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Gran Premio Clásico Simón Bolívar Caracas, Venezuela: "Casquillo de Oro"

Juan Vicente Tovar fue un jinete venezolano que ganó 2492 carreras en 18 años. En 1990 ganó su segundo Gran Premio Clásico Simón Bolívar montando a Don Fabián, y también ganó 3 clásicos internacionales en Santa Rita ese mismo año con 3 caballos venezolanos diferentes. Fue considerado uno de los mejores jinetes en la historia de Venezuela.

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Gran Premio Clásico Simón Bolívar Caracas, Venezuela: "Casquillo de Oro"

Juan Vicente Tovar fue un jinete venezolano que ganó 2492 carreras en 18 años. En 1990 ganó su segundo Gran Premio Clásico Simón Bolívar montando a Don Fabián, y también ganó 3 clásicos internacionales en Santa Rita ese mismo año con 3 caballos venezolanos diferentes. Fue considerado uno de los mejores jinetes en la historia de Venezuela.

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Juan Vicente Tovar sobre el Caballo Don Fabián.

(Gran Premio Clásico Simón Bolívar 1990)

Juan Vicente Tovar León (Caracas, Venezuela *24/05/1950, ídem +12/04/2000) fue un jinete
venezolano de caballos purasangre de carreras, conocido como "El Negrito de San José", es
considerado uno de los mejores jinetes de los últimos tiempos de la hípica en Venezuela. Durante 18
años como jinete ganó 2492 carreras en los hipódromos de Santa Rita, Valencia y La Rinconada, y por
16 años consecutivos se adjudicó el premio "Casquillo de Oro" como máximo ganador de carreras de
caballos.

'''Biografía'''
Juan Vicente nació en la ciudad de Caracas, Venezuela, en la popular parroquia de San José, el
24 de mayo de 1950, siendo sus padres Pedro Tovar y María León, de esa unión nacieron también Julio,
Justo, Sergia Rosa y Ana Cristina, crecieron en un hogar humilde pero trabajador, y esto llevó al futuro
jinete a iniciarse a temprana edad en el campo laboral. Se convierte en plisador de ropa femenina en el
Almacén Maden, de la esquina de Salvador de León. Lejos estaba el pequeño negrito, de atrapar tantos
títulos, el exceso de récords, la idolatría de un país entero, la condición de campeón indiscutible y,
sobre todo, el de ciudadano ejemplar.
Por medio de un amigo, que lo conoció en un restaurante en La Pastora en Caracas, Juan
Vicente es llevado al hipódromo La Rinconada, y allí empieza a conocer de cerca a los que más
adelante serían sus mejores amigos, los caballos, se inicia como caballerizo del establo de Rosendo
Fernández y tiempo después, se inscribe en la escuela de jinetes fundada por Luis Monasterios. Egresa
de la escuela en el año 1973 en la promoción Jesús Marino Escobar, y un año después, el 2 de marzo
de 1974, obtendría la primera de las 2492 victorias acumuladas en su carrera montando la yegua Soroa,
entrenada por Eduardo Azpúrua. Para aquel entonces, era difícil conseguir un buen agente de jinetes
que le firmara montas. Al quedarse sin representante, y mientras tramitaba su licencia de conducir
automóviles, conoce a José Ángel Torres Velázquez, conocido en el ambiente hípico como “Edificio” y
lo convence para que sea su representante para que le firme montas. Termina esa temporada con 41
triunfos, no obstante pierde el título de aprendiz del año en la última semana, cuando su colega
Argenis Rosillo lo termina superando por una victoria, sin embargo recibe Mención Honorífica como
jinete aprendiz.
Cuando estaba empezando a demostrar sus cualidades como jockey el destino le jugó una mala
pasada, hacia el año 1975, mientras realizaba la sesión matutina de traqueos en el hipódromo La
Rinconada, Juan Vicente sufre una aparatosa caída del caballo Soapure, entrenado por Domingo
Noguera Mora, queda tendido en la cancha, y le diagnostican fractura de fémur. Dura entre 5 a 6 meses
fuera de las pistas, y sus deudas crecían, específicamente la de una casa que recién adquirió para su
madre, la cual iba a ser regalada por Tovar para el día de las madres, sin embargo los jinetes construyen
su futuro compitiendo y ganando carreras, y en menos tiempo de lo que estimaban los médicos, el
pequeño caraqueño se encargó de sorprender a todos con su regreso a las pistas en tan solo cuatro
meses, estaba nuevamente de vuelta al ambiente hípico, y estaba ganando carreras y pudo pagarle la
casa a su señora madre.
Juan Vicente Tovar estaba dotado de un increíble instinto para tomar decisiones rápidas en la
pista y de un tacto preciso para conocer el estado físico de sus montas. Por lo que pronto estuvo de
nuevo en los primeros planos, Terminaba Tovar ese año 1976 como subcampeón de los jinetes,
escoltando a la figura del momento, Ángel Francisco Parra.
A partir del año 1977, Tovar se convierte en el dictador absoluto de la hípica cuando obtiene 114
triunfos, y adjudicarse el primero de los 16 casquillos de oro que obtendría en su carrera, superando el
récord mundial de 15 casquillos de oro que estaba en manos del jockey uruguayo Irineo Leguisamo. En
el año 1978, se adjudica su segundo casquillo de oro seguido al obtener 146 triunfos, En ese mismo
año gana la Triple Corona de yeguas con Blondy hecho este que repite en el 80 con Gelinotte y con
otra triple coronada gano uno de los tres pasos, se trató de Lady and Me; además estuvo cerca con
Inolympia, Trinycarol, The Queen, Luna Pier y Ferd D'Ferh. Con Gelinotte, la valiente zaina
nacida en el año 1977, copó la escena cuando se metió en las páginas doradas de nuestro hipismo al
conquistar la Triple Corona de yeguas, y gano dos pasos de la Triple Corona Nacional, y cayo
vencida para perder en un duelo cabeza a cabeza de casi 500 metros con Sweet Candy en el Derby de
Venezuela, ultimo paso de las gemas. Para 1979, Tovar sumaba su tercer premio casquillo de oro
sucesivo al acumular 106 lauros
A inicios del año 1980 Tovar estuvo unos días en Norteamérica, específicamente en Hialeah
Park, donde participó en algunas carreras logrando un triunfo con Double Accord y dos segundos
lugares (uno de ellos con Sceptic, propiedad de Domingo Noguera Mora), bregando con jockeys de la
talla de Ángel Cordero Jr., no obstante, a pesar de esta ausencia de las pistas venezolanas, Juan
Vicente sumó su cuarto casquillo de oro al acumular en esa campaña 139 ganancias.
Nuevamente “El Negrito de San José” copaba la escena hípica venezolana en el año 1981, al
sumar su quinto premio casquillo de oro al obtener 140 primeros lugares, en ese mismo año, llevo a
Veseli a convertirse en el primer Triple Coronado del Hipismo Zuliano, cuatro años más tarde
regreso para repetir la hazaña, esta vez en la silla del gran campeón Tío Cheo con el cual también
obtuvo el Clásico José María Vargas de 1986 en La Rinconada Ganando el Clásico Día de la
Armada de 1982 con la yegua Val Fleurie, Juan Vicente Tovar pasó a liderizar el renglón de clásicos
ganados superando a Balsamino Moreira, llegando a 71 clásicos ganados por 70 del recordado látigo
chileno. Tovar terminaría llevándose su sexto premio casquillo de oro de ese año al cruzar la meta en
151 ocasiones.
146 Lauros fueron suficientes para que Juan Vicente Tovar se llevara por séptima ocasión
consecutiva el premio casquillo de oro como máximo ganador de carreras de caballos del año 1983, en
el Hipódromo de Valencia gano su primera con Murciano en la jornada inaugural el 25 de marzo de
1983, de esa hípica de Cabriales se recuerda su triunfo en el Hipódromo de La Rinconada con la
primera gran Campeona Valenciana Miss Leidy en el Clásico General Joaquín Crespo de 1984.
Comenzaba el año 1984, y Tovar estaba sumergido en una racha negativa, en la cual estuvo tres
semanas consecutivas sin obtener triunfos, cosa que preocupaba a aficionados y periodistas hípicos, sin
embargo, el teléfono de la quinta Mis Anhelos, de la urbanización Los Naranjos repicaba y Tovar se
llevaría una sorpresa mayúscula. Quien lo llamaba era nada más y nada menos que Luis Aparicio,
nuestro primer y hasta ahora, único venezolano en el salón de la fama del béisbol de las grandes ligas
en Cooperstown. En esa llamada Aparicio le indicó a Tovar: “Sé que estáis metido en un slump. Yo
pase por eso en las grandes ligas. Mentalízate e imagínate que no está pasando nada, que estáis
ganando seguido, y veréis que pronto vuelves a tu estado natural: a ganar como vos sabéis” Esa
llamada fue suficiente para que Tovar retomara su ritmo ganador y así llevarse por octava ocasión
sucesiva el premio casquillo de oro al conquistar 101 triunfos.
Para el año 1985, Tovar se adjudicaría la Triple Corona venezolana, montando al caballo Iraquí,
del stud Chivacoa, entrenado por Daniel Pérez García, con lo cual se convertía en el tercer triple
coronado del hipismo de Venezuela, emulando a los caballos Gradisco, quien logró la hazaña por
primera vez en el año 1960, y 12 años más tarde, lo lograría El Corsario. 136 lauros bastaron para que
Tovar se llevara su noveno casquillo de oro seguido.
Corría el año 1986, y Juan Vicente se llevó por primera vez el Gran Premio Clásico Simón
Bolívar con el caballo Winton, a pesar de su gran calidad como jinete, sólo en 2 oportunidades pudo
ganar el evento de mayor jerarquía del hipismo nacional, o el “Clásico de los clásicos” como lo
denominó el narrador hípico Gustavo Ravell, conocido como “El jinete del aire” pero este no sería el
único clásico ganado por Tovar en ese año, también se adjudicó 17 clásicos de grado, en este orden el
Alberto Smith (con Napaz), José María Vargas (Tío Cheo), Andrés Bello (Tío Cheo), Día de la
Armada (Miss Vereda), Fuerzas Armadas de Cooperación (Winton), El Corsario (Miss Vereda),
Cavepro (Winton), Asociación Hípica de Propietarios (Winton), Periodistas Hípicos (Sátira),
Burlesco (Sparrow), Cría Nacional (Winton), Ciudad de Caracas (Imbay), Fuerza Aérea
Venezolana (Capaz), Jockey Club de Venezuela (Winton), Comparación (Batiente) e Instituto
Nacional de Hipódromos (Capaz). Además ese año triunfo en el Selección de Fedeharas (Napaz),
Derby de Sovecría (Miss Vereda) y Polla de Acrica (Refino) Obtuvo su décimo casquillo de oro
sucesivo al obtener 108 triunfos. Nuevamente desde el año 1987 al año 1989 sumó 3 casquillos de oro
que significaron el undécimo, duodécimo y decimotercero respectivamente al sumar 128, 108 y 106
primeros lugares en esos años.
Corría el año 1990, y Tovar seguía ocupando las páginas hípicas de los periódicos en Venezuela,
en ese año, obtuvo su segundo triunfo en el Gran Premio Clásico Simón Bolívar con el caballo Don
Fabián, entrenado por don César Cachazo, en final memorable con la yegua Backyard, sin embargo, su
momento cumbre llegó el domingo 2 de diciembre de ese mismo año, cuando Juan Vicente Tovar logró
en el hipódromo de Santa Rita, una hazaña que ningún otro jinete haya podido lograr, ganar 3 clásicos
internacionales en una misma tarde, con 3 ejemplares venezolanos, y con 3 finales emocionantes, ganó
el Confraternidad del Caribe para hembras con la yegua Mon Coquette en dramático final con la
también venezolana Stillwater, ganó el Confraternidad del Caribe para Machos con el caballo Randy
en emotivo final con su compatriota Súper Sergio y cerró con broche de oro esa lluviosa tarde marabina
ganando la XXIII edición del Clásico Internacional del Caribe con el mejor caballo para aquel entonces
Don Fabián, cuyo final fue por demás no apto para cardíacos ya que gano en emotivo duelo al caballo
de Panamá Espaviento. Esta hazaña no ha sido igualada por ningún otro jinete a nivel mundial. Sumaría
su decimocuarto casquillo de oro sucesivo al sumar 106 primeros lugares.

Juan Vicente Tovar sobre el caballo Don Fabián en el Clásico Internacional del Caribe de 1990

El 25 de agosto de ese mismo año, la vida nuevamente le jugaría una mala pasada a Juan
Vicente Tovar y a su familia, ya que ese día muere su hija Janneth Tovar Celis, de 11 años, esto
sumerge a él y a su núcleo familiar en un profundo dolor, y Tovar comienza a sufrir de depresiones, tan
así que esta situación lo hace pensar seriamente en retirarse de la hípica. Sin embargo, su agente José
Ángel Torres Velázquez, conocido en el ambiente hípico como “Edificio” conjuntamente con su esposa
Yolanda Celis de Tovar, lo convencen para que corra el año 1991, Tovar accede a la petición hecha y
decide postergar su retiro, tan así que en ese año obtendría su victoria 2000 de por vida con la yegua La
Kapita, ese año sumaría su decimoquinto casquillo de oro de manera sucesiva al sumar 113 triunfos, y
de esa manera igualaría el récord mundial que estaba en manos del jinete uruguayo Irineo Leguisamo.
Para el año 1992, anuncia su retiro definitivo de las pistas venezolanas, no sin antes haber
obtenido su decimosexto casquillo de oro sucesivo al obtener 102 lauros, y así superar el récord
mundial de casquillos de oro. Sin embargo, la nostalgia del quehacer diario, la camaradería y
competencia del medio, se apoderaron de el y sorpresivamente se reincorporó a actividades con una
gran diferencia sobre el resto de los atletas que han intentado una segunda etapa: conseguir el éxito en
esa misma temporada, 1995, su primer triunfo con Mariawaleska en una recordada ovación que duro
varios minutos desde que entro en la recta final hasta que hizo el repeso, culminar entre los primeros de
la estadística y ganar por novena ocasión en su carrera, el Clásico Presidente de la República, con el
ejemplar Colonial. Desde el año 1996, hasta el año 1998, tiene altibajos en triunfos. En ese año 1998,
se retira por segunda vez de la hípica venezolana, y decide probar suerte con el programa hípico Tovar
en Línea, transmitido por Radio Caracas Televisión, y también probaría suerte al editar la revista
Detector Hípico junto al ex-entrenador Luis Rafael Chacón.

'''Reconocimientos'''
A lo largo de su carrera, Juan Vicente recibió múltiples reconocimientos tanto dentro como
fuera de las pistas venezolanas, fue una persona humilde, trabajadora, honesta y un ciudadano ejemplar,
nunca se prestó a malas intenciones durante toda su vida.

'''Muerte'''
Juan Vicente Tovar muere trágicamente el 12 de abril del año 2000 por estar padeciendo
problemas familiares. Cada año, en el hipódromo La Rinconada, se corre un clásico en su nombre, y su
legado permanecerá en la memoria de los aficionados, de los jinetes que se inician y de los que ya
llevan tiempo en este difícil mundo de las carreras de caballos.

'''Referencias'''
[Link]
[Link]

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