0% encontró este documento útil (0 votos)
144 vistas40 páginas

Historia Argentina para Principiantes

Este documento describe la historia de Argentina hasta 1880, cuando el estado argentino terminó de consolidarse. Hasta ese momento, el estado no controlaba la mitad de su territorio reclamado y sufría falta de articulación económica y debilidad institucional. Sin embargo, en esos años despegó el crecimiento de las exportaciones y la inversión extranjera, lo que permitió la consolidación del estado y la conformación de una clase dominante.

Cargado por

Pato Ooh
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
144 vistas40 páginas

Historia Argentina para Principiantes

Este documento describe la historia de Argentina hasta 1880, cuando el estado argentino terminó de consolidarse. Hasta ese momento, el estado no controlaba la mitad de su territorio reclamado y sufría falta de articulación económica y debilidad institucional. Sin embargo, en esos años despegó el crecimiento de las exportaciones y la inversión extranjera, lo que permitió la consolidación del estado y la conformación de una clase dominante.

Cargado por

Pato Ooh
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Argentina: La escritura de su historia

Una visión panorámica apta para principiantes 1

Daniel Campione

Hasta 1880, el estado argentino no dominaba ni la mitad del territorio que reivindicaba como
prop
propio,
io, y libr
librab
abaa frec
frecue
uent
ntes
es conf
conflilict
ctos
os arma
armado
doss con
con pode
podereress regi
region
onal
ales
es para
para impo
impone
nerr
precariamente su autoridad. Sufría asimismo la falta de articulacin de su territorio como espacio
econmico, la debilidad de su sistema de comunicaciones y transporte, adem!s de la anarquía
monetaria e"istente, y la carencia de un control efectivo del comercio e"terior. #a inmigracin
e"tran$era en curso venía a suplir la aguda escase% de poblacin, pero creando el problema de la
creciente
creciente &eterogen
&eterogeneidad
eidad cultural
cultural de la poblacin
poblacin resultant
resultante.
e. 'n la conformaci
conformacin
n social de su
clase dominante, el país presentaba algo m!s seme$ante a un con$unto de n(cleos provinciales o a lo
sumo regionales bastante aislados entre sí )y del mercado mundial, salvo los m!s cercanos al *ío de
la +lata, que a una clase unificada que pudiera desplegar alguna estrategia de con$unto.
'n el plano político-institucional, si bien el programa de la organi%acin nacional/ &abía
quedado fi$ado entre 18 y 1820, e"istían elementos de precariedad no desde3ables, como la
carencia de una capital de la rep(blica, lo que no era sino la manifestacin de la e"istencia de la
provincia de 4uenos 5ires como foco de poder alternativo )y potencialmente antagnico al del
estado nacional, y una frecuente y efectiva puesta en entredic&o del monopolio de la fuer%a por
parte del estado nacional, reali%ada por poderes regionales respaldados por la fuer%a armada.
+ero en esos mismos a3os despegaba el crecimiento de las e"portaciones, con ciclos de
envergadura creciente )primero lana, despu6s cereales, finalmente carne, afluían importantes
inversiones e"tran$eras, que se centraron en infraestructura )en primer lugar los ferrocarriles y
finan%as )con bancos y empr6stitos que financiaron el gasto p(blico y los negocios de la elite
econmica, el comercio, los servicios y el desarrollo urbano sufrían una verdadera e"plosin, sobre
todo en 4uenos 5ires, y la inmigracin
inmigracin &acía posible la duplicaci
duplicacinn de la poblacin
poblacin en pocos a3os.
Con el e"terminio de los indígenas )y la consiguiente ocupacin efectiva del territorio por el
estado, y la apropiacin plena de la propiedad rural por la clase dominante, el triunfo definitivo
sobre el foco de poder de la provincia de 4uenos 5ires )y la previa campa3a de pacificacin sobre
los instalados en el interior, y el completamiento de las medidas b!sicas de unificacin econmica
)moneda nacional, sistema de conversin monetaria, sistema bancario estatal, mayor articulacin
del sistema impositivo, perfeccionamiento de la legislacin civil, comercial, penal y minera y
profesionali%acin y organi%acin de las fuer%as armadas, el estado nacional argentino terminaba
de consolidarse
consolidarse.. 'llo permitiría
permitiría proveer el sustento
sustento a una clase dominante
dominante que articularía
articularía el
aparato estatal para dirigir el proceso de integracin del país en el mercado mundial, y me$orar su
posicin a la &ora de obtener beneficios.
beneficios. 'sa misma clase se iría conformando como como gestora de un
orden/ político nacional, constituido tambi6n en torno a 1880, mediante una alian%a que integraba a
las elites provinciales pree"istentes y generaba por primera ve% una coalicin estable que
comprendía tanto al !rea bonaerense como a las provincianas. 7
1
 Estos apuntes han sido inspirados por el reiterado dictado de cursos de historia argentina a auditorios no insertos en una
formación sistemática en Historia. Allí aparece, una y otra vez, la inquietud acerca de qué leer sore nuestra historia. !a dificultad
de satisfacer ese interrogante con una contestación reve, nos fue llevando a la escritura de este panorama acerca de la
historiografía argentina, que pretende seguir siendo "apto para principiantes#, pero ha sumado la pretensión de resultar $til para
la discusión entre aquéllos ya familiarizados con la historiografía de nuestro país.
2
 %on la matanza o el sometimiento de los n$cleos indígenas, no sólo se logra el dominio territorial efectivo, sino un principio de
homogeneización cultural, al eliminar a un componente "e&tra'o# a la "unión nacional# en vías de consolidación.
3
(ara la caracterización de ese período de la historia argentina hay varias oras importantes, con distintos enfoques. !os de
lectura asolutamente indispensale son La formación del estado argentino, de )scar )zsla*, El Orden Conservador, de +atalio
otana
otana,, La formación de la Argentina moderna,
moderna , de Ezequiel
Ezequiel -allo
-allo y oerto
oerto %ortés
%ortés %onde,
%onde, Una nación para el desierto
 Daniel Campione 2 

Como parte de los componentes ideales/ de ese proceso, la construccin de un sistema


educativo co&erente y unificado en todos sus niveles )#ey de 'ducacin Com(n, #ey #!ine%, tarea
reglamentaria del Conse$o acional de 'ducacin, ampliacin y &omogenei%acin del sistema
universitario, y la conformacin de una cultura nacional oficial, eran pie%as fundamentales. Dentro
del tra%ado de esa cultura oficial, la &istoria tendría un lugar de privilegio, al contribuir a la
conformac
conformacinin de una tradicin
tradicin//9, que podía ser utili%ada para fundamentar la e"istencia de una
identidad nacional
nacional y fecundar/
fecundar/ con ella a las distintas
distintas instituciones estatales:
estatales: 'l r6gimen político
 y la constitucin que le daba forma, el federalismo y la e"istencia de los estados provinciales, las
fuer%as armadas, el aparato educativo, todo tendía a cobrar vida y legitimidad &undiendo sus
raíces en el pasado. #a *evolucin de ;ayo< las guerras de la =ndependencia, la luc&a contra la
tiranía de *osas/ y la batalla de Caseros, la organi%acin nacional/ que esta (ltima &abía &ec&o
posible, la gesta civili%adora/ de las presidencias de ;itre y Sarmiento, la conquista del desierto/ y
la resolucin de la cuestin Capital, eran &itos fundantes de la nacionalidad y el estado, y fuentes
de legitimidad para el arma%n institucional. 'n torno a estos &ec&os pudo edificarse un culto a los
&6roes, figuras se3eras de la nacionalidad que el aparato estatal estableci y reprodu$o a trav6s
de los
los prog
prograrama
mass esco
escolalare
res,
s, los
los nomb
nombre
ress de ciud
ciudad
ades
es y call
calles
es,, los
los monu
monumement
ntos
os,, pero
pero qu
quee
encontraba en la &istoriografía oficial las bases del culto, de la canoni%acin/ de todo el proceso. 
'l ciudadano argentino, que la clase dominante visuali%aba como en proceso de formacin,
recibiría el impacto de ese relato &istrico, asociado a los símbolos nacionales, desde la escuela
primaria, con el servicio militar obligatorio como un refuer%o importante, y lo incorporaría a su
vida cotidiana a trav6s del calendario de festividades y dem!s rituales patriticos 2.  Debía ser
producto, tambi6n, de una visin compartida de la &istoria. 'ste programa de formacin de un
c!non &istrico arrancaría en las postrimerías de la organi%acin nacional/, > iría convirti6ndose en
parte de un proyecto de dominacin conscientemente adoptado en tiempos de la generacin del
argentino , de /ulio Halperín 0onghi. !a tradición mar&ista y de izquierda no ha producido todavía un gran liro sore esta etapa,
aunque
aunque pueden tomarse
tomarse referencias en los tomos correspondie
correspondientes
ntes de la ora de (e'a y en algunos pasa1es
pasa1es de la Historia
Crítica...de
Crítica...de (uiggrós.
4
 !eopoldo 2ármora ha realizado un e&celente análisis de esta conformación de una historia y una tradición como parte del
proceso de desarrollo capitalista y de consolidación del estado nacional3 4!a universalidad de la matriz temporal capitalista se
reproduce
reproduce en la forma nacional
nacional del estado urgués que no pretende tolerar
tolerar más que una
una historia
historia nacional
nacional y una tradición
nacional en el interior de sus fronteras. 2ediante la clara demarcación con respecto a la historia y a la tradición del e&tran1ero, y
a través de la opresión de los elementos interiores así definidos como e&tra'os, la universalización y la unificación 5como
caracteres definitorios de la matriz temporal capitalista6 terminan por imponerse.7 8!eopoldo 2ármora, El concepto socialista de
nación,
nación, Cuadernos de Pasado y Presente, n9 :;, 2é&ico, <:=;, p. <>?@ En esa línea, puede afirmarse que en nuestro país, a la
unificación en el plano material, territorial 8campa'as contra los indios@ y del mercado interno, le correspondió la unificación
histórica.
5
 Escrie %arlos 2onsiváis, refiriéndose al ámito latinoamericano3 4el heroísmo ayuda a estructurar las conciencias nacionales,
encauza la lectura de la Historia y en los distintos niveles sociales, suscita simultáneamente el sentimiento de orgullo y la
conciencia de fragilidad.7 8%. 2onsiváis,  Aires de familia. Cultura y sociedad en Amrica Latina , arcelona, Anagrama, >>>, p.
=B@ y más adelante3 4Al servicio de los héroes se coloca ese formidale aparato de condolencias y homena1es de la ep$lica,
los programas de historia escolar. C con tal de minimizar el olvido se imponen a calles y avenidas y ciudades y países los
nomres consagrados e incluso las "fechas heroicas#, mientras se prodigan ustos y estatuas y con1untos escultóricos y efigies
en illetes y monedas.7 8Ddem, p. =@
6
 Esos ritos fueron
fueron estalecidos,
estalecidos, e incluso reglamentados
reglamentados con minuciosidad,
minuciosidad, por el Estado nacional,
nacional, en fecha tan temprana
temprana
como <:>=. 0e entonces datan las resoluciones del %onse1o +acional de Educación que instituyen la Femana de 2ayo como
fiesta escolar y la minuciosa reglamentación de sus feste1os 8%. +. E. es. :.. <:>=@, y del a'o siguinet el estalecimiento del
Faludo a la andera con carácter diario y la Gura de la andera para los ni'os que ingresan por primera vez a la escuela 8%.+.E.
es. <>. .<:>:@. %omentarios insertos en documentos oficiales indican una una clara autoconciencia de los o1etivos uscados con
estas medidas3 4(aís de inmigración, la ep$lica Argentina necesita cimentar su grandeza, más que en las montanas de
cereales y en los millones de caezas de ganado ...I en la difusión amplia de un fuerte y equilirado patriotismo ...I Esta será la
manera más eficaz, por no decir la $nica, de prepararnos sólidamente para resolver con acierto los grandes prolemas que
pudieran afectar en el porvenir a nuestro país.# 8 !nstruccione
!nstruccioness so"re la #emana
#emana de $ayo, emitidas
emitidas por la !nspección
!nspección %cnica
&eneral del Conse'o, el <J de 2ayo de <:>: "%onse1o +acional de Educación, <:>:3 B y ss.@ El goierno de Crigoyen siguió por 
una senda similar. Kn decreto orientado a la "e&altación de los sentimientos patrióticos, reza en su artículo 93 Artículo .
(rocurarán 8los maestros y profesores@, igualmente, inculcarles, como ase indispensale de su acción ciudadana, al par que un
espíritu
espíritu de veneración
veneración a las tradiciones
tradiciones argentinas,
argentinas, noles y elevados
elevados pensamientos
pensamientos de ien p$lico y anhelos
anhelos de verdad,
verdad, de
 1usticia y de progreso, uscando en el e1emplo de sus próceres las v irtudes y ensenanzas que han de servirles para contriuir 
con honroso y altivo patriotismo a la felicidad y grandeza de la ep$lica.7 Esos propósitos de moralización de inspiración
patriótica, ian acompa'ados de la oligación de celerar actos patrios y generar todas las oportunidades posiles de e&alter la
pertenencia a la +ación. %f. 0ecreto del (.E del J de mayo de <:<:, reproducido en En %. -iacoone y Edit -allo. adicalismo,
un siglo al servicio de la patria. K%, <::<, p. <J.
7
!a primera edición del (elgrano de 2itre es de <==, es decir anterior al período queque aquí referimos. (ero sólo después del =>#
se cristalizó la idea de construir un cánon e&plicativo de la configuración del estado nacional, y volcarlo a un p$lico masivo.
 Daniel Campione 2 

Como parte de los componentes ideales/ de ese proceso, la construccin de un sistema


educativo co&erente y unificado en todos sus niveles )#ey de 'ducacin Com(n, #ey #!ine%, tarea
reglamentaria del Conse$o acional de 'ducacin, ampliacin y &omogenei%acin del sistema
universitario, y la conformacin de una cultura nacional oficial, eran pie%as fundamentales. Dentro
del tra%ado de esa cultura oficial, la &istoria tendría un lugar de privilegio, al contribuir a la
conformac
conformacinin de una tradicin
tradicin//9, que podía ser utili%ada para fundamentar la e"istencia de una
identidad nacional
nacional y fecundar/
fecundar/ con ella a las distintas
distintas instituciones estatales:
estatales: 'l r6gimen político
 y la constitucin que le daba forma, el federalismo y la e"istencia de los estados provinciales, las
fuer%as armadas, el aparato educativo, todo tendía a cobrar vida y legitimidad &undiendo sus
raíces en el pasado. #a *evolucin de ;ayo< las guerras de la =ndependencia, la luc&a contra la
tiranía de *osas/ y la batalla de Caseros, la organi%acin nacional/ que esta (ltima &abía &ec&o
posible, la gesta civili%adora/ de las presidencias de ;itre y Sarmiento, la conquista del desierto/ y
la resolucin de la cuestin Capital, eran &itos fundantes de la nacionalidad y el estado, y fuentes
de legitimidad para el arma%n institucional. 'n torno a estos &ec&os pudo edificarse un culto a los
&6roes, figuras se3eras de la nacionalidad que el aparato estatal estableci y reprodu$o a trav6s
de los
los prog
prograrama
mass esco
escolalare
res,
s, los
los nomb
nombre
ress de ciud
ciudad
ades
es y call
calles
es,, los
los monu
monumement
ntos
os,, pero
pero qu
quee
encontraba en la &istoriografía oficial las bases del culto, de la canoni%acin/ de todo el proceso. 
'l ciudadano argentino, que la clase dominante visuali%aba como en proceso de formacin,
recibiría el impacto de ese relato &istrico, asociado a los símbolos nacionales, desde la escuela
primaria, con el servicio militar obligatorio como un refuer%o importante, y lo incorporaría a su
vida cotidiana a trav6s del calendario de festividades y dem!s rituales patriticos 2.  Debía ser
producto, tambi6n, de una visin compartida de la &istoria. 'ste programa de formacin de un
c!non &istrico arrancaría en las postrimerías de la organi%acin nacional/, > iría convirti6ndose en
parte de un proyecto de dominacin conscientemente adoptado en tiempos de la generacin del
argentino , de /ulio Halperín 0onghi. !a tradición mar&ista y de izquierda no ha producido todavía un gran liro sore esta etapa,
aunque
aunque pueden tomarse
tomarse referencias en los tomos correspondie
correspondientes
ntes de la ora de (e'a y en algunos pasa1es
pasa1es de la Historia
Crítica...de
Crítica...de (uiggrós.
4
 !eopoldo 2ármora ha realizado un e&celente análisis de esta conformación de una historia y una tradición como parte del
proceso de desarrollo capitalista y de consolidación del estado nacional3 4!a universalidad de la matriz temporal capitalista se
reproduce
reproduce en la forma nacional
nacional del estado urgués que no pretende tolerar
tolerar más que una
una historia
historia nacional
nacional y una tradición
nacional en el interior de sus fronteras. 2ediante la clara demarcación con respecto a la historia y a la tradición del e&tran1ero, y
a través de la opresión de los elementos interiores así definidos como e&tra'os, la universalización y la unificación 5como
caracteres definitorios de la matriz temporal capitalista6 terminan por imponerse.7 8!eopoldo 2ármora, El concepto socialista de
nación,
nación, Cuadernos de Pasado y Presente, n9 :;, 2é&ico, <:=;, p. <>?@ En esa línea, puede afirmarse que en nuestro país, a la
unificación en el plano material, territorial 8campa'as contra los indios@ y del mercado interno, le correspondió la unificación
histórica.
5
 Escrie %arlos 2onsiváis, refiriéndose al ámito latinoamericano3 4el heroísmo ayuda a estructurar las conciencias nacionales,
encauza la lectura de la Historia y en los distintos niveles sociales, suscita simultáneamente el sentimiento de orgullo y la
conciencia de fragilidad.7 8%. 2onsiváis,  Aires de familia. Cultura y sociedad en Amrica Latina , arcelona, Anagrama, >>>, p.
=B@ y más adelante3 4Al servicio de los héroes se coloca ese formidale aparato de condolencias y homena1es de la ep$lica,
los programas de historia escolar. C con tal de minimizar el olvido se imponen a calles y avenidas y ciudades y países los
nomres consagrados e incluso las "fechas heroicas#, mientras se prodigan ustos y estatuas y con1untos escultóricos y efigies
en illetes y monedas.7 8Ddem, p. =@
6
 Esos ritos fueron
fueron estalecidos,
estalecidos, e incluso reglamentados
reglamentados con minuciosidad,
minuciosidad, por el Estado nacional,
nacional, en fecha tan temprana
temprana
como <:>=. 0e entonces datan las resoluciones del %onse1o +acional de Educación que instituyen la Femana de 2ayo como
fiesta escolar y la minuciosa reglamentación de sus feste1os 8%. +. E. es. :.. <:>=@, y del a'o siguinet el estalecimiento del
Faludo a la andera con carácter diario y la Gura de la andera para los ni'os que ingresan por primera vez a la escuela 8%.+.E.
es. <>. .<:>:@. %omentarios insertos en documentos oficiales indican una una clara autoconciencia de los o1etivos uscados con
estas medidas3 4(aís de inmigración, la ep$lica Argentina necesita cimentar su grandeza, más que en las montanas de
cereales y en los millones de caezas de ganado ...I en la difusión amplia de un fuerte y equilirado patriotismo ...I Esta será la
manera más eficaz, por no decir la $nica, de prepararnos sólidamente para resolver con acierto los grandes prolemas que
pudieran afectar en el porvenir a nuestro país.# 8 !nstruccione
!nstruccioness so"re la #emana
#emana de $ayo, emitidas
emitidas por la !nspección
!nspección %cnica
&eneral del Conse'o, el <J de 2ayo de <:>: "%onse1o +acional de Educación, <:>:3 B y ss.@ El goierno de Crigoyen siguió por 
una senda similar. Kn decreto orientado a la "e&altación de los sentimientos patrióticos, reza en su artículo 93 Artículo .
(rocurarán 8los maestros y profesores@, igualmente, inculcarles, como ase indispensale de su acción ciudadana, al par que un
espíritu
espíritu de veneración
veneración a las tradiciones
tradiciones argentinas,
argentinas, noles y elevados
elevados pensamientos
pensamientos de ien p$lico y anhelos
anhelos de verdad,
verdad, de
 1usticia y de progreso, uscando en el e1emplo de sus próceres las v irtudes y ensenanzas que han de servirles para contriuir 
con honroso y altivo patriotismo a la felicidad y grandeza de la ep$lica.7 Esos propósitos de moralización de inspiración
patriótica, ian acompa'ados de la oligación de celerar actos patrios y generar todas las oportunidades posiles de e&alter la
pertenencia a la +ación. %f. 0ecreto del (.E del J de mayo de <:<:, reproducido en En %. -iacoone y Edit -allo. adicalismo,
un siglo al servicio de la patria. K%, <::<, p. <J.
7
!a primera edición del (elgrano de 2itre es de <==, es decir anterior al período queque aquí referimos. (ero sólo después del =>#
se cristalizó la idea de construir un cánon e&plicativo de la configuración del estado nacional, y volcarlo a un p$lico masivo.
 Argentina: La escritura de su historia
historia 3 

80/, y se convertiría en virtual política de estado/ a comien%os del siglo veinte, en una tarea que,
como veremos, culmina en la d6cada del 70/, ya m!s ligado a la defensa del proyecto de desarrollo
capitalista en crisis, que a la proyeccin de su etapa e"pansiva. #a presidencia de 5gustín +. ?usto,
que fue el escenario de los esfuer%os por reorgani%ar el capitalismo argentino sin ceder un !pice
de poder político por parte del n(cleo m!s concentrado de la clase dominante, fue tambi6n el
momento del avance definitivo en la institucionali%acin/ de la visin oficial de la &istoria.
&istoria .8
#a construccin de una visin &istrica form así parte importante de la constitucin de una
ideología con capacidad &egemnica en nuestro país, sustentada en la virtual invencin/ de una
identidad nacional, que tenía en la creacin de una epopeya &istrica propia un componente central.
#a tarea &istoriogr!fica/ se integr así a la obra de uniformacin cultural emprendida por la
generacin del 80/, como forma de saldar en el plano ideolgico-cultural la integracin territorial,
econmica y demogr!fica de nuestro país. Completadas las tareas m!s urgentes, relacionadas con
imperativos econmicos, militares
militares y políticos, e incorporados recientemente
recientemente al dominio estatal una
buena parte de sus &abitantes )sea por la inmigracin o poblacin de antigua residencia que reci6n
a&ora
a&ora caí
caíaa efect
efectiva
ivamen
mente
te ba$o
ba$o la autori
autoridad
dad estata
estatal,
l, la probl
problem!
em!tic
ticaa ideol
ideolgic
gico-c
o-cult
ultura
urall de
construccin de legitimidad cobraba elevada pertinencia.
'stuvo muy ligada al establecimiento de un sistema de educacin p(blica de alcance nacional, y a la
consolidacin )y dotacin de una base de masas mediante la conscripcin obligatoria de las
instituciones armadas. @ en los a3os del cambio de siglo, la con$uncin de los niveles m!s altos de
inmigracin europea, $unto a la toma de conciencia por las elites de las aristas peligrosas/ del
fenmeno, acentu el sentimiento de urgencia en cu!nto a la necesidad de instaurar un aprendi%a$e
de la &istoria nacional que sirviera como generador del amor a la patria/. A uestro país reci6n
arribaba a su plena configuracin como estado nacional, al &aber conquistado el monopolio efectivo
de la fuer%a, la autonomía frente al poder eclesi!stico y otros en competencia con el estatal.
'staba en trance de insertarse con fuer%a en el mercado mundial, al mismo tiempo que se
consolidaba como espacio econmico unificado y poblado )inmigracin mediante lo que &asta poco
antes
antes &abía
&abía sido
sido virtua
virtualme
lmente
nte un espac
espacio
io vacío/
vacío/, para
para colmo
colmo fragme
fragmenta
ntado
do por front
frontera
erass
interiores.  ecesitaba imperiosamente inventarse/ un pasado, un relato co&erente que permitiera
10

presentar el proceso de unificacin estatal como el cumplimiento de un destino definido desde


larga data, &ec&o realidad mediante esfuer%os conscientemente orientados a su cumplimiento a
partir de una identidad nacional supuestamente pree"istente. Dotar al país de su propia leyenda
nacional/, con una argentinidad/ que remontara al menos a Hernandarias, y una galería de prceres
con sus correspondientes &agiografías )los libros de ;itre sobre 4elgrano y San ;artín, el
posterior de *icardo #evene sobre ;oreno o el de *icardo +iccirilli en torno a *ivadavia, y de
r6probos con sus obras denigratorias )las diversas diatribas integrales contra *osas, como las de
;ariano +elli%a, ?os6 ;aría *amos ;e$ía y 'rnesto H. Celesia, $alonaron distintas etapas de la
&istoriografía oficial. 'sta versin de la &istoria se apoyaba en el consenso de la clase dominante,
consolidada como fuer%a
fuer%a social en torno al cambio deldel siglo B=B al BB, sustentada en una amplia
8
2ás adelante haremos referencia a este empe'o que creó nuevos nuevos organismos vinculados con la tarea histórica, y posiilitó la
edición oficial de la historia nacional por parte de la Academia +acional de la Historia.
9
 Lale la pena reproducir in e)tenso un comentario al respecto de Mernando 0evoto3 4El prolema de la construcción de la nación
deviene en camio un tópico dominante en las élites argentinas en los quince a'os anteriores a la primera guerra mundial. En
esa etapa una recorrida
recorrida por la vasta literatura
literatura que desde ámitos oficiales
oficiales o privados se produce revela que los temores de
desintegración social como resultado del alud inmigratorio, de la cuestión social o de amas con1untamente concentran las
ansiedades de los grupos dirigentes argentinos.7... 4!a solución mayoritariamente propuesta para los males de esa imaginada
ael en la que se haría convertido al Argentina con sus escuelas de comunidades...con sus nuevas migraciones "e&óticas#,
con su visile conflictivida
conflictividad
d social y con la difusión
difusión de ideologías
ideologías contestatarias
contestatarias,, es la educación patriótica.
patriótica. En ella coinciden
amos 2e1ía desde el %onse1o +acional de Educación, Guan (. amos amos desde su Historia de la !nstrucción p*"lica en la
 Argentina, %arlos ). unge desde las páginas de El $onitor de la EducaciónEducación Com*n o Arturo 2assa en su liro Educación y 
go"iern
go"ierno.o. Esa educaci
educaciónón patriót
patriótica
ica pasa claro
claro está,
está, en gran
gran medida
medida,, por la potenc
potenciac
iación
ión de la escuel
escuela a p$lic
p$lica
a y por la
instauración en torno a ella de una liturgia cívica centrada en el culto del pasado nacional. (ero tamién concomitantemente por 
el reforzamiento en los distintos niveles del sistema educativo de aquellas disciplinas capaces de proveer el conocimiento y los
argumentos e&plicativos necesarios para fundar sore ases más sólidas el culto a los héroes3 la historia argentina en primer 
lugar...7 4Ddea de nación,
nación, inmigración y cuestión social en la historiografía académica y en los liros de te&to en Argentina.
Argentina. <:<6
<:?J.7 Estudios #ociales. evista Kniversitaria /rimestral.A'o . +9 B. Fegundo Femestre de <::, p. <.
<>
 Daniel Campione 4 

e"pansin econmica, y en el dominio pleno del poder estatal consolidado en el orden conservador/.
undada en esta etapa< convertida en c!non para el tratamiento no slo acad6mico sino educativo y
periodístico de nuestra &istoria, incorporada al sentido com(n de las clases subalternas por
m(ltiples vías, la &istoriografía liberal oficial estuvo llamada a tener larga vigencia. Slo comen% a
ser puesta en duda cuando se &icieron visibles los límites del orden agroe"portador, de la
asociacin privilegiada con ran 4reta3a y de la e"plosin de modernidad de la 5rgentina
internacionali%ada y culta del Centenario, así como los efectos negativos/ de la vigencia efectiva
del sufragio universal.
#os iniciadores mayores de esa tradicin fueron, sin duda, 4artolom6 ;itre y Eicente idel #pe% 11,
ambos &ombres políticos de primera línea, que dedicaron parte de sus empe3os intelectuales a
cons
constr
trui
uirr una
una &ist
&istor
oria
ia arge
argent
ntin
inaa inte
integr
gral
al )#p
)#pe%
e% y send
sendos os libr
libros
os sobr
sobree las
las guer
guerrarass de
inde
indepe
pend
ndenenci
ciaa y sus
sus dos
dos prce
rcere
ress prin
princi
cipa
pale
less );it
);itre
re . 'l nivel de esos dirigentes
1

)especialistaFpolítico  que eran #pe% y ;itre dentro de la elite gobernante, nos indica el grado
17

de prioridad asignado a la construccin &istoriogr!fica dentro de la tarea ideolgica de la clase. #a


escritura de la &istoria no era todavía obra de profesionales )y no lo sería tampoco durante el ciclo
de la subsiguiente generacin del 80, sino de grandes intelectuales/ que unían un rol descollante
en variados ramos del saber con el e$ercicio de la dirigencia política en el nivel m!s elevado );itre
fue general, fundador del diario #a acin, gobernador de la provincia de 4uenos 5ires, presidente
de la acin, fundador de la Gnin Cívica y del +artido *epublicano, poeta, traductor de #a Divina 
Comedia , arqu6ologo, y, casi como de paso, &istoriador<
&istoriador< Eicente . #pe% varias veces ministro
ministro a
nivel provincial y nacional, tambi6n fundador de la Gnin Cívica, dramaturgo y novelista, e
&istoriador. 'ntre los dos, ;itre sería reconocido como el fundador de una &istoria científica/ en
cu!nto
cu!nto basada
basada en pruebas documental
documentales es rigurosas
rigurosas )6l mismo public
public e"tensas
e"tensas Comprobaciones 
&istricas , volcando el sustento erudito de sus dos grandes obras a diferencia de #pe% y otros,
propensos m!s bien a recoger testimonios orales y tradiciones, sin muc&a preocupacin por las
pruebas fe&acientes, e incluso con fuerte propensin a la invencin/ lisa y llana, de la que
constituyen paradigma las escenas del Cabildo 5bierto del  de ;ayo, salidas en gran medida de
la mente del autor )sin que por ello de$aran de ocupar un lugar central en el relato que se
transmitía
transmitía a los alumnos de las escuelas primarias
primarias sobre
sobre la gesta de la emancipac
emancipacin/.
in/.19 ;itre y
#pe% polemi%arían entre sí sobre la importancia de la base &eurística en el traba$o &istrico,
defendiendo el segundo una visin m!s m!s literaria/ y creativa frente al seco/ rigor documental. #a

11
<<.
<<. Huo por cierto historiadores
historiadores de la Argentina
Argentina anteriores
anteriores a 2itre y !ópez,
!ópez, e incluso produ1eron
produ1eron alguna ora de intención
intención
"integral#, pero no alcanzaron a configurar una "versión oficial# completa, como la que sí perge'aron
perge'aron aquellos dos. !a primera
"historia
"historia argentina#
argentina# en orden cronológico,
cronológico, fue escrita por el deán -regorio Munes, destacado
destacado dirigente
dirigente político cordoés
cordoés y
miemro de la llamada "Gunta -rande# en <=<>6<=<<. Fu traa1o se desarrolló por encargo guernamental, y fue pulicado en el
a'o <=<?, con el título de Ensayo de la +istoria civil del Paraguay, (uenos Aires y %ucumn. )tro autor de importancia fue (edro
de Angelis, que pulicó sore todo durante el goierno de osas, y que además de algunas iografías, sacó a la luz l a Colección
de o"ras y documentos relativos a la +istoria antigua y moderna de las Provincias del -ío de la Plata , amplia colección de
documentos
documentos que quedó inconclusa. Ca contemporá
contemporánemen
nementete a la primera ora de 2itre 8la Historia de (elgrano...@
(elgrano... @ !uis !.
0omínguez, además de pulicar profusas colecciones de documentos, fue autor de una Historia Argentina que
Argentina que llegó a servir de
liro de te&to a varias generaciones de alumnos.
12
/ Historia de (elgrano y de la !ndependencia Argentina  e Historia de #an $artn y de la !ndependencia Americana , no son ni
meras historias militares ni iografías de amos próceres, sino minuciosas historias generales del período <=>;6<=>, con
mucha información
información que e&cede las trayectorias
trayectorias de amos generales
generales y los conflictos
conflictos élicos ligados a la emancipació
emancipación n 8El
"elgrano...incluye pormenorizado relato de las guerras civiles del período@
13
/omamos aquí la definición gramsciana, que considera al auténtico dirigente como sumatoria del conocimiento profundo de un
sector de la realidad y la posesión del arte de la política. /anto 2itre como !ópez fueron homres políticos a la vez que
intelectuales de profunda formación en algunas ramas del conocimiento, con la historia a la caeza.
14
+atalio otana ha dedicado uena parte de un traa1o a comparar la visión de 2itre y la de !ópez, no desde el punto de vista
metodológico, sino desde la $squeda de distintos principios de legitimación para el orden político surgido de la revolución de
2ayo3 4...2itre resuelve la cuestión de l a legitimidad repulicana merced a una evolución democrática que c ontiene en germen la
constitución nacional 8federal y presidencialista@ de <=B6;>....L.M.
<=B6;>....L.M. !ópez rasga el velo de las contradicciones de la revolución sin
poder encontrar en ella una respuesta al modelo de una rep$lica aristocrática y parlamentaria.7 8+atalio . otana. La li"ertad 
 política y su +istoria. Editorial Fudamericana6 Dnstituto /orcuato
/orcuato 0i /ella,
/ella, p. B<@ 2itre quedaría así
así uicado en una orientación
mas democrática dentro de lo que el autor denomina
denomina 4los dos lieralismos posiles7 que uno y otro defendían. 8 !dem, p. <<@. En
términos de posicionamiento frente al proceso histórico, esto se trasuntaría en el rechazo más frontal y completo de !ópez por la
acción y las ideas de la tradición federal y caudillista, a la que 2itre asigna algunos aportes positivos dentro de una evaluación
gloalmente negativa.
 Argentina: La escritura de su historia 5 

educacin escolar y los te"tos de divulgacin posteriores, combinarían en muc&os aspectos las
visiones de los dos clasicos/ a la &ora de configurar la versin oficial.
Con todo, ;itre y #pe% no fueron sino precursores de una &istoriografía que ya en las primeras
d6cadas del siglo BB se constituiría en escuela )la ueva 'scuela Histrica y se profesionali%aría.
'n el período intermedio, el coincidente apro"imadamente con la llamada generacin del 80 y el
cambio de siglo aparecerían estudiosos todavía no profesionales, como ?uan 5gustín arcía,
'rnesto Iuesada, 5dolfo Saldías, +aul roussac, David +e3a 1, que cultivarían el ensayo &istrico o
la biografía con regular calidad pero sin la envergadura de los dos iniciadores )eran adem!s de un
perfil m!s profesoral/, con paso por la universidad, aunque tampoco fueron a$enos a la actuacin
política y las carteras ministeriales Jampoco ocuparían los altísimos lugares en el aparato estatal
a la que llegaron los miembros de la generacin anterior. 12 'sa con$uncin de &ombres políticos,
intelectuales-generalistas e &istoriadores no profesionales tendría ramificaciones algo
posteriores, como ?uan 5lvare%, los C!rcano padre e &i$o )*amn ?. y ;iguel 5ngel. Sería
durante los a3os de actuacin de la generacin del 80/, pero todavía ba$o la direccin de 4artolom6
;itre, que se formarían los primeros antecedentes de una institucionali%acin de los &istoriadores,
aunque todavía sobre una base no profesional, como la ?unta de Historia y umism!tica.
Ktro rubro de &istoriadores no profesionales serían los &istoriadores-ingenieros, verdaderos
padres/ de la &istoria econmica en los a3os 70-90 )5le$andro 4unge, *icardo Krti%, Horacio
iberti, 5dolfo Dorfman, 5m6rico uerrero, 5dolfo ;ontoya. Hubo entre ellos diversas
orientaciones ideolgicas, pero tuvieron en com(n la reali%acin de traba$os serios y rigurosos,
algunos de los cuales, como la Historia de la 'conomía 5rgentina de Krti%, la Historia 'conmica 
de la anadería 5rgentina, de iberti, o los dos vol(menes que dedic a la evolucin de la industria
Dorfman, siguen constituyendo obras de referencia &asta la actualidad.
La nueva escuela histórica

#a nueva escuela &istrica/, como di$imos, se constituy sobre una base de profesionali%acin
creciente1>, en torno a 1A0, dentro )=nstituto de =nvestigaciones Histricas de la acultad de
ilosofía y #etras18 y fuera )?unta de Historia y umism!tica 5mericana, despu6s 5cademia

15
 Ernesto Nuesada por La poca de -osas, cuya primera edición es de <=:=, y 0avid (e'a con su 0uan 1acundo 2uiroga,
fueron precursores en la reivindicación de los caudillos y de la trayectoria de osas, y de la preocupación por la configuración del
federalismo argentino, que posteriormente desarrollará Emilio avignani.
16
!os intelectuales de la "generación del =># 8!ucio L. 2ansilla, 2iguel %ané, Eduardo Oilde@ seguían siendo homres de
e&tracción social muy elevada y con acceso a la elite política, pero ya no eran persona1es centrales de la misma como lo
haían sido 2itre o Farmiento. Alguna cartera ministerial, una anca de diputado o senador, y los cargos diplomáticos
fueron sus destinos haituales. %f. 0. Li'as, !iteratura argentina y vida nacional, vol. , p. B.
17
"(rofesionalización# no equivale en este caso a estudios históricos formales 8la +ueva Escuela seguía teniendo un
componente de aogados y otros profesionales de ramas a1enas a la historia, e incluso sin formación universitaria 8Gosé
/orre evello, que llegó a ser responsale de Dnvestigaciones del Dnstituto de Dnvestigaciones de la Macultad de Milosofía y
!etras de la KA, ni siquiera haía completado el secundario, como un e1emplo@. Fe refiere en camio a que ingresa a la
actividad una generación de historiadores que tiende a vivir de su profesión, en la docencia, la investigación, cargos
p$licos relacionados, etc.
18
<= Este Dnstituto fue fundado en <:<, con el nomre de Fección de Historia, a1o la dirección de !uis 2aría /orres, que
inició la pulicación de la serie 3ocumentos para la +istoria argentina. En <:> tomó la dirección Emilio avignani, cuyo
nomre lleva hasta el día de hoy el Dnstituto de Historia Argentina y Americana, n$cleo mayor de la historiografía
hegemónica en la actualidad. !a ora mas recordada de avignani fue la Historia Constitucional Argentina. A diferencia
de los historiadores de generaciones anteriores, comprometidos políticamente con el orden oligárquico6conservador, fue
un destacado dirigente de la K.%., siendo diputado nacional por ese partido en varios períodos. A partir de los a'os B>#
se alineó con la fracción alvearista del radicalismo. /amién radical, pero yrigoyenista, fue otro prohomre del Dnstituto,
0iego !uis 2olinari, que después de <:JB se volcaría al peronismo.
 Daniel Campione 6 

acional de la Historia 1A0 de la institucin universitaria, 1 en torno a la segunda d6cada del siglo
BB. 'l profesor-gentleman para el que la &istoria era un &obby , era reempla%ado por
profesionales de la &istoria, en un proceso que puede ligarse a la reforma universitaria.   'sta
nueva escuela/7  ocup !mbitos institucionales que contaron con apoyo del estado, y durante
algunos períodos de importantes fondos para efectuar publicaciones, via$ar al e"tran$ero,
establecer miembros correspondientes en el e"terior y otras actividades. Jambi6n brindaban
asesoramiento a las autoridades p(blicas sobre símbolos nacionales, fec&as patrias, así como sobre
las denominaciones de calles y paseos p(blicos, y otras cuestiones &istricas de inter6s p(blico/ en
una manifestacin clara de integracin al aparato estatal. Juvieron en com(n la reivindicacin del
rigor &eurístico )por eso se apoyaron m!s en ;itre que en #pe%, la dedicacin predominante a la
&istoria política )y dentro de esta la centrada en torno a las diversas manifestaciones de las
instituciones y del 'stado, la visin de la &istoria-acontecimiento, poco proclive al entendimiento
de la &istoria como proceso y propensa al culto a los grandes &ombres/ y las minorías ilustradas/, y
la asuncin de la tarea de &istoriador como parte de una actividad de construccin m!s vasta de
las bases del estado y la nacionalidad, entendidos ambos en la ptica de las clases dominantes,
aunque estos &istoriadores, a diferencia de los anteriores al Centenario, ya no provenían en
general de las familias patricias sino de las capas medias. #a profesin de &istoriador se convertía
así en un deber cívico/, y la e"altacin de los valores patriticos/ y las raíces de la identidad
nacional, en una virtual obligacin de un modelo de &istoriador que era )y se asumía como
funcionario de la ideología/, para usar una terminología de origen gramsciano.
5mbas instituciones encararon la publicacin de documentos en gran escala )sobre todo en torno al
período virreinal y el de la independencia con algunos esfuer%os monumentales como 5sambleas 
Constituyentes 5rgentinas , dirigida por 'milio *avignani, o la Historia del Derec&o 5rgentino, de
*icardo #evene. +redominaban los &istoriadores que tenían formacin $urídica y no &istrica, y su
dedicacin central fue siempre a la &istoria política, con una gran preocupacin por el
establecimiento de la cronología y por el traba$o sobre los documentos, con la concepcin de
raigambre positivista de que estos &ablaban por sí mismos/, y la consiguiente pobre%a en cuanto a
problemati%acin/ de las cuestiones &istricas, ya que, garanti%ado el rigor &eurístico, la tarea del
&istoriador quedaba pr!cticamente terminada. Cuando incursionaban en temas econmicos, sociales

<:
<:. !a Gunta de +umismática e Historia Americana data del período anterior, siendo uno de sus fundadores el propio
2itre, en el a'o <=:B 8como Gunta de +umismática, tomó su nomre definitivo en <:><, cuando el interés fundamental
de sus animadores ya haía virado hacia la historia.@ En <:B= se transfoma en Academia +acional de la Historia, por 
disposición del presidente fraudulento Agustín (. Gusto.
>
>. !a relación entre las dos instituciones no de1ó de tener puntos de conflictividad. En ocasiones la Academia
"demoraa# la incorporación como miemros de los investigadores surgidos del Dnstituto, por más importante y
reconocida que fuera su laor. Esto ocurrió con el propio avignani, recién aceptado en la Gunta en <:B<. )tros
miemros destacados del Dnstituto nunca fueron admitidos en la Academia, como ómulo 0. %aria o 0iego !uis
2olinari.
21
 Nue la Academia no fuera, por definición, un organismo universitario, no implica que los directivos de la Academia no
tuvieran inserción en ese campo. El propio . !evene fue decano de la Macultad de Humanidades y %iencias de la
Educación de !a (lata, e incluso presidente de esa Kniversidad. En el ámito de investigaciones de esa carrera de
HistoriaMue asimismo fundador del Dnstituto de Dnvestigaciones sore Historia del 0erecho, ámito que proveyó sucesivos
presidentes de la Academia, hasta el presente.
22
 %f. Gosé %arlos %hiaramonte, entrevista en Gavier /rímoli y oy Hora, Pensar la Argentina. Los +istoriadores
+a"lan de +istoria y política, El %ielo por Asalto, <::J, p. <>.3 4!a prioridad del historiador6 gentleman, del historiador de
familia principal, desaparece, y surgen historiadores de apellidos e&tra'os, como avignani, 2olinari o !evene, todos de
origen inmigrante.7 !a cátedra universitaria o el puesto de académico, constituye ingreso principal de estos homres.
(odría comentarse al respecto que la profesionalización marca un camio en el origen social y en la actitud hacia la vida
académica, pero tamién da la ase para una suordinación directa al aparato estatal, y a través de él a las clases
dominantes. Kn talante del tipo "funcionario p$lico, especialidad historiador# que coloca a la dependencia urocrática
como un condicionante privilegiado de la tarea intelectual. En realidad, la "profesionalización# aarcó a intelectuales en
general, 0avid Li'as, uica el surgimiento de la +ueva Escuela Histórica, dentro de un proceso general de
profesionalización de escritores e intelectuales, en ligazón directa con el origen inmigratorio, de clase media, de muchos
de ellos. 2enciona en ese sentido a oerto M. -iusti y la fundación de 4osotros, en <:>?, y a Alerto -erchunoff. %f. 0.
Li'as, Literatura argentina y realidad política. Lol. . %EA!, <::J, p. B<.
23
 !a denominación la creó Guan Agustín -arcía, engloando en la escuela a 0iego !uis 2olinari, icardo !evene,
Enrique uiz -ui'az$, !uis 2. /orres, Emilio avignani y ómulo %aria. %f. +ora (agano y 2iguel Angel -alante, 4!a
nueva escuela histórica3 una apro&imación institucional del %entenario a la 0écada del J>#. En Mernando G. 0evoto
8editor@ La +istoriografía argentina en el siglo 55 6!7 %EA!, <::B.
 Argentina: La escritura de su historia 7 

 y culturales, no abandonaban esa impronta, sin desarrollar &erramientas específicas para transitar
por otros niveles/ de la realidad distintos al político-institucional.
 5l interior de esta escuela &ubo discrepancias y debates, 9 que llevan a cierta diferenciacin
entre la ?unta y su sucesora la 5cademia y el =nstituto de =nvestigaciones Histricas. #a primera
qued asociada a una relacin m!s estrec&a con el aparato del estado, y a una visin
&istoriogr!fica m!s propensa a la e"altacin patritica y a la elusin de cualquier enfoque crítico,
lo que se acentuaría despu6s de 1A70. 5dem!s, la 5cademia tendía a incorporar miembros que
unían a su inclinacin por la &istoria la pertenencia a instituciones cuya benevolencia se deseaba
cultivar: unca faltaban uno o m!s sacerdotes-acad6micos, y un par de oficiales del '$6rcito y la
;arina, dedicados a la &istoria de sus respectivas instituciones. 'l =nstituto parecía reclamar para
sí una profesionalidad m!s rigurosa, una preocupacin m!s desinteresada/ por la investigacin, e
incluso la voluntad de incursionar en algunas cuestiones pol6micas, como la de los orígenes del
federalismo argentino y la relacin con 6ste de los caudillos y del propio ?uan ;anuel de *osas.
De todas maneras, los miembros de ambas instituciones no de$aron de &ermanarse en un rol de
intelectuales org!nicos de la clase dominante, autores de un c!non &istrico que luego se proyect
sobre el sistema educativo y los documentos oficiales, con una influencia que perdura &asta
nuestros días. +unto culminante de la elaboracin de ese c!non fue la transformacin de la ?unta
en 5cademia acional de la Historia , y la redaccin y publicacin de la Historia de la acin 
5rgentina 2  )luego continuada en la Historia 5rgentina Contempor!nea , obra integral en veinti(n
vol(menes>, que constituy la summa de la &istoriografía liberal, y en la que participaron el
grueso de los representantes de esta escuela )'nrique ;. 4arba, *mulo D. Carbia, *avignani,
#evene, Jorre *evello, ?uan C!nter, *icardo Caillet-4ois, 'nrique de andía, ?uan 5lvare%,
*oberto #evillier, el padre uillermo urlong, Carlos Heras, Diego #uis ;olinari, etc. etc. fueran o
24
 Nuizás la diferencia más importante se da en torno de la valoración de los caudillos y del federalismo del interior en
general en el proceso de organización nacional. Afirma (alo uchinder en un traa1o dedicado a avignani3 4astreó
estos orígenes no en el seno de l a intelectualidad porte'a sino en la acción y el pensamiento de los caudillos y las masas
del interior. Fus traa1os giran entonces en torno a la concepción de un federalismo que es asumido por los caudillos
como andera indeclinale y es legitimado mediante el respaldo popular.7 8(. uchinder 4Emilio avi gnani3 !a historia, la
nación y las provincias7 en Mernando 0evoto 8editor@ op. cit. p. :;. Esta visión, en definitiva reivindicadora de los
caudillos y las masas populares, chocaa con la de !evene, mucho más a1ustado a la línea de prosapia mitrista de uicar 
a los "grandes próceres# como fundadores del estado nacional, 1unto a una evaluación gloalmente negativa del papel de
los caudillos federales, como ostáculos y no promotores de la organización institucional.

 !a Academia +acional de la Historia contin$a su e&istencia hasta nuestros días. En sus primeras décadas fue la
mayor fortaleza de la historiografía haitualmente denominada "lieral# 8los "revisionistas# fueron incorporados con
"cuentagotas#@, y al mismo tiempo sus miemros se proyectaron e&itosamente en la ense'anza, tanto en las
universidades, como en los Dnstitutos del (rofesorado. Entre sus integrantes aundaron los historiadores sin formación
específica 8muchos de ellos aogados@, y en muchos casos no dedicados a tiempo completo a la tarea histórica. A fines
de los a'os ># y primeros ;># apareció una alternativa desde dentro del campo académico 8a diferencia de los
revisionistas, que operaan sore todo desde fuera de éste, generando sus propios institutos y pulicaciones@,
representada sore todo por el Dnstituto y la cátedra de Historia Focial de la Macultad de Milosofía y !etras de la KA,
encaezada por Gosé !uis omero, y a la que hacemos mención en otro lugar. 0e todos modos esta alternativa no fue
duradera, ya que el golpe de <:;; desplazó a los renovadores de la Kniversidad, y el reve interregno de <:?B 8con el
consiguiente avance de los revisionistas, y entre ellos los de izquierda, sore las instituciones universitarias, al punto
que odolfo (uiggrós fue por un reve tiempo r ector de la KA@, fue clausurado de manera mas rutal que nunca con la
"misión Dvanissevich# en la segunda mitad de <:?J, cerra zón remachada por la dictadura en <:?;. Así las cosas, recién a
partir de <:=B se produce el definitivo "traspaso# de la hegemonía en el campo historiográfico a la nueva camada de
profesores universitarios, encaezada por !uis Alerto omero, Hilda Fáato, Enrique /andeter, Gosé Emilio uruc$a, y
otros, asentados fundamentalmente en la KA. !a Academia quedará desde entonces mas encerrada en su propio
ámito y relaciones tradicionales, aunque no de1a de intentar ciertas aperturas 8como la incorporación de Meli& !una,
divulgador histórico diferenciado de la línea lieral, y de algunos historiadores surgidos de la "renovación# pero que
evolucionaron hacia enfoques relativamente afines a los tradicionales de la Academia 8al menos en lo político6ideológico,
que no en lo temático y metodológico@, como +atalio otana, Famuel Amaral, Ezequiel -allo y oerto %ortés %onde.
26
; !a iniciativa de pulicar la ora fue formalizada y oficializada en <:BJ, tamién durante el goierno de Gusto,
mediante un decreto presidencial y la solicitud de un crédito e&traordinario al %ongreso para su pulicación. icardo
!evene fue designado director de la ora. /amién de la presidencia Gusto datan el Archivo -ráfico +acional y la
0irección de 2useos y 2onumentos Históricos, en lo que puede caracterizarse como una ofensiva del aparato del
estado para fi1ar definitivamente una "historia oficial# en un momento de crisis general del ordenamiento socioeconómico
y político, que lo era incluso en el plano específico historiográfico, ya que en esos a'os despuntaa con fuerza el
revisionismo. /amién del mismo período 8<:B=@ es la conversión de la Gunta de Historia y +umismática Americana en
 Academia +acional.
27
 !a Historia de la 4ación Argentina fue pulicada en catorce vol$menes, entre <:B= y <:>, siempre a1o la dirección
de icardo !evene. !a Historia Argentina Contempornea   fue posterior a la muerte de !evene, y se pulicó con la
 Academia dirigida por icardo Porraquín ec$, entre <:;B y <:;?. Aarcó otros siete vol$menes.
 Daniel Campione 8 

no miembros de n(mero de la 5cademia. 8 De la lectura de la Historia ... de la 5cademia y de las


obras importantes de estos &istoriadores, se percibe la e"istencia indudable de una distancia
entre las elaboraciones eruditas, de mayor comple$idad en el tratamiento y los te"tos destinados a
la divulgacin o a la escuela, directamente dirigidos a la implantacin de una visin apolog6tica de
las clases dirigentes/. Con todo &ay una indiscutible articulacin entre las diferentes modalidades,
niveles y asientos institucionales que los revelan como partes constitutivas de una versin oficial/
de fondo (nico.
'sa tarea de construccin de la versin oficial )y estatal del pasado argentino, tuvo una
proyeccin en la manualística escolar y en las obras de divulgacin, sobre todo las dirigidas a la
 $uventud. #a &istoria argentina a ense3arse en las escuelas de los diversos niveles, comen% a
fi$arse ya a principios de siglo, y en cierto sentido se proyecta &asta nuestros días. A 'l propio
*icardo #evene, mentor m!"imo de la 5cademia y de la Historia... produ$o manuales de &istoria
nacional )#ecciones de Historia 5rgentina, en dos tomos, cuya primera edicin data de 1A1 y
cuenta con prlogo nada menos que de ?oaquín E. on%!le% y compilaciones de documentos aptos
para uso escolar. Descendientes directos de esa línea serían en las (ltimas d6cadas ?os6 Cosmelli
=b!3e%, =gnacio 5stolfi, ;ariano Drago, ern!nde% 5rlaud, y otros que produ$eron los manuales
oficiales de la materia que llegaron al menos &asta la d6cada de los 80/ del siglo BB.
#a &istoriografía liberal constituy, sobre todo en su versin apta para uso escolar, en la
divulgacin o en actos oficiales, una &istoria centrada en lo valorativo, que divide entre r6probos y
elegidos, con la clase dirigente/ pintada siempre con caracteres idílicos y sin grandes discrepancias
a su interior. 'ntre prceres slo se reconocían malentendidos y distanciamientos temporarios,
pero siempre aparecían reconciliados a la larga por el fondo de patriotismo, desinter6s personal y
noble%a de espíritu que impulsaba las acciones de todos ellos. +or supuesto que la gravitacin de
intereses econmicos o de luc&as por el poder entre distintos sectores, quedaba e"cluida de modo
a"iom!tico. Como contracara, e"istían los períodos de oscuridad/ en que el país &abía sido
gobernado por tiranos/ )por definicin *osas, y despu6s de 1A, +ern o se sumi en la anarquía/,
estigmati%ados por una condena global que les ad$udicaba el monopolio de las luc&as de facciones/,
las ambiciones personales/, y todos los disvalores posibles, con el efecto buscado de dar brillo a
los períodos normales/, en los que todo se subsume en la b(squeda de la grande%a de la patria/. 'n
cu!nto a las clases subalternas, su rol es invariablemente de comparsa, como pueblo/ pintado con
nobles caracteres cuando act(a del lado de los prceres/ y populac&o/ b!rbaro cuando aparece
asociado a la anarquía/ o apoyando a demagogos/.
Gna característica lateral, pero no irrelevante, de toda esta &istoriografía, era su tendencia al
distanciamiento temporal, a slo ocuparse de períodos vividos por generaciones pasadas y no por
las contempor!neas al &istoriador. De &ec&o se dedicaba atencin preferente al período colonial y
28
= En la escritura de esta historia integral oficial, participaan historiadores profesionales, pero tamién otros cuya
actividad principal era la política 80e Ledia y 2itre, que fue intendente porte'o, entre otros cargos p$licos@, amón G.
%árcano 8dirigente político en su 1uventud, luego diplomático@, icardo o1as 8uno de los "grandes intelectuales# del
período, cuya dedicación principal estaa en el campo de la literatura, de la cual escriió una famosa historia@. Esto nos
hala de la importancia que se le asignaa a la escritura de la historia dentro de las tareas de la clase dominante y el
estado. El propio presidente Gusto aspiró a ser miemro de la Academia, y su "mano derecha#, el coronel Gose 2aria
Faroe, escriió una sección de la Historia....
29
: 2iguel Angel Fcenna, historiador revisionista ligado a la revista %odo es Historia, rese'a así el espíritu de la
"versión oficial#3
4Esa historia oficial quedo definitivamente fi1ada en <:>B, a través de la reforma de la ense'anza dispuesta por el tercer 
ministro de Dnstrucción ($lica del general oca, Guan +. Mernández. A partir de entonces se consagró la versión lieral
de nuestro pasado3 la leyenda negra de la %olonia, largo período perdido en el oscurantismo, la irrupción de un 2ayo
celestial inspirado en Mrancia, en los Estados Knidos, y para nada en lo que estaa ocurriendo aquí, cuyo norte era el
lirecamio y activado por representaciones de hacendadosQ luego una -uerra de Dndependencia con granaderos de oro
y azul, limpios como soldaditos de plomo, sin trasfondos políticos, sociales o económicos a la vista. Figue la irrupcion de
siniestros y arudos montoneros cuyas a1as pasiones los mueven a pelear, de puro malos, contra el talentoso
ivadavia. C por fin la ro1a negrura de la tiranía de osas, con sus talas de sangre, caezas de unitarios en carros de
duraznos, veinte a'os consecutivos de espantoso terror...C el todo concluía con los destellos Ragnerianos del triunfo de
los uenos en %aseros...S782. A. Fcenna, Los 8ue escri"ieron nuestra +istoria, uenos Aires, !a astilla, <:?;, p.... El
pasa1e incluye, como puede verse, algunos de los muy discutiles leit9motivs del revisionismo 8"la leyenda negra de la
colonia...7, el rechazo a la idea de influencias "francesas y norteamericanas# sore la evolución de 2ayo@, pero en
general es una pintura adecuada de esa historia maniquea, siempre deferente hacia el n$cleo de las clases dominantes y
los grandes poderes del capitalismo mundial, en la que se han educado generaciones de argentinos.
 Argentina: La escritura de su historia 9

a los a3os de la emancipacin, con prolongaciones &acia el período inicial de la llamada organi%acin
nacional/.70 Solía invocarse el prurito del necesario aquietamiento de las pasiones/, necesario para
el estudio y la refle"in ob$etiva/. #o cierto es que la mitificacin de ese pasado es prima facie 
m!s sencilla, las posibles impugnaciones menos acuciantes, y posiblemente se buscara precisamente
ese efecto. Ktras veces, el corte temporal tenía un propsito claro de eludir el debate sobre
etapas turbulentas/: 5l menos &asta los primeros a3os >0/ los programas de la escuela secundaria
se interrumpían bruscamente el 9 de $unio de 1A97... Como efecto de este mane$o temporal, la
gran mayoría de las obras &istoriogr!ficas versaban sobre períodos no posteriores a los a3os 20/
del siglo B=B, lo que parad$icamente afect tambi6n a los autores de intencin crítica, ya que el
revisionismo apunt a los mismos lapsos &istricos. #a 6poca que va de los (ltimos a3os del mil
oc&ocientos y mas aun la del siglo BB tendía a quedar en manos de memorialistas y bigrafos,
desde3ada en cu!nto a su dignidad &istrica/.
'sa visin, sin embargo, se apoy en profundas b(squedas documentales, interesadas sobre todo en
los aspectos políticos e institucionales, y con un gran empe3o por el conocimiento de los &ec&os/,
con la marca de cierta &erencia positivista. #a mayoría de sus autores no tenían una formacin
sistem!tica como &istoriadores, y los principales entre ellos provenían del campo de los estudios
 $urídicos, lo que marcaba su enfoque &istoriogr!fico sesgado &acia la asignacin de un lugar
relevante a la normativa/, tal como lo e$emplifican las visiones de la conquista y coloni%acin
espa3ola m!s atentas al cuerpo $urídico del derec&o indiano/ que a una realidad en la que la
desobediencia olímpica a esa normativa tendía a ser la regla. Sin duda fue *icardo #evene 71 el que
dio asiento definitivo a esta escuela &istoriogr!fica, desde una potente y diversificada insercin
institucional. 'l n(cleo mayor sería la 5cademia acional de la Historia, entidad apoyada por los
poderes p(blicos, encargada desde el estado de prestar las bases para la articulacin del pasado y
el presente, con la &istoria como convidada de &onor a la constitucin de la argentinidad/. 7 'sa
&istoriografía oficial/ sufri la contestacin revisionista desde los a3os 70/ sin perder espacio
acad6mico, logr que parte de sus integrantes alcan%aran posiciones venta$osas durante el
peronismo )algunos previo vuelco al revisionismo, como Diego #uis ;olinari, otros sin necesidad de
ello, como ?os6 Jorre *evello, y volvi con fuer%a a ocupar el espacio central despu6s de 1A. #a
aparicin de la escuela renovadora, llamada nueva &istoria/ o &istoria social/, a partir de ese
entonces, no implic que la &istoriografía tradicional perdiera su posicin frente a los poderes
p(blicos, el dominio de la mayoría de las c!tedras universitarias, y un amplio entramado de
relaciones internacionales.77 5 partir de 1A22 los períodos de reaccin política volverían a
entroni%arlos una y otra ve% en los lugares de predominio, y reci6n de 1A87 en adelante, con una
30
Fe ha mencionado en este sentido, el hecho de que la Historia de la 4ación Argentina culminara en <=;, es decir en el
momento que, con la victoria de 2itre en (avón, se produce la unificación del país a1o predominio de uenos Aires, y que el
volumen dedicado al período de osas fuera postergado por a'os, en razón de lo "conflictivo# del período.
31
B< icardo !evene fue quizás el e&ponente má&imo de la historiografía lieral, y hay quien lo se'ala como continuador 
del propio 2itre 82. A. Fcenna, op. cit. pp. <:> y ss@. Fu Ensayo +istórico so"re la -evolución de $ayo y $ariano
$oreno, fue en efecto el complemento de la ora de aquel en cuanto al estalecimiento del cánon de interpretación del
período de la independencia. )tras oras importantes del autor son La anar8uia de :/; y la iniciacion de la vida pu"lica
de -osas, y la Historia de las ideas sociales argentinas, además de las Lecciones de Historia Argentina, ora orientada a
la ense'anza, y una monumental compilación documental a1o el título Historia del 3erec+o Argentino. Mue asimismo el
autor de la tesis de que "las Dndias no eran colonias# sino territorios incorporados de forma directa y plena a la %orona
espa'ola, constitutiva de un intento de releer 8desde un pretendido asamento 1urídico@ todo el sentido de la historia
colonial, contriuyendo a la llamada "leyenda rosa# de una dominación espa'ola tolerante, guiada por la voluntad
civilizadora y evangelizadora y no por el ansia de riquezas. En cuanto a su enfoque personal de la historia, lo que quizás
mas destaca es un perfil de aogado6historiador, que pretende interpretar la historia a través del derecho, e&acerando
así la tendencia a visualizar el con1unto del proceso historico desde el punto de vista de las clases dominantes,
productoras de las normas 1urídicas.
32
  0iana Nuattrocchi de Ooisson, 4Historia y contrahistoria en la Argentina <:<;6<:B>7 en Cuadernos de Historia
-egional, +9 :, uenos Aires, <:=?, p. B=.
33
BB 4El alance sumario de las redes institucionales...no de1a de remarcar en cuan gran medida tamién los
historiadores eruditos disponían e&ternamente de una sólida cadena de corresponsales y ello les permitía aparecer como
una de las caezas visiles de la historiografía profesional argentina. 0e este modo, cualesquiera fueran las delidades o
los arcaísmos historiográficos, la "nueva escuela# histórica conseguía ante los poderes pulicos, los historiadores
menores o uena parte de las instituciones e&ternas, convertirse en el verdadero poseedor del saer legítimo.7 8Mernando
0evoto. 4!os estudios historicos en la Macultad de Milosofía y !etras entre dos crisis institucionales 8<:6<:;;@, en M.
0evoto 8comp.@ op. cit. p. :.
 Daniel Campione 10 

clase dominante que ya podía permitirse la e"istencia de la democracia representativa y el


pluralismo/ ideolgico despu6s de la masacre dictatorial, las nuevas corrientes moderni%adoras le
arrebatan el predominio en el !mbito acad6mico y frente al aparato estatal. Se inicia así un
período de repliegue que dista de ser total, como lo muestra, por e$emplo, el reciente lan%amiento
de una nueva versin de la Historia de la acin 5rgentina )de la que ya se &an publicado seis
vol(menes, y ciertos puentes de plata tendidos por la corriente &egemnica en la universidad .
El revisionismo histórico
;ientras el paradigma de 5rgentina como país en sostenida marc&a de progreso, granero
del mundo/ y el país m!s culto y europeo de 5m6rica #atina/ en un conte"to mundial regido por el
liberalismo econmico y político, result altamente verosímil, la &istoriografía liberal rein en
forma indisputada en nuestro país. 79
ueron los primeros anuncios de la crisis del modelo agroe"portador, en lo local, y el período
de convulsiones abierto por la guerra de 1A19, la revolucin rusa, el fascismo y la crisis de 1AA, en
el plano mundial, los que abrieron la puerta para que comen%aran a aparecer voces contestatarias,
con variadas orientaciones e intencionalidades. @ con el golpe de 1A70, y el corte no slo
institucional que signific, se abrieron paso corrientes que asumían el fracaso del proyecto en
curso desde la segunda mitad del siglo B=B, y pretendían una fuerte rectificacin del rumbo
seguido &asta ese momento, tanto en materia econmica y social, como política. +or a3adidura, de
1A70 en adelante, el desenvolvimiento del campo de la &istoria acad6mica qued marcado por el
autoritarismo ideolgico, el mayor control del estado sobre la produccin &istoriogr!fica, y una
creciente tendencia a la discontinuidad en las carreras universitarias de los investigadores, en las
orientaciones de los planes de estudios y en el desarrollo de las líneas de investigacin. 7
+arte de esas voces atacaban el paradigma de organi%acin econmica, social, política y
cultural de la 5rgentina desde la derec&a, defendiendo un nacionalismo emparentado con la
reaccin de sectores conservadores de la burguesía, sobre todo la m!s directa y e"clusivamente
ligada a la propiedad de la tierra, contra todo impulso moderni%ador. 72 5 los motivos de esa
reaccin se sumaba el fuerte desagrado producido en los sectores m!s conservadoras por el tipo
de accin política que se &abía vuelto e"itosa a partir de la #ey S!en% +e3a, encarnada sobre todo
por el radicalismo en su vertiente yrigoyenista. 'se nacionalismo veía el gran mal de 5rgentina en
que sus dirigentes &abían operado con concepciones del progreso de matri% racionalista, que no se
adaptaban al origen &ispano-catlico de nuestro país. +retendían buscar la tradicin nacional/ , y
los mitos fundantes de la misma, en un terreno distinto que la corriente liberal, en el que se
destacaran las tradiciones inmemoriales por sobre el progreso/ de raí% racionalista, y donde el
vínculo ideolgico se estableciera con el pensamiento &isp!nico y catlico y no con el liberalismo
34
 Halperín caracteriza así la secuencia que va del é&ito a la crisis de una v isión histórica que, en $ltima instancia, remite a 2itre3
4...la visión historiográfica de la Argentina es la que creó 2itre 8 ...@ cuando los revisionistas se dedicaron a hacerle la guerra sore
todo a él fueron astante clarividentes. !o que haía ahí era una visión de destino manifiesto, parecido al norteamericano3 un
país que haía nacido para crecer sore una línea que lo haría un país moderno, occidental, de economía avanzada y de
desarrollo político que maduraría en la forma más alta inventada por la humanidad para organizarse políticamente, que era la
rep$lica democrática.7 8...@42ientras la Argentina ia por esa línea era ovio que esta imagen era una que a todo el mundo le
encantaa reconocer, pero desde el momento en que se descurió que haía tropezado con una piedra en el camino, luego que
no era una piedra sino que se haía cerado el camino, todo eso llevó a una conclusión de fracaso.7 8/. H. 0onghi, entrevista en
. Hora y G. /rímoli, op. cit. p. <@
35
 E. /andeter afirma que Argentina constituye el caso más e&tremo, aun en el de por sí inestale conte&to latinoamericano de
discontinuidad académica, resultante de alternancia entre regímenes civiles y militares. 8E. /andeter, 4El período colonial en la
historiografía argentina reciente.7, en Entrepasados. evista de Historia. A'o J, n9 ?, <::J, p. ;?.
36
Fuele relacionarse la aparición de corrientes políticas nacionalistas, y con ellas del revisionismo, con los intereses de sectores
terratenientes, ligados a la ganadería de e&portación, per1udicados en la pu1a con los frigoríficos de capital ritánico y
norteamericano, primero, y luego por la restricción de las e&portaciones a partir de la crisis de <:B>. Esto e&cluiría a la elite de
invernadores de las me1ores zonas de la "pampa h$meda#, que estaan me1or posicionados frente a los frigoríficos, y luego
lograron ingresar en la cuota de e&portación estalecida en los acuerdos emanados del (acto oca6unciman. Fin ánimo de
caer en un economicismo lineal, la e&tracción social de muchos de los primeros revisionistas 8Drazusta... (alacio, ver y
completar@ parece coincidir con esta caracterización. +o en vano La Argentina y el imperialismo "ritnico, editado en <:BJ, es
antes que nada un alegato contra el mencionado pacto. Es interesante al respecto ver la autoiografía de Drazusta, con la
e&plicación que él mismo hace de su vuelco al nacionalismo y su dedicación, algo tardía, al quehacer historiográfico. Gulio
Drazusta, op. cit. pp. < y ss.
 Argentina: La escritura de su historia 11

decimonnico europeo que &abía regido la frmula/ de organi%acin del país al menos desde la caída
de *osas. 5dem!s de antiliberal, esta corriente era, en su versin original, fuertemente
antimar"ista, en tanto que no buscaba una revolucin sino su opuesto: la reaccin/ de las
tradiciones y valores abandonados, en nombre de un espiritualismo que impugnaba de plano el
materialismo mar"ista. ;ientras que los mar"istas impugnaban al liberalismo porque sus nociones
de igualdad y libertad servían de ocultamiento a la e"plotacin, y a la democracia representativa
como un con$unto de formalidades que e"cluían el gobierno del pueblo en lugar de promoverlo, el
nacionalismo conservador e$ercía su crítica desde la defensa de un orden $er!rquico, anterior a
toda idea de igualacin, y basado de modo e"plícito en el predominio de minorías.
Desde esa visin, la 6poca de *osas, epítome de todas las abominaciones para la
&istoriografía tradicional, se convertía en e$e fundamental desde el cual revisar toda la &istoria
del país. 'l brigadier general encarnaba la defensa de la soberanía nacional frente al e"tran$ero< y
la capacidad de entroni%ar la pa% y el orden social de un modo que con$ugaba una autoridad política
fuerte con la ad&esin amplia de los sectores populares. 7> 'sa reivindicacin del ciclo rosista se
unía a la del con$unto de los caudillos federales )incluyendo los protagonistas de insurrecciones
posteriores a la organi%acin nacional/ como +e3alo%a, Earela o #pe% ?ord!n. Ktra visin
unificadora dentro del revisionismo, sobre todo en su versin conservadora original, era la
reivindicacin de la etapa colonial, acompa3ada por una visin m!s que despectiva sobre las
comunidades indígenas.78
5sí fue que, durante varias d6cadas )desde los a3os 70/ en adelante la interpretacin de la
&istoria nacional se constituy como un campo de batalla político, en el que la presentacin de una
visin alternativa a la oficial de la &istoria argentina se convirti en un importante e$e de un
combate ideolgico orientado a la impugnacin del orden socioeconmico y político e"istente. #a
denuncia de la falsificacin &istrica/ cometida por la oligarquía/, formaba parte integrante de la
crítica contra las políticas que se llevaban a cabo en ese momento. 7A Se atacaba la llamada D6cada
=nfame/ poni6ndolas en paralelo con las políticas de la era de *ivadavia, ;itre, Sarmiento o ?u!re%
Celman. =mpugnar la trayectoria &istrica seguida en el pasado, se volvía una &erramienta principal
a la &ora de tra%ar )e imponer otro rumbo en el presente.
#uego un sector de los revisionistas defendería las políticas de +ern compar!ndolas con las
de ?uan ;anuel de *osas, fortaleciendo el uso de ese recurso de buscar legitimidad en el pasado
le$ano. Eisiones enfrentadas del presente y el futuro de la sociedad argentina libraban su batalla
tambi6n sobre el pasado, con sus interpretaciones antagnicas del mismo, simboli%adas a su ve% en
panteones de &6roes enfrentados )en efecto slo San ;artín y 4elgrano suscitaban unanimidad en
su car!cter de prceres, a partir de allí, todos eran impugnables. Se reaccionaba contra los
valores del liberalismo y la =lustracin, de una forma que a menudo caía en el irracionalismo o el
antiintelectualismo, con facetas m!s aristocrati%antes o m!s populistas, seg(n la inclinacin de los
distintos autores.
'l resultado fue la constitucin de una corriente &istoriogr!fica revisionista/ )tambi6n
llamada a veces nacionalista, que se convirti en activa oposicin a la &istoriografía oficial, que
pas a ser conocida con el mote de liberal/. 'l revisionismo siempre estuvo signada por una fuerte
&eterogeneidad, la que no &i%o sino acentuarse, a medida que ideales políticos progresivamente
37
  Al decir de Halperín 0onghi cuando descrie ciertas críticas al rosismo historiográfico, los revisionistas valorizaan que
4...resolvía los prolemas planteados por la e&igencia democrática al dar a la plee un lugar en el sistema político, pero sin
otorgarle por ello ning$n influ1o real en las decisiones del poder.7 8/. Halperín 0onghi, 4El revisionismo histórico argentino como
visión decadentista de la historia naciona7 en Punto de <ista, A'o ?, n9 B, aril de <:=, p. <<@
38
Es llamativo que, si ien el 1efe má&imo de la historia oficial, icardo !evene, y algunos de sus adláteres más importantes,
como icardo Porraquín ec$, compartían una visión cuasi6idílica de la actuación hispánica en el período colonial 8!a famosa
tesis de "!as Dndias no eran colonias#@ l os revisionistas la emprendieran contra la "leyenda negra# sore la conquista y
colonización espa'ola, como si ésta siguiera formando parte de la versión h istórica oficial. (areciera e&istir c ierta incapacidad,
desde las filas del revisionismo, para defender cualquier postura si no era en vena polémica, contra supuestas conspiraciones de
ocultamiento y distorsión de la verdad histórica.
39
=> La +istoria falsificada, de Ernesto (alacio, constituye una e&posición sistemática de esta tesis. En una línea
diferente, al interior del revisionismo, la idea de la patra'a histórica al servicio de la política proimperialista, Arturo
Gauretche producirá su Política 4acional y -evisionismo Histórico, algunos a'os después.
 Daniel Campione 12 

m!s radicali%ados se cobi$aban ba$o el paraguas revisionista/, sin que de$aran de tener vigencia los
de línea m!s conservadora.
's importante situar los orígenes de esa discusin, porque la &istoriografía revisionista lleg
a ser, durante un período, la que form el sentido com(n &istrico/ de la mayoría de los argentinos,
por los a3os 20/ y >0/. 's cierto que, a esa altura, el revisionismo se &abía tornado muc&o m!s
&eterog6neo y multiforme que en sus comien%os, y podía interesar al p(blico en un rango ideolgico
 y una diversidad de niveles culturales muc&o mayores que al comien%o. Si bien nunca alcan%
&egemonía en el terreno acad6mico, en la educacin p(blica ni en el discurso oficial )salvo, de
forma parcial, en el breve período 1A>7-1A>2 durante un tiempo gan ampliamente la batalla que
se plante a sí misma, con m!s recursos y perseverancia: #a del espacio de la divulgacin, de la
llegada al gran p(blico por los m!s variados medios y soportes.
'sto lo logr sobre todo a trav6s de libros que se vendían por decenas de millares en las
d6cadas de los 20/ y los >0/, como los de ?os6 ;aría *osa, 5rturo ?auretc&e, *a(l Scalabrini
Krti%, ermín C&ave%, 'rnesto +alacio, 'duardo Du&alde y *odolfo Krtega +e3a, ?orge 5belardo
*amos, ?uan ?os6 Hern!nde% 5rregui.90 'l revisionismo &istrico form parte central del fondo de
varias editoriales argentinas )5rturo +e3a #illo, J&eoria, +lus Gltra< Kctubre y Coyoacan en el
campo de i%quierda nacional/. Se public incluso una Historia 5rgentina  de largo aliento )17 tomos,
luego ampliados a 1>, obra de ?os6 ;aría *osa, 91 que constituy un 6"ito editorial de
proporciones. Jambi6n los revisionistas iniciales, como +alacio, =ra%usta e =barguren, eran
frecuentemente reeditados. @ una revista de divulgacin nacida en los a3os 20/ Jodo es Historia ,
sin ser e"clusivamente revisionista, dio amplia acogida a los &istoriadores de esa tendencia. 'n
torno a 1A>7 estos &istoriadores intentaron ocupar las posiciones centrales en las instituciones
acad6micas y oficiales vinculadas con la &istoria. #os (ltimos 20/ y primeros >0/ fueron sin duda su
6poca de oro )con un avance notable de la vertiente nacionalista popular, acompa3ada por la
i%quierda nacional/ y las vertientes m!s radicali%adas del peronismo. +or todo ello, no se puede
comprender el debate &istoriogr!fico argentino sin entender en profundidad al revisionismo, mas
all! de la valoracin que se tenga de esa produccin. 'ste e"plicit la politi%acin/ de la visin
dominante &asta ese momento de la &istoria argentina, y le opuso otra no menos politi%ada/ )con la
diferencia que asumía esa politi%acin de modo e"plícito, que en gran parte se pleg activamente
)y contribuy a producir la profunda radicali%acin política y cultural de esos a3os. Jodo en un
conte"to social en el cual la &istoria del país era un campo del combate político m!s general.

40
  Al torrente de literatura histórica revisionista producida sore todo entre los $ltimos a'os ># y los ?># se unían
frecuentes reediciones de las oras iniciales del revisionismo 8Darguren e Drazusta entre ellas@, e incluso de "precursores#
como Adolfo Faldías.
41
J< Gosé 2aría osa fue quizás el mas activo y e&itoso con el gran pulico de los historiadores nacionalistas.
0iferenciándose apenas del ala mas conservadora y aristocratizante del nacionalismo 8la mayoria homres de
generaciones anteriores a la de él, como %arlos Darguren o Gulio Drazusta@ por su infle&ión mas populista 8aunque con
aristas aristocraticas, como la de reivindicar a los gauchos como descendientes de los "primeros criollos#@, no se de1ó
influir ni por los pu1os izquierdistas de parte de sus colegas de escuela, ni por ninguna tendencia a contemporizar con la
historiografía lieral 8como la de los integrantes de %odo es Historia7. Fu versión de la historia argentina se caracteriza
por su cerrada oposición a toda la herencia ilustrada y lieral 8no perdonó prácticamente a ninguno de los próceres del
lieralismo, desde 2oreno en adelante@, su reivindicación del "puelo# y la saiduría popular contra la intelectualidad, en
un registro que recuerda a la tradición del romanticismo y el historicismo alemán, en su infle&ión mas nacionalista 8llega
a reivindicar la herencia del historiador germano an*e, reivindicador de la peculiaridad nacional frente al universalismo
y de las tradiciones inveteradas frente a los impulsos racionalistas de la modernidad@. En la interpretación de los hechos
históricos es notale su tendencia a "invertir# casi todos los relatos históricos tradicionales, proponiendo versiones
alternativas de fuerte componente conspirativo 8e1emplo de ello es su versión de la muerte de Guan !avalle, contenida en
su liro El condor ciego y reproducido en su Historia...7 Fu liro quizás mas clásico fue 3efensa y prdida de nuestra
independencia económica, encendida defensa de la política económica de osas. /amien escriió, entre otros La
caída de -osas, 4os los representantes...  sore el proceso constitucional y La guerra del Paraguay y las montoneras
argentinas, reivindicación literariamente rillante del (araguay de Folano !ópez y del e1ército que lo defendió, al que
enlaza con la derrota histórica sufrida por Melipe Larela y las $ltimas montoneras, traicionadas por la conciliación de
Krquiza con el mitrismo.
 Argentina: La escritura de su historia 13 

#os revisionistas/ iniciales )Carlos =barguren, 9 los &ermanos =ra%usta, 'rnesto +alacio 97 estaban
ligados a un ataque tanto a la organi%acin política propia de la democracia representativa, como al
modelo econmico de integracin al mercado mundial ba$o dependencia brit!nica, a partir de
percibir a ambos como puestos en tela de $uicio definitivamente, por la crisis mundial de 1A70.
'ran admiradores del idelogo franc6s C&arles ;aurras, y de los regímenes totalitarios europeos
)aunque siempre con un lente m!s tradicionalista y aristocrati%ante que el del fascismo italiano y el
na%ismo alem!n, cuyo componente de movili%acin masiva les inspiraba desconfian%a, y en general
profesaban un catolicismo de rasgos integristas. +or su e"traccin de clase, muc&os de ellos
estaban ligados a la propiedad de la tierra, y muc&o de su espíritu contestatario estaba ligado a la
idea de un regreso a las fuentes/, a un orden decimonnico que tendieron a identificar con el
gobierno de ?uan ;anuel de *osas, que negara el proceso moderni%ador ligado al capital ingl6s y a
la inmigracin, al mismo tiempo que pusiera a las clases subalternas en su lugar/ a trav6s de una
combinacin de trato paternalista y combate activo contra sus vertientes radicali%adas.
Centraron su visin &istoriogr!fica en la crítica de la accin del capital brit!nico ) #a 5rgentina y el 
imperialismo brit!nico , de ?ulio y *odolfo =ra%usta tuvo un car!cter fundacional 99, al liberalismo
econmico y político de los prceres oficiales, en la defensa de la idea federal frente al
centralismo porte3o, y sobre todo, en la reivindicacin de la actuacin de ?uan ;anuel de *osas )el
*osas/ de =barguren, *osas a trav6s de su correspondencia/ de =ra%usta/, visto como portador de
una visin de un orden social $er!rquico y antiliberal. De allí se e"tendieron a otras visiones
alternativas a la oficial, en diferentes peridos. Sobre el período colonial y de la emancipacin,
asumieron posturas &ispanistas/, controvirtiendo la actuacin de los &ombres de ;ayo/, por liberal
 y pro-brit!nica.
Sobre la etapa posterior a Caseros, fueron construyendo un cuestionamiento centrado en la alian%a
con 4rasil que derroc a *osas, las políticas de ;itre, la uerra de la Jriple 5lian%a, y un ataque
muy fuerte a la actuacin y el pensamiento de Sarmiento. 9
Con claridad creciente a partir de los a3os 90/, se insinuaron posiciones revisionistas desde !ngulos
diferentes al del nacionalismo de derec&a )apostrofado con frecuencia como olig!rquico/. 92 #os
&ombres de or$a )5tilio arcía ;ellid, *en6 Krsi, 5rturo ?auretc&e, fundada en 1A7 9>, y a
42
J 0el mismo a'o <:B> es el liro mas difundido de Darguren, 0uan $anuel de -osas9#u vida, su drama, su tiempo?
pilar de la revalorización integral de osas 8asociado a la oposición al dominio anglosa1ón, al antilieralismo político, la
defensa de los valores de la vida rural y el orden 1erárquico de las sociedades tradicionales@.
43
El antecedente inmediato del paso a la militancia política nacionalista y al traa1o historiográfico de los primeros
revisionistas que se asumieron como tales, es el de la fundación del periódico La 4ueva -ep*"lica, por Ernesto (alacio y
los hermanos Drazusta, que apareció en diciemre de <:?. Kn e&tenso relato de la fundación de ese órgano de prensa
se encuentra en Gulio DrazustaQ $emorias 6Historia de un +istoriador a la fuer@a7 , E%A, <:?, pp. <?; y ss.@ Ernesto
(alacio, que era el Gefe de edacción, sintetizó así el ideario del periódico3 4invocaa la vuelta a la tradición nacional
para encontrar los remedios que el país urgentemente reclamaa. Fu persistente ataque a la democracia se dirigís, sore
todo, contra el prurito de convertirla en religión, con olvido de su carácter instrumental3 religión e&presada en la creencia
de que el simple funcionamiento del sistema constituía una panacea para todos los males...7 8E. (alacio, Historia de la
 Argentina..., citado por G. Drazusta, op. cit. p. <=J@ . La 4ueva -ep*"lica fue a su vez antecedente de la !iga epulicana,
agrupación directamente comprometida en la conspiración que dio lugar al golpe militar de septiemre de <:B>.

44
 Escrie 0iana Nuattrocchi6 Ooisson3 4!a tercera parte del liro de los hermanos Drazusta, llamada 4Historia de la oligarquía
argentina7, es la primera síntesis coherente de una contrahistoria que ya haía comenzado a esozarse con elementos
dispersos, y que ahora aparece por primera vez en una visión de con1unto destinada a perdurar.7 80iana Nuattrocchi6Ooisson,
op. cit. p. <<<@.
45
 El ataque contra Farmiento de más é&ito en el gran p$lico, fue el de 2anuel -alvez, autor de una iografía del san1uanino
que lo de1a mal parado, no ya por su pensamiento y actitudes políticas, s ino hasta en su salud mental.
46
Ca en la época de los goiernos radicales, ya dentro de ese partido aparecen defensores de algunos de los temas que
posteriormente tomará el revisionismo, como lo fueron 0ardo %orvalán 2endilaharzu, de 2endoza y el dirigente santafesino
icardo %aallero. !os caudillo tendían a ser e&altados como representantes de un liderazgo popular y democrático, y osas
entendido como un defensor de las ideas federalistas con las que la K.%.. se identificaa. 8cf. 0. Nuattrocchi6Ooisson, Los
males de la memoria, pp. ;< y ss. Esa relectura de la historia en clave a la vez democrática y nacionalista, no llegaría a
imponerse, ni siquiera en las filas del propio radicalismo yrigoyenista, y no daría lugar a oras históricas de importancia.
%aallero se dedicó mas ien a la historia del partido radical, con un traa1o, entre otros, sore la revolución radical de <:>.
47
 M)GA 8Muerza )rganizadora adical de la Goven Argentina@, fue quizás la primera organización política que, como tal, tomó
el deate sore la historia nacional como una tarea central. Esa decisión alcanzó mayor claridad y alcance cuando en torno a
<:J>, la organización definió su aandono de la Knión %ívica adical 8con el consiguiente ale1amiento de -ariel del 2azo y
!uis 0ellepiane, que optaron por permanecer en el "tronco# radical@, y su creciente vinculación con las corrientes nacionalistas,
sin fundirse nunca del todo con ellas. El la laor escrita de a$l Fcalarini )rtiz, que sin formar parte de su dirección fue
 Daniel Campione 14 

partir de los (ltimos 90 algunos &ombres de i%quierda sumados de una manera u otra al peronismo
)?uan ?os6 Hern!nde% 5rregui, 'duardo 5stesano, ?orge 5belardo *amos, etc., dieron matices
nacional-populistas en el primer caso, y mar"istas en el segundo a las posiciones del revisionismo,
algunas de las cuales no compartieron )sobre todo el enfoque &ispanista de la colonia y la
emancipacin, adem!s de tener un aborda$e diferente de toda la problem!tica del caudillismo y del
propio ?uan ;anuel de *osas. #a revisin &istrica de$aría así, poco a poco, de ser base de apoyo
para vindicaciones reaccionarias, para articularse en proyectos de aspiracin progresiva dentro del
orden capitalista, primero )K*?5, en primer lugar, y despu6s de ruptura radical con el orden
social e"istente.
Si un m6rito global corresponde al revisionismo &istrico es &aber puesto las bases para un
an!lisis crítico de la &istoria nacional, cuestionando la apolog6tica de la clase dominante local, su
alian%a con el capital brit!nico, su cultura y sus valores. Se denunciaba así el sentido central de
una &istoriografía que erigía la erudicin y el traba$o de arc&ivo en instrumentos para la
legitimacin de un sistema de dominacin. +ero ese talante crítico no estuvo acompa3ado de una
visin global que permitiera una comprensin cabal del proceso &istrico argentino, ni de
&erramientas que permitieran un avance efectivo del conocimiento &istoriogr!fico.
'sta crítica se &i%o, en muc&os casos, con &erramientas tericas y metodolgicas muy precarias )o
bien francamente obsoletas, llegando en algunos casos a la reivindicacin de #eopold von *anLe,
con escaso mane$o de fuentes primarias, en un todo articulado en muc&os casos con visiones
políticas conservadoras e incluso reaccionarias, que en ciertos aspectos, retrocedían incluso
frente a la academia liberal en lo que &ace a rigor y actuali%acin/, recayendo en las formas m!s
cl!sicas de la &istoria-relato, centrada en los &ec&os y no en los procesos. #a escuela revisionista
estuvo conformada por &istoriadores en su mayoría no profesionales, de los que algunos slo
llegaron a la &istoria en una etapa avan%ada de su produccin intelectual, como parte de una
militancia política asumida con anterioridad. 'n las universidades ocupaban un lugar marginal, si es
que ocupaban alguno, y por definicin, estaban e"cluidos de la 5cademia acional, cuadro que &acía
difícil sentar bases slidas para el traba$o &istoriogr!fico. Contaron como institucin madre/ con
el =nstituto de =nvestigaciones Histricas ?uan ;anuel de *osas/, espacio de convergencia de
distintas corrientes revisionistas, fundado a fines de la d6cada de los treinta, casi al mismo tiempo
que la 5cademia, para constituir un espacio para la produccin y difusin de la anti-&istoria/ que
los revisionistas escribían, y editor de una revista-libro de larga trayectoria. Con la llegada de
+ern al gobierno, el =nstituto se aline con el peronismo. 'sta decisin no de$ de provocar
conflictos, como la renuncia de ?ulio =ra%usta, enrolado en la oposicin al gobierno. 98
#a denuncia de una conspiracin del silencio/ contra sus obras y su pensamiento, de parte de la
gran prensa y otros !mbitos comprometidos con la &istoriografía liberal, se volvi una obsesin
para los revisionistas, muc&as veces m!s preocupados por la pol6mica p(blica orientada a denunciar
 y desmontar la conspiracin/ que a la produccin &istrica propiamente dic&a. 'so no obstaba para
que mantuvieran un enfoque m!s que deficiente de las ra%ones de la construccin y predominio de
la cultura oficial. Eisuali%aban ese proceso ba$o la forma de traicin/ a los intereses del país, y no
como contribucin a la construccin de consenso por parte de la clase dominante y las elites
políticas e intelectuales a ellas vinculadas, integrada a la consolidacin y fortalecimiento del
estado-nacin, en un proceso que distaba de ser privativo de nuestro país. 'sa visin conspirativa,
principal mentor ideológico, está dedicada a la crítica de la presencia del capital ritánico en Argentina 8 Historia de los
ferrocarriles argentinos y Política "ritnica en el -ío de la Plata @, en documentadas diatrias apuntaan a completar y superar los
traa1os iniciales de los nacionalistas, en primer lugar los hermanos Drazusta. Arturo Gauretche prefirió un enfoque más
doctrinario en lugar de las investigaciones de Fcalarini )rtiz, tal como se refle1a en Política nacional y revisionismo +istórico y
en 4!a colonización pedagógica7, artículo incluido en su liro Los profetas del odio y la yapa. Gauretche reconocerá que, en
general, los for1istas no realizaron investigación original, sino que tomaron el traa1o previo de los historiadores nacionalistas,
para reinterpretarlo parcialmente y volcarlo en escritos polémicos.
48
“El Dnstituto de Dnvestigaciones Históricas Guan 2anuel de osas, purgado de los miemros que pretendían ale1arlo del
peronismo, opera su completa peronización a1o la dirección de Gosé 2aría osa. !a manifestación más evidente de esta
"peronización# es la presencia en <:< del diputado peronista %oo*e en la sede del Dnstituto, dando una conferencia dirigida
contra Echeverría, y más a$n, contra los que honraan su memoria. %oo*e es elegido luego vicepresidente del Dnstituto.7 80iana
Nuattrocchi6Ooisson, op. cit. p. :<.
 Argentina: La escritura de su historia 15 

 y de contornos morali%antes )una dirigencia aut6nticamente nacional/ no &ubiese actuado de esa


forma, creían, mell muc&as veces la potencialidad de la crítica efectuada, y la posibilidad de una
produccin &istrica que no fuera, en (ltima instancia, un subproducto/ de la &istoria oficial.
+eronismo e &istoriografía 

#a constitucin del peronismo como movimiento político y su ascenso al gobierno, y las diferentes
actitudes frente a 6l, quedaron impregnadas desde un comien%o de lecturas antit6ticas del pasado
argentino. Desde el antiperonismo, antes y despu6s de la constitucin de la Gnin Democr!tica, se
compar peyorativamente a +ern con *osas, al mismo tiempo que gigantescos retratos de
*ivadavia, Sarmiento y otras figuras vilipendiadas por el revisionismo, presidían sus actos p(blicos.
'l espect!culo de la defensa acrítica de los valores &istricos preconi%ados por el liberalismo, de
parte de una coalicin que se esparcía desde la derec&a a la i%quierda, pero con el emba$ador
norteamericano en un lugar e"pectante, contribuy sin duda a la apertura de una valori%acin
positiva, en las clases populares, de los caudillos y de ?uan ;anuel de *osas, como antecedentes de
políticas nacionalistas y favorables a los sectores oprimidos, que en el presente se percibían
encarnadas en el coronel +ern. 'sa imagen estuvo destinada a perdurar y fortalecerse, pues mas
all! de las vacilaciones de quienes conducían el aparato estatal, las bases sociales peronistas no
podían sino sentirse identificadas con los caudillos federales, defensores de los gauc&os y la plebe
urbana de la 6poca, contra los se3ores/ de una elite ilustrada apoyada por el gran capital,
f!cilmente asimilable al perfil predominante en la dirigencia antiperonista.
'ste planteo reconocía otra infle"in: 'l cambio en la apreciacin de los su$etos de la &istoria. 'l
pueblo annimo, los descamisados/ eran reivindicados, desde el fondo de nuestra trayectoria
nacional )la referencia partía, al menos, de las invasiones inglesas, como portadores de valores
positivos, el &ombre com(n era elevado a protagonista de la &istoria, una suerte de &6roe
colectivo/.9A #a politi%acin y movili%acin )limitada y contenida por un líder indiscutible, por cierto
que a&ora se esperaba de las masas populares, se proyectaba &acia el pasado para conferirle
mayor legitimidad: o se innovaba del todo, sino que se retomaba una tradicin largamente negada
o minusvalorada. Se construía así una revaloracin del papel de las masas/ en la &istoria, y se
insinuaba una lectura en clave &eroica de su actuacin, que tendría resonancias a la &ora de
constituirse las variantes de i%quierda del revisionismo, que &icieron especial &incapi6
precisamente en este punto. 0
De ese modo, el peronismo se lig a la visin revisionista de la &istoria desde el comien%o, pero de
una manera no lineal ni completa. 5firma al respecto Halperín Dong&i:
M'l nuevo r6gimen no iba a recibir el aporte revisionista con efusin< si su triunfo debilit el influ$o de la que los
revisionistas llamaban &istoria oficial en los centros oficiales de estudios &istricos, no se tradu$o en la integracin de la
visin revisada del pasado argentina en la que de la 5rgentina proponía el nuevo oficialismo<...N1

49
 Afirmaa un destacado diputado peronista3 4Co creo que para quien oserva con mirada sagaz y penetrante el acontecer 
histórico argentino tiene que llegar, sea o no especializado en la historia argentina, a una conclusión 8...@ y ella es que el homre
puro, el héroe impoluto, el héroe por antonomasia 8...@ es...el homre masa, 8...@ A su vera cualquier héroe, cualquier 
personalidad de la historia argentina, empalidece y se reduce a proporciones min$sculas...7 0iputado 0íaz de Livar, %00F,
<:J;, t. L, p. B:; 8%itado en %. (ittelli6 2. Fomoza odríguez 4(eronsimo 3 +otas acerca de la producción y el control de
símolos. !a historia y sus usos7, incluido en Adriana (uiggrós 8direc.@ 3iscursos pedagógicos e imaginario social en el 
 peronismo 6>B9>BB, -alerna, uenos Aires, <::, p.<J@
50
Esa entronización de las masas humildes como constructoras de la nacionalidad, y la transferencia a las mismas de valores
antes e&clusivamente atriuidos a los próceres 8desinterés, espíritu de sacrificio, lealtad, preocupación e&cluyente por la
grandeza de la patria@, es estudiado minuciosamente en %. (ittelli6 2. Fomoza odríguez, en M. 0evoto 8comp.@ op. cit. pp. >: y
ss.@ %omo allí tamién se e&plica, esa "elevación# del rol de las clases populares, no se lira de un vínculo de suordinación con
el "líder#, en una relaci ón no e&enta de amigTedades y asimétrica, donde aquél 1uega el rol de "conductor6disciplinador# @.
51
 /. Halperín 0onghi, 4El revisionismo histórico argentino como visión decadentista de la historia nacional.7 En Punto de <ista.
 A'o LDD, +9 B. Aril de <:=, p. <B
 Daniel Campione 16 

Durante el primer peronismo &ubo avances de los &istoriadores revisionistas en el !mbito


acad6mico )Eicente D. Sierra,  Diego #uis ;olinari, que era un disidente de la &istoriografía
liberal,7  puestos sucesivamente a cargo del =nstituto de =nvestigaciones Histricas, 'rnesto
+alacio, nombrado a cargo de la Comisin acional de Cultura, y cierta reivindicacin de *osas y
los caudillos en los manuales escolares, pero estuvo le$os de convertirse a su ve% en &istoria
oficial/. Ha sido muy citado el &ec&o de que el gobierno peronista seguía rindiendo &omena$e al
panten liberal completo, como se &ace evidente en los nombres ad$udicados a los ferrocarriles,
que incluyeron a Grqui%a, ;itre, Sarmiento y *oca. +or otra parte, con la 5cademia acional de la
Historia, meca de la &istoriografía liberal, se alcan%, durante un buen tiempo, una adaptacin
mutua entre el gobierno y esa institucin, que prosigui editando su Historia ...ba$o la direccin del
mismo *icardo #evene, y colaborando de variadas formas con el gobierno, lo que no impidi su
posterior intervencin.9
Se &a tendido a considerar que +ern, guiado por un criterio pragm!tico, prefiri no incorporar el
debate sobre el pasado a los conflictos que atravesaban el presente de la sociedad argentina, por
lo que eludía pronunciarse p(blicamente sobre la problem!tica planteada por el revisionismo. De
todas formas, la discusin &istrica ingres en la li%a política, incluyendo las c!maras del
+arlamento,  y las fuertes presiones de los revisionistas encolumnados con el gobierno para que
6ste se definiera de modo e"plícito acerca de la reivindicacin de *osas y otras preocupaciones
centrales del grupo.
Si bien la tríada San ;artín-*osas-+ern ya &abía sido preconi%ada por autores revisionistas
durante el gobierno de este (ltimo, ser! despu6s de 1A que a la línea ;ayo-Caseros-Septiembre
propuesta por la *evolucin #ibertadora, se le responder! con la mencionada tríada desde los m!s
diversos círculos del peronismo, 2 incluyendo al propio e" presidente, desde el e"ilio. > @ el
nacionalismo aristocr!tico perder! peso como sustento ideolgico del revisionismo, a favor de la
tradicin for$ista y de nuevas corrientes provenientes de la i%quierda. 'sto acompa3ar! tanto a la
radicali%acin de sectores del movimiento 8 como a la peroni%acin/ de grupos de i%quierda. Se &a
escrito al respecto:

52
Fierra, de formación autodidacta, constituye un e1emplo caal de historiador católico, identificado con el nacionalismo de
derecha, volcado con entusiasmo al peronismo a partir de <:J;. 0e formación autodidacta, varias de sus oras principales están
dedicadas al papel de la Dglesia en el período colonial3 El sentido misional de la con8uista de Amrica , Así se +i@o Amrica La
e)pansión de la +ispanidad en el siglo 5<!. (rodu1o tamién una Historia de la Argentina, de doce tomos, que empezó a pulicar 
en <:;. !a ora quedó algo opacada por el traa1o algo posterior de G. 2. osa, que en un estilo más popular, convirtió a su
Historia...en un é&ito cuasi6masivo.
53
 2olinari haía sido considerado una de las figuras principales de la "+ueva Escuela Histórica# cuando esta escuela empezó a
ser considerada tal, y formó parte por largo tiempo del Dnstituto de Dnvestigaciones Históricas de la Macultad de Milosofía y !etras
de la KA. Fólo después se volcaría a posiciones revisionistas, con su ora La -epresentación de los Hacendados de $ariano
$oreno, su ninguna influencia en la vida económica del país y en los sucesos de $ayo de :;. Ca a1o la presidencia de Guan
0omingo (erón, y luego de un período a cargo de Licente 0. Fierra, fue puesto a cargo del mencionado Dnstituto, lo que al
tiempo provocó el ale1amiento de avignani. %olaoró en la Historia de la 4ación Argentina, en capítulos dedicados al período
colonial.
54
0e todos modos, la Academia, pese a los esfuerzos de !evene por mantener la tradicional cercanía al poder, la institución
resultó marginada de un modo ostensile en los fastos conmemorativos de <:> 84A'o del !iertador -eneral Fan 2artín7@ y
terminó por ser intervenida en el a'o <:, con el resultado de la completa cesación de sus actividades hasta después del golpe
de <:. Entonces fue reaierta y !evene regresó a la dirección, hasta su fallecimiento.
55
 Al menos tres destacados historiadores fueron parlamentarios durante el peronismo3 2olinari y (alacio, por el oficialismo y
avignani, por el radicalismo en la oposición. %on todo las principales intervenciones parlamentarias sore el tema estuvieron a
cargo de otros legisladores, como el peronista G. O. %oo*e y los radicales Arturo Mrondizi y Ernesto Fammartino. %f. 0.
Nuattrocchi6Ooisson, op. cit. p. JJ y ss.
56
El vínculo Fan 2artín6(erón fue e&plotado ampliamente por el goierno peronista, sore todo con motivo del A'o del
!iertador -eneral Fan 2artín, en <:>. !os revisionistas se esforzaron ya entonces por intercalar a osas en ese paralelo
histórico, pero la popularidad masiva de la tríada fue posterior a la evolución !iertadora.
57
Ca en Los vendepatria, una de las primeras pulicaciones posteriores a su derrocamiento, asume con claridad las posiciones
revisionistas sore el pasado nacional.
=
=. Gohn Oilliam %oo*e, el más importante entre los impulsores tempranos 8fines de los ># y comienzos de los ;>#@ de la
convergencia entre el peronismo y el mar&ismo, participó tamién del movimiento revisionista, dando incluso conferencias de
contenido histórico en el Dnstituto Guan 2anuel de osas. 0urante las presidencias de (erón, y en su carácter de legislador 
nacional, tuvo importantes intervenciones de contenido revisionista en el recinto parlamentario. 8cf. 0iana Nuattrocchi6Ooisson,
pp. JJ y ss.@
 Argentina: La escritura de su historia 17 

'l revisionismo, a&ora despo$ado de sus elementos m!s reaccionarios y tradicionalistas, se aggiorna/ al posibilitar la
incorporacin de nuevos reclutas, que, provenientes de tradiciones políticas de i%quierda )recordemos el cuetionamiento y
el abandono de la matri% liberal por parte de algunos sectores de i%quierda despu6s de 1A &an simpati%ado, por obra y
gracia de una nueva situacin política, con esta tradicin. +ara ellos acercarse al peronismo era tambi6n ale$arse del
mitrismo/. +ero esta situacin política tambi6n altera la conciencia de los revisionistas vie$os/. 'l aggiornamiento del
peronismo aparece como resultado de un doble proceso condicionado por una misma coyuntura política, se producen cambios
internos favorecidos por aportes e"ternos.NA

'n los a3os 20->0 el revisionismo de i%quierda/ ya ser! una matri% muy difundida para pensar el
presente del país desde el pasado y viceversa. 'l auge de masas de esos a3os ser! tributario en
parte de la simbología federal y revisionista, interpretando la &istoria del país como un combate
prolongado entre una elite e"tran$eri%ante y clases populares poseedoras de un verdadero
sentimiento nacional, en un enfoque que combinaba el enfrentamiento nacin-imperialismo/ con la
visin de la luc&a de clases. #a &istoria oficial/ formaba parte, en el plano ideolgico, del reiterado
triunfo de la minoría pro-imperialista sobre las mayorías oprimidas. 5 contrario sensu la imposicin
de otra visin de la &istoria sería parte insoslayable y necesaria del triunfo final del pueblo/ sobre
la oligarquía/. #a iconografía de los caudillos, encabe%ada por el propio *osas formaría parte de los
símbolos de ;ontoneros y grupos afines )si bien &istoriadores ligados a esa tendencia o al
peronismo de base, como +uiggrs y Krtega +e3a tenían una visin m!s reticente de *osas. Con
todo, muc&os &ombres de esta nueva tendencia no de$ar!n de sentirse identificados en cierta
medida con el revisionismo anterior, en una transversalidad/ i%quierda-derec&a, que se
proyectaba, de modo refle$o, en un repudio a todos los no revisionistas )asimilados como liberales/
&ec&a asimismo sin distinguir entre i%quierdas y derec&as. 20 'l propio ?. O. CooLe, representante
m!"imo del peronismo en trance de radicali%acin &acia la i%quierda, no consigui despegar/ nunca
por completo de la cosmovisin nacionalista- revisionista de la &istoria argentina.21
La ‘nueva historia’ o ‘historia social’
#as (ltimas d6cadas asistieron al fortalecimiento de estudios &istoriogr!ficos que mas all! de
diferencias de enfoques tericos y metodolgicos, e"&ibieron una mayor profesionalidad y un rigor
creciente.
#as primeras manifestaciones de una &istoriografía acad6mica no subordinada a la visin conocida
como liberal/, crítica de los m6todos y la cosmovisin de la ueva 'scuela Histrica, se dio a
trav6s del Centro de 'studios de Historia Social y la c!tedra de Historia Social dirigida por ?os6
#uis *omero en la G45 2, que funcionaron desde los (ltimos a3os 0/ &asta el golpe militar de 1A22.
'l momento fundacional de esta renovacin &istrica no puede sino relacionarse con la *evolucin
#ibertadora, que coloc a *omero, el &ombre destinado a dirigir la renovacin &istoriogr!fica, 27
59
2iguel 2azzeo, 0o+n Dilliam Cooe. %e)tos traspapelados 6>BF9 >G7  !a osa lindada, >>>, "Estudios Dntroductorio#, p.
B?. En cuánto a los camios de los "vie1os# revisionistas, los e&perimentará el propio G. 2. osa, figura estelar del movimiento
antes y durante el goierno de (erón, quién, por e1emplo, no se privó de e&presiones de simpatía por la evolución %uana,
aun después de la e&presa proclamación de "mar&ista6leninista# por parte de sus dirigentes.
60
!as contradicciones se cruzaan en varias direcciones, ya que la asimilación de uena parte de los revisionistas iniciales a lo
que se solía denominar como "nacionalismo oligárquico# colocaa prima facie a aquéllos en las filas enemigas de la "oligarquía#.
61
!os representantes de la "izquierda nacional#, entre otros, acentuaron la polarización entre "nacionalismo popular# y
"nacionalismo oligárquico#, pero las fronteras no siempre estuvieron tan claras.
62
; omero era, en realidad, especialista en historia medieval, doctorándose con una tesis sore el pensamiento
histórico en la ora de Fan Dsidoro de Fevilla 6La revolución "urguesa en el mundo feudal   fue quizás su ora más
importante en este campo 7, pero traa1ó con frecuencia en temas argentinos y latinoamericanos 8 Latinoamrica. Las
ciudades y las ideas. El pensamiento de la derec+a latinoamericana7 , incluso en el plano de la divulgación 8Fu (reve
+istoria argentina fue quizás el traa1o de esta generación de historiadores que llegó a un p$lico mas amplio, a través
de m$ltiples reediciones, y Las ideas políticas... constituyó tamién un é&ito editorial 7, además de oras en las que
intentó el ensayo histórico de vasto alcance 8El ciclo de la revolución contempornea7. Fu inserción académica inicial se
dio en la Kniversidad de !a (lata, viéndose interrumpida en <:J;. 0urante un período, fue profesor en la Kniversidad de
la ep$lica, de 2ontevideo. !a cátedra de Historia Focial 8y el Dnstituto correlativo@ le daan una posición central en la
formación de los 1óvenes historiadores, y 1ugaa como el polo aglutinador de la nueva corriente. En cuánto a su visión de
la historiografía argentina, artolomé 2itre no de1ó de ser para él un referente central.
63
En cuánto a su visión de la historiografía argentina, omero mantuvo una mirada crítica hacia la +ueva Escuela
Histórica, osesionada por un rigor metodológico desprovisto de una refle&ión de con1unto, con cuyos representantes
compartió las aulas de la Macultad de Humanidades en !a (lata y después las de Milosofía y !etras. artolomé 2itre, en
 Daniel Campione 18 

como *ector de la Gniversidad de 4uenos 5ires. Se daba así la parado$a de que un momento de
restauracin social, política y cultural sirviera de marco )y de límite para una propuesta
renovadora. #a idea era el retorno de todos los e"cluidos de la Gniversidad peronista, lo que
abarcaba a una buena porcin de la &istoriografía liberal.29
Gna de las protagonistas de esa corriente caracteri%a así sus ob$etivos:

“Hacer una historia, digamos, antipositivista, una propuesta de tomar básicamente los aspectos
social y económico en la larga duración...se tomaba en consideración los grandes movimientos
sociales, la constitución de las clases sociales y al mismo tiempo las revoluciones y los grandes
cambios..los aspectos coyunturales. Esa ue la idea..la de tomar per!odos muy largos..." #5

Se buscaba alcan%ar una produccin &istrica con mayores pretensiones de rigor científico, y
actuali%ada de acuerdo a las corrientes &istoriogr!ficas europeas )en esa 6poca *uggiero *omano y
'ric HobsbaPn, por entonces ya consagrados &istoriadores, visitaron la universidad, sobre todo la
francesa de 5nnales.22  #as nociones de &istoria total/, larga duracin/, estructura/, la metodología
serial, serían incorporadas gradualmente al &ori%onte mental de estos estudiosos, así como la
construccin de un discurso m!s analítico que narrativo. De allí la preocupacin por integrar las
dimensiones econmicas, sociales y culturales a una &istoriografía nacional que &asta ese momento
se &abía centrado en lo político, lo que centr sus esfuer%os, a trav6s de la idea de &istoria social ,
que a su ve% afirmaba su vinculacin con el con$unto de las ciencias sociales, en una 6poca en que
aun seguía vigente la tradicin erudita de las Humanidades, en la que anclaba la &istoria
tradicional.2>  @ su autopercepcin como convocados a disipar las visiones politi%adas/ y
t6cnicamente arcaicas/ de la &istoriografía e"istente, incluyendo de lleno en esta impugnacin a la
crítica revisionista en todas sus vertientes.
Gn breve fragmento puede servir de apretada síntesis al ideario de todo este grupo:
Msus autores se consideran estudiosos profesionales de la &istoria y las ciencias sociales, y como tales quieren ser $u%gados:
su primer deber es, por lo tanto, practicar un estilo de indagacin &istrica que est6 a la altura de los tiempos, no slo en
cuanto &aga suya la perspectiva que este problem!tico presente impone al pasado nacional...sino en cuanto busque utili%ar
una cultura &istrica menos arcaica de lo que todavía suele ser &abitual entre nuestros &istoriadores, y por (ltimo, en
cuanto no se niegue a e"traer las conclusiones necesarias del &ec&o de que la &istoria es -en una de sus dimensiones-
ciencia social...N28

'n esos a3os *omero public #as ideas políticas en la 5rgentina , una obra panor!mica que tendía a
presentar toda la &istoria argentina como una confrontacin entre la libertad y el autoritarismo,
principios ideales que a su ve% coincidían respectivamente con el impulso moderni%ador y la inercia
camio, no de1ó de ser para él un referente central, al que le dedicó uno de sus traa1os de aliento3 $itre. Un +istoriador 
frente al destino nacional. Al decir de Halperín 0onghi, omero se entronca con claridad en la línea de interpretación
histórica trazada por el fundador de La 4ación 4su visión de la historia argentina es en suma la de quien cree que
tamién para afrontar los prolemas prácticos cuya hondura ha sido revelada por la irrupción del peronismo, el país
dee enriquecer pero tamién reivindicar la tradición político6ideológica legada por su siglo UDU.7 8

64
(orción que no equivale a la totalidad, ni a una arumadora mayoría. !a A.+.H. haía hecho equilirio durante todo el período
peronista, mientras que animadores centrales del Dnstituto de Dnvestigaciones de Milosofía y !etras, como Gosé /orre evello,
haían colaorado activamente con el peronismo.
65
 Entrevista con la profesora eyna (astor, efectuada en el %%. Fan 2artín en el Homena1e a G. !. omero el ;6>J6==. por 2.
2azzeo y Mernando (ita 8mímeo@
66
En ocasiones se tiende a poner en duda la influencia de  Annales sore la renovación historiográfica, sore todo en lo que
respecta a omero. E. /andeter, en camio, es muy claro en ese sentido, al halar de 4...la referencia com$n a la escuela
historiográfica francesa nucleada en torno a la revista  Annales. !a 4historia6prolema7 que Mevre y loch haían postulado
desde la década de <:B> en oposición a la 4historia de acontecimientos7, conservaa todo su valor polémico en la Argentina
post6peronista cuando los epígonos de la +ueva Escuela Histórica recuperaron sus posiciones de poder en la esfera
universitaria.7 8E. /andeter, art. cit. , p. ;:.@ y más adelante3 4!a historiografía francesa actuaa tamién como inspirador eficaz
del programa de investigaciones de los grupos renovadores. El énfasis en la historia económica y social, y en particular, el
estalecimento de series históricas para permitir el análisi s cuantitativo...7 8ídem, p. ?>@
67
 ;? Estos nuevos historiadores participarán en los ámitos privados creados para la investigación en ciencias sociales
en este período, como el Dnstituto 0i /ella y el Dnstituto de Estudios Económicos y Fociales, además de la estrecha
relación con el Dnstituto de Fociología que en Milosofía y !etras encaezaa -ino -ermani.
68
;= %f. /ulio Halperín 0onghi. /e&to de presentación de Historia Argentina. Lolumen B, B9 reimpresión, <:=?.
 Argentina: La escritura de su historia 19

del atraso, que se convirti en un cl!sico y en una matri% de interpretacin, identificada a 


posteriori )la primera edicin es de 1A92, con sucesivas reediciones ampliadas con la idea de que
la libertad recobraba posibilidades de imponerse sobre el autoritarismo mediante el
derrocamiento de +ern. 'l desempe3o de estos &istoriadores no puede ser anali%ado sin tener en
cuenta algunas orientaciones que enmarcaban sus esfuer%os: a Su encuadramiento en el avance
del con$unto de las ciencias sociales, que en las d6cadas de 1A0 y 1A20 aspiran a adquirir plena
respetabilidad/, tanto en nuestro país como en #atinoam6rica, como escribiría J. Halperín Dong&i. 2A
b Su ob$etivo consciente de contribuir a la moderni%acin/ definitiva, y en todos los planos, de la
5rgentina post-peronista,.>0 c Su constitucin como corriente en el marco de la universidad
democr!tica/, a cuya espíritu de libertad científica/ y relativo aislamiento del conte"to se ataron,
resistiendo a la ve% las tendencias a la radicali%acin, como a las reacciones de signo conservador y
antirreformista.
 #a argumentacin en ellos es m!s comple$a, la metodología m!s actuali%ada, el tono es muc&o m!s
austero e imparcial/ que la ripiosa retrica de muc&os &istoriadores liberales, pero las conclusiones
tienen importantes seme$an%as.>1 'n la mencionada c!tedra de Historia Social )y el Centro de
'studios en Historia Social, que nucleaba a profesores de otras !reas, disconformes con las
orientaciones de las mismas se formarían Julio Halperín Dong&i, *eyna +astor, 5lberto +la,
Hayde6 orostegui y otros. 'n algunas universidades del interior, como la de *osario )icol!s
S!nc&e% 5lborno%, o Crdoba )Ceferino ar%n ;aceda, la primera etapa de ?os6 C. C&iaramonte
se desarrollaron tambi6n avances de esta corriente. #os &istoriadores que traba$aban en esta línea
se vincularon tambi6n a los estudios sociolgicos, de línea funcionalista, encabe%ados por ino
ermani en la nueva carrera de Sociología y el =nstituto correspondiente, así como en centros
privados, tambi6n de nueva creacin. 'l golpe de estado de 1A22 cort esa trayectoria, volviendo
por un tiempo a la &egemonía plena de los sectores m!s conservadores, previa renuncia masiva de
estos profesores, identificados, no con el gobierno depuesto, pero sí con las grandes líneas del
orden de cosas anterior .
+or esos a3os escribiría varias de sus primeras obras importantes Julio Halperín Dong&i, que se
convertiría, fallecido *omero, en la figura consular de la &istoriografía de mayor pretensin
científica,> aunque su ale$amiento definitivo del país )no modificado luego del retorno al r6gimen
constitucional, permaneciendo como profesor de la Gniversidad de 4erLeley, ''.GG no le permiti
 $ugar el rol de un verdadero $efe de escuela/ en nuestro país. +rodu$o en esos a3os )y en los de la
llamada *evolucin 5rgentina un intento de fi$ar interpretaciones m!s comple$as e integrales de
distintos períodos de la &istoria argentina 5sí *evolucin y uerra , sobre el período de la
69
;: %f. /ulio Halperín 0onghi "+ueva narrativa y ciencias sociales hispanoamericanas en la década del sesenta#, en Ddem. El 
Espe'o de la Historia,, Fudamericana, uenos Aires, <:=?, p. :.
70
?> Lale aquí el se'alamiento de E. 2iguez, acerca de la vinculación entre horizonte teórico y simpatías políticas3 4...la teoría de
la modernización aparecía como fuertemente complementaria de la preocupación por el desarrollo, preocupación no sólo
presente en la laor historiográfica del período, sino tamién en las simpatías mas o menos fervientes que la mayor parte de la
comunidad intelectual argentina rindó en sus primeras etapas al desarrollismo frondizista.7 8E. 2iguez, art cit. p. >@
71
?< (ozzi y Falas presentan a la nueva corriente historiográfica como una manifestación de "transformismo# por parte de los
mismos intereses que haían sostenido a la historia oficial, puesta en crisis por los camios sociales posteriores a <:B>. 8(ozzi,
(alo y Falas, ErnestoQ 4!a historia argentina, el revisionismo, y la $squeda de la hegemonía cultural#. %uadernos del %.E.K.
2ariátegui, +9 <. )cture <::. Es indudale que, mas allá de la voluntad de sus sostenedores, su pretensión moderna y
científica, encuadrada en un ideario lieral6democrático, resultaan $tiles para los sectores mas modernizadores y desarrollistas
de las clases dominantes, que resultaan colocados del lado VcorrectoV en la c ontradicción de la liertad con el autoritarismo, o de
lo moderno frente a lo tradicional. Además el desarrollo de las nuevas escuelas les permitía presentarse como auspiciantes de
una universidad superadora de la "oscurantista# del peronismo, en la que haían tallado discípulos de Fanto /omás y
admiradores de (rimo de ivera y )liveira Falazar, 1unto con incompetentes de variada laya. (rofesores como -ino -ermani o
omero unían a ese efecto, la competencia profesional, la pretensión de neutralidad cientificista y una ideología reformista pero
claramente "occidentalista# a1ena a contaminaciones mar&istas o de otras vertientes radicalizadas, altamente compatile con
proyectos como la Alianza para el (rogreso o la %E(A!, en desarrollo por esos a'os. Fólo el advenimiento de una reacción
unilateralmente conservadora y clerical como la de la época de )nganía, marcó el final de la tolerancia para esos partidarios de
una renovación "despolitizada# de las ciencias sociales.
72
  En Halperín, el traa1o sore la historia de nuestro país, se vinculó siempre a una producción como latinoamericanista,
presente ya en sus oras tempranas. Kn papel complementario en su producción han sido las periódicas intervenciones sore el
estado de la historiografía nacional, evidentemente dirigidas a marcar el "cánon# de la misma, tal como los artículos pulicados en
3esarrollo Económico y Punto de <ista que se citan en otras partes de este traa1o, y el reve liro titulado El revisionismo
+istórico.
 Daniel Campione 20 

emancipacin, Gna acin para el desierto argentino, para las ideas políticas de la segunda mitad
del siglo B=B, 5rgentina en el calle$n , en torno al peronismo y sus consecuencias, y los dos tomos
que estuvieron a su cargo de una Historia 5rgentina , planificada en oc&o tomos, el correspondiente
a la primera mitad del siglo B=B ) De la *evolucin de ;ayo a la Confederacin *osista  y al período
que abarca al peronismo y postperonismo ) 5rgentina. #a democracia de masas 
#a mencionada Historia 5rgentina  constituy el primer intento de producir una obra integral sobre
el proceso &istrico nacional posterior a la de la 5cademia, y en sus distintos vol(menes
colaboraron representantes de diferentes vertientes de la &istoriografía de pretensin científica
 y despoliti%ada que nos ocupa, como Hayde6 orostegui de Jorres, ?os6 Carlos C&iaramonte, ?os6
#uis ;oreno, *oberto Cort6s Conde, '%equiel allo, Darío Cantn, entre otros, ba$o la direccin de
Halperín.
Colocada en la perspectiva de la larga duracin/ en la evolucin de la &istoriografía argentina,
aparece evidente que, si bien la tendencia renovadora no logr ser &egemnica en su período
principal de actuacin )1A-1A22, y vio truncada a partir de allí sus posibilidades de proyeccin,
al menos en el terreno universitario, la corriente que sí logr convertirse en predominante a partir
de 1A89, mantiene un vínculo de filiacin con ella. >7
'n el período 1A>7-1A>2, algunos de los miembros de la corriente regresaron a la Gniversidad, en
muc&os casos inclinados a una versin radicali%ada del rol político de la &istoriografía. +ero su
posicin no de$ de ser marginal, y a $uicio de algunos representantes de la corriente, bastante
difícil, ante quienes la cuestionaban desde posiciones situadas m!s a la i%quierda. 'llo no los e"imi
de verse incluidos entre los e"pulsados )de la Gniversidad y en varios casos del país por la
dictadura militar posterior al golpe de mar%o de 1A>2.
Después de 19!" La hegemon#a de la ‘$ueva %istoria’
Jodavía en plena dictadura, se constituy un grupo de &istoriadores que, desde centros privados,
comen%aron a reconstruir la idea de &acer &istoria social/ en la línea de ?os6 #uis *omero. 'l
+'H'S5 )+rograma de 'studios de Historia 'conmica y Social 5rgentina se form ya a fines de
1A>>, integrado entre otros por #eandro uti6rre%, #uis 5lberto *omero, ?os6 #uis ;oreno,
Hayd6e orostegui, ?uan Carlos Qorol, ba$o el paraguas del C=S'5 >9 5 partir de 1A87 una nueva
&istoriografía acad6mica se adue3a del espacio universitario, y desarrolla un traba$o inspirado en
las corrientes &istoriogr!ficas sobre todo francesas y brit!nicas )de los 5nnales  en adelante, y se
empe3a en desarrollar un proceso de acentuada profesionali%acin de la carrera de Historia, con la
consiguiente regulari%acin de sus c!tedras y plan de estudios, y de la tarea de investigador, una
regulari%acin de las publicaciones y encuentros científicos, y el establecimiento de un cursus 
&onorum  pautado para el avance de los nuevos &istoriadores. > Jodo convergía en la constitucin

73
?B Escrie Eduardo G. 2iguez3 4Efectivamente, con un largo retraso impuesto primero por el congelamiento del )nganiato,
luego por el sarampión izquierdista6nacionalista de los tempranos a'os ?>#, y finalmente por el terror de las persecuciones de la
segunda mitad de esa década, es notorio como un sector cada vez mas amplio de la historiografía argentina filia su origen 5
quizás mas a través de las disidencias que en las coincidencias6 en la renovación historiográfica ligada a -ermani y omero.7
8cf. E. 2iguez. "El paradigma de la historiografía económico social de la renovación de los a'os ;># visto desde los a'os :>#. 4 en
Mernando 0evoto 8comp.@ La +istoriografía Argentina en el siglo 55 6!!7 uenos Aires, %EA!, <::J. +ótese el parentesco de la
caracterización de las distintas etapas de la historia de nuestro país con lo que ha dado en llamarse "teoría de los dos demonios#
y la amig$iedad del reconocimiento del vínculo, al que se pretende 8gratuitamente, a nuestro 1uicio@ mas asado en las
discrepancias que en las coincidencias. %ierta "coquetería# intelectual, nos parece, genera inhiiciones a la hora de reconocer 
claramente paternidades e influencias intelectuales.
74
 cf. Hilda Fáato, reporta1e en Pensar la Argentina. Los +istoriadores +a"lan de +istoria y política, <::J pp. ==6=:. El %DFEA era
el %entro de Dnvestigaciones sore Estado y Administración.
75
  Hilda Fáato se'ala, en la entrevista ya citada, las falencias que la nueva historiografía tenía en cuánto a su e&cesiva
profesionalización3 42e preocupa la constitución de un statu 8uo fuerte, de una institución que ella misma se convierta en un
chaleco de fuerza para el desarrollo de un pensamiento crítico. 2e preocupa que aquellos desarrollos institucionales que van
garantizando carreras individuales, con pasos estalecidos, con 1erarquías, con caminos más o menos fi1ados de antemano y
muy marcados por la cooptación 5desarrollos que son por un lado positivos6 se conviertan a la vez en traas para el
florecimiento de un pensamiento crítico, orientado a alimentar el deate p$lico....(ero el humor "fin de siglo# no ayuda en ee
sentido, ee humor que prioriza lo privado frente a lo p$lico, las tareas individuales más que los compromisos colectivos. Foy
anacrónica quizás, pero me gustaría ver, dentro de la Kniversidad, mayor dinamismo político, mayor interés por lo p$lico.7
8Hilda Fáato, entrevista... p. :?@ %aría acotar que esas "incomodidades# y "preocupaciones# no han tenido hasta ahora efectos
visiles, y el camino del anquilosamiento académico sigue, en general, su curso.
 Argentina: La escritura de su historia 21

de una comunidad de &istoriadores unificada en el país. 'n el discurso, esta tarea tendía a integrar
a todos los sectores, pero en la pr!ctica encubría dos políticas diferentes: a Con los restos de la
&istoriografía liberal )representada por los sobrevivientes de la antigua docencia de la carrera de
Historia de la G45 y por la 5cademia acional de la Historia y !mbitos afines a ella una
tolerancia integradora/ que en el fondo aspiraba a conquistar los espacios codiciables que 6stos
conservaban b Con la &istoriografía revisionista y mar"ista una actitud que oscil entre el
ninguneo/ y la agresin activa, tendiente a despla%arlos de )o impedir su ingreso a  los espacios
acad6micos y privarlos de la consideracin p(blica. 'sta política diferenciada no slo se proyect
sobre lo institucional sino que impregn los estudios e interpretaciones sobre procesos &istricos
concretos. 'n muc&os casos, se asisti a una fundamentacin m!s rigurosa y una elaboracin
terica muc&o m!s sofisticada de posiciones gratas a la visin tradicional de la &istoria de
nuestras clases dominantes: #a construccin de la sociedad y el estado producida despu6s de
Caseros y por la generacin del 80/ fue enfocada con una iluminacin gradualmente m!s brillante
)incluso en detrimento del radicalismo que la sucedi en el e$ercicio del gobierno, algo similar
ocurri con la otrora d6cada infame/, al mismo tiempo que la visin del peronismo se &i%o m!s bien
sombría Rsi bien es cierto que el estudio de los períodos posteriores a 1A12 estuvo en gran parte
en manos de investigadores e"tran$eros )#ori% anattta, Daniel ?ames, David *ocL, entre otrosT
o a locales m!s vinculados a la sociología o a la &istoria econmica que el n(cleo fuerte de la
carrera de Historia, como *icardo Sidicaro, ?uan Carlos Jorre, ;ario H. *apoport< ?ulio odio y
otros. 'n el enfoque, por cierto sesgado, que se &i%o dominante, revisionistas y mar"istas eran
culpables de un e"ceso de politi%acin/ que &abía debilitado el rigor científico y la distancia
crítica/ necesaria para construir buena &istoria/, mientras que la cosmovisin afín a las elites
dominantes no sería visuali%ada como politi%acin/ )al menos no con tanto 6nfasis y su rigor en el
estudio de los documentos tomado como posible base para el desarrollo y moderni%acin de la
disciplina.
#a &istoriografía contestataria )revisionista o mar"ista de la etapa de los 20/ y >0/ era, como ya
di$imos, vista como e$emplo de &istoria que pierde rigor a fuer de politi%ada/ )vale decir
comprometida con un proyecto de transformacin de la sociedad y en la despoliti%acin/ $u%gada
necesaria para alcan%ar rigor científico, se incluye el e"purgar cuidadosamente las impregnaciones
mar"istas, sobre todo las que aceptan, y aun propician, cierto espíritu de partido/ en el desarrollo
de la tarea de &istoriador.
'sta visin no puede escindirse del modo en que toda una generacin de intelectuales, la mayoría
de los cuales vivieron la e"periencia del e"ilio ba$o la dictadura, regresaron con la idea de
participar activamente en la construccin de una democracia representativa a la que, $unto con un
capitalismo percibido como &umani%able/, asumían como el &ori%onte posible )e inmodificable de
cualquier proyecto realista de transformacin , rompiendo con la concepcin del mundo y los
ob$etivos políticos que muc&os de ellos mismos alentaron en la etapa pre-dictadura. 'se replanteo
de la visin sobre la escena social y política, incluy el de su propio lugar en el mundo/. +asaron a
pensarse a sí mismos en el modo de los profesores de las grandes universidades europeas y
norteamericanas, con un amplio reconocimiento profesional, una relacin pl!cida con los poderes
econmicos, políticos y culturales establecidos, y la posibilidad de ampliar el arco de difusin de su
e"perticia/ desde los medios de comunicacin o en el lugar de conse$eros del poder. +ara ello
debían mantenerse saludablemente a$enos a las irrupciones/ de la política, entendiendo por tal,
sobre todo, a aquella no coincidente con los ob$etivos de las elites dominantes/ )que no clases,
termino a arrinconar sino a desterrar completamente. 5lgunos sinsabores derivados de su
asentamiento en una sociedad argentina cada ve% m!s distante de los modelos del capitalismo
avan%ado, m!s atravesada por la pobre%a y el estancamiento econmico, social y cultural, no
lograron conmover del todo esa actitud: 5 lo sumo impulsaron a algunos a mudarse de las
instituciones de ense3an%a e investigacin estatales a las privadas, buscando, al calor m!s directo
de la gran empresa, la estabilidad presupuestaria y la generosidad en las remuneraciones que
escasea en la universidad p(blica.
 Daniel Campione 22 

#a &istoriografía debía, en esa línea de ideas, abandonar el espíritu incandescente/ de los 20->0,
para centrarse en una produccin específica de alto nivel, de e"celencia/. +odría se3alarse que esa
preocupacin por recuperar )o construir la especificidad de la tarea &istoriogr!fica, no e"ime a
esta corriente de que sus visiones del pasado se ti3an con las del presente. Del reduccionismo de
clase del que se acusa al mar"ismo se pasa, a menudo, a la ignorancia/ de toda la problem!tica
clasista. 5sí, la clase obrera tiende a desaparecer de la escena, disuelta en sectores populares/< no
slo ya no es su$eto revolucionario/ sino que de$a de ser su$eto o categoría social de cualquier
tipo. Joda perspectiva del conflicto social/ )lo que e"cluye el concepto de luc&a de clases toma
una forma atenuada que concluye por acercarla m!s a la tradicin funcionalista )que propone
administrar/ el conflicto, asimilarlo al sistema que a la mar"ista o a cualquier otra orientada a
cuestionar radicalmente el orden e"istente. 4a$o la capa del abandono de la e"cesiva politi%acin/
se va a la dedicacin a temas y cuestiones que muc&as veces ro%an la irrelevancia, cuando no la
banalidad, a fuer%a de erigir aspectos soslayados o minusvalorados )a veces muy in$ustamente por
cierto por la &istoriografía anterior en los/ temas por e"celencia )la familia, la vivienda, la
vestimenta, la convivencia cotidiana, las fiestas populares, etc. a riesgo de que la &uella de los
grandes procesos &istricos quede disuelta en un sinn(mero de enfoques micro/ que no se articulan
de ninguna manera en direccin a comprender la totalidad, y que las clases sociales, so prete"to de
quitarles su centralidad/ en el an!lisis &istrico, desapare%can por completo del an!lisis del
mismo.>2 5l mismo tiempo, tiende a predominar un enfoque empirista, que desconfía de toda
discusin terica, a la que se ve a$ena a una &istoriografía validada por las propias reglas del
oficio/, y el consenso de la comunidad de &istoriadores/ que sería la encargada de dictaminar cual
es la buena &istoria/. #a investigacin del tipo estudio de caso/, circunscripta a estrec&as
coordenadas tanto tem!ticas como de espacio y de tiempo, es la modalidad de traba$o escogida en
la mayor parte de los casos.
'stas tendencias se vieron acentuadas, a nuestro $uicio, por un factor e"terno/ a la disciplina: los
sucesivos fracasos de las ilusiones democr!ticas que muc&os de estos investigadores supieron
abrigar en distintos momentos, de 1A87 a la fec&a, a&ogando las posibilidades de la perspectiva
socialdemcrata que &abían elegido como modo de relacionarse con el movimiento social y la
política, lo que incluía un rol de conse$eros !ulicos de los mandatarios de la democracia, que slo
lograron asumir cabalmente en los primeros a3os de la gestin presidencial del Dr. 5lfonsín. 'n los
(ltimos a3os, se est! poniendo de manifiesto una crisis de esta perspectiva de nueva &istoria/,
fuertemente condicionada por el naufragio cada ve% m!s evidente de su visin del presente. >> Se
abría paso una visin no conflictiva del presente )al menos a$ena al conflicto central, la luc&a de
clases, y para co&onestarla se proyectaba una visin igualmente no conflictiva acerca del pasado. ?=

76
 (ermítasenos aquí una cita de Gosep Montana, que aunque referida a la historiografía a nivel mundial, viene muy a cuento en
su modo de asociar la crítica a flagrantes omisiones de cierto mar&ismo, la detección de ciertas manioras ideológicas
encuiertas en el o1etivo de solucionarlos, y la necesidad de preservar la centralidad de la perspectiva de clase, imuida de un
análisis de la totalidad que eluda todo economicismo3 4!a insuficiencia de los análisis economicistas, por otra parte, ha dado
lugar a que sea la historiografía académica la que haya planteado los prolemas que ofrecen las otras dimensiones del homre,
ocupándose de temas como el se&o, la familia, la prisión, la ley y el delito, el miedo, lo imaginario, la mu1er, la locura...!o cual ha
de servirnos como 1usto recordatorio de graves olvidos, pero resulta erróneo y mistificador cuando se intenta presentar estas
otras historias sectoriales como vías que han de permitir analizar al homre autónomamente. Es necesario reconstruir la imagen
gloal de la sociedad, como propuso un día el materialismo histórico, pero no para faricar un caleidoscopio de aspectos
diversos, sino para centrar toda esta diversidad en torno a lo que es fundamental3 los mecanismos que aseguran la e&plotación
de unos homres por otros, y que no sólo act$an a través de las reglamentaciones del traa1o o del salario, ni se fundametnan
sólo en elementos coercitivos físicos, sino que impregnan toda nuestra vida, nuestras formas de comprender la sociedad, la
familia, el homre y la cultura.7 Gosep Montana. Historia. Anlisis del pasado y proyecto social. %rítica6 -ri1alo, <:=<, p. ;>.
77
%omenta al respecto, E. Fartelli, uno de los críticos de la "nueva historia# desde la perspectiva mar&ista3 4...el malestar reinante
no era un resultado de la "crisis de la historia# o de las "ciencias sociales# sino de la historiografía socialdemócrata 8más a$n de la
intelectualidad socialdemócrata...Esa historiografía...estaa inhiida para valorar su lectura del pasado con una imagen
coherente del presente, y por lo tanto, estaa agotada.7 A. Fantella y E. Fartelli, 4%D%F)3 2ar&ismo, Historia y %iencias Fociales
en la Argentina7 en -a@ón y -evolución. /eoría6Historia6 (olítica. +$mero ;6)to'o de >>>.
78
 4!a negación del conflicto en el presente...implica y requiere su negación pretérita. (or otra parte esta negación es más una
histórica e&presión de deseos de los sectores dominantes que un dato de la realidad. Fi se parte de esta premisa 8la negación
del conflicto en nuestra sociedad@ cora sentido el rechazo de las visiones antinómicas del pasado.7 8espuesta del %entro de
Estudios Kniversitarios Gosé %arlos 2ariátegui a los 4nuevos investigadores7. p. , (oletín %entro de Estudios Kniversitarios Gosé
%arlos 2ariátegui. +9 B. 9 edición. 40eates en Historia7. )cture de <::J@
 Argentina: La escritura de su historia 23 

'n cuanto a su produccin &istoriogr!fica concreta, se &a volcado en un amplio con$unto de


artículos y recopilaciones, pero menos en libros org!nicamente concebidos, y de estos son pocos
los que &an alcan%ado dimensin de grandes obras/, que cambiaran la interpretacin de todo un
período &istrico, o allegaran novedades que revolucionaran la apreciacin de un determinado
proceso social. #os nuevos cl!sicos/ de esta escuela &istoriogr!fica siguen siendo las obras de
&ombres de la camada anterior, como Halperín Dong&i o atalio 4otana, o de autores e"tran$eros,
como David *ocL. Gna e"cepcin parcial podría ser la obra de Hilda S!bato sobre la e"pansin
lanera, que de todas maneras data de comien%os del período. >A 'l traba$o constituye un e"&austivo
an!lisis que, desde la cuestin central de la e"pansin ove$era, que estudia en detalle, anali%a la
conformacin del mercado de tierra, traba$o, capital, y la conformacin de un empresariado del
sector. #a obra, si bien con un punto de partida monogr!fico, logra dar un panorama de la
organi%acin del capitalismo pampeano en una etapa no particularmente estudiada con anterioridad,
 y efectuando un enlace crítico con estudios recientes )como los de 'rnesto #aclau y ?orge .
S!bato, y no tan recientes, sobre la configuracin de la clase dominante en el país y sus fuentes
de acumulacin.
'sta misma autora &a generado m!s recientemente otro libro, #a política en las calles. 'ntre el 
voto y la movili%acin. 182-1880 , en el que se efect(a un intento de revisin de la etapa conocida
como Krgani%acin acional/, en procura de encontrar tempranos componentes democr!ticos en
una sociedad civil partida entre mitristas/ y alsinistas/. #a misma autora confiesa el itinerario del
entusiasmo a la perple$idad, respecto a las potencialidades de la democracia representativa, que
&a guiado la indagacin refle$ada en la obra:
Mo se le escapar! al lector que este libro lleva las marcas de un tiempo muy particular en la 5rgentina, signado por los
esfuer%os y las dificultades en la construccin de una sociedad democr!tica. #a pregunta original naci en el clima
efersvescente creado &acia el fin de la dictadura militar, cuando muc&os nos pregunt!bamos dnde se encontrarían las
reservas democr!ticas en una sociedad atravesada por el autoritarismo. 'n ese marco propusimos la &iptesis, tal ve%
demasiado optimista, de la &istrica capacidad de nuestros sectores populares para generar celulares nidos de la
democracia/ en el seno de la sociedad civil. )...Hoy, sin embargo, aunque estemos muy le$os de la arbitrariedad de la
dictadura, encontramos dificultades en todos esos planos.N 80

o slo ese libro, sino buena parte de la produccin de la &istoriografía &egemnica registra ese
tipo de marcas/: #a de descubrir en nuestro pasado una trayectoria que pueda legitimar
retrospectivamente a una pacífica democracia representativa en amable coe"istencia con un orden
capitalista que respete la libertad de mercado sin renunciar a colocarle límites desde el aparato
estatal. ;odelo de sociedad que se imagina deseable y posible en la actualidad, aunque se
reconoce el fracaso en su concrecin pr!ctica &asta el momento. #os sectores populares/ )que ya
no clases, dominadas o subalternas son estudiados privilegiando los elementos de integracin/
sobre los de e"plotacin y marginacin, los momentos de consenso por sobre los de conflicto, las
actitudes moderadas, reformistas frente a las ideas y acciones revolucionarias. 'n suma, una serie
de sesgos tanto o m!s pronunciados que los de visiones m!s e"plicitamente politi%adas/ o
ideolgicas/ de la sociedad y la &istoria, sin por eso pensar en abandonar la pretensin de &istoria
rigurosa y despoliti%ada/.
'n algunos casos, el espíritu e"cesivamente monogr!fico/, la tendencia a visuali%ar a las
instituciones por sobre los grupos sociales, o la directa &uida de temas comprometidos y
politi%ables/ &an conspirado contra la produccin de traba$os destinados a perdurar. 81 'l con$unto
79
Hilda Fáato, Capitalismo y ganadería en (uenos Aires La fie"re del lanar :B;9::; , Fudamericana6Historia y %ultura,
<:=:. !a autora realizó la versión original del traa1o como tesis de doctorado en la Kniversidad de !ondres, presentada en
<:=<. !uego la revisó con propósito de convertirla en liro, que apareció recién en <:=:.
80
Hilda Fáato, La política en las calles. Entre el voto y la movili@ación. (uenos Aires, :G/9::;, Fudamericana. Historia y
%ultura, <::=, p. B.
81
=< El malograrse de algunas oras por la manía "particularista# se da a veces en el transcurso del mismo traa1o. Así en
$ercaderes del Litoral  de Gosé %arlos %hiaramonte, lo que apunta al comienzo como un interesante análisis del capitalismo de
la primera mitad del siglo UDU, se agosta y pierde fuerza e interés al derivar en un pormenorizado análisis circunscripto a la
provincia de %orrientes.
 Daniel Campione 24 

de la coleccin Historia y Cultura , que ba$o la direccin de #uis 5lberto *omero 8 &a sido el canal
de publicacin )o de difusin en un p(blico m!s amplio que el de las revistas acad6micas de muc&os
traba$os tanto de los miembros de esta corriente, como de autores a$enos a ella )sobre todo
e"tran$eros pero considerados buena &istoria/ con sus criterios, es representativa de esas
opciones tem!ticas. +ara encontrar en ella un título referido al peronismo, &ay que ir al encuentro
de *esistencia e =ntegracin   del brit!nico Daniel ?ames< sobre las movili%aciones obreras y
populares de los (ltimos 20/ y primeros >0/, slo &allaremos 'l Cordoba%o, de ?ames 4rennan, de la
Gniversidad de eorgetoPn. @ si lo que procuramos es la trayectoria de las i%quierdas, &abr! que
recurrir a #a &iptesis de ?usto , rescate de un estudio del fallecido ?os6 5ric, varios a3os
anterior a su publicacin. @ no se trata de una tendencia imputable al con$unto de la produccin
&istoriogr!fica y en ciencias sociales de los estudiosos argentinos, sino de un recorte/ particular e
intencionado efectuado por esta corriente: 4asta e"aminar la apro"imadamente contempor!nea
4iblioteca +olítica, del C'5#, para encontrar por decenas los traba$os )de las m!s variadas
calidades, orientaciones disciplinarias y corrientes ideolgicas dedicados a la vie$a y nueva
i%quierda, las organi%aciones armadas, la (ltima dictadura militar y sus consecuencias, entre otras
cuestiones proli$amente e"cluidas de la otra coleccin. 87
5l día de &oy, la escuela &istoriogr!fica predominante, reali%a una tarea de intervencin muy
diversificada: #ideran la intervencin sobre &istoria argentina en los medios masivos )#. 5. *omero
en Clarín, p. e$., encaran la edicin de una &istoria argentina integral como traba$o de con$unto de
toda la corriente: ueva Historia 5rgentina , obra colectiva en curso de publicacin, pensada para
ocupar un lugar similar al que para los liberales $ug la Historia ... de la 5cademia, la de summa de
su produccin del grupo y fi$adora del c!non interpretativo de a&ora en adelante. Se &aya
asimismo en curso de edicin una Historia de la vida privada en la 5rgentina , siguiendo el sendero
marcado por la e"tensa compilacin dirigida en rancia por eorges Duby y +&ilippe 5ries< 89  y &a
salido a la lu% una Historia de las ;u$eres , en dos vol(menes.
Jambi6n publican obras de alto nivel pero no reducidas a especialistas, como la coleccin de
'ditorial Sudamericana dirigida por *omero, ya mencionada, y traba$os claramente de divulgacin,
como las biografías de persona$es &istricos editadas por ondo de Cultura 'conmica, que se
vendi en LiosLos, y m!s importante, la &istoria argentina en fascículos brillantemente
presentados )incluyendo versin en CD-rom  que &a publicado el diario Clarín.
'n materia de revistas acad6micas, este grupo no &a generado una gran publicacin
específicamente &istrica desde la G45 )el 4oletín   del =nstituto de 'studios Histricos M'milio
*avignaniN, reaparecido en 1A8A, no &a alcan%ado un nivel de difusin y calidad de presentacin
que le ad$udique tal rango, pero &a publicado profusamente en 'studios Sociales )de las
Gniversidades del #itoral, *osario y Coma&ue, en la tradicional Desarrollo 'conmico , en el
5nuario de ='HS )de la Gniversidad acional del Centro adem!s de 'ntre-pasados , baluarte de la
82
= !. A. omero es, sin lugar a dudas el líder del grupo, al menos en su aspecto de "empresa cultural#. Línculo directo con la
generación anterior, en tanto hi1o de Gosé !uis omero y heredero 8a cerca de dos décadas de "la noche de los astones largos#
el hiato que simolizó el descaezamiento de la "renovación# post6@ de la cátedra de Historia Focial -eneral que aquel haía
e1ercido, encaeza además los mas variados campos de intervención historiográfica3 Es editorialista del diario Clarín, conduce el
grueso de las colecciones y series que vuelcan la producción del grupo, se ha multiplicado para compilar en forma de liro
artículos sueltos de su padre o de sus propios colegas. Fi ien no ocupa una de las cátedras de Historia Argentina en la carrera
de Historia de la KA 8lo hizo por un tiempo, pero al parecer eligió concentrarse en Historia Focial, pensada como vía de entrada
de todos los estudiantes de Historia y otras carreras@, ni dirige el Dnstituto avignani, pero eso no disminuye su papel de
organizador del grupo, y ne&o principal de la historiografía hegemónica con el con1unto de l a vida cultural y con el "gran p$lico#.
83
 0e nuevo podemos recurrir a H. Fáato para e1emplificar la "huída# de la historia reciente3 4Mue una e&periencia durísima y que
nos ha marcado de la peor maneraQ sino volvemos sore eso, va a ser muy difícil saer dónde estamos parados. +o tengo
pensado por qué quienes estamos en edad de hacer ese tipo de traa1o no lo estamos generando. En lo personal, tengo una
dificultad para mirar ese período, no sólo como historiadora sino como intelectual, como una persona con intereses políticos y
hasta como simple argentina, al punto tal que hay varios liros sore ese período que no puedo leer.7 8H. Fáato, entrevista
citada, p. <>B@ 0e nuevo, pese al se'alamiento, la situación no se ha revertido3 Fon periodistas, militantes e historiadores de
otras corrientes 8el en otro sitio mencionado traa1o de (alo (ozzi en torno al E( entre otros e1emplos@ los que analizan la
 Argentina del ?># en adelante.
84
  !a versión castellana de la Historia de la vida privada   llegó a constituirse en un inesperado "est9seller en las lirerías
porte'as de los :>#, inaugurando una tendencia a la elevada repercusión de una historiografía de "puertas para adentro#,
apartada de las consideraciones "estructurales# y del conflicto social y político, recogida y reproducida con entusiasmo por ciertos
medios historiográficos locales.
 Argentina: La escritura de su historia 25 

generacin intermedia y $oven de la corriente, y en algunas otras publicaciones de universidades


p(blicas y privadas.8 #a vertiente de &istoria econmica )centrada en la acultad de CC.'' con
ramificaciones en la carrera de Historia dirige la revista Ciclos del =nstituto de Historia
'conmica de esta (ltima facultad. 82 'n un plano intermedio entre la academia y la divulgacin, no
pocos traba$os &an visto la lu% en +unto de Eista 8> ,   publicacin no especiali%ada, pero que
constituye una suerte de conciencia terica/ y de lugar de encuentro multidisciplinario de toda esa
corriente intelectual.
+or cierto, esto se une a su mane$o de la vida universitaria y acad6mica en general, tanto en la
docencia como en investigacin. =ncluso &an asumido, con alto grado de &omogeneidad y
autoconciencia, la formacin de una generacin intermedia de &istoriadores )?uan Suriano, ;irta
#obato, , +atricio eli, 'ma Cibotti,etc. que se &a nucleado en una revista de &istoria ) 'ntre- 
pasados, que en los a3os A0/ se &a convertido en el rgano m!s específico de esta corriente.
Usta se &a entroncado con el patriarca viviente del cientificismo &istrico )Julio Halperín Dong&i
en primer lugar, y con los representantes m!s rigurosos y acad6micamente bien situados de la
generacin de Halperín, que &an mantenido su actividad m!s ligada a universidades y centros de
estudios privados )*oberto Cort6s Conde, '%equiel allo, atalio 4otana 88. Han desarrollado
asimismo una ampliacin por cooptacin, que tambi6n ensayan ocasionalmente &acia su i%quierda,
con 6"ito sobre todo con miembros de la generacin $oven nacidos y criados/ en la entroni%acin
del modelo &iperprofesional y despoliti%ado de &istoriador.
'n síntesis, asistimos a la formacin de un campo intelectual de amplio desarrollo, con sus reglas
de e"celencia, su divisin interna del traba$o, y m(ltiples niveles de insercin y difusin. @a no &ay
&istoriadores individuales o peque3os grupos, sino una corriente de un nivel de organicidad,
insercin acad6mica y diversificacin en su accionar difícil de igualar en otros campos de las
ciencias sociales en nuestro país. 'l gradual agotamiento )o la supresin violenta de corrientes
&istricas anteriores, la &a de$ado virtualmente due3a del campo, y &a sabido aprovec&ar, no sin
&abilidad y laboriosidad, el espacio que se ofrecía a su accin. De un modo algo parad$ico, ciertos
fiascos políticos pueden &aber redundado en mayor concentracin y esfuer%o en el terreno
profesional, con los logros y limitaciones consiguientes. +ero esos fracasos no de$an de producir un
malestar que, fatalmente, se e"tiende desde el terreno político-social a los resultados de su
produccin intelectual y su ense3an%a.
%istoriogra&#a e i'(uierda

85
 Ema %iotti ha producido una caracterización de esa impronta generacional, la de los formados durante la dictadura militar, en
contacto con quiénes en esa época estaan marginados de la Kniversidad, como !eandro -utiérrez, y a quienes pasaron a
considerar sus "hermanos mayores#. A la hora de estalecer rasgos comunes, %iotti comenta3 "Hay denominadores comunes
que podemos resaltar. (reocupaciones compartidas no tanto en el terreno temático, cuánto en las formas de su aorda1e, en la
aplicación de análisis microhistórico, en el culto por el traa1o de archivo, en fin, en el sometimiento con rigor a las reglas del
oficio y en la voluntad de defender una continuidad profesional.# 8Ema %iotti, 4El aporte en la historiografía argentina de una
"generación ausente#, <:=B6<::B7, en Entrepasados, A'o B. J6. Mines de <::B, p. <>.@ El artículo suraya, además de esa
preocupación por las "reglas del arte#, la relación de seguimiento que estos 1óvenes investigadores tuvieron con la generación de
sus "hermanos mayores#, como autoconsciente realización de un contacto intergeneracional con mucho de cursus +onorum.
86
 El director de ese instituto, 2ario apoport, acaa de pulicar una Historia Económica, Política y #ocial de la Argentina 6::;9
/;;;7 una suerte de e&tenso manual, pero con claro destino al estudiante universitario en materias relacionadas con la historia.
87
Punto de <ista es una pulicación que vio la luz en plena dictadura militar, impulsada por un grupo de intelectuales
empe'ados en producir dentro del país, pese a las hostiles condiciones vigentes. !a revista ha sido dirigida desde su fundación
por eatriz Farlo, e Hilda Fáato ha formado parte de su comité editorial desde los comienzos. El final de la dictadura, y el
gradual retorno al país de muchos e&iliados, amplió tanto el colectivo de escritura como el campo de lectores, conquistándole el
sitial de órgano teórico por e&celencia de la amplia corriente que cultivó un "post6mar&ismo# cuyo desemoque político puede
calificarse, siquiera de modo apro&imativo, como socialdemócrata.
88
El Dnstituto 0i /ella, convertido en los $ltimos a'os en Kniversidad, ha sido un ámito de enlace entre los "historiadores
sociales# y otros más ligados al lieralismo económico y político 8Ezequiel -allo y +atalio otana son dos e1emplos entre otros
posiles@. Guan %arlos /orre, sociólogo de formación pero con ora relativamente aundante en la historiografía ligada al
período peronista, ha sido un mentor del espacio del 0i /ella. En cuánto a 3esarrollo Económico, la revista del D0EF con cuatro
décadas de trayectoria, no está hegemonizada por los historiadores, pero sí por el grupo más amplio nucleado en su momento
en torno al %lu de %ultura Focialista. %ortés %onde, por su parte, ocupa un lugar destacado en la Kniversidad de Fan Andrés.
/anto este $ltimo, como otana y -allo, están hace ya unos a'os incorporados con carácter pleno 8"miemros de n$mero@ a la
 Academia +acional de la Historia.
 Daniel Campione 26 

#a &istoriografía mar"ista no lleg a configurar una escuela articulada, sino una serie de autores
dispersos y con enfoques divergentes entre sí )empe%ando por la caracteri%acin de 5rgentina
como formacin econmico-social, cuyas obras se produ$eron desde los a3os 90/ y 0/.
Iui%!s los m!s importantes, con líneas muy diferentes entre sí, sean *odolfo +uiggrs 8A y
;ilcíades +e3a, que llegaron a producir intentos de an!lisis de vasto alcance ) la Historia Crítica de 
los +artidos +olíticos   de +uiggrs, los varios tomos de ;ilcíades +e3a sobre diferentes etapas de
nuestra &istoria, aunque no obras monogr!ficas o investigaciones puntuales.
+uiggrs represent el entronque del mar"ismo con una visin nacional-popular que reivindicaba
activamente al peronismo , vi6ndolo como un paso a la consumacin de una revolucin socialista. 'n
línea con las corrientes m!s populares dentro del revisionismo, +uiggrs reivindicaba la &istoria de
las clases subalternas como una luc&a contra las clases dominantes que se daba desde los
comien%os de la nacionalidad, pero a diferencia de aquellas las ponía en vinculacin con las luc&as
obreras por la construccin de una sociedad socialista.
+or su parte, ?orge 5belardo *amos, se centr cada ve% m!s completamente en la contradiccin
nacin vs. =mperialismo, en detrimento del enfoque de clase, incluso al precio de desli%arse en los
(ltimos a3os a una visin nacionalista a secas, y abandonar e"plícitamente el mar"ismo a favor de
un socialismo criollo/ en el que slo el segundo t6rmino parecía conservar alg(n significado. Casi
toda la produccin &istoriogr!fica de *amos constituye un e$emplo de la utili%acin del pasado
como arma pol6mica al servicio de la discusin del presente. 'n la eterna b(squeda de la burguesía
nacional/ progresista, o de su sustitucin por alg(n sector militar, *amos termin proponiendo un
absoluto seguidismo de corrientes burguesas reaccionarias, primero con el dictador altieri, y
luego con Carlos ;enem, del que fue emba$ador en ;6"ico.
+uiggrs, por el contrario, se mantuvo claramente en el terreno del mar"ismo y los ob$etivos
socialistas, por lo que, si bien comparte enfoques con el revisionismo de i%quierda, y est! influido
por una visin nacional-popular del conflicto social, consideramos puede ser legitimamente incluido
en la tradicin de &istoriografía mar"ista. Desarroll un verdadero inter6s por la investigacin
&istrica, animada por una perspectiva política que que aspiraba a llevar adelante
consecuentemente las líneas planteadas por la =C a partir de 1A7.
+e3a, en cambio, desarroll sobre todo una línea de crítica a la burguesía, como inapta para
desarrollar una transformacin democr!tico-burguesa/ de 5rgentina )incluyendo al peronismo
como aque$ado de esta incapacidad. +asaba a fundamentar desde allí el imperativo de la revolucin
socialista, al mismo tiempo que mantenía una posicin pesimista frente al peronismo e incluso
respecto de la clase obrera enrolada en 6ste, con la consiguiente influencia de una ideología
conservadora, que esperaba de la accin del estado e"istente la redencin/ social. 5lgunos m6ritos
del traba$o &istoriogr!fico de +e3a resultan indudables: Desarrolla tempranamente la línea de la
&istoria econmica y social sin abandonar la &istoria política, procurar avan%ar en una
&istoriografía basada en la orientacin mar"ista, con una conceptuali%acin independiente, sin
adscribirse ni a la &istoria oficial ni a su impugnacin revisionista, emprende investigacin propia,
incluso con apoyo de m6todos cuantitativos, a pesar de sus condiciones de aislamiento y su carencia
de formacin acad6mica. Jambi6n es destacable su b(squeda del cruce de la &istoria con las
disciplinas de las ciencias sociales, principalmente la sociología y la economía, que se &allaba en
pa3ales por aquellos a3os. Con todo, su línea de interpretacin no de$a de adolecer de cierto
esquematismo economicista y cae a veces en afirmaciones arbitrarias al tornar absoluto un
enfoque )como la orientacin probrit!nica del peronismo, que no carecía de asidero pero que 6l
convierte en e$e de su comprensin< o la interpretacin francamente pesimista de la conciencia
obrera posterior al peronismo, ya mencionada.
'l otro gran m6rito de ;ilcíades +e3a es el de &aber producido una obra de intencin integral
sobre la &istoria argentina, Historia del pueblo argentino , que apareci con car!cter pstumo en

89
(uiggrós puede ser considerado tamien revisionista, aunque divergió siempre de postulados centrales de esta corriente,
como la vindicación de la figura de osas, y nunca renunció a una metodología mar&ista.
 Argentina: La escritura de su historia 27 

seis vol(menes, que van desde 5ntes de ;ayo &asta ;asas, caudillos y elites , dedicado al
 yrigoyenismo y el peronismo.A0
Durante los a3os 20 y >0, la creciente politi%acin y radicali%acin de la sociedad argentina, tuvo
su pleno correlato entre los intelectuales, y afian% a la &istoria, a la interpretacin del pasado,
como un lugar importante de la luc&a política. 5l proceso que marcaba un despla%amiento del e$e
de los procesos revolucionarios al mundo perif6rico y colonial )C&ina, Cuba, 5rgelia, Eietnam
correspondi una nueva mirada sobre las obras de ;ar", centrada en su produccin menos tildable
de euroc6ntrica/, algunas publicadas por primera ve% en este período, como ormaciones 
econmicas precapitalistas )1A27. . Historiadores mar"istas argentinos, como el ya e"perimentado
+uiggrs, y noveles, como 'rnesto #aclau )despu6s ale$ado del que&acer &istoriogr!fico y Carlos
Sempat 5ssadourian , ingresaron en el debate internacional que en torno a la cuestin de los
modos de produccin-formaciones econmico sociales en #atinoam6rica, se desenvolvían en el
continente, al calor de discusiones m!s amplias que abarcaban al mar"ismo mundial
)particularmente en torno a la produccin de #ouis 5lt&usser y sus seguidores como 'tienne
4alibar, al tiempo que la revista +asado y +resente   y sus Cuadernos , difundían a los cl!sicos y al
mar"ismo europeo contempor!neo, pero tambi6n ingresaban directamente en el debate. A1 #a rígida
teoría de los cinco estadios/, de matri% stalinista, caía en definitivo desprestigio, mientras la
caracteri%acin de las sociedades latinoamericanas se erigía en un tema de debate de indudable
repercusin sobre el tipo de revolucin/ que se postulaba para el subcontinente o los distintos
países dentro de 6l. A
Cuando en 1A>7, la dictadura emprende la retirada, y *odolfo +uiggrs asume el rectorado de la
Gniversidad, la ense3an%a de la &istoria americana y argentina se organi%ar! con referencia
e"plícita al marco conceptual alt&usseriano, tal cual afirma '. Jandeter, introduciendo así, por
breve tiempo, en el campo acad6mico, a la &istoriografía de clara orientacin mar"ista. A7
o &ubo en el campo de la i%quierda mar"ista una institucin comparable al =nstituto ?uan ;anuel
de *osas, que nucle los esfuer%os de la mayor parte del revisionismo. o pudo &aberla, dado los
enfrentamientos al interior de ese campo, e incluso la falta de conviccin de algunos de sus
componentes en cu!nto a la necesidad de una &istoriografía de tal signo. #a breve y fulgurante
trayectoriaA9 de +e3a tuvo alguna descendencia en un grupo que traba$ inicialmente con 6l, dentro
del que se destaca ?orge Sc&var%er, que luego emprendería un estudio sistem!tico de los orígenes
de la clase dominante argentina, al principio asociado con ?orge . S!bato, y luego en forma
individual, llegando &asta nuestros días )'mpresarios del pasado  y #a industria que supimos 
conseguir   son sus publicaciones m!s recientes en este campo, pero ya bastante ale$ado del
original compromiso mar"ista. +uiggrs no de$ discípulos directos con real gravitacin )si alg(n
co6taneo que reali% su propia produccin en una línea similar, como 'duardo 5stesano. 5lgunos
miembros de la i%quierda nacional que resolvieron no acompa3ar a *amos en las peores derivaciones

90
(or fuera de ese tratamiento cronológico, (e'a produ1o dos liros de análisis de la clase capitalista argentina3 La clase
dirigente argentina frente al imperialismo  e !ndustriali@ación y clases sociales en la Argentina, e&ámenes que ian en contra de
las ideas de la e&istencia de una urguesía industrial antiimperialista, predominante en las restantes corrientes de izquierda,
ingresando de lleno en el deate político sore el tipo y c arácter de un futuro proceso revolucionario en Argentina..
91
Góvenes historiadores oriundos de %órdoa como Gosé %arlos %hiaramonte, Aníal Arcondo, y %arlos Fempat Assadourian,
pulicaron traa1os historiográficos en Pasado y Presente, mientras que )scar del arco, entre otros, ingresaa a la discusión
desde una perspectiva más teórica.
92
/amién afirma /andeter3 4!as discusiones sore "el modo de producción asiático# haían permitido cuestionar la idea de una
de una línea $nica de evolución de los puelos y con ella el carácter inevitale y progresivo de la sucesión de etapas propia de la
Europa )ccidental.7 E. /andeter, art. cit. p. ?J. efle1an estas discusiones varias compilaciones de la época, de la que la más
famosa es $odos de producción en Amrica Latina , que incluye las aportaciones de !aclau y Assadourian.

93
%f. E. /andeter, art. cit. pp. ?6?B. /amién afirma /andeter3 4!as discusiones sore "el modo de producción asiático# haían
permitido cuestionar la idea de una de una línea $nica de evolución de los puelos y con ella el carácter inevitale y progresivo
de la sucesión de etapas propia de la Europa )ccidental. E. /andeter, art. cit. p. ?J.
94
 Es saido que este autor se suicidó a sus treinta y pocos a'os. !a corta edad a la que compuso sus oras, unida a su
autodidactismo, hace pensar en un talento fuera de lo com$n, cortado en su desarrollo cuando aun no haía llegado a su
má&imo nivel.
 Daniel Campione 28 

de su línea, como orberto alasso o ?orge 'nea Spilimbergo, no pasaron de fundar peque3os
institutos casi subsumidos en torno a sus figuras.
De prolongada produccin fueron tres &istoriadores no profesionales, todos ellos comprometidos
en la militancia política: #iborio ?usto, #uis ranco A y #uis E. Sommi, trotsListas de distintas
vertientes los dos primeros, comunista luego ale$ado del partido el (ltimo. Kbras como #a 
revolucin del A0   o la &istoria de los ferrocarriles de Sommi, y varias de ?usto o ranco no
carecen de inter6s incluso para el lector actual, aunque la precariedad terica es evidente en los
tres.
Con un traba$o individual centrado en la &istoria del anarquismo, y dentro de 6ste no a la corriente
principal e"presada en #a +rotesta, A2  sino a los militantes ligados a la accin directa y a la
contestacin m!s radical, 4ayer &a desarrollado un traba$o tan solitario como novedoso, ya que la
&istoriografía ligada al anarquismo, con Diego 5bad de Santill!n a la cabe%a, provenía del n(cleo
ligado a la K*5, y nadie &abía detenido la mirada sobre los practicantes de la accin directa/, los
e"propiadores/, ni sobre la luc&a obrera de la +atagonia. A>
;!s ligado al periodismoA8  que a la academia pese a tener formacin &istoriogr!fica formal,
Ksvaldo 4ayer &a producido una obra fundamental para la &istoria de la i%quierda y la clase obrera
argentina, con centro en los cuatro tomos de #os Eengadores de la +atagonia Jr!gica AA , y
complementada por Severino Di iovanni. 'l idealista de la violencia , y traba$os m!s breves sobre
#os anarquistas e"propiadores, Simon *adoPitsLy, #a masacre de ?acinto 5rau%,  y otros. ?unto
con la vindicacin100 de luc&adores sociales y militantes, 4ayer construye una fuerte impugnacin
de la violencia estatal en sus diversas manifestaciones, tanto materiales como simblicas.
Ktro &istoriador de las luc&as sociales de principios de siglo es astn ori, talentoso escritor
santafesino que escribi un cl!sico equiparable en m!s de un sentido a los de 4ayer: #a orestal  ,
sobre la e"plotacin en los quebrac&ales del norte santafesino, am6n de varios traba$os sobre la
agricultura y el capitalismo rural en Santa e y otras !reas de la regin pampeana. 101
95
 (oeta y ensayista, !. Mranco se relacionó en su momento con (e'a, para realizar en con1unto un traa1o general sore histor ia
argentina. 8cf. H. /arcus. El mar)ismo olvidado en la Argentina #ilvio 1rondi@i y $ilcíades PeIa, El %ielo por Asalto, <::;, p.
<<=6<<:. Entre otros traa1os históricos, de1ó un hermoso ensayo en torno a las trius indígenas en el período previo a la
conquista del desierto, Los grandes caci8ues de la Pampa? #armiento y $artí, El otro -osas.
96
 2ientras La Protesta era órgano de la M)A del L9 %ongreso, y mantuvo una larga perduración 8de hecho hasta nuestros
días@, e&istieron numerosos grupos anarquistas ligados a sindicatos autónomos, al periódico La Antorc+a, de talante más radical
que el de La Protesta, y a m$ltiples organizaciones menos conocidas y duraderas. Kn panorama minucioso, para mediados de
los a'os B>#, del "mapa# del anarquismo, lo ofrece +icolás D'igo %arrera en >=G, La estrategia de la clase o"rera, !a osa
lindada, >>>. El mismo autor le ha dedicado a la Mederación )rera Fpartacus 8parte de cuyos miemros se incorporaron
luego al (artido %omunista@, un estudio específico, que se ha pulicado en el Anuario >>> de (D2FA. !a recuperación histórica
del pensamiento y la acción "liertarias#, largamente ocluida por una mirada que remitía al anarquismo a un momento "primitivo#
de la conciencia y organización orera, del cual no haía nada aprovechale para etapas más "avanzadas#, tiene todavía un
largo camino que recorrer en nuestro país, quizás facilitado en el futuro por el reciente surgimiento de nuevas agrupaciones y
periódicos anarquistas.
97
 !a huelga patagónica de <:< y la masacre posterior, no tienen otro antecedente previo a ayer que el traa1o testimonial de
Gosé 2aría orrero, La Patagonia %rgica, pulicado en <:<.
98
ayer ha desarrollado una fluida laor periodística, en parte dedicada a la historia 8 %odo es Historia lo tuvo entre sus
animadores principales@, y parte a la defensa de los derechos humanos en Argentina y en el mundo. 8cf. )mar Acha, 4!a historia
vindicadora en )svaldo ayer7, mímeo@
99
 eeditada, con ediciones resumidas, y una versión cinematográfica que fue un gran é&ito de p$lico y ha seguido viéndose
profusamente en televisión y video, Los vengadores... es sin duda la ora histórica de la tradición de izquierda que ha llegado a
un p$lico más amplio, además de construir una versión de las luchas sociales de comienzos de siglo que se ha incorporado a la
memoria colectiva.
100
Ktilizamos el término "vindicación# en el sentido que le asigna ). Acha en el traa1o arria citado3 42ientras que la
reinvindicación implica una operación de repetición, de validación de lo que sucedió en el pasado, quizás de afirmación de que
ello merecería intentarse nuevamente, la vindicación no se compromete con el o1eto en su totalidad, sino que e&tiende los
efectos de la acción que desarrolló tal grupo o persona. 2ientras, por e1emplo, los asaltos de los 4anarquistas e&propiadores7 no
parecen $tiles como táctica emancipatoria 8ásicamente por su individualismo@, tales anarquistas pueden ser recuperados como
luchadores en una sociedad opresiva que es la verdadera culpale de sus sufrimientos y castigos. 2emoria de una lucha, la
vindicación se'ala más e&actamente el crimen como origen de la sociedad actual que la 1usteza sin prolemas que tendría
aquella o esta acción de resistencia. 8). Acha. Op.cit. p. B@
101
-ori es narrador y poeta, además de ensayista en traa1os a menudo ligados a la historia santafesina, como Estudio +istórico
y social de la colonia Hum"oldt? 1amilias coloni@adoras, El indio, el criollo y el gringo, <agos y mal entretenidos, !nmigración y 
coloni@ación en la Argentina. La 1orestal ha sido recientemente reeditada 8<:::@ con un prólogo de )svaldo ayer.
Nuizás con menos nivel, otro traa1o clásico sore luchas sociales en el medio rural santafesino desde una perspectiva de
izquierda es, de (lácido -rela, El &rito de Alcorta, reeditado varias veces en versiones diferentes.
 Argentina: La escritura de su historia 29

Con temas m!s cercanos en el tiempo, y mayor imbricacin aun con la investigacin periodística y la
literatura de ficcin, *odolfo Oals& escribiría su obra maestra, Kperacin masacre , y otros
traba$os como VIui6n mat a *osendoW y 'l caso SatanoPsLy , que en su con$unto constituyen un
vigoroso alegato contra la organi%acin política y social de la 5rgentina post-1A y su clase
dominante, cuya lectura es altamente necesaria para comprender el período.
?unto a estas obras de &istoriadores que traba$aron por su cuenta, fuera de las estructuras
partidarias o con encuadramientos la"os en ellas, los partidos de i%quierda desarrollaron una
prolongada labor en el terreno &istrico.
#a &istoriografía producida en el !mbito de los partidos de i%quierda 
Earios líderes del +artido Socialista )?uan 4. ?usto, 5lfredo #. +alacios, icol!s *epetto, 5m6rico
&ioldi escribieron sobre &istoria argentina, pero en una cuerda que se diferenciaba muy poco de
la &istoriografía liberal, y en un registro m!s divulgativo o doctrinario que de investigacin.
Jambi6n &ubo &istoriadores de origen socialista m!s cercanos a un perfil profesional )5lberto
+alcos10, ?os6 Campobassi, #uis +an que se integraron al !mbito acad6mico, sin diferir en temas ni
m6todo con la &istoriografía erudita. +ero no pueden considerarse aportes a la &istoriografía
mar"ista )no pretendieron serlo, por cierto, ni tampoco llegaron a configurar una corriente
&istoriogr!fica autnoma. Sí &i%o aportes originales el dirigente socialista, de origen obrero,
?acinto Kddone, sobre todo con su libro #a burguesía terrateniente argentina,  de 1A70, que gan
el respeto incluso de &istoriadores e"tran$eros. 107
#a &istoriografía vinculada al +artido Comunista comen% por algunos esfuer%os de dirigentes
políticos por brindar interpretaciones &istricas )*odolfo &ioldi, Krestes &ioldi, siendo el
primero de los nombrados el que introdu$o la interpretacin de la &istoria argentina, destinada a
&acerse cannica para el comunismo argentino: #a de la e"istencia de una oligarquía latifundista
que &abía obstaculi%ado el proceso de desarrollo capitalista, para asociarse luego al capital
imperialista. 'n ese cuadro, e"istía una burguesía nacional/ que &abía avan%ado en los intersticios
de$ados por la penetracin imperialista y el poder terrateniente, y nunca &abía consumado una
revolucin democr!tica y antiimperialista en el país, postergada desde el siglo B=B. De esta matri%
interpretativa se dedu$o, a partir de 1A8, el tipo de la revolucin necesaria en 5rgentina:
democr!tica, agraria y antiimperialista, con vistas al socialismo/, caracteri%acin que permanecería
inclume en el partido &asta mediados de los a3os oc&enta.
'n la lectura de la &istoria argentina y de la evolucin de su estructura social que plasmaron los
comunistas, gravitaba la matri% de pensamiento de =ngenieros en su obra de interpretacin de la
&istoria argentina, #a evolucin de las ideas argentinas. 'l planteo dicotmico entre fuer%as
portadoras del progreso y otras oscurantistas y reaccionarias que te3iría toda la evolucin
&istrica, la asociacin de la coloni%acin espa3ola con la implantacin de una sociedad feudal en el
*ío de la plata, la concepcin de una elite $acobina como factor din!mico del proceso &istrico
frente a unas masas raigalmente conservadoras, arrastradas por el arcaísmo colonial y el clero, y
&asta cierto europeísmo de trasfondo racista inficionaron la visin &istrica de los comunistas.
#os dos intelectuales m!s reverenciados dentro del campo comunista, 5níbal +once y H6ctor +.
5gosti, reconocían una relacin de discipulado con el autor de 'l Hombre ;ediocre, directa y
personali%ada en +once, mediati%ada por este (ltimo en 5gosti, una genealogía intelectual que se
proyectaba &acia atr!s, &asta Sarmiento y 5lberdi. 'l esquematismo evolucionista de =ngenieros,

102
 (alcos llegó a ser miemro de n$mero de la Academia +acional de la Historia, en la década de los B>, ya plenamente
incorporado a la corriente historiográfico lieral.
103
  Escrie el historiador del agro oman -aignard3 4Autodidacta, investigador cuidadoso y paciente, militante socialista ..., G.
)ddone nos aporta la visión apasionada del polemista e&tremadamente informado. 0espués de <:B> nadie supo e&poner en
términos tan claros y tan fundamentados el origen de la aristocracia terrateniente en la Argentina y todos lo han plagiado, citado
o ignorado voluntariamente. +o se le puede e&igir el aparato crítico de un investigador universitario, pero sus fuentes,
claramente indicadas y controlales, no se han visto nunca tergiversadas.7 8. -aignard, La Pampa Argentina. Ocupación9
Po"lamiento9E)plotación. 3e la con8uista a la crisis mundial 6BB;9>=;7, uenos Aires, Folar, <:=:.
 Daniel Campione 30 

entronc bastante bien con el mar"ismo vulgari%ado y codificado que campearía largamente por
sus fueros en el comunismo argentino.
 Jambi6n e"istieron traba$os de escritores como 5lvaro @unque o *a(l #arra, que produ$eron
obras muy cercanas a la biografía novelada ) 5lem, el &ombre de la multitud , de @unque. 'l primer
intento de &istoria argentina integral, que sepamos, es obra de ?uan ?os6 *eal, unos a3os antes de
su ruptura con el +artido. *odolfo +uiggrs tambi6n escribi sus primeros traba$os
&istoriogr!ficos estando en el +artido Comunista., como *osas el peque3o  y ;ariano ;oreno y la 
revolucin democr!tica argentina , en los primeros a3os 90. 'n la misma línea 'rnesto i(dici, que
no dedic a la &istoria lo central de su produccin, produ$o sin embargo sus tempranos artículos
recopilados como =mperialismo ingl6s y liberacin nacional )1A90 . 5llí se avan%aba sobre la idea
de que en la formacin social argentina era en lo predominante capitalista, que esto se proyectaba
incluso sobre el campo )sin negar la e"istencia de !reas de e"plotacin feudal o semifeudal, que
ese desarrollo capitalista iba a dar lugar a nuevos grupos políticos ligados a 6l )lo que preanunciaba
al peronismo. Jambi6n &acía &incapi6 en la necesidad de desarrolar la solidaridad con la G*SS sin
olvidar la prioridad argentina y latinoamericana de la luc&a contra el imperialismo. 109 #os escritos
tempranos de +uiggrs y de #uis E. Sommi, y estos de i(dici, nos brindan una pauta de calidad
&istoriogr!fica y una autonomía de pensamiento en el planteo de las &iptesis interpretativas, que
no perdur en la tradicin comunista, luego casi siempre por deba$o de estos logros iniciales.
'l traba$o se sistemati% y alcan% una mayor densidad de publicaciones y actividades, con la
dedicacin de #eonardo +aso a la investigacin &istrica, y la constitucin del =nstituto de 'studios
Histricos ;ariano ;oreno/ )que nucle a varios &istoriadores, dict cursos y reali%
investigaciones, pero siempre estuvo casi opacado ba$o la individualidad de +aso 10. @a en los a3os
20/ y >0/. +aso fue un publicista muy fecundo, y se ocup de etapas variadas de la &istoria
argentina, aunque sin avan%ar demasiado sobre el siglo BB, salvo en su (ltima produccin.
)*ivadavia y la #ínea de ;ayo, De la colonia a la independencia, #os Caudillos y la Krgani%acin 
acional, , Krigen de los +artidos +olíticos 5rgentinos, de la que lleg a publicar dos tomos que
llegaron &asta 1A70 , *aíces Histricas de la Dependencia 5rgentina, #a 5rgentina 1A97-1A .
Jambi6n se produ$eron traba$os de divulgacin como un Compendio de Historia 5rgentina o de
pol6mica con el revisionismo como *osas, realidad y mito o Corrientes Historiogr!ficas . #a
regularidad de la produccin y su encuadramiento en una institucin dedicada con e"clusividad a las
cuestiones &istricas, no se proyectaron, sin embargo, en los resultados de esa labor.
'sta obra adoleci del concepto del traba$o intelectual que se tenía en esos a3os en buena parte
de la i%quierda y en el +artido Comunista en particular: #os estudios, &istricos, sociolgicos,
econmicos o de cualquier otro car!cter, como fundamentacin a posteriori  de las orientaciones ya
adoptadas por la direccin partidaria, sobre las que no &abía demasiadas posibilidades de entrar en
discusin. 5sí la &istoriografía del +C qued prisionera de la interpretacin partidaria sobre la
estructura social argentina )el car!cter semifeudal de nuestra formacin social, por e$emplo, y de
las influencias positivistas y liberales que &abían permeado a las corrientes socialistas de nuestro
país desde sus comien%os )el espectro/ de ?os6 =ngenieros, sobre todo el de 'volucin de las 
=deas argentinas, con su planteo de luc&a contra los resabios feudales y oscurantistas en nuestro
país, tuvo una presencia prolongada, que puede rastrearse en los escritos de *. &ioldi sobre la
cuestin agraria, y en parte de la obra de H6ctor +. 5gosti. +esaba tambi6n sobre esos traba$os la
pesada carga del mar"ismo sovi6tico/, con su carga creciente de ob$etivismo/ y economicismo, y la
tradicin de for%ar los datos de la &istoria y la realidad social al servicio de las posiciones políticas
del presente, que se form en la era de Stalin y no desapareci con 6ste. 'l resultado era que el
104
 +. Wohan, 3e !ngenieros al C+e. Ensayos so"re el mar)ismo argentino y latinoamericano. ilos, >>>, pp. <B y siguentes.
 Allí mismo destaca el autor, en una interpretación de -i$dici como un "here1e# dentro d e la tradición comunista, que aquel liro
despertó el entusiasmo de a$l Fcalarini )rtiz. Asimismo destaca que alrededor de <:J>, -i$dici y (uiggrós integraan una
comisión de estudios de la formación social argentina, 1unto con (aulino -onzález Alerdi.
105
 En contemporaneidad con el vira1e del ULD9 %ongreso, (aso fue desplazado de la conducción del Dnstituto, pero éste no
continuo el traa1o. !a profusa pulicistica del (% en materia historiográfica ha descendido aruptamente desde entonces, y
recien ahora se emprenden algunos intentos de retomar ese campo de traa1o.
 Argentina: La escritura de su historia 31

prisma principal para visuali%ar la &istoria argentina era la e"istencia de un proceso de revolucin
democr!tico-burguesa trunco desde las 6pocas de ;ayo.102 'l gran problema de 5rgentina no era,
entonces, el capitalismo, sino la falta de 6l, y la gran contradiccin, rastreable a lo largo de su
&istoria, la e"istente entre los partidarios de un desarrollo capitalista libre de trabas );oreno,
*ivadavia, ;itre, Sarmiento y los terratenientes y servidores del imperialismo )los caudillos,
*osas, *oca, etc., que apostaban al atraso y la dependencia/. *6probos y elegidos seguían
e"istiendo, en listados respectivos que slo se apartaban del c!non liberal de 1880 en adelante.
;ientras otros &istoriadores mar"istas derivaban en un revisionismo de i%quierda/ dependiente en
(ltima instancia de la m!s amplia corriente revisionista, pero con peso propio, o lograban resolver
una línea autnoma destinada a tener repercusin, como ;. +e3a, los traba$os de +aso no llegaron a
constituirse en un polo de estudio de la evolucin &istrica argentina con gravitacin, y
dependieron en gran parte de la &istoriografía liberal )a la que en gran medida utili%aban como
fuente/, para luego tratar de interpretar/ en clave mar"ista el proceso &istrico, y por supuesto
de las necesidades coyunturales de la organi%acin política a la que servían. Ealga como un e$emplo
entre varios posibles, que en las 6pocas del planteo de la convergencia cívico-militar/ proliferaron
los estudios y biografías sobre temas militares ) 5renales de ?ulio ovayo, una &istoria del
e$6rcito argentino, biografías de ;osconi, 4aldric&, Savio y otros por *a(l #arra 10>, m!s bien
escasos en períodos anteriores. 108
Jampoco puede comprenderse el traba$o de +aso sin &acer referencia a la relacin del +C
argentino con los intelectuales: Su consolidacin como cabe%a del traba$o &istoriogr!fico vinculado
al +artido Comunista, coincidi apro"imadamente con las sucesivas disidencias que vaciaron
pr!cticamente al +artido de intelectuales. #os miembros de los grupos que publicaban +asado y 
+resente , y #a *osa 4lindada , los que pasaron a las ar, o al +C*, o los numerosos desga$amientos
individuales o de peque3os grupos, provocaron un corte &istrico. De fuer%a política &egemnica en
los !mbitos intelectuales y universitarios, el +.C pas a un lugar marginal en ese campo, y sus
posibilidades de evolucin quedaron menguadas. +aso, fue uno de los convocados para suplir los
bac&es/ que esa fuga &abía producido. @ result un representante m!s o menos típico de un
con$unto de intelectuales formados en general fuera del !mbito de las ciencias sociales, que
tomaron tardíamente el camino de la indagacin en ese campo, sin formacin sistem!tica, asiento
institucional fuera de los cuadros del partido, ni posibilidades de dedicarse plenamente a sus
estudios.
'l resultado fue una &istoriografía que , como toda la actividad del +C de ese período, fue m!s
bien endog!mica/, dirigida al consumo interno/ )militantes y simpati%antes y sin alcan%ar los
umbrales mínimos )ni por calidad intrínseca, ni por nivel de difusin para ser tomada en cuenta
por &istoriadores de otras corrientes, salvo en tono de crítica devastadora, como la que gustaba
e$ercer ?. 5. *amos, que en uno de sus e$ercicios de ingenioso rotulado/ para fines pol6micos, la
bauti% como mitro-mar"ismo/. 'l $uicio de con$unto que esta &istoriografía merecía entre los
&istoriadores, puede resumirse en la siguiente frase: ...las tentativas &istoriogr!ficas del +artido
Comunista, se mantenían dentro de los par!metros de la &istoriografía liberal, maquill!ndole con
algunos conceptos del materialismo &istrico/. 10A Con todo, algunos traba$os recientes tienen un
106
 Nuizás la me1or e&posición de esta tesis, con un esfuerzo por compatiilizarla con categorías gramscianas, se encuentra en el
Ec+everría de Agosti, cuya crítica a su vez realizó Gosé Aricó, y está incluida en uno de los capítulos de La cola del dia"lo.
!tinerario de &ramsci en Amrica Latina.
107
  a$l !arra no puede ser considerado en rigor un historiador, pero su producción estuvo casi siempre ligada al pasado
argentino, sea como iógrafo 8 El solitario de Pinas, sore !isandro de la /orre, además de las citadas@ o como novelista 8 #in
%regua, casi una iografía novelada de Gosé (eter, y una de las pocas historias de ficción con centro en la clase o rera industrial
en la literatura argentina@. !a novela histórica fue cultivada con cierta frecuencia en los ámitos comunistas, pudiendo
mencionarse tamién Los traidores, de Gosé 2urillo.
108
 +éstor Wohan ha puesto en tela de 1uicio, a nuestro entender con uen criterio, la idea de que la producción intelectual dentro
del (% estuviera homogéneamente regimentada dentro de aparatos culturales sin fisuras, tesis que ilustra largamente con el
e1emplo de Ernesto -i$dici en casi cuatro décadas de trayectoria en el (artido. Fin emargo, dentro de un campo heterogéneo,
huo aparatos que funcionaron siempre "pegados# a una línea partidaria vivida como asolutamente incuestionale. El
historiográfico del período (aso, fue sin duda uno de ellos.
109
 2arta %avilliotti, 4Hacia la superacion de los "revisionismos#7 en Lautaro, a'o <, n9 <, 1unio <::.
 Daniel Campione 32 

 $uicio algo diferente sobre los factores que influían en la &istoriografía comunista, destacando el
componente nacionalista de la misma.
Gn nivel de comple$idad diferente tuvieron algunos traba$os de H6ctor +. 5gosti que incursionaron
en la interpretacin &istrica, como acin y Cultura , que introdu$o algunas líneas de an!lisis
innovadoras para la tradicin comunista )lo que fue celebrado, por e$emplo, por ?uan ?os6
Hern!nde% 5rregui, pero que no fructificaron en una produccin orientada en esa direccin.110
'l =nstituto de 'studios Histricos ;ariano ;oreno/ no sobrevivi al cuestionamiento y
despla%amiento de su mentor, contempor!neo del vira$e del BE=X Congreso, y el comunismo
argentino no &a tenido una &istoriografía propia en la (ltima d6cada y media, salvo los esfuer%os,
tampoco sistem!ticos, en el campo de la propia &istoria partidaria., que abordaremos m!s adelante.
Ktros espacios de la i%quierda mar"ista tambi6n &an producido sus propios enfoques &istricos,
aunque sin el n(mero y diversidad de publicaciones de los comunistas. 'n el !mbito del +artido
Comunista *evolucionario, 'ugenio astia%oro public una ambiciosa obra de &istoria integral, a lo
largo de la d6cada de 1A80: Historia 5rgentina. =ntroduccin al an!lisis econmico-social , en tres
vol(menes abarcando distintos períodos &asta la actualidad. ?os6 *at%er, por su parte, emprendi
el estudio de los prolegmenos del mar"ismo en el país con #os mar"istas argentinos del A0/. @
e"iste un grupo de &istoriadores de la economía )con especial 6nfasis en el !mbito rural, con
insercin universitaria, que a la ve% militan en las filas del +artido Comunista *evolucionario
'n la tradicin morenista del trotsLismo, a la que estuvo vinculado ;ilcíades +e3a, public 'rnesto
on%!le%, con un traba$o muy difundido sobre la trayectoria del peronismo. Jambi6n &a
incursionado en &istoria argentina ocasionalmente, ?orge 5ltamira, dirigente del +artido Kbrero,
que inici sus pasos en el grupo +ra"is, liderado por Silvio rondi%i.
'n cu!nto a la i%quierda nacional/, ya &a sido anali%ada en la &istoriografía mar"ista m!s general,
porque buena parte de sus principales dirigentes &an intervenido en política a trav6s con m!s 6"ito
por su labor de &istoriadores que por su actuacin partidaria. Janto orberto alasso, como ?orge
'nea Spilimbergo y orberto alasso, responden a esta caracteri%acin.
Gn esfuer%o peculiar, por su entronque en un solo libro de la e"periencia militante con la
&istoriografía profesional, es la compilacin reali%ada por ?uan Carlos Cena, sobre 'l Cordoba%o ,
con un e"tenso estudio preliminar del autor.111
#os partidos de i%quierda escribiendo su propia &istoria 
uera del !mbito acad6mico, en la cercanía de los partidos de i%quierda, e"iste una cierta
tradicin de &istorias de partido/, escritas por dirigentes y militantes, que asumen los estudios
&istricos como parte de una labor política m!s general.
#a m!s antigua es la Historia del Socialismo 5rgentino , de ?acinto Kddone, que abarca las
primeras d6cadas de desarrollo de esa agrupacin, en un registro muy apegado a los documentos
partidarios producidos en congresos y otros encuentros. Jambi6n pertenece a esta tradicin 'l 
socialismo en la evolucin nacional, de 5m6rico &ioldi. 'stos traba$os presentaban al socialismo
local como un esfuer%o para e"presar políticamente a la clase obrera argentina surgida en las
(ltimas d6cadas del siglo B=B, y una tentativa de recoger las me$ores tradiciones del liberalismo,
para superarlas.
;!s profuso en su produccin &a sido el +artido Comunista. 'l primer intento org!nico es el famoso
'sbo%o 11  de &istoria del +artido Comunista en la 5rgentina , dirigido por Eictorio Codovilla, obra
110
Guan Gosé Hernández Arregui, en La 1ormación de la Conciencia 4acional, se muestra gratamente sorprendido por la
infle&ión de ese traa1o de Agosti. (ara un e&amen crítico de esa línea de interpretación, a través de ese y otros traa1os, puede
verse algunos pasa1es de Gosé Aricó, La cola del dia"lo. !tinerario de &ramsci en Amrica Latina , (untosur, <:==.
111
  Guan %arlos %ena, El Cordo"a@o, !a osa lindada, >>>. %ena es un homre de prolongada militancia en el gremio
ferroviario, cordoés de origen, que tras pulicar un e&tenso e interesante liro de memorias, titulado El &uardapala"ras, ha
traa1ado en el mencionado volumen colectivo, ariendo una veta que la historiografía de izquierda deería cultivar con mucha
dedicación, ya que tras el prolongado estudio preliminar del compilador, se hermanan testimonios personales con artículos de
historiadores profesionales, en una audaz, y por eso productiva, ruptura de casilleros.
112
 2ucho antes de la pulicación del Es"o@o se produ1o una curiosidad que deería ser reeditada3 Historia del socialismo
mar)ista, un op$sculo escrito por la dirección del recién fundado (FD6(%, fechado en <:<: y dirigido a e&plicar la escisión del
socialismo argentino y los primeros pasos del (artido Focialista Dnternacional.
 Argentina: La escritura de su historia 33 

plagada de omisiones y recortes/ dirigidos a convalidar retrospectivamente la línea partidaria. 'l


'sbo%o no fue reeditado ni completado, y lo que se produ$o eran breves traba$os con motivo de
congresos o aniversarios partidarios. Con el retorno a la democracia en 1A87 se edit un volumen
sobre el +artido Comunista, firmado por Kscar 5r6valo, que incluy una seccin &istrica. 'l vira$e
del BE= Congreso produ$o una nueva versin del 'sbo%o, &ec&o por un grupo de investigadores
entre los que se cuentan 'nrique =srael y ?ulio #aborde, pero que no fue mas all! de 1A8. 5lgunos
artículos aislados sobre períodos posteriores fueron publicados en la revista =deología y +olítica ,
por esos mismos a3os. Se notaba en ellos una apertura con respecto a las legitimaciones
retrospectivas del período anterior, donde el +artido nunca se equivocaba sino que, a lo sumo, la
línea era incomprendida y mal aplicada por la militancia y alg(n dirigente desviado/. Con todo eran
primeros atisbos de un cambio, que no tuvieron una firme continuidad, si e"ceptuamos algunos
esfuer%os individuales como los de ?os6 Sc&ulman con su libro Jito ;artín y el Eilla%o  y su
reciente estudio monogr!fico sobre los ferroviarios disidentes de 1A9.
'n torno al +artido Comunista &ay tambi6n una fuerte tradicin de anti-&istorias, críticas de la
trayectoria partidaria, como la producida por ?orge 5belardo *amos ba$o el título Jrayectoria del 
stalinismo en 5rgentina , el amplio espacio dedicado al +C en la obra de +uiggrs, pero tambi6n &ay
algunas m!s recientes, escritas por militantes, como el 5nti-'sbo%o de Historia del +artido 
Comunista, de ?ord!n Kriolo, que sigue al 'sbo%o original para refutarlo.
Dentro del trotsLismo, en el !mbito cercano al +artido Kbrero, Ksvaldo Coggiola public dos
vol(menes de Historia del JrotsLismo 5rgentino , con la peculiaridad de que el autor es militante
de esa corriente, pero se &a volcado a la &istoriografía de modo profesional.
Desde los a3os 80 comen%aron a aparecer algunas obras de balance sobre las e"periencias de luc&a
armada de los 20->0, escritas por militantes de las organi%aciones. Se destaca Hombres y 
mu$eres del +*J-'*+, de #uis ;attini, (ltimo secretario general de esa organi%acin, #os (ltimos 
 guevaristas, de ?ulio Santuc&o, y varios traba$os sobre ;ontoneros, que fluct(an entre la
&istoria, el testimonio personal y el periodismo, como los de ?uan asparini, 'rnesto ?auretc&e y
;iguel 4onasso, entre otros. #os tres e"tensos tomos de #a Eoluntad- Gna &istoria de la militancia 
revolucionaria en 5rgentina, reali%ados por 'duardo 5nguita y ;artín Caparrs, en base a un
con$unto de entrevistas autobiogr!ficas y reconstrucciones documentadas de la 6poca, constituy
un intento de dar una visin panor!mica, relatada en primera persona por protagonistas del período
pertenecientes a un amplio arco de fuer%as de i%quierda, con predominio de las que optaron por la
vía armada.
'n esa línea de &istorias partidarias, se &allan en curso dos obras de largo aliento: Gna &istoria del
socialismo mar"ista a cargo de Ktto Eargas, dirigente de primer nivel del +artido Comunista
*evolucionario, de la que se &an publicado dos tomos que llegan &asta 1A70, contiene muy valiosa
informacin sobre la trayectoria del comunismo argentino )sobre todo su segundo tomo. 'sta obra
enla%a )aunque con m!s de dos d6cadas de intervalo con ?os6 *at%er, que public primero #os 
mar"istas argentinos del A0/ , y luego Historia del movimiento socialista , interesante obra que
abarca desde los prolegmenos de la fundacin del +artido Socialista, &asta la primera etapa del
+artido Comunista, llegando &asta 1A8.
'l otro es el desarrollado por la corriente morenista/ del trotsLismo argentino, est! siendo
publicado ba$o la direccin de 'rnesto on%!le%, &istoriador oficial/ de esa corriente, que &a
publicado ya varios tomos de una Historia del trotsLismo obrero y revolucionario en la 5rgentina,
con participacin de algunos &istoriadores m!s $venes. Ha llegado &asta la d6cada del 20/.
Jodos estos traba$os, con despare$a calidad en la investigacin y nivel de informacin del que
parten, adolecen sin embargo de e"trema dificultad para despegar de la auto$ustificacin de la
fuer%a política respectiva, siendo en buena medida, &istorias oficiales/ de cada partido. #as
críticas y falencias se3aladas al desempe3o partidario son, en general, son slo aqu6llas que la
propia direccin partidaria se avino a reconocer en su momento. @ m!s grave, casi todas parten de
aceptar el supuesto de que la propia organi%acin es el/ partido revolucionario dentro del campo de
la i%quierda argentina, lo que repercute sobre el an!lisis del propio !mbito y tambi6n de las
 Daniel Campione 34 

fuer%as restantes, con la que cuesta establecer una relacin que no sea la de la crítica despiadada,
siempre aspirante a demostrar que las direcciones de los otros partidos tienen ob$etivos menos
nobles que la revolucin social y la construccin de una sociedad nueva, o bien que sirven a estas
finalidades con un grado de ineptitud o des&onestidad que vuelve su e"istencia contraproducente.
'sto resulta particularmente negativo porque &ace aparecer como incompatible el apasionamiento
militante con un mínimo de distancia crítica/ para $u%gar el proceso &istrico, al menos cuando el
propio compromiso partidario se encuentra m!s directamente involucrado, abonando oblicuamente
el campo de la visin despoliti%adora/ de la &istoriografía.
'n el !mbito de los que dentro de la corriente entroncada en el +artido Socialista, &an conservado
la filiacin mar"ista y la vocacin revolucionaria, la undacin ?uan 4. ?usto reali%a actividades de
debate y divulgacin que tienen un protagonista fundamental en 'milio ?. Corbi6re, periodista e
&istoriador que &a entregado traba$os como Krígenes del comunismo argentino y 'l mar"ismo de 
'nrique del Ealle =berlucea , y &a emprendido una tarea muy amplia de rescate de la tradicin
socialista en 5rgentina. o le caben al traba$o de Corbi6re las generales de la ley enunciadas para
los casos anteriores sobre la auto$ustificacin/, si bien es cierto que el autor se &a mantenido m!s
bien ale$ado en sus estudios, del período que abarca a su propia actividad militante.
  Ktra tradicin de &istoria militante son las &istorias del movimiento obrero escritas por
dirigentes sindicales. Cada corriente importante del movimiento sindical tuvo su propio &istoriador.
'ntre las principales pueden citarse: remialismo +roletario 5rgentino del socialista ?acinto
Kddone, Historia del ;ovimiento Social y de la clase obrera en 5rgentina , del tambi6n socialista )y
luego peronista 5lfredo #pe%. Sebasti!n ;arotta, sindicalista revolucionario, es autor de una
muy e"&austiva &istoria del sindicalismo argentino. Jambi6n la Historia del ;ovimiento Sindical , de
*ubens =scaro )comunista, dividida en una parte sobre la &istoria universal del sindicalismo y otra
centrada en 5rgentina. Diego 5bad de Santill!n fue el encargado de escribir la Historia de la 
K*5 anarquista. 'n !mbito del +C e"isti la pr!ctica de publicar biografías )o autobiografías de
dirigentes obreros destacados, y así las &ubo de ?os6 ;an%anelli, #uis Di Salvo, Carlos Kns, ?os6
+eter, Eicente ;arisc&i, *ufino *eyes, +edro C&iaranti, ;iguel Contreras y otros. 'n general de
tono &agiogr!fico en el tratamiento de los biografiados )salvo, por supuesto en las autobiografías,
mas bien pudorosas &asta el e"ceso en ese aspecto y conteniendo elogios acríticos de la línea
partidaria y la labor política y social de los militantes comunistas, constituyen sin embargo un
testimonio valioso de conflictos obreros y otras luc&as sociales, algunas olvidadas por completo por
los &istoriadores profesionales.
La historiogra&#a de i'(uierda en los ám)itos pro&esionali'ados

Con carencias y debilidades, puede decirse que en las (ltimas tres d6cadas de vida del país, ni
siquiera en los terribles a3os de las masacres y desapariciones, &an de$ado de e"istir propuestas
que reivindican el arsenal terico del mar"ismo, la identificacin con las clases subalternas, la
asociacin del intelectual con el ob$etivo del cambio social radical. 'n la (ltima d6cada, entre
avances y retrocesos, esos espacios se &an incrementado, sin acertar todavía a constituirse en una
alternativa real a la ideología socialdemcrata )víctima de reiteradas frustraciones por cierto y el
academicismo/ imperante. Eale la pena intentar una poco ordenada rese3a de sus reali%aciones.
'l C=CSK )Centro de =nvestigaciones en Ciencias Sociales117 marca un intento altamente
profesionali%ado de fundar instituciones centradas en la investigacin social en general, con el
traba$o sobre la &istoria )sobre todo la contempor!nea como un componente m!s de ese campo
113
!as refle&iones recientes sore la posiilidad de generar espacios autónomos de creación de conocimiento,
suelen asignar al %D%F) un valor de e1emplaridad. Así (alo (ozzi3 "...el impulsar talleres, conferencias y centros de
estudio puede proveer lugares concretos de reagrupamiento, investigación e intercamio intelectual. El e1emplo del
%D%F) es $til en este sentido. +o se trata de construir muchos %D%F)F sino mas ien de nutrirse de una
e&periencia válida para generar instituciones alternativas que representen la variedad de perspectivas, intereses y
enfoques que e&isten en el campo popular.# 8(alo (ozzi, "Hacia una alternativa intelectual# en %aller. <ol =. 4J G9
 Aril <::=.
 Argentina: La escritura de su historia 35 

m!s amplio, procurando integrar al con$unto de las Ciencias Sociales, con una metodología mar"ista
asumida e"presamente. 'ste centro se funda en los primeros tiempos de la dictadura de Knganía,
 y desarrolla una actividad continuada durante m!s de dos d6cadas. #uc&a de calles, luc&a de 
clases < *osaria%o, Cordoba%o, *osaria%o, ambos dirigidos por 4eba 4alv6, los traba$os de icol!s
=3igo Carrera o =n6s =%aguirre, los estudios de ?uan Carlos ;arín sobre la luc&a armada, son
qui%!s lo m!s destacado de un con$unto de investigadores preocupados por la rigurosidad, el uso de
m6todos cuantitativos, y el desarrollo de una &istoria escrita no ya sobre/ sino desde/ el punto de
vista de la clases e"plotadas. acido en los a3os de auge del funcionalismo y de la escuela de
ermani, Cicso fue un temprano contrapeso por i%quierda de esa corriente.
'l +=;S5 )+rograma de 'studios sobre la Sociedad 5rgentina, &a desarrollado una suerte de
continuidad del C=CSK, y formado un grupo de &istoriadores centrado en el estudio de la
trayectoria de la clase obrera a lo largo del siglo &asta la actualidad. );aría Celia Cotarelo,
*oberto Jarditti, ?orge +odest!, que vienen publicando un 5nuario con parte de sus principales
investigaciones. icol!s =3igo Carrera &a publicado recientemente un e"&austivo estudio acerca
de la &uelga general de 1A72.
Iui%!s los grandes m6ritos de C=CSK y +=;S5 &an sido el de mantener un entronque con la
tradicin cl!sica del mar"ismo mas all! de modas pasa$eras )aunque sucumbiendo a veces a cierta
tentacin fundamentalista/ en la lectura de los cl!sicos, y el sostener la preocupacin central por
la luc&a de clases, enfocada desde una clase obrera vista como e$e fundamental del con$unto de
los e"propiados/.
Ktro grupo tambi6n dedicado a la &istoria del movimiento obrero y la i%quierda es el formado en
torno a la revista *a%n y *evolucin , que en su breve vida &a publicado gran cantidad de artículos
sobre &istoria argentina escrita desde ese !ngulo. 'ntre otras líneas de investigacin est!
desarrollando una sobre la evolucin de los partidos de i%quierda, conducida por 'duardo Sartelli,
su principal animador.
Jambi6n debe tenerse en cuenta la obra de un con$unto de &istoriadores nucleados en cierta
medida en torno a +ablo +o%%i, &istoriador formado en ''.GG y especiali%ado en la &istoria de la
clase obrera y las corrientes de i%quierda en nuestro país. +o%%i y su grupo &an desarrollado
m6todos de &istoria oral, aplicados sobre todo a la clase obrera y organi%aciones populares.
+rocuraron disputar espacio en la propia carrera de Historia, pero no lograron implantarse
slidamente. 'n cambio generaron su propia revista, Jaller , y &an emprendido una revisin amplia y
diversificada de la actuacin de la i%quierda, incluyendo al movimiento obrero y a los partidos,
cuya m!s reciente aportacin es la tarea de +o%%i en torno al +*J-'rp. 119 'n colaboracin con
5le$andro Sc&neider, el mencionado autor &a abordado, con t6cnicas de &istoria oral, el período de
auge de masas de 1A2A a 1A>2, centr!ndose en la relacin, frecuentemente minusvalorado u
olvidado, entre la clase obrera y la i%quierda mar"ista en ese lapso. 11
#a &istoria de la propia i%quierda va convirti6ndose en un tema predilecto de los &istoriadores de
esa tendencia. 5lgunos se &an orientado a la evolucin de las ideas, o m!s precisamente, al estudio
de algunas de las figuras intelectuales de la i%quierda argentina del siglo BB.
'l traba$o de mayor aliento en esta orientacin es, sin duda, 'l mar"ismo olvidado en la 5rgentina: 
Silvio rondi%i y ;ilcíades +e3a, de Horacio Jarcus, centrado en la trayectoria política e
114
 (ozzi, primero solo 8Oposición o"rera a la dictadura >FG9 <:=B, %ontrapunto, <:==Q y luego en colaoración con (atricia
errotarán 8Estudios inconformistas so"re la Clase O"rera Argentina >BB9>:> , !etra uena, <::J 7 y con Ale1andro Fchneider 
8Com"atiendo El Capital9 Criris y recomposición de la clase o"rera argentina 6>:B9>>=, El loque, <::J@, ha traa1ado primero
sore las luchas oreras de <: en adelante y ahora se ha volcado a la historia de la izquierda, siendo su $ltima aportación la
aludida en esta página, Los setentistas. !@8uierda y clase o"rera >G>9>FG , Eudea, >>>.
115
 En uno de los pasa1es iniciales de la ora, se aluden con claridad las omisiones que se intenta susanar3 4!a izquierda, en la
historia argentina, parecería desaparecer, a partir de <:J;, con el nacimiento del peronismo. %uando recie alguna mención, es
para caracterizarla como "ale1ada de los traa1adores# o como "traicionando alg$n conflicto#. Así el trots*ismo desaparece de la
historia de las luchas orerasQ el partido comunista y su papel en la %-/ es olvidadoQ y la "nueva izquierda# se ve reducida a
memorias estudiantiles 5 en todos los casos, de1ando espacio al mito peronista6 . +o queremos decir que la izquierda haya sido
protagonista e&cluyente, o que estuviera e&enta de errores, sectarismos y prolemas. !o que sí queremos decir es que el
período <:6<:?; se caracterizó por una relación dinámica y dialéctica entre la izquierda y la clase orera. Esta relación tuvo
una influencia, a$n hoy no estudiada, muy profunda, que llegó a radicalizar sectores del peronismo.7 8(. (ozzi y A. Fchneider, op.
cit. p. <?@
 Daniel Campione 36 

intelectual de ;ilcíades +e3a y Silvio rondi%i. 'sta obra propone un recorrido centrado en la
tradicin trotsLista )aunque no e"ento de referencias a otras corrientes dentro del mar"ismo,
basado en un intenso traba$o de investigacin e interesantes líneas interpretativas. 'mpero, y
sobre todo en sus capítulos dedicados a +e3a, el autor parece perder distancia crítica, en base a
una relacin admirativa con el malogrado investigador trotsLista, el que parece $ugar el rol de un
anticipado alter ego del propio autor )con el que comparte la formacin autodidacta, la filiacin en
el trotsLismo morenista y la posterior ruptura con esa corriente.
'l propio Jarcus, y el Cedinci )Centro de 'studios e =nvestigacin de la cultura de i%quierda
reali%a una obra de recopilacin y divulgacin de primer orden, que dota a la i%quierda argentina de
un fondo documental propio que cubre variadas 6pocas y tradiciones. @ la revista 'l *odaballo , sin
ser una publicacin especiali%ada en la &istoria, &a publicado interesantes avances, sobre todo en
el campo de la &istoria de la i%quierda. @ en materia de edicin de libros, la editorial 'l Cielo por 
5salto   &a publicado algunos importantes traba$os sobre &istoria e &istoriografía argentina, en la
coleccin #a Cultura 5rgentina.
Ktro aporte importante desde el !mbito acad6mico es el de 6stor Qo&an )si bien el autor
proviene de la filosofía y no de la &istoria que &a incursionado en la &istoria de las ideas desde
una perspectiva mar"ista, centr!ndose en la trayectoria de la i%quierda. ?unto a e"ploraciones
parciales )en torno a Deodoro *oca y la *eforma, o el estudio previo a la compilacin de #a *osa 
4lindada , &a publicado (ltimamente el libro De =ngenieros al C&e , que sigue el itinerario en torno
del mar"ismo latinoamericano pero se centra en el argentino, anali%ando el pensamiento de figuras
como H6ctor 5gosti, 'rnesto i(dici, Carlos 5strada y 5lfredo #lanos, entre otros.
'n una línea similar de &istoria de las ideas )aunque con afinidad mayor con el peronismo se
encuentra ;iguel ;a%%eo, que luego de un traba$o inicial sobre ;ari!tegui, &a enfocado su
atencin en ?. O. CooLe, sobre el que produ$o algunos artículos y selecciones de documentos
in6ditos u olvidados.112
'ntre la (ltima generacin de &istoriadores, cabe mencionar a Kmar 5c&a, miembro del Cedinci,
quien est! traba$ando en una obra sobre la &istoriografía de i%quierda, que incluir! traba$os sobre
=ngenieros, *amos, +uiggrs, +e3a, 4ayer, entre otros, y que constituiría el primer traba$o
específicamente dedicado a brindar una visin de con$unto de los traba$os &istoriogr!ficos de la
i%quierda.
#os enfoques tericos y metodolgicos divergentes no &an de$ado de campear al interior de la
&istoriografía de i%quierda. Gna línea de pol6mica se &a dado entre el grupo que lidera +ablo +o%%i,
ad&erente a una visin de raí% t&ompsoniana de la estructura de clase, con e$e puesto en la
sub$etividad, y con gran 6nfasis metodolgico puesto en la &istoria oral, y otro enfoque que,
esquemati%acin mediante, se podría identificar con visiones m!s ortodo"as del mar"ismo, y al que
de distinta manera representan icol!s =3igo Carrera y 'duardo Sartelli. 'ste (ltimo a su ve% &a
ingresado en una línea de discusin, 6sta muc&o m!s dura, con el post-estructuralismo identificado
con el pensador franc6s 5lain 4audiou, en contra del planteo de escepticismo radical frente al
traba$o &istoriogr!fico que un grupo de esa tendencia )nucleado en torno a la revista
5contecimiento plantea.
#os &istoriadores de i%quierda forman parte de un con$unto de esfuer%os signados por cierta
dispersin y a veces superposicin de actividades, en la que cada peque3o grupo tiene su revista, su
centro de estudios, convoca sus propias $ornadas, encuentros, c!tedras libres. 11> #a circulacin
116
Algunos de esos documentos se pulicaron en la revista Periferias, y otros compilados en forma de liro 8con un amplio
estudio preliminar@ en 0o+n Dilliam Cooe. %e)tos traspapelados 6>BF9>G7 , !a osa lindada, >>>. Antes de ello, 2azzeo
haía dirigido la compilación de ensayos varios autores Cooe de vuelta. El gran descartado de la sociedad argentina, !a osa
lindada, <:::.
117
<<? El fenómeno de las cátedras lires, presente desde los a'os =>#, hizo e&plosión con las cátedras %he -uevara,
desarrolladas a partir de <::? y e n torno a los treinta a'os de la muerte del %he -uevara. A partir de entonces, iniciativas de ese
tipo se han multiplicado a lo largo y ancho del país3 2ar&, 2ariátegui, Gohn Oilliam %oo*e, Agustín /osco, Antonio -ramsci, etc.
han sido advocación de sendas cátedras lires. En ese fenómeno, la historia argentina no ha tenido la fuerte presencia que
huiera podido esperarse. Alg$n curso de historia argentina dentro de la %átedra !ire de 0erechos Humanos dirigida por 
)svaldo ayer, el curso de historia del movimiento orero encuadrado como %átedra !ire Agustín /osco, y no mucho mas.
 Argentina: La escritura de su historia 37 

entre grupos y entidades, y algunos esfuer%os de car!cter integrador, tienden a producirse con
mayor frecuencia, pero sin constituir todavía un campo/ identificable, capa% de darse una
estrategia, una política articulada que oponer a las que cuentan, en mayor o menor medida, con el
visto bueno de los poderes e"istentes. Construir esa articulacin, traba$ar en la convergencia de
esfuer%os que &oy se dan en dispersin, generar la capacidad de darse una política para
antagoni%ar con m!s 6"ito al pensamiento del establis&ment , son ob$etivos que no pueden
conseguirse ni r!pida ni f!cilmente, pero &oy tenemos el problema que suelen ni siquiera ser
percibidos en concreto como metas a alcan%ar.
La divulgación histórica
#a Historia tiene, desde antiguo, un p(blico muc&o m!s amplio que el dado por los especialistas y
estudiosos de disciplinas afines. 5 ese p(blico se dedican obras aligeradas de notas y otro aparato
erudito, que abarcan desde ensayos de elevadas aspiraciones en los que &istoriadores
profesionales deciden tomar cierta distancia de las reglas acad6micas para reali%ar sus planteos
con m!s libertad, &asta relatos biogr!ficos o de episodios &istricos situados en los m!rgenes de
la novelística, sin mayor preocupacin por el rigor de las &iptesis o la comprobacin de los &ec&os.
5rgentina tiene una prolongada tradicin en este campo, aunque qui%!s la produccin de 6"itos
editoriales de tem!tica &istrica, supera en los (ltimos a3os todo lo antes conocido.
'n el plano divulgativo la produccin de la &istoriografía liberal no fue tan importante, ni su
&egemonía tan persistente como en el campo acad6mico. +uede sí citarse una corriente dirigida al
p(blico infantil y adolescente, centrado en las biografías de prceres, que tuvo salida sobre todo a
trav6s de la 4iblioteca 4illiLen 118, al menos &asta los a3os >0/. 5llí destacarían 5lberto #arr!n de
Eere )que practicaba la biografía novelada y 5rturo Capdevila )decididamente volcado a la novela
&istrica, y que lleg a ser miembro de la 5cademia
@a en los a3os 20 el &istoriador 6li" #una, con sus numerosos libros y la revista mensual Jodo es 
Historia , dio origen a una línea de &istoria divulgativa que abrev en el revisionismo sin
embanderarse con 6l, reivindic al peronismo sin peroni%arse/ y al radicalismo sin fanatismos, en
una senda ecl6ctica )pero nunca neutral, que en t6rminos de generacin de un mercado &a tenido
resultados crecientes, e incluso se fue desprendiendo de la impronta revisionista/ cuando esa
corriente de$ de tener aceptacin masiva, en un proceso que casi al mismo tiempo forma y sigue a
l gusto popular/ en materia &istoriogr!fica. #una, si bien public obras sobre el siglo B=B, como
#os Caudillos , y variados intentos de &istoria integral o de interpretacin de aspectos generales
)4uenos 5ires y el =nterior , tuvo en el siglo BB )casi virgen de parte de la &istoriografía
acad6mica tradicional y tambi6n preterido por el revisionismo su ob$eto de escritura central. 5sí
public sus @rigoyen, 5lvear, Krti% , sus dos obras mayores sobre el peronismo )'l 9 y los tres
tomos de +ern y su tiempo  y el resumen 5rgentina. De +ern a #anusse , entre otros . #una ser!
recordado seguramente como el &ombre que llev la &istoria a los LiosLos, en forma de revista de
tirada masiva, fascículos coleccionables e incluso como suplemento de los diarios, adem!s de
convertirla en un best seller de librería en niveles a los que slo llegaron los m!s e"itosos libros
de los revisionistas, pero durante un período m!s breve )#una ya lleva cuarenta a3os de vigencia.
'n los 20/ el revisionismo gener una gigantesca tarea de divulgacin, aunque en general sin
escribir demasiadas obras de específico propsito divulgativo. #a ortodo"ia narrativa y la calidad
literaria de muc&os de sus te"tos &acían simple su lectura a nivel masivo, impulsada en gran
manera por la elevada politi%acin e"istente en el período. 5sí obras como #a guerra del +araguay 
y las montoneras argentinas , de ?os6 ;aría *osa , o los sucesivos tomos en que ?orge 5belardo
*amos narr la &istoria nacional se convirtieron en best-sellers. Jambi6n tuvieron elevada
difusin las obras panor!micas escritas durante o antes de ese período, como la Historia 5rgentina
de 'rnesto +alacio o la de ?os6 #uis 4usanic&e, e incluso los 17 tomos de la de *osa alcan%aron
elevadas cifras de ventas, como antes di$imos.
118
  !a propia revista (illien, originada en las primeras décadas del siglo, fue un escenario privilegiado para la versión más
apologética de la historiografía oficial, dedicada a un p$lico infantil o en los primeros a'os adolescentes.
 Daniel Campione 38 

'n esos a3os de auge de la circulacin bibliogr!fica tambi6n desde el mar"ismo &ubo obras que,
aunque tampoco pensadas específicamente para ese propsito, alcan%aron a un mercado de
lectores en e"pansin. #os breves y muy baratos tomos de ;ilcíades +e3a tuvieron un lugar central
para la difusin de esa corriente, pero no lleg a ver una política de sistem!tico ingreso en el
debate &istrico en el campo mar"ista. )'l +C intent &acerlo en cierta manera, pero sin romper
con su sistema editorial de distribucin restringida, y la &istoriografía comunista sigui teniendo a
sus afiliados y simpati%antes m!s cercanos como su p(blico fundamental.
#a &istoriografía universitaria posterior a 1A87, luego de asentarse en el terreno universitario, se
&a lan%ado a disputar este terreno )la Historia 5rgentina publicada como suplemento de Clarín es
una evidencia en este sentido, así como el volumen Historia 5rgentina Contempor!nea, de #uis
5lberto *omero o la coleccin de biografías del ondo de Cultura 'conmica que se puso a la venta
en LiosLos, qui%!s como el primer intento org!nico de ingresar a la difusin masiva con las mismas
firmas de la academia )para los te"tos escolares e"iste el antecedente de ?os6 #uis *omero, que
tambi6n aport su 4reve Historia 5rgentina . 'n una empresa consciente )y e"plícita de
dominacin de todo el campo &istoriogr!fico en sus diversos niveles, la divulgacin masiva no podía
ser descuidada, y #. 5. *omero, guía y operador en $efe/ de esta empresa cultural, se lan% con
decisin a ese terreno, con ayudas sustantivas como la del ;ultimedios Clarín.
Cabe destacar una línea de divulgacin emprendida recientemente por &istoriadores de i%quierda
)dedicados principalmente a la ense3an%a secundaria, miembros del cuerpo docente del acional
4uenos 5ires y la 'scuela Superior de Comercio Carlos +ellegrini, que &an tenido la particularidad
de optar sobre todo por medios audiovisuales )video y televisin por cable y &an reconstruido con
una perspectiva crítica la &istoria contempor!nea de nuestro país, con el m6rito adicional de llegar
&asta nuestros días.
*o)re las perspectivas &uturas 
+lantearse el rol del pensamiento y la investigacin de i%quierda en el terreno del debate &istrico,
e"ige un amplio re-e"amen de todo lo que se &i%o &asta la d6cada de los >0/, pero tambi6n un
profundo an!lisis del campo de la &istoria en la sociedad argentina &oy, que incluya a los !mbitos
acad6micos pero no los eri$a en e$e e"clusivo del an!lisis, o en permanente referencia contra la
cual )pero en definitiva a partir de/ e$ercer las propias pr!cticas.
'n los (ltimos a3os, la consideracin de la &istoria por la sociedad argentina en general y por los
profesionales de la &istoriografía en particular, est! atravesada por el espíritu de 6poca/
imperante desde los a3os 80/: Declinar del con$unto de las perspectivas anticapitalistas, asuncin
del desarrollo capitalista cada ve% m!s internacionali%ado como el (nico camino posible de la
evolucin de la &umanidad en un futuro visible, desprestigio y p6rdida de inter6s de las pr!cticas
militantes en general y políticas en particular, ocupacin del espacio de pretensin progresiva por
corrientes críticas/ que no centran su proclamada criticidad en la b(squeda de un sendero de
transformacin social radical, etc.
'n particular en nuestro país, las vie$as pol6micas en torno a la lectura del pasado, &an quedado
acalladas, mientras que la pretensin de articular pr!ctica intelectual con militancia política, lleva
apare$ada la condena a la marginalidad, tanto en el campo acad6mico como en los espacios de
consagracin dentro de la cultura de masas.
'llo &ace que el estado de situacin/ de la &istoriografía nacional, &aya sufrido cambios
sustanciales: a #a corriente predominante de la &istoriografía universitaria &a alcan%ado un nivel
de &omogeneidad y una permanencia en su insercin en la direccin de los !mbitos institucionales,
que no tiene precedentes en el país. #a produccin de investigaciones de alta calidad no siempre &a
estado acorde a esa continuidad, pero es indudable su &egemonía en el campo de la academia y en
la divulgacin, sobre todo la dirigida a un p(blico relativamente ilustrado. Con todo, se enfrentan a
la aparicin de corrientes fuertemente críticas, que consiguen impacto especialmente en las
 $venes generaciones de investigadores, y al fracaso del proyecto político )la transicin a la
democracia/ moderni%adora y equitativa que estaba implícito en su lectura de la &istoria. b #a
 Argentina: La escritura de su historia 39

pol6mica entre liberales y revisionistas )y sobre todo la fuerte empresa plítico-cultural que los
revisionistas impulsaban &a caducado. Hoy el sentido com(n &istrico se forma m!s bien con una
literatura de divulgacin deliberadamente contempori%adora/, que tiene a 6li" #una como
protagonista estelar, y que (ltimamente se e"presa en biografías noveladas que venden decenas de
miles de e$emplares. c #a &istoriografía de la 5cademia acional de la Historia e instituciones
afines no parece tener ya un papel específico que cumplir, ni siquiera de cara a los sectores m!s
conservadores, que tienden a aceptar gradualmente la visin &egemnica &oy en las instituciones
universitarias )que a su ve% se acerca con la cosmovisin/ grata a las clases dominantes. Iui%!s la
incorporacin progresiva de &istoriadores universitarios, y de divulgadores de 6"ito )#una lleva
varios a3os en su seno, termine convirtiendo a la 5cademia en el mascarn de proa/ de una
comunidad &istoriogr!fica unificada ba$o la &egemonía de la &istoriografía universitaria.
5nte ese cuadro, cabe preguntarse cual puede ser el programa de accin/ de la &istoriografía de
i%quierda, en general adscripta a diversas vertientes del mar"ismo. 'sto resulta particularmente
problem!tico, si se considera que esa &istoriografía, como &emos visto, nunca tuvo una
consolidacin como escuela/, ni posibilidades de abandonar cierta marginalidad, salvo en períodos
muy breves. +or a3adidura, se enfrenta a una concepcin de la formacin del &istoriador )y del
investigador en ciencias sociales en general, que tiende a la endogamia, a convertir la produccin
en un medio para construir un currículum y no en un camino para la construccin de conocimiento, y
muc&o menos en parte integrante de una militancia intelectual. Creemos que podrían se3alarse las
siguientes tareas principales:
a +rocurar avances en superar la cesura entre &istoriografía profesional y acad6mica e
&istoriografía militante o de partido. +romover la articulacin entre los ambientes
universitarios y los !mbitos de la militancia, fortaleciendo las tareas que pongan a traba$ar
con$untamente a gente de ambas procedencias, sin paternalismos ni antiintelectualismos
igualmente inadecuados. Se trata de destruir el pensamiento de becario/, siempre centrado en
&acer carrera y acumular publicaciones, y por lo tanto despreocupado en el impacto social de
su actividad de investigacin y de ense3an%a, y proponer la recuperacin de una 6tica militante
del traba$o intelectual, que permita avan%ar en el traba$o colectivo, sin $erarquías rígidas ni
cursus &onorum obligatorio pero sin diletantismos  que menosprecien la disciplina intelectual y
la construccin pausada y laboriosa del conocimiento. 'sa puede ser la me$or respuesta a la
despoliti%acin/ de la actividad &istrica que &a impulsado la corriente &egemnica desde
mediados de los 80/.
b Jraba$ar en la &istoria de las clases subalternas y de la i%quierda, con un enfoque que se
empe3e en no reproducir la mirada desde arriba/ que suele tener la &istoriografía oficial, ni en
aplicar moldes preconcebidos que siempre concluyen por descubrir/ lo que van a buscar, sino
de esfor%arse en construir una &istoria desde aba$o/. 'llo comprende una labor que incluya lo
local, lo micro/, pero articulado en la visin de la totalidad, en la comprensin b!sica de la
formacin social que se est! investigando, sin encantarse por la visin detallista pero
inarticulada, al estilo de quien mira por la lente de un microscopio.
c *escatar las luc&as obreras y populares, tanto las de alcance nacional como las regionales y
locales, con un aborda$e que no considere la recuperacin de la memoria/ como fin en sí mismo,
sino como paso indispensable para anali%ar rigurosamente la trayectoria de las clases
subalternas en nuestro país, con un inter6s ligado a la transformacin social.
d Desarrollar una crítica de sentido integral a la corriente &istoriogr!fica &egemnica, y
proponer interpretaciones alternativas a las que 6sta efect(a y difunde, sin que aquella crítica
 y esta formulacin de alternativas se conviertan en fines en sí mismos u obsesiones: o se

También podría gustarte