñante
pretende que todo este visible ¿Cómo va a aparecer la curiosidad? La información precisa esta
guardada pero posible de ser mostrada si se lo demanda. Está disponible, y cuando, esta explicito
que no está disponible.
Las modalidades de aprendizaje solo cuando se estereotipan, se rigidizan, se mantienen constantes,
podemos hablar de patología.
En circunstancias de duelo, de perdida, o mismo de exceso de información, necesitamos realizar un
movimiento inhibitorio del pensar, como protección. La protección puede transformarse en defensa
de algo perturbador.
De esta manera, es importante dar lugar a un espacio donde surjan preguntas. Muchas veces,
sucede que los niños no preguntan porque ya ha sido mutilada o anulada su capacidad de preguntar.
El maestro puede ser un agente de salud, si consigue desculpabilizar el preguntar, para ello debe
resituarse delante de la función positiva de su propia ignorancia.
Preguntar a .. hace referencia a recopilar información y preguntarse con.. tiene que ver con construir
conocimientos poniendo en juego nuestros saberes.
La mirada psicopedagógica va a estar tratando de ver como se construye un sujeto aprendiente en
relación con un sujeto enseñante, en relación con un objeto de conocimiento, como un tercero ahí en
esa circulación. Ese espacio de intimidad, es rico desde el punto de vista de la autoría de
pensamiento, porque tiene que ver con la diferenciación.
Pensar es diferenciarse de.. hasta de aquello por vos mismo, pensado antes. No es el primer acto de
diferenciación, pero es el primer acto de reconocerse diferente. Es decir, pensarse diferente. Tiene
que ver con el reconocimiento de que se está pensando y de que se es autor del pensamiento.
Alrededor de los tres o cuatro años, los niños disfrutan de los juegos de crear palabras, porque están
haciendo la experiencia de que pueden crear un pensamiento. Además de la alegría de inventar la
palabra.
Sucede a tal espacio de intimidad, que en adolescencia vuelve a reelaborarse. Necesita también, el
adolecente hacer la experiencia de que puede construir un pensamiento diferente del de sus padres.
Muchos problemas de aprendizaje en la adolescencia se sitúa en un espacio relacionado con esto.
No poder pensar sin sentirse abandonado por los padres.
Capítulo 14.
Aburrirse-aburrarse.
Recibimos muchos niños y adolescentes que parecen no alegrarse ni sufrir, ni agobiarse ni
entusiasmarse.
Comencé a ver que el aburrimiento no es solo un adjetivo, sino que puede adquirir un carácter
sustantivo. Es decir, que el problema de aprendizaje a veces acompaña, se muestra o hasta puede
nacer en y desde el aburrimiento.
El aburrimiento como una de las características que acompañarían al niño o adolescente con
problemas de aprendizaje.
Existe una reciprocidad entre el aburrimiento y la queja. Ambos cercenan la autoría de pensamiento,
tanto del enseñante como del aprendiente. La queja ocupa el lugar de un pensamiento y el
aburrimiento, el lugar del desea-conocer. El aburrimiento no se nombra, se instala y acalla los
pensamientos.
Es interesante observar que los maestros se quedan y los alumnos se aburren. Si mirados la escena
desde otro lado, podríamos decir que los alumnos se quejan y los maestros se aburren.
La queja y el aburrimiento funcionan como lubricantes de una maquina paralizante, generando
inhibición cognitiva reactiva y manteniendo a la inhibición cognitiva estructural.
Pero ¿Qué sucede cuando esta expresión vuelve sobre el sujeto y ya no es aburrir, sino aburrirse?
El aburrimiento surge de la salsa certeza de poseer el conocimiento o de la certeza de no
necesitarlo. Ambos movimientos remiten a la omnipotencia.
La clínica psicopedagógica nos ha ido llevando a pensar al aburrimiento como una particular
modalidad de aprendizaje.
Modalidad de aprendizaje en la que el aprendiente va a requerir la presencia constante del otro. Y
que, a su vez, necesita que el aprendiente dependa de su presencia para poder exhibirse como
conocedor.
En estas circunstancias no se trata de un aburrimiento originado por la discapacidad de la escuela
para enseñar, que en algunos casos torna entendible la respuesta de desinterés. Estamos
analizando otro aburrimiento que, para diferenciarlo del reactivo, llamare estructural, aquel que no es
simplemente algo que se siente, sino algo con lo que se siente.
También encuentro en el aburrimiento la modalidad de aprendizaje, que presenta las características
de hipoacomodacion-hipoasimilacion, típica de lo que he descripto como inhibición cognitiva. Se
inhibe el pensar, el elegir, el decidir, por una idea. Es imprescindible, tanto para el maestro como
para el psicopedagogo un ambiente que sugiera las cosas sin imponerlas.
El psicopedagogo necesita dejar espacios entre él y el joven atendido, para que pueda aparecer el
encuentro con cierto estado de desestimulación externa y desde allí trabajar.
Si el aburrimiento está instalado en el aprendiente deberé darle entrada a ese aburrimiento,
escucharlo y encontrar allí el desafío para mi trabajo.
Si el niño o adolescente tiene problemas de aprendizaje y el aburrimiento está en él, nada resolveré
entusiasmándolo con mi presencia, y así logro evitarlo peor aun, ya que solo podré mantener al
paciente aburridamente en tratamiento entre-teniéndolo con actividades.
Capítulo 15.
Momentos del tratamiento psicopedagógico.
¿Cómo mirar el quehacer del niño? sea dibujar, hablar, jugar. Esto nos interesa en particular, pues
en los tratamientos permanentemente estamos tratando de entender las diferentes acciones
desplegadas por el paciente, y muchas veces se nos presentan como una invasión caótica de datos.
Para poder comprender o interpretar, debemos buscar alguna relación entre las diferentes acciones,
pero muchas veces esto resulta difícil.
El psicopedagogo puede apelar a cuatro tipos de intervenciones: indicación, señalamiento,
interpretación o construcción. La diferencia entre un psicopedagogo y otro psicoterapeuta no está en
la restricción en el uso de las interpretaciones, sino en el tipo de interpretaciones.
El psicopedagogo va a intervenir desde el aprendizaje, desde la relación del sujeto con el
conocimiento.
Primero debe partirse de una hipótesis. Después de la hipótesis continuamos formulando preguntas
a partir de las cuales inferiremos los esquemas de acción-significación, presentes en las diferentes
producciones del paciente y una vez descubiertos, buscaremos la repetición de los mismos.
El psicopedagogo no determina los momentos en el tratamiento, son momentos de un espacio
compartido, cuya formulación nos facilita simplemente una guía para observar la evolución del
aprendiseñante, la cercanía del alta, movimientos transferenciales y puede funcionar como un
tercero en el vínculo entre el aprendiseñante y el terapeuta.
Previo al momento del tratamiento se requiere un primer espacio de reconocimiento de la falta.
El reconocimiento de la falta es un paso previo para empezar a jugar y el reconocimiento de la falta
en un aprendiseñante es el paso previo para poder entrar en el espacio de juego del tratamiento.
¿A qué me refiero con esto del reconocimiento de la falta en nuestros pacientes? A utilizar la
angustia como motor de creatividad y así construir al juego como posibilitador de individuación y
lugar de reconocimiento de sus propias posibilidades.
Un niño con problemas de aprendizaje no podría comenzar un trabajo terapéutico si no se diera
cuenta de que el conocimiento no está, que su saber está escondido, o si no siente dolor o bronca
porque no le dejan conocer. Pretendemos sentir la dificultad en relación con el aprendizaje como una
carencia. Sentimiento que va a ser ambivalente, porque se entrelazara como el beneficiario
secundario de la enfermedad. Pero es necesario que se conecte con el reconocimiento de la falta.
Empezar el trabajo de las posibilidades no se contradice con ayudar al paciente a conectarse con la
falta, desde donde va a surgir la posibilidad de jugar-elaborar.
Necesitamos que el aprendiseñante, aunque tenga dos o tres años, se conecte de algún modo con la
angustia, con lo que el síntoma tiene de provacion.