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Estados de La Conciencia Vigilia y Sueño

Los diferentes estados de conciencia incluyen la vigilia, el sueño natural dividido en cuatro etapas y el sueño MOR, así como estados alterados inducidos por drogas o hipnosis. Durante el sueño, el cerebro pasa por ciclos de 90 minutos que incluyen etapas 1 a 4 de sueño más ligero a más profundo, así como periodos de sueño MOR caracterizados por movimientos oculares rápidos e imágenes oníricas.

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Estados de La Conciencia Vigilia y Sueño

Los diferentes estados de conciencia incluyen la vigilia, el sueño natural dividido en cuatro etapas y el sueño MOR, así como estados alterados inducidos por drogas o hipnosis. Durante el sueño, el cerebro pasa por ciclos de 90 minutos que incluyen etapas 1 a 4 de sueño más ligero a más profundo, así como periodos de sueño MOR caracterizados por movimientos oculares rápidos e imágenes oníricas.

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¿Cuáles son los diferentes estados de conciencia?

La conciencia es la noción de las sensaciones, pensamientos y sentimientos que


experimentamos en un determinado momento. La conciencia de vigilia puede variar de
un estado más activo a uno más pasivo.

Los estados alterados de conciencia comprenden el sueño que ocurre en forma natural,
lo mismo que el estado hipnótico y los estados inducidos por drogas.

¿Qué pasa cuando dormimos, y cuál es el significado y la función de los sueños? • El


cerebro está activo durante la noche, y el sueño atraviesa por una serie de etapas
identificadas por patrones únicos de ondas cerebrales.

• El sueño MOR (movimientos oculares rápidos) se caracteriza por un aumento en el


ritmo cardiaco, en la presión sanguínea y en el ritmo respiratorio, y en los varones, por
erecciones. Las imágenes oníricas ocurren durante esta etapa.

• Según Freud, los sueños tienen un contenido manifiesto (un aparente guion) y un
contenido latente (un significado verdadero). Freud propuso que el contenido latente
ofrece una guía para llegar al inconsciente del soñante, pues revela deseos
insatisfechos.

• La teoría de los sueños para la supervivencia señala que la información relevante


para la supervivencia cotidiana se reconsidera y reprocesa en los sueños. La teoría de
la activación y la síntesis propone que los sueños son resultado de una energía
eléctrica aleatoria que estimula diferentes recuerdos, los cuales posteriormente se tejen
en un guion coherente.

¿Cuáles son los principales trastornos del sueño, y cómo se tratan? • El insomnio es
un trastorno del sueño que se caracteriza por dificultades para dormir. La apnea del
sueño es una afección en la que las personas tienen dificultades para dormir y respirar
al mismo tiempo. Quienes padecen narcolepsia tienen una necesidad incontrolable de
dormir. La somniloquía y el sonambulismo son relativamente inocuos.
¿Qué tanto soñamos despiertos? • Existen amplias diferencias individuales en la
cantidad de tiempo dedicada a los ensueños. Casi todos tenemos ensueños o fantasías
en cierto grado.

Dormir y soñar

Mike Treviño de 29 años, durmió nueve horas en nueve días en su búsqueda por ganar
una carrera ciclista de 3 000 millas (4 828.03 km) a todo lo ancho del país. Durante las
primeras 38 horas y 646 millas (1 039.63 km), se saltó el sueño por completo.
Posteriormente, durmió —sin sueños que pueda recordar— durante no más de 90
minutos una noche. Pronto empezó a imaginar que su personal de apoyo formaba
parte de una conspiración en su contra. “Era como estar casi en una película. Pensaba
que era un sueño complejo, aunque estuviera consciente”, comenta Trevino, quien
terminó en segundo lugar.

El caso de Trevino es inusual, en parte porque pudo funcionar con muy poco sueño
durante mucho tiempo, y plantea muchas interrogantes sobre el hecho de dormir y
soñar. ¿Podemos vivir sin dormir? ¿Cuál es el significado de los sueños? Dicho en
forma más general, ¿qué es dormir? Aunque el dormir es un estado que
experimentamos todos, sobre ese estado aún hay muchas preguntas sin responder, lo
mismo que una cantidad considerable de mitos.

Las etapas del sueño

La mayoría de nosotros consideramos que el sueño es un periodo de tranquilidad en el


que dejamos de lado las tensiones del día y pasamos la noche plácidamente dormidos.
Sin embargo, si le echamos un vistazo más de cerca al sueño, descubriremos que una
gran cantidad de actividad ocurre durante toda la noche. Las mediciones de la actividad
eléctrica cerebral demuestran que el cerebro es bastante activo durante la noche, pues
produce descargas eléctricas con patrones ondulantes sistemáticos que cambian en
cuanto a altura (o amplitud) y velocidad (o frecuencia) en secuencias regulares.
También hay una actividad física significativa en los movimientos musculares y
oculares. Las personas atraviesan por una serie de etapas de sueño distintas durante
el descanso nocturno, conocidas como etapa 1 a etapa 4 y sueño MOR, ciclos que
duran alrededor de 90 minutos. Cada una de estas etapas del sueño se asocia con un
patrón único de ondas cerebrales, las cuales se aprecian en la figura 2. Cuando uno se
va a dormir, pasa de un estado de vigilia en el que está relajado con los ojos cerrados
al sueño de la etapa 1, que se caracteriza por ondas cerebrales de baja amplitud
relativamente rápidas. Ésta es en realidad una etapa de transición entre la vigilia y el
sueño y dura sólo unos cuantos minutos. Durante la etapa 1, en ocasiones aparecen
imágenes, como si estuviéramos viendo tranquilamente fotografías, aunque éstas no
son verdaderas imágenes oníricas, las cuales ocurren posteriormente durante la noche.
Conforme el sueño se va volviendo más profundo, se entra en el sueño de la etapa 2,
el cual constituye cerca de la mitad del sueño total de quienes tienen entre 20 y 25
años de edad y se caracteriza por un patrón de ondas cerebrales mucho más lento y
regular. Sin embargo, también hay interrupciones momentáneas de ondas mucho más
agudas que se denominan, por su configuración, husos del sueño. Resulta cada vez
más difícil despertar a una persona del sueño a medida que avanza la etapa 2.
Conforme se desciende al sueño de la etapa 3, las ondas cerebrales se vuelven mucho
más lentas, con picos más elevados y valles más bajos en el patrón de ondas. Cuando
el que duerme llega al sueño de la etapa 4, el patrón es aún más lento y regular, y se
es menos sensible a la estimulación externa.

Sueño de la etapa 1: estado de transición entre la vigilia y el sueño, caracterizado por


ondas cerebrales de baja amplitud relativamente rápidas.

Sueño de la etapa 2: sueño más profundo que en la etapa 1, caracterizado por un


patrón de ondas cerebrales mucho más lento y regular, junto con interrupciones
momentáneas de los husos del sueño.

Sueño de la etapa 3: sueño caracterizado por ondas cerebrales lentas, con picos y
valles mayores en el patrón de ondas que en el sueño de la etapa 2.

Sueño de la etapa 4: la etapa más profunda del sueño, durante la cual somos menos
sensibles a la estimulación externa.
Conforme el sueño se vuelve más profundo, las ondas cerebrales adoptan un patrón de
onda mucho más lenta

Los patrones de ondas cerebrales (medidos por un aparato de EEG) varían en forma
significativa durante las diferentes etapas del sueño. Conforme el sueño pasa de la
etapa 1 a la etapa 4, las ondas cerebrales se vuelven mucho más lentas.

Durante la noche, una persona que duerme normalmente atraviesa por las cuatro
etapas del sueño y por varios periodos MOR.

Es más probable que el sueño de la etapa 4 ocurra durante la parte inicial de la noche.
En la primera mitad de la noche, el sueño está dominado por las etapas 3 y 4. La
segunda mitad se caracteriza por las etapas 1 y 2 —lo mismo que por una quinta etapa
durante la cual ocurren las imágenes oníricas (alucinaciones).

La gente atraviesa por cuatro etapas de sueño distintas durante el descanso nocturno,
repartidas en ciclos que duran unos 90 minutos. El sueño MOR, que ocupa 20% del
periodo de sueño de un adulto, ocurre en el sueño de la etapa 1.

Sueño MOR: la paradoja del sueño

Varias veces por la noche, cuando los durmientes retornan a un estado de sueño
menos profundo, sucede algo curioso. Su ritmo cardiaco se acelera y se vuelve
irregular, aumenta su presión sanguínea, se incrementa su ritmo respiratorio, y los
varones —incluso los infantes— tienen erecciones. Lo más característico de este
periodo es el movimiento ocular de un lado a otro, como si estuviesen viendo una
película de mucha acción. Este periodo del sueño se denomina sueño de movimientos
oculares rápidos o MOR, y contrasta con las etapas 1 a 4, a las que en conjunto se les
llama sueño no MOR (o NMOR). El sueño MOR ocupa poco más de 20% del periodo
total de sueño de un adulto. Paradójicamente, mientras ocurre toda esta actividad, los
principales músculos del cuerpo parecen estar paralizados. Además, y lo que es más
importante, el periodo MOR suele ir acompañado de sueños que —los recuerde o no la
gente— todos experimentan durante cierta parte de su sueño nocturno. Aunque
algunas imágenes oníricas se dan en las etapas no MOR del sueño, es más probable
que dichas imágenes ocurran en el periodo MOR, cuando son más vívidos y fáciles de
recordar. Hay buenas razones para creer que el sueño MOR desempeña una función
crucial en el funcionamiento humano cotidiano. Aquellos a quienes se priva del sueño
MOR —al despertarlas cada vez que comienzan a manifestar los signos fisiológicos de
esa etapa— muestran un efecto de rebote cuando se les deja descansar tranquilos.
Con este efecto de rebote, quienes duermen pero se les priva del sueño MOR, pasan
significativamente más tiempo en el sueño MOR del que normalmente pasarían. ¿Por
qué dormimos y cuánto es necesario dormir? El sueño es una necesidad para el
funcionamiento normal humano, aunque, curiosamente, desconocemos exactamente
por qué. Es razonable esperar que nuestro cuerpo exija un periodo tranquilo de
“descanso y relajación” para revitalizarnos, y los experimentos con ratas demuestran
que la privación total del sueño conduce a la muerte. Pero ¿por qué? Algunos
investigadores, desde una óptica evolutiva, señalan que el sueño permitía que nuestros
antepasados conservaran la energía por la noche, periodo en el que resultaba
relativamente difícil conseguir alimento. Otros indican que la reducción en la actividad
del cerebro durante el sueño no MOR posiblemente permitía que las neuronas en el
cerebro pudieran repararse. Otra hipótesis señala que el inicio del sueño MOR detiene
la liberación de neurotransmisores llamados monoaminas y, por tanto, permite que las
células receptoras obtengan algo de descanso necesario y aumenten su sensibilidad
durante los periodos de vigilia. Sin embargo, estas explicaciones siguen siendo
especulativas. Los científicos tampoco han podido establecer cuánto sueño es
absolutamente necesario. La mayoría de la gente en la actualidad duerme entre siete y
ocho horas cada noche, lo cual constituye tres horas menos por noche de lo que se
dormía hace cien años. Además, hay una variabilidad amplia entre los individuos, ya
que algunas personas necesitan tan sólo tres horas de sueño (véase la figura 4). Las
necesidades de sueño también varían durante la vida; conforme la gente envejece,
generalmente necesita dormir cada vez menos. Quienes participan en experimentos de
privación del sueño, en los que se les mantiene despiertos por lapsos de hasta 200
horas, no manifiestan efectos duraderos. No es divertido: se sienten cansados e
irritables, no se concentran y muestran una pérdida de creatividad, incluso tras una
privación menor. También muestran una disminución en la capacidad de razonamiento
lógico. Sin embargo, después de que se les deja dormir normalmente, se recuperan
con rapidez y están en posibilidades de desempeñarse a niveles previos a la privación
tras unos cuantos días. En resumen, por lo que sabemos hasta ahora, la mayoría de la
gente no sufre consecuencias permanentes por esta privación temporal del sueño.
Pero —y éste es un pero importante— la falta de sueño hace que nos sintamos tensos,
reduce nuestro tiempo de reacción y nuestro desempeño en las labores académicas y
físicas. Además, nos ponemos a nosotros mismos, y a los otros, en riesgo cuando
realizamos actividades rutinarias, como conducir, cuando no hemos dormido bien.

Es importante diferenciar las cinco etapas del sueño (etapa 1, etapa 2, etapa 3, etapa 4
y sueño MOR), las cuales producen diferentes patrones de ondas cerebrales.

Aunque los sueños suelen ser subjetivos para el que sueña, hay elementos comunes
que ocurren con frecuencia en los sueños de todos. ¿Por qué considera usted que hay
tantos sueños comunes que son desagradables y tan pocos que son agradables?
¿Piensa que esto nos indica algo sobre la función de los sueños?

Función y significado del sueño

Yo estaba sentado junto a mi escritorio cuando recordé que ése era el día de mi
examen final de química; estaba aterrado porque no había estudiado mucho. De hecho,
había faltado a todas las clases durante el semestre. En un estado de pánico, comencé
a correr por el campus buscando desesperadamente el salón de clases, en el que
nunca había estado. Era desesperante, sabía que reprobaría y me suspenderían en la
universidad.

Si ha tenido un sueño similar, un sueño sorprendentemente común entre quienes


realizan estudios académicos, sabe lo absolutamente convincente que son el pánico y
el temor que generan los sucesos del sueño. Las pesadillas, sueños inusualmente
aterradores, ocurren bastante a menudo; en una encuesta, casi la mitad de un grupo de
estudiantes universitarios que llevaron registro de sus sueños durante un periodo de
dos semanas manifestaron que habían tenido por lo menos una pesadilla. Esto da, en
promedio, alrededor de 24 pesadillas por persona anualmente Sin embargo, la mayor
parte de los 150,000 sueños que ha experimentado la persona promedio al llegar a los
70 años de edad son mucho menos dramáticos. Éstos abarcan por lo común sucesos
cotidianos como ir al supermercado, trabajar en la oficina y preparar la comida. Los
estudiantes sueñan con ir a clases; los profesores sueñan con cátedras. Los pacientes
de los dentistas sueñan que les perforan los dientes; los dentistas sueñan que perforan
el diente equivocado. Los ingleses toman el té con la reina en sus sueños; en Estados
Unidos, la gente va al bar con el presidente. La figura 5 muestra los temas más
comunes que se hallan en los sueños de la gente. Pero ¿qué significan, si acaso
significan algo, todos estos sueños? Que los sueños tengan un significado y una
función específicos o no es un asunto que los científicos han considerado durante
muchos años, y han desarrollado las tres teorías alternativas que analizaremos más
adelante.

LOS SUEÑOS REPRESENTAN LA SATISFACCIÓN DE DESEOS INCONSCIENTES


Sigmund Freud consideraba que los sueños eran una guía para llegar al inconsciente.
En su teoría del cumplimiento de deseos inconscientes, propuso que los sueños
representan deseos inconscientes que los soñantes desean ver satisfechos. Sin
embargo, dado que estos deseos son amenazadores para el conocimiento consciente
del soñante, los deseos reales —llamados contenido latente de los sueños— están
ocultos. El tema y significado verdaderos de un sueño, entonces, posiblemente tenga
poco que ver con su aparente guion, al que Freud denominó contenido manifiesto de
los sueños. Para Freud, era importante perforar la armadura del contenido manifiesto
de un sueño a fin de entender su verdadero significado. Para ello, el psicoanalista
trataba de hacer que las personas expusieran sus sueños, asociando sus símbolos con
sucesos del pasado. También señaló que en los sueños aparecen ciertos símbolos
comunes que tienen significados universales. Por ejemplo, para Freud, los sueños en
los que una persona vuela, simbolizan el deseo de tener relaciones sexuales. Muchos
psicólogos rechazan el planteamiento de Freud de que los sueños representan por lo
común deseos inconscientes, y que determinados objetos y sucesos en un sueño son
simbólicos. Por el contrario, consideran que la acción directa y manifiesta de un sueño
es el punto focal de su significado. Por ejemplo, un sueño en el que recorremos un
largo corredor para someternos a un examen para el que no hemos estudiado no se
relaciona con deseos inconscientes inaceptables. Tal vez sólo signifique que nos
preocupa una prueba que está por aplicarse. Hasta los sueños más complejos pueden
interpretarse a menudo en términos de preocupaciones y tensiones cotidianas.
Además, algunos sueños reflejan sucesos que ocurren en el ambiente del que sueña
cuando duerme. Por ejemplo, a los participantes de un experimento sobre sueño se les

roció con agua mientras dormían. Los desafortunados voluntarios manifestaron más
sueños asociados con el agua que un grupo de comparación de participantes a los que
se dejó dormir tranquilamente. De igual modo, no es inusual despertarse y descubrir
que el timbre de la puerta que se oía en un sueño es en realidad un reloj despertador
que nos indica que ya es hora de levantarnos. Por otra parte, las investigaciones en las
que se ha recurrido a exploraciones cerebrales por medio de tomografías por emisión
de positrones (TEP), sustentan la teoría de la satisfacción de deseos inconscientes. Por
ejemplo, las regiones límbicas y paralímbicas del cerebro, que se asocian con la
emoción y la motivación, están particularmente activas durante el sueño MOR. Al
mismo tiempo, las áreas de asociación de la corteza prefrontal, que controlan el
análisis lógico y la atención, están inactivas durante el sueño MOR. El elevado grado
de activación de los centros emocional y motivacional del cerebro durante el sueño
hace que resulte más factible que los sueños reflejen tal vez deseos inconscientes y
necesidades instintivas, como propusiera Freud.

Teoría del cumplimiento de deseos inconscientes: teoría de Sigmund Freud según la


cual los sueños representan los deseos inconscientes que los soñantes desean ver
satisfechos.

Contenido latente de los sueños: según Freud, los significados “ocultos” de los sueños,
velados por temas más obvios.

Contenido manifiesto de los sueños: según Freud, el aparente guion de los sueños.

TEORÍA DE LOS SUEÑOS PARA LA SUPERVIVENCIA

Según la teoría de los sueños para la supervivencia, los sueños nos permiten
reconsiderar y reprocesar durante el sueño la información crucial para nuestra
supervivencia cotidiana. El sueño se considera una herencia de nuestros antepasados
animales, cuyos pequeños cerebros eran incapaces de tamizar suficiente información
durante las horas de vigilia. En consecuencia, el sueño constituía un mecanismo que
permitía el procesamiento de información las 24 horas del día. Según esta teoría, los
sueños representan preocupaciones sobre la vida diaria que ilustran nuestras
incertidumbres, indecisiones, ideas y deseos. Por tanto, se considera que los sueños
son congruentes con la vida diaria. En lugar de ser deseos ocultos, como propusiera
Freud, representan preocupaciones medulares que surgen de las experiencias
cotidianas. Las investigaciones respaldan la teoría de los sueños para la supervivencia,
pues indican que ciertos sueños permiten que la gente se concentre en recuerdos y los
consolide, sobre todo los sueños que pertenecen a recuerdos sobre “cómo hacer las
cosas” relacionadas con las habilidades motoras. Por ejemplo, las ratas al parecer
sueñan con laberintos que aprendieron a recorrer durante el día, al menos según los
patrones de actividad cerebral que aparecen mientras están dormidas. Al parecer
también opera un fenómeno similar en los seres humanos. Por ejemplo, en un
experimento los participantes aprendieron una tarea de memorización visual ya tarde
durante el día. Luego se les envió a la cama, pero se les despertó en ciertos periodos
durante la noche. Cuando se les despertó en los momentos en que no se interrumpía el
sueño, su desempeño en la tarea de memorización generalmente mejoró al día
siguiente. Pero cuando se les despertó durante el sueño de movimientos oculares
rápidos (MOR) —la etapa del sueño en que la gente tiene imágenes oníricas— su
desempeño disminuyó. La repercusión de esto es que el sueño, al menos cuando es
ininterrumpido, desempeña una función importante, pues nos ayuda a recordar a qué
se nos ha expuesto previamente.

Teoría de los sueños para la supervivencia: teoría según la cual los sueños permiten
que se reconsidere y reprocese durante el sueño la información crucial para nuestra
supervivencia cotidiana

Teoría de la activación y la síntesis: teoría de Hobson según la cual el cerebro produce


energía eléctrica aleatoria durante el sueño MOR, que estimula los recuerdos alojados
en varias partes del cerebro.

TEORÍA DE LA ACTIVACIÓN Y LA SÍNTESIS

Según el psiquiatra J. Allan Hobson, quien propuso la teoría de la activación y la


síntesis, el cerebro produce energía eléctrica aleatoria durante el sueño MOR,
posiblemente como resultado de los cambios en la producción de determinados
neurotransmisores. Esta energía eléctrica estimula aleatoriamente los recuerdos
alojados en varias partes del cerebro. Dado que tenemos la necesidad de dar sentido a
nuestro mundo, incluso cuando dormimos, el cerebro toma estos recuerdos caóticos y
los teje en un guion lógico, llenando los espacios vacíos para producir un escenario
racional.

Sin embargo, Hobson no rechaza del todo la idea de que los sueños reflejen deseos
inconscientes. Propone que el escenario particular que produce el soñante no es
aleatorio, sino más bien una clave sobre sus temores, emociones y preocupaciones.
Así, lo que comienza como un proceso aleatorio culmina en algo significativo.

Perturbaciones del sueño: problemas para dormir

En un momento u otro, casi todos nosotros tenemos dificultades para dormir, condición
conocida como insomnio. Puede deberse a una determinada situación, como el
rompimiento de una relación, la preocupación por la calificación en una prueba o la
pérdida del empleo. Sin embargo, algunos casos de insomnio no tienen una causa
obvia. Algunas personas son incapaces sencillamente de conciliar el sueño con
facilidad, o se van a dormir fácilmente pero se despiertan con frecuencia durante la
noche. El insomnio es un problema que aflige hasta una tercera parte de todas las
personas. Algunas personas que piensan que tienen problemas para dormir en realidad
están equivocadas. Por ejemplo, los investigadores en los laboratorios del sueño han
descubierto que algunos individuos que informan que permanecen despiertos toda la
noche, en realidad se duermen en 30 minutos y permanecen dormidos el resto de la
noche. Además, algunas personas con insomnio recuerdan con exactitud sonidos que
oyeron mientras estaban dormidas, lo que les da la impresión de que estuvieron
despiertas durante la noche. Otros problemas para dormir son menos comunes que el
insomnio, aunque aún están muy generalizados. Por ejemplo, unos 20 millones de
personas sufren apnea de sueño, el trastorno que padecía la madre que aparece en el
prólogo del capítulo. La apnea del sueño es una afección en la que la persona tiene
dificultades para respirar mientras duerme. El resultado es un sueño irregular y
alterado, ya que la persona se despierta constantemente cuando la falta de oxígeno es
tanta que desencadena una respuesta de despertar. Algunas personas con apnea se
despiertan hasta 500 veces durante una noche, aunque posiblemente no sean
conscientes siquiera de que se despertaron. No es de sorprender que ese sueño
alterado genere una fatiga extrema al día siguiente. La apnea del sueño tal vez también
desempeñe una función importante en el síndrome de muerte súbita del infante (SMSI),
una enfermedad que mata misteriosamente a bebés normales que fallecen mientras
están. Los terrores nocturnos son despertares repentinos del sueño no MOR
acompañados por temor extremo, pánico y excitación fisiológica fuerte. Los terrores
nocturnos, que por lo general ocurren en el sueño de la etapa 4, pueden ser tan
aterradores que el durmiente se despierta con un grito. Aunque los terrores nocturnos
producen inicialmente gran agitación, las víctimas suelen volverse a dormir muy
rápidamente. Ocurren con mayor frecuencia en los niños de entre tres y ocho años de
edad. La narcolepsia es un sueño incontrolable que ocurre durante periodos breves
mientras la persona está despierta. Al margen de cualquier actividad —sostener una
conversación acalorada, ejercitarse o conducir—, quien sufre narcolepsia caerá
dormido súbitamente. Estas personas pasan directamente de la vigilia al sueño MOR,
brincándose las otras etapas. Se desconocen las causas de esta enfermedad, aunque
podría haber un componente genético, pues la narcolepsia es hereditaria. Sabemos
relativamente poco sobre la somniloquía y el sonambulismo, dos alteraciones del sueño
que suelen ser inocuas. Ambas ocurren durante el sueño de la etapa 4 y son más
comunes en los niños y los adultos. Los somnílocuos y los sonámbulos por lo general
tienen un conocimiento vago del mundo que los rodea, y un sonámbulo puede ser
capaz de caminar con agilidad en torno a obstáculos en una habitación llena de cosas.
A menos que el sonámbulo deambule en un ambiente peligroso, el sonambulismo por
lo común supone poco riesgo.

Ritmos circadianos: los ciclos de la vida

El hecho de que oscilemos entre la vigilia y el sueño es un ejemplo de los ritmos


circadianos del cuerpo. Los ritmos circadianos (del latín circa diem, alrededor del día)
son procesos biológicos que ocurren con regularidad en un ciclo de aproximadamente
24 horas. El sueño y la vigilia, por ejemplo, se dan naturalmente al ritmo de una
especie de marcapasos interno que trabaja en un ciclo de unas 24 horas. Varias otras
funciones corporales, como la temperatura corporal, la producción hormonal y la
presión sanguínea, también siguen ritmos circadianos. Los ciclos circadianos son
complejos y comprenden diversos comportamientos. Por ejemplo, la somnolencia
ocurre no sólo en la tarde, sino durante todo el día en pautas irregulares, pero la
mayoría de nosotros siente somnolencia a media tarde, independientemente de si
consumimos una comida pesada o no. Al hacer de la siesta de media tarde un hábito
cotidiano, personas de diferentes culturas aprovechan la inclinación natural del cuerpo
a dormir a esa hora. El núcleo supraquiasmático (NSQ) del cerebro controla los ciclos
circadianos. Sin embargo, la cantidad relativa de luz y oscuridad, que varía en función
de las estaciones del año, también desempeña un papel importante en la regulación de
los ciclos circadianos. De hecho, algunas personas experimentan el trastorno afectivo
estacional, una forma de depresión grave en la que aumenta la desesperación y la
desesperanza durante el invierno, y disminuyen durante el resto del año. El trastorno al
parecer es resultado de la brevedad y la penumbra de los días invernales. En
ocasiones, basta con una exposición diaria a luces brillantes para mejorar el estado de
ánimo de quienes sufren el trastorno.

Ritmos circadianos: procesos biológicos que ocurren con regularidad en un ciclo de


aproximadamente 24 horas.

Los ensueños son fantasías que las personas elaboran estando despiertas. ¿Cuáles
son las semejanzas y diferencias entre los ensueños y los sueños nocturnos?

Ensueños: soñar sin estar dormido Es cosa de magia: pueden borrarse nuestros
errores pasados y el futuro puede llenarse de logros notables. La fama, la felicidad y la
riqueza pueden ser nuestras. Al momento siguiente, sin embargo, pueden ocurrir las
tragedias más horribles, dejándonos devastados, solos y miserables. La fuente de
estos escenarios son los ensueños, fantasías que se elaboran durante la vigilia. A
diferencia de lo que sucede con los sueños que se dan cuando estamos dormidos,
sobre los ensueños tenemos un mayor control. Por tanto, su contenido a menudo
guarda una relación más estrecha con sucesos inmediatos en el ambiente, que el
contenido de los sueños que ocurren cuando estamos dormidos. Aunque pueden incluir
contenido sexual, los ensueños también pertenecen a otras actividades o sucesos que
son relevantes para la vida de la persona. Los ensueños son una parte común de la
conciencia durante la vigilia, aunque la conciencia del ambiente que nos rodea
disminuye cuando fantaseamos con los ensueños. Las personas varían
considerablemente en la cantidad de ensueños que tienen. Por ejemplo, entre 2 y 4%
de la población pasa por lo menos la mitad de su tiempo libre fantaseando. Aunque la
mayoría de la gente tiene ensueños con mucha menor frecuencia, casi todos fantasean
en cierto grado. Los estudios en los que se les pide a las personas que identifiquen lo
que hacen en periodos aleatorios durante el día, han demostrado que fantasean con
ensueños cerca de 10% del tiempo.

¿Tiene usted problemas para dormir? No está solo: según la OMS, al menos 40% de la
población mundial sufre de insomnio de manera transitoria. Para aquellos de entre
nosotros que se pasan horas dando vueltas en la cama, los psicólogos que estudian los
problemas del sueño tienen muchas sugerencias para superar el insomnio. Veamos
algunas ideas.

Ejercítese durante el día (por lo menos seis horas antes de irse a la cama) y evite las
siestas. No es de sorprender que ayude el hecho de estar cansado antes de irse a
dormir. Además, aprender técnicas de relajación sistemática y biorrealimentación
puede ayudarle a relajarse de las tensiones del día. • Elija un horario regular para irse a
la cama y apéguese a éste. Habituarse a un programa diario ayuda a que sus
mecanismos de ritmo interno regulen su cuerpo en forma más efectiva.

Evite las bebidas con cafeína después de comer. Los efectos de bebidas como el café,
el té y algunos refrescos pueden persistir entre 8 y 12 horas después de su consumo. •
Beba un vaso de leche tibia a la hora de irse a la cama. Sus abuelos tenían razón al
aconsejarle esto, pues la leche contiene triptófano, una sustancia química que ayuda a
dormir.

Evite las píldoras para dormir. Aun cuando 25% de los adultos estadounidenses
manifiestan haber consumido medicamentos para dormir durante el año anterior, a
largo plazo esto puede ocasionar más daño que bienestar, pues dichos fármacos
alteran el ciclo de sueño normal.
Trate de no dormir. Este método funciona pues a la gente se le dificulta dormir cuando
se esfuerza en hacerlo. Una mejor estrategia consiste en irse a la cama sólo cuando
usted se sienta cansado. Si no se duerme en 10 minutos, abandone la recámara, haga
algo más y regrese hasta que sienta sueño. Continúe con este proceso todas las
noches si es necesario, pero levántese a su hora acostumbrada por la mañana y no
tome ninguna siesta durante el día. Al cabo de tres o cuatro semanas, la mayoría de las
personas se condicionan a asociar su cama con el sueño, y se duermen rápidamente
por la noche. Si tiene problemas persistentes para dormir, considere la posibilidad de
visitar un centro para trastornos del sueño.

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