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Las tres sustancias de Descartes

Descartes propuso un nuevo método filosófico basado en la razón y la deducción para establecer verdades ciertas. Este método involucra (1) dudar de todo excepto lo que es evidentemente cierto, (2) analizar problemas en sus elementos más simples, y (3) sintetizar el conocimiento de manera deductiva desde lo más simple a lo más complejo. Descartes aplicó este método para establecer su primera verdad - "pienso, luego existo" - y construir un sistema filosófico que explica la realidad en términos de

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Las tres sustancias de Descartes

Descartes propuso un nuevo método filosófico basado en la razón y la deducción para establecer verdades ciertas. Este método involucra (1) dudar de todo excepto lo que es evidentemente cierto, (2) analizar problemas en sus elementos más simples, y (3) sintetizar el conocimiento de manera deductiva desde lo más simple a lo más complejo. Descartes aplicó este método para establecer su primera verdad - "pienso, luego existo" - y construir un sistema filosófico que explica la realidad en términos de

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TEMA 7: DESCARTES

INTRODUCCIÓN

1.- EL PROYECTO DE LA FILOSOFÍA CARTESIANA

2.- RAZÓN Y MÉTODO: EL CRITERIO DE VERDAD


2.1 ESTRUCTURA DE LA RAZÓN Y MÉTODO
2.2 LA DUDA Y LA PRIMERA VERDAD: PIENSO LUEGO EXISTO
2.3 LAS IDEAS
2.4 LA EXISTENCIA DE DIOS Y DEL MUNDO

3.- LA ESTRUCTURA DE LA REALIDAD: LA TEORÍA DE LAS TRES


SUSTANCIAS
3.1 EL CONCEPTO DE SUSTANCIA Y SUS TIPOS
3.2 LA NATURALEZA DE DIOS
3.3 LA NATURALEZA DE LOS CUERPOS
3.4 EL HOMBRE

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INTRODUCCIÓN

Descartes nace en 1596 (La Haye), Francia, en el seno de un familia noble y


acomodada. Desde 1604 hasta 1612 estudió en el colegio de los jesuitas de La
Fleche. Después de un periodo militar (participó en la Guerra de lso treinta años) ,
dedicó su vida al estudio, a la ciencia y a la filosofía gracias a su fortuna. Vivió en
Holanda durante algún tiempo y allí tuvo problemas con alguna de sus obras. En
1649 se trasladó a Estocolmo donde murió al año siguiente (1650). Además de
filósofo, Descartes es matemático y científico. Su filosofía, como veremos, estará
muy ligada a la ciencia de la época. Sus obras más importantes son: Reglas para la
dirección del espíritu; Meditaciones metafísicas; Discurso del método; Principios de
filosofía.

Descartes es considerado el primer filósofo moderno. La filosofía moderna surge


en estrecha relación con la nueva ciencia y se caracteriza por la autonomía plena de
la razón; es decir, por la independencia de ésta con respecto a cualquier instancia
externa o ajena a ella: la fe, las autoridades o la tradición. La razón, a partir de ahora,
se va a convertir en el principio supremo y criterio último tanto en el orden del
conocimiento (determinando lo verdadero y lo falso) como en el orden moral y político
(determinando lo correcto o incorrecto, lo justo o injusto).

Por otra parte, Descartes también es considerado el iniciador del racionalismo


moderno, una corriente de pensamiento a la que pertenecen también Spinoza,
Leibniz, Malebranche, etc. Las características generales de esta corriente son:

- La defensa a ultranza de la razón frente a otras formas de conocimiento: los


sentidos, la imaginación, etc. (Racionalismo vs Empirismo). El poder de la razón
radica en la capacidad de sacar de sí misma las verdades primeras y fundamentales
(llamadas ideas innatas), a partir de las cuales, y por deducción, es posible obtener
todas la demás, y conocer así toda la realidad.

- La búsqueda de un método de conocimiento. Se rechaza el método silogístico


propio de la lógica aristotélica y se defiende un método que permita hacer nuevos
descubrimientos a imitación del método matemático. El modelo perfecto es, para
ellos, los principios de geometría de Euclides. La evidencia y necesidad del
conocimiento son una consecuencia directa de la aplicación de este método.

- Subjetivismo : el sujeto y sus ideas constituyen el punto de partida de la filosofía, y


no la realidad. El mundo de ahí fuera no resulta una verdad evidente como se ha
pensado siempre sino que tiene que ser demostrada. (Subjetivismo vs Realismo).
Esta característica la comparten los racionalistas con los empiristas.

1.- EL PROYECTO DE LA FILOSOFÍA CARTESIANA

Descartes comienza su filosofía rechazando o poniendo en cuestión el saber o la


ciencia de su época, el saber que se enseña en las escuelas y universidades y que él
mismo ha aprendido. La razón fundamental es que, según él, es que no se trata de
un auténtico saber, sino más bien de una amalgama de conocimientos
desconectados unos de otros repletos de falsedades o supuestas verdades no
demostradas (lo compara con “un edificio en ruinas" que requiere una reconstrucción
urgente). Por eso, el propósito esencial de su filosofía va a ser una auténtica reforma
del saber, o, siguiendo con la metáfora que el mismo utiliza, levantar un nuevo

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edificio del saber.

Dicha reforma ha de comenzar por la unificación de todos las disciplinas


científicas o saberes existentes con objeto de crear una sola ciencia unificada
(unidad de la ciencia, que se ha de corresponder, en último término, con la unidad
que Descartes atribuye a la razón). Es decir, su propósito será construir un sistema
filosófico omnicomprensivo (un sistema metafísico, un “sistema del mundo”) que se
abarque todos los ámbitos de la realidad y que se asiente sobre pilares firmes, esto
es, sobre verdades demostradas, consiguiendo, de esta manera, que sea
absolutamente cierto y universalmente válido. (Una ciencia universal y
absolutamente verdadera). Una ciencia así, solo es posible, piensa Descartes, si se
dispone de un método adecuado de conocimiento.

2.- RAZÓN Y MÉTODO

2.1 ESTRUCTURA DE LA RAZÓN Y MÉTODO


Según Descartes, es absolutamente necesario utilizar un método riguroso para
conseguir la certeza de nuestros conocimientos. Dicho método, ha de ser
demostrativo, para evitar el error y, al mismo tiempo, debe ayudarnos a descubrir
nuevas verdades, ampliar nuestro conocimiento (método de descubrimiento -“ars
inviniendi”-). Por ello, rechaza (como ya hiciera antes F. Bacon) el método silogístico,
ampliamente utilizado por la Escolástica, dado que no sirve, a su juicio, para
descubrir nuevas verdades, sino para exponer o desarrollar verdades ya conocidas.

El método que, según Descartes (y los demás racionalistas), cumple con los
requisitos descritos más arriba es el método de las matemáticas. La eficacia de
este método está garantizada pues coincide con el uso correcto de la razón que
implica dos operaciones básicas: la intuición y la deducción; es decir, se parte de
principios simples y evidentes, y de ellos, se deducen todos los demás conocimientos
(axiomas y teoremas matemáticos).

Reglas del método


Aunque el modelo es el método deductivo de las matemáticas, Descartes critica
la excesiva complejidad que presenta dicho método cuando se aplica en áreas como
la geometría, el análisis, e incluso la lógica silogística. Por eso, Descartes propone
unas cuantas reglas (cuatro) que constituyen una y una mejora del método deductivo
de las matemáticas, y cuyo estricto seguimiento nos asegurará siempre la verdad de
todos nuestros conocimientos.

Estas son las cuatro reglas tal y como el filósofo francés las expone en su Discurso
del método:

1ª) Evidencia: “El primero consistía en no admitir cosa alguna como verdadera si no
se la había conocido evidentemente como tal. Es decir, con todo cuidado debía evitar
la precipitación y la prevención, admitiendo exclusivamente en mis juicios aquello que
se presentara tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviera motivo alguno
para ponerlo en duda.”

2ª) Análisis: “El segundo exigía que dividiese cada una de las dificultades a
examinar en tantas parcelas como fuera posible y necesario para resolverlas más
fácilmente”.

3ª) Síntesis: “El tercero requería conducir por orden mis reflexiones comenzando por

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los objetos más simples y más fácilmente cognoscibles, para ascender poco a poco,
gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos, suponiendo inclusive un
orden entre aquellos que no se preceden naturalmente los unos a los otros.”

4ª) Revisión: “Según el último de estos preceptos debería realizar recuentos tan
completos y revisiones tan amplias que pudiese estar seguro de no omitir nada.”
(Discurso del método, Cap. 2)

La primera regla, viene a decir que sólo se ha de aceptar como verdadero lo


evidente: las ideas evidentes son intuidas, captadas inmediatamente por el
entendimiento y sus características son: la claridad y la distinción.
- “Idea clara”: idea presente, manifiesta, cuya verdad es inmediatamente
reconocida.
- “Idea distinta”: perfectamente delimitada, es decir, que no es confusa.

Esta primera regla supone una ruptura, por parte de Descartes, con el concepto
tradicional de verdad. La filosofía desde siempre entendió la verdad como un
adecuación o una correspondencia entre el pensamiento y la realidad, es decir, entre
lo que se piensa o se afirma sobre las cosas y lo que las cosas son (verdad objetiva).
El concepto de verdad que está proponiendo Descartes es bien distinto; la verdad es
ahora una propiedad de las ideas (propiedad subjetiva), es un rasgo o característica
que tienen en sí mismas las ideas: la evidencia.

La segunda y tercera regla indican como se ha de proceder para alcanzar la


verdad. Dos momentos: a) Análisis: descomposición de un problema en sus
elementos simples y b) Síntesis: reconstrucción del problema, ahora de forma
organizada, a partir de los elementos simples procediendo de manera deductiva.
La cuarta regla aconseja la revisión del proceso (análisis y síntesis) para
comprobar que no nos hemos saltado ningún paso y confirmar así plenamente su
verdad, su evidencia.

El método cartesiano es, como se puede apreciar, un método deductivo, en el


que tiene poca o ninguna importancia la experiencia. Contrasta, en este sentido, con
el método compositivo-resolutivo de Galileo. Los éxitos de este método están, de
sobra, probados en los diferentes ámbitos de la matemática. La intención de
Descartes es trasladarlo a otros ámbitos del conocimiento, aplicarlo en otras ciencias,
esperando conseguir en ellas el mismo éxito, es decir, la misma certeza que ha
conseguido en matemáticas.

De acuerdo con su proyecto inicial de construir una nueva ciencia o sistema


filosófico universal sobre bases realmente ciertas y seguras, Descartes piensa que es
prioritario establecer un principio absolutamente evidente, una verdad
absolutamente cierta, donde fundar dicha ciencia. Y dado que la Filosofía (La
Metafísica), es la ciencia más importante que ha de servir de fundamento para todas
las demás (“la ciencia de los primeros principios”), ese principio tendrá que ser
necesariamente un principio filosófico.

Según Descartes, una vez establecido un principio filosófico que está fuera de
toda duda, se ha de partir de él, y con ayuda del método, es decir, procediendo de
forma deductiva, se podrán obtener todas las demás verdades que estén al alcance
de nuestra razón y construir así todo el edificio del conocimiento.

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2.2 LA DUDA Y LA PRIMERA VERDAD

La “duda metódica”
Como se viene insistiendo, el proyecto cartesiano de construir una ciencia con
validez universal requiere de unos principios o de unas verdades absolutamente
ciertos sobre los que no quepa la más mínima posibilidad de duda. Sólo de este
modo, el conjunto de saberes y conocimientos de esta ciencia tendrá la solidez y la
consistencia necesarias. Con otras palabras, lo que busca Descartes es un
fundamento absolutamente seguro para el saber.

En el proceso de búsqueda de esas verdades inconmovibles, Descartes somete a


revisión todos sus conocimientos y se propone eliminar o rechazar, si es preciso,
todas aquellas supuestas verdades sobre las que cabe dudar, es decir, aquellas
ideas o creencias que no se presentan con una certeza absoluta o que no están
firmemente fundadas. Así pues, el punto de partida de su tarea filosófica va a ser la
duda.

Pero, ¿de qué es posible dudar? (motivos de la duda)

- Las cosas no son como aparentan. Los sentidos muchas veces nos engañan y, por
ello, no podemos estar seguros de la información que nos proporcionan. Falacia de
los sentidos

- También es posible dudar de la misma existencia de las cosas del mundo. Nuestros
sueños son tan reales o más que la propia realidad. ¿ Cómo sé que esta realidad en
la que creo no es soñada por mí? ¿Cómo distinguir la realidad de las ilusiones de los
sueños? Imposibilidad de distinguir el sueño de la vigilia.

- Finalmente, la razón, a veces, se equivoca en sus demostraciones. Es posible dudar


de las verdades más evidentes, como los razonamientos matemáticos. Tal vez no
llego a ser consciente de los errores que yo mismo cometo cuando razono o que
alguien me induce a cometer. Paralogismos de la razón (Hipótesis del Genio
Maligno, en las Meditaciones metafísicas)

Las características de la duda cartesiana son pues las siguientes:

a) Universal: afecta a todos los conocimientos.

b) Metódica: la duda es el medio para llegar a la verdad ( no es una duda


escéptica, como la de Montaigne, por ejemplo).

c) Teórica: no afecta a la moral, la política o la religión (Descartes propone una


moral provisional, como prudente guía para el comportamiento mientras dura
el proceso de la duda).

El Cógito y la primera verdad: El criterio

Una duda tan extensa y radical casi lleva a Descartes a caer en el escepticismo.
Pero afortunadamente encuentra finalmente un principio incuestionable, una verdad
absoluta (inmune a toda duda): la existencia del propio sujeto que piensa y duda
( "Pienso luego existo", -"Cogito ergo sum"-). En efecto, puedo dudar de todo, dice
Descartes, menos de que dudo, de que pienso, es decir, no puedo dudar de que
existo como sujeto que piensa, quiere, imagina, etc.

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Mi existencia como sujeto pensante, está fuera de toda duda. Pero ésta, no es
sólo la primera verdad y la primera certeza, es también el prototipo de toda verdad;
es decir, el criterio de toda verdad, de toda certeza. Todo conocimiento que se
presente con la misma claridad y distinción con la que se ha presentado éste, será
verdadero y podrá afirmarse con inquebrantable certeza.

Ciertamente Descartes ha llegado a una primera verdad indubitable : su


existencia como sujeto que piensa (" pienso, luego existo" ). Sin embargo, todavía no
está seguro racionalmente de la existencia de un mundo exterior, el mundo que
puede ver y tocar, el mundo que piensa con sus ideas ( recuerda: la falacia de los
sentidos, la imposibilidad de distinguir la vigilia del sueño). Por otra parte, tampoco
está seguro de la veracidad de las demostraciones matemáticas (Hipótesis del genio
maligno)

Entonces, ¿cómo demostrar la existencia fuera del pensamiento de un


mundo exterior, de una realidad extramental? ¿Cómo tener la certeza de que
existe algo aparte de mi pensamiento, algo exterior a él?

La estrategia que sigue Descartes para responder a esta inquietante cuestión, le


viene marcada por su método: consiste en deducir la existencia de la realidad a
partir de la existencia del Pensamiento (primera verdad). De la primera verdad,
"yo pienso", han de extraerse todos los demás conocimientos, incluido, el
conocimiento de que existen las realidades extramentales, las cosas.

Como puede apreciarse, el planteamiento cartesiano se aleja de la filosofía


clásica y la Escolástica que creen ingenuamente en un mundo y en la posibilidad de
formarse ideas adecuadas sobre el mismo. Ahora, la existencia del mundo exterior no
es, desde el punto de vista filosófico, una verdad evidente, sino que necesita ser
probada; y, para realizar dicha prueba, el sujeto solo cuenta con sus ideas. Dicho de
otra manera, el sujeto tiene que demostrarse así mismo (convencerse así mismo) de
la existencia de la realidad a la que se refieren sus pensamientos. Así pues, como se
apuntó ya al principio de este tema, la filosofía de Descartes y, en general, la filosofía
moderna, es una "filosofía del sujeto": el proceso de conocimiento comienza en el
sujeto, va de "dentro hacia afuera".

2.3 LAS IDEAS

El pensamiento piensa ideas


Descartes, por tanto, partirá del pensamiento en su tarea de construir el edificio
del saber, y lo primero que encuentra en su pensamiento son las ideas. El
pensamiento piensa pensamientos, ideas.
Las ideas son representaciones de la mente, " imágenes ", a través de las cuales
creemos conocer el mundo. El pensamiento recae inmediatamente sobre las ideas no
sobre las cosas; las ideas son como lentes transparentes a través de las cuales se
ven las cosas. Esto supone una ruptura con el realismo de la filosofía clásica.

Tipos de ideas
Todas las ideas son, según Descartes, idénticas en tanto que actos mentales,
pero hay diferencias entre ellas si se atiende a su contenido.
Existen tres tipos de ideas:
a) Adventicias: aquellas ideas que parecen provenir de nuestra experiencia

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externa (ej: la idea de árbol, de casa, etc).

b) Facticias: ( aquellas que la mente construye a partir de otras ideas (ej: caballo
con alas).

c) Innatas: no son construidas por mí, ni proceden de experiencia externa


alguna, sino que el pensamiento las posee en sí mismo y son intuidas de forma
inmediata y evidente.
Entre las ideas innatas encuentra Descartes la idea de Infinito. No es adventicia,
ni tampoco facticia (la idea de infinito no se obtiene por la negación de la idea de
finito, sino al contrario ). E inmediatamente la identifica con Dios.

2.4 LA EXISTENCIA DE DIOS Y EL MUNDO

Pruebas de la existencia de Dios


Descartes demuestra la existencia de dios utilizando tres argumentos distintos:
- Argumento gnoseológico: toda idea tiene una causa proporcionada; la idea de un
ser perfecto tiene que proceder de un ser perfecto real; es imposible que tenga su
origen en mí, puesto que yo estoy lleno de imperfecciones.

- Argumento de la causalidad: puesto que yo no soy perfecto, no me he creado a


mí mismo, porque me habría dado todas las perfecciones de que carezco. Luego, ha
de existir un ser perfecto que me ha dado la existencia.

- Argumento ontológico (San Anselmo): La idea de Ser infinitamente Perfecto tiene


que incluir su existencia, puesto que, si no existiera, no sería tan perfecto. De la idea
de Ser Perfecto a su existencia real.

Dios: garantía del conocimiento.


La existencia de dios para Descartes, es una verdad evidente. Y puesto que dios
existe y es absolutamente bueno, no puede permitir que yo me engañe cuando
pienso en la existencia de un mundo aparte de mis pensamientos. Dios es así, la
garantía de que a mis ideas ( verdaderas y evidentes: claras y distintas) les
corresponden unas realidades extramentales ( es decir, son verdaderas también en
otro sentido: se adecuan a las cosas del mundo -verdad como adecuación-)
En definitiva, Descartes vendría a decir algo así como que: existe un mundo y
es cierto el conocimiento que yo tengo de él, porque existe dios.

Pero, el recurso a dios como garantía del conocimiento y su demostración hacen


que Descartes incurra en un Círculo vicioso. La existencia de dios resulta ser una
verdad absolutamente evidente, es decir, clara y distinta; y esta idea, por otra parte,
garantiza a su vez, la verdad de las demás ideas evidentes. Dicho de otra manera, no
podemos confiar plenamente en nuestras ideas claras y distintas hasta saber que
dios existe; pero no podemos demostrar la existencia de dios si no nos fiamos de
nuestras ideas claras y distintas.
En cualquier caso, hay que decir que el dios de Descartes, no es el dios de la fe,
el dios de la filosofía medieval, sino un principio absoluto exigido por la razón (Deus
ex machina), que garantiza la verdad de nuestros conocimientos, la racionalidad de
lo real; en definitiva, la identidad ser y pensar.

3.- LA ESTRUCTURA DE LA REALIDAD: LA TEORÍA DE LAS TRES SUSTANCIAS

3.1 EL CONCEPTO DE SUSTANCIA Y SUS TIPOS

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Sustancia, atributos y modos
El concepto de sustancia es fundamental en la filosofía de Descartes. Ésta es
para él “una cosa que existe y que no necesita de otra para existir " (definición
que comparten la mayoría de filósofos racionalistas).
En la sustancia, Descartes distingue atributos y modos. Llama atributos a
aquello por lo cual una sustancia se distingue de otras. Cada atributo es suficiente
para conocer la sustancia, pero hay uno que constituye su naturaleza y su esencia y
del que todos los atributos dependen. Los modos serían modificaciones de los
atributos y, al afectarlos, delimitan también a la sustancia.

Las tres sustancias


Una vez demostrada la existencia del Yo, de Dios y del Mundo, Descartes ya ha
establecido las tres esferas o ámbitos de la realidad, las tres sustancias: Dios o
sustancia infinita (res infinita), Yo o sustancia pensante (res cogitans) y los
Cuerpos o sustancia extensa (res extensa).
Según la definición de más arriba, sólo Dios sería sustancia en sentido estricto,
puesto que los demás seres son, según Descartes, creados y conservados por dios.
Pero esta definición puede mantenerse si con ella se quiere indicar, como pretende
hacer él, la independencia de la res cogitans (yo, alma) y la res extensa (cuerpos), en
el sentido de que no precisan la una de la otra para existir.

SUSTANCIAS ATRIBUTOS MODOS

-Sustancia infinita, Dios (Res infinita) -Perfección -


Infinito,eterno,inmutable,
omnipotente, etc
-Sustancia pensante,alma (Res cogitans) -Pensamiento -
Entendimiento,memoria,
sentidos, voluntad, etc
-Sustancia extensa,mundo (Res extensa) -Extensión -Figura y movimiento

3. 2.- LA NATURALEZA DE DIOS

Dios es para Descartes, una sustancia infinita, eterna, inmutable, independiente,


omnisciente, omnipotente y por la cual todas las cosas que existen han sido creadas.
Dios es una cosa que piensa y que posee en sí todas las perfecciones, no ha sido
causado por nadie, ni necesita de otra idea para ser explicado, mientras todo los
seres son causados por dios y necesitan de Él para ser explicados.
De la voluntad libre de dios depende la creación y la conservación de las cosas; y
todas las verdades necesarias y evidentes dependen como hemos visto en último
término de él.

3.3 LA NATURALEZA DE LOS CUERPOS

Matematización del mundo


El mundo para Descartes se compone de cuerpos cuyas características
principales son la extensión y el movimiento, cualidades objetivas y cuantificables
(cualidades primarias). Prescinde de las cualidades no cuantificables, los colores,
sonidos, etc (cualidades secundarias) ya que tienen, según él, un carácter
subjetivo, es decir no se encuentran en las cosas, sino en nuestro modo de captarlas.

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Desnuda la materia, de todas las cualidades atribuidas por Aristóteles (excepto el
desplazamiento local), se va a prestar fácilmente a su matematización (característica
de la ciencia moderna: Kepler, Galileo, Newton, etc).

Descartes defiende una concepción mecanicista del mundo. El mundo es como


un gran mecanismo regido por leyes generales. Todos los cuerpos que hay en él se
ven sometidos continuamente a fuerzas, que son las responsables de sus
movimientos. El conocimiento de las cualidades objetivas de la materia y las leyes del
movimiento bastarán para explicarlo todo.

3.4 EL HOMBRE

Concepción dualista
El hombre es para Descartes una realidad dual. Está compuesto de dos
sustancias separadas: el alma (que es Pensamiento) y el cuerpo (que es una
sustancia extensa). Dicha separación es evidente, pues, como dice en su "Discurso",
podemos imaginar que no tenemos cuerpo, pero es imposible imaginar que no
pensamos.
- El cuerpo, en cuanto sustancia extensa, material, está sometida a las leyes físicas,
es simplemente una máquina.
- El alma, nuestro yo, es una sustancia espiritual y libre, ajena al mecanicismo y al
determinismo del mundo corpóreo.
Existe una diferencia radical entre el hombre y los animales: ellos sólo tienen
cuerpo, son cosas extensas y se comportan estrictamente como máquinas.

La relación entre alma y cuerpo


Si alma y cuerpo son sustancias separadas, ¿cómo se explican sus
relaciones? ¿ por qué parecen constituir una unidad ?. El alma influye en el
cuerpo (por ejemplo, si quiero mover un brazo lo muevo), y viceversa, el cuerpo
influye en el alma (por ejemplo, cuando padecemos una enfermedad, mi alma se ve
afectada). Descartes es consciente de las relaciones mutuas entre cuerpo y alma,
pensamiento y extensión, pero nunca logra explicarlas convincentemente. Afirma que
el alma no está en el cuerpo como un piloto en su nave, sino que existe una unión
más íntima entre ellos, a través de lo que él llama la glándula pineal.
A pesar de las dificultades que ello le plantea, él insistirá siempre en la
separación de ambas sustancias. ¿ A qué puede deberse esto?. La explicación sólo
puede encontrarse en la pretensión del filósofo francés de defender la autonomía del
alma, su libertad. Es decir, el alma, como una sustancia autónoma e independiente,
escapa al determinismo que rige en la naturaleza.
La libertad es para Descartes evidente, es la perfección propia del hombre que le
permite ser dueño de la naturaleza y de sus acciones. Ésta, no es ni indiferencia, ni
arbitrariedad, consiste más bien, en la elección de lo que es propuesto por el
entendimiento como bueno y verdadero, lo que permite dominar nuestras pasiones y
alcanzar así la máxima perfección y felicidad.

El problema de relación entre alma y cuerpo (Problema de la comunicación de


las sustancias) provocará un largo debate en el que participan, entre otros autores,
Malebranche, que defiende el "ocasionalismo ": Dios intercede cuando mi alma
afecta a mi cuerpo, y Spinoza, que resuelve el problema considerando que cuerpo y
alma son aspectos de una misma sustancia: Dios (“Deus sive natura”).

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