Historia Argentina para Principiantes
Historia Argentina para Principiantes
Daniel Campione
Hasta 1880, el estado argentino no dominaba ni la mitad del territorio que reivindicaba como
prop
propio,
io, y libr
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abaa frec
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conflilict
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armado
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es para
para impo
impone
nerr
precariamente su autoridad. Sufría asimismo la falta de articulacin de su territorio como espacio
econmico, la debilidad de su sistema de comunicaciones y transporte, adem!s de la anarquía
monetaria e"istente, y la carencia de un control efectivo del comercio e"terior. #a inmigracin
e"tran$era en curso venía a suplir la aguda escase% de poblacin, pero creando el problema de la
creciente
creciente &eterogen
&eterogeneidad
eidad cultural
cultural de la poblacin
poblacin resultant
resultante.
e. 'n la conformaci
conformacin
n social de su
clase dominante, el país presentaba algo m!s seme$ante a un con$unto de n(cleos provinciales o a lo
sumo regionales bastante aislados entre sí )y del mercado mundial, salvo los m!s cercanos al *ío de
la +lata, que a una clase unificada que pudiera desplegar alguna estrategia de con$unto.
'n el plano político-institucional, si bien el programa de la organi%acin nacional/ &abía
quedado fi$ado entre 18 y 1820, e"istían elementos de precariedad no desde3ables, como la
carencia de una capital de la rep(blica, lo que no era sino la manifestacin de la e"istencia de la
provincia de 4uenos 5ires como foco de poder alternativo )y potencialmente antagnico al del
estado nacional, y una frecuente y efectiva puesta en entredic&o del monopolio de la fuer%a por
parte del estado nacional, reali%ada por poderes regionales respaldados por la fuer%a armada.
+ero en esos mismos a3os despegaba el crecimiento de las e"portaciones, con ciclos de
envergadura creciente )primero lana, despu6s cereales, finalmente carne, afluían importantes
inversiones e"tran$eras, que se centraron en infraestructura )en primer lugar los ferrocarriles y
finan%as )con bancos y empr6stitos que financiaron el gasto p(blico y los negocios de la elite
econmica, el comercio, los servicios y el desarrollo urbano sufrían una verdadera e"plosin, sobre
todo en 4uenos 5ires, y la inmigracin
inmigracin &acía posible la duplicaci
duplicacinn de la poblacin
poblacin en pocos a3os.
Con el e"terminio de los indígenas )y la consiguiente ocupacin efectiva del territorio por el
estado, y la apropiacin plena de la propiedad rural por la clase dominante, el triunfo definitivo
sobre el foco de poder de la provincia de 4uenos 5ires )y la previa campa3a de pacificacin sobre
los instalados en el interior, y el completamiento de las medidas b!sicas de unificacin econmica
)moneda nacional, sistema de conversin monetaria, sistema bancario estatal, mayor articulacin
del sistema impositivo, perfeccionamiento de la legislacin civil, comercial, penal y minera y
profesionali%acin y organi%acin de las fuer%as armadas, el estado nacional argentino terminaba
de consolidarse
consolidarse.. 'llo permitiría
permitiría proveer el sustento
sustento a una clase dominante
dominante que articularía
articularía el
aparato estatal para dirigir el proceso de integracin del país en el mercado mundial, y me$orar su
posicin a la &ora de obtener beneficios.
beneficios. 'sa misma clase se iría conformando como como gestora de un
orden/ político nacional, constituido tambi6n en torno a 1880, mediante una alian%a que integraba a
las elites provinciales pree"istentes y generaba por primera ve% una coalicin estable que
comprendía tanto al !rea bonaerense como a las provincianas. 7
1
Estos apuntes han sido inspirados por el reiterado dictado de cursos de historia argentina a auditorios no insertos en una
formación sistemática en Historia. Allí aparece, una y otra vez, la inquietud acerca de qué leer sore nuestra historia. !a dificultad
de satisfacer ese interrogante con una contestación reve, nos fue llevando a la escritura de este panorama acerca de la
historiografía argentina, que pretende seguir siendo "apto para principiantes#, pero ha sumado la pretensión de resultar $til para
la discusión entre aquéllos ya familiarizados con la historiografía de nuestro país.
2
%on la matanza o el sometimiento de los n$cleos indígenas, no sólo se logra el dominio territorial efectivo, sino un principio de
homogeneización cultural, al eliminar a un componente "e&tra'o# a la "unión nacional# en vías de consolidación.
3
(ara la caracterización de ese período de la historia argentina hay varias oras importantes, con distintos enfoques. !os de
lectura asolutamente indispensale son La formación del estado argentino, de )scar )zsla*, El Orden Conservador, de +atalio
otana
otana,, La formación de la Argentina moderna,
moderna , de Ezequiel
Ezequiel -allo
-allo y oerto
oerto %ortés
%ortés %onde,
%onde, Una nación para el desierto
Daniel Campione 2
80/, y se convertiría en virtual política de estado/ a comien%os del siglo veinte, en una tarea que,
como veremos, culmina en la d6cada del 70/, ya m!s ligado a la defensa del proyecto de desarrollo
capitalista en crisis, que a la proyeccin de su etapa e"pansiva. #a presidencia de 5gustín +. ?usto,
que fue el escenario de los esfuer%os por reorgani%ar el capitalismo argentino sin ceder un !pice
de poder político por parte del n(cleo m!s concentrado de la clase dominante, fue tambi6n el
momento del avance definitivo en la institucionali%acin/ de la visin oficial de la &istoria.
&istoria .8
#a construccin de una visin &istrica form así parte importante de la constitucin de una
ideología con capacidad &egemnica en nuestro país, sustentada en la virtual invencin/ de una
identidad nacional, que tenía en la creacin de una epopeya &istrica propia un componente central.
#a tarea &istoriogr!fica/ se integr así a la obra de uniformacin cultural emprendida por la
generacin del 80/, como forma de saldar en el plano ideolgico-cultural la integracin territorial,
econmica y demogr!fica de nuestro país. Completadas las tareas m!s urgentes, relacionadas con
imperativos econmicos, militares
militares y políticos, e incorporados recientemente
recientemente al dominio estatal una
buena parte de sus &abitantes )sea por la inmigracin o poblacin de antigua residencia que reci6n
a&ora
a&ora caí
caíaa efect
efectiva
ivamen
mente
te ba$o
ba$o la autori
autoridad
dad estata
estatal,
l, la probl
problem!
em!tic
ticaa ideol
ideolgic
gico-c
o-cult
ultura
urall de
construccin de legitimidad cobraba elevada pertinencia.
'stuvo muy ligada al establecimiento de un sistema de educacin p(blica de alcance nacional, y a la
consolidacin )y dotacin de una base de masas mediante la conscripcin obligatoria de las
instituciones armadas. @ en los a3os del cambio de siglo, la con$uncin de los niveles m!s altos de
inmigracin europea, $unto a la toma de conciencia por las elites de las aristas peligrosas/ del
fenmeno, acentu el sentimiento de urgencia en cu!nto a la necesidad de instaurar un aprendi%a$e
de la &istoria nacional que sirviera como generador del amor a la patria/. A uestro país reci6n
arribaba a su plena configuracin como estado nacional, al &aber conquistado el monopolio efectivo
de la fuer%a, la autonomía frente al poder eclesi!stico y otros en competencia con el estatal.
'staba en trance de insertarse con fuer%a en el mercado mundial, al mismo tiempo que se
consolidaba como espacio econmico unificado y poblado )inmigracin mediante lo que &asta poco
antes
antes &abía
&abía sido
sido virtua
virtualme
lmente
nte un espac
espacio
io vacío/
vacío/, para
para colmo
colmo fragme
fragmenta
ntado
do por front
frontera
erass
interiores. ecesitaba imperiosamente inventarse/ un pasado, un relato co&erente que permitiera
10
e"pansin econmica, y en el dominio pleno del poder estatal consolidado en el orden conservador/.
undada en esta etapa< convertida en c!non para el tratamiento no slo acad6mico sino educativo y
periodístico de nuestra &istoria, incorporada al sentido com(n de las clases subalternas por
m(ltiples vías, la &istoriografía liberal oficial estuvo llamada a tener larga vigencia. Slo comen% a
ser puesta en duda cuando se &icieron visibles los límites del orden agroe"portador, de la
asociacin privilegiada con ran 4reta3a y de la e"plosin de modernidad de la 5rgentina
internacionali%ada y culta del Centenario, así como los efectos negativos/ de la vigencia efectiva
del sufragio universal.
#os iniciadores mayores de esa tradicin fueron, sin duda, 4artolom6 ;itre y Eicente idel #pe% 11,
ambos &ombres políticos de primera línea, que dedicaron parte de sus empe3os intelectuales a
cons
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dos prce
rcere
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cipa
pale
less );it
);itre
re . 'l nivel de esos dirigentes
1
)especialistaFpolítico que eran #pe% y ;itre dentro de la elite gobernante, nos indica el grado
17
11
<<.
<<. Huo por cierto historiadores
historiadores de la Argentina
Argentina anteriores
anteriores a 2itre y !ópez,
!ópez, e incluso produ1eron
produ1eron alguna ora de intención
intención
"integral#, pero no alcanzaron a configurar una "versión oficial# completa, como la que sí perge'aron
perge'aron aquellos dos. !a primera
"historia
"historia argentina#
argentina# en orden cronológico,
cronológico, fue escrita por el deán -regorio Munes, destacado
destacado dirigente
dirigente político cordoés
cordoés y
miemro de la llamada "Gunta -rande# en <=<>6<=<<. Fu traa1o se desarrolló por encargo guernamental, y fue pulicado en el
a'o <=<?, con el título de Ensayo de la +istoria civil del Paraguay, (uenos Aires y %ucumn. )tro autor de importancia fue (edro
de Angelis, que pulicó sore todo durante el goierno de osas, y que además de algunas iografías, sacó a la luz l a Colección
de o"ras y documentos relativos a la +istoria antigua y moderna de las Provincias del -ío de la Plata , amplia colección de
documentos
documentos que quedó inconclusa. Ca contemporá
contemporánemen
nementete a la primera ora de 2itre 8la Historia de (elgrano...@
(elgrano... @ !uis !.
0omínguez, además de pulicar profusas colecciones de documentos, fue autor de una Historia Argentina que
Argentina que llegó a servir de
liro de te&to a varias generaciones de alumnos.
12
/ Historia de (elgrano y de la !ndependencia Argentina e Historia de #an $artn y de la !ndependencia Americana , no son ni
meras historias militares ni iografías de amos próceres, sino minuciosas historias generales del período <=>;6<=>, con
mucha información
información que e&cede las trayectorias
trayectorias de amos generales
generales y los conflictos
conflictos élicos ligados a la emancipació
emancipación n 8El
"elgrano...incluye pormenorizado relato de las guerras civiles del período@
13
/omamos aquí la definición gramsciana, que considera al auténtico dirigente como sumatoria del conocimiento profundo de un
sector de la realidad y la posesión del arte de la política. /anto 2itre como !ópez fueron homres políticos a la vez que
intelectuales de profunda formación en algunas ramas del conocimiento, con la historia a la caeza.
14
+atalio otana ha dedicado uena parte de un traa1o a comparar la visión de 2itre y la de !ópez, no desde el punto de vista
metodológico, sino desde la $squeda de distintos principios de legitimación para el orden político surgido de la revolución de
2ayo3 4...2itre resuelve la cuestión de l a legitimidad repulicana merced a una evolución democrática que c ontiene en germen la
constitución nacional 8federal y presidencialista@ de <=B6;>....L.M.
<=B6;>....L.M. !ópez rasga el velo de las contradicciones de la revolución sin
poder encontrar en ella una respuesta al modelo de una rep$lica aristocrática y parlamentaria.7 8+atalio . otana. La li"ertad
política y su +istoria. Editorial Fudamericana6 Dnstituto /orcuato
/orcuato 0i /ella,
/ella, p. B<@ 2itre quedaría así
así uicado en una orientación
mas democrática dentro de lo que el autor denomina
denomina 4los dos lieralismos posiles7 que uno y otro defendían. 8 !dem, p. <<@. En
términos de posicionamiento frente al proceso histórico, esto se trasuntaría en el rechazo más frontal y completo de !ópez por la
acción y las ideas de la tradición federal y caudillista, a la que 2itre asigna algunos aportes positivos dentro de una evaluación
gloalmente negativa.
Argentina: La escritura de su historia 5
educacin escolar y los te"tos de divulgacin posteriores, combinarían en muc&os aspectos las
visiones de los dos clasicos/ a la &ora de configurar la versin oficial.
Con todo, ;itre y #pe% no fueron sino precursores de una &istoriografía que ya en las primeras
d6cadas del siglo BB se constituiría en escuela )la ueva 'scuela Histrica y se profesionali%aría.
'n el período intermedio, el coincidente apro"imadamente con la llamada generacin del 80 y el
cambio de siglo aparecerían estudiosos todavía no profesionales, como ?uan 5gustín arcía,
'rnesto Iuesada, 5dolfo Saldías, +aul roussac, David +e3a 1, que cultivarían el ensayo &istrico o
la biografía con regular calidad pero sin la envergadura de los dos iniciadores )eran adem!s de un
perfil m!s profesoral/, con paso por la universidad, aunque tampoco fueron a$enos a la actuacin
política y las carteras ministeriales Jampoco ocuparían los altísimos lugares en el aparato estatal
a la que llegaron los miembros de la generacin anterior. 12 'sa con$uncin de &ombres políticos,
intelectuales-generalistas e &istoriadores no profesionales tendría ramificaciones algo
posteriores, como ?uan 5lvare%, los C!rcano padre e &i$o )*amn ?. y ;iguel 5ngel. Sería
durante los a3os de actuacin de la generacin del 80/, pero todavía ba$o la direccin de 4artolom6
;itre, que se formarían los primeros antecedentes de una institucionali%acin de los &istoriadores,
aunque todavía sobre una base no profesional, como la ?unta de Historia y umism!tica.
Ktro rubro de &istoriadores no profesionales serían los &istoriadores-ingenieros, verdaderos
padres/ de la &istoria econmica en los a3os 70-90 )5le$andro 4unge, *icardo Krti%, Horacio
iberti, 5dolfo Dorfman, 5m6rico uerrero, 5dolfo ;ontoya. Hubo entre ellos diversas
orientaciones ideolgicas, pero tuvieron en com(n la reali%acin de traba$os serios y rigurosos,
algunos de los cuales, como la Historia de la 'conomía 5rgentina de Krti%, la Historia 'conmica
de la anadería 5rgentina, de iberti, o los dos vol(menes que dedic a la evolucin de la industria
Dorfman, siguen constituyendo obras de referencia &asta la actualidad.
La nueva escuela histórica
#a nueva escuela &istrica/, como di$imos, se constituy sobre una base de profesionali%acin
creciente1>, en torno a 1A0, dentro )=nstituto de =nvestigaciones Histricas de la acultad de
ilosofía y #etras18 y fuera )?unta de Historia y umism!tica 5mericana, despu6s 5cademia
15
Ernesto Nuesada por La poca de -osas, cuya primera edición es de <=:=, y 0avid (e'a con su 0uan 1acundo 2uiroga,
fueron precursores en la reivindicación de los caudillos y de la trayectoria de osas, y de la preocupación por la configuración del
federalismo argentino, que posteriormente desarrollará Emilio avignani.
16
!os intelectuales de la "generación del =># 8!ucio L. 2ansilla, 2iguel %ané, Eduardo Oilde@ seguían siendo homres de
e&tracción social muy elevada y con acceso a la elite política, pero ya no eran persona1es centrales de la misma como lo
haían sido 2itre o Farmiento. Alguna cartera ministerial, una anca de diputado o senador, y los cargos diplomáticos
fueron sus destinos haituales. %f. 0. Li'as, !iteratura argentina y vida nacional, vol. , p. B.
17
"(rofesionalización# no equivale en este caso a estudios históricos formales 8la +ueva Escuela seguía teniendo un
componente de aogados y otros profesionales de ramas a1enas a la historia, e incluso sin formación universitaria 8Gosé
/orre evello, que llegó a ser responsale de Dnvestigaciones del Dnstituto de Dnvestigaciones de la Macultad de Milosofía y
!etras de la KA, ni siquiera haía completado el secundario, como un e1emplo@. Fe refiere en camio a que ingresa a la
actividad una generación de historiadores que tiende a vivir de su profesión, en la docencia, la investigación, cargos
p$licos relacionados, etc.
18
<= Este Dnstituto fue fundado en <:<, con el nomre de Fección de Historia, a1o la dirección de !uis 2aría /orres, que
inició la pulicación de la serie 3ocumentos para la +istoria argentina. En <:> tomó la dirección Emilio avignani, cuyo
nomre lleva hasta el día de hoy el Dnstituto de Historia Argentina y Americana, n$cleo mayor de la historiografía
hegemónica en la actualidad. !a ora mas recordada de avignani fue la Historia Constitucional Argentina. A diferencia
de los historiadores de generaciones anteriores, comprometidos políticamente con el orden oligárquico6conservador, fue
un destacado dirigente de la K.%., siendo diputado nacional por ese partido en varios períodos. A partir de los a'os B>#
se alineó con la fracción alvearista del radicalismo. /amién radical, pero yrigoyenista, fue otro prohomre del Dnstituto,
0iego !uis 2olinari, que después de <:JB se volcaría al peronismo.
Daniel Campione 6
acional de la Historia 1A0 de la institucin universitaria, 1 en torno a la segunda d6cada del siglo
BB. 'l profesor-gentleman para el que la &istoria era un &obby , era reempla%ado por
profesionales de la &istoria, en un proceso que puede ligarse a la reforma universitaria. 'sta
nueva escuela/7 ocup !mbitos institucionales que contaron con apoyo del estado, y durante
algunos períodos de importantes fondos para efectuar publicaciones, via$ar al e"tran$ero,
establecer miembros correspondientes en el e"terior y otras actividades. Jambi6n brindaban
asesoramiento a las autoridades p(blicas sobre símbolos nacionales, fec&as patrias, así como sobre
las denominaciones de calles y paseos p(blicos, y otras cuestiones &istricas de inter6s p(blico/ en
una manifestacin clara de integracin al aparato estatal. Juvieron en com(n la reivindicacin del
rigor &eurístico )por eso se apoyaron m!s en ;itre que en #pe%, la dedicacin predominante a la
&istoria política )y dentro de esta la centrada en torno a las diversas manifestaciones de las
instituciones y del 'stado, la visin de la &istoria-acontecimiento, poco proclive al entendimiento
de la &istoria como proceso y propensa al culto a los grandes &ombres/ y las minorías ilustradas/, y
la asuncin de la tarea de &istoriador como parte de una actividad de construccin m!s vasta de
las bases del estado y la nacionalidad, entendidos ambos en la ptica de las clases dominantes,
aunque estos &istoriadores, a diferencia de los anteriores al Centenario, ya no provenían en
general de las familias patricias sino de las capas medias. #a profesin de &istoriador se convertía
así en un deber cívico/, y la e"altacin de los valores patriticos/ y las raíces de la identidad
nacional, en una virtual obligacin de un modelo de &istoriador que era )y se asumía como
funcionario de la ideología/, para usar una terminología de origen gramsciano.
5mbas instituciones encararon la publicacin de documentos en gran escala )sobre todo en torno al
período virreinal y el de la independencia con algunos esfuer%os monumentales como 5sambleas
Constituyentes 5rgentinas , dirigida por 'milio *avignani, o la Historia del Derec&o 5rgentino, de
*icardo #evene. +redominaban los &istoriadores que tenían formacin $urídica y no &istrica, y su
dedicacin central fue siempre a la &istoria política, con una gran preocupacin por el
establecimiento de la cronología y por el traba$o sobre los documentos, con la concepcin de
raigambre positivista de que estos &ablaban por sí mismos/, y la consiguiente pobre%a en cuanto a
problemati%acin/ de las cuestiones &istricas, ya que, garanti%ado el rigor &eurístico, la tarea del
&istoriador quedaba pr!cticamente terminada. Cuando incursionaban en temas econmicos, sociales
<:
<:. !a Gunta de +umismática e Historia Americana data del período anterior, siendo uno de sus fundadores el propio
2itre, en el a'o <=:B 8como Gunta de +umismática, tomó su nomre definitivo en <:><, cuando el interés fundamental
de sus animadores ya haía virado hacia la historia.@ En <:B= se transfoma en Academia +acional de la Historia, por
disposición del presidente fraudulento Agustín (. Gusto.
>
>. !a relación entre las dos instituciones no de1ó de tener puntos de conflictividad. En ocasiones la Academia
"demoraa# la incorporación como miemros de los investigadores surgidos del Dnstituto, por más importante y
reconocida que fuera su laor. Esto ocurrió con el propio avignani, recién aceptado en la Gunta en <:B<. )tros
miemros destacados del Dnstituto nunca fueron admitidos en la Academia, como ómulo 0. %aria o 0iego !uis
2olinari.
21
Nue la Academia no fuera, por definición, un organismo universitario, no implica que los directivos de la Academia no
tuvieran inserción en ese campo. El propio . !evene fue decano de la Macultad de Humanidades y %iencias de la
Educación de !a (lata, e incluso presidente de esa Kniversidad. En el ámito de investigaciones de esa carrera de
HistoriaMue asimismo fundador del Dnstituto de Dnvestigaciones sore Historia del 0erecho, ámito que proveyó sucesivos
presidentes de la Academia, hasta el presente.
22
%f. Gosé %arlos %hiaramonte, entrevista en Gavier /rímoli y oy Hora, Pensar la Argentina. Los +istoriadores
+a"lan de +istoria y política, El %ielo por Asalto, <::J, p. <>.3 4!a prioridad del historiador6 gentleman, del historiador de
familia principal, desaparece, y surgen historiadores de apellidos e&tra'os, como avignani, 2olinari o !evene, todos de
origen inmigrante.7 !a cátedra universitaria o el puesto de académico, constituye ingreso principal de estos homres.
(odría comentarse al respecto que la profesionalización marca un camio en el origen social y en la actitud hacia la vida
académica, pero tamién da la ase para una suordinación directa al aparato estatal, y a través de él a las clases
dominantes. Kn talante del tipo "funcionario p$lico, especialidad historiador# que coloca a la dependencia urocrática
como un condicionante privilegiado de la tarea intelectual. En realidad, la "profesionalización# aarcó a intelectuales en
general, 0avid Li'as, uica el surgimiento de la +ueva Escuela Histórica, dentro de un proceso general de
profesionalización de escritores e intelectuales, en ligazón directa con el origen inmigratorio, de clase media, de muchos
de ellos. 2enciona en ese sentido a oerto M. -iusti y la fundación de 4osotros, en <:>?, y a Alerto -erchunoff. %f. 0.
Li'as, Literatura argentina y realidad política. Lol. . %EA!, <::J, p. B<.
23
!a denominación la creó Guan Agustín -arcía, engloando en la escuela a 0iego !uis 2olinari, icardo !evene,
Enrique uiz -ui'az$, !uis 2. /orres, Emilio avignani y ómulo %aria. %f. +ora (agano y 2iguel Angel -alante, 4!a
nueva escuela histórica3 una apro&imación institucional del %entenario a la 0écada del J>#. En Mernando G. 0evoto
8editor@ La +istoriografía argentina en el siglo 55 6!7 %EA!, <::B.
Argentina: La escritura de su historia 7
y culturales, no abandonaban esa impronta, sin desarrollar &erramientas específicas para transitar
por otros niveles/ de la realidad distintos al político-institucional.
5l interior de esta escuela &ubo discrepancias y debates, 9 que llevan a cierta diferenciacin
entre la ?unta y su sucesora la 5cademia y el =nstituto de =nvestigaciones Histricas. #a primera
qued asociada a una relacin m!s estrec&a con el aparato del estado, y a una visin
&istoriogr!fica m!s propensa a la e"altacin patritica y a la elusin de cualquier enfoque crítico,
lo que se acentuaría despu6s de 1A70. 5dem!s, la 5cademia tendía a incorporar miembros que
unían a su inclinacin por la &istoria la pertenencia a instituciones cuya benevolencia se deseaba
cultivar: unca faltaban uno o m!s sacerdotes-acad6micos, y un par de oficiales del '$6rcito y la
;arina, dedicados a la &istoria de sus respectivas instituciones. 'l =nstituto parecía reclamar para
sí una profesionalidad m!s rigurosa, una preocupacin m!s desinteresada/ por la investigacin, e
incluso la voluntad de incursionar en algunas cuestiones pol6micas, como la de los orígenes del
federalismo argentino y la relacin con 6ste de los caudillos y del propio ?uan ;anuel de *osas.
De todas maneras, los miembros de ambas instituciones no de$aron de &ermanarse en un rol de
intelectuales org!nicos de la clase dominante, autores de un c!non &istrico que luego se proyect
sobre el sistema educativo y los documentos oficiales, con una influencia que perdura &asta
nuestros días. +unto culminante de la elaboracin de ese c!non fue la transformacin de la ?unta
en 5cademia acional de la Historia , y la redaccin y publicacin de la Historia de la acin
5rgentina 2 )luego continuada en la Historia 5rgentina Contempor!nea , obra integral en veinti(n
vol(menes>, que constituy la summa de la &istoriografía liberal, y en la que participaron el
grueso de los representantes de esta escuela )'nrique ;. 4arba, *mulo D. Carbia, *avignani,
#evene, Jorre *evello, ?uan C!nter, *icardo Caillet-4ois, 'nrique de andía, ?uan 5lvare%,
*oberto #evillier, el padre uillermo urlong, Carlos Heras, Diego #uis ;olinari, etc. etc. fueran o
24
Nuizás la diferencia más importante se da en torno de la valoración de los caudillos y del federalismo del interior en
general en el proceso de organización nacional. Afirma (alo uchinder en un traa1o dedicado a avignani3 4astreó
estos orígenes no en el seno de l a intelectualidad porte'a sino en la acción y el pensamiento de los caudillos y las masas
del interior. Fus traa1os giran entonces en torno a la concepción de un federalismo que es asumido por los caudillos
como andera indeclinale y es legitimado mediante el respaldo popular.7 8(. uchinder 4Emilio avi gnani3 !a historia, la
nación y las provincias7 en Mernando 0evoto 8editor@ op. cit. p. :;. Esta visión, en definitiva reivindicadora de los
caudillos y las masas populares, chocaa con la de !evene, mucho más a1ustado a la línea de prosapia mitrista de uicar
a los "grandes próceres# como fundadores del estado nacional, 1unto a una evaluación gloalmente negativa del papel de
los caudillos federales, como ostáculos y no promotores de la organización institucional.
!a Academia +acional de la Historia contin$a su e&istencia hasta nuestros días. En sus primeras décadas fue la
mayor fortaleza de la historiografía haitualmente denominada "lieral# 8los "revisionistas# fueron incorporados con
"cuentagotas#@, y al mismo tiempo sus miemros se proyectaron e&itosamente en la ense'anza, tanto en las
universidades, como en los Dnstitutos del (rofesorado. Entre sus integrantes aundaron los historiadores sin formación
específica 8muchos de ellos aogados@, y en muchos casos no dedicados a tiempo completo a la tarea histórica. A fines
de los a'os ># y primeros ;># apareció una alternativa desde dentro del campo académico 8a diferencia de los
revisionistas, que operaan sore todo desde fuera de éste, generando sus propios institutos y pulicaciones@,
representada sore todo por el Dnstituto y la cátedra de Historia Focial de la Macultad de Milosofía y !etras de la KA,
encaezada por Gosé !uis omero, y a la que hacemos mención en otro lugar. 0e todos modos esta alternativa no fue
duradera, ya que el golpe de <:;; desplazó a los renovadores de la Kniversidad, y el reve interregno de <:?B 8con el
consiguiente avance de los revisionistas, y entre ellos los de izquierda, sore las instituciones universitarias, al punto
que odolfo (uiggrós fue por un reve tiempo r ector de la KA@, fue clausurado de manera mas rutal que nunca con la
"misión Dvanissevich# en la segunda mitad de <:?J, cerra zón remachada por la dictadura en <:?;. Así las cosas, recién a
partir de <:=B se produce el definitivo "traspaso# de la hegemonía en el campo historiográfico a la nueva camada de
profesores universitarios, encaezada por !uis Alerto omero, Hilda Fáato, Enrique /andeter, Gosé Emilio uruc$a, y
otros, asentados fundamentalmente en la KA. !a Academia quedará desde entonces mas encerrada en su propio
ámito y relaciones tradicionales, aunque no de1a de intentar ciertas aperturas 8como la incorporación de Meli& !una,
divulgador histórico diferenciado de la línea lieral, y de algunos historiadores surgidos de la "renovación# pero que
evolucionaron hacia enfoques relativamente afines a los tradicionales de la Academia 8al menos en lo político6ideológico,
que no en lo temático y metodológico@, como +atalio otana, Famuel Amaral, Ezequiel -allo y oerto %ortés %onde.
26
; !a iniciativa de pulicar la ora fue formalizada y oficializada en <:BJ, tamién durante el goierno de Gusto,
mediante un decreto presidencial y la solicitud de un crédito e&traordinario al %ongreso para su pulicación. icardo
!evene fue designado director de la ora. /amién de la presidencia Gusto datan el Archivo -ráfico +acional y la
0irección de 2useos y 2onumentos Históricos, en lo que puede caracterizarse como una ofensiva del aparato del
estado para fi1ar definitivamente una "historia oficial# en un momento de crisis general del ordenamiento socioeconómico
y político, que lo era incluso en el plano específico historiográfico, ya que en esos a'os despuntaa con fuerza el
revisionismo. /amién del mismo período 8<:B=@ es la conversión de la Gunta de Historia y +umismática Americana en
Academia +acional.
27
!a Historia de la 4ación Argentina fue pulicada en catorce vol$menes, entre <:B= y <:>, siempre a1o la dirección
de icardo !evene. !a Historia Argentina Contempornea fue posterior a la muerte de !evene, y se pulicó con la
Academia dirigida por icardo Porraquín ec$, entre <:;B y <:;?. Aarcó otros siete vol$menes.
Daniel Campione 8
a los a3os de la emancipacin, con prolongaciones &acia el período inicial de la llamada organi%acin
nacional/.70 Solía invocarse el prurito del necesario aquietamiento de las pasiones/, necesario para
el estudio y la refle"in ob$etiva/. #o cierto es que la mitificacin de ese pasado es prima facie
m!s sencilla, las posibles impugnaciones menos acuciantes, y posiblemente se buscara precisamente
ese efecto. Ktras veces, el corte temporal tenía un propsito claro de eludir el debate sobre
etapas turbulentas/: 5l menos &asta los primeros a3os >0/ los programas de la escuela secundaria
se interrumpían bruscamente el 9 de $unio de 1A97... Como efecto de este mane$o temporal, la
gran mayoría de las obras &istoriogr!ficas versaban sobre períodos no posteriores a los a3os 20/
del siglo B=B, lo que parad$icamente afect tambi6n a los autores de intencin crítica, ya que el
revisionismo apunt a los mismos lapsos &istricos. #a 6poca que va de los (ltimos a3os del mil
oc&ocientos y mas aun la del siglo BB tendía a quedar en manos de memorialistas y bigrafos,
desde3ada en cu!nto a su dignidad &istrica/.
'sa visin, sin embargo, se apoy en profundas b(squedas documentales, interesadas sobre todo en
los aspectos políticos e institucionales, y con un gran empe3o por el conocimiento de los &ec&os/,
con la marca de cierta &erencia positivista. #a mayoría de sus autores no tenían una formacin
sistem!tica como &istoriadores, y los principales entre ellos provenían del campo de los estudios
$urídicos, lo que marcaba su enfoque &istoriogr!fico sesgado &acia la asignacin de un lugar
relevante a la normativa/, tal como lo e$emplifican las visiones de la conquista y coloni%acin
espa3ola m!s atentas al cuerpo $urídico del derec&o indiano/ que a una realidad en la que la
desobediencia olímpica a esa normativa tendía a ser la regla. Sin duda fue *icardo #evene 71 el que
dio asiento definitivo a esta escuela &istoriogr!fica, desde una potente y diversificada insercin
institucional. 'l n(cleo mayor sería la 5cademia acional de la Historia, entidad apoyada por los
poderes p(blicos, encargada desde el estado de prestar las bases para la articulacin del pasado y
el presente, con la &istoria como convidada de &onor a la constitucin de la argentinidad/. 7 'sa
&istoriografía oficial/ sufri la contestacin revisionista desde los a3os 70/ sin perder espacio
acad6mico, logr que parte de sus integrantes alcan%aran posiciones venta$osas durante el
peronismo )algunos previo vuelco al revisionismo, como Diego #uis ;olinari, otros sin necesidad de
ello, como ?os6 Jorre *evello, y volvi con fuer%a a ocupar el espacio central despu6s de 1A. #a
aparicin de la escuela renovadora, llamada nueva &istoria/ o &istoria social/, a partir de ese
entonces, no implic que la &istoriografía tradicional perdiera su posicin frente a los poderes
p(blicos, el dominio de la mayoría de las c!tedras universitarias, y un amplio entramado de
relaciones internacionales.77 5 partir de 1A22 los períodos de reaccin política volverían a
entroni%arlos una y otra ve% en los lugares de predominio, y reci6n de 1A87 en adelante, con una
30
Fe ha mencionado en este sentido, el hecho de que la Historia de la 4ación Argentina culminara en <=;, es decir en el
momento que, con la victoria de 2itre en (avón, se produce la unificación del país a1o predominio de uenos Aires, y que el
volumen dedicado al período de osas fuera postergado por a'os, en razón de lo "conflictivo# del período.
31
B< icardo !evene fue quizás el e&ponente má&imo de la historiografía lieral, y hay quien lo se'ala como continuador
del propio 2itre 82. A. Fcenna, op. cit. pp. <:> y ss@. Fu Ensayo +istórico so"re la -evolución de $ayo y $ariano
$oreno, fue en efecto el complemento de la ora de aquel en cuanto al estalecimiento del cánon de interpretación del
período de la independencia. )tras oras importantes del autor son La anar8uia de :/; y la iniciacion de la vida pu"lica
de -osas, y la Historia de las ideas sociales argentinas, además de las Lecciones de Historia Argentina, ora orientada a
la ense'anza, y una monumental compilación documental a1o el título Historia del 3erec+o Argentino. Mue asimismo el
autor de la tesis de que "las Dndias no eran colonias# sino territorios incorporados de forma directa y plena a la %orona
espa'ola, constitutiva de un intento de releer 8desde un pretendido asamento 1urídico@ todo el sentido de la historia
colonial, contriuyendo a la llamada "leyenda rosa# de una dominación espa'ola tolerante, guiada por la voluntad
civilizadora y evangelizadora y no por el ansia de riquezas. En cuanto a su enfoque personal de la historia, lo que quizás
mas destaca es un perfil de aogado6historiador, que pretende interpretar la historia a través del derecho, e&acerando
así la tendencia a visualizar el con1unto del proceso historico desde el punto de vista de las clases dominantes,
productoras de las normas 1urídicas.
32
0iana Nuattrocchi de Ooisson, 4Historia y contrahistoria en la Argentina <:<;6<:B>7 en Cuadernos de Historia
-egional, +9 :, uenos Aires, <:=?, p. B=.
33
BB 4El alance sumario de las redes institucionales...no de1a de remarcar en cuan gran medida tamién los
historiadores eruditos disponían e&ternamente de una sólida cadena de corresponsales y ello les permitía aparecer como
una de las caezas visiles de la historiografía profesional argentina. 0e este modo, cualesquiera fueran las delidades o
los arcaísmos historiográficos, la "nueva escuela# histórica conseguía ante los poderes pulicos, los historiadores
menores o uena parte de las instituciones e&ternas, convertirse en el verdadero poseedor del saer legítimo.7 8Mernando
0evoto. 4!os estudios historicos en la Macultad de Milosofía y !etras entre dos crisis institucionales 8<:6<:;;@, en M.
0evoto 8comp.@ op. cit. p. :.
Daniel Campione 10
decimonnico europeo que &abía regido la frmula/ de organi%acin del país al menos desde la caída
de *osas. 5dem!s de antiliberal, esta corriente era, en su versin original, fuertemente
antimar"ista, en tanto que no buscaba una revolucin sino su opuesto: la reaccin/ de las
tradiciones y valores abandonados, en nombre de un espiritualismo que impugnaba de plano el
materialismo mar"ista. ;ientras que los mar"istas impugnaban al liberalismo porque sus nociones
de igualdad y libertad servían de ocultamiento a la e"plotacin, y a la democracia representativa
como un con$unto de formalidades que e"cluían el gobierno del pueblo en lugar de promoverlo, el
nacionalismo conservador e$ercía su crítica desde la defensa de un orden $er!rquico, anterior a
toda idea de igualacin, y basado de modo e"plícito en el predominio de minorías.
Desde esa visin, la 6poca de *osas, epítome de todas las abominaciones para la
&istoriografía tradicional, se convertía en e$e fundamental desde el cual revisar toda la &istoria
del país. 'l brigadier general encarnaba la defensa de la soberanía nacional frente al e"tran$ero< y
la capacidad de entroni%ar la pa% y el orden social de un modo que con$ugaba una autoridad política
fuerte con la ad&esin amplia de los sectores populares. 7> 'sa reivindicacin del ciclo rosista se
unía a la del con$unto de los caudillos federales )incluyendo los protagonistas de insurrecciones
posteriores a la organi%acin nacional/ como +e3alo%a, Earela o #pe% ?ord!n. Ktra visin
unificadora dentro del revisionismo, sobre todo en su versin conservadora original, era la
reivindicacin de la etapa colonial, acompa3ada por una visin m!s que despectiva sobre las
comunidades indígenas.78
5sí fue que, durante varias d6cadas )desde los a3os 70/ en adelante la interpretacin de la
&istoria nacional se constituy como un campo de batalla político, en el que la presentacin de una
visin alternativa a la oficial de la &istoria argentina se convirti en un importante e$e de un
combate ideolgico orientado a la impugnacin del orden socioeconmico y político e"istente. #a
denuncia de la falsificacin &istrica/ cometida por la oligarquía/, formaba parte integrante de la
crítica contra las políticas que se llevaban a cabo en ese momento. 7A Se atacaba la llamada D6cada
=nfame/ poni6ndolas en paralelo con las políticas de la era de *ivadavia, ;itre, Sarmiento o ?u!re%
Celman. =mpugnar la trayectoria &istrica seguida en el pasado, se volvía una &erramienta principal
a la &ora de tra%ar )e imponer otro rumbo en el presente.
#uego un sector de los revisionistas defendería las políticas de +ern compar!ndolas con las
de ?uan ;anuel de *osas, fortaleciendo el uso de ese recurso de buscar legitimidad en el pasado
le$ano. Eisiones enfrentadas del presente y el futuro de la sociedad argentina libraban su batalla
tambi6n sobre el pasado, con sus interpretaciones antagnicas del mismo, simboli%adas a su ve% en
panteones de &6roes enfrentados )en efecto slo San ;artín y 4elgrano suscitaban unanimidad en
su car!cter de prceres, a partir de allí, todos eran impugnables. Se reaccionaba contra los
valores del liberalismo y la =lustracin, de una forma que a menudo caía en el irracionalismo o el
antiintelectualismo, con facetas m!s aristocrati%antes o m!s populistas, seg(n la inclinacin de los
distintos autores.
'l resultado fue la constitucin de una corriente &istoriogr!fica revisionista/ )tambi6n
llamada a veces nacionalista, que se convirti en activa oposicin a la &istoriografía oficial, que
pas a ser conocida con el mote de liberal/. 'l revisionismo siempre estuvo signada por una fuerte
&eterogeneidad, la que no &i%o sino acentuarse, a medida que ideales políticos progresivamente
37
Al decir de Halperín 0onghi cuando descrie ciertas críticas al rosismo historiográfico, los revisionistas valorizaan que
4...resolvía los prolemas planteados por la e&igencia democrática al dar a la plee un lugar en el sistema político, pero sin
otorgarle por ello ning$n influ1o real en las decisiones del poder.7 8/. Halperín 0onghi, 4El revisionismo histórico argentino como
visión decadentista de la historia naciona7 en Punto de <ista, A'o ?, n9 B, aril de <:=, p. <<@
38
Es llamativo que, si ien el 1efe má&imo de la historia oficial, icardo !evene, y algunos de sus adláteres más importantes,
como icardo Porraquín ec$, compartían una visión cuasi6idílica de la actuación hispánica en el período colonial 8!a famosa
tesis de "!as Dndias no eran colonias#@ l os revisionistas la emprendieran contra la "leyenda negra# sore la conquista y
colonización espa'ola, como si ésta siguiera formando parte de la versión h istórica oficial. (areciera e&istir c ierta incapacidad,
desde las filas del revisionismo, para defender cualquier postura si no era en vena polémica, contra supuestas conspiraciones de
ocultamiento y distorsión de la verdad histórica.
39
=> La +istoria falsificada, de Ernesto (alacio, constituye una e&posición sistemática de esta tesis. En una línea
diferente, al interior del revisionismo, la idea de la patra'a histórica al servicio de la política proimperialista, Arturo
Gauretche producirá su Política 4acional y -evisionismo Histórico, algunos a'os después.
Daniel Campione 12
m!s radicali%ados se cobi$aban ba$o el paraguas revisionista/, sin que de$aran de tener vigencia los
de línea m!s conservadora.
's importante situar los orígenes de esa discusin, porque la &istoriografía revisionista lleg
a ser, durante un período, la que form el sentido com(n &istrico/ de la mayoría de los argentinos,
por los a3os 20/ y >0/. 's cierto que, a esa altura, el revisionismo se &abía tornado muc&o m!s
&eterog6neo y multiforme que en sus comien%os, y podía interesar al p(blico en un rango ideolgico
y una diversidad de niveles culturales muc&o mayores que al comien%o. Si bien nunca alcan%
&egemonía en el terreno acad6mico, en la educacin p(blica ni en el discurso oficial )salvo, de
forma parcial, en el breve período 1A>7-1A>2 durante un tiempo gan ampliamente la batalla que
se plante a sí misma, con m!s recursos y perseverancia: #a del espacio de la divulgacin, de la
llegada al gran p(blico por los m!s variados medios y soportes.
'sto lo logr sobre todo a trav6s de libros que se vendían por decenas de millares en las
d6cadas de los 20/ y los >0/, como los de ?os6 ;aría *osa, 5rturo ?auretc&e, *a(l Scalabrini
Krti%, ermín C&ave%, 'rnesto +alacio, 'duardo Du&alde y *odolfo Krtega +e3a, ?orge 5belardo
*amos, ?uan ?os6 Hern!nde% 5rregui.90 'l revisionismo &istrico form parte central del fondo de
varias editoriales argentinas )5rturo +e3a #illo, J&eoria, +lus Gltra< Kctubre y Coyoacan en el
campo de i%quierda nacional/. Se public incluso una Historia 5rgentina de largo aliento )17 tomos,
luego ampliados a 1>, obra de ?os6 ;aría *osa, 91 que constituy un 6"ito editorial de
proporciones. Jambi6n los revisionistas iniciales, como +alacio, =ra%usta e =barguren, eran
frecuentemente reeditados. @ una revista de divulgacin nacida en los a3os 20/ Jodo es Historia ,
sin ser e"clusivamente revisionista, dio amplia acogida a los &istoriadores de esa tendencia. 'n
torno a 1A>7 estos &istoriadores intentaron ocupar las posiciones centrales en las instituciones
acad6micas y oficiales vinculadas con la &istoria. #os (ltimos 20/ y primeros >0/ fueron sin duda su
6poca de oro )con un avance notable de la vertiente nacionalista popular, acompa3ada por la
i%quierda nacional/ y las vertientes m!s radicali%adas del peronismo. +or todo ello, no se puede
comprender el debate &istoriogr!fico argentino sin entender en profundidad al revisionismo, mas
all! de la valoracin que se tenga de esa produccin. 'ste e"plicit la politi%acin/ de la visin
dominante &asta ese momento de la &istoria argentina, y le opuso otra no menos politi%ada/ )con la
diferencia que asumía esa politi%acin de modo e"plícito, que en gran parte se pleg activamente
)y contribuy a producir la profunda radicali%acin política y cultural de esos a3os. Jodo en un
conte"to social en el cual la &istoria del país era un campo del combate político m!s general.
40
Al torrente de literatura histórica revisionista producida sore todo entre los $ltimos a'os ># y los ?># se unían
frecuentes reediciones de las oras iniciales del revisionismo 8Darguren e Drazusta entre ellas@, e incluso de "precursores#
como Adolfo Faldías.
41
J< Gosé 2aría osa fue quizás el mas activo y e&itoso con el gran pulico de los historiadores nacionalistas.
0iferenciándose apenas del ala mas conservadora y aristocratizante del nacionalismo 8la mayoria homres de
generaciones anteriores a la de él, como %arlos Darguren o Gulio Drazusta@ por su infle&ión mas populista 8aunque con
aristas aristocraticas, como la de reivindicar a los gauchos como descendientes de los "primeros criollos#@, no se de1ó
influir ni por los pu1os izquierdistas de parte de sus colegas de escuela, ni por ninguna tendencia a contemporizar con la
historiografía lieral 8como la de los integrantes de %odo es Historia7. Fu versión de la historia argentina se caracteriza
por su cerrada oposición a toda la herencia ilustrada y lieral 8no perdonó prácticamente a ninguno de los próceres del
lieralismo, desde 2oreno en adelante@, su reivindicación del "puelo# y la saiduría popular contra la intelectualidad, en
un registro que recuerda a la tradición del romanticismo y el historicismo alemán, en su infle&ión mas nacionalista 8llega
a reivindicar la herencia del historiador germano an*e, reivindicador de la peculiaridad nacional frente al universalismo
y de las tradiciones inveteradas frente a los impulsos racionalistas de la modernidad@. En la interpretación de los hechos
históricos es notale su tendencia a "invertir# casi todos los relatos históricos tradicionales, proponiendo versiones
alternativas de fuerte componente conspirativo 8e1emplo de ello es su versión de la muerte de Guan !avalle, contenida en
su liro El condor ciego y reproducido en su Historia...7 Fu liro quizás mas clásico fue 3efensa y prdida de nuestra
independencia económica, encendida defensa de la política económica de osas. /amien escriió, entre otros La
caída de -osas, 4os los representantes... sore el proceso constitucional y La guerra del Paraguay y las montoneras
argentinas, reivindicación literariamente rillante del (araguay de Folano !ópez y del e1ército que lo defendió, al que
enlaza con la derrota histórica sufrida por Melipe Larela y las $ltimas montoneras, traicionadas por la conciliación de
Krquiza con el mitrismo.
Argentina: La escritura de su historia 13
#os revisionistas/ iniciales )Carlos =barguren, 9 los &ermanos =ra%usta, 'rnesto +alacio 97 estaban
ligados a un ataque tanto a la organi%acin política propia de la democracia representativa, como al
modelo econmico de integracin al mercado mundial ba$o dependencia brit!nica, a partir de
percibir a ambos como puestos en tela de $uicio definitivamente, por la crisis mundial de 1A70.
'ran admiradores del idelogo franc6s C&arles ;aurras, y de los regímenes totalitarios europeos
)aunque siempre con un lente m!s tradicionalista y aristocrati%ante que el del fascismo italiano y el
na%ismo alem!n, cuyo componente de movili%acin masiva les inspiraba desconfian%a, y en general
profesaban un catolicismo de rasgos integristas. +or su e"traccin de clase, muc&os de ellos
estaban ligados a la propiedad de la tierra, y muc&o de su espíritu contestatario estaba ligado a la
idea de un regreso a las fuentes/, a un orden decimonnico que tendieron a identificar con el
gobierno de ?uan ;anuel de *osas, que negara el proceso moderni%ador ligado al capital ingl6s y a
la inmigracin, al mismo tiempo que pusiera a las clases subalternas en su lugar/ a trav6s de una
combinacin de trato paternalista y combate activo contra sus vertientes radicali%adas.
Centraron su visin &istoriogr!fica en la crítica de la accin del capital brit!nico ) #a 5rgentina y el
imperialismo brit!nico , de ?ulio y *odolfo =ra%usta tuvo un car!cter fundacional 99, al liberalismo
econmico y político de los prceres oficiales, en la defensa de la idea federal frente al
centralismo porte3o, y sobre todo, en la reivindicacin de la actuacin de ?uan ;anuel de *osas )el
*osas/ de =barguren, *osas a trav6s de su correspondencia/ de =ra%usta/, visto como portador de
una visin de un orden social $er!rquico y antiliberal. De allí se e"tendieron a otras visiones
alternativas a la oficial, en diferentes peridos. Sobre el período colonial y de la emancipacin,
asumieron posturas &ispanistas/, controvirtiendo la actuacin de los &ombres de ;ayo/, por liberal
y pro-brit!nica.
Sobre la etapa posterior a Caseros, fueron construyendo un cuestionamiento centrado en la alian%a
con 4rasil que derroc a *osas, las políticas de ;itre, la uerra de la Jriple 5lian%a, y un ataque
muy fuerte a la actuacin y el pensamiento de Sarmiento. 9
Con claridad creciente a partir de los a3os 90/, se insinuaron posiciones revisionistas desde !ngulos
diferentes al del nacionalismo de derec&a )apostrofado con frecuencia como olig!rquico/. 92 #os
&ombres de or$a )5tilio arcía ;ellid, *en6 Krsi, 5rturo ?auretc&e, fundada en 1A7 9>, y a
42
J 0el mismo a'o <:B> es el liro mas difundido de Darguren, 0uan $anuel de -osas9#u vida, su drama, su tiempo?
pilar de la revalorización integral de osas 8asociado a la oposición al dominio anglosa1ón, al antilieralismo político, la
defensa de los valores de la vida rural y el orden 1erárquico de las sociedades tradicionales@.
43
El antecedente inmediato del paso a la militancia política nacionalista y al traa1o historiográfico de los primeros
revisionistas que se asumieron como tales, es el de la fundación del periódico La 4ueva -ep*"lica, por Ernesto (alacio y
los hermanos Drazusta, que apareció en diciemre de <:?. Kn e&tenso relato de la fundación de ese órgano de prensa
se encuentra en Gulio DrazustaQ $emorias 6Historia de un +istoriador a la fuer@a7 , E%A, <:?, pp. <?; y ss.@ Ernesto
(alacio, que era el Gefe de edacción, sintetizó así el ideario del periódico3 4invocaa la vuelta a la tradición nacional
para encontrar los remedios que el país urgentemente reclamaa. Fu persistente ataque a la democracia se dirigís, sore
todo, contra el prurito de convertirla en religión, con olvido de su carácter instrumental3 religión e&presada en la creencia
de que el simple funcionamiento del sistema constituía una panacea para todos los males...7 8E. (alacio, Historia de la
Argentina..., citado por G. Drazusta, op. cit. p. <=J@ . La 4ueva -ep*"lica fue a su vez antecedente de la !iga epulicana,
agrupación directamente comprometida en la conspiración que dio lugar al golpe militar de septiemre de <:B>.
44
Escrie 0iana Nuattrocchi6 Ooisson3 4!a tercera parte del liro de los hermanos Drazusta, llamada 4Historia de la oligarquía
argentina7, es la primera síntesis coherente de una contrahistoria que ya haía comenzado a esozarse con elementos
dispersos, y que ahora aparece por primera vez en una visión de con1unto destinada a perdurar.7 80iana Nuattrocchi6Ooisson,
op. cit. p. <<<@.
45
El ataque contra Farmiento de más é&ito en el gran p$lico, fue el de 2anuel -alvez, autor de una iografía del san1uanino
que lo de1a mal parado, no ya por su pensamiento y actitudes políticas, s ino hasta en su salud mental.
46
Ca en la época de los goiernos radicales, ya dentro de ese partido aparecen defensores de algunos de los temas que
posteriormente tomará el revisionismo, como lo fueron 0ardo %orvalán 2endilaharzu, de 2endoza y el dirigente santafesino
icardo %aallero. !os caudillo tendían a ser e&altados como representantes de un liderazgo popular y democrático, y osas
entendido como un defensor de las ideas federalistas con las que la K.%.. se identificaa. 8cf. 0. Nuattrocchi6Ooisson, Los
males de la memoria, pp. ;< y ss. Esa relectura de la historia en clave a la vez democrática y nacionalista, no llegaría a
imponerse, ni siquiera en las filas del propio radicalismo yrigoyenista, y no daría lugar a oras históricas de importancia.
%aallero se dedicó mas ien a la historia del partido radical, con un traa1o, entre otros, sore la revolución radical de <:>.
47
M)GA 8Muerza )rganizadora adical de la Goven Argentina@, fue quizás la primera organización política que, como tal, tomó
el deate sore la historia nacional como una tarea central. Esa decisión alcanzó mayor claridad y alcance cuando en torno a
<:J>, la organización definió su aandono de la Knión %ívica adical 8con el consiguiente ale1amiento de -ariel del 2azo y
!uis 0ellepiane, que optaron por permanecer en el "tronco# radical@, y su creciente vinculación con las corrientes nacionalistas,
sin fundirse nunca del todo con ellas. El la laor escrita de a$l Fcalarini )rtiz, que sin formar parte de su dirección fue
Daniel Campione 14
partir de los (ltimos 90 algunos &ombres de i%quierda sumados de una manera u otra al peronismo
)?uan ?os6 Hern!nde% 5rregui, 'duardo 5stesano, ?orge 5belardo *amos, etc., dieron matices
nacional-populistas en el primer caso, y mar"istas en el segundo a las posiciones del revisionismo,
algunas de las cuales no compartieron )sobre todo el enfoque &ispanista de la colonia y la
emancipacin, adem!s de tener un aborda$e diferente de toda la problem!tica del caudillismo y del
propio ?uan ;anuel de *osas. #a revisin &istrica de$aría así, poco a poco, de ser base de apoyo
para vindicaciones reaccionarias, para articularse en proyectos de aspiracin progresiva dentro del
orden capitalista, primero )K*?5, en primer lugar, y despu6s de ruptura radical con el orden
social e"istente.
Si un m6rito global corresponde al revisionismo &istrico es &aber puesto las bases para un
an!lisis crítico de la &istoria nacional, cuestionando la apolog6tica de la clase dominante local, su
alian%a con el capital brit!nico, su cultura y sus valores. Se denunciaba así el sentido central de
una &istoriografía que erigía la erudicin y el traba$o de arc&ivo en instrumentos para la
legitimacin de un sistema de dominacin. +ero ese talante crítico no estuvo acompa3ado de una
visin global que permitiera una comprensin cabal del proceso &istrico argentino, ni de
&erramientas que permitieran un avance efectivo del conocimiento &istoriogr!fico.
'sta crítica se &i%o, en muc&os casos, con &erramientas tericas y metodolgicas muy precarias )o
bien francamente obsoletas, llegando en algunos casos a la reivindicacin de #eopold von *anLe,
con escaso mane$o de fuentes primarias, en un todo articulado en muc&os casos con visiones
políticas conservadoras e incluso reaccionarias, que en ciertos aspectos, retrocedían incluso
frente a la academia liberal en lo que &ace a rigor y actuali%acin/, recayendo en las formas m!s
cl!sicas de la &istoria-relato, centrada en los &ec&os y no en los procesos. #a escuela revisionista
estuvo conformada por &istoriadores en su mayoría no profesionales, de los que algunos slo
llegaron a la &istoria en una etapa avan%ada de su produccin intelectual, como parte de una
militancia política asumida con anterioridad. 'n las universidades ocupaban un lugar marginal, si es
que ocupaban alguno, y por definicin, estaban e"cluidos de la 5cademia acional, cuadro que &acía
difícil sentar bases slidas para el traba$o &istoriogr!fico. Contaron como institucin madre/ con
el =nstituto de =nvestigaciones Histricas ?uan ;anuel de *osas/, espacio de convergencia de
distintas corrientes revisionistas, fundado a fines de la d6cada de los treinta, casi al mismo tiempo
que la 5cademia, para constituir un espacio para la produccin y difusin de la anti-&istoria/ que
los revisionistas escribían, y editor de una revista-libro de larga trayectoria. Con la llegada de
+ern al gobierno, el =nstituto se aline con el peronismo. 'sta decisin no de$ de provocar
conflictos, como la renuncia de ?ulio =ra%usta, enrolado en la oposicin al gobierno. 98
#a denuncia de una conspiracin del silencio/ contra sus obras y su pensamiento, de parte de la
gran prensa y otros !mbitos comprometidos con la &istoriografía liberal, se volvi una obsesin
para los revisionistas, muc&as veces m!s preocupados por la pol6mica p(blica orientada a denunciar
y desmontar la conspiracin/ que a la produccin &istrica propiamente dic&a. 'so no obstaba para
que mantuvieran un enfoque m!s que deficiente de las ra%ones de la construccin y predominio de
la cultura oficial. Eisuali%aban ese proceso ba$o la forma de traicin/ a los intereses del país, y no
como contribucin a la construccin de consenso por parte de la clase dominante y las elites
políticas e intelectuales a ellas vinculadas, integrada a la consolidacin y fortalecimiento del
estado-nacin, en un proceso que distaba de ser privativo de nuestro país. 'sa visin conspirativa,
principal mentor ideológico, está dedicada a la crítica de la presencia del capital ritánico en Argentina 8 Historia de los
ferrocarriles argentinos y Política "ritnica en el -ío de la Plata @, en documentadas diatrias apuntaan a completar y superar los
traa1os iniciales de los nacionalistas, en primer lugar los hermanos Drazusta. Arturo Gauretche prefirió un enfoque más
doctrinario en lugar de las investigaciones de Fcalarini )rtiz, tal como se refle1a en Política nacional y revisionismo +istórico y
en 4!a colonización pedagógica7, artículo incluido en su liro Los profetas del odio y la yapa. Gauretche reconocerá que, en
general, los for1istas no realizaron investigación original, sino que tomaron el traa1o previo de los historiadores nacionalistas,
para reinterpretarlo parcialmente y volcarlo en escritos polémicos.
48
“El Dnstituto de Dnvestigaciones Históricas Guan 2anuel de osas, purgado de los miemros que pretendían ale1arlo del
peronismo, opera su completa peronización a1o la dirección de Gosé 2aría osa. !a manifestación más evidente de esta
"peronización# es la presencia en <:< del diputado peronista %oo*e en la sede del Dnstituto, dando una conferencia dirigida
contra Echeverría, y más a$n, contra los que honraan su memoria. %oo*e es elegido luego vicepresidente del Dnstituto.7 80iana
Nuattrocchi6Ooisson, op. cit. p. :<.
Argentina: La escritura de su historia 15
#a constitucin del peronismo como movimiento político y su ascenso al gobierno, y las diferentes
actitudes frente a 6l, quedaron impregnadas desde un comien%o de lecturas antit6ticas del pasado
argentino. Desde el antiperonismo, antes y despu6s de la constitucin de la Gnin Democr!tica, se
compar peyorativamente a +ern con *osas, al mismo tiempo que gigantescos retratos de
*ivadavia, Sarmiento y otras figuras vilipendiadas por el revisionismo, presidían sus actos p(blicos.
'l espect!culo de la defensa acrítica de los valores &istricos preconi%ados por el liberalismo, de
parte de una coalicin que se esparcía desde la derec&a a la i%quierda, pero con el emba$ador
norteamericano en un lugar e"pectante, contribuy sin duda a la apertura de una valori%acin
positiva, en las clases populares, de los caudillos y de ?uan ;anuel de *osas, como antecedentes de
políticas nacionalistas y favorables a los sectores oprimidos, que en el presente se percibían
encarnadas en el coronel +ern. 'sa imagen estuvo destinada a perdurar y fortalecerse, pues mas
all! de las vacilaciones de quienes conducían el aparato estatal, las bases sociales peronistas no
podían sino sentirse identificadas con los caudillos federales, defensores de los gauc&os y la plebe
urbana de la 6poca, contra los se3ores/ de una elite ilustrada apoyada por el gran capital,
f!cilmente asimilable al perfil predominante en la dirigencia antiperonista.
'ste planteo reconocía otra infle"in: 'l cambio en la apreciacin de los su$etos de la &istoria. 'l
pueblo annimo, los descamisados/ eran reivindicados, desde el fondo de nuestra trayectoria
nacional )la referencia partía, al menos, de las invasiones inglesas, como portadores de valores
positivos, el &ombre com(n era elevado a protagonista de la &istoria, una suerte de &6roe
colectivo/.9A #a politi%acin y movili%acin )limitada y contenida por un líder indiscutible, por cierto
que a&ora se esperaba de las masas populares, se proyectaba &acia el pasado para conferirle
mayor legitimidad: o se innovaba del todo, sino que se retomaba una tradicin largamente negada
o minusvalorada. Se construía así una revaloracin del papel de las masas/ en la &istoria, y se
insinuaba una lectura en clave &eroica de su actuacin, que tendría resonancias a la &ora de
constituirse las variantes de i%quierda del revisionismo, que &icieron especial &incapi6
precisamente en este punto. 0
De ese modo, el peronismo se lig a la visin revisionista de la &istoria desde el comien%o, pero de
una manera no lineal ni completa. 5firma al respecto Halperín Dong&i:
M'l nuevo r6gimen no iba a recibir el aporte revisionista con efusin< si su triunfo debilit el influ$o de la que los
revisionistas llamaban &istoria oficial en los centros oficiales de estudios &istricos, no se tradu$o en la integracin de la
visin revisada del pasado argentina en la que de la 5rgentina proponía el nuevo oficialismo<...N1
49
Afirmaa un destacado diputado peronista3 4Co creo que para quien oserva con mirada sagaz y penetrante el acontecer
histórico argentino tiene que llegar, sea o no especializado en la historia argentina, a una conclusión 8...@ y ella es que el homre
puro, el héroe impoluto, el héroe por antonomasia 8...@ es...el homre masa, 8...@ A su vera cualquier héroe, cualquier
personalidad de la historia argentina, empalidece y se reduce a proporciones min$sculas...7 0iputado 0íaz de Livar, %00F,
<:J;, t. L, p. B:; 8%itado en %. (ittelli6 2. Fomoza odríguez 4(eronsimo 3 +otas acerca de la producción y el control de
símolos. !a historia y sus usos7, incluido en Adriana (uiggrós 8direc.@ 3iscursos pedagógicos e imaginario social en el
peronismo 6>B9>BB, -alerna, uenos Aires, <::, p.<J@
50
Esa entronización de las masas humildes como constructoras de la nacionalidad, y la transferencia a las mismas de valores
antes e&clusivamente atriuidos a los próceres 8desinterés, espíritu de sacrificio, lealtad, preocupación e&cluyente por la
grandeza de la patria@, es estudiado minuciosamente en %. (ittelli6 2. Fomoza odríguez, en M. 0evoto 8comp.@ op. cit. pp. >: y
ss.@ %omo allí tamién se e&plica, esa "elevación# del rol de las clases populares, no se lira de un vínculo de suordinación con
el "líder#, en una relaci ón no e&enta de amigTedades y asimétrica, donde aquél 1uega el rol de "conductor6disciplinador# @.
51
/. Halperín 0onghi, 4El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional.7 En Punto de <ista.
A'o LDD, +9 B. Aril de <:=, p. <B
Daniel Campione 16
52
Fierra, de formación autodidacta, constituye un e1emplo caal de historiador católico, identificado con el nacionalismo de
derecha, volcado con entusiasmo al peronismo a partir de <:J;. 0e formación autodidacta, varias de sus oras principales están
dedicadas al papel de la Dglesia en el período colonial3 El sentido misional de la con8uista de Amrica , Así se +i@o Amrica La
e)pansión de la +ispanidad en el siglo 5<!. (rodu1o tamién una Historia de la Argentina, de doce tomos, que empezó a pulicar
en <:;. !a ora quedó algo opacada por el traa1o algo posterior de G. 2. osa, que en un estilo más popular, convirtió a su
Historia...en un é&ito cuasi6masivo.
53
2olinari haía sido considerado una de las figuras principales de la "+ueva Escuela Histórica# cuando esta escuela empezó a
ser considerada tal, y formó parte por largo tiempo del Dnstituto de Dnvestigaciones Históricas de la Macultad de Milosofía y !etras
de la KA. Fólo después se volcaría a posiciones revisionistas, con su ora La -epresentación de los Hacendados de $ariano
$oreno, su ninguna influencia en la vida económica del país y en los sucesos de $ayo de :;. Ca a1o la presidencia de Guan
0omingo (erón, y luego de un período a cargo de Licente 0. Fierra, fue puesto a cargo del mencionado Dnstituto, lo que al
tiempo provocó el ale1amiento de avignani. %olaoró en la Historia de la 4ación Argentina, en capítulos dedicados al período
colonial.
54
0e todos modos, la Academia, pese a los esfuerzos de !evene por mantener la tradicional cercanía al poder, la institución
resultó marginada de un modo ostensile en los fastos conmemorativos de <:> 84A'o del !iertador -eneral Fan 2artín7@ y
terminó por ser intervenida en el a'o <:, con el resultado de la completa cesación de sus actividades hasta después del golpe
de <:. Entonces fue reaierta y !evene regresó a la dirección, hasta su fallecimiento.
55
Al menos tres destacados historiadores fueron parlamentarios durante el peronismo3 2olinari y (alacio, por el oficialismo y
avignani, por el radicalismo en la oposición. %on todo las principales intervenciones parlamentarias sore el tema estuvieron a
cargo de otros legisladores, como el peronista G. O. %oo*e y los radicales Arturo Mrondizi y Ernesto Fammartino. %f. 0.
Nuattrocchi6Ooisson, op. cit. p. JJ y ss.
56
El vínculo Fan 2artín6(erón fue e&plotado ampliamente por el goierno peronista, sore todo con motivo del A'o del
!iertador -eneral Fan 2artín, en <:>. !os revisionistas se esforzaron ya entonces por intercalar a osas en ese paralelo
histórico, pero la popularidad masiva de la tríada fue posterior a la evolución !iertadora.
57
Ca en Los vendepatria, una de las primeras pulicaciones posteriores a su derrocamiento, asume con claridad las posiciones
revisionistas sore el pasado nacional.
=
=. Gohn Oilliam %oo*e, el más importante entre los impulsores tempranos 8fines de los ># y comienzos de los ;>#@ de la
convergencia entre el peronismo y el mar&ismo, participó tamién del movimiento revisionista, dando incluso conferencias de
contenido histórico en el Dnstituto Guan 2anuel de osas. 0urante las presidencias de (erón, y en su carácter de legislador
nacional, tuvo importantes intervenciones de contenido revisionista en el recinto parlamentario. 8cf. 0iana Nuattrocchi6Ooisson,
pp. JJ y ss.@
Argentina: La escritura de su historia 17
'l revisionismo, a&ora despo$ado de sus elementos m!s reaccionarios y tradicionalistas, se aggiorna/ al posibilitar la
incorporacin de nuevos reclutas, que, provenientes de tradiciones políticas de i%quierda )recordemos el cuetionamiento y
el abandono de la matri% liberal por parte de algunos sectores de i%quierda despu6s de 1A &an simpati%ado, por obra y
gracia de una nueva situacin política, con esta tradicin. +ara ellos acercarse al peronismo era tambi6n ale$arse del
mitrismo/. +ero esta situacin política tambi6n altera la conciencia de los revisionistas vie$os/. 'l aggiornamiento del
peronismo aparece como resultado de un doble proceso condicionado por una misma coyuntura política, se producen cambios
internos favorecidos por aportes e"ternos.NA
'n los a3os 20->0 el revisionismo de i%quierda/ ya ser! una matri% muy difundida para pensar el
presente del país desde el pasado y viceversa. 'l auge de masas de esos a3os ser! tributario en
parte de la simbología federal y revisionista, interpretando la &istoria del país como un combate
prolongado entre una elite e"tran$eri%ante y clases populares poseedoras de un verdadero
sentimiento nacional, en un enfoque que combinaba el enfrentamiento nacin-imperialismo/ con la
visin de la luc&a de clases. #a &istoria oficial/ formaba parte, en el plano ideolgico, del reiterado
triunfo de la minoría pro-imperialista sobre las mayorías oprimidas. 5 contrario sensu la imposicin
de otra visin de la &istoria sería parte insoslayable y necesaria del triunfo final del pueblo/ sobre
la oligarquía/. #a iconografía de los caudillos, encabe%ada por el propio *osas formaría parte de los
símbolos de ;ontoneros y grupos afines )si bien &istoriadores ligados a esa tendencia o al
peronismo de base, como +uiggrs y Krtega +e3a tenían una visin m!s reticente de *osas. Con
todo, muc&os &ombres de esta nueva tendencia no de$ar!n de sentirse identificados en cierta
medida con el revisionismo anterior, en una transversalidad/ i%quierda-derec&a, que se
proyectaba, de modo refle$o, en un repudio a todos los no revisionistas )asimilados como liberales/
&ec&a asimismo sin distinguir entre i%quierdas y derec&as. 20 'l propio ?. O. CooLe, representante
m!"imo del peronismo en trance de radicali%acin &acia la i%quierda, no consigui despegar/ nunca
por completo de la cosmovisin nacionalista- revisionista de la &istoria argentina.21
La ‘nueva historia’ o ‘historia social’
#as (ltimas d6cadas asistieron al fortalecimiento de estudios &istoriogr!ficos que mas all! de
diferencias de enfoques tericos y metodolgicos, e"&ibieron una mayor profesionalidad y un rigor
creciente.
#as primeras manifestaciones de una &istoriografía acad6mica no subordinada a la visin conocida
como liberal/, crítica de los m6todos y la cosmovisin de la ueva 'scuela Histrica, se dio a
trav6s del Centro de 'studios de Historia Social y la c!tedra de Historia Social dirigida por ?os6
#uis *omero en la G45 2, que funcionaron desde los (ltimos a3os 0/ &asta el golpe militar de 1A22.
'l momento fundacional de esta renovacin &istrica no puede sino relacionarse con la *evolucin
#ibertadora, que coloc a *omero, el &ombre destinado a dirigir la renovacin &istoriogr!fica, 27
59
2iguel 2azzeo, 0o+n Dilliam Cooe. %e)tos traspapelados 6>BF9 >G7 !a osa lindada, >>>, "Estudios Dntroductorio#, p.
B?. En cuánto a los camios de los "vie1os# revisionistas, los e&perimentará el propio G. 2. osa, figura estelar del movimiento
antes y durante el goierno de (erón, quién, por e1emplo, no se privó de e&presiones de simpatía por la evolución %uana,
aun después de la e&presa proclamación de "mar&ista6leninista# por parte de sus dirigentes.
60
!as contradicciones se cruzaan en varias direcciones, ya que la asimilación de uena parte de los revisionistas iniciales a lo
que se solía denominar como "nacionalismo oligárquico# colocaa prima facie a aquéllos en las filas enemigas de la "oligarquía#.
61
!os representantes de la "izquierda nacional#, entre otros, acentuaron la polarización entre "nacionalismo popular# y
"nacionalismo oligárquico#, pero las fronteras no siempre estuvieron tan claras.
62
; omero era, en realidad, especialista en historia medieval, doctorándose con una tesis sore el pensamiento
histórico en la ora de Fan Dsidoro de Fevilla 6La revolución "urguesa en el mundo feudal fue quizás su ora más
importante en este campo 7, pero traa1ó con frecuencia en temas argentinos y latinoamericanos 8 Latinoamrica. Las
ciudades y las ideas. El pensamiento de la derec+a latinoamericana7 , incluso en el plano de la divulgación 8Fu (reve
+istoria argentina fue quizás el traa1o de esta generación de historiadores que llegó a un p$lico mas amplio, a través
de m$ltiples reediciones, y Las ideas políticas... constituyó tamién un é&ito editorial 7, además de oras en las que
intentó el ensayo histórico de vasto alcance 8El ciclo de la revolución contempornea7. Fu inserción académica inicial se
dio en la Kniversidad de !a (lata, viéndose interrumpida en <:J;. 0urante un período, fue profesor en la Kniversidad de
la ep$lica, de 2ontevideo. !a cátedra de Historia Focial 8y el Dnstituto correlativo@ le daan una posición central en la
formación de los 1óvenes historiadores, y 1ugaa como el polo aglutinador de la nueva corriente. En cuánto a su visión de
la historiografía argentina, artolomé 2itre no de1ó de ser para él un referente central.
63
En cuánto a su visión de la historiografía argentina, omero mantuvo una mirada crítica hacia la +ueva Escuela
Histórica, osesionada por un rigor metodológico desprovisto de una refle&ión de con1unto, con cuyos representantes
compartió las aulas de la Macultad de Humanidades en !a (lata y después las de Milosofía y !etras. artolomé 2itre, en
Daniel Campione 18
como *ector de la Gniversidad de 4uenos 5ires. Se daba así la parado$a de que un momento de
restauracin social, política y cultural sirviera de marco )y de límite para una propuesta
renovadora. #a idea era el retorno de todos los e"cluidos de la Gniversidad peronista, lo que
abarcaba a una buena porcin de la &istoriografía liberal.29
Gna de las protagonistas de esa corriente caracteri%a así sus ob$etivos:
“Hacer una historia, digamos, antipositivista, una propuesta de tomar básicamente los aspectos
social y económico en la larga duración...se tomaba en consideración los grandes movimientos
sociales, la constitución de las clases sociales y al mismo tiempo las revoluciones y los grandes
cambios..los aspectos coyunturales. Esa ue la idea..la de tomar per!odos muy largos..." #5
Se buscaba alcan%ar una produccin &istrica con mayores pretensiones de rigor científico, y
actuali%ada de acuerdo a las corrientes &istoriogr!ficas europeas )en esa 6poca *uggiero *omano y
'ric HobsbaPn, por entonces ya consagrados &istoriadores, visitaron la universidad, sobre todo la
francesa de 5nnales.22 #as nociones de &istoria total/, larga duracin/, estructura/, la metodología
serial, serían incorporadas gradualmente al &ori%onte mental de estos estudiosos, así como la
construccin de un discurso m!s analítico que narrativo. De allí la preocupacin por integrar las
dimensiones econmicas, sociales y culturales a una &istoriografía nacional que &asta ese momento
se &abía centrado en lo político, lo que centr sus esfuer%os, a trav6s de la idea de &istoria social ,
que a su ve% afirmaba su vinculacin con el con$unto de las ciencias sociales, en una 6poca en que
aun seguía vigente la tradicin erudita de las Humanidades, en la que anclaba la &istoria
tradicional.2> @ su autopercepcin como convocados a disipar las visiones politi%adas/ y
t6cnicamente arcaicas/ de la &istoriografía e"istente, incluyendo de lleno en esta impugnacin a la
crítica revisionista en todas sus vertientes.
Gn breve fragmento puede servir de apretada síntesis al ideario de todo este grupo:
Msus autores se consideran estudiosos profesionales de la &istoria y las ciencias sociales, y como tales quieren ser $u%gados:
su primer deber es, por lo tanto, practicar un estilo de indagacin &istrica que est6 a la altura de los tiempos, no slo en
cuanto &aga suya la perspectiva que este problem!tico presente impone al pasado nacional...sino en cuanto busque utili%ar
una cultura &istrica menos arcaica de lo que todavía suele ser &abitual entre nuestros &istoriadores, y por (ltimo, en
cuanto no se niegue a e"traer las conclusiones necesarias del &ec&o de que la &istoria es -en una de sus dimensiones-
ciencia social...N28
'n esos a3os *omero public #as ideas políticas en la 5rgentina , una obra panor!mica que tendía a
presentar toda la &istoria argentina como una confrontacin entre la libertad y el autoritarismo,
principios ideales que a su ve% coincidían respectivamente con el impulso moderni%ador y la inercia
camio, no de1ó de ser para él un referente central, al que le dedicó uno de sus traa1os de aliento3 $itre. Un +istoriador
frente al destino nacional. Al decir de Halperín 0onghi, omero se entronca con claridad en la línea de interpretación
histórica trazada por el fundador de La 4ación 4su visión de la historia argentina es en suma la de quien cree que
tamién para afrontar los prolemas prácticos cuya hondura ha sido revelada por la irrupción del peronismo, el país
dee enriquecer pero tamién reivindicar la tradición político6ideológica legada por su siglo UDU.7 8
64
(orción que no equivale a la totalidad, ni a una arumadora mayoría. !a A.+.H. haía hecho equilirio durante todo el período
peronista, mientras que animadores centrales del Dnstituto de Dnvestigaciones de Milosofía y !etras, como Gosé /orre evello,
haían colaorado activamente con el peronismo.
65
Entrevista con la profesora eyna (astor, efectuada en el %%. Fan 2artín en el Homena1e a G. !. omero el ;6>J6==. por 2.
2azzeo y Mernando (ita 8mímeo@
66
En ocasiones se tiende a poner en duda la influencia de Annales sore la renovación historiográfica, sore todo en lo que
respecta a omero. E. /andeter, en camio, es muy claro en ese sentido, al halar de 4...la referencia com$n a la escuela
historiográfica francesa nucleada en torno a la revista Annales. !a 4historia6prolema7 que Mevre y loch haían postulado
desde la década de <:B> en oposición a la 4historia de acontecimientos7, conservaa todo su valor polémico en la Argentina
post6peronista cuando los epígonos de la +ueva Escuela Histórica recuperaron sus posiciones de poder en la esfera
universitaria.7 8E. /andeter, art. cit. , p. ;:.@ y más adelante3 4!a historiografía francesa actuaa tamién como inspirador eficaz
del programa de investigaciones de los grupos renovadores. El énfasis en la historia económica y social, y en particular, el
estalecimento de series históricas para permitir el análisi s cuantitativo...7 8ídem, p. ?>@
67
;? Estos nuevos historiadores participarán en los ámitos privados creados para la investigación en ciencias sociales
en este período, como el Dnstituto 0i /ella y el Dnstituto de Estudios Económicos y Fociales, además de la estrecha
relación con el Dnstituto de Fociología que en Milosofía y !etras encaezaa -ino -ermani.
68
;= %f. /ulio Halperín 0onghi. /e&to de presentación de Historia Argentina. Lolumen B, B9 reimpresión, <:=?.
Argentina: La escritura de su historia 19
emancipacin, Gna acin para el desierto argentino, para las ideas políticas de la segunda mitad
del siglo B=B, 5rgentina en el calle$n , en torno al peronismo y sus consecuencias, y los dos tomos
que estuvieron a su cargo de una Historia 5rgentina , planificada en oc&o tomos, el correspondiente
a la primera mitad del siglo B=B ) De la *evolucin de ;ayo a la Confederacin *osista y al período
que abarca al peronismo y postperonismo ) 5rgentina. #a democracia de masas
#a mencionada Historia 5rgentina constituy el primer intento de producir una obra integral sobre
el proceso &istrico nacional posterior a la de la 5cademia, y en sus distintos vol(menes
colaboraron representantes de diferentes vertientes de la &istoriografía de pretensin científica
y despoliti%ada que nos ocupa, como Hayde6 orostegui de Jorres, ?os6 Carlos C&iaramonte, ?os6
#uis ;oreno, *oberto Cort6s Conde, '%equiel allo, Darío Cantn, entre otros, ba$o la direccin de
Halperín.
Colocada en la perspectiva de la larga duracin/ en la evolucin de la &istoriografía argentina,
aparece evidente que, si bien la tendencia renovadora no logr ser &egemnica en su período
principal de actuacin )1A-1A22, y vio truncada a partir de allí sus posibilidades de proyeccin,
al menos en el terreno universitario, la corriente que sí logr convertirse en predominante a partir
de 1A89, mantiene un vínculo de filiacin con ella. >7
'n el período 1A>7-1A>2, algunos de los miembros de la corriente regresaron a la Gniversidad, en
muc&os casos inclinados a una versin radicali%ada del rol político de la &istoriografía. +ero su
posicin no de$ de ser marginal, y a $uicio de algunos representantes de la corriente, bastante
difícil, ante quienes la cuestionaban desde posiciones situadas m!s a la i%quierda. 'llo no los e"imi
de verse incluidos entre los e"pulsados )de la Gniversidad y en varios casos del país por la
dictadura militar posterior al golpe de mar%o de 1A>2.
Después de 19!" La hegemon#a de la ‘$ueva %istoria’
Jodavía en plena dictadura, se constituy un grupo de &istoriadores que, desde centros privados,
comen%aron a reconstruir la idea de &acer &istoria social/ en la línea de ?os6 #uis *omero. 'l
+'H'S5 )+rograma de 'studios de Historia 'conmica y Social 5rgentina se form ya a fines de
1A>>, integrado entre otros por #eandro uti6rre%, #uis 5lberto *omero, ?os6 #uis ;oreno,
Hayd6e orostegui, ?uan Carlos Qorol, ba$o el paraguas del C=S'5 >9 5 partir de 1A87 una nueva
&istoriografía acad6mica se adue3a del espacio universitario, y desarrolla un traba$o inspirado en
las corrientes &istoriogr!ficas sobre todo francesas y brit!nicas )de los 5nnales en adelante, y se
empe3a en desarrollar un proceso de acentuada profesionali%acin de la carrera de Historia, con la
consiguiente regulari%acin de sus c!tedras y plan de estudios, y de la tarea de investigador, una
regulari%acin de las publicaciones y encuentros científicos, y el establecimiento de un cursus
&onorum pautado para el avance de los nuevos &istoriadores. > Jodo convergía en la constitucin
73
?B Escrie Eduardo G. 2iguez3 4Efectivamente, con un largo retraso impuesto primero por el congelamiento del )nganiato,
luego por el sarampión izquierdista6nacionalista de los tempranos a'os ?>#, y finalmente por el terror de las persecuciones de la
segunda mitad de esa década, es notorio como un sector cada vez mas amplio de la historiografía argentina filia su origen 5
quizás mas a través de las disidencias que en las coincidencias6 en la renovación historiográfica ligada a -ermani y omero.7
8cf. E. 2iguez. "El paradigma de la historiografía económico social de la renovación de los a'os ;># visto desde los a'os :>#. 4 en
Mernando 0evoto 8comp.@ La +istoriografía Argentina en el siglo 55 6!!7 uenos Aires, %EA!, <::J. +ótese el parentesco de la
caracterización de las distintas etapas de la historia de nuestro país con lo que ha dado en llamarse "teoría de los dos demonios#
y la amig$iedad del reconocimiento del vínculo, al que se pretende 8gratuitamente, a nuestro 1uicio@ mas asado en las
discrepancias que en las coincidencias. %ierta "coquetería# intelectual, nos parece, genera inhiiciones a la hora de reconocer
claramente paternidades e influencias intelectuales.
74
cf. Hilda Fáato, reporta1e en Pensar la Argentina. Los +istoriadores +a"lan de +istoria y política, <::J pp. ==6=:. El %DFEA era
el %entro de Dnvestigaciones sore Estado y Administración.
75
Hilda Fáato se'ala, en la entrevista ya citada, las falencias que la nueva historiografía tenía en cuánto a su e&cesiva
profesionalización3 42e preocupa la constitución de un statu 8uo fuerte, de una institución que ella misma se convierta en un
chaleco de fuerza para el desarrollo de un pensamiento crítico. 2e preocupa que aquellos desarrollos institucionales que van
garantizando carreras individuales, con pasos estalecidos, con 1erarquías, con caminos más o menos fi1ados de antemano y
muy marcados por la cooptación 5desarrollos que son por un lado positivos6 se conviertan a la vez en traas para el
florecimiento de un pensamiento crítico, orientado a alimentar el deate p$lico....(ero el humor "fin de siglo# no ayuda en ee
sentido, ee humor que prioriza lo privado frente a lo p$lico, las tareas individuales más que los compromisos colectivos. Foy
anacrónica quizás, pero me gustaría ver, dentro de la Kniversidad, mayor dinamismo político, mayor interés por lo p$lico.7
8Hilda Fáato, entrevista... p. :?@ %aría acotar que esas "incomodidades# y "preocupaciones# no han tenido hasta ahora efectos
visiles, y el camino del anquilosamiento académico sigue, en general, su curso.
Argentina: La escritura de su historia 21
de una comunidad de &istoriadores unificada en el país. 'n el discurso, esta tarea tendía a integrar
a todos los sectores, pero en la pr!ctica encubría dos políticas diferentes: a Con los restos de la
&istoriografía liberal )representada por los sobrevivientes de la antigua docencia de la carrera de
Historia de la G45 y por la 5cademia acional de la Historia y !mbitos afines a ella una
tolerancia integradora/ que en el fondo aspiraba a conquistar los espacios codiciables que 6stos
conservaban b Con la &istoriografía revisionista y mar"ista una actitud que oscil entre el
ninguneo/ y la agresin activa, tendiente a despla%arlos de )o impedir su ingreso a los espacios
acad6micos y privarlos de la consideracin p(blica. 'sta política diferenciada no slo se proyect
sobre lo institucional sino que impregn los estudios e interpretaciones sobre procesos &istricos
concretos. 'n muc&os casos, se asisti a una fundamentacin m!s rigurosa y una elaboracin
terica muc&o m!s sofisticada de posiciones gratas a la visin tradicional de la &istoria de
nuestras clases dominantes: #a construccin de la sociedad y el estado producida despu6s de
Caseros y por la generacin del 80/ fue enfocada con una iluminacin gradualmente m!s brillante
)incluso en detrimento del radicalismo que la sucedi en el e$ercicio del gobierno, algo similar
ocurri con la otrora d6cada infame/, al mismo tiempo que la visin del peronismo se &i%o m!s bien
sombría Rsi bien es cierto que el estudio de los períodos posteriores a 1A12 estuvo en gran parte
en manos de investigadores e"tran$eros )#ori% anattta, Daniel ?ames, David *ocL, entre otrosT
o a locales m!s vinculados a la sociología o a la &istoria econmica que el n(cleo fuerte de la
carrera de Historia, como *icardo Sidicaro, ?uan Carlos Jorre, ;ario H. *apoport< ?ulio odio y
otros. 'n el enfoque, por cierto sesgado, que se &i%o dominante, revisionistas y mar"istas eran
culpables de un e"ceso de politi%acin/ que &abía debilitado el rigor científico y la distancia
crítica/ necesaria para construir buena &istoria/, mientras que la cosmovisin afín a las elites
dominantes no sería visuali%ada como politi%acin/ )al menos no con tanto 6nfasis y su rigor en el
estudio de los documentos tomado como posible base para el desarrollo y moderni%acin de la
disciplina.
#a &istoriografía contestataria )revisionista o mar"ista de la etapa de los 20/ y >0/ era, como ya
di$imos, vista como e$emplo de &istoria que pierde rigor a fuer de politi%ada/ )vale decir
comprometida con un proyecto de transformacin de la sociedad y en la despoliti%acin/ $u%gada
necesaria para alcan%ar rigor científico, se incluye el e"purgar cuidadosamente las impregnaciones
mar"istas, sobre todo las que aceptan, y aun propician, cierto espíritu de partido/ en el desarrollo
de la tarea de &istoriador.
'sta visin no puede escindirse del modo en que toda una generacin de intelectuales, la mayoría
de los cuales vivieron la e"periencia del e"ilio ba$o la dictadura, regresaron con la idea de
participar activamente en la construccin de una democracia representativa a la que, $unto con un
capitalismo percibido como &umani%able/, asumían como el &ori%onte posible )e inmodificable de
cualquier proyecto realista de transformacin , rompiendo con la concepcin del mundo y los
ob$etivos políticos que muc&os de ellos mismos alentaron en la etapa pre-dictadura. 'se replanteo
de la visin sobre la escena social y política, incluy el de su propio lugar en el mundo/. +asaron a
pensarse a sí mismos en el modo de los profesores de las grandes universidades europeas y
norteamericanas, con un amplio reconocimiento profesional, una relacin pl!cida con los poderes
econmicos, políticos y culturales establecidos, y la posibilidad de ampliar el arco de difusin de su
e"perticia/ desde los medios de comunicacin o en el lugar de conse$eros del poder. +ara ello
debían mantenerse saludablemente a$enos a las irrupciones/ de la política, entendiendo por tal,
sobre todo, a aquella no coincidente con los ob$etivos de las elites dominantes/ )que no clases,
termino a arrinconar sino a desterrar completamente. 5lgunos sinsabores derivados de su
asentamiento en una sociedad argentina cada ve% m!s distante de los modelos del capitalismo
avan%ado, m!s atravesada por la pobre%a y el estancamiento econmico, social y cultural, no
lograron conmover del todo esa actitud: 5 lo sumo impulsaron a algunos a mudarse de las
instituciones de ense3an%a e investigacin estatales a las privadas, buscando, al calor m!s directo
de la gran empresa, la estabilidad presupuestaria y la generosidad en las remuneraciones que
escasea en la universidad p(blica.
Daniel Campione 22
#a &istoriografía debía, en esa línea de ideas, abandonar el espíritu incandescente/ de los 20->0,
para centrarse en una produccin específica de alto nivel, de e"celencia/. +odría se3alarse que esa
preocupacin por recuperar )o construir la especificidad de la tarea &istoriogr!fica, no e"ime a
esta corriente de que sus visiones del pasado se ti3an con las del presente. Del reduccionismo de
clase del que se acusa al mar"ismo se pasa, a menudo, a la ignorancia/ de toda la problem!tica
clasista. 5sí, la clase obrera tiende a desaparecer de la escena, disuelta en sectores populares/< no
slo ya no es su$eto revolucionario/ sino que de$a de ser su$eto o categoría social de cualquier
tipo. Joda perspectiva del conflicto social/ )lo que e"cluye el concepto de luc&a de clases toma
una forma atenuada que concluye por acercarla m!s a la tradicin funcionalista )que propone
administrar/ el conflicto, asimilarlo al sistema que a la mar"ista o a cualquier otra orientada a
cuestionar radicalmente el orden e"istente. 4a$o la capa del abandono de la e"cesiva politi%acin/
se va a la dedicacin a temas y cuestiones que muc&as veces ro%an la irrelevancia, cuando no la
banalidad, a fuer%a de erigir aspectos soslayados o minusvalorados )a veces muy in$ustamente por
cierto por la &istoriografía anterior en los/ temas por e"celencia )la familia, la vivienda, la
vestimenta, la convivencia cotidiana, las fiestas populares, etc. a riesgo de que la &uella de los
grandes procesos &istricos quede disuelta en un sinn(mero de enfoques micro/ que no se articulan
de ninguna manera en direccin a comprender la totalidad, y que las clases sociales, so prete"to de
quitarles su centralidad/ en el an!lisis &istrico, desapare%can por completo del an!lisis del
mismo.>2 5l mismo tiempo, tiende a predominar un enfoque empirista, que desconfía de toda
discusin terica, a la que se ve a$ena a una &istoriografía validada por las propias reglas del
oficio/, y el consenso de la comunidad de &istoriadores/ que sería la encargada de dictaminar cual
es la buena &istoria/. #a investigacin del tipo estudio de caso/, circunscripta a estrec&as
coordenadas tanto tem!ticas como de espacio y de tiempo, es la modalidad de traba$o escogida en
la mayor parte de los casos.
'stas tendencias se vieron acentuadas, a nuestro $uicio, por un factor e"terno/ a la disciplina: los
sucesivos fracasos de las ilusiones democr!ticas que muc&os de estos investigadores supieron
abrigar en distintos momentos, de 1A87 a la fec&a, a&ogando las posibilidades de la perspectiva
socialdemcrata que &abían elegido como modo de relacionarse con el movimiento social y la
política, lo que incluía un rol de conse$eros !ulicos de los mandatarios de la democracia, que slo
lograron asumir cabalmente en los primeros a3os de la gestin presidencial del Dr. 5lfonsín. 'n los
(ltimos a3os, se est! poniendo de manifiesto una crisis de esta perspectiva de nueva &istoria/,
fuertemente condicionada por el naufragio cada ve% m!s evidente de su visin del presente. >> Se
abría paso una visin no conflictiva del presente )al menos a$ena al conflicto central, la luc&a de
clases, y para co&onestarla se proyectaba una visin igualmente no conflictiva acerca del pasado. ?=
76
(ermítasenos aquí una cita de Gosep Montana, que aunque referida a la historiografía a nivel mundial, viene muy a cuento en
su modo de asociar la crítica a flagrantes omisiones de cierto mar&ismo, la detección de ciertas manioras ideológicas
encuiertas en el o1etivo de solucionarlos, y la necesidad de preservar la centralidad de la perspectiva de clase, imuida de un
análisis de la totalidad que eluda todo economicismo3 4!a insuficiencia de los análisis economicistas, por otra parte, ha dado
lugar a que sea la historiografía académica la que haya planteado los prolemas que ofrecen las otras dimensiones del homre,
ocupándose de temas como el se&o, la familia, la prisión, la ley y el delito, el miedo, lo imaginario, la mu1er, la locura...!o cual ha
de servirnos como 1usto recordatorio de graves olvidos, pero resulta erróneo y mistificador cuando se intenta presentar estas
otras historias sectoriales como vías que han de permitir analizar al homre autónomamente. Es necesario reconstruir la imagen
gloal de la sociedad, como propuso un día el materialismo histórico, pero no para faricar un caleidoscopio de aspectos
diversos, sino para centrar toda esta diversidad en torno a lo que es fundamental3 los mecanismos que aseguran la e&plotación
de unos homres por otros, y que no sólo act$an a través de las reglamentaciones del traa1o o del salario, ni se fundametnan
sólo en elementos coercitivos físicos, sino que impregnan toda nuestra vida, nuestras formas de comprender la sociedad, la
familia, el homre y la cultura.7 Gosep Montana. Historia. Anlisis del pasado y proyecto social. %rítica6 -ri1alo, <:=<, p. ;>.
77
%omenta al respecto, E. Fartelli, uno de los críticos de la "nueva historia# desde la perspectiva mar&ista3 4...el malestar reinante
no era un resultado de la "crisis de la historia# o de las "ciencias sociales# sino de la historiografía socialdemócrata 8más a$n de la
intelectualidad socialdemócrata...Esa historiografía...estaa inhiida para valorar su lectura del pasado con una imagen
coherente del presente, y por lo tanto, estaa agotada.7 A. Fantella y E. Fartelli, 4%D%F)3 2ar&ismo, Historia y %iencias Fociales
en la Argentina7 en -a@ón y -evolución. /eoría6Historia6 (olítica. +$mero ;6)to'o de >>>.
78
4!a negación del conflicto en el presente...implica y requiere su negación pretérita. (or otra parte esta negación es más una
histórica e&presión de deseos de los sectores dominantes que un dato de la realidad. Fi se parte de esta premisa 8la negación
del conflicto en nuestra sociedad@ cora sentido el rechazo de las visiones antinómicas del pasado.7 8espuesta del %entro de
Estudios Kniversitarios Gosé %arlos 2ariátegui a los 4nuevos investigadores7. p. , (oletín %entro de Estudios Kniversitarios Gosé
%arlos 2ariátegui. +9 B. 9 edición. 40eates en Historia7. )cture de <::J@
Argentina: La escritura de su historia 23
o slo ese libro, sino buena parte de la produccin de la &istoriografía &egemnica registra ese
tipo de marcas/: #a de descubrir en nuestro pasado una trayectoria que pueda legitimar
retrospectivamente a una pacífica democracia representativa en amable coe"istencia con un orden
capitalista que respete la libertad de mercado sin renunciar a colocarle límites desde el aparato
estatal. ;odelo de sociedad que se imagina deseable y posible en la actualidad, aunque se
reconoce el fracaso en su concrecin pr!ctica &asta el momento. #os sectores populares/ )que ya
no clases, dominadas o subalternas son estudiados privilegiando los elementos de integracin/
sobre los de e"plotacin y marginacin, los momentos de consenso por sobre los de conflicto, las
actitudes moderadas, reformistas frente a las ideas y acciones revolucionarias. 'n suma, una serie
de sesgos tanto o m!s pronunciados que los de visiones m!s e"plicitamente politi%adas/ o
ideolgicas/ de la sociedad y la &istoria, sin por eso pensar en abandonar la pretensin de &istoria
rigurosa y despoliti%ada/.
'n algunos casos, el espíritu e"cesivamente monogr!fico/, la tendencia a visuali%ar a las
instituciones por sobre los grupos sociales, o la directa &uida de temas comprometidos y
politi%ables/ &an conspirado contra la produccin de traba$os destinados a perdurar. 81 'l con$unto
79
Hilda Fáato, Capitalismo y ganadería en (uenos Aires La fie"re del lanar :B;9::; , Fudamericana6Historia y %ultura,
<:=:. !a autora realizó la versión original del traa1o como tesis de doctorado en la Kniversidad de !ondres, presentada en
<:=<. !uego la revisó con propósito de convertirla en liro, que apareció recién en <:=:.
80
Hilda Fáato, La política en las calles. Entre el voto y la movili@ación. (uenos Aires, :G/9::;, Fudamericana. Historia y
%ultura, <::=, p. B.
81
=< El malograrse de algunas oras por la manía "particularista# se da a veces en el transcurso del mismo traa1o. Así en
$ercaderes del Litoral de Gosé %arlos %hiaramonte, lo que apunta al comienzo como un interesante análisis del capitalismo de
la primera mitad del siglo UDU, se agosta y pierde fuerza e interés al derivar en un pormenorizado análisis circunscripto a la
provincia de %orrientes.
Daniel Campione 24
de la coleccin Historia y Cultura , que ba$o la direccin de #uis 5lberto *omero 8 &a sido el canal
de publicacin )o de difusin en un p(blico m!s amplio que el de las revistas acad6micas de muc&os
traba$os tanto de los miembros de esta corriente, como de autores a$enos a ella )sobre todo
e"tran$eros pero considerados buena &istoria/ con sus criterios, es representativa de esas
opciones tem!ticas. +ara encontrar en ella un título referido al peronismo, &ay que ir al encuentro
de *esistencia e =ntegracin del brit!nico Daniel ?ames< sobre las movili%aciones obreras y
populares de los (ltimos 20/ y primeros >0/, slo &allaremos 'l Cordoba%o, de ?ames 4rennan, de la
Gniversidad de eorgetoPn. @ si lo que procuramos es la trayectoria de las i%quierdas, &abr! que
recurrir a #a &iptesis de ?usto , rescate de un estudio del fallecido ?os6 5ric, varios a3os
anterior a su publicacin. @ no se trata de una tendencia imputable al con$unto de la produccin
&istoriogr!fica y en ciencias sociales de los estudiosos argentinos, sino de un recorte/ particular e
intencionado efectuado por esta corriente: 4asta e"aminar la apro"imadamente contempor!nea
4iblioteca +olítica, del C'5#, para encontrar por decenas los traba$os )de las m!s variadas
calidades, orientaciones disciplinarias y corrientes ideolgicas dedicados a la vie$a y nueva
i%quierda, las organi%aciones armadas, la (ltima dictadura militar y sus consecuencias, entre otras
cuestiones proli$amente e"cluidas de la otra coleccin. 87
5l día de &oy, la escuela &istoriogr!fica predominante, reali%a una tarea de intervencin muy
diversificada: #ideran la intervencin sobre &istoria argentina en los medios masivos )#. 5. *omero
en Clarín, p. e$., encaran la edicin de una &istoria argentina integral como traba$o de con$unto de
toda la corriente: ueva Historia 5rgentina , obra colectiva en curso de publicacin, pensada para
ocupar un lugar similar al que para los liberales $ug la Historia ... de la 5cademia, la de summa de
su produccin del grupo y fi$adora del c!non interpretativo de a&ora en adelante. Se &aya
asimismo en curso de edicin una Historia de la vida privada en la 5rgentina , siguiendo el sendero
marcado por la e"tensa compilacin dirigida en rancia por eorges Duby y +&ilippe 5ries< 89 y &a
salido a la lu% una Historia de las ;u$eres , en dos vol(menes.
Jambi6n publican obras de alto nivel pero no reducidas a especialistas, como la coleccin de
'ditorial Sudamericana dirigida por *omero, ya mencionada, y traba$os claramente de divulgacin,
como las biografías de persona$es &istricos editadas por ondo de Cultura 'conmica, que se
vendi en LiosLos, y m!s importante, la &istoria argentina en fascículos brillantemente
presentados )incluyendo versin en CD-rom que &a publicado el diario Clarín.
'n materia de revistas acad6micas, este grupo no &a generado una gran publicacin
específicamente &istrica desde la G45 )el 4oletín del =nstituto de 'studios Histricos M'milio
*avignaniN, reaparecido en 1A8A, no &a alcan%ado un nivel de difusin y calidad de presentacin
que le ad$udique tal rango, pero &a publicado profusamente en 'studios Sociales )de las
Gniversidades del #itoral, *osario y Coma&ue, en la tradicional Desarrollo 'conmico , en el
5nuario de ='HS )de la Gniversidad acional del Centro adem!s de 'ntre-pasados , baluarte de la
82
= !. A. omero es, sin lugar a dudas el líder del grupo, al menos en su aspecto de "empresa cultural#. Línculo directo con la
generación anterior, en tanto hi1o de Gosé !uis omero y heredero 8a cerca de dos décadas de "la noche de los astones largos#
el hiato que simolizó el descaezamiento de la "renovación# post6@ de la cátedra de Historia Focial -eneral que aquel haía
e1ercido, encaeza además los mas variados campos de intervención historiográfica3 Es editorialista del diario Clarín, conduce el
grueso de las colecciones y series que vuelcan la producción del grupo, se ha multiplicado para compilar en forma de liro
artículos sueltos de su padre o de sus propios colegas. Fi ien no ocupa una de las cátedras de Historia Argentina en la carrera
de Historia de la KA 8lo hizo por un tiempo, pero al parecer eligió concentrarse en Historia Focial, pensada como vía de entrada
de todos los estudiantes de Historia y otras carreras@, ni dirige el Dnstituto avignani, pero eso no disminuye su papel de
organizador del grupo, y ne&o principal de la historiografía hegemónica con el con1unto de l a vida cultural y con el "gran p$lico#.
83
0e nuevo podemos recurrir a H. Fáato para e1emplificar la "huída# de la historia reciente3 4Mue una e&periencia durísima y que
nos ha marcado de la peor maneraQ sino volvemos sore eso, va a ser muy difícil saer dónde estamos parados. +o tengo
pensado por qué quienes estamos en edad de hacer ese tipo de traa1o no lo estamos generando. En lo personal, tengo una
dificultad para mirar ese período, no sólo como historiadora sino como intelectual, como una persona con intereses políticos y
hasta como simple argentina, al punto tal que hay varios liros sore ese período que no puedo leer.7 8H. Fáato, entrevista
citada, p. <>B@ 0e nuevo, pese al se'alamiento, la situación no se ha revertido3 Fon periodistas, militantes e historiadores de
otras corrientes 8el en otro sitio mencionado traa1o de (alo (ozzi en torno al E( entre otros e1emplos@ los que analizan la
Argentina del ?># en adelante.
84
!a versión castellana de la Historia de la vida privada llegó a constituirse en un inesperado "est9seller en las lirerías
porte'as de los :>#, inaugurando una tendencia a la elevada repercusión de una historiografía de "puertas para adentro#,
apartada de las consideraciones "estructurales# y del conflicto social y político, recogida y reproducida con entusiasmo por ciertos
medios historiográficos locales.
Argentina: La escritura de su historia 25
85
Ema %iotti ha producido una caracterización de esa impronta generacional, la de los formados durante la dictadura militar, en
contacto con quiénes en esa época estaan marginados de la Kniversidad, como !eandro -utiérrez, y a quienes pasaron a
considerar sus "hermanos mayores#. A la hora de estalecer rasgos comunes, %iotti comenta3 "Hay denominadores comunes
que podemos resaltar. (reocupaciones compartidas no tanto en el terreno temático, cuánto en las formas de su aorda1e, en la
aplicación de análisis microhistórico, en el culto por el traa1o de archivo, en fin, en el sometimiento con rigor a las reglas del
oficio y en la voluntad de defender una continuidad profesional.# 8Ema %iotti, 4El aporte en la historiografía argentina de una
"generación ausente#, <:=B6<::B7, en Entrepasados, A'o B. J6. Mines de <::B, p. <>.@ El artículo suraya, además de esa
preocupación por las "reglas del arte#, la relación de seguimiento que estos 1óvenes investigadores tuvieron con la generación de
sus "hermanos mayores#, como autoconsciente realización de un contacto intergeneracional con mucho de cursus +onorum.
86
El director de ese instituto, 2ario apoport, acaa de pulicar una Historia Económica, Política y #ocial de la Argentina 6::;9
/;;;7 una suerte de e&tenso manual, pero con claro destino al estudiante universitario en materias relacionadas con la historia.
87
Punto de <ista es una pulicación que vio la luz en plena dictadura militar, impulsada por un grupo de intelectuales
empe'ados en producir dentro del país, pese a las hostiles condiciones vigentes. !a revista ha sido dirigida desde su fundación
por eatriz Farlo, e Hilda Fáato ha formado parte de su comité editorial desde los comienzos. El final de la dictadura, y el
gradual retorno al país de muchos e&iliados, amplió tanto el colectivo de escritura como el campo de lectores, conquistándole el
sitial de órgano teórico por e&celencia de la amplia corriente que cultivó un "post6mar&ismo# cuyo desemoque político puede
calificarse, siquiera de modo apro&imativo, como socialdemócrata.
88
El Dnstituto 0i /ella, convertido en los $ltimos a'os en Kniversidad, ha sido un ámito de enlace entre los "historiadores
sociales# y otros más ligados al lieralismo económico y político 8Ezequiel -allo y +atalio otana son dos e1emplos entre otros
posiles@. Guan %arlos /orre, sociólogo de formación pero con ora relativamente aundante en la historiografía ligada al
período peronista, ha sido un mentor del espacio del 0i /ella. En cuánto a 3esarrollo Económico, la revista del D0EF con cuatro
décadas de trayectoria, no está hegemonizada por los historiadores, pero sí por el grupo más amplio nucleado en su momento
en torno al %lu de %ultura Focialista. %ortés %onde, por su parte, ocupa un lugar destacado en la Kniversidad de Fan Andrés.
/anto este $ltimo, como otana y -allo, están hace ya unos a'os incorporados con carácter pleno 8"miemros de n$mero@ a la
Academia +acional de la Historia.
Daniel Campione 26
#a &istoriografía mar"ista no lleg a configurar una escuela articulada, sino una serie de autores
dispersos y con enfoques divergentes entre sí )empe%ando por la caracteri%acin de 5rgentina
como formacin econmico-social, cuyas obras se produ$eron desde los a3os 90/ y 0/.
Iui%!s los m!s importantes, con líneas muy diferentes entre sí, sean *odolfo +uiggrs 8A y
;ilcíades +e3a, que llegaron a producir intentos de an!lisis de vasto alcance ) la Historia Crítica de
los +artidos +olíticos de +uiggrs, los varios tomos de ;ilcíades +e3a sobre diferentes etapas de
nuestra &istoria, aunque no obras monogr!ficas o investigaciones puntuales.
+uiggrs represent el entronque del mar"ismo con una visin nacional-popular que reivindicaba
activamente al peronismo , vi6ndolo como un paso a la consumacin de una revolucin socialista. 'n
línea con las corrientes m!s populares dentro del revisionismo, +uiggrs reivindicaba la &istoria de
las clases subalternas como una luc&a contra las clases dominantes que se daba desde los
comien%os de la nacionalidad, pero a diferencia de aquellas las ponía en vinculacin con las luc&as
obreras por la construccin de una sociedad socialista.
+or su parte, ?orge 5belardo *amos, se centr cada ve% m!s completamente en la contradiccin
nacin vs. =mperialismo, en detrimento del enfoque de clase, incluso al precio de desli%arse en los
(ltimos a3os a una visin nacionalista a secas, y abandonar e"plícitamente el mar"ismo a favor de
un socialismo criollo/ en el que slo el segundo t6rmino parecía conservar alg(n significado. Casi
toda la produccin &istoriogr!fica de *amos constituye un e$emplo de la utili%acin del pasado
como arma pol6mica al servicio de la discusin del presente. 'n la eterna b(squeda de la burguesía
nacional/ progresista, o de su sustitucin por alg(n sector militar, *amos termin proponiendo un
absoluto seguidismo de corrientes burguesas reaccionarias, primero con el dictador altieri, y
luego con Carlos ;enem, del que fue emba$ador en ;6"ico.
+uiggrs, por el contrario, se mantuvo claramente en el terreno del mar"ismo y los ob$etivos
socialistas, por lo que, si bien comparte enfoques con el revisionismo de i%quierda, y est! influido
por una visin nacional-popular del conflicto social, consideramos puede ser legitimamente incluido
en la tradicin de &istoriografía mar"ista. Desarroll un verdadero inter6s por la investigacin
&istrica, animada por una perspectiva política que que aspiraba a llevar adelante
consecuentemente las líneas planteadas por la =C a partir de 1A7.
+e3a, en cambio, desarroll sobre todo una línea de crítica a la burguesía, como inapta para
desarrollar una transformacin democr!tico-burguesa/ de 5rgentina )incluyendo al peronismo
como aque$ado de esta incapacidad. +asaba a fundamentar desde allí el imperativo de la revolucin
socialista, al mismo tiempo que mantenía una posicin pesimista frente al peronismo e incluso
respecto de la clase obrera enrolada en 6ste, con la consiguiente influencia de una ideología
conservadora, que esperaba de la accin del estado e"istente la redencin/ social. 5lgunos m6ritos
del traba$o &istoriogr!fico de +e3a resultan indudables: Desarrolla tempranamente la línea de la
&istoria econmica y social sin abandonar la &istoria política, procurar avan%ar en una
&istoriografía basada en la orientacin mar"ista, con una conceptuali%acin independiente, sin
adscribirse ni a la &istoria oficial ni a su impugnacin revisionista, emprende investigacin propia,
incluso con apoyo de m6todos cuantitativos, a pesar de sus condiciones de aislamiento y su carencia
de formacin acad6mica. Jambi6n es destacable su b(squeda del cruce de la &istoria con las
disciplinas de las ciencias sociales, principalmente la sociología y la economía, que se &allaba en
pa3ales por aquellos a3os. Con todo, su línea de interpretacin no de$a de adolecer de cierto
esquematismo economicista y cae a veces en afirmaciones arbitrarias al tornar absoluto un
enfoque )como la orientacin probrit!nica del peronismo, que no carecía de asidero pero que 6l
convierte en e$e de su comprensin< o la interpretacin francamente pesimista de la conciencia
obrera posterior al peronismo, ya mencionada.
'l otro gran m6rito de ;ilcíades +e3a es el de &aber producido una obra de intencin integral
sobre la &istoria argentina, Historia del pueblo argentino , que apareci con car!cter pstumo en
89
(uiggrós puede ser considerado tamien revisionista, aunque divergió siempre de postulados centrales de esta corriente,
como la vindicación de la figura de osas, y nunca renunció a una metodología mar&ista.
Argentina: La escritura de su historia 27
seis vol(menes, que van desde 5ntes de ;ayo &asta ;asas, caudillos y elites , dedicado al
yrigoyenismo y el peronismo.A0
Durante los a3os 20 y >0, la creciente politi%acin y radicali%acin de la sociedad argentina, tuvo
su pleno correlato entre los intelectuales, y afian% a la &istoria, a la interpretacin del pasado,
como un lugar importante de la luc&a política. 5l proceso que marcaba un despla%amiento del e$e
de los procesos revolucionarios al mundo perif6rico y colonial )C&ina, Cuba, 5rgelia, Eietnam
correspondi una nueva mirada sobre las obras de ;ar", centrada en su produccin menos tildable
de euroc6ntrica/, algunas publicadas por primera ve% en este período, como ormaciones
econmicas precapitalistas )1A27. . Historiadores mar"istas argentinos, como el ya e"perimentado
+uiggrs, y noveles, como 'rnesto #aclau )despu6s ale$ado del que&acer &istoriogr!fico y Carlos
Sempat 5ssadourian , ingresaron en el debate internacional que en torno a la cuestin de los
modos de produccin-formaciones econmico sociales en #atinoam6rica, se desenvolvían en el
continente, al calor de discusiones m!s amplias que abarcaban al mar"ismo mundial
)particularmente en torno a la produccin de #ouis 5lt&usser y sus seguidores como 'tienne
4alibar, al tiempo que la revista +asado y +resente y sus Cuadernos , difundían a los cl!sicos y al
mar"ismo europeo contempor!neo, pero tambi6n ingresaban directamente en el debate. A1 #a rígida
teoría de los cinco estadios/, de matri% stalinista, caía en definitivo desprestigio, mientras la
caracteri%acin de las sociedades latinoamericanas se erigía en un tema de debate de indudable
repercusin sobre el tipo de revolucin/ que se postulaba para el subcontinente o los distintos
países dentro de 6l. A
Cuando en 1A>7, la dictadura emprende la retirada, y *odolfo +uiggrs asume el rectorado de la
Gniversidad, la ense3an%a de la &istoria americana y argentina se organi%ar! con referencia
e"plícita al marco conceptual alt&usseriano, tal cual afirma '. Jandeter, introduciendo así, por
breve tiempo, en el campo acad6mico, a la &istoriografía de clara orientacin mar"ista. A7
o &ubo en el campo de la i%quierda mar"ista una institucin comparable al =nstituto ?uan ;anuel
de *osas, que nucle los esfuer%os de la mayor parte del revisionismo. o pudo &aberla, dado los
enfrentamientos al interior de ese campo, e incluso la falta de conviccin de algunos de sus
componentes en cu!nto a la necesidad de una &istoriografía de tal signo. #a breve y fulgurante
trayectoriaA9 de +e3a tuvo alguna descendencia en un grupo que traba$ inicialmente con 6l, dentro
del que se destaca ?orge Sc&var%er, que luego emprendería un estudio sistem!tico de los orígenes
de la clase dominante argentina, al principio asociado con ?orge . S!bato, y luego en forma
individual, llegando &asta nuestros días )'mpresarios del pasado y #a industria que supimos
conseguir son sus publicaciones m!s recientes en este campo, pero ya bastante ale$ado del
original compromiso mar"ista. +uiggrs no de$ discípulos directos con real gravitacin )si alg(n
co6taneo que reali% su propia produccin en una línea similar, como 'duardo 5stesano. 5lgunos
miembros de la i%quierda nacional que resolvieron no acompa3ar a *amos en las peores derivaciones
90
(or fuera de ese tratamiento cronológico, (e'a produ1o dos liros de análisis de la clase capitalista argentina3 La clase
dirigente argentina frente al imperialismo e !ndustriali@ación y clases sociales en la Argentina, e&ámenes que ian en contra de
las ideas de la e&istencia de una urguesía industrial antiimperialista, predominante en las restantes corrientes de izquierda,
ingresando de lleno en el deate político sore el tipo y c arácter de un futuro proceso revolucionario en Argentina..
91
Góvenes historiadores oriundos de %órdoa como Gosé %arlos %hiaramonte, Aníal Arcondo, y %arlos Fempat Assadourian,
pulicaron traa1os historiográficos en Pasado y Presente, mientras que )scar del arco, entre otros, ingresaa a la discusión
desde una perspectiva más teórica.
92
/amién afirma /andeter3 4!as discusiones sore "el modo de producción asiático# haían permitido cuestionar la idea de una
de una línea $nica de evolución de los puelos y con ella el carácter inevitale y progresivo de la sucesión de etapas propia de la
Europa )ccidental.7 E. /andeter, art. cit. p. ?J. efle1an estas discusiones varias compilaciones de la época, de la que la más
famosa es $odos de producción en Amrica Latina , que incluye las aportaciones de !aclau y Assadourian.
93
%f. E. /andeter, art. cit. pp. ?6?B. /amién afirma /andeter3 4!as discusiones sore "el modo de producción asiático# haían
permitido cuestionar la idea de una de una línea $nica de evolución de los puelos y con ella el carácter inevitale y progresivo
de la sucesión de etapas propia de la Europa )ccidental. E. /andeter, art. cit. p. ?J.
94
Es saido que este autor se suicidó a sus treinta y pocos a'os. !a corta edad a la que compuso sus oras, unida a su
autodidactismo, hace pensar en un talento fuera de lo com$n, cortado en su desarrollo cuando aun no haía llegado a su
má&imo nivel.
Daniel Campione 28
de su línea, como orberto alasso o ?orge 'nea Spilimbergo, no pasaron de fundar peque3os
institutos casi subsumidos en torno a sus figuras.
De prolongada produccin fueron tres &istoriadores no profesionales, todos ellos comprometidos
en la militancia política: #iborio ?usto, #uis ranco A y #uis E. Sommi, trotsListas de distintas
vertientes los dos primeros, comunista luego ale$ado del partido el (ltimo. Kbras como #a
revolucin del A0 o la &istoria de los ferrocarriles de Sommi, y varias de ?usto o ranco no
carecen de inter6s incluso para el lector actual, aunque la precariedad terica es evidente en los
tres.
Con un traba$o individual centrado en la &istoria del anarquismo, y dentro de 6ste no a la corriente
principal e"presada en #a +rotesta, A2 sino a los militantes ligados a la accin directa y a la
contestacin m!s radical, 4ayer &a desarrollado un traba$o tan solitario como novedoso, ya que la
&istoriografía ligada al anarquismo, con Diego 5bad de Santill!n a la cabe%a, provenía del n(cleo
ligado a la K*5, y nadie &abía detenido la mirada sobre los practicantes de la accin directa/, los
e"propiadores/, ni sobre la luc&a obrera de la +atagonia. A>
;!s ligado al periodismoA8 que a la academia pese a tener formacin &istoriogr!fica formal,
Ksvaldo 4ayer &a producido una obra fundamental para la &istoria de la i%quierda y la clase obrera
argentina, con centro en los cuatro tomos de #os Eengadores de la +atagonia Jr!gica AA , y
complementada por Severino Di iovanni. 'l idealista de la violencia , y traba$os m!s breves sobre
#os anarquistas e"propiadores, Simon *adoPitsLy, #a masacre de ?acinto 5rau%, y otros. ?unto
con la vindicacin100 de luc&adores sociales y militantes, 4ayer construye una fuerte impugnacin
de la violencia estatal en sus diversas manifestaciones, tanto materiales como simblicas.
Ktro &istoriador de las luc&as sociales de principios de siglo es astn ori, talentoso escritor
santafesino que escribi un cl!sico equiparable en m!s de un sentido a los de 4ayer: #a orestal ,
sobre la e"plotacin en los quebrac&ales del norte santafesino, am6n de varios traba$os sobre la
agricultura y el capitalismo rural en Santa e y otras !reas de la regin pampeana. 101
95
(oeta y ensayista, !. Mranco se relacionó en su momento con (e'a, para realizar en con1unto un traa1o general sore histor ia
argentina. 8cf. H. /arcus. El mar)ismo olvidado en la Argentina #ilvio 1rondi@i y $ilcíades PeIa, El %ielo por Asalto, <::;, p.
<<=6<<:. Entre otros traa1os históricos, de1ó un hermoso ensayo en torno a las trius indígenas en el período previo a la
conquista del desierto, Los grandes caci8ues de la Pampa? #armiento y $artí, El otro -osas.
96
2ientras La Protesta era órgano de la M)A del L9 %ongreso, y mantuvo una larga perduración 8de hecho hasta nuestros
días@, e&istieron numerosos grupos anarquistas ligados a sindicatos autónomos, al periódico La Antorc+a, de talante más radical
que el de La Protesta, y a m$ltiples organizaciones menos conocidas y duraderas. Kn panorama minucioso, para mediados de
los a'os B>#, del "mapa# del anarquismo, lo ofrece +icolás D'igo %arrera en >=G, La estrategia de la clase o"rera, !a osa
lindada, >>>. El mismo autor le ha dedicado a la Mederación )rera Fpartacus 8parte de cuyos miemros se incorporaron
luego al (artido %omunista@, un estudio específico, que se ha pulicado en el Anuario >>> de (D2FA. !a recuperación histórica
del pensamiento y la acción "liertarias#, largamente ocluida por una mirada que remitía al anarquismo a un momento "primitivo#
de la conciencia y organización orera, del cual no haía nada aprovechale para etapas más "avanzadas#, tiene todavía un
largo camino que recorrer en nuestro país, quizás facilitado en el futuro por el reciente surgimiento de nuevas agrupaciones y
periódicos anarquistas.
97
!a huelga patagónica de <:< y la masacre posterior, no tienen otro antecedente previo a ayer que el traa1o testimonial de
Gosé 2aría orrero, La Patagonia %rgica, pulicado en <:<.
98
ayer ha desarrollado una fluida laor periodística, en parte dedicada a la historia 8 %odo es Historia lo tuvo entre sus
animadores principales@, y parte a la defensa de los derechos humanos en Argentina y en el mundo. 8cf. )mar Acha, 4!a historia
vindicadora en )svaldo ayer7, mímeo@
99
eeditada, con ediciones resumidas, y una versión cinematográfica que fue un gran é&ito de p$lico y ha seguido viéndose
profusamente en televisión y video, Los vengadores... es sin duda la ora histórica de la tradición de izquierda que ha llegado a
un p$lico más amplio, además de construir una versión de las luchas sociales de comienzos de siglo que se ha incorporado a la
memoria colectiva.
100
Ktilizamos el término "vindicación# en el sentido que le asigna ). Acha en el traa1o arria citado3 42ientras que la
reinvindicación implica una operación de repetición, de validación de lo que sucedió en el pasado, quizás de afirmación de que
ello merecería intentarse nuevamente, la vindicación no se compromete con el o1eto en su totalidad, sino que e&tiende los
efectos de la acción que desarrolló tal grupo o persona. 2ientras, por e1emplo, los asaltos de los 4anarquistas e&propiadores7 no
parecen $tiles como táctica emancipatoria 8ásicamente por su individualismo@, tales anarquistas pueden ser recuperados como
luchadores en una sociedad opresiva que es la verdadera culpale de sus sufrimientos y castigos. 2emoria de una lucha, la
vindicación se'ala más e&actamente el crimen como origen de la sociedad actual que la 1usteza sin prolemas que tendría
aquella o esta acción de resistencia. 8). Acha. Op.cit. p. B@
101
-ori es narrador y poeta, además de ensayista en traa1os a menudo ligados a la historia santafesina, como Estudio +istórico
y social de la colonia Hum"oldt? 1amilias coloni@adoras, El indio, el criollo y el gringo, <agos y mal entretenidos, !nmigración y
coloni@ación en la Argentina. La 1orestal ha sido recientemente reeditada 8<:::@ con un prólogo de )svaldo ayer.
Nuizás con menos nivel, otro traa1o clásico sore luchas sociales en el medio rural santafesino desde una perspectiva de
izquierda es, de (lácido -rela, El &rito de Alcorta, reeditado varias veces en versiones diferentes.
Argentina: La escritura de su historia 29
Con temas m!s cercanos en el tiempo, y mayor imbricacin aun con la investigacin periodística y la
literatura de ficcin, *odolfo Oals& escribiría su obra maestra, Kperacin masacre , y otros
traba$os como VIui6n mat a *osendoW y 'l caso SatanoPsLy , que en su con$unto constituyen un
vigoroso alegato contra la organi%acin política y social de la 5rgentina post-1A y su clase
dominante, cuya lectura es altamente necesaria para comprender el período.
?unto a estas obras de &istoriadores que traba$aron por su cuenta, fuera de las estructuras
partidarias o con encuadramientos la"os en ellas, los partidos de i%quierda desarrollaron una
prolongada labor en el terreno &istrico.
#a &istoriografía producida en el !mbito de los partidos de i%quierda
Earios líderes del +artido Socialista )?uan 4. ?usto, 5lfredo #. +alacios, icol!s *epetto, 5m6rico
&ioldi escribieron sobre &istoria argentina, pero en una cuerda que se diferenciaba muy poco de
la &istoriografía liberal, y en un registro m!s divulgativo o doctrinario que de investigacin.
Jambi6n &ubo &istoriadores de origen socialista m!s cercanos a un perfil profesional )5lberto
+alcos10, ?os6 Campobassi, #uis +an que se integraron al !mbito acad6mico, sin diferir en temas ni
m6todo con la &istoriografía erudita. +ero no pueden considerarse aportes a la &istoriografía
mar"ista )no pretendieron serlo, por cierto, ni tampoco llegaron a configurar una corriente
&istoriogr!fica autnoma. Sí &i%o aportes originales el dirigente socialista, de origen obrero,
?acinto Kddone, sobre todo con su libro #a burguesía terrateniente argentina, de 1A70, que gan
el respeto incluso de &istoriadores e"tran$eros. 107
#a &istoriografía vinculada al +artido Comunista comen% por algunos esfuer%os de dirigentes
políticos por brindar interpretaciones &istricas )*odolfo &ioldi, Krestes &ioldi, siendo el
primero de los nombrados el que introdu$o la interpretacin de la &istoria argentina, destinada a
&acerse cannica para el comunismo argentino: #a de la e"istencia de una oligarquía latifundista
que &abía obstaculi%ado el proceso de desarrollo capitalista, para asociarse luego al capital
imperialista. 'n ese cuadro, e"istía una burguesía nacional/ que &abía avan%ado en los intersticios
de$ados por la penetracin imperialista y el poder terrateniente, y nunca &abía consumado una
revolucin democr!tica y antiimperialista en el país, postergada desde el siglo B=B. De esta matri%
interpretativa se dedu$o, a partir de 1A8, el tipo de la revolucin necesaria en 5rgentina:
democr!tica, agraria y antiimperialista, con vistas al socialismo/, caracteri%acin que permanecería
inclume en el partido &asta mediados de los a3os oc&enta.
'n la lectura de la &istoria argentina y de la evolucin de su estructura social que plasmaron los
comunistas, gravitaba la matri% de pensamiento de =ngenieros en su obra de interpretacin de la
&istoria argentina, #a evolucin de las ideas argentinas. 'l planteo dicotmico entre fuer%as
portadoras del progreso y otras oscurantistas y reaccionarias que te3iría toda la evolucin
&istrica, la asociacin de la coloni%acin espa3ola con la implantacin de una sociedad feudal en el
*ío de la plata, la concepcin de una elite $acobina como factor din!mico del proceso &istrico
frente a unas masas raigalmente conservadoras, arrastradas por el arcaísmo colonial y el clero, y
&asta cierto europeísmo de trasfondo racista inficionaron la visin &istrica de los comunistas.
#os dos intelectuales m!s reverenciados dentro del campo comunista, 5níbal +once y H6ctor +.
5gosti, reconocían una relacin de discipulado con el autor de 'l Hombre ;ediocre, directa y
personali%ada en +once, mediati%ada por este (ltimo en 5gosti, una genealogía intelectual que se
proyectaba &acia atr!s, &asta Sarmiento y 5lberdi. 'l esquematismo evolucionista de =ngenieros,
102
(alcos llegó a ser miemro de n$mero de la Academia +acional de la Historia, en la década de los B>, ya plenamente
incorporado a la corriente historiográfico lieral.
103
Escrie el historiador del agro oman -aignard3 4Autodidacta, investigador cuidadoso y paciente, militante socialista ..., G.
)ddone nos aporta la visión apasionada del polemista e&tremadamente informado. 0espués de <:B> nadie supo e&poner en
términos tan claros y tan fundamentados el origen de la aristocracia terrateniente en la Argentina y todos lo han plagiado, citado
o ignorado voluntariamente. +o se le puede e&igir el aparato crítico de un investigador universitario, pero sus fuentes,
claramente indicadas y controlales, no se han visto nunca tergiversadas.7 8. -aignard, La Pampa Argentina. Ocupación9
Po"lamiento9E)plotación. 3e la con8uista a la crisis mundial 6BB;9>=;7, uenos Aires, Folar, <:=:.
Daniel Campione 30
entronc bastante bien con el mar"ismo vulgari%ado y codificado que campearía largamente por
sus fueros en el comunismo argentino.
Jambi6n e"istieron traba$os de escritores como 5lvaro @unque o *a(l #arra, que produ$eron
obras muy cercanas a la biografía novelada ) 5lem, el &ombre de la multitud , de @unque. 'l primer
intento de &istoria argentina integral, que sepamos, es obra de ?uan ?os6 *eal, unos a3os antes de
su ruptura con el +artido. *odolfo +uiggrs tambi6n escribi sus primeros traba$os
&istoriogr!ficos estando en el +artido Comunista., como *osas el peque3o y ;ariano ;oreno y la
revolucin democr!tica argentina , en los primeros a3os 90. 'n la misma línea 'rnesto i(dici, que
no dedic a la &istoria lo central de su produccin, produ$o sin embargo sus tempranos artículos
recopilados como =mperialismo ingl6s y liberacin nacional )1A90 . 5llí se avan%aba sobre la idea
de que en la formacin social argentina era en lo predominante capitalista, que esto se proyectaba
incluso sobre el campo )sin negar la e"istencia de !reas de e"plotacin feudal o semifeudal, que
ese desarrollo capitalista iba a dar lugar a nuevos grupos políticos ligados a 6l )lo que preanunciaba
al peronismo. Jambi6n &acía &incapi6 en la necesidad de desarrolar la solidaridad con la G*SS sin
olvidar la prioridad argentina y latinoamericana de la luc&a contra el imperialismo. 109 #os escritos
tempranos de +uiggrs y de #uis E. Sommi, y estos de i(dici, nos brindan una pauta de calidad
&istoriogr!fica y una autonomía de pensamiento en el planteo de las &iptesis interpretativas, que
no perdur en la tradicin comunista, luego casi siempre por deba$o de estos logros iniciales.
'l traba$o se sistemati% y alcan% una mayor densidad de publicaciones y actividades, con la
dedicacin de #eonardo +aso a la investigacin &istrica, y la constitucin del =nstituto de 'studios
Histricos ;ariano ;oreno/ )que nucle a varios &istoriadores, dict cursos y reali%
investigaciones, pero siempre estuvo casi opacado ba$o la individualidad de +aso 10. @a en los a3os
20/ y >0/. +aso fue un publicista muy fecundo, y se ocup de etapas variadas de la &istoria
argentina, aunque sin avan%ar demasiado sobre el siglo BB, salvo en su (ltima produccin.
)*ivadavia y la #ínea de ;ayo, De la colonia a la independencia, #os Caudillos y la Krgani%acin
acional, , Krigen de los +artidos +olíticos 5rgentinos, de la que lleg a publicar dos tomos que
llegaron &asta 1A70 , *aíces Histricas de la Dependencia 5rgentina, #a 5rgentina 1A97-1A .
Jambi6n se produ$eron traba$os de divulgacin como un Compendio de Historia 5rgentina o de
pol6mica con el revisionismo como *osas, realidad y mito o Corrientes Historiogr!ficas . #a
regularidad de la produccin y su encuadramiento en una institucin dedicada con e"clusividad a las
cuestiones &istricas, no se proyectaron, sin embargo, en los resultados de esa labor.
'sta obra adoleci del concepto del traba$o intelectual que se tenía en esos a3os en buena parte
de la i%quierda y en el +artido Comunista en particular: #os estudios, &istricos, sociolgicos,
econmicos o de cualquier otro car!cter, como fundamentacin a posteriori de las orientaciones ya
adoptadas por la direccin partidaria, sobre las que no &abía demasiadas posibilidades de entrar en
discusin. 5sí la &istoriografía del +C qued prisionera de la interpretacin partidaria sobre la
estructura social argentina )el car!cter semifeudal de nuestra formacin social, por e$emplo, y de
las influencias positivistas y liberales que &abían permeado a las corrientes socialistas de nuestro
país desde sus comien%os )el espectro/ de ?os6 =ngenieros, sobre todo el de 'volucin de las
=deas argentinas, con su planteo de luc&a contra los resabios feudales y oscurantistas en nuestro
país, tuvo una presencia prolongada, que puede rastrearse en los escritos de *. &ioldi sobre la
cuestin agraria, y en parte de la obra de H6ctor +. 5gosti. +esaba tambi6n sobre esos traba$os la
pesada carga del mar"ismo sovi6tico/, con su carga creciente de ob$etivismo/ y economicismo, y la
tradicin de for%ar los datos de la &istoria y la realidad social al servicio de las posiciones políticas
del presente, que se form en la era de Stalin y no desapareci con 6ste. 'l resultado era que el
104
+. Wohan, 3e !ngenieros al C+e. Ensayos so"re el mar)ismo argentino y latinoamericano. ilos, >>>, pp. <B y siguentes.
Allí mismo destaca el autor, en una interpretación de -i$dici como un "here1e# dentro d e la tradición comunista, que aquel liro
despertó el entusiasmo de a$l Fcalarini )rtiz. Asimismo destaca que alrededor de <:J>, -i$dici y (uiggrós integraan una
comisión de estudios de la formación social argentina, 1unto con (aulino -onzález Alerdi.
105
En contemporaneidad con el vira1e del ULD9 %ongreso, (aso fue desplazado de la conducción del Dnstituto, pero éste no
continuo el traa1o. !a profusa pulicistica del (% en materia historiográfica ha descendido aruptamente desde entonces, y
recien ahora se emprenden algunos intentos de retomar ese campo de traa1o.
Argentina: La escritura de su historia 31
prisma principal para visuali%ar la &istoria argentina era la e"istencia de un proceso de revolucin
democr!tico-burguesa trunco desde las 6pocas de ;ayo.102 'l gran problema de 5rgentina no era,
entonces, el capitalismo, sino la falta de 6l, y la gran contradiccin, rastreable a lo largo de su
&istoria, la e"istente entre los partidarios de un desarrollo capitalista libre de trabas );oreno,
*ivadavia, ;itre, Sarmiento y los terratenientes y servidores del imperialismo )los caudillos,
*osas, *oca, etc., que apostaban al atraso y la dependencia/. *6probos y elegidos seguían
e"istiendo, en listados respectivos que slo se apartaban del c!non liberal de 1880 en adelante.
;ientras otros &istoriadores mar"istas derivaban en un revisionismo de i%quierda/ dependiente en
(ltima instancia de la m!s amplia corriente revisionista, pero con peso propio, o lograban resolver
una línea autnoma destinada a tener repercusin, como ;. +e3a, los traba$os de +aso no llegaron a
constituirse en un polo de estudio de la evolucin &istrica argentina con gravitacin, y
dependieron en gran parte de la &istoriografía liberal )a la que en gran medida utili%aban como
fuente/, para luego tratar de interpretar/ en clave mar"ista el proceso &istrico, y por supuesto
de las necesidades coyunturales de la organi%acin política a la que servían. Ealga como un e$emplo
entre varios posibles, que en las 6pocas del planteo de la convergencia cívico-militar/ proliferaron
los estudios y biografías sobre temas militares ) 5renales de ?ulio ovayo, una &istoria del
e$6rcito argentino, biografías de ;osconi, 4aldric&, Savio y otros por *a(l #arra 10>, m!s bien
escasos en períodos anteriores. 108
Jampoco puede comprenderse el traba$o de +aso sin &acer referencia a la relacin del +C
argentino con los intelectuales: Su consolidacin como cabe%a del traba$o &istoriogr!fico vinculado
al +artido Comunista, coincidi apro"imadamente con las sucesivas disidencias que vaciaron
pr!cticamente al +artido de intelectuales. #os miembros de los grupos que publicaban +asado y
+resente , y #a *osa 4lindada , los que pasaron a las ar, o al +C*, o los numerosos desga$amientos
individuales o de peque3os grupos, provocaron un corte &istrico. De fuer%a política &egemnica en
los !mbitos intelectuales y universitarios, el +.C pas a un lugar marginal en ese campo, y sus
posibilidades de evolucin quedaron menguadas. +aso, fue uno de los convocados para suplir los
bac&es/ que esa fuga &abía producido. @ result un representante m!s o menos típico de un
con$unto de intelectuales formados en general fuera del !mbito de las ciencias sociales, que
tomaron tardíamente el camino de la indagacin en ese campo, sin formacin sistem!tica, asiento
institucional fuera de los cuadros del partido, ni posibilidades de dedicarse plenamente a sus
estudios.
'l resultado fue una &istoriografía que , como toda la actividad del +C de ese período, fue m!s
bien endog!mica/, dirigida al consumo interno/ )militantes y simpati%antes y sin alcan%ar los
umbrales mínimos )ni por calidad intrínseca, ni por nivel de difusin para ser tomada en cuenta
por &istoriadores de otras corrientes, salvo en tono de crítica devastadora, como la que gustaba
e$ercer ?. 5. *amos, que en uno de sus e$ercicios de ingenioso rotulado/ para fines pol6micos, la
bauti% como mitro-mar"ismo/. 'l $uicio de con$unto que esta &istoriografía merecía entre los
&istoriadores, puede resumirse en la siguiente frase: ...las tentativas &istoriogr!ficas del +artido
Comunista, se mantenían dentro de los par!metros de la &istoriografía liberal, maquill!ndole con
algunos conceptos del materialismo &istrico/. 10A Con todo, algunos traba$os recientes tienen un
106
Nuizás la me1or e&posición de esta tesis, con un esfuerzo por compatiilizarla con categorías gramscianas, se encuentra en el
Ec+everría de Agosti, cuya crítica a su vez realizó Gosé Aricó, y está incluida en uno de los capítulos de La cola del dia"lo.
!tinerario de &ramsci en Amrica Latina.
107
a$l !arra no puede ser considerado en rigor un historiador, pero su producción estuvo casi siempre ligada al pasado
argentino, sea como iógrafo 8 El solitario de Pinas, sore !isandro de la /orre, además de las citadas@ o como novelista 8 #in
%regua, casi una iografía novelada de Gosé (eter, y una de las pocas historias de ficción con centro en la clase o rera industrial
en la literatura argentina@. !a novela histórica fue cultivada con cierta frecuencia en los ámitos comunistas, pudiendo
mencionarse tamién Los traidores, de Gosé 2urillo.
108
+éstor Wohan ha puesto en tela de 1uicio, a nuestro entender con uen criterio, la idea de que la producción intelectual dentro
del (% estuviera homogéneamente regimentada dentro de aparatos culturales sin fisuras, tesis que ilustra largamente con el
e1emplo de Ernesto -i$dici en casi cuatro décadas de trayectoria en el (artido. Fin emargo, dentro de un campo heterogéneo,
huo aparatos que funcionaron siempre "pegados# a una línea partidaria vivida como asolutamente incuestionale. El
historiográfico del período (aso, fue sin duda uno de ellos.
109
2arta %avilliotti, 4Hacia la superacion de los "revisionismos#7 en Lautaro, a'o <, n9 <, 1unio <::.
Daniel Campione 32
$uicio algo diferente sobre los factores que influían en la &istoriografía comunista, destacando el
componente nacionalista de la misma.
Gn nivel de comple$idad diferente tuvieron algunos traba$os de H6ctor +. 5gosti que incursionaron
en la interpretacin &istrica, como acin y Cultura , que introdu$o algunas líneas de an!lisis
innovadoras para la tradicin comunista )lo que fue celebrado, por e$emplo, por ?uan ?os6
Hern!nde% 5rregui, pero que no fructificaron en una produccin orientada en esa direccin.110
'l =nstituto de 'studios Histricos ;ariano ;oreno/ no sobrevivi al cuestionamiento y
despla%amiento de su mentor, contempor!neo del vira$e del BE=X Congreso, y el comunismo
argentino no &a tenido una &istoriografía propia en la (ltima d6cada y media, salvo los esfuer%os,
tampoco sistem!ticos, en el campo de la propia &istoria partidaria., que abordaremos m!s adelante.
Ktros espacios de la i%quierda mar"ista tambi6n &an producido sus propios enfoques &istricos,
aunque sin el n(mero y diversidad de publicaciones de los comunistas. 'n el !mbito del +artido
Comunista *evolucionario, 'ugenio astia%oro public una ambiciosa obra de &istoria integral, a lo
largo de la d6cada de 1A80: Historia 5rgentina. =ntroduccin al an!lisis econmico-social , en tres
vol(menes abarcando distintos períodos &asta la actualidad. ?os6 *at%er, por su parte, emprendi
el estudio de los prolegmenos del mar"ismo en el país con #os mar"istas argentinos del A0/. @
e"iste un grupo de &istoriadores de la economía )con especial 6nfasis en el !mbito rural, con
insercin universitaria, que a la ve% militan en las filas del +artido Comunista *evolucionario
'n la tradicin morenista del trotsLismo, a la que estuvo vinculado ;ilcíades +e3a, public 'rnesto
on%!le%, con un traba$o muy difundido sobre la trayectoria del peronismo. Jambi6n &a
incursionado en &istoria argentina ocasionalmente, ?orge 5ltamira, dirigente del +artido Kbrero,
que inici sus pasos en el grupo +ra"is, liderado por Silvio rondi%i.
'n cu!nto a la i%quierda nacional/, ya &a sido anali%ada en la &istoriografía mar"ista m!s general,
porque buena parte de sus principales dirigentes &an intervenido en política a trav6s con m!s 6"ito
por su labor de &istoriadores que por su actuacin partidaria. Janto orberto alasso, como ?orge
'nea Spilimbergo y orberto alasso, responden a esta caracteri%acin.
Gn esfuer%o peculiar, por su entronque en un solo libro de la e"periencia militante con la
&istoriografía profesional, es la compilacin reali%ada por ?uan Carlos Cena, sobre 'l Cordoba%o ,
con un e"tenso estudio preliminar del autor.111
#os partidos de i%quierda escribiendo su propia &istoria
uera del !mbito acad6mico, en la cercanía de los partidos de i%quierda, e"iste una cierta
tradicin de &istorias de partido/, escritas por dirigentes y militantes, que asumen los estudios
&istricos como parte de una labor política m!s general.
#a m!s antigua es la Historia del Socialismo 5rgentino , de ?acinto Kddone, que abarca las
primeras d6cadas de desarrollo de esa agrupacin, en un registro muy apegado a los documentos
partidarios producidos en congresos y otros encuentros. Jambi6n pertenece a esta tradicin 'l
socialismo en la evolucin nacional, de 5m6rico &ioldi. 'stos traba$os presentaban al socialismo
local como un esfuer%o para e"presar políticamente a la clase obrera argentina surgida en las
(ltimas d6cadas del siglo B=B, y una tentativa de recoger las me$ores tradiciones del liberalismo,
para superarlas.
;!s profuso en su produccin &a sido el +artido Comunista. 'l primer intento org!nico es el famoso
'sbo%o 11 de &istoria del +artido Comunista en la 5rgentina , dirigido por Eictorio Codovilla, obra
110
Guan Gosé Hernández Arregui, en La 1ormación de la Conciencia 4acional, se muestra gratamente sorprendido por la
infle&ión de ese traa1o de Agosti. (ara un e&amen crítico de esa línea de interpretación, a través de ese y otros traa1os, puede
verse algunos pasa1es de Gosé Aricó, La cola del dia"lo. !tinerario de &ramsci en Amrica Latina , (untosur, <:==.
111
Guan %arlos %ena, El Cordo"a@o, !a osa lindada, >>>. %ena es un homre de prolongada militancia en el gremio
ferroviario, cordoés de origen, que tras pulicar un e&tenso e interesante liro de memorias, titulado El &uardapala"ras, ha
traa1ado en el mencionado volumen colectivo, ariendo una veta que la historiografía de izquierda deería cultivar con mucha
dedicación, ya que tras el prolongado estudio preliminar del compilador, se hermanan testimonios personales con artículos de
historiadores profesionales, en una audaz, y por eso productiva, ruptura de casilleros.
112
2ucho antes de la pulicación del Es"o@o se produ1o una curiosidad que deería ser reeditada3 Historia del socialismo
mar)ista, un op$sculo escrito por la dirección del recién fundado (FD6(%, fechado en <:<: y dirigido a e&plicar la escisión del
socialismo argentino y los primeros pasos del (artido Focialista Dnternacional.
Argentina: La escritura de su historia 33
fuer%as restantes, con la que cuesta establecer una relacin que no sea la de la crítica despiadada,
siempre aspirante a demostrar que las direcciones de los otros partidos tienen ob$etivos menos
nobles que la revolucin social y la construccin de una sociedad nueva, o bien que sirven a estas
finalidades con un grado de ineptitud o des&onestidad que vuelve su e"istencia contraproducente.
'sto resulta particularmente negativo porque &ace aparecer como incompatible el apasionamiento
militante con un mínimo de distancia crítica/ para $u%gar el proceso &istrico, al menos cuando el
propio compromiso partidario se encuentra m!s directamente involucrado, abonando oblicuamente
el campo de la visin despoliti%adora/ de la &istoriografía.
'n el !mbito de los que dentro de la corriente entroncada en el +artido Socialista, &an conservado
la filiacin mar"ista y la vocacin revolucionaria, la undacin ?uan 4. ?usto reali%a actividades de
debate y divulgacin que tienen un protagonista fundamental en 'milio ?. Corbi6re, periodista e
&istoriador que &a entregado traba$os como Krígenes del comunismo argentino y 'l mar"ismo de
'nrique del Ealle =berlucea , y &a emprendido una tarea muy amplia de rescate de la tradicin
socialista en 5rgentina. o le caben al traba$o de Corbi6re las generales de la ley enunciadas para
los casos anteriores sobre la auto$ustificacin/, si bien es cierto que el autor se &a mantenido m!s
bien ale$ado en sus estudios, del período que abarca a su propia actividad militante.
Ktra tradicin de &istoria militante son las &istorias del movimiento obrero escritas por
dirigentes sindicales. Cada corriente importante del movimiento sindical tuvo su propio &istoriador.
'ntre las principales pueden citarse: remialismo +roletario 5rgentino del socialista ?acinto
Kddone, Historia del ;ovimiento Social y de la clase obrera en 5rgentina , del tambi6n socialista )y
luego peronista 5lfredo #pe%. Sebasti!n ;arotta, sindicalista revolucionario, es autor de una
muy e"&austiva &istoria del sindicalismo argentino. Jambi6n la Historia del ;ovimiento Sindical , de
*ubens =scaro )comunista, dividida en una parte sobre la &istoria universal del sindicalismo y otra
centrada en 5rgentina. Diego 5bad de Santill!n fue el encargado de escribir la Historia de la
K*5 anarquista. 'n !mbito del +C e"isti la pr!ctica de publicar biografías )o autobiografías de
dirigentes obreros destacados, y así las &ubo de ?os6 ;an%anelli, #uis Di Salvo, Carlos Kns, ?os6
+eter, Eicente ;arisc&i, *ufino *eyes, +edro C&iaranti, ;iguel Contreras y otros. 'n general de
tono &agiogr!fico en el tratamiento de los biografiados )salvo, por supuesto en las autobiografías,
mas bien pudorosas &asta el e"ceso en ese aspecto y conteniendo elogios acríticos de la línea
partidaria y la labor política y social de los militantes comunistas, constituyen sin embargo un
testimonio valioso de conflictos obreros y otras luc&as sociales, algunas olvidadas por completo por
los &istoriadores profesionales.
La historiogra&#a de i'(uierda en los ám)itos pro&esionali'ados
Con carencias y debilidades, puede decirse que en las (ltimas tres d6cadas de vida del país, ni
siquiera en los terribles a3os de las masacres y desapariciones, &an de$ado de e"istir propuestas
que reivindican el arsenal terico del mar"ismo, la identificacin con las clases subalternas, la
asociacin del intelectual con el ob$etivo del cambio social radical. 'n la (ltima d6cada, entre
avances y retrocesos, esos espacios se &an incrementado, sin acertar todavía a constituirse en una
alternativa real a la ideología socialdemcrata )víctima de reiteradas frustraciones por cierto y el
academicismo/ imperante. Eale la pena intentar una poco ordenada rese3a de sus reali%aciones.
'l C=CSK )Centro de =nvestigaciones en Ciencias Sociales117 marca un intento altamente
profesionali%ado de fundar instituciones centradas en la investigacin social en general, con el
traba$o sobre la &istoria )sobre todo la contempor!nea como un componente m!s de ese campo
113
!as refle&iones recientes sore la posiilidad de generar espacios autónomos de creación de conocimiento,
suelen asignar al %D%F) un valor de e1emplaridad. Así (alo (ozzi3 "...el impulsar talleres, conferencias y centros de
estudio puede proveer lugares concretos de reagrupamiento, investigación e intercamio intelectual. El e1emplo del
%D%F) es $til en este sentido. +o se trata de construir muchos %D%F)F sino mas ien de nutrirse de una
e&periencia válida para generar instituciones alternativas que representen la variedad de perspectivas, intereses y
enfoques que e&isten en el campo popular.# 8(alo (ozzi, "Hacia una alternativa intelectual# en %aller. <ol =. 4J G9
Aril <::=.
Argentina: La escritura de su historia 35
m!s amplio, procurando integrar al con$unto de las Ciencias Sociales, con una metodología mar"ista
asumida e"presamente. 'ste centro se funda en los primeros tiempos de la dictadura de Knganía,
y desarrolla una actividad continuada durante m!s de dos d6cadas. #uc&a de calles, luc&a de
clases < *osaria%o, Cordoba%o, *osaria%o, ambos dirigidos por 4eba 4alv6, los traba$os de icol!s
=3igo Carrera o =n6s =%aguirre, los estudios de ?uan Carlos ;arín sobre la luc&a armada, son
qui%!s lo m!s destacado de un con$unto de investigadores preocupados por la rigurosidad, el uso de
m6todos cuantitativos, y el desarrollo de una &istoria escrita no ya sobre/ sino desde/ el punto de
vista de la clases e"plotadas. acido en los a3os de auge del funcionalismo y de la escuela de
ermani, Cicso fue un temprano contrapeso por i%quierda de esa corriente.
'l +=;S5 )+rograma de 'studios sobre la Sociedad 5rgentina, &a desarrollado una suerte de
continuidad del C=CSK, y formado un grupo de &istoriadores centrado en el estudio de la
trayectoria de la clase obrera a lo largo del siglo &asta la actualidad. );aría Celia Cotarelo,
*oberto Jarditti, ?orge +odest!, que vienen publicando un 5nuario con parte de sus principales
investigaciones. icol!s =3igo Carrera &a publicado recientemente un e"&austivo estudio acerca
de la &uelga general de 1A72.
Iui%!s los grandes m6ritos de C=CSK y +=;S5 &an sido el de mantener un entronque con la
tradicin cl!sica del mar"ismo mas all! de modas pasa$eras )aunque sucumbiendo a veces a cierta
tentacin fundamentalista/ en la lectura de los cl!sicos, y el sostener la preocupacin central por
la luc&a de clases, enfocada desde una clase obrera vista como e$e fundamental del con$unto de
los e"propiados/.
Ktro grupo tambi6n dedicado a la &istoria del movimiento obrero y la i%quierda es el formado en
torno a la revista *a%n y *evolucin , que en su breve vida &a publicado gran cantidad de artículos
sobre &istoria argentina escrita desde ese !ngulo. 'ntre otras líneas de investigacin est!
desarrollando una sobre la evolucin de los partidos de i%quierda, conducida por 'duardo Sartelli,
su principal animador.
Jambi6n debe tenerse en cuenta la obra de un con$unto de &istoriadores nucleados en cierta
medida en torno a +ablo +o%%i, &istoriador formado en ''.GG y especiali%ado en la &istoria de la
clase obrera y las corrientes de i%quierda en nuestro país. +o%%i y su grupo &an desarrollado
m6todos de &istoria oral, aplicados sobre todo a la clase obrera y organi%aciones populares.
+rocuraron disputar espacio en la propia carrera de Historia, pero no lograron implantarse
slidamente. 'n cambio generaron su propia revista, Jaller , y &an emprendido una revisin amplia y
diversificada de la actuacin de la i%quierda, incluyendo al movimiento obrero y a los partidos,
cuya m!s reciente aportacin es la tarea de +o%%i en torno al +*J-'rp. 119 'n colaboracin con
5le$andro Sc&neider, el mencionado autor &a abordado, con t6cnicas de &istoria oral, el período de
auge de masas de 1A2A a 1A>2, centr!ndose en la relacin, frecuentemente minusvalorado u
olvidado, entre la clase obrera y la i%quierda mar"ista en ese lapso. 11
#a &istoria de la propia i%quierda va convirti6ndose en un tema predilecto de los &istoriadores de
esa tendencia. 5lgunos se &an orientado a la evolucin de las ideas, o m!s precisamente, al estudio
de algunas de las figuras intelectuales de la i%quierda argentina del siglo BB.
'l traba$o de mayor aliento en esta orientacin es, sin duda, 'l mar"ismo olvidado en la 5rgentina:
Silvio rondi%i y ;ilcíades +e3a, de Horacio Jarcus, centrado en la trayectoria política e
114
(ozzi, primero solo 8Oposición o"rera a la dictadura >FG9 <:=B, %ontrapunto, <:==Q y luego en colaoración con (atricia
errotarán 8Estudios inconformistas so"re la Clase O"rera Argentina >BB9>:> , !etra uena, <::J 7 y con Ale1andro Fchneider
8Com"atiendo El Capital9 Criris y recomposición de la clase o"rera argentina 6>:B9>>=, El loque, <::J@, ha traa1ado primero
sore las luchas oreras de <: en adelante y ahora se ha volcado a la historia de la izquierda, siendo su $ltima aportación la
aludida en esta página, Los setentistas. !@8uierda y clase o"rera >G>9>FG , Eudea, >>>.
115
En uno de los pasa1es iniciales de la ora, se aluden con claridad las omisiones que se intenta susanar3 4!a izquierda, en la
historia argentina, parecería desaparecer, a partir de <:J;, con el nacimiento del peronismo. %uando recie alguna mención, es
para caracterizarla como "ale1ada de los traa1adores# o como "traicionando alg$n conflicto#. Así el trots*ismo desaparece de la
historia de las luchas orerasQ el partido comunista y su papel en la %-/ es olvidadoQ y la "nueva izquierda# se ve reducida a
memorias estudiantiles 5 en todos los casos, de1ando espacio al mito peronista6 . +o queremos decir que la izquierda haya sido
protagonista e&cluyente, o que estuviera e&enta de errores, sectarismos y prolemas. !o que sí queremos decir es que el
período <:6<:?; se caracterizó por una relación dinámica y dialéctica entre la izquierda y la clase orera. Esta relación tuvo
una influencia, a$n hoy no estudiada, muy profunda, que llegó a radicalizar sectores del peronismo.7 8(. (ozzi y A. Fchneider, op.
cit. p. <?@
Daniel Campione 36
intelectual de ;ilcíades +e3a y Silvio rondi%i. 'sta obra propone un recorrido centrado en la
tradicin trotsLista )aunque no e"ento de referencias a otras corrientes dentro del mar"ismo,
basado en un intenso traba$o de investigacin e interesantes líneas interpretativas. 'mpero, y
sobre todo en sus capítulos dedicados a +e3a, el autor parece perder distancia crítica, en base a
una relacin admirativa con el malogrado investigador trotsLista, el que parece $ugar el rol de un
anticipado alter ego del propio autor )con el que comparte la formacin autodidacta, la filiacin en
el trotsLismo morenista y la posterior ruptura con esa corriente.
'l propio Jarcus, y el Cedinci )Centro de 'studios e =nvestigacin de la cultura de i%quierda
reali%a una obra de recopilacin y divulgacin de primer orden, que dota a la i%quierda argentina de
un fondo documental propio que cubre variadas 6pocas y tradiciones. @ la revista 'l *odaballo , sin
ser una publicacin especiali%ada en la &istoria, &a publicado interesantes avances, sobre todo en
el campo de la &istoria de la i%quierda. @ en materia de edicin de libros, la editorial 'l Cielo por
5salto &a publicado algunos importantes traba$os sobre &istoria e &istoriografía argentina, en la
coleccin #a Cultura 5rgentina.
Ktro aporte importante desde el !mbito acad6mico es el de 6stor Qo&an )si bien el autor
proviene de la filosofía y no de la &istoria que &a incursionado en la &istoria de las ideas desde
una perspectiva mar"ista, centr!ndose en la trayectoria de la i%quierda. ?unto a e"ploraciones
parciales )en torno a Deodoro *oca y la *eforma, o el estudio previo a la compilacin de #a *osa
4lindada , &a publicado (ltimamente el libro De =ngenieros al C&e , que sigue el itinerario en torno
del mar"ismo latinoamericano pero se centra en el argentino, anali%ando el pensamiento de figuras
como H6ctor 5gosti, 'rnesto i(dici, Carlos 5strada y 5lfredo #lanos, entre otros.
'n una línea similar de &istoria de las ideas )aunque con afinidad mayor con el peronismo se
encuentra ;iguel ;a%%eo, que luego de un traba$o inicial sobre ;ari!tegui, &a enfocado su
atencin en ?. O. CooLe, sobre el que produ$o algunos artículos y selecciones de documentos
in6ditos u olvidados.112
'ntre la (ltima generacin de &istoriadores, cabe mencionar a Kmar 5c&a, miembro del Cedinci,
quien est! traba$ando en una obra sobre la &istoriografía de i%quierda, que incluir! traba$os sobre
=ngenieros, *amos, +uiggrs, +e3a, 4ayer, entre otros, y que constituiría el primer traba$o
específicamente dedicado a brindar una visin de con$unto de los traba$os &istoriogr!ficos de la
i%quierda.
#os enfoques tericos y metodolgicos divergentes no &an de$ado de campear al interior de la
&istoriografía de i%quierda. Gna línea de pol6mica se &a dado entre el grupo que lidera +ablo +o%%i,
ad&erente a una visin de raí% t&ompsoniana de la estructura de clase, con e$e puesto en la
sub$etividad, y con gran 6nfasis metodolgico puesto en la &istoria oral, y otro enfoque que,
esquemati%acin mediante, se podría identificar con visiones m!s ortodo"as del mar"ismo, y al que
de distinta manera representan icol!s =3igo Carrera y 'duardo Sartelli. 'ste (ltimo a su ve% &a
ingresado en una línea de discusin, 6sta muc&o m!s dura, con el post-estructuralismo identificado
con el pensador franc6s 5lain 4audiou, en contra del planteo de escepticismo radical frente al
traba$o &istoriogr!fico que un grupo de esa tendencia )nucleado en torno a la revista
5contecimiento plantea.
#os &istoriadores de i%quierda forman parte de un con$unto de esfuer%os signados por cierta
dispersin y a veces superposicin de actividades, en la que cada peque3o grupo tiene su revista, su
centro de estudios, convoca sus propias $ornadas, encuentros, c!tedras libres. 11> #a circulacin
116
Algunos de esos documentos se pulicaron en la revista Periferias, y otros compilados en forma de liro 8con un amplio
estudio preliminar@ en 0o+n Dilliam Cooe. %e)tos traspapelados 6>BF9>G7 , !a osa lindada, >>>. Antes de ello, 2azzeo
haía dirigido la compilación de ensayos varios autores Cooe de vuelta. El gran descartado de la sociedad argentina, !a osa
lindada, <:::.
117
<<? El fenómeno de las cátedras lires, presente desde los a'os =>#, hizo e&plosión con las cátedras %he -uevara,
desarrolladas a partir de <::? y e n torno a los treinta a'os de la muerte del %he -uevara. A partir de entonces, iniciativas de ese
tipo se han multiplicado a lo largo y ancho del país3 2ar&, 2ariátegui, Gohn Oilliam %oo*e, Agustín /osco, Antonio -ramsci, etc.
han sido advocación de sendas cátedras lires. En ese fenómeno, la historia argentina no ha tenido la fuerte presencia que
huiera podido esperarse. Alg$n curso de historia argentina dentro de la %átedra !ire de 0erechos Humanos dirigida por
)svaldo ayer, el curso de historia del movimiento orero encuadrado como %átedra !ire Agustín /osco, y no mucho mas.
Argentina: La escritura de su historia 37
entre grupos y entidades, y algunos esfuer%os de car!cter integrador, tienden a producirse con
mayor frecuencia, pero sin constituir todavía un campo/ identificable, capa% de darse una
estrategia, una política articulada que oponer a las que cuentan, en mayor o menor medida, con el
visto bueno de los poderes e"istentes. Construir esa articulacin, traba$ar en la convergencia de
esfuer%os que &oy se dan en dispersin, generar la capacidad de darse una política para
antagoni%ar con m!s 6"ito al pensamiento del establis&ment , son ob$etivos que no pueden
conseguirse ni r!pida ni f!cilmente, pero &oy tenemos el problema que suelen ni siquiera ser
percibidos en concreto como metas a alcan%ar.
La divulgación histórica
#a Historia tiene, desde antiguo, un p(blico muc&o m!s amplio que el dado por los especialistas y
estudiosos de disciplinas afines. 5 ese p(blico se dedican obras aligeradas de notas y otro aparato
erudito, que abarcan desde ensayos de elevadas aspiraciones en los que &istoriadores
profesionales deciden tomar cierta distancia de las reglas acad6micas para reali%ar sus planteos
con m!s libertad, &asta relatos biogr!ficos o de episodios &istricos situados en los m!rgenes de
la novelística, sin mayor preocupacin por el rigor de las &iptesis o la comprobacin de los &ec&os.
5rgentina tiene una prolongada tradicin en este campo, aunque qui%!s la produccin de 6"itos
editoriales de tem!tica &istrica, supera en los (ltimos a3os todo lo antes conocido.
'n el plano divulgativo la produccin de la &istoriografía liberal no fue tan importante, ni su
&egemonía tan persistente como en el campo acad6mico. +uede sí citarse una corriente dirigida al
p(blico infantil y adolescente, centrado en las biografías de prceres, que tuvo salida sobre todo a
trav6s de la 4iblioteca 4illiLen 118, al menos &asta los a3os >0/. 5llí destacarían 5lberto #arr!n de
Eere )que practicaba la biografía novelada y 5rturo Capdevila )decididamente volcado a la novela
&istrica, y que lleg a ser miembro de la 5cademia
@a en los a3os 20 el &istoriador 6li" #una, con sus numerosos libros y la revista mensual Jodo es
Historia , dio origen a una línea de &istoria divulgativa que abrev en el revisionismo sin
embanderarse con 6l, reivindic al peronismo sin peroni%arse/ y al radicalismo sin fanatismos, en
una senda ecl6ctica )pero nunca neutral, que en t6rminos de generacin de un mercado &a tenido
resultados crecientes, e incluso se fue desprendiendo de la impronta revisionista/ cuando esa
corriente de$ de tener aceptacin masiva, en un proceso que casi al mismo tiempo forma y sigue a
l gusto popular/ en materia &istoriogr!fica. #una, si bien public obras sobre el siglo B=B, como
#os Caudillos , y variados intentos de &istoria integral o de interpretacin de aspectos generales
)4uenos 5ires y el =nterior , tuvo en el siglo BB )casi virgen de parte de la &istoriografía
acad6mica tradicional y tambi6n preterido por el revisionismo su ob$eto de escritura central. 5sí
public sus @rigoyen, 5lvear, Krti% , sus dos obras mayores sobre el peronismo )'l 9 y los tres
tomos de +ern y su tiempo y el resumen 5rgentina. De +ern a #anusse , entre otros . #una ser!
recordado seguramente como el &ombre que llev la &istoria a los LiosLos, en forma de revista de
tirada masiva, fascículos coleccionables e incluso como suplemento de los diarios, adem!s de
convertirla en un best seller de librería en niveles a los que slo llegaron los m!s e"itosos libros
de los revisionistas, pero durante un período m!s breve )#una ya lleva cuarenta a3os de vigencia.
'n los 20/ el revisionismo gener una gigantesca tarea de divulgacin, aunque en general sin
escribir demasiadas obras de específico propsito divulgativo. #a ortodo"ia narrativa y la calidad
literaria de muc&os de sus te"tos &acían simple su lectura a nivel masivo, impulsada en gran
manera por la elevada politi%acin e"istente en el período. 5sí obras como #a guerra del +araguay
y las montoneras argentinas , de ?os6 ;aría *osa , o los sucesivos tomos en que ?orge 5belardo
*amos narr la &istoria nacional se convirtieron en best-sellers. Jambi6n tuvieron elevada
difusin las obras panor!micas escritas durante o antes de ese período, como la Historia 5rgentina
de 'rnesto +alacio o la de ?os6 #uis 4usanic&e, e incluso los 17 tomos de la de *osa alcan%aron
elevadas cifras de ventas, como antes di$imos.
118
!a propia revista (illien, originada en las primeras décadas del siglo, fue un escenario privilegiado para la versión más
apologética de la historiografía oficial, dedicada a un p$lico infantil o en los primeros a'os adolescentes.
Daniel Campione 38
'n esos a3os de auge de la circulacin bibliogr!fica tambi6n desde el mar"ismo &ubo obras que,
aunque tampoco pensadas específicamente para ese propsito, alcan%aron a un mercado de
lectores en e"pansin. #os breves y muy baratos tomos de ;ilcíades +e3a tuvieron un lugar central
para la difusin de esa corriente, pero no lleg a ver una política de sistem!tico ingreso en el
debate &istrico en el campo mar"ista. )'l +C intent &acerlo en cierta manera, pero sin romper
con su sistema editorial de distribucin restringida, y la &istoriografía comunista sigui teniendo a
sus afiliados y simpati%antes m!s cercanos como su p(blico fundamental.
#a &istoriografía universitaria posterior a 1A87, luego de asentarse en el terreno universitario, se
&a lan%ado a disputar este terreno )la Historia 5rgentina publicada como suplemento de Clarín es
una evidencia en este sentido, así como el volumen Historia 5rgentina Contempor!nea, de #uis
5lberto *omero o la coleccin de biografías del ondo de Cultura 'conmica que se puso a la venta
en LiosLos, qui%!s como el primer intento org!nico de ingresar a la difusin masiva con las mismas
firmas de la academia )para los te"tos escolares e"iste el antecedente de ?os6 #uis *omero, que
tambi6n aport su 4reve Historia 5rgentina . 'n una empresa consciente )y e"plícita de
dominacin de todo el campo &istoriogr!fico en sus diversos niveles, la divulgacin masiva no podía
ser descuidada, y #. 5. *omero, guía y operador en $efe/ de esta empresa cultural, se lan% con
decisin a ese terreno, con ayudas sustantivas como la del ;ultimedios Clarín.
Cabe destacar una línea de divulgacin emprendida recientemente por &istoriadores de i%quierda
)dedicados principalmente a la ense3an%a secundaria, miembros del cuerpo docente del acional
4uenos 5ires y la 'scuela Superior de Comercio Carlos +ellegrini, que &an tenido la particularidad
de optar sobre todo por medios audiovisuales )video y televisin por cable y &an reconstruido con
una perspectiva crítica la &istoria contempor!nea de nuestro país, con el m6rito adicional de llegar
&asta nuestros días.
*o)re las perspectivas &uturas
+lantearse el rol del pensamiento y la investigacin de i%quierda en el terreno del debate &istrico,
e"ige un amplio re-e"amen de todo lo que se &i%o &asta la d6cada de los >0/, pero tambi6n un
profundo an!lisis del campo de la &istoria en la sociedad argentina &oy, que incluya a los !mbitos
acad6micos pero no los eri$a en e$e e"clusivo del an!lisis, o en permanente referencia contra la
cual )pero en definitiva a partir de/ e$ercer las propias pr!cticas.
'n los (ltimos a3os, la consideracin de la &istoria por la sociedad argentina en general y por los
profesionales de la &istoriografía en particular, est! atravesada por el espíritu de 6poca/
imperante desde los a3os 80/: Declinar del con$unto de las perspectivas anticapitalistas, asuncin
del desarrollo capitalista cada ve% m!s internacionali%ado como el (nico camino posible de la
evolucin de la &umanidad en un futuro visible, desprestigio y p6rdida de inter6s de las pr!cticas
militantes en general y políticas en particular, ocupacin del espacio de pretensin progresiva por
corrientes críticas/ que no centran su proclamada criticidad en la b(squeda de un sendero de
transformacin social radical, etc.
'n particular en nuestro país, las vie$as pol6micas en torno a la lectura del pasado, &an quedado
acalladas, mientras que la pretensin de articular pr!ctica intelectual con militancia política, lleva
apare$ada la condena a la marginalidad, tanto en el campo acad6mico como en los espacios de
consagracin dentro de la cultura de masas.
'llo &ace que el estado de situacin/ de la &istoriografía nacional, &aya sufrido cambios
sustanciales: a #a corriente predominante de la &istoriografía universitaria &a alcan%ado un nivel
de &omogeneidad y una permanencia en su insercin en la direccin de los !mbitos institucionales,
que no tiene precedentes en el país. #a produccin de investigaciones de alta calidad no siempre &a
estado acorde a esa continuidad, pero es indudable su &egemonía en el campo de la academia y en
la divulgacin, sobre todo la dirigida a un p(blico relativamente ilustrado. Con todo, se enfrentan a
la aparicin de corrientes fuertemente críticas, que consiguen impacto especialmente en las
$venes generaciones de investigadores, y al fracaso del proyecto político )la transicin a la
democracia/ moderni%adora y equitativa que estaba implícito en su lectura de la &istoria. b #a
Argentina: La escritura de su historia 39
pol6mica entre liberales y revisionistas )y sobre todo la fuerte empresa plítico-cultural que los
revisionistas impulsaban &a caducado. Hoy el sentido com(n &istrico se forma m!s bien con una
literatura de divulgacin deliberadamente contempori%adora/, que tiene a 6li" #una como
protagonista estelar, y que (ltimamente se e"presa en biografías noveladas que venden decenas de
miles de e$emplares. c #a &istoriografía de la 5cademia acional de la Historia e instituciones
afines no parece tener ya un papel específico que cumplir, ni siquiera de cara a los sectores m!s
conservadores, que tienden a aceptar gradualmente la visin &egemnica &oy en las instituciones
universitarias )que a su ve% se acerca con la cosmovisin/ grata a las clases dominantes. Iui%!s la
incorporacin progresiva de &istoriadores universitarios, y de divulgadores de 6"ito )#una lleva
varios a3os en su seno, termine convirtiendo a la 5cademia en el mascarn de proa/ de una
comunidad &istoriogr!fica unificada ba$o la &egemonía de la &istoriografía universitaria.
5nte ese cuadro, cabe preguntarse cual puede ser el programa de accin/ de la &istoriografía de
i%quierda, en general adscripta a diversas vertientes del mar"ismo. 'sto resulta particularmente
problem!tico, si se considera que esa &istoriografía, como &emos visto, nunca tuvo una
consolidacin como escuela/, ni posibilidades de abandonar cierta marginalidad, salvo en períodos
muy breves. +or a3adidura, se enfrenta a una concepcin de la formacin del &istoriador )y del
investigador en ciencias sociales en general, que tiende a la endogamia, a convertir la produccin
en un medio para construir un currículum y no en un camino para la construccin de conocimiento, y
muc&o menos en parte integrante de una militancia intelectual. Creemos que podrían se3alarse las
siguientes tareas principales:
a +rocurar avances en superar la cesura entre &istoriografía profesional y acad6mica e
&istoriografía militante o de partido. +romover la articulacin entre los ambientes
universitarios y los !mbitos de la militancia, fortaleciendo las tareas que pongan a traba$ar
con$untamente a gente de ambas procedencias, sin paternalismos ni antiintelectualismos
igualmente inadecuados. Se trata de destruir el pensamiento de becario/, siempre centrado en
&acer carrera y acumular publicaciones, y por lo tanto despreocupado en el impacto social de
su actividad de investigacin y de ense3an%a, y proponer la recuperacin de una 6tica militante
del traba$o intelectual, que permita avan%ar en el traba$o colectivo, sin $erarquías rígidas ni
cursus &onorum obligatorio pero sin diletantismos que menosprecien la disciplina intelectual y
la construccin pausada y laboriosa del conocimiento. 'sa puede ser la me$or respuesta a la
despoliti%acin/ de la actividad &istrica que &a impulsado la corriente &egemnica desde
mediados de los 80/.
b Jraba$ar en la &istoria de las clases subalternas y de la i%quierda, con un enfoque que se
empe3e en no reproducir la mirada desde arriba/ que suele tener la &istoriografía oficial, ni en
aplicar moldes preconcebidos que siempre concluyen por descubrir/ lo que van a buscar, sino
de esfor%arse en construir una &istoria desde aba$o/. 'llo comprende una labor que incluya lo
local, lo micro/, pero articulado en la visin de la totalidad, en la comprensin b!sica de la
formacin social que se est! investigando, sin encantarse por la visin detallista pero
inarticulada, al estilo de quien mira por la lente de un microscopio.
c *escatar las luc&as obreras y populares, tanto las de alcance nacional como las regionales y
locales, con un aborda$e que no considere la recuperacin de la memoria/ como fin en sí mismo,
sino como paso indispensable para anali%ar rigurosamente la trayectoria de las clases
subalternas en nuestro país, con un inter6s ligado a la transformacin social.
d Desarrollar una crítica de sentido integral a la corriente &istoriogr!fica &egemnica, y
proponer interpretaciones alternativas a las que 6sta efect(a y difunde, sin que aquella crítica
y esta formulacin de alternativas se conviertan en fines en sí mismos u obsesiones: o se