LENGUA 1º EVALUACIÓN 2º BACHILLER
1º EVALUACIÓN LENGUA 2º BACHILLER
TEMA 1: LA NARRATIVA
1.1. A Elegir por el profesor en el aula y por el alumno en la prueba:
A. La novela española en los años 40: La familia de Pascual Duarte y Nada
La ruptura de la sociedad española provocada por la Guerra Civil repercutió en la literatura del momento, que ya
durante los primeros años de posguerra, sufrió una fuerte censura, que prohibía toda desviación o crítica de la
doctrina oficial del Régimen.
Bajo este nuevo panorama, caracterizado por la represión, el exilio, el empobrecimiento intelectual de España y,
sobre todo, la censura, que acarreaba obras de escasa originalidad o de estilo triunfalista, surgen dos novelas muy
innovadoras escritas por autores casi desconocidos hasta el momento: La familia de Pascual Duarte de Camilo José
Cela y Nada de Carmen Laforet.
Estas obras se enmarcan dentro de la corriente de novelas de realismo existencial, caracterizadas por reflejar la
miseria moral y material, y la frustración que produce el ambiente de posguerra en unos personajes que se
muestran desarraigados y desilusionados, y que sufren una existencia sin valores a los que aferrarse.
La familia de Pascual Duarte, escrita por Cela en 1942, se caracteriza por utilizar la técnica del tremendismo, es
decir, un realismo centrado en los aspectos más crueles, siniestros y aberrantes de la realidad. La obra tiene
influencias de la novela picaresca y del naturalismo, relata la historia de Pascual Duarte, un criminal que, antes de ser
ejecutado, decide contar su vida para liberar su conciencia. Se presenta como víctima de unos orígenes familiares y
sociales miserables, que determinaron su carácter violento. Cela recurre a la técnica del “manuscrito encontrado”, y
finge que es una autobiografía del protagonista a la que el transcriptor ha añadido otros documentos. Su estilo se
caracteriza por la crudeza con la que se relatan los crímenes de Pascual y por el uso de la primera persona.
Nada, escrita por Carmen Laforet en 1944 (Ganadora de la primera edición del Premio Nadal), llamó la atención no
solo por la juventud de la escritora, tenía 23 años en ese momento, sino por la descripción que esta hizo sobre la
sociedad de aquella época.
La novela narra el viaje de Andrea, la protagonista, a casa de su abuela y otros familiares, en la Barcelona de
posguerra, para asistir a la universidad. Pronto sufrirá un desengaño al comprobar el ambiente opresivo de esta casa
mezquina, oscura, cerrada, sucia y maloliente. Cuando a alguno de los personajes se le pregunta qué le pasa, qué
piensa, qué siente, con frecuencia se obtiene la misma respuesta: "nada".
El relato muestra a la perfección el estancamiento y la pobreza de la sociedad española de posguerra y la lenta
desaparición de la pequeña burguesía.
B. El realismo social en la novela de los 50: La colmena y El Jarama
La publicación en 1951 de la novela La colmena de Cela, marcó el paso a un tipo de novela de contenido social y
enfoque realista. A lo largo de esta década los relatos se llenaron de testimonio de personajes de las clases
trabajadoras, que padecieron las consecuencias de una situación laboral, moral y política de injusticia y explotación.
Las características generales de estas obras son:
1. Influencia de la literatura clásica española, el realismo y naturalismo del S. XIX o el neorrealismo italiano.
2. Su tema habitual es la situación de España a raíz de la dictadura, junto a otros temas como el dinero, la
infidelidad…
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3. Uso del narrador omnisciente.
4. Personaje colectivo (coral), para así reducir el protagonismo de uno en concreto, para poder representar a
una clase social determinada.
5. Predomina la estructura lineal, aunque a veces pueden aparecer situaciones simultáneas en secuencias
breves.
6. Lenguaje sencillo y descriptivo, que pretende reflejar de forma veraz el habla cotidiana de los personajes.
7. Muestra el contraste entre el mundo rural y el urbano, en contextos coetáneos.
La colmena de Cela, escrita en 1951, está compuesta por 6 capítulos (formados por diferentes secuencias
cinematográficas que abarcan unos 2 días de invierno) y un epílogo. Donde el autor hace que un conjunto de vidas
aparentemente diferentes, se crucen en algún momento de la obra. No existe un argumento fijo, sino el de casi 400
personajes (personaje colectivo), que se desarrolla a lo largo de 3 días en el Madrid de 1942. Su narrador adopta una
actitud omnisciente.
El Jarama, escrita por Rafael Sánchez Ferlosio (1927 Roma - ) en 1955 (Premio Nadal), cuenta la excursión de 11
jóvenes en la ribera del río y unos adultos que toman algo en una taberna cercana, la historia transcurre a lo largo de
16 horas. La narración se interrumpe debido a la muerte en el río de una de las chicas.
Se caracteriza por una estética objetivista, no se introduce ningún valor sentimental, utiliza un lenguaje coloquial
que refleja las diferentes jergas de los personajes. Casi todo en el libro son diálogos (ayudan a la objetividad), no
existe un único protagonista, sino un grupo. Simultaneidad en las escenas.
1.2. La renovación de la novela en los años 60: Martín-Santos, Marsé y Juan Goytisolo
En la década de los 60, las fórmulas del realismo social se ven agotadas, por ello surge la necesidad del nacimiento
de un nuevo tipo de novela, la novela experimental, influida por el boom hispanoamericano y la narrativa de
escritores europeos y estadounidenses (Proust, Kafka, Joyce…).
Los temas que tratan suelen ser el tiempo y la identidad, a través de momentos como la infancia, la adolescencia y
la guerra. Su intención crítica la manifiestan de manera irónica, humorística, más irracional.
Nuevas técnicas narrativas importantes en este periodo son:
1. Cronología desordenada (desaparece el orden lineal), recurren al uso de la elipsis, la analepsis (flashback) o
la prolepsis.
2. Fragmentación: la estructura narrativa se rompe, aparecen secuencias que interrumpen el discurso.
3. Protagonista individual: aparecen personajes intelectuales, con conciencia crítica, en conflicto con lo que los
rodea y consigo mismos.
4. Punto de vista múltiple: la narración no se limita solo a la perspectiva del protagonista, sino que ofrece la
visión subjetiva de otros personajes.
5. Estilo indirecto libre y monólogo interior: pierde importancia el diálogo, ayudando al lector a sumergirse en
la mente de los personajes.
Tiempo de silencio, escrita por Luis Martín Santos (1924 Larache - 1964 Vitoria) en 1961, es una de las obras
fundamentales de este periodo experimental, por su crítica de la realidad española, mediante el uso de detalladas
descripciones, y del ambiente de miseria social. En la obra hace uso de las técnicas antes mencionadas, junto a
eufemismos, metáforas y comparaciones.
El argumento se centra en Pedro, un joven médico que investiga sobre el cáncer, por lo que va a la chabola del
Muecas a por ratones, ya que carecen de fondos para llevar la investigación. Se verá implicado en el aborto
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clandestino y muerte de la hija del Muecas e irá a la cárcel. Al salir su novia es asesinada por el Cartucho, novio de la
chica fallecida. Derrotado abandona su vocación de investigador e irá a ejercer de médico en un pueblo perdido.
Otro autor destacado de esta Generación es Juan Marsé (Barcelona 1933). Sus obras de esta década están
ambientadas en el periodo de posguerra normalmente en barrios de Barcelona, en ellas analiza la degradación moral
y social del momento, las diferencias de clase, la memoria de los vencidos y la infancia perdida; en ellas combina el
suspense con la crítica, la ironía con el sentido del humor, en sus tramas se unen diferentes historias.
Novelas importantes serán Últimas tardes con Teresa (1966), La oscura historia de la prima Montse (1973) y Si te
dicen que caí (1973).
Juan Goytisolo (Barcelona 1931 - Marrakech 4 Junio 2017), ya era un escritor consolidado en la década de los 50 con
obras como Duelo en el paraíso, pero como el resto de sus compañeros de Generación decide en los 60 pasar a una
literatura más experimental.
En esta etapa realiza una crítica descarnada de la sociedad, cultura y religión española. Se ve atraído por la presencia
de puntos de vista diferentes en la narración, la elipsis, la 2ª persona, la ruptura de la cronología lineal.
Destaca su obra Señas de identidad (1966), cuyo protagonista, Álvaro Mendiola, es un exiliado político que regresa a
España en busca de sus raíces, personales y colectivas, tras vivir 10 años en Francia, aunque solo consigue sentirse
más desarraigado que antes.
1.3. La producción novelística de Miguel Delibes: la visión crítica de la realidad
Miguel Delibes (Valladolid 1920-2010), nació en una familia acomodada, fue educado en la fe católica, al estallar la
Guerra Civil se alistó como voluntario en la Marina del ejército sublevado. Se licenció en Comercio, aunque comenzó
siendo dibujante de caricaturas, crítico de cine y periodista/director en el periódico El Norte de Castilla.
Su carrera literaria despegó con la publicación de La sombra del ciprés es alargada (1948) que recibió el Premio
Nadal. Tras sufrir un brote de tuberculosis publicó en 1950 El Camino, y desde entonces casi cada año una
publicación nueva.
El 1975 ingresó en la RAE y en 1982 recibió el Premio Príncipe de Asturias.
Delibes no se conforma con dejar constancia de la situación del hombre y sus relaciones con su entorno: su objetivo
es criticar, poner en tela de juicio todo aquello que, según su propia concepción del mundo, puede ser mejorado.
Esta mirada crítica se proyecta sobre varios ejes:
1. La crítica social: En Los santos inocentes (1981), de una manera directa, sin ironías, se denuncia la
explotación y la ignorancia padecidas por los criados de unos señoritos de cortijo, exponentes de una
hipócrita doble moral. Se revela el cinismo y la violencia de un régimen opresor que no experimenta siquiera
un asomo de compasión por los humillados y desfavorecidos (representados en la novela por la familia de
Paco el Bajo y la Régula).
2. La crítica “ecológica”: la agresión gratuita que el hombre realiza contra la Naturaleza, y su incapacidad de
vivir en consonancia con ella. En Las ratas (1962) se denuncia el abandono del campo español, la miseria y
las calamidades a las que están expuestos los habitantes de esa Castilla rural, cuya agricultura apenas ha
evolucionado durante siglos. La novela, a través de sus personajes, reivindica el amor que estos sienten por
el espacio que ocupan, pero que podría ser mejor si tuvieran regadíos para no tener que estar siempre
mirando al cielo.
3. La crítica política: En Parábola del náufrago (1969) aparece un alegato contra los regímenes dictatoriales
que anulan la voluntad del ser humano. En Cinco horas con Mario (1966), Mario es un progresista que
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manifiesta su disconformidad contra el régimen autoritario negándose a integrarse plenamente en el bando
de quienes mandan, actitud que le recrimina su viuda, representante de las ideas conservadoras, durante su
velatorio. 377A, madera de héroe (1988) es una crítica a la inutilidad de las ideas políticas. Delibes analiza las
causas de la Guerra Civil y su desarrollo, de manera que el hijo, nacionalista, llegará a comprender el
comportamiento de su padre y el auténtico sentido del heroísmo.
4. La crítica contra la conducta del ser humano: En Aún es de día (1949), la carga crítica se resume en el
injusto trato que sufren quienes por su condición física son diferentes a los demás, y se les cierra cualquier
puerta que los integre como seres normales. En La hoja roja (2010) se revisa de modo crítico conceptos
como la amistad, el amor, la soledad, todos impregnados de egoísmo.
5. Crítica al mundo de la educación: En El tesoro (2009) critica el feroz egoísmo de unos personajes que viven
olvidados en una pequeña aldea, donde es más importante la incultura que la posición social. Es la pobreza y
la falta de cultura lo que determina el desenlace de la novela.
1.4. A Elegir por el profesor en el aula y por el alumno en la prueba:
A. Algunas calas en la novela de la España democrática:
Se considera que fue en 1975, con la publicación de La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, cuando
se percibe una nueva forma de hacer novela. Se retomó el interés por la trama; Los temas habituales fueron el
choque entre el individuo y la sociedad y la importancia de la memoria en la construcción de la historia.
Estos escritores se movieron entre las tendencias más comunes del momento: novela de intriga, novela histórica,
ficción metanovelesca, novela intimista, novela testimonial y novela experimental.
Novela de intriga: Se adaptó con éxito en España la novela negra o policiaca, ya consolidada en países como
EE.UU. Destacan El invierno en Lisboa (1987) de Antonio Muñoz Molina, Queda la noche (1989) de Soledad
Puértolas o El misterio de la cripta embrujada (1979) de Eduardo Mendoza.
Novela histórica: Los acontecimientos históricos son en ocasiones el soporte para una reflexión sobre
problemas universales o una revisión crítica de la época por parte de los escritores. Este tipo de novela es la
que mayor éxito editorial ha alcanzado hasta nuestros días. Destaca El capitán Alatriste (1996-2011?) de
Arturo Pérez-Reverte, Las trece rosas (2011) de Jesús Ferrero, Soldados de Salamina (2001) de Javier Cercas
o Los girasoles ciegos (2006) de Alberto Méndez.
Ficción metanovelesca: El protagonista suele ser un escritor cuyo conflicto gira en torno a preocupaciones
sobre la creación literaria y el proceso narrativo. Destacan las narraciones de Enrique Vila-Matas como
Doctor Pasavento (2005).
Novela intimista: Ambientadas en entornos urbanos contemporáneos, tratan problemas como el desamor o
la soledad, que afectan a personajes de mediana edad, desconcertados y angustiados. Destacan Juegos de la
edad tardía (1985) de Luis Landero, La escala de los mapas (2002) de Belén Gopegui o Historia de un idiota
contada por él mismo (1995) de Félix de Azúa.
Novela testimonial: Relatos realistas sobre problemas sociales, como la defensa de la condición femenina
en Te traté como a una reina (1983) de Rosa Montero, o la vida de los jóvenes en Historias del Kronen (1994)
José Ángel Mañas.
Novela experimental: No cuenta con mucho seguimiento después de los años 60, aunque destacan obras de
Miguel Espinoso como Escuela de mandarines (1974), que ofrece una visión ácida de la realidad
contemporánea.
B. Cuento y microrrelato en la España democrática: un panorama
El microrrelato no es un poema en prosa, ni una fábula ni un cuento, aunque comparta con estos algunas
características, sino que es considerado el 4º género literario. Un texto en prosa que cuenta una historia que se
articula en torno a 2 principioLa extensión varía según los estudiosos, para unos no debería sobrepasar una página
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para ser leído de un vistazo, y para otro varía entre unas pocas líneas y las 3 páginas. s básicos: la hiperbrevedad y la
narratividad.
La extensión varía según los estudiosos, para unos no deberían sobrepasar una página para ser leído de un vistazo, y
para otro varía entre unas pocas líneas y las 3 páginas.
Para que exista un microrrelato el texto tiene que contarnos una historia, tiene que haber un sujeto actor, con una
estructura sencilla, condensación espacial y temporal, un lenguaje connotativo, una acción sustentada en un
conflicto y en un cambio de situación. Será importante su inicio (título) y los finales suelen ser sorpresivos.
Aunque sean breves, entender todas las lecturas que puede llegar a tener no es tan sencillo, y probablemente
contengan un mensaje mucho más profundo.
Destacan los microrrelatos de Javier Tomeo con Historias Mínimas (1988), José María Merino con Cuentos del libro
de la noche (2005), Juan Pedro Aparicio con El juego del diábolo (2008).
Se retoma también en este periodo de Transición la escritura del cuento, que se caracterizará por la diversidad de
temas y tonos, cuentos fantásticos, de misterio, policiacos… Encontraremos un tratamiento de lo surrealista tratado
de forma realista, el autor introduce en la trama un elemento de fantasía pero todo el mundo alrededor reacciona
igual que frente a algo cotidiano, provocando sorpresa e incluso a veces humor.
Entre los autores más relevantes de cuentos destacan Luis Mateo Díez, Julio Llamazares, Álvaro Pombo y sobre todo
José María Merino.
Lo que distinguirá al microrrelato del cuento, no será solo su tamaño y concisión, sino también su naturaleza elíptica
(lo que se sugiere y presupone tiene más peso que lo que se dice o se muestra). Al escritor de microrrelato no le
interesa el desarrollo del conflicto, sino únicamente el momento climático de la historia del protagonista, otra gran
diferencia con el cuento clásico.
ECOSISTEMA
El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un bonsái y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái
en la galería, con los demás tiestos, y conseguí que floreciese. En otoño aparecieron entre la tierra unos diminutos
insectos blancos, pero no parecían perjudicar al bonsái. En primavera, una mañana, a la hora de regar, me pareció
vislumbrar algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de
un pájaro minúsculo. En poco tiempo el bonsái se llenó de pájaros, que se alimentaban de los insectos. A finales de
verano, escondida entre las raíces del bonsái, encontré una mujercita desnuda. Espiándola con sigilo, supe que
comía los huevos de los nidos. Ahora vivo con ella, y hemos ideado el modo de cazar a los pájaros. Al parecer, nadie
en casa sabe dónde estoy. Mi sobrina, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un homenaje al
desaparecido. En uno de los otros tiestos, a lo lejos, me ha parecido ver la figura de un mamut.
Jose María Merino.